martes, noviembre 20, 2007

Frida Kahlo ama y sufre en Caracas

Porque el teatro no es maquillaje o rejuvenecimiento, sino búsqueda del cambio social, consecuencia directa de los movimientos sociales, es que Ricardo Halac lucha para que sus piezas se representen y provoquen una impactante catarsis capaz de ayudar a construir un futuro entre ese público que se divierte y además piensa. Y es por ello que ahora en Caracas se puede disfrutar de su Frida Kahlo, la pasión, que no es otra biografía de la tercera esposa del muralista Diego Rivera, sino un teatro sobre la mujer universal, precisamente cuando esta es artista y debe desafiar al poder, al mismo tiempo que conoce y lucha por y contra el amor. Se trata de un denso texto, estructurado dentro de su “realismo reflexivo”, el cual emerge de las sagas de otras hembras, como la burguesa Nora (Casa de Muñecas, de Ibsen), la campesina Groushe (El circulo de tiza caucasiano, de Brecht) y la propia Frida Kahlo (México, 6 de julio de 1907- 13 de julio de 1954). ¡Ahí, una vez más, la mujer es la gran heroína del teatro moderno, la Madre Tierra que lucha por la salvación de la vida humana, por encima de las canalladas irracionales de los autodenominados machos!
Ahí se le presenta al público sensible -¡en Venezuela las mujeres integran el 70 por ciento de la audiencia teatral!- una serie de estremecedoras facetas sobre la vida real de la célebre pintora mexicana, gran cultora del surrealismo, pero reelaboradas para proponerle una reflexión sobre el amor y especialmente sobre el compromiso político, aún en las peores circunstancias físicas o humanas. Y todo eso servido para exaltar la conducta eximia de la fémina transformada en ser humano identificado con los movimientos de cambios sociales continentales. En resumen, es una pieza del mejor teatro político, pero envuelta en un cuento íntimo sobre una mujer que desde que nació y hasta que murió lo que hizo fue sufrir por una serie de enfermedades y un trágico accidente automovilístico, aunque todo ese amargo viaje existencial estuvo salpicado por un difícil amor, pero amor al fin y al cabo, con el gran muralista Diego Rivera.
Tal obra se exhibe en el Teatro San Martín de Caracas, gracias al depurado trabajo de la directora María Brito con escenas reales y surrealistas, y al ajustado juego performántico de Juliana Cuervo como Frida Kahlo (¿dónde estaba esta actriz?), Trino Rojas como Diego Rivera, María Eugenia Romero como María Félix y Yarair Castillo como Catrina. Es una fehaciente demostración de que el buen teatro, tanto como diversión y propuesta ideológica, no está ausente de las carteleras caraqueñas, aún en los momentos más convulsos de su historia.
Hay que destacar en Frida Kahlo, la pasión como el autor Halac presenta además el rol existencial de María Félix y su amargo tránsito, por así calificarlo, en las vidas de la artista y de su marido Rivera. Ella es la mala, la bicha que no los deja ser felices y se convierte en una diabla que acelera el deterioro de la relación y adelanta la muerte de la maltrecha Frida.
Ricardo Halac (Buenos Aires, 1935) es un consecuente intelectual y humanista, luchador contra las dictaduras que azotaron a su país, que ya había mostrado aquí en Caracas su pieza Padre poeta (2007). Logró ver estrenada su Frida Kahlo, la pasión en Sao Paulo (1996) y después en Montevideo (1997) y la capital argentina (1999). Es además un autor con una veintena de obras comprometidas con la sociedad sureña, las cuales han sido parte de la gran munición de ese movimiento del Teatro Abierto, vigoroso ariete contra el poder militarista o una advertencia de que esos trágicos fantasmas no podrán regresar jamás. Ahora espera que su Frida llegue a Washington, en enero del 2008, mientras celebra el creativo montaje venezolano, logrado en esa “fábrica” de teatro comprometido que comanda Gustavo Ott.

El mejor teatro es el teatro con público

Entre sus proyectos para el 2008, después que retorne de sus vacaciones en España, está hacer cuatro montajes: Filomena Marturano de Eduardo de Filippo, El pez que fuma de Román Chalbaud, Hollywood style de Marcos Purroy y Eequs de Peter Shaffer. Además debe reponer tres espectáculos de la media docena que realizó durante “este asombroso año 2007”.
Esos son algunos “planes vitales” de un hijo de colombiano y llanera venezolana, de Daniel Uribe Osío (San Fernando de Apure, 1959), uno de los pocos directores que vive realmente de su trabajo, porque sus ingresos provienen de porcentajes de las taquillas de los montajes que realiza.
-¿Cómo son esos porcentajes?
-No debo revelarlos, pero sí me permiten vivir, siempre y cuando los espectáculos tengan éxito.
-¿Por qué monta tantas piezas?
-Creo que eso hay que preguntárselo a los empresarios. Los productores se fijan en mí capacidad de trabajo y en la calidad de lo que hago. Lo único cierto es que no le quito al pan de la boca a nadie. No soy el único director en Venezuela. Este mundo es una feroz competencia y yo, por ahora, me llevo una tajada. Durante este 2007, una de las mejores temporadas que he tenido, escenifiqué: Todo o nada de Marco Purroy, Se te nota de Carlos Arteaga, Gorditas de Gustavo Ott, El método Gronholm de Jordi Galcerán, Cita a ciegas de Mario Diament y La Coleccionista de Manuel Mendoza y Alejandro Aragón.
-¿Para el 2008 ya tiene planificados otros siete montajes?
-Sí, cuatro estrenos y las reposiciones de El método Gronholm, Todo o nada y Cita a ciegas, además de más proyectos de los que no puedo hablar todavía.
-¿Por qué trabaja tanto?
-Trabajo porque estoy en lucha contra el tiempo. Quiero vivir todos los segundos de una hora, todo el tiempo posible de una día, de una noche, de una semana Y para vivir tengo que trabajar. No puedo detenerme ahora, porque después no sé sí podré seguir con la misma intensidad y claridad de conceptos. Además disfruto de las pocas cosas que hay al alcance de mis ingresos. Este viaje a la Madre Patria es de descanso y de trabajo, porque quiero ver teatro y quizás hasta consiga textos para montarlos ante a mis compatriotas. Trabajo para demostrar que estoy vivo. ¿Me comprendes?
-¿Dónde comenzó el teatro para usted?
- Mi carrera profesional se inició en 1986. Mostré Comala, versión de la novela Pedro Páramo de Juan Rufo. Ahí estaban: Gonzalo Velutini, Aníbal Grunn, Helena Naranjo, Fanny Arjona, José Torres y Alfredo Sandoval.Y fue mi primer montaje con el Centro de Directores para el Nuevo Teatro.
-¿Por qué la dirección teatral?
-Comencé a trabajar como actor y para eso ingresé a la Escuela Superior de Arte Escénico Juana Sujo, en 1981. Después participé en uno de los talleres que hizo Rajatabla para un espectáculo infantil, La fiesta de los dragones, que dirigió Omargallo, donde hice un personaje, en 1982-1983. Al mismo tiempo estudiaba Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello, la cual abandoné para vincularme definitivamente al teatro, pero antes hice un taller con José Manuel Peláez para un montaje centrado en sendas piezas de Ionesco, Arrabal y Cabrujas. Y ahí me di cuenta que lo mío era la dirección. Me instalé en Rajatabla y comencé a trabajar con Carlos Giménez, quien sí me enseñó y estimulo definitivamente para hacerme director, porque en Venezuela esa especialidad no se estudia en las academias, sino que se hace con la práctica. La vida me llevó al teatro y ahí estoy desde entonces. En síntesis, mi gran escuela fue la pasantía que hice con Giménez, mi maestro. Y cuando él muere, en 1993, nos quedamos con el Centro de Directores para el Nuevo Teatro, institución que creó para la generación de relevo, pero antes, durante la temporada de 1992, monté El autobús, de José Gabriel Núñez, y eso me catapultó definitivamente
-¿Cuántos montajes en los 21 años de su carrera?
-Esa cuenta no la tengo porque soy un tanto desorganizado, pero si pudiesen hacerla los periodistas y los críticos si revisan sus crónicas en todo ese tiempo. Creo que ya tengo unos 40 montajes.
-¿Cuál es su método para hacer un espectáculo?
-El teatro, como evento escénico, es la suma de la dramaturgia, las actuaciones y el espectáculo como tal. Con esas tres cosas se hace una combinación y nace todo sobre el escenario. A mí no me gustan las lecturas dramatizadas porque les falta el espectáculo, esa magia que conmueve al público. En Rajatabla aprendí lo básico y poco a poco fui buscando mi propia estética, o sea buscando un tono intimista en mis puestas en escena, muy lejos de los montajes aparatosos ¿Qué cómo logré eso? Diría que por las necesidades de comunicación que uno tiene como creador, pero mi énfasis esta en el trabajo con los actores.
-¿Por qué se le identifica con el teatro comercial?
-No acepto que el adjetivo “comercial” sea tomado peyorativamente. Para mí, como lo he dicho antes, el mejor teatro es el teatro lleno, y reitero que todo montaje debe ser comercial, porque el público necesita comprar productos teatrales de alta calidad. Todo el teatro que aquí se hace es para el público y se le ofrece además una taquilla. En principio todo teatro es comercial, salvo el que se hace gratuitamente para el público, pero su producción la paga alguien, casi siempre el Estado o un ente particular. En cuanto a las temáticas yo he montado de todo, desde comedias hasta dramas. Creo que El Método Gronholm o Cita a ciegas no son piezas de evasión.

jueves, noviembre 15, 2007

El corazón de Voltaire llegó a Islandia

Es un escritor consagrado y tiene sólo 57 años. Obtuvo varios premios importantes en su natal Puerto Rico y, como es lógico, exhibe obra propia y publicada, la cual es exitosa en España y América Latina, especialmente su más reciente novela, El corazón de Voltaire, que lleva siete ediciones y acaba de ser traducida al islandés. Él es Luis López Nieves, intelectual radical, quien precisamente visita a Caracas, en compañía de su esposa Mara de López.
-¿Qué lo trae a Caracas, en esta ocasión?
-Vengo de Bogotá, adonde el Ministerio de Cultura invitó a ocho expertos internacionales para participar en el Primer Seminario Internacional de Escrituras Creativas, del 6 al 9 de noviembre. Participé como director de la primera Maestría en Creación Literaria fundada en América Latina, en la Universidad del Sagrado Corazón (USC), en San Juan, de Puerto Rico. Además, durante tres días les di un taller sobre el cuento a 38 profesores de Renata, la Red Nacional de Talleres Creativos. El viaje a Colombia coincidió con una invitación del Celarg, en Caracas, para asistir al Simposio Anual de la Asociación Venezolana de Estudios del Caribe (Aveca), del 12 al 14 de noviembre. Soy el escritor invitado especial y daré una charla sobre mi obra literaria. Además conversaré con varios autores venezolanos y les preguntaré sobre aspectos del proceso político que aquí se vive y por el cual hay un interés muy especial en mi país.
-¿Qué ha pasado con su mundo creativo?
-Desde mi último viaje a Venezuela en octubre de 2006, cuando fui miembro del jurado del Premio Adriano González León, que ganó Héctor Bujanda con La última vez, lo más importante que me ha ocurrido es que mi novela El corazón de Voltaire, que acababa de salir al mercado, ganó el Premio Nacional de Literatura de mi país, como mejor libro del año. La novela ha sido bien recibida en varios países de América Latina y España. Como resultado, ya tiene seis ediciones en Latinoamérica y acaba de salir la primera edición española hace pocos meses. Ha recibido excelentes reseñas en Venezuela, Colombia, República Dominicana, Argentina, España, Estados Unidos y en otros países. La mayoría de estas reseñas pueden leerse en mi portal electrónico: CiudadSeva.com. Como resultado, mis otros libros también han estado recibiendo buenas críticas y se están vendiendo en esos mismos países, especialmente mi primer libro, Seva, y mi tercer texto, La verdadera muerte de Juan Ponce de León, el cual me dio mi primer Premio Nacional en el 2000. Con El corazón de Voltaire recibí el Premio Nacional por segunda vez. Otro logro importante en mi vida es que mi universidad, la USC, me nombró ‘Escritor Residente’, el tercer autor en la historia de Puerto Rico que recibe este gran honor. El primero fue Juan Ramón Jiménez, el Premio Nobel español que vivió en Puerto Rico tras escapar la Guerra Civil española. El segundo fue el poeta puertorriqueño Francisco Matos Paoli.
-¿El corazón de Voltaire fue traducido?
-El corazón de Voltaire se acaba de llevar al islandés y será publicado a principios de 2008. También se están gestionando traducciones al francés y al italiano, aunque todavía no se han acordado los términos concretos. La verdad es que yo no tengo prisa. Sé que la novela se vertirá a otros idiomas. Para mí lo importante no es la rapidez, sino que las traducciones sean de calidad y que estén a cargo de buenas casas editoriales.
-¿Por qué gusta El corazón de Voltaire?
-Creo porque Voltaire fue el primer intelectual moderno. Se puede decir que inventó o definió al intelectual de los últimos 200 años. Le enseñó a los intelectuales y artistas a poner sus conocimientos, sensibilidad e inteligencia al servicio de la humanidad. Escribió tratados completos sobre la “tolerancia”. Pidió cosas sencillas como libertad de prensa, de culto y de conciencia. Voltaire fue quien dio los primeros pasos concretos para erradicar al Antiguo Régimen, ese mundo putrefacto, feudal, medieval, en que la gente sólo valía por el título o la sangre, no por los méritos. Fue el precursor de la Revolución Francesa, la cual permitió el nacimiento de nuestra era actual: la moderna. Pero han pasado más de 200 años y es evidente que nuevamente necesitamos a Voltaire. Una vez más el mundo se ha vuelto loco y hace falta una gran revolución para enderezarlo,
-¿Qué proyectos están a punto de concluir?
-Estoy trabajando con una novela nueva que tiene que ver con Galileo Galilei, pero no puedo decir más: es secreto. También trabajo un libro de cuentos que se llamará Últimas palabras, en que me invento las últimas palabras de personajes famosos como Juana de Arco, San Pedro, la reina Isabel de Castilla y otros.
-¿Qué pasa con la literatura boricua?
-Sobre las letras boricuas puedo decir que la nueva Maestría en Creación Literaria, que fundé y dirijo desde el 2004, ha revolucionado el ambiente literario puertorriqueño. Ha creado una efervescencia literaria realmente inédita, nunca antes vista, tanto entre los jóvenes como entre los lectores y autores más maduros. Como resultado ya estos estudiantes están publicando libros, fundando revistas literarias, creando programas de radio y televisión, participando activamente en ferias literarias, etcétera. Estoy muy satisfecho con la calidad de lo que estamos haciendo en la Maestría y de los estudiantes que se están graduando. Creo que en Puerto Rico hay que hablar de la literatura antes y después de la Maestría. De eso no hay duda.

martes, noviembre 13, 2007

Maracay se luce con "Dos de amor"

El economista y dramaturgo carupanero José Gabriel Núñez cumplió 70 años el pasado 29 de octubre. Llegar lucido y ágil, además de útil, a esa “edad sin regreso” fue un pretexto para que su familia elegida, con Andrés Martínez a la cabeza y de acuerdo a los conceptos de la filosofía chocroniana, le escenificaran unas auténticas teatrales fiestas patronales en Caracas y su ciudad natal durante los últimos 45 días utilizando, como es lógico, una esmerada selección de sus piezas y además el desenfadado testimonio de quienes lo conocen y además lo quieren públicamente. El colofón de tales festividades ha sido la exhibición del espectáculo Dos de amor, el cual lleva cinco años de temporada en Maracay, según la producción realizada por el grupo Teatro del Encuentro, con las pulcras actuaciones de Ivo Muñoz y Marieta Arias y bajo la ejemplar dirección de José Jesús González.
Dos de amor, que se mostró en la sala de Conciertos del Ateneo de Caracas, dentro del evento Crea Joven 2007, es una de las piezas más perseguidas de Núñez por la simpleza de su argumento y la ejemplar solidez de su estructura, además de ser un texto relativamente corto y servido para una diestra pareja de actores sobre los 50 años, por lo menos. Pero lo que más atrae de dicha obra es el tono agridulce con el cual aborda la complejidad de las relaciones matrimoniales, en general. y las de las parejas heterosexuales con más de 30 años de convivencia bajo el mismo techo y en la misma cama.
Dos de amor se centra en las peripecias cotidianas de Angélica y Ángel al cabo de tres o más décadas y cuando ambos han entrado en las inevitables y anunciadas crisis de la menopausia y andropausia, sumando a eso los eternos celos, las infidelidades posibles y las otras, el desengaño y el mortífero peso de las rutinas hogareñas, además de la soledad que dejan los hijos en vías de formar sus propios hogares, para no hablar de la frustración de tantos sueños dorados de cuando tenían 20 abriles. En resumen: un tema muy delicado por su realismo nada televisivo, además de los contextos sociales y políticos. Dicho de otra manera: es el guión que nadie escribe para la televisión, por exceso de pudor de los ejecutivos y los actores.
Pero lo que asombra de Dos de amor, además de su tratamiento estilístico en clave de comedia, es la frescura o la contemporaneidad de sus planteamientos, fundamentados en un depurado lenguaje y con personajes de especial textura en situaciones dramáticas exacerbadas y llevadas hasta el límite de la realidad teatral. Por eso es que Núñez se ha convertido en uno de los creadores venezolanos más populares y más representados, dentro y fuera de las fronteras políticas.
El espectáculo, logrado con la persistente dirección de González, es un modelo de ese buen “minimalismo obligado”, adoptado por los creadores venezolanos, los que no tienen presupuestos oficiales generosos y son cual Prometeos dispuestos a todo con tal de no detener sus labores artísticas. Por supuesto que bien respaldado por las ejemplares performances de Marieta e Ivo.
Una vez más el teatro regional o de la provincia luce vigoroso y creativo, pero todavía está execrado de los escenarios de la capital, por razones que prefiero no recordar ahora. Se le conoció aquí por el evento que organiza Dairo Piñeres y su vigoroso grupo Séptimo Piso, con lo cual se demuestra, una vez más, que la juventud, la artística por ahora, si piensa y trabaja para hacer otro país posible.

La pasión de Frida según Ricardo Halac

El valioso intelectual argentino Ricardo Halac regresa ante el estreno de su pieza teatral Frida Kahlo, la pasión y para intervenir como ponente en la III Feria Internacional del Libro de Venezuela 2007.
Halac (72 años) ya había visitado Caracas por el “Proyecto Padre”, organizado por el Teatro San Martín, y ahora en la misma sala de la parroquia Artigas, pero dentro del evento “Escrito aquí”, presentan su obra sobre la sufrida artista Kahlo, nacida hace 100 años, desde el viernes 16 de noviembre, con las actuaciones de Juliana Cuervo, Trino Rojas, María Eugenia Romero y Yarair Castillo, y según la puesta en escena alcanzada por María Brito.
INDIA Y JUDÍO
Halac recuerda que su heroína Kahlo, ahora teatralizada, soportó sufrimientos físicos horribles y a pesar de eso no se entregó. “Al contrario, exhibió cada vez más su exótica belleza, su sensualidad y espiritualidad. Desarrolló una pintura y una literatura originales, aún postrada en la cama, gracias a un aparato que le había diseñado el padre, donde movía los ojos y las manos. Uno de los hombres más talentosos de su época, su marido el muralista Diego Rivera, confesaba que necesitaba de su mirada crítica, y juntos conformaron una pareja envidiable donde convivían lo sensible, lo creativo y lo ideológico: poco antes de morir, junto a él, encabezó una marcha por las calles de México; porque hasta el último día los dos soñaron con un mundo mejor para todos. Frida, nacida el 6 de julio de 1907 y muerta el 13 de julio de 1954, era hija de indígena mexicana y judío europeo; su personalidad y su obra revelan el imponderable valor del mestizaje. Escribiendo la pieza sentí su fuerza, Frida transmite energía, por eso todos nos acercamos a sus cuadros”.
Agrega que su obra es un modesto camino para llegar a ella. Para comprender que los sufrimientos son pruebas a las que la vida nos expone para atisbar su misterioso sentido. “Mi labor está cumplida con creces si consigo que el director, las actrices y el público terminen buscándola en sus cuadros, dibujos y mágicas palabras de su diario. Además, conozco la labor del Teatro San Martín de Caracas, que merece todo mi respeto. Frida Kahlo, la pasión tiene una estructura realista, aunque sacudo el tiempo para adelante y para atrás, con la esperanza de captar mejor a su protagonista. Su enfrentamiento con María Félix, otra mujer excepcional, me sirve para desnudarla. ¿Acaso no es lo que buscaba, desnudarse? ¿Cómo lo hacemos todos, ocultándonos y desocultándonos sin parar? El triángulo es el pivote que me sirve para escribir la obra. Aunque los personajes no son tres sino cuatro: Frida Kahlo, María Félix, Diego Rivera y la María Félix que en sueños imagina Frida”.
Con una veintena de obras en su haber, y más de 40 años en la actividad teatral, no se ha detenido y por eso concluyó su libro Escribir Teatro, dramaturgia en los tiempos actuales, que resume sus décadas como formador de dramaturgos, su segunda gran pasión. “Es el texto que faltaba en Latinoamérica y que ha tenido buena acogida. Ahora lo presento en la feria venezolana, el sábado 17. La posibilidad de volver a estrenar después de algunos años también me la dio el Teatro San Martín de Caracas este mismo año, cuando Gustavo Ott, su director, me invitó a participar en su mega proyecto junto con otros colegas venezolanos, latinoamericanos y españoles. Ahí estrené, en dicho plan, mi pieza Papá poeta. Terminé una obra sobre violencia familiar, que un director está preparando en Buenos Aires y estoy trabajando un texto sobre un episodio de la historia argentina, motivado por la circunstancia de que en 2010 se cumplen 200 años de la emancipación de España”.
TEATRO A GRANEL
Halac describe que si uno toma un diario de Buenos Aires, un sábado a la noche, puede llegar a encontrarse con más de 100 piezas teatrales. Hay entre seis y 12 estrenos por semana. “Aquí conviven espectáculos de la revista porteña con lujosas vedettes, la programación de las salas oficiales, los espectáculos comerciales que incluyen algún texto europeo o norteamericano de éxito y ese espacio confuso pero muy rico de salas pequeñas con espacios no convencionales. Aquí encontramos lo mejor: desde grandes actores en puestas interesantes hasta montajes experimentales. Este año hubo varios Shakespeare y Moliére, Arthur Miller y Tennesse Williams, clásicos y autores noveles argentinos, junto con buenas puestas de textos de Gustavo Ott, de Marco Antonio de la Parra, y un par de autores españoles. En la última fila están los egresados de las múltiples escuelas de teatro que hacen espectáculos, a veces muy interesantes y siempre irreverentes. Son decisivos los subsidios del Instituto Nacional de Teatro y los organismos locales como Proteatro en la Capital Federal para sostener tanto movimiento. El INT se creó hace unos diez años con el esfuerzo de los teatristas que debemos exigir permanentemente el aumento de las exiguas partidas”.
-¿La situación mejorará con la presidenta?
- Cristina Kirchner se manifiesta afecta a lo intelectual, pero los políticos no van al teatro. Cuanto más, en campaña, hablan de salud y educación; nunca de cultura. El futuro jefe de la ciudad, el empresario Mauricio Macri, pretende mezclar cultura y turismo con un hombre de esta última área al frente; esto presagia duras peleas.

domingo, noviembre 11, 2007

Víctor Valera,de los 80 a los 15

Cuando se llega a los 80 años hay que regresar a los 15. Así lo dijo el célebre artista plástico Víctor Valera (Maracaibo, 1927), el domingo 4 de noviembre, durante la apertura de su muestra Líneas, módulos y cuadrados.
Y él aclara que regresar a los 15 años no es otra que reiniciar un camino, con la fortaleza de la juventud y con la experiencia que dan más de cinco décadas entregadas de lleno a la creación, pero desprovisto de las aventuras adolescentes de esas que hacen perder tiempo. Y él ahora combate contra el tiempo y además exorciza los malos olores. Y como muestra de ese singular “viaje al pasado” están las 57 obras que exhibe en la Galería Ascaso, de Caracas, donde se aprecian nuevas posibilidades y sensaciones en el espacio, para lo cual recurre a la utilización de las líneas para producir volumen a los cuadrados y módulos, que son la esencia de sus cuadrados, imprimiéndoles así la tridimensionalidad.
Explica que esta exposición individual, donde reúne obras gráfica reciente, en pequeño y gran formato, pintura acrílica sobre tela y madera, escultura en hierro policromado, grandes murales, e incluye una selección de muebles diseñados e intervenidos por el mismo, además de una serie de proyectos para esculturas, es decir obras realizables adaptables a las necesidades espaciales.
Valera, que no rehuye el trato con los periodistas, reconoció ante Teresa Cacique que un artista tiene en su vida toda una cantidad de curiosidades y de necesidades de comprobar que todo lo que un hombre hace por su mano en un momento es tan importante como lo que hace después. “Yo no soy un triunfador, no soy el maestro glorioso, soy apenas un hombre que hace lo que puede con os pocos medios que tiene. Vivir en Venezuela es frustrar a un artista. Yo te aseguro que en cualquier parte del mundo civilizado tu materia se desarrolla mucho más fácilmente. Aquí las condiciones son de gran trabajo, todo es más difícil. En una época tenía que ser un excelente ayudante de Burle Marx planificando los jardines del Parque del Este, tuve que volverme decorador, escenógrafo de teatro, y todo eso lo hacía porque a quién yo le daba un trabajo en hierro que me hiciera esa pregunta horrenda: “¿Qué quiere decir con eso?”. Es muy difícil poder acentuar personalidad así, tener fe en lo que eres. Además te voy a hacer una confesión: para ser un pintor hoy día se necesita ser un hombre muy culto y yo no lo soy, yo soy un gran ignorante emocionado y eso no lo quiero perder”.
Pero su sencillez, a toda prueba, lo lleva a reconocer que después de que le dieron el Premio Nacional de Artes Plásticas pensó que se habían burlado de él, “porque no me creía capaz de ganar ese premio teniendo apenas un año trabajando la escultura, así que casi me volví loco; tuve necesidad de ir al psiquiatra por mucho tiempo, y gratis porque no tenía con qué pagarlo y la psiquiatría hay que pagarla. Este doctor que me trato fue muy sabio, me dijo: ‘Te noto con los brazos caídos; dices ser artista, compruébamelo’.Y en esos momentos de soledad y tristeza, porque la depresión es horrenda, huele mal, sabe mal y trae muchos dolores, yo tenía la manía de hacer incisos en los papeles, y así comencé a hacer los papeles perforados. Ellos formaron parte muy importante de mi curación, si es que estoy curado, porque lo que sí sé es que no quiero salir del estado de felicidad en que vivo.
Ama a su país y es por eso que explica que la responsabilidad del artista es muy grande y que el arte debe ser respetuoso en la medida en que emocione al espectador.“El artista no puede corromperse por el dinero. Los artistas verdaderos que conozco son gente muy sencilla, muy espirituales, de una conducta casi monástica. Yo me defiendo con la historia y con lo vivido y eso es lo más importante, sea yo quien creo o no ser, moriré feliz porque he hecho lo que tuve que hacer”.
Reservorio zuliano
Está en el mundo de las artes plásticas desde 1941, cuando comenzó a estudiar en su inolvidable Maracaibo, pero se trasladó a Caracas, en 1945, y después se marchó a París, al comenzar la década de los 50. Fue allá donde creció y se convirtió en uno de los grandes escultores de la vanguardia venezolana. No niega quienes fueron sus maestros y por eso lo dice, sin dobleces, que aprendió de Soto, Dewasne, Vasarely y Léger. Pero sus primeros trabajos hay que situarlos dentro de lo abstracto, campo al que volvió después de realizar diversos murales y esculturas figurativas. De sus relieves destacan los esquemas seriados (El empedrado, 1975). Al ganar el Premio Nacional de Escultura (1958) inició una espiral de éxitos que él ahora quiere recomenzar, como cuando tenía y era un feliz estudiante. Según el crítico Víctor Guédez, que conoce ampliamente su obra, “luego de tantas búsquedas y de tantos logros, Valera ha reiterado lo que buscaba y lo que lograba no era algo externo a si mismo, sino todo lo contrario: es parte de su reservorio más originario”.

jueves, noviembre 08, 2007

El Gabo no tiene discípulos

Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura de 1982, no tiene discípulos en su Colombia, ni él tampoco ha sido un obstáculo para las otras generaciones de escritores que emergieron después. “Mi generación no se orientó por las formulas del Gabo. Nuestro realismo literario es cotidiano, esencialmente urbano, mientras que el universo del autor de Cien años de soledad es rural y mitológico. La nuestra ha sido una literatura de comportamientos y de creación de personajes problemáticos en la nueva Colombia”.
Así es analizada la situación de la literatura actual de Colombia por Oscar Collazos (Cartagena de Indias, 1942), uno de los intelectuales neogranadinos más importantes por su vasta producción, la cual supera los veinte libros, entre novelas, cuentos y ensayos. Vino a Caracas para participar en el Primer Encuentro Internacional de Narradores 2007, el cual ha de concluir durante este fin de semana.
Collazos observó que este dialogo entre escritores latinoamericanos y venezolanos es sumamente importante. Pero creo que los próximos deben ser madurados; debe contar con la presencia de más latinoamericanos y más venezolanos significativos. En este primer encuentro faltaron escritores como Adriano González León, Alberto Barrera Tyzka y Oscar Marcano, quienes tienen obra y presencia en el resto del continente. Esto se puede mejorar y además debe ir a otras ciudades del país. El ministro Farruco Sesto dijo, durante la inauguración del evento, el pasado lunes, que ellos que no excluían, sino que los otros son los que sé han auto excluido. Creo que eso debe ser superado para las próximas reuniones”.
-¿Qué pasa con la literatura colombiana ahora?
-Hay una gran producción en todos los rubros de la creación y es de tal volumen que se necesitara un tiempo para ver que es lo queda, pero la producción esta ahí. En este momento tenemos diez escritores, menores de 50 años, de primer orden.
-¿Qué escribe?¿Cómo lo hace? ¿Por qué escribe?
-Las preguntas son antiguas pero las respuestas pueden ser contemporáneas. Escribo novelas, ensayos, cuentos y soy un columnista profesional en los periódicos El Tiempo de Bogota y El Universal de Cartagena. Otros medios latinoamericanos me solicitan para que les escriba artículos de opinión sobre temas coyunturales. Vivo de mi trabajador como escritor, porque no hago otra actividad distinta, salvo enseñar cosas relativas a mi experiencia como escritor.
Confiesa que escribe como “un burócrata, con horario”. Se levanta temprano, hace sus abluciones, desayuna y lee los periódicos por Internet, salvo El Universal que le llega muy temprano a su residencia. “Me paseo por los titulares de la prensa colombiana, veo los del The Washington Post, Le Monde, El País de Madrid. Y si me interesa algo lo abro y lo guardo como archivo si se deja; lo dejo ahí, porque en el curso del día lo leo con detenimiento. Simultáneamente escucho la radio. En todas estas actividades me gasto unas dos horas, entre las seis y las ocho de la mañana. Es, pues, un ritual para recibir información y prepararme para escribir, lo cual lo hago en computadora, desde hace ocho años”.
-¿Qué pasa con su creación artística?
-Es una elección como cualquier otra. Empecé como cuentista porque no era capaz de contar historias largas. Era una especie de corredor de 100 metros planos y ahora soy un maratonista, porque me surgió la necesidad de contar historias de o más largo aliento y así se me ensanchó el universo que inicialmente era estrecho como cuentista. Eso lo puede decir cualquier escritor, porque uno no decide ser cuentista o novelista, sino que hay una necesidad muy especial dentro del proceso de la creación. Yo me he encontrado escribiendo cuentos que piden a gritos durante determinados momentos que los lleven a novelas y ahí me tengo que olvidar del cuento.
-¿Cómo define la literatura que hace?
-Elegir un genero literario no es una decisión voluntaria, hay algo en el aprendizaje del idioma que te lleva a escribir historias a través del lenguaje y decidir esto u otro pero de una manera casi inconsciente, como ha sido mi caso. Y si yo no tengo tiempo suficiente, lo peor que puedo hacer es meterme a escribir una novela, porque una novela no se escribe a retazos. Es lo más parecido a un trabajo burocrático en una oficina; tiene una continuidad que no permite largas interrupciones. Yo en una sentada escribo el boceto de un cuento, no puedo hacerlo en cinco o seis sesiones diferentes, tiene que ser de un solo tiro. Pero mi experiencia como escritor señala cuales son los temas que permiten la ficción y cuales son los que reclaman otro tipo de genero, el ensayo por ejemplo.
-¿Qué pasa con los escritores latinoamericanos y el poder?
-Esa es una discusión que existe desde que se crearon las repúblicas, porque los escritores estuvieron vinculados con el poder porque ellos reflexionaron sobre los modelos de sociedades que iban a fundar o crear en América Latina. Ahí esta el caso de José Martí, un gran intelectual que encabezó una revolución de liberación o el caso de Sarmiento en Argentina, o los intelectuales colombianos que sacaron adelante al país en el siglo XX. Pero en Europa y en Norteamérica los escritores o los intelectuales no han tenido esas relaciones con el poder político. Pero en los últimos 50 años, los intelectuales y escritores latinoamericanos se desvincularon del poder porque corrían el riesgo de perder la libertad y con ella su capacidad de creación y autonomía. Desde entonces los intelectuales tienen una actividad de vigilancia y de la crítica del poder.

martes, noviembre 06, 2007

Ni Borges ni Goya,sino todo lo contrario

Gracias a los Festivales Internacionales de Teatro que Carlos Giménez y Giorgio Ursini presentaron hasta 1992, miles de venezolanos pudieron ver lo mejor que se exhibía en los escenarios de Europa y América. Eso mejoró el gusto a espectadores y críticos, aunque algunos de ellos optaron por viajar a Nueva York, Buenos Aires y Madrid, para completar el menú de sus pasiones estéticas. Después -desgraciadamente por La Parca y otros inconvenientes- los FIT decayeron y vino una sombría época que aún no ha desaparecido.
Recordamos esto, tras haber visto la promocionada “visita corta” del artista español, nacido en Buenos Aires hace 43 años, Rodrigo Garcia y su grupo La Carnicería Teatro, con su espectáculo Borges+Goya, que se presentó el 1 y 2 de noviembre en la sala de la Asociación Cultural Humboldt, la cual a buena hora ha sido reabierta.
Borges+Goya no es otra cosa que dos monólogos con apoyos audiovisuales. Admitimos que prometían ser creaciones estéticas, por aludir al ciego escritor argentino y al gran casanova y pintor que retrató como nadie los horrores de las guerras imperialistas, y por provenir de allende las fronteras del Atlántico y parte del Mediterráneo. Pero no fue así, aunque ya en las críticas y en los materiales de prensa, encontramos elementos que advertían la debilidad de los textos y la pobreza de los espectáculos como tal. No obstante, esperábamos que en la escena se viera y se pudiera evaluar aquello, porque las artes en general no necesitan ser explicadas con notas de prensa, ya que ellas tienen su lenguaje propio para llegar al público y recibir aplausos o repudios correspondientes.
Y así fue: Borges es la historia íntima de alguien que no pudo contactar al escritor y por esa razón le recrimina su actitud de no romper con las dictaduras argentinas de los años 70 y parte de los 80; mientras que Goya es la histérica conducta de un fanático del fútbol español que trata de imponerle a sus hijos la cultura pictórica tradicional, mientras que ellos prefieren disfrutar el circo del emporio Disney. Sin lugar a dudas que los conceptos de ambos unipersonales son atractivos y con total vigencia aquí en América Latina, este subcontinente donde todo está aún por verse y donde hasta la revolución francesa aún no ha llegado, pero lo realizado es pobre y hasta carente de imaginación, porque utilizar materiales audiovisuales de mediocre calidad técnica y con materiales ordinarios para “rellenar” el tiempo del espectáculo denota pobreza artística y un tanto de viveza, como sucede siempre que las imágenes, los gestos y los lenguajes procases se utiliza para asustar a “burgueses” y preadolescentes.
En resumen, Borges+Goya carece de una realización escénica más depurada y con mayores ambiciones estéticas. Tenía temas como el compromiso del intelectual y la alineación del mercantilismo, pero se quedó en el mero planteamiento, teniendo además calificados actores como Juan Lorente y Nicolás Bouchaud.
Los espectáculos de los teatreros de la segunda entrega de Crea Joven 2007 son más audaces, más creativos y desacralizadores que lo exhibido por La Carnicería Teatro. En síntesis:no todo lo que viene de afuera es mejor que lo que aquí se hace, lo que pasa con el teatro criollo es que no no tiene optimos aparatos de promoción y buena parte de los teatreros no creen en lo que hacen y tratan, casi siempre, de copiar lo foráneo, como lo denuncia la crítica Marta Traba con respecto a las artes plásticas,hace ya varias décadas.

¿Para qué se vive si hay que morir después?

¿Cuál es el sentido de la vida si el que nace esta condenado a perecer? ¿Vale la pena vivir a sabiendas que la muerte asecha? ¿Es justo convivir en una sociedad donde las relaciones humanas están regidas por pautas de poder? ¿Para qué un gobernante acumula poder sino puede impedir su muerte o una enfermedad que lo destruirá lentamente y con muchos dolores?¿Para qué un magnate acumula tesoros sino no puede comprar la vida eterna?
Esas y muchas otras preguntas esencialistas se las hará el público cuando vea el montaje que Héctor Manrique ha logrado con la pieza Final de partida, de Samuel Beckett (Dublín, 13 de abril de 1906/ París, 22 de diciembre de 1989), una producción del Grupo Actoral 80 que se presenta desde el próximo 15 de noviembre en la sala Horacio Peterson.
Héctor Manrique -nombre artístico de Héctor Rodríguez Manrique (Madrid, 1964)- reconocido director y productor de eventos teatrales, formado por el maestro argentino Juan Carlos Gené, dice que monta Final de partida por varias razones:
-Este es mi segundo texto de Beckett que llevo a las tablas; el primero, Esperando a Godot, en 1996, significó un gran aprendizaje, al lado de Iván Tamayo, Basilio Álvarez, y Héctor Palma, quienes ahora son profesionales consolidados, apuntalados por veteranos como Alejo Felipe y Julio Mota; fue un espectáculo muy celebrado por el público por el humor presente en esa pieza y la organicidad como estaba hecho el espectáculo; recibimos varios premios y estuvimos 20 semanas en temporada, en la sala del Grupo Actoral 80, en Parque Central. Desde entonces he leído todo lo que me cae sobre ese autor, que es para mí una especie de obsesión desde que empecé ha hacer teatro.
Reitera que Beckett es uno de los grandes autores del siglo XX. “No es gratuito que en una encuesta que se hiciera a 150 teatreros del mundo, ellos escogieran las cinco obras más importantes de la centuria y ahí estaban, encabezando, Esperando a Godot, después seguía La muerte de un viajante, Un tranvía llamado deseo, ¿Quién le teme a Virginia Wolf? y Final de partida. O sea que Becktt tiene dos entre esas cinco piezas. Todo eso, pues, me ha incitado llevar a escena su Final de partida”.
Recuerda que Final de partida se centra en cuatro personajes que ocupan una escena casi desprovista de elementos escenográficos, y entregados a unos esclarecedores pero amargos diálogos. Ellos son: Hamm, inválido confinado a su sillón; Clov, sirviente, que deambula continuamente por la escena. Y Nagg y Nell, los padres de Hamm, encerrados en sendos depósitos de basura. Todos viven en un mundo absurdo, pero regido por una lógica peculiar. Un mundo del que quisieran escapar, pero al que finalmente se han resignado. “Uno llora, llora, por nada, por no reír y poco a poco, una verdadera tristeza nos invade”, exclama Hamm.
Manrique explica que el espacio donde están los personajes es totalmente gris y todo pareciera que es el final de la humanidad y que solamente ellos son los sobrevivientes. “Ahí es donde deben brotar preguntas como estas: ¿Todo esto tiene sentido?,¿La vida tiene un sentido?”.
-¿Cómo se responde a tales interrogantes?
-Tal como lo dice el texto: en el principio esta contenido el final y nosotros continuamos. Es decir, desde que nacemos, ya tenemos el primero y único boleto y eso nos recuerda la muerte, más adelante o un poco más acá, pero nosotros insistimos. Es una pieza sobre el poder, porque invita a reflexionar sobre la razón misma del poder si al fin y al cabo el que lo detenta también va morir. El titulo lo dice todo: el final de una partida, de un juego. Eso define la obra, porque para Beckett la existencia era eso: no se concibe una existencia sin la generosidad, sin el bien, si además todos sabemos que la vamos a perder.
-¿Por qué monta esta obra tan amarga?
-Creo que el público se va a reír muchísimo, pero yo he querido autopellizcarme el culo con una pieza que nos llama la atención de una manera directa, total y profundamente poética, que nos zarandea, que nos hace salir del teatro haciéndonos las preguntas más importantes que el hombre debe hacerse, entre esas están: ¿Para qué estoy aquí? ¿Cuál es el sentido de todo esto?¿El sentido de todo esto es coleccionar dinero o poder? O ¿Podemos ser medianamente felices? En esta obra, un personaje le pregunta al otro: ¿Tú alguna vez has sido feliz? y el otro le responde: Nunca, que yo lo recuerde”.
-¿Cuáles son sus aportes como director?
-Para mí sería difícil, cuando estoy a menos de dos semanas para estrenar, contar cuales han sido mis aportes, pero admito que ha sido una experiencia enormemente intensa. Hemos buscado el trabajo creativo de actores como Juvel Vielma, Daniel Rodríguez, Juan Vicente Pérez y Melissa Wolf, cuyas edades promedio son de 25 años. Estudiaron y crearon sus personajes, además del trabajo colectivo, y creo que serán una revelación.
-Usted dirige espectáculos comerciales como “Confesiones de mujeres de 30”, y ahora hace “Final de partida”. ¿Cómo explica eso?
-A mí me divierte hacer teatro y procuro hacerlo lo mejor posible, esa es mi consigna. Con respecto a los espectáculos comerciales debo aclarar que no son producciones del Grupo Actoral 80, institución que antes ha exhibido montajes como El día que me quieras, Copenhague, Arts o La revolución. A mí me seduce descifrar una obra como Copenhague o meterle el diente a Final de partida, que es una pieza esencial para la humanidad que avanza en este siglo XXI, donde la civilización esta amenazada.

Andrés casado con Juana

No ha sido un matrimonio por lo civil ni por lo eclesiástico. Es “una unión libre” con el Estudio Dramático, el cual devino en Escuela Superior Juana Sujo, la institución privada más antigua del país entregada a la formación de actrices y actores. “Ante la desaparición de su fundadora, Porfirio Rodríguez asume la dirección y en febrero de 1983 yo entro en escena para impedir que el claustro desaparezca y se afecte el desarrollo de nuestras artes escénicas. Ahora me preocupa el futuro de este claustro por la zona donde está ubicado, la calle 200 de Quinta Crespo, malograda por una serie de talleres mecánicos”.
Así se presenta Andrés Martínez, dramaturgo venezolano y director de la “Juana Sujo”, responsable de que esa huella dejada por la legendaria actriz, cuando “se fue de gira”, aquel 11 de julio de 1962, no se convierta en fragmentos de recuerdos entre los miles de estudiantes que por ahí pasaron.
Juana Sujo (Buenos Aires, 1918) llega a Caracas el 27 de abril de 1949 y el 11 de noviembre de ese mismo año funda en la sede de Bolívar Film su Estudio Dramático. Se traslada al Museo de Bellas Artes y presenta Las Coéforas de Esquilo, con la participación de sus alumnos. El espectáculo logró un rotundo éxito de público y crítica, por lo cual ella inicia “un viaje muy importante en su vida profesional como es la formación de recursos humanos para el teatro y otras artes de la comunicación. Y es cuando “bautiza” a su Estudio como Escuela Nacional de Arte Escénico, con el apoyo del Ministerio de Educación, para iniciar su década de oro, los años 50. Después llevó su Escuela a la avenida Los Jabillos, de Sabana Grande, muy cerca de su residencia, luego la traslada a los altos del Teatro Nacional, en la esquina de Cipreses, para desarrollar gran parte de su trabajo como maestra. A su muerte la desalojan y en 1962, asume la dirección Porfirio y nuevamente continúa su peregrinar hasta llegar al Teatro Leoncio Martínez, en Plaza Tiuna. Su permanencia es de apenas un año hasta que consigue ese viejo local en Quinta Crespo, donde está desde el año 1969.
Juana, según Andrés, impuso una especial educación de la voz de los aspirantes a comediantes. “En esto era muy precisa e insistía que lo principal del alumno era que se le escuchara la pronunciación. Algunas veces eso era tedioso; pero luego todo era admirable, pues comenzaban las lecciones de actuación, donde los alumnos debían preparar sus tareas individuales hasta lograr el primer papel importante. Los viernes, antes de concluir la clase, era muy precisa para señalarnos que ese fin de semana se presentaría tal concierto, también una muestra de pintura, y lo más importante, había un estreno de una obra teatral. Para cada una de esas actividades, los alumnos debían escribir media cuartilla”.
La pasión de Juana, protagonista del filme venezolano La balandra Isabel llegó esta tarde, también alcanzó hasta el Teatro Los Caobos, donde estrenó numerosas piezas. “Muchas veces he llegado a pensar que su legado es casi una herencia. Fundó desde la Escuela hasta el primer teatro y también una compañía profesional, tal vez la primera que se haya conocido en el país. Han transcurrido muchos años, y ahora me aterra pensar cual será el destino de la escuela después. Por las aulas de la Escuela he visto pasar infinidades de personas, todas con ansías de triunfar en las candilejas. Otras se quedaron en medio del camino, les faltó entusiasmo, ánimo, fiebre de creación y muchas veces eran flojas”, dice Andrés Martínez.
Número 34
Andrés cuenta que conoció a Juana un mes de julio, “tras informarme sobre el proceso dé inscripción para participar en los cursos de actuación; pero como era menor de edad, fui autorizado por mi representante. Así pude entrar como alumno regular en su escuela. Era muy distinguida, culta, elegante; siempre se le veía en los estrenos con pieles, guantes y hasta sombreros. Tenía pelo negro y corto, ojos pequeños y hundidos, un rostro redondo, muy ruso, en el cual destacaba una boca grande de labios desdibujados. Lo más bonito de ella eran sus diminutos y delicados pies, calzaba 34. Como su educación teatral la adquirió en Alemania, con las famosas maestras y actrices Lucie Hoflich e Ilka Gruning, esa misma disciplina la puso en práctica en su estudios y posteriormente en su escuela”.

jueves, noviembre 01, 2007

Bondades y maldades del crudo criollo

Venezuela está entregada a una aguda discusión política y es por eso que intelectuales y políticos, en abierta competencia, escriben textos o discursos y hasta montan sus mítines para terciar a favor o en contra de temas u opiniones. El escritor, historiador y abogado Rafael Arráiz Lucca (Caracas, 1959) tercia en la polémica con su libro Venezuela: 1830 a nuestros días, de 240 páginas, editado por Alfadil, donde analiza el esfuerzo de los venezolanos por formar una República dentro del marco de un Estado de derecho, “así como las enormes dificultades que hemos enfrentado en la tarea de crear instituciones, bien sea por la dificultad misma o por la tendencia autoritaria que hemos padecido, que se presenta como un escollo para la construcción comunitaria”.
HISTORIA Y ALGO MÁS
Arráiz Lucca añade que la dificultad histórica para construir instituciones y vencer el personalismo es determinante en la vida nacional. “¿Por qué? Es muy difícil responder. Sin embargo, arriesgo algunas observaciones. Al suplantar el sistema jurídico-político español y asumir otro distinto, quedamos como en el aire. La tradición de 300 años de colonia quiso borrarse por completo, y eso no se puede hacer. Los sustratos tradicionales no pueden obviarse. Quedamos en una suerte de vacío, asumiendo como proyecto la república liberal, sin que culturalmente estuviésemos preparados para ello”.
-¿Cuál ha sido el resultado?
-La continuación del autoritarismo hispánico, expresado en la figura del caudillo militar que, además, se envalentona como consecuencia del triunfo en la Guerra de Independencia. Estos caudillos triunfantes se sentían acreedores de la victoria y sin ningún contrapeso, salvo el que entre ellos mismos se oponían. Así el siglo XIX se va en 39 alzamientos militares, una orgía de personalismo, y una batalla entre la centralización del poder y la descentralización, entre el centralismo y la federación. Las posibilidades del mundo civil de construir un Estado de Derecho siempre se vieron amenazadas por los militares, que pensaban de otra manera. Debo señalar la excepción de los generales Páez y Soublette, que comprendieron la dinámica moderna de la sociedad, pero ellos solos no pudieron.
-¿Qué lo llevó a meterse en honduras historiográficas e interpretativas?
-Suelo trabajar en proyectos que llenen un vacío. Desde hace 40 años no se publicaba una breve historia política de Venezuela. La gente buscaba una historia de su país en las librerías y no hallaba respuesta, ahora cuenta con esta, que espero no sea la única y anime a otros historiadores a trabajar en estos períodos históricos, intentando una visión de conjunto. Antes escribía una historia de la poesía venezolana porque no existía una. Lo mismo me llevó a escribir las biografías de Uslar Pietri y de Leoni, no había ninguna. En Venezuela abundan las selvas vírgenes.
En mi libro, apunta, “los lectores encontrarán una relación y un análisis de los hechos en forma sucinta y moderna. Podrán observar el proceso de formación de la República, desde los tumultuosos años del siglo XIX hasta los no menos turbulentos de la actualidad. Comprenderá mejor que los días de hoy vienen del pasado y que la continuidad ha estado más presente de lo que solemos imaginar”.
PETRÓLEO E INTERESES
-¿Es el petróleo un obstáculo para que se consolide una verdadera democracia?

-El petróleo lo que ha hecho es consolidar la tendencia autoritaria y centralista de nuestra historia, y ha debilitado la descentralizadora y regional. Ha convertido al Jefe de Estado en algo superior incluso a un monarca, ya que estos se veían con frecuencia en apuros para pagar sus cuentas. En este sentido ha sido nefasto para el país, pero ha podido ser lo contrario. Es decir, ha podido fortalecer el desarrollo de la descentralización, la autonomía de las regiones, las libertades de los actores económicos, ha podido contribuir con el desarrollo de la riqueza, pero por el contrario, ha sido un factor principal del padecimiento de nuestra pobreza.
-¿Qué se puede hacer?
- Hay que comenzar por tener conciencia de que esto es así, y que la tarea sigue siendo diversificar la economía venezolana, hacerla menos dependiente del petróleo. No estamos haciendo nada porque esto sea así, estamos portándonos como una viejita rentista que le está sacando el jugo a sus alquileres y no está invirtiendo para el futuro. Claro, las viejitas rentistas no tienen futuro, así nos estamos conduciendo nosotros, como si no lo tuviéramos. Nos estamos suicidando en primavera.
-¿Existen intereses que impiden la democracia?
-Hoy en día sí. Cuba tiene interés en que en Venezuela no se desarrolle una democracia, en que se profundice un proceso autoritario, en el que Hugo Chávez permanezca la mayor cantidad de tiempo posible en el poder. Él es garantía de suministros para ellos, para una economía que después de 50 años no produce nada, vive de lo que le mandan de afuera.
-¿Qué lo llevó a escribir este libro?
-Desde hace años mis intereses me llevaron al estudio de la historia. Primero por mi cuenta y riesgo, y luego hice una Maestría en Historia de Venezuela en la UCAB, graduándome Summa Cum Laude, y ahora avanzo en el doctorado en la misma casa de estudios. Mientras viva estaré estudiando, y los estudios formales son maravillosos para organizarte en el tiempo, para darte estructura. Al finalizar el doctorado, me debato entre cursar otro en Filosofía o iniciar un pre-grado en Psicología. Ya veré.

martes, octubre 30, 2007

Endógenos y exógenos

Desde marzo de 1993 estamos entregando uno o dos libros anuales sobre la actividad teatral en Venezuela. Son 21 hasta ahora y constituyen nuestro aporte a una historiografía que aún no se ha escrito.
Cabe recordar que cada pueblo tiene el teatro que se merece y hace. Y Venezuela no escapa de tal axioma y exhibe, aunque sea en complejas circunstancias, cuantos espectáculos producen sus artistas, siempre con la ayuda del gobierno de turno, por intermedio de sus subsidios o utilizando los espacios teatrales pertenecientes al Estado, además de los montajes que aportan los productores privados. Qué hicieron y cómo lo hicieron es nuestro trabajo como periodistas y críticos.
Ese es el objetivo fundamental de nuestra publicación Teatro 2007/Apuntes para su historia en Venezuela: sumar o compilar entrevistas con artistas y reseñas críticas sobre los montajes exhibidos, principalmente en Caracas, entre septiembre de 2006 y agosto de 2007. Que allende las fronteras geográficas, bien en Estados Unidos o en España, se representen piezas de autores venezolanos, es un curioso fenómeno que debe llamar la atención a productores criollos, tanto los auspiciados por el Estado como a los particulares. ¿Qué vieron afuera que aquí no se ha tomado en cuenta? ¿Por qué los foráneos disfrutan de lo que escribieron los criollos? Son preguntas que salen al paso y creemos que deben amargar o estremecer a más de un compatriota.
Nosotros, durante este 2007, hemos reseñado cuatro montajes en Nueva York y Washington, adelantados con piezas de Isaac Chocrón (O.K.), Rodolfo Santana (Baño de damas) Aminta de Lara (Golondrina) y Moisés Kaufman (33 Variations). Mientras en Barcelona, España, el teatrero Héctor Moreno Guzmán lleva desde el año pasado versionando varios textos de Indira Páez, al tiempo que el dramaturgo Gustavo Ott consigue, en otros países, que le representen sus piezas más conocidas, tales como Gorditas, Divorciadas, evangélicas y vegetarianas y Tu ternura Molotov. Y ahora se suma Pony, nunca te he negado una lágrima, comedia sarcástica sobre los roles de víctimas y verdugos que establecen los seres humanos en sus relaciones.
Ott se consolida así como el autor nacional más representado en esta temporada, para no hablar de los anteriores lapsos. También hay que reconocer su labor promotora al frente del Teatro San Martín de Caracas, destinada a lanzar una nueva dramaturgia.
Es por esa inédita "explosión" de teatro venezolano en escenarios extranjeros, que este texto Teatro 2007 lleva en portada y contraportada una serie de fotografías sobre los montajes realizados en Estados Unidos. Son unas 155 críticas y reportajes sobre la incesante actividad teatral de Caracas fundamentalmente, además de los montajes que con textos criollos convocaron a sus públicos allende las fronteras. Lo hacemos como un reconocimiento a los artistas ahí involucrados y muy en especial con sus autores y/o realizadores.

Nueve horas para amar a Cabrujas

Fueron nueve horas, ni más ni menos, en tres días o jornadas, en un mismo espacio, porque se trataba de una monumental pieza teatral para un público selecto que salió diferente y amando mucho más al ausente. Eso es lo que podemos decir del seminario “José Ignacio Cabrujas: las múltiples facetas de un creador”, organizado por la Fundación para la Cultura Urbana, que preside Rafael Arráiz Lucca, el cual se realizó en sus instalaciones, entre el 22 y 24 de octubre, de 5:30 pm a 8:30 pm..
Fue un evento histórico por su panel de especialistas y ser además una inédita reflexión pública ante un auditorio sobre el destacado intelectual, con copiosa creación literaria, fallecido el 21 de octubre de 1995, a los 58 años. Inédito conversatorio donde los actores fueron personalidades como Isabel Palacios viuda de Cabrujas, Rodolfo Izaguirre, Ildemaro Torres, Isaac Chocròn, Manuel Bermúdez, Teodoro Petkoff, Yoyiana Ahumada, Pablo Antillano y Tulio Hernández, además de la participación de Boris Muñoz y Alberto Barrera Tyszka como moderadores.
Todos disertaron, algunos leyeron y otros usaron sus memorias para contar lo que fue la vida pública de Cabrujas: su teatro, sus guiones cinematográficos, así como su puntual colaboración para la creación de telenovelas ejemplares, además de sus artículos periodísticos, su sobria militancia política que va desde el comunismo ortodoxo hasta el Movimiento Al Socialismo, y, por si fuera poco, recordaron otras pasiones que nunca ocultó: la ópera y la cocina.
ÓPERA, CINE Y ANTROPOLOGIA
Uno de los atractivos de este encuentro cabrujano era escuchar a Isabel, cultora musical, y viuda discreta y negada siempre a comentar en público su relación con José Ignacio. Y valió la apena, no sólo porque habló desde adentro y sin maquillar sus sentimientos, evocando buenos momentos y otros que vivieron, sino porque explicó cómo el desaparecido tenía una concepción original sobre el arte operático, el cual había comenzado antes, cuando, con el Teatro Universitario de la UCV, participó en la teatral Ópera de tres centavos de Brecht, pero que con la que iba a ser su esposa se inició con Il triunfo dell’ Onore, de Scartaltti, en 1981, y avanzó hasta 1993, con no menos de nueve producciones, ya que aunque no era músico académico, sí tenía sensibilidad especial para dirigir los espectáculos que hizo. Fue una participación que impactó, no sólo por lo revelado sino también por ser la madre de su único hijo, Diego Cabrujas Palacios, quien a sus 20 años ha escogido la música como profesión y además le interesa la política, como ella contó, posteriormente, ante un grupo de amigos en el mismo ascensor donde este cronista descendía.
Rodolfo, crítico de cine e investigador, se paseó por cada uno de los 15 guiones que escribió y en especial el que elaboró para la única versión fílmica de su obra teatral, El dia que me quieras, producción colombiana rodada en 1987; hizo énfasis en la crítica política de la misma y lo calificó de “visionario”.
HUMOR, COCINA Y ANTROPOLOGÍA
Ildemaro citó el inteligente humor cabrujano presente no sólo en cada uno de sus textos teatrales, sino también en una serie de artículos que escribió para la revista El sádico ilustrado, además de sus participaciones en los espectáculos escenificados en la UCV en lo que se llamo “La cátedra del humor”.
Isaac contó que lo conoció por intermedio de Román Chalbaud y disfrutó de la positiva evolución de su amistad, ya que se convirtió en el director y actor de la mayoría de sus textos. Hizo hincapié en la pasión que tenía por la cocina y como colofón leyó una serie de reflexiones que aquel escribió sobre sus veleidades gastronómicas, tal como las uso, recientemente, Armando Scanone para una “degustación”.
La intervención de Manuel, el célebre semiólogo, se paseó por sus aportes a la televisión y el teatro, áreas vitales de su periplo intelectual, pero hizo énfasis con su análisis de El dia que me quieras, pieza que discurre entre dos sintagmas melodramáticos: el Stalin del comunismo soviético y el Gardel del tango argentino. Remató su teatral intervención reiterando que era un “antropólogo sin certificado”.
POLÍTICA Y TEATRO
Teodoro recordó la práctica política de Cabrujas y en especial recalco su pasión por la democracia, porque amaba a su país sin idealizarlo y era también un optimista bien informado y un polemista diestro. Comentó que hace falta para los tiempos bolivarianos que se viven.
Yoyiana, cabrujóloga o especialista en su dramaturguia, recordó que él eligió al teatro para representar a su Venezuela, desde que debutó y hasta su epílogo, los cuales fueron en el escenario del Teatro del Paraíso o tambien llamado Teatro de la Casa Sindical, donde conoció a Horacio Peterson y a años después mostró su último melodrama: Sonny.
PERIODISMO Y SOCIOLOGÍA

Pablo recalcó la habilidad del ausente para elaborar crónicas sobre la cotidianidad venezolana, que eran leídas por amigos y detractores. Su éxito como articulista de periódico descansaba en la utilización de una técnica híbrida, que ligaba la crónica con la literatura y la dramaturguia, con la cual abordaba temas tiernos y moralizadores para ese inmenso campamento que era su amada Venezuela,
Tulio, tras extenso e intenso análisis sociológico del teatro y las telenovelas, consideró que fue uno de los pocos intelectuales que públicamente abandonó su ortodoxia comunista y lo demostró en su gran pieza El dia que me quieras, una critica para los falsos revolucionarios.

lunes, octubre 29, 2007

Chalbaud inicia rodaje de "Zamora"

Alexander Solórzano encarna al general Ezequiel Zamora, el protagonista del nuevo proyecto cinematográfico y televisivo de Román Chalbaud, financiado por La Villa del Cine, cuyo rodaje comenzará el próximo 19 de noviembre y el cual ha de durar, por lo menos, cuatro meses.
Las informaciones sobre la selección, en severo casting del comediante y de la fecha definitiva para las primeras tomas de Zamora y otros detalles de la producción general, fueron ratificadas por el mismo intérprete y el director Chalbaud, respectivamente.
El actor Solórzano, nacido en Ciudad Bolívar, el 11 febrero de 1976, graduado como comunicador social en la Universidad Santa Rosa, en 2005, y egresado de la Escuela de Artes Escénicas Juana Sujo y el Programa de Formación de la Compañía Nacional de Teatro, entre los años 1993 y 1998, tiene una “hoja de vida” profesional que refleja más de diez años de labores continuas en el teatro, el cine y la televisión. Es un buen prospecto de las nuevas generaciones artísticas levantas en los últimas años.
“ Yo, desde que estoy aquí en Caracas estudiando y trabajado en lo que a mí me gusta, que es la actuación, he acudido a cuanto castings o pruebas me invitan. Y todos mis roles me los han asignado así. Ya había trabajado bajo la égida de Chalbaud en El Caracazo y ya figuraba en el reparto de Zamora para encarnar a Julián Castro, cuando me invitaron para que participara en la selección donde estaban buscando al protagonista. Me puse muy nervioso, me preparé, acudí a la cita y gané. Ahora viene un duro proceso de preparación porque el rodaje esta cercano”, dice, muy satisfecho, Solórzano.
Estoy muy feliz con este reto, pues mi personaje, que es acuariano como yo, es muy importante en la historia venezolana por sus luchas reivindicativas en pro de las clases oprimidas, y por eso mismo lo mataron cuando iba a tomar el poder. Era un revolucionario y lo asesinaron los oligarcas de su época”, agrega.
“Ahora lo que me queda es avanzar en el proceso de composición del personaje, que es de epoca, ayudado por ese maravilloso equipo que hizo posible Miranda regresa. Las locaciones son en La Victoria, Bejuma, Carora, Barinas y Santa Inés, entre otros sitios. Ahora es que hay que trabajar y bien”, puntualizó.
CINE Y TV
Chalbaud, con más de 20 largometrajes en su haber, recordó que el proyecto Zamora “nació” en el Palacio de Miraflores y que el primer director era César Bolívar, pero “él renunció por razones familiares. Yo asumí la conducción y he trabajado con los guiones de Luis Brito García y Gustavo Michelena. La película debe durar unos 120 minutos y además debemos hacer una versión más amplia para televisión, que irá en seis horas. Todo eso lo haremos simultáneamente Tengo un excelente equipo téecnico y un calificado elenco actoral. Será una gran película, seguro”, manifestó el realizador de El pez que fuma, La quema de Judas y otras grandes películas venezolanas.
Jóvenes y veteranos
La nueva película de Chalbaud, Zamora, tiene un elenco de jóvenes y veteranos actores, para los roles que les han sido asignados:
Zamora: Alexander Solórzano. Gaspers: Erick Ekvall.Viviana: Daniela Alvarado. Estefanía: Anastasia Mazzone. Guzmán Blanco: Luigi Sciamanna. Antonio Leocadio Guzmán: Antonio Cuevas. Paula, madre de Zamora: Dilia Waikaran. Juan Crisóstomo Falcón: Vito Lonardo. Iriarte: Paco Alfonso. Catalina: Francis Rueda. Sra. Acuña: Gisbel Ascanio. Juan Vicente González: Israel Moreno. Mendigo: Alberto Galíndez. Rangel: Asdrúbal Meléndez. Viviana (hija): Katiuska Huggins. Pedro Ramos: José Luis Montero. Martín Espinoza: Dimas González. Tiburcio: José Torres. Barbarita Nieves: Verónica Arellano. Fermín Toro: Aníbal Grunn. Carlota: Ana Massimo. Julián Castro: Gustavo Camacho. Preso Jefe: Pedro Duran. Cecilio Acosta: Sebastián Falco. Jueces y Auditores: Fernando Gómez, Pedro Marthan, Eduardo Gadea Pérez, Gonzalo J. Camacho y Elio Pietrini.

domingo, octubre 28, 2007

El autobús del dramaturgo Núñez

Nació hace 70 años en Carúpano y físicamente no revela los surcos ni las lentitudes de esa edad, pero sí tiene una envidiable madurez autoral y por ende estilística, como normal consecuencia de su dilatada experiencia. Pero lo que asombra es la frescura o la contemporaneidad de sus planteamientos dramatúrgicos, fundamentados en un depurado lenguaje y con personajes de especial textura en situaciones dramáticas exacerbadas y llevadas hasta el límite de la realidad teatral. Todo eso lo ha convertido en uno de los creadores venezolanos más populares y más representados, dentro y fuera de las fronteras políticas.
Y una de las pruebas del evidente talento de este único José Gabriel Núñez es tener una pieza, Fango negro o El autobús, que lleva 15 años seguidos de representación en las capitales de Argentina y Uruguay, récord envidiado por muchos y el cual incluso puede popularizarse mucho más si se concreta el rodaje de una película basada en esa historia melodramática, cuyo epílogo es un horrendo crimen pasional, sólo equiparable con el que ocurre en el texto Woyzeck, del alemán George Büchner.
Pero si Fango negro ubicó a Núñez entre los grandes dramaturgos latinoamericanos por el impacto de su denuncia sobre la violencia doméstica, esa que ejercen amantes poseídos por miedos infernales, o enloquecidos maridos, sobre sus féminas como consecuencia de sus malditos celos, esa obra se hizo más famosa o ha sido más publicitada es por el peculiar espacio escénico donde se le representa: un autobús o “guagua” que rueda, con sus espectadores adentro, por zonas especiales o pretederminadas de Buenos Aires o Montevideo, llevando la intensa y espeluznante pugna entre una mujer enamorada pero harta del macho que la maltrata, hasta que llegan a una plaza pública o un bar donde culmina todo, en medio de un alucinante y teatral baño de sangre.
Ese Fango negro, bajo el titulo de El autobús, se estrenó hace 15 años aquí en Caracas, durante el último festival internacional de teatro que condujo Carlos Giménez, según la puesta en escena que le hizo Daniel Uribe, para iniciar así su importante carrera profesional como puestista.
Pero Núñez esta muy lejos de ser autor de “una sola obra”, como sí ha ocurrido con otros susodichos “dramaturgos”, aunque podríamos decir que sí tiene “un autobús teatral” con más de 40 piezas que viajan en pos de más espectadores en todos los escenarios del mundo, todas tan violentas o agresivas como esa que noche tras noche aplauden por su sórdido periplo en las calles urbanas del cono sur, ya que él se especializó en escenificar personajes, en su mayoría mujeres, todas “preñadas” de erotismo, sensualidad y sexualidad. No son personajes marginales, sino marginados por una sociedad que se niega a evolucionar o cambiar sus normas caducas, aunque él sabe que con su teatro ayuda a desmoronar ese obsoleto edificio o fabrica de ciudadanas y ciudadanos sufridos.
El periplo artístico de ese cumanés ilustre, que incluso mereció el Premio Nacional de Teatro 2000-2003, por su trayectoria “como creador de más de 40 obras de significativo valor, además de su relevante actividad en la educación y la gerencia teatral”, lo realizó todo aquí en Caracas, donde reside desde los nueve años. Aquí se graduó de economista, profesión que ejerció para su sobrevivencia a lo largo de una década, para después dedicarse de lleno al teatro, bien como autor, director o profesor, logrando destacar en cada una de esas especialidades y suscitando, incluso que en las universidades e institutos superiores que su “autobús teatral” sea estudiado pormenorizadamente por sus personajes femeninos.
Pero otra de las facetas importantes de Núñez es su aporte a la estética teatral venezolana, tal como lo hizo en 1967 con Los peces del acuario, estrenada en la sala Leoncio Martínez (ya desaparecida ante la arrolladora piqueta del progreso), donde mostró al país como una pecera habitada por hombres y mujeres convertidos en peces policromos colores y dotados de inenarrables apetitos. Una metáfora sobre la Venezuela de los años 60, un símil que aún se mantiene y que debe ser analizado más exhaustivamente por detalles premonitorios que ahí aparecen.
Humor y sabor
El “autobusero” Núñez tiene en su panoplia dramatúrgica textos como María Cristina me quiere goberná, Madame Pompinette, Noches de satén rígido, Soliloquio en rojo empecinado, Bichas, diabólicas y perversas, La cerroprendío, Primero la moral, Dos de amor, Pobre del pobre y Tómate una pepa de Lexotanil. Pero en esas obras y en otros más esta la incesante denuncia sobre la soledad existencial a todos los niveles y como detalle, o salsa o aderezo, hay humor de muchos colores y además un cierto sabor venezolano inconfundible, que lo distinguen entre la variopinta literatura teatral nacional. Él quiere que su “autobús” este perennemente de gira por el mundo y para eso lucha.

jueves, octubre 25, 2007

Revelan historias íntimas de pioneras alemanas

Marisol Marrero no es precisamente una debutante en la literatura. Entre 1979 y 2007 ha publicado nueve poemarios, dos ensayos y, especialmente, cuatro novelas: Las brujas modernas vuelan en la red, Alonso e Isabel, Lotte von Indien, la coloniera de Tovar y, la más reciente, Niebla de pasiones, que fue presentada el pasado martes en la Librería Alejandría III.
Ella, nacida en las Islas Canarias, pero criada en Caracas, donde estudió sociología en la Universidad Central de Venezuela y se especializó en psicología social, cuenta que Niebla de pasiones es consecuencia de haberse mudado para la Colonia Tovar, ”pueblo mágico”, donde tiene un refugio, que ha rebautizado como “La casa de Lotte”, en la vía al pico Gerandas, “a unos 2.200 metros al nivel del mar, desde donde veo al azul Caribe y la Silla de Caracas. Ahí he escrito mis novelas, casi todas creadas a partir de la historia de la Colonia Tovar”.
-¿Está casada y tiene hijos?
-Si y tengo tres hijos: de 32, 30 y 20 años. Me gradué en los años 70, en los buenos tiempos de la UCV.
-¿Por qué hay tan pocas mujeres entregadas a la novelística?
-No, sí hay muchas mujeres novelistas, lo que ocurre es que aún queda un tanto de discriminación sexual y por eso no las editan, creo yo.
-¿Por qué escribe sobre la Colonia Tovar?
-Es consecuencia de mis profesiones, ya que eso me ha llevado a conversar con detenimiento, utilizando la metodología que se aprende en las ciencias sociales, con los habitantes de ese pueblo y en especial con los mayores y muy en particular con las mujeres, que son longevas y dueñas de memorias extraordinarias. De ahí nació Lotte von Indien, la coloniera de Tovar, en 2003, que como escribió Rafael Rattia, es una exhaustiva, rigurosa y pormenorizada descripción del origen, evolución y posterior desarrollo social, cultural y político de una utopía geo-histórica que prendió en almas y espíritus de la antigua Prusia.
-¿Qué pasa con Niebla de pasiones?
-Si en Lotte von Indien, la coloniera de Tovar abordé lo que fueron los primeros habitantes alemanes en lo que hoy se conoce como Colonia Tovar, que comenzó en 1843, en Niebla de pasiones me centro también en el siglo XIX y parte del siglo pasado. Debo aclarar que lo que motivo a escribir mi segunda novela es que al revisar la lista de los inmigrantes habían como 12 mujeres solas, a quienes les dieron una parcela y los materiales para erigir su casa, además de preparar el terreno para los cultivos y criar o conservar los animales; lo cual me pareció mucho trabajo para una sola mujer. Yo decidí hacerles un homenaje y esta novela es eso, y además las nombro a todas. Pero mi obra es la saga ficcionada de una de esas mujeres pioneras, Carlotte Löwensteing Gering, hija a su vez de Lotten von Indien. No es, pues, ni biográfica ni histórica, es una recreación a partir de hechos y personajes reales, porque todas mis novelas tienen un basamento histórico, como ocurren también con mis otras obras. Puedo decir que Niebla de pasiones alude a las nieblas de los tiempos remotos y a su permanencia en los tiempos actuales, como también repetimos los miedos sobre la mesa de siempre en la que se sentaban los abuelos.
-Y la quinta, que sería la tercera sobre la temática tovareña, ¿qué aborda?
-No le tengo titulo definitivo, pero más o menos podría ser algo así como: Sobre las fresas y los duraznos, me gusta por que alude a las frutas características de la Colonia Tovar. Por lo general mis novelas son muy eróticas y hacen énfasis en la vida de los personajes en ambientes bucólicos y donde la neblina los cobija de manera muy especial, pero además hay como fantasmas que conviven con los seres de carne y hueso.
-¿Por qué los inmigrantes y sus descendientes de la Colonia Tovar no han desertado a casi dos siglos de haberse instalado en esas alturas de las montañas aragüeñas?
-Los alemanes llegaron cuando las guerras civiles, especialmente en los tiempos del general Zamora, y sufrieron bastante por lo cual tuvieron que aislarse y dificultar el acceso a los extraños. Eso los convirtió en una especie de ínsula alemana, hasta que llegó la paz en el resto del país y se fueron integrando. En los tiempos actuales hay mucha presencia de campesinos colombianos y canarios, quienes se han dedicado a las labores agrícolas.
-¿Qué persigue con toda esas novelas centradas en la Colonia Tovar?
-Este trabajo es parte de mi profesión de vida, porque yo pienso que cuando deje de escribir me moriré, porque esto es lo que a mí me mantiene viva y activa. Pero reconozco que cada vez que culmina una novela me siento como vacía y debo de inmediato iniciar otra. Menos mal que tengo mucho material para novelizar.
-¿Qué aborda su primera novela “Las brujas modernas vuelan en la red”?
- Mis orígenes son canarios y me trajeron cuando era una bebita, pero como una de mis abuelas era venezolana y además vidente, de todas esas experiencias salió mi primera novela. La mayoría de las familias canarias llegaron a Venezuela hace más de 200 años, pero se iban por los problemas de las guerras civiles y regresaban cuando había calma. Mi familia es una de esas y de ahí salio mi ópera prima novelística, editada en 2001.

martes, octubre 23, 2007

Cita a ciegas o el tiempo no perdona

Para los argentinos como Juan Carlos Gené y Mario Diament
el teatro comercial no existe. Lo que sí hay es teatro bien hecho o mal hecho, teatro vacuo o teatro con contenidos y predicas. Recordamos esto porque una pieza del mejor teatro de autoayuda se exhibe, con éxito, en el santo sanctorum, del teatro comercial caraqueño.
Sobre esa pieza, solamente podemos decir que con crueldad manifiesta la vida enseña que hay que arrepentirse de lo que se hizo y no de lo no-hecho, de eso que no pudo ser. Hay que voltear la pagina y escribir otra historia cuando un plan amoroso o social o altruísta no se puede materializar jamás.
Pero gracias al periodista y dramaturgo Mario Diament (Buenos Aires, 1942) y al director Daniel Uribe, hemos visto el espectáculo Cita a ciegas que necesariamente obliga a repensar en lo que pudo ser y no fue, a desandar lo andado, intentar recuperar o detener el sonido de las palabras o querer rescribir la historia misma. Todo eso, por supuesto, desde una butaca del caraqueño teatro Trasnocho y gracias a la loca de la casa, la imaginación apoyada más en los buenos recuerdos porque siempre se esfuman los malos
En fin, gracias al correcto montaje de Cita a ciegas, el cual permitió una lectura digerible, fácil o cómoda de la más reciente pieza de Diament (estrenada en la temporada 2004 de Miami), hemos disfrutado y hasta interesado por un extraño cuento teatralizado que solamente pudo habérsele ocurrido a Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899/Ginebra, 14 de junio de 1986), extraordinario escritor que sí construyó un mundo literario apuntalado incluso en teorías de la física cuántica, auténtico creador de mitos y de mundos que todavía asombran.
Diament, que no niega ni confirma que se haya inspirado en la biografía de Borges y su amplia obra, exhibe en Cita a ciegas a un extraño escritor invidente (como lo fue Borges en buena parte de su vida) sentado en el banco de un parque público urbano para dejar que sus pensamientos escapen y atrapen a cualquier ciudadano o ciudadana que se le acerque, cosa que sucede, porque la soledad y la necesidad de hablar incluso con los desconocidos es real y no es una falacia. Y a él, porque luce culto y vivido y además no vidente, le cuentan sus problemas o sus anhelos cuatro personas para desahogarse, a quienes tambien les relata que una vez se enamoró y a primera vista (aún no era ciego) de una mujer hermosa en una lejana urbe, pero nunca se lo pudo revelar porque ella desapareció. Pero lo que nunca se puede sospechar es que ese ciego encuentra en sus tinieblas a esa mujer que amó y que ahora le confiesa sus cuitas precisamente a él en ese banco que los ha reunido no se sabe hasta cuando. La anécdota mete pánico a esos incapaces de correr un lance amoroso hasta con su misma imagen que los conquista desde el espejo, porque creen que segundos después se toparan con el ideal materializado en otro ser humano. ¿El mundo es de los audaces?
En síntesis, es teatro de autoayuda, en el más puro sentido de los términos, es una advertencia para no marchar por la vida sin exigirse más honestidad en las relaciones humanas, desde la simple amistad hasta la amorosa, sin dejar de lado las filiales. Es una invitación a tomarse en serio los afectos de pareja y luchar, sea como sea, contra las rutinas, que ayudan a matar antes de tiempo a los seres humanos.
Los aportes de Diament y Uribe no se hubiesen podido apreciar sin las certeras participaciones del veterano comediante Alejo Felipe en el rol del escritor invidente, la también reconocida actriz Gioia Lombardini interpretando a una mujer con un conflicto presente que la conducirá a su pasado. Es notable la reaparición de Gonzalo Velutini, otrora histrión del Rajatabla de Carlos Giménez, así como la presencia convincente de Flor Elena González y el debut titubeante, por asi calificarlo, de Abril Schreiber. Es posible que con el paso de las funciones, tres por semana, el elenco se ajuste más y el ritmo general del montaje se sincronice como un reloj suizo, esos que marcan el tiempo vital, ese que no se puede retroceder todavía, aunque Borges ya lo advirtió.
La aceptable producción artística corre por cuenta de Eduardo Fermín y la precisa producción general es de Marcos Purroy y Cristina Neufeld, para el Centro de Directores para el Nuevo Teatro, una institución creada por Carlos Giménez que aún no ha desaparecido.
¡Ah, se nos olvidaba:es un teatro bien hecho!¡Compramos el concepto de los notables teatreros argentinos!

Llegan Borges y Goya con su teatro impúdico

Al teatro criollo no lo ha detenido ni la desaparición de sus protagonistas. Lentamente la escena en esta década se ha ido recuperando de la hecatombe de los 90, cuando perecieron sus más importantes creadores. Ya hay toda una generación que se está forjando no sólo en las escuelas sino que ya probó el escenario, que es el lugar de la verdad, donde se calibra el talento.
Decimos esto porque para estimular a esos emergentes teatreros, viene, por tres días, el más destacado autor, director y escenógrafo hispano del momento: Rodrigo García (Buenos Aires, 1964). Él y su compañía La Carnicería Teatro estarán del 1 al 3 de noviembre, con su espectáculo Borges+Goya y un conspicuo taller, para exhibirse en los espacios de la Asociación Cultural Humboldt, en San Bernardino, a las 8:00 pm
DESDE MADRID
Esta visita de Rodrigo y La Carnicería es posible por la gestión de la embajada de España en Venezuela, interesada en que se evalúe a una vanguardia con líneas de experimentación, entregada a la búsqueda de un lenguaje personal y totalmente alejada del teatro tradicional.
Rodrigo, instalado en Madrid desde 1986, donde trabajó como ayudante de carnicero en el negocio de su familia española, fundó hacia 1989 su agrupación La Carnicería Teatro para entregarse a una original y metódica experimentación, apuntalada en los aportes de algunos artistas plásticos, además de las influencias de autores como Beckett, Pinter, Pavlovsky, Arrabal, Cantor, Müller, Bernard Cèline y Handke.
Él revela que su Borges+Goya nació de dos situaciones diferentes. “Borges surgió porque me pedían hablar bien del escritor para un acto oficial en Madrid, el centenario de su nacimiento. Hice lo que pude: expresar mi admiración por su estilo y mi rabia ante sus graves descuidos cívicos: si tienes voz en un momento donde nadie tiene voz, cuando se mata impunemente a tu lado y a los tuyos, lo natural es usarla. Borges me enseñó que el amor a la obra de uno está por encima de salvar una vida ajena: me explicó la infamia, que en tantas obras había desaprobado. Prefiero que Goya me quite el sueño a que lo haga cualquier hijo de puta. Es un texto por encargo de una revista francesa. Al mismo tiempo hice una película, una videoinstalación en realidad. Pensé en el cuadro Duelo a garrotazos. En la película solamente intentamos aproximarnos a la atmósfera del cuadro. Reflejar densidades, aire “pesado” y gente en soledad dando golpes al aire. El texto es otra cosa. Es el retrato de un perdedor maravillosamente loco. A tal punto que no creo que sea un perdedor: sólo pasa que no tiene dinero... y es del Atlético de Madrid.
Convencido de la utilidad del arte, Rodrigo advierte con malestar que “la sociedad que vivimos está alejada de la poesía en la vida cotidiana, porque no todo puede ser trabajar, ganar dinero, ir a comprar, entretenerse en el peor de los sentidos, y morir en una pobreza espiritual alarmante. Al menos en Europa, es así. Los grandes centros comerciales ofrecen unas experiencias muy primitivas y tristes. Y la mayor parte de la gente no tiene circuitos alternativos a esa rutina de: lugar de trabajo-casa-centro comercial. A esto hay que sumarle el miedo a lo diferente. Todos nos parecemos demasiado, creemos saber qué es bueno y qué es malo. Eso es falso. Mi teatro intenta atacar estas ideas primarias, demasiado elementales. Nosotros proponemos saltar los límites, las barreras, los tabúes. Si puedo entregar a la gente mensajes contradictorios, lo hago. Así cada persona reflexiona y elige, en medio de una confusión de ideas. Ya le digo: odio las certezas. Eso crea hombres como animales en rebaños. Y entonces llegan los totalitarismos. El arte es impúdico. Lo impúdico nos ayuda a reflexionar. No hablo de la desnudez de un cuerpo, sino del alma”.
NADA ORTODOXO
Reitera que su agenda en Caracas será exhibir Borges+Goya y “dar unas charlas sobre mis procesos artísticos y voy a poner algunos dvd de mis creaciones. Pretendo que los asistentes conozcan mi forma de hacer arte, que no es muy ortodoxa y tal vez por eso pueda ser interesante para ellos. Espero mostrar mi trabajo, hablar de los procesos y generar debates. Si discutimos, estamos vivos. Si hay consenso, si mis obras gustan a los participantes, no son efectivas, son simplemente una obra más. El arte debe generar malestar, porque lo que no es habitual y conocido desestabiliza. Eso es positivo”.
Tiene poca información sobre el teatro venezolano, pero sabe que hay tradición y grupos históricos. ”Pero no sé nada de su teatro actual. Pero atención: a mí el teatro no me interesa. Me interesan las manifestaciones artísticas dentro de edificios-teatros. Pero no el teatro historicista que suele hacerse, el clásico o el apegado a las tradiciones. Prefiero obras mal hechas, obras de artistas que van buscando su discurso personal en contra de lo conocido”.
No tiene pensado ver espectáculos en Caracas, porque “normalmente cuando uno va a trabajar tan poco tiempo, no queda espacio para otra cosa que cuidar tu propia obra. Pero si hay una noche libre y algo que a priori me resulte atractivo, iré. Yo odio el teatro convencional. No puedo ver Ibsen ni Shakespeare. Creo que no son eficaces políticamente en 2007.Que se necesita otra cosa: nuevas voces. Pero si alguien hace algo personal, si algún artista esos días hace algo con su sello de identidad, sin seguir la tradición teatral, casi seguro que iré a verle”.