sábado, septiembre 28, 2013

"Chicago,el musical" en Caracas



Chicago, el musical se estrena para los medios de comunicación este viernes 22 y para el público general desde mañana el sabado 23 de noviembre en el Teatro Teresa Carreño, bajo la dirección general  y musical, respectivamente, de Luis Fernández y Eduardo Marturet, coproducido por Mimi  Lazo, quien ese dia precisamente está de cumpleaños,   y Evenpro. El espectaculo se presentará, además, los días domingo 24, jueves 28, viernes 29, sábado 30 y cierra el domingo 1 de diciembre. Un total de siete funciones,cuyos precios oscilan entre 350 y 1.200 bolivares.

Fernández, quien además actúa en el show, donde trabajan no menos de 500 personas, explica como Santiago Otero, presidente de Evenpro, les  hizo a Mimi Lazo y a él “la invitación a formar parte de la división teatro que este año su empresa tenía la intención de lanzar. La recibimos con gran alegría y con toda la responsabilidad que implica construir una plataforma teatral en conjunto con una empresa tan sólida. El teatro evidentemente goza de excelente salud en este momento y nos pareció más que oportuno que una empresa de producción de grandes espectáculos decidiera apostar por las artes escénicas y con esto dar un gran impulso no sólo a la oferta de espectáculos de calidad internacional, sino a la valiosa y muy necesaria gestión de producción en el área teatral”.
-¿Cómo Producciones Lazo trabajará con Evenpro?
-Lo que trajimos a la mesa de Evenpro fue un proyecto piloto que inauguraba el capítulo teatro con un espectáculo de gran formato e impacto como Chicago, el musical, y el cual hace parte de tres proyectos musicales que deseamos producir en conjunto hasta 2015, que incluiría los musicales Evita y Mama mía para 2014 y 2015, sumándose a las temporadas adicionales de Chicago, el musical y apuntando a la utilización del gran espacio propio de Evenpro,  es un auditorio maravilloso para más de 3000 personas y cual en este momento está en construcción. Paralelamente, también tenemos en agenda llevar a espacios más pequeños otras obras y espectáculos que se adapten a auditorios de entre 500 y 700 puestos, y de 200 a 500. La idea es abarcar además público adulto y públicos juveniles e infantiles también. Es un proyecto complejo que exige una coordinación elaborada, pero que poco a poco vamos a ir construyendo y llevando adelante. Es además no sólo una gran noticia para los espectadores de todo el país, que continúan creciendo, sino para todos los trabajadores de la escena que van a encontrar en esta división de Evenpro un canal para llegar a salas nuevas y espacios alternativos con el apoyo de Lazo Producciones y la enorme y muy eficiente plataforma de Evenpro. Estamos muy emocionados con los resultados que este proyecto puede concretar a corto y mediano plazo.
- ¿Hay obras venezolanas en esos proyectos?
Sí claro, la idea es traer lo mejor del teatro del mundo y hacer nuestras propias producciones adaptadas a nuestra realidad y para nuestro público, pero también producir obras nuestras.
-¿Cómo ha sido el montaje?
-Chicago, el musical es toda una experiencia. Las audiciones convocaron a 400 artistas de gran nivel. Yo quedé impresionado de la cantidad y calidad del talento que tenemos y que no encuentra vehículos dignos para lucirse al máximo de su potencial. Me emociona saber que Chicago, el musical será además de toda una plataforma para unos bailarines extraordinarios que además actúa y cantan. Logramos un ensamble de calidad excepcional, que no tiene nada que envidiarle a los ensambles de Broadway o el West End. Yo no soy fácil de complacer y no suelo regalar elogios, pues así como Mimi o Nathalia Martínez (Velma Kelly en la obra) hemos construido una carrera en la escena bajo la dirección de maestros como Carlos Giménez, Juan Carlos Gené o José Simón Escalona. Así que soy muy exigente, principalmente conmigo mismo, y luego con mi equipo. Pero cada día, a cada ensayo, encuentro que no sólo hay talento y belleza, sino un nivel muy profesional de compromiso y una emoción personal de formar parte de un proyecto que nos sobrepasa a todos, porque no es sólo para el lucimiento de un ego particular, sino algo grande que abarca muchas disciplinas, incluye el trabajo de mucha gente en escena y tras ella, y que de concretarse cabalmente sin duda dejará una semilla importante para los proyectos de los próximos años. Por eso hemos dedicado ya casi un año de arduo trabajo.
-¿Qué dice Chicago, el musical a Venezuela?
-Ahí se habla de la ambición y el ansia de gloria de gente sin talento que recurre al escándalo y al titular de prensa sensacionalista para figurar. Toca el tema, tan vigente, del periodismo sin ética que se basa en el chisme diario, y expone en última instancia lo vergonzosa que es la especie humana. El mundo es un circo, dice Billy Flynn, dále al público un show que genere histeria y se olvidarán de sus miserias. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Y todo esto además con el mejor sarcasmo, con música maravillosa y mucho brillo. No puede ser más pertinente. 
--¿Qué pasa con Producciones Lazo?
-Tenemos previsto estrenar en enero, del 2014, un espectáculo de cámara que compramos en Broadway titulado Todo sobre Bette, con Carlota Sosa en el papel de Bette Davis. Es un texto maravilloso y el proyecto ya ha sido elegido como parte de la representación venezolana al Festival Iberoamericano de Teatro en Bogotá 2014.Yo lo dirijo.
Cero alcohol
Ambientada en Chicago, durante la época de la Ley Seca, cuando estaba prohibido vender  bebidas alcohólicas en Estados Unidos, entre 1920  y 1933,  Chicago, el musical es una comedia dramática, con canciones y coreografías  de John Kander y Fred Ebb y libreto de Bob Fosse  y el propio Ebb, que debutó en Broadway en 1975 y se mantuvo en cartelera hasta 1977. Pero desde 1996 se le representa en  el famoso circuito teatral de Nueva York. Está basada en la obra teatral del mismo nombre, escrita por la periodista Maurine Dallas Watkins quien se inspiró en crímenes reales que ella misma reseño para The Chicago Tribune. Su argumento es una crítica a la corrupción del sistema judicial y al concepto de "criminales estrellas".
 Tamara lista
Luis Fernández, como protagonista del largometraje Tamara, centrado en la vida de la transexual venezolana Tamara Adrian, revela que culminó su rodaje, hace tres semanas. “Fue un trabajo  muy intenso. Una película que toca temas muy álgidos y adultos en el estilo de Elia Schneider, muy documental, explícito y contundente. Creo que es una película muy poderosa. Elia Schneider es una gran directora e hicimos una asociación muy profunda y clara. Ella decidió contar la historia desde un punto muy personal y crudo, y yo no le dije que no a nada. Su visión es muy seria y potente, así que me entregué a ella y honestamente me expuse emocional y físicamente como nunca lo había hecho en mis 25 años como actor. Fue un gran proceso.

El "Inolvidable" de Carlos Márquez Capecchi

Tiene 87 años y está en la escena venezolana
Desde Guanoco a la eternidad histórica de la cultura criolla, haciendo escala a lo largo de seis décadas en numerosos escenarios, sets y platós de Caracas. Podría ser la síntesis de esta reseña sobre Inolvidable, hermoso espectáculo con el cual el primer actor Carlos Márquez Capecchi decidió despedirse de las artes escénicas, porque “a los 87 años ya no se está para actuar, sino para esperar la muerte en la tranquilidad del hogar”, al lado de su tercera esposa, Dolores Beltrán, como él mismo lo dijo.
Respetamos la decisión de Márquez Capecchi  para su despedida tan teatral - se escenificó durante dos fines de semana en la sala de Conciertos de Unearte- la cual aplaudimos a rabiar por la obvia honestidad, de tal acto celebratorio, con su último trabajo actoral, logrado, gracias al afecto, la paciencia y la creatividad  que aplicaron el dramaturgo José Gabriel Núñez y el director Ibrahim Guerra. Ellos hicieron lo posible para que Inolvidable no fuese únicamente un revisión existencial  del artista, sino que diese una valiosa información inédita sobre varias décadas de los avatares del teatro caraqueño, y, por si fuera poco, una excelente demostración de las  dotes histriónicas que él conserva, porque cómicos, periodistas, médicos y militares jamás se retiran, siempre serán eso, hasta siempre.
Márquez Capecchi, quien ha escrito un texto biográfico, le contó al escritor  Núñez varias facetas de su vida y este estructuró un monólogo, con apoyatura musical de Tony Monserrat. Lo obtenido, según pudimos apreciar, es una deliciosa recreación, a partir del unipersonal El canto del cisne de Antón Chejov, enriquecido con anécdotas del actor  y del hombre, como son sus desencantos por los personajes que quizo hacer y nunca se los dieron para que los encarnara, como aquellos legendarios príncipes Hamlet y Segismundo de  Shakespeare (Hamlet) y Calderón (La vida es sueño), auténticas metas consagratorias para muchísimos  comediantes en etapa cruciales de sus carreras profesionales.
El comediante Márquez Capecchi  fundamentalmente se asume como aquel Vasili Vasílievich, anciano histrión que termina la función con la cual pone punto final  a su carrera teatral y quien se queda  viendo desde el escenario la sala vacía para iniciar un melancólico viaje a través de sus recuerdos, tal lo propone Chejov en El Canto del Cisne.
No queda duda alguna que Inolvidable es un gran tributo a la nostalgia que ha acompañado a este histrión venezolano, quien luchó denodadamente para llegar a ser lo que es: primera figura en el arte de la interpretación, la cual, según reitera Ibrahim Guerra, es la actividad más arraigada, genéticamente, en todo ser viviente, y más, si a este lo complementa el intelecto, tal es el caso de  Carlos Márquez Capecchi.
Como Aristóteles pide en todo acto teatral un conflicto para la expiación de la audiencia, Márquez Capecchi  revela su gran saga de amor, con las luchas y el amargo  final, tal como ocurrió con la pionera Juana Sujo, su  primera esposa, insigne actriz y productora del mejor teatro de arte durante décadas. Desaparecieron las risas y el silencio fue elocuente, pero el público estalló minutos después cuando interpretó el tango Cuesta abajo y el bolero Inolvidable. ¡Y cayó el telón!


sábado, septiembre 21, 2013

La piel en llamas

Pepe Domínguez Bueno  Fedora Freites, Jean Franco De Marchi y Tatiana Mabo.
Me interesa que mis espectáculos sean vistos siempre por mayor cantidad de público. Pienso que no hay que hacer un teatro para el público. Hay que formar un público para el teatro. Nuestra función es hacer que cada vez haya un público que entienda más lo que nosotros hacemos. El teatro es una reserva moral, por eso tiene que cumplir una misión. (Carlos Giménez)
Rajatabla no se rinde ante las dificultades generadas por los crispados contextos sociales y políticos donde está insertado. Tampoco quiere ser como el pasajero del último vagón del tren del progreso e insiste en producir  un teatro útil y diferente dentro del país venezolano, tal como lo ha hecho a lo largo de sus 42 años. Los  mutis de sus fundadores (Carlos Giménez, 1993; Francisco Alfaro, 2011, etcétera) no han frenado su trabajo artístico. Y es por eso que la agrupación,  ahora bajo la presidencia de William López (José Rosario López, 1942), sin dejar de mirar al espejo retrovisor, se atrevió a designar y dejar laborar a un director artístico, Vladimir Vera (Caracas,1978), con una pieza que puede ser un auténtico acontecimiento cultural gracias a la novedad que implica La piel en llamas (2005) del catalán Guillem Clua (Barcelona, 1973), donde hay un riguroso  trabajo de la puesta en escena y las esmeradas actuaciones asumidas por Pepe Domínguez Bueno, Fedora Freites, Jean Franco De Marchi y Tatiana Mabo. La asistencia de dirección y producción están a cargo de Argenis Fernández, y Adriana Bustamante y Carla Gardié.  Y se exhibe los días viernes y sábados: 7pm y domingos: 6pm. La entrada cuesta Bs 70.
Y teniendo en cuenta lo que pedía,  o recomendaba, Carlos Giménez  de formar un público para el teatro, Rajatabla produjo La piel en llamas, el cual no es precisamente un texto convencional o tradicional, sino una pieza donde se  fractura  a dos de las tres unidades de la estética que enseñó Aristóteles, y por eso muestra sendos conflictos (acción), uno que ya ocurrió y otro que está en desarrollo (tiempo), pero que utilizan el mismo espacio.
Esta aclaratoria le permitirá al  espectador concentrar su atención en las dos  parejas  que se encuentran e interactúan en la habitación de un hotel en la capital de un país tercermundista, el cual tras una guerra civil, ganada por los guerrilleros, trata de abrirse al mundo  y por eso premia a un célebre fotoperiodista.
La piel en llamas, calificada por la crítica española como “teatro político”, presenta a dos hombres triunfadores, uno treintón y el otro en la quinta década, quienes ejercen sus singulares y refinadas violencias contra las mujeres (Ida, prostituta, y Hannah, periodista vengativa). Frederick Salomón, premiado con un premio internacional por la fotografía de una niña en el aire con la piel en llamas, vuelve a donde 20  años antes había tomado la conocida gráfica. Vuelve allí para recoger un galardón de un millón de dólares, ya que muchos lo consideran clave en los recientes esfuerzos para conseguir la paz en el problemático país; Hannah, reportera del único diario de ese país en descomposición, no está de acuerdo. Mientras ella entrevista a Salomon en la habitación del hotel, ambos debaten y cuestionan el papel de ONU en su relación con los países del Tercer Mundo el merchandising de las imágenes violentas y, por encima de todo, qué ocurrió exactamente el día fatídico en el que se tomó la foto.
Simultáneamente, en el mismo espacio teatral tiene lugar la historia de otra pareja, pero ésta no es consciente de la presencia de la otra. El doctor Brown, un miembro fiel del partido, hace una visita de rutina a Ida, cuya hija está en coma en un hospital de la ciudad, y ella ofrece sus favores sexuales a cambio del tratamiento médico que puede salvarle la vida a su muchachita o, incluso, trasladarla a vivir a Occidente. Las dos escenas contrapuestas, de engaño y desesperación, a veces simultaneadas o  individuales, le permitan al público construir algunos fragmentos que la conflagración ha dejado tras de sí: ¿Quién era la niña de la fotografía? ¿Cómo cambió su vida, y la de su país, y la del mundo, aquella imagen? ¿Y qué resultados tendrán los horribles dilemas a los cuales se enfrentan todos los personajes? Todos  viven en un mundo absurdo, regido sin embargo por una lógica peculiar. Un mundo del que quisieran escapar, pero al que finalmente se han resignado.
No es La piel en llamas un espectáculo fácil para el público por la duplicidad de las acciones y porque incluso a veces los diálogos se cruzan, pero gracias a las proyecciones que tiene la propuesta del director Vera, se recrea una atmósfera lúdica para quien de verdad quiera llegar a descubrir las claves de todo lo que ahí se muestra. Al final, podrán darse cuenta que han participado en  viaje emocional e intelectual que se convierte en todo un reto, que obliga a considerar y cuestionar la línea que divide a poderosos de necesitados. Y, lo más importante para todos nosotros, ver  y palpar, una vez más, la inmoralidad que cunde en el mundo: un  médico que trafica con su ciencia y el honor de una mujer desesperada, y un periodista que por estar en el cresta de la fama no le importa pactar hasta el mismo demonio con tal de estar al lado del poder. ¿Eso no sucede en Venezuela?
Espectáculo duro y siniestro este. ¿Qué dirá el público venezolano? Ahora es su turno.  Pero antes podrá deducir que la prostituta Ida, quien se suicida además,  es la verdadera niña quemada de la premiada fotografía, y que la otra, Hannah es una impostora más, que lo hace para salir de abajo o decidir qué hacer con su vida para siempre.Rajatabla cumple con su tarea: seleccionar y exhibir.
Éxito internacional
“Rascar un poco en la superficie de un dolor que ninguna obra de arte será jamás capaz de transmitir”. Son palabras del autor Guillem Clua sobre las intenciones de su obra La piel en llamas. Este texto ganó en 2004 el Premio de Teatre Ciutat d`Alcoi y se estrenó año siguiente en la sala Villarroel de Barcelona, obteniendo el Premio Serra d`Or de la Crítica como mejor texto del año. Su traducción al inglés la llevo a varias ciudades estadounidenses. También ha sido vertida al francés, al alemán, al polaco y al griego. Ahora la vemos en nuestro venezolano teatro.

Agreste homofóbica en Bello Monte

Abilio Torres, Ricardo Nortier y  Javier Figuera
En el backstage de la Concha Acústica de Bello Monte trabajan día y noche para un coherente desarrollo de proyectos de artes escénicas emergentes. Con Diana Volpe y Orlando Arocha a la cabeza, un puñado de artistas adecuaron un mínimo espacio como sala de teatro y tras de apodarlo “La Caja de  Fósforos, porque todo lo que ahí se haga puede encenderse y propulsar a la cultura misma, se dedicaron a producir montajes con temas y problemas que le conciernen directamente a la audiencia. ¡Todavía esta Tierra de Gracia alberga románticos!
Es el sitio de moda para teatreros y además espectadores  jóvenes y osados adultos que pretenden evadirse del mercantilismo aplastante o de la experimentación prefabricada. Metafóricamente es el Rajatabla del Siglo XXI, por la novedad y la osadía de lo que hacen, como revelan los que antes acudieron para disfrutar algunos montajes poco convencionales, especialmente aquel Macbeth que transcurría en la morgue.
Vimos ahí una gratificante función de Agreste, texto del dramaturgo Newton Moreno (1968, Brasil), donde plasma la vida bucólica de una pareja de campesinos en la semidesértica  región nordeste brasileña, hasta que la mujer queda viuda y su vecindario decide ayudarla en las amargas faenas de la  mortaja y el velatorio del esposo.
Ahí estalla el conflicto: el marido era también una mujer y ellas, tras el ritual religioso del desposorio, habían vivido así, no menos de 20 años. El repudio de todo el campesinado, o la homofobia o la natural envidia por aquella felicidad amorosa contracorriente, se encargan de acorralar a la desconsolada viuda y todo mal acaba cuando ella se incinera junto a su difunto, tras reiterar  que nunca lo vio desnudo y que sin embargo lo amaba con locura, porque su romance era puro y al margen del sexo.
¿Cuántas historias verdaderas similares habrá por ahí y nadie lo sabe porque sería la muerte para sus protagonistas? Nosotros supimos de un matrimonio así aquí en Caracas, el de dos mujeres casadas y con bendición religiosa además, cuando investigábamos para escribir nuestro monologo Novia en rojo sobre el transexual Esdras Parra, en 2009.
Este Agreste -no supera los 60 minutos de acción escénica- replantea, una vez más el conflicto del amor prohibido o la convivencia de los seres humanos cuando están por encima o desafían los convencionalismos sociales. Temática que ha sido abordada con múltiples argumentos, pero que ahí es estremecedora, ya que también es posible la ingenuidad o la mentira piadosa de aquella mujer que eligió a otra dama para sus amoríos, o porque sabiéndolo ambas se amaron sin importarles aquel mundo agreste donde moraban.
Pero si Agreste estremece por su cuento y el brutal desenlace, la representación conmueve gracias a su habilidosa simplicidad. El director Arocha ha trabajado magistralmente con Ricardo Nortier, Javier Figuera y Abilio Torres para que cuenten, canten y actúen esa esa extraña historia de amor, rebosante de amistad y violencia. Han utilizado muy bien las técnicas del teatro primigenio, donde la narración del cuentacuento sustituye las complejas caracterizaciones  actorales y la acción teatral queda a la vista del público y la disfruta muchos más, todo esto matizado con canciones amorosas. Son canticos, con apoyos de guitarras, que recrean una atmosfera festiva para tan singular tragedia.
¡Este trío de cojonudos cuentacuentos y además actores son magníficos y  creemos que no lo saben, lo cual es mejor así!

Premian película "El regreso" sobre drama wayyú

Tres mujeres unidas ahora por  melodrama fronterizo
La película El regreso de la realizadora zuliana Patricia Ortega se llevó el galardón a Mejor Largometraje Ópera Prima en la 3era. Edición del  Festival entre Largos y Cortos de Oriente ELCO 2013; donde también obtuvo mención especial en este renglón Azul y no tan rosa de Miguel Ferrari.
El regreso también se alzó con  los premios a Mejor Dirección de Fotografía realizada por Mauricio Siso,  Mejor Dirección de Arte por María Gabriela Vílchez y Mejor Actriz para la joven Daniela González "Shuliwala" (compartido con Flora Silvestre por Azú).
La película inició este viernes 20 de septiembre su 5ta. semana en cartelera y está muy cerca de alcanzar los 30 mil espectadores con 15 copias distribuidas en el territorio nacional. En este momento se exhibe en Caracas, Guatire, Barquisimeto,  Acarigua, Margarita, Puerto Ordaz,  Maturin, Barinas y en Maracaibo.
La trama comienza cuando un grupo armado quiebra la tranquilidad de una comunidad que vive en Bahía Portete, de la Alta Guajira Colombiana.  En medio de aquel horror y  sangre, las mujeres arriesgan sus vidas para ayudar a escapar a sus hijos. Shuliwala,  una niña de tan sólo 10 años, logra huir hasta una ciudad fronteriza. Pero ese territorio extranjero, es una cultura totalmente extraña para ella y deberá ingeniársela para poder sobrevivir y no perder la esperanza de volver a su hogar.
 “En un minuto puede cambiar tu vida y de repente, verte forzado a ser un refugiado”, esta es la premisa básica que se nos plantea en el filme El regreso que está basada en hechos reales y  contó con el financiamiento del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), la producción de Mandrágora Films Zulia y la coproducción de PDVSA  La Estancia.
 Hechos reales
 “El regreso aborda la necesidad de reconocerse en alguien que se supone distinto. Es una película sobre la amistad y los desplazados”, adelanta Ortega, al tiempo que revela que la película está inspirada en la masacre ocurrida en Bahía Portete (Alta Guajira Colombiana) en abril de 2004, donde 40 paramilitares arremetieron contra la paz de los lugareños, aniquilando principalmente a mujeres y provocando un desplazamiento masivo. Los miembros de esa comunidad se desplazaron hacia las localidades de Uribia y Maicao en su propio país, pero aproximadamente unas 300 personas llegaron hasta la ciudad de Maracaibo, por temor a ser asesinados. 
  “Se optó por hacer una película de ficción para proteger la identidad de los afectados que aún se encuentran en la lucha por recuperar su territorio,” aclara Patricia Ortega y agrega, si bien el inicio de la historia de El regreso está basada en esos acontecimientos, “el resto de la historia  ha sido enfocada desde la perspectiva de una niña de 10 años que se ve forzada a huir sola a  otro país para salvar su vida, separada de su familia, que no habla castellano. En cómo se defiende para poder comunicarse;  cómo hace para sobrevivir sola en  un lugar totalmente nuevo para ella. Aunque es ficción, la realidad fue y sigue siendo mucho más dura.”
 La cineasta zuliana creó los personajes de dos niñas para contar su historia: una de 11 años de origen wayuu, llamada Shüliwala; y otra de 13 años, alijuna (no indígena), llamada Bárbara. Para ser fiel a la historia la película se rodó con diálogos en wayuunaiki (subtitulado al castellano)  y en castellano.


martes, septiembre 17, 2013

Rómulo Gallegos con vigencia teatral

Una versión escénica de un excelente cuento del maestro Rómulo Gallegos,gracias al trabajo de César Rojas y su gente.
Cuando se creía que Rómulo Gallegos estaba olvidado, llega el dramaturgo y director César Rojas con un espectáculo que retoma el cuento  La hora menguada del creador de Doña Bárbara y lo teatraliza a su manera para mostrarlo como Menguada la hora, en una de las salas del Celarg, con notable éxito de audiencia, además de la experiencia que le dejo al artista y a la gente involucrada.
-¿Por qué Gallegos?
-En este momento de la historia de nuestro país, debemos  pensar en algunas enunciaciones que nos permitan conseguir un camino para la definición del venezolano del siglo XXI, fuera de la escueta y enredadísima definición que pudiera ilustrar simplemente al ser que habita dentro de los límites geográficos de nuestro país; que nos hablan de líneas estratégicas del Estado, que inevitablemente necesita esa definición del individuo que lo conforma; es inevitable glosar a Gallegos y su modo de dibujar los perfiles y el sentir del hombre venezolano de hace un siglo atrás, que brinda las raíces que nos podrían permitir una mejor comprensión de los rasgos individuales de hoy en día, a pesar de presenciar constantemente de un entorno que intenta cada día borrar esos rasgos individuales para que todos seamos iguales, pero no “iguales” como “nosotros” sino iguales como “ellos” (los dueños de la tecnología y de las redes)
-Gallegos entonces nos late como un corazón propio lleno de esos matices que nos invitan a degustar lo que fuimos y nos ayuda a iniciar un mejor acercamiento a lo que somos. Amelia y Enriqueta, las protagonistas/antagonistas de “Menguada la hora”, por ejemplo, son esas mujeres hechas de esperas plenas de temores, porque sus aspiraciones le adjudicaron al hombre (fuese padre, marido, hijo, sobrinos, ahijados…) su única alternativa para ser felices y ellos no le devolvieron la moneda, dejándolas solas, abandonadas atrapadas en su repetir todos los días lo mismo mientras se secan de desamor. ¿Cuántas mujeres venezolanas quedaron solas esperando que la felicidad tocara alguna vez a su puerta, de la manera que fuera pero la falsa moral y la superchería de las buenas costumbres de una época hipócrita troncho para siempre esa posibilidad? ¿Cuántas han desobedecido y  se han lanzado a buscar su destino y su felicidad fuera de las puertas de su casa?
-¿Siguen vigentes sus pensamientos?
-El asunto aquí no es si siguen o no vigentes los planteamientos de Gallegos. El positivismo ya no tiene un rol protagónico en la vida del hombre de hoy, como el conductismo obtuso  tampoco sirve tanto en el camino de enseñanza-aprendizaje del pedagogo contemporáneo, aunque muchos lo pongan en duda. Ya no podemos definir a un venezolano como un “compadre”, como hicieron los adecos de los 60 y 70. Las cosas han cambiado, la sociedad ha cambiado, nuestro país cambió, pero no por eso satisface echar una mirada al pasado y ver lo que pensaba el individuo de otras décadas, para encontrar las coincidencias y diferencias desde el teatro, del hombre que camina las rutas de nuestro tiempo.
¿Cómo muestra esta pieza después de largos 20 años de haberla estrenado?
-La muestro como siempre quise mostrarla y escasamente lo lograron los directores que me antecedieron –sin poner en duda sus buenas intenciones, porque ya conoces el dicho-; la muestro como quien bebe un vino que los años han madurado y con el placer de mirar en escena lo que quise ver siempre desde el dolor de esas mujeres atrapadas en esa casa en la que repiten todos los días lo mismo, que para mí es una metáfora de un venezolano cargado de mucho dolor, resentimiento y sobre todo una gran necesidad de ser amado.
-¿Ha cambiado en algo la anécdota o el montaje?
-El tema es y siempre será La Espera, sobre todo cuando La Espera trae  dolor y soledad. En cuanto al montaje, es mío, con las ideas que siempre me hicieron falta en las puestas que vi de otros directores, sin más pretensiones que las de un artista que va a decir algo de cierto modo y nunca se siente complacidos. Todos los directores que la montaron antes que yo, ponían a los personajes limpiecitos… Intactos… cuando yo quería que las telas de arañas y el bahareque se casaran con las arrugas de las viejas
-¿Qué espera del nuevo público?
-Que me acompañen en esta maravillosa aventura  de encontrar temas en la realidad de un venezolano que comienza a entenderse desde la diversidad mientras participa más activamente de los espacios de su continente; que abran matrices de opinión, a partir de las piezas en las que asisten, que nos permitan mejorar la calidad de vida del hombre de este país y que además se suban a las matrices de opinión que hagan madurar nuestro tiempo mientras encontramos una definición de venezolano, más allá de compadre, pendejo, compinche, minero…
-¿Cómo se prepara con sus otras obras teatrales?
En este momento tengo más de 70, aparte de las que ayudo a que suban a escena desde mi labor en el Celarg.
Pieza dramática
Dos hermanas, Enriqueta y Amelia (encarnadas por Neo Rodríguez  y  Rocío Mallo) aferradas a los viejos resentimientos ven pasar la vida desde la ventana esperando el regreso de “el hijo”.   Un   fruto del engaño que  Amelia le hace a Enriqueta, con su marido; el fruto del arrebato que  Enriqueta  le hace a Amelia negándole la maternidad.   Este hijo es la excusa de un odio corrosivo,  de un lazo innegable.    Los recuerdos de la inocencia vuelven una y otra vez para terminar de plasmar el cuadro dramático de  Menguada, la hora. Neo  Rodríguez  y  Rocío Mallo logran entrar en el juego del tiempo y plasman en el espacio una verdadera complementación, y  enriquecen cada detalle de la puesta con excelente ductilidad.   La puesta reitera la amargura y la frustración de las dos hermanas atrapadas en una desesperada relación de amor y odio.  Menguada, la hora  es una puesta lúcida, de climas contundentes y un excelente trabajo de utilería, escenografía y vestuario.


domingo, septiembre 15, 2013

Movimiento César Rengifo comienza con "Cajita de Arrayanes"

Este 16 de septiembre será  vital para la historia del teatro venezolano del siglo XXI. Durante las horas de la tarde, el presidente Nicolás Maduro Moros pone en marcha  el Movimiento Infantil y Juvenil de Teatro César Rengifo con una especial ceremonia   pautada para la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño y  cuyo colofón es la presentación del espectáculo Cajita de arrayanes, pieza emblemática del legendario grupo El Chichón, de la UCV.
En este ambicioso proyecto cultural del Estado venezolano, que comandará el actor Pedro Lander, participa activamente Armando Carias, legendario teatrero, creador y artífice fundamental del grupo El Chichón, la más importante institución productora de espectáculos para niños y niñas que ha existido en Venezuela. Y lo hace ahora con  Cajita de Arrayanes, fábula llena de magia, color y poesía escrita por Lutecia Adam con música original de Alecia Castillo, producida por el Centro Nacional de Teatro, el cual  dirige Alfredo Caldera.
Para Carías (Caracas, 1952), Cajita de Arrayanes es la obra de teatro infantil que expresa con mayor sensibilidad y tino poético la venezolanidad, desde la óptica de sus valores de identidad, cultura y tradiciones”.
La obra plasma la historia del Ratón Aquiles, de su amor por la poesía y cómo, gracias a ésta, logra salvar de la desesperanza a los otros ratones de la colonia donde vive. Edificada como metáfora de vida, Cajita de Arrayanes es un canto a las cosas más sencillas, a las mariposas, a las laboriosas hormigas, al mastranto, a los cochinos…a la poesía.
Sus autoras, Lutecia Adam (creación literaria) y Alecia Castillo (creación musical), interpretan con hondo arraigo, respeto y amor, el alma de los personajes de una historia sencilla, pero profunda, inspirada en la vida y andanzas de uno de nuestros más queridos y admirados poetas: Aquiles Nazoa.
Toda la obra gira en torno a un Tío Vivo o carrusel, alegoría de la vida rutinaria de esa colonia de ratones que trabajan la tierra, conviviendo a diario con maravillas que no se detienen a admirar, con pájaros cuyos cantos no disfrutan, con hormigas que no les asombran y con mariposas cuyos colores no tienen tiempo de apreciar. Solo Aquiles, el ratón poeta, defensor de cochinos y de causas perdidas, percibe y goza la magia de ese lugar del que sus compañeros de colonia, solo saben sacar papas y granos. Será necesario que la apacible rutina de los campos se vea alterada por la tormenta y que ese carrusel pierda su brillo y su alegría, para que los ratones acudan al despreciado poeta, quien les hará descubrir que la palabra también alimenta y, lo más importante, que ellos la llevan dentro de sí, en su Cajita de Arrayanes.
La argumentación se apoya en sonoridades de inconfundible acento venezolano: valses, merengues, joropos, romanzas, serenatas, arrullos; interpretada con cuatro, guitarra, mandolina, bajo y percusión, que junto a la puesta en escena permiten lograr el objetivo de la obra: reivindicar el valor de la poesía como fuente generadora de vida, de esperanza y de futuro.Por su parte, la dirección coreográfica está a cargo de Carmen Violeta Pérez; Dirección Vocal y arreglos vocales Julia Carolina Ojeda; Dirección Musical Néstor Viloria; Puesta en escena y dirección general de Armando Carías bajo la Producción General de la Compañía Nacional de Teatro.
MEMORIA
Armando Carias salió jubilado de la UCV en el año 2007 y eso también significó dejar la dirección de El Chichón. Sobre esa etapa, el artista recuerda que durante esos 29 años se hicieron más de 100 montajes. Su primer espectáculo se mostró el 7 de octubre de 1978, cuando se estrenó Pluf el fantasmita de la autora brasileña María Clara Machado
-¿Valieron la pena esos 29 años en el teatro infantil?
-Sería muy pretencioso de mi parte aceptar que uno ha sido importante. Uno en el teatro infantil no debe pretender formar espectadores para el mañana, porque esa es una forma de minimizar el rol del teatro para niños y del creador sino del propio niño. Los niños son importantes ahora y para el futuro, pero esos niños tienen que ser felices hoy. Eso de que el teatro infantil forma al espectador del mañana es una gran subestimación y una falta de respeto al creador que trabaja para niños. El teatro para niños es fundamentalmente para hacer feliz al niño ahora. El teatro para niños es un fin en sí mismo y no es un tránsito hacia otro estadio.
-¿Fue útil El Chichón para la comunidad?
-El Chichón no solo fue escuela, fue liceo y universidad del teatro infantil. El grupo creó y convocó a las Primeras Jornadas de Discusión sobre el Teatro Infantil y las Primeras Jornadas sobre el Cuento Infantil, eventos que reunieron a los más destacados creadores y promotores de ambos géneros. De allí surgieron sendas publicaciones que son referencia académica para el estudio del teatro y la narrativa dirigida a la niñez.
-El Chichón inauguró en Venezuela el teatro infantil político, expresión que reivindicó y asumió como la línea ideológica dentro de su trabajo. Tú vas a la biblioteca de la Escuela de Artes o del Instituto Universitario de Teatro y todas las tesis de grado sobre teatro infantil tienen a El Chichón como referencia. Más allá de eso, el número de actores, actrices, diseñadores, dramaturgos, coreógrafos y promotores que han pasado por el grupo se pierde de vista.

-Eso, por hablar de teatro, pero si nos extendemos a otras actividades, nos encontraremos a cientos de ex-chichones ejerciendo como médicos, abogados, ingenieros y cualquier otra profesión. Eso también es dejar escuela, porque significa que el teatro se insertó en la vida de estas personas durante su estancia universitaria y esa es una de las funciones fundamentales de un grupo estudiantil. En una encuesta que se hizo hace unos años entre los estudiantes, el grupo más conocido en la UCV, por encima del propio Orfeón Universitario, era El Chichón.

sábado, septiembre 14, 2013

El pez que fuma ha resucitado

La Garza con los tres hombres que le consumen su vida en escena
Román Chalbaud Quintero ya  había visto y escuchado muchísimo en sus 82 años, 60 de los cuales han sido consumidos en las artes escénicas criollas. Pero aquello lo impactó y le afloró un inesperado llanto de emoción, en la sala Trasnocho, casi hacia la medianoche del viernes 6 de septiembre de 2013. No lo había  presenciado jamás y menos como epílogo de una de sus obras: La Garza en su catafalco, rodeada de sus amigos y abrazada por Tobías, se despierta de su viaje eterno y se lanza  sobre el pecho de su amante,  para cantar unas pocas líricas del tango Sus ojos se cerraron, que inmortalizó Carlos Gardel hacía 1935, con letra de Alfredo Le Pera:
Sus ojos se cerraron…/y el mundo sigue andando/, su boca que era mía/ya no me besará más, /se apagaron los ecos/ de su reír sonoro/ y es cruel este silencio / que me hace tanto mal/. Fue mía la piadosa dulzura de sus manos/que dieron a mis penas/caricias de bondad, / y ahora que la evoco/hundido en mi quebranto, / las lágrimas pensadas/se niegan a brotar, / y no tengo el consuelo/ de poder llorar.
Tras ese inesperado colofón escénico, cual inédita opereta criolla, la resurrección metafórica de La Garza- antiheroína de las mujeres luchadoras y apasionadas que no pueden morir jamás en este continente irredento- como se interpreta aquello, cayó el telón  y el público saltó de sus butacas para aplaudir El pez que fuma que había disfrutado, acompañando de manera exultante a Chalbaud, a todos los intérpretes y especialmente a la directora Elba Escobar- sensible e inteligente-quien se atrevió a cambiar el epílogo de la obra, estrenada hace 45 años en el teatro de El Nuevo Grupo por el mismo escritor. La catarsis fue colectiva y el brindis acentúo aquellos nobles sentimientos. ¡El teatro hermanó a todos los que ahí estábamos!
Fuimos testigos de excepción de una de esas raras e irrepetibles  noches del teatro venezolano, cuando un texto demuestra, una vez más, su cruda vigencia, y toda una nueva generación de artistas  lo toma y le da contemporánea vida escénica con sorprendente calidad, para reiterar así que hay un país vivo, pensante y sensible… al menos en su teatro.
Chalbaud nunca explicó que busca con El pez que fuma, simplemente muestra como los burdeles son sitios donde hombres y mujeres drenan pasiones y tratan de conseguir ese amor que les sale no solo por la boca. Hay muchos sueños o anhelos que ahí se forjan o que naufragan, porque  el poder y el amor son las grandes pasiones humanas y eso ahí está muy bien marcado o definido. ¡Quien tenga ojos y oídos que entienda!
Esta versión 2013 de El pez que fuma se hizo carne, sangre y lágrimas para recrear esa singular historia de amor, violencia, prostitución y miserias, bajo la dirección de Elba Escobar, con producción y dirección escénica de Oswaldo Estrada Rondón y  Enrique Salas; la excelente participación de Caridad Canelón, apuntalada por Carlos Cruz, Antonio Cuevas y Francisco Medina, con las convincentes actrices Mayra Africano, Ivette Domínguez, Freila Ramos y actores como Coquito, Marcos Alcalá, Jesús Núñez, Ray Ángel Torres, Irving Gutiérrez, Leonardo Aldana, y Fernando Da Silva.
Hemos releído, para torturarnos, el texto de El pez que fuma y además saborear maquiavélicamente cada una de las líneas de sus personajes y ubicarlos fuera del escenario y en este  caraqueño siglo XXI. No queda duda que Román Chalbaud Quintero se adelantó a los tiempos actuales porque ahora es cuando las garzas criollas pululan y todas, sin agotarse, luchan no necesariamente en burdeles sino en fábricas, tiendas y oficinas o donde una mujer sea necesaria, y por supuesto en sus barriadas, para sacar adelante a sus hijos y  para que todos puedan comer, al menos una arepa con atún y cebolla  y beberse una taza de  agua de papelón, y dormir en paz, por lo menos esa noche, sin dejar de ver antes la telenovela de turno, que cual  soporífero los hará soñar en una mañana mejor o quizás peor.


"El Inmortal" dobleplay de David Concepción

Foto cortesía de Karla Pravia
-¿Por qué hay en Venezuela tan poca dramaturgia centrada en  el béisbol o la pelota?
Esa pregunta la hemos formulado a muchos dramaturgos y la mayoría no pueden concretar las razones o las sin razones de esa ausencia tan notable en el teatro vernáculo. Pero Paúl Salazar, en vísperas de mostrar su espectáculo El inmortal, desde el 26 de septiembre en el Celarg, donde el béisbol sí está presente, es quien responde:
-Buena pregunta, pues, es un deporte que nos duele; tal vez hayan más textos que los conocidos y representados, seguramente por ahí habrán más. Si el teatro refleja la realidad de su sociedad, su sentir, su identidad, tal vez tendrían que haber más obras sobre ese tema. El beisbol nos define de alguna manera, nos gusta mucho, ir al estadio es una experiencia única, seguramente habrán muchos que no lo ven así, pero creo que la mayoría de los venezolanos se identifican con la pelota. Yo recuerdo cuando hicimos Rivales eternos, en el 2003 y luego la repusimos en el 2005, que la gente iba a la obra con la gorra de su equipo favorito, sus camisas, y eso era muy gratificante verlo, era como que iban al estadio, recuerdo bien que nos decían que era la primera vez que iban al teatro; es decir, eran personas no asiduas al teatro, pero que el tema del béisbol les llamó la atención y vinieron. Imagínate cuantas cosas locas habrán pasado entre un grupo de personas viendo un juego de pelota, cuantas anécdotas hay en el marco de un juego beisbolero, cuantas rivalidades, cuantas pasiones, cuantas historias paralelas, me parece que el beisbol es una buena excusa para contar al país.
-¿Cómo nació El inmortal?
-Lo cierto es que en enero de 2008 yo estaba esperando que la Asociación de Periodistas norteamericanos exaltaran al salón de la fama a David Concepción, era la última oportunidad por el canal regular que tiene un jugador luego de retirarse, no es que el otro canal no sea regular, es igual de legítimo, pero era la última oportunidad que tenía antes de pasar al Comité de Veteranos; y cuando me entero que no fue exaltado me sentí muy mal, y que Dios me perdone, pues en el país pasarán cosas dignas de ser protestadas desde hace mucho tiempo, pero sobre esos hechos ya hay quien les escriba sus obras, a mí me perdonan, pero estas son las historias que yo quiero contar, la de un venezolano que dejó el alma en esos 19 años en Grandes Ligas, en –para muchos- el mejor equipo en la historia, que es mucho decir, una vida ejemplar, y por la razón que sea, no fue exaltado donde deben estar los peloteros con carreras espectaculares, y yo que me tardo tanto escribiendo, hice esta obra de un tirón, de una sola rabia, y salió. Lo que pasa es que son personajes sembrados en mí, mucho antes de que yo escribiera. Es como una información acumulada en nosotros.
-¿Pero cómo es El inmortal?
 -Es una historia paralela de Antonio, fanático de David, que enfrenta a la muerte por una enfermedad, y la de Concepción en su camino a la inmortalidad. No es una biografía sobre Concepción. Es una excusa para hablar sobre la vida y la muerte. Así que El inmortal nace de una rabia, de una injusticia –a mi manera de ver-, nace de una protesta. Y todo eso que yo tenía adentro desde niño, uno lo intenta sutilmente ponerlo en papel, es difícil, pues no todo el mundo sabe del tema, la idea es escribir una obra abierta para todo el mundo, no algo que parezca temático, eso intenté. David se retira en 1988, luego de 19 años en Grandes Ligas, es elegible para el salón de la fama desde 1994, pasa 15 años siendo elegible, lo cual es muy difícil, luego va al comité de veteranos y todavía hay que esperar. Es complejo, pero es una historia bonita, bien interpretada por un estupendo grupo de actores. Un buen apoyo técnico. 
-¿Qué busca con este texto, o qué propone al espectador?
-Busco testimoniar, intento en claves de comedia rendirle homenaje a un gran venezolano, pero en el fondo quiero hablar sobre la vida y la muerte. Propongo una historia honesta. En, Yo soy John Lennon quería hablar sobre la identidad. En Rivales eternos, sobre la amistad. En Don Shakespeare, sobre la lucha del artista. En El inmortal, es sobre la vida y la muerte. Nos apoyamos en videos que nos pasean por la vida de Concepción. Es un pelotero muy conocido, nuestra intención no es decir que vamos a promover a David, por Dios, pero si poner nuestro granito de arena y dejar bien claro nuestra posición, tiene méritos para entrar al Salón de la Fama. Queremos resaltar sus logros, usando la magia del teatro. 
-¿David Concepción nunca le ha respondido ni dicho ni pio? ¿Por qué?
-Tal vez él no se ha enterado, no sé. O no hemos sabido llegarle, es difícil, realmente; siento una profunda admiración por Concepción. Cuando yo tenía 6, 7 años, me levantaba en las mañanas y buscaba el periódico para saber ¿Qué había hecho Concepción en el juego de ayer? ¿Cuántos out sacó? ¿Cuántos hits conectaron? De eso, hace casi 40 años, era un niño. David –en su momento- era uno de los peloteros de más jerarquía que nos representaba en Grandes Ligas, y cuidado si no era el que más. Soy de esos que son fanáticos de Los Tigres de Aragua, sin ser de Aragua, simplemente pues ese era el equipo de David en Venezuela, y seguimos, y seguiremos siendo de Los Tigres. Cuando en 1989, Los Rojos de Cincinnati no le dieron la oportunidad a Concepción de jugar su temporada 20, y tampoco pudo conseguir contrato en otro equipo, y se devolvió a Venezuela a seguir con su vida, yo me sentí mal, de hecho, dejé de ser de Los Rojos y de cualquier equipo en Grandes Ligas, sigo el beisbol y sigo a los venezolanos, pero no soy de ningún equipo, fui de Los Rojos cuando era niño, pues ahí estaba David, pero ese final –injusto para mí- me desmotivó, y se acabó, obviamente a ellos les importará un pito si los sigo o no, pero es mi manera de protestar y sin hacerle daño a nadie. Disfruto lo que hace Miguel Cabrera, pero no soy de Detroit, seguía lo que hacía Galarraga, Vizquel, disfruto todos los triunfos de los Venezolanos en Grandes Ligas -que es de lo que estamos hablando-, pero desde 1989, no tengo equipo, ni tendré más nunca. Las Grandes Ligas sin David, nunca me parecieron tan grandes. Me quedé con mis Tigres de Aragua, y el recuerdo de un niño que se despertaba en las mañana para ver que había hecho David. Esto lo estamos haciendo con un gran esfuerzo y de corazón. Claro que sería estupendo que el supiera, que viniera a verlo, que nos diera la bendición de alguna manera, no sé, pero nunca hemos hecho esto buscando algo a cambio, eso nos intimidad, nos autocensuramos, no tengo problemas al decirlo, no quisiera que algún pensara otra cosa, es un homenaje sincero, pero en el marco de una obra de teatro, con la estructura tradicional de una obra de teatro. Es un homenaje sincero, pero ¿Cómo hacemos? La historia que contamos en la pieza es producto de nuestra imaginación, obviamente no compromete al Sr. David, pero si quisiéramos realzar su vida. Aclaro, que no es una pieza biográfica, es la historia de un fanático de Concepción, que se enfrenta a la muerte por un problema personal y decide tomar una posición ante la vida: Ser inmortal. Este cuento va en paralelo a la lucha de. Concepción por entrar a Cooperstown. Pensamos que David no solo fue un pelotero destacado, su comportamiento después del beisbol nos ha dejado claro que es un venezolano ejemplar, trabajador, y amante de su país. Así, que eso es lo que nos importa, ojalá él sepa de la obra y nos venga a ver, o poder llevarla a Maracay, eso sería como un jonrón con bases llenas para dejar al contrario en el terreno de juego y Los Tigres quedar campeones. Concepción es un personaje que constantemente está recibiendo homenajes, dando entrevistas, esas cosas, no sé si le han dedicado una obra de teatro. Hoy muchos peloteros usan el 13, por Vizquel, o por Guillen, pero no saben que ellos, Vizquel y Guillen, lo usaron por David, todo es ciclo, y creo que esa es la verdadera inmortalidad, en hacer algo en esta vida por la que te puedan recordar las generaciones que vienen. 
- ¿Cómo va el balance de su dramaturgia: escritas y/o representadas?
Al momento de hablar con usted, tengo 17 obras escritas –incluyendo un texto de obras breves sobre Navidad, que fue lo primero que escribí y nunca las metía injustamente, y que se montaron en las fiestas de empresas que organizábamos para una agencia de recreación infantil, hace muchos años-, y una adaptación de otro texto no original de nosotros. De los textos orinales nuestros, 10 los hemos podido estrenar. De esas 10 obras estrenadas, ocho han sido con Pequeño Grupo, y las otras dos como director invitado. La adaptación se estrenó, también fuera de Pequeño Grupo. Muchas de nuestros montajes con reestreno incluido. Un trabajo muy complicado, de hormiguita, pero del que estamos orgulloso. Entre muchas cosas, pues en la mayoría de ellas Aura, que es una excelente actriz, ha podido demostrar su talento. Siempre contra la corriente, y con el apoyo de familiares y amigos incondicionales. Como director hemos estrenado 12 piezas. Incluyendo las que no han sido escritas por nosotros. 10 de autoría nuestra, una de otro autor, -Oscar Acosta-, y otra, producto de una adaptación que hice de un texto original de Daniel Farías. Obviamente, hay que seguir en la lucha, veremos. Esta obra, El inmortal, estaba guardada desde el 2008, y ahora es que podemos llevarla a escena. Es curioso, pues ya sabemos que David usaba el número 13, este es el año 13 de Producciones Pequeño Grupo, es el año 2013, a cien años del nacimiento de su madre, dato importante pues Concepción usó el 13 ya que su madre nació en 1913, es la dirección teatral número 13 de nosotros. Veremos.
Del 1974 al 2013
-El inmortal tiene sus complejidades, cuenta Paúl Salazar. “Se desarrolla desde 1974 hasta el año 2013, es decir, los personajes envejecen en su tránsito. Otra complejidad es que por primera vez tomamos un personaje que está vivo, es decir, cuando estrenamos Yo soy John Lennon, él tenía 30 años de fallecido, en Rivales eternos, los acontecimientos en que está enmarcada la historia tenían nueve años de ocurridos. Con Los papeles de febrero, los hechos tenían 20 años de sucedidos para cuando estrenamos. En Un duende en Navidad y El ladrón está aquí, las obras transcurren un 24 de diciembre. En esta oportunidad estamos haciendo una obra que aunque se escribió hace cinco años y empieza en el año de 1974, los acontecimientos que la motivan están ocurriendo ahora, es decir, estamos a semanas de saber qué pasará con Concepción y su inmortalidad, estamos trabajando con un personaje vivo, vigente, querido por muchos. Usamos videos, una musicalización bien nostálgica, con temas viejos, con fotografías que nos pasean de alguna manera por la vida de Concepción. Contamos con un grupo de actores muy interesantes: Carlos Minoves, Osmary Hidalgo, José Félix Armas, Ricardo Urrea, Jhonathan Urrea y los niños María Fernanda y Jesús Aristiguieta, verán actuaciones comprometidas, y eso se agradece. Con un apoyo técnico encabezados por Arnovi Parra, Karla Pravia, Lilia Ramos, Luis Ugueto, Jorge Mirada, todos trabajando en colaboración para sacar el proyecto adelante. Claro, Aura D’Arthenay, siempre a nuestro lado, siempre pendiente, inspirándonos a tratar de hacerlo mejor. Ella es mi motor, mi inmortal. A todo el equipo, le estoy muy agradecido”.




martes, septiembre 10, 2013

"Libertador" ovacionado en Toronto

Edgard Ramirez encarna a Simón Bolívar
 En este crucial año 2013,cuando los cineastas venezolanos han rescatado nuevamente la historia de Simón Bolivar, con tres producciones fílmicas de calidad, precedida de una gran expectativa, el pasado lunes fue realizada la premier mundial de Libertador, la nueva producción del director venezolano Alberto Arvelo protagonizada por Edgar Ramírez, basada en la vida del Padre de la Patria. La película fue recibida con una prolongada ovación en pie en el Isabel Bader Theatre, durante la gala de estreno del Festival Internacional de Cine de Toronto, considerado por la crítica como la antesala a los Oscar.
“Es la primera vez que veo la película, estoy realmente emocionado. Como venezolano y latinoamericano aprendí sobre Bolívar desde la escuela, es una figura mítica. Ha sido un gran privilegio y un gran honor interpretarlo”, destacó el primer actor Edgar Ramírez quien estuvo acompañado del director Alberto Arvelo, del guionista Timothy Sexton y la actriz Juana Acosta.
 Asistieron también los actores Erich Wildpret, Alejandro Furth, Steve Wilcox, Ananda Troconis, Jesús Guevara y los productores Ana Loehnert, Winfried Hammacher, María Alejandra Guerrero y Pedro Mezquita.
Libertador es considerada una de las producciones independientes más importante de Sudamérica hasta el momento. Con una recreación de época minuciosa  e impactantes escenas de guerra, la cinta incluye en su elenco a Imanol Arias como Juan Domingo de Monteverde; a Danny Huston como Martin Torkington, un personaje ficticio que representa los intereses británicos, María Valderde en el papel de María Teresa del Toro, esposa de Bolívar. La música estuvo a cargo del  director venezolano Gustavo Dudamel.
“He estado intentando buscar palabras para esta noche, pero sólo se me ocurre gracias. Y sobre todo gracias a mi padre por contarme historias sobre Simón Bolívar todas las noches cuando yo tenía cinco años”, dijo Arvelo.
Por su parte la actriz colombiana Juana Acosta, quien da vida a la heroína Manuelita Sáenz agregó: “Manuela fue la mujer más importante de la independencia latinoamericana. Un ícono feminista. Fue un gran personaje que disfruté como loca y estoy muy agradecida por eso”.
 El Festival Internacional de Cine de  Toronto se  extenderá hasta el 15 de septiembre y Libertador será presentada este miércoles 11 en el Scotiabank Theatre en una función especial para la prensa y gente vinculada a la industria cinematográfica y el próximo viernes 13 en una función abierta al público.

Toronto se ha posicionado como el primer festival de cine del mundo. “Si no está en Toronto no existe” apunta la prensa especializada destacando que muchos de los grandes estrenos son vistos allí antes que en los festivales de Berlín, Venecia y San Sebastián. En Venezuela la película Libertador será exhibida a partir del año próximo y se tiene previsto realizar un estreno simultáneo en varios países latinoamericanos.

sábado, septiembre 07, 2013

"Boeing Boeing" o los 40 de Javier Vidal

El veterano Javier Vidal  y la primeriza Alexandra Braum en una comedia desopilante

El teatro comercial caraqueño ha tomado cuerpo y peso en lo que va del siglo XXI. Este conspicuo experimento de artistas-empresarios, donde laboran unos 500 profesionales y cuya sobrevivencia proviene de las recaudaciones por taquilla,  muestra  un promedio de 50 espectáculos variopintos durante los fines de semana, en unos nueve espacios teatrales, para no menos de 30 mil espectadores al año. Durante la centuria pasada hizo varios intentos para convertirse en  empresa fuerte e independiente, pero no logró consolidarse, a pesar de contar con personalidades como Juana Sujo, Horacio Peterson, Carlos Giménez, Luis Guillermo González, Jorge Palacios, Gabriel y Lily Álvarez  Sierra de Martínez, Jorge Bulgaris (único empresario sobreviviente de  ese puñado de ilusionados pioneros) y además Mercateatro, empresa de RCTV.

En ese notable contexto, Javier Vidal inició los festejos por sus 40 años de existencia artística, de los 60 que Dios le ha concedido hasta ahora. Es periodista (UCAB, 1975), casado y padre de  dos hijos, y ha vivido,  durante varias décadas, como actor, director y dramaturgo, siempre con niveles de calidad profesional.
Y  Vidal comenzó,  las que pueden ser auténticas fiestas patronales,  con la excelente protagonización de la desopilante comedia Boeing Boeing (1962) del francés  Marc Camoletti,  bien dirigida por Tulio Cavalli, y con la participación además de los comediantes Karl Hoffmann, Marcos Moreno, Catherina Cardozo, Norymar García y Alexandra Braun, y la producción general de Rolando Padilla. Pero además respaldó con su trabajo,  y el de todo el equipo ahí presente, a la inauguración del Teatro Santa Fe (Torre del Colegio Médico), otra empresa cultural que se suma a la presentación de espectáculos y la cual deberá luchar, a nivel promocional, para ser conocida en el circuito teatral caraqueño, ya que, precisamente, tiene tres espacios escénicos de calidad.
Boeing Boeing- estrenada en Caracas, en los años 80, con otro título para evadir los pagos de derechos de autor-es una bien estructurada comedia de enredos amorosos, que se desarrolla en el apartamento de un arquitecto francés, muy casanova y de refinados gustos burgueses, quien se acompaña de un  mayordomo gay (en la obra original es una mujer), y cuyo  máximo placer mundano es cohabitar, a lo largo del mes con sendas azafatas de las tres líneas internacionales que hacen escala   en París.
Bernard (Javier) logra la felicidad erótica, gracias a que las amatorias visitantes (una alemana, otra italiana y una gringa para completar el ramillete) son sus huéspedes por tres o cuatro días cada mes, lo cual significa trabajo doméstico y el respectivo celestinaje  para el complaciente Albert (Marcos). Pero todo se complica porque aparece Robert (Karl), amigo entrañable del insaciable galán, y las damiselas alteran sus agendas como consecuencia de la modernización de las naves aéreas (los fantásticos Boeing) y los impredecibles problemas del tiempo atmosférico. Se arman  tres enredos y al final, sin que nadie se alarme, surgen dos eventuales matrimonios. Impera la paz, el amor y la amistad gracias a la conciliación de  intereses por encima de la tradicional normas moral.
Espectáculo  bien hecho, capaz de exorcizar prejuicios  y revelador del  buen talento actoral ahí reunido. Si los actores están sobrados con sus personajes, las actrices se devoran prácticamente a sus azafatas o aeromozas, especialmente Alexandra Braun con su “gringa”.



"El pez que fuma" o el burdel de Chalbaud

En octubre cumple 82 años y no se ha enchinchorrado ni empantuflado:Román Chalbaud.
El cineasta y dramaturgo Román Chalbaud  Quintero nunca visitó ni tampoco sabía la historia de ese prostíbulo venezolano. Supo que había existido y hasta tomó notas de algunos detalles sobre sus administradores y el tipo de clientela que tenía, porque un taxista, negro  y anciano, se lo contó durante una noche del año 1953, tras llevarlo a la plaza Sucre para que se reuniera con sus compañeros de trabajo de la Televisora Nacional, en el bar “El canario”. Gobernaba el general Marcos Pérez Jiménez y la Seguridad Nacional, policía política del régimen, hacia honor al nombre, al menos en Caracas.
Ese lupanar, que nunca vio, pero que se lo describieron o pintaron con muchos detalles, se llamaba El pez que fuma; funcionó en las inmediaciones de la plaza Sucre y fue muy famoso durante la dictadura del general Juan Vicente Gómez, enfatiza  Román, nacido en Mérida el 10 de octubre de 1931 e instalado en Caracas antes de los siete años, con su madre Alicia Quintero, su única hermana Nancy, la abuela Elvia Hortensia y su bisabuela Josefa. ”Me gustó su nombre, resultaba absurdo, poético y visto ahora hasta resulta garciamarquiano por ese realismo mágico que evoca: un pez fumador o fumón. Pero fue 15 años después,  de tal revelación en Catia,  que terminé y estrené mi obra  a la cual bauticé El pez que fuma, porque además transcurre en un burdel”.
-¿El pez que fuma no estaba en La Guaira, como se dice?
-No, existió en Catia y dejó huellas o secuelas; en las inmediaciones de La Guaira sí existía otra mancebía famosa, “La Pedrera”, donde rodamos la versión cinematográfica de El pez que fuma, hacia 1976 y 1977. Nuestro público tiende a confundir la realidad con el cine, eso hasta es bueno  a veces. Supe, años después, que en Francia hubo, o todavía existe, un burdel llamado El pez que fuma, en francés por supuesto.
-¿Por qué escribió sobre personajes que habitan o visitan un burdel, en este caso “El pez que fuma?
-Yo escribo mis obras a partir de los personajes que me invento, después los uno y nace toda la obra. Esos entes teatrales me dictan lo que quieren ser y así los presento. No intento explicar mis obras teatrales, ni tampoco mis películas, dejo que el público las vea, las digiera y saque sus propias conclusiones. Los prostíbulos son sitios donde, especialmente los hombres, se drenan pasiones y se trata de conseguir por horas ese amor que se sale no solo por la boca. Hay muchos sueños o anhelos que ahí se forjan o que naufragan. El poder y el amor son las dos grandes pasiones de los seres humanos y eso ahí está muy bien marcado o definido. Además, a todos nos atrae un burdel, porque en esos antros pasan muchísimas cosas. En estos tiempos  hay otros sitios o espacios que han intentado sustituirlos, pero los lupanares siguen existiendo. El teatro es un espectáculo y los venezolanos son muy inteligentes y agarran todo lo que unos les dice y lo reitero yo que tengo más de medio siglo en estos avatares del teatro y el cine, además de la televisión.
¿Qué pasó con el estreno de El pez que fuma?
-Se hizo para la temporada de El Nuevo Grupo, en el teatro Alberto de Paz y Mateos, en  1968, y contó con un elenco maravilloso: Gloria Mirós sustituyó a Hilda Vera, quien después protagonizó la versión cinematográfica; trabajaron, entre otros, Herman Vallenilla, Rafael Briceño, José Ignacio Cabrujas, Humberto Buonocore,  Maira Chardiet,  José Luis Silva, Hercilia López, Rodolfo Parra, Nirma Prieto, Alexander Milic, Raúl Medina, William Moreno y debutó  José Salas, quien además diseñó el vestuario y la escenografía. Yo la dirigí.
-¿Nunca más montó su burdel?
- No, dejé que otros lo hicieran: en 1994, Cabrujas lo escenificó en el teatro El Paraíso, y ahí trabajaron, por cierto, Mimi Lazo como La Garza  y Luis Fernández era Juan, quienes hoy son asombrosos esposos y grandes trabajadores del teatro; en la temporada 2009, el joven Dairo Piñeres lo montó ,en la sala Rajatabla, para la graduación de los alumnos de Unearte. Y ahora, nada menos que en el teatro Trasnocho, lo muestra Elba Escobar y un valioso grupo de productores y actores, encabezados por Caridad Canelón. Hay un montaje, en 1985, adelantado por Alberto Sánchez, del cual no quiero recordarme. Para mí son tres, de verdad, hasta ahora y el que firma Elba Escobar.
Turbios amores
El pez que fuma es un próspero bar  de copas y prostíbulo,  administrado por La Garza, quien confía en su amante de turno, Dimas, para que deposite las ganancias en el banco;  pero este es un dilapidador del dinero ajeno y además la engaña con otras meretrices. Desde la cárcel, Tobías, ex amante de La Garza, conspira, y le mande un “Judas” (Juan), quien se encarga de emponzoñar todo y enamora a la patrona del burdel. Dimas no se deja sustituir tan fácilmente y mata, sin querer, a la codiciada dama; termina en la cárcel y deberá resolver su conflicto con Tobías. 
Cuarto montaje
La versión 2013 de El pez que fuma se hace carne nuevamente en el escenario del teatro Trasnocho, para reflejar esa historia de amor, violencia, prostitución y miserias, bajo la dirección general de Elba Escobar, con la producción de Oswaldo Estrada Rondón, la dirección escénica de Enrique Salas, y la participación de Caridad Canelón, quien interpreta a “La Garza” y Carlos Cruz encarna a “Tobías”, acompañados por Antonio Cuevas, Mayra Africano, Ivette Domínguez, Coquito, Marcos Alcalá, Francisco Medina, Jesús Núñez, Ray Ángel Torres, Irving Gutiérrez, Leonardo Aldana, Freila Ramos y Fernando Da Silva.
Entre 1952 y 2013
Todos los textos teatrales de Chalbaud han sido representados y editados, salvo Bingo y Los espíritus animales que no han subido a escena. Los adolescentes (1952) comenzó su cronología dramatúrgica y prosiguió con Muros horizontales (1953), Caín adolescente (1955), Réquiem para un eclipse (1957), Cantata para Chirinos (1960), Sagrado y obsceno (1961), Las pinzas: Café y orquídeas (1962), Los ángeles terribles (1967), El pez que fuma (1968), Ratón de ferretería (1972), La cenicienta de la ira (1974), La cigarra y la hormiga/El viejo grupo (1981), Todo bicho de uña (1982), Vesícula de nácar (1992), La magnolia inválida (1993), Reina pepeada (1996), Preguntas (1998), Bingo (2013) y Los espíritus animales (2013).