miércoles, septiembre 30, 2009

El Quijote no existe

Para impedir que el legado de Horacio Peterson se mezcle con las hojas secas que arrastra el tropical ventarrón del olvido, la trabajadora cultural Carmen “La Negra” Jiménez, apoyada por amigos y con el respaldo del Centro Simón Bolívar, colocó sobre sus hombros la empresa de mantener funcionando al Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, fundado hace 37 años y ubicado en la salida sur de la estación Bellas Artes del Metro caraqueño, desde 1994.
“El Laboratorio” se ha transformado en una “caimanera” para evaluar a nuevas generaciones de comediantes. Por ahí han desfilado decenas de muchachos y muchachas deseos de ser vistos por público, directores y productores, además de críticos y periodistas. Peterson (Coquimbo, Chile, 22 de abril de 1922/Caracas, 25 de noviembre de 2002) prosigue apuntalando, como siempre lo hizo, al desarrollo teatral de esta Tierra de Gracia, que lo dejó trabajar, amar y crear. ¡Gracias maestro!
Ahora, como ya es tradición, "El Laboratorio" presenta al actor Ernesto Montero con el monólogo El Quijote no existe, texto que Jorge Díaz (Rosario de Santa Fe, Argentina, 20 de febrero de 1930/Santiago de Chile, 13 de marzo de 2007), etiquetado como “dramaturgo del absurdo”, escribió y codirigió para festejar sus primeras 100 piezas teatrales, con la actuación de Pablo Krög, en enero de 2006 en la capital chilena.
El Quijote no existe, creado antes de que le diagnosticarán un cáncer al esófago a su dramaturgo, representa la crisis de un escritor trasgresor y para ello su narración escénica se desarrolla contra la lógica del tiempo y el espacio, por lo que salta del español 1604 al neoyorquino año 2000,y presenta a Miguel de Cervantes enviando su legendario texto a una editorial de Manhattan, pero recibe en su correo electrónico una negativa y además la recomendación de hacer un curso de escritura creativa en una universidad gringa.
Por obras como esta, al parecer entre las últimas que escribió, a Díaz lo “matrimonian” con el teatro del absurdo, pero la verdad es que el debutó en los escenarios chilenos precisamente porque actuó en una pieza de Eugene Ionesco y porque enfatizaba que le teatro del absurdo podía ser muchas cosas, menos absurdo.
La libérrima versión venezolana y el montaje que logran Adolfo Nitoli y Morris Merentes, muestran al enloquecido Cervantes tras publicar la primera versión del Quijote, en 1604, pero al menos permite la impactante performance de Ernesto Montero (Los Teques, 1987), quien tiene un “duende” histriónico que conmueve por la fuerza de sus acciones y sus habilidosas caracterizaciones, pero aún es “un diamante sin tallar”, a la espera de textos más cuidados o mejor versionados y directores que gradúen su natural pasión juvenil. ¡Ojala que este joven pueda estudiar un poco más y tenga suerte con quien lo lleve a la escena!
En síntesis, hay una nueva generación que está preparándose para ocupar el espacio que les van dejando sus mayores, espacio que no ha sido fácil crear y mantener, como pudiera contar “La Negra” Jiménez.

martes, septiembre 29, 2009

El teatro pide tolerancia

A Dios rogando y con el mazo dando es el lema de vida del teatrero Giovanni Reali, quien, mientras actuaba en el espectáculo La peor de todas, de Iraida Tapias, laboraba su versión escénica de Un día particular para mostrarla, gracias al trabajo actoral de Roberta Zanchi y Antonio Urdaneta, ante una audiencia exigente como es la que paga su boleto en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural, conocido además como el Ateneo de Caracas del siglo XXI.
Reali confiesa que “formalmente” lleva dos décadas en las lides teatrales y esa aventura existencial comenzó con el grupo del Centro Italiano Venezolano de Caracas. Subraya que una vez terminados los estudios en la universidad, se tomó en serio el trabajo artístico y comenzó a cursar actuación en los talleres del Celcit. “Como director llevo menos tiempo, unos nueve años, quizás, pero nunca pensé en hacerlo. Había sido asistente de dirección escénica de óperas y de allí me invitaron a llevar a cabo un proyecto estudiantil de cantantes líricos y una cosa fue llevando a la otra. En cuanto a la adaptación de textos lo hago siempre y cuando exista la necesidad, por conveniencias prácticas, ya sea de elenco, de montaje, de producción o de tiempo incluso. Toda esa experiencia la apliqué para materializar Un día particular a partir de la versión que firma Gigliola Fantoni, después del éxito que tuvo la película Una Giornata Particolare, escrita por Ettore Scola y Ruggero Maccari, dirigida por el propio Scola y producida por Carlo Ponti,con Sophia Loren y Marcello Mastroianni, que son las luminarias que dan vida a estos personajes en la película hacia 1977”.
Lo que sucede en este “día particular” a la venezolana, es el encuentro de dos seres marginados, etiquetados, excluidos. Particularmente ese día, estos dos seres se encuentran y tienen la oportunidad de ser realmente lo que son, sin máscaras. Estos seres encuentran uno en el otro un desahogo, alguien donde poder volcar sus temores, sus sueños venidos a menos. Se dan el permiso de preguntar y preguntarse, ver y verse, en fin, de reflexionar, darse cuenta de quienes son y que están haciendo con sus vidas.
-¿Por qué se atrevió con este texto de Ettore Scola?
-Cuando la pieza llegó a mis manos me pareció una hermosa y muy conmovedora historia. Tenía mis temores por el marco político que envuelve a los personajes Antonieta y Gabriel, dada la situación que estamos viviendo en estos días en nuestro país. Pero analizando bien el texto, los actores y yo nos dimos cuenta que la obra más que de política habla de gente, de exclusión, de tolerar, de hacer las paces, de amar. Y esto fue lo que nos dio ánimo para seguir adelante con el proyecto. Sobre todo porque nos parece muy pertinente.
-¿Cómo fue ese proceso con el texto y con la puesta en escena tan mínima?
-La adaptación que hace Gigliola Fantoni es muy fidedigna a la película, en esa versión están los personajes secundarios, los hijos y el marido de Antonieta, la portera, unos guardias. Decidí eliminar todos esos personajes y dejar solo a los personajes centrales, creo que esto le da más contundencia a la soledad en la que están envueltos. Resolver la puesta fue más trabajoso, porque la obra además de ser totalmente naturalista se desarrolla en tres espacios diferentes, dos apartamentos y la terraza del edificio. En el proceso surgió la idea de sustituir los apartamentos por celdas y vestir a los personajes con uniformes, con esto simplificamos y conceptualizamos no solo el entorno opresor en el que viven los personajes sino también el encierro humano en el que están debido al mismo entorno. Por esto también el minimalismo en la utilería, para mostrar la austeridad en la que están dichos personajes.
-¿Satisfecho por lo logrado?
-Mucho. Y además sorprendido. Tenía mis dudas sobre si funcionaría la puesta, pero viéndola en la sala creo que lo que queríamos decir se logra.
-¿No le teme a los juicios negativos del público?
-Siempre se tiene ese temor, pero es parte de este trabajo. Al presentar una obra nos exponemos a cualquier clase de comentarios. Por supuesto que siempre duelen las críticas negativas y sobretodo las mal intencionadas. Pero si se trabaja con empeño y este empeño está sustentado por el estudio, al menos nos queda la consciencia tranquila que el resultado es lógico o se aproxima a ello. Ahora si gusta o no gusta ya no depende de nosotros.
-¿Cree que esta pieza y su puesta tiene vigencia aquí o en cualquier del mundo donde se persiga a los diferentes?
-La pieza aún cuando fue escrita a finales de los 70, tiene mucha vigencia hoy en día, aquí en Venezuela y en cualquier lugar. Existió, existe y seguirá existiendo “la persecución a los diferentes”, apartar, censurar, castigar, burlar a los diferentes, a menos que la humanidad de un gran salto adelante y cambie. Todos hemos sido excluidos de alguna manera en alguna etapa de nuestras vidas, o al menos nos lo han hecho sentir. Por tener características físicas determinadas, por nuestras creencias religiosas, inclinaciones sexuales, tendencias políticas, en fin. Creo que nadie se escapa de esa sensación de rechazo que a veces se produce sobre nuestra manera de ser o pensar. Con la puesta quiero resaltar ese temor a ser lo que somos cuando el entorno es contrario a nuestra identidad.
-¿Qué espera de este espectáculo?
-Compartir con el público una reflexión sobre la tolerancia. Palabra tan justa y necesaria en estos tiempos de crisis que estamos viviendo, a nivel nacional y mundial.
-¿Qué quiere hacer después?
-Son muchas las cosas que me están rondando en la cabeza, óperas, experimentar con teatro griego. Con respecto al trabajo en conjunto con Roberta y Antonio siento que ya es hora de incluir a otras personas para que los procesos sean más nutritivos. La experiencia tanto en la obra En compañía como en esta ha sido muy grata y estimulante, siento que los tres hemos crecido mucho como artistas, lo cual nos llena de mucha satisfacción.


sábado, septiembre 26, 2009

Zamora volvió a la lucha

Inigualable y trágica historia en una corta vida. El asesinato del general Ezequiel Zamora, cuando aún no había cumplido 43 años, fue fatal para las clases oprimidas de la Venezuela del siglo XIX, que quedaron sin líder, y sirvió o apuntaló a las oligarquías en el mando de la nación, de donde salieron, temporalmente, con el ascenso del general Cipriano Castro a la Presidencia, en 1901. Ese crimen llevó a esta nación al camino proceloso del subdesarrollo social y político, del que, ojala, pueda salir en este expectante siglo XXI.
Es lo primero que podemos decir tras haber visto dos veces el largometraje (dura 128 minutos) Zamora, tierra y hombres libres, escrita y dirigida por Luis Britto García y Román Chalbaud, respectivamente. Esta película, que llegará a las pantallas cinematográficas venezolanas el próximo 2 de octubre, gracias a la gestión del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, es una producción de la Villa del Cine, distribuida por Amazonia Films.
Esta trepidante producción plasma la vida pública de uno de los personajes más importantes de nuestra historia: Ezequiel Zamora (1 de febrero de 1817 — 10 de enero de 1860), auténtico “General del Pueblo Soberano”, hombre que luchó por la dignidad y la emancipación de los pueblos oprimidos en la mitad del siglo XIX. Un héroe sin medias tintas en los eventos de la Guerra Federal, que representó un elemento clave en el desarrollo de los movimientos populares, los cuales lo convirtieron en férreo luchador en contra de la oligarquía terrateniente. Un auténtico luchador por la liberación de los esclavos y la igualdad de los pueblos.
Con un guión preñado de un sano compromiso ideológico, que logró desarrollar el escritor, dramaturgo e historiador venezolano Luis Britto García, esta Zamora,tierra y hombres libres viene a ser la primera película histórica sobre los hechos que acaecieron en plena mitad del siglo XIX. Ahí está su perfil existencial, con impactante vehemencia, donde destaca el indomable carácter del más importante líder popular de ese siglo, que es sacrificado en una siniestra conjura por sus supuestos amigos. Asimismo, la pieza fílmica luce didáctica por la narración de las disputas entre los cabecillas de los partidos Liberal y Conservador, y por las escenas de la legendaria Batalla de Santa Inés, donde Zamora demostró su gran pericia en la conducción de tropas militares.
Su óptima puesta en escena, la pulcra fotografía, además del comedido uso de novedosos efectos especiales, y la participación de más de 5.000 extras, hacen de esta obra fílmica un magistral aporte artístico para la nueva generación de películas hechas en Venezuela.
No podíamos olvidarnos de Francisco Cabrujas, reputado compositor responsable de la espeluznante música de Zamora, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Lara, bajo la dirección de Tarcisio Barreto.
Ahora el soberano, descendiente de aquellos que le dieron el merecido título de general a Zamora, tendrán que verla y manifestar su opinión. ¡Otra vez más, el cine copia a la vida, en este caso, a la historia!
Actores
Alexander Solórzano (Zamora), Eric Ekvall (Gaspers), Antonio Machuca (Flores), Julio César Mármol (José Antonio Páez), Verónica Arellano (Barbarita), Israel Moreno (Juan V. González), Dilia Waikkarán (Paula Correa), Asdrúbal Meléndez (Rangel), Gustavo Camacho (Julián Castro), Antonio Delli (José Tadeo Monagas), Manuel Escolano (Iriarte), Dimas González (Espinoza), Luigi Sciamanna (Antonio Guzmán Blanco), José Torres (Tiburcio), Cesar Saffont (Morón), Daniela Alvarado (Viviana) y Anastasia Mazzone (Estefanía Falcón) y miles de anónimos interpretes le dieron realismo a sus personajes, Nunca antes vimos tantas generaciones actorales en pugna por hacerlo bien.
Sinopsis
En un inmenso escenario, o un gran cuero seco para algunos, como puede explicarse a la Venezuela de mediados del siglo XIX, la polarización entre liberales y conservadores, agrupaciones políticas de la oligarquía que se habían apoderado del poder y la hacienda pública, marcaba la agenda política. Las desigualdades de la sociedad colonial, que no fueron superadas por la devastadora Guerra de la Independencia, mantenían a campesinos y esclavos bajo el yugo de los ricos y terratenientes. Insurge Ezequiel Zamora, hijo de un guerrero de Simón Bolívar, quien, movilizado por profundos ideales de libertad, encabeza una lucha que intenta borrar las desigualdades sociales y repartir equitativamente las tierras. Batalla como ningún otro héroe lo había hecho, pero la traición de sus aliados lo sacrifica

Cabaret en Uneartes

Se viven tiempos de revoluciones o de cambios, o como lo quiera rotular la audiencia venezolana, que es la que importa verdaderamente. Y lo recordamos porque la Compañía Nacional de Teatro (CNT) –la creó el presidente Jaime Lusinchi y la comandó Isaac Chocrón durante varios años- para estar a tono con el flujo y reflujo social, puesto en marcha hace ya una década, hizo una mini temporada en la Sala Anna Julia Rojas, de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Uneartes), con una versión compacta de El eco de los ciruelos, excelente espectáculo que fue exhibido durante el primer semestre del 2008, en el Museo de Bellas Artes.
Se trata de una síntesis de esa magistral puesta en escena, realizada por Miguel Issa (Caracas, 1963), donde utilizó fragmentos de textos del dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht. Este director supo plasmar, de forma magistral, la esencia del intelectual germano, y logró así un espectáculo multidisciplinario que, en esa oportunidad, contó con 36 artistas, entre músicos, actores, bailarines y diseñadores, para impactar al medio cultural y teatral, pues estaba especialmente dirigido hacia los tirios y los troyanos que pululan en esta Caracas.
Para el montaje del 2009, cuya duración no supera los 80 minutos, se tomaron algunos textos de Brecht y la música de Kurt Weill, para recrear un lúdico cabaret alemán, preñado de denuncias sobre las sociedades burguesas que siempre se han debatido entre el bien y el mal, entre el dolor y la alegría, entre el odio y el amor.
El eco de los ciruelos continúa siendo una invitación al goce y la reflexión, todo un exquisito acto teatral que reitera cómo el hombre es el mismo ser a pesar de los siglos, como lo reitera un texto que dice: “Dichosos aquellos que creen que el hombre cambiará, pero el hombre nunca cambiará en nada”.
Son 80 minutos de trepidante ceremonia que oscila entre la danza y el teatro esperpéntico, con elementos del cabaret de la Alemania nazi y patéticas actuaciones con poemas y textos que estrujan el alma del espectador más duro. Donde el dramaturgo visionario critica al hombre en todas sus facetas, desde lo más puro, hasta lo más miserable.
Esta versión contó con los intérpretes Carla Barquero, Simona Chirinos, Yarua Camagni, Khalil Gómez, Francisco González, Jesús Javier Hernández, Christrian Jiménez, Brian Landaeta, Roy Lorenzo, María Jesús Mendible, Xiomara Mistage, Carolina Petit, Katerine Pimentel, Ildemar Saavedra, Eliana Santander. Además de los músicos Juan Manuel Sánchez, Jesús Milano, Néstor Viloria, Rodrigo Pimentel, César Anuel y Hayram Domínguez.
Y aquí hay que resaltar, la tarea adelantada por Miguel Issa -artista de bajo perfil, pero autor de importantes creaciones escénicas- quien gracias a su consecuente labor, como coreógrafo y realizador de no menos de 30 espectáculos de danza-teatro, se ha convertido en un esteta a quien todos quieren contratar para saborear el éxito de sus producciones.
Los brechtólogos se dieron un “banquete” y los que no conocían a este artista tendrán que leerse sus piezas, atraídos por su total vigencia. Una vez más, Brecht, muerto a los 58 años en 1956, ha inspirado a los actores, bailarines y músicos criollos por su honestidad y compromiso, por su dialéctica, por su pasión y sencillez.

jueves, septiembre 24, 2009

Un busto al cuerpo

Gracias a Dios el teatro venezolano no es únicamente el que se produce y exhibe en Caracas. En el resto del territorio nacional hay una constante actividad escénica. Existen agrupaciones, con un sólido prestigio, que haciendo esfuerzos financieros, como es obvio, vienen a la capital de la República para mostrar su aciertos. Lamentablemente, no se ha podido coordinar un permanente circuito que permita a los caraqueños ver lo que se hace en la provincia, como tampoco abundan los elencos capitalinos que pueden viajar a las regiones para mostrar sus espectáculos, salvo los que son producidos por empresarios duchos en la comercialización del teatro.
Y recordamos esto en ocasión de que la agrupación Cuatro Fuego Producciones vino desde Maracay para hacer temporada en la sala del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas. Bajo la egida de Hans Velásquez está exhibiendo la obra Un busto al cuerpo del madrileño Eduardo Caballero (52 años), serio y entretenido alegato existencial, en ritmo de farsa, sobre las operaciones reconstructivas, especialmente las que se hacen las féminas para aumentar o disminuir el volumen de sus glándulas mamarias.
Caballero, que, además de dramaturgo -comenzó en 1984 con Rosaura y hasta ahora tiene no menos de 20 textos, casi todos representados- es director de escena y profesor de actuación en la Escuela de Arte Dramático de Madrid. Por intermedio de Un busto al cuerpo (1999), versionada por Lorena Romero, quien también actúa al lado de Laila Colmenares e Ygnir Romero, se le propone al público una serie de agudas reflexiones sobre los ¿por qué? y los ¿para qué? que mueven a los seres humanos para someter sus cuerpos delicadas, o riesgosas, cirugías, en la búsqueda de las más intimas satisfacciones personales, o en pos de la realización de metas profesionales o, simplemente, para estar a tono con los cánones que dicta la moda.
En síntesis, para decirlo en lenguaje más sencillo, se aborda la razón o la sinrazón de las operaciones para incrementar o reducir los pezones femeninos (también hacen lo mismo, pero con menos frecuencia, a los varones), tema utilizado, de manera exacerbada, por la televisión, el cine y la literatura a partir de la novela Sin tetas no hay paraíso (2005) del colombiano Rafael Bolívar.
El espectáculo teatral de la multidisciplinaria agrupación Cuatro Fuego Producciones impactó por la simpleza de su propuesta escénica y, especialmente, gracias al desenfado de las tres actrices, desconocidas en Caracas, y particularmente por la veracidad que lograron darle a sus personajes, ya que advirtieron, de manera didáctica los pro y los contras de esa moda, peligrosa, para más de una dama o un caballero, por las complicaciones clínicas que pueden presentarse.
El Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, ubicado en la salida sureste del Metro de Bellas Artes, fue fundado por el maestro Horacio Peterson (Coquimbo, Chile, 22 de abril de 1922/Caracas, 25 de noviembre de 2002), tras salir del Ateneo de Caracas, en 1971. Ha seguido funcionando gracias a la pasión y el talento de Carmen “La Negra” Jiménez, al frente de un puñado de aguerridos maestros, además del generoso apoyo del Centro Simón Bolívar, y la consecuente presencia del publico y de decenas de agrupaciones de jóvenes artistas.
¿Cuántas agrupaciones del interior de la República quisieran hacerse ver en Caracas?

miércoles, septiembre 23, 2009

Magia y religión en la obra de Chalbaud

“El teatro, la magia y la religión son invenciones de los humanos, y especialmente de los artistas o intelectuales o pensadores, quienes se han dedicado a esas tareas desde hace miles de años. Ahora que estamos en este trepidante siglo XXI, gracias al desarrollo del cine, la televisión y la Internet, la utilización de lo mágico religioso, como lo denominan los periodistas, se ha repotenciado mucho más y llega así a millones de personas. Y por eso puedo predecir que nadie escapará de las prédicas religiosas ni las creencias mágicas”.
Así se expresa Román Chalbaud (Mérida, 10 de octubre de 1931), importante dramaturgo y reconocido cineasta, lector consecuente de Últimas Noticias. “Desde los años 40, cuando vivíamos en San Juan, con mi mamá, mi abuela y mi hermana, y es por eso que en sus páginas encontré, y seguiré, encontrando materiales populares para mis creaciones, y esto lo he dicho siempre, especialmente en sus páginas rojas; como es el caso de mi obra Los ángeles terribles, el ritual mágico de un anciano con unos niños y niñas y una fiesta que organiza con extrañas muñecas, una historia sacada de un noticia ultimeña de sucesos”.
-¿Por qué liga teatro con magia y religión?
- El teatro, la magia y la religión son rituales populares, algunos totalmente lúdicos y otros sacros, porque aquellos seres humanos prehistóricos inventaron los dioses, los crearon y a ellos les ofrecían sacrificios; de ahí nació la magia y después derivo en religión. Y eso, por supuesto ha evolucionando en cada una de esas disciplinas. Y ahora tienen caminos independientes, pero comunicados entre si. Y aquí quiero repetir, lo que encontrarás en alguna página web –maravilloso invento que sustituyó a los diccionarios en papel-, que magia es la capacidad de los magos para modificar la realidad sin medios estrictamente causales. A esos seres humanos extraordinarios también se le llaman brujos o brujas. Y hay múltiples historias sobre esa gente que existió, y todavía existen, para ejercer la magia o la brujería. Y ahora la televisión y el cine los utilizan mucho, como es el caso del maguito Potter, además todo un personaje de la literatura de masas.
-¿Como utilizó la religión o la magia y los milagros en sus teatros y en sus películas?
- Todo eso ha estado presente en mis creaciones y también en mi vida personal, como lo contaré más adelante. En mi teatro y en mi cine he utilizado una serie de altares populares, donde están presentes imágenes y esculturas, no solo de santos sino de políticos, médicos y hasta de gobernantes. Yo he encontrado altares donde han colocado efigies del presidente Chávez. La gente cree en ellos y les ponen velas y los invocan, porque necesitan creer en algo y puede ser un cantante o un jugador de pelota o algún político. Así ha sido, y seguirá siendo durante muchos siglos más. La humanidad necesita amar, adorar o creer en alguien todopoderoso, en sus dioses, que son inventos de las sociedades. Los curas dirán otras cosas.
-¿Por qué utiliza altares en sus teatros y sus películas? ¿Cree en eso o son rellenos de utilería o escenografías?
-Nunca son rellenos ni adornos. Son elementos básicos en mis propuestas estéticas. El pueblo, la gente, o el público, creen en eso y se identifica con ellos, porque son símbolos culturales. Por ejemplo, en mi obra teatral Caín adolescente, que después se llevó al cine, utilizo elementos de la Navidad, los Carnavales y la Semana Santa, que son soportes o el contexto donde están los personajes. Eso mismo se repite en mi pieza La quema de Judas y en mi drama Sagrado y Obsceno, después en la película El pez que fuma, donde hay elementos de esas creencias populares, como es la presencia de las prostitutas en un manantial donde son bendecidas Lo mágico religioso también está presente en los guiones o los textos de los personajes. Todo está sumergido en esa magia o esa creencia, esa maravillosa fe popular, porque pueblo no es solo los pobres, si no también los ricos, porque pueblo somos todos.
-¿Cree en esas costumbres populares? ¿Ha estado involucrado en algún milagro o predicción?
- Soy pueblo y nado en esas creencias populares. No puede negarme a sus influencias y hasta podria decir que no creo en las brujerias, ni soy supersticioso…pero de que vuelan, vuelan. En lo personal tengo una historia curiosa, que me comenzó en los años 50, durante la época del general Marcos Pérez Jiménez. Ocurrió que conocí a Beatriz Veit-Tane, maga o bruja, que después se convirtió en sacerdotisa de María Lionza. Ella me inspiró un personaje en La quema de Judas, en teatro y en cine. Ella quiso que le diera ese rol, pero yo opté por Hilda Vera. Con eso lo que conseguí fue que me maldijera y me amenazara con una desgracia apocalíptica. Nada pasó desde entonces, y estamos hablando a más de 40 años de esos acontecimientos.
-¿En Zamora, su película numero 24, hay elementos mágico religiosos?
-Totalmente mágico religiosos no hay, aunque si tengo un personaje, encarnado por Antonieta Colón, una especie de bruja que le dice, al “general del pueblo”, que en las guerras no hay nombres, sino muertos.
-¿Y en su película 25, Días de poder?
- Hay algunos elementos populares, pero no la hemos rodado todavía y eso puede materializarse con algo. Es una historia en los años 60, que escribimos José Ignacio Cabrujas y yo, sobre un padre, político todopoderoso y su hijo, rebelde universitario; esperemos a ver que pasa.

sábado, septiembre 19, 2009

Comedia infernal de Aligheri-Escalona

Desde 1972, cuando debutó con Amor y muerte de Joaquín Murrieta, de Pablo Neruda, en el viejo Ateneo de Caracas, José Simon Escalona y su agrupación Theja empezaron a imponerse por sus novedades estéticas en un contexto donde insurgía, arrollador, Carlos Giménez y su grupo Rajatabla, desde 1971.
Hacia 1989, gracias al visionario apoyo del otrora superministro de la cultura José Antonio Abreu, Escalona y su tropa ingresaron al Teatro Alberto de Paz y Mateos, que era sede de El Nuevo Grupo, para enseñar El príncipe feliz, de Oscar Wilde y Su novela romántica en el aire, de Javier Vidal.
Veinte años después, al finalizar su comodato de uso del TAPM con el Estado venezolano, Theja se retira de ese escenario con El infierno, primer fragmento de La Divina Comedia, de Dante Alighieri (Florencia, 29 de mayo de 1265 / Rávena, 14 de septiembre de 1321) adaptado por José Simon Escalona. Ahí exhibieron no menos de 61 eventos artísticos históricos y son referencia obligada como único teatro criollo de exportación.
El versionista y adaptador, además de director, Escalona optó por el monumental proyecto de montar, cada uno los tres segmentos del teológico y medieval poema de Alighieri, donde se condena la injusticia, la tiranía y los antivalores sociales, porque todas sus metáforas, después de 700 años, tienen total y cruel vigencia. Con su versión, en verso, de El infierno, insiste en plasmar los nuevos círculos del reino de las tinieblas, donde pulula el dolor y el odio, es el antro de la condena para todos los vicios y desviaciones del alma humana, y donde solo el amor puede redimir. Quedan comprometidos los montajes de los otros segmentos, para que una vez más, la labor cultural de la institución esté a la altura de su compromiso con el colectivo venezolano.
El “infernal” espectáculo se ciñe a la estética de los legendarios autos sacramentales, pero se transforma en contemporánea y singular ópera obscura, centrada en mostrar los castigos para los malos y los tardíos arrepentimientos de los que nunca se creyeron perversos, mientras Dante y el poeta Virgilio avanzan por entre las conmovedoras ergástulas. Es impactante el discurso de las almas condenadas que no aceptan su castigo e insisten en amenazar y continuar con sus perversidades. Visualmente impacta y llega a sobrecoger, pero al final la poesía y la música, además de la composición de los hieráticos personajes rescatan al espectador de ese infierno al estilo Theja, que no es el suyo… pero que puede llegar a serlo.
En El infierno, apuntalado en no menos de una decena de actores, rescatamos los depurados trabajos de Eben Renán, Alfonso Santana, Dante Gil y Juan Carlos Pabón, entre otros algunos veteranos comediantes y otros que recién comienzan.
No sabemos para donde irán o bajo que alero se cobijarán los artistas y los fanáticos del Theja. Estamos seguros que su capacidad de trabajo y su poder de convocatoria no se esfumarán cual burbujas de jabón y que pronto mostrarán El purgatorio y El paraíso para concluir su versión venezolanísima de la obra dantesca.
Tampoco es momento para evaluar las tres largas décadas de esa institución que no ha desfallecido en su tarea culturizadora destinada a captar nuevas generaciones de artistas y espectadores, por intermedio de creaciones orientadas hacia la confrontación intelectual y al disfrute de sus emociones. Por ahora, cabe recordar que no es nada fácil el teatro thejista, porque ha sido siempre creativo en sus propuestas, las cuales se aceptaron o rechazaron, pero nunca pasaron indiferentes en los escenarios criollos.


miércoles, septiembre 16, 2009

Rafael Cruz viene por su "reina pepiada"

El actor venezolano Rafael Cruz se impuso en el difícil escenario del teatro español y ahora quiere volver a la Patria, pero no para quedarse si no para mostrar lo que ha aprendido y lo que puede enseñar, y, ¿por qué no?, hasta aprender algo, porque todo es posible. Tiene, quizás, un tanto de nostalgia. Pero dejemos que sea el mismo quien cuente, desde la catalana Barcelona, que ha pasado con su vida
-¿Por qué se marchó a España?
- Durante el año 1995, en pleno desarrollo del Festival Internacional de Teatro de Caracas, una compañía española, específicamente vasca, UR Teatro estaba de gira con el espectáculo El sueño de una noche de verano que había sido premio Nacional 1995 en España y estaban en ensayos de Romeo y Julieta. Me conocieron, yo había hecho Romeo en la Compañía Nacional de Teatro y por aquella época representaba el TartufoMoliereGoldoni del Teatro del Contrajuego. Surgió el feeling entre esta compañía (Helena Pimenta directora , José Tomé ayudante y actor líder de UR y yo) . Me ficharon para hacer Romeo un “lujazo” ya que me ofrecían dos años de trabajo y gira por toda la nación española y nada menos y nada más que con el personaje de Romeo. Digamos que esta fue mi puerta de entrada en España. A partir de ahí en el año 96, en plena gira con este espectáculo, descubrí Barcelona en el marco del Festival Grec y ahí estoy desde el 97.
-¿Cual es su balance personal y su balance profesional?
- Los balances son muy buenos, aunque con momentos muy duros ya que no estás en tu país. Todos mis ahorros me los gasté en clases de dicción de castellano y catalán ya que era imprescindible para seguir mi carrera y obviamente hacerme conocer. Lo bueno era que contaba con la ventaja de haber estado con UR Teatro durante dos años y la mayoría de la gente del sector había visto el espectáculo en el que estaba. Pero de todas maneras, yo creo que en la profesión teatral los grandes nexos se hacen en el período de estudio, que es cuando conectas con los primeros profesionales y con tus futuros compañeros de viaje. Yo aquí me salté esa parte y creo que es lo que dificultado mi adaptación. Por eso extraño mucho mis años en la Escuela de Arte de la UCV con Ulive, Chocrón, Sciamanna y Arocha, en fin todo un privilegio.“ En estos momentos estoy de gira con un espectáculo que se llama El Joc dels idiotes o El juego de los idiotas, con un actor catalán muy importante Joan Pera. Por razones profesionales tuve que buscar un sustituto para algunas actuaciones en esta obra y es donde se me ocurrió proponer e introducir un compañero venezolano, ya que además este papel lo permitía, y es ahí donde pienso en Héctor Moreno, excelente actor que actualmente también reside en Barcelona. Quedan unas 20 actuaciones hasta el próximo noviembre. El 5 de octubre empiezo a ensayar el nuevo espectáculo de mi compañía que se estrena en el Festival de temporada alta y luego en la sala Beckett de Barcelona estaremos en diciembre unas cinco semanas. Estoy a la espera del estreno de la más reciente película que he actuado, donde participo como actor, La sombra del sol y a su vez he trabajado en la puesta en escena de los conciertos de la gira de OT 2009. Tengo una hija que tiene seis años y muchos proyectos, pero no tengo mi “reina pepiada”. Es decir añoro mis orígenes, supongo que ya tengo el rumbo echo aquí y es por eso que me surge este deseo irracional de volver a mi esencia, a mi “reina pepiada”.
-¿Valió la pena tanto sacrificio si así se le puede calificar?
-Si. Tengo una hija nacida en Cataluña que justifica todos mis movimientos, tengo una compañía y tengo salud. El teatro siempre es sacrificio, aquí y en Barquisimeto. Lo más difícil ha sido no tener al lado mis compañeros de pasillo de la Universidad, del Contrajuego y mi “reina pepiada”.
-¿Su trabajo en España requirió de talleres o cursos, o iba suficientemente preparado?
-Venía muy bien preparado a nivel de contenido, incluso mucho mejor que varios compañeros de aquí. Lo que tuve que arreglar son las formas y para ello he requerido de varios cursos con profesionales de aquí y sobretodo el tema idioma y dicción, también tuve la suerte de trabajar mucho y constante con profesionales de aquí y trabajando es donde se crece de verdad. Incluso puedo presumir de ser unos de los pocos actores jóvenes de Cataluña que ha interpretado dos montajes de Salvador Espriu, que es el máximo exponente de la dramaturgia catalana, en el Teatre Lliure con Ricard Salvat y en El Teatre Nacional de Catalunya con Oriol Broggi. Estos son los centros de producción más importantes de Cataluña. Que ironía: un guaro interpretando Salvador Espriu como si fuera de Vic (ciudad del centro de Catalunya), En cuanto a la formación de Venezuela tener a Ugo Ulive, Juan Carlos Gene Y Orlando Arocha de maestros me dio una profundidad teatral muy contundente, que al final es lo que cuenta para que aparezca el duende, luego arreglas la forma y tema solucionado. En Venezuela aprendí a ser un hombre de teatro, en España he obtenido cultura y me he pulido como actor.
-¿Si le ha ido tan bien por qué quiere volver para quedarse de nuevo o simplemente mostrar lo que logró?
-No quiero volver .En estos momentos tengo dos patrias, pero mi casa está en Barcelona, en Cataluña que es donde vive mi hija Lucía. Pero han pasado 15 años prácticamente y como lo dije antes: necesito mi “reina pepiada”. Obviamente me encantaría enseñar mi trabajo en Venezuela, ir y colaborar en algún proyecto, llevar los montajes de mi compañía, buscar complicidades y crear mestizaje e intercambio. Sueño con hacer un espectáculo en Barcelona en catalán y venezolano, no en castellano. En ello estoy y no tengo prisas. Mientras tanto actores de prestigio en Barcelona se atreven a nombrar Barquisimeto en una función y un “ñaguará”. También me encantaría hacer cine en Venezuela o teatro, una temporadita. Así traigo a mi hija para que practique el venezolano ya que solo habla catalán.
-¿Cree que ha tocado la felicidad o esta aún le ha sido esquiva?
-En algunas cosas si y en otras no. Todavía tengo muchos proyectos que realizar para poder sacar esta conclusión. Creo que la felicidad está dentro de cada uno de nosotros y lo difícil es encontrarla, pero yo estoy en el camino. Ahora, a nivel profesional creo que aún no he explotado y que falta un click, pero el que busca encuentra.
-¿ Y los monólogos no lo han tentado?
-Les tengo mucho respeto. Tiene que ser un texto muy bueno que aún no he encontrado. Yo intento pensar como espectador cada vez que me planteo un proyecto en teatro y normalmente a mi los monólogos me aburren bastante, como espectador, es por ello que no quiero molestar al espectador. También pienso que la plenitud de un actor se empieza a alcanzar a los 40, después de 20 años de oficio y yo aún no he llegado. Estamos en una profesión donde la vanidad juega muy malas pasadas Y es por ello que siempre he apelado al rigor y la discreción. Pero si me viene un director y me ofrece un monólogo lo miraré con mucha ilusión.
-¿Quiere presentar aquí en Caracas algunos de sus espectáculos?
-Por supuesto. La línea de mi compañía son textos contemporáneos y con un fuerte corte social. Creo que es muy interesante lo que hacemos , además unos de los miembros del equipo trabaja con videos que siempre están bastante presentes en las propuestas. Creo que sería interesante enseñar nuestro curro como dicen aquí y obviamente me encantaría trabajar como actor en Venezuela es una deuda conmigo mismo y mis orígenes.

martes, septiembre 15, 2009

Novia en Argentina

Y si quieren saber de mi pasado,
es preciso decir otra mentira,
les diré que llegué de un mundo raro,
que no sé del dolor, que triunfé en el amor
y que nunca he llorado”
(Un mundo raro, ranchera de José Alfredo Jiménez)
Una experiencia existencial que nos quedaba por degustar era poder ver en escena a Esdras Quinto, el enamorado y sufrido personaje transexual de nuestro monólogo Novia en rojo. Viajamos 14 horas en avión y autobús hasta poder presenciar su estreno en el Teatro Diagonal, en la argentina urbe Mar del Plata, a las 9:00 PM del pasado viernes 11 de septiembre.
Culminada en octubre de 2008, Novia en rojo es la saga de Esdras Quinto, quien nació en Santa Cruz de Mora (1 de enero de 1930) y murió en Caracas el 18 de noviembre de 2004. Así se puede simplificarse la vida de ese escritor, poeta y promotor cultural, quien tras “un cambio de sexo”, en Londres, se altera su periplo, se reinstala en la capital y no lo dejan ser plenamente feliz. Su transexualidad y su lesbianismo le generan múltiples problemas que incluso afectan su capacidad de creación para la narrativa y hasta sus enemigos hacen chistes eróticos con eso.
Ahí se ficcionan los últimos cuatro años de su vida, salpicada de amores que van y vienen con pesada brevedad, hasta que una muchacha lo precipita en un abismo de paranoias. Aunque siempre la realidad es superior a la recreación artística, ésta es una metáfora más sobre la vejez que, acompañada de desamor, soledad y pobreza, asecha a la mayoría de los seres humanos, sin importar su conducta sexual o su género.
Nuestro texto, relativamente corto, fue macerado inteligentemente por el equipo de teatristas que liderizó Mónica Marchini y actuó protagónicamente Mario González, con el soporte de María Schulze y Claudia Mauriz, para obtener así una impactante performance que transmite, limpiamente, la trágica vida de un transexual devorado por la cultura social de una sociedad retrógrada, tal cual como la habíamos escrito.
Exaltamos el importante aporte de la directora Marchini al alterar las didascalias originales y transformar a dos muñecas, que eran apoyos del monologante, en actrices – muy diestras en el arte de deslizarse con las telas circenses- para encarnar a Galatea y Valeria, personajes que precipitan el conflicto final de esa especie de Pigmalión del siglo XXI. Y todo ha quedado redondeado con la patética caracterización que alcanzó Mario González y las asombrosas caracterizaciones, cual hadas del averno, de esas siniestras muñecas-mujeres.
Otro importante detalle que ayudó a la creación de la atmósfera de Novia en rojo fue la grabación de la ranchera Un mundo raro, interpretada guturalmente por la legendaria María Dolores Pradera, cual coro del despecho que acompaña a Esdras Quinto en sus trágicas vicisitudes.
En síntesis, Mónica Marchini logra con su puesta en escena reflejar la tragedia ante la necesidad de amor de un buen y romántico ser humano que, en el final de sus días, se prenda de una joven de 20 años. Y si se tiene en cuenta que Esdras Quinto a los 48 años buscó la reasignación quirúrgica de sexo, nos encontramos ante una metáfora sobre la identidad, el deseo y el amor, donde la transexualidad no es otra cosa que una elección más.
Nos queda la grata satisfacción de haber contado con un inteligente y sólido equipo de profesionales para hacer caminar nuestra ópera prima y llegar así ante un público inteligente y diligente. Por eso también tenemos que recordar las creativas fotos y el concreto diseño de imagen que realizaron Mora Vitali y Juan Manuel Silva, respectivamente; la asistencia que aportó Paola Melo, el trabajo técnico de iluminación resuelto por el joven Alexis Caldas y la precisa atención hacia el público que estuvo en las manos de Melina Trovato y Raquel Fernández. Todos ellos integrantes de Teatro del Secadero, bajo la égida general de Mónica Marchini.

domingo, septiembre 13, 2009

!Venezolanísima!

Una vez más, comprobamos que la vida sí es una obra de teatro sin ensayos, donde hay que cantar, reír, bailar, amar cuando dejan, llorar de dolor o felicidad y vivir intensamente cada momento de nuestra existencia... antes que el telón baje y ese irrepetible espectáculo culmine sin aplausos o con lágrimas de los deudos. Dios no permite que pergeñemos ese texto que representamos, ni tampoco escoger con quienes lo actuamos, pero los seres humanos inventamos al teatro y es desde ahí donde podemos contar segmentos de esos viajes, edulcorados o maquillados, y hasta exhibirlos ante diversos auditorios para escuchar como nos aplauden, predicar con ejemplos y hasta recordar que los venezolanos tenemos posibilidades de ascender, de mejorar con lo que nacemos y hasta acrecentar los posibles legados para nuestras descendencias.
Recordamos esto, porque en lo que va del año 2009 hemos visto y disfrutado sendos espectáculos teatrales creados a partir de fragmentos de las vidas de un caraqueño y una valenciana. El showman Daniel Sarcos fue el primero que inauguró la atractiva tendencia del teatro “verista” en Caracas, cuyo público exige piezas novedosas, sin caer en extremos, donde todo no sea ficción sino que tenga autenticidad, contenidos verosímiles y un poco de características criollas. Con su monólogo Mi vida no es nada sensacional, estrenado durante el pasado marzo, en Corp Banca, contó aspectos de su vida privada y recordó los escollos que superó hasta ser un triunfador. El director del espectáculo era Basilio Álvarez.
Ahora, para continuar con el “verismo” escénico ha ingresado a Teatrex la célebre cantante y actriz Mirla Castellanos con su unipersonal ¿Primerísima…yo?, para lo cual contó no menos de 68 años de su vida familiar y artística al escritor y director Aníbal Grunn. Lo mostrado es una performance única, porque ahí estaba la mujer enamorada sin ambages, la actual abuela, la hija que ascendió a punta de su talento natural y se convirtió en un modelo de artista y toda una señora en la extensión de la palabra, sin excesos, sin divismos, especialmente amiga de sus amigas y singular defensora de los fonomímicos, mal llamados travestis, que la han copiado, como aquel inolvidable Oscar Gudiño, quien la hizo “reina” de la noche bohemia de los setenta y ochenta.
¿Primerísima …yo? tiene un elemento único que lo diferencia por ahora de todos los demás eventos “veristas”: es la historia de una venezolana que comenzó a ascender a los 19 años y ahora, a 24 meses de sus primeras siete décadas, no ha titubeado en contarlo como lo hizo y además lo acompaña con una minuciosa selección de las canciones que impuso no solo en Venezuela si no en el mundo inclusive, como lo hizo con “Maldito amor” y “Las tómbola”, verdaderos iconos de un país que salió de la dictadura y se encaminó por la procelosa ruta de la democracia. Pero además, ella glosa con mucho humor esos momentos triunfales en el mundo de la canción, repite fragmentos de aquellos éxitos, explica como alcanzó esas cumbres y además manifiesta su amor incondicional a su tierra, y a su gente, al cerrar con el tema “Venezuela”. ¡Y ahí estaba Aníbal Grunn para guiarla!
Hasta ahora, la repercusión en el público de este novedoso espectáculo ha obligado a sus productores Vladimir Salazar y José Jiménez a solicitar la sala de Teatrex para muchos jueves más.
¿Y cuántos artistas más se atreverán a contar sus historias desde los escenarios? Más allá del evento artístico que será ver aquello, ellos, los creadores, van a ganar mucho para sus vidas interiores, porque será una catarsis pública, como nunca antes lo hicieron. Y por supuesto que el dramaturgo y director Grunn tendrá mucho...pero muchísimo trabajo.


sábado, septiembre 05, 2009

El taquillazo de Geranio

Cinco meses en cartelera para un total de 60 funciones y un promedio de 6 mil espectadores es el entusiasta balance de cifras que presenta la dramaturga Xiomara Moreno (Caracas, 1959) de su pieza Geranio. Hizo esa temporada, estimulante por un público que, sin depositar más de 300 mil bolívares en la taquilla, aplaudió rabiosamente en la Sala Alterna del Trasnocho Cultural, el Ateneo del Siglo XXI, entre abril y agosto de 2009, para imponer un record positivo. Su éxito se debió no solo a la verdad y la simpleza de su texto, sino también al fino trabajo de dirección que adelantó Javier Vidal y al talentoso elenco que ahí sumo ventajas, como lo reconocen ahora Nacho Huett, Gerardo Soto, Antonio Delli y Raúl Hernández.
Geranio sale de la escena caraqueña, aunque, según sus empresarios Kelvis Martínez y Juan Carlos Pavón, de KJCP Producciones, hará funciones en ciudades del interior y regresará al circuito caraqueño a finales de año o en enero del 2010, para una tercera etapa de éxitos, que se añade a la primera en 1989, cuando la hicieron Javier Vidal Germán Mendieta, Enrique Marcano y Javier Moreno, dirigidos por la misma Xiomara, alternándose en las salas Horacio Peterson, Rajatabla y Alberto de Paz y Mateos.¡Ya son historia!
Ver Geranio es evocar el encierro de los personajes del drama A puerta cerrada de Jean Paul Sartre y reconocer la incapacidad que tenemos todos los humanos para explicarnos la existencia y la imposibilidad que hay para encontrar una ruta que permita seguir viviendo sin tener que tomar una infusión de hojas de geranio que matice los nervios o el estrés. ¡Hay una ruda lectura política...pero los espectadores deben descubrirla!
Es una comedia dramática sobre cuatro dementes encerrados en un asilo, quienes obligan, en códigos sartreanos, a reflexionar sobre lo que es la locura y el destino de los que nos atrevemos a cruzar esa raya amarilla que separa la normalidad y la insania, y como todos la cruzamos, sin darnos cuenta, cuando se presentan conflictos amorosos o de trabajo o simplemente porque se manifiesta una alteración química en nuestro organismo…y eso conduce a un abismo depresivo o al reventón de ira que solo la controla un baño helado o la inyección de un calmante.
No es Geranio una versión de El elogio de la locura de Erasmo de Rotterdan, sino un modesto aporte para que el angustiado público caraqueño se ponga en los zapatos de un pobre hombre, llamado Geranio, que trata de explicarle a tres locos lo que hizo y lo que les puede pasar a ellos si no lo comprenden o lo auxilian.
Si el enredo de lo que pasa con Geranio y sus compañeros de cautiverio, Nicolás, Guy y Guillermo, exige por parte de la audiencia asumir que son seres que superaron la raya amarilla y nunca se dieron cuenta, reiteramos a los espectadores que es posible que lleguen envidiar tal mundo de fantasía donde transcurren esas existencias, porque al salir de la sala donde estaban retornan a un mundo que tiene trampas más peligrosas que las vistas gracias a ese cuarteto de histriones, donde el gran triunfador es Nacho por su Geranio.
Y no podíamos cerrar este comentario sin recordar un dialogo que mantuvimos con el director de Geranio, el reputado comediante Javier Vidal, sobre la razón o sin razón del teatro comercial en este siglo XXI. Él dijo que periodistas, críticos y, por supuesto, los teatreros mismos deben retirar de sus diccionarios la palabra “comercial” para calificar al teatro privado e independiente. “Desde hace más de 10 años vivimos otra realidad y el teatro lo entendió antes que cualquier otra entidad cultural o social o económica, que en el teatro confluyen las tres. El teatro privado e independiente se sustenta a través de la taquilla y los sponsors que no son más que intercambios promocionales o servicios e implementos de producción, pocas veces es líquido. Si leemos el libro de Miriam Dembo sobre Juana Sujo podemos observar que vivimos una diacronía con los tiempos fundaciones del teatro contemporáneo nacional. Hay una ruptura del desplazamiento sincrónico del hacer teatral. Es impensable que volvamos a ver montajes como los de Giménez, los clásicos de Escalona, los alemanes de Ulive, los Brechts de Gotta, los Chejov de Constante, los franceses de Arocha… o mis Troyanas, por no pecar de humilde que también tiene algo de soberbia. Pero veremos otros teatros con otra gente”.


martes, septiembre 01, 2009

Argentina novia en rojo

Manuel, que hago, no me respetan, me asechan,
se burlan de mi…No les pido que me comprendan, pero tanpoco les permito que me irrespeten
(del monólogo Novia en Rojo)
En Argentina, la gripe porcina impidió su estreno el pasado mes de julio, pero es ahora, durante los venideros días viernes 11 y sábado 12 de septiembre, cuando se le podrá conocer y ponderar. Se trata de Novia en rojo, el monólogo que hemos escrito a partir de nuestra investigación sobre un famoso transexual venezolano.
Llega a la escena gracias a la complicidad de los amigos, al invalorable servicio de la celestina Internet y al talento artístico del grupo Teatro del Secadero. Todo está dispuesto, como informan la directora Mónica Marchini y el primer actor Mario González, para que se le exhiba en la Sala Diagonal, ubicada en diagonal Pueyrredón 3348 de la ciudad Mar del Plata, Argentina.

Orígenes
Novia en rojo es la primera pieza de una trilogía que hemos pergeñado sobre la temática de la identidad humana y las diversas luchas reivindicativas que se dan por la consecución de la misma. La escribimos entre abril y octubre de 2008, tras haber ahondado en la saga del intelectual y poeta Esdras Parra (Santa Cruz de Mora, 1 de enero de 1930/Caracas, 18 de noviembre de 2004), quien se sometió a una reasignación quirúrgica de sexo a los 48 años, en Londres, para vivir como “señora” hasta su muerte, tras sortear las trampas y las burlas de una sociedad que rechaza conductas como las que ella, o el, asumió públicamente.
De esa investigación periodística, en la cual nos sumergimos impulsados por la anécdota que Mario Vargas Llosa cuenta sobre una visita inesperada de Esdras Parra a Guillermo Cabrera Infante en su residencia londinense, emergieron varios elementos fundamentales para la creación de nuestro personaje Esdras Quinto, otro transexual que, cual Pigmalión venezolano descubre su Galatea, peluquera de origen peruano, pero de padres chinos, y vive con ella un tórrido romance lésbico… hasta que la muchacha se marcha a la lejana Australia para casarse con su otro amor, un transexual que no piensa operarse, y procrear así una familia por los métodos tradicionales, se supone.

Metáfora
Según Mónica Marchini, directora del montaje argentino de Novia en rojo, nuestro monólogo es “una metáfora sobre la búsqueda incansable de la identidad, que va más allá del género con que uno sale al mundo. Esdras Quinto, el personaje creado por Moreno Uribe, bucea en un mundo a contramano, que llora, ríe, verdaderamente vive, pero que aún no termina de aceptarlo. En nuestra puesta en escena buscamos reflejar la tragedia de la necesidad de afecto de una persona septuagenaria que en el final de sus días se enamora de una joven de 20 años. Su ninfa Galatea es una pequeña aprovechadora que planifica u orquesta quedarse con todo, sin importar lo que ocurra con Esdras, en este caso un otro muy respetable y querible que aunque pierde todo, logra mantener su dignidad”.
Y recuerda que si consideramos que si Esdras Quinto se sometió a una reasignación quirúrgica de sexo a una edad avanzada para ese tipo de decisiones, nos encontramos ante una alegoría sobre la identidad, sobre el deseo y el amor”.

Protagonista

Mario González, en la profesión teatral desde 1980, ha desarrollado una intensa actividad en las artes escénicas tanto en Mar del Plata como en Buenos Aires. En 2003 participó con La secreta obscenidad de cada día, de Marco Antonio de la Parra, en “Fiesta 2003”, organizado por el Teatro San Martín de Caracas, y obtuvo los premios: Mejor Espectáculo Elección del Público y Mejor Espectáculo Iberoamericano, además de haber sido seleccionado para participar en el Encuentro Internacional de Teatro de Puerto Montt, Chile. Posteriormente, en 2004 y 2005 retornaría a Venezuela y participaría en los Festivales Internacionales de Teatro de Oriente y Occidente con los montajes Potestad de Eduardo “Tato” Pavlovsky, y El encuentro, nada perdura, de Toti Gallo

Agrupación
El Teatro del Secadero, de Mar del Plata, es una agrupación que tiene su sede en la sala de cine y teatro Diagonal, ubicado en el centro de la ciudad, un espacio cultural de larga y reconocida tradición en el seno de la comunidad artística marplatense.
Sobre la agrupación, el primer actor Mario González, protagonista de Novia en rojo, comenta que “la integran actores, escenógrafos, directores, docentes de teatro y técnicos con distintas formaciones pero con igual compromiso ante la cultura popular. Algunos de nuestros integrantes ya han trabajado juntos en otras producciones desde el año 1992, pudiendo en el 2003 concretar nuestros sueños de una agrupación teatral propia. Este encuentro de voluntades motivó la búsqueda de un espacio donde poder dedicarse a la investigación y experimentación teatral, la producción de espectáculos y la formación y entrenamiento de actores. Tenemos en éste momento varios proyectos en proceso y en trámite la personería jurídica, para conformarnos en una organización no gubernamental al servicio de la comunidad”.
Novia en Rojo, que cuenta con las actuaciones del primer actor Mario González y los soportes de Mery Shulze y Claudia Mauriz, luego de las funciones de estreno, regresará a la sala Diagonal, para una temporada de presentaciones durante los meses de diciembre 2009, y enero y febrero de 2010.



sábado, agosto 29, 2009

Alquimista chocroniano

Son fundamentales actores versátiles y por eso han logrado sobrevivir dentro de la vorágine teatral caraqueña. Como son agradecidos, cosa hasta bien rara en los vericuetos de las artes escénicas, no olvidan jamás que gracias a los humanistas intereses de Isaac Chocrón y Ugo Ulive, durante la trágica década de los noventa, fue que lograron emerger con la agrupación Escena de Caracas, hacia 1996, integrada con ex alumnos de la Compañía Nacional de Teatro. El primer elenco, liderizado por Miguel Issa, presentó al estrujante performance Árbol que crece torcido, inolvidable y exquisito colage de danza, teatro y recital poético. Desde entonces, pasando más trabajos que ratones en ferretería, ante la carencia de una sede y un respaldo financiero, los “escenistas” han mantenido su presencia en los escenarios venezolanos con no menos de una docena de espectáculos caracterizados por enfoques multidisciplinarios en sus puestas. Y algunos de sus intérpretes han sido invitados a reforzar los montajes de amigos o colegas. ¡No solo son importantes si no también necesarios. No son los mejores, pero tampoco son los peores. Están, eso si, en una envidiable línea media y todavía no han dado lo mejor que tienen por dentro!
Y para que los espectadores no les pierdan el rastro y además hagan sus catarsis, han repuesto su espectáculo El alquimista, estrenado durante la temporada 2008, en la Sala Horacio Peterson. de Uneartes. Se trata de un desopilante montaje que permite el disfrute de una anécdota aleccionadora para estos tiempos, gracias al excelente trabajo actoral de Delbis Cardona, Rafael Gil, Nadeschda Makagonow, Juan Carlos Azuaje, José Francisco Silva, Neiron Medina, Betsabé Correa, Dalia Castellanos y Luis Ernesto Domínguez. El diseño de vestuario es de Raquel Ríos y la iluminación de Darío Perdomo. La producción general está a cargo de Cocó Seijas y Delbis Cardona.
El alquimista es un larguísimo texto para cinco actos, original de Ben Jonson estrenado en el Londres de 1610, el cual para la teatróloga María Martínez Sierra resulta ser un joyita teatral perfecta porque los siglos no la han convertido en una rareza arqueológica, si no en una farsa corriente y moliente. “Yo, como del oficio, aunque me divierta a pleno fondo, no puedo darme el gusto de reír porque el exceso de admiración ante la técnica perfecta me deja sin fuerza para la risa”.
El alquimista, versionado por Isaac Chocrón, puesto en escena gracias al habilidoso director Juan José Martín, es una deliciosa sátira que muestra una cotidiana colección polisémicas de rostros de seres humanos manipulados por un maligno farsante que busca así el beneficio propio a costa del otro, del incauto o del débil. Es una comedia moralizante, ceñida a la estética imperante en el Londres de la época isabelina, donde se refleja la corrupción y la utilización de la picardía como instrumento para engañar a seres ingenuos, de esos que han existido y existirán.
Gracias a la versión chocroniana, los personajes cambian de nombres y son venezolanizados. Es por eso que Sutil, Careta y Muñecona se valen de la ausencia del dueño de una casa para transformarla en laboratorio, o en taguara para milagros, esos que ricachones, empresarios lujuriosos y practicantes de sectas religiosas tratan de utilizar porque los creen capaces de darles soluciones mágicas: desde la protección de hadas madrinas hasta la mítica piedra filosofal.
Por supuesto que el público venezolano entenderá rápido, como en efecto ha ocurrido, el destino de la anécdota y “la maldad” con que los comediantes de Escena de Caracas han caracterizado a sus aviesos personajes, que impactarían incluso al mismo Jonson, pero que sin lugar a dudas salieron de las manos de Chocrón, un autor que en su ruta hacia los 79 años sigue lucido y acido para su con su sociedad.

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jueves, agosto 27, 2009

La última sesión en inglés

¿Por qué se escenifica más la dramaturgia venezolana en los escenarios extranjeros que en los teatros criollos? Hay muchas respuestas, pero lo único cierto es que detrás de cada uno de esos montajes allende las fronteras, está la mano o la presencia del autor de la pieza, bien sea directamente o gracias a un amigo, o a la fantástica Internet.
Esa es una pregunta que durante las últimas décadas hemos planteado a centenares de productores, directores, autores, actores y, por supuesto, espectadores. Las replicas han sido satisfactorias y hasta ilustrativas, pero con eso no se hace nada, salvo que la comunidad se organice y proponga ante la Asamblea Nacional un proyecto de ley para el estimulo de las artes escénicas –como existe en otros países, tal es el caso de Argentina- donde una de sus cláusulas condicione el uso y disfrute de los fondos y los espacios escénicos públicos solamente para aquellas agrupaciones que se dediquen a la representación de autores venezolanos, de diversas épocas y tendencias. Así, muchos teatreros compatriotas o asimilados se darán cuenta de los auténticos valores del terruño y además tendrán un mínimo de respecto hacia las audiencias que quieran ver personajes venezolanos en escena, al mismo tiempo que se estimulan a las nuevas generaciones de escritores.
Pero, mientras eso se cocina y se pone en marcha ese proyecto de ley para reivindicar al teatro venezolano como tal, ya que la libertad de creación se ha transformado en un libertinaje para el negocio supuestamente cultural, hay que informar, con mucha satisfacción, que la versión inglesa de la obra La última sesión del dramaturgo venezolano Johnny Gavlovski se estrenó el domingo 16 de agosto en la sala Camden People Theatre en Londres, como parte del Festival de Teatro Camden Fringe.
La última sesión, exhibida en la capital del Reino Unidos bajo el titulo The Final Session, resultó ganadora en septiembre del 2008 del Concurso de Dramaturgia Obras de Teatro del Mundo, dedicado en su primera edición a Venezuela y auspiciado por la compañía de teatro Actors of the World.
The Final Session es dirigida por el artista norteamericano Lance Lattig y cuenta con las actuaciones del actor venezolano Marco Aponte y los interpretes británicos Jumaan Short y Matthew Jure. La música del espectáculo está a cargo del compositor venezolano Humbero Olivieri. La obra, inspirada en hechos reales, se desarrolla luego de los deslaves que ocurrieron en el estado Vargas de Venezuela en 1999.
Gavlovski se inspiró en vivencias personales durante la tragedia así como en testimonios de sobrevivientes, para confrontar al público con situaciones límites de honda reflexión ética.
Así como sucedió aquí en Caracas, en su pasado estreno en junio de este año, donde alcanzó un impactante respaldo de la audiencia, el cual se reflejo en los copiosos ingresos por taquilla, en Londres la reacción del público ante la obra ha sido inmediata. Los espectadores británicos coinciden en que la obra posee gran intensidad.
La puesta en escena de Lance Lattig destaca la forma cruda de confrontar al público con lo ominoso de la naturaleza humana. Los trabajos de Aponte, Short y Jure, complementan la visión de Lattig logrando trasmitir toda la angustia de sus personajes. Conocedores británicos de teatro contemporáneo han comparado la obra de Gavlovski con el trabajo del dramaturgo Ariel Dorfman conocido por su obra La muerte y la doncella.
Marco Aponte, ante la reacción de público, manifestó estar impactado al ver cómo el público londinense “salía del teatro como 'golpeado' por la violencia de la obra; en fin, ha sido toda una experiencia. Nuestro trabajo ha sido fiel a las exigencias de interpretación del teatro psicológico. Tuvimos que prepararnos mucho para evitar que los conflictos de la obra se filtraran en nuestras vidas. De hecho, dos semanas antes del estreno perdimos a uno de los actores que desafortunadamente no logró adaptarse a las exigencias de la obra. Hubo que hacer un casting de urgencia y afortunadamente conseguimos a Matthew Jure, uno de los mejores actores británicos de su generación”.
Un detalle curioso es que algunos espectadores de la presentación venezolana en el Camden Fringe esperaban que The Final Session, por ser una obra latinoamericana, mostrara elementos “autóctonos”. Se sorprendieron mucho al constatar la universalidad del conflicto humano presente en la obra, más allá de las fronteras y el folklore. Las entradas para el resto de la semana están agotadas.
Con más de 20 obras en su haber, Gavlovski es considerado uno de los escritores venezolanos de teatro más prolíficos de su generación. Además de dramaturgo, Gavlovski es psicoanalista y psicólogo clínico. Ha recibido varios premios y reconocimientos en diversos países por su labor en ambas profesiones. Tanto su dramaturgia como su trabajo en el mundo PSI se caracterizan por combinar el psicoanálisis con el arte.
Actors of the World, fundada en el año 2001, se dedica a la promoción de obras de teatro que reflejan las diversas realidades del mundo actual vistas por autores de distintos horizontes. La compañía presentará The Final Session en el Festival Camden Fringe hasta finales del mes de agosto y en noviembre tendrá su temporada especial.
Lo ocurrido con este autor venezolano, como también se ha dado con Gustavo Ott o con Ibrahim Guerra, en otras ocasiones, es una prueba de que sí hay talento en esta Tierra de Gracia, pero ¿cuántas obras de los nacionales hay en la cartelera caraqueña en estos momentos?, o ¿será cierto aquello de que en la patria de Bolívar solo se montan textos de autores consagrados en el exterior, como lo han perifoneado por ahí? ¿ Quien quiere producir ahora alguno de los textos de Gavlovski? Se escuchan ofertas.

lunes, agosto 24, 2009

Héctor Moreno parla catalán

El actor venezolano Héctor Moreno Guzmán, renacido en los caraqueños talleres de capacitación de la legendaria agrupación de Lily Álvarez Sierra y en los del otrora Rajatabla de Carlos Giménez, se ha instalado desde marzo de 2005 en España para vivir, amar y hacer teatro.
Desde allá aclara que sus amoríos con España comenzaron el 16 de diciembre de 2004, cuando conoció al Madrid de los Austria porque lo invitaron. “El amor hizo lo demás…y me tuve que a mudar a Barcelona, donde llevo ya largos cuatro años, mal contados además”.
-¿Cómo ha sido su sobrevivencia física…y la sentimental también, por que no solo de pan vive el hombre?
- ¿La física? Jajaja. Bueno, he hecho de todo, desde empujar la silla de ruedas de un chico con esclerosis múltiple, mientras me salían los papeles de inmigración. Confieso que lo agradezco infinitamente porque me cambió la manera de ver la vida, me puso el ego donde debe estar y me demostró que sirvo para casi cualquier cosa; también lavé platos en un restaurante y ahora trabajo en una financiera francesa donde atiendo a clientes en catalán, inglés y castellano. Voy al gimnasio casi a diario, porque eso es físico también. Y en cuanto a los sentimientos, me enamoré y por eso decidí vivir aquí, en Barcelona. Estuve a punto de casarme, pero aquello naufragó después de tres años y medio de amoríos. Ahora comparto mi vida con otra persona, porque el amor siempre está cerca de mí, afortunadamente, a pesar de los golpes... esos golpes que dan el desamor, las frustraciones, el desarraigo, la nostalgia y el miedo. Pero hay buenos amigos por acá… aquí he hecho grandes amigos que sumados a los que ya estaban me hacen muy afortunado. Todo esto al mismo tiempo que hacía mis espectáculos, es decir, producidos y dirigidos por mí. El amor también se subió al escenario y de ahí no nos han sacado…hasta ahora.
-¿Cuántos espectáculos teatrales hasta ahora?
-Desde que llegué a Barcelona he dirigido dos piezas de Indira Páez (Muérete que sí y Crónicas desquiciadas). He trabajado como actor en dos espectáculos de la Fundació Romea, dirigidos por Carles Canut, además del montaje de Eva y Adán, sin paraíso fijo de Lupe Gehrenbeck y ahora El Joc dels idiotes. Sumado a un par de intervenciones en una serie de Televisión Española y un cortometraje de Theo D´aragó.
-¿Cómo se inserta en el teatro catalán?
-Porque en el espectáculo Joc dels Idiotes participa el actor venezolano Rafael Cruz, a quien yo conocí en Caracas en aquel montaje de Romeo y Julieta, dirigido por Orlando Arocha para la Compañía Nacional de Teatro. Pero como ahora Rafael debe dejar el montaje por otros compromisos, ya que dirige los conciertos en las giras de Operación Triunfo, entre otras cosas, él me propuso para sustituirlo. Ha sido genial de su parte, le estoy muy agradecido porque él lleva un poco más de 15 años por acá y ha hecho mucho teatro… y del bueno.
-¿Cuál es su rol en Joc dels Idiotes?
- Me ha llamado la productora catalana Focus, una de las más importantes, para que encarne precisamente a un venezolano lavaplatos en una obra ciento por ciento en catalán…donde yo hablo el 95 por ciento en catalán. El elenco esta integrado por actores muy importantes del terruño catalán y está encabezado por Joan Pera y Llol Bertrand. Eso fue la semana pasada y es mi entrada oficial al teatro en catalán. Es genial lo que me está pasando. Además he sido invitado, por segundo año consecutivo, a la Noche en Blanco en Madrid, un evento donde todos los espectáculos teatrales, musicales, de danza, etcétera, son gratis. Yo ahí remontaré Crónicas desquiciadas, que gustó mucho el año pasado, con Arelys Torres, Aitor Gaviria, Nidia Moros y yo; nos presentaremos en el Museo de América
-¿Amplía lo del personaje venezolano encarnado por un venezolano y en catalán?
-Bueno, la obra está hecha por un elenco ciento por ciento de catalanes, salvo en el caso de Rafa y ahora yo, claro. Se trata de un personaje que lava platos en un restaurante y vive con el protagonista, que lo interpreta una estrella del teatro catalán como es Joan Pera, un señor Actor, así en mayúsculas. Ricardo, que así se llama mi personaje, es venezolano, eso me ayuda a mezclar el castellano con el catalán cuando me trabo, jejejeje...
-¿Qué viene después?
-Espero que muchas más cosas en catalán. Por ahora el remontaje de Crónicas Desquiciadas en Madrid para el evento de la Noche en Blanco el 19 de septiembre y estudio textos para escoger algo para principios de 2010, y quiero que sea un autor venezolano. Me gustan autores como mi amada e infalible Indira Páez, César Rojas y Johnny Gavlovski, entre ellos está el nuevo montaje

sábado, agosto 22, 2009

Souki, el jardinero de Chéjov

Todavía la facultad universitaria para formar directores de espectáculos no funciona con las exigencias que requiere un movimiento teatral como el venezolano. Durante los últimos 60 años, nunca se han visto directores con toga, birrete y medalla que los consagre como tales. Ahora hay la natural esperanza que Uneartes llene ese vacío con realidades. Los que persisten en la brega se formaron durante sus marchas existenciales y son hijos de la mejor maestra, la experiencia. Buena aparte de esos artistas que deben convertir o transformar textos en eventos vivos, imbricados con otras disciplinas, como el canto, el baile, la danza y la música, se adiestraron con un tanto de riesgo y mucho de audacia. ¡El teatro vernáculo gracias a esos aventureros creció y ahí va…a pesar de sus notorias falencias!
Ya hay directores que sí estudiaron en el exterior y ahora están mostrando lo que aprendieron con sangre, sudor y lágrimas. Tal es el caso de Juan Carlos Souki que, tras estrenarlo y probarlo en el neoyorquino teatro Classic Stage Company, está exhibiendo en la sala 1 del Celarg su versión de El jardín de los cerezos, célebre obra de Anton Chéjov, con un elenco de criollos encabezado por los desenfadados histriones Marialejandra Martín y Adolfo Cubas, acompañados de los entusiastas cómicos Reynaldo Ribas, Virginia Lancaster, Gabriel Blanco, Nathalia Paolini, Adriana Romero, Giovanny García, Carmen La Roche y Víctor Romero.
Este espectáculo -la primera aceptable producción de Imaginarios de Venezuela que ponderamos- rompe barreras temporales y espaciales para materializar a una contemporánea familia prototipo que ha perdido gran parte de su patrimonio, por problemas financieros. A partir de las situaciones del texto original, escrito en los tiempos de la Rusia zarista, hacia 1904, las cuales mantienen su vigencia hoy en día, El jardín de los cerezos de Souki habla de momentos de cambio y utiliza la pasión sexual, la ambición de poder y la necesidad de triunfo, para contar la historia de sus personajes, con nombres en ruso, pero posibles en cualquier ciudad venezolana donde haya o no cerezos. La botánica es un pretexto para el discurso de Chéjov… suplantado ahora por Souki
El venezolano Souki hizo un buen truco con la versión, donde además hay suficiente erotismo (desnudos frontales masculinos y femeninos), un tanto de exhibición grosera del poder y del prestigio dinástico decadente y de esa universal ambición el dinero. Todo eso integra el “pabellón criollo” de este montaje, cuyo centro de la actividad escénica es una célula familiar que lo pierde todo por el continuado despilfarro de sus riquezas durante décadas, donde hay un antiguo criado ahora es un magnate como resultado del trabajo duro y los cambios socioeconómicos de los últimos años, una pareja de estudiantes que quieren empezar de nuevo para borrarlo todo y emprender una vida desconectada de sus ancestros y hasta una extraña mujer que cada mañana debe salir a la calle a rebuscar el sustento necesario para el día y esperar la siguiente salida del sol. Son todos personajes presentes en la cotidianidad de este siglo XXI sin importar el lugar del mundo donde habiten, ha comentado este audaz versionista y creativo director, que sí aprendió lo suficiente en USA. Es un montaje muy para los tiempos venezolanos que vivimos y por lo cual debe estremecer al espectador más indiferente, si es que hay alguno todavía.
¿Y por qué hemos detectado y exaltado la presencia de lo criollo o lo nacional en este espectáculo cuyo texto fue acriollado hasta donde se pudo? Porque su realizador, el joven Souki lo hizo en función de la capacidad de producción de Caracas, o sea el presupuesto y las condiciones para hacer posible el vestuario y la utilería y el mobiliario requeridos.
Todo se eso se resolvió con lo local y con el ingenio del director para usar una alba pantalla de cine como paraban para escenas en particular o como telón donde se anunciaban los cambios de escena. ¿Novedoso o antiguo?
En síntesis, un montaje diferente a lo que ya es tradicional en Caracas, pero, eso si, centrado en el juego actoral sin mayores exigencias y sin muchos esfuerzos de los histriones. Fue como tomarse un vaso de papelón con limón, teniendo en cuenta que es la audacia juvenil que avanza incontenible y será la que impere en unos 10 años o menos, mientras otros insurgen.
Por ahora se espera que mejore el ritmo general del espectáculo, que disminuya el exagerado tiempo escénico y que el público disfrute incluso de los desnudos, que ni asombran ni perjudican a nadie, salvo a los improvisados estreper, y le recomendamos a quienes pretendan ver más o mejor…acudir a las playas del Litoral Central donde pueden encontrarlos sin necesidad de forzar la básica imaginación erótica de nuestros impacientes espectadores teatrales.


martes, agosto 18, 2009

Necesario es el reconocimiento público

El montaje teatral Marat-Sade, una profesional producción de Uneartes que hizo temporada en la Sala Rajatabla, fue un auténtico acontecimiento estético, que le permitió al director y dramaturgo Ibrahim Guerra ganarse tres premios del Concejo del municipio Libertador. Ese suceso artístico merece una reflexión y su testimonio por parte de este artista ahora entregado de lleno a funciones pedagógicas, precisamente durante estos tiempos en que el teatro criollo ha ingresado con honores a la academia venezolana, gracias a la creación y puesta en marcha la Universidad Nacional Experimental de las Artes, como se deduce de las respuestas que nos dio.
-¿Cuantos premios en sus casi 50 años de vida teatral?
-Si digo que son muchos voy a caer en la más petulante de las arrogancias, pero es verdad, son mas de 50, entre los que se cuentan un Guaicaipuro de Oro, antes de que deteriorara, y el oro deviniera en otra cosa, como, por lo demás, se deterioran casi todos. Siete Municipales, cinco Mara de Oro, del Zulia. El Escenario Juvenil fue uno de los primeros. El Quetzal de Ónix de México, como el autor de la pieza teatral más montada en el exterior, de los últimos. Otro, como para estar de lo más orgulloso: la Maraca de Oro, (es un diploma), de Apure. Este premio es insólito. Otro llamado el Ideal de Oro. Son algunos tan ingenuos como importantes en mi vida profesional y, sobre todo, creativos. Siempre le aportan un nuevo valor a la trayectoria. Los guardo y archivo con mucho orgullo. Todos han honrado mi carrera. El más importante de todos lo recibí como actor a los 13 años de edad. Lily Álvarez Sierra montaba comedias infanto-juveniles para representarlas en el colegio Mireya Vanegas, y el público votaba, entre otras cosas, por la mejor obra y mejor actor. La pieza en la que yo participaba ganó ambos renglones, que recayeron sobre mí. De ese no guardo más que la imagen maravillosa de mi primera maestra. Como para pensar que un recuerdo vale más que mil trofeos.
-¿Para qué le han servido esos premios?
-Para ratificarme. Contrario a lo que muchos creen, que somos soberbios, engreídos y que pensamos que nos los merecemos, y luego de ganárnoslo, los ponemos de pisa puertas, eso es mentira. El reconocimiento público, notorio y galardonado nos emociona, por lo menos, a mí.
-¿Tiene una cartilla para lo que quieran ganarse un premio en los próximo años?
-Si la tengo, hacer cosas extraordinarias, porque tambien eso de ganarse premios porque lo que hacen los demás es malo, es una tontería. Los premios deben ser absolutos, es decir, ganárselos teniendo a uno mismo de rival. La base de partida de la obra de arte debe alejarse de lo mediocre, de lo concesivo. El teatro, o el arte en general, está reñido con el resentimiento, con la vanidad, con la competencia. No es atletismo lo que hacemos, aunque sea casi heroico, es arte. El artista deber ser original, claro en sus propuestas y metódico en sus procesos de realización. Eso le garantiza, si no premios, si el que, por lo menos, y es el mayor de los logros de su creación, él estará conforme con lo que hace. De allí a que los demás tambien lo estén, no hay más que un paso, fácil de dar si se superan mezquindades e intereses.
-¿Trabaja por o para los premios?
Claro que si, trabajo para mí, pero mi trabajo es público, lo hago en consecuencia para que tambien le guste a cada uno de mis espectadores, que supongo iguales a mí, pues no soy extraterrestre, ni ninguno de ellos lo es. Si a mi me emociona lo que hago, supongo que al público tambien, y, desde luego, a los jurados, claro, cuando son honestos, pues, aunque un poco más aguzados, son público tambien. ¿Quien no trabaja para que su trabajo sea reconocido, aplaudido, premiado y galardonado? ¿Si hay alguien que no lo haga, merece un premio a su estupidez.
-¿Ha rechazado algún premio?
-Jamás, ni lo haré, venga de donde venga, porque sé que cuando me los dan son honestos. Porque, en verdad, nunca he estado en camarillas de críticos. De jurados, menos. A pesar de que soy fundador del Círculo de Críticos de Venezuela, rápidamente abandoné la columna de El Universal, se la dejé a Javier Vidal, y renuncié al susodicho Círculo de Críticos. Me dediqué a lo que realmente es útil: hacer teatro, no a criticar el que hacen los demás. Al contrario de rechazar premios, son algunos jurados los que me han ignorado a mí, aunque cuando me los han otorgado, supongo que merecidamente, todos han halagado de alguna manera mi vanidad creativa. ¿Quien no la tiene?
-¿Se ha peleado con alguna persona por un premio?
-Por supuesto que no, a veces he creído merecerlos y no me los han otorgado, cuestión de criterios. Aunque me gusta lo que hago, no tengo porque suponer que es mejor que lo que hacen los demás. Jamás he hecho concesiones con nada. Me alegran y felicito a los críticos honestos, a los deshonestos, que los perdone Dios, o quienes los subsidian o admiten. Esos no me interesan, y los premios que otorgan, menos. De todas maneras, no es culpa de ellos, sino de quienes los ponen. Yo, como dueño de medios, los dejaría sin trabajo, aunque muchos ya se quedaron, porque el teatro que hacemos los enterró.
-¿Los derechos de autor recibidos por sus obras le han incrementado la cuenta del banco?
-Si, y dejémoslo así, los detalles no vienen al caso, porque, precisamente, por una de las obras más exitosas, A 2,50 la Cuba libre, ningún crítico daba un centavo cuando me atreví a presentarla públicamente. Y hasta mis compañeros de grupo y amigos de toda la vida me dieron la espalda. Uno de ellos dijo que eso no era dramaturgia, y terminó copiándosela. Escribir es un arte, pero tambien un oficio. Yo he renunciado a muchos otros, remunerables, desde el ingeniero que soy, por sentarme todo el santo día, de madrugada, delante del computador a ver que se me ocurre. Esto es un trabajo.
-¿Que pasó con el montaje de Baño de damas, en los años 80, otro de sus espectáculos memorables?
-Nunca creí que lo iba a dirigir yo, ni cuando se hizo por primera vez, en la que me cayó de sorpresa. Me encontré a Rodolfo Santana por causalidad cuando yo iba al dentista, (los dientes son mi karma) y nos citamos para almorzar, allí me la propuso. Terminé siendo el director por carambola, y creo que por ausencia de otros a los adicionalmente, creo que siete, que antes de mi habían intentado hacerlo, sin lograrlo. Esa vez, y es hora de decirlo, yo fui el último en ser llamado a dirigir la pieza que muchos consideraban de inmontable. Me la asignaron, creo, que como último recurso, porque en verdad nunca me han considerado un caramelo, ni creo serlo, mis valores van por otro lado. Allí funcionaron y se creó una estética. Me dediqué a encontrar los extraordinarios hilos dramáticos que tiene la pieza. Creo haber encontrado vías válidas para el teatro de asistencia masiva en Venezuela, aunque antes de mi, Juana Sujo, Chalbaud, Peterson, Costante, Rossell y Giménez ya habían logrado lo que, por ignorancia, estupidez o envidia, no sabría decirte, un crítico, ya difunto, consideró tanto el texto como el montaje nuestros de “chacaitescos”. Término, por demás, ahora lo sabemos, honroso, pues de él vivió profesionalmente toda una planta de actores y productores. Muy mala fama para los Bulgaris y los González que no tuvieron otra óptica profesional que llevar público a las salas de Chacaito. ¿A que otra cosa aspiraban Shakespeare, Esquilo y Lope de Vega para las suyas? La pendejera mental de entonces era abominable. Todavía hay muchos que persisten en ella, y siguen viendo al mundo como si el tiempo no pasara. Ahora la tomaron con el Trasnocho, siendo este el proyecto teatral más importante de los últimos tiempos en la Venezuela actual, ignorando, por demás, el de San Martín de Caracas, a cargo de Gustavo Ott, el más brillante de nuestros dramaturgos y empresarios de todas las épocas. Como él no gana dinero, no genera envidias, porque está claro que dicha pasión se centra en el dinero. Rodolfo Santana fue considerado el mejor dramaturgo de la generación de los sesenta hasta que resopló el ambiente teatral venezolano con un éxito jamás pensado hasta la fecha, Baño de Damas. A partir de entonces comenzó a ser malo y chacaitesco. Resultan patéticos. No hace mucho a un cagaleches se le ocurrió criticar a uno de los montajes mas extraordinarios de lo que va de siglo en el país, solo porque, según él, había humo. ¡Imagínate si se le ocurriera ir a Broadway! Morirá asfixiado, porque allá si es verdad que echan humo parejo, “gas del bueno”, que dicen.
-¿Y que ha pasado con los montajes de sus otras obras, las que están en el libro de Monte Ávila?
-Ocurre. que yo antes que dramaturgo, soy director, y escribo para mí. Mis obras tienen una visión escénica. Las concibo como hechos escénicos, como atmósferas dramáticas, entonces, me cuesta permitir que otros la monten antes que yo. Incluso, tambien, despues. En reiteradas ocasiones me he negado a dar VIP, pieza que considero parte de mi vida personal y dramática. Espero montarla yo, o que un productor me lo proponga. Aunque esa es otra cuestión, a los productores en lugar de promover el hecho escénico, ahora les ha dado tambien por dirigir, entonces, estamos jodidos.
-¿Alguna enseñanza del montaje de Marat-Sade?
-Sí, en verdad, te digo que muchas, voy a caer en el mas espantoso de los lugares comunes, así que solo voy a mencionar dos, que a mí mismo me sorprendieron. El montaje Marat-Sade fue el resultado de 14 meses durísimos de entrenamiento, de búsquedas, investigaciones metodológicas y tanteos. Todo en torno a un método de actuación que he venido desarrollando desde hace cuarenta años, que denomino por sus características, como de “Memoria orgánica”, o, tambien, de “memorización automática” del texto, en el que ni Meyerhold, Stanislawsky u otros teóricos cuentan para nada, por eso no los encontraste.“Este método conlleva, como ningún otro, creo, un trabajo muy extenso de búsquedas identificatorias del actor, o actriz, con el texto que interpreta antes de su memorización. De allí, que las anomalías, o patologías, que se detectan en estos personajes resulten tan reales. Estas, por lo demás, estoy convencido, no tienen por qué verse, como tampoco se ven las de las personas con la que nos tropezamos a diario, de las cuales no conocemos nada, y si tienen alguna anomalía particular, es probable que la oculten con mucha habilidad, lo cual como bien lo saben los psiquiatras, constituyen la mayor de sus anomalías”.“Pienso, entonces, que, ¿por qué deben darse a conocer, evidenciarse, las patologías de los personajes que interpretan los actores, cuando que ni los personajes mismos las conocen, como nadie conoce las suyas? Stanislawsky parte del principio metodológico de que el actor debe conocer su vida, su coeficiente intelectual, su biografía, y eso no es real, nadie sabe tanto de si mismo. Yo parto del principio de ignorarlos, lo cual si es. El actor en si mismo no interpreta esas patologías, las expresa a través de sus registros naturales. De allí que esos registros deben estar en estado puro, desarrollados y técnicamente aptos. No cabe para nada la deficiencia tonal o impureza técnica. Si el actor la tiene, debe depurarla en el proceso. Parece fácil, pero, en verdad, no lo es, o, no sé si es al revés, parece difícil, cuando en realidad es sumamente fácil. Lo que si, es largo, pero muy agradecido para con el actor. Este llega a escena dentro de un caldo de cultivo creado no solo en lo individual por el mismo, sino tambien, en lo grupal, con el equipo, óptimo para su transfiguración, que termina siendo parte de su propia esencia. Por eso a mi me cuesta mucho sustituir actores, porque en mi método resultan imposibles las repeticiones o copias, porque jamás dos actores tendrán el mismo registro. Te aclaro que esa transfiguración no es ficticia, compositiva o caracterológica. Tampoco, a pesar de su teatralidad, interpretativa. Se integra a la personalidad, carácter, del actor”.“Esto por lo que a mi me corresponde como director, instructor de actuación, voz y expresión corporal, pero en el proceso actoral contamos con dos áreas de suma importancia en este caso especifico de la obra de Weiss, y fue el trabajo de Johnny Gawlowsky, psicólogo clínico y el de Julia Carolina Ojeda en la música. Johnny condujo a los actores a lo largo de un extenso proceso de expresión, que yo lo llamaba de efusión, emocional, al encuentro de sus individualidades y de la esencia grupal que los unía, (en esto nos ayudó mucho la recia disciplina y preparación de los actores del Rajatabla). Julia Carolina inventó, creo, pues yo nunca lo había experimentado o visto, y lo adopté de inmediato, la incorporación del sistema de patrones musicales para establecer concordancias anímicas, espirituales y escénicas a partir de las sonoras que emergían de los propios actores. De unas cuantas notas en teclado, estos componían el denominado patrón, y el patrón definía la esencia escénica. Así, dividimos el montaje en segmentos patronímicos y estos se delimitaron por puntos climáticos. Parece fácil, pero no lo es, o, como lo anterior, a lo mejor, al revés, parece difícil, cuando que fue sumamente fácil por la maestría de julia y lo placentero de un trabajo, que hecho sobre bases inciertas y desconocidas de la psiquis individual y colectiva de los actores, intentábamos alcanzar, como te digo, concordancias emocionales y equilibrios compositivos escénicos. Nunca antes en mi recalcitrante empeño de alejarme de Stanislawsky yo lo había experimentado. No se si lo notaste, como si lo hiciste con este alejamiento satanilawskiano que te comento, percibía el montaje, que lo oía a diario, con la sonoridad de una arpa afinadísima, en la que no había una sola cuerda fuera de lugar. Los agudos, los graves, los corales y los solos emergían del trabajo logrado por Julia de manera clara, nítida y transparente. Entonces, queda claro que no fue un trabajo del todo metodológico de mi parte”.“A partir de allí, el psicólogo y la conducción musical le incorporaron cuerpo, sentido anímico y sonido al montaje, que se levantó sobre una base de actores altamente preparados y muy conscientes de las enormes dificultades que tenían que vencer para alcanzar los niveles, para mí, sublimes, de emocionalidad que la pieza exige, ciertamente, creo, la más difícil del mundo”.“Fue cómodo, una vez logrado esta base en ellos, trabajar la estética del montaje, solo cuestión de días, pues se movían a sus anchas y con mucha libertad. Mi gran problema fue en ese entonces, qué hacer con tanta riqueza expresiva. Sacrificamos efectos y dejamos muchas cargas en el camino, porque llegamos a la conclusión de que no hacían falta, que el viaje era largo y nos molestarían. Nos quedamos con lo más liviano y placentero, nuestras propias conciencias de sabernos realizando un trabajo de altísima calidad, que fue lo que nos propusimos desde un principio”.
“Nada, ni aun las voces más sórdidas de las que te puedas imaginar, lograron hacernos esquivar nuestro norte, que no era solo nuestro en lo académico y lo profesional, tambien era el de una nueva universidad que abría sus puertas”.
-¿Por qué no organiza un taller-montaje a lo grande, con la gente de Uneartes?
-Claro, de eso se trata la Uneartes, de talleres, de montajes, de todo lo que tenga aplicación práctica en el ejercicio educativo. De vincularlo, de que podamos tener juntos a docentes, egresados y estudiantes de la actividad artística en hechos de importancia y relevancia social. En lo personal, pienso necesario crear en las cercanías de la sede universitaria de Quebrada honda, y lejos, tambien, en todo el país, centros de desarrollo, investigación y realización escénica, audiovisual, plástica, literaria. Es parte de las ideas que tenemos de la educación superior en materia artística. Hasta el momento nos hemos avocado a crear el modelo universitario, concebido a partir de ver y entender las artes desde el punto de vista de la vinculación estudiantil, y universitaria, en general, con la sociedad y el mundo, y diseñar procesos de aprendizaje abiertos y públicos. La universidad en general es pública y totalmente accesible en cada una de sus áreas académicas, de investigación, de realización y de vinculación.
-¿Por qué no hace un libro sobre la dirección teatral?
-Tengo mucho material escrito acerca de los descubrimientos metodológicos y atmosféricos que he desarrollado en mis montajes tambien mucho relacionado con la metodología actoral que uso en mis clases de dicción, expresión corporal y actuación. Si, lo he pensado, pero no me he decidido a hacerlo. Su pregunta me sugiere que tal vez llegó la oportunidad de hacerlo.