sábado, agosto 29, 2009

Alquimista chocroniano

Son fundamentales actores versátiles y por eso han logrado sobrevivir dentro de la vorágine teatral caraqueña. Como son agradecidos, cosa hasta bien rara en los vericuetos de las artes escénicas, no olvidan jamás que gracias a los humanistas intereses de Isaac Chocrón y Ugo Ulive, durante la trágica década de los noventa, fue que lograron emerger con la agrupación Escena de Caracas, hacia 1996, integrada con ex alumnos de la Compañía Nacional de Teatro. El primer elenco, liderizado por Miguel Issa, presentó al estrujante performance Árbol que crece torcido, inolvidable y exquisito colage de danza, teatro y recital poético. Desde entonces, pasando más trabajos que ratones en ferretería, ante la carencia de una sede y un respaldo financiero, los “escenistas” han mantenido su presencia en los escenarios venezolanos con no menos de una docena de espectáculos caracterizados por enfoques multidisciplinarios en sus puestas. Y algunos de sus intérpretes han sido invitados a reforzar los montajes de amigos o colegas. ¡No solo son importantes si no también necesarios. No son los mejores, pero tampoco son los peores. Están, eso si, en una envidiable línea media y todavía no han dado lo mejor que tienen por dentro!
Y para que los espectadores no les pierdan el rastro y además hagan sus catarsis, han repuesto su espectáculo El alquimista, estrenado durante la temporada 2008, en la Sala Horacio Peterson. de Uneartes. Se trata de un desopilante montaje que permite el disfrute de una anécdota aleccionadora para estos tiempos, gracias al excelente trabajo actoral de Delbis Cardona, Rafael Gil, Nadeschda Makagonow, Juan Carlos Azuaje, José Francisco Silva, Neiron Medina, Betsabé Correa, Dalia Castellanos y Luis Ernesto Domínguez. El diseño de vestuario es de Raquel Ríos y la iluminación de Darío Perdomo. La producción general está a cargo de Cocó Seijas y Delbis Cardona.
El alquimista es un larguísimo texto para cinco actos, original de Ben Jonson estrenado en el Londres de 1610, el cual para la teatróloga María Martínez Sierra resulta ser un joyita teatral perfecta porque los siglos no la han convertido en una rareza arqueológica, si no en una farsa corriente y moliente. “Yo, como del oficio, aunque me divierta a pleno fondo, no puedo darme el gusto de reír porque el exceso de admiración ante la técnica perfecta me deja sin fuerza para la risa”.
El alquimista, versionado por Isaac Chocrón, puesto en escena gracias al habilidoso director Juan José Martín, es una deliciosa sátira que muestra una cotidiana colección polisémicas de rostros de seres humanos manipulados por un maligno farsante que busca así el beneficio propio a costa del otro, del incauto o del débil. Es una comedia moralizante, ceñida a la estética imperante en el Londres de la época isabelina, donde se refleja la corrupción y la utilización de la picardía como instrumento para engañar a seres ingenuos, de esos que han existido y existirán.
Gracias a la versión chocroniana, los personajes cambian de nombres y son venezolanizados. Es por eso que Sutil, Careta y Muñecona se valen de la ausencia del dueño de una casa para transformarla en laboratorio, o en taguara para milagros, esos que ricachones, empresarios lujuriosos y practicantes de sectas religiosas tratan de utilizar porque los creen capaces de darles soluciones mágicas: desde la protección de hadas madrinas hasta la mítica piedra filosofal.
Por supuesto que el público venezolano entenderá rápido, como en efecto ha ocurrido, el destino de la anécdota y “la maldad” con que los comediantes de Escena de Caracas han caracterizado a sus aviesos personajes, que impactarían incluso al mismo Jonson, pero que sin lugar a dudas salieron de las manos de Chocrón, un autor que en su ruta hacia los 79 años sigue lucido y acido para su con su sociedad.

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jueves, agosto 27, 2009

La última sesión en inglés

¿Por qué se escenifica más la dramaturgia venezolana en los escenarios extranjeros que en los teatros criollos? Hay muchas respuestas, pero lo único cierto es que detrás de cada uno de esos montajes allende las fronteras, está la mano o la presencia del autor de la pieza, bien sea directamente o gracias a un amigo, o a la fantástica Internet.
Esa es una pregunta que durante las últimas décadas hemos planteado a centenares de productores, directores, autores, actores y, por supuesto, espectadores. Las replicas han sido satisfactorias y hasta ilustrativas, pero con eso no se hace nada, salvo que la comunidad se organice y proponga ante la Asamblea Nacional un proyecto de ley para el estimulo de las artes escénicas –como existe en otros países, tal es el caso de Argentina- donde una de sus cláusulas condicione el uso y disfrute de los fondos y los espacios escénicos públicos solamente para aquellas agrupaciones que se dediquen a la representación de autores venezolanos, de diversas épocas y tendencias. Así, muchos teatreros compatriotas o asimilados se darán cuenta de los auténticos valores del terruño y además tendrán un mínimo de respecto hacia las audiencias que quieran ver personajes venezolanos en escena, al mismo tiempo que se estimulan a las nuevas generaciones de escritores.
Pero, mientras eso se cocina y se pone en marcha ese proyecto de ley para reivindicar al teatro venezolano como tal, ya que la libertad de creación se ha transformado en un libertinaje para el negocio supuestamente cultural, hay que informar, con mucha satisfacción, que la versión inglesa de la obra La última sesión del dramaturgo venezolano Johnny Gavlovski se estrenó el domingo 16 de agosto en la sala Camden People Theatre en Londres, como parte del Festival de Teatro Camden Fringe.
La última sesión, exhibida en la capital del Reino Unidos bajo el titulo The Final Session, resultó ganadora en septiembre del 2008 del Concurso de Dramaturgia Obras de Teatro del Mundo, dedicado en su primera edición a Venezuela y auspiciado por la compañía de teatro Actors of the World.
The Final Session es dirigida por el artista norteamericano Lance Lattig y cuenta con las actuaciones del actor venezolano Marco Aponte y los interpretes británicos Jumaan Short y Matthew Jure. La música del espectáculo está a cargo del compositor venezolano Humbero Olivieri. La obra, inspirada en hechos reales, se desarrolla luego de los deslaves que ocurrieron en el estado Vargas de Venezuela en 1999.
Gavlovski se inspiró en vivencias personales durante la tragedia así como en testimonios de sobrevivientes, para confrontar al público con situaciones límites de honda reflexión ética.
Así como sucedió aquí en Caracas, en su pasado estreno en junio de este año, donde alcanzó un impactante respaldo de la audiencia, el cual se reflejo en los copiosos ingresos por taquilla, en Londres la reacción del público ante la obra ha sido inmediata. Los espectadores británicos coinciden en que la obra posee gran intensidad.
La puesta en escena de Lance Lattig destaca la forma cruda de confrontar al público con lo ominoso de la naturaleza humana. Los trabajos de Aponte, Short y Jure, complementan la visión de Lattig logrando trasmitir toda la angustia de sus personajes. Conocedores británicos de teatro contemporáneo han comparado la obra de Gavlovski con el trabajo del dramaturgo Ariel Dorfman conocido por su obra La muerte y la doncella.
Marco Aponte, ante la reacción de público, manifestó estar impactado al ver cómo el público londinense “salía del teatro como 'golpeado' por la violencia de la obra; en fin, ha sido toda una experiencia. Nuestro trabajo ha sido fiel a las exigencias de interpretación del teatro psicológico. Tuvimos que prepararnos mucho para evitar que los conflictos de la obra se filtraran en nuestras vidas. De hecho, dos semanas antes del estreno perdimos a uno de los actores que desafortunadamente no logró adaptarse a las exigencias de la obra. Hubo que hacer un casting de urgencia y afortunadamente conseguimos a Matthew Jure, uno de los mejores actores británicos de su generación”.
Un detalle curioso es que algunos espectadores de la presentación venezolana en el Camden Fringe esperaban que The Final Session, por ser una obra latinoamericana, mostrara elementos “autóctonos”. Se sorprendieron mucho al constatar la universalidad del conflicto humano presente en la obra, más allá de las fronteras y el folklore. Las entradas para el resto de la semana están agotadas.
Con más de 20 obras en su haber, Gavlovski es considerado uno de los escritores venezolanos de teatro más prolíficos de su generación. Además de dramaturgo, Gavlovski es psicoanalista y psicólogo clínico. Ha recibido varios premios y reconocimientos en diversos países por su labor en ambas profesiones. Tanto su dramaturgia como su trabajo en el mundo PSI se caracterizan por combinar el psicoanálisis con el arte.
Actors of the World, fundada en el año 2001, se dedica a la promoción de obras de teatro que reflejan las diversas realidades del mundo actual vistas por autores de distintos horizontes. La compañía presentará The Final Session en el Festival Camden Fringe hasta finales del mes de agosto y en noviembre tendrá su temporada especial.
Lo ocurrido con este autor venezolano, como también se ha dado con Gustavo Ott o con Ibrahim Guerra, en otras ocasiones, es una prueba de que sí hay talento en esta Tierra de Gracia, pero ¿cuántas obras de los nacionales hay en la cartelera caraqueña en estos momentos?, o ¿será cierto aquello de que en la patria de Bolívar solo se montan textos de autores consagrados en el exterior, como lo han perifoneado por ahí? ¿ Quien quiere producir ahora alguno de los textos de Gavlovski? Se escuchan ofertas.

lunes, agosto 24, 2009

Héctor Moreno parla catalán

El actor venezolano Héctor Moreno Guzmán, renacido en los caraqueños talleres de capacitación de la legendaria agrupación de Lily Álvarez Sierra y en los del otrora Rajatabla de Carlos Giménez, se ha instalado desde marzo de 2005 en España para vivir, amar y hacer teatro.
Desde allá aclara que sus amoríos con España comenzaron el 16 de diciembre de 2004, cuando conoció al Madrid de los Austria porque lo invitaron. “El amor hizo lo demás…y me tuve que a mudar a Barcelona, donde llevo ya largos cuatro años, mal contados además”.
-¿Cómo ha sido su sobrevivencia física…y la sentimental también, por que no solo de pan vive el hombre?
- ¿La física? Jajaja. Bueno, he hecho de todo, desde empujar la silla de ruedas de un chico con esclerosis múltiple, mientras me salían los papeles de inmigración. Confieso que lo agradezco infinitamente porque me cambió la manera de ver la vida, me puso el ego donde debe estar y me demostró que sirvo para casi cualquier cosa; también lavé platos en un restaurante y ahora trabajo en una financiera francesa donde atiendo a clientes en catalán, inglés y castellano. Voy al gimnasio casi a diario, porque eso es físico también. Y en cuanto a los sentimientos, me enamoré y por eso decidí vivir aquí, en Barcelona. Estuve a punto de casarme, pero aquello naufragó después de tres años y medio de amoríos. Ahora comparto mi vida con otra persona, porque el amor siempre está cerca de mí, afortunadamente, a pesar de los golpes... esos golpes que dan el desamor, las frustraciones, el desarraigo, la nostalgia y el miedo. Pero hay buenos amigos por acá… aquí he hecho grandes amigos que sumados a los que ya estaban me hacen muy afortunado. Todo esto al mismo tiempo que hacía mis espectáculos, es decir, producidos y dirigidos por mí. El amor también se subió al escenario y de ahí no nos han sacado…hasta ahora.
-¿Cuántos espectáculos teatrales hasta ahora?
-Desde que llegué a Barcelona he dirigido dos piezas de Indira Páez (Muérete que sí y Crónicas desquiciadas). He trabajado como actor en dos espectáculos de la Fundació Romea, dirigidos por Carles Canut, además del montaje de Eva y Adán, sin paraíso fijo de Lupe Gehrenbeck y ahora El Joc dels idiotes. Sumado a un par de intervenciones en una serie de Televisión Española y un cortometraje de Theo D´aragó.
-¿Cómo se inserta en el teatro catalán?
-Porque en el espectáculo Joc dels Idiotes participa el actor venezolano Rafael Cruz, a quien yo conocí en Caracas en aquel montaje de Romeo y Julieta, dirigido por Orlando Arocha para la Compañía Nacional de Teatro. Pero como ahora Rafael debe dejar el montaje por otros compromisos, ya que dirige los conciertos en las giras de Operación Triunfo, entre otras cosas, él me propuso para sustituirlo. Ha sido genial de su parte, le estoy muy agradecido porque él lleva un poco más de 15 años por acá y ha hecho mucho teatro… y del bueno.
-¿Cuál es su rol en Joc dels Idiotes?
- Me ha llamado la productora catalana Focus, una de las más importantes, para que encarne precisamente a un venezolano lavaplatos en una obra ciento por ciento en catalán…donde yo hablo el 95 por ciento en catalán. El elenco esta integrado por actores muy importantes del terruño catalán y está encabezado por Joan Pera y Llol Bertrand. Eso fue la semana pasada y es mi entrada oficial al teatro en catalán. Es genial lo que me está pasando. Además he sido invitado, por segundo año consecutivo, a la Noche en Blanco en Madrid, un evento donde todos los espectáculos teatrales, musicales, de danza, etcétera, son gratis. Yo ahí remontaré Crónicas desquiciadas, que gustó mucho el año pasado, con Arelys Torres, Aitor Gaviria, Nidia Moros y yo; nos presentaremos en el Museo de América
-¿Amplía lo del personaje venezolano encarnado por un venezolano y en catalán?
-Bueno, la obra está hecha por un elenco ciento por ciento de catalanes, salvo en el caso de Rafa y ahora yo, claro. Se trata de un personaje que lava platos en un restaurante y vive con el protagonista, que lo interpreta una estrella del teatro catalán como es Joan Pera, un señor Actor, así en mayúsculas. Ricardo, que así se llama mi personaje, es venezolano, eso me ayuda a mezclar el castellano con el catalán cuando me trabo, jejejeje...
-¿Qué viene después?
-Espero que muchas más cosas en catalán. Por ahora el remontaje de Crónicas Desquiciadas en Madrid para el evento de la Noche en Blanco el 19 de septiembre y estudio textos para escoger algo para principios de 2010, y quiero que sea un autor venezolano. Me gustan autores como mi amada e infalible Indira Páez, César Rojas y Johnny Gavlovski, entre ellos está el nuevo montaje

sábado, agosto 22, 2009

Souki, el jardinero de Chéjov

Todavía la facultad universitaria para formar directores de espectáculos no funciona con las exigencias que requiere un movimiento teatral como el venezolano. Durante los últimos 60 años, nunca se han visto directores con toga, birrete y medalla que los consagre como tales. Ahora hay la natural esperanza que Uneartes llene ese vacío con realidades. Los que persisten en la brega se formaron durante sus marchas existenciales y son hijos de la mejor maestra, la experiencia. Buena aparte de esos artistas que deben convertir o transformar textos en eventos vivos, imbricados con otras disciplinas, como el canto, el baile, la danza y la música, se adiestraron con un tanto de riesgo y mucho de audacia. ¡El teatro vernáculo gracias a esos aventureros creció y ahí va…a pesar de sus notorias falencias!
Ya hay directores que sí estudiaron en el exterior y ahora están mostrando lo que aprendieron con sangre, sudor y lágrimas. Tal es el caso de Juan Carlos Souki que, tras estrenarlo y probarlo en el neoyorquino teatro Classic Stage Company, está exhibiendo en la sala 1 del Celarg su versión de El jardín de los cerezos, célebre obra de Anton Chéjov, con un elenco de criollos encabezado por los desenfadados histriones Marialejandra Martín y Adolfo Cubas, acompañados de los entusiastas cómicos Reynaldo Ribas, Virginia Lancaster, Gabriel Blanco, Nathalia Paolini, Adriana Romero, Giovanny García, Carmen La Roche y Víctor Romero.
Este espectáculo -la primera aceptable producción de Imaginarios de Venezuela que ponderamos- rompe barreras temporales y espaciales para materializar a una contemporánea familia prototipo que ha perdido gran parte de su patrimonio, por problemas financieros. A partir de las situaciones del texto original, escrito en los tiempos de la Rusia zarista, hacia 1904, las cuales mantienen su vigencia hoy en día, El jardín de los cerezos de Souki habla de momentos de cambio y utiliza la pasión sexual, la ambición de poder y la necesidad de triunfo, para contar la historia de sus personajes, con nombres en ruso, pero posibles en cualquier ciudad venezolana donde haya o no cerezos. La botánica es un pretexto para el discurso de Chéjov… suplantado ahora por Souki
El venezolano Souki hizo un buen truco con la versión, donde además hay suficiente erotismo (desnudos frontales masculinos y femeninos), un tanto de exhibición grosera del poder y del prestigio dinástico decadente y de esa universal ambición el dinero. Todo eso integra el “pabellón criollo” de este montaje, cuyo centro de la actividad escénica es una célula familiar que lo pierde todo por el continuado despilfarro de sus riquezas durante décadas, donde hay un antiguo criado ahora es un magnate como resultado del trabajo duro y los cambios socioeconómicos de los últimos años, una pareja de estudiantes que quieren empezar de nuevo para borrarlo todo y emprender una vida desconectada de sus ancestros y hasta una extraña mujer que cada mañana debe salir a la calle a rebuscar el sustento necesario para el día y esperar la siguiente salida del sol. Son todos personajes presentes en la cotidianidad de este siglo XXI sin importar el lugar del mundo donde habiten, ha comentado este audaz versionista y creativo director, que sí aprendió lo suficiente en USA. Es un montaje muy para los tiempos venezolanos que vivimos y por lo cual debe estremecer al espectador más indiferente, si es que hay alguno todavía.
¿Y por qué hemos detectado y exaltado la presencia de lo criollo o lo nacional en este espectáculo cuyo texto fue acriollado hasta donde se pudo? Porque su realizador, el joven Souki lo hizo en función de la capacidad de producción de Caracas, o sea el presupuesto y las condiciones para hacer posible el vestuario y la utilería y el mobiliario requeridos.
Todo se eso se resolvió con lo local y con el ingenio del director para usar una alba pantalla de cine como paraban para escenas en particular o como telón donde se anunciaban los cambios de escena. ¿Novedoso o antiguo?
En síntesis, un montaje diferente a lo que ya es tradicional en Caracas, pero, eso si, centrado en el juego actoral sin mayores exigencias y sin muchos esfuerzos de los histriones. Fue como tomarse un vaso de papelón con limón, teniendo en cuenta que es la audacia juvenil que avanza incontenible y será la que impere en unos 10 años o menos, mientras otros insurgen.
Por ahora se espera que mejore el ritmo general del espectáculo, que disminuya el exagerado tiempo escénico y que el público disfrute incluso de los desnudos, que ni asombran ni perjudican a nadie, salvo a los improvisados estreper, y le recomendamos a quienes pretendan ver más o mejor…acudir a las playas del Litoral Central donde pueden encontrarlos sin necesidad de forzar la básica imaginación erótica de nuestros impacientes espectadores teatrales.


martes, agosto 18, 2009

Necesario es el reconocimiento público

El montaje teatral Marat-Sade, una profesional producción de Uneartes que hizo temporada en la Sala Rajatabla, fue un auténtico acontecimiento estético, que le permitió al director y dramaturgo Ibrahim Guerra ganarse tres premios del Concejo del municipio Libertador. Ese suceso artístico merece una reflexión y su testimonio por parte de este artista ahora entregado de lleno a funciones pedagógicas, precisamente durante estos tiempos en que el teatro criollo ha ingresado con honores a la academia venezolana, gracias a la creación y puesta en marcha la Universidad Nacional Experimental de las Artes, como se deduce de las respuestas que nos dio.
-¿Cuantos premios en sus casi 50 años de vida teatral?
-Si digo que son muchos voy a caer en la más petulante de las arrogancias, pero es verdad, son mas de 50, entre los que se cuentan un Guaicaipuro de Oro, antes de que deteriorara, y el oro deviniera en otra cosa, como, por lo demás, se deterioran casi todos. Siete Municipales, cinco Mara de Oro, del Zulia. El Escenario Juvenil fue uno de los primeros. El Quetzal de Ónix de México, como el autor de la pieza teatral más montada en el exterior, de los últimos. Otro, como para estar de lo más orgulloso: la Maraca de Oro, (es un diploma), de Apure. Este premio es insólito. Otro llamado el Ideal de Oro. Son algunos tan ingenuos como importantes en mi vida profesional y, sobre todo, creativos. Siempre le aportan un nuevo valor a la trayectoria. Los guardo y archivo con mucho orgullo. Todos han honrado mi carrera. El más importante de todos lo recibí como actor a los 13 años de edad. Lily Álvarez Sierra montaba comedias infanto-juveniles para representarlas en el colegio Mireya Vanegas, y el público votaba, entre otras cosas, por la mejor obra y mejor actor. La pieza en la que yo participaba ganó ambos renglones, que recayeron sobre mí. De ese no guardo más que la imagen maravillosa de mi primera maestra. Como para pensar que un recuerdo vale más que mil trofeos.
-¿Para qué le han servido esos premios?
-Para ratificarme. Contrario a lo que muchos creen, que somos soberbios, engreídos y que pensamos que nos los merecemos, y luego de ganárnoslo, los ponemos de pisa puertas, eso es mentira. El reconocimiento público, notorio y galardonado nos emociona, por lo menos, a mí.
-¿Tiene una cartilla para lo que quieran ganarse un premio en los próximo años?
-Si la tengo, hacer cosas extraordinarias, porque tambien eso de ganarse premios porque lo que hacen los demás es malo, es una tontería. Los premios deben ser absolutos, es decir, ganárselos teniendo a uno mismo de rival. La base de partida de la obra de arte debe alejarse de lo mediocre, de lo concesivo. El teatro, o el arte en general, está reñido con el resentimiento, con la vanidad, con la competencia. No es atletismo lo que hacemos, aunque sea casi heroico, es arte. El artista deber ser original, claro en sus propuestas y metódico en sus procesos de realización. Eso le garantiza, si no premios, si el que, por lo menos, y es el mayor de los logros de su creación, él estará conforme con lo que hace. De allí a que los demás tambien lo estén, no hay más que un paso, fácil de dar si se superan mezquindades e intereses.
-¿Trabaja por o para los premios?
Claro que si, trabajo para mí, pero mi trabajo es público, lo hago en consecuencia para que tambien le guste a cada uno de mis espectadores, que supongo iguales a mí, pues no soy extraterrestre, ni ninguno de ellos lo es. Si a mi me emociona lo que hago, supongo que al público tambien, y, desde luego, a los jurados, claro, cuando son honestos, pues, aunque un poco más aguzados, son público tambien. ¿Quien no trabaja para que su trabajo sea reconocido, aplaudido, premiado y galardonado? ¿Si hay alguien que no lo haga, merece un premio a su estupidez.
-¿Ha rechazado algún premio?
-Jamás, ni lo haré, venga de donde venga, porque sé que cuando me los dan son honestos. Porque, en verdad, nunca he estado en camarillas de críticos. De jurados, menos. A pesar de que soy fundador del Círculo de Críticos de Venezuela, rápidamente abandoné la columna de El Universal, se la dejé a Javier Vidal, y renuncié al susodicho Círculo de Críticos. Me dediqué a lo que realmente es útil: hacer teatro, no a criticar el que hacen los demás. Al contrario de rechazar premios, son algunos jurados los que me han ignorado a mí, aunque cuando me los han otorgado, supongo que merecidamente, todos han halagado de alguna manera mi vanidad creativa. ¿Quien no la tiene?
-¿Se ha peleado con alguna persona por un premio?
-Por supuesto que no, a veces he creído merecerlos y no me los han otorgado, cuestión de criterios. Aunque me gusta lo que hago, no tengo porque suponer que es mejor que lo que hacen los demás. Jamás he hecho concesiones con nada. Me alegran y felicito a los críticos honestos, a los deshonestos, que los perdone Dios, o quienes los subsidian o admiten. Esos no me interesan, y los premios que otorgan, menos. De todas maneras, no es culpa de ellos, sino de quienes los ponen. Yo, como dueño de medios, los dejaría sin trabajo, aunque muchos ya se quedaron, porque el teatro que hacemos los enterró.
-¿Los derechos de autor recibidos por sus obras le han incrementado la cuenta del banco?
-Si, y dejémoslo así, los detalles no vienen al caso, porque, precisamente, por una de las obras más exitosas, A 2,50 la Cuba libre, ningún crítico daba un centavo cuando me atreví a presentarla públicamente. Y hasta mis compañeros de grupo y amigos de toda la vida me dieron la espalda. Uno de ellos dijo que eso no era dramaturgia, y terminó copiándosela. Escribir es un arte, pero tambien un oficio. Yo he renunciado a muchos otros, remunerables, desde el ingeniero que soy, por sentarme todo el santo día, de madrugada, delante del computador a ver que se me ocurre. Esto es un trabajo.
-¿Que pasó con el montaje de Baño de damas, en los años 80, otro de sus espectáculos memorables?
-Nunca creí que lo iba a dirigir yo, ni cuando se hizo por primera vez, en la que me cayó de sorpresa. Me encontré a Rodolfo Santana por causalidad cuando yo iba al dentista, (los dientes son mi karma) y nos citamos para almorzar, allí me la propuso. Terminé siendo el director por carambola, y creo que por ausencia de otros a los adicionalmente, creo que siete, que antes de mi habían intentado hacerlo, sin lograrlo. Esa vez, y es hora de decirlo, yo fui el último en ser llamado a dirigir la pieza que muchos consideraban de inmontable. Me la asignaron, creo, que como último recurso, porque en verdad nunca me han considerado un caramelo, ni creo serlo, mis valores van por otro lado. Allí funcionaron y se creó una estética. Me dediqué a encontrar los extraordinarios hilos dramáticos que tiene la pieza. Creo haber encontrado vías válidas para el teatro de asistencia masiva en Venezuela, aunque antes de mi, Juana Sujo, Chalbaud, Peterson, Costante, Rossell y Giménez ya habían logrado lo que, por ignorancia, estupidez o envidia, no sabría decirte, un crítico, ya difunto, consideró tanto el texto como el montaje nuestros de “chacaitescos”. Término, por demás, ahora lo sabemos, honroso, pues de él vivió profesionalmente toda una planta de actores y productores. Muy mala fama para los Bulgaris y los González que no tuvieron otra óptica profesional que llevar público a las salas de Chacaito. ¿A que otra cosa aspiraban Shakespeare, Esquilo y Lope de Vega para las suyas? La pendejera mental de entonces era abominable. Todavía hay muchos que persisten en ella, y siguen viendo al mundo como si el tiempo no pasara. Ahora la tomaron con el Trasnocho, siendo este el proyecto teatral más importante de los últimos tiempos en la Venezuela actual, ignorando, por demás, el de San Martín de Caracas, a cargo de Gustavo Ott, el más brillante de nuestros dramaturgos y empresarios de todas las épocas. Como él no gana dinero, no genera envidias, porque está claro que dicha pasión se centra en el dinero. Rodolfo Santana fue considerado el mejor dramaturgo de la generación de los sesenta hasta que resopló el ambiente teatral venezolano con un éxito jamás pensado hasta la fecha, Baño de Damas. A partir de entonces comenzó a ser malo y chacaitesco. Resultan patéticos. No hace mucho a un cagaleches se le ocurrió criticar a uno de los montajes mas extraordinarios de lo que va de siglo en el país, solo porque, según él, había humo. ¡Imagínate si se le ocurriera ir a Broadway! Morirá asfixiado, porque allá si es verdad que echan humo parejo, “gas del bueno”, que dicen.
-¿Y que ha pasado con los montajes de sus otras obras, las que están en el libro de Monte Ávila?
-Ocurre. que yo antes que dramaturgo, soy director, y escribo para mí. Mis obras tienen una visión escénica. Las concibo como hechos escénicos, como atmósferas dramáticas, entonces, me cuesta permitir que otros la monten antes que yo. Incluso, tambien, despues. En reiteradas ocasiones me he negado a dar VIP, pieza que considero parte de mi vida personal y dramática. Espero montarla yo, o que un productor me lo proponga. Aunque esa es otra cuestión, a los productores en lugar de promover el hecho escénico, ahora les ha dado tambien por dirigir, entonces, estamos jodidos.
-¿Alguna enseñanza del montaje de Marat-Sade?
-Sí, en verdad, te digo que muchas, voy a caer en el mas espantoso de los lugares comunes, así que solo voy a mencionar dos, que a mí mismo me sorprendieron. El montaje Marat-Sade fue el resultado de 14 meses durísimos de entrenamiento, de búsquedas, investigaciones metodológicas y tanteos. Todo en torno a un método de actuación que he venido desarrollando desde hace cuarenta años, que denomino por sus características, como de “Memoria orgánica”, o, tambien, de “memorización automática” del texto, en el que ni Meyerhold, Stanislawsky u otros teóricos cuentan para nada, por eso no los encontraste.“Este método conlleva, como ningún otro, creo, un trabajo muy extenso de búsquedas identificatorias del actor, o actriz, con el texto que interpreta antes de su memorización. De allí, que las anomalías, o patologías, que se detectan en estos personajes resulten tan reales. Estas, por lo demás, estoy convencido, no tienen por qué verse, como tampoco se ven las de las personas con la que nos tropezamos a diario, de las cuales no conocemos nada, y si tienen alguna anomalía particular, es probable que la oculten con mucha habilidad, lo cual como bien lo saben los psiquiatras, constituyen la mayor de sus anomalías”.“Pienso, entonces, que, ¿por qué deben darse a conocer, evidenciarse, las patologías de los personajes que interpretan los actores, cuando que ni los personajes mismos las conocen, como nadie conoce las suyas? Stanislawsky parte del principio metodológico de que el actor debe conocer su vida, su coeficiente intelectual, su biografía, y eso no es real, nadie sabe tanto de si mismo. Yo parto del principio de ignorarlos, lo cual si es. El actor en si mismo no interpreta esas patologías, las expresa a través de sus registros naturales. De allí que esos registros deben estar en estado puro, desarrollados y técnicamente aptos. No cabe para nada la deficiencia tonal o impureza técnica. Si el actor la tiene, debe depurarla en el proceso. Parece fácil, pero, en verdad, no lo es, o, no sé si es al revés, parece difícil, cuando en realidad es sumamente fácil. Lo que si, es largo, pero muy agradecido para con el actor. Este llega a escena dentro de un caldo de cultivo creado no solo en lo individual por el mismo, sino tambien, en lo grupal, con el equipo, óptimo para su transfiguración, que termina siendo parte de su propia esencia. Por eso a mi me cuesta mucho sustituir actores, porque en mi método resultan imposibles las repeticiones o copias, porque jamás dos actores tendrán el mismo registro. Te aclaro que esa transfiguración no es ficticia, compositiva o caracterológica. Tampoco, a pesar de su teatralidad, interpretativa. Se integra a la personalidad, carácter, del actor”.“Esto por lo que a mi me corresponde como director, instructor de actuación, voz y expresión corporal, pero en el proceso actoral contamos con dos áreas de suma importancia en este caso especifico de la obra de Weiss, y fue el trabajo de Johnny Gawlowsky, psicólogo clínico y el de Julia Carolina Ojeda en la música. Johnny condujo a los actores a lo largo de un extenso proceso de expresión, que yo lo llamaba de efusión, emocional, al encuentro de sus individualidades y de la esencia grupal que los unía, (en esto nos ayudó mucho la recia disciplina y preparación de los actores del Rajatabla). Julia Carolina inventó, creo, pues yo nunca lo había experimentado o visto, y lo adopté de inmediato, la incorporación del sistema de patrones musicales para establecer concordancias anímicas, espirituales y escénicas a partir de las sonoras que emergían de los propios actores. De unas cuantas notas en teclado, estos componían el denominado patrón, y el patrón definía la esencia escénica. Así, dividimos el montaje en segmentos patronímicos y estos se delimitaron por puntos climáticos. Parece fácil, pero no lo es, o, como lo anterior, a lo mejor, al revés, parece difícil, cuando que fue sumamente fácil por la maestría de julia y lo placentero de un trabajo, que hecho sobre bases inciertas y desconocidas de la psiquis individual y colectiva de los actores, intentábamos alcanzar, como te digo, concordancias emocionales y equilibrios compositivos escénicos. Nunca antes en mi recalcitrante empeño de alejarme de Stanislawsky yo lo había experimentado. No se si lo notaste, como si lo hiciste con este alejamiento satanilawskiano que te comento, percibía el montaje, que lo oía a diario, con la sonoridad de una arpa afinadísima, en la que no había una sola cuerda fuera de lugar. Los agudos, los graves, los corales y los solos emergían del trabajo logrado por Julia de manera clara, nítida y transparente. Entonces, queda claro que no fue un trabajo del todo metodológico de mi parte”.“A partir de allí, el psicólogo y la conducción musical le incorporaron cuerpo, sentido anímico y sonido al montaje, que se levantó sobre una base de actores altamente preparados y muy conscientes de las enormes dificultades que tenían que vencer para alcanzar los niveles, para mí, sublimes, de emocionalidad que la pieza exige, ciertamente, creo, la más difícil del mundo”.“Fue cómodo, una vez logrado esta base en ellos, trabajar la estética del montaje, solo cuestión de días, pues se movían a sus anchas y con mucha libertad. Mi gran problema fue en ese entonces, qué hacer con tanta riqueza expresiva. Sacrificamos efectos y dejamos muchas cargas en el camino, porque llegamos a la conclusión de que no hacían falta, que el viaje era largo y nos molestarían. Nos quedamos con lo más liviano y placentero, nuestras propias conciencias de sabernos realizando un trabajo de altísima calidad, que fue lo que nos propusimos desde un principio”.
“Nada, ni aun las voces más sórdidas de las que te puedas imaginar, lograron hacernos esquivar nuestro norte, que no era solo nuestro en lo académico y lo profesional, tambien era el de una nueva universidad que abría sus puertas”.
-¿Por qué no organiza un taller-montaje a lo grande, con la gente de Uneartes?
-Claro, de eso se trata la Uneartes, de talleres, de montajes, de todo lo que tenga aplicación práctica en el ejercicio educativo. De vincularlo, de que podamos tener juntos a docentes, egresados y estudiantes de la actividad artística en hechos de importancia y relevancia social. En lo personal, pienso necesario crear en las cercanías de la sede universitaria de Quebrada honda, y lejos, tambien, en todo el país, centros de desarrollo, investigación y realización escénica, audiovisual, plástica, literaria. Es parte de las ideas que tenemos de la educación superior en materia artística. Hasta el momento nos hemos avocado a crear el modelo universitario, concebido a partir de ver y entender las artes desde el punto de vista de la vinculación estudiantil, y universitaria, en general, con la sociedad y el mundo, y diseñar procesos de aprendizaje abiertos y públicos. La universidad en general es pública y totalmente accesible en cada una de sus áreas académicas, de investigación, de realización y de vinculación.
-¿Por qué no hace un libro sobre la dirección teatral?
-Tengo mucho material escrito acerca de los descubrimientos metodológicos y atmosféricos que he desarrollado en mis montajes tambien mucho relacionado con la metodología actoral que uso en mis clases de dicción, expresión corporal y actuación. Si, lo he pensado, pero no me he decidido a hacerlo. Su pregunta me sugiere que tal vez llegó la oportunidad de hacerlo.

lunes, agosto 17, 2009

Segundo desnudo de Mirla Castellanos

El monólogo, la forma más antigua de las milenarias expresiones teatrales, también atrapó a la célebre cantante popular Mirla Castellanos y es por eso que desde la segunda semana del próximo septiembre ella estará en la escena del Teatrex con su unipersonal ¿Primerísima…yo? , escrito y dirigido por Aníbal Grunn.
Ella, que sí es toda una dama, tanto en público como en privado, aceptó este “interrogatorio” para hacer conocer mayores detalles de su evento teatral.
-¿Primera vez que sube a un escenario para actuar o componer un personaje aunque sea usted misma?
-Es un reto que tenía pensado hace mucho tiempo. Quería hacer un monólogo donde pudiera contar distintas etapas de mi vida y tener la oportunidad de agradecer a tantas personas que me ayudaron a lo largo de mi carrera como cantante. Así me entrevisté con algunos amigos que me contactaron con Aníbal Grunn y luego de darle muchas vueltas al proyecto, logramos hacer que viera la luz y se transformara en realidad este sueño que se llama ¿Primerísima…yo?
-¿Por qué nunca antes lo hizo?
-Siempre tenía dudas, como cierto temor a cómo lo recibiría el público. Un público que estaba acostumbrado a oírme cantar. Esta vez me tendría que escuchar contando mi vida, no sabía si eso podía ser interesante. Yo quería que fuera divertido, simpático. Era todo un desafío, un reto. Me di cuenta que también dependía de quien lo escribiera y lo dirigiera. El proceso de ensayos me ayudó a sentirme más segura y confiada. Creo que ha llegado el momento para hacerlo.
-¿Tiene mucho respeto al trabajo actoral?
-Siempre he respetado muchísimo a mis compañeros actrices y actores del teatro y la televisión. Es una profesión muy difícil y muy sacrificada. Ahora, después de haberme puesto en sus zapatos, los admiro y respeto mucho más. Admiro esa capacidad para desdoblarse en otros personajes y poder memorizar todos esos textos. Eso no es nada fácil. Exige disciplina, trabajo y mucha pasión.
-¿Pidió instrucciones para su desenvolvimiento como actriz en su espectáculo?
-Cada vez que monto un espectáculo, sobre todo conciertos y shows que es lo que yo he hecho hasta ahora, me dejo guiar por los directores, los coreógrafos y los productores, ya que ellos son los que están de afuera, del otro lado del escenario, y pueden ver con mayor objetividad todo. En este caso, mucho más. Si bien en todos estos años de profesión siempre he observado y aprendido muchos de mis compañeros, también es cierto que soy muy respetuosa de los directores. Desde Renny aprendí que uno debe saber escuchar a los demás. Claro que no me ha sido difícil moverme en el escenario, pero todo ese trabajo de pausas, transiciones, cambios de personajes, etcétera, Aníbal con mucha paciencia y respeto me ha guiado hasta encontrarlo. Sobre todo los finales para poder llegar certeramente al público.
-¿Se siente actriz o es una cantante que actúa?
-Para ser una buena cantante, es necesario actuar cada canción. Esa una actuación de unos tres o cuatro minutos. En este caso “la canción”, o sea mi monólogo, dura un poco más y no tiene música. Creo que soy una cantante que tiene que actuar muy bien cada vez.
-¿Qué sentimiento muy intimo le ha llevado a contarle su vida al autor Aníbal Grunn para que brotara ese guión?
-A medida que la iba contando mi vida, Aníbal Grunn se iba emocionando. Creo que eso me fue dando mayor seguridad. Yo le conté mi vida, mi intimidad sin prejuicios. Todo lo que me llevó a ser artista. Él lo captó maravillosamente bien. Ese sentimiento es el que le queda al público, como si quisieran oír más.
-¿Satisfecha con el texto que le ha entregado Aníbal?
-Si. Se lo he contado todo, o casi todo. Me encanta lo que ha escrito, supo captar exactamente lo que yo quería decir. No me ha resultado difícil aprenderlo, claro, es mi vida, escrita por un dramaturgo, con la objetividad del escritor, quien además, me ha enseñado cómo decirlo, donde están los matices, donde las transiciones, las pausas, las miradas. Y además me permite que yo agregue cosas de mi propia salsa.
-¿Cómo la ha dirigido Aníbal Grunn?
-Maravillosamente. Me ha tenido mucha paciencia y mucho respeto. Y lo sigue teniendo. A veces yo le sugiero cosas y él me indica dónde y cómo debo decirlo. Otras veces me sugiere que eso no es bueno o yo misma digo que eso no me gustaría decirlo así, sino de otra forma y él me escucha, me interpreta y me ayuda a cambiarlo. Yo no soy dócil, pero me dejo guiar, porque sé a dónde quiero llegar.
-¿Qué se siente al actuar o al encarnar a Mirla Castellanos desde un escenario?
-Siento que yo soy yo. Es un desafío, un reto. Al principio me intimidaba hacerlo, ya no. Al contrario, me siento orgullosa de poder contar mi vida, de compartir tantas cosas divertidas, nostálgicas y graciosas.
-¿Qué no quiso mostrar en la escena con ¿Primerísima… yo?
-Bueno, es exactamente como la primera vez que hice un desnudo. Claro que en ese momento yo era muy pequeñita y no pude opinar. Me tomaron la foto y ya. Esta vez fue igual. Me desnudé frente a Aníbal, es decir desnudé mi intimidad. Él mismo fue proponiendo qué decir y que no. Ahora soy adulta y me cubro algunas partes.
-¿Dispuesta a seguir en la escena cómo actriz y cómo cantante?
-Sí, definitivamente sí. Pisar un escenario como cantante es el mayor placer que se puede sentir, pero ahora que lo hago como actriz, el placer se multiplica. Me ha picado el gusanito y no lo voy a dejar escapar. Ahora quiero actuar, crear un personaje, hacer teatro.
-¿Satisfecha con ¿Primerísima… yo?
-Mucho. Hay un guión muy bien escrito. Con mucho humor y mucha nostalgia también. Es como un gran paseo por mi vida, mi historia y a su vez por la historia de la televisión de Venezuela. Hay un pequeño homenaje a muchos de los grandes que hicieron grande la televisión de Venezuela. Es un texto lleno de sorpresas. Un espectáculo producido maravillosamente por José Jiménez y Vladimir Salazar. Con la musicalización de Isaías Urbina. El respaldo de Luis Capecci, mi manager. Y mucha gente que ha permitido el nivel de excelencia que tiene este monólogo.
-¿Su familia y sus amigos qué le han dicho sobre su aventura teatral?
-Hubo todo tipo de comentarios, los que tenían miedo al riesgo y los que me apoyaban incondicionalmente. En todos los casos, siempre creo que lo hacían pensando en mi beneficio. Yo escuchaba todo. Para mi las palabras de mis amigos y de mi familia son muy importantes. Pero quería correr el riesgo, quería asumir este reto y luchar para no defraudar al público. Porque así ha sido siempre mi vida, un continuo desafío a mi misma. Quiero aprovechar esta entrevista para darles las gracias a todos. Y también a ti Edgard por esta entrevista y desearte mucho éxito en todo lo que hagas y en ese nuevo libro Teatro 2009. Me siento honrada de estar en él.

sábado, agosto 15, 2009

Amor sin adjetivos de una monja

La venezolana Iraida Tapias es fundamentalmente una antropóloga amante del teatro. Se ha dedicado a rescatar sagas y plasmar situaciones difíciles vividas especialmente por sus compañeras de género, las mujeres. Ha escrito, a buena hora, la conmovedora pieza teatral La peor de todas, la cual fue transformada en discreto, por no decir plúmbeo, espectáculo que realizó el director Juan José Martín, a pesar de las estremecedoras performances de Rebeca Alemán, Andreína Blanco, Giovanni Reali y Gerardo Soto. ¡Unas de sal y otras de arena!
La obra, resultado de una prolija investigación, como buena científica social que es Tapias, permite ponderar aspectos claves de la vida y la obra de la religiosa Sor Juana Inés de La Cruz (México, 12 de noviembre de 1648/17 de abril de 1695), un ser humano de rocambolesca biografía que destacó por su amor al saber, su poesía, su desprendimiento material; además de haber sido mujer de avanzada para el contexto histórico que le tocó vivir. Otras féminas de su tiempo se entregaron a la labor reproductiva o dar descendencia y “placeres mundanos” a sus parejas matrimoniadas, para cumplir así los preceptos religiosos. Eran tiempos durante los cuales ellas eran casi como unos “animalitos domésticos”.
La incomprensión del mundo y de los poderosos, marcó la vida de Sor Juana Inés de La Cruz hasta sus últimos días, ha dicho, en repetidas ocasiones la dramaturga Tapias, quien demuestra que la monja sí fue una visionaria, amante del placer del conocimiento y que sufrió en carne propia el abuso de poder. Un montaje más audaz, menos retorcido, ayudaría no solo a rescatar la poesía de la monjita si no a resaltar esa magia del amor que se dio entre dos desafiantes e inteligentes hembras, un amor platónico o de cualquier otro adjetivo que no mancha a ese sustantivo que sí es procreador de felicidad aún por encima de las retrogradas limitaciones sociales.
Esta producción, que transcurre en la celda de Sor Juana Inés, permite degustar, por el texto y las actuaciones, la hermosa y fluida poesía de un ser que sí luchó contra las injusticias, las limitaciones y las desigualdades sociales y el abuso del poder ejercido por los sectores más reaccionarios de la Iglesia Católica Apostólica y Romana del mexicano siglo XVII. Ahí se materializa un mundo femenino, incomprensible para esta cibernética centuria, cuando una mujer lucha, hasta sacrificar su vida, contra los prejuicios machistas, de clase y origen, logrando conmover al público no solo por su tozuda valentía si no por la belleza de sus palabras y la tesonera historia del amor que existió entre la religiosa y la esposa del gran jerarca español delegado en México.
Es gratificante encontrarse con una actriz como Rebeca Alemán que, a pesar de la incomodidad de ese “corsé de madera” de la puesta en escena, logra meterse en la piel de la auténtica revolucionaria monjita que luchó por plasmar en el papel su sentimiento amoroso, ya que no podía hacerlo sobre la piel de su amada, y logra dejar así modelos líricos de ese sentimiento, como cuando escribe:
“así cuando yo mía
te llamo, no pretendo
que juzguen que eres mía
sino solo yo ser tuya quiero…”

La peor de todas es, pues, un evento artístico, de cuidadosa producción resuelta por Water People Theater Company que hace temporada en la Sala Trasnocho. Lo único que no aplaudimos es la poca creatividad exhibida por la realización escénica, la carencia de esos mínimos detalles o de gestos que hubiesen ayudado más a la comprensión del personaje protagónico, sin caer en la grosera obviedad, ya que, según otros investigadores, como Octavio Paz, vivió y sufrió las consecuencias de su amor lésbico hacia María Luisa Manrique de Lara, esposa del virrey de México.
El poeta Paz (Ciudad de México, marzo 31, 1914/abril 19, 1998), en una puntual biografía de la religiosa afirma que esos poemas que ella pergeño únicamente se pueden entender si se toma en cuenta que ese sentimiento era correspondido, que no todo era platónico, que había algo más que un simplemente intercambio de pensamientos para enriquecer mutuamente sus intelectos, en su acogedora celda del convento, según comenta Adriana Becerra Rojas en su mini ensayo Las lesbianas más famosas de la historia, publicado en la pagina Web anodis.com.
Verdaderamente, ya no importa si Sor Juana Inés de la Cruz era o no lesbiana. Simplemente, fue un ser maravilloso que amo, que fue amada y debe haber sido feliz hasta su mutis final. ¡Pocos vivos pueden hacer o sentir lo mismo en estos tiempos en que las libertades amatorias no están tan constreñidas, por lo que este espectáculo, a pesar de sus falencias detectadas, es aleccionador, por cuanto la poetisa -tal como lo revela y propone Tapias- enseña cómo superar obstáculos y amar en otras dimensiones extracorporales, como también lo hizo después Jean Genet, para evocar a uno de esos cientos de poetas guerreros!

martes, agosto 11, 2009

El jardín de los imaginarios

Es venezolano y disfruta sus 28 años. Es teatrero y ya se lo conoce como un creativo director de espectáculos. Hablamos de Juan Carlos Souki, el mismo que con su versión escénica de El jardín de los cerezos, de Anton Chejov, ha calentado los fríos escenarios caraqueños, porque ha mostrado y demostrado lo que ocurre en una sociedad que no se da cuenta que los tiempos y los seres humanos cambian y mucho más cuando se gestan revoluciones de toda índole
Pero dejemos que sea Souki quien nos diga lo que piensa y lo que quisiera decir de otra forma para no herir o no molestar.
-¿Qué pasó con Nueva York y sus estudios?
-Terminé una maestría en dirección escénica en la Universidad de Columbia y estoy convencido que significó mucho para mí como artista haber tenido la oportunidad de ser parte de ese programa. Fue un período maravilloso de tres años de trabajo intensivo de laboratorio, el cual vino acompañado de muchas cosas y descubrimientos. Allí mi formación tomó un curso distinto, más profundo y disciplinado. Allí surgieron nuevos intereses e inquietudes que siguen vigentes y en crecimiento y que estoy seguro se multiplicarán con el pasar del tiempo.
-¿Ha decido trabajar en Caracas y abandonar esa maquina que muele gente y talento que es Estados Unidos?
-Cuando terminó el post-grado comencé a trabajar como director free-lance en Estados Unidos, firmé con una agencia y me propuse aventurarme a un año de gracia para evaluar las posibilidades de quedarme o volver. Surgieron algunos proyectos interesantes en Performance Space 122, hice una pasantía en teatro y tecnología en el Massachusets Institute of Technology, fui invitado a dictar algunos talleres en Buffalo, Niagara y Nueva York. Dirigí en dos teatros del circuito Off Broadway y off off Broadway y dirigí un espectáculo regional en Nueva Jersey. El camino estaba despejado y prometía traer frutos, sin embargo resultaba aún imposible mantenerme dedicado únicamente a la dirección y era exactamente eso lo que quería y me sentía preparado para hacer.
“Vine a Caracas a dirigir un Cascanueces Flamenco y decidí quedarme por un tiempo. Nueva York es un lugar apasionante pero complicado, desde muy joven mi sueño ha sido conceptualizar proyectos escénicos desde la raíz y tener una compañía con total libertad creativa que reúna a un colectivo de marcadores de tendencias trabajando por crear un teatro total, una idea wagneriana que me apasiona mucho. Esta inquietud es el resultado de haber crecido en un lugar como Venezuela en una época en la que un muchacho de 16 años podía conseguir espacio dentro de la programación de las salas profesionales si se empeñaba lo suficiente y tenía paciencia para molestar”.
“En USA el camino era distinto y en cierta forma un retroceso profesional. El tipo de trabajos a los cuales podía aplicar eran trabajos que había hecho ya a los veinte años y el tipo de trabajos que soñaba estaban dispuestos a personas con una carrera sólida y desarrollada en USA. Era básicamente una cuestión de diferencia de contextos y lamentablemente no tenía la capacidad de inversión para iniciar mis propios proyectos. La decisión personal tenía que ver con dos factores: ¿Prefería hacer mis propios proyectos en Caracas o aferrarme a cualquier oportunidad para no dejar los Estados Unidos?”
“Siento que los próximos diez años de mi vida van a ser fundamentales en mi identidad como director. Y para mí es fundamental poner toda la atención en el desarrollo de estos proyectos soñados. Creo que invertir estos años en proyectos de otras personas apostando a un golpe de suerte sería un suicidio como creador. Estando de vuelta en Caracas con todas estas ideas en la cabeza y trabajando en conceptualizar aquel Cascanueces Flamenco volví a encontrarme con un equipo al que extrañaba mucho y me enamoré de la idea de iniciar una compañía en Venezuela. Es algo que como sabes he hecho recurrentemente desde que estaba en el bachillerato. Así que fundamos Imaginarios de Venezuela, una casa creadora de contenidos para escenario”.
“Con Imaginarios de Venezuela hemos descubierto una manera para ser autosuficientes haciendo nuestros propios trabajos en fusión con proyectos de terceros. Mi sueño es poder hacer esto aquí y afuera pero hacerlo así. No estoy interesado en ser un director obrero, quiero ser un artista conceptual... Lamentablemente ese es un camino largo y estamos comenzando a recorrerlo, es un misterio cual será el futuro de esta idea”.
-¿Ahora que se has reincorporado a la actividad caraqueña como se siente, como ser humano y como artista?
-Es una pregunta difícil y con respuestas cruzadas. Caracas me da las libertades, el espacio y las posibilidades de desarrollar mis proyectos personales como director. Cumple un sueño de volver a mi país y también me da la furia de un colectivo de gente joven que quiere hacer cosas y quiere pertenecer a algo. Me da la oportunidad de hacer los proyectos que quiero hacer aunque con serias limitaciones técnicas.
“Por otra parte, personalmente la vida en la ciudad es aterradora y gris. Estamos viviendo un mito en tres dimensiones que para me limita mucho las posibilidades de crecimiento personal. Es algo que me hace sentir rabia algunas veces, porque, como explicaba, antes es éste el lugar donde quiero estar”.
“Para mí es fundamental estar al día con lo que ocurre en otros países y eso es cada vez más difícil en Caracas. Educarse es muy difícil. El acceso a material audiovisual, libros, videos, tecnología y música está totalmente saboteado por las limitaciones con las divisas. La opción única es Internet, la piratería y muy contadas excepciones a precios imposibles de pagar”.
“Quizás es ridículo y egocéntrico ver la situación del país desde un punto de vista tan mínimo y personal... Pero son esos los lentes que tengo puestos todos los días. Los lentes de un artista de 28años que sueña con crecer en Venezuela y disparar un cohete desde aquí. Creo que soy uno de esos desafortunados al que le prometieron un futuro posible y progresista en Venezuela pero la empresa decidió cerrar ese departamento y ahora tiene otras prioridades”.
-¿Vale la pena luchar o es mejor arrancar otra vez hacia el exilio dorado?
-Mi manera de luchar es hacer proyectos que tengan calidad artística y valor intelectual en Venezuela y es algo que quiero seguir haciendo mientras sea posible. Desde muy joven decidí ser director y me he entrenado muy duro para eso. No soy boxeador, ni militar ni militante político. Mi lucha es trabajar 12 horas al día en un país donde quieren que solo trabajemos seis. Lo que quiero para mí, mi familia y las personas que amo es la posibilidad de crecimiento personal, intelectual y espiritual. Si Venezuela nos da eso es este el lugar donde quisiera estar. Si nuestros sueños no son compatibles con los sueños del país iremos a buscarlos a otra parte.
-¿Por que ha seleccionado El jardín de los cerezos?
-Escribí esta adaptación mientras estaba en la Universidad. Vi un semestre intensivo de Chejov y la muestra final debía ser montar una de sus obras largas. Estaba un poco escéptico al principio del semestre y terminé enamorándome de los textos de Chejov.
“Luego de leer varias adaptaciones y traducciones de El Jardín…. decidí hacer mi propia versión deconstruída. El asunto del cambio social y las múltiples perspectivas defendidas en la obra me llamó mucho la atención. También me maravilla esta capacidad de los rusos de no presentar a sus personajes como buenos o malos, sino como seres humanos con distintas perspectivas sobre la vida que cometen errores por igual. Los personajes de esta obra, al igual que nosotros, son testigos de un momento de cambios fundamentales que herirán a unos y beneficiarán a otros”.
-¿Cree que tiene vigencia en estos momentos bolivarianos?
-Tiene vigencia en este momento del mundo y estoy seguro que la seguirá teniendo. Tiene resonancia en Venezuela, en USA, en el Medio Oriente, en toda América Latina. Es un momento en el que todos quieren jalar la cuerda para su lado. Creo que es una obra que nos salpica a todos. Lo que me gusta más es que la obra no emite juicios de ningún tipo, solo presenta una realidad.
-¿Por qué esa versión y esa teatralización?
-La versión fluyó de manera natural, ha sido un ejercicio de trasladar este texto a nuestro hoy y los personajes de Chejov permiten eso. Allí la prueba que certifica que El jardín… es un clásico verdadero. No habla de un momento, pero si habla de una especie... la nuestra.
-¿Satisfecho?
-Estoy contento, muy contento. Nunca estoy del todo satisfecho. La ventaja del teatro y su inmediatez es que siempre puede ahondar más, crecer más y descubrir en si mismo nuevas profundidades. Espero que esta versión se mantenga viva y cada día sea más fuerte y mejor.
-¿Qué planes tiene?
-Seguir conceptualizando proyectos sin descanso. Estoy castellanizando mi versión de Crimen y castigo de Dostoievsky con miras a estrenarla en los próximos meses, iniciando así un proyecto de teatro documental Iberoamericano que se llamará Composición 2.0 y preparándome para dirigir algunos conciertos de músicos venezolanos. El paso siguiente es crear los puentes para que estos trabajos venezolanos puedan ser mostrados en el interior y exterior del país.

lunes, agosto 10, 2009

La exitosa locura criolla de "Geranio"

Javier Vidal (Barcelona, España, 13 de abril de 1953), uno de los mas polémicos teatreros venezolanos, pero a su vez uno de los más lucidos y capaces, es el director -también destaca como autor y actor- que se atrevió a representar la pieza Geranio, la cual, junto a Marat-Sade, integra la dupla de los mejores espectáculos de esta temporada (septiembre 2008-agosto 2009).
Vidalito, como le decimos cariñosamente, desde que era aprendiz de periodista en las inolvidables páginas culturales que Sofía Imber coordinaba para El Universal, advierte que su contacto con Geranio comenzó en 1988, “cuando la autora Xiomara Moreno me ofreció el personaje protagónico de Geranio, cuando se estrenó en marzo del 1989, pasando por el terror de ensayar en pleno Caracazo. Al estreno asistió el ministro José Antonio Abreu, recién nombrado, y flanqueado por los jóvenes Luís Fernández, Gerardo Soto y un núbil Nacho Huett quien veía por primera vez un montaje del Theja. Veinte años después Nacho me propone montarla y yo acepto con el apoyo de KJC Producciones. Hay que acotar que en el 2006 el mismo Nacho la propuso para “Haciendo público lo privado” y se leyó bajo mi dirección, en los espacios del Trasnocho Cultural, un centro cultural que algunos vituperan porque hace dizque hace teatro comercial “.
-¿Por qué hay tan pocas dramaturgas en Venezuela y en el mundo?
-Porque nuestra sociedad es falocéntrica. En teatro las mujeres nos ganan sobre las tablas cualitativa y cuantitativamente. Hay mejores actrices que mejores actores. Hay pocas dramaturgas y pocas directoras pero cuando aparece una Yasmina Reza o una Ariane Mnouchkine: chapeau! Y ¡ojo! Xiomara es dramaturga y directora, y además criolla
-¿Qué valores encuentra en el texto y cómo explicaría, si le es posible, la razón o la sinrazón del público que la ha disfrutado desde el pasado mes de abril?
-La pieza espejea una realidad interna y el público se siente reflejado en ese espejo. Es hilarante e inteligente. El público ríe y reflexiona al final… incluso algunos sueltan una lagrimita ante la duda de ese personaje tan kafkaiano, es decir, tan venezolano. El tema de la locura en teatro es siempre muy atractivo. Marat-Sade es un botón de lujo.
-¿Es comedia clásica o más bien un melodrama?
Se trata de un humor “Moreno” en una comedia trigueña. Xiomara es culturalmente mestiza. Es una fundamentalista de la transculturización, con formación académica y dueña de una experiencia en el melodrama televisivo latinoamericano.
-¿Qué se puede esperar de Xiomara Moreno ahora cuando este texto se le remonta?
-Que ella nos de a conocer la más reciente flor de su jardín y el nuevo aroma de su voz.
-¿Cómo fue su trabajo, como director, con los actores?
- Fue o ha sido como un paseo por Las Ramblas: maravilloso. Gerardo y Nacho son mis discípulos, mis hijos, nos conocemos de hace años, los he dirigido una incontable cantidad de veces, hemos compartido camerinos, ilusiones y desdichas. Gerardo tiene mi impromptu actoral y es un excelente cantante; Nacho es el mejor actor joven sobre las tablas y en la actual pantalla chica nacional, a parte de ser compositor. Estoy orgulloso de ellos. Con Antonio es el tercer trabajo que realizo con él y el anterior, incluso, compartimos escena (Monogamia); un gran profesional que todos los directores se lo pelean. Raúl (Raulito) ha sido mi asistente desde La Casa de Bernarda Alba y en ésta le di la oportunidad de que desarrollase los pulmones fuera del agua, sobre las tablas.
-¿Se habría logrado lo mismo si los personajes y los actantes son femeninos?
-Ningún problema, solo que habrían sido travestidos, que es otro de mis signos escénicos. Yo adoro el travestismo escénico. Me gusta trabajar con actores. Las actrices dan mucha guerra en camerino. Empezando que no se soportan a ellas mismas y con 3 Reinas de Martín Hahn ya tuve suficiente por hoy.
-¿Cómo fue su propuesta teórica para escenificar a Geranio, a partir de los conceptos Dentro/Fuera y Realidad/ Ficción?
-Indagar en las percepciones de estas dialécticas y exponerlas emocionalmente. “No todo es lo que aparenta”. ¿Dónde está el adentro y el afuera íntimo de las personas? ¿Qué es para un venezolano de hoy estar dentro, estar fuera? “Estar fuera de afuera, es decir: dentro”. ¿Quién es o está más loco?: ¿Quién dice que está loco o quien dice que no lo está? ¿El loco o quienes le siguen la corriente al loco? La escenificación fue el bi-frontalismo, ambientación espacial que no re-visitaba desde mi montaje 13 Insomnios de 1982.
-¿Satisfecho o sorprendido por lo logrado?
-Muy satisfecho y muy sorprendido. Siempre se juega al todo en el teatro, ¡al éxito!, pero no esperaba una reacción del público de esta manera. Estoy muy agradecido, también.
-¿En un país donde se representa tan poco teatro nacional, que se puede hacer para estimular a los productores o a los grupos para que lo escenifiquen?
-Les diría a los grupos que el público aprueba mucho más a un autor nacional que a un extranjero, incluidos clásicos. Les diría a los productores que los autores nacionales salen más baratos con los Derechos de Autor que los extranjeros que cobran en dólares… ¡que ya sabemos lo que cuesta! Un dramaturgo nacional tiene una caja de resonancia que no la tiene un extranjero. Entre un estreno de una pieza de Ibsen Martínez y otra de Neil Simon, yo no dudaría en apoyarlo en taquilla o como sponsor. Un Ibsen te asegura toda una temporada teatral. Propondría a las gobernaciones y alcaldías metropolitanas concursos estadales o municipales de dramaturgia cuyo premio fuese los costos de montaje. Por aquello del teatro endógeno.
-¿Cómo encuentra al actual panorama escénico y cómo avizora el futuro si es que se puede soñar o pensar en un futuro?
-Hoy por hoy prevalece la hegemonía del teatro privado e independiente a falta de una política teatral pública. El Theja es un ejemplo de ese proceso anfibiológico entre el teatro subvencionado y el privado. El último montaje del Theja en el APM será El Infierno de Dante y es no sólo sintomático, sino simbólico que la pieza finaliza cuando Dante -conducido por Virgilio- sale del Infierno hacia el Purgatorio. El infierno quedará en el pasado y el purgatorio es un estado mental transitorio hacia un cielo desconocido. Es la purga, la catarsis, no es el Limbo. Todos los grupos independientes han tenido que jugarse la carta del teatro privado para lograr su ansiada independencia, altamente amenazada bajo la figura de la subvención. Este teatro privado nos obliga a replantearnos otra mirada, otra voz, pero es un teatro más honesto, real, dialéctico. Nos debemos a nuestro público y la confrontación, pletórica de contradicciones, es entre público y artista. Estamos aprendiendo juntos en este nuevo trayecto donde llevamos más de 10 años experimentando un teatro de alternancia, un teatro de resistencia. El teatro público también se tendrá que re-inventar. Toda Edad Media tiene su Renacimiento.
-¿Y con el teatro comercial que pasó, será acaso la salvación de la escena criolla, tanto a nivel de público como de la misma profesión?
-Retira de tu diccionario la palabra comercial para calificar al teatro privado e independiente. Desde hace más de 10 años vivimos otra realidad y el teatro lo entendió antes que cualquier otra entidad cultural o social o económica, que en el teatro confluyen las tres. El teatro privado e independiente se sustenta a través de la taquilla y los sponsors que no son más que intercambios promocionales o servicios e implementos de producción, pocas veces es líquido. Si leemos el libro de Miriam Dembo sobre Juana Sujo podemos observar que vivimos una diacronía con los tiempos fundaciones del teatro contemporáneo nacional. Hay una ruptura del desplazamiento sincrónico del hacer teatral. Es impensable que volvamos a ver montajes como los de Giménez, los clásicos de Escalona, los alemanes de Ulive, los Brechts de Gotta, los Chejov de Constante, los franceses de Arocha… o mis Troyanas, por no pecar de humilde que también tiene algo de soberbia. Pero veremos otros teatros con otra gente, con otra justa y necesaria juventud… en otro tiempo por-venir.
-¿Y donde o por donde van las generaciones del relevo teatral?
-Tienen muy poca referencia del agua tibia y tratan de presentarla como nuevo invento cuando es un simple descubrimiento generacional. Cada generación descubre el agua tibia, es inevitable. Lo que los maestros tendrían que decir es que ya ha sido inventada hace siglos… cuando Esquilo, poquito más, poquito menos y no esperar que un niño le grite al Emperador que está desnudo. Les tocó otra luz y otro verbo… Lo bueno de ellos es que no han perdido nada, todavía. Todo es ganancia para las nuevas generaciones. Ellos descubren. Nos re-inventamos. En esa dialéctica tendremos una riqueza escénica provocativa, rica, imaginativa y plural. Esta nueva generación nace con la dependencia de un teatro íntimamente ligado a su público y eso es una gran ventaja que nosotros no vivimos o no quisimos ver para vivir a nuestro aire. Las nuevas generaciones se la tienen que jugar limpiamente con esa caja de resonancia que es el público que paga en taquilla y exige el valor de su entrada en calidad de esparcimiento, reflexión y emoción. De eso se trata el ocio. Nadie va al teatro a trabajar. Trabajar, nosotros. El público viene a jugar con nosotros y nosotros felices de hacer feliz al público.
-¿Qué proyectos teatrales tiene entre manos?
-El 31 de octubre y 1 de noviembre en el Aula Magna la zarzuela Las leandras, como director de escena donde participará, por primera vez, Julie Restifo como vedette al lado de la soprano lírica Mariana Ortiz y la cantante pop Floria Márquez, junto a Cayo Aponte, Manolo DeFreitas y Gerardo Soto; y las actuaciones de Alejo Felipe, César Bencid, José ‘Coco’ Sánchez, Gladiuska Hernández, Napoleón Rivero… entre coristas, coro, figurantes, orquesta sinfónica y drag queens. En enero el Teatro Profesional de Venezuela (TPV) montará en el Trasnocho Ciertas condiciones aplican, una comedia negra que escribí este año bajo la dirección de Moisés Guevara. En actuación estoy en conversaciones con Michel Hausmann para el 2010 y me muerdo la lengua por decir que Jaime Azpilicueta me regaló una pieza suya que quiere que monte en Venezuela antes de su estreno madrileño, que hay un amigo periodista que quiere darme a leer una obra para dos actores, que Martín Hahn tiene otra obra para el grupo Tráfico y que Javier Moreno igualmente tiene un monólogo que queremos estudiar con KJC Producciones. Por proyectos no nos quejamos.











sábado, agosto 08, 2009

Masacres aquí y acullá

El escándalo de los “falsos positivos”, como denominan en Colombia a las ejecuciones extrajudiciales cometidas por miembros de las Fuerzas Armadas, aún no incrementa la temperatura social en la patria de Gabriel García Márquez y William Ospina, quienes tendrán ahí suficientes argumentos para otras novelas con récords de ventas. Especialmente ahora que un juzgado de Medellín condenó a 15 militares a 30 años de cárcel por el homicidio de los vendedores de arepas Arley Vallejo Cardona y Yon García Cardona, hermanos por parte de madre, el 25 de mayo de 2006, quienes fueron presentados al día siguiente como guerrilleros muertos en combate por unidades del Batallón de Infantería del Ejercito.
Al comenzar este 2009, la justicia penal investiga la muerte de 1.708 personas: 1.545 hombres, 110 mujeres y 53 menores de edad, en los llamados "falsos positivos", víctimas que los militares presentan como bajas en combate. A estos hechos han sido vinculados 1.150 uniformados: 1.081 del ejército, 35 de la policía, 29 de la armada y cinco del DAS. Hasta ahora hay 83 condenados y 795 detenidos.
¿Cómo era posible que oficiales o suboficiales del Ejército asesinaran a sangre fría a jóvenes de barrios populares para lograr un ascenso mediante bajas ficticias? ¿Cómo era posible que soldados profesionales disfrazaran de guerrilleros muertos en combate a jóvenes indefensos para obtener un descanso de fin de semana?, son algunas de las preguntas que se hacen los articulistas políticos en la fría Bogotá.
A 20 años
Mientras en la cara Colombia esos criminales van a la cárcel y se intenta resarcir así a la familia de las victimas inocentes y a la sociedad en general, aquí en Caracas la briosa agrupación Tumbarrancho Teatro, desde la sala Espacio Plural del Trasnocho, presenta su espectáculo 29.10.88, inspirado en “La Masacre del Amparo”, ocurrida el 20 de octubre de 1988, cuando un supuesto enfrentamiento con un grupo subversivo en el Caño la Colorada, en Apure, dejó un saldo de 14 muertos. Pero todo eso fue desmentido por dos hombres que sobrevivieron a los sucesos. Wolmer Pinilla y José Augusto Arias ofrecieron la verdad de los hechos, que según denunció la ONG Provea es un caso, a la criolla, de “falsos positivos”.
Inicialmente se dijo que era una operación de rutina, del policial Comando Especifico José Antonio Páez (Cejap), con lo cual se pretendía impactar la opinión publica al difundir la supuesta eficiencia de la lucha oficial contra la subversión y la delincuencia fronteriza, para lo cual prepararon esa masacre, antecedida por otras cuatro donde hubo menos victimas.
Sin lugar a dudas que el titulo del montaje y el texto del espectáculo aluden al hecho histórico del cual se cumplieron los primeros 20 años de impunidad, pero que también son 20 años de constancia y denuncia, en reclamo de justicia y castigo para los responsables materiales e intelectuales y para los cómplices y encubridores de esa masacre. No es un simple teatro periodístico. Es ficción cruelmente basada en los hechos reales que la nación venezolana conoce u que reclama.
La pieza está bien escrita por Karin Valecillos, bajo la pulcra dirección de Jesús Carreño, y actuada ejemplarmente por Nathalia Paolini, Giovanny García, Rober Calzadilla, Israel Moreno, José Manuel Vidal, Vicente Peña y Jesús Carreño, bajo la correcta producción general de Ciris Perruolo, con precisa música original de El Sagrado Familión, diseño de iluminación de Alfredo Caldera y la dirección de arte de Omar Borges.
El espectáculo es sobrecogedor por la simpleza de su estructura y el realismo de sus actuaciones, las cuales se desarrollan sobre “las aguas del río Arauca”, que hace parte de la metáfora escénica y es el superactor del evento artístico, donde además la música ayuda a crear el suspenso de la siniestra trampa. Es una pieza maestra dramática, como pocas se han visto en lo que va de este siglo venezolano, gracias a la pulcra ficción teatral creada por misma la autora que pergeñó a las ejemplares piezas Cuentos de guerra para dormir en paz y Lo que Kurt Cobain se llevó.
Tumbarracho, una vez más, le recuerda al público caraqueño que en tiempos revueltos el teatro es la mejor expresión artística para manifestarse críticamente, porque en el escenario se fusionan historias, realidades y reflexiones para una comunidad ansiosa y sedienta de justicia. Es un artístico pretexto que pretende impedir la desmemoria y hace parte de la milenaria lucha de los artistas contra el olvido ¡Venezuela y Colombia, hermanadas desde que fueron creadas, ahora también comparten el mismo horror de irrespeto a la vida y esa sórdida conspiración contra sus democracias que tantos sacrificios han costado!

Glosario
En medicina un “falso positivo” es cuando a alguien se le diagnostica una enfermedad que no padece, pero en la jerga militar un “falso positivo” es algo similar a declarar un resultado positivo del ejercito a algo que no lo es, tal como lo “enseña” la pagina Web Anarkismo.net.
Según este concepto, “falso positivo” es el montaje de auto-atentados de los cuales culpan a las fuerzas insurgentes o la supuesta frustración por parte del ejercito de algún plan terrorista; también es asesinar a civiles para luego presentarlos como guerrilleros dados de baja en supuesto combate y puede ser algo tan “inocente” como una desmovilización masiva ficticia. En síntesis, la lista de posibilidades de falsos positivos es bastante larga y extensa.
Los “falsos positivos” son también un siniestro espacio donde se puede dar una “efectiva” cooperación cívico militar. En las redes de informantes, hay muchos que se gana la vida sapeando y cuando no hay nada que sapear, pues no falta quien se dedica a inventar atentados o los montan ellos mismos en complicidad con algún oficial amigo. Al final, metafóricamente, Maquiavelo se hace presente para justificar por unos pesos o dólares que se obtienen por la recompensa y que son compartidos salomónicamente por uniformados y no uniformados.

jueves, agosto 06, 2009

Uneartes en escena


La necesidad imperiosa de crearla existía desde hace muchas décadas, pero en octubre de 2006 fue cuando la anunciaron y se logró su oficialización en 2008. Su debut fue precisamente con las graduaciones decembrinas de sus primeros licenciados. Había nacido, así la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Uneartes), la cual en este 2009 es una realidad que anhela marcar un cambio en la formación cultural de Venezuela, por la fuerza de sus estudiantes, profesores y autoridades académicas.
Se le anuncia, y eso es realidad, como una nueva institución de educación superior, nacida o gestada por la integración del Instituto Universitario de Teatro, de Estudios Musicales, de Danza y el de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón, y estará bajo la tutela conjunta de los ministerios del Poder Popular para la Cultura y el de Educación Superior.
Las carreras y las materias que se ofrecen se mantendrán: Licenciatura en Música con menciones en Composición, Musicología, Educación Musical, Dirección Orquestal, Dirección Coral, Canto Lírico, Etnomusicología y Técnico Superior en Ejecución Instrumental. También Licenciatura en Teatro con menciones en Actuación, Diseño, Dirección Teatral, Dramaturgia, Gerencia y Producción Teatral, y Docencia; Licenciatura en Danza con menciones en Docente en Danza Contemporánea, Intérprete de Danza Contemporánea, Docente en Danza Clásica e Intérprete de Danza Clásica; Licenciatura en Artes Plásticas con menciones en Medios Mixtos, Pintura, Cerámica, Escultura y Artes Gráficas.
Por ahora cuenta con una sede –el edificio del Estado que el Ateneo de Caracas ocupó durante 26 años y del cual salió por fin del comodato- para el rectorado, oficinas administrativas y salones para los estudios de teatro y danza. Un elegante espacio dotado además de una sala de cine y tres salas adecuadas para espectáculos profesionales, semiprofesionales y estudiantiles, precisamente en la zona cultural caraqueña.
La definitiva puesta en marcha de Uneartes, en medio de una singular turbulencia mediática, constituye un punto culminante de las artes en Venezuela a lo largo de toda su historiografía. Esta aseveración, que se desprende después de un hermanado dialogo con el teatrero Ibrahim Guerra, pudiera resultar temeraria si se considera que en dicha saga el trabajo en materia musical, teatral dancística y plástica, además de otras que no citamos aquí, se han desarrollado sin que antes existiera una plataforma académica superior.
Los artistas venezolanos y los agregados han sustentado su obra tan solo en una mermada profesionalización carente de industria y de una tradición escolar que permitía el aprendizaje de oficios, solventada, a medias, por la que aportaban los institutos universitarios a partir de la capacitación investigativa. Venezuela, sin embargo, que cuenta con una rica diversidad cultural artística popular basada en las visiones, imaginerías, prácticas mágicas y religiosas y espiritualidades de las comunidades y culturas del pasado, ha carecido de auténticos centros de investigación que codifiquen y promuevan sus creaciones.

Las caras artes criollas
¿De donde, entonces, salieron sus autores?, le preguntamos a Guerra y este, que es un verdadero “pico de plata”, nos recuerda que la gran mayoría de ellos desarrollaron sus creaciones a partir de vocaciones que tuvieron que enfrentar a las convenciones, formulismos y simplismos de la educación tradicional, encontrando formación académica en otras latitudes. México le dio albergue, entre otros, a dos de nuestros más grandes pintores, Zapata y Rengifo, insuflándoseles a sus obras referencias plásticas, estéticas y hasta ideológicas. Otros, desde el más grande de los pintores figurativos de todos los tiempos en el país, Arturo Michelena, hasta el cinético más importante del mundo, Jesús Soto, canalizaron en Paris, y otros lugares de Europa, en diferentes épocas, sus búsquedas y sus intenciones.
Contamos en música con, tal vez, el genio mas asombroso de todos los tiempos en conducción orquestal, Gustavo Dudamel, de quien tampoco se podría decir que, a pesar de su origen, que lo dignifica, carece de formación académica. El sistema de orquestas infantiles y juveniles, aparte de permitir el desarrollo y aplicación vocacional musical, para que muchos niños y jóvenes encuentren salidas a sus necesidades educativas, aunque sus recintos y metodologías docentes se alejen radicalmente de los usados en la educación tradicional.
En el teatro, específicamente, cientos de venezolanos y venezolanas dieron sus primeros pasos al lado de maestros de la actuación, la dirección escénica y la dramaturgia contemporánea como el maestro mexicano Jesús Gómez Obregón, la argentina Juana Sujo, el español Alberto de Paz y Mateos, los chilenos Horacio Peterson y Lily Álvarez Sierra (con increíble descendencia criolla) y el persistente rumano Romeo Costea. Esta tradición y formas específicas de formación, más tarde, se vieron enaltecidas con la presencia del también argentino Carlos Giménez, de una fuerte formación y orientación universitaria, quien llegó a Caracas en 1969 con “El Juglar” y se quedó, hasta el Día del Juicio Final, legando una profunda huella.
Guerra insiste en que todos esos teatreros extranjeros, venezolanizados por la creación y la docencia, además del amor que recibieron y conjugaron, quienes fueron increíbles fuentes metodológicas y técnicas de inspiración y trabajos, además tuvieron en común el gran bagaje cultural que evidentemente les provenía de una visión superior, universitaria, docta, del arte. A través de los primeros se conocieron los dramaturgos escandinavos, ingleses, españoles y norteamericanos. Y no es que en Venezuela antes de la sorprendentemente coincidente llegada de esa diáspora de creadores, casi todos ellos en su panorama artístico fuesen primarios. No, ya existían intentos sumamente válidos de criollización de la comedia y el sainete español. Entre otros, entre otros, Rafael Guinand, Francisco Pimentel, y, más adelante, Aquiles Nazoa nadaron a sus anchas, solo que este criollismo, sin llegar a ser del todo primitivo, no contaban con las herramientas estructurales de la dramaturgia y la estética escénica que dominaba el mundo contemporáneo de sus respectivas épocas.
Más adelante desembarcaron las extraordinarias referencias de los festivales internacionales de teatro. Gracias a ellos, nuestros creadores pudieron enfrentarse a nuevas formas escénicas de ver y hacer teatro y, como es el caso de algunos artistas, se definieron rumbos y estéticas emergentes. El público entendía que este no era solo cuestión de bambalinas, diablas y telones de boca que subían y bajaban, sino que también era magia espacial trabajada y lograda a través de modernas posibilidades tecnológicas. Todo esto lo alejaba de lo primario y de lo ingenuo, para acercarlo lo más posible a la dignificación académica, y, además a la simplificación más absoluta de la esencia artística del teatro.

Cultura “académica”
Guerra insiste en que el arte no solo lo es por ser académico, antes de eso, debe también serlo, a partir de su esencia, y uso, popular. Aunque lo elitesco, valga de paso, también es popular, aunque, tal vez, no masivo. Solo que en dichas proposiciones inciden visiones elaboradas, tecnificadas y sumamente referenciadas de las estéticas y las estructuras que han movido a la humanidad a lo largo de todo su tránsito sobre el planeta.
Si bien es cierto que en dramaturgia, la producción y la dirección, muchos de sus diferentes realizadores no contaron con centros superiores de enseñanza, y han hecho y hacen arte, ellos tuvieron que invertir muchos esfuerzos para alcanzar sus respectivas depuraciones. Hay la creencia de estos procesos de búsquedas son necesarios, pero es que la universidad no los descarta, solo los acelera
La universidad, en este caso Uneartes, no excluye, ni excluirá jamás, al artista natural, espontáneo, autodidacta, carente de instrucción, que realiza su obra a partir de su propia conciencia, ajeno a cualquier influencia académica, ingenuo, como erróneamente se les llama, y hasta considera. Este seguirá describiendo a su manera la realidad que lo rodea con la intención sublime que solo el arte posee de entender esa realidad a través de su recreación.
El término autodidacta lo consideramos altamente peyorativo e ineficaz, pues no se trata de ingenuidad lo que bien podría ser pureza espiritual. A este artista por lo general se le coloca en un plano intermedio entre el arte altamente depurado generado por las grandes civilizaciones ancestrales (mayas, aztecas, incas, pemones, etruscos, griegos, etcétera) y los mas elaborados artistas escolásticos de épocas reseñadas, por haber convivido con ellas, por la historia, considerándose a estos artistas legítimos de origen, suponiendo, por un lado, a los ancestrales creados por generación espontánea y a los supuestamente ingenuos, como naturales, es decir, ilegítimos, equivalente en todas las culturas del mundo a bastardos. De allí el error terminológico, puntualiza Guerra.
En todo caso, aunque la Luna siga teniendo a sus cantores, tenga o no universidad, al ser humano ella le seguirá perturbando hasta el fin de sus días. El lobo se limita a aullarle y el género humano a cantarle. La referencia es necesaria, si no para tomarla de inspiración, si para crear y desarrollar nuevas opciones artísticas a partir de ella, metaforiza Guerra.

Expectativas

Uneartes, por nacional y por experimental, ofrece posibilidades estéticas y técnicas de formación ya decantadas por grandes maestros en calidad de profesores que han transitado diferentes caminos del arte a través de sus propios, y decantados códigos de creación, que, para ellos, han significado toda una vida de estudios y búsquedas personales.
Los planes de estudios y la conciencia estudiantil en esta nueva universidad es otra, distinta a la que convencionalmente mueve u ofrece cualquier otro claustro humanístico, o relacionado con la actividad y la investigación científica. Se trazó a partir de la existencia y necesidad del arte en el núcleo social en el que se desarrolla, vive y convive el estudiante. Se entiende en ella el arte como una actividad genética, natural, que parte del individuo y lo conecta con el mundo a través de su inmediatez social.
Pero mas allá de los encuadres, visiones y opciones que el arte ofrece, y, más aun, la educación que de el se desprende, no hay que olvidar que es distinto a todas las demás áreas del saber, porque es la que, por naturaleza, le pertenece al género humano, porque los perros saben sanar sus heridas con su propia saliva, o ladrar cuando los astros adquieren determinadas configuraciones, los animales, en general, tienen sus propias leyes de comportamiento y que saben como soportarse y respetarse a si mismos, ninguno de ellos se acerca a lo divino a través de lo que no son, de lo que imaginan que pudieran ser sus orígenes divinos, sus presentes sociales y afectivos, y, sobre todo, los futuros de su propia existencia.
Los animales se limitan a vivir y morir, y, si acaso, como los elefantes, a reencontrarse con los residuos de sus antepasados, pero el hombre y la mujer no entienden por que esas cosas ocurren, y tratan de explicarlas a través del arte. Por eso hay que aprenderlo en los mejores espacios inventados para su formación, los recintos universitarios.
¡El futuro se forja a partir de un estremecedor presente y un pretérito reposado, pero siempre habrá que tener en cuenta que nunca tantos dependerán de tan pocos y que la gran historia de las civilizaciones la escriben sus artistas!

martes, agosto 04, 2009

Un pony para Franklin y Flor

No estaba muerto ni andaba de parranda. Va y viene a Miami o Nueva York, urbes donde lleva no más de una década de intensos y contínuos trabajos artisticos, alternándose con Caracas, ciudad que lo acogió cuando era un desarraigado adolescente barquisimetano y le urgía salvarse y hacer útil su existencia.
Ahora, cuando Franklin Virgüez vive intensamente y le saca brillo a su primera cincuentena, desde Miami reconoce que se instaló en Estados Unidos hace ocho años. Llegó a Nueva York y luego se mudó a Florida, después de los atentados a Las Torres Gemelas el 11 de Septiembre de 2001.
-¿Qué hace? ¿Cómo sobrevive?
- Afortunadamente trabajo en lo que me gusta y para lo cual me preparé desde joven. Soy comunicador social y de eso vivo. Actúo en televisión y en teatro; hago locución y tengo programas de radio; escribo para medios comunitarios; busco publicidad tanto para el medio impreso que tengo como para el programa de radio ahora en Radio Caracol. También fundé una corporación junto a Flor Núñez para producir teatro y montarnos en el escenario cada vez que podamos.
-¿Qué ha pasado con su familia?
-
Mi familia está bien, mi esposa Dulce trabaja en Venevision Productions, produciendo las telenovelas para Univision; tiene una gran responsabilidad y lo está haciendo muy bien. Nuestra hija Jessica está estudiando, es una buena muchacha grande, tiene ya 15 años, es muy hogareña y excelente estudiante. Mi otra hija, Yellice está en un proyecto importante y pronto se sabrá de ella; está en Caracas reorganizando algunas cosas; es una profesional con estudios universitarios importantes. Es una morena hermosa y muy inteligente.
-¿Qué planes tiene para lo inmediato?
- Estamos ensayando la pieza teatral Pony o Nunca te he negado una lágrima, del venezolano Gustavo Ott (46 años), con mi buena amiga Flor Núñez y bajo la dirección de John Rodaz para el Teatro Area Stage. Esta comedia de humor negro, muy negro, se estará presentando al público desde el 28 de agosto. Es la primera vez que Flor y yo producimos teatro, por lo general nos llaman para que actuemos, pero en esta oportunidad nos fajamos “a buscar los cobres” y producir así el espectáculo que queremos hacer.
Reitera que la razón de esa decisión, tomada con la actriz Flor, es que ha llegado el momento en que los artistas venezolanos en Miami, en este caso, hagan conocer nuestra cultura, como lo hacen desde hace muchos años las comunidades cubanas, colombianas o mexicanas. “No podemos quedarnos en nuestras casas esperando a que nos llamen para hacer teatro o cine, o que sé yo; tenemos que movernos nosotros mismo, contando para ello con la benevolencia del empresariado venezolano en esta parte del mundo. Aquí en Miami hay 300 mil compatriotas que están acostumbrados a ver espectáculos de su país. Por eso nació FF Theatrical Productions”.
“Esta pieza de Gustavo es una de las mas maduras de este autor nuestro; diría que es la menos complicada y sí una de las más cómicas. La comedia está en la manipulación, de cómo los personajes van tejiendo la maraña y envolviendo para lograr el objetivo final, la estafa. El final es mágico y esperanzador. Me gustó esta obra desde que me la dieron a leer en Caracas.
-¿Qué posibilidades hay de traerla a Caracas?
- Por supuesto que me gustaría llevarla a Venezuela y hacer una gira por varias ciudades. Lo que ocurre es que habrá que buscar un productor que se interese en hacer el trabajo y hay muy pocas personas que lo hagan. La mayoría de esos productores o productoras tiene sus propios montajes. No sé, habrá que buscar un colibrí que se interese. Probablemente tenga que hacer un viaje antes para establecer contactos y conseguir llevar el espectáculo a mi país.

La obra
Vimos a Pony o Nunca te he negado una lágrima, durante su estreno del 25 de mayo de 2006, con Salomón Adames y Verónica Arellano, dirigida por Luis Domingo González. Es una comedia “tramposa” como son todas aquellas donde las risas provocadas por gestos o situaciones de los personajes, o por lo que ellos dicen, son auténticas gotas de ácido sobre pieles humanas o sal sobre las heridas de las almas de los venezolanos o de aquellos pueblos que no han superado a sus decadentes sistemas económicos. No es una panfletaria pieza guerrillera ni cosa parecida. Son cinco patadas contra todas las sacrosantas tradiciones y comportamientos de las familias conocidas y a las que, incluso, pertenecemos sin haberlas escogido.
Pony -cuatro etapas y un epílogo- plasma a Mónica Morales, trabajadora de la clase media baja, sometida por su familia a sucesivos engaños y despojos de sus ahorros bien habidos, en medio de la estrepitosa atmósfera de un proceso electoral. El final es sabio: ella, abandonada y estafada, afirma que la esperanza es como un pony hundido en una habitación llena de excrementos, pero que ahí está y mientras tenga esperanza, ese pony o ella podrán seguir viviendo. Y nosotros reiteramos que mientras logremos identificar al olor de la guayaba hay esperanza y fuerza para un cambio necesario y nunca descartable.

sábado, agosto 01, 2009

La Tempestad en Los Teques

No existen sino el ayer y el hoy. No tenemos los seres humanos otra cita más segura que la muerte y por eso hay que disfrutar cada día como si fuese el último. Así lo cantan los poetas y se puede corroborar si amanecemos y aspiramos el estimulante aroma del café mañanero. Eso no pudo hacerlo más Mariana Escobar a sus 17 años. Unos desalmados la asesinaron cuando celebraba el grado de bachiller de sus amigos, en una casa del barrio Palo Alto de Los Teques.
Ella anhelaba estudiar Comunicación Social en la UCV y participaba con la agrupación Veneteatro en el espectáculo de La tempestad de William Shakespeare. El viernes 24 de julio hizo su última performance con las otras ninfas de Ariel y el vengativo filósofo Próspero. Sus compañeros y el público la despedimos con aplausos y un larguísimo minuto de silencio, el pasado domingo. Fue durante la postrera función de la temporada, de cuatro fines de semana, que ejecutó el joven director Dante Gil en la Casa de la Cultura de la capital mirandina.
Se frustró así una artista venezolana, como tantos otros habitantes de este país que perecen cada fin de semana por esa violencia cainítica que nadie detiene, ni nadie entiende. ¿Será esa la microguerra civil de que habla el filósofo alemán Hans Magnus Enzensberger?
Mientras la justicia humana castiga a los culpables del desagraciado suceso, hay que recordar que La tempestad es precisamente la última obra que entregó Shakespeare y en ella se vislumbraba lo que serían los siglos posteriores de la bárbara colonización europea en estas las tierras mal llamadas americanas. Ahí se plasman las fantásticas experiencias de Próspero, alcalde despojado de su cargo por su hermano Antonio, quien lo abandona junto a su pequeña hija Miranda en una remota isla. Años después, el destino pone a sus enemigos a su merced, por lo que Próspero fabrica una tempestad que hunde el barco donde yacían el gobernador, el alcalde usurpador y otros marinos. Con los náufragos en la isla, Próspero pone en marcha su venganza junto a su mágico siervo Ariel, quien descubre la conspiración que traman Calibán, Esteban y Trínculo en contra de su amo. Al final, Próspero reflexiona acerca de la vida, la venganza, el amor y el perdón, y además anuncia las nupcias entre Miranda y Fernando, se despoja de sus poderes y su vara mágica.
Del director
“Dirigir un Shakespeare era algo que venía germinando en mí desde hace algunos años. Quizás mi primera inspiración se dio gracias a uno de mis maestros en teatro isabelino, Isaac Chocrón, quien nos reiteraba que ese dramaturgo había reinventado al ser humano a través de su teatro. Leerlo es enamorarse del teatro, pues para él, el amor entra por los ojos. Así como Romeo y Julieta o Fernando y Miranda se enamoran a primera vista, el espectador se enamora del teatro al ver una de sus piezas”, así se presenta y explica su trabajo este director, y licenciado en artes en la UCV en el 2009, Dante Gil.
Escogió esta obra que tenía muy bien estudiada para realizar el taller montaje de Shakespeare y el Teatro Isabelino con sus actores de Veneteatro. Pero para un texto de este nivel necesitaba mucha inversión de tiempo, investigación y producción, por lo cual durante el proceso de estudio y montaje invitó a un colega director y productor teatral José Gregorio Yánez y su agrupación “Una nueva luz joven para el mañana”, para realizar una co-producción como pocas veces ha podido disfrutar el público mirandino.
Emprender este montaje de La Tempestad le significó una aventura fantástica, por su condición de taller experimental, pero eso le permitió a él y su gente descubrir el carácter profundamente humano que Shakespeare imprimió a cada uno de sus personajes. Y gracias a la universalidad temática le permitió hacer una lectura muy personal de la obra, pues no era su interés hacer una reproducción exacta del texto.
En compañía de sus actores hizo un severo proceso de investigación de la obra para definir el contexto que querían y podían darle al montaje, así como la propuesta estética del vestuario, ambientación y musicalización. “Al igual que del contexto propuesto medularmente por el propio Shakespeare, la atemporalidad implícita en su argumento, el hibridismo cultural de la estética griega y renacentista.,la atmosfera musical fue influenciada arábigamente, pues los griegos y persas permanentemente intercambiaron culturas a través de la guerra y la dominación de uno sobre el otro. Y finalmente el descubrimiento del Nuevo Mundo, que significó una revolución para la comprensión humana y expansión del conocimiento; pues siempre el hombre soñó desde la antigüedad con islas y lugares utópicos, donde habitaban seres mitológicos, al igual que hoy en día soñamos con otros mundos, otras tierras y otros seres estelares. Así que como resultado he podido mostrar mi Tempestad, mucho más cercana al público contemporáneo. Una clara alegoría a la fantasía, la comedía y la filosofía. Una reconciliación con la vida y con el alma en sí misma”.

Del montaje
El espectáculo, que lució fresco y sin mayores complicaciones, reveló las crecientes habilidades del puestista, quien también es organizador y realizador de una serie de didácticos talleres de capacitación actoral. Respetó la esencia del texto y la filosofía shakesperiana. Y además permitió apreciar el talento en desarrollo de los compañeros de Mariana. Ahí estaban, muy especialmente Henry Pantoja, quien demostró que su discapacidad física no le impedía actuar con dignidad y gran solvencia, además dotado de un peculiar rictus cómico, al lado de sus compañeros Lázaro Rodríguez, Débora Fuentes, María José Cova, Luisana Ortiz, William Pérez, Juan Carlos Piñango, Álvaro Villamizar, Antonio Rodríguez, Daniel Álvarez, José Linarez, Miguel Oliveros, Siul Toro, Jaqueline Flores, Andrea Morao, Gabriela Guzmán, Mara Flores, Diana Mendoza, Diana Segovia, Yuleidy Martínez, Siriney Carrillo, Diana Cordovez y Ledymar Monzón.
Lamentamos, pues, que Mariana Escobar no haya podido mostrarse durante las dos ultimas funciones de la primera temporada de La Tempestad mirandina o de Los Teques, pero sus compañeros cubrieron su ausencia y el espectáculo solamente se detuvo una noche. ¡No la olvidarán jamás, ni las circunstancias de su muerte!