sábado, julio 24, 2010

Bajo la sombra de Wilde

A escasos 110 años de consumarse el sacrificio del poeta irlandés Oscar Wilde, porque se atrevió a romper sin recato las normas morales de una sociedad puritana y además predicó que “si ser distinto es un crimen yo mismo me colocaré las cadenas”, Caracas la horrible, como la llamó en una ocasión el mismísimo Simón Bolívar, durante la semana pasada fue testiga muda, pero no sorda, ante una victoria foránea por la reivindicación de las minorías y una lucha más por la igualdad social de los seres humanos, y también se convirtió en monumental y entusiasta platea viva para sendos eventos culturales. Tres espacios donde el autor de El retrato de Dorian Gray era cual sombra en el espejo o estaba presente para lanzar sus epigramas y dejar desquiciados a sus rivales, un ser fantasmal que reclamaba su parte por lo que estaba ocurriendo, como aquí lo reseñamos:
Bodas igualitarias
Durante la fría madrugada bonaerense del jueves 15 de julio de 2010, la sociedad argentina dio un paso gigantesco en su proceso democrático al reformar el Código Civil para borrar los escollos creados por las conductas sexuales y legitimar así los contratos o convenios matrimoniales entre contrayentes del mismo sexo. Eso instituyó las bodas entre homosexuales y convirtió a la patria de San Martín, Borges y Perón en el primer país en América Latina, y el segundo en América, después de Canadá, y el décimo en el mundo, que admite esos matrimonios o uniones igualitarias.
Wilde habría inventado un poema para los parlamentarios sureños y el pueblo que los acompañó hasta que aprobaron su trascendental acto legislativo, pero no estuvo ahí cuando brindaron por él con vino blanco y tarta de acelgas, en esa prolongada fiesta contra las mortíferas discriminaciones que aún quedan en el mundo.
Colombia, además de México (sólo en su capital federal) y Venezuela tienen notables avances en esas luchas reivindicativas, las cuales buscan legalizar uniones, garantizar derechos patrimoniales, de salud y de pensiones para todos.
Criollo colombiano
Al día siguiente, el viernes 16, aquí en Caracas se estrenó en los cinematógrafos públicos y privados la primera película venezolana sobre las aventuras rocambolescas de un transexual criollo. Cheila, una casa pa´ Maita, de Eduardo Barberena, guión de Elio Palencia, producida y distribuida por La Villa del Cine y Amazonia Films, genera controversias ya que su argumento principal plasma episodios sobre la vida de una mujer nacida en el cuerpo de un hombre. Se trata de un polémico largometraje que hace parte de la búsqueda de reivindicaciones y emancipaciones en que están empeñados casi todos los sectores de la comunidad. Endry Cerdeño, transexual nacido en Colombia, es el protagonista de una saga real que primero se conoció como teatro y después saltó a la pantalla para luchar contra “lo intolerable y aquellas mentes mediocres o pequeñas”, como también lo hizo Wilde.
Tres juicios
Y, por si fuera poco, en esa humedad noche de viernes, en la sala Escena 8, abrió su temporada la pieza Actos indecentes. Los tres juicios de Oscar Wilde, de Moisés Kaufman, una muestra didáctica del mejor teatro periodístico centrado en una indagación histórica sobre las vicisitudes que vivió y sufrió ese escritor (Dublín,1854/París,1900) por haberse atrevido a mostrar públicamente su amor hacia el joven Lord Alfred Douglas, en aquel Londres de finales del siglo XIX, y finalmente ser condenado por sodomita en el Reino Unido de su majestad la reina Victoria I, tatarabuela del actual rey Juan Carlos I de España.
Kaufman escribió una excelente pieza minimalista, de corte brechtiano y con técnicas del teatro documentalista de Peter Weiss, cargada de mucho humor, sabiduría y grandeza, además del didactismo que exige un tema como ese. Ahí explica las incongruencias de los tres procesos a que sometieron a Wilde: en el primero fue acusador y lo terminaron acusando; en el segundo es detenido preventivamente y en el último lo condenan a dos años de trabajos forzados, el 27 de mayo de 1895.
Wilde al quedar en libertad trató de rehacer su vida, pero ya estaba enfermo no solamente en su cuerpo sino en su alma. Su esposa y sus dos hijos lo repudiaron, se cambiaron el apellido, mientras que su amante confeso le rehuía por temor a perder los beneficios económicos que le entregaba su familia. “Y todos los hombres matan lo que aman, que lo oiga todo el mundo, unos lo hacen con una mirada amarga, otros con una palabra zalamera; el cobarde con un beso, el valiente con una espada”.
Sobre ese patético final de Wilde es que ahora Kaufman debe escribir y hacerle el último acto para que la saga teatral de un enamorado del amor, de aquel que advertía que quien vive más de una vida debe morir más de una muerte. Porque todavía se mata a la gente que se atreve como lo hizo el poeta, aunque no lleguen al desparpajo que él impuso en Londres y su revolucionaria conducta. Un artista que sigue fascinando por su inteligencia.
Ver a este espectáculo, en español y con artistas venezolanos reivindica al teatro venezolano, que no solo se destaca en la ultima década por los éxitos de Gustavo Ott y Johnny Gavlosvky, sino también por ese administrador comercial que devino en gran figura de la escena estadounidense, donde además ha insistido con su teatro de denuncia como lo hizo y hace aún con El proyecto Laramie, para arremeter otra vez contra la homofobia, como lo hace Moisés Kaufman (Caracas, 1963).
El espectáculo, creado por Kaufman y ejemplarmente llevado a buen puerto por Hausmann, que tiene un ritmo estremecedor y ejemplar, permite el lucimiento actoral de todos los que ahí participan además con conciencia de su labor histórica, especialmente de Javier Vidal que con su Wilde ha retomado al camino de las grandes composiciones actorales; es un renacer para Fernando Yvosky, quien fuera maestro de Kaufman, y una prueba de fuego para Karl Hoffmann, un primer actor versátil como pocos. De los comediantes menos conocidos hay que resaltan la labor de Juan Carlos Alarcón, Delbis Cardona y Eben Renán.
Ficha técnica
Obra: Actos Indecentes. Los tres juicios de Oscar Wilde. Autor: Moisés Kaufman. Elenco: Javier Vidal, Juan Carlos Alarcón, Karl Hofmann, Rolando Padilla, Fernando Yvosky, Delbis Cardona, Christian McGaffney, Elvis Chaveinte y Ebén Renán. Música: Salomón Lerner. Iluminación: Elizabeth Adans. Escenografía: Edwin Erminy. Vestuario: Eva Yvanyi. Producción artística: Marisela ·”Coco” Seijas. Producción: Yair Rosemberg para Palo de Agua y Tectonic Thearter Project. Dirección general: Moisés Kaufman y Michel Hausmann

Actos indecentes en Caracas

Mientras pueda distinguir entre los olores de las guayabas y los duraznos o las pomarrosas, estará vivo y en capacidad de soñar y hasta hacer posible la materialización de todos o algunos de esos anhelos. Reiteramos esto porque él se marchó a Nueva York (1987) para estudiar y trabajar. Diez años después impactó a la crítica y el público al atreverse a mostrar Actos indecentes. Los tres juicios de Oscar Wilde.
Ahora Moisés Kaufman (Caracas, 1963) ha querido hacer conocer entre sus compatriotas su exitosa ópera prima y se alió con Michel Hausmann y Producciones Palo de Agua para exhibirla en la sala Escena 8, con el mejor elenco que consiguieron: Javier Vidal, Fernando Yvosky, Karl Hoffmann, Juan Carlos Alarcón, Delbis Cardona, Ebén Renán, Rolando Padilla, Christian McGaffney y Elvis Chaveinte.
Es una muestra didáctica del mejor teatro periodístico centrado en una indagación histórica sobre las vicisitudes que vivió y sufrió ese escritor (Dublín, 1854 /París, 1900) por haberse atrevido a mostrar públicamente su amor hacia el joven Lord Alfred Douglas, en aquel Londres de finales del siglo XIX, y finalmente ser condenado por sodomita en el Reino Unido de su majestad la reina Victoria I, tatarabuela del actual rey Juan Carlos I de España.
Kaufman escribió una excelente pieza minimalista, de corte brechtiano y con técnicas del teatro documentalista de Peter Weiss, cargada de mucho humor, sabiduría y grandeza, además del didactismo que exige un tema como ese. Explica las incongruencias de los tres procesos a que sometieron a Wilde: en el primero fue acusador y lo terminaron acusando; en el segundo es detenido preventivamente y en el último lo condenan a dos años de trabajos forzados (27 de mayo de 1895).
Ver este espectáculo, en español y con artistas venezolanos reivindica al teatro nacional, que no sólo se destaca en la ultima década por los éxitos de Gustavo Ott y Johnny Gavlosvky, sino también por ese administrador comercial que devino en gran figura de la escena estadounidense, donde además ha insistido con su teatro de denuncia como lo hizo y hace aún con su también exitoso espectáculo El proyecto Laramie, para arremeter otra vez contra la homofobia, como lo hace Kaufman.
El montaje, creado por Kaufman y ejemplarmente llevado a buen puerto por Michel Hausmann, que tiene un ritmo estremecedor y ejemplar, permite el lucimiento actoral de todos los que ahí participan además con conciencia de su labor histórica, especialmente Vidal que con su Wilde ha retomado al camino de las grandes composiciones actorales; es un renacer para Yvosky, quien fuera maestro de Kaufman, y una prueba de fuego para Hoffmann, un primer actor versátil como pocos. De los comediantes menos conocidos hay que resaltan la labor de Cardona y Eben Renán.
Sobre el patético final de Wilde, execrado por su familia y humillado por la sociedad que antes lo aplaudió es que ahora Kaufman debe escribir un último acto o epilogo para que la saga teatral de un enamorado del amor, quien advirtió como quien vive más de una vida debe morir más de una muerte. Porque todavía se mata a la gente que se atreve como lo hizo el poeta, aunque no lleguen al desparpajo que él impuso en Londres y su revolucionaria conducta. Un artista que sigue fascinando por su inteligencia.

sábado, julio 17, 2010

El marinero Pessoa-Mendieta

Cumplió 50 años y desde los 16 hace teatro profesional. El falconiano Germán Mendieta comenzó en Duaca, al actuar en la obra Nuestro padre Drácula de Rodolfo Santana, dirigido por Juan José Lugo. Tras instalarse en Caracas, hacia 1977, y estudiar en la Escuela Superior Juana Sujo, hizo su mejor aprendizaje con el Rajatabla de Carlos Giménez, donde asumió roles vitales, como ser protagonista del espectáculo El coronel no tiene quien le escriba, al sustituir a Pepe Tejera, entre otros. Y ahora, porque es leal y consecuente, se va de gira con el Rajatabla de Francisco Alfaro: llevan hacia escenarios argentinos la comedia dramática Trastos viejos de Javier Vidal.
Mendieta siempre quiso crear espectáculos y disfrutar así las artes escénicas desde la silla del director y para ello nada mejor que generarlo con alumnos del Taller Nacional de Teatro de Rajatabla. Ahí, a lo largo de la primera década de esta crispada centuria, montó piezas como El peligroso encanto de la ociosidad de Gilberto Pinto, El rey Momo de José Domínguez, El maleficio de la mariposa de Federico García Lorca, De melocotón a rojo alucinante y Pechos de niña de Romano Rodríguez y Soy García de Luis García Arau y Javier García Yague. En silencio, sin fanfarrias, aprendiendo de los aciertos y cuidando no repetir los mismos errores, ha avanzado, siempre con discreción para no suscitar verdes envidias.
Y ahora, en homenaje al amigo que “se fue de gira”, Ricardo Lombardi, buscó el texto El marinero del poeta lusitano Fernando Pessoa (1888/1935), al cual precisamente, en la década de los ochenta, le había dado vida escénica. "Su espectáculo me quedó en la memoria y ahora para acentuar esa saudade, se lo propuse a Carmen Jiménez, directora del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, como reto singular para Cristina Klatt, Karla Fermín y Olivia Parra, ex alumnas de Horacio Peterson. No fue fácil, algunos tropiezos nos retrasaron seis meses, pero nos armamos de valor, talento y ganas de hacer las cosas. Mi lucha ha sido para que las actrices cada día sean más perfectas, dedicadas al oficio y cuyo norte sea la disciplina. En mi rol de director no dejo de ser actor, porque es muy difícil como artista separar esos dos estadios de la creación teatral. Y aquí, en este drama poético, muy existencial además, la palabra es la protagonista”.
El marinero (1913), único texto teatral completo de Pessoa, es considerado obra filosófica escrita con elevado lenguaje y que péndula entre ser poesía dramática o drama estático. El director Mendieta se movió, inteligentemente, entre esos extremos y buscó un punto neutral para no afectar al público y dejar bien clara la historia de tres doncellas que velan el cadáver de una cuarta en un castillo, al tiempo que reflexionan sobre la identidad y si es más real lo vivido que lo soñado. ¿Shakespeare o Calderón de la Barca?
Es filosofía y no otra cosa lo que los personajes dicen de manera conmovedora, sin caer en cursilerías, porque está bien dirigida esa tripleta de actrices, que deben ser inigualables en comedias molierescas o quizás de autores contemporáneos. Es, pues, un espectáculo para reflexionar sobre la muerte como prolongación obligatoria de la vida. Es un montaje que se le ofrece al público caraqueño ansioso de otras alternativas, que, en esta ocasión, está en el espacio gerenciado por Carmen Jiménez para perpetúar el legado del maestro Peterson (22 de abril de 1922/25 de noviembre de 2002), el gran artifice del Ateneo de Caracas, en los tiempos de Anna Julia Rojas y María Teresa Castillo de Otero Silva.





Inocente sangre derramada

El teatro copia la vida o la existencia humana lo imita. Interpreta las realidades que fabricamos los seres humanos. Sí, todo eso es una puñetera verdad, con no menos de cuatro mil años mal contados, e incluso, en ocasiones, el teatro es como un espejo mágico que reproduce casi siempre situaciones capaces de estremecer las entretelas de los espectadores con el dolor o el sufrimiento ajenos, y llegar incluso a provocar la anhelada catarsis entre la audiencia.
Y recordamos todo eso, porque la prensa de Caracas, del pasado 10 de julio, exaltaba la labor de las autoridades detectivescas y militares que capturaron, a sangre y fuego, a un grupo de plagiarios que cortaron el meñique derecho de Carmen Adelaida (siete años) para enviarlo como “fe de vida” a sus familiares e intentar así conseguir el pago de un sustancioso rescate, 300 mil bolívares fuertes, por la niña y su mamá Johana Nazareth, con cinco meses de embarazo. Los sicarios fracasaron en su chantaje, porque no todas las veces los malos salen victoriosos en sus fechorías, gracias a las singulares labores de la inteligencia policial del Cicpc y el GAES de la Guardia Nacional Bolivariana, en la zona de Coloncito, municipio Panamericano del estado Táchira.
Este sórdido suceso, escenificado en la candente frontera venezolana-colombiana, una copia al carbón de similares actos realizados también en México por sicarios empeñados en ganarse la vida con aterrorizar y torturar a sus conciudadanos, además de pretender imponer sus crematísticas exigencias, se puede equipar con la ficción dramática que escribió el catalán Sergi Belbel (Tarrasa 1963) en su obra La sangre, cuyo plausible espectáculo - está en avanzado proceso de desarrollo- presenta el grupo teatral Séptimo Piso, en el Celarg, bajo la audaz dirección de Dairo Piñeres. Invitamos, pues, a los lectores que acudan a presenciar ese trabajo artístico y después saquen sus conclusiones sobre lo que ahí verán y además comparen los hechos reales con los que plasma el arte teatral. La moraleja es obvia… pero instructiva.
Tema palpitante
Esta pieza de Belbel, como resume el director y versionista Piñeres, es una de las piezas más maduras de su repertorio. En La sangre se aborda un tema palpitante entre los grupos sociales de todo el mundo: el secuestro. En este caso, es una mujer, casada con un político, que ha sido plagiada por un grupo de supuesta afiliación terrorista. El pánico silencioso que encierra la trama se acentúa a través de una situación límite centrada en la relación que brota entre la secuestrada, cansada por sus viejas y sistematizadas creencias filosóficas, y sus secuestradores, quienes sólo cumplen su tarea escudándose en supuestos ideales. Otros personajes aparecen para plasmar una situación de desgaste y pérdida de valores sociales, porque el dramaturgo logra ahí un ingenioso traslado entre los personajes que rodean la situación, al mismo tiempo que sucede el secuestro, para mostrar variopintos temperamentos y comportamientos humanos, y proponer hasta una reflexión sobre temas como el poder político, los vínculos familiares entre padres e hijos, las autoridades con una responsabilidad que se le escapa de las manos, además el protagonismo déspota de un grupo delictivo que atenta de manera salvaje contra el individuo y la versatilidad de la mujer en nuestra sociedad.
Y aunque no debemos revelar el epílogo ni el colofón de la pieza, sí advertimos que el esposo, el político de marras, ha urdido todo ese tinglado, donde los delincuentes terminan por picar en varios pedazos a la mujer, para conquistar escalofriantes titulares de la prensa y todo el despliegue mediático, con miras a seguir ganando elecciones o ser ratificado en su cargo público. ¡El fin justifica los medios!, como diría Maquiavelo a los habitantes del siglo XXI.
Elenco de lujo
En este montaje, cuya maduración esta todavía en proceso, por las dificultades que tiene la estructura dramática, resultan plausibles las actuaciones de Carlos Díaz, Alexander Rivera, Janset Rojas, Adriana Galíndez, Melissa Inojosa, Morris Merentes, Varinia Arráez, Jesús Miguel Das Merces, Leyri Orozco y Dayana López. La producción es de Carlos Chacón, el vestuario recae sobre el oficioso Giovanni Duran y la excelente música es original en Juan Pablo García.
Teatro y fútbol
“Cuando no me queden cosas por probar en el teatro, me retiraré”, afirma Sergi Belbel, director artístico del Teatre Nacional de Catalunya. A pesar de las satisfacciones que le aporta ese trabajo, encuentra un inconveniente: no poder dar clases en el Institut del Teatre. “Lo echo mucho en falta. Para mí era un alimento; al mismo tiempo que enseñaba, aprendía de los jóvenes, de sus inquietudes”. Se ha ganado su reputación a base de dirigir producciones arriesgadas y escribir obras o guiones ágiles, ácidos e irónicos. Encuentra “mucho más divertido” dirigir, “porque no estás solo. Me gusta el contacto con la gente, compartir ideas, ilusiones y trabajo”. Pero lo que más le llena es escribir teatro. “Es un trabajo ingrato, lo haces solo en una habitación, no lo compartes con nadie, imaginas la crítica que te harán... Pero, a la larga, cuando compruebas que lo que has creado en la soledad de tu habitación tiene vida propia y sobrevive en el tiempo, con puestas en escena en diferentes culturas y lenguas que no son la tuya... ¡es fantástico!”. El reconoce que esta última década "ha sido bastante más estable y convencional que la de los noventa". De momento y hasta 2012 seguirá al frente del TNC y a la espera del estreno de su último texto, Fora de joc, donde habla de la crisis económica y del fútbol. "A mí el fútbol no me gustaba demasiado, pero Guardiola me está haciendo replantearme las cosas".

sábado, julio 10, 2010

Cabrujas está ahí

A 73 años de su grito primario y antes de tres lustros del mutis final, Venezuela ya conoce una parte del legado literario de José Ignacio Cabrujas Lofiego. Gracias al tesón del crítico Leonardo Azpárren Jiménez (Barquisimeto, 1941), apoyado por la Editorial Equinoccio de la Universidad Simon Bolívar y el patrocinio de una entidad bancaria, ya circula la primera edición de su Obra dramática, unas 1.300 páginas en dos tomos.
Azpárren Jiménez, profesor titular de la UCV, quien contó con la asistencia de Gloria Soares para la investigación, informa que esos primeros libros únicamente reúnen 16 obras de Cabrujas. Este proyecto no se limita solo a sus piezas de teatro; aspira presentar aspectos poco o nada conocidos suyos, distintos al Cabrujas de su columna de prensa sobre la cual se han hecho dos ediciones. “El trabajo de compilación se inició en medio de una incertidumbre porque había que determinar cuántas había escrito y cuáles de ellas estaban disponibles, más allá de las publicadas”. Esta edición de su Obra dramática es el primer resultado. Vienen otros dos tomos. “Es decir, aún falta casi un año de preparación y producción”.
-¿Cuál es el espíritu que anima esta compilación?
- Dar a conocer el teatro de Cabrujas, que suma casi 20 obras, porque de él se tiene la imagen de sus piezas fundamentales (Profundo, Acto cultural, El día que me quieras y El americano Ilustrado). También queremos dar a conocer al ser humano y al creador. En su dramaturgia el lector encontrará a un escritor prolijo y diverso, aunque con ideas rectoras constantes desde su primera obra de 1957, escrita a los 20 años (Baile detrás del espejo).
-¿Cómo estructura lo que no se incluyó en los dos primeros volúmenes?
- El tercer tomo –En nombre del rey y otros textos- reúne ocho textos de diversas calidades y funciones. Lamentablemente, sigue desaparecida Los insurgentes, por lo que no podemos hablar de sus obras completas. Pero, gracias a amigos comunes, fue posible rescatar Baile detrás del espejo, El nombre del rey y fragmentos de Pinocho. También publicaremos textos para performances hechas con Rolando Peña y otros espectáculos, como Tres torres, tres silencios, tres erguidas soledades (1980), con música de Aldemaro Romero, para conmemorar el sesquicentenario de la muerte de Simón Bolívar; o El camino de Santiago (c.1993), un oratorio inspirado en un cuento de Alejo Carpentier del mismo nombre. El cuarto volumen, Cabrujas habla y escribe, recoge entrevistas, conversaciones, conferencias y otros textos desde 1972. En ellas se refiere, fundamentalmente, a su situación en y ante el país; habla de su vida, de sus obsesiones, de sus contradicciones y de sus frustraciones. En síntesis, permite conocer al ser humano y al mundo que subyace en su obra de creación. Este tomo es, según mi opinión, indispensable para una re-lectura de su obra dramática y para ubicarlo mejor en el contexto del teatro y de la cultura de nuestro país.
-¿Tienen vigencia esas obras o algunas son más importantes que otras?
- Como todo dramaturgo, en su producción se encuentran varios niveles de calidad. Lo más importante es su interés y la preocupación constantes por comprenderse como ciudadano de un país y comprender a su país. Aunque sólo escribió cuatro obras a partir de temas históricos –Baile detrás del espejo (1957), Juan Francisco de León (1959), Los insurgentes (1961) y El nombre del rey (1963)- en todo su teatro está planteada la necesidad de una comprensión histórica de los conflictos representados. Este mero hecho le da una gran vigencia a cualquiera de sus obras, incluso para comprender su evolución como escritor. Tal es el caso de Venezuela barata (1965-66), texto conservado por Nicolás Curiel y desconocido hasta ahora, que es el embrión de la poética que desarrolló en sus obras principales a partir de Profundo (1971).
-¿Cómo definir los aportes de Cabrujas a la dramaturgia?
- Estamos ante un dramaturgo cuyo universo dramático tiene un perfil exclusivo en el diseño de los personajes, arquetipales y exclusivos, y en el sistema de valores y creencias que sostiene las situaciones básicas de enunciación de sus obras. Estos dos elementos son, creo, los que le dan la significación a su teatro, con independencia de la variedad de fábulas e intrigas representadas en casi 40 años, entre 1957 y 1995. Con esos elementos construye una mirada aguda y, diría, muy dolorosa del país y de su gente. Es interesante observar que cuando se deshizo de la camisa de fuerza de su militancia comunista, alrededor de 1965, cuando la historia le cayó a patadas según sus propias palabras, descubrió a la gente común. Entonces comenzó a escribir otro tipo de teatro, en el que los fracasados, según él mismo lo dijo, pasaron a ser sus protagonistas.
-¿Existe una compilación de ensayos sobre su dramaturgia?
- Sobre la dramaturgia de Cabrujas se han escrito algunos libros y tesis universitarias, en general parciales por no conocerse su obra completa. Están el trabajo de maestría de Yoyiana Ahumada y los de licenciatura de Claudy De Sousa y Hugo Pagés, Gloria Soares y Luís Alberto Rosas y los libros de Francisco Rojas Pozo y mío. Afortunadamente, después de las ediciones de Equinoccio será posible estudiar toda su producción.
Trascendencia
“No me importa la trascendencia. Yo me muero y acepto que mi obra muera conmigo. Me importa la eficacia Me niego a participar en la imagen del hombre culto, no quiero ser un adornador social ni quiero un cargo diplomático”, declaró José Ignacio Cabrujas Lofiego (Caracas,17.07.1937/Porlamar, 21.10.95), a la prensa el 21 de diciembre de 1980. ¡Que lejos estaba de todo lo que iba a pasar después y del esfuerzo de sus amigos para preservar su pensamiento presente en su vasta obra!
Cuidado con excesos
Leonardo Azpárren Jiménez puntualiza que en estos tiempos de postmodernidad y de pérdida de la coherencia narrativa, es arriesgado hablar de una preceptiva para escenificar los textos cabrujianos, “porque no es extraño que los textos de los autores sean descuartizados en beneficio de cualquier guilindajo escénico. Para mí, es indispensable tener una comprensión profunda y sustentada del significado del texto dramático. Como lo recomendó Hamlet a los cómicos: que la acción acompañe a la palabra y que la palabra acompañe a la acción. Es la justa medida para evitar cualquier exceso”.

Vagones para el amor

El comediante Fausto Verdial y el director Daniel Farias salieron de escena. La primera actriz America Alonso vive y recuerda el éxito de público y de crítica que cosecharon por la comedia Yo me bajo en la próxima, ¿y usted? del teatrero español Adolfo Marsillach, con la cual hicieron ocho meses de temporada en la sala Cadafe, en 1986.
Para evocar a los ausentes y exaltar a la sobreviviente intérprete, quien, precisamente en 1952, debutó con Nuestra Natacha de Alejandro Casona, el director Daniel Uribe, los actores Henry Soto y Ana Karina Casanova, y el productor Jean Carlos Du Boulay, remontaron ese ya famoso texto sobre una pareja que hace “cortocircuito” en un vagón del Metro de Caracas e inicia una interminable aventura en pos de la felicidad.
América Alonso presenció ahora la primera función de la versión siglo XXI de Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?, en el Celarg, donde se resumen buena parte de las experiencias de un chica y un hombre, quienes, a partir de sus naturales curiosidades, emprenden una insaciable relación y tras 30 días se casan para cumplir con los formalismos, pero después asumen que se equivocaron y rompen…y como no pueden vivir en soledad, vuelven a unirse para separarse otra vez… y así irán repitiendo sus amoríos hasta el infinito.
El director Uribe recibió el abecé teatral del propio Carlos Giménez, además de la pasión y disciplina que hay que ponerle a cada una de las tareas artísticas y por eso asegura haber montado no menos de 80 piezas. Advierte, al escenificar su versión del texto de Marsillach, que es creador y hace su propia lectura de cada obra. Pero él siempre cuida de no deteriorar la esencia del original, porque degradaría el trabajo del autor. Su misión aquí, además, fue comprimir situaciones, eliminar algunas y dejar las básicas para echar bien el cuento de dos amantes que hacen lo imposible para no quedarse solos y decirle al público la necesidad que tienen las parejas de ser sinceras. La comedia tiene su moraleja, porque el problema de todos los amantes es la ausencia de transparencia en sus relaciones humanas y en las íntimas, mucho más.
Tanto Henry Soto como Ana Karina Casanova calzan muy bien los zapatos y los diversos atuendos de sus enamoradizos personajes y, como el montaje es minimalista hasta el extremo, se ven obligados a ingeniárselas para darle al público cada uno de los contextos donde hacen vivir a sus apasionados entes. Y todo eso lo realizan a una velocidad vertiginosa, donde los cambios de indumentarias y de situaciones se sobreponen de tal manera que los obligan a romper la cuarta parte y reírse, con la complicidad del crítico de las mil cabezas, ante el apuro que llevan. En síntesis, logran, a cabalidad, sus objetivos artísticos y la audiencia aplaude agradecida esos 80 minutos del ritual sobre el amor y las vicisitudes que impone para disfrutarlo y retenerlo por un tiempo. ¡Oportuno, delicioso y educativo montaje sobre ese sentimiento que justifica la vida misma!
Genio y figura
Pero el éxito artístico de este montaje, y de eso no nos queda duda alguna, radica en la claridad de conceptos y en el oficio adquirido por Daniel Uribe (San Fernando de Apure, 1959), quien sabe que el teatro, como evento escénico, es la suma de la dramaturgia, las actuaciones y el espectáculo como tal. A él no le gustan las lecturas dramatizadas porque les falta el montaje, esa magia que conmueve al público. En Rajatabla aprendió lo básico y poco a poco fue buscando su propia estética, o sea buscando un tono intimista en sus puestas en escena, muy lejos de los montajes aparatosos. Reconoce que los directores tienen muchos problemas con sus necesidades de comunicación, pero que todo lo sublima acentuando su trabajo con los actores y para ello su guía es América Alonso, “una auténtica maestra, como pocas quedan en este país”.Tampoco acepta los denuestos que algunos hacen del teatro comercial y rechaza que el adjetivo “comercial” sea tomado peyorativamente. Para él, el mejor teatro es el teatro lleno y reitera que todo montaje debe ser comercial, porque el público necesita comprar productos teatrales de alta calidad. “Todo el teatro que aquí se hace es para el público y se le ofrece además una taquilla. En principio todo teatro es comercial, salvo el que se hace gratuitamente para el público, pero su producción la paga alguien, casi siempre el Estado o un ente particular”.

sábado, julio 03, 2010

Nadie se puede dormir

Hay que admitir una puñetera verdad: Carlos Giménez murió el 27 de marzo de 1993. Y Rajatabla, su diezmada agrupación, tras de deambular por el mundo, cual emula de Juana La Loca, exhibiendo los mejores espectáculos por él inventados, ya cambió de estrategia para sobrevivir, no sólo en lo físico sino también en lo artístico, unas cuantas décadas más.
La Rajatabla del siglo XXI, que conduce el gerente-capitán Francisco Alfaro, se cansó de pretender ser la mejor o la de más avanzada estética, en la modesta cornisa que ahora ocupan todas las artes escénicas venezolanas. Optó por dedicar esfuerzos y sueños a la producción y exhibición de dramaturgia criolla, para lo cual organizó dos concursos y seleccionó así los mejores textos. ¡Nadie más hace eso, por ahora!
En ese audaz experimento que la obliga a inventarse los métodos para financiarlos, la institución rompelanzas en buen momento por los autores nacionales, esos quienes casi siempre han sido ninguneados por otros grupos o por los empresarios crematísticos. De estar vivo “el capo”, seguramente habría armando rumbosos festivales en todo el país con producciones ambiciosas para hacer degustar a tales creadores de literatura dramática, al mismo tiempo que promocionaba las nuevas generaciones de comediantes. ¡Esos eran los horizontes que se había impuesto aquel huracanado argentino!
Pero la puñetera realidad es otra, y compleja además, porque el edificio donde Rajatabla ha permanecido desde los años 70 no le pertenece, no es dueña, ni inquilina, ni pisataria y ahora tendrá que compartirlo con Unearte, singular especie de condominio para fortalecer al teatro, como tal, gracias a la decisión de la actual directiva universitaria, pero eso todavía no es oficial.
Siete y un prólogo
Para los festejos de los que serán los 40 años de la fundación de Rajatabla, el próximo 27 de febrero, porque es la meta que se impuso Alfaro y su gente, seleccionaron la extraña y poética pieza de Rodolfo Santana (1940), Obra para dormir al público, que inauguró la larga temporada 2010-2011 y acordaron además producir los montajes de los textos Honor a mis padres de Elio Palencia, Mi reino por un sueño de José Antonio Barrios, Yo soy John Lennon de Paúl Salazar, Agridulce de Glener Morales, El robo de la arrobita (teatro infantil) de Carmen García Vilar, Nosotras de Marisabel Dávila Lobos y El más mejor de Roberto Azuaje.
Además, Rajatabla ofrece una muestra de lecturas dramatizadas de otros seis títulos que por su calidad merecen ser conocidos. Es una programación que además contará, obviamente con el pleno respaldo de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, como socio estratégico. En síntesis: un veterano abre puertas a un experimento que resulta hasta novedoso en estos tiempos revueltos, donde lo que otros buscan es lucrar…pero sin arriesgar.
Santana en escena
Obra para dormir al público
, de uno de los dramaturgos venezolanos de mayor trascendencia histórica y a quien se homenajea en esta II Muestra Rajatabla de Dramaturgia Nacional, fue estrenada el viernes 18 de junio, a las ocho de la noche en la Sala Rajatabla. Se le puede interpretar como síntesis de su abundante producción (no menos de 100 piezas) desplegada durante unas cinco décadas. Ahí, por intermedio de una audaz metáfora, el autor explora al ser humano como producto del inconformismo social, que incluso sacrifica su bienestar personal, y hasta el colectivo, por sueños lejanos y casi siempre sin esperanza.
La anécdota se centra en las vicisitudes de una mujer aferrada a un bol de vidrio o plástico que encierra a una extraña lechuga rusoholandesa, símbolo del amor y de otras cosas más de ese ser que evoluciona y quiere ser libre para hacer de su vida lo que se propone.
El autor aplica diálogos poéticos, recargados de barrocas imágenes para poetizar la realidad teatral de un hombre, su pareja y su hija (en tres edades), condenados o encadenados a un singular “invernadero” donde filosofan sobre la existencia, sobre el simple y maravilloso hecho de vivir, sobre nuestras costumbres y nuestro país venezolano, pero también sobre el deseo de salir, de huir, de encontrar en otras latitudes nuevas experiencias y conocimientos, para así darnos cuenta más tarde de la inutilidad de la vida y la continua añoranza por el retorno, por el reencuentro de nuestras raíces, el regreso a la tierra y la desaparición en la nada.!Existencialismo tropical!
La puesta en escena se materializa en desfiles ceremoniales de fantasmas bucólicos, vestidos con telas transparentes o tules, seres fantásticos que viven en una extraña ensoñación, mientras la pista musical pretende inducir al relax o al sueño a la audiencia. De, ahí, al parecer, su original titulo.
Según palabras de Santana, “esta pieza se plantea acceder a territorios poco conocidos en la percepción del espectador, en este caso los dominios y misterios del sueño, sostenido en tramas, sonidos, imágenes que inciten al mismo. Posee, igualmente, una fábula sencilla pero demoledora: los grandes cambios que vienen se dirigen al alma humana. Es pues, desde mi perspectiva como autor una obra para experimentar sensaciones y reflexiones”.
No creemos que germine polémica alguna con este espectáculo, el cual no duerme a nadie, porque su acción atrapa de principio a fin y permite incluso reflexionar sobre la evolución que vive Santana como escritor, aunque mañana puede aparecer con otra saga tan fantástica como Nuestro padre Drácula, la primera obra que le vimos en los años 70, en el ya desaparecido teatro caraqueño “Leoncio Martínez”.
Ficha técnica
En Obra para dormir al público participan Gerardo Luongo, Dora Farías, Miriam Pareja, Tatiana Mabo y Eliana Terán, acompañados por no menos de 40 alumnos del Taller Nacional de Teatro. La jefatura técnica es de Ángel Pájaro, El trabajo de voz y selección musical de Simona Chirinos. El trabajo corporal de Soraya Orta, la iluminación de David Blanco, la escenografía de Héctor Becerra, y la producción general de Francisco Alfaro. La dirección es de José Domínguez, mientras que el vestuario y la puesta en escena son logradas por Rufino Dorta.




Cabrujas el provocador

Murió vivo y gracias a su legado teatral genera múltiples reflexiones. Sus piezas (16, por ahora), compiladas y publicadas en dos tomos (Obra dramática) , gracias al crítico Leonardo Azpárren Jiménez y al soporte de una institución financiera, conjuntamente con la editorial Equinoccio de la Universidad Simon Bolívar, deben atraer la atención de sus familiares y amigos, para que nadie más abuse de su ausencia y dañe con torpezas su literatura dramática, con lo cual pueden negar, por ignorancia o perversión, lo predicado sobre Venezuela, a la que amó entrañablemente. Nos referimos, pues, al más lúcido y comprometido intelectual del siglo XX, José Ignacio Cabrujas (Caracas, 17 de julio de 1937/ Porlamar, 21 de octubre de 1995).
Parafraseando al compilador Azpárren Jiménez podemos afirmar que el teatro de Cabrujas se desplaza sobre dos patinetas: la gente, o los diferentes conglomerados criollos a través de los siglos XIX y XX, y la saga nacional, esa suma de sucesos vividos por ganadores y perdedores. Todo eso lo utilizó el dramaturgo para crear situaciones y personajes criollos, como los que muestra en Profundo (1971), considerada la mejor de su producción dramatúrgica.
Cabrujas bien conocía costumbres y tradiciones de su pueblo. Y en Profundo plasma a una familia pobre, campesina e ignorante, empeñada en salir de abajo con la búsqueda del tesoro de un difunto sacerdote en el patio de la casa donde moran. Los atrae la riqueza, aunque no sepan lo que harán con ella, y son manipulados por una sacerdotisa que les monta un tinglado para conjurar fuerzas mágicas que les entregarán un arcón con morrocotas. Pero todo es una superchería y al final llega el desencanto ante el fracaso, pero estos no pierden la esperanza del día siguiente.
Hay ahí una obvia crítica a la sociedad venezolana y sus mandatarios que han desgobernado al acentuar la ignorancia utilizando la religión y sus mitos como mecanismos de dominación sobre los menos culturizados, los más pobres. Se enseña como sólo el trabajo puede crear riqueza y que lo oculto hay que descubrirlo primero y saberlo gerenciar después, porque cuando se agote vienen los dolores de cabeza que conocen muy bien los pobres. Es una metáfora sobre el petróleo y sus nefastas consecuencias para el desarrollo coherente de una nación.
Pero si a Profundo se le amputan diálogos y acciones, especialmente cuando cavan en el patio de la casucha, y se le minimizan sus símbolos críticos políticos, se le convierte en un elemental sainete para ridiculizar al auto sacramental del Nacimiento de Jesús de Nazaret, al cual representan para festejar el ánima del cura que les dejó el supuesto tesoro. Todo eso agudiza la burla a la religión, como si fuese el único problema de esos seres, y se soslaya el abuso del Poder (clases económicas y políticas), que ahí ha subrayado Cabrujas, y por eso viven en ese estadio de semisalvajismo prehistórico. Para nadie es un secreto que las religiones son el brazo ideológico de todos los que detentan o son el Poder desde que comenzó la historia, aunque en ocasiones los poderosos terrenales entra en conflicto con ese poder “divino” y aparecen jefes ateos y demás profetas disfrazados de materialistas. ¡Aquí, el humor es otro perverso trapo rojo para distraer a la audiencia!
Esas amputaciones y otras cosas más se ponderaron en el desangelado montaje de Profundo, dirigido por Francisco Salazar, exhibido en la sala Anna Julia Rojas de Unearte para graduar a un puñado de nuevos profesionales del teatro, como son Ana González, Steven Rosas, Anriannys Acevedo, Ángel Chávez, María José Mata, Esteven Rosas, César Augusto Roa, Miguel Ángel Díaz, Yeliana Flores y Eileen Flores. Todos ellos tendrán ahora que buscar diversos trabajos artísticos, por supuesto; es ahora que comienzan la dura brega de ganar prestigio como teatreros.
Aquí, por supuesto, hay que admitir que los directores de teatro o puestistas son los amos y señores de los espectáculos, quienes, apuntalados en la libertad de creación, que en ocasiones son sinónimo de libertinaje, para desvirtuar lo que otros hicieron bien, pueden mejorar o empeorar los textos que caen sus manos. Salazar, de quien tenemos una óptima referencia después de haberle visto el montaje que hizo de Príncipe Azul, de Eduardo Griffiero, se excedió con el ausente Cabrujas y le quitó a Profundo toda una serie de situaciones y diálogos críticos, ademas le agregó música operática y hasta una narración en off del mismo autor.
Profundo es criollo de principio a fin, es Venezuela, pues, y no requiere de exquisiteces foráneas, únicamente exige autenticidad, como lo sugirió su autor, quien no dejó manuales de cómo montar sus textos, por la misma sencillez de sus estructuras y la diafanidad de sus textos, fáciles de comprender, tanto por tirios como troyanos, pero muy delicados, porque cuando se les borra algo, es como quitarle el minutero a un fino Rolex de pulsera.
Este montaje lo vimos en su estreno y en el reestreno, con un intervalo de no más de ocho días, porque desencadenó una reyerta de malentendidos, de tales proporciones, que ni Albert Camus la hubiese orquestado tan bien, pero al final se resolvió, salomónicamente, con un espectáculo más maquillado, con muchas luces impactantes y multicoloridas, y, como es obvio, con más seguridad por parte sus actores en sus roles.
Gracias al inesperado estira y encoje con el destino escénico de Profundo, fue que pudimos revisar el texto que legó Cabrujas y al compararlo con todo lo que nos llegó desde la escena, hemos tenido que reconocer que no tiene profundidad ideológica tal espectáculo, al cual puede calificársele como divertido, sazonado picarescamente con un gratuito personaje travestido, como cualquier comedia comercial, esas donde se banalizan los temas y los argumentos, además del uso de interpretes destacados en la televisión y, por supuesto, y cobran las entradas.
Pero ese no es el texto Profundo que pasó a la historia en sus montajes de 1971 y 1997. Un texto político, que no es lo mismo que politiquero, como recuerda, Álvaro Mata, “estrenado en la época de la bonanza petrolera y el despilfarro, del disfrute hoy y pague (bien caro) mañana. En esos años, el petróleo generaba el 80% de los ingresos del país; el precio de litro de gasolina era el más bajo del mundo; y la pacificación a la fuerza, nueva forma de hacer política, recordaba una época ya vivida”.
Conclusión, Cabrujas, a 15 años de su muerte, suscita pasiones, aunque se quiera hacer comedia con lo que escribió. ¡Sigue vivo...coño!


domingo, junio 27, 2010

Kaufman quiere reinventar al teatro

Moisés Kaufman vino a Caracas para supervisar el montaje de su pieza teatral Actos indecentes. Los tres juicios de Oscar Wilde, que adelanta el director Michel Hausman para Palo de Agua Producciones, y cuya fecha de estreno sería el 16 de julio en el Teatro Escena 8.
Kaufman, que se instaló desde 1987 en Nueva York para estudiar e iniciar un autentica carrera creativa y profesional con las artes escénicas, durante sus encuentros con periodistas culturales venezolanos, recordó que esa obra, la primera que escribió y que el mismo dirigió durante las temporadas de 1997 y 1998, fue consecuencia de una exhaustiva investigación documental sobre los procesos que le siguieron a ese poeta irlandés en el Londres de 1895, más por ser un artista subversivo que por su conducta homosexual.
Escrita en 1997, la pieza se basa en los tres procesos contra Oscar Wilde con respecto a su relación con Lord Alfred Douglas, donde lo acusan de cometer actos indecentes con hombres. El primer juicio es la demanda por difamación que Wilde hace al Marqués de Queensberry, el padre de Alfred, cuando este lo acusa de “sodomita”. Los juicios se desarrollan hasta llevar a Wilde a la ruina y a la cárcel, pero pasó a la historia como un hombre que luchó contra las injusticias sociales de su tiempo.
Kaufman convirtió los tres juicios de Oscar Wilde en un drama humano e intelectual en donde entrelaza los testimonios reales dados en la corte londinense con extractos de los escritos de Wilde, formando así un novedoso estilo teatral que marcaría al teatro moderno y catapultaría su carrera profesional, como lo advirtieron los críticos estadounidenses.
Artista subversivo
Puntualiza Kaufman, como lo reveló al periodista Juan Antonio González, que los juicios contra Wilde no fueron por su conducta homosexual, como tal, sino por ser un artista subversivo, cuyas ideas artísticas eran muy peligrosas. Por eso, en buena parte de los juicios, las pregunta que le hacen son sobre su literatura y no sobre su vida sexual. Y subraya que el sistema judicial victoriano, ese que lo encarceló durante dos años, sigue vigente, con otras características. “A diario se censuran obras de arte. Wilde creyó en la individualidad de espíritu de cada ser humano. Desdichadamente no pudo ser libre en la sociedad en la que vivió”.
Kaufman, como lo registra el periodista Ángel Ricardo Gómez, insistió en que Wilde no solamente fue un genio que reinventó cierto tipo de arte, sino que realmente dentro de sus comedias se esconde una critica bien profunda a la sociedad victoriana. “Esa crítica fue la que lo llevó a que lo juzgaran. La sociedad tenia que silenciarlo. Una cosa que me pareció superimportante de lo que le ocurrió a Wilde es que cuando enjuiciaron a un artista de su calibre, a pesar de ello, le otorgaron una plataforma desde la cual podía hablar a toda la sociedad europea, porque todo lo que sucedió en el juicio está en los periódicos. Entonces, de repente, Wilde le estaba hablando a toda Europa. Ocurrió exactamente todo lo contrario de lo que los ingleses querían”.
-Esta obra lo lanza a usted dentro de la comunidad estadounidense y ahora se le conocerá en su país. ¿Qué reacción espera?
-Como yo no vivo en Venezuela no puedo hablar de su contexto ni de una reacción de su público, porque no lo tengo claro. Pero aunque no viva aquí, como se lo dije a otro periodista, si pienso que la labor del artista en cualquier sociedad en la que viva es engendrar un dialogo entre lo que está ocurriendo en la calle y lo que pasa en el escenario. El trabajo de censurar a un artista origina que este exprese lo que quiere decir más libre, fina y específicamente. Cuando colocan a Oscar Wilde en el escenario lo fuerzan a ser más elocuente de lo que era antes.
“Me emociona, pues, si que sea mi obra y que se monte por primera vez aquí y me emociona además que sea Javier Vidal su protagonista, porque me cuesta pensar en otro actor venezolano tan bien dotado como él para encarnar al poeta Wilde; es un actor brillante, tan educado y tan conocedor del teatro, y además me gusta que mi primer maestro del teatro, Fernando Yvosky esté actuando en mi obra. Además me siento satisfecho de la participación de profesionales como Juan Carlos Alarcón, Karl Hoffmann, Rolando Padilla, Ebén Renan, Elvis Chaveinte, Christian McGaffney y Delbis Cardona.
Método
-¿Existe ya el Método Moisés Kaufman para escribir y montar teatro?
-Poco a poco se genera un método. Sí, mi grupo Tectonic Theater Project da clases a cientos de estudiantes al año, es porque esa gente sí está interesada en seguir nuestra investigación teatral. Dictamos talleres en Estados Unidos para enseñar los métodos que hemos usado para crear nuestras obras. Muchos de nuestros cuestionamientos del teatro son válidos para diferentes tipos de trabajos escénicos. Nuestro trabajo se basa en una indagación profunda de lenguajes teatrales, porque queremos saber cómo seguir avanzando, aún cuando el cine y la televisión se han convertido en importantes creadores de narrativas audiovisuales, nos preguntamos todavía: ¿Qué le queda al teatro? ¿Para qué hacemos teatro? O, quizás más importante: ¿para qué vamos al teatro? Todo mi trabajo de los últimos 20 años se ha basado en esas preguntas. 33 Variations, nuestro más reciente espectáculo, continúa ese cuestionamiento. Así lo hicimos con The Laramie Project, mi pieza teatral que después llevé al cine y que ahora recorre al mundo para denunciar la homofóbia asesina. Y es por eso que hemos desarrollado técnicas que ahora enseñamos en las más importantes universidades estadounidenses, desde Columbia, hasta Harvard. Lo interesante de estas técnicas es que están todas basadas en ese profundo cuestionamiento del arte escénico. El año pasado entrenamos a más de mil artistas de teatro en nuestras técnicas. Hay, pues, un Método Kaufman.
-¿Puede ampliar eso de los cuestionamientos que le permiten a usted y su grupo hacer lo que hacen?
- Partimos de preguntarnos cómo hacemos un teatro diferente al cine y la televisión e incluso a la Internet de los actuales momentos y qué puede hacer el teatro que no puedan hacer ni el cine. ni la televisión. ni la Internet? ¿Podemos otorgarle al teatro la posición de vanguardia que tiene o que ha tenido? ¿Cómo hacer para que el teatro vuelva a participar enérgicamente en un diálogo en la sociedad en que se desarrolla?
Kaufman asevera que uno de los graves problemas del actual teatro es que se desarrolla en lenguajes realistas o naturalistas, que son géneros que el cine o la televisión hacen mucho mejor que el mismo teatro. ¿Cuales son los lenguajes o vocabularios teatrales que tenemos que investigar o que tenemos que inventar para seguir manteniendo el teatro con nivel en el siglo XXI?
-¿Cómo se puede lograr que el teatro siga siendo vigente, a pesar de la competencia del cine y la televisión?
-Yo pienso que todo depende de la técnica de trabajo y, por supuesto, los conceptos que se aplican. Generalmente, en Estados Unidos, se agarra un texto teatral y se entra a una sala y después de cuatro semanas de ensayos se ha montado un espectáculo, Eso hace que la mayor parte del teatro que se representa sea un teatro basado en textos, pero qué pasaría si ingreso en un sala de ensayo sin ese texto pero sí con un plan claro para una auténtica creación teatral. Así hicimos con el proceso para el espectáculo 33 Variations, del cual solo teníamos la música de Beethoven, las Variaciones Diabelli.
Precisa que gracias al método que él y su equipo aplican, buscan cuales son las formas realmente teatrales o cómo construir lenguajes teatrales. “Todas las técnicas que usamos es para descubrir cómo se escribe teatro y no cómo se escribe un texto. Todas las técnicas que hemos desarrollado son para explorar profundamente cómo escribir teatro y no cómo escribir textos teatrales .Mi anhelo mas importante es reinventar lo que es el teatro y como se puede lograr que el teatro sea vigente y mágico y que sea un lugar donde podamos tener la conversación mas importante de nuestra sociedad”.
-Usted tiene ya más de 20 años en Estados Unidos, haciendo teatro, ¿está satisfecho?
No, no estoy satisfecho y el día que lo llegue a estar dejaré de trabajar, por ahora, pues, no estoy satisfecho y sigo trabajando.

sábado, junio 26, 2010

La Ley Fanny Mickey

Fue la Reina del Teatro o la Reina de las Tablas de Colombia. Nació en el Buenos Aires de 1930 y murió el 16 de agosto de 2008 en Cali. Era actriz, directora y empresaria de las artes escénicas. Desde 1988, en llave con el argentinovenezolano Carlos Giménez, puso en marcha el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá. Y para que su nombre nunca se olvide, los intérpretes colombianos lograron que el Congreso de la República aprobara la Ley Fanny Mickey, porque ella protegió y dio trabajo a los artistas. Ahora ese acto legislativo será promulgado por el presidente Álvaro Uribe Vélez, antes del próximo 7 de agosto.
¿Y por qué hacemos noticia sobre esa ley colombiana?
Porque actores y actrices venezolanos deben seguir ese ejemplo y luchar en la Asamblea Nacional para que sea aprobada una disposición similar, ya que aquí, como al lado, el negocio de la televisión y el cine rompió fronteras y produce pingües ganancias que no favorecen a los que dan sus caras y algo más para que se iluminen las pantallas con sus historias, con sus trabajos.
¿Serán capaces los artistas venezolanos en luchar, una vez más por sus derechos?
Cuando se de ese dia, que amanecerá por supuesto, las empresas criollas que usen telenovelas y peliculas colombianas tendrán que pagar lo que les corresponde. Y alla también pagarán los derechos de sus colegas.
La Ley Fanny Mickey reconoce a los artistas o ejecutantes de las obras audiovisuales, el derecho a recibir una remuneración equitativa por la emisión pública o el alquiler de obras audiovisuales de las que hacen parte. Se trata de un reconocimiento patrimonial a los derechos de autor, porque los actores dejan más que su memoria en el papel, ponen su espíritu, su preparación y su vida.
El derecho de remuneración se hará efectivo a través de sociedades de gestión colectiva de derechos de autor, que deberán crear los artistas, para que los represente y cobre los derechos de comunicación pública.
La ley busca entonces proteger los derechos patrimoniales de los actores de telenovelas y películas, que después de ser transmitidas en el país, son vendidas y retransmitidas sea en Colombia o en el exterior.
La ley aclara que no se tienen en cuenta las emisiones públicas, por tanto no habrá remuneración cuando se hace con fines educativos. Dentro de las restricciones también está que los artistas no pueden suspender, prohibir o alterar la normal explotación comercial de la obra por su productor, utilizador o causahabiente.
Durante las sesiones de discusión de la ley, la mayoría de productoras y comercializadoras de televisión se opusieron a la norma, argumentando que tendrán que pagar más a los artistas.
Hay que señalar que Colombia es uno de los principales países exportadores de América Latina, de producciones de televisión, como telenovelas, dramatizados y otras series, además de películas.
"Es un acto de justicia, porque los artistas le han dado mucho al país, no solamente los actores. También están los escritores, productores, en fin, toda la gama del arte colombiano", dijo el ministro de Interior y Justicia, Fabio Valencia Cossio.
Sobre el nombre de la ley, dice Anamarta de Pizarro, directora del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá: "Era como una manera de hacerle un homenaje a una persona que representa lo importante del trabajo cultural de este país y la dignificación del trabajo del actor".
Y nosotros, nos sentimos felices que despues de su mutis terrenal esta señora del teatro siga ayudando a sus colegas,abriendo teatros y repartiendo cultural,como la vimos,por primera vez en los años 60 de aquel Cali de nuestra adolescencia.

Transexualidad al cine criollo

Elio Palencia vive para las artes escénicas. A sus 47 años-los cumple el 13 de diciembre- este maracayero, tiene razones más que suficientes para estar feliz y anhelar vivir muchas décadas más. “En 2008 hice un taller de guiones y la Villa del Cine me premió llevándolo a la pantalla. Se trata de Cheila, una casa pa’ maíta, versión de mi obra teatral La quinta de Dayana, protagonizada por el transexual colombiano Endry Cardeño, bajo la dirección de Eduardo Barbera. No me puedo quejar: trabajo para el teatro, la televisión y ahora llego al cine. Vivo, pues, para y de las artes escénicas”, puntualiza.
La memoria
Desde niño, la vocación de Elio fue definida por una especie de encantamiento hacia todo lo que fuera “representación”. En la escuela reunía a sus compañeritos y rayaba algunas líneas para ser montadas. Igual en el liceo y al entrar la universidad, fue la gran definición vocacional, el descubrimiento de un camino y el principio de una visión hacia lo creativo en el teatro en paralelo con su propio crecimiento vital. Terminó sus estudios en Turismo, empezó Sociología, que no terminó, porque la mayor parte de su tiempo estaba ganada por el intento de profesionalizarme. Rajatabla había aparecido en su camino.
Es decir, comenzó a escribir desde el hecho teatral en sí, por necesidades expresivas dentro de la escena, donde se inició como actor y luego fue interesándose por otros campos y posibilidades de contenido y forma, tanto en la dramaturgia como en la puesta en escena y la producción, a cuyos círculos casi siempre he estado ligado. De hecho, varias de sus piezas han sido escritas para colectivos de actores, en dialéctica creativa con ellos y también con directores. Porque para él la pieza termina de escribirse sobre el escenario. Los demás géneros literarios le han dado cierto pudor, aunque se atrevió con la prosa y tiene una serie de relatos que, bajo el título de Re-sentir, abordan un tema recurrente: el de la memoria, pero desde la perspectiva de un niño.
Letargo teatral
Aunque sus obras teatrales mantienen demanda de público y los artistas las buscan para escenificarlas, Elio comenta el peligroso letargo que vive el teatro venezolano, después que durante los años 70 y 80 vivió un fenómeno inédito. En esta primera década del siglo XXI ha detectado una indefinición o aturdimiento respecto a la escena, una medianía que parece haber sido definida por el mercantilismo de la década de la centuria anterior. “Pero hay gente como Xiomara Moreno, y agrupaciones como Teatrela, TET, Textoteatro, La Bacante y Contrajuego, además de los festivales de Occidente y de Oriente y unos cuantos creadores emergentes. Creo que en ellos está en conexión con riguroso nivel de compromiso con el arte teatral, que en la medida de su coherencia es compromiso con la sociedad. Creo que es importante destacar la edición de la dramaturgia y vaya mi reconocimiento a la iniciativa de la editorial “El perro y la rana”, pero gran parte de la construcción de un teatro nacional pasa también por montar lo que escriben sus dramaturgos, y además montar bien sus piezas y llevarlas a todos los rincones del país. Pero sobre todo es necesario revisar a la política teatral gubernamental como inversión social y eso pasa por darle a los creadores una vida digna, propiciando su perfeccionamiento para que puedan dar lo mejor de si a los demás. La reivindicación del creador teatral sigue siendo una deuda histórica”.
Pasión por el cine
Elio Palencia subraya que siempre le interesó el cine y que fue en 1990, de la mano de Román Chalbaud y David Suárez, cuando escribió su primer guión, basado en su obra Detrás de la avenida.Pero ese proyecto se quedó frío y es ahora que, tras hacer un taller de guiones, puede ver, por vez primera uno de sus textos teatrales llevado a la pantalla.
-¿Cómo quedò la trama de Cheila, una casa pa’ maíta?
-Igual que en mi obra de teatro,La quinta de Dayana. Se le cambió el titulo a la producción cinematográfica para acercarla más a la protagonista, que primero se llamaba José o Cheíto y después Cheila, por eso su titulo definitivo es Cheila, una casa pa’ maíta. Yo puedo resumir aquí, que el filme plasma como Cheila regresa de un largo viaje por tierras canadienses, donde ha luchado para realizar su sueño: convertirse en una mujer total. Para su sorpresa al llegar a la casa que le compró a su “maíta” con tanto esfuerzo, se encuentra con un ambiente de desidia y la ocupación de un caótico sequito de hermanos, cuñados y sobrinos; una difícil situación que le revelará duras verdades acerca de la relación con ella misma y sus seres queridos.
-¿Qué ha reacciones del público conoce ante las primeras exhibiciones de “Cheila…”?
-El público llano la ha aplaudido y los especialistas la han premiado. Ahora espero su lanzamiento comercial y sus exhibiciones en las cinematecas y otros espacios. Su temática, que es la transexualidad, impacta pero no asusta al pueblo venezolano, es lo que puedo deducir.
Desde 1990
Su teatro toca temas que van desde el Sida hasta la transexualidad, la homosexualidad y otros más. Defiende lo que escribe porque el teatro es un espacio posible para lo que no existe y puede ser. Y también para que “precisamente salga a la luz la diversidad que somos. Las minorías son parte de nuestra sociedad, la enriquecen y deben ser respetadas”. Su debut como dramaturgo fue durante la temporada caraqueña de 1990, cuando el Centro de Directores para el Nuevo Teatro le montó Detrás de la avenida. Desde entonces ha presentado: Penitentes, La quinta de Dayana, Arráncame la vida,Un patio, dos islas, De bodas, Carmiña, una yegua de otra tierra, Pasajeros, Doña Bárbara, la perfecta ama de casa, ¿Niña o hembra?, Anorexia, rapsodia náutica, Del alma querida, Mi hermano José Rosario, La reina del soufflé, Fronteras, Campeones, Escindida, Sintonía o... ¿hay un extraño en casa?, Habitación independiente para hombre solo, Secuestro rosa, Camino a Kabaskén y Oasis Pub. Además de Promoción honor a mis padres, que no ha sido estrenada en el proyecto de producciones del grupo Rajatabla.

sábado, junio 19, 2010

Tres lustros de teatro joven

El grupo teatral Séptimo Piso mostró el espectáculo Credit Bill, briosa versión de Los intereses creados de Jacinto Benavente, y comenzó su lucha para hacer el mejor teatro venezolano con interpretes jóvenes verdaderamente interesados en propuestas críticas y descarnadas sobre la sociedad, pero al mismo tiempo proponiendo una reflexión sobre el sentido o el sin sentido de la vida misma. Se transformó así en lo más destacado de una “guerrilla teatral” que no aplica concesiones politiqueras ni genuflexiones para ganarse el subsidio o la subvención que les resuelva tal o cual montaje, como lo ha demostrado desde 1995.
Gracias a su incesante trabajo escénico, al cual hemos ponderado durante sus tres primeros lustros, es para nosotros una versión criolla, aplomada y menos huracanada de aquel latinoamericano Rajatabla de los años 70 y 80, gracias a su líder, Dairo Piñeres; un liceísta que a los 15 años disfrutó del fantástico Peer Gynt que inventó Carlos Giménez, con la existencial pieza de Henrik Ibsen, y eso lo obligó a sacrificar su anhelo de ser medico y dejarlo todo, con el apoyo solidario de su mamá Teresita Chamorro, para aprehender el teatro en el Iudet y crear una agrupación juvenil que le permitió probar e imponer su estética.
Ahora Séptimo Piso ha organizado unas “fiestas patronales” para celebrar con puro teatro sus primeros 15 años. Inició sus festejos, el pasado 11 de junio, en la Sala Experimental del Celarg, con El arquitecto y el emperador de Asiria de Fernando Arrabal, proseguirá con La sangre de Sergi Belbel y ha de culminar endulzando los paladares del crítico de las mil cabezas con el humor irónico y muy lógico de la farsa Cuatro corazones sin freno y salto atrás de Enrique Jardiel Poncela. Son autores españoles de diferentes generaciones, con piezas muy conocidas, que se podrán disfrutar a lo largo de nueve semanas, hasta el 8 de agosto.
Emperador y arquitecto
Fernando Arrabal (1932), uno de los creadores del brutal, sorprendente y gozosamente provocador “teatro pánico”, abrió la “fiesta patronal” con una “agresión dramatúrgica donde la chatarra de nuestras sociedades avanzadas se carboniza en la pista festiva de una revolución permanente”. Su pieza, originalmente muy larga, pero recortada por el director Piñeres para hacerla soportable, presenta al cultísimo emperador de Asiria (Luis Vicente González) desembarcando en una isla, tras salvarse de un accidente aéreo, para toparse con el salvaje arquitecto (Moisés Berroterán) e iniciar así un juego de alta teatralidad, cual versión moderna de Robinson Crusoe y el negrito Viernes, jugando con sus historias para matar el tedio y éste es de tal proporción que al final uno devora al otro.
Es teatro surrealista y puede divertir a unos o aburrir a otros. Su estructura y su discurso están envejecidos y manoseados hasta la saciedad por autores posteriores, a los años 60 cuando se le estrenó, y especialmente en la televisión. Aunque Piñeres trató de hacerlo digestivo, no se puede ignorar que las modas teatrales se imponen por la ignorancia de la audiencia o como consecuencia del explicable escapismo de las comunidades.
El espectáculo se salva o se soporta por el virtuosismo actoral de Berroterán y González a lo largo de 90 minutos y, especialmente, gracias a sus impactantes acciones físicas, cercanas al virtuosismo circense, y sus prodigiosas memorias.
Minihistoria
Y para los que no lo saben, el célebre teatrero cubano Miguel Ponce (ahora residente en Miami) estrenó ante el público venezolano, en agosto de 1973, esta pieza del tremendo Arrabal -quien además vino para presenciar su montaje- en el Ateneo de Caracas y después la mostró en el teatro Alberto de Paz y Mateos. Armando Carias y el comediante cubano Dume acompañaron, respectivamente, a Ponce en su histórico montaje.
Desafíos
Revela Dairo Piñeres (Caracas, 1975) como para los años venideros tiene proyectado continuar utilizando textos contemporáneos, más exigentes, y, además, rescatar obras clásicas para ubicarlas en la contemporaneidad, siempre con su agrupación. “Queremos seguir siendo un grupo-plataforma para los que egresan de las escuelas y academias del país. Tenemos que reforzar el carácter cultural del teatro en nuestras comunidades. Debemos fortalecer un movimiento que desafíe a los nuevos tiempos y retome la escena criolla y la lleve al lugar que se merece. Seguimos creciendo poco a poco en este sueño que hace 15 años se hizo realidad y hoy es adolescente. En tres lustros hemos producido 38 espectáculos y estamos muy satisfechos con ese trabajo, pues cada día somos una auténtica fuerza teatral, crecemos, reaprendemos y fabricamos el futuro que queremos. Hemos realizado alrededor de 15 talleres montajes para capacitar a muchos jóvenes que están haciendo del teatro su manera de vivir”.
Sangre con humor
Del 02 al 18 de julio, presentará La Sangrede Sergi Belbel (1963), que aborda la temática del secuestro, para lo cual hay un ingenioso traslado entre los personajes que rodean la situación al mismo tiempo que sucede el plagio, demostrando los temperamentos y comportamientos humanos ante este escenario de angustia. Ahí se reflexiona sobre temas como el poder político, vínculos familiares entre padres e hijos, las autoridades con una responsabilidad que se escapa de sus manos, el protagonismo déspota de un grupo delictivo que atenta de manera salvaje contra el individuo y la versatilidad de la mujer en nuestra sociedad.
Y del 23 de julio al 08 de agosto será el turno para Cuatro corazones con freno y marcha atrás de Enrique Jardiel Poncela (1901/1952), uno de los creadores del teatro humorístico español. Es importante entender su trama desde una perspectiva completamente irreal y puramente humorística, a pesar de la intensidad ideológica sobre el sentido de la vida que contiene. Su secuencia de situaciones inverosímiles, unida al excelente uso del diálogo, la convierten en una obra entretenida y llena de situaciones cómicas, personajes originales, diálogos desconcertantes, otros personajes muy pintorescos y situaciones humorísticas, dejando finalmente, una pequeña sombra de duda: ¿Realmente, seríamos felices si lográramos ser inmortales para siempre?

Otro triángulo erótico

Otra obra de autor venezolano está en el escenario, gracias al trabajo tesonero de un puñado de artistas que crearon al grupo Quintaescena, el cual pretende dar vida a nuevos y esperanzadores proyectos multidisciplinarios en varias ramas del quehacer artístico, como son el teatro, el cine y la televisión. Y todos sus integrantes saben, muy bien, que cada vez que un texto criollo se confronta con la comunidad de donde ha emergido, se habrán incrementado los imperecederos lazos de comunicación que deben existir entre artista y pueblo. Y, muy especialmente, cuando se trata de dramaturgos nuevos o emergentes, porque pobre del país que solamente cuenta con figuras del pasado y carece de voces contemporáneas. Hechos, como este, serán siempre plausibles, porque el teatro habrá avanzado más kilómetros hacia la cúspide del desarrollo deseado, siempre que haya empresa pulcra y buena literatura dramática para hacerla espectáculo. ¡A pesar de todas las rémoras que afectan a la nao teatral creemos en el futuro que se construye ahora y no precisamente en el que se sueña o se inventa al calor del café con leche!
Sagrada familia
Y por eso recordamos como el 31 de octubre de 2006 se estrenó la comedia Sagrada familia en la Sala Horacio Peterson. Su autora Mayling Peña Mejías (Caracas, 30 de diciembre de 1976) mostró en la escena, bajo la dirección de Luis Alberto Rosas, algunas aristas de la descomposición social venezolana, consecuencia de la crisis económica y la pérdida de valores morales, una mezcla explosiva que engendró la espectacular oleada de violencia que anonada a sus habitantes.
Esa Sagrada… es la saga de un trío familiar -José, María y la hija- empeñado en no perder su status de clase media; pero ese terceto en vez de buscar un trabajo o una actividad “legal” que le permita un ingreso para cubrir sus gastos, opta por la discreta mendicidad, los inverosímiles secuestros de un muerto y de una enferma anciana para robar sus supuestas fortunas, y llega, incluso, hasta coquetear con la prostitución y el proxenetismo de las féminas, además de juegos ilícitos y el narcotráfico.
En fin, Sagrada… cuenta y recuenta las cotidianas peripecias de los vivianes empeñados en sobrevivir a costillas de los demás. Sorprende la agudeza de su crítica, bien hilvanada y con delicioso humor, además de su propuesta didáctica ante los difíciles tiempos que acorralan a la clase media, cuyos integrantes luchan para vivir primero y nunca descender, aunque tienen que asumir conductas maquiavélicas: primero el estómago y después la moral.
Mi cama tiene tres lados
A cuatro años de tan prometedor debut, irrumpe Quintaescena y Mayling vuelve con Mi cama tiene tres lados, divertida comedia integrada con seis micro obras centradas en las diversas conductas sexuales de hombres y mujeres y, para que nadie se queje, hasta hay un patético travesti criminal y además rocambolesco ladrón de órganos de seres humanos, y, por si fuera poco, el espectáculo tiene colofón reflexivo con cinco actores-personajes angustiados porque la soledad los acosa y no han conseguido el amor.
Mi cama tiene tres lados es un conjunto de situaciones ambientadas en un contexto de clase media, que debe entretener a la audiencia con las situaciones triangulares de amantes descubiertos en aventuras eróticas, o por el bisexual que sale del closet porque su esposa así lo provoca. De todos los seis cuadros u obras, la saga del travesti delincuente no está “redonda”, es un cuento escénico abrupto, sin verosimilitud y luce afectado por la truculencia de su situación. La autora debería detenerse en esta micropieza, estudiarla y entregar, en otro montaje, un excelente policial, tema que también gusta al público. La prueba de fuego de todo texto teatral es el escenario y su interrelación con los comediantes, tal como lo enseñaron Shakespeare, Moliere y otros señores del teatro. Eso, hasta ahora, no ha cambiado, o sea que todo aquello que el estomago de la escena no macera, no llega a las butacas, no alimenta el espíritu y no sirve.
Mi cama tiene tres lados es un grato espectáculo gracias al talento del director y versionista Aníbal Grunn, quien trabajó, muy profesionalmente, o sea que le hizo dramaturgia escénica al texto de Mayling, para que esos cuentos recibieran una fina producción general en el espacio escénico creado, por Héctor Becerra, para tal fin: dos minihabitaciones de hotel, donde ocurre todo, sin que sus ocupantes se enteren de lo que sucede al lado.
Francis Romero y Pedro Pablo Porras, los más lucidos con sus personajes, trabajan codo a codo con Marco Antonio Alcalá, Alba Vallvé y Alexander Montilla, en la sala Teatrex, en El Hatillo.


miércoles, junio 16, 2010

CICA, palanca para el teatro

Ante los tiempos difíciles solamente queda trabajar, trabajar y trabajar. Así piensa y procede el primer actor Karl Hoffman (Caracas, 13 de enero de 1965) y por eso lo hemos entrevistado, ya que es mucho lo que tiene para decir.
-¿Qué hace un actor como usted, en el pleno ejercicio de sus capacidades y condiciones físicas, metido en los avatares de la educación teatral?
- La misma vida me ha llevado allí. Todo comienza cuando mi hermano, dueño de una compañía de capacitación gerencial nacional e internacional, me invita a preparar algunos talleres de voz y dicción para empresas. “Voz y Dicción” fue una materia que estudie, con Humberto Duvachelle y el difunto maestro Esteban Herrera, en la que considero que siempre será mi segunda casa, la Escuela Juana Sujo. Ahí me enamoré de esa cátedra y la he cultivado desde siempre. Me dí cuenta de la efectividad que tiene en la vida personal y profesional y aunado al feed back de los participantes cuando terminaba los talleres, fueron factores importantes para tomar en serio el tema de la docencia. Entonces así fue como comencé a dictar talleres puntuales. Hasta que comencé a dar clases y cursos de actuación –sobre la base de la experiencia- en varias escuelas. Fueron dos años de análisis profundo, de observar que necesitaban los alumnos, que pedían, de que se quejaban, y detallar en que se podían mejorar las clásicas estructuras de enseñanza. Ahí hice hincapié y diseñé mi propio sistema de educación y metodología, implementando nuevas tendencias y tecnicismos. Los alumnos de esas escuelas pedían que les dedicara más tiempo. Así, impulsado por mi esposa, nos independizamos y abrimos CICA, Centro Integral de Capacitación Artística y Actoral, que en cuatro años se ha posicionado en el mercado ofreciendo a todas aquellas personas que desean incursionar en el mundo del arte y en el mundo del desarrollo personal una alternativa decente, viable, efectiva, profesional, amable y segura.
“La gente piensa que tener una escuela de actuación es juntar a un grupo de jóvenes y decirles: muévete para aquí o muévete para allá. O improvisar un taller y lanzarlo al mercado sin planificación alguna. O unir a un poco de panas y decir: tengo una escuela. CICA va más allá de eso. Como dice mi compadre Rolando Padilla, en CICA, no se tigrea, Aquí nos caracterizamos por la seriedad, el compromiso, el cumplimiento, el diseño, la organización y el profesionalismo. Pero créeme que si hubiese sabido que era tan complicado lidiar con todo esto, no la hubiese abierto. Pero ahora estoy enamorado de lo que hago y mi mejor tarjeta de presentación son mis alumnos. A pesar de todo lo anterior, esto no me ha prohibido ejercer mi carrera de actor. Desde hace cuatro años que existe CICA y he hecho dos telenovelas, cuatro obras de teatro y hasta una película. Me gradué de Licenciado en Gerencia y Producción y ahora estoy haciendo una especialización en Mercadeo para empresas en la UCV. Y ensayando dos piezas teatrales más que se estrenan en julio y noviembre. He tenido tiempo para eso y para atender a mi familia”.
-Se lo pregunto por que el teatro, como disciplina artística, es muy complejo para su docencia, la cual va desde la actuación y llega a la dramaturgia, pasando por la dirección y los aspectos técnicos como iluminación y estenografía, sin dejar por fuera la producción y la promoción del mismo.
- Excelente pregunta y le felicito por ella. Usted mismo ha dado la pregunta y la respuesta prácticamente. Y ojalá los lectores así lo entiendan. Es justo lo que hacemos aquí en CICA. Los actores salen preparados integralmente. Y de eso pueden dar fe quienes han pasado y aún permanecen en las líneas de la docencia de CICA: Moisés Guevara, Diana Volpe, Markel Méndez, Enzo de Paola, Manuel Salazar, Iraida Tapias, Otto Rodríguez, Amado Dehesa, Mario Sudano, Carlos Montilla, Mónica Pascualotto, Robert Castro, María López, y yo mismo, entre otros tantos......Justo es lo que dice sobre el complejo mundo del arte. Un actor para mí debe saber no solo a actuar. Está obligado a saber de todas las disciplinas que enmarcan la carrera; y al aprenderlas a entender y a manejarlas, desde el punto de vista actoral, será un profesional plenamente más capacitado. Todo va desde las vivencias, pasando por la cultura general, sin olvidar la disciplina, el compromiso y todo lo que tu has dicho en la formulación de la pregunta. Hay un factor que es nuevo en el mundo de la disciplina artística y que ahora cobra vital protagonismo: la publicidad y la promoción. De eso también CICA se encarga.
-¿Cómo son sus talleres, durante qué tiempo se realizan y qué le enseña a sus alumnos?
-CICA es un centro multidisciplinar. Por ejemplo, tenemos un taller única y exclusivamente para adolescentes, entre 12 a 17 años, que no se hayan graduado aún de bachilleres. Se dicta los sábados de 8 AM á 12 M. Esos talleres para adolescentes tienen dos niveles, cada uno de 6 meses y ambos niveles terminan con un montaje teatral. Básicamente, es la unión entre un taller montaje y la enseñanza de lo que son las técnicas básicas para adolescentes a nivel actoral, entre otras materias propias de la edad a la cual está diseñado la capacitación.
“Luego está el taller para adultos. Dictado los jueves y/o los sábados. Destinado a aquellas personas que quieren estudiar para ser actores y/o crecer a nivel personal. Esta fase está diseñada en tres niveles. Un nivel básico, donde se ve: Voz y Dicción, Iniciación a la actuación (método Stanislavsky), Interpretación y juegos escénicos y Psicodrama. Luego un nivel Intermedio, allí hay: Actuación y construcción del personaje (Método Stanislavsky), Análisis del texto dramático, Psicología aplicada a la actuación y Expresión corporal". Cabe destacar que ambos niveles terminan con un taller montaje. Y el último nivel, el avanzado, dedicado única y exclusivamente al manejo actoral en cine y televisión. Terminando con la grabación de un cortometraje y otras herramientas en pro del desempeño profesional del egresado”.
“ A groso modo es un tema muy completo con materias que sólo en CICA se dictan porque han sido diseñadas observando el nuevo comportamiento y las nuevas tendencias actorales. Las clases siempre comienzan en enero y en julio de cada año y las inscripciones están abiertas durante todo el año. Aprovecho esta oportunidad que me brindas para invitar a todos aquellos que quieran estar con nosotros en CICA que las inscripciones para el período Julio-Diciembre ya están abiertas y nos pueden contactar por los telfs: 0212-815-6966 / 915-3550. O también por la página web: www.cicakh.com.ve.
-¿Qué le ha llevado a esa tarea tan compleja y tan completa, como es la educación artística?
-Bueno, como le respondí en la primera pregunta, la misma vida. En algún momento, al inicio, me paso la idea de retirarme de la educación, por lo complejo de la responsabilidad, pero veo a mis amados alumnos tan emocionados y motivados que lo que me dan ganas es de tener un canal de televisión o una compañía cinematográfica para que cada uno de ellos tenga mas trabajo a penas salgan egresados. En el mejor sentido de la expresión: uno se enamora de sus alumnos, los ve crecer, mejorar, escalar posiciones, y cuando los vez trabajando es la mejor recompensa. Creo que eso es de lo que ahora no me puedo desprender, de sus alegrías, sus emociones y de sus triunfos. Ya algunos han trabajado en novelas, obras de teatro, series de televisión, propagandas, lecturas dramatizadas, asistencias de dirección, producción, entre otras oportunidades que han llegado a CICA y nosotros se las brindamos.
-¿Cuáles son sus balances en esta etapa como docente y empresario?
-Descubrir que Dios me dio esa capacidad de enseñar, de transmitir conocimientos; y que si el me puso en este camino debo continuar hasta que el mismo lo decida. Que he encontrado en CICA la posibilidad de brindar alegrías, satisfacciones, oportunidades y triunfos a muchos. Que tengo entre mis alumnos a gerentes, médicos, ingenieros, abogados, publicistas, ejecutivos adolescentes, adultos, gente de la tercera edad, y esa combinación ha sido perfecta y están felices de mis enseñanzas. Como ellos mismos dicen: "Quiero que llegue el día de clases porque me siento en casa". Darme cuenta que tener un centro de formación artística exitoso genera mucha envidia. Que mientras más temprano me levanto y organizo mi vida y mis actividades, mejores cosas consigo. Que la honestidad siempre será mi norte como persona, como empresario, como docente y como profesional. Y que la ambición, la mentira, la intransigencia y la prepotencia, es para los desasistidos. Saber que los amigos van y vienen y aparecen otros. Y que algunos de los que decían ser tus amigos.... más nunca aparecieron, ni llamaron. Esos fueron tus enemigos siempre. Entender y agradecer que gracias a que grandes empresas, los medios y los amigos periodistas, han creído en mi trayectoria y en el proyecto de CICA como eje motivador de las nuevas generaciones y de los que quieren crecer profesional y personalmente, en esa misma medida nos han ayudado a darnos a conocer y a crecer como una institución sería y reconocida. Creo que CICA es otra palanca importante para el desarrollo teatral contemporáneo.

sábado, junio 12, 2010

Muerte en directo

Los unipersonales pululan desde que existe el teatro griego. Y en la historia del arte escénico criollo, particularmente durante la última década del siglo XX, el monólogo más destacado fue creado por la autora Mónica Montañés, el director Gerardo Blanco López y la cómica Mimi Lazo. Exhibido en Europa y en casi toda América, tras estrenarlo durante la temporada 1996 del Ateneo de Caracas, El aplauso va por dentro ahora espera su versión cinematográfica, para lo cual sólo falta decidir qué actriz dará carne, sangre y temperamento a la histérica cuarentona Valeria, empeñada en casarse por segunda vez o pasarla muy bien con un caballero que la pretende, pues ella se niega a llevar su soledad en solitario e insiste en la utopia del amor.
El histórico espectáculo Montañés-Blanco-Lazo, el cual aún se exhibe, suscitó una necia revuelta entre periodistas, críticos y teatreros de todos los plumajes. Nadie quería explicarse el éxito de “ese monólogo de mono rojo”, solamente el público acudía, y aún así ocurre cuando lo presentan, para divertirse con los patéticos enredos de una divorciada empeñada en ponerse buena o sexy para conquistar a un caballero, quien lleva una vida íntima complicada.
Ese teatro “ligero” o “comercial” se convirtió en monumental diván de Freud al cual mujeres y hombres iban, o van, para disfrutar del dolor ajeno, a sabiendas que también es el de ellos o ellas .Y brotó, cual verdolaga, la monologüitis. Todos y todas saltaron a la escena con sus soliloquios. Hubo ganancias, perdidas y hasta liquidaciones por desalojos, pero los espectadores hicieron sus cojonudas catarsis, porque únicamente para ellos se trabaja, desde que Tespis inventó el ritual teatral para su comunidad.
Teatro como pretexto
Pero mientras en Buenos Aires, donde puede faltar la carne y el vino pero nunca el teatro, cinco mujeres monologan simultáneamente y conmueven al público con sus sagas, aqui en la Sala Horacio Peterson de Unearte, la consagrada actriz Alma Blanco pierde cada noche su vida, mejor dicho encarna a una comedianta que se pasea, durante unos 55 minutos, por lo que ha sido su existencia, repleta de metas o de anhelos factibles de escenificar, porque se suicidará al culminar su discurso, ya que así lo ha determinado, porque es una decisión propia y no inducida.
Pero antes de ejecutar su mutis final, comparte sus reflexiones y preguntas con los espectadores. A su vez, diserta enfáticamente sobre el arte teatral, sus técnicas, métodos, personajes y el lugar que ocupa en el ámbito social; alude al lugar del actor, sus fantasías y fantasmas, y remata con una analogía que al mismo tiempo es una paradoja: teatro-vida-muerte. Todo en un tono irreverente, mordaz, sombrío y en momentos hasta luminoso. El autor utiliza a ese asqueado personaje para arremeter contra los medios de comunicación masivos del arte y propalar su alegato a favor del teatro de arte, de la toma de posiciones necesarias de los artistas y hasta opina o evalúa el mítico libre albedrío, ese que volvió loco, dicen algunos, al mismo príncipe Constante.
Se trata del monólogo Muerte en directo, de Guillermo Heras (Madrid, 1952), quien lo trajo a Caracas durante una de sus teatrales y quijotescas visitas y se lo dio a la actriz Alma Blanco y la directora Gladys Prince para lo hicieran espectáculo vivo. Ellas lo adaptaron y desde la temporada 2006, en el Teatro Luis Peraza, ha estado en escena y ahora busca nuevos espacios y espectadores, a sabiendas que su temática puede ser críptica por momentos pero que puede disfrutarse cual un bálsamo para los malos tiempos.
Es, pues, un texto culto, donde no hay desperdicio, donde todo está justificado. Todo es plausible, menos el suicidio fuera de escena, de un pistoletazo, de la actriz- personaje, que vive y hasta apasiona al auditorio gracias al trabajo profesional de Alma Blanco, una veterana y estudiosa integrante del Centro de Creación Artística TET, institución que comenzó a caminar desde 1972, de la mano de Eduardo Gil y que después ha comandado Guillermo Díaz Yuma.
Amor y soledad
La periodista Carolina Prieto, del diario bonaerense Pagina 12, publicó, el pasado 4 de junio, un extenso reportaje sobre la proliferación de los unipersonales creados y encarnados por actrices, obras de cámara con centímetros de distancia entre escenario y platea, de mucha intimidad y una comunicación casi directa con el público argentino. Entrevistó a Ximena Banús, María Merlino, Deby Wachtel, Irene Sexer y Leticia Torres Ximena Banús, quienes hablaron del público, el amor y la soledad:
–Todo lo que suceda va a depender de tu ritmo, de tu actuación, de tu percepción del público. Un público más risueño hace que yo me vuelva más risueña aún, y un público menos expresivo me lleva por otro lado, hace que no me acelere para causarle simpatía o risa. Termino más arriba después de actuar con un público festivo, pero un público que no se manifiesta tanto me ayuda a actuar mejor. Aprendí que al espectador hay que darle aire, no hay que darle material todo el tiempo sin respiro
-¡La mujer es el amor! Es atávico e inherente a su naturaleza, dentro del cuerpo femenino se forman los bebés. Creo que todo el mundo emotivo de las mujeres ve en el sufrir, en la falta y en la búsqueda del amor un territorio vastísimo donde saciarse.
-Todos sentimos amor, alegría, tristeza, soledad. Pero las mujeres tenemos una manera de contarlo más cruda, más desnuda y explosiva. Como si no pudiéramos callar todo lo que nos pasa y, en muchos casos, como si tuviéramos la necesidad de hacer algo y transformarlo en un hecho poético.
–Sufrimos la soledad y la falta de amor por igual, sólo que los hombres lo manifiestan de otra manera porque pesan diferentes mandatos que incorporamos y asimilamos. Sobre nosotras pesa distinto el estar sola y a medida que pasa el tiempo, pesa cada vez más. Hablamos porque nos gusta hablar de lo que nos pasa, nos gusta que nos escuchen. Qué mejor para eso que plantarse solita en un escenario.
-A mí no me interesó hablar de la soledad sino meterme con la obsesión y cómo la obsesión hace que desarrolle un poder de observación tremendo y conozca los vericuetos del ritual, hasta los pies hinchados de la novia apretados en sus zapatos nuevos o el ruido de las medias con el roce de las piernas. Es como si percibiera todo con lupa, con un zoom.