miércoles, septiembre 01, 2010

Fea por fuera,bella por dentro

No estaba muerto ni de parranda. Entre los guiones de la televisión –portentoso invento que se ha convertido en la tabla de salvación para los teatreros venezolanos - y sus talleres actorales para las nuevas generaciones, se la va el tiempo y la vida, como es obvio; pero además tiene familia y eso, que exige atenciones y afectos, alimenta el espíritu y acrecienta las indispensables capacidades de trabajo, de lucha y de resistencia para estos tiempos revueltos, como lo dice este valioso artista que es Gerardo Blanco López.
Nos hemos topado con Gerardo en el teatro Alberto de Paz y Mateos, una cantera que formó y capacitó a la más importante generación de dramaturgos y actores criollos de las tres últimas décadas del siglo XX, presentando, con su agrupación Bagazos (1978), La fea despierta, una obra escrita por Carlos Roa Viana para los niños de todas las edades.
Tras una brevísima temporada en el APM, dentro de la programación Escena Nacional del IAEM, que coordina Julio Bouley, La fea despierta se presentará en el Teatro Luisela Díaz, del 12 de septiembre al 24 de octubre, con la participación de reconocidos comediantes, como Francis Romero y Gustavo González, y además una valiosa pandilla de actores y actrices emergentes.
Gerardo Blanco López explica que hacer teatro para niños exige una inmensa responsabilidad, “porque estás formando, indicando, guiando por eso en el grupo Bagazos solo hemos montado con éste tres espectáculos infantiles en sus 32 años de existencia. Buscamos siempre sensibilizar al niño y a sus padres, plantearle temas que dejen algo para pensar y comentar en casa, queremos ser respetuosos porque estamos entrando en un espacio privado y muy sensible. Y este espectáculo, particularmente, habla de la belleza interior de los seres humanos y muestra que es ahí donde está la verdadera esencia de todo y es a través de ella que se construye la felicidad, desmonta el mito que nos dice que solo lo material y la apariencia nos hace importantes valiosos y trascendentes. Queremos confrontar estos enunciados y apostar a los sentimientos y a la verdadera belleza, la interior, la real, la que nos hace ser diferentes, más humanos”.
-¿De donde salió esta pieza?
-Este era una deuda que teníamos con el periodista y escritor Carlitos Roa Viana, porque el comenzó a dar sus primeros pasos en el teatro con el Bagazos, así que finalmente, el autor nos regaló esta bella e inteligente obra La fea despierta, la cual escribió y dedicó al Bagazos gesto que agradecemos y festejamos con este montaje que ahora dedicamos a la memoria de su madre María Mercedes Viana y de su gran amigo y maestro Julio César Mármol.
-¿Cómo armo el elenco para el espectáculo?
-Este elenco representa con bastante claridad lo que ha sido y pretende seguir siendo Bagazos, una escuela, un espacio para crecer y dar oportunidades. Nos interesa que los que comienzan tengan la oportunidad de compartir con los consagrados por eso la presencia de Francis Romero, quien por vez primera trabaja en un espectáculo para niños de todas las edades, y Gustavo González, dos actores de primera línea junto a una actriz muy joven pero ya de experiencia y excelentes condiciones como Erika Santiago, y ellos junto a jóvenes talentosísimos que comienzan unos provenientes del taller de formación del Grupo de Teatro Bagazos. como son Geisy Rojas, Luis Figueroa, Cipriano Castro Flores y María Fernanda Esparza, y otro grupo egresado de los talleres del excelente, reconocido director y amigo Dairo Piñeres. ellos son Blanca Izaguirre, Rosana Mottola y Carlos Neira. Como siempre lo decimos, queremos abrir ventanas, dar espacio para el crecimiento de los que comienzan, este es nuestro objetivo.
-¿Cuál es el mensaje de este espectáculo?
-Somos, los seres humanos sensatos, lo que sembramos dentro de nosotros, porque la verdadera belleza está en nuestro interior.
-¿Qué viene después para el grupo Bagazos?
-Tenemos como siempre nuestros talleres de actuación y de dramaturgia, que se inician mientras todavía estamos con las presentaciones de la obra. El taller de actuación montaje nivel II, se inicia el 7 de Septiembre en el Celarg, dos veces a la semana durante tres meses y se realiza una muestra al público en diciembre como cierre del mismo, dictado por este servidor. y el Taller de dramaturgia que se inicia el 6 de octubre dictado por la excelente y reconocida escritora y amiga Mónica Montañés, una vez a la semana y también en el Celarg, y del cual se selecciona un texto al cual se le otorga el Premio Chela Atencio, que consiste en el montaje de la pieza ganadora. Y para comienzos del año 2011 entregaremos el premio a la obra seleccionada del taller de dramaturgia anterior 2009-2010 y montaremos esa pieza ganadora.

Bogotá disfruta su "Cubalibre"

Desde la temporada de 1982, en la Sala Rajatabla, el peregrinar exitoso de la obra A 2,50 la Cubalibre no cesa. Aquí en Caracas, el año pasado, cuando Luis Fernández y Mimí Lazo asumieron la dirección y la producción, respectivamente, de su texto, el dramaturgo Ibrahim Guerra (Caracas, 1942) contaba , con mucho gozo, que su pieza llevaba más de 40 producciones nacionales e internacionales, además de haberse ganado el mexicano Premio Quetzal de 0nix,en la temporada 1990. Pero lo que nunca sospechó este ingeniero eléctrico (así es su titulo de la UCV), que finalmente “sucumbió” en las lides de las artes escénicas, es que desde Bogotá le pedirían los derechos para representarla con un elenco bello y diestro, además reforzado por el travesti Endry Cardeño, protagonista de Cheila, una casa para maita, la primera película venezolana que aborda la temática de la transexualidad.
Y es por eso que desde este viernes, en la capital colombiana, dirigida por el mismo Luis Fernández, se presenta la versión “cachaca” del melodrama de cinco mujeres prostituidas en una bar o cantina de mala muerte.
La puta interior
"Buscamos la prostituta interior y, poco a poco, fue apareciendo", dice la actriz Alejandra Borrero, al recordar los ensayos de su más reciente espectáculo que se estrena en Casa Ensamble, en Bogotá, informa el periódico El Tiempo, de Bogotá
La pieza teatral A 2,50 la Cubalibre reconstruye la cotidianidad de un burdel. Durante meses, Borrero y diez actrices más se dedicaron a descubrir el mundo que rodea a las trabajadoras sexuales; hicieron trabajo de campo en algunas casas de citas y se pasearon por los corredores de la Casa Ensamble, ensayando la vida que se ve y la que no se ve de estas mujeres.
"Interactuamos con los empleados de la casa para darnos confianza", recuerda la actriz Johana Morales, quien hace parte del elenco y además es la productora del montaje colombiano.
Practicando sus armas de seducción y sacando a flote una sensualidad desafiante, pusieron nervioso a más de uno. Ni siquiera Raúl Fernández, jefe de seguridad del espacio teatral, se salvó de los coqueteos y las invitaciones de las actrices, en pleno proceso de interiorización de sus personajes.
A 2,50 la Cubalibre cuenta con las actuaciones de Alejandra Borrero, Endry Cardeño, María Fernanda Yépez, Indira Serrano, Carolina Gaitán, Jenny Osorio, Rita Bendek, Estefanía Godoy, Ana María Sánchez, Aída Morales y Johana Morales, quienes escapan de un escenario convencional para tomarse todo el espacio de Casa Ensamble.
"La idea es que el público se meta en el cuento, que interactúe y se comprometa con este espectáculo. Hay un gran prejuicio alrededor de ese gremio, tanto de hombres como de mujeres, pero vivir ese mundo no es nada fácil", agrega Borrero, que trabajo esta producción junto al venezolano Luis Fernández. Un montaje que también habla de maltrato y de lo que implica tomar ese estilo de vida. "Ellas están para seducir, no para ser seducidas", reflexiona Morales, en Bogotá, por supuesto.
Cabe recordar, que este viernes, el montaje caraqueño, que se muestra en el Bar Teatro, en la avenida Orinoco, cumple un año de funciones.

sábado, agosto 28, 2010

La Ola criolla

La historia, sea de ganadores o de perdedores, es una magnifica cantera para el mejor teatro político, ese que, cuando está bien elaborado, obliga a reflexionar sobre orígenes y balances de autocracias, anarquías y democracias como modelos de gobiernos de supuestas naciones civilizadas. Y para educar, desde un decantado análisis cultural, sobre tan delicados y oportunos temas, Bertolt Brecht (Augsburgo, 10 de febrero de 1898/ Berlín, 14 de agosto de 1956) dejó, entre su inmenso legado, la pieza teatral Un hombre es un hombre.
Ahí, un modesto hombre es despojado de su identidad y transformado por obra y gracia de la disciplina militar en una maquina para matar. Hacia 1926, mientras en Alemania ya avanzaba incontenible Adolfo Hitler con su proyecto totalitario del nazismo, los teatreros desafiaron al crispado contexto germano y mostraron precisamente la saga del desafortunado Galy Gay cuando, enrolado por las imperiales tropas inglesas, que controlaban a La India, termina por ser transformado en feroz y sanguinario capitán.
Toda una didáctica metáfora escénica sobre la estupidez de las guerras y como los seres humanos no nacen sino que los hacen o son determinados por su contexto sociopolítico, cuando los manipulan con el carisma y la obediencia hacia líderes políticos o religiosos. ¡La libertad para escoger lo mejor o lo que convenga, es otra utopia que se compra, se vende o se pierde como el amor!
Galy Gay vigente
Y hemos recurrido a las enseñanzas que emanan de Un hombre es un hombre porque en Caracas se exhibe al espectáculo teatral La Ola.Está basado en la película alemana, creada a partir de la novela homónima de Morton Rhue (1981) e inspirada en un siniestro y antiético experimento de control social, adelantado por un profesor del Cubberley High School de Palo Alto, California (1967). Ahí se logró demostrar que sí es posible crear una autocracia similar, o peor, que la instaurada por Adolfo Hitler, entre 1933 y 1945. Y eso se logra si a una sociedad se le manipula por intermedio de la disciplina, el culto al líder y otros artificios para controlar sus ambiciones o gustos o depurar sus culpas. Una especie de monstruosa transformación como le hicieron a Galy Gay, pero extendida a un país entero. ¿Quién quiere pasar del teatro a la realidad o ya está en camino algo similar?
La Ola venezolana, según la inteligente versión que firma y protagoniza Basilio Álvarez, transcurre en un instituto de bachillerato, donde al profesor Zelko Rainer (el mismo Basilio) se le ocurre materializar un práctico experimento para explicar, con hechos, a sus alumnos como nacen y funcionan los gobiernos totalitarios. Comienza así un juego, altamente pedagógico, sobre la razón y la sin razón de la autocracia, el cual culmina con resultados trágicos. En apenas unos días, lo que se inició como una serie de ideas inocuas que taladran el cerebro de los adolescentes y quienes, por la disciplina y el sentimiento de comunidad que les inculcan, se convierten en protagonistas de un movimiento juvenil, cual si fuese una pandilla de rockeros o reguetoneros, que les cambia sus conductas sociales. Al tercer día, esas humanas cobayas comienzan a aislarse y amenazarse entre sí. Cuando el conflicto finalmente degenera en violencia, el profesor decide no proseguir con la experimentación, pero es demasiado tarde: La Ola, como ellos denominan a su extraña secta, se ha descontrolado y las armas hacen su letal labor, para demostrar, una vez más, que los seres humanos son fáciles de manipular y hasta divertidos para hacerlos jugar como títeres o a la guerra entre ellos o con los vecinos. Y ahí está la historia para buscar o comparar situaciones similares. Pero lo mejor de esta obra es que no cayó en el panfleto, cuando era facilísimo hacerlo, y además manipular al público para que sacara en hombros a todo el elenco.
El texto que el director Armando Álvarez convierte en desopilante espectáculo –donde lo audiovisual tiene su parte aleatoria- gana verdaderos kilates, en fuerza y en verdad escénica, gracias al desenfado juego actoral de esa pandilla ahí convocada, donde interpretes como Alejandro Díaz, Rogers Lombano, Teo Gutiérrez, Josette Vidal y Alexandra Malavé, nos hicieron evocar montajes memorables como Tu país está feliz (1971), el tren escénico que Levy Rossell está montando desde los años 70, y Contratando, espectáculo argentino que se vio en el otrora Ateneo de Caracas. Pero en esta ocasión hay en la escena del Espacio Plural del Trasnocho Cultural otra maravillosa generación de comediantes aptos para el siglo XXI.
Ficha técnica
Obra: La Ola. Versión: Basilio Álvarez sobre el guión que elaboraron Dennis Gansel y Peter Thorwarth para el filme La Ola de Dennis Gansel. Dirección general: Armando Álvarez. Elenco: Basilio Álvarez, Catherina Cardozo, Juan Carlos Ogando y actúa el elenco de jóvenes del Grupo Skena: Alejandro Díaz, Alexandra Malavé, Andrés Prypchan, Claudio Laya, Claudio Ramírez, Jesús Nunes, Jan Vidal, Josette Vidal, Julián Izquierdo, Juan Morantes, Naia Urresti, Rogers Lombardo, Ricardo Sánchez, Teo Gutiérrez, Victoria Salomón y Valentina Rizo. En videos de apoyo tienen participación: Martha Estrada, Iván Tamayo, Julie Restifo, Antonio Delli y Christian Pérez. Diseño gráfico y escenografía: Carlos Agell. Vestuario: Vladimir Sánchez. Iluminación: Víctor Villavicencio. Dirección audiovisual: Daniel Dannery. Asistencia de dirección: Sara López. Producción: Inmarilé Quintero para el Grupo Skena. Musicalización: Nana Cadavieco y Gabriel Figueira.

Trastos viejos de Rajatabla

Desafiaba al poder que Carlos Giménez ejercía sobre el teatro venezolano y terminó cayéndose a puñetazos con el líder de Rajatabla, durante una fiesta en el lujoso apartamento de Conchita Obach. Aquel huracanado argentino “se fue de gira” el 27 de marzo de 1993 y Javier Vidal siguió campante en Caracas, como lo hace ahora con la impactante caracterización que logró del autor de El retrato de Dorian Grey, en la obra Actos indecentes. Los tres juicios de Oscar Wilden de Moisés Kaufman.
¿Por qué pelearon Giménez y Vidal en la madrugada de aquel rumboso aquelarre teatral durante un fin de semana del inolvidable mayo de 1978? Seguramente fue por alguna arista del teatro criollo y como nunca más se hablaron no pudieron trabajar juntos para beneficio de las siempre turbulentas artes escénicas.
Pero la vida siempre depara sorpresas y el 21 de septiembre de 2006 el Rajatabla, de Francisco Alfaro, montó una pieza de Vidal. Con Trastos viejos, el polémico teatrero ingresó a la saga de la institución que Giménez había lanzado el 28 de febrero de 1971 con Tu país está feliz.
Con respecto a las razones que tuvo para escribir Trastos viejos, Vidal admite que era para hacerla con el Theja, pero como allá no había actores mayores, salvo José Simón Escalona y él, además de la bailarina Angélica Escalona, se la ofreció a Rajatabla, por recomendación del gallego José Domínguez, quien la puso en escena. Puntualiza que durante 1998, a raíz de una serie de escándalos donde estuvo involucrado por acusaciones de plagios literarios, se puso a escribir, “porque esa es mi mejor forma para exorcizar fantasmas y demonios que de vez en cuando me asaltan”.
De esos malos ratos, nació Trastos viejos, “porque tenía que escribir sobre familias trasterradas que emigraron al continente americano por problemas políticos y económicos. Me inspiré en Eusebio Pérez para uno de los personajes, un valenciano catalán y además republicano, vecino de mis padres, quien salió vivo de un campo de concentración nazi. Floreal, el otro personaje, es un invento mío. Mi obra es la historia de tres extranjeros o tres exiliados que luchan para sobrevivir en la Caracas violenta donde han vivido sus últimos años, dos viejos y el joven Wilmer (hijo ilegitimo de Floreal con una negra) cuya adición a las drogas los conduce a un final inesperado. Ahí está lo escrito, desde muy adentro, sobre mis dos patrias”.
En Rajatabla del 2010 le pusieron buena cara al mal tiempo y llamaron a Germán Mendieta, al joven Derwin Campos y con Francisco Alfaro se marcharon a la nación argentina, como invitados al Sexto Festival Internacional del Teatro de la Integración y el Reconocimiento, en Formosa, y después pasaron por varias ciudades sureñas. Una gira con Trastos viejos en estos crispados tiempos para reverdecer laureles y evocar tiempos idos. Su futuro es hoy y no mañana.
Es posible que Trastos viejos se exhiba de nuevo en Caracas por su temática central: la amistad, la que fue, es y será siempre a pesar de los pesares.




domingo, agosto 22, 2010

Ocho mujeres se confiesan

Más vale tarde que nunca. Así pensaron las directivas de los centros comerciales de Caracas al descubrir que las diversas disciplinas de los espectáculos escénicos merecían su apoyo y por eso se han dado a la tarea de construir o erigir cómodas salas teatrales en sus “malls”, para incrementar las ofertas culturales al público que acuda atraído por las tiendas lujosas, los restaurantes y los cines. En El Hatillo ya inauguraron el espacio Teatrex y, ahora, en Los Naranjos, ha subido el telón del Teatro Premium con los deliciosos y aleccionadores montajes Brujas y Confesiones de mujeres de 30, donde las féminas (cómicas, melodramáticas y con todas sus intimidades) son el manjar escénico que los directores Héctor Manrique y Héctor Palma sirven gracias a la entrega actoral, además de existencial, de las ocho actrices profesionales ahí involucradas.
Calificadas actrices
Caracas disfrutó durante las temporadas de 2005 y 2006 los estrenos de Confesiones de mujeres de 30 y Brujas, gracias a Héctor Manrique y Héctor Palma, quienes contaron para esos montajes con las actuaciones de Anamaría Simon, Lourdes Valera y Crisol Carabal, y Gledys Ibarra, Beatriz Valdés, Eulalia Siso, Sonia Villamizar y Lourdes Valera. Para esta doble reposición del 2010, tienen a Crisol Carabal, Elaiza Gil y Daniela Bascopé, y Beatriz Valdés. Fabiola Colmenares, Violeta Alemán, Francis Romero y Amanda Gutiérrez, respectivamente.
Confesiones de mujeres de 30, del brasileño Domingos de Oliveira, bajo la precisa dirección de Manrique y Palma, desarrolla con lenguaje y costumbres venezolanas su tema central que no es otra cosa que los problemas femeninos más comunes entre las terceras y cuarta décadas, después de una primera etapa consumada hacia el éxito o el fracaso, cuando sienten la presión social de que todo es ahora o nunca, ya sea para realizarse como ser humano, como profesional, como esposa o como madre. Las arrugas como las autopistas hacia la vejez, la soledad existencial y la precariedad sexual, la imposición del instinto ser madres sin casarse, son algunos de los temas que desarrollan un trío de damas amigas. No está por demás decir que gracias a Crisol, Elaiza y Daniela aquello es un carnaval de alegría para sobrevivir, a pesar de lo dramático de sus problemas. Los hombres con menos problemas se suicidan, o entregan a la bebida o dejan atrás cuantos compromisos familiares los acosen, pero esa una obra no escrita aún en criollo.
El argentino Luis Agustoni versionó el texto del español Santiago Moncada y por eso Brujas es el melodrama de cinco señoras, cercanas a la quinta década, quienes, después de largos 25 años de haber culminado sus estudios de bachillerato en un poco transparente colegio de monjas, aceptan reunirse para resolver un enigma que al final se transforma en un tremedal porque un asuntillo de infidelidad precipita la aparatosa salida del closet de una de ellas. Es un descarado y descarnado juego de la verdad, donde nadie queda limpio, porque todas son unas frustradas que no han podido alcanzar la felicidad soñada. Fabiola Colmenares y Beatriz Valdés, con los roles más difíciles, salen gloriosas con la caracterización de sus complejos personajes, una lesbiana y una prostituta refinada, aunque el director Manrique cuidó a todas sus cinco brujitas, por así decirlo, ayudado por la mejor de las productoras: Carolina Rincón.
Un dueto de oportunas comedias que debe reventar la taquilla porque las mujeres y sus circunstancias son las únicas protagonistas, mientras que aquellos tienen miedo que los lleven a la escena. ¿Quién lo hará?
Mujeres en escena
La mujer es la gran protagonista de la escena venezolana a pesar del disgusto de algunos teatreros y eso lo demostró durante la temporada 2005, aunque tal fenómeno comenzó en los años 90 con el monólogo bisagra El aplauso van por dentro de Mónica Montañés. Desde entonces, las féminas se apoderaron de los escenarios y propalaron sus prédicas sobre el malestar en que viven por la discriminación y la nada discreta misoginia existente, la cual proviene desde muchos machos y unas cuantas hembras. Sin embargo, el público, temible crítico de las mil cabezas que decide el éxito o el fracaso de los productos culturales, prefirió las piezas donde la feminidad y sus avatares eran la temática y la argumentación. No hay que ignorar que los promedios de audiencia a las salas informan como de cada diez espectadores, siete son mujeres. Un detalle que ningún productor ambicioso o empresario sensato deja de lado o ignora. Los lerdos dirán todo lo contrario y es por eso que a sus espectáculos no acuden ni las sombras, mientras ellos insisten en hacer “arte” para si mismos, desechando a la audiencia o creyendo que pueden pensar por el que nutre a la taquilla.
El gancho del sexo
Por supuesto que los teatreros deben educar al público, pero esa formación o deformación del gusto no se logra con exclusiones e imposiciones del fatídico “déjeme pensar por usted”. Nadie puede olvidar que el teatro está vivo y mantiene una perenne relación con la sociedad donde se le produce. Y tampoco hay que desconocer que un espectáculo puede estar bien o mal hecho, pero si está malo y convoca muchos espectadores es porque tiene un ingrediente especial. En realidad sean buenos o malos, los montajes cuyos contenidos dramatúrgicos tengan sexo, o hablen de la muerte, o revelen una connotación política, tienen un porcentaje asegurado de espectadores. Esto se debe a que son los temas que más interesan al común de la gente. Pero sin lugar a dudas el sexo predomina entre las tres. Y es el sexo el gran gancho atrapa público y en el caso de piezas sobre temática femenina, está garantizada la audiencia por la curiosidad de los hombres o la complicidad de las mujeres que acudan. La “piedra filosofal” para garantizar la presencia del público no existe, por supuesto, pero sí hay estudios sociológicos sobre espectadores y gustos. Eso no se puede ignorar en estos tiempos.




Decamerón 2010

No es la primera actriz Beatriz Valdés la única cubana que destaca por la calidad de su trabajo y su don de gentes en las artes escénicas de la convulsa Caracas del siglo XXI. También conocemos a un meritorio director y maestro que lleva más de una década entregado a la tarea de capacitar o elevarle el nivel a una vasta generación de aspirantes a cómicos y cómicas. Se trata del cubano Noel de la Cruz, quién, con paciencia y luchando siempre contra los excluyentes silencios mediáticos, ha exhibido, en los espacios del Celarg, con varios de sus criollos alumnos, diversos y respetables espectáculos, algunos de los cuales hemos reseñado como Contigo pan y cebolla de Héctor Quintero, La boda de Virgilio Piñera y ahora presenta Cuentos del Decamerón de Giovanni Boccaccio.
Cuentos del Decamerón es una inteligente versión de Héctor Quintero, producida por la compañía Prometeo, donde participan jóvenes como Marieva Solano, Oriana Losada, Franca Peri, Muriel Tremont, Aymara Ramia, Virgilio Armas, Julio Viso,Jorge Concha, Antonio Ochoa, Daniella Serrano y Armando González; todos empeñados en ser el relevo de la próxima década, para lo cual se adiestran y apuestan a ser ganadores.
Este divertido espectáculo está integrado por seis de los cuentos más picantes y divertidos del texto original de Boccaccio (1313/1375), donde se funden la avaricia, el adulterio, la lujuria y de una forma muy particular y divertida la doble moral de la Iglesia Católica Apostólica Romana en esa época, del siglo XIV. Sus personajes son seres comunes, defectuosos y desprovistos de cualquier valor noble, caballeresco o cortés. Ahí destacan los ladrones, embusteros y adúlteros, y la astucia de todos ellos para triunfar en las situaciones descritas.
Durante su estreno en la Habana, ésta versión estuvo en escena más de 300 funciones, comenta el director Noel de La Cruz, quien apuesta por “un teatro exitoso donde se pueda pasar de las genuinas carcajadas a una sana reflexión, tal como sucede con mi montaje para los venezolanos”.
El espectáculo, muy centrado, pues, en un texto renacentista, donde los seres humanos se presentan a si mismos como artífices de su destino y no a merced de las gracias divinas, plasma la historia de diez nobles amigos que, con las alegrías y los deseos propios de la juventud, deciden huir a una villa en los suburbios de Florencia para apartarse y olvidar los horrores de la peste que azota a esa ciudad en 1348. Una vez allí, deciden recurrir al más antiguo de los pasatiempos -contar historias-, narradas por cada uno durante las diez noches que convivirán en la villa, lo cual da nombre en griego al libro: Deca Hemeron, o Diez días.
Las manos del director son visibles en la conducción de los comediantes y en las atmósferas escénicas que ellos logran crear, por lo que el espectáculo es un magnífico álbum sobre una nueva y capacitada generación actoral que ya exige su derecho a estar en todos los escenarios del teatro, el cine y la televisión.


domingo, agosto 15, 2010

Las dos Bernardas

A 74 años del fusilamiento y la desaparición de su cuerpo, Federico García Lorca, gran poeta del amor que se enfrentó a una sociedad machista e intolerante, recibió en Caracas un teatral homenaje por intermedio de sendos montajes eclécticos de su obra La casa de Bernarda Alba, los cuales fueron liderizados por Iraida Tapias y Orlando Arocha, y exhibidos en el Teatro Luisela Díaz y en el Celarg, respectivamente.
García Lorca es un legendario personaje cuyas piezas teatrales se conocieron en Venezuela, a mediados del siglo XX, gracias al pionero Alberto de Paz y Mateos (Ponferrada, 17 de enero de 1915/Caracas, 29 de septiembre de 1967), valioso artista republicano que se escapó de la posguerra para apuntar el desarrollo de las artes escénicas criollas. No es la primera vez que en Caracas se exhibe el melodrama de Bernarda Alba y la rebelión de sus hijas. Directores como Paz y Mateos, Horacio Peterson y hasta el mismo José Ignacio Cabrujas la llevaron a escena con audaces puestas, como también lo hicieron, con propuestas controversiales, Ibrahim Guerra y hasta el mismísimo polifacético Javier Vidal se atrevió a mostrarla con hombres travestidos.
Drama de mujeres
Y ahora que La casa de Bernarda Alba nuevamente ha sido exhibida, pero en dos escenarios caraqueños, hay que recordar que el 19 de junio de 1936, en Madrid, él anunció que había concluido su nueva obra, a la cual subtitulaba Drama de mujeres en los pueblos de España. El bardo insistió ante sus amigos que su meta fue escribir una obra sencilla y de sobriedad absolutas, tras eliminar cualquier detalles innecesario.”Ninguna literatura, teatro puro. Ni una gota de poesía. Realidad. Realismo puro”, como lo cita Ian Gibson en su libro Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca (1898-1936).
En resumen, esta obra es la saga de cinco damas feas y castas, condenadas a no conocer varón, quienes siguen y obedecen a una madre tirana encerrada en su residencia y prisionera del qué dirán. Un hombre, no visible, es el verdugo de las pasiones de esas mujeres que se consumen por la envidia, el deseo, el odio, y las ansias del poder, todo en medio de una desesperante atmosfera de agonía y muerte. Es la fabula de Bernarda Alba y sus hijas enamoradas de Pepe el romano. Es la madre que no cree si no en lo que ve y que está dispuesta a sacrificar incluso a sus hijas con tal que se respete el código del honor español, una consecuencia de los medievales conductas de comportamientos sexuales, normados por la hipócrita moral del catolicismo
Pero el dramaturgo, aunque usaba el realismo escénico, lo utilizaba para plantear, ante un público culto y capaz de ver más allá de sus narices, metáforas sobre su país, ya que su Bernarda Alba, aunque estaba inspirada en Frasquita Alba, era un espejo de la crispada sociedad de la tambaleante Republica Española, amenazada por un golpe de Estado fascista que trataba de impedir cualquier cambio posible, pero donde una mujer joven, Adela, predica su lucha contra una sociedad basada en las apariencias y en la superioridad jurídica de los hombres sobre las féminas, al tiempo que reivindica tenazmente su derecho a la libertad sexual.
Desde entonces, La casa de Bernarda Alba es utilizada como bandera del feminismo combatiente y para advertir los peligros del Poder (no siempre es el político) sin limitaciones, capaz de destruir o pisotear los derechos humanos.
El montaje
Con respecto a la lectura escénica de Tapias, hay que reconocer que es más conservadora, más tradicional y se realiza con mujeres de cuidadas figuras, bellas y ágiles, pero luciendo como seres castrados y desesperados. Muy respetuoso del autor, especialmente de la poesía de sus diálogos, y con unas caracterizaciones tensas y al borde de la ruptura. Todo eso, según ha dicho la directora, es mucho más terrible y contundente, porque es tratar de destruir la belleza o querer reprimir a Eros. Todo el entorno es muy austero para darle paso a la voluptuosidad, pasión y duende lorquianos que viven las comediantas en cada función dejando la piel sobre las tablas.
Para nuestro criterio, el espectáculo creado por Arocha acercó al texto a la realidad latinoamericana, lo hizo caribeño, utilizando canciones románticas o boleros que los personajes cantaban a capela y en coro, pero dejó la sexualidad, las envidias, y el miedo como aderezos para la soledad existencial de esas mujeres que no querían ser yermas y anhelaban parir a como diera lugar.
Los montajes que ahora han firmado Tapias y Arocha son una diáfana experiencia cultural que exalta a los artistas que ahí participaron y además constituyó un regalo para los teatromaníacos caraqueños que pocas veces pueden degustar un texto en diversas ofertas profesionales y con los mejores elencos disponibles. Fue un par de puestas en escena que pueden haber suscitado controversias estéticas sobre gustos o regustos, pero que jamás se olvidarán porque dejaron huella en la magra historia del teatro vernáculo del siglo XXI, ese que algunos tratan de borrar o decretar su muerte para satisfacer sus mediocres egos.
Elencos
El montaje de Iraida Tapias, producido por Rebeca Alemán para Water People Theater Company, contó con las actuaciones de Carlota Sosa, Eulalia Siso, Rebeca Alemán, Mariaca Semprún, María Antonia Castillo, Sandy Siquier, Anabella Troconis, María Elena Heredia, Ingrid Muñoz, María Gabriela González y Ligia Tapias. El espectáculo de Orlando Arocha, auspiciado por la embajada del reino de España en Venezuela, tuvo a Diana Volpe, Hayde Faverola, Nattalie Cortéz, Glayds Seco, Ana Melo, Jenifer Morales, Maritza Briceño y Gema Llanos. Además de Antonieta Colón.
Lorca y el mundo gay
Ian Gibson, en su libro Caballo azul de mi locura/ Lorca y el mundo gay, de la editorial Planeta, afirma que la homosexualidad de García Lorca no era secreta en la España republicana y él tampoco se preocupaba en ocultarla o disfrazarla, y pese a que las costumbres rechazaban tal conducta sexual, no le caían a piedras, especialmente en las grandes ciudades, pero aún así lo perseguían desde periódicos y revistas del bando derechista y reaccionario, y cuando esos intelectuales y periodistas pudieron pasarle factura lo hicieron, ignorando sus éxitos literarios, dentro y fuera de la nación, o con unas críticas deleznables. Dice que la obra de Lorca, hoy de irradiación mundial, no existiría si no fuera por su condición de marginado sexual, por su identificación, profundamente cristiana, con todos los que sufren, con todos los que se sienten excluidos o rechazados. “Fue una criatura en el fondo dolorida que puso sus excepcionales dones al servicio de los demás con la esperanza de una sociedad más justa. No es correcto que se le siga negando su homosexualidad”. Comenta que es casi imposible entender buena parte de la obra de Lorca o de Oscar Wilde si no se explica su identidad sexual. Y remata afirmando que es “casi imposible… o imposible del todo. Repito que ello no es justo. Y añado que es obtuso, pusilánime y contraproducente. Es hora ya de aceptar al poeta en su compleja y fascinante integridad. Sólo así se le honrará como merece”.

Rajatabla 40

Con media docena de tozudos como él, la cartelera teatral sería otra y más muchachos y muchachas estudiarían para lanzarse al mar de aventuras que son las artes escénicas venezolanas. Pero solo hay uno y Carlos Giménez lo embromó, de verdad, al morirse aquel 27 de marzo de 1993 y dejarlo a cargo de los destinos del grupo Rajatabla. Nos referimos al actor Francisco “Paco” Alfaro (1950), quien, desde entonces, es gerente y productor de la institución artística que escindió la historia del teatro venezolano, aquel 28 de febrero de 1971, al presentar el espectáculo musico poético Tu país está feliz, de Antonio Miranda y Xulio Formoso, en la sala que Carlos Raúl Villanueva diseñó para la quinta Ramia, la antigua sede el Ateneo de Caracas que hasta inicios de los años 90, la década negra como la llamamos nosotros, dirigió María Teresa Castillo.
Pero el Rajatabla de “Paco” está pasando más trabajos que ratón en ferretería y tal como avanzan las cosas solo le queda combustible para festejar su 40 aniversario, el próximo 28 de febrero. Es posible que la agrupación, reducida al mínimo en su aparato administrativo y actoral, deje de funcionar o hiberne a la espera de otros tiempos. Muy pocas cosas de las que inventamos los seres humanos son imperecederas o capaces de desafiar al tiempo.
Balance innegable
Cansado físicamente y dolido por injusticias y olvidos, “Paco” no ha conseguido un estatuto que legalice la presencia de Rajatabla en el edificio que ocupa desde hace largos 35 años, aunque, gracias a la gestión de la rectora de Unearte, Emma Elinor Cesín, hay un acuerdo para estabilizar su permanencia. Pero al menos está satisfecho porque durante su gestión ha producido 56 espectáculos y entregado 12 promociones del Taller Nacional de Teatro, la escuelita que Giménez fundó y donde han formado unos 240 intérpretes, algunos de los cuales ya destacan.
También, “Paco” ha organizado otra muestra de teatro, para lo cual hizo un concurso de donde seleccionaron siete piezas, que serán montadas en lo que resta del año y culminará durante el primer trimestre del 2011.Honor a mis padres (Elio Palencia), Mi reino por un sueño (José Antonio Barrios), Yo soy John Lennon (Paúl Salazar), Agridulce (Glener Morales), El robo de la arrobita (Carmen García Vilar), El más mejor (Roberto Azuaje) y Nosotras ( Marisabel Dávila Lobo) son las obras que mostrará Rajatabla.
Nosotras
Esta muestra de teatro ya comenzó con la pieza Nosotras, dirigida por José Domínguez y donde ahí participan: Danique Weil, Lindsay Penagos, Mayela Hernández, María Hernández Julio, Caroline Cruz, Laura López, Karen Beatriz, Evelia Di Genaro y Saraí Pérez. La escenografía, vestuario e iluminación son de Adán Bueno.
Nosotras, nacida de la tesis de grado que Marisabel Dávila Lobos hizo sobre la vida y la poesía de Sylvia Plath, pretende mostrar el mundo femenino a través de la visión de la poetiza que se suicidó a los 30 años. Pero ello creó una de las paradojas más repetidas de la sociedad: con la muerte el mito cobra vida y su poesía emerge hasta situarla como una estación de culto y veneración por los que la sobreviven.
Es una pieza experimental que sacrifica la teatralidad en nombre de la poesía, lo cual afecta la “digestión” del espectáculo: una ambiciosa puesta en escena que no atrapa al público por excesos literarios y la carencia de estructura dramática, un ritual poético con una atmosfera onírica y soporífera. ¡Sube el telón, baja el telón!



domingo, agosto 08, 2010

Séptimo piso

Teresita Chamorro lo hizo nacer en Caracas hace 35 años y es por eso que su muchacho estudió en el liceo Gustavo Herrera y después en el Instituto Universitario de Teatro (Iudet). De ahí salió para organizar una pandilla artística que ahora aglutina a toda una nueva generación de teatreros. Nos referimos a Dairo Piñeres Chamorro y al grupo Séptimo Piso. Ellos han festejado sus tres lustros profesionales con una trilogía de piezas muy conocidas, escritas por dramaturgos españoles de diferentes generaciones, las cuales se pudieron disfrutar a lo largo de nueve semanas en la sala experimental del Celarg,
Todo comenzó 11 de junio con El arquitecto y el emperador de Asiria de Fernando Arrabal, montaje bien resuelto con las performances de Luis Vicente González y Moisés Berroterán. Prosiguió La sangre de Sergi Belbel, del 2 al 18 de julio, con memorables actuaciones de Carlos Díaz, Adriana Galíndez y Janset Rojas, y ha de culminar, este 8 de Agosto, endulzando los paladares del “crítico de las mil cabezas” con el humor irónico y muy lógico de la farsa Cuatro corazones sin freno y salto atrás de Enrique Jardiel Poncela, uno de los grandes creadores del teatro español.
Es importante entender la trama de la comedia de Jardiel Poncela, desde una perspectiva irreal y puramente humorística, a pesar de su intensidad ideológica sobre el sin sentido de la vida ahí plasmado. Su secuencia de situaciones inverosímiles y el excelente uso del diálogo, la convierten en obra entretenida y llena de situaciones cómicas, con personajes originales, pintorescos e inverosímiles situaciones humorísticas, como ese nieto que es más viejo que sus abuelos, para dejar finalmente dos sombras de duda: ¿Realmente, seríamos felices si lográramos ser inmortales? ¿Para qué sirve la inmortalidad si nos quedamos solos? Hay que degustar el espectáculo para responderlas.
Lismar Ramírez, Mariana Calderón y Jorge Gómez son algunos de los esmerados comediantes involucrados en esa versión escénica que el director Piñeres Chamorro logró con el texto de Poncela: todo un artífice de la comedia contemporánea, ya que sus situaciones y atmósferas de humor sí trascienden hasta conmover al ser humano ávido de entretenimiento y tragedia, y de todas las formas del teatro.
Nosotros consideramos excelente el balance estético y de audiencia que mereció la tripleta de montajes del director y su grupo. Él y sus guerrilleros teatrales lo hicieron sin contar con apoyo financiero de nadie, ni de la empresa privada ni del sector oficial. Sólo derrocharon su innegable capacidad de trabajo y el público respondió, ya que los está viendo y apoyando desde hace 15 años, cuando iniciaron su marcha con Credit Bill, una liberrima version de Los intereses creados de Jacinto Benavente. Eso muestra, claramente, el valor de toda esa gente, de esa comunidad que formaron y los sigue por el camino del teatro. Hoy más que nunca harán teatro, porque su futuro esta ahí, en la esquina. Ellos están revisando varios textos, remontarán su escalofriante versión del Mahagonny de Bertold Brecht y estos tres montajes quinceañeros en otras salas, además de realizar su festival Creajoven 2010.

José Atardeceres regresó

Según lo señalan sociólogos, antropólogos e intelectuales, en general, la tradicional familia occidental, bien sea burguesa o popular, está en crisis desde los siglos XIX y XX. Y como durante esta primera década de la centuria XXI se agudizó de tal manera su deterioro, el dramaturgo Gustavo Ott (Caracas, 1963) y un puñado de autores estructuraron un didáctico y reflexivo plan teatral, cuyo argumento era un conjunto de visiones sobre lo que han sido o son “los machos”, engendradores irresponsables de hijas o hijos en Iberoamérica, causa directa o indirecta de los actuales niveles de violencia social y progenitores del monumental despropósito familiar. Para analizar y denunciar todo eso ejecutaron, pues, El Proyecto Padre: Obras José, original reto artístico, escenificado en el Teatro San Martín de Caracas (TSMC).
Trilogía paternal
Ott y otros 11 dramaturgos de siete países iberoamericanos, apuntalados en un valioso y trabajador conglomerado humano y artístico, que cree en las bondades de la cultura que emana de los escenarios, hicieron posible la mega producción de 12 obras, repartidas en tres espectáculos diferentes, los cuales tuvieron sus temporadas durante los últimos tres años. El Primer Padre: Obras José Amaneceres se estrenó el 8 de Junio del 2007. El Segundo Padre: Obras José Noches fue exhibido desde el 5 de Junio del 2008 y El Tercer Padre: Obras José Atardeceres comenzó el 6 de febrero de 2009. El público y la crítica reseñaron el éxito de cada una de esas temporadas, que plenaron los espacios del Teatro San Martín, en Artigas. Ahí se mostró al padre iberoamericano en un proyecto artístico para reflexionar sobre las dimensiones humanas de un personaje vital para la existencia y la estabilidad de la familia.
Dimensiones humanas
A sabiendas que el teatro no debe ser explicado fuera de la escena misma, hay que recordar que el personaje central, José, poseía las mismas características en cada una de las 12 piezas, aunque variaba su contexto, condición social, usos del idioma, profesión, etcétera. Si era burgués en una obra, en la otra era obrero, macho u homosexual, filósofo o idiota, tahúr o santo; o casado, divorciado o viudo y vivía al mismo tiempo en Venezuela, Argentina, Colombia, España, Chile, Puerto Rico o México. También ocurría que José hablaba mucho o poco y su vida era diferente en cada obra, aunque era siempre el mismo José: padre de uno o varios hijos. Y será siempre el mismo, porque cada papá es, además de personaje, una metáfora. Le correspondió al público opinar y aprehender lo que ahí se dijo o enseñó.
El tercer padre
Y ahora, para poner en marcha un programa, de cooperación interinstitucional con la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), el Teatro San Martín realizó una temporada en la sala de conciertos, con la tercera entrega de El Proyecto Padre, o sea José Atardeceres, buscando así llegar a más espectadores y suscitar la necesaria reflexión sobre el rol del padre en el complejo drama de las familias. Este es el espectáculo más profundo y difícil de los tres presentados hasta ahora. Es el que tiene más piezas y donde el director Costa Palamides realizó un trabajo de dramaturgia con los cinco dramaturgos y logró hilar, como un buen autor no sólo de la escena, sino de la literatura, las cinco historias que, en tiempos, contextos y lenguajes distintos, apenas tienen un punto de coincidencia: un personaje llamado José.
Gracias al talento de los actores Ludwig Pineda, José Gregorio Martínez, María Brito y Juliana Cuervos, conducidos por Palamides, se pudieron ponderar las piezas: El padre José del mexicano Ángel Norzagaray, ¿Quién eres tu? del hispano Ignacio del Mortal, La cuota de plusvalía del chileno Benjamín Galimiri, Domingo de la argentina Mónica Ogando y Cantaba mi padre boleros de Isolina del español Santiago Martínez Bermúdez, que integran José Atardeceres.
Palamides analizó esos textos, disímiles en su lenguaje, concepción y temática, y descubrió que había situaciones que los unían, por ejemplo el crimen de Cantaba… lo condujo a la prisión de La cuota… y al posterior enfrentamiento con la justicia por la pederastia de El padre José y la enfermedad del padre de Domingo le lleva más fácilmente al hospital de ¿Quién eres tú? Así que exceptuando el de Galimiri que se presenta en un solo segmento, los otros cuatro textos fueron divididos en dos segmentos y con eso armó el rompecabezas o la rayuela -el piso del escenario exhibe las cuadriculas de ese juego infantil- sobre el cual se desarrolla el montaje. La obra de Martín la usó de prólogo y epílogo por lo del crimen, y con el bolero “Dos gardenias creó un fin de fiesta, para recordar la predilección que tiene por la música popular, presente en casi todas sus puestas en escena.
Lo obtenido es un espectáculo vertiginoso sobre cinco padres, nada ejemplares en su mayoría, donde se demuestra que los deberes de la paternidad no son enseñados convenientemente y que las consecuencias repercuten severamente en hijos e hijas, para no hablar de sus esposas o compañeras. Es un alegato sobre la soledad existencial del progenitor y además iberoamericano. Es una abierta invitación para que los papás en el siglo XXI cambien o sean diferentes, ya que, como lo dice Palamides, este montaje es un “esclarecedor y a la vez aterrador rompecabezas de angustias y delirios sobre la paternidad en nuestros días, sobre cinco padres terriblemente verídicos, reconocibles y patéticos”.
Las actuaciones son memorables gracias a las diferentes composiciones que asumieron cada uno de los intérpretes y la versatilidad demostrada en cada una de las cinco piezas o sea en ese ejemplar y desopilante “cóctel escénico” que materializó Palamides.
Otros elencos
El Primer Padre: Obras José Amaneceres reunía las piezas Los adioses de José de Víctor Viviescas (Colombia); El que te cogió y se fue de Elio Palencia (Venezuela); Papá poeta de Ricardo Halac (Argentina) y Cenizas vivas de Roberto Ramos Perea (Puerto Rico). El elenco lo integraron los actores Gonzalo Cubero, Trino Rojas, María Eugenia Romero, William Escalante, José Luis Záez y Lismar Ramírez, bajo la dirección general de Luis Domingo González. El Segundo Padre: Obras José Noches compilaba las obras El testamento de José de Luis Mario Moncada (México); La rosa mística de Patricia Suárez, (Argentina) y Notará que llevo un arma de Gustavo Ott (Venezuela), dirigidos por el mexicano Marcos Vieyra, con la participación de Susana Varela (Argentina) y los actores venezolanos, Luis Domingo González, David Villegas, José Gregorio Martínez y Jennifer Morales.

martes, agosto 03, 2010

Bernarda Alba en Caracas

En Caracas, el apellido Tapias unido a nombres de mujeres es siempre eco de teatro y olor a hierbabuena o al sabor intenso del mango. Ahí están las sagas de Ligia, con más de medio siglo en los escenarios, y su hija Iraida que no se quiere quedar atrás. Por eso es que ahora las dos Tapias van de la mano en el montaje de La Casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, el cual hace temporada en el Teatro Luisela Díaz.
Iraida, a quien conocimos en los claustros de la UCV, en medio de los estertores de la renovación universitaria, ahora dirige la puesta en escena de ese texto garcialorquiano.
-¿Cuántos García Lorca ha montado o en cuántos ha participado?
-García Lorca es una pasión, un amor, un recuerdo de infancia, un descubrimiento de la adolescencia, una presencia en la adultez. No me canso de leerlo, estudiar, investigar acerca de su obra, de su vida. Para mí, además de su genialidad, su propuesta poética, su poesía, su dramaturgia es el autor teatral español contemporáneo por excelencia, y el más clásico; gracias a sus obras seguirás trascendiendo épocas, idiomas, continentes. Creo en el “Duende”, creo en la pasión por el teatro, en dejar las vísceras, la piel en el escenario para conmover al espectador y la obra lorquiana así lo exige. Hacer La casa de Bernarda Alba como directora siempre fue un deseo; una obra que me marcó de niña con el montaje de Alberto de Paz y Mateos, luego la puesta en escena de Ibrahim Guerra me sobrecogió; después al acompañar a José Ignacio Cabrujas en la producción de 1994 en el Teatro del Paraíso con mi mami haciendo la Poncia, vi. las 35 funciones a casa llena, me hizo pensar que pasarían muchos años para que yo la hiciera; y gracias a que, nuevamente, Rebeca Alemán y yo coincidimos en este deseo, asumimos ese compromiso y enorme responsabilidad y Water People Theater Company, la empresa teatral de la Alemán, produce la pieza este año. Mi primer montaje como actriz, aún en bachillerato de la mano de Edgar Mejías, fue Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. En El Palomo de mi fe (1986), hice a Yerma, una de las hijas de Bernarda que encarnaba mi mamá e hice la tía de Rosita. He dirigido lecturas dramatizadas de Bodas de sangre con mi querida Elba Escobar haciendo la madre, Carlota Sosa la muerte, Amanda Gutiérrez como la Luna, Rafael Romero era Leonardo, Jean Paul Leroux el novio, Marcos Moreno en el padre, la nana encarnada por Nelly Garzón, Pedro Carrillo hacía de Lorca, La Nena Riera interpretando la canción de la novia. El año pasado, en diciembre, Water People como aperitivo a nuestra “Bernarda Alba” produce la lectura dramatizada Lorca Alma Presente, ensamble de conferencias, poesía y escenas que armé y dirigí para este espectáculo, con Carlota Sosa, Rebeca Alemán, Ana María Simón, Rafael Romero, Antonio Delli, Gerardo Soto, Flor Elena González, Mariaca Semprún, Carolina Torres, Adriana Romero, Ramón Góliz, Martín Brasseco y Elvis Chaveinte, acompañados al piano por la propia Rebeca, Lester Paredes en el “cajón” y la Nena Riera interpretando las canciones recogidas y armonizadas por Lorca. En todas esas experiencias “el Duende” me ha visitado, gracias al gran Federico.
-¿Por qué García Lorca en estos tiempos?
-Los temas centrales del autor se refieren al enfrentamiento entre vida y muerte, Eros y Tánatos; la eterna contienda entre e la represión y la libertad; el abuso de poder; los prejuicios sociales frente a la mujer o ante la homosexualidad para negarles el libre albedrío; la represión frente a la disensión. Temas universales, que lamentablemente hoy en la sociedad del siglo XXI siguen siendo actuales. No es casualidad que el asesinato de García Lorca por la Falange española ocurra a los poquísimos meses de haber finalizado la escritura de La Casa de Bernarda Alba y después que el poeta granadino hace publica y asume su elección sexual. El Poder por pequeño que se tenga pareciera envilecer siempre, y no tolera ni las diferencias ni la crítica, entonces arremete contra quien lo enfrenta; menos mal que el Poder no es eterno en las manos de quien lo detente; la soberbia, la arrogancia, la crueldad con que se ejerce termina destruyendo al “Tirano” de cualquier espacio social o geográfico. Vivir, amar y ser libre son misiones épicas en todos los tiempos y en la poesía teatral lorquiana encuentran, en mi opinión, su mejor expresión.
- ¿Por qué precisamente esta pieza?
-Además de todo lo que te he comentado antes, La casa de Bernarda Alba es un clásico, la lectura inmediata se refiere al abuso de poder, a la represión, a coartar la libertad de ser, de expresarse ¿Cómo no montarla en este momento y en estas latitudes? Las otras lecturas del maltrato a la mujer, del temor al Eros, de la preocupación por el que dirán, de los seres castradores, de la autodestrucción de la soberbia, del fracaso de la desesperanza, del accionar en pro de la propia esperanza y la de los otros, son mis inquietudes vitales. Hoy en este país vivimos sólo desde la instancia política, olvidando por momentos que lo que nos hace humanos es amar, sentir, respetar y crear para que el derecho a la vida, a la libertad sigan siendo los pilares de un mundo mejor. El arte es la vanguardia de la sociedad, es nuestro derecho y deber asumirlo como tal, conmover el alma del espectador y hacerlo perder la calma frente a lo que, por habitual que se haya convertido, como la impunidad o el miedo o la decepción, es injusto, abusador y atenta contra la vida misma.
-¿Cómo está planteada su puesta en escena?
-Total respeto al autor, a la musicalidad de su verbo, a la pasión de sus personajes, a la poesía de sus diálogos, a lograr la expresión de una idiosincrasia que nos define como cultura. Una puesta en escena en la cual las protagonistas son las actrices, su honestidad actoral y el haber logrado incorporar, hacer suyas cada palabra de Lorca. Ha sido un proceso aleccionador para todas y muy íntimo, once mujeres conviviendo durante ocho semanas, permitiendo que ese texto, esos personajes nos habiten, no imponiéndoles prejuicios, ni conceptos, no, para nada; sólo nos dejamos seducir por las palabras, por el fraseo lorquiano, sus imágenes; luego nos enamoramos de ese texto y a partir de allí, le prestamos nuestro cuerpo y nuestra sique a esos personajes, a esa historia, al poeta. La escenografía, la utilería y la iluminación de Juan José Martín, son el espacio opresor y al mismo tiempo sensual para que esas actrices se luzcan. El vestuario de Raquel Ríos es la concreción de un uniforme bajo el cual es imposible esconder la feminidad. La sensualidad y la belleza presente ante los ojos del espectador o intuida tras las telas en las cuales se desnudan las hijas. Todas las actrices son bellas y de feminidad muy presente, eso quise, en mi óptica es mucho más terrible y contundente tratar de destruir la belleza o querer reprimir a Eros. Todo el entorno es muy austero para darle paso a la voluptuosidad, pasión y “duende” lorquianos que viven las actrices en cada función dejando la piel sobre las tablas.
-¿Como fue posible la consecución de este elenco?
-Gracias al respeto y admiración que los profesionales del teatro, el cine y la televisión tienen por Water People Theater Company y por su directora Rebeca Alemán. A su prestigio como profesional por la calidad de sus producciones que ha mantenido de manera sistemática durante todos estos años. Al poder de convocatoria de Federico García Lorca. A la consideración y amistad que nos tenemos todos los que participamos en el montaje. Rebeca logró reunir a un grupo de talentosísimas actrices de diferentes escuelas, provenientes de diferentes experiencias teatrales. Gente con 60 y tantos años en el teatro como mi mamá Ligia, con trayectoria intachable como Carlota, la talla y experiencia de Eulalia, formación integral y entrega como Mariaca, seriedad y compromiso de Ingrid, Sandy, Anabella; profesionales como María Elena en el teatro Infantil; protagonistas de televisión como María Antonieta que se estrena en el Teatro con un García Lorca; o a través de audiciones para darle oportunidad a las nuevas generaciones como es el caso de María Gabriela; un trabuco de elenco. Contar con Juan José, un director producto de las nuevas generaciones acompañándonos como escenógrafo y diseñador de iluminación, Raquel en el vestuario; todo un lujo. Gracias también a asumir el Teatro como nuestra vida y al escenario como nuestro hogar. Sólo así se puede reunir y llevar adelante un proceso creativo tan armónico, comprometido y honesto como el que estamos viviendo.
-¿Quedan mujeres como las que García Lorca describió?
-Sí, no sólo en África o en los países árabes o asiáticos, también en Europa, en todo el continente americano, en cualquier pueblito del interior de Australia, o pared por medio de tu apartamento. El abuso de Poder lo vemos todos los días, la descalificación, subestimación, maltrato a la mujer nos es habitual hoy, en el siglo XXI. Se trata de no seguir permitiendo la impunidad ni la injusticia contra los otros por ser distintos o expresar su desacuerdo.
-¿Y después que viene?
-Vivir: seguir haciendo teatro, escribiendo cine y si puedo televisión. Tengo, entre pecho y espalda, un texto para teatro acerca del matrimonio o la muerte del amor que no termino de concretar, pero que no me abandona. Montar un título español que llevo debajo de mi axila desde hace años de una dramaturga española, hacer otro Lorca, montar un Eurípides y no morirme sin dirigir un Shakespeare.



domingo, agosto 01, 2010

Arráncame la vida

Las vocalizaciones inconfundibles de Toña La Negra y el compositor Agustín Lara, que transmutan en sangre y sentimiento al tango Arráncame la vida, son algunos de los inolvidables acompañamientos musicales del dramático espectáculo Arráncame la vida, creado por el director Román Chalbaud y los actores Aura Rivas y Frank Silva a partir del texto de Elio Palencia, el cual hace temporada en la sala Horacio Peterson de Unearte. Es la saga de Nubia Linares viuda de Téllez, madre provinciana que, en lejano y olvidado Puerto Cambur, recibe la inesperada visita de su hijo Andrés, afectado por el Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (Sida) y sumido además en peligrosa crisis afectiva por la (in)esperada muerte de su compañero íntimo, el payasito Sebastián.
Amor de madre
A 13 de años de su estreno -sala Rajatabla, bajo la conducción de Chalbaud y con las caracterizaciones resueltas por Aura Rivas y Gregorio Scala- en el Arráncame la vida del siglo XXI no sólo fue sustituido un actor, sino que se acentuó el minimalismo de su novedoso y cinematográfico montaje (por aquello de la composición de las escenas, como si cada una fuese un fotograma congelado), el cual exhibe gratuitamente para el público en Unearte.
Ahí, entre los mínimos trastos de una casucha modesta y una cama, la maestra jubilada recibe la visita intempestiva de su unigénito, joven artista que reside en la capital, afectado por una grave infección gástrica y con extrañas aprensiones. Todo eso despierta en ella la necesidad de informarse, comprender, ser proactiva, enfrentarse a la intolerancia de su pueblo ignorante y prejuicioso, y, sobre todo, lidiar con los fantasmas y temores de su hijo, que le pide le ayude a morir. La madre intenta hacerle entender que la sombra de la muerte en ocasiones se nos aparece para que ilumine más la vida y luchemos más por ella. ¡Y al parecer ella logra su objetivo…como lo anhela el angustiado público!
Obra sin máculas
Magistral resulta este texto de Elio Palencia (Maracay, 13 de diciembre de 1963) por el trabajo de filigrana que hace para darle una estructura circular, que le permite contar y recontar el drama de la madre anciana que lucha para aceptar, como al final hace, que se quedará sola porque su vástago se marchará antes de tiempo… si él no lucha para detener el proceso del Sida, no sólo en lo físico sino también en lo psicológico. Maravilloso teatro didáctico para padres, madres, hijos y todos aquellos que les interese aprehender cómo actuar ante tal pandemia.
La pieza no tiene máculas, pese a ser un sensacional monólogo con apoyos, y se transforma en ejemplar y dinámico ejercicio de dos interpretes gracias a la habilidad del director. Chalbaud logra la intensa y asombrosa entrega de la veterana primera actriz Aura Rivas, como la maestra Nubia, y la tarea del bien capacitado y medido actor Frank Silva en su casi fantasmal y por ende difícil Andrés. Estremecedor cóctel de hiperrealismo y surrealismo escénico que ellos logran servir para embriagar a la audiencia. ¡Oportuno teatro contra el mortífero Sida!
Arte contra el Sida
En la sala de Conciertos de Unearte, durante el pasado mes de enero, Julio Bouley abrió la temporada 2010 con su unipersonal Vamos a imaginar que nos estamos tomando un café treinta años después/ Testimonio teatral en 7 tiempos. Aleccionador espectáculo que trajo de nuevo la temática del Sida, la cual, desde las últimas décadas, es utilizada por casi todos los artistas del mundo con variadas manifestaciones de sus creaciones, bien sea literarias, audiovisuales, dancísticas o teatrales, entre otras. Elio Palencia, Marco Purroy y Johnny Gavlovski (1990) y David Osorio Lovera (1991) llevaron al teatro, como elementos dramáticos de sus piezas, a personajes afectados por el Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida, el cual amenaza a la humanidad entera, sin distingos de costumbres amatorias, y/o sexuales. Esos venezolanos, más otros que aparecieron después, preocupados ante el peligro que se cierne sobre la libertad de los seres humanos para amar con toda intensidad posible, se fijaron en ese tema del Sida y optaron por escribir y mostrar Anatomía de un viaje, Habitación independiente para un hombre solo, Hombre y El último brunch de la década. Esas piezas, junto a las del precursor Amado Naspe, son las primeras que se exhibieron en Venezuela. A esa respetable lista que prosiguió aumentando, el trabajo de Bouley se sumó y le hizo antesala al contemporaneizado Arráncame la vida. ¡El Sida está ahí, agazapado, esperando victimas, tratando de impedir que los seres humanos se amen!
Luz para la diversidad
Elio Palencia no duerme ante el éxito de la película Cheila, una casa pa’ maíta, pues es el primer guión que escribe, precisamente a partir de su pieza La quinta de Dayana, ya que su teatro aborda temas que van desde el Sida hasta la transexualidad, la homosexualidad y otros más. Defiende lo que pergeña porque la pantalla y las artes escénicas son espacios posibles para que “salga a la luz la diversidad que somos. Las minorías son parte de nuestra sociedad, la enriquecen y deben ser respetadas”. Debutó como dramaturgo durante la temporada caraqueña de 1990, cuando el Centro de Directores para el Nuevo Teatro le montó “Detrás de la avenida”. Desde entonces ha escrito y/o presentado: Habitación independiente para hombre solo, Penitentes, Arráncame la vida, Un patio, dos islas, De bodas, Carmiña, una yegua de otra tierra, Pasajeros, Doña Bárbara, la perfecta ama de casa, ¿Niña o hembra?, Anorexia, rapsodia náutica, Del alma querida, Mi hermano José Rosario, La reina del soufflé, Fronteras, Campeones, Escindida, Sintonía o... ¿hay un extraño en casa?, Secuestro rosa, Camino a Kabaskén y Oasis Pub. Además de Promoción honor a mis padres, que será estrenado por el grupo Rajatabla.


Sexo y violencia en Caracas

Vladimir Vera (1978) quiere recuperar el tiempo no vivido en su Caracas y para eso trajo entre sus maletas y sus neuronas todo un lustro de experiencias y trabajos aprehendidos en España. Ahora en la sala Cabrujas exhibe con éxito de público y hasta de crítica, su impactante espectáculo Crónicas Palahniuk: cinco monólogos bien actuados por Jesús Sosa, Nadeschda Makagonow, Fedora Freites y Elvis Chaveinte y María Fernanda Parra.
Vera afirma que el teatro que se muestra actualmente en Caracas “es polvoriento y vestido como una virgen encorsetada, aunque hay intentos interesantes, sobretodo en creadores jóvenes, para romper los discursos impuestos por las vacas sagradas”.Cree que poco a poco se gesta “un grupo que quiere arriesgarse, a no irse por lo seguro y ensuciarse. La búsqueda, la experimentación, el vértigo es la respuesta a esta crisis creativa”, puntualiza.
Y él, con su grupo Forte y la puntual ayuda del TET, puso en escena su aporte para ese teatro que los caraqueños deben engullir, digerir y hasta aplaudir, según su estética. Son cinco textos que él pergeñó a partir de la novela Fantasmas del escritor Chuck Palahniuk (Pasco, Washington, Estados Unidos, 1962). Ahí, sus intérpretes son una sorprende muestra como el relevo teatral sí cuenta con talentos actorales, como lo revelan: ese alucinante Jesús en su exaltación a la masturbación; la desenfada Nadeschda con su cuento erótico de cómo abusó sexualmente de un niño anciano enfermo de progeria; es toda una revelación actoral la que plasma Fedora en la saga de su modernizada hetaira y aquel derroche histriónico cierra con la sorprendente performance de Elvis y su maniatico de los cuchillos. Hay un quinto personaje: María Fernanda Parra que hilvana las historias de los otros comediantes; ella tiene cierto encanto para crear expectativas ante lo que llega. En síntesis: ellos justifican los 70 minutos, más o menos, que dura el espectáculo, el cual permite aplaudir las valiosas condiciones de Vera como puestista y director de actores.
Crónicas Palahniuk es un deleite escénico, aunque no se compartan ni aplaudan “la crudeza” de los contenidos de esos monólogos, que nos hicieron evocar aquel “pánico” de las años 60 y 70, el cual asustó a nuestras madres, las abuelas de este crispado siglo XXI, pero que ahora no conmueve ni a los adolescentes porque la televisión por cable y el Internet superaron todo aquello y birlaron las sorpresas que tenían el sexo y la violencia en general.
Vera defiende su discurso estético que implica la sexualidad explicita y una violencia latente. Reitera que la violencia tiene mucho de sexual, porque “somos amantes de esas dos pulsiones”. Afirma que en Caracas se respira una fuerte inseguridad y un clima de violencia constante. “Y al ser hijo de la generación X, crecí mirando en la televisión escándalos sexuales, la caída de las Torres Gemelas, varios golpes de Estado y el bombardeo a Irak. Soy constante con mi tiempo histórico, la violencia es algo a lo cual no puedo escapar”. ! Larga vida a los nuevos cómicos!






sábado, julio 24, 2010

Bajo la sombra de Wilde

A escasos 110 años de consumarse el sacrificio del poeta irlandés Oscar Wilde, porque se atrevió a romper sin recato las normas morales de una sociedad puritana y además predicó que “si ser distinto es un crimen yo mismo me colocaré las cadenas”, Caracas la horrible, como la llamó en una ocasión el mismísimo Simón Bolívar, durante la semana pasada fue testiga muda, pero no sorda, ante una victoria foránea por la reivindicación de las minorías y una lucha más por la igualdad social de los seres humanos, y también se convirtió en monumental y entusiasta platea viva para sendos eventos culturales. Tres espacios donde el autor de El retrato de Dorian Gray era cual sombra en el espejo o estaba presente para lanzar sus epigramas y dejar desquiciados a sus rivales, un ser fantasmal que reclamaba su parte por lo que estaba ocurriendo, como aquí lo reseñamos:
Bodas igualitarias
Durante la fría madrugada bonaerense del jueves 15 de julio de 2010, la sociedad argentina dio un paso gigantesco en su proceso democrático al reformar el Código Civil para borrar los escollos creados por las conductas sexuales y legitimar así los contratos o convenios matrimoniales entre contrayentes del mismo sexo. Eso instituyó las bodas entre homosexuales y convirtió a la patria de San Martín, Borges y Perón en el primer país en América Latina, y el segundo en América, después de Canadá, y el décimo en el mundo, que admite esos matrimonios o uniones igualitarias.
Wilde habría inventado un poema para los parlamentarios sureños y el pueblo que los acompañó hasta que aprobaron su trascendental acto legislativo, pero no estuvo ahí cuando brindaron por él con vino blanco y tarta de acelgas, en esa prolongada fiesta contra las mortíferas discriminaciones que aún quedan en el mundo.
Colombia, además de México (sólo en su capital federal) y Venezuela tienen notables avances en esas luchas reivindicativas, las cuales buscan legalizar uniones, garantizar derechos patrimoniales, de salud y de pensiones para todos.
Criollo colombiano
Al día siguiente, el viernes 16, aquí en Caracas se estrenó en los cinematógrafos públicos y privados la primera película venezolana sobre las aventuras rocambolescas de un transexual criollo. Cheila, una casa pa´ Maita, de Eduardo Barberena, guión de Elio Palencia, producida y distribuida por La Villa del Cine y Amazonia Films, genera controversias ya que su argumento principal plasma episodios sobre la vida de una mujer nacida en el cuerpo de un hombre. Se trata de un polémico largometraje que hace parte de la búsqueda de reivindicaciones y emancipaciones en que están empeñados casi todos los sectores de la comunidad. Endry Cerdeño, transexual nacido en Colombia, es el protagonista de una saga real que primero se conoció como teatro y después saltó a la pantalla para luchar contra “lo intolerable y aquellas mentes mediocres o pequeñas”, como también lo hizo Wilde.
Tres juicios
Y, por si fuera poco, en esa humedad noche de viernes, en la sala Escena 8, abrió su temporada la pieza Actos indecentes. Los tres juicios de Oscar Wilde, de Moisés Kaufman, una muestra didáctica del mejor teatro periodístico centrado en una indagación histórica sobre las vicisitudes que vivió y sufrió ese escritor (Dublín,1854/París,1900) por haberse atrevido a mostrar públicamente su amor hacia el joven Lord Alfred Douglas, en aquel Londres de finales del siglo XIX, y finalmente ser condenado por sodomita en el Reino Unido de su majestad la reina Victoria I, tatarabuela del actual rey Juan Carlos I de España.
Kaufman escribió una excelente pieza minimalista, de corte brechtiano y con técnicas del teatro documentalista de Peter Weiss, cargada de mucho humor, sabiduría y grandeza, además del didactismo que exige un tema como ese. Ahí explica las incongruencias de los tres procesos a que sometieron a Wilde: en el primero fue acusador y lo terminaron acusando; en el segundo es detenido preventivamente y en el último lo condenan a dos años de trabajos forzados, el 27 de mayo de 1895.
Wilde al quedar en libertad trató de rehacer su vida, pero ya estaba enfermo no solamente en su cuerpo sino en su alma. Su esposa y sus dos hijos lo repudiaron, se cambiaron el apellido, mientras que su amante confeso le rehuía por temor a perder los beneficios económicos que le entregaba su familia. “Y todos los hombres matan lo que aman, que lo oiga todo el mundo, unos lo hacen con una mirada amarga, otros con una palabra zalamera; el cobarde con un beso, el valiente con una espada”.
Sobre ese patético final de Wilde es que ahora Kaufman debe escribir y hacerle el último acto para que la saga teatral de un enamorado del amor, de aquel que advertía que quien vive más de una vida debe morir más de una muerte. Porque todavía se mata a la gente que se atreve como lo hizo el poeta, aunque no lleguen al desparpajo que él impuso en Londres y su revolucionaria conducta. Un artista que sigue fascinando por su inteligencia.
Ver a este espectáculo, en español y con artistas venezolanos reivindica al teatro venezolano, que no solo se destaca en la ultima década por los éxitos de Gustavo Ott y Johnny Gavlosvky, sino también por ese administrador comercial que devino en gran figura de la escena estadounidense, donde además ha insistido con su teatro de denuncia como lo hizo y hace aún con El proyecto Laramie, para arremeter otra vez contra la homofobia, como lo hace Moisés Kaufman (Caracas, 1963).
El espectáculo, creado por Kaufman y ejemplarmente llevado a buen puerto por Hausmann, que tiene un ritmo estremecedor y ejemplar, permite el lucimiento actoral de todos los que ahí participan además con conciencia de su labor histórica, especialmente de Javier Vidal que con su Wilde ha retomado al camino de las grandes composiciones actorales; es un renacer para Fernando Yvosky, quien fuera maestro de Kaufman, y una prueba de fuego para Karl Hoffmann, un primer actor versátil como pocos. De los comediantes menos conocidos hay que resaltan la labor de Juan Carlos Alarcón, Delbis Cardona y Eben Renán.
Ficha técnica
Obra: Actos Indecentes. Los tres juicios de Oscar Wilde. Autor: Moisés Kaufman. Elenco: Javier Vidal, Juan Carlos Alarcón, Karl Hofmann, Rolando Padilla, Fernando Yvosky, Delbis Cardona, Christian McGaffney, Elvis Chaveinte y Ebén Renán. Música: Salomón Lerner. Iluminación: Elizabeth Adans. Escenografía: Edwin Erminy. Vestuario: Eva Yvanyi. Producción artística: Marisela ·”Coco” Seijas. Producción: Yair Rosemberg para Palo de Agua y Tectonic Thearter Project. Dirección general: Moisés Kaufman y Michel Hausmann

Actos indecentes en Caracas

Mientras pueda distinguir entre los olores de las guayabas y los duraznos o las pomarrosas, estará vivo y en capacidad de soñar y hasta hacer posible la materialización de todos o algunos de esos anhelos. Reiteramos esto porque él se marchó a Nueva York (1987) para estudiar y trabajar. Diez años después impactó a la crítica y el público al atreverse a mostrar Actos indecentes. Los tres juicios de Oscar Wilde.
Ahora Moisés Kaufman (Caracas, 1963) ha querido hacer conocer entre sus compatriotas su exitosa ópera prima y se alió con Michel Hausmann y Producciones Palo de Agua para exhibirla en la sala Escena 8, con el mejor elenco que consiguieron: Javier Vidal, Fernando Yvosky, Karl Hoffmann, Juan Carlos Alarcón, Delbis Cardona, Ebén Renán, Rolando Padilla, Christian McGaffney y Elvis Chaveinte.
Es una muestra didáctica del mejor teatro periodístico centrado en una indagación histórica sobre las vicisitudes que vivió y sufrió ese escritor (Dublín, 1854 /París, 1900) por haberse atrevido a mostrar públicamente su amor hacia el joven Lord Alfred Douglas, en aquel Londres de finales del siglo XIX, y finalmente ser condenado por sodomita en el Reino Unido de su majestad la reina Victoria I, tatarabuela del actual rey Juan Carlos I de España.
Kaufman escribió una excelente pieza minimalista, de corte brechtiano y con técnicas del teatro documentalista de Peter Weiss, cargada de mucho humor, sabiduría y grandeza, además del didactismo que exige un tema como ese. Explica las incongruencias de los tres procesos a que sometieron a Wilde: en el primero fue acusador y lo terminaron acusando; en el segundo es detenido preventivamente y en el último lo condenan a dos años de trabajos forzados (27 de mayo de 1895).
Ver este espectáculo, en español y con artistas venezolanos reivindica al teatro nacional, que no sólo se destaca en la ultima década por los éxitos de Gustavo Ott y Johnny Gavlosvky, sino también por ese administrador comercial que devino en gran figura de la escena estadounidense, donde además ha insistido con su teatro de denuncia como lo hizo y hace aún con su también exitoso espectáculo El proyecto Laramie, para arremeter otra vez contra la homofobia, como lo hace Kaufman.
El montaje, creado por Kaufman y ejemplarmente llevado a buen puerto por Michel Hausmann, que tiene un ritmo estremecedor y ejemplar, permite el lucimiento actoral de todos los que ahí participan además con conciencia de su labor histórica, especialmente Vidal que con su Wilde ha retomado al camino de las grandes composiciones actorales; es un renacer para Yvosky, quien fuera maestro de Kaufman, y una prueba de fuego para Hoffmann, un primer actor versátil como pocos. De los comediantes menos conocidos hay que resaltan la labor de Cardona y Eben Renán.
Sobre el patético final de Wilde, execrado por su familia y humillado por la sociedad que antes lo aplaudió es que ahora Kaufman debe escribir un último acto o epilogo para que la saga teatral de un enamorado del amor, quien advirtió como quien vive más de una vida debe morir más de una muerte. Porque todavía se mata a la gente que se atreve como lo hizo el poeta, aunque no lleguen al desparpajo que él impuso en Londres y su revolucionaria conducta. Un artista que sigue fascinando por su inteligencia.

sábado, julio 17, 2010

El marinero Pessoa-Mendieta

Cumplió 50 años y desde los 16 hace teatro profesional. El falconiano Germán Mendieta comenzó en Duaca, al actuar en la obra Nuestro padre Drácula de Rodolfo Santana, dirigido por Juan José Lugo. Tras instalarse en Caracas, hacia 1977, y estudiar en la Escuela Superior Juana Sujo, hizo su mejor aprendizaje con el Rajatabla de Carlos Giménez, donde asumió roles vitales, como ser protagonista del espectáculo El coronel no tiene quien le escriba, al sustituir a Pepe Tejera, entre otros. Y ahora, porque es leal y consecuente, se va de gira con el Rajatabla de Francisco Alfaro: llevan hacia escenarios argentinos la comedia dramática Trastos viejos de Javier Vidal.
Mendieta siempre quiso crear espectáculos y disfrutar así las artes escénicas desde la silla del director y para ello nada mejor que generarlo con alumnos del Taller Nacional de Teatro de Rajatabla. Ahí, a lo largo de la primera década de esta crispada centuria, montó piezas como El peligroso encanto de la ociosidad de Gilberto Pinto, El rey Momo de José Domínguez, El maleficio de la mariposa de Federico García Lorca, De melocotón a rojo alucinante y Pechos de niña de Romano Rodríguez y Soy García de Luis García Arau y Javier García Yague. En silencio, sin fanfarrias, aprendiendo de los aciertos y cuidando no repetir los mismos errores, ha avanzado, siempre con discreción para no suscitar verdes envidias.
Y ahora, en homenaje al amigo que “se fue de gira”, Ricardo Lombardi, buscó el texto El marinero del poeta lusitano Fernando Pessoa (1888/1935), al cual precisamente, en la década de los ochenta, le había dado vida escénica. "Su espectáculo me quedó en la memoria y ahora para acentuar esa saudade, se lo propuse a Carmen Jiménez, directora del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, como reto singular para Cristina Klatt, Karla Fermín y Olivia Parra, ex alumnas de Horacio Peterson. No fue fácil, algunos tropiezos nos retrasaron seis meses, pero nos armamos de valor, talento y ganas de hacer las cosas. Mi lucha ha sido para que las actrices cada día sean más perfectas, dedicadas al oficio y cuyo norte sea la disciplina. En mi rol de director no dejo de ser actor, porque es muy difícil como artista separar esos dos estadios de la creación teatral. Y aquí, en este drama poético, muy existencial además, la palabra es la protagonista”.
El marinero (1913), único texto teatral completo de Pessoa, es considerado obra filosófica escrita con elevado lenguaje y que péndula entre ser poesía dramática o drama estático. El director Mendieta se movió, inteligentemente, entre esos extremos y buscó un punto neutral para no afectar al público y dejar bien clara la historia de tres doncellas que velan el cadáver de una cuarta en un castillo, al tiempo que reflexionan sobre la identidad y si es más real lo vivido que lo soñado. ¿Shakespeare o Calderón de la Barca?
Es filosofía y no otra cosa lo que los personajes dicen de manera conmovedora, sin caer en cursilerías, porque está bien dirigida esa tripleta de actrices, que deben ser inigualables en comedias molierescas o quizás de autores contemporáneos. Es, pues, un espectáculo para reflexionar sobre la muerte como prolongación obligatoria de la vida. Es un montaje que se le ofrece al público caraqueño ansioso de otras alternativas, que, en esta ocasión, está en el espacio gerenciado por Carmen Jiménez para perpetúar el legado del maestro Peterson (22 de abril de 1922/25 de noviembre de 2002), el gran artifice del Ateneo de Caracas, en los tiempos de Anna Julia Rojas y María Teresa Castillo de Otero Silva.





Inocente sangre derramada

El teatro copia la vida o la existencia humana lo imita. Interpreta las realidades que fabricamos los seres humanos. Sí, todo eso es una puñetera verdad, con no menos de cuatro mil años mal contados, e incluso, en ocasiones, el teatro es como un espejo mágico que reproduce casi siempre situaciones capaces de estremecer las entretelas de los espectadores con el dolor o el sufrimiento ajenos, y llegar incluso a provocar la anhelada catarsis entre la audiencia.
Y recordamos todo eso, porque la prensa de Caracas, del pasado 10 de julio, exaltaba la labor de las autoridades detectivescas y militares que capturaron, a sangre y fuego, a un grupo de plagiarios que cortaron el meñique derecho de Carmen Adelaida (siete años) para enviarlo como “fe de vida” a sus familiares e intentar así conseguir el pago de un sustancioso rescate, 300 mil bolívares fuertes, por la niña y su mamá Johana Nazareth, con cinco meses de embarazo. Los sicarios fracasaron en su chantaje, porque no todas las veces los malos salen victoriosos en sus fechorías, gracias a las singulares labores de la inteligencia policial del Cicpc y el GAES de la Guardia Nacional Bolivariana, en la zona de Coloncito, municipio Panamericano del estado Táchira.
Este sórdido suceso, escenificado en la candente frontera venezolana-colombiana, una copia al carbón de similares actos realizados también en México por sicarios empeñados en ganarse la vida con aterrorizar y torturar a sus conciudadanos, además de pretender imponer sus crematísticas exigencias, se puede equipar con la ficción dramática que escribió el catalán Sergi Belbel (Tarrasa 1963) en su obra La sangre, cuyo plausible espectáculo - está en avanzado proceso de desarrollo- presenta el grupo teatral Séptimo Piso, en el Celarg, bajo la audaz dirección de Dairo Piñeres. Invitamos, pues, a los lectores que acudan a presenciar ese trabajo artístico y después saquen sus conclusiones sobre lo que ahí verán y además comparen los hechos reales con los que plasma el arte teatral. La moraleja es obvia… pero instructiva.
Tema palpitante
Esta pieza de Belbel, como resume el director y versionista Piñeres, es una de las piezas más maduras de su repertorio. En La sangre se aborda un tema palpitante entre los grupos sociales de todo el mundo: el secuestro. En este caso, es una mujer, casada con un político, que ha sido plagiada por un grupo de supuesta afiliación terrorista. El pánico silencioso que encierra la trama se acentúa a través de una situación límite centrada en la relación que brota entre la secuestrada, cansada por sus viejas y sistematizadas creencias filosóficas, y sus secuestradores, quienes sólo cumplen su tarea escudándose en supuestos ideales. Otros personajes aparecen para plasmar una situación de desgaste y pérdida de valores sociales, porque el dramaturgo logra ahí un ingenioso traslado entre los personajes que rodean la situación, al mismo tiempo que sucede el secuestro, para mostrar variopintos temperamentos y comportamientos humanos, y proponer hasta una reflexión sobre temas como el poder político, los vínculos familiares entre padres e hijos, las autoridades con una responsabilidad que se le escapa de las manos, además el protagonismo déspota de un grupo delictivo que atenta de manera salvaje contra el individuo y la versatilidad de la mujer en nuestra sociedad.
Y aunque no debemos revelar el epílogo ni el colofón de la pieza, sí advertimos que el esposo, el político de marras, ha urdido todo ese tinglado, donde los delincuentes terminan por picar en varios pedazos a la mujer, para conquistar escalofriantes titulares de la prensa y todo el despliegue mediático, con miras a seguir ganando elecciones o ser ratificado en su cargo público. ¡El fin justifica los medios!, como diría Maquiavelo a los habitantes del siglo XXI.
Elenco de lujo
En este montaje, cuya maduración esta todavía en proceso, por las dificultades que tiene la estructura dramática, resultan plausibles las actuaciones de Carlos Díaz, Alexander Rivera, Janset Rojas, Adriana Galíndez, Melissa Inojosa, Morris Merentes, Varinia Arráez, Jesús Miguel Das Merces, Leyri Orozco y Dayana López. La producción es de Carlos Chacón, el vestuario recae sobre el oficioso Giovanni Duran y la excelente música es original en Juan Pablo García.
Teatro y fútbol
“Cuando no me queden cosas por probar en el teatro, me retiraré”, afirma Sergi Belbel, director artístico del Teatre Nacional de Catalunya. A pesar de las satisfacciones que le aporta ese trabajo, encuentra un inconveniente: no poder dar clases en el Institut del Teatre. “Lo echo mucho en falta. Para mí era un alimento; al mismo tiempo que enseñaba, aprendía de los jóvenes, de sus inquietudes”. Se ha ganado su reputación a base de dirigir producciones arriesgadas y escribir obras o guiones ágiles, ácidos e irónicos. Encuentra “mucho más divertido” dirigir, “porque no estás solo. Me gusta el contacto con la gente, compartir ideas, ilusiones y trabajo”. Pero lo que más le llena es escribir teatro. “Es un trabajo ingrato, lo haces solo en una habitación, no lo compartes con nadie, imaginas la crítica que te harán... Pero, a la larga, cuando compruebas que lo que has creado en la soledad de tu habitación tiene vida propia y sobrevive en el tiempo, con puestas en escena en diferentes culturas y lenguas que no son la tuya... ¡es fantástico!”. El reconoce que esta última década "ha sido bastante más estable y convencional que la de los noventa". De momento y hasta 2012 seguirá al frente del TNC y a la espera del estreno de su último texto, Fora de joc, donde habla de la crisis económica y del fútbol. "A mí el fútbol no me gustaba demasiado, pero Guardiola me está haciendo replantearme las cosas".

sábado, julio 10, 2010

Cabrujas está ahí

A 73 años de su grito primario y antes de tres lustros del mutis final, Venezuela ya conoce una parte del legado literario de José Ignacio Cabrujas Lofiego. Gracias al tesón del crítico Leonardo Azpárren Jiménez (Barquisimeto, 1941), apoyado por la Editorial Equinoccio de la Universidad Simon Bolívar y el patrocinio de una entidad bancaria, ya circula la primera edición de su Obra dramática, unas 1.300 páginas en dos tomos.
Azpárren Jiménez, profesor titular de la UCV, quien contó con la asistencia de Gloria Soares para la investigación, informa que esos primeros libros únicamente reúnen 16 obras de Cabrujas. Este proyecto no se limita solo a sus piezas de teatro; aspira presentar aspectos poco o nada conocidos suyos, distintos al Cabrujas de su columna de prensa sobre la cual se han hecho dos ediciones. “El trabajo de compilación se inició en medio de una incertidumbre porque había que determinar cuántas había escrito y cuáles de ellas estaban disponibles, más allá de las publicadas”. Esta edición de su Obra dramática es el primer resultado. Vienen otros dos tomos. “Es decir, aún falta casi un año de preparación y producción”.
-¿Cuál es el espíritu que anima esta compilación?
- Dar a conocer el teatro de Cabrujas, que suma casi 20 obras, porque de él se tiene la imagen de sus piezas fundamentales (Profundo, Acto cultural, El día que me quieras y El americano Ilustrado). También queremos dar a conocer al ser humano y al creador. En su dramaturgia el lector encontrará a un escritor prolijo y diverso, aunque con ideas rectoras constantes desde su primera obra de 1957, escrita a los 20 años (Baile detrás del espejo).
-¿Cómo estructura lo que no se incluyó en los dos primeros volúmenes?
- El tercer tomo –En nombre del rey y otros textos- reúne ocho textos de diversas calidades y funciones. Lamentablemente, sigue desaparecida Los insurgentes, por lo que no podemos hablar de sus obras completas. Pero, gracias a amigos comunes, fue posible rescatar Baile detrás del espejo, El nombre del rey y fragmentos de Pinocho. También publicaremos textos para performances hechas con Rolando Peña y otros espectáculos, como Tres torres, tres silencios, tres erguidas soledades (1980), con música de Aldemaro Romero, para conmemorar el sesquicentenario de la muerte de Simón Bolívar; o El camino de Santiago (c.1993), un oratorio inspirado en un cuento de Alejo Carpentier del mismo nombre. El cuarto volumen, Cabrujas habla y escribe, recoge entrevistas, conversaciones, conferencias y otros textos desde 1972. En ellas se refiere, fundamentalmente, a su situación en y ante el país; habla de su vida, de sus obsesiones, de sus contradicciones y de sus frustraciones. En síntesis, permite conocer al ser humano y al mundo que subyace en su obra de creación. Este tomo es, según mi opinión, indispensable para una re-lectura de su obra dramática y para ubicarlo mejor en el contexto del teatro y de la cultura de nuestro país.
-¿Tienen vigencia esas obras o algunas son más importantes que otras?
- Como todo dramaturgo, en su producción se encuentran varios niveles de calidad. Lo más importante es su interés y la preocupación constantes por comprenderse como ciudadano de un país y comprender a su país. Aunque sólo escribió cuatro obras a partir de temas históricos –Baile detrás del espejo (1957), Juan Francisco de León (1959), Los insurgentes (1961) y El nombre del rey (1963)- en todo su teatro está planteada la necesidad de una comprensión histórica de los conflictos representados. Este mero hecho le da una gran vigencia a cualquiera de sus obras, incluso para comprender su evolución como escritor. Tal es el caso de Venezuela barata (1965-66), texto conservado por Nicolás Curiel y desconocido hasta ahora, que es el embrión de la poética que desarrolló en sus obras principales a partir de Profundo (1971).
-¿Cómo definir los aportes de Cabrujas a la dramaturgia?
- Estamos ante un dramaturgo cuyo universo dramático tiene un perfil exclusivo en el diseño de los personajes, arquetipales y exclusivos, y en el sistema de valores y creencias que sostiene las situaciones básicas de enunciación de sus obras. Estos dos elementos son, creo, los que le dan la significación a su teatro, con independencia de la variedad de fábulas e intrigas representadas en casi 40 años, entre 1957 y 1995. Con esos elementos construye una mirada aguda y, diría, muy dolorosa del país y de su gente. Es interesante observar que cuando se deshizo de la camisa de fuerza de su militancia comunista, alrededor de 1965, cuando la historia le cayó a patadas según sus propias palabras, descubrió a la gente común. Entonces comenzó a escribir otro tipo de teatro, en el que los fracasados, según él mismo lo dijo, pasaron a ser sus protagonistas.
-¿Existe una compilación de ensayos sobre su dramaturgia?
- Sobre la dramaturgia de Cabrujas se han escrito algunos libros y tesis universitarias, en general parciales por no conocerse su obra completa. Están el trabajo de maestría de Yoyiana Ahumada y los de licenciatura de Claudy De Sousa y Hugo Pagés, Gloria Soares y Luís Alberto Rosas y los libros de Francisco Rojas Pozo y mío. Afortunadamente, después de las ediciones de Equinoccio será posible estudiar toda su producción.
Trascendencia
“No me importa la trascendencia. Yo me muero y acepto que mi obra muera conmigo. Me importa la eficacia Me niego a participar en la imagen del hombre culto, no quiero ser un adornador social ni quiero un cargo diplomático”, declaró José Ignacio Cabrujas Lofiego (Caracas,17.07.1937/Porlamar, 21.10.95), a la prensa el 21 de diciembre de 1980. ¡Que lejos estaba de todo lo que iba a pasar después y del esfuerzo de sus amigos para preservar su pensamiento presente en su vasta obra!
Cuidado con excesos
Leonardo Azpárren Jiménez puntualiza que en estos tiempos de postmodernidad y de pérdida de la coherencia narrativa, es arriesgado hablar de una preceptiva para escenificar los textos cabrujianos, “porque no es extraño que los textos de los autores sean descuartizados en beneficio de cualquier guilindajo escénico. Para mí, es indispensable tener una comprensión profunda y sustentada del significado del texto dramático. Como lo recomendó Hamlet a los cómicos: que la acción acompañe a la palabra y que la palabra acompañe a la acción. Es la justa medida para evitar cualquier exceso”.