sábado, marzo 30, 2013

Otro matrimonio desgraciado


Quienes aún no hayan visto a Melissa Wolf actuando, uno de los roles que bien hace esta bella artista, ganadora del XV Premio Marco Antonio Ettedgui, deben hacer sus agendas teatrales e incluir ahí al espectáculo El matrimonio de Bette y Boo, el cual es una controversial farsa sobre las vicisitudes existenciales de un matrimonio heterosexual, según la visión del dramaturgo Christopher Durang (New Jersey, USA,01.02.1949) y la correcta versión escénica del director  Héctor Manrique, quien también actúa, la cual hace temporada en el Centro Cultural BOD Corp Banca de La Castellana.
Estrenada en el New York Shakespeare Festival (05.16.1985), es una farsa sobre la tradicional institución matrimonial, la cual, en medio de risas y sorpresas que no lo son tanto, le plasman al espectador lo que puede ser la vida familiar en un entorno disfuncional, pero que a pesar de tantas vicisitudes, como el divorcio, permanece unida y solo concluye con la muerte de algunos de sus miembros:a ella el cáncer se la come y èl se  ahoga en el alcohol.
No hay que estar casado, ante la ley o los ritos eclesiásticos, para saber que las relaciones matrimoniales no son nada fácil ni descansan únicamente en las bondades sexuales o en los gustos o disgustos con las rutinas  en la cocina o frente a la televisión. Son más complejas y muy difícilmente logran aislarse del contexto donde more o se desenvuelva la pareja…y si son homosexuales sus miembros, porque de todo hay en la Viña del Señor, las complejidades serán superlativas, salvo que vivan o se desempeñen en sociedades más abiertas y respetuosas de los derechos civiles de sus integrantes.
El autor, aventajado alumno molieresco, maneja el  humor y la ironía para abordar las situaciones de Bette y Boo, en medio de una sociedad capitalista y exigente, ayudando así a digerir los profundos y desgarradores que pueden ser los errores cometidos en el transcurso de la vida matrimonial y familiar. Pero Durang no da recetas sino que muestra la fatalidad de una situación.
El mecanismo dramático, no tan novedoso de El matrimonio de Bette y Boo, está centrado en el alcoholismo de Boo Hudlocke (Jesús Cova) y la lenta desintegración de la paz familiar que eso origina, agravado además porque la pareja solo logra criar a un  hijo por  la muerte sucesiva durante el parto de los posteriores muchachitos. Aparece el divorcio y antes de la muerte de Bette (Melissa Wolf) hay  recuento de lo bueno y lo malo que vivieron, para que ambos reconozcan sus fallas o desaciertos existenciales.
No es fácil “la digestión” de este espectáculo pesar de las profesionales performances de  todo su elenco, por la crudeza de la  pieza, la cual muestra a unos seres humanos desvalidos y condenados a la desgracia porque el sistema social no da mayores alternativas, salvo que el alcoholismo sea controlado y  se aplique terapia psicológica para que la pareja recupere el tiempo perdido. Pieza cruel y brutal. Son millones los hogares destruidos por situaciones similares a las que plasma el autor Durang.
Esta pieza fue estrenada en Caracas durante la temporada de 1995 por el Grupo Actoral 80  con la dirección y la producción de Héctor Manrique y Carolina Rincón. Recibió los Premios Municipales  a la Mejor Producción y al Mejor Actor de Reparto, de la temporada 1995.1996, para Alejo Felipe por su personaje de Karl Hudloche (padre de Boo).
 En este nuevo montaje del Grupo Actoral 80, Bette Brennan es interpretada por Melissa Wolf, Margaret Brennan por Samantha Castillo, Paul Brennan por Juan Vicente Pérez, Emily Brennan por Martha Estrada (al igual que en el primer montaje), Joan Brennan por Iris Dubs (también del montaje original), Boo Hudlocke por Jesús Cova, Karl Hudlocke por Héctor Manrique, Switche Hudlocke por Omaira Abinadé (del montaje de 1995), el padre Donnally y el doctor por Jorge Canelón (también del primer elenco) y Matt por Wadih Hadaya. Es una muestra de la versatilidad actoral, de calidad,  presente en el GA80.
La música original es de Jackie Screiberg y el solo de cello de William Molina. La asistencia de dirección es de Ana Alicia Pérez, la escenografía y el vestuario de Marcelo Pont-Vegés, la iluminación de José Jiménez y la producción de Carolina Rincón.

Virgen roja en Teatro UCAB


Casi 40 años descubriendo al teatro y enseñándolo a nuevas generaciones de alumnos de la Universidad Católica Andrés Bello. Labor silenciosa y desafiante que ha dado resultados positivos: mejores ciudadanos y buenos artistas. Así podemos resumir la tarea del Teatro UCAB, pero su lideresa, Virginia Aponte, continua ayudando, trabajando y educando a los nuevos párvulos y al público estudiantil en general.
Recientemente presentó La virgen roja, estremecedora reflexión teatral  basada en la vida de Simone Weil (1909-1943), filósofa francesa, mística y activista política, actuada por Pablo Rincón, Irais Souto y Raquel Cartaya, y con el apoyo técnico de Sofía Barreto y Andreina Gómez-Orellana.
La virgen roja cierra el proyecto “Pensar con el corazón”, singular ciclo de reflexión que inició el Teatro UCAB y Virginia Aponte, en el año 2010, con Edith Stein: el regreso, continuado en 2012 con Sólo sé de mí y culminado ahora con el espectáculo sobre Simone. “A través de esta trilogía exploramos las vidas de Edith, Hannah Arendt y Weil. Grandes pensadoras de origen judío quienes dieron una visión única sobre el siglo XX, época marcada por odios y conflictos, pero también de luz. Tres mujeres, tres historias, tres ejemplos de valentía y compromiso ante la adversidad y la tragedia de dos guerras mundiales que marcan la historia sombría del siglo XX. Ellas permiten que a través de su palabra y vida podamos encontrar razones para seguir caminos difíciles en este recién comenzado Siglo XXI”, puntualiza la autora y directora Aponte.
-¿Hay posibilidad de reponer las tres piezas y suscitar un debate?
-Para eso fueron escritas.
-¿Por qué el teatro?
-Por la misma razón que Simone Weil, reflexionaba sobre el valor de la cultura: la formación de la atenciòn. La participación en los tesoros de la espiritualidad y la poesía acumulados por la humanidad a lo largo de los siglos. El conocimiento del hombre. El conocimiento concreto del bien y el mal. Y lo hicimos con estas tres mujeres porque tocaron mi corazón con su pensamiento, es una correspondencia en el amor. Las  tres vivieron entregando sus vidas a un siglo despojado del valor de la existencia, un siglo signado por la muerte. Edith transformándose en la religiosa carmelita Teresa Benedicta de la Cruz, quien muere en Auschwitz en 1942, ofreciendo su vida por el pueblo judío. Con El Regreso se pretende un encuentro con la trayectoria y pensamiento de un ser humano que fue capaz de ofrecer su vida por la reconciliación de todos, en este mundo nuestro tan olvidado de los otros. De Hannah se ha hablado mucho, ella ha sido una intelectual reconocida y admirada; quizás es ella quien más pudo hacer trascender su pensamiento. Su reflexión sobre “la banalidad del mal’’ ha dejado sembrado en muchos la incomodidad,  demasiado fácil ser cómplices del mal, pensando que hacemos el bien. Simone Weil años antes que Hannah ya había llegado a la conclusión que la mezcla del bien y del mal era causa de atrocidades insospechadas”.
Subraya que reunirlas era muy fácil porque en cada una su condición de judía y filósofa las convertía en hermanas de pensamiento y aunque “Hannah jamás pensó en el cristianismo como opción de vida, si vivió en la misericordia y el perdón, base de todo principio de la religión católica”.
-¿Qué busca con la metáfora escénica de estas tres mujeres?
-Mostrar que ante las mayores adversidades existe la luz. Vivieron situaciones extremas que tuvieron que enfrentar con inusual valentía y que a pesar de que pagaron un precio muy alto, al final sus reflexiones y acciones nos llegan a nosotros como caminos que se abren a la esperanza. Edith siendo una judía que se hace católica muere víctima del Holocausto. Para Hannah la historia es otra porque ella escapa a la ‘’solución final’’ y logra llegar a Estados Unidos; pero su vida evidencia su capacidad de amar por encima de las diferencias. Su amor por Martín Heidegger marcó su pensamiento y jamás lo negó. Una  gran pasión  destinada  a fracasar, pero que la  visión esperanzadora de una mujer logra transformar  en una historia de perdón y reconciliación, lo que para muchos debía ser una historia de reproche y venganza. Ese canto de libertad es la historia que une a las tres y que me lleva definitivamente a Simone Weil. Simone es posiblemente una Juana de Arco del siglo XX, su amor por Francia y por Dios la llevan a ‘’la hoguera’’.
-¿Qué pasa con el grupo y estos textos?
-Es difícil para uno con una vida de recorrido- 40 años en la docencia- llegar a la verdad que estas tres mujeres persiguen obsesivamente, es muy difícil que en edades más jóvenes  puedan llegar al fondo de lo que este pensar involucra. Mi experiencia me dice que quedan en ellos ideas que los van a “acompañar’’ sin que eso sea del todo consciente. Son preguntas que quedan para que la vida las vaya respondiendo. Ellos se llevan sus morrales para el camino, cualquier día podrán sacar de esos morrales sus respuestas a las preguntas que hoy no pueden darse.
Misticismo
-¿Qué por qué hay tanto misticismo en estas tres mujeres? Porque el absoluto vive en ellas. Es fácil describir la mística en Edith, ella es para la Iglesia Católica, la Santa Teresa Benedicta de la Cruz, y sus libros nos confirman su camino místico junto a Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. En el caso de Hannah es quizás más complejo ubicar su pensamiento en el concepto convencional de la Mística pero es curioso como desde su tesis de grado, El concepto de amor en San Agustín, descubrimos a una mujer que se atreve, siendo judía, a penetrar el mundo de un Agustín de Hipona. El amor absoluto está presente en Hannah como objeto de una seria investigación a lo largo de toda su vida. Por último la más extrema de estas maravillosas mujeres, Simone Weil, quien no se sintió digna de ser bautizada, pero vivió como la más humilde esclava de Cristo. Dejo estas palabras de Simone como cierre de esta pregunta: “No hay que desear la desdicha; eso es contrario a la naturaleza; es una perversión; y, sobre todo, la desdicha es por esencia lo que se sufre a pesar de uno mismo, Si no se está hundido en ella, se puede tan sólo desear que, en el caso que sobrevenga, constituya una participación en la cruz de Cristo’’.
             

martes, marzo 26, 2013

Melissa Wolf gana Premio MAE de Rajatabla

La Fundación Rajatabla, en el marco del XVIII Festival Internacional de Teatro, hizo entrega del XV Premio Marco Antonio Ettedgui  a la joven Melissa Wolf, por su dedicación al quehacer integral del teatro venezolano. El acto tuvo lugar el lunes 25 de marzo, a las 8 de la noche en la Sala Rajatabla.
Melissa Wolf (33 años) se hizo acreedora al Premio MAE por su dedicación al quehacer integral teatral venezolano,  destacándose en todas las áreas que se desempeña, que van desde la labor pedagógica, siguiendo en su faceta de actriz, productora y de excelencia en la dirección con el Grupo Actoral 80. “Premiamos a una mujer orquesta que cada instrumento que ejecuta lo hace con maestría. Melissa, enaltece la labor teatral y muy especialmente al género femenino”, explica el jurado ad hoc de esta competencia de trabajo y talento.
 Asimismo el jurado decidió entregar como primera decisión otorgar un Marco Antonio Ettedgui de Honora a Delbis Cardona, por su larga experiencia en el quehacer teatral de Venezuela, destacándose tanto como actor, director y productor de diversos espectáculos a lo largo de su carrera, con su agrupación Escena de Caracas.
También se dieron cinco menciones especiales  a: Gabriel Agüero (Actor), Ángel Pájaro (Técnico y actor), Karín Valecillos (Dramaturga), Vladimir Vera (Dirección) y a Luis Alfredo Ramírez (Producción). El resto de los nominados de esta XV edición fueron: Ernesto Campos, Prakriti Maduro, Pastor Oviedo, Gerónimo Reyes, Alexander Rivera, y Jenifer Urriola. El jurado estuvo integrado por E.A. Moreno Uribe, Joaquín Lugo, Douglas Palumbo, Juan Antonio González y Rufino Dorta.
 Este Premio fue creado por Carlos Giménez  y La Fundación Rajatabla en el año 1989 escogiendo el nombre de Marco Antonio Ettedgui, un destacado artista y periodista que a finales de los años 70 y principios de los 80 llamara poderosamente la atención de la sociedad cultural venezolana. Sus trabajos individuales en el campo del performance, el fluxus y el arte conceptual, así como su actividad con el grupo Autoteatro, fueron reconocidos nacional e internacionalmente. Ettedgui falleció accidentalmente durante una representación, contando con apenas 21 años, precisamente en la Sala Rajatabla
 La entrega del Premio MAE se hizo antes de la representación de la pieza Muerte accidental de un subversivo latinoamericano, una adaptación de Rodolfo Santana sobre la pieza Darío Fo, estrenada originalmente en 1970, y cuyos sucesos  han encontrado inspiración en las circunstancias que rodearon el fallecimiento del ferroviario Giuseppe Pinelli en Milán un año antes del estreno de la pieza. En los tres años siguientes a su estreno, solo en Italia, la obra fue vista por más de un millón de espectadores. Enmarcada dentro del Festival Internacional de Caracas las representaciones continuarán este martes y el miércoles, a las 8 de la noche, en la Sala Rajatabla.
MUJER ORQUESTA
No es frecuente encontrar a una mujer al frente de una agrupación teatral o coordinando un ambicioso espectáculo. Las razones de esa sin-razón tienen que ver con la histórica presencia avasallante del varón en los roles determinantes del teatro mismo y por una cierta dictadura o tiranía, muy masculina además, que se ejerce en el ámbito de las relaciones artísticas-patronales indispensables para la creación de un montaje.
En Venezuela hay pocas damas que se atreven a dirigir una cohorte actoral, donde haya predominio de hombres, y una de esas excepciones es precisamente una fémina bella, con rubios cabellos largos e interesantes ideas estéticas, como lo demostrado Melissa Wolf, quien ha conquistado el Premio Marco Antonio Ettedgui 2013
por su dedicación integral en el quehacer teatral venezolano,  destacándose en todas las áreas que se desempeña, que van desde la labor pedagógica, siguiendo en su faceta de actriz, productora y de excelencia en la dirección.Actualmente es coprotagonista en la farsa El matrimonio de Bette y Boo, pieza de  Christophen Durang, la cual  hace temporada en el Centro Cultural BODCorbanca.
Melissa  ha revelado que su primer acercamiento al teatro fue en la Academia de formación de actores de Venevisión. “Tuve la fortuna de formar parte del primer grupo convocado para estudiar allí durante un año, de lunes a viernes toda la mañana. Comencé a recibir clases de actuación con el actor y director Héctor Manrique y además con el maestro Marcos Reyes, de voz y dicción con Felicia Canetti y de expresión corporal con Giovanni Reali. Como cierre de ese año se realizó un montaje donde yo asumí la asistencia de dirección y gracias a eso pude ser asistente del montaje El día que me quieras, de José Ignacio Cabrujas, en el 2005, dirigido por Juan Carlos Gené. A partir de allí todo ha sido una especie de escuela para mí porque aparte de lo que aprendí de Gené tuve la fortuna de seguir trabajando al lado del Grupo Actoral 80 en numerosos montajes que me dieron la posibilidad de empaparme poco a poco del trabajo de dirección de actores y puesta en escena. Trabajar con ellos ha sido la mejor de las escuelas".
-¿Por qué se ha dedicado a la dirección, especialmente?
-Porque me parece fascinante el arte de convertir en tridimensional algo que está escrito. Poder trabajar con la creatividad de los actores y guiarla por un sendero común en donde coincida su intuición y lo que está planteado en un texto teatral. Tener la oportunidad de jugar con la imaginación del espectador y confrontarlo, obligarlo a comprometerse con el espectáculo, a que juegue con los actores. Lograr que eso pase, que la gente se conecte con lo que el autor quiere decir a través de su obra, es un reto apasionante.
-¿Cuántos montajes hasta ahora?
-Varios. El primero fue Momentos, basado en un texto del español José Luis Alonso de Santos, en 2006, como trabajo final del segundo nivel de la Academia de Venevisión; el segundo El cruce sobre el Niágara de Alonso Alegría, en 2008; el tercero fue Edmond de David Mamet, en 2009; también dirigió Romance David Mamet en el Caracas Theater Club para el Festival Interclubes y más recientemente Excusas de Joel Joan y Jordi Sánchez en el Espacio Plural del teatro Trasnocho.




sábado, marzo 23, 2013

20 años sin Carlos Giménez

Fue director y productor de teatro venezolano. Nació en Rosario, Argentina, el 13 de abril de 1946 y murió en Caracas, a consecuencia del SIDA, el 28 de marzo de 1993. Es posible que la mala memoria, una verdadera epidemia nacional, no lo identifique ahora por su nombre de batalla, Carlos Giménez, pero algunos recordaran que fue él, junto a María Teresa Castillo, quien puso en marcha -precisamente durante el negro septiembre de 1973 -una empresa fantástica de promoción cultural como ha sido el Festival Internacional de Teatro de Caracas (FITC), el cual ahora cumple 40 años de persistencia y lo han festejado con la edición XVII.
Giménez también fue el  fundador del grupo Rajatabla, el Taller Nacional de Teatro, el Centro de Directores para el Nuevo Teatro y el Teatro Nacional Juvenil de Venezuela. Instituciones vanguardistas y originales, fábricas de controversiales contenidos estéticos, de las cuales solo sobreviven, maltrechamente, dos.
A 20 años de su mutis y cuando el FITC llega a su edición 18, dedicada a la memoria de María Teresa Castillo, conducidos los últimos ocho por Carmen Ramia, reproducimos fragmentos de una serie de entrevistas compiladas en mi libro Carlos Giménez/Antes y Después (2003), realizadas a lo largo de dos décadas y de gran actualidad por la vigencia e importancia de las mismas.
-¿Qué atenta contra el teatro criollo?
-Atenta la falta de creatividad y la ausencia de rigor profesional. Creo que hay teatro comercial y teatro de arte. Se diferencian en que el primero es fundamentalmente un medio de vida y el otro es un modo de vida; uno tiene como objetivo el éxito económico, el otro busca el triunfo artístico. Ambos los une el deseo común de atraer a mayor cantidad posible de público. El comercial se sostiene por una minoría de la clase media que no es superior a las 50 mil personas…Es un teatro de consumo con el objeto de hacer pasar el rato, como dice García Lorca: para hacer esa cosa horrible que es matar  el tiempo. El comercial es fuente de trabajo, pero es necesario contribuir a su desarrollo cualitativo, mejorando su calidad artística y temática. El público del comercial solo parece estar interesado en los aspectos anecdóticos y  superficiales de la realidad que lo rodea. Lo importante entonces, es que  sobre la  base de estos elementos se intente elevar la calidad profesional del espectáculo comercial. Ojalá que tengan éxito y llenen sus salas, porque los espectadores son los más afectados cuando van a un montaje y ven poco público, ya que ellos necesitan de la masa para perder la identidad y gozar.
-¿Le interesa el éxito comercial?
-Me interesa que mis espectáculos sean vistos siempre por mayor cantidad de público, pero pienso que no hay que hacer un teatro para el público, hay que formar un público para el teatro. El teatro es una reserva moral, por eso tiene que cumplir una misión.
-¿Qué criticaría a los críticos?
-La crítica es la cátedra en donde debe discutirse el camino del teatro en su más alto nivel. Es la crónica que hará la historia de nuestro trabajo, por eso exijo rigor. Ellos determinan el nivel para la discusión y el estudio. En Venezuela hemos llegado a una situación delicada: la crítica no está definida como un cuerpo social que integra un movimiento creador.
-¿De la crisis del teatro que puede decirnos?
-Se habla de crisis en el teatro, pero el teatro ha sido siempre una crisis permanente, es una expresión verdaderamente creativa que no está sujeta a ninguna ley, es imprevisible. En Venezuela hay crisis de creatividad…hay un marcado descenso cualitativo, como una especie de modorra. Hay como una falta de audacia en los planteamientos teatrales.
-¿Qué saldrá de los festivales internacionales para el teatro venezolano?
-Una revolución química entre los creadores y el público. No habrá frutos inmediatos, pero, como decía García Lorca, el teatro es un barómetro. Yo creo que hace falta una violencia creadora. El teatro no debe ser pensado en función comercial porque es lo deficitario.
-¿Qué será del teatro venezolano sin Carlos Giménez?
-En ningún movimiento cultural nadie es imprescindible. Seguiría trabajando, tal vez en algunos aspectos un pelo más aburrido. Siempre en un polo cultural hay espacio para la polémica, la discusión. Pienso que nosotros conformamos un polo polémico por la permanente capacidad, un poco beligerante, que tenemos de promover eventos.
-¿Qué relación tiene para usted el teatro y el subdesarrollo?
-Federico García Lorca decía que le teatro es el barómetro que marca la grandeza o el descenso de un país. Todas las manifestaciones culturales son la expresión de esas contradicciones, la lucha entre una situación económica y social y políticas subdesarrolladas y una evolución creadora que a veces logra salirse de los parámetros del subdesarrollo, pero que finalmente está encerrada en el mismo. En última instancia, nosotros somos parte del subdesarrollo. 

High con 40 mil espectadores


Después de presentar 150 funciones, para más de 40 mil espectadores, el estrujante espectáculo teatral High cierra su temporada este 31 de marzo, un récord en lo que va del siglo XXI. En la sala Trasnocho estuvo siete meses y ahora se despide, después de 12 semanas, en CorpbancaBOD, revela Luis Fernández, actor, director y coproductor.
 Explica Luis, que, con su esposa Mimi Lazo, siempre ven obras en el exterior, para disfrutar grandes trabajos. Y también buscan inspiración y propuestas para digerir y traducir a nuestra realidad. “En el caso de High, de Matthew Lombardo, nos tocó una fibra profunda en mí. La manera como cuestiona la fe y los prejuicios, como desnuda a sus personajes desde sus fallas y adicciones y como termina desnudando a los espectadores, me resultó novedosa en su manera despiadada y sin tregua. No es algo que se ve todos los días en un escenario, y, para nosotros, que todos los días los pasamos en escena, eso es justamente lo que buscamos”.
-¿Cómo llega a sus manos? 
-Mimi conversaba en el intermedio del espectáculo, en Nueva York, con un muchacho que tenía a su lado en la sala, mientras yo recurría al vodka de rigor, imprescindible para acompañar esta pieza. Al final, el hombre nos vio aplaudiendo de pie, llorosos, y le comentó a Mimi que él era uno de los productores. Nos presentó al autor y al director y al día siguiente nos invitaron a cenar en un restaurant. Allí sellamos el trato y en menos de un año estrenamos nuestra versión en Caracas. Sin embargo, no creo en críticos ni Mimi cree en estadísticas, sino no estuviéramos donde estamos, de manera que dejamos que nuestro instinto prevaleciera sobre lo que parecía el sentido común, y en lugar de retractarnos y optar por otro texto, emprendimos la tarea con mayor ahínco.
Admite que pocas veces un texto los golpea con tanta franqueza. “Para todo teatrero, un golpe al corazón desde la escena es un milagro. En eso nos centramos sin escuchar a terceros. Evidentemente suponía un enorme riesgo, pero con tantos años ya corriendo riesgos, sabíamos que teníamos una plataforma que podía soportar cualquiera que fuera el resultado. Como artistas no sólo pensamos en el público, que sin duda es crucial, también queremos explorar y experimentar cosas nuevas. Eso es excitante y rejuvenecedor. No es mucho lo realmente nuevo que puede llegarte luego de décadas en el teatro, pero cuando llega, llega con todo y uno tiene que tener la visión, el tino y la valentía de encararlo con todo.
-¿Qué vio para explotar o utilizar en Caracas?
-High apela a la esencia básica de las fallas humanas. Identificarnos en las miserias es siempre catártico y muy poderoso. Cuando el trabajo se logra, llega además incuso a ser terapéutico para todos. Me aproximé a High desde la más absoluta vulnerabilidad. Montarla fue como contarle al mundo un secreto muy privado sobre una falla muy grande que he ocultado. Desde ese punto de confesión y búqueda de redención personal me impuse el trabajo y se lo impuse al resto del equipo. Conceptualmente, High ocurre en un sótano al que tenemos la oportunidad de espiar. Me propuse crear un momento privado de 30 segundos, con música de Caramelos de Cianuro, en el cual sus tres personajes se muestran sin filtro. Eso permite que el espectador en los primeros 30 segundos de la obra se haga un juicio inmediato de lo que son estos tres individuos. A la hora de transcurrida la obra, entienden que el juicio estaba errado. Ya al final, no les queda más que reconocer que el juicio lo hacían ellos mismos, y que estos personajes están más cerca de nosotros de lo que quisiéramos reconocer.
-¿Cómo fue el trabajo con los actores?
-Carlota Sosa y Christian McGaffney son extraordinarios. Se expusieron sin temores a recorrer el duro camino que propuse, confiaron en mí y se dejaron guiar de una manera que no cualquier actor se arriesga a enfrentar. High no sería nada sin sus trabajos superlativos.
-¿Qué pasó con el público?
-El público ha respondido de manera extraordinaria. No sólo ovasiona la obra de pie, sino que convierte, con sus comentarios en Twitter, a High en un trending topic, con frecuencia a la salida de la función. Ha sido una marea de más de 40 mil espectadores que nos han dado un regalo maravilloso. No sólo sus elogios, sino la certeza de que High era posible y más aún, necesaria. Creo que durante años muchos intelectuales han subestimado al público y se han sobreestimado ellos con espectáculos aburridos, pretensiosos y sin mayor sentido que la gratificación onanista de sus egos. El teatro es texto, actor y público. Con High partimos de una gran obra, tenemos actuaciones brillantes y esa masiva  y maravillosa audiencia nos completa el triángulo para ratificarnos que esto es justamente eso: ¡Teatro!
Nuevos valores
Luis admite que nunca se ha llevado bien con los conservadores. “Verlos ahora danzar alrededor del Papa, alegrándose porque es argentino, como si se tratara de la coronación de Susana Jiménez en Roma, me produce náusea, de modo que trato de no verlos mucho y de no opinar demasiado sobre sus ritos. Conservo la certeza de que eso que llaman Valores Tradicionales, (que por cierto no tengo idea de para qué pueden servir, porque evidentemente para hacernos felices no sirven), son los principales enemigos de la evolución. Creo que el hombre no tiende naturalmente al bien y debe inventarse reglas y valores, ciertamente, pero no podemos apegarnos a los valores de nuestros padres o a las reglas de 1953. Todos los que tengamos la pretensión de ser librepensadores tenemos la obligación de fabricarnos nuevos y verdaderos y efectivos y productivos y constructivos nuevos” valores para permitir la evolución de la moral y crear un escenario más fértil para que el desarrollo de las nuevas generaciones nos conduzcan a un mundo más feliz, realizado y pacífico, cosa en la que la Iglesia y todos los seguidores de la tradición han fracasado estrepitosamente”.
Ángel caído
 High revela una terapia de rezos y de encierros católicos a los cuales someten al prostituto gay y drogadicto Andy (Christian McGaffney), en una ONG a cargo del sacerdote Miguel (Luis Fernández) y la monja Helena (Carlota Sosa).El tratamiento para sacarlo de las drogas y su adicción al sexo mercantilizado fracasa y Andy, tras desnudar en varias ocasiones como consecuencia de sus crisis, se suicida con una sobredosis. El espectáculo tiene un ritmo trepidante, logrado por la música y los violentos ritmos  de las actuaciones de Christian y Carlota, el ángel caído que se resiste a que lo rescaten y la enfermera de su alma y su vituperado cuerpo, quien no está segura en su fe y ni sus métodos.

Semana Santa de puro teatro en todo Caracas

Caracas nunca tuvo, durante los últimos 40 años, una Semana Santa así con tanto teatro polisèmico.  En el municipio Libertador y en los otros municipios. En una parte el gobierno municipal y en los otros sectores la gestión civil o sea el Ateneo de Caracas (Carmen Ramia), pero, ojo, todos esos eventos tienen una fuerte presencia de los dineros del Estado venezolano.
En esta Semana Santa la Alcaldía 2013  de Caracas a través de la Fundación para la Cultura y Artes, presentará 11 piezas teatrales para toda la familia caraqueña, en los principales teatros de Caracas desde este jueves 28 al domingo 31 de marzo con el fin de darle continuidad al auge de las artes escénicas en la ciudad capital.
Partiendo de la gran aceptación obtenida durante el Festival de Teatro de Caracas 2013, los principales teatros de la ciudad mantienen sus puertas abiertas brindando a quienes se quedan en la ciudad y quienes la visitan en estos días sacros, espacios de sano entretenimiento.
Los protagonistas de la escena serán los Teatro Municipal, Nacional, Simón Rodríguez, Cristo Rey y Catia, los cuales son los escenarios destinados para estos 4 días de puro Teatro, donde los asistentes podrán adquirir sus entradas en las taquillas de cada de teatro según corresponda la obra.
La apertura a la programación pautada desde este jueves 28, corre por cuenta del grupo Actuandoando quienes llevaran una vez más a las tablas del Teatro Simón Rodríguez la pieza teatral Vuelo 728, con la cual el público podrá volar de principio a fin con la divertida historia de pilotos, aeromozas, pasajeros y transeúntes.
Seguidamente Señoras de Maracaibo, continuará con la comedia sobre las tablas con la puesta en escena de El velorio de Eudomario, donde cinco mujeres irán tejiendo entre risas y llantos su último adiós en el Teatro Municipal de Caracas,a las 4PM. Y la grata sorpresa la dará Mimi Lazo con su espectáculo  A mi gordo no me lo quita nadie en el Teatro Municipal de Caracas, a las 7PM.,del viernes 29.
El show de los Enanos miserables y deformes cautivará en el Nacional, con un lenguaje lleno de lapsos y aproximaciones dentro de la premisa del grotesco criollo como expresión estética, esta cita es la 6:00 pm.
Por su parte el Teatro Catia ubicado en el oeste de la ciudad recibirá a la agrupación Afrodiarte a las 5:00 pm, con su mosaico musical donde resalta el bolero como genero de despecho, donde el espectador no le será indiferente la teatralidad de la malquerencia.
Estas mismas piezas con sus mismos horarios serán presentadas el día viernes 29 de marzo, donde las entradas podrán ser adquiridas a un costo de 10 bs.
Para el fin de semana, sábado 30 y domingo 31 la programación teatral sufrirá un vuelco escénicos, piezas infantiles, para toda la familia tomaran la cartelera para presentar las piezas, Pan Pa Tim en el Teatro Municipal, Mátame de Risa en el Nacional y el Muñeco Monstruo en el teatro Catia a las 3:00 pm, mientras que el Último Dragón en el Teatro Simón Rodríguez será a las 4:00 pm.
Para los adultos también habrá funciones, es así como ¡Ay Carmela! del grupo Skena presentaran una comedia que romperá con los guiones en el teatro Municipal, mientras que en el Nacional Del Tingo al Tango celebrara la imaginación y el teatro con un dialogo humorístico.
Por su parte el teatro Cristo Rey ubicado en la histórica parroquia del 23 de Enero, presentara Fingiendo Demencia, una pieza fundamentada en fragmentos de los hechos ocurridos durante El Caracazo, la lucha del pueblo contra la opresión y el capitalismo, la vida del obrero y la mujer irán cautivando a los espectadores.
Para obtener información o datos días tras día, puedes seguir la cuenta oficial de la institución @ccspuroteatro.
Cartelera Teatral para Semana Santa:
Jueves 28 y viernes 28
4:00pm. Teatro Simón Rodríguez: “Vuelo728”
4:00 pm. Teatro Municipal: Señoras de Maracaibo II. “El velorio de Eudomario”
7:00 pm. Teatro Municipal: Mimi  Lazo con su “A mi no gordo no me lo quita nadie”.
5:00pm. Teatro Catia: “El Botiquín del Centro”
6:00pm. Teatro Nacional: “El Show de los Enanos”
Sábado 30 y Domingo 31
3:00pm. Teatro Municipal: “Pan Pa’ Tim”
3:00pm. Teatro Nacional: “Mátame de Risa”
3:00pm. Teatro Cristo Rey: “Fingiendo Demencia”
3:00pm. Teatro Catia: El Muñeco Monstruo
4:00pm. Teatro Simón Rodríguez: “El Ultimo Dragón”
6:00pm. Teatro Nacional: “Del Tingo al Tango”
6:00pm. Teatro Municipal: “Ay Carmela”

 


 

sábado, marzo 16, 2013

Tierra Santa en el FITC


Dentro de la programación del 18 Festival Internacional de Teatro de Caracas -del 21 y el 31 de marzo- hay que exaltar la participación del Taller Experimental de Teatro con la más reciente pieza de Elio Palencia, Tierra Santa, la cual vimos en la Sala César Rengifo de Petare, bien puesta en escena por Costa Palamides y apuntalada con  las actuaciones comedidas de Guillermo Díaz Yuma, Ludwig Pineda y Yazel Parra.
Elio Palencia con su  Tierra Santa plantea un viaje de ida y vuelta a nuestra Tierra de Gracia, por intermedio de un drama contemporáneo para que los venezolanos nos veamos mejor. Esta obra no es banal ni evasiva, sino todo lo contrario: hace pensar o reflexionar sobre lo que somos como pueblo.
El espectáculo, que no va más allá de 70 minutos, transcurre en el patio de una modesta casa, en Caracas o cualquier población del interior, donde los hermanos Mayor y Segundo, quienes han pasado los 60 años, van y vienen con sus diálogos al pasado familiar para compararlo con el presente que viven o sufren y hasta para fantasear sobre la construcción de un mejor futuro, compartido incluso. Mayor, peleado con su esposa, y Segundo, viudo o abandonado,  se recriminan por la difícil realidad socioeconómica en que se encuentran, pero son interrumpidos, en repetidas ocasiones, por unas adolescentes, amigas o familiares que se pasean por la casa de Segundo, casi todos embarazadas o buscando novio o novia, como para subrayar que la vida sigue a pesar de todo.
Al final, Mayor reconoce que logró estudiar  en una universidad para sacar un grado en Teología y el regalo que le hace uno de sus hijos es un viaje al Medio Oriente, la Tierra Santa. Por lo que todos los proyectos con su hermano Segundo se paralizan, como aquel de montar un restaurante en la barriada donde este vive, porque decide regresar a su residencia donde su esposa lo espera tras perdonarle algunas infidelidades o malacrianzas. ¡Y colorín colorado…este cuento se ha acabado!
La homofobia, presente en casi toda la dramaturgia de Palencia, está ahí: Segundo, homófobo per se, admite que tiene un hijo viviendo con otro hombre y que una nieta es lesbiana. ¡Detalles que provocan risa entre el público!
¿Qué es esta obra? ¿Otro sainete criollo con ribetes dramáticos en medio de nostalgias propias de la vida semi rural que ha sido desplazada por la civilización urbana, pero sin perder el léxico y otras conductas? No está muy lejos el autor Palencia (Maracay, 1963) de un costumbrismo contemporáneo y va más allá: aborda ese limbo social donde moran millones de hombres y mujeres de edad madura, mientras las nuevas generaciones luchan por emerger, instalándose en las ciudades grandes para lograr un trabajo, mientras las mujeres, que también migran, deciden entregarse a la reproducción, además  de  estudios universitarios o técnicos a su alcance. ¡Pueblo trabajador!
Tierra Santa atrapa por la sencillez de su anécdota y la naturalidad de sus criollos personajes, soñadores por los cuatro costados, aunque semicontrolados por los celulares y la televisión escapista y alienante.
En síntesis, Elio Palencia vive su mejor momento creativo. Está cosechando lo aprendido y lo que su talento está aportando para el arte teatral de su Patria.




Godspell 2013


Las comparaciones son odiosas e injustas. No ayudan ni favorecen a los artistas ni a los movimientos culturales, pues, son todo lo contrario. Recordamos esto porque hace temporada, en el Teatro Chacao, desde el 23 de febrero, el aleccionador espectáculo Godspell El Musical, realizado bajo  la dirección general y musical de Armando Álvarez y de Gabriel Figueira, respectivamente, para darle vida a una metáfora escénica sobre Jesucristo y sus apóstoles quienes atendieron a los llamados de Dios.
Este musical, cuyo nombre se traduce como La llamada de Dios y su estructura se asienta sobre las parábolas del Evangelio de San Mateo, está integrado por una obertura y un prólogo, dos actos, con 15 escenas, y un intermedio. Las 15 escenas se presentan intercaladas con música contemporánea, cuyo origen procede de antiguos himnos cristianos, para finalizar con una breve representación de la Pasión de Cristo.
No es nada banal lo que ahí se propone, desde un escenario con mínima escenografía y una plataforma circular, dentro de una espectacular iluminación  y una música contemporánea que no deja sentidos sin estimular. Ni tampoco es otra ceremonia cristiana más y para consumo masivo.
Hasta el más descreído tendrá unos segundos para preguntarse hacia dónde va y cómo transcurre su vida en esos momentos cuando se divierte, gracias a la eclética representación que se logra y a la magia misma del montaje.
ANTES Y AHORA
Godspell El Musical es, pues, un espectáculo musicoteatral ícono de los años 70, escrito por Stepehn Schwartz y John-Michael Tebelak. Desde su estreno, en Nueva York, hacia 1970,  no ha desaparecido de  los escenarios mundiales, además del cine y la televisión. Aquí  en Venezuela regresa, después de haber sido producido y dirigido, en sendas ocasiones por Levy Rossell, los cuales lanzaron al estrellato  a los artistas Henrique Lazo y Guillermo Dávila (1972) y  Basilio Álvarez y Eric Burger (1988), entre otros.
La idea del musical procede de un proyecto realizado por universitarios de la Carnegie Mellon University. Sin duda, su música es reconocida por el público, el tema “Day by Day” alcanzó el puesto 13 en la lista de la revista Billboard en 1972. Ha sido uno de los musicales más aclamados por la crítica.
El montaje caraqueño de este 2013 tiene nueva imagen, nuevas caras y mucho entusiasmo gracias a la lujosa y profesional producción ejecutiva y general de Claudia Salazar Gómez a través de su empresa Clas Producciones.
Y como alguien me lo preguntó por twitter (@EAMORENOURIBE), respondo que este Godspell muestra una nueva y calificada generación de comediantes versátiles y capaces de comerse al mundo que los desafía. Son parte de esa Venezuela que se apodera del definitivo desarrollo como país democrático y republicano del siglo XXI, a pesar de las rémoras. Su público, entre adulto y juvenil, disfrutó y participó en la función que acudimos, el pasado 2 de marzo. Todo consecuencia del aplomado control del director Álvarez sobre  todo lo que pasó en escena y del profesional apoyo del equipo técnico involucrado y de esa brillante muchachada de histriones que hicieron lo mejor que les salió del alma, superando las fallas propias de una experiencia  colectiva creciente y derrotando al tiempo.
Más no se les puede pedir, sería injusto. Ahí hay talento para desarrollar y superar metas que ahora parecen inalcanzables.
INTÉRPRETES Y TÉCNICOS
Luego de compleja audición donde participaron casi 300 actores, bailarines y cantantes, el rol de Jesús de Nazaret lo encarna Alejandro Torres (pequeño y delgado, pero todo un gigante con un vozarrón en escena), acompañado por Alí Rondón (grata sorpresa)  y Carlos David León, quienes se alternan como Judas, y el resto del elenco lo integran: Coquito (otra vez sobre las tablas y haciéndolo bien), Julián Izquierdo, Taba Ramírez, “Tico” Barnet, Natalia Román, Juls Sosa, Daniela Martínez, Natalie Rego, Vera Linares y Claudia Rojas. Todos actúan, cantan y bailan. La coreografía está a cargo de Taba Ramírez, la dirección y el coaching vocal es de Delia Dorta; el diseño de vestuario es de Valentina Wolfermann y el diseño de Iluminación es de Víctor Villavicencio. La producción artística es de Alfredo Correia.
SINOPSIS
Basado en el Evangelio según San Mateo, es un musical con una estructura original, la cual se aleja de las estructuras tradicionales. Se proyecta por intermedio a través de una serie de parábolas predicadas por Jesús y las cuales son representadas-actuadas dentro de un  estética de clowns, por un grupo de 12 personajes variopintos. Utiliza la improvisación y referencias contemporáneas para ilustrar las enseñanzas de Jesús de Nazareth, quien sale de escena en los brazos del mismo Judas.
EL CAMINO DE ÁLVAREZ
 Armando Álvarez (37 años) es uno de los más talentosos y más trabajadores directores de teatro que tiene Venezuela, además de ser músico de profesión. Su Godspell lo tocó, le permitió recorrer anímicamente ese Camino de Santiago que todos los cristianos debemos de pisar alguna vez en nuestras vidas y por eso, en el programa de mano escribe, que este Godspell, este llamado de Dios, son mensajes tan importantemente vitales, “seamos creyentes o no, que nos recuerden lo sencillo que es estar en paz y armonía cuando vivimos desde el amor. No solo desde el amor de pareja…el amor de familia, de amigos, de ciudadanos…de venezolanos. Escuchemos, recordemos y creamos de una buena vez que este país, que es nuestra vida, merece que creamos en él…que luchemos por él. Tuve oportunidad de trabajar, o mejor dicho de jugar, con un equipo de jóvenes, creadores estupendos, llenos de ideas y buena vibra…yo no quisiera que estos jóvenes sigan yéndose de aquí, ellos son fundamentales para lograr un cambio”.

viernes, marzo 15, 2013

Carlos Mata se salvó


Se  lesionó la cadera al caerse de un caballo. Pudo haberse matado en ese accidente, pero, según los médicos, superara tamaña crisis y volverá al set, porque todo ocurrió cuando filmaba una película en la Isla de Margarita. Un accidente de trabajo que pudo quitarle la vida.
El  pasado presente
Ahora que está de obligado reposo, recordamos que antes de cumplir 60 años, ese valenciano arquitecto Carlos Enrique Mata Iturriza construyó, con paciencia, sacrificios y complejos trabajos, una rutilante carrera profesional como cantante, compositor y actor. Y durante la temporada teatral de 2011, cuando no había festejado los 59, para reverdecer sus laureles y demostrar que tenía y tiene condiciones y es todo un primer actor, dio  una creativa pelea actoral desde el penthouse de CorpbancaBOD con el monólogo El cavernícola de Rob Becker, dirigido por Basilio Álvarez, con una sencilla producción del Grupo Teatral Skena y Theater Mogul.
Precisamente, a este tesonero primer actor Carlos Mata, como se lo conoce popularmente, lo vimos durante la temporada 2008, en otra sala de CorpbancaBOD, protagonizando la aleccionadora comedia Los japoneses no esperan del argentino Ricardo Talesnik, al lado de Mimi Lazo y María Antonieta Duque. Ahí, bajo la responsable égida de Luis Fernández, encarnaba a un caballero muy enamoradizo que acepta tener bajo el mismo techo a la esposa y a la amante, a un costo alto y complicado, ante la imposibilidad de desprenderse de ninguna de las dos féminas. ¡El fin justifica los medios, sea como sea!
Mata se lució, en ese entonces, con un gran estilo interpretativo, porque el superprotagonista era su personaje, quien reconoce su sometimiento al amor, su esclavitud por la compañía que le brindan sus dos damas y su incapacidad para vivir en soledad. Encarnaba a un hombre-niño incapaz de sobrevivir solo. Ese “Miguel”, el personaje, no era otra cosa que el desnudo antihéroe machista, personaje del teatro y de la vida real que las mismas mujeres (con las madres a la cabeza) forman y usan como les conviene. Un macho vernáculo que acepta un trío o un miniharen para no quedarse con ese fastidioso fantasma depredador que es la soledad.
Origen del varón domado
Tres años después, nos encontramos al primer actor Mata en “su propia salsa”, la que le conocimos en la pieza del 2008: un varón domado que pretende sustentar “científicamente” las razones de las conductas dominantes de un macho en un hogar con una sola mujer. Era, de nuevo, el protagonista único, del monologo El cavernícola, también conocido como Defendiendo al cavernícola, que, como explica el mismo director Álvarez, “es una obra desternillante e intuitiva sobre el modo en que se relacionan los hombres y las mujeres”.
Procedente de la stand-up comedy, Rob Becker escribió Defendiendo al cavernícola durante un periodo de más de tres años en el cual hizo un estudio informal de antropología, prehistoria, psicología, sociología y mitología. Con hilarantes percepciones sobre el feminismo contemporáneo, la sensibilidad masculina y la zona erógena. El Cavernícola ha encontrado un modo de mirar y hacer espectáculo a partir de los temas comunes de las íntimas relaciones humanas, apuntando de lleno al detonante del humor y la diversión.
En resumidas cuentas, El cavernícola no es una depurada investigación científica que ha sido llevada al teatro. No, nada de eso. Es un texto bien hilvanado teatralmente que tiene como columna vertebral la eterna lucha o pugna de los sexos: el masculino y femenino. Una lucha de dominador y dominada, o de dominadora y dominado, sin muchas complicaciones y sin apoyaturas psicológicas y psiquiátricas, sino netamente humanas a un nivel cuasianimal, porque muestra a un hombre primitivo que lo único que tenía como diversión era procurar la comida y la defensa para su familia, su mujer y sus hijos, y que además exhibía urgencias sexuales para procrear y acrecentar el ejército particular necesario en esa época de las cavernas. Por supuesto que la historiografía sobre la sociedad de las cavernas es bastante intuitiva y depende de las imaginaciones de los investigadores.
La relaciones entre hombres y mujeres son más complejas que como las plantea tan simplonamente el texto de El cavernícola, y están, y estarán, en permanente cambio o evolución porque tanto los machos como las hembras han desarrollado sus cerebros y ahora sus metas van más allá de la caverna o el apartamento, además han descubierto la náusea y otras trampillas existenciales y han querido experimentar con ellas. Lo único que la pareja humana no ha podido superar es la obligatoriedad de las uniones de espermatozoides y óvulos para procrear descendencia, aunque ya en los laboratorios se hacen experimentos muy interesantes, a los cuales las iglesias han vetado de antemano.
Cuando uno ve a Carlos Mata en una performance no mayor de 80 minutos, divirtiendo con mucho estilo al público, además del gozo que él debe experimentar, lamentamos que tan tremendo actor no este enfrentando a un texto de mayor profundidad o de verdades científicas o de depurada prosa dramatúrgica, como un Shakespeare o un Chocrón, para no ir muy lejos. Por ahora, el histrión luce satisfecho de haber regresado ante los auditorios de carne y hueso y se lo agradece, como lo firma en el programa de mano, a sus hijos Carlos Javier, Christian y Santiago, “por haberme devuelto la fe y las ganas para montarme en un escenario de nuevo”.
Lamentablemente, Carlos Mata ha sufrido un accidente haciendo lo que tanto le gusta: actuar. Hay que esperar, pues, a que se recupere y siga su rutilante carrera.



domingo, marzo 10, 2013

Perforar el muro


Por ahora…es tiempo de balances o arqueos, mientras se reinicia la marcha. Y por eso hay analizar los significados y los significantes del Segundo Festival de Teatro de Caracas (FTC)  con unos datos que deben generar reflexiones entre  los pensantes, sean tirios o troyanos. Lo disfrutaron 70 mil espectadores en sala para un universo de 80 mil, desde el 23 de febrero al 5 de marzo (cuando bajo el telón por la muerte del presidente Hugo Chávez), gracias a 300 funciones  de no menos de 15O agrupaciones.
Tales cifras, además de los 700 mil bolívares recaudados por las taquillas, sirven para que los productores públicos  y privados analicen mucho más el universo de esa audiencia que tienen en la Gran Caracas y busquen o propongan proyectos para que el teatro sea asequible a todos por ahora. De esa forma se podrá derribar, de forma permanente ese muro invisible, que de todas maneras es un muro, el cual impide que los espectáculos teatrales de Baruta, Chacao, Petare y El Hatillo puedan ser degustados por los moradores de Caracas e incluso  hasta por los que habitan en los municipios mencionados.
Ese muro, exótica combinación financiera y mediática, o sea bolívares y promoción publicitaria, fue perforado por los organizadores del FTC, la gente de Fundarte, ya que invitaron a una selección de montajes que en las salas Trasnocho, Escena 8, Teatrex y CorpbancaBOD, cobran no menos de 180 bolívares por boleto, para que se mostraran en los espacios  teatrales caraqueños. Fue así que A 2,50 la cubalibre, High, Acto Cultural, Mujeres engoriladas, Diógenes y las camisas, voladoras, La enfermedad de la juventud, y La ratonera entre otros vinieron a mostrar sus excelentes performances.
Perforar ese muro costó a Fundarte no menos de 28 millones de bolívares para cancelar a todas las agrupaciones sus honorarios (entre 35 mil y 10 mil bolívares por función), la logística y el personal que laboró, además de la promoción. En síntesis, se hizo una memorable gestión, como debe ser, donde además el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y el Gobierno del Distrito Capital dieron sus colaboraciones.
¿Y cómo se puede derribar definitivamente ese muro? ¿Cómo abaratar más el producto  teatral y hacerlo asequible a los habitantes de la Gran Caracas?
Menudo problema que solo tiene caminos para llegar a una solución muy inteligentemente negociada: el arte teatral requiere de una ley que institucionalice ese oficio, que los productores respetables tengan un aporte oficial para presentar sus montajes a precios bajos, además de poder pagar los sueldos y demás rubros que un montaje demanda, que los cómicos tengan una seguridad social digna y que sus sueldos estén seguros y de acuerdo a sus trabajos, que sean considerados seres humanos  útiles y vitales.
Eso existió aquí en Caracas hacen algunos años, cuando las agrupaciones recibían aportes estatales y mostraban sus montajes a precios bajos, pero aquello se acabó por errores de parte y parte, del Estado y los artistas, y llegó la  feroz comercialización, la cual no se  no sabe hasta dónde llegará, ya que los actores cobran lo suyo, porque de eso viven, además del pago de derechos de autor, etcétera.
¿Quién aprueba una ley para el teatro? ¡Quien lo haga se gana al público y los artistas!

Rodolfo Santana no descansa


El fantasma del dramaturgo y guionista de cine Rodolfo Santana recorre escenarios y también oficinas públicas y privadas de productores y empresarios teatrales. No descansará  todavía, a pesar de haber muerto el pasado mes de octubre, porque se marchó sin culminar uno de sus más ambiciosos proyectos: la institucionalización del Festival Nacional de Teatro Venezolano. Sí, institucionalizarlo, o sea dotado de un presupuesto proveniente del Estado y adecuado para  lo que ese ambicioso proyecto cultural exige  y, por si fuera poco, libre de rémoras y alcabalas que suelen casi siempre ahogar proyectos semejantes.
Santana luchaba para que, cada dos años, las salas teatrales de Caracas y otras ciudades albergaran los montajes de los dramaturgos nacionales y  de esa manera hacer conocer al público la existencia del pensamiento, el sentimiento, la historia y los mitos de los hijos e hijas de esta Tierra de Gracia, poetizados y convertidos en espectáculos.
Logró la promesa de recursos económicos y físicos, además de logísticos, para ese gran evento teatral, y solo falta que fijaran la fecha y las respectivas convocatorias destinadas a los teatreros y la organización de sus agendas de trabajo. Inicialmente el Estado avaló el proyecto y algunas  progresistas instituciones se iban a sumar a tan magna empresa impresionadas ante esa “hemorragia teatral” que se avecinaba y de la cual la televisión y el cine sacarían obvios beneficios.
Por eso ahora su fantasma esta por ahí merodeando y maquinando para que no lo echen al olvido, lo encarpeten o lo pospongan para la próxima semana. En Venezuela es larga la historia de instituciones culturales que se hundieron tras la desaparición de sus gestores, dañando así a nuevas generaciones y echando cenizas sobre esas memorias positivas para la identidad nacional.
FESTIVALES CARAQUEÑOS
Mientras tanto, porque lo de Santana tenía tiempo gestándose, la Alcaldía de Caracas y su brazo cultural, Fundarte,  se entregaron  a la tarea de tantear “el terreno” de lo que sería  esa gran muestra teatral  y optaron por evaluar “la musculatura” disponible.
Para eso ejecutaron durante los dos últimos meses de 2011 el Festival de Teatro de Caracas, el cual sirvió además para reinaugurar una serie de teatros del casco central capitalino, magno proyecto para salvar el patrimonio nacional afectado o abandonado.
Y como los resultados de la asistencia de los espectadores fueron tan positivos, optaron por planificar y ejecutar el segundo Festival de Teatro de Caracas, entre el 23 de febrero y el 10 de marzo de 2013- a pesar del fallecimiento de Santana -un evento que arroja unos cómputos cercanos a los 70 mil espectadores, quienes disfrutaron 300 funciones de unos 150 elencos, todos criollos por supuesto, además de una serie de talleres y conversatorios. Un festival caraqueño con abundante representación de agrupaciones regionales, donde el espectador solamente pagó 10 bolívares por boleto para cada representación.
La muerte sin aviso de Santana Salas afectó a la gente de Fundarte  y es ahora, al culminar esta segunda muestra, cuando se conocerán los planes concretos para hacer el primer Festival Nacional de Teatro del siglo XXI, contando además con el apoyo del Centro Nacional de Teatro, ente del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
Hay obras suficientes, de nuevos y consagrados autores, hay diversos espacios teatrales, y los necesarios recursos financieros están disponibles. Nunca antes hubo tanto interés para echar a caminar esa sana ambición que tenía Santana: tun evento teatral dedicado a mostrar a esta Venezuela desde la escena, algo nunca  jamás visto.
Creemos, pues, que el Festival de Teatro Venezolano deberá llevar el epónimo de Rodolfo Santana, como reconocimiento a la calidad y la cantidad de sus obras comprometidas profundamente con esta nación que lo pario y le permitió mostrar los mejores frutos de su talento.
DRAMATURGUIA
Rodolfo Santana (Caracas, 24 de octubre de 1944/Guarenas, 21 de octubre de 2012) aclaraba que el teatro fue, es y será intrincado, tanto que su acceso se vuelve misterioso por lo que abarca. Él, que pergeñó no menos de 100 textos, además de 13 guiones cinematográficos, afirmaba que “ante las complicaciones que ofrece el arte teatral, lo más habitual es ubicar sus aportes a nivel de maricones exhibicionistas u orgias post estreno. Me perdonaran los poetas y narradores venezolanos, pero Cabrujas Chocrón, Chalbaud, Rengifo, Ott, Viloria, Agüero y otros más, constituyen una parte sustancial de la cultura venezolana”. Lo que pasa, insistía, “también es que el dramaturgo latinoamericano posee una minusvalía extraordinaria. Por lo general se le considera un extraviado entre la literatura y el mal decir. Una excrecencia al pie de una columna dórica. He visto dramaturgos extraordinarios como Tito Cossa -estrenado en todo el mundo-confesando atributos de galeote y peón de arte. Y no es raro. Los dramaturgos latinoamericanos, con buenas obras, debemos enfrentarnos a la estulticia de los directores, a los planos del  lenguaje convencional de las instituciones, al terrible hermetismo de las editoriales. El crítico Rubén Monasterios, a los autores de los años 70 nos denominó “dramaturgos de gaveta”, un término que, personalmente, he utilizado para saltar sobre la humillación de crear sin ningún sustento”.
HOMENAJE
 Fundarte rindió homenaje a Rodolfo Santana durante el Festival de Teatro 2013 con la producción y exhibición de cinco funciones de Una tarde un poco fastidiosa, en el Teatro Nacional, puesta en escena por Dairo Piñeres y con la participación actoral de los veteranos Fedra López y Luis Carlos Boffill, acompañados de los jóvenes Moisés Berr, Juan Pablo. Gleison Medina. Fue una de sus últimas piezas. Una obra que resume innumerables crímenes y masacres en diferentes ciudades del continente americano y el mundo, una dramaturgia vanguardista de profundo impacto en la construcción psicológica de sus personajes y trama en cuestión, a los que Santana nos mantuvo acostumbrados. La trágica historia de  Miguel, Javier y Rudi, tres jóvenes que deciden arremeter contra la sociedad, incluyendo a sus parientes, conscientes además del final que les aguarda.