martes, noviembre 25, 2008

¿Reìr o llorar con el teatro de discapacitados?

Federico García Lorca enseña que el teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los seres humanos pueden poner en evidencia morales viejas o equivocadas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y el sentimiento de la humanidad. Y nosotros insistimos en que reír o llorar son bálsamos para la gente sensible que acude a los teatros. Y algo de eso pasa con los espectadores que presencien los 60 minutos del hermoso espectáculo San Marcos de Venecia, modesto, por su sencillez conceptual, y ejemplar teatro sobre dos discapacitados, que hace temporada en la Sala Horacio Peterson, producido por Eliseo Pereira para el Teatro Arena y con la extraordinaria performance de William Cuao y Juan Carlos Alfonzo.
No es frecuente degustar una creación teatral centrada en personajes con discapacidades físicas, psíquicas o/y sensoriales. Pocos escritores dramatizan situaciones con pacientes de síndrome de Down o limitaciones a su inteligencia o condiciones físicas. Hay un respeto, en el ámbito cultural, hacia esos seres que no son como la mayoría y carecen de “ese algo” que sólo está al alcance de Dios o la naturaleza.
Pero apareció Julio Cesar Alfonzo con su San Marcos de Venecia (2005) para plasmar la historia de Benedicto y Carlos María, tonticos o mongólicos del pueblo La Pastora de Tarure, y aludir a la discriminación en que viven y el trágico desenlace de una hermosa amistad. Fue escrita para reivindicar a los seres humanos con discapacidades intelectuales frente a los ojos de los “normales”.
Dice Alfonzo que uno de los objetivos dramáticos más resaltantes que se propuso mostrar es el profundo sentido humanitario que los mueve. Después quise mostrar la bota de la intolerancia pisoteando la flor de la bondad. Y con esta pieza teatral espero, con humildad, sensibilizar al espectador sobre este tema. Tal vez muchos piensen que San Marcos de Venecia trata sobre la amistad, -y también es así-, pero, primero, denuncio la intolerancia”. Y damos fé que lo que dice se ve o se detecta en la escena y conmueve al más duro de los espectadores o aquellos que viven con la cabeza entre el cemento.
Y si escribir o reflexionar sobre el día a día de discapacitados genera más de un nudo en la garganta o una catarata en los lacrimales, hacerlos carne y hueso en un escenario es también sumamente complejo, porque exige de los comediantes un exhaustivo trabajo interior con soporte en memorias visuales y emociones, hasta crear a Benedicto y Carlos Maria, quienes aman a Dios y practican su fe públicamente, están cercanos a la adolescencia y con serios problemas en el lenguaje, la locomoción y con gestos que denotan problemas cerebrales, pero con corazón y sentimientos como pocos, al tiempo que se conmueven por las dolencias de los otros, quienes precisamente no son como ellos.
El montaje se desarrolla sobre un rectángulo de sombras y luces, repleto de hojas secas y un modesto banco. Es la plaza que un desconocido denominó "San Marcos de Venecia", pero ahí un ser de carne y hueso llora su soledad, aunque en ocasiones lo acompaña el fantasma de su amigo, que se sacrifica para defenderlo.Creemos que este espectáculo requiere de un mayor trabajo con la iluminación, especialmente porque deben apuntalarse o cuidarse más las escenas oníricas, cuando el fantasma de Benedicto acompaña a Carlos María. Pero eso depende las condiciones técnicas de la sala donde lo exhiban.
¿Hay qué reír por la ingenuidad de los personajes o llorar ante la cruda realidad que la escena reproduce a una escala artística?¡Es un dilema más en esta Venezuela del siglo XXI!

domingo, noviembre 23, 2008

Historias humanas del pueblo

“Yo he servido con mucho amor y fidelidad a mi Rey, y no quiero perder la gracia que su soberana clemencia concede a los que como yo han defendido sus derechos con el arma en la mano. Con estas palabras inició el esclavo Ramón Piñero su petición de libertad en 1815, después de servir dos años en el ejército del Rey. De acuerdo a su testimonio la guerra llego a él un mes de septiembre de 1813, cuando laboraba en el hato San Diego perteneciente a su señor, en los llanos centrales de Calabozo. Ese día, los insurgentes llegaron a dicho lugar y, sin mediar explicaciones, tomaron preso a su amo, don Juan de Rojas, y lo colocaron en la cárcel de esa ciudad”.
Así comienza el libro Más allá de la guerra, instructivo texto sobre “la historia pequeña” de Venezuela, escrito por Ángel Almarza, José Bifano, Lionel Muñoz, Enrique Ramírez, Rosángel Vargas, Johanna Vergara y Alexander Zambrano, todos bajo la coordinación de la historiadora Inés Quintero, el cual ha sido editado por la Fundación Bigott.
La célebre historiadora niega que esta publicación de 256 páginas, dividida en ocho capítulos, sea un compendio sobre “la historia pequeña” criolla. “No, porque es una historia tan legitima como la otra, lo que pasa es que sus protagonistas son otros, son el pueblo, ese que vivió a lo largo de los 20 años de la guerra de la Independencia. Este trabajo, realizado por siete jóvenes venezolanos a lo largo de dos años, lo que trata, y creo que lo hemos conseguido, es rescatar el sentido narrativo del trabajo histórico, porque la historia también es relato, es narración, es literatura; aunque no sea un género literario no se puede desentender que el discurso debe ser descriptivo y no solo narración. Aquí hay un esfuerzo por narrar, por rescatar, por construir historias .Hemos tratado de centrarnos en el venezolano común, en el venezolano de a pie, para tratar de verlo y rescatarlo en un lapso donde hay una dimensión heroica. A nuestra historiografía hay que incorporar a otros personajes que también vivieron ese período”.
Insiste Inés Quintero en que Más allá de la guerra no es un simple compendio de “historia menuda”, porque sus investigadores-escritores sí partieron de una exhaustiva investigación, metodológica y fundamentada en los archivos que existen sobre la época estudiada, entre 1810 y 1830. “Ninguna de las historias de este libro están construidas sobre elucubraciones de los investigadores-escritores. Han sido creadas sobre informaciones fieles al Archivo General de la Nación, el Archivo de la Academia Nacional de la Historia y el Archivo Arquidiocesano de Caracas, pero redactadas o escritas con estilos modernos, más contemporáneos y más humanos”.
Esa época es quizá una de las menos estudiadas de la historia de nuestro país; sin embargo, fue en ese periodo cuando la vida del venezolano comenzó a cambiar significativamente. Los habitantes de Venezuela dejaron de ser súbditos de la corona y se convirtieron en ciudadanos, vieron abolir los fueros y privilegios y sancionar constitucionalmente la igualdad de todos los ciudadanos; desaparecieron los cargos hereditarios y venales y se dio inicio al ejercicio del voto y a las prácticas republicanas, entre otras cosas, comenta Inés Quintero, feliz coordinadora de este libro colectivo.
¿Por qué pelearon los esclavos en la guerra de Independencia? ¿Cómo pensaban y qué hacían los hombres y mujeres mientras se luchaba en el campo de batalla?, ¿seguían lidiando con el diario vivir? ¿Cuáles eran sus necesidades? ¿Cómo se divertían? ¿Eran todos patriotas? ¿Era posible contraer matrimonio? ¿Había vida universitaria? ¿Cómo participaron los sacerdotes en el conflicto?, son las preguntas que los autores del libro contestan generosamente con la rigurosidad que la investigación histórica amerita a lo largo de pulcros capítulos identificados como “Con el arma en la mano”, “Fuera de combate”, “Camino al altar”, “Amores contrariados”, “Tiempo para rezar”, “Desorden en la casa del señor”, “Entre dos fuegos” y “Piedra sobre piedra”. Y para que nadie dude de las informaciones ahí contenidas, están las citas de las fuentes utilizadas. Estamos seguros que más de una novela saldrá de esos apuntes de las respectivas investigaciones que adelantaron los siete historiadores, quienes contaron además con el apoyo de Joselín Gómez, estudiante de la Escuela de Historia de la UCV.
Esclavos realistas
A Ramón Piñero, como informa Más allá de la guerra, se le declaró “persona libre de esclavitud y servidumbre el 23 de diciembre de 1815, por sus comprobados servicios a la justa causa del rey, y su amo se vio beneficiado con el monto otorgado a cambio de un esclavo inútil y baldado” Pero este soldado esclavo no fue el único que logró esa gracia a cambio de sus servicios militares a favor de la Corona española, también está el caso que Juan José Ledesma, quien siendo esclavo llegó ser oficial de las tropas realistas.



martes, noviembre 18, 2008

Vuelve la guillotina revolucionaria de Marat-Sade

La guillotina fue utilizada por los revolucionarios franceses para resolver rápidamente las decenas de miles de ejecuciones de sus enemigos o rivales, desde 1792. Pero ahora ese histórico y letal instrumento reaparece en la sala Rajatabla para eliminar a los tragicómicos personajes del espectáculo Persecución y asesinato de Jean Paul Marat, tal y como fue representada en el Sanatorio de Charenton por el Marqués de Sade de Peter Weiss, el cual, en versión escénica de Ibrahim Guerra y con la producción de la Facultad de Teatro de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Uneartes), se estrena este viernes en la sede de la Fundación Rajatabla , donde permanecerá hasta el 14 de diciembre, con funciones de jueves a sábados a las 8:00 PM y domingos a las 6:00 PM.
MÁS PROFESER
“Con la puesta en escena de Marat-Sade - titulo más corto y más fácil de recordar- los alumnos de la cohorte 2006 del sistema Profeser de Uneartes, cumplen uno de los requisitos para obtener su licenciatura en las menciones de Gerencia y Producción Teatral y Actuación, dos de las tres menciones, aparte de la de Docencia que ofrece el Profeser”, explica el director Guerra.
-¿Por qué Marat-Sade para graduar a los muchachos del Profeser?
-No son muchachos. Todos tienen más de diez años de experiencia teatral. Es uno de los requisitos que se les exige para su ingreso al plan de estudios Profeser (Profesionales en Servicio) de la Facultad de Teatro de Uneartes, donde obtienen, en algo más de de dos años, su licenciatura en producción, diseño o actuación teatral. La pieza exige un alto nivel de virtuosismo interpretativo, diseño escénico muy agudo y un sistema de producción complejo, es decir, las tres menciones del programa de estudios. Además, por ser, tal vez, la pieza más difícil e importante de los últimos siglos, no puede emprenderse y desarrollarse sino a través de un extenso trabajo de investigación histórica, teatral y de técnica escénica, es decir, el componente académico en el que se sustenta todo proceso universitario.
-¿Quienes son los graduandos?
-Gente experta del teatro local, todos poseen experiencia tanto académica como práctica. Son de distintas partes del país y agrupaciones teatrales. El grupo de actuación lo componen Robert Alberto Álvarez Castro, Yurahy Castro Cáceres, Dora Farias Zamora, Demis Gutiérrez, Rossana Hernández, Rolando Jiménez, Israel Moreno, Fabiola Pinto, María Elena Prieto, Jean Carlos Rodríguez, Ulrike Sánchez, Alonso Santana, Roselyn Sosa y Daniel Suárez. El equipo de producción reúne a Carlos del Castillo, Carmelo Castro, Ruffino Dorta, Inna López, Maigualida Gamero, Frank Silva, Durwin Vicentelli.
“En los diseños y realización se encuentran Jorge Marcelino Hernández, Jorge Martínez, Armando Zullo, Andrés Izarra y Ioana Bunescu, y el equipo docente lo componen Maria de las Casas McGill (vestuario), Johnny Gavlovski (asesoría y conducción psicológica), Julia Carolina Ojeda Pacheco (canto dramático), Enrique Bravo (música), Mildred Moreau (francés) y Alfredo Caldera (coordinación Institucional y ambientación lumínica). Me honra estar a la cabeza como productor y director general de tan extraordinario equipo”.
Hay que destacar que la entrada será libre para todas las funciones y ensayos generales. La distribución de boletos se hará a partir de las 11:00 AM, el mismo día de función, hasta agotarse la capacidad de la sala: 140 personas.
OBRA VIGENTE
El director Guerra reconoce que “el texto es una versión basada en la traducción al inglés del original alemán de Peter Weiss, en la versión inglesa y en el guión cinematográfico de Peter Brook, por demás, excelente, y de la traducción al español, muy débil, de Alfonso Sastre. La diferencia de la versión y de todos los textos sobre los cuales nos basamos, escritas en verso, es que está en prosa, lo cual me permitió tratar los planteamientos políticos sin artificios poéticos y métricos mas allá de los que la prosa abierta me permitía para plantear de manera cruda y directa los diferentes criterios conceptuales que componen la pieza”.
Guerra admite que logra establecer con claridad “la verdadera dialéctica entre la sexualidad animal y el erotismo perverso de la razón humana, de la vida vista desde una óptica de disfrute individual y perverso y la de un socialismo masificado e igualitario; entre el capital, el salario, la explotación y la propiedad privada y la distribución del producto natural, visto este como un bien común, todo en nombre de una misma causa, la defensa de una República recién fundada”.
-¿No está un poco vieja esta pieza?
- Si algo tiene la pieza es su absoluta vigencia, principalmente, en todos sus aspectos políticos, históricos, técnicos, sociales y estéticos. En el primero de ellos, se debate dialécticamente entre los conceptos y conjeturas socialistas que han sustentando todos los movimientos revolucionarios del mundo y los del individualismo existencial que expresan que la igualdad social, y personal, es tan perversa como la naturaleza misma, que, indefectiblemente, se destruye a si misma. En lo teatral, confluyen todas las ponencias y criterios sobre los cuales se ha desarrollado y sustentado el teatro de todos los tiempos y todas las apreciaciones que sobre el espacio escénico revolucionaron el teatro mundial a partir de la segunda mitad del siglo XX. Es la pieza que mejor representa la explosión creativa, la inventiva y la renovación que en todas las áreas de la existencia humana se produjeron durante el siglo pasado y que se prolongan hasta los años que vivimos en la actualidad. Es, sin lugar a dudas, una pieza obligada en la historia contemporánea del teatro mundial.
-¿La ha venezolanizado?
-No hace falta hacerlo, pues ya lo está. La pieza plantea los acontecimientos de enfrentamiento entre jacobinos (la rama radical de la revolución), liderizada, entre otros, por Jean Paul Marat, conocido como el amigo del pueblo, y que defendía los intereses de las grandes masas populares, representadas por trabajadores, campesinos y desposeídos de la población, y los girondinos, integrada por los dueños de los medios productivos, las tierras y de todos los bienes que ya les pertenecían y los que les fueron arrebatados a la monarquía y al clero, guillotinados y exiliados luego de la toma de la Bastilla, acontecimiento a partir de la cual se consolidó el proceso revolucionario francés. Aunque ambos sectores habían participado activamente en el proceso, unos ideándolo y otros activando las fuerzas sociales de choque, el enfrentamiento entre ellos no se hizo esperar luego de eliminado el enemigo común (monarquía y clero), pues quienes idearon la revolución pretendieron heredar los derechos de los ahora desterrados o muertos. No se si las misma preguntas que nos hicimos nosotros para analizar el texto original y que usaremos como fundamento promocional del espectáculo responde también la interrogante de su venezolanización: ¿Fue Marat un dictador, o un dirigente que solo buscaba el bienestar social a través de la igualdad de todos los ciudadanos?, ¿Por qué fueron los mismos que lo acompañaron en el proceso revolucionario que sustituyó todos los viejos esquemas de gobierno e instauró un nuevo orden social, quienes procuraron su muerte?, ¿es la Revolución una necesidad social o solo una quimera generada en la mente febril y delirante de un gobernante despótico?. Todas las revoluciones del mundo, sobre todo las producidas a partir de la francesa, han generado las mismas inquietudes.
-¿Qué extraño que sea en Rajatabla, un espacio donde antes hizo otro espectáculos históricos?
Tiene razón, la sala Rajatabla es un verdadero templo para mí. En este espacio construido a partir de los conceptos mas resaltantes del teatro que revolucionó al mundo, he desarrollado en gran medida mi vida teatral. Montajes como Los peces del acuario, La casa de Bernarda Alba, A 2,50 la cuba libre y Vida con mamá, marcan más que mi historia teatral, mi vida misma. En este caso, Marat-Sade la emprendo también como proyecto de vida. Independientemente del resultado público, en lo académico, artístico teatral, al igual que los demás proyectos, me ha abierto nuevas visiones del teatro que hago como escritor, productor y director. De hecho, con este trabajo he ampliado mi metodología de composición actoral. Antes, solo me remitía a lo lúdico sensorial del actor, ahora me he proyectado metodológicamente a lo psicológico y a la fundamentación musical sobre la cual se sustenta el pensamiento como base del proceso de memorización e interpretación del texto dramático.
-¿Se esta jugando algo este montaje?
-Como siempre, me estoy apostando al teatro. No tengo otra forma de verlo y hacerlo. Como todos mis trabajos anteriores, lo he emprendido como un proyecto de vida, por lo tanto, representa también un paso fundamental en mi visión del teatro y de las formas conceptuales, metodológicas y técnicas que tengo de resolver artísticamente mi visión escénica de la vida.

sábado, noviembre 15, 2008

Carme revive a Federico

La catalana Carme Portaceli es otra victima de Francisco Franco. Aquel nefasto régimen fusiló sin formula de juicio al poeta Federico García Lorca y lo sepultó en una fosa común, en el barranco de Viznar, al lado del profesor Dióscoro Galindo y los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, en la madrugada del 19 de agosto de 1936, cuando la Guerra Civil daba sus primeros zarpasos. Ella, que está ahora en Caracas para montar y estrenar la pieza Así que pasen cinco años del malogrado vate granadino, lamenta no haber leído sus obras ni su poesía durante la etapa de la formativa adolescencia y sólo pudo hacerlo cuando el generalísimo se largó para siempre al Valle de los Caídos, después de 39 años de tiranía y tras aupar, a regañadientes, un difícil transito hacia una democracia monárquica, en la cual participan millones de españoles.
Carme, que comenzó su periplo en el teatro como asistente de dirección hacia 1981, montó durante la temporada de Pamplona de 2005, y después llevó a Madrid, La casa de Bernarda Alba. Ese fue su primer espectáculo lorquiano, y ahora, cuando ya ha contabilizado 45 puestas en escena con textos de Pinter, Tabori, Marivaux, Koltes, Kroetz y otros, prueba Así que pasen cinco años porque tiene “una profundidad muy grande, porque es Federico a pleno pulmón, porque se refiere a la verdad y el mundo mental ese donde se alojan todos nuestros fantasmas”.
Al pedirle más definición de lo que será su montaje caraqueño, el cual debe estrenar con el Taller Experimental de Teatro (TET) el 27 de noviembre, en la sede de la Asociación Cultural Humboldt y donde permanecerá hasta el venidero 7 de diciembre, puntualiza que es la historia de un joven que tiene que esperar un lustro para desear a su novia, pero cuando se cumple ese lapso y sale a buscarla, ella lo rechaza y lo manda a buscarse otra; aparece un maniquí que le insiste en que debe conseguirse otra y tener un hijo, él lo hace pero no la ama y le pide un lapso de cinco años para hacerlo. Es entonces cuando él se queda sin ese futuro y muere sin realizarse sexualmente.
Esta catalana, de verbo arrebatador y convincente personalidad, recuerda que García Lorca le dijo al mundo que hay que vivir, sentir y dejarse. “Que hay que estar despierto para sentir el propio impulso vital y no lo que te dicen que hay que hacer, que hay preguntarse muchas cosas a partir de lo que dice nuestra propia consciencia”.
Adelanta que su espectáculo es hiperrealista y tiene un escena un sofá blanco de ocho metros, además de un cortina de agua; pero en el tercer acto, que es el mundo mental, esta limpio y despojado de casi todo dispositivo y se usa todo el espacio escénico, y queda la imagen de un bosque con un piano de cola. Hay música y especialmente bandas sonoras. Crea un espacio sonoro, un mundo donde el espectador se sumerge y puede escuchar hasta su propio corazón.
Tras afirmar que García Lorca no era nada convencional, precisamente por conocer las profundidades del alma humana, advierte que con este montaje tiene una dificultad enorme, “porque no esta planteado desde un punto de vista naturalista. Es una obra donde la verdad está siempre presente. Se trata de una pieza que se le conoce como un drama imposible porque busca el teatro desde la verdad, que es lo que intento seguir y quiero mostrar a los venezolanos. Anticipo que le huyo a la peste del naturalismo, pero en cambio me acerco a la verdad del alma, que lo hace mental que lo hace enfrentarse con su infierno personal”.
Todavía no puede garantizar el definitivo tiempo escénico de su creación escénica, que es auspiciada por los Ministerios de Cultura de España y Venezuela, pero cree que no llegará a los 90 minutos, gracias, además, a que cuenta con un equilibrado elenco criollo donde destaca la primera actriz Haydee Faverola.
La joven democracia monárquica hispana no ha obstaculizado los montaje de los textos de García Lorca ni de otros “autores malditos” durante el franquismo, pero Carme se lamenta que sí haya espectáculos muy convencionales, donde hay geranios, albahaca y hasta patios andaluces y otros detalles folklóricos, que “ahogan la verdad del poeta”.
Cree que García Lorca y otros escritores de ideas avanzadas vetados por el franquismo deben ser representados con alta creatividad, ya que se vive el siglo XXI y los seres humanos afrontamos otras realidades, “precisamente ahora que hay un feroz capitalismo y un individualismo tan grande”. No se puede olvidar que Federico decía que nunca seria político, pero si era revolucionario,”porque no hay verdadero poeta que no sea revolucionario”.
Mausoleo rojo
A Federico, de 38 años, lo mataron por ser homosexual y además “rojo” o del Frente Popular que ganó las elecciones de febrero de 1936. Actualmente, el juez Baltasar Garzón, el mismo que le amargó el otoño al general Augusto Pinochet, propone abrir la tumba donde reposa al lado de otros hispanos. Buscará sus huesos para hacerles la prueba del ADN. Es seguro que el poeta más importante de España tenga así un mausoleo justo a su medida y su tarea precursora.

martes, noviembre 11, 2008

Tiempos caníbales

La venganza se come a temperatura ambiente y si se ha cocinado con la carne del enemigo, debe estar rodeada de singular teatralidad para que puedan expurgarse mejor las retaliaciones y ser ejemplar o didáctica. Tan siniestra conclusión, con ingredientes canibalescos, se desprende de la tragedia Titus Andronicus, una de las primeras piezas de William Shakespeare, la cual sido mostrada de buena manera estrujante y con decantada producción profesional por la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa y la Compañía Nacional de Teatro, y exhibida en el XXVI Festival de Teatro de Occidente, en Guanare.
Es posible que esta sea la primera vez que en Venezuela se representa completa tan insólita obra shakesperiana que denuncia a la traición como el más deleznable pecado posible entre seres humanos amigos y a su vez es una ejemplar critica al desenfadado abuso del poder en una república o un reino, o cualquier colectivo social. Está ambientada en la época de los césares romanos y exhibe como al victorioso general Titus Andronicus le llueven todas las desgracias por la acción perversa de la esposa del emperador, quien pierde la razón y no ve ni piensa sino por la cabeza de su pérfida mujer, que busca, y lo consigue, vengarse por las derrotas y humillaciones que antes le produjo el valiente guerrero. Al final, como casi siempre ocurre en el teatro, los malos son castigados con una cena donde engullen a los hijos de la damisela, en deliciosas raciones de pudín de carne... humana, por supuesto.
¿Por que Shakespeare llevó su obra a tales extremos? Hay leyendas de leyendas, ocurridas en tiempos pretéritos de la historia de la humanidad, pero lo cierto es que la obra es una colección de asesinatos, algunos por asuntos baladíes, que pueden asombrar al espectador contemporáneo que no lea periódicos ni vea los noticieros de la televisión, especialmente en Venezuela, donde las cifras de muertes violentas, algunas ejecutadas por sicarios o delincuentes desalmados, pasan de 100 por semana, según datos oficiales. Al parecer vivimos una especie de guerra civil no declarada y en ocasiones se acentúa para aterrorizar más a la población, en medio de los palos de ciego que dan las autoridades. Esto, por supuesto, no es exclusivo de esta Tierra de Gracia, basta informarse sobre lo que pasa en México o en Colombia, para sacar conclusiones sórdidas, como que vivimos una especie de Segunda Edad Media, donde los demonios andan sueltos y hasta comen gente
Titus Andronicus, dirigida con gran estilo por Armando Holzer, permite ponderar la profesional plantilla de comediantes de la agrupación guanareña, como Edilsa Montilla y Randy Montilla, reforzada por el primer actor Aníbal Grunn, quien da una irrepetible clase magistral de lo que puede hacer un comediante cuando se informa y construye su rol. A este artista le quedan mucho roles más por materializar, pero aquí ha dado un salto profesional que lo aleja y lo coloca en un exclusivo nicho de histriones excelentes.

Entre el negro Miguel y el mulato Obama

A 455 años de haber fracasado el reino del ex esclavo negro mandingo Miguel, a manos de soldados y capitanes del imperio español, en las tierras de los actuales estados Lara y Yaracuy, llega a la presidencia de Estados Unidos, por decisión de una mayoría multiétnica deseosa de hacer un cambio que relance su American Dream, el mulato Barack Obama, hijo de un negro keniano y una blanca. ¡Un inolvidable ayer trágico y un ahora de esperanzas para muchos!
Estos hechos históricos, uno con trágico final como se evoca en el escenario, gracias a La cantata del rey Miguel, y la otra que es una realidad en pleno desarrollo y bajo la curiosa mirada de todos los habitantes de este planeta, fueron evocados y confrontados el pasado viernes en la cálida Guanare, por el público presente en la inauguración del XXVI Festival de Teatro de Occidente, evento con 33 montajes nacionales y extranjeros, el cual se prolongará hasta el próximo domingo, en varias poblaciones de Portuguesa, Lara y Barinas.
HISTORIA NO CONTADA
El escritor Tomas Jurado Zabala, el director Carlos Arroyo, el grupo Teatro Negro de Barlovento y con la producción de la Compañía Nacional de Teatro, son los artífices del espectáculo La cantata del rey Miguel, que enseña una faceta casi desconocida, de la historia aún no contada de la conquista en Venezuela. Se desarrolla a través de parlamentos rítmicos donde se intercalan canciones, bailes, ritos, y otras manifestaciones culturales emergidas de un maravilloso sincretismo artístico, hasta lograr un espectáculo hermoso y aleccionador por sus formas y sus contenidos de esencia libertaria. Ahora se podrá degustar en Caracas este sábado y el venidero domingo durante la reapertura del Teatro Nacional, inaugurado hace más de 100 años por el general Cipriano Castro.
Para el veterano Jurado Zabala y director Arroyo, con más de 20 años en las lides teatrales, La cantata del rey Miguel tiene como temática a los negros esclavos en Venezuela y las luchas que dieron para conseguir la libertad aún a riesgo de perder sus vidas. El argumento se centra en la saga del negro mandinga Miguel que fue comprado en Puerto Rico para trabajar en las minas de oro de Buria, pero él se enfrentó a los españoles, fundó su propio reino libre y se convirtió en voz de rebelión ante el imperio de Madrid, que al final lo elimina, porque él decidió morir peleando antes que aceptar la rendición que se le ofrecía lo cual significaba conservar la vida, pero volver a la esclavitud. El capitán Diego de Losada, con caballería y novedosos implementos de combate, además de soldados entrenados rigurosamente para la guerra, aplastaron su movimiento, pero no su semilla y su ejemplo.
Arroyo puntualiza que “la historia oficial de Venezuela ha dado poca importancia, por no decir ninguna, a una serie acontecimientos que contribuyeron a darnos forma de nación, tal es el caso del negro Miguel, considerado el primer revolucionario de América, pues su idea de independencia quedó sembrada en el espíritu del venezolano a partir de su llegada a Venezuela en 1552, y su alzamiento antiesclavista inmediatamente después; hecho que significó un accidente importantísimo en la vida de los conquistadores, pues durante tres meses ese ex esclavo, con unos 50 más, entre negros e indios jiraharas, puso en jaque al imperio español, para morir en 1553”.
“Quienes han divulgado la historia de Miguel se han limitado a presentar los hechos como una aventurilla graciosa, cuestión que ha llegado a mostrarlo como un personaje caricaturesco sin ninguna importancia y por ende prácticamente desaparecido en las penumbras del olvido donde van a parar los personajes sin historia. Pero ésta es una saga de rebelión de negros muy singular, pues lo común era que el esclavo intentara huir, internarse en la selva y tratar de sobrevivir al amparo de indígenas o simplemente a la buena de Dios. Miguel jamás pensó en escaparse, pues tenía el convencimiento de que huir no era otra cosa más que prolongar la esclavitud, porque en cualquier lugar donde estuviera sería considerado un ser sin derechos. De este personaje excepcional se hace necesario resaltar su poder de convencimiento, su inteligencia, su valentía y su capacidad militar. Funda el reino libre de Curduvaré, a principios de 1553, Se erige rey, nombra un sacerdote y lo que sería una especie de ministro de guerra. Se declara hombre libre en territorio libre. Ordena la construcción de viviendas para los que siguen incorporándose y declara la libertad de todos los que están en su reino”.
ESPECTÁCULO
No menos de cinco años de estudios e investigaciones llevaron al autor y al director a la creación de una cantata como crisol escénico de las diversas manifestaciones de la cultura africana, con sus cantos, su música, sus bailes, sus creencias religiosas, su lengua y su actitud ante la vida. Se definió que se expresaría a través de “parlamentos rítmicos” para llevar la secuencia de la historia, y se intercalarían canciones, bailes, ritos y otras manifestaciones culturales afroamericanas. ¡Un teatro con danza o una danza con teatro gracias a ese hibridación del arte único del Teatro Negro de Barlovento con una estructura de espectáculo contemporáneo que relata con las imágenes del grupo y las palabras de Miguel y un cronista de los españoles, encarnado por el blanco Juan Carlos Azuaje.
El norte del espectáculo fue mostrar las raíces africanas presentes en el folklore criollo, pero a su vez es una especie de desagravio por las vejaciones y atropellos cometidos por el invasor europeo, además de exaltar la diversidad cultural entre negros e indígenas.
¡Venezuela y su teatro están vivos y actuales!

domingo, noviembre 09, 2008

Coca al estilo Hollywood

Cristóbal y Roberto, meritorios actores venezolanos que pasaron la barrera de los 30 años, ahora visten sendos overalls anaranjados en una cárcel de Florida, Estados Unidos. La policía los detuvo y los hizo enjuiciar, tras un rutinario cateo selectivo en el Aeropuerto Internacional de Miami, porque los obligaron a expulsar, desde sus intestinos, no menos de 200 dediles repletos de cocaína. Ellos hacen parte de una siniestra estadística de nos menos de cuatro mil criollos (según datos oficiales hasta el 2005) capturados allende las fronteras por idénticos o similares delitos de narcotráfico. Y mientras cumplen sus condenas, pergeñan lo que puede llegar a ser un guión cinematográfico o un texto teatral para contar sus peripecias en Caracas y el por qué aceptaron ser portadores de esas cargas letales: pretendían escapar de la frustración profesional en que habían caído, del desempleo y además creyeron el cuentito del American Dream, el cual sólo es una referencia en las piezas de Arthur Miller.
Dentro de cinco años, Cristóbal y Roberto regresarán a Caracas, si no tienen mayores contratiempos con sus regimenes carcelarios, para reanudar sus truncadas profesiones y hasta, posiblemente, ofrecerle al Centro de Directores para el Nuevo Teatro (CDNT) un espectáculo donde contarán sus experiencias como frustradas “mulas” del negocio de transportar estupefacientes, a sabiendas que podían ser descubiertos, lo cual ocurrió por una extraña delación, o morir si se les estallaba una sola de esas improvisadas capsulas de látex, las cuales engulleron para entregarlas a una organización a cambio de cinco mil dólares. Irrisoria suma que destinarían para su sobrevivencia en Hollywood, donde finalmente probarían suerte en los estudios cinematográficos, pero mientras esperaban el turno para los respetivos casting, lavarían carros, pasearían perros ajenos o trabajarían como mesoneros en hoteles, restaurantes o cafeterías. ¡Todo eso fue vana ilusión!
Ahora, Cristóbal y Roberto, encarnados por los comediantes Adrián Delgado y Javier Valcárcel, acompañados por Beatriz (Daniela Alvarado) y Regulo (Gonzalo Velutini), bajo la dirección de Daniel Uribe y con el texto de Marcos Purroy, dan vida al estremecedor espectáculo Hollywood Style, que hace temporada en la sala 1 del Celarg, producido, precisamente, por el Centro de Directores para el Nuevo Teatro.
Por supuesto que Cristóbal y Roberto, como Beatriz y Régulo, son auténticos personajes teatrales creados por Marcos Purroy, quien tiene otra pieza, Finger, estrenada en los años 90, donde se planteaba la saga de otros narcomulas, capturados en Europa. Él se ha atrevido a proponer de nuevo un argumento con dediles y “los polvos del diablo”, porque cree que el teatro debe tener una acentuada labor dictáctica, ya que a pesar de todo lo que se publica en los periódicos y se muestra insistentemente en el cine y la TV, además del cuñero de la Oficina Nacional Antidrogas (ONA), las desgraciadas estadísticas del período 2000-2007 contabilizan 14.746 compatriotas encarcelados por diversas actividades con el narcotráfico, al menos en centros de reclusión venezolanos.
Según Purroy, su Hollywood Style es la historia de tres amigos y un sueño, Cristóbal, Roberto y Beatriz, quienes ven el cúmulo de dificultades que les impiden cumplir las metas que se habían propuesto en sus vidas, como protagonizar unas novelas, unas películas y ganarse hasta varios premios por sus roles teatrales; además de pretender resolver unas nauseas existenciales con los seres humanos prototipos. Pero, otra vez, la fábula de “la manzana podrida” se hizo realidad y Regulo (encarnado de manera mefistofélica por Vellutini) los utiliza a todos y los vende cual Judas del siglo XXI.
El autor aprovecha la ocasión y suelta sus tiros contra la inseguridad y otras falencias presentes en la Venezuela de los últimos 20 años, pero no toma partido, sino que hace simple crónica periodística, lo cual le quedó perfecto y además oportuno. ¡El público inteligente traga y deduce!
El director Uribe, otro de los que usa “el espacio vacío” para crear sus montajes en estos tiempos de carestía, como recomienda Peter Brook, ha mostrado una de sus mejores espectáculos de las ultimas temporadas, por la simplicidad de la puesta en escena y por la explotación inmisericorde de sus actores, especialmente con Javier Valcárcel (está de premio) quien crea un personaje vodevilesco de antología, un cubano que cuenta sus peripecias para salir de la Isla.
Sueños peligrosos
El Centro de Directores para el Nuevo Teatro (fundado por Carlos Giménez y ahora en manos de Purroy y Uribe) insiste en mostrar espectáculos ácidos, sin romper una copa ni decir malas palabras, sino las precisas para espectadores inteligentes. Este Hollywood Style pretende ser un espectáculo al más puro estilo hollywoodense, donde la música y el show recuerdan que no hay nada más valioso en esta vida que la amistad, y que el amor no siempre es tan honesto, pero también invita a reflexionar sobre ¿qué tanto podemos arriesgaríamos por nuestros sueños?

martes, noviembre 04, 2008

Otra versión del putchs contra Allende

El poder de un gobernante no debe estar sustentado sólo en la lealtad de los militares, porque la traición de los altos o medios mandos puede derrumbar, cual castillo de naipes, su régimen. El gobierno de un presidente debe además estar cimentado en el pueblo que lo designó y en las leyes que rigen al Estado, pero ese colectivo social sí debe poseer capacidad para manifestarse y hacer realidad su apoyo al mandatario e imponer así el ordenamiento jurídico, porque si no todo será simplemente letra muerta y sin ninguna fuerza ante las armas y la violencia de quienes lo derroquen e instalen un mando provisional, mientras los lideres golpistas buscan, desesperadamente, legitimarse, a cualquier precio, tal como ha ocurrido desde los césares hasta casos recientes.
Ese presidente sabía que estaba en marcha un golpe de Estado y si fracasaba, después atentarían contra su vida. Y si se escapa, intentarían, en cuestión de meses, provocar una intervención extranjera o una consulta electoral para provocar su renuncia. Y si todo eso no lograba sacarlo de la silla presidencial, les quedaba incrementar la ya creciente corrupción de los funcionarios del gobierno que comandaba, aderezado todo eso con violencia criminal, huelgas y otros obstáculos posibles para impedir la gobernabilidad de la nación y precipitarla en un caos inédito. Había caído en desgracia y sus enemigos lo querían afuera, a cualquier costo, ante la mirada cómplice de los que disentían de su mandato y no hacían nada para impedir la ruptura del estatuto constitucional.
Esas estrategias políticas, nada desconocidas, y las historias posibles que de ellas se generarían, deben haber pasado por la cabeza de Salvador Allende aquel martes 11 de septiembre de 1973, cuando, acorralado en su oficina del presidencial Palacio La Moneda, sufrió el demoledor paso del tiempo del putchs neofacista, entre las 7:30 AM y las 2.30 PM, hasta que se suicidó para evitar otro escarnio. También se dice que lo mataron para simplificarle las cosas al gobierno de facto que instauró el general Augusto Pinochet, quien impuso una “dictadura desarrollista”, la cual duró 17 años y dejó miles de muertos y desaparecidos, además de millones de frustraciones.
Recordamos esa etapa trágica de la nación austral de este balcanizado continente, porque Producciones Mimí Lazo mostró en el Celarg las cuatro primeras funciones del monólogo Allende, la muerte de un presidente del periodista argentino Rodolfo Quebleen (1938), magistralmente encarnado por el primer actor Roberto Moll. Esta pieza, hasta ahora la única con tal temática y argumentación, fue escrita en inglés y exhibida en Nueva York y después en Caracas durante el año 2006. Ahora se le presenta aquí, por primera vez en castellano, y es posible que haga temporada y además recorra varias urbes venezolanas, durante los venideros meses de enero y febrero.
Quebleen investigó lo ocurrido en Santiago de Chile, aquel 11-S, y así creó una saga teatral, confrontada con hechos reales y un prolijo estudio sobre la personalidad de Allende. Lo que hizo el mandatario en esas últimas siete horas de su vida no está oficializado, pero sí esperó a que los militares negociaran, que hubiese un dialogo y se fijaran condiciones para impedir una masacre civil, pero eso nunca se dio. ¡El golpe de Estado carecía de retroceso y de escrúpulos!
El director Luis Fernández, con apoyaturas sonoras y flashes radiales, encerró al estremecedor Allende que creó orgánicamente Moll y lo entregó a una serie de tareas físicas para soportar y superar el tedio mientras llegaba la muerte. El final se materializa con una sombra sobre el presidente y un balde de agua-sangre que cae sobre el albo telón del foro para anunciar la tragedia que viviría esa nación hasta que se marchara Pinochet. ¡Lo ocurrido fue superior a todas las ficciones!
Creemos que el director Fernández puede aún enriquecer su montaje en función de la comodidad de los espectadores y para apoyar aún más el trabajo de su actor. Y para ello tiene documentales y fotografías sobre aquel fatídico 11S que harían más patética la predica antigolpista de esta pieza de Rodolfo Quebleen. Y eso se podría apreciar durante la próxima temporada.¡Inventamos o erramos!

Las mujeres matan a Don Juan en San Juan

Casi todos los excesos amorosos y sexuales tienen epílogos sangrientos y hasta mortales, la mayoría. Así lo demuestra la trama del delicioso espectáculo teatral Don Juan en San Juan.
Y esa sumatoria de verdades es lo que ha permitido, precisamente, al director y dramaturgo Costa Palamides (Caracas, 1959) utilizar los textos de Tirso de Molina, Moliere y José de Zorrilla, además de Pedro Calderón de la Barca y Sor Juana Inés de la Cruz, para escribir y llevar a escena una auténtica “comedia criminal”, que se transforma en divertido viaje teatral, pletórico de sátira crítica a la corrupción, la politiquería, el mercantilismo y la depravación mediática, por varias urbes latinoamericanas, pero donde las heroínas son las mujeres. ¡Fino batiburrillo, creado en “el espacio vacío” de Peter Brook, sobre eso que justifica la vida en este valle de lágrimas: el amor, con las denominaciones que se le puedan aplicar!
Es una pieza audaz y de avanzada conceptual, donde la muerte del héroe maligno, o sea Don Juan, no es por intervención divina, sino “una condena teatral”, contra la corrupción, que no es otra cosa que el desaforado sexismo, el narcotráfico, el secuestro y la inseguridad en los campos y en las ciudades, que nos ha llevado a una segunda edad media, donde las iglesias no son el refugio ni para los cuerpos ni las almas de los desamparados feligreses.
El novedoso montaje Don Juan en San Juan es un ingenioso alegato sobre la mujer latinoamericana, quien ya no está cercenada, sometida y sojuzgada, como en siglos pasados, sino que ya figura en las altas esferas del poder político, económico y cultural, pero sigue amando y criando a sus hijos, como ha sido siempre, sin estar sometida o esclavizada al macho y en capacidad para castigar y hasta tomar venganza cuando es irrespetada o violentada.
FIN DE CURSO
Este Don Juan en San Juan, que para nosotros resulta una grata rareza histórica, es el montaje profesional de los primeros 19 Licenciados en Teatro del sistema Profeser de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Uneartes), presentado durante los días 1 y 2 de noviembre en la sala Nicolás Curiel (sede del antiguo Iudet). También se exhibirá el 7 y 8 de este mes en el Ateneo de Maracay.El acto de grado de los “nuevos” profesionales de las artes escénicas está pautado para diciembre y ahí estarán, entre otros: Delbis Cardona, Ludwig Pineda, Gloria Núñez, Gryselt Parra, Daifra Blanco, César Revanales, Ximena González, Lesbia Landínez, Doris Hoyos, Carmen Jiménez, Karl Hoffmann, Orlanis Barreto, Tony González, Luis Bernal, Firelly Blanco, Illery Valdéz, Dennis Alves, Graciela Mitchell y Carlos Rojas.¡Bravo!
PROFESER
Costa Palamides aclara que su Don Juan en San Juan es además el primer montaje de los dos del Profeser (el otro es Marat Sade, de la mano de Ibrahim Guerra) en el marco teórico y práctico de Uneartes, para graduar licenciados en Teatro, en las especialidades de actuación, producción y diseño.
Don Juan en San Juan es un paseo, por la idiosincrasia latinoamericana, con un corrupto, seductor y pantallero. Hay mucho de show, porque es el show mediático y político de muchos de nuestros países. Más que una revista teatral en todo el sentido de la palabra, donde se revisa lo aprendido en el Profeser y es producto de una actitud revisionista de los estudiantes frente a varias pautas de este programa que tardó siete años en volverse a establecer y que era una gran necesidad de mejoramiento profesional del sector. He creído que un director debe tener conocimientos de dramaturgia. Cada puesta en escena es, en cierta forma, una dramaturguia, sea del espacio, del movimiento o de la praxis actoral. He reestructurado, versionado y adaptado a los clásicos para colocarlos en una perspectiva más contemporánea, siempre con respeto, porque el texto es la génesis del tipo de teatro que yo realizo”.
“El Profeser ha sido para mí una experiencia efervescente de saber y experiencia. Dar clase a profesionales es una vivencia de retroalimentación muy constructiva y oxigenante. Para mí ha sido un hallazgo inconmensurable trabajar con talentos de gran trayectoria, provenientes de Maracay, Barcelona, Puerto La Cruz, Ciudad Bolívar y Caracas”.
ESPALDARAZO
Puntualiza que “la creación de Uneartes, por parte de los Ministerios de Educación Superior y de la Cultura, es un espaldarazo para que la dirección y la dramaturgia entren en calidad de especializaciones en la Escuela de Teatro de Unearte. “Todos esperamos que esos básicos estamentos del teatro entren a los nuevos programas que están elaborando. La falta de ellas hace que el espectro de hacedores en esas materias sea minoritario frente a actores, productores, diseñadores y docentes. Ojalá lo logremos”.
Explica que el Programa de Formación en Servicio de Profesionales en Teatro (Profeser) lo adelantaba el Instituto Universitario de Teatro (Iudet) y ahora lo hace Uneartes, creada, según el decreto que publicó la Gaceta Oficial Nº 38.921, el miércoles 30 de abril de 2008.
El Profeser son 10 semestres que, en realidad, se reducen a tres periodos por año. Para graduarse, además de superar toda la carga académica, hay que presentar y defender una tesis de grado, haber cumplido con 120 horas de trabajo comunitario y además participar en un montaje de teatro profesional. En el Profeser se puede acreditar hasta el 80% de la carga académica, después de cumplir todos los requisitos que se exigen. El Profeser en este momento ofrece tres menciones: docencia, artes escénicas y gerencia y producción teatral.

sábado, noviembre 01, 2008

Miranda sigue vigente

Culmina la Primera Muestra de Dramaturgia Nacional “Homenaje a Gilberto Pinto”, integrada por las puestas en escena de las piezas Los dioses del sur de Vicente Lira, Contacto de Carmen García Vilar, La jaula big shop de Héctor Castro y José Amindra de Roberto Azuaje. El gesto de organizar un concurso y seleccionar, además de producir y representar cuatro obras, es un acto de características patrióticas -con todo el significado del término- gracias al grupo Rajatabla, ya que ha favorecido a escritores de la tan desasistida literatura dramática vernácula. Valioso esfuerzo para hacer conocer el verdadero estado de ese vital sector de las artes escénicas. Ojalá que la institución pueda organizar más eventos como este, sin miedo a los resultados, porque el país sí necesita ver y ponderar a sus poetas escénicos. ¡El teatro criollo debe estar permanentemente en escena y si está bien realizado, pues, será doblemente bueno!
Actualmente hace temporada, en la sala Rajatabla, el espectáculo José Amindra, creado por Dairo Piñeres a partir del texto de Roberto Azuaje (Caracas, 6 de octubre de 1965) y producido por Francisco Alfaro, quien también actúa al lado de Germán Mendieta, Pedro Pineda, Gerardo Luongo, Dora Farias, Rufino Dorta y el joven Jean Franco de Marchi, además de nueve estudiantes del Taller Nacional de Teatro.
Azuaje ha escrito su drama José Amindra, que se desarrolla, a lo largo de 90 minutos, sobre los dos últimos años de la vida de Francisco de Miranda. Escogió el aleccionador y siniestro lapso que vivió el Precursor de la Independencia Americana (Caracas, 28 de marzo de 1750/Cádiz, 14 de julio de 1816) en la prisión de Las Cuatro Torres, del arsenal de La Carraca. Ahí pasa revista a su rocambolesca vida, mientras redacta cartas y sueña, infructuosamente, como escapar para reanudar su magna tarea libertaria. ¡Indomable venezolano!
Escribió sobre Miranda -José Amindra le dio un premio de dramaturgia de Fundarte en el 2004- porque lo considera un ser carismático, noble, humano, sibarita, real y por la vigencia de su filosofía política para este siglo XXI, en especial su pasión por la unidad de las naciones americanas y su prédica sobre la necesaria independencia económica. “No es que el pensamiento mirandino sea superior como tal, sino que es la base de todos los movimientos libertarios en América Latina”, afirma el autor, que además es abogado.
En el ámbito de su prolija investigación para la dramaturguia de tan importante argumento, Azuaje respeta los textos históricos, particularmente las misivas de José Amindra (uno de los seudónimos del ilustre caraqueño) y hace un complejo hilado de situaciones, algunas ficcionadas y otras calcadas de relatos conocidos, hasta que la muerte se lleva al héroe hacia una fosa común. El dramaturgo lo despide con su versión del cuadro que Arturo Michelena recreó sobre Miranda reposando en La Carraca, pero antes –otro detalle del dramaturgo- degusta una hallaca, que le elabora la enamoradiza dueña de una taberna.
El director Piñeres (otro caraqueño, de 33 años) optó por una puesta en escena de características “historicistas”, apuntalada en el trabajo del escenógrafo Héctor Becerra, quien reconstruye las celdas donde recluyeron a Miranda, y en el vestuario correctamente reciclado. Y para animar más la propuesta dramatúrgica, pues creó al sobrio personaje del Miranda joven (Jean Franco de Marchi), especie de fantasma blanco que sigue al protagonista durante toda la jornada. Hay una creciente atmósfera de tensión, con algunos toques de humor, y una correcta guía para que fluyan parejas las actuaciones, donde destaca, como tenía que ser, Francisco Alfaro en el rol de Miranda.
Creemos que con un montaje más contemporáneo, especialmente con el vestuario y la parafernalia de la soldadesca, el espectáculo habría alcanzado mayores niveles de trasgresión, teniendo en cuenta la obvia vigencia política del texto. Pero lo mostrado resultó válido y bueno. ¡Eso es lo que hay!
Otras sagas
Una rápida reflexión sobre esa larga despedida del Miranda prisionero por los españoles, nos hizo buscar similitudes con las sagas de otros luchadores latinoamericanos, quienes también terminaron trágicamente, como son los casos, no bien aclarados, del colombiano Jorge Eliécer Gaitán, el argentino Ernesto “Che” Guevara, la inmolación o ejecución del chileno Salvador Allende y el accidente del panameño Omar Torrijos. Hay una especie de maldición o sino trágico que siempre ha perseguido a los próceres de este continente, versiones humanas de los mitos griegos de Prometo y Sisifo, como es el caso de José Amindra. Es posible que el destino les haya reservado, por ahora, esas luces en la oscuridad, esos tristes epílogos, en razón de los intereses que tocaron y también porque nuestros pueblos aún no han superado su ignorancia ancestral, que no es una fábula.

viernes, octubre 31, 2008

"El Chichón es un cascarón vacío"

Parafraseando al príncipe Hamlet, podemos decir que algo huele a podrido en la UCV . Y lo reiteramos tras escuchar la voz de alerta y la opinión autorizada del periodista y teatrero Armando Carías. Él dice que el legendario grupo teatral El Chichón, de la Universidad Central de Venezuela, es “un cascarón vacío”. Y lo afirma, sin temblarle la voz, porque es su “padre” y lo guió durante 28 años de los 30 que tiene funcionando.
-A Nicolás Curiel, impulsor del Teatro Universitario lo sacaron de la UCV, en 1968, y desde entonces el TU perdió su rango. ¿Pasó lo mismo con El Chichón?
-El lugar común dice que los hombres y las mujeres pasan, las instituciones siguen. Esa es una verdad a medias, porque las instituciones son lo que las personas que las conforman hagan de ellas. No caeré en la soberbia de decir que El Chichón ahora no sirve porque no está Armando Carías. Pero es obvio que las cosas no son iguales… En estos momentos El Chichón es un cascarón vacío. Existe un local, un espacio físico, un nombre… ¡pero no hay alma! Un grupo de teatro se mueve, esencialmente, con energía porque, como dice Prospero, en La Tempestad, los artistas “estamos hechos con la misma materia de los sueños”.
Advierte que la actual citación no es solo responsabilidad de quienes ahora conducen al grupo. “El mayor peso de la situación por la cual atraviesa El Chichón actualmente recae sobre la institución universitaria. No es una exageración decir que la actividad cultural ucevista está en su peor momento, una Dirección de Cultura inerte y burocratizada, desconectada de los estudiantes, ausente de lo que está pasando en el país, salas que se ofertan al mejor postor, incluso el teatrino remodelado por El Chichón para sus ensayos, es ahora utilizado para dar clases de salsa casino y bailoterapia”.
Y subraya que tampoco puede entender “cómo un elenco que consolidó su prestigio con el montaje de obras críticas y reflexivas, esté llevando a escena una cosa que se llama El chichón de Don Colón, un trabajo que me produce pena ajena cada vez que alguien me pregunta cómo es posible que el grupo esté montando obras que celebran la invasión y la masacre”.
-¿Fue útil El Chichón para la comunidad?
-El Chichón no solo fue escuela, fue liceo y universidad del teatro infantil. El grupo creó y convocó a las Primeras Jornadas de Discusión sobre el Teatro Infantil y las Primeras Jornadas sobre el Cuento Infantil, eventos que reunieron a los más destacados creadores y promotores de ambos géneros. De allí surgieron sendas publicaciones que son referencia académica para el estudio del teatro y la narrativa dirigida a la niñez.
-El Chichón inauguró en Venezuela el teatro infantil político, expresión que reivindicó y asumió como la línea ideológica dentro de su trabajo. Tú vas a la biblioteca de la Escuela de Artes o del Instituto Universitario de Teatro y todas las tesis de grado sobre teatro infantil tienen a El Chichón como referencia. Más allá de eso, el número de actores, actrices, diseñadores, dramaturgos, corógrafos y promotores que han pasado por el grupo se pierde de vista.
-Eso, por hablar de teatro, pero si nos extendemos a otras actividades, nos encontraremos a cientos de ex-chichones ejerciendo como médicos, abogados, ingenieros y cualquier otra profesión. Eso también es dejar escuela, porque significa que el teatro se insertó en la vida de estas personas durante su estancia universitaria y esa es una de las funciones fundamentales de un grupo estudiantil. En una encuesta que se hizo hace unos años entre los estudiantes, el grupo más conocido en la UCV, por encima del propio Orfeón Universitario, era El Chichón.
-¿Cómo se comportó la UCV con El Chichón?
-La UCV fue una madre maravillosa para El Chichón y, en general, para todas las expresiones artísticas que en ella germinan. El “campus” creado por Carlos Raúl Villanueva es el escenario ideal para el florecimiento del arte y para el amor. En la ciudad universitaria cada rinconcito es inspirador. “La Tierra de Nadie” reúne todas las condiciones para ello. Por eso siempre está llena de enamorados. Siempre he dicho que hacia la UCV solo tengo palabras de gratitud y eso no tiene nada que ver con los encontronazos que tuve con algunos de sus caciques ni con su actual ubicación política.
-La salida suya de la UCV no es muy clara para el público.
-Mi “salida” de la UCV fue producto de muchos factores que coincidieron. El primero fue de tipo administrativo. Tras 28 años de ejercicio ininterrumpido ya estaba en tiempo de solicitar mi jubilación. Yo trabajé tres años más de lo que por ley me correspondía. Yo me quedé mucho más tiempo del que me tocaba.
-¿Por qué lo hizo?
-Esa es la otra parte de la historia. Mis últimos años en la UCV fueron muy conflictivos, los enfrentamientos con las autoridades cada vez eran más radicales. Durante el paro y las guarimbas del 2002 y 2003, tuve serios enfrentamientos por oponerme a la suspensión de actividades. Teníamos una Directora de Cultura absolutamente comprometida con el golpismo y un Rector que se reunía en su oficina con la Coordinadora Democrática. Nos cerraban las puertas para evitar que ensayáramos, nos bloqueaban la salida de escenografías y vestuarios. Teníamos que ensayar en los jardines de Medicina y nos presentábamos en el Teatro Municipal, desafiando las órdenes de esas autoridades que querían dar la impresión de una UCV paralizada. Eso me lo cobraron muy caro.
-Esa directora, cuyo nombre pasará tristemente a la historia por haber privatizado el Aula Magna, presionó para que la UCV me jubilara por oficio. Afortunadamente, salieron muchas voces a oponerse a esa medida, entre esas, la de la profesora Ocarina Castillo, quien le hizo ver al Rector, quien tenía mi dictamen de jubilación sobre su escritorio, lo insensato de una decisión de esa naturaleza. Total, golpe y paro fueron derrotados, esa directora y ese Rector se fueron por la puerta de atrás y yo me quedé en la UCV hasta que quise. Me jubilé cuando consideré que debía hacerlo.
-¿Cómo se le dice al público, que El Chichón no será lo que antes fue?
-Al público lo que tenemos que decirle es que deje de ser público y se monte en el escenario, que deje de ser espectador y se convierta en protagonista. El público del teatro infantil va creciendo y se regenera permanentemente. Los niños y las niñas que vieron a El Chichón hace 30, 20, 15 ó 10 años, hoy son jóvenes o adultos, con hijos y algunos hasta con nietos. Con frecuencia me consigo a esos chamos y me hablan de la escena de una obra que yo ni me acuerdo, que estuvieron en tal o cual montaje, que vieron a El Chichón en tal sitio. En Internet, un grupo de ex chichones abrió una página con fotos y anécdotas de la vida del grupo. Ahí me he enterado de cosas que yo ni me imaginaba.
Ni piensa ni golpea
-A la UCV voy lo menos posible y a El Chichón llamo por teléfono muy de vez en cuando. Cuando designaron a Raúl Delgado Estévez como Director de Cultura, lo llamé para saludarlo, almorzamos juntos y le expresé mi preocupación por el grupo. Ya yo no soy el director de El Chichón, ni soy empleado universitario. No tengo posibilidad de incidir en lo que hace, pero sí el derecho de decir lo que pienso. Algunas personas me han dicho que me lleve El Chichón de la UCV, mi correo está lleno de mensajes de amigos y seguidores del grupo que se sienten dolidos y frustrados al ver la actual situación. Yo les digo que en la actual Universidad Central, El Chichón que nosotros creamos y construimos no es viable. No es posible golpear ¡duro y a la cabeza! en una universidad que ni piensa ni golpea.
Pluft, el fantasmita inició todo
Armando Carías cuenta que “el nacimiento del El Chichón se remonta al año 1978, en tiempos de Elio Gómez Grillo, como Director de Cultura de la UCV y de Luís Márquez Páez, como Director del Teatro Universitario y Jefe del Departamento de Teatro y Danza de esa dependencia. Yo tenía un grupo llamado Los Carricitos, con el cual había montado mis dos primeras obras para niños y niñas: El círculo de tiza, en adaptación del chileno Eduardo Barril sobre la pieza de Brecht y El mago de Oz, una versión mía del texto de Frank Baum. Los Carricitos lo habíamos formado un grupo de amigos con intereses comunes hacia la infancia y el teatro. Ahí estaban Gisela Santana, Guillermo Díaz “Yuma”, Jaime Barres, Elías Santana y yo, entre otros. Era el año de 1973, yo venía de una gira por Sur y Centroamérica, con el director cubano Miguel Ponce, quien reclutó a un grupo de alumnos que habíamos quedado en la calle tras el inesperado cierre de la Escuela Nacional de Teatro. Lo cierto es que con Los Carricitos comenzamos a movernos y darnos a conocer. Hacíamos fugaces temporadas en las salas Rajabla, Alberto de Paz, el Teatro Flexible y en la Sala de Conciertos de la UCV. Presumo que fue en uno de estos espacios en donde alguien vio mi trabajo como director, porque un día me mandaron a llamar de parte de Gómez Grillo, quién me recibió en su oficina y me ofreció el cargo de director de Las Cuatro Tablas, que era el teatro infantil de la UCV, pues su director Eduardo Mancera había renunciado. Yo estudiaba comunicación social y trabajaba como periodista en la revista Momento. Me debatía entre las dos pasiones de toda mi vida: el teatro y el periodismo. No lo pensé mucho. Renuncié a la revista y me fui para la UCV, pero le dije a Gómez Grillo: “no me interesa dirigir un grupo que ya tiene un nombre y una personalidad. Quiero formar mi propio grupo. Él estuvo de acuerdo y así, el primero de mayo de 1978, ingreso oficialmente como “director de teatro infantil” a la UCV. Cinco meses más tarde, el 7 de octubre, debutamos en la Sala de Conciertos con la obra Pluft, el fantasmita, de María Clara Machado. Había nacido el Teatro Universitario para Niños El Chichón. Ahí estuve 28 años de los 30 que tiene ahora”.

martes, octubre 28, 2008

La venganza del general Titus Andronicus

Guerra, sacrificio, envidia, honor, poder, traición y venganza son las claves de una obra muy poco representada de William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, Reino Unido, 26 de abril de 1564/ 23 de abril de 1616). Es Titus Andronicus, que hace temporada en la Sala Alberto Ravara, de Guanare, protagonizada por Aníbal Grunn, bajo la dirección de Armando Holtzer, coproducida entre la Compañía Nacional de Teatro y el Teatro Estable de Portuguesa.
Aníbal Grunn (Aníbal Enrique García Belardi, 63 años) es el artista más versátil del teatro venezolano, donde, en 33 años, se ha consustanciado, gracias a los 100 espectáculos que ha actuado o dirigido, además de una intensa tarea de capacitación adelantada para muchos teatreros. Trabaja en esta coproducción porque “para mí, a esta edad y en este momento de mi carrera, cuando tan pocas cosas hago como actor de teatro, es todo un reto”. Asumió el rol protagónico de una pieza inmadura y que no es lo que pudiera decirse un texto acabado, como tantos otros que tiene el genio inglés. “De todos modos es muy importante hacerlo”.
Titus es un general romano, político, hombre claro y que con dignidad ha entregado su vida a un imperio; son 40 años dedicados a luchar por sus ideales. “Regresa a Roma y todos sus principios son mancillados, acabados y destruidos. Un nuevo emperador, nombrado por él, lo traiciona, enloquece, acaban con su familia y terminan con su vida. Titus Andronicus es tragedia de horror, de sangre y venganzas, muy rica para el trabajo del actor. Titus pasa de la gloria a la locura, se pasea por todos los estadios del alma humana. Es extraordinario hacer eso en un escenario”.
No son muchos los montajes shakesperianos en su carrera.”La primera fue La Tempestad, dirigido por Carlos Giménez, que se mostró en New York y Philadelphia. Una de las más hermosas experiencias de mi vida. Actuaba, cantaba en vivo y a capella. Este es el segundo y me recuerda mucho, por la propuesta de Holtzer, a las locuras de Giménez. Y como director tuve una experiencia, malograda, en un Festival Shakespeare, que hizo el Ateneo de Caracas, en el año 1985, llamado El ave de canto más agudo. Un montaje a destiempo, fuera de época y nadie lo entendió. Lo volvería a hacer y creo que ahora lo podrán disfrutar. Era difícil que la gente aceptara la poesía shakesperiana con rock y desnudos, y además con relaciones transexuales y homosexuales”.
Sobre la contemporaneidad del general Titus, aclara que “las pasiones humanas no pertenecen a ninguna época. Y creo que ayer, hoy y siempre existirán hombres con ideales, que luchan toda la vida y al final de su camino son traicionados, aniquilados por el odio, la envidia, la venganza de los mediocres. Titus es un ser lleno de fortalezas y debilidades, un soldado, un padre, un político, un guerrero. Verdad que es un ser de nuestro tiempo”.
MIEDO
Reconoce que abordó la creación de Titus con mucho miedo al comienzo, con dudas y precauciones. “Tuve un proceso muy extraño. Empecé por entender el texto, qué decía. Luego por crear vínculos con los otros personajes, relaciones de afecto y de desafecto. Proceso nada fácil, complejo, duro. Luego de las emociones vino la necesidad de vincular las palabras con esas relaciones y sus acciones. Textos en latín, frases llenas de humanidad y poesía”.
El Titus de Aníbal, expresa, por ejemplo: “¡Oh, tierra! Derramaré más lágrimas por estos envejecidos ojos que abril con sus tormentas, y en invierno mis lágrimas ardientes fundirán la nieve y mantendré eterna la primavera de tu rostro si renuncias a beber la sangre de mis hijos”. Y lo hace con todo el dolor, llorando, sintiendo el sufrimiento por la pérdida de sus hijos, sin perder la poesía y sin caer en la cursilería, en la sobreactuación, en esa cosa que por lo general se hace con Shakespeare.
“No permitir que el texto sea más importante que las emociones, ni que éstas vuelvan coloquial la acción. No perder la teatralidad y mantener la organicidad y la verdad en escena, no es un trabajo fácil. Ese fue el proceso. Ese fue el trabajo. Y agradezco mucho a Holtzer, su paciencia, su dedicación, su amor por todos y cada uno de los actores y por la puesta en escena”.
PUESTA EN ESCENA
Aníbal comenta que “Holtzer es un creador con todas las letras, que sobrepasa los límites del trabajo de la puesta en escena. Artista con dimensiones cinematográficas. Así dirige. Es un ser al que hay que amar, odiar, querer, soportar, extrañar, sentir, compartir, alejarse de él, verlo a la distancia, volverlo a abrazar. Muy intenso, divertido, profundo, serio y con mal carácter, pero con mucho sentido del humor. Nunca había trabajado con él, pero aseguro que es una de las más ricas experiencias que he tenido. Y con todo me ha tratado bien, lo aseguro. Porque además es un caballero. Su puesta no es convencional, es fuerte, violenta, sangrienta, divertida, trágica, dolorosa, nada real”.
FESTIVALES Y PLANES
Aníbal, intelectual de agendas, escribe y planifica. “El 2009 está cerca. Necesito esperar que aclare un poco, todavía hay tormenta y llueve mucho en estos días, ¿verdad? Vamos a prepararnos para el Festival de Teatro de Occidente, que es del 7 al 16 de noviembre; luego viene el IV Festival Internacional de Monólogos en Diciembre, después el Niño Jesús, unos días de vacaciones y Año Nuevo, vida nueva, como es la tradición”.
-¿El Rey Lear no le apetece?
-Quisiera encarnar al rey Lear, quisiera muchas otras cosas. Se las voy a pedir al Niño Jesús, vamos a ver qué me trae. Voy a hacer una lista y tacharé lo que me traiga y volveré a pedir lo que me falte.

¡Viva Chelo Rodríguez!

Alexander Hernández Pocaterra nació en Valle de la Pascua, en 1979, y creció en una familia donde era el único hombre. Madre, tías y abuelas le revelaron bondades y aristas de la vida femenina. Así conoce y admirar a las mujeres y es por eso, y otras facetas íntimas, que debutó como dramaturgo con su unipersonal ¡Qué viva la menopausia! Ahí consigue demostrar, una vez más, que el teatro sí puede ser un delicioso y fino instrumento educativo, y además tener fines terapéuticos.
Actualmente hace temporada, en la Sala de Conciertos del Ateneo de Caracas, gracias al talento, el tesón y al trabajo de un equipo que ha coordinado con el director Rufino Dorta, donde destaca la actriz Chelo Rodríguez, elegante dama que a sus 66 años despliega gran experiencia vital y artística para impactar con la fuerza y la verdad de lo que hace y dice.
Ahí rompe lanzas por todas las hembras y en especial “cuando solitarias y en medio de una feroz fanfarria machista, hacen frente a una etapa crítica de sus cuerpos, cuando sus ovarios dejan de ovular, segregan menos estrógenos y progesteronas, y las menstruaciones son menos frecuentes, hasta que finalmente todo cesa. Ha llegado la menopausia y el segundo acto de sus existencias recién comienza”, puntualiza el novel escritor.
¡Que viva la menopausia! no abusa de la información médica sobre la pre-menopausia, la menopausia como tal, ni la temida post-menopausia. El autor hace elipsis literarias, recurre a metáforas escénicas (materializa y encarna a un exótico y raro clítoris, que hasta se declara gay) y plasma un entretenido y rumboso espectáculo donde Vilma del Pilar Aranguren (Chelo Rodríguez), vive sin complejos su panorama emocional, disfruta de su cuerpo e imaginación, al tiempo que imparte las mínimas instrucciones para vivir la inevitable transición donde hay desde disminución del impulso sexual, sofocos y enrojecimientos cutáneos, insomnio, irregularidades menstruales, alteraciones de la conducta, sudores nocturnos, infecciones, resequedades, relaciones íntimas dolorosas y hasta inexplicables infecciones vaginales.
Toda esa información precisa y básica, que los espectadores masculinos deben conocer e interiorizar para comprender a sus parejas cuando ellas vivan ese inevitable turno biológico, se “digiere” por el humor y el buen gusto del montaje minimalista, donde, además, los bailarines Juan Carlos Rodríguez y José Pablo Álvarez, conducidos por la coreógrafa Yurany Castro, insuflan alegría y vistosidad a las complejidades conceptuales y clínicas del texto y las situaciones que tal etapa provoca entre las hembras de la especie humana.
Hay que subrayar la valentía del autor al teatralizar esa existencial transición de la mujer, la cual insurge entre los 45 y 55 años y cuando se completa ya no puede volver a quedar embarazada. Alexander Hernández Pocaterra debe matizar más las acciones físicas que propone, para disminuir el didactismo, aunque el tema y el argumento no son nada fáciles de teatralizar.
Así, poquito a poquito, avanza el carromato teatral criollo.Gracias a gente como la que asumió este montaje que además rompe tabùes o esos falsos mitos de los que nadie quiere hablar en público.

sábado, octubre 25, 2008

Vida y amor para Theja

Las rocambolescas aventuras del patriota latinoamericano Joaquín Murrieta en los territorios californianos a mediados del siglo XIX, tal como las poetizara Pablo Neruda, lo metieron definitivamente en las actividades de un teatro comprometido, gracias al espectáculo que exhibió y con el cual hizo singulares temporadas en el viejo Ateneo de Caracas. Esa es parte de la saga de José Simon Escalona Acosta (Ciudad Bolívar, 14 de mayo de 1954), líder del grupo Theja, al cual ha conducido hasta convertirlo, con trabajo y estudio, además de la madurez de los años, en polo para desarrollo y modelo de creación de las artes escénicas. Una institución con ejemplar récord de no menos de 100 espectáculos para la cultura venezolana.
Pero “Chao”, cognomento de José Simón, debuta en Caracas a los 14 años como actor con la dramatización del poema Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejía, de Federico García Lorca, bajo la conducción de Edgar Mejías. Eso le gustó tanto que no se ha detenido desde entonces, teniendo como lema que “la vida y obra del sacrificado poeta granadino es nuestra guía e inspiración. Sin pasión por la vida o el arte no somos nada”. Y prueba de ello son sus 40 años artísticos
Nos ha correspondido reseñar todas las manifestaciones teatrales –desde actor hasta dramaturgo, pasando por director y diseñador, además de su concreta gerencia y exigente docencia- de “Chao”. Podemos afirmar que nada de su estética nos extraña, porque es de los criollos que tiene conceptos y maneras para materializar su original visión de las artes escénicas. Uno de los pocos artistas que se mantiene fiel a si mismo y que, como ave fénix, renace de policromas cenizas o de errores, que por supuesto ha cometido, porque la perfección es atributo de dioses y él es sólo artista. ¡Con dos como Chao…habríamos ganado todos para el desarrollo de la escena vernácula, lo comentaba Carlos Giménez en sus tardes de hastío!
Toda esta introducción es para recordar que durante el 2009, cuando su Theja festeja sus 35 años, los caraqueños veremos -en escenarios de varias salas- su más reciente trilogía dramática, integrada por De todas todas, “un verdadero estreno”, junto a De todo corazón y De todos modos.
Además, Theja debe desocupar su actual sede, el Teatro Alberto de Paz y Mateos, en Los Caobos, hacia el 16 de septiembre de 2009, fecha cuando la entregará al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, después de 20 años de vida útil para la comunidad y otros sectores artísticos. “No podemos administrarlo sin el apoyo oficial. No tenemos los recursos financieros para hacerlo y el tipo de teatro experimental y de investigación que mayoritariamente desarrollamos, no es rentable, no es comercial, por muchas razones que ya he explicado públicamente. Nuestras actividades artísticas, didácticas y de orientación social requieren del respaldo del Estado. Y al no tenerlo, pues debemos seguir nuestro camino, en otras salas o espacios”, ha reiterado Escalona.
Con el proyecto de exhibirla, “ a todo trapo”, a partir del 16 de enero de 2009, en el Teatro Trasnocho, Escalona ha “desempolvado” su pieza De todo corazón, protagonizada por Alfonso Medina y Nacarid Escalona, con quienes viajó para “probarla” ante el exigente público del Festival Internacional de Oriente. En Barcelona, el público, en dos funciones, los premió con centenares de aplausos, lo cual reitera que su texto, escrito en 1985 y estrenado diez años después, con Julie Restifo y Javier Vidal, está muy vivo y con tanta actualidad, porque el amor con obstáculos será siempre la materia pendiente de los venezolanos. “Sin un amor la vida no se llama vida”, como cantan Los Panchos, o refritaron los rockeros hijos del Nirvana.
De todo corazón es una deliciosa metáfora sobre las luchas que hay asumir cuando dos seres humanos –el y ella- insisten en ser felices, en volver a vivir juntos y en amarse sin preocuparse de los amaneceres, del futuro día, y vivir siempre en presente.
Vimos un emotivo ensayo general y fue un evocativo y grato viaje al pasado, porque, casi siempre, los amores idos recompensan con sabores, olores y sudores, y reiteran que hay que amar hasta el último minuto de cada día, porque nadie ha garantizado que hay más allá, o si existe otro mañana.
Sigue la historia
El estreno de Fulgor y muerte de Joaquín Murrieta fue en mayo de 1974, pero antes Theja, que emergió del Liceo José Ávalos (Coche-El Valle), había debutado en octubre de 1973, con su primera función en el Liceo Miguel Antonio Caro (Catia). Ahí participaron, además de unos 42 liceístas, Maigualida y Angélica Escalona, Juan Carlos Gardié, Pilar Romero, Marianella Yánez, Carlos Rojas y Enoc Cortez, entre otros. Luego fue al Ateneo para un Primer Festival Liceísta que organizó Edgar Mejías, del Ministerio de Educación, con el apoyo del profesor J.A. Porte Acero, y siguió en temporada apoyado por María Teresa Castillo. Carlos Giménez lo invitó al Segundo Festival Internacional de Caracas y así se mantuvo como representación oficial durante el resto de todas sus emisiones, hasta hace dos años. Está en la historia teatral venezolana y nadie lo saca de ella.

martes, octubre 21, 2008

Salvador Allende vive en teatro venezolano

A 35 años y varias semanas del bombardeo al Palacio La Moneda y la trágica muerte de su inquilino constitucional, los venezolanos veremos el montaje en español del unipersonal Allende,The Death of a President, del periodista argentino Rodolfo Quebleen. Producido por Mimí Lazo y bajo la dirección de Luis Fernández se presentará en el Teatro Teresa Carreño el próximo 29 de octubre y después tendrá cuatro funciones seguidas en la Sala 1 del Celarg, auspiciadas por la gobernación del estado Miranda, con la protagonización del primer actor Roberto Moll (Lima, 19 de julio de 1948). Será en enero del 2009 cuando el espectáculo recibirá más presentaciones.
Este unipersonal, en inglés, se estrenó en Theater for the New City, ubicado en la Primera Avenida y la calle 10, en el Lower East Side de Nueva York, el 30 de marzo de 2006, actuado y dirigido por los colombianos Ramiro Sandoval y Germán Jaramillo, respectivamente. Pudimos verlo en Manhattan y después aquí en Caracas, el 7 de septiembre de ese año dentro del Festival de Monólogos, que organizó el Ministerio de la Cultura en la sala Juan Bautista Plaza, con letreros en español. Su exhibición en Venezuela es un estreno en la lengua de Pablo Neruda, otra victima de esa hecatombe que intentó hundir a la nación suramericana.
Este Allende, La muerte de un presidente desarrolla en escasos 65 minutos las últimas horas de la vida de Salvador Allende, pero el tiempo cronológico de lo acaecido ese martes 11 de septiembre de 1973, en el palacio presidencial está roto, pues Quebleen consideró necesario incluir situaciones acontecidas en distintas horas de la mañana de ese día. Su muerte se produjo alrededor de la 2:30 PM. Había llegado a La Moneda a la 7:30 AM. También se incluyen comentarios del mandatario expresados en otras horas durante esa fecha.
Quebleen (Rosario,1938) hizo una pieza de estremecedora poesía, donde utiliza las técnicas del monólogo para mostrar su versión de lo que pasó por la aguerrida ánima de Salvador Allende, durante aquel trágico 11 de septiembre, refugiado en su despacho. No hay anacronismos ni invenciones, lo que sí abundan son las reflexiones trágicas de un latinoamericano que asume su sacrificio como la cuota que tiene que pagar un pueblo sediento de redención. Un personaje de dimensiones gigantes como los héroes del teatro griego. Un hombre que asumió su compromiso ante la historia y pereció en su sitio. ¡Un valiente, cosa rara en estos tiempos de tantas cobardías maquilladas y traiciones disfrazadas!“
El pueblo no quiere violencia. No necesita la violencia. Soñamos con una sociedad distinta y queremos luchar por ella, sin ser imitadores. La revolución chilena la haremos con gusto a vino tinto y sabor de empanada de horno”. Así se despidió su presidente. Con esas palabras, trasmitidas por Radio Magallanes, él estaba certero que su sacrificio no sería en vano y alertaba a su gente porque un fracaso podía ser transformado en una extraña victoria.
¡Ahora es personaje teatral y vivirá eternamente!

Kurt Cobain es un gran pretexto teatral

Karin Valecillos es una caraqueña de escasos 30 años que ya tiene un creciente prestigio como dramaturga. Participa en el colectivo Tumbarrancho Teatro, fundado en 2006, el cual le ha escenificado desde 1997 su pieza Lo que Kurt Cobain se llevó, la cual hace temporada actualmente en la Sala Experimental del Celarg, con las actuaciones de Giovanny García, Nathalia Paolini y Jesús Carreño, quien además funge como director, y la sonora participación del trío “Abogados de Murphy” (Rey Secuiu, guitarra; Orlando Silva, batería; y José “Masa” Vidal”, bajo).
AUDAZ CREACIÒN
Lo que Kurt Cobain se llevó no es la pieza de una socióloga de avanzada, ni tampoco el jeroglífico escénico de una psicóloga revisionista. Es, eso sí, la audaz creación de una licenciada en Letras (UCAB) que se hizo teatrera tras los talleres realizados con Frank Spano, Héctor Manrique, Gladys Prince y Elio Palencia, y actualmente se gana la vida, porque necesita comprar el pan y otras viandas, como libretista para las televisoras, donde ha recibido el invalorable apoyo de Carolina Espada, su madrina de bautizo.
Se trata de una novedosa historia teatral, que no dura más allá de 70 minutos, donde se le propone al público, por intermedio de tres venezolanos treintones, una interrogante sobre si Kurt Cobain, el cantante líder de la banda de rock Nirvana, se suicidó o fue asesinado, el 5 de abril de 1994, a los 27 años. Una duda que todavía está en las mentes de muchos de sus seguidores, quienes no han encontrado respuesta satisfactoria alguna.
La anécdota gira alrededor de Ricardo ( Giovanny García) y Ariadna (Nathalia Paolini), quienes son pareja desde la adolescencia, cuando un 5 de abril se reúnen para recordar a su ídolo Kurt Cobain, un encuentro que los enfrentará a las dudas de saber si el tiempo también se llevó el amor que se tenían. A la reunión llega Cheo (Jesús Carreño), el único amigo de ambos, y quien los acompañará esa noche para ser testigo del conflicto de la pareja, lo que es además el reflejo de su soledad. Los tres se confrontarán con los sueños no realizados y el significado de la palabra “libertad” que les inspiró el propio Kurt Cobain. Todo eso transcurre dentro de una atmósfera amenizada por la banda “Los Abogados de Murphy”, quienes interpretan en vivo los temas del artista. ¡Fascinante ceremonia de exorcismo con rock y licor como aderezos!
CUESTIONAMIENTOS
La metáfora que plantea la autora es una reflexión sobre el destino de una generación destinada a ser contestataria y que luego se adormeció. Es un cuestionamiento sobre la juventud, los sueños y la desilusión de todos aquellos que alguna vez quisieron cambiar el mundo y fue el mundo el que los transformó o los absorbió con “terapias consumistas”. Toda una generación que encontró en las letras de Nirvana, y en sus ritmos, una representación de sus angustias, dudas y reclamos, ante una sociedad que sólo se conformaba con entretenerlos en lugar de comprenderlos, pero que después los involucró en sus procesos al no poder materializar sus ideales. Algunos terminaron como carne de cañón en los conflictos del Medio Oriente o el tráfago del mercado bursátil. O es el caso de los venezolanos de la clase media que se marcharon a Miami o están frustrados por no haber logrado lo soñado y ahora medran en diversas profesiones.
Karin Vallecillos ha utilizado la saga de Corbain, pero muy bien podría haberlo hecho con los Beatles y lo que ellos afectaron, por así calificarlo, a la generación de los 60, que ya se sabe a que llegó o donde está. Ella, que tenia 16 años cuando hizo mutis Kurt Cobain, no se propone disquisiciones sobre “la cultura del imperio inoculada en las comunidades juveniles de los países de la periferia de la influencia del dólar”. Nada de eso. Partió de la necesidad de contar algo, de abordar aquellas cosas que la conmueven generacionalmente, lo que transcurre en las naciones latinoamericanas, pero en especial lo que acontece en su Venezuela. Le gusta crear historias que conmuevan y que hayan pasado o estén transcurriendo. Descarta escribir sobre situaciones abstractas o absurdas. Por ahora sus técnicas son clásicas, porque crear personajes es su mayor satisfacción, por ahora.
EL ESPECTÁCULO
Para el director Jesus Carreño su montaje descansa todo su peso en la acción escénica que se desprende del preciso ritmo del trabajo actoral, así como en sus cuerpos y, como es obvio, en las violentas y trasgresoras palabra que aporta el texto. Busca impactar al público no sólo con la virulencia de sus palabras sino tambien por la utilización de esa música rockera que estremece con su acompañamiento a la mayoría de las escenas. ¡Y lo consigue!
Las actuaciones hiperrealistas llegan incluso a molestar a la audiencia, por la veracidad de la escena, los atrapa y los lleva a que hagan su catarsis y decidan por sí mismos si es correcto o no el rumbo que ha tomado cada uno de los tres personajes con sus vidas.
La gente de Tumbarrancho Teatro se propone ofrecer este espacio de conexión lúdica con los jóvenes, quienes están ávidos de voces que hablen en su idioma y entiendan sus contradicciones. Es por eso, que la cita para todos aquellos seguidores de Nirvana y de las canciones de Kurt será viernes y sábados a las 8:00 p.m. y domingos a las 6:00 p.m., en la Sala Experimental Sótano 3 de la Casa de Rómulo Gallegos.
No hay que olvidar que con el éxito de su banda rockera, Cobain se convirtió en una celebridad en el ámbito mundial, una posición incómoda para alguien que dijo “Famoso es la última cosa que quise ser”. ¡El teatro criollo, pues, está cambiando... y es para su bien!

domingo, octubre 19, 2008

La guerra es de todos

¿Para dónde vamos? ¿Qué nos depara el futuro? ¿Cómo puede la cultura salvarnos? Son tres de otras variopintas preguntas que se hará el espectador tras ver al preciso espectáculo La guerrita de Rosendo y sumergirse en la metáfora sociopolítica que propone su autor Gilberto Pinto (Caracas, 1929). Una mensaje que se materializa en el Teatro Luisela Díaz gracias al director Carmelo Castro y al cuarteto de criollos (todos menores de 30 años) quienes asumen sus difíciles personajes ambientados en el último tercio del siglo XIX venezolano, ese que siguió a la Guerra Federal y preparó la llegada de los andinos al poder por más de 40 años.
Pinto en La guerrita de Rosendo presenta a un mulato que gracias a su astucia exhibe el grado de oficial de las tropas liberales (los amarillos), pero que es sometido a juicio por sus compañeros de armas, tras sus desmanes con la población, abuso de poder, corrupción y, por si fuera poco, violó a una mujer humilde. Todo parece culminar con el fusilamiento del militarzote, pero no es así. Ahí queda abierta la situación siempre crítica del ciudadano de pie frente al que tiene las armas y que con ellas apuntala, con razones o sin ellas, al poder gubernamental.
El montaje, el cual no supera los 65 minutos, bien logrado por Castro, es una tragicomedia donde todo está avisado. Rosendo Calcurían (Luis Serrano) vive sus últimos arrebatos hormonales con Ermelinda Hinojosa (Maryeliz Montilla), sin preocuparse que podrá ser apresado y rematado. Lo suyo es saciarse, porque no sabe si tendrá otro amanecer ante sus pupilas. Es de los que disfruta su momento, más nada. No existe, simplemente vive. A él y a todos los de su caleña no le importa para nada los demás. Y por eso se condena, porque sus asuntos personales están por encima de ideologías e intereses de las comunidades a las cuales pertenecen.
La metáfora artística que propone Pinto es obvia. Una advertencia para los que convivimos en esta sociedad, donde la tentación siempre está presente, pero es el ciudadano quien toma las decisiones. “El hombre es, lo que él se hace”, parafraseando a Jean Paul Sartre.
El mismo Pinto ha dicho que estamos a un paso del salvajismo total. Visto de esa manera, el único camino para salvarnos es la urgente refundación de los valores del país, promover una profunda educación basada en la libertad y volcarnos hacia la cultura. Mientras tanto, seremos hombres incompletos, como define Paulo Freire al ser humano sin educación.
El director Castro (sobrino nieto del general Cipriano Castro) afirma que el artista siempre arriesga, todos los días camina como el funámbulo sobre la cuerda floja sin redes de protección. Y en el caso de Pinto, este escribió La guerrita de Rosendo hace más 30 años, cuando la renta petrolera daba para todo los excesos, como ahora, y eso es lo que convierte a esta obra en un clásico porque no pierde vigencia. “Su mensaje está claro: todo movimiento político, por muy preñado de buenas intenciones que esté, estará condenado al fracaso si abriga la semilla de la corrupción y no lo combate con verdadero deseo de justicia. Sobran los ejemplos a través de la historia de la humanidad”.
Todo lo que se conoce de la dramaturgia de Pinto se enfoca de manera descarnada hacia lo social y político, eso quiere decir que toda su obra está muy comprometida. Y La guerrita de Rosendo, por la temática y los personajes, pareciera tocarnos muy de cerca en este momento. Pero no hay que olvidar que Venezuela desde 1811 ha tenido 25 constituciones o cartas magna y un Estatus Provisional, caso único en América. Eso habla de nuestra inmadurez política y de nuestra mezquindad a la hora de ponernos de acuerdo desde lo elemental hasta lo más trascendente.
Castro, que no es un director egoísta o ese que nada más le interesa solazarse llevando a escena con lo que se encapricha, a la hora de escoger la obra también piensa en el lucimiento para el actor y por supuesto que en el público, “la razón de nuestra existencia”, ya que “el teatro es un espejo y el espectador debe llevarse preguntas o respuestas, afirmaciones o inquietudes para su casa, eso es lo que hacemos en el grupo Thalia”.
Profesionales
Carmelo Castro (Caracas, 1954) reconoce que ensayaron tres meses, aunque trabajaba en el proyecto desde finales de 2007. La yunta protagónica del elenco pertenece al Grupo Thalía, conformada por Luis Serrano y Maryeliz Montilla. Daniel Landa, quien personifica a Cristóbal, se graduó en la Academia de Venevisión y ha trabajado con Levy Rossell; Christian Riveros, que es Jacinto, egresó del Centro Integral de Capacitación Actoral, y Jeskar Fuentes, El Cunaguaro, estudia en la Unearte y anteriormente en la Escuela Juana Sujo y en el Grupo Actoral 80. Ahora tratan de convocar a los espectadores durante la temporada que realizan en el Teatro Luisela Díaz. Después irán a las provincias y harán una temporada en otra sala caraqueña, durante el 2009.