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sábado, diciembre 22, 2012

¡Amarren a esas locas actrices !


Las dificultades o rémoras administrativas para realizar una mínima temporada dentro de los teatros oficiales -al cerrar el año 2012 hay más de 10 salas del Estado en Caracas- o las inesperadas y perversas horcas caudinas que imponen las roscas o mafias, las cuales que ya pululan en los mal llamados teatros comerciales, han obligado a que muchas agrupaciones y/o productores se presenten en bares, discotecas o pianos-bares de algunos hoteles de la Gran Caracas; convertidos así o transformados en espacios alternativos para un arte escénico que desafía  y supera las trampas que perversos rivales colocan en el camino, abusando ante la falta de controles legales o por la ausencia de los agremiaciones de profesionales de la actuación y la producción.
Tales anomalías, que lastran el desarrollo de un verdaderamente poderoso movimiento teatral, no han impedido, hasta ahora, que los café-concert, monólogos o unipersonales lleguen hasta los habitantes de la capital venezolana y como prueba están los espectáculos que exhiben El Teatro Bar, el Li Bar o el piano bar del hotel Meliá de Caracas, para citar solo tres de una docena de esos establecimientos que albergan cada fin de semana a los teatreros en general con sus variopintos shows.
Temporada 2013
Y para cerrar  este electorero año 2012 y abrir el bisagra 2013, en el piano bar del hotel Meliá Caracas se estrenó el espectáculo de café-concert Locas de atar, dirigido y producido por Alexxey Córdova, con la profesional participación de las actrices Violeta Alemán, Mayra Africano, Catherina Cardozo, Liliana Meléndez y  la muñeca Doña Griselda que conduce Juan Carlos Vásquez, dilecto hijo de la inimitable cómica Romelia Agüero.
Esas cinco féminas plasman sus distintas perspectivas del mundo, de sus cotidianidades, de sus amores y desamores; con insólitas ocurrencias, la espontaneidad y el desparpajo que las caracteriza y las hace únicas al reírse de sí mismas. Y, hay que decirlo, sin caer en planteamientos feministas, sino simplemente humanos. Más allá de cualquier valoración estética queda claro y de manera contundente que son unas auténticas actrices que se lucen donde las pongan, pues ahí está la voz de Violeta Alemán con un repertorio de primera, deleitando a más de uno con sus canciones, para convertirse en el hilo conductor de situaciones bochornosas y chismes de todos los presentes; están los chismes y las improvisaciones con el publico sobre variados aspectos de la vida en pareja de un personaje sin igual, como es  Doña Griselda; estremecen y desencadenas risas  las desventuras de Catherina Cardozo como actriz y madre, lidiando con su carrera y sus hijos adolescentes; vuelven los nostálgicos años 80 en medio en plena guerra de minitecas en el Poliedro de Caracas como lo recrea Mayra Africano y cierra el show la patética búsqueda del hombre ideal para casarse que materializa Liliana Meléndez. Son, pues, cinco damas que con mucho humor subrayan que la mejor medicina para los dolores del alma es el humor…y mucho mejor si es picante.
Actoralmente, Violeta, Catherina, Mayra y Liliana reiteran, una vez más, con sus desenfadados roles que uno de los grandes sostenes, o soportes, del teatro venezolano está, precisamente, en sus actrices y que ningún productor inteligente puede desechar a una fémina en sus elencos, pues, un  espectáculo con solo machos se tornaría aburrido, por lo que la única salida, no tan novedosa, es travestirlos o desnudarlos -y ya sospechamos para dónde van los tiros- o simplemente convocar a esas maestras del buen humor y de la mejor actuación que  son, por lo general, las mujeres actrices, como lo demuestran con esas Locas de atar.
Una exhibición impecable de que el café-concert es una alternativa válida y con contenidos respetables. Un espectáculo que además reivindica la utilización de los muñecos o títeres, como efecto mágico para atrapar y engolosinar al público, que en este  café-concert lo hace muy bien el maestro Vásquez y su muñeca Doña  Griselda.
Cinco para entretener
El productor Alexxey Córdova presentará a lo largo del primer semestre del 2013, en los espacios del hotel Meliá Caracas,  los espectáculos, en formatos de café-concert y Stand Up Comedy: Cata de hombres, con Andreína Álvarez; Como acabar con su marido, con Alfonso Medina; dos nuevos textos del reputado dramaturgo venezolano José Gabriel Núñez, en uno de los cuales intervendrá Ivette Domínguez, y la mencionada Locas de atar. También organiza más montajes para mostrar en otros espacios escénicos.
Café-concert
Caracas siempre tuvo espectáculos de café-concert, café-chantant o caf'conc de todos los calibres o tamaños,     que no es otra cosa que conciertos y comedias en un café o un bar donde el público acude a beber y, simultáneamente, presenciar espectáculos musicales o teatrales. En los tiempos del general Marcos Pérez Jiménez, los empresarios traían figuras internacionales, que además de cantar y desnudarse ante el público, le daban a la capital un ambiente más mundano. Durante la época democrática de “la cuarta republica”, los shows eran servidos por un puñado de  gais o drag queens que imitaban a las “estrellas” de la canción popular  venezolana o mundial; desde  Mirla Castellanos hasta  Gloria Gaynor eran frecuentes en los antros de Sabana Grande o espacios refinados como Le Baron, La Cotorra y la popular Guajirita, desaparecida durante  misterioso incendio del 2 de diciembre de 2002. Ahora, el café-concert vuelve con otros temas y una tropa de curtidos artistas.


martes, marzo 04, 2008

Penitentes está entre T. Williams y E. Palencia

En estos días, cuando se recuerdan los 25 años de la muerte del dramaturgo norteamericano Tennesse Williams, el venezolano Elio Palencia ha podido mostrar en la escena caraqueña, apuntalado por el grupo Teatrela, su más reciente texto Penitentes, creado a partir de un complejo suceso homosexual. ¡El teatro copia a la vida y en ocasiones la vida se inspira en el teatro!
Sin pretender desmeritar la creación de Palencia, sino buscando otros enfoques para contrastar opiniones en medio de un contexto teatral banal y abiertamente comercial, que no es precisamente lo que pasa con Penitentes, recordamos que Williams dijo que siempre había creído que si el tema de una obra es importante, no se debe permitir que detalles tangenciales como la orientación sexual concreta de los personajes desvirtúen su significado; “de hecho no creo que exista nada parecido a una orientación sexual concreta. Creo que todos somos sexualmente amigos”.
¿Pasa eso con la pieza de Palencia?
Él ha escrito que lo que más le interesa es la indagación en elementos de la venezolanidad, y su interés es compartir preguntas acerca de quienes y cómo somos como sociedad, “para ver cómo coño, sabiéndonos un poco más, avanzamos. Trato la homosexualidad, generalmente como otredad. Además abordo el machismo, la doble moral, la intolerancia y el irrespeto al otro, la situación de la mujer, el embarazo precoz, la dificultad criolla para la coherencia, nuestros mapas como seres caribes, etcétera. Pero siempre en mi inquietud por la responsabilidad individual, como los personajes dentro de un contexto social, como es la Venezuela que me ha tocado vivir”.
Dejamos a los espectadores que opinen o juzguen lo que dicen estos autores, pero después de que hayan visto el espectáculo al cual nos referimos y que además recomendamos, porque se atreve a salir de la bastarda comercialización que hay en la escena criolla.
PENITENTES
El cura católico Jorge Piñango Mascareño (Barquisimeto, 47 años) apareció asesinado en una habitación del caraqueño hotel Bruno, el 22 de abril de 2006. Las investigaciones que esclarecieron las causas de dicha muerte (asfixia mecánica y hematomas en la región occipital y nasal) y además identificaron al supuesto criminal (Andrés José Rodríguez Rojas), inspiraron al dramaturgo Elio Palencia para que pergeñara su oportuna, estrujante y valiente pieza Penitentes, la cual, bajo la creativa y excelente dirección de Costa Palamides, hace temporada en el Celarg, con las sólidas, convincentes y plausibles actuaciones de Ludwig Pineda, Delbis Cardona y José Gregorio Martínez, tres generaciones actorales de gran valía.
Ese suceso, calificado como “homicidio con alevosía, hurto de vehículo automotor, y obtención de bienes o servicios mediante mecanismos informáticos”, fue un festín para los investigadores y los medios de comunicación porque señalaron al muerto y su homicida (de 24 años) de practicar conductas homosexuales y proxenetismo. Pero Palencia (Maracay, 45 años), sin acusar a nadie, salvo recordar en el prólogo y el colofón del espectáculo las características de tan sangriento y escandaloso suceso, creó un clima expectante para su obra y logró plasmar ante su curiosa y comprometida audiencia una especial reflexión sobre los comportamientos sexuales en Venezuela y al mismo tiempo un análisis de los niveles de homofóbia que existen en esta sociedad.
Penitentes, que se desarrolla en un solo acto de 65 minutos, es el drama de un muchacho gay que visita en la cárcel al joven que mató a su amigo sacerdote en la habitación de un hotel, tras haberlo conocido en un antro gay. La obra, que es un desgarrador grito de rechazo contra los estereotipos sociales, y más allá de los dimes y diretes sobre la sexualidad, el celibato. la prostitución y la marginalidad social y cultural, es una joya dramatúrgica donde se juega hábilmente con las unidades de acción, tiempo y espacio cual si fuese el ensayo para una filmación.
Si la obra es audaz en sus planteamientos y en su estructura, la puesta en escena también obtiene un equilibrio visual al aplicar el concepto del teatro arena (el público rodea a los actores) para mostrar a sus personajes en la cama del hotel o en la discoteca o en la cárcel. Están encerrados y espiados por “el crítico de las mil cabezas”, todo eso con un ritmo escénico acelerado y llevando el compás de la música de una estruendosa discoteca, porque es ahí donde esos tres hombres sellaron sus destinos, un espacio donde la palabra es desplazada por el ruido de sus infiernos particulares.
El director Palamides obtiene, y con precisión, que en ese espacio escénico y con la entrega desenfadada de sus tripleta de actores se materialice un angustiosa y aleccionadora metáfora capaz de conmover a su audiencia y advertirle los riesgos que conlleva vivir en una sociedad donde los prejuicios impiden no sólo la libertad sino la existencia misma.
Y hay que reconocer el trabajo de Coco Seijas y Juan Carlos Azuaje como los eficaces productores, ya que sin ellos el trabajo artístico habría sido difícil o nunca se hubiese llegado a la escena.

sábado, agosto 06, 2011

Los soportes de Diógenes Escalante

Tres personajes ocupan la escena y dialogan. El secretario Hugo Orozco, el coleguita Ramón J. Velásquez y el mismo candidato presidencial Diógenes Escalante diseñan la campaña para ocupar el Palacio de Miraflores, durante el lapso 1946-1951, desde un salón del caraqueño hotel Ávila, en la mañana del 2 de septiembre de 1945.
Al día siguiente explota la tragedia: el político no puede acudir a su crucial cita con el presidente Medina, porque ve como sus camisas salen volando por la ventana de su habitación y con ellas se esfuman sus aspiraciones para ser Jefe de Estado y además la posibilidad de llevar a Venezuela hacia un auténtico experimento democrático.
Esos tres caballeros convertidos ahora en entes teatrales no son de ficción, pero sí sus diálogos, y están encarnados por Jan Vidal Restifo (22), José Miguel Dao (23) y Javier Vidal Prada (58). Protagonizan al espectáculo Diógenes y las camisas voladoras, el cual, bajo la precisa dirección de Moisés Guevara, hace temporada en Teatro Trasnocho, y permite a los espectadores palpar un suceso que alteró el rumbo de este país.
Diógenes Escalante es un personaje trágico en una situación cómica. La sencillez del tramado dramático abre el complejo tema del azar y la necesidad. La pretensión del autor-actor es el entretenimiento por encima de cualquier lección de ética, tomando en cuenta que la evasión y el divertimento son dos de los más importantes mandamientos de la deontología teatral.
Vidal Prada es, por supuesto, el teatrero del momento. Ha escrito un conmovedor teatro político y además de ser el protagonista del espectáculo da la replica a su hijo y al otro comediante, en ese ritual que recrea un suceso donde cambió algo más que la agenda política de un país en tránsito hacia una esperanza.
Sobre Vidal Prada se ha dicho todo lo bueno, pero hay que resaltar que cuenta con dos sólidos soportes para la performance global: el habilidoso Dao, signado por una inquebrantable búsqueda de sus posibilidades expresivas, adquiridas en espacios más heterogéneos del quehacer actoral, desde un marcado interés por aprehender las prácticas del clown y la improvisación, hasta un acercamiento académico a las técnicas formales de las artes, todo lo cual le ha permitido experimentar con los más diversos géneros teatrales; mientras Vidal Restifo, estudia comunicación social y anda en los avatares escénicos desde 2005, tiene ahora una responsabilidad más contundente. Sin ellos el espectáculo no seria posible, por supuesto, y así lo asumieron, haciéndose indispensables, como fueron los personajes históricos que han revivido ahora convincentemente.
Recordamos que el descamisado político nunca recuperó la razón y falleció el 13 de noviembre de 1964, en Miami. Orozco hizo carrera diplomática y vivió hasta el 26 de octubre de 2003. Velásquez, a caballo entre el periodismo y la política, sustituyó a un corrupto Presidente de la República y ahora, con sus 95 años, no olvida lo que ocurrió en aquel hotel.

miércoles, septiembre 28, 2011

Diógenes Escalante en su libro

¡Nunca sospechamos que llegaríamos tan lejos: somos parte del colofón del más reciente libro de Javier Vidal Prada! Diógenes y las camisas voladoras salió de la escena del teatro Trasnocho y se convirtió en libro de 74 páginas, impreso por Editorial Melvin, C.A.-producido por MJM Producciones- y cuya presentación o “cristiano” bautizo se realiza el jueves 29 de septiembre en la libreria El Buscón, después de las 6:00 PM.
Javier Vidal Prada, autor actor, director y polemista tiene ya en su haber nueve obras teatrales editadas y siete más esperando la imprenta, además de tres ensayos y dos novelas y un poemario. Una bibliografía nada despreciable y para satisfacer a su fanaticada acaba de imprimir el texto de su más reciente montaje, el cual ademas protagoniza.
El prefacio de esta nueva publicación, la cual enriquece a la gran biblioteca del teatro venezolano, esta suscrito por ese patricio de la política y el periodismo venezolano que es Simón Alberto Consalvi. Él anota o revela como la mitología de Diógenes Escalante ingresó al teatro, y lo ha hecho de manera excelente. “Javier Vidal escribió un texto, Diógenes y las camisas voladoras, que define como un teatro de no ficción,más no histórico”.
El periodista Consalvi, quien sabe muy bien sobre lo que escribe y porque lo hace, concluye su comprometido artículo, subrayando que sean absurdas o temerarias las hipótesis de entonces y de ahora, la crisis mental de Diógenes Escalante, tan inteligentemente recreada por Javier Vidal, desató los demonios de la política. “En suma, fue una mitología. Historia, biografía, novela, teatro, todo es uno en Diógenes Escalante. En 1945 volaron las camisas de todo el mundo”.
Cabe recordar que Diógenes y las camisas voladoras se hizo verbo y conmovedoras acciones escenicas desde el 1 de julio de 2011 en el teatro Trasnocho Cultural bajo la precisa dirección de Moises Guevara, una pulcra produccion de MJM Producciones con Javier Vidal como Diógenes, José Miguel Do y Jan Vidal Restifo en los roles de Coleguita (Ramón J. Velásquez) y Secretario (Hugo Orozco), respectivamente.
Y para que los lectores se enteren de cual ha sido nuestra colaboración en el nuevo libro de Vidal Pradas, republico aquí el artículo que publicamos el 6 de agosto en el diario Últimas Noticias, presente además en mi blog y hace ya parte de mi libro Teatro 2011/Apuntes para su historia en Venezuela, que ha ingresado a la imprenta.
Los soportes de Diógenes
Tres personajes ocupan la escena y dialogan. El secretario Hugo Orozco, el coleguita Ramón J. Velásquez y el mismo candidato presidencial Diógenes Escalante diseñan la campaña para ocupar el Palacio de Miraflores, durante el lapso 1946-1951, desde un salón del caraqueño hotel Ávila, en la mañana del 2 de septiembre de 1945.
Al día siguiente explota la tragedia: el político no puede acudir a su crucial cita con el presidente Medina, porque ve como sus camisas salen volando por la ventana de su habitación y con ellas se esfuman sus aspiraciones para ser Jefe de Estado y además la posibilidad de llevar a Venezuela hacia un auténtico experimento democrático.
Esos tres caballeros convertidos ahora en entes teatrales no son de ficción, pero sí sus diálogos, y están encarnados por Jan Vidal Restifo (22), José Miguel Dao (23) y Javier Vidal Prada (58). Protagonizan al espectáculo Diógenes y las camisas voladoras, el cual, bajo la precisa dirección de Moisés Guevara, hace temporada en Teatro Trasnocho, y permite a los espectadores palpar un suceso que alteró el rumbo de este país.
Diógenes Escalante es un personaje trágico en una situación cómica. La sencillez del tramado dramático abre el complejo tema del azar y la necesidad. La pretensión del autor-actor es el entretenimiento por encima de cualquier lección de ética, tomando en cuenta que la evasión y el divertimento son dos de los más importantes mandamientos de la deontología teatral.
Vidal Prada es, por supuesto, el teatrero del momento. Ha escrito un conmovedor teatro político y además de ser el protagonista del espectáculo da la replica a su hijo y al otro comediante, en ese ritual que recrea un suceso donde cambió algo más que la agenda política de un país en tránsito hacia una esperanza.
Sobre Vidal Prada se ha dicho todo lo bueno, pero hay que resaltar que cuenta con dos sólidos soportes para la performance global: el habilidoso Dao, signado por una inquebrantable búsqueda de sus posibilidades expresivas, adquiridas en espacios más heterogéneos del quehacer actoral, desde un marcado interés por aprehender las prácticas del clown y la improvisación, hasta un acercamiento académico a las técnicas formales de las artes, todo lo cual le ha permitido experimentar con los más diversos géneros teatrales; mientras Vidal Restifo, estudia comunicación social y anda en los avatares escénicos desde 2005, tiene ahora una responsabilidad más contundente.
Sin ellos el espectáculo no seria posible, por supuesto, y así lo asumieron, haciéndose indispensables, como fueron los personajes históricos que han revivido ahora convincentemente.
Recordamos que el descamisado político nunca recuperó la razón y falleció el 13 de noviembre de 1964, en Miami. Orozco hizo carrera diplomática y vivió hasta el 26 de octubre de 2003. Velásquez, a caballo entre el periodismo y la política, sustituyó a un corrupto Presidente de la República y ahora, con sus 95 años, no olvida lo que ocurrió en aquel hotel.


lunes, marzo 04, 2013

Diógenes Escalante en el FTC 2013


Siguen las gratas sorpresas del FTC 2013. Ahora es Diógenes y las camisas voladoras, melodrama que, a partir de hechos históricos, plantea una metáfora ante el público y además lo divierte con estética extraída de las entrañas mismas de la comunidad, ya que han sido revisitadas las estructuras de los sainetes y llevadas a las exigencias contemporáneas, añadiéndole pinceladas del distanciamiento brechtiano.
Pieza bien escrita y felizmente protagonizada por Javier Vidal, coprotagonizada con los solventes Jan Vidal Restifo y Luis Olavarrieta, y la fina producción de Margarita Lamas y Carmen Jiménez, la cual se mostró en el Teatro Nacional, bajo la perfecta dirección de Moisés Guevara.
Diógenes y las camisas voladoras es la precisa teatralización, en tres cuadros y epílogo, de los hechos acaecidos en el hotel Ávila de Caracas, los días 10 de agosto, el 2 y el 3 de septiembre de 1945 y un final fantástico con el protagonista y sus dos acólitos, cuando él se despide diciéndoles: “Díganle a mis amigos que me perdonen. Que no pude responder al honor que me hacían al poner en mis manos el destino de Venezuela”. Todo dentro de una atmosfera hiperrealista, con diálogos breves y unos cuantos monólogos, y los personajes usando el idiolecto andino.
Vidal recrea un absurdo suceso que cambió el rumbo de Venezuela en tránsito hacia la esperanza de una sociedad democrática y más participativa, como consecuencia de la insania del político Diógenes Escalante (1879/1964), personaje que se frustra por su locura a destiempo. Algunos diagnosticaron arterioesclerosis, otros, esquizofrenia, pero el detonante fue el estrés, por el exceso de trabajo y la meta que tenía por delante: modernizar y democratizar a Venezuela.
Este Diógenes es un trágico en situación cómica. Los otros entes escénicos, su secretario (Hugo Orozco) y el periodista o coleguita (Ramón J. Velásquez) no son de ficción, pero sí el grueso de sus diálogos o sus acciones dramáticas. La sencillez del tramado dramático, “a caballo” entre el sainete y las comedias costumbristas, permite el juego conceptual de la presocrática temática del azar y la necesidad. El lenguaje usado y las caracterizaciones de los personajes, especialmente el protagónico, hacen intenso, y no por eso menos placentero, el espectáculo, al tiempo que las citas geográficas del discurso escénico y el acento andino convierten al montaje, de tesitura trágica de por si, en una amena reunión para disfrutar la escenificación de un cuento de salón, donde todos saben el final, pero quieren ahondar más en el relato y sacar sus conclusiones.
Las risas y los aplausos del público, eran exultantes y cómplices del mensaje que manó del escenario: la despiadada lucha por el poder, a cualquier precio, pues la locura de Diógenes precipitó el golpe de Estado contra el general Isaías Medina Angarita, el 18 de octubre de 1945 y todo lo que vino después. ¿El Imperio o las miserias venezolanas lo provocaron?
 Perdimos la cuenta sobre las veces que hemos visto al actor Vidal en escena, pero desde los años 70 hasta esta década del siglo XXI se ha transformado en un monstruo de la actuación, como pocos hay en esta Tierra de Gracia. Esperamos verlo, algún día, como el rey Lear, por lo menos.

sábado, diciembre 08, 2012

Guerra en Florida


El caraqueño Ibrahim Guerra, destacado dramaturgo, director, cineasta y ahora también artista plástico, vive y trabaja en Florida, Estados Unidos. No pierde los contactos con Venezuela y amasa un proyecto teatral muy importante para el primer semestre de 2013.
- ¿Qué  hace?
- En la actualidad  vivo en Doral Gables City, urbe importantísima del Sur de Florida,  enorme en dimensiones, hermosa en diseño urbanístico y arquitectónico. Está llena de venezolanos y hay arepas y arepazos por todos lados. Su recién electo alcalde es Luigi Boria, de origen venezolano.   Viví en un principio en Miami Beach. Ahí desarrollé una labor extensa como pintor. Luego  me mudé para Doral Gables, donde  trabajo como proyectista y asesor de empresas culturales, curador de arte. También participo en varios proyectos teatrales propios y de la Fundación Artistas Unidos, que preside la pintora venezolana Aguasanta Erminy, y a la cual pertenezco como director artístico. Estamos organizando tres centros teatrales, uno lo pensamos gerenciar nosotros en la Fundación e inaugurarlo con textos míos.  El primero, para una actriz, ¿Será que soy una cuaima?  Ese venezolanismo será un punto de atracción dramática Y el otro, Memorias del miembro útil, trabajo dramático expositivo sobre un tema en el que poco a poco sin interesarme del todo, me he ido  introduciendo, la masculinidad, sobre todo a partir de la extraordinaria serie de TV Mad Men. Esto, aparte del montaje de mi pieza Wilde. El Teatro 8 de la Calle 8  ya comenzó a estructurar su producción, muy difícil, por cierto; los  personajes son numerosos y muy complejos.
-¿Qué planes hay para el 2013?
- Para el 2013 pienso continuar con todo lo que hay en el horno y seguir inventado recetas y emprender todo lo que se pueda hacer. Mucha gente viene no solo a repetirse, a volver a hacer lo que han hecho hasta la saciedad, a inventar la locha, sino también, en  el peor de los casos, a hablar de lo que han hecho en su vida. Me niego a entregar currículos en dónde me convocan. Por todos lados me preguntan ¿quién eres  tú? Lejos de despecharme por tal desconocimiento de mí, de mi obra o de mi vida pasada,  me alegra saber que la veo ratificada con todo lo que  puedo proponerme, y puedo hacer. Para mí la vida, y esto no lo digo como un lugar común ni deseos de sentar cátedra, estoy muy lejos de esas dos pendejísimas actitudes, y tampoco por filosofar gratuitamente, sino por inquietud, no es más que  formular, diseñar y ejecutar proyectos nuevos. Los viejos tuvieron su momento, su cabida y sus resultados dentro de las circunstancias que los produjeron, los nuevos tienen otras. Lo difícil a mi edad (nací en 1944) es asumir que lo que tienes atrás es pasado, pero hay que hacerlo, si no, los años pesan e impiden nuevos crecimientos. A mi edad, te repito, los cambios son difíciles, y las renuncias, más, pero yo a esas cosas estoy acostumbrado, tal vez por eso  las sigo sobrellevando, pero es la única opción que tienes de que tu organismo no sólo físico, para el que ya es difícil, también el espiritual y anímico sientan que vives.
-¿Se enteró de la muerte de Rodolfo Santana?
-Sí y la muerte de Santana me pegó muchísimo, era mi amigo. Él y yo somos los únicos que integrábamos una generación de autores-directores. Los más cercanos a nosotros o aparecieron  un poquito antes, como Núñez, Agüero, Martínez, el Chino Barrera, entre otros, o un poquito después, como Caballero, entre otros, claro. Estábamos juntos cuando él leyó por primera vez La muerte de Alfredo Gris, una de sus obras más montadas. Luego lo estuvimos de nuevo en el 87 en el estreno de Baño de damas, cuando reventamos la sala Anna Julia del Ateneo de Caracas. Él y yo recorrimos el camino de la dramaturgia, él, y yo el de la dirección. No hubo una sola oportunidad en las muchísimas que nos vimos que no me hablara de un nuevo proyecto, de una nueva idea, de un congreso, de una película, de un montaje, un guión, un taller. Creo que esa actitud lo  ayudó a sobrellevar sus dolencias.
Cátedra Santana
Ibrahim cree que la Universidad Nacional Experimental de las Artes, en primer lugar, pero también todas las universidades latinoamericanas, “deberían abrir una cátedra permanente que estudie el legado de Santana. Me encajaría diseñarla y hasta tener la oportunidad de dirigirla y dictar y desarrollar talleres en ella. Santana siempre me invitaba a los que dictaba él para que yo desarrollara algún tema de interés. Pero eso va a ser difícil, en la actual Unearte interesa más Grotowsky. Esto me parece hoy en día absolutamente innecesario. Este maravilloso laboratorista del teatro tiene ya poco que aportar a la dinámica social de nuestra época. No creo que esté mal que lo sigan haciendo museísticamente esos centros oscuros, algo sórdidos, de experimentación teatral que todavía andan por ahí, pero en una universidad que se pensó y nació sin paredes, es una aberración académica. Esos son mis planes no sólo para el 2013, sino a partir de este mismo momento  en el que te respondo. En una palabra, ¡continuar! Veo hacia atrás y de verdad, me convenzo de que la vida es corta, ¿para qué, entonces repetir lo vivido? O, peor, ¿para qué vivir del recuerdo? O, en definitiva, ¿para qué suponerlo bueno y único? Lo único bueno inmejorable está por hacerse, y fiel al principio de la evolución, estoy convecino de que no se hará nunca. Pero hay que averiguar, hasta el agotamiento total, la razón.
Cubalibre en Miami
Ibrahim comenta que su A 2, 50 la cubalibre sigue ratificando el premio otorgando en México de ser “la pieza venezolana más montada en el exterior”. En la actualidad se representa en el Teatro  Bar de Coral Way, en Miami, y preparan una producción en Los Ángeles, con formato grande, como se hizo en Puerto Rico, en el Gran Salón del Hotel la Concha, para  más 500 personas. “Yo pensé que alucinaba viendo el gentío en una  pieza que cuando la escribí, a finales de los 70s, la supuse, por lo experimental y arriesgada de concepto dramático y concepción del espacio, para una audiencia no mayor de 40 personas. Siento gran admiración y profundo respeto y agradecimiento por todos los que la tratan, porque que sé que siempre lo hacen considerándola una obra especial. Mimi Lazo decía que soñaba con ella antes de montarla y luego de que Luis Fernández  la dirigió, la siente excepcional. Él y todos los directores que la han tratado lo han hecho a partir de ópticas y posibilidades particulares, aunque a partir de él, el formato de los personajes ha adquirido otro carácter y configuración. En mi obra son mesoneras, en el montaje de Luis comenzaron a ser putas.  Esto le ha abierto nuevas opciones al texto. Las mujeres pasaron de ser humildes trabajadoras, relegadas de botiquines de barrio, a acróbatas burdeleras de un Streeper Bar de Miami. Esta modalidad de carácter iniciada por  Luis en Caracas, repetida por él mismo en Colombia, se ha copiado en Panamá, Brasil y el último montaje de Miami. Te comento que aquí se ha montado cuatro veces”.
-En Caracas se respeta poco el derecho de autor, o, mejor dicho, lo ignoran, ¿qué ha hecho ante ese fenómeno?
-Lamentablemente tengo que responsabilizar precisamente a la institución que debería cuidar por nuestros intereses, la susodicha sociedad de Autores y Compositores de Venezuela. A ellos pareciera que sólo les interesara “Caballo Viejo” y “Moliendo Café. Se olvidan de que aparte de las glorias de Simón Díaz  y Hugo Blanco hay muchos otros autores que merecemos que  protejan nuestra producción intelectual y nuestros intereses. El robo de piezas es otra cosa, pudiera a la larga resultar un beneficio para ellas mismas, y, desde luego, para la humanidad. Es una forma de promover tus ideas, sobre todo, si se usan como objeto de estudio, como ocurre con los montajes estudiantiles, o los grupos experimentales que no tienen fines de lucro, sino de desarrollarse dentro del arte teatral, aunque hay algunos clubes por ahí que a cuenta de amateurs, dicen, se roban los textos, pero cobran  taquilla, y, en mis obras, al  menos, también consumo de bebidas y comida. Eso, cuando es para sacarle partido comercial a la obra y el robo intenta evitar gastos, es aberrante.
-¿Cómo funciona en Estados Unidos el derecho de autor? ¿Existe un organismo ante el cual se pueda solicitar el respeto a ese derecho?
-De esto me  he ido enterando poco a poco. En Miami, al menos, la cosa es distinta, no existe la obligatoriedad del pago del porcentaje de taquilla como en otros sitios. Para los productores esas cifras resultan escandalosas, porque suponen que el trabajo del autor es lo último que deben pagar. Antes están los que cobran para hacer posible el espectáculo, en primer lugar, los actores. Con  ellos escatiman, pero terminan pagándoles, poco, pero puntualmente, porque si no, no les hacen la función. Con los autores, la obra ya la tienen en su poder. Se limitan  a comprar la pieza por un tiempo determinado de explotación por un precio que calculan en un 3 o un  5 %, en el mejor de los casos, del ingreso de taquilla.  Eso, igual, varía de caso en caso. Porque además ocurre que aquí cobra hasta el gato que maúlla en el tejado, y, como te digo, el autor entrega su trabajo le paguen o no, a pesar de que, paradójicamente, de su  trabajo depende el de todos los demás. Los mecanismos para registrar las piezas son muchos, yo recomiendo en primer lugar, y es lo que hago, en el caso de que la pieza sea en efecto original, publicarla en Internet. Esta es  la mejor prueba de que la pieza se publica por primera vez, suficiente para probar la autoría. Además es inmediato. Igual, te la pueden robar en el mundo entero, pero eso, en definitiva, es la primera señal de que la pieza comienza a funcionar.
- ¿A usted le respetan sus obras en Venezuela? ¿Cómo hace?
-Partiendo del  hecho de que en Venezuela no se respeta nada, ¿qué te puedo decir con respecto a los autores? pero, si, los productores serios tipo Mimí Lazo o Anthony Gómez,  no sólo lo hacen, sino que te persiguen para pagártelos. El caso de Mimi es  insólito, por eso la respetan tanto los que la conocen,  y de allí su éxito. Otros casos, pongo por caso uno del interior de Venezuela, ni lo nombro, no hubo manera de que pagara los derechos de  A 2,50 la cubalibre, la cual montó sin autorización, además. Por último, le cambió el nombre, le puso “Juana la cubana” y la firmó como propia. Esto me molestó más que la falta de pago. Desde entonces, impuse la prohibición legal de que se monten mis piezas sin autorización expresa mía. Pueden leerse gratis en formato electrónico, incluso exijo que las ediciones en físico de mis obras tengan distribución gratuita, pero el montaje de ella, sobre todo, si es con intención comercial, es otra cosa.
-¿Por qué no la monta usted?
-Yo me he resistido a remontar piezas. Nunca lo hago. Me he me negado rigurosamente a hacerlo, pero con A 2,50... si lo hago. Intento rescatar el formato original. No es que los demás montajes me dejen de gustar, pero me gusta más como el monto yo. La veo revivir cada vez que los hago desde su estreno en el 79. Yo voy a hacer mi  quinto montaje, que espero llevar a Venezuela, dónde nació la obra, pero eso no será sino hasta que Mimi la deje de hacer. Espero que siga con ella por mucho tiempo. El público de sus montajes es inagotable.
- ¿Se puede vivir con los derechos de autor?
- Claro que se puede vivir del Derecho de Autor, porque no es cuestión de cuantificar el intelecto, es de darle una razón a la vida cuando se escribe. Yo vigilo el montaje de mis piezas que hacen los demás directores, como vigilo lo que me pagan por ellas, aunque a veces, como es el caso del Pedagógico de Caracas, cuando estuvo a cargo de Edgar Mejías, uno de los grandes de mi generación, que la montaba cada vez que se necesitaba fondos para el teatro del Instituto. Eso me permitió ver que la obra podía penetrar claustros universitarios. Hoy en día es considerada objeto de estudio en todas las universidades que investigan el teatro latinoamericano. Si, si se puede comer con las obras, ahora, hacerlo sibaríticamente, ni lo sueñes, o a menos que hayas escrito  Monólogos de la vagina. Esa si tiene repercusión mundial, y por supuesto, ingresos en todas las divisas.
-¿El salto al cine de sus obras cómo va?
-Hice el guión precisamente de esa obra. Ha sido seleccionado por el Laboratorio del cine para ser analizado en dos oportunidades  y me lo han pedido cuatro productores. Mi deseo es que lo haga Fina Torres, quien también me lo pidió. Román y otras personas  me han preguntado que por qué  no lo hago yo, y a todos les he dicho lo mismo, porque  no quiero hacer cine. Me encantaría, pero no quiero. Supongo que no tengo ni el tiempo para dedicarme a un proyecto de esa naturaleza que me llevaría  un tiempo de por lo menos un año, y no lo tengo disponible, ni la paciencia. El cine en Venezuela, al menos, antes, era lento de hacer. Ahora desde la plataforma de la Villa, es más industrial, más organizado. Me interesa que sea el Estado el que emprenda ese proyecto porque es una obra emblemática de nuestra cultura, idiosincrasia y condición social. Es venezolana por derecho propio, aunque en el resto de Latinoamérica se repitan ciertos esquemas temáticos presentes en la obra de atropello e injusticia que históricamente han ocurrido en nuestro país. Creo que terminaré haciéndola yo. De resto, ninguna de mis otras obras las he pretendido para el cine. Mis guiones de cine están pensados para la estructura cinematográfica, las de teatro para espacios específicos. Me muevo en el teatro dentro del realismo y el expresionismo frontal y del hiperrealismo ambiental, de acuerdo a la modalidad. Pueden tratarse, desde luego, pero no es lo que me he propuesto.

sábado, noviembre 24, 2012

Chocrón bolivariano


"¡Juro delante de usted; juro por el Dios
 de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor,
y juro por mi Patria, que no daré
descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma,
hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen
por voluntad del poder español!"
(Juramento en Monte Sacro, de Roma, 15.08.1805)
 A un año del mutis del dramaturgo Isaac Chocrón Serfaty su familia elegida lo recuerda y lamenta su ausencia, especialmente, porque desde Buenos Aires vino un avión con un singular montaje de su amada pieza Simón (1983), la cual hizo una breve temporada en la sala 1 del Celarg, pero con la promesa de regresar próximamente, como lo expresaron los integrantes del Colectivo S&V de Hotel Bauen Cooperativa de Trabajo, afiliados a la  Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (Facta).
Fabián Pierucci, productor del espectáculo, dijo  que el  mensaje de Simón es de comunión y de libertad compartida. “Nosotros creemos profundamente en la libertad vinculada al destino del pueblo que necesita de una decisión en colectivo para poder llevar una vida a plenitud. Cualquier ser humano puede sentirse identificado con las decisiones de los personajes de “Simón” y  con sus visiones que influyeron muchísimo en nuestros destinos como países latinoamericanos”.
Los deseos para representar la obra nacieron cuando el colectivo sureño se dio a la tarea de "buscar una obra que tuviera que ver con el imaginario latinoamericano”. Leyeron Simón y quedaron  maravillados “al descubrir a una persona, el joven Bolívar, que empieza a enfocarse en lo político y cómo eso le da una perspectiva distinta a su propia vida", reitera Pierucci.
MONTAJE SUREÑO
 Sin miedo alguno, todo lo contrario, el colectivo argentino asumió la puesta en escena del texto chocroniano y lograron sacarlo adelante  con criterios  muy profesionales y muy bien definidos, especialmente los actorales, y buscando, todo el tiempo, a lo largo de los cuatro miniactos, la dulzura de dos amigos, de edades diferentes, y subrayando el espíritu libertario que los animaba.
El trabajo visto aquí en Caracas —desde 1983 hemos contemplado varias puestas en escena-fue conmovedor, porque nos hizo recordar toda la historia de esa obra y visualizar a los actores que la hicieron, algunos ya muertos, inolvidables seres desenfadados-como Fausto Verdial y Héctor Moreno Guzmán-quienes disfrutaron hasta más no poder ese momento tan trascendental para la historia del continente americano, mostrándolo con alegría contagiosa.
Ahora el montaje de los comediantes argentinos, aplaudido hasta la saciedad por los  caraqueños que acudieron al Celarg, no desmerece en nada ante  los que aquí se había exhibido antes. Incluso, podíamos decir, que el espectáculo visitante tenía mucha más alegría fresca y desenfadada, y lucía desbordado de ese humor inteligente tan característico de los intérpretes argentinos.
De verdad, que Fernando Martín, en su rol del maestro Simón Rodríguez, se apodera con su puntillosa  actuación de los tres  primeros miniactos, mientras que el joven  Carlos González, como el lánguido e  irresoluto Bolívar, se deje notar, pero al final, cuando decide lo que hará con su vida, se arrodilla para su legendario juramento en el Monte Sacro y crece de tal manera que se apodera de la escena para así resaltar   y recordar la grandeza de su gesta que recién comenzaba, sin sospechar todas las amargas vicisitudes que viviría después, porque era un simple hombre y no un Dios para advertirlo. ¡La gloria y la ignominia lo esperaban!
Ver, pues, a dos sólidos artista foráneos metidos en la piel de esos venezolanos históricos, fue una gran satisfacción y una grata mirada al pasado para reveer a los ausentes.
ENTRE PARÍS Y  ROMA
 Sin el ayer no existe el hoy y mucho menos el mañana. Recordamos esto porque Isaac Chocrón Serfaty, a instancias de José Ignacio Cabrujas y en ocasión del Bicentenario del Natalicio de Simón Bolívar, escribió  Simón. El Nuevo Grupo la estrenó  en Caracas, el 3 de marzo de 1983, en la Sala Juana Sujo (ahora desaparecida).  Fausto Verdial interpretó a   Simón Rodríguez  y   Flavio Caballero  encarnó a  Bolívar, dirigidos por Cabrujas. Se realizaron 75 funciones y la vieron  3446 espectadores. Ahí el dramaturgo revela, de manera didáctica los precisos mecanismos dramáticos que usa un hombre, con una vida cómoda y resuelta, para internarse en los sinuosos laberintos de la lucha política y entregar toda su vida hasta liberar a varios pueblos de América Latina. Sigue con exactitud la historia bolivariana del período que va de abril 1804, en París,   al 15 de agosto de 1805, día en que realiza el juramento en el Monte Sacro de Roma. Se trata de un laborioso y prolijo recorrido que transcurre siguiendo los movimientos de la Sinfonía Eroica, de Beethoven, los cuales, con sus acordes poderosos, subrayan, a más de 200 años de distancia, como pudo haber sido la encarnizada lucha de un hombre con su destino. El joven Simón Bolívar se encuentra en la Ciudad Luz (1804) con su maestro Simón Rodríguez, convertido en Samuel Robinson, y entablan conversaciones en diferentes oportunidades sobre ellos y sobres sus ideas de libertad, conversaciones que terminan en la Ciudad Eterna (1805) con el juramento en el Monte Sacro. Este encuentro histórico es ficcionado con mucho humor y además permite que el dramaturgo deje aflorar las pasiones de los personajes, fieles a sí mismos, a sus principios y a sus sueños más tarde hechos realidad. Chocrón Serfaty es todo un escritor bolivariano y amante de su patria, como lo demuestra también en Asia y el Lejano Oriente, gran texto de denuncia sobre las corruptelas políticas capaces de hacer naufragar a un país.
FICHA
Esta producción argentina de Simón contó con las actuaciones de Carlos González (Simón Bolívar) y Fernando Martín (Simón Rodríguez). Música: “Eroica” o Heroica  de Ludwing W. Beethoven. Piano: Sergio Milman. Arreglos musicales: Sergio Milman y Juan Manuel Costa. Dirección Musical:Luis Sticco. Coordinación de Producción: Fernando Martín y Fabián Pierucci. Iluminación: Miguel Solowej. Vestuario: Nené Murúa. Escenografía: Carlos Di  Pasquo. Dirección: Marcelo Mangone.


domingo, marzo 04, 2012

Transexuales en Caracas

Será durante el 2013 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) despatologice y retire de su Manual Internacional de Enfermedades a la transexualidad. Mientras tanto los transexuales luchan para que los respeten y los comprendan por la elección de vida que hicieron en medio de un colectivo que acentúa su violencia homofóbica y transfóbica, aunque poco a poco acepta las diversidades sexuales y de géneros.
Es por eso que en Caracas, el fantasma del transexual Esdras Parra (1930-2004) combate en el teatro Premium y en la sala 1 del Celarg por intermedio de los espectáculos Al pie del Támesis de Mario Vargas Llosa y Novia en Rojo, mi ópera prima, dirigidos por Héctor Manrique y José Gregorio Cabello y con las sensibles actuaciones de Iván Tamayo y Fabiola Colmenares y José Gregorio Becerra.
Durante 1978, Esdras, cuentista y poeta venezolano, se sometió a una Reasignación Quirúrgica de Sexo (RQS) en Londres y retornó a Caracas en 1982. Después, durante los albores del siglo XXI, visitó al escritor cubano Guillermo Cabrera Infante en la capital del Reino Unido y logró desconcertarlo porque nunca lo había visto transformado en transexual. Ese encuentro inspiró a Vargas Llosa para estrenar Al pie del Támesis, en abril del 2008 en Lima, y después exhibida, en agosto de ese año, en el Trasnocho Cultural con Iván Tamayo y Carlota Sosa.
Al pie del Támesis es la comedia de dos amigos que tenían 30 años sin verse y cuya relación se rompió, luego que uno intentara besar al otro en un gimnasio y, por ende, recibiera una fuerte bofetada. El reencuentro se produce en el hotel Savoy, cercano al Támesis. Chispas Bellatín es visitado por su viejo amigo Pirulo Saavedra, transformado en Raquel Saavedra, luego de dolorosa y larga RQS. Dialogan y confiesan sus fracasos sentimentales y fantasean sobre lo que pudo pasar de haber vivido una relación de pareja.
Azuzado por la anécdota vargasllosiana, fui al Perú para degustar aquel montaje originario, compré dos libros con la pieza y se los traje a Manrique. La escenificó y mereció críticas y aplausos del público y del autor que disfrutó tal trabajo.
Ahora, cuatro años después, Manrique repite su propuesta con Al pie del Támesis y releva a Carlota Sosa por Fabiola Colmenares, lo cual nos obliga a degustar de nuevo a esa pieza y su creeación escénica.Así debe ser mi trabajo.
Esdras,pues, se nos convirtió en reto y tras una investigación, donde Manuel Caballero era el mejor informante, inventé el monólogo Novia en rojo sobre el periplo existencial del susodicho transexual. La agrupación Teatro del Secadero la estrenó en Mar del Plata el 11 de septiembre de 2009. Tal montaje argentino vino a Venezuela e hizo diez funciones en Unearte, Barcelona, Maturín, Guanare, Barquisimeto y Barinas.
Faltaba el estreno venezolano de Novia en rojo y lo hizo el director Cabello con el actor Becerra durante el Festival de Teatro de Caracas, en noviembre del 2011. Y ahora presentaron 24 funciones en la sala2 del Celarg.
Inicié así un sendero difícil en la dramaturgia venezolana contra la homofobia, la transfobia y el antisemitismo Llevó cuatro textos y tengo otro en el horno, sobre la manzana de Turing. Todas esas piezas tienen como brújula al artículo 21 de la Carta Magna de Venezuela, al cual recomiendo a los teatreros que lo lean, ya que tiene muchisíma relación con sus trabajos.Disfrutarán, de verdad!


viernes, noviembre 18, 2011

Penitentes contra la homofobia

Desde la temporada 2008 esta en los escenarios y ahora, después de su participación en el Festival Nacional de Teatro Caracas 2011, tendrán que darle un espacio donde sea, porque son miles los espectadores que deben verla y sacar sus conclusiones, porque otra vez más el teatro es escuela o es cátedra abierta para la comunidad y mucho más cuando lo hace a partir de hechos reales que estremecieron a la nación.
Nos referimos a la superpremiada pieza Penitentes, de Elio Palencia, la cual se centra en la saga, ficionada, del sacerdote católico Jorge Piñango quien apareció muerto en la habitación 89 del caraqueño hotel Bruno, el 24 de abril de 2006. Las investigaciones que esclarecieron dicho asesinato y además identificaron al criminal, inspiraron al autor para que pergeñara su oportuna, estrujante y valiente pieza, la cual ahora se presentó a sala llena en la Casa del Artista, gracias a la creativa y excelente dirección de Costa Palamides, además de las convincentes actuaciones de Ludwig Pineda, Delbis Cardona y José Gregorio Martínez.
Palamides insiste con Penitentes por su tema corrosivo y desgarrador, inspirado en la saga del asesinato del cura y las extrañas circunstancias como apareció su cuerpo. En su montaje cuidó que el público revisara la intolerancia que existe contra todo lo que manifieste diversidad sexual, alucinante suma de la ignorancia contra todo lo que sea divergencia, y plasmó en la escena el miserable e inhumano mundo en que se debaten los tres personajes del drama: el sacerdote, un chulo y un estudiante; la víctima, el asesino y otro que conocía íntimamente al religioso.
No hay por parte del dramaturgo un abuso de la temática ni un exceso en la argumentación. Todo se limita a mostrar las acciones físicas en sobrio juego coreográfico, pero suficientes para deducir las acciones de los personajes y sus respectivos dramas, al tiempo que se usa un lenguaje concreto. Todo destinado a mostrar como esos seres humanos están condenados de antemano por una sociedad que no permite salirse de la norma religiosa que apuntala a las leyes de un Estado, que no es laico, y que sí castiga con la muerte, a pesar de que está prohibida la pena capital, no sólo ese tipo de violaciones o excesos de las conductas sexuales contrarias a las normas religiosas. Caldo para la homofobia, esa lacra cultural que lastra a los pueblos.

sábado, noviembre 05, 2011

Festival de Teatro Caracas 2011

Nadie puede desconocer como históricamente el movimiento teatral venezolano ha estado siempre identificado con las reivindicaciones sociales y los respectivos retos de la modernidad para obtener un lenguaje propio y de impacto en el contexto social. Sus dramaturgos, actores y técnicos, además del consecuente público, son luchadores contra la violencia, la intolerancia y el pragmatismo que devalúa la vida.
Reiteramos esto, porque Jorge Rodríguez y Jackeline Faría, Alcalde de Caracas y Jefa de Gobierno del Distrito Capital, son venezolanos empeñados en materializar un proyecto que los desvelaba: organizar y ejecutar el Festival Nacional de Teatro Caracas 2011.Trabajan con un equipo donde Freddy Ñañez y Anthony Gómez, en representación de Fundarte, llevan la batuta para que 80 agrupaciones criollas se presenten, del 11 al 25 de noviembre, en 51 espacios convencionales y no convencionales, las cuales realizarán 160 funciones: 110 para adult@s y 50 niñ@s y adolescentes.
La inauguración del Festival Nacional de Teatro de Caracas, pautada para las siete de la noche del viernes 11 de noviembre en el Teatro Municipal, ha sido asignada al autor y director Ibrahim Guerra, quien presentará su comedia Seguimos o paramos, donde participan comediantes de la talla de Alejandro Corona. Se trata de un espectacular sainete cuyo epílogo se decidirá durante el estreno.
Ibrahim Guerra (Caracas, 1944) empezó su peregrinar por las artes escénicas hace más de 53 años. Se graduó de bachiller (1961) y comenzó a estudiar ingeniería, “pero aquello era insoportable”. De todas maneras recibió su titulo y ejerció durante siete años, en IBM, pero antes, estando en tercer año, ingresó a la Escuela de Capacitación Teatral de la UCV (1965). Su pieza A 2,50 la cubalibre, que lo ha convertido en autor internacional y esta en la programación del Festival con varias funciones en el hotel Alba Caracas, exhibe un elenco estelar donde participan Mimi Lazo y Luis Fernández, quienes además han sido pautados para mostrar sus afamados monólogos, El aplauso va por dentro y No eres tu, soy yo, en el teatro Cristo Rey, de la parroquia 23 de enero.
Como conocemos a la mayoría de las agrupaciones involucradas en esa fiesta cultural, además de haber visto gran parte de sus espectáculos-viene El desconocido de Tomas Jurado Zabala, dirigida por Carlos Arroyo, desde Guanare-solamente nos queda aplaudir para que esa muestra ecléctica sea degustada por oceánicas multitudes en esta capital.
La ganancia de esa gran batalla cultural que significa un festival de tal magnitud, donde intervienen 600 actores, puede ser la creación de un verdadero sistema de las artes escénicas para el Distrito Capital que contemple la formación y el desarrollo de la creación libre y sustentable. Solo así las artes criollas, en especial nuestro caro teatro, constituirán un auténtico servicio público de primera necesidad. ¡Y de ahí deberá surgir el necesario teatro del siglo XXI!

sábado, octubre 29, 2011

Diógenes Escalante pide justicia

El primer intento venezolano para aplicar un sistema político democrático, de libre votación popular, fracasó el 18 de octubre de 1945. Un puscht, encabezado por el más antiguo partido político criollo, o sea los militares, y apuntalado por un puñado de jóvenes civiles izquierdistas, sepultó el experimento democratizador que el general presidente Isaías Medina Angarita quería instaurar en el país. Lo ocurrido ya se conoce y es ahora durante el año 11 del siglo XXI cuando el valioso teatrero Javier Vidal Pradas (1953) mira al mágico espejo retrovisor de la historia para escribir y protagonizar una aleccionadora y educativa metáfora sobre tan melodramático suceso que precipitó tan siniestra voltereta tropical.
Nos referimos a la comedia costumbrista Diógenes y las camisas voladoras, estrenada el 1 de julio a las 8 PM, en el teatro Trasnocho, realizada por la empresa MJM Producciones, con la dirección de Moisés Guevara y las memorables actuaciones de su autor y los jóvenes soportes Jan Vidal Restifo y José Manuel Dao. Ahí, gracias a las convenciones espaciotemporales que otorga el teatro, el embajador y candidato Diógenes Escalante (1879/1964), su secretario privado Hugo Orozco (1919/2006) y el periodista Ramón J. Velásquez (1916) protagonizaron, cual tripleta hamletiana, la caída de la esperanza de un futuro promisorio, progresista, civil y democrático para esta Tierra de Gracia, aquel 3 de septiembre de 1945, desde una suite del caraqueño hotel Ávila.
Volvimos al Trasnocho para festejar la función 50 del estremecedor espectáculo sobre la insania –versión oficial- de Escalante, magnificada cuando sus camisas salieron volando por una ventana de la suite, ya que resucita a un personaje de nuestra historia injustamente olvidado y obliga a repensar sobre la verdad de lo que pasó con ese venezolano que creía en la democracia y era amigo del presidente Harry Truman, detalles peligrosos para una bucólica casta civicomilitar que no quería entregar el poder sino organizar una hipócrita transición hasta perpetuarse.
Vidal echa sal en las venas abiertas de la historiografía criolla e invita reflexionar sobre los contubernios de casta políticas y militares que han gobernado al país a lo largo de 200 años y de como un nuevo pueblo o comunidad ha ido insurgiendo.
En síntesis, Diógenes y las camisas voladoras alerta ante otro replay de añeja historia y para que los ciudadanos no huyan de la política y la asuman como necesidad insoslayable, como sí lo fue para los ciudadanos griegos y romanos, quienes nunca usaron a sus patrias como campamentos o haciendas para medrar.
Es teatro de no-ficción, más no teatro histórico. Es comedia política que desgarra al presente y no para recrear la nostalgia o emborracharse en el imposible “si hubiera…”. Un fino y oportuno entretenimiento por encima de cualquier lección estética, tomando en cuenta que evasión y divertimento son los más importantes mandamientos de la deontología teatral mundial.

sábado, julio 09, 2011

Volvió Diógenes Escalante

Tras diez años de participar activamente en el proyecto del Trasnocho Cultural y además comandar la gerencia de las dos salas teatrales, el director Moisés Guevara hizo mutis contra su propia voluntad, pero dejó una huella y por ende una tradición. No se marchó este meritorio trabajador teatral sin antes despedirse con la pulcra y artística puesta en escena que logró del espectáculo Diógenes y las camisas voladoras, el cual ojalá sirva como pauta de calidad en las venideras programaciones de esa institución privada.
Se trata de una pieza que, a partir de hechos históricos venezolanos, plantea una metáfora ante el público inteligente y además lo divierte con una estética extraída de las entrañas mismas de la comunidad, ya que han sido revisitadas las estructuras de los sainetes criollos y llevadas a las exigencias contemporáneas, añadiéndole incluso pinceladas del tan cacareado distanciamiento brechtiano.
Nos referimos, pues, al montaje Diógenes y las camisas voladoras, bien escrito y felizmente protagonizado por Javier Vidal Pradas, coprotagonizado por los convincentes Jan Vidal Restifo y José Miguel Dao, con el soporte ecléctico de escenografía, vestuario e iluminación, diseñados por Fernando Calzadilla, y la fina producción de Margarita Lamas y Carmen Jiménez, el cual se exhibe desde el 1 de julio en la sala Teatro Trasnocho.
Guevara se despidió del Trasnocho Cultural afirmando, en el programa de mano de Diógenes y las camisas voladoras, que agradece "la solidaridad de mis compañeros de viaje y el amor y la pasión que me regalan para poder escribir en este cuaderno de navegación, el grito: proa en perpendicularidad correcta hacia nuestra verdad”, una plausible conducta cabrujiana, puntualizamos nosotros.
Absurdo suceso
Y son precisamente los derroteros de la gran escuela de José Ignacio Cabrujas, quien usó, glosó y metaforizó como nadie la historia venezolana, por donde ahora navega Vidal Pradas con su texto dramático Diógenes y las camisas voladoras. Él recrea un absurdo suceso que cambió el rumbo de Venezuela en transito hacia la esperanza posible de una sociedad democrática y más participativa, como consecuencia de la insania del político Diógenes Escalante (1879/1964), todo un personaje trágico caribeño que se frustra en su transito existencial por su locura a destiempo, la cual aún, a más de 60 años, no esta suficientemente esclarecida. Algunos “médicos diagnosticaron arterioesclerosis; otros, esquizofrenia (lo más probable es que tenía ambas). En todo caso el detonante fue el estrés, por el exceso de trabajo y la meta que tenía por delante: modernizar y democratizar a Venezuela”, como escribió el especialista Edgardo Malaspina.
Espectáculo
Diógenes y las camisas voladoras
es la precisa teatralización, en tres cuadros y un epílogo, de los hechos acaecidos en el hotel Ávila de Caracas, los días 10 de agosto, el 2 y el 3 de septiembre de 1945 y un final fantástico con el protagonista y sus dos acólitos, cuando él se despide diciéndoles: “Díganle a mis amigos que me perdonen. Que no pude responder al honor que me hacían al poner en mis manos el destino de Venezuela”. Todo dentro de una atmosfera hiperealista, con diálogos breves y unos cuantos monólogos, y los personajes usando el melodioso idiolecto andino o gocho.
Vidal Pradas ha escrito que su pieza es la recreación de un suceso que, a su entender, cambió la brújula de un país. Su Diógenes Escalante es un personaje trágico en una situación cómica. Los otros entes escénicos, su secretario (Hugo Orozco) y el periodista o coleguita (Ramón J. Velásquez) no son de ficción, pero sí el grueso de sus diálogos o sus acciones dramáticas. La sencillez del tramado dramático, al cual definimos como “a caballo” entre el sainete criollo y las comedias costumbristas, permite el juego conceptual de la presocrática temática del azar y la necesidad. El lenguaje usado y las caracterizaciones de los personajes, especialmente el protagonista, hacen intenso, y no por eso menos placentero, el espectáculo, al tiempo que las citas geográficas del discurso escénico y el acento andino convierten al montaje, de tesitura trágica de por si, en una amena reunión para disfrutar la escenificación de un cuento de salón, donde todos saben el final, pero quieren ahondar más en el relato y sacar sus propias conclusiones. Las risas y los aplausos del público, pues vimos un ensayo general y el estreno, eran exultantes y cómplices del mensaje político que manaba del escenario.
Teatro político
Nosotros, que leímos unos cuantos textos sobre Diógenes Escalante y en especial la novela de Suniaga, creemos que “la mano negra” que precipitó la tragedia del político y la de Venezuela también, fue el presidente Harry Truman, amigo del político, quien se había ofrecido llevarlo de Caracas a Washington en su avión Sacred Cow. A Estados Unidos de America le interesaba más un régimen fuerte en la nación latinoamericana para frenar el avance del comunismo, como se demostró a lo largo de los años posteriores.
No podemos dejar de destacar que para Vidal Pradas como dramaturgo -y tiene casi una quincena de textos, - su mayor pretensión o anhelo es el entretenimiento por encima de cualquier lección de ética, tomando en cuenta que “la evasión y el divertimiento son dos de los más importantes mandamientos de la deontología teatral”, porque, como artista que es, “escribo teatro político”.Y aquí está plenamente logrado. !Bravo!
Historia teatralizada
Javier Vidal Pradas, como también lo hizo William Shakespeare, tomó referencias históricas, suministradas por ensayistas, escritores y novelistas, para elaborar su Diógenes y las camisas voladoras. La primera referencia que tuvo fue a través de Oscar Yánez, en persona, a mediados de la década de los 80 y con su libro Amores de última página. Años después leyó y disfrutó los trabajos de Maye Primera en la Biblioteca Biográfica Venezolana y la novela de no ficción El pasajero de Truman de Francisco Suniaga. Pero, como la situación del candidato a la Presidencia de la República, Diógenes Escalante en un hotel a pocas horas de verse con el presidente Medina Angarita en Miraflores, era muy tentadora para ser escenificada, completó su investigación con el ensayo de Rafael Simón Jiménez (Cinco sucesos que cambiaron la historia), un texto de Simón Alberto Consalvi (1945 y la otra mitad del siglo XX en la Revista 111) y la reseña hemerográfica de los meses de agosto y principios de septiembre de 1945 en los diarios Ultimas Noticias, El Nacional, El Universal, La Esfera, Ahora y la revista Elite. Por supuesto que la franca conversación con el veterano periodista Yánez volvió a reactivársele cuando ya tenía un supuesto diagrama mental de la obra, pues aquel fue testigo presencial de la noticia que conmovió y cambió la historia contemporánea de nuestro país, subraya el autor.

sábado, julio 02, 2011

El Café Goldoni y Costa

Costa Palamides prosigue dando oportunidades a las nuevas generaciones actorales. Fehacientemente lo demuestra con su espectáculo El café de Carlo Goldoni, al cual versionó y montó con la cohorte que culmina el Taller Integral de Formación (2010-2011) del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, en el teatrino de la institución, ubicado entre la Estación de Metro Bellas Artes y el Hotel Alba Caracas.
No se había exhibido El café en Venezuela y ahora Costa completa su terceto goldoniano. Antes montó Los rústicos y La casa nueva con Teatrela y Escena de Caracas. Trilogía donde la dramaturgia del veneciano mezcla esa capacidad de vivenciar la palabra con el cuerpo y por supuesto ese aderezo de musicalidad y virtuosismo actoral que siempre exige a sus actores.
Por otra parte, la versión de El Café da contemporaneidad al texto e insufla un acercamiento territorial y atemporal. Transcurre en Maracaibo, porque el original ocurre en Venecia, ciudad con laguna. No en balde, por sus cercanías hicieron nombrar a este país “pequeña Venecia”. Goldoni da importancia al hecho que todos sus personajes tienen acentos regionales italianos y la versión lleva las diferentes pronunciaciones venezolanas, como también los cantos que van desde la copla llanera, a la gaita zuliana pasando por el bambuco andino.
Lo más difícil de lograr fue la creación de personajes que en el fondo es el gran arte actoral. Además la mayoría de los actores asumían más de uno. Los protagónicos también tenían sus dificultades pues requerían de gran expresividad corporal y una psicología muy particular que hace que Goldoni sea el gran precursor de Chejov. Con los ensayos también fue gestándose una danza actoral con los objetos, mesas y sillas que aquí cobran inusitada vida en esa sala mínima y maravillosa que es el teatrino.
La entrega de los estudiantes fue total y por supuesto ayudó la disciplina y el conocimiento ya impartido en las aulas. Los ensayos duraron casi tres meses, y en el último mes fueron diarios, incluyendo sábados, dedicados a trabajar con escenografía, máscaras y vestuario, donde tuvieron el ingenio del director de arte Marcos Prieto y al final llegaron las luces de Víctor Villavicencio y la asesoría de canto de Domingo Balducci. La producción estuvo en manos de su directora Carmen Jiménez, Gryselt Parra y Karla Fermín.
El Café de Goldoni y Costa es una brillante comedia de caracteres que denuncia el problema del juego y la corrupción moral de sus protagonistas. Ahí están, luciéndose: el bondadoso, honesto, servicial y atento propietario del café Rodolfo (encarnado por Mauro Costero). Eugenio, el incorregible jugador (actuado por Víctor Petit). Victoria, su desesperada esposa (Natacha Bonilla). Don Marcio, el insidioso (Fulvio Quintana). Lisaura (Juliana Ávila), la protegida de Leandro (Yordano Marquina). Y el pícaro Pandolfo (Yerson Castillo). Los estudiantes a egresar eran nueve pero en el rigor de los ensayos quedaron siete. ¡Deben seguir unidos para construir futuro!
Para Costa Palamides, estos alumnos talentosos están en busca de un camino en el mundo del teatro y El Café es una parada necesaria en su camino. Es la oportunidad de trabajar en grupo, de llevar a cabo una obra teatral ayudados por sus maestros y sentir por primera vez la sensación necesaria del estreno y una temporada que gracias al éxito se ha alargado perfilando nuevas presentaciones en otros espacios. La travesía siguiente no es fácil pero este principio los compromete a ser mejores y seguir afinando sus aptitudes para el mundo escénico. “Considero que estos nuevos recursos humanos del teatro egresados de escuelas y universidades, deben iniciar la lucha en colectivo para lograr un mejor teatro para nuestro país”,puntualiza el director y versionista.

Javier Vidal revive a Diógenes Escalante

A sus 58 años, este venezolano nacido en la catalana Barcelona,ha logrado un equilibro entre lo que es y lo que ambiciona. Es el primer actor de una generación que ha batallado para llegar a los lugares más privilegiados y además desde ahí dictar cátedra de actuación y de dramaturgia. Ahora encarna a un personaje de la historia civilista de Venezuela, al político Diógenes Escalante, protagonista de su más reciente pieza, Diógenes y las camisas voladoras, estrenada el 1 de julio a las 8:00 PM, en el teatro Trasnocho del Trasnocho Cultural del C.C. Paseo Las Mercedes.
La empresa MJM Producciones realiza con éste su segundo montaje-buscan repetir el éxito de de Ciertas condiciones aplican- con el dramaturgo y actor Javier Vidal Pradas, el director Moisés Guevara, el director de arte Fernando Calzadilla y la productora Margarita Lamas. Para ello la producción basó su trabajo en la concepción del país moderno que nacía de algún modo en el ecuador de la década de los 40. A pocos pasos de la revolución del 18 de octubre de 1945 y las asonadas militaristas de los años 50, Calzadilla marcó una síntesis diacrónica de esa estilística y el resultado es un montaje desmesuradamente teatral. Todo un acierto estético que comulga con la puesta en escena y las actuaciones de los tres comediantes en cuestión.
Pero dejemos que sea Javier Vidal Prada quien cuente como llegó a la obra que hace temporada en el Teatro Trasnocho:
-Descubro las complejidades psicológicas de Diógenes Escalante a través del periodista Oscar Yánez, jefe de redacción para el año 1945, del diario Ultimas Noticias. cuando lo invité a una lectura de una pieza mía por estrenar, Su novela romántica en el aire (1987), donde aprovechó el veterano periodista a revelarme a través de su verbo vibrante este curioso y olvidado personaje del pasado mediato. Años más tarde, con su libro Amores de Última Página Yáñez le imprimía a la anécdota el carácter de “leyenda urbana” cuando ponía en boca de los lectores del matutino que Escalante vio como sus camisas salían volando por su ventana. Mi turbación de dramaturgo quedó ahí pero tímida e inmóvil. Veinte años después y, uno detrás de otro, salieron los trabajos de Maye Primera Garcés en la Biblioteca Biográfica Venezolana y la novela de no ficción El pasajero de Truman de Francisco Suniaga. Fue cuando me atreví a subir a la escena a un personaje que zigzagueaba por la leyenda, crónica, ensayo y novelística.
-¿Qué pasó? ¿Cómo hace teatro todo aquello?
-Me hacía falta el teatro… pero para crear un personaje escénico me hacían falta más elementos documentales y así fueron apareciendo los trabajos de investigación y documentación. Como los de Rafael Simón Jiménez: Cinco sucesos que cambiaron la historia; de Simón Alberto Consalvi (1945 y la otra mitad del siglo XX. Revista 111) y la reseña hemerográfica de los meses de agosto y principios de septiembre de 1945 en los diarios Ultimas Noticias, El Nacional, El Universal, La Esfera, Ahora y la revista Elite.
-¿Y de toda esa investigación que salió?
- Una obra sobre Diógenes Escalante, su secretario privado Hugo Orozco y el periodista Ramón J. Velásquez. Son los hombres de carne y hueso que suben a la escena para recrear esos últimos momentos de lucidez del embajador a pocos meses de entrar a “la casa del pez que escupe agua”, o sea el Palacio de Miraflores, para ese entonces ocupado por Isaías Medina Angarita.
-¿Cómo es su Diógenes Escalante?
-Interpreto el papel del pre-candidato en otra nueva faceta de mi carrera después del Oscar Wilde de Moisés Kaufman y del, aún en temporada, personaje de la comedia flamenca Baraka. A mi lado esta mi hijo Jan Vidal-Restifo quien interpreta el papel del “secretario”, leal discípulo quien trata de salvar a su amo, preceptor y casi padre de la desgracia para el país si se enteran de los dislates del embajador. Trabajar por primera vez junto a mi hijo de 22 años es algo difícil de explicar en palabras pero fácil de demostrar en emociones. Nada fácil igual será para él, iniciar esta carrera de actor en un “suelo que siempre está temblando”. El tercer personaje en discordia es “el coleguita” interpretado por el joven actor José Miguel Dao (quien ya lo vimos en Ciertas condiciones aplican de mi propia autoría) quien entabla la controversia al develar frente a las altas autoridades la demencia de Diógenes y con ello, la caída de la esperanza de un futuro promisorio, progresista, civil y democrático.
-¿Teatro de ficción o teatro histórico?
-Los tres personajes no son de ficción, pero sí el grueso de sus diálogos. Estaríamos hablando pues de un teatro de no-ficción, mas no de un teatro histórico. No sé cuán político puede ser esta obra, el público será el encargado de calificarlo o catalogarlo. Debo aclarar o advertir que los personajes usan el lenguaje dialectal gocho (andino tachirense) lo cual, para mi, hace trascender la anécdota en una pieza de varones que utiliza el pasado para poder desgarrar el presente y no para recrear la nostalgia o para emborracharnos históricamente en el imposible “si hubiera…”. En este aspecto, quizá, aprendemos algo de lo que nos legó papá Brecht.
-¿Qué pretende o que persigue con este texto y su espectáculo?
-La pretensión de esta pieza teatral sigue siendo el entretenimiento por encima de cualquier lección estética, tomando en cuenta que la evasión y el divertimento son dos de los más importantes mandamientos de la deontología teatral. Siendo un personaje que ya ha transitado por el ensayo, la biografía, la crónica y la novela, el teatro complementa la mitología cotidiana de un personaje de nuestra historia injustamente arrinconado. Sin embargo no se puede evadir, por una parte, el compromiso de la juventud representada por los personajes de “secretario” y “coleguita” y, por otra, la estatura moral de un hombre como Diógenes Escalante a quien el destino le jugó una carta cabal que desmoronó y trunco esa historia que Venezuela jamás pudo contar.
-¿Satisfecho como autor y como actor?
-Admito, que este Diógenes, mi Diógenes, tiene la reiteración estilística de un dramaturgo que ha sido leído por un gran amigo, Moisés, un irreductible hombre de teatro que siente el teatro con sus seis sentidos como una manifestación escénica esencial. El espectáculo no ocurre en el hotel Ávila, ni tampoco estamos en 1945, esto no es una habitación, luego tampoco es Diógenes Escalante. Quien está ahí es Vidal vivo y viviendo sobre la escena con un personaje trágico en una situación absurda y, por momentos, desagradablemente cómica ¿tragicomedia?
-Debo reconocer que la mayoría de mis experiencias escénicas he estado rodeado de gente joven y muy joven. En esta oportunidad tengo la alegría y emoción generacional de compartir la escena con mi propio hijo Jan, por vez primera, al lado de otro de mis hijos escénicos, José Miguel. Sangre fresca y pura que me limpian las venas de viejo cómico de la legua que tiene la vida eterna bajo la piel que inmortaliza el teatro al convertirnos en personajes que interpretamos personajes. No es tarea fácil, como actores, involucrar al público en un acto de reflexión mientras se distrae de la realidad que huye de la quema.

sábado, abril 02, 2011

Eva Perón en Caracas

Eva Perón nunca pasó por Caracas ni otras ciudades americanas durante el siglo XX. No le hizo falta para que su fama tomara dimensiones colosales entre las agrupaciones políticas del continente y fuera modelo al saltar el gran charco. Ahora, gracias a las artes escénicas venezolanas, podrán ser conocidos algunos aspectos macabros de la historia de esa legendaria actriz y política argentina por intermedio de la comedia musical Momia en el closet, de Gustavo Ott (Caracas, 1963), la cual exhiben en el teatro San Martín, puesta en escena por Costa Palamides, quien además actúa al lado de Verónica Arellano, David Villegas, José Gregorio Martínez, Valeria Castillo y José Luis González.

Esta Momia en el closet es una impactante metáfora sobre el Poder en América y una demostración bastante didáctica de como las castas gobernantes se asocian para maniobrar, manipular y hasta intentar destruir sin misericordia alguna a sus pueblos. Ahí se muestran las vicisitudes de Eva Perón en su intrincada existencia después de la muerte. Su cuerpo perfectamente preservado fue escondido en lugares secretos y de ciudad a ciudad alrededor del mundo, en medio de siniestras intrigas políticas, levantamientos populares, pasiones amorosas y homicidios. Es la sombra tras una serie de Golpes de Estado y al final yace bajo tierra en el cementerio La Recoleta de Buenos Aires, mientras algunos le temen, otros la adoran como santa del pueblo y esperan su resurrección.

Como lo explica el mismo Ott, Momia en el closet es un espectáculo entre el teatro ritual, el didactismo político brechtiano y la comedia musical norteamericana, donde se indaga sobre el macabro latinoamericano a través de la historia real de las agresiones sufridas por el cuerpo embalsamado de Eva Perón, las cuales, según este autor caraqueño, dan inicio al delirio por la muerte, la arbitrariedad y la agresión contra el débil, además de múltiples violaciones de los derechos humanos, fusilamientos sin formulas de juicio y miles de desapariciones, sin contar las aberraciones que durante 14 años se cometieron contra el cuerpo momificado de la que fuera esposa del general Juan Domingo Perón, excesos que luego los sufriría también el continente entero.

Ott recuerda, y lo muestra hábilmente en la escena, como Eva Perón muere de cáncer los 33 años. El gobierno de su esposo Perón ha decidido momificarla, porque según ellos, "volverla momia la hará eterna". Pero la eternidad tiene sus bemoles en Latinoamérica y así, un pueblo fascinado por su momia y la idea de la trascendencia artificial pasa de pronto a ser un continente de cadáveres detenido en la historia. "Las ideas sobre la eternidad muchas veces no son más que una excusa hacia el macabro: venimos del fascismo y hacia el fascismo vamos". apunta Ott.

Para escribir Momia en el closet, Ott pasó una temporada en Buenos Aires donde realizó un intenso trabajo de investigación con las herramientas del periodismo. Estuvo hospedado en el Hotel Cervantes de Corrientes. Y lo que a principio pudo ser una obra irónica se le transformó en una pieza personal. Se enamoró de Eva Perón y cambió todo el estilo de la pieza, porque ahí se subraya el contenido político.”Ella no es una santa ni una princesa, pero si una revolucionara con todas su credenciales, como se detecta en sus últimos discursos podemos observar claramente su formación política, su gramática social, sus ideas de revolucionaria. Cuando los militares amenazan con el golpe de estado, Eva es la única que entiende lo que realmente está sucediendo y arma al pueblo”.

El espectáculo

No vimos el montaje de Estados Unidos y lo lamentamos, porque es seguro que allá la producción fue más perfecta. La caraqueña nos resulto digna, si se tiene en cuenta el material humano que hizo posible el espectáculo.Nuestros actores, salvo Verónica Arellano y el mismo Costa Palamides, no son cantantes diestros ni tampoco bailarines ágiles. Las voces y los movimientos del conjunto no lograron crear esa embriagante fiesta mágica que es casi siempre una comedia musical, pero no se les puede negar sus condiciones como histriones y esa respetable pasión para cumplir y estar a la altura del compromiso. Tampoco nos satisfizo la partitura musical, creada por Pantelis Palamides, ya que esperábamos algo más impactante y de más fácil digestión sonora, quizás un 2x2 del popular tango. El trabajo visto permite una lectura básica del texto, el cual, como es obvio, merece ulteriores producciones, ya que Eva Perón es un símbolo de las luchas reivindicativas en este balcanizado continente.

Momia viajera

Inicialmente, Momia en el closet fue estrenada en el Teatro Tívoli de Washington DC por el Teatro Gala durante su temporada 2009-2010 y nominada al Premio Helen Hayes/The Charles MacArthur Award como Mejor Obra. Aquí se debe subrayar que es la segunda pieza escrita por un venezolano que logra ser propuesta al segundo premio teatral más importante de Estados Unidos, luego de 33 Variaciones del también caraqueño Moisés Kauffman.

Y ahora es una producción del grupo Textoteatro, institución que bajo la egida de Gustavo Ott lleva, desde el 19 de mayo de 1993, con el aval de las respectivas autoridades, puso en marcha, entre las antiguas instalaciones de la Lotería de Caracas, en “la frontera con la barriada de Artigas”, bajo la figura del comodato, la Fundación Cultural Paraíso San Martín. Todo un ambicioso proyecto destinado al desarrollo de la vida artística en esa zona del suroeste caraqueño, con no menos de 4.010 metros cuadrados de infraestructura, el cual además ha servido de cantera para una amplia generación de teatreros, quienes han engrosado las filas de las artes escénicas y ahora brillan dentro y fuera del país.

Líderes políticos

Cuando éramos niños, escuchábamos los delirios de nuestro padrastro Luis ante las arengas radiales de Eva y Juan Domingo Perón que llegaban a la modesta población de Palmira, en aquella Colombia encendida por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Así comenzamos a escuchar las fantásticas historias de los peronistas para rescatar a los obreros argentinos. Con el paso de los años pudimos conocer Buenos Aires y pararnos ante el mausoleo donde reposan los restos de una mujer que hizo historia. Eva Perón nació en Toldos, el 7 de mayo de 1919 y murió en la capital de esa gran nación sureña el 26 de julio de 1952. Sus sagas, personal y pública, asombran gratamente. De ella se dice todo lo humano posible y hasta se le dan condiciones sobrenaturales. Lo único cierto es que aún su irredento fantasma de mujer luchadora recorre las calles y los caminos de un país que es grande en medio de sus miserias. A buena hora, el venezolano Gustavo Ott ha permitido, pues, que sus compatriotas conozcamos el otro lado de esa historia que en ocasiones nos la maquillan o distorsionan con perversas intenciones.