domingo, octubre 10, 2010

Cabaret en Caracas

El musical Cabaret llega al Teatro Teresa Carreño con un selecto elenco de artistas venezolanos. Es un espectáculo con coreografías, canciones y actuaciones ceñidas a un texto que crearon John Kander, Fred Ebb y el libretista Joe Masterhoff para transformarlo en un musical, estrenado en 1967 ,el cual acaparó todos los premios en Broadway y Londres y abarrotó las salas en que se presentó. En 1972, Bob Fosse dirigió la versión cinematográfica por la que Liza Minnelli y Joel Grey ganaron los Premios Oscar y convirtieron sus personajes en íconos universales. Desde entonces la obra ha permanecido en los escenarios del mundo, hasta que en los años 90 el director inglés Sam Mendes la modernizó y revitalizó para ponerla al alcance de nuevas generaciones de espectadores.
Ahora cuando está para culminar la primera década del siglo XXI, Cabaret es la prueba de fuego para César Sierra, el dilecto nieto de Lily Álvarez y Gabriel Martínez, legendarios personajes del teatro para niños y formadores de actores y actrices en Venezuela.
-¿Por qué Cabaret? ¿No hay una comedia musical venezolana de esas proporciones?
-En ocasiones son los proyectos los que lo eligen a uno... y siento que esto pasó con Cabaret. Llegó a mis manos de manera inesperada y vino con un equipo al que no podía decirle que no. Siempre he pensado que la felicidad más grande es cuando uno puede unir el placer y el trabajo; y eso es precisamente lo que ha sucedido en esta ocasión. El equipo que me rodea en este Cabaret no son sólo profesionales de primera línea, son mis amigos, mi familia, esa que uno elige, como enseña Isaac Chocrón.
Subraya que el género musical no ha tenido continuidad en Venezuela. “El esfuerzo de Elisa Soteldo, Horacio Peterson, Carlos Giménez, José Simón Escalona, Levy Rossell, Emilio de Soto y más recientemente Michel Hausmann, entre muchos otros; ha hecho que el público venezolano haya tenido al alcance grandes espectáculos de este género. Pero a pesar de que la lista parece larga, si la extendemos a lo largo de los años de historia de nuestro teatro la presencia de los musicales resulta excepcional”.
Advierte que Levy y José Simón se han atrevido con musicales creados por ellos y recuerda a Ángeles y arcángeles con especial afecto y admiración. “Tal vez el experimento de Rajatabla con Tu país está feliz es otro de los grandes aciertos en la creación de un musical venezolano. Pero en todos los casos respondían a la estética y las necesidades de los grupos que las produjeron. No existen grandes musicales venezolano” que el público pueda reconocer... y no porque no exista talento para crearlos, sino porque la poca presencia del género en nuestras salas no ha permitido que se desarrollen. Me parece sabia la decisión de Magno Producciones (la empresa detrás de este Cabaret venezolano) de comenzar su aventura con una pieza conocida y probada. Porque es mucho todavía el camino por recorrer para que montar musicales en Venezuela sea una tarea cotidiana. Ya vendrá el momento de crear nuevos títulos. Es nuestra idea a mediano plazo”.
-Usted es un artista hecho en la marcha y con mucha experiencia, pero preocupa que este dedicado a montar los éxitos de otros y no se la juega con sus propias obras, como es el caso de Moisés Kaufman. ¿Sus legendarios abuelos habrían hecho una cosa similar?
-Siempre he sentido que la puesta en escena es una forma de autoría tan válida y tan interesante como la dramaturgia. Un texto teatral es una invitación a crear. El “éxito” de un creador al montar determinada obra no garantiza que todos los montajes que se hagan de ella tengan el mismo resultado. Se puede fracasar montando a Shakespeare o a Miller... y cuando hablo de “fracasar” no me refiero a la cantidad de gente que asiste o al dinero que la obra pueda recaudar, sino a que por encima de la calidad del texto no se consiga una lectura verdaderamente digna y valiosa”.
“Cuando elijo una obra (o cuando ella me elije a mi, como sucedió esta vez) trato de jugármela hasta el fondo y de hacerla mía. Es algo que he aprendido precisamente de esa experiencia... de la mía y de muchos escenarios compartidos con creadores que admiro y considero mis maestros”.
“Sobre mis abuelos, ellos crearon un estilo particular y personal de hacer teatro infantil; tomaban los grandes títulos de la literatura universal y los hacían propios. Incluían en cuentos de Perrault, de Grimm o de Andersen a aquellas dos brujas inolvidables (Zascandil y Escandulfa) que eran las verdaderas estrellas de sus espectáculos... y lograban que el espectador pensara que aquellos cuentos nunca habían existido sin ellas. También llevaron a escena grandes clásicos del teatro universal y de la dramaturgia latinoamericana”.
-¿Quien paga esta inversión y si se pueden recuperar esos reales?
-Magno Producciones es una empresa creada por un grupo de soñadores. Es un proyecto a largo plazo. Ellos quieren generar una plataforma firme y duradera que permita la continuidad de la producción de musicales y de grandes espectáculos en Venezuela. Obviamente conocen de sobra las dificultades que atraviesa el país... pero es allí cuando se corren los grandes riesgos.
“En los proyectos de Magno no está solamente la producción continua de espectáculos de gran formato, sino también abrirse al área de formación y de la dotación técnica de los equipos e insumos necesarios para que dichas producciones cuenten con todo lo necesario. No sé si recuperaremos la inversión en esta primera temporada... el costo de la producción es altísimo y las circunstancias difíciles. Pero yo siempre he creído en los grandes riesgos. Se que el público nos va a apoyar... y que estas seis funciones desde el 4 noviembre serán sólo las primeras de una larga y productiva temporada”.
-¿Qué dice Cabaret a los venezolanos en el siglo XXI?
-Cabaret es uno de los clásicos del musical. Tiene más de 40 años recorriendo los escenarios del mundo y ha permitido múltiples lecturas. Y como los verdaderos “clásicos” lo es porque su mensaje es universal. Habla de la moral, de la libertad, de la búsqueda de la felicidad, del amor en su sentido más universal. Es un musical optimista, a pesar del ambiente sórdido y oscuro en que se desarrolla. No olvidemos que tiene lugar en uno de los momentos más terribles de la historia contemporánea, nada menos que cuando el nazismo iniciaba su siniestro periplo de 12 años. Uno de los personajes dice una frase que resume el espíritu de la obra: “era como si se acercara el fin del mundo”...pero después de esa reflexión los personajes de la obra se atreven a cantar de nuevo y pasando por encima de prohibiciones, amenazas y miserias aprenden a sacar lo mejor de la vida.
-¿Cómo ha sido el montaje y el trabajo con los actores?
-Irrepetible. Creo que tengo el elenco ideal. Nos hemos divertido mucho en el proceso. Cada ensayo es un intercambio, un descubrimiento y un aprendizaje. Tanto los veteranos como Cayito Aponte, Francis Rueda, Karl Hoffman, como los más nuevos en la escena han puesto alma y corazón en el montaje. Las chicas y chicos que interpretan a los miembros del “Kit Kat Klub” son de primera línea. Mena Napolitano es todo un descubrimiento. Naty Martínez está en su mejor momento profesional, parece como si este personaje la hubiese estado esperando desde hace mucho. Adrián Delgado ha crecido aún más en este riesgo. Y a los que pensaban que ya Luis Fernández lo había hecho todo, les garantizo que se van a llevar una gran sorpresa. Lo mismo puedo decir del equipo creativo que me acompaña en esta aventura: Héctor Becerra, Altagracia Martínez, Vittorio Marrón, Armando Lovera... son demasiados para nombrarlos a todo, pero es un lujo tenerlos en el proyecto y ha sido un verdadero placer compartir con ellos la concepción y ejecución de nuestro Cabaret.
-¿Qué tiene en agenda para montar?
-Hay varios proyectos en fila... dos obras de mi autoría con las que tengo una deuda desde hace tiempo; y varios textos de otros autores que desde hace rato vengo releyendo. Lo primero será abocarme al nuevo infantil de nuestra compañía familiar. No hemos decidido cuál será, es algo que siempre hacemos en consenso. Aún tenemos nuestro infantil Anabel la princesa encantada en repertorio y a finales de noviembre comenzaremos una gira por todo el país. Pero la verdad una vez que estrenemos el nuevo espectáculo para niños quisiera tomarme un tiempo para escribir... Se que me va a costar un poco, pero es algo a lo que tengo que obligarme

Chalbaud contra los oligopolios

Lleva 79 años sobre la tierra venezolana y otro tanto habitando en el inconsciente colectivo de sus habitantes desde que descubrió al cine y aprendió las formas para hacerlo, primero como crítico y después como asistente de dirección. Desde entonces no lo ha abandonado, aunque en ocasiones le es infiel con el teatro, su otra pasión. Román Chalbaud, el artista merideño de quien hablamos y el que más ha dado a la cinematografía nacional y el que verdaderamente ha trascendido y conquistado las pantallas internacionales, festejó su antesala a los 80, critica década bisagra donde ya está, guapeando, su compañero de infancia e infortunios, Isaac Chocrón, con una reunión especialmente íntima, presidida por Alicia Quintero, su mamá de 98 años.
Chalbaud, en medio del cromático movimiento de su fiesta, donde además estaban los conspicuos fantasmas de sus cintas y obras teatrales, se confesó molesto porque no lo atienden telefónicamente a donde llama para saber el proceloso destino a las pantallas de una de sus más recientes películas, Días de poder, escrita al alimón con el ya desaparecido José Ignacio Cabrujas, pero tiene su plan B para que esa “joyita” sobre el cine político sea vista allende las fronteras.
Su otra preocupación es lo que pasa con la exhibición de las películas venezolanas aquí en este pais, precisamente cuando festeja sus 200 años de independencia. Dice que “cuando en los años 70 comenzó lo que dimos en llamar El nuevo Cine Venezolano el público acudió en masa a ver nuestras películas. Se hacían alrededor de diez películas por año y, por lo general, cuatro o cinco estaban dentro de las más taquilleras del año. A medida que continuó el éxito, muchas de esas películas se estrenaban en doce salas de Caracas y algunas de ellas llegaron a tener un millón de espectadores. De pronto, a mediados de los años 80 comenzó una dura campaña contra el cine venezolano, muy parecida a la campaña que la oposición hace contra el gobierno revolucionario de Chávez. El gobierno de entonces retiró las partidas crediticias y nos quedamos con un presupuesto exiguo que permitía solamente la realización de una película por año. En 1992 los cineastas unidos logramos introducir en el Congreso de la República la deseada por años Ley de Cine. El presidente de la Motion Picture llamó por teléfono a Carlos Andrés Pérez, entonces Presidente de la República, para decirle que era absurdo que Venezuela tuviera una Ley de Cine. Es decir, sólo USA puede hacer cine, sólo USA puede distribuir cine, solo USA puede exhibir cine. Y por eso la gran mayoría de las salas de cine en el mundo entero le pertenecen a USA, como le pertenecen las películas, como le pertenecen los distribuidores, como le pertenecen los exhibidores, como quiere que le pertenezcan los espectadores. Este nuevo diseño de salas de cine en los Centros Comerciales acabó con los cines populares, con los cines de reestreno. Es el diseño de unos nuevos espectadores que más que ver películas van a las salas a comer y a hablar por los celulares. Como los distribuidores y exhibidores se han negado al boleto único, ellos son los dueños absolutos de las cifras, y es posible que los lunes por la mañana lleguen a su oficina a ordenar: Bájenle el promedio a esta película o Súbanle el promedio a esta otra. Un oligopolio. Los oligopolios no están permitidos en USA. Y te lo cuento a ti ahora para que alguien lo lea y se de cuenta de lo que esta pasando”.
Y cierra el pico. No quiere decir más nada del cine venezolano actual, con el cual está sumamente comprometido, y mucho más con las tres últimas películas que ha realizado. Espera que todo siga bien, como va, y que mejoren otras cosillas, y que pronto los venezolanos vean y disfruten su más reciente largometraje, Días de poder.
Comenta que se marcha a Málaga, España, donde, del 27 de noviembre al 4 de diciembre, se realizará, por primera vez el Festival de Ronda. “Voy como jurado y ahí exhibiré, en sección especial y fuera de concurso, una copia en DVD de la película que tu ya viste aquí en mi casa, Días de poder. Te contaré lo que de ella digan o escriban. En la malagueña Ronda hay una escuela de productores de cine y tendré varias conferencias con los alumnos, porque donde precisamente uno más aprende es cuando se asume la docencia. Habrá, como es obvio, preguntas sobre lo que pasa aquí en Venezuela y yo diré lo que para mi y millones como yo pensamos y vivimos”.
Comentó que “el Festival Internacional de Ronda/Cine Político para el Siglo XXI, nace con la pretensión de darle una vuelta de tuerca al cine y la política, de ser una cita dirigida sobre todo a un público joven, el que maneja con más soltura las nuevas formas, los códigos y referencias que van marcando el cambio real de siglo en el lenguaje y el compromiso del ciudadano. En este nuevo festival, cono afirman sus organizadores, nos hemos fijamos como objetivo prioritario propiciar un intenso diálogo a tres bandas, entre los cineastas, que acudirán con sus películas, políticos abiertos al debate y un público que tendrá como componentes fundamentales a estudiantes universitarios invitados por el festival. Ken Loach, el gran director inglés de Kes, Family Life, Tierra y libertad, El viento que agita la cebada, Buscando a Eric y decenas de títulos inolvidables, acudirá a Ronda para recibir la primera Goyesca de Honor como homenaje del festival y presentar su nueva película, Route Irish”.
-¿Qué pasó con la película centrada en el general Cipriano Castro y su desafío al imperialismo estadounidense?
- Desde el pasado 31 de diciembre de 2009 tengo el guión que me entregó Luis Brito García. Ese fue un encargo del Presidente de la República, pero hasta ahora no hemos podido hacer nada. Espero que a mi regreso de España algo se sepa, confío. Castro es clave en la historia de las luchas independentistas de Venezuela. Y lo recuerdo porque por ahí hay unos cuantos ignorantes.

sábado, octubre 09, 2010

Mirtha Pérez la segundísima

¿Mirtha Pérez cantante o actriz que canta? No, primero que nada, es una mujer que ha vivido (Caracas, 1945) intensamente y siempre contra la corriente y además sin importarle el que dirán los demás. Toda una guerrera por sus derechos. ¿Cómo lo hizo?¿Ha sido feliz o hizo feliz a los demás, especialmente a los hombres con quienes intercambió besos y sueños, algunos con matrimonio y divorcio incluidos? ¿Por qué no la sacaron del medio?
Solamente cuando ella haga mutis la podrán juzgar y hasta comparar con vocalistas como La Lupe o Edith Piaf, otras apasionadas interpretes quienes también se la jugaron el todo por el todo con tal de amar o ser amadas por los hombres o los machos que ellas eligieron, pero ellas además hicieron importantes carreras artísticas.
No somos jueces ni nada parecido para evaluar el intimo periplo existencial de esa maravillosa dama cantante que es Mirtha Pérez, sino simples espectadores que escuchamos su relato, no exento de un profundo despecho, con sus canciones de por medio, tal como lo ha mostrado ante su audiencia al escenificar, con maneras muy convincentes, su singular monólogo La segundísima, el cual escribió y dirigió Luis Fernández, y ahora hace temporada en un local de El Tolón. Una especie de desgarrado streptease verbal sobre algunas facetas de su vida combinado con seis baladas que además han marcado su saga personal.
El titulo de La segundísima, como ella lo cuenta, es porque siempre llegó de segunda en las competencias o concursos artísticos donde compitió y porque en los cuatro matrimonios y divorcios anexados, que la marcaron, en tres también llegó en el segundo lugar, pero eso no le importó porque cuando le correspondieron era la única, lo deducimos nosotros.
En síntesis, La segundísima no es solamente un agradable y nostálgico show de baladas al más puro estilo Mirtha Pérez, es algo más que eso. Es una especie de confesión pagana de sus devaneos amorosos y por eso cita a los actores Raúl Amundaray y Eduardo Serrano (con él se desposó y procrearon una hija), y alude además a la pasión intensa que tuvo con un joven de 17 años, sin identificarlo.
Ella, pues, lo cuenta todo o lo actúa con mucha gracia y con ese distanciamiento que deja el saber que se ha amado y que han correspondido, pero que el tiempo personal no se detiene sino con la muerte y que mientras se viva hay tiempo para saborear lo bueno que fue aquello. O, como también el mexicano Juan Gabriel diría, “cuando la pasión se acaba todo se vuelve cero, una vez más nos encontramos con la soledad, la mejor compañera…o con el corazón, el mejor amigo, tan así que es el último que nos abandona a la hora de la hora”.
La catarsis para el público sensible, que se desprende del show intimista de Mirtha Pérez, se logra porque combina el veraz sentimiento de sus canciones con la verdad presente en su relato personal. Difícilmente eso se puede olvidar, mucho menos cuando ha confesado, a la prensa, que "una de las cosas que más me gusta de todo esto es que voy a estar hablando de mi vida. De mí han dicho tanto que ya no dicen nada. Cuando se tiene cierta edad, ya no hay reparos, vergüenza o bochorno. Lo que me asusta es no tener la chispa o la fluidez", en la escena acotamos.
"En la obra cuento cosas de las que nunca he hablado públicamente. Porque lo que la gente sabe es que me he casado cuatro veces, pero hay mucho más que eso. No ofendo a nadie", asegura.
Gracias a su estrecha relación con Luis Fernández, desde hace seis años, nació este unipersonal, que sigue la premisa de hacer teatro desde una óptica autobiográfica y combinarlo con música enmarcando la historia de vida de una mujer madura, ella.
El espectáculo es parte de la serie “Monólogos de mujeres de cierta edad”, que ha escrito y dirigido Luis Fernández. Y en este caso, se concentra en episodios claves de la vida de Mirtha Pérez que o bien son muy conocidos por el público y crearon polémica en su momento, o que pasaron desapercibidos por la audiencia en su época de mayor fama. ¡Nadie puede pasar agachado!
Música y vida
Las baladas que Mirtha Pérez interpreta a lo largo de ese streptease sentimental con música, titulado La segundísima, son “Cualquiera” (Dino Ramos), “Maldita sea” (Aniano Alcalde),”Inmenso” (Minghi-Piero-José), “Nadita de nada” (Dino Ramos), “La Nave” (Dino Ramos) y “A mi manera” (Francoise Revoe y Paul Anka). Temas que la hicieron famosa en su carrera de no menos de 40 años, canciones que además marcaron o dejaron huella en su vida y también entre el público que la haya seguido desde que comenzó a cantar en concursos para aficionados, organizados por la emisora La Voz de la Patria, y después en hoteles y locales nocturnos, hasta que debutó como la voz principal del trío Los Naipes, que dirigía el compositor Luis Cruz, hacia 1963, para llegar a convertirse en la voz romántica de Venezuela.
Monólogos de mujeres
Criticados o cuestionados porque hacen cosas. Si no trabajaran serían anónimos y no tendrían nada que ver con la salsa o el condimento de los chismes del mundo de la farándula caraqueña. Pero los actores Luis Fernández y Mimi Lazo, a quienes nosotros no ignoramos, además se las ingenian para darle oficio bien remunerado a sus colegas y por eso transformaron al Teatro Bar, un local para rockeros en un sótano de Las Mercedes, en sala alternativa para eventos teatrales verdaderamente trascendentales como A 2,50 la cubalibre, escrito por Ibrahim Guerra, el cual lleva un año de representaciones, mientras ahora, en el restaurante Capital Jazz & Bistró, en el “mall fashion” Tolón, han planificado y realizan una muestra de “Monólogos de mujeres de cierta edad”. Hasta ahora, ahí debutó Elba Escobar con su unipersonal Ni doña ni doñita y están programadas, además de Mirtha Pérez con La segundísima, Tania Sarabia que mostrará Cuentos privados, basado en como a ella, por ser una comediante que siempre bromea, no le creían que estaba enferma de cáncer de seno, hasta que finalmente se sinceró con su público y habló de su triste realidad en aquel momento, lo cual ella ve como una victoria, gracias a la cura, en la que tuvo mucho que ver el humor, y Mimi Lazo se exhibirá con A mi gordo no me lo quita nadie, la típica guardia que le montan las mujeres a sus esposos y parejas, por estar constantemente en vigilia para evitar que “las cuaimas quita maridos”. En síntesis, ante la escasez de salas teatrales convencionales, surgen otras gracias a la inventiva de unos pocos. Así gana el público y, por supuesto, el teatro, gracias a que acondicionan discotecas, bares y restaurantes para exhibir montajes “livianos”, acompañados de bebidas y comidas.

Promoción honor a mis padres

Rajatabla cumple 40 años el 28 de febrero de 2011 y ya los festeja a lo grande. Su presidente Francisco Alfaro y un equipo ejecutan valiosa agenda de promoción y difusión de la dramaturgia criolla. Organizaron un concurso de literatura dramática, escogieron los mejores y se entregaron a la producción de los montajes. Arrancaron con Nosotras (Marisabel Dávila Lobo), actualmente exhiben Promoción honor a mis padres (Elio Palencia, 1963) y han de continuar con Yo soy John Lennon (Paúl Salazar), Mi reino por un sueño (José Antonio Barrios), Agridulce (Glener Morales), El robo de la arrobita (Carmen García Vilar) y cierran con El más mejor (Roberto Azuaje).
No es ningún secreto que Rajatabla sigue en escena por la honesta y admirable tozudez del madrileño Alfaro (llegó a los ocho años) y el apoyo de pocos amigos que ayudan a mantener a flote la nao. Es normal morirse pero lo difícil es ser sustituido, en este caso nos referimos a su líder-fundador Carlos Giménez, un huracanado y talentoso argentino que cambió la ruta que traía el teatro venezolano. Si es una desgracia para una nación no poder reproducir a sus grandes hombres, para las artes la desgracia es mucho mayor, pero las nuevas generaciones deben asumir el reto e intentar llegarle a las nubes. Últimamente, la institución recibió el permiso de Unearte (Emma Elinor Cesín) para continuar en el galpón de ladrillos rojos que ocupa, desde hace 37 años, y el cual es del Estado venezolano, propietario además del monumental edificio y de los terrenos que ocupó el Ateneo de Caracas desde 1983 hasta el 2009 por intermedio de un comodato.
A pesar de la soledad de la ingratitud, pues los dejaron solos ante la perdida del líder y la crisis de creatividad artística que se presentó, Rajatabla desde 1993 ha mostrado 56 espectáculos, efectuado varias giras al interior y al exterior, además de entregar 12 promociones del Taller Nacional de Teatro, la escuelita del TNT que Carlos Giménez (1946/1993) fundó y ha graduado unos 240 intérpretes, muchos de los cuales ya destacan.
Y del TNT salieron los varones y las hembras que ahora hacen posible el montaje de Promoción honor a mis padres. Ahí un grupo de bachilleres se reúnen en una playa para dejar aflorar sus ambiciones momentáneas y también las futuras que han de vivir en las décadas venideras del siglo XXI. Todos, personajes populares, graduados en el liceo “Símbolos Patrios” de Río Guarura, del litoral central de Venezuela, constituyen el grito desesperado de una juventud en su intento por desatar cadenas, recorrer caminos y encontrar o fabricar la luz necesaria para desprender en alientos repletos de sabor, de olor a tierra y tambor, sus "mil golpes de esperanza". Saben lo que se les viene encima al elegir una profesión o un oficio. Comprenden que hay un agudo proceso de cambios políticos y sociales, que la crisis económica y la miseria no dejan dormir en paz a nadie y dificultan las expectativas posibles, además cunden las exclusiones éticas y sexuales.
Gracias al director Ruffino Dorta y los músicos Roger Ramírez, Sahara Álvarez, Jerry Heredia, María Alejandra Tellis y Ernesto Campos, los jóvenes comediantes Miosothis Pineda, Natacha Pérez, Jean Franco de Marchi, Peter Kutlesa, Abilio Torres, Ángel Pájaro, Aquiles Díaz, Slavko Sorman y Heriberto Garcés pueden exhibir un espectáculo cuya temática y argumentación, la estructura y la composición de los personajes y el peculiar trabajo con el lenguaje juvenil y contemporáneo, aseguran que Promoción honor a mis padres es un texto humanista y de invención, aunque sea con recursos sintéticos en el espectáculo, según recomienda el novelista José Balza, quien además apunta que “nuestros dramaturgos tendrían, creo, que detenerse en una revisión del teatro, de su valor; en cuales son los dramas o las tragedias actuales”, como lo publicó en TalCual del 12.09.10. ¡Todo no es chatarra ni comercio!




jueves, octubre 07, 2010

Nobel 2010 para Varguitas

Bajar a La Guaira y buscar al escritor peruano Mario Vargas Llosa que estaba en un barco atracado la noche anterior era la perentoria orden que recibimos en una oficina del noveno piso de la Torre de la Prensa. Corrían los años 70 y nosotros trabajábamos en la secretaria de redacción de Últimas Noticias y no había otro periodista para ejecutar la orden que a las nueve de la mañana impartía tronante Nelson Luis Martínez, conspicuo intelectual que fungía como secretario general de la Cadena de Publicaciones Capriles y dirigía a ese matutino.

Llegar al puerto y encontrar al novelista fue fácil. Lo complejo vino después. Él necesitaba subir a Caracas para un diálogo con unos editores y condicionó sus declaraciones a que lo aventáramos hasta la capital; además lo acompañaban sus hijos, Morgana y Alvaro, y su esposa Patricia. Terminamos en la oficina del deslumbrado Martínez -un cálido espacio cubiertos sus paredes y techo con obras de arte regaladas por los artistas- donde los fotografiaron y al día siguiente, en exclusiva, aparecieron en la primera pagina del matutino caprilero.¡Los habíamos secuestrado y ni èl ni su gente lo sabian,pero la policía los buscaba!
Nunca sospechamos todo lo que ocurriría después con Varguitas, como lo apodan cariñosamente. Acentuó su novelística, ganó más premios y sus artículos periodísticos lo llevaron a donde esta ahora: con el Premio Nobel de Literatura 2010. Ganado muy merecidamente por su cartografía de las estructuras de poder y sus mordaces imágenes de la resistencia individual, sublevación y derrota, como lo explica el doctor jurado sueco. Recibirá 1,5 millones de dolares como para asegurar los años de vida que le quedan, aunque a sus 74 años es un escritor blindado financieramente.

Nuestro segundo encuentro con Vargas Llosa se dio por la magia de la Internet.Fue en Lima, durante una rueda de prensa para la promoción de su más reciente obra teatral Al pie del Támesis, la cual estrenaron en abril de 2008. El explicó a los reporteros que se había inspirado para abordar tan compleja trama sobre las peripecias de un transexual, gracias una anécdota intima del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante con el poeta transexual venezolano Esdras Parra en Londres.

Eso, que para nosotros resultó sensacional, nos obligó a viajar a Lima para ver el espectáculo y después investigar al susodicho personaje criollo que había muerto el 17 de noviembre de 2004 en Caracas. Y de ese túnel de chismes y dolorosas verdades, como lo pudimos leer en su inédito diario, emergió nuestro primer texto teatral, Novia en Rojo, estrenado el 11 de septiembre de 2009 en Mar del Plata, Argentina. Posteriormente, ese espectáculo vino a Venezuela y se exhibió en los festivales de Barcelona y Guanare, ademas se vio en Barinas y Barquisimeto, para después exhibirse en la sala de conciertos de la caraqueña Unearte.

Asi, pues, una pauta de trabajo nos vinculó con un legendario intelectual latinoamericano que después nos metió en ese laberinto que es el teatro como autor. Y ahora su premio le llega cuando estamos dando los últimos toques a un amargo texto teatral sobre un joven que mató a su madre y su hermano... porque no lo dejaban ser feliz con su pareja homosexual, tal como lo dijo en el juicio que lo condenó a cadena perpetua.

Y como coda de esta nota tan personal queda recordar que la carrera mundial de Varguitas comenzó cuando se ganó el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos con La casa verde, en 1967. Un galardón que él nunca olvida y que siempre lo recuerda cuando viene a Caracas, así nos lo dijo durante la temporada que se hizo de Al pie del Támesis en el teatro Trasnocho, dirigida por Héctor Manrique y con los actores Carlota Sosa e Iván Tamayo. Nosotros trajimos la obra que habíamos disfrutamos en la capital peruana. !Gracias Varguitas por existir!

sábado, octubre 02, 2010

Teatro virgen y encorsetado

Ni él ni su compañera se detienen. Duermen lo mínimo y trabajan en cuantos escenarios se le ofrecen: sala convencionales o múltiples o, si no hay otra cosa, un restaurante o una librería. Ellos, Vladimir Vera y Fedora Freites, emigraron para buscar mejores o más amplias oportunidades de crecimiento en otros escenarios y ante diversos auditorios, pero regresaron después de pasarse tres años estudiando y trabajando en España.
Su reaparición la hicieron con el espectáculo Crónicas Palahniuk en la Sala del TET y después lo mudaron a la Sala Cabrujas. Fue además el relanzamiento de la agrupación Teatro Forte, que fundaron hace cinco años, y con la cual ya habían mostrado otros cinco montajes y ocho lecturas dramatizadas, en Barcelona y en Caracas. Ahora anuncian las temporadas de Jacobo o la sumisión y La voz humana.
Vladimir Vera, director y dramaturgo, caraqueño de 32 años, reconoce que la temporada de Crónicas Palahniuk fue “una grata sorpresa” y por eso cree que aún es posible producir y presentar teatro de calidad en Venezuela. “El problema es que en la mayoría de los casos pareciera que no interesa, pero el público sí está abierto a las nuevas tendencias, solo falta que los autores o los que viven aquí también lo hagan”.
En España estudió con profesionales que jamás pensó conocer. “Directores como Peter Brook, Alejandro Jodorowsky y Peter Greenaway me abrieron la mente, a partir de las comunes clases abiertas que suelen dar en el Institut del Teatre de Barcelona. Fui alumno de la Sala Beckett de Barcelona y recibí clases de dirección con Neil Labute. Dirigí el monólogo Bob de Daniel MacIvor, que fué merecedor de dos premios Tespo, otorgados por la Asociación de actores de Cataluña. en los renglones de mejor actriz (Alba Yañez) y mejor vestuario (Fedora Freites, que es la misma vestuarista de Crónicas Palahniuk). Al finalizar mis estudios, también finiquitó la visa y regresé al país, a tratar de seguir con la búsqueda que tiene Teatro Forte”.
-¿Por qué hace teatro?
-Uno no escoge hacer teatro, me es imposible luchar en contra de mis pasiones. Soy un ser esencialmente hedonista y nada me da más placer que el quehacer teatral. A veces vale la pena sacrificarse por aquello que te hace sentir vivo. Comunicarme, eso es lo que trato de hacer con este oficio, pero siempre desde el placer.
-¿Cómo ha sido la receptividad del sector y de la comunidad al regresar a Caracas?
-Me forme aquí: estuve un año en el Taller Nacional de Teatro de Rajatabla y también acudí a los cursos-montajes con Orlando Arocha y Contrajuego. Pero mi primera experiencia de dirección fue gracias al Centro de Directores para el Nuevo Teatro durante la programación de la Semana por la Vida. O sea que no soy tan desconocido ni tan desconocedor de la realidad teatral de mi urbe. Ante nuestra reaparición caraqueña, admito que me han recibido bien y algunas organizaciones artísticas nos han abierto las puertas. La crítica fue muy receptiva con nuestro trabajo y tuvimos una maravillosa afluencia de público en las últimas semanas. Creo que hay una apuesta por nuevas estéticas y eso es importante.
-¿Cómo encuentra al teatro caraqueño y qué se puede hacer?
- Luce polvoriento y vestido como una virgen encorsetada. Hay intentos interesantes, sobretodo en creadores jóvenes, de romper los discursos impuestos por las vacas sagradas y creo que poco a poco se está gestando un grupo que quiere arriesgarse, a no irse por lo seguro y ensuciarse. La búsqueda, la experimentación, el vértigo es la respuesta a esta crisis creativa. Países como Argentina se nutrieron de la crisis para hacer un teatro de calidad. Creo que es la hora de tratar de dialogar con el público en un idioma moderno, fuerte, pero ante todo verdadero. Si el público escapa del teatro es por culpa de nosotros, los creadores. Tenemos que reconquistarlos con el riesgo, sin dejarlos respirar. Lo más importante: el teatro merece un estudio constante, no podemos solo mirar a nuestros ombligos. Cuando nos alimentemos de las últimas tendencias, nuestro teatro crecerá y volveremos al mapa mundial con creaciones de calidad.
“Caracas puede y va a volver a tener un pulmón teatral. Existen personas que quieren nuevos retos y público que espera por ellos. La renovación teatral se está gestando con nuevos creadores en espacios no convencionales y buscando la emancipación frente a las estéticas caducas; de tal manera que no me extrañaría que en los años venideros nos sentemos a hablar, y sea sobre un nuevo horizonte teatral sobre el que divaguemos”.
-¿El teatro copia a la vida o interpreta la vida?
-El teatro es vida. Lo que pasa en escena debe ser real, más que la vida misma. No creo en la actuación en escena. Trato de llevar a que los actores experimenten la otredad al máximo para que puedan dejarse invadir por esos mundos invisibles que detentan los personajes, dándole paso a que todo lo que veamos, sea verdad, que lo que siente el actor no sea impuesto, sino un tránsito emocional
Violencia y sexo
Crónicas Palahniuk es tan agresivo sobre asuntos tan vitales como el sexo y el amor, porque la violencia tiene mucho de sexual”, afirma Vladimir Vera. “Creo que somos amantes de esas dos pulsiones. Me conecto mucho con el discurso que implica una sexualidad explicita y una violencia latente. Debe ser porque soy un hijo de Caracas, donde respiramos una fuerte inseguridad y un clima de violencia constante. Y al ser hijo de la generación X, crecí mirando en la televisión escándalos sexuales, la caída de las Torres Gemelas en Nueva York, varios golpes de Estado y el bombardeo a Irak. Si soy constante con mi tiempo histórico, la violencia es algo a lo cual no puedo escapar. Creo mucho en el trabajo del actor, en su verdad. Estos monólogos los estrené en Barcelona en la Mostra de Teatre del Laboratori Tisner y al llegar a Caracas quise recuperar el trabajo. Ensayé con cada actor por separado y solo una semana antes permití que conocieran el trabajo del otro. La adaptación del texto la realicé durante un mes, pensando en lo que quería de cada actor y tratando que la coherencia del discurso nunca se perdiera”.
Planes
Vladimir Vera tiene algunos proyectos en puerta, así como el ciclo de teatro café que realiza todos los miércoles en el restaurante La Guayaba Verde, “pero lo mío es crear, hacer teatro y cine. Hay una crisis creativa y veo que el público tiene un hambre de reencontrarse con un teatro que renuncie a los códigos de ayer y le hable desde el ahora”. En octubre estrena, con unos alumnos recién grados de la Escuela Juana Sujo, un taller montaje sobre la pieza Jacobo o la sumisión de Eugene Ionesco. También con su grupo Teatro Forte está ahora planeando varias sorpresas para finales de año, entre ellas, un montaje con la La voz humana de Jean Cocteau

Pirandello en Guanare

Aníbal Grunn ha resucitado dos veces en Venezuela. Y no es una metáfora, porque ha ingresado al quirófano para salvarse de un grave ataque de apendicitis o de un raro tumor en el colon y de ahí ha salido siempre repotenciado. A sus 63 años, este indomable argentino está entregado a impulsar el teatro en la provincia venezolana y es por eso que ahora exhibe en Guanare, con la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa, su versión criolla de El gorro de cascabeles de Luigi Pirandello (Italia, 1867-1936).
Está en el teatro desde hace 45 años, de los cuales 35 se los ha dedicado a Venezuela. Llegó el 28 de junio de 1975 y no sabe hasta cuando sigue. Ya cuenta 101 montajes realizados y lleva más de 100 actuaciones teatrales, sin contar el cine y la televisión, además de los radioteatros. ¡Mínima pero ejemplar hoja de vida de un artista, que también escribe obras y es capaz hasta de versionar la Biblia!
Además de Caracas, su centro de trabajo, se le consigue en Guanare desde 1983, cuando conoció a Carlos Arroyo y se unió su Festival de Teatro de Occidente y, por supuesto, a la Compañía Regional de Portuguesa. “Adoro todo el interior de Venezuela y gracias a Dios he podido trabajar en casi todos sus regiones, pero, sobre todo, me desarrollé mucho en Portuguesa, donde hay un fértil campo artístico y excelentes actores. Ya contabilizo siete montajes dirigidos para la Compañía y dos como actor. Formamos una llave muy buena. Es una agrupación maravillosa, con instalaciones muy cómodas y todo fluye con buena energía. También hay otros directores que trabajan allí”, puntualiza Grunn.
Montaron El gorro de cascabeles porque querían un título universal, divertido y que hiciera pensar al espectador. “Y creo que tiene gran vigencia la obra de Pirandello. Cuando la leímos sentimos perfectamente que el argumento podía ser criollo, hicimos una investigación profunda de la saga venezolana, en referencia a los temas que aborda: machismo, feminismo, discriminación social, poder económico, poder social y la ubicamos en Carora, en 1942, porque la historia nacional nos los señaló clarísimo. Es una pieza sobre infidelidades y las peripecias para maquillar todo, para disimularlo todo. Caracas la disfrutaría a fines de abril del 2011, en el Teatro Luis Peraza de Los Chaguaramos”.
Celos, malditos celos
Grunn, quien hizo la versión para los venezolanos, comenta que los celos es la clave de El gorro de los cascabeles. “¿Quien nos lo ha tenido cuando ha amado? Los celos son los desencadenantes de una historia terrible, dolorosa e indetenible. Ahí, Beatriz, joven esposa de un acaudalado banquero sabe que su marido le es infiel y desata una tormenta violenta que culmina con el encarcelamiento de él y de su amante. Pero ella cae en su propia trampa al decir la verdad públicamente, porque… hay cosas que se pueden hacer, pero no se pueden decir”.
“Nosotros la ubicamos en la larense Carora de 1942, por que en nuestra versión teatral, demuestra una vez más la hipocresía social de nuestra cultura occidental y burguesa. Una mujer celosa, que sin pensar en las consecuencias arrastra con su verdad a toda una familia y a un ser humilde, viejo, pobre y feo, que no tiene más armas para defenderse que obligarla a ponerse el gorro de la locura y así permitirle decir toda la verdad sin más perjuicios que hacer creer que es una mujer que ha perdido la razón”.
“El argumento original transcurre, hacia 1917, en un pequeño pueblo de Sicilia, en Italia, el cual hemos trasladado a la Venezuela democrática naciente de 1942, cuando la mujer comenzaba en el mundo a pelear por sus derechos y la igualdad. Daba los primeros pasos hacia un feminismo que muchos años después sigue intentando encontrar un lugar en la sociedad universal. El machismo latino, de todas formas, se impone y al final nos damos cuenta que estamos presos de nuestra propia cultura, que somos incapaces de decir la verdad a toda voz, sin que el mundo nos crea locos”.
Temporada
Aníbal Grunn subraya que El gorro de cascabeles, una de las primeras piezas teatrales del premio Nobel italiano Luigi Pirandello, donde se aplica la famosa teoría del autor que dice: Nadie es de una sola manera: uno es como los demás te ven, como quieres que te vean y como realmente eres, es protagonizada por Carlos Arroyo, Edilsa Montilla, Wilfredo Peraza, Jesús Plaza y Elizabeth Prato.
Esta nueva producción de la Compañía Regional de Teatro del Estado Portuguesa se estrenó el jueves 30 de Septiembre, a las 7:00 PM con la producción ejecutiva de Julián Ramos, en versión y dirección de Aníbal Grunn. La temporada se realizará todos los viernes, sábados y domingos en el mismo horario, en la sala Alberto Ravara del Complejo Teatral Hermann Lejter de Guanare, en Portuguesa.
-¿Y el Festival de Occidente?
-Va. Estamos trabajando en el. Hasta ahora sólo puedo decir que va, contra viento y marea va. Nos podrán quitar todo, dice una obra de Cabrujas, menos la ilusión y el talento, la imaginación, la voluntad y el amor por ese público que año tras año, semana tras semana asiste complacido a ver los montajes de la Compañía Regional de Teatro, del Teatro Estable de Portuguesa, del Tempo, de todas y cada una de las agrupaciones portugueseñas, de Collado, de Dimauro, de Carlos Arroyo y de cada uno de los artistas de ese estado. Se ve, se siente, se conoce, no se puede obviar, no se puede tapar con un dedo. Acabar con el festival es un asesinato y una traición a la cultura y al pueblo de Venezuela. Y nosotros ni somos criminales, ni cómplices de criminales, finalizada el versionista y director Aníbal Grunn.


sábado, septiembre 25, 2010

Tripleta juvenil siglo XXI

Si aceptamos que la juventud, como define la ONU, es la edad que va de los 13 a los 26 años, resulta que es una crucial etapa de los seres humanos donde hay que estudiar e ingresar al mundo del trabajo y, si queda tiempo, también se debe reflexionar sobre la advertencia que hace Gabriel García Márquez, para quien “la juventud siempre se va y quien todo lo hizo a base de juventud, debe tener al menos la inteligencia de recordarlo a tiempo”.
Pero más pensativos quedarán los espectadores, o lectores de esta página, cuando analicen, en profundidad, sobre los mensajes destinados a la juventud venezolana que tres dramaturgos criollos han propuesto en una inesperada tripleta escénica. Ahí plasman sendos argumentos para otra generación criolla que está comenzando a vivir y, que por supuesto, se ha entregado desde ya a buscar empleo.
Nos referimos a los espectáculos La Ola de Basilio Álvarez (45) y Promoción honor a mis padres de Elio Palencia (47), ya reseñados, y ahora, el más reciente, Algunos adolescentes de Jean Helmuth (27), los cuales hacen temporadas en las salas del Trasnocho Cultural, Rajatabla y Unearte, respectivamente.
Compleja adolescencia
El maestro de maestros que fue Horacio Peterson, fallecido hace ocho años, alcanzó a instruir en el abecé teatral a Jean Helmuth, (Valencia, 9 de octubre de 1983), quien hizo todos los talleres y cursos posibles en el Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas. Ahora ha salido del circuito del teatro liceísta o colegial y se ha exhibido, con notable éxito de público, un espectáculo donde ha logrado aglutinar sus experiencias como profesor en el Laboratorio Teatral Ana Julia Rojas y sus observaciones de cómo se comportan hoy día la mayoría de los jóvenes, cuales son las circunstancias o los contextos que los rodean, y recordar sus vivencias y las de sus amigos.
Fue así como creó la pieza Algunos adolescentes, producida por el Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas y Somos Producciones. Un lúdico espectáculo con una puesta en escena minimalista y un sólo dispositivo escenográfico, de múltiple funcionalidad, que sirve de silla o de pared, donde hacen vida ocho policromos juveniles. !El talento escénico no se puede tapar con un dedo!
En Algunos adolescentes se aborda y desarrolla temas como embarazo adolescente, precocidad, sexualidad, amor, estándares de belleza de la sociedad, influencia de la tecnología, violencia y, por supuesto, diversidad de conductas sexuales. Ese cóctel de situaciones, teatralizadas con lenguaje coloquial juvenil y personajes característicos, propone reflexiones sobre problemas generales de esos hombres y mujeres que transitan por esa difícil etapa de la adolescencia… y andan a ciegas.
Cabe destacar la habilidad de Helmuth para hilvanar una interesante historia a partir del episodio de una muchacha que pierde o abandona su Black Berry y todas las tragicómicas situaciones que de ahí se derivan hasta plasmar un inmenso fresco sobre la vida de un puñado de adolescentes de clase media. ¡Creativa saga teatral!
El espectáculo se acompaña con música pop-rock original compuesta por Helmuth y Luis Daniel Rojas, bajo la producción de Dr. Ibiza.
Sin lugar a dudas que Jean Helmuth avanza con paso firme en la creación y control de un lenguaje teatral propio y busca acrecentar así una audiencia para la cual labora con tanta pasión. Es una versión del siglo XXI de lo que inició Levy Rossell en los años 60 del siglo XX, pero en otro contexto sociopolítico, lo cual lo hace muy interesantes. Las comparaciones suelen ser odiosas…pero ilustran y advierten.
El elenco de Algunos adolescentes lo integran intérpretes, entre 16 y 22 años, como Hiram Aguilera, María Gabriela Hernández, Danysa Millán, Jonathan Jaimes, Simón Sulbarán, Juan Carlos Becerra, Katherinne Peralta, Luisany Dávila, Dubraska Vergara, Osleyda Pérez, y las participaciones especiales de la bailarina Génesis Olmos y de la veterana primera actriz Manuelita Zelwer.
Experimento social
Hay que recordar como el montaje La Ola está basado en la película alemana, creada a partir de la novela homónima de Morton Rhue (1981) e inspirada en un siniestro y antiético experimento de control social, adelantado por un profesor del Cubberley High School de Palo Alto, California (1967). Ahí se logra demostrar que sí es posible crear una autocracia similar, o peor, que la instaurada por Adolfo Hitler, entre 1933 y 1945. Y eso se consigue si a una sociedad se le manipula por intermedio de la disciplina, el culto al líder y otros artificios para controlar sus ambiciones o gustos o depurar sus culpas. Este espectáculo, conducido por Arturo Álvarez, no se convierte en panfleto por lo bien calculadas que están la trama y las actuaciones, pero si deja una picazón en el alma porque no es nada difícil caer en tales excesos del poder. Es una advertencia, sin maquillaje, para que muchachas y muchachos, no se dejen manipular por ideologías foráneas o criollas, y para que piensen un poquito más y no caigan en tentaciones, como la del bíblico Síndrome de Adán y Eva, que tan pésimos resultados le dio a la humanidad entera.
Bachilleres más nada
En un encuentro playero de una hembra y siete varones bachilleres, para festejar diplomas y medallas, afloran sus ambiciones momentáneas y las que han de vivir en las décadas venideras del siglo XXI. Todos, graduados en el liceo “Símbolos Patrios” de Río Guarura, del litoral central de Venezuela, son los protagonistas de Promoción honor a mis padres, bien puesto en escena y pulcramente producido por Ruffino Dorta y el grupo Rajatabla, respectivamente. Esos bachilleres sí tienen idea de lo que se les viene encima al elegir una carrera profesional o un trabajo. Saben que el país enfrenta un agudo proceso de cambios políticos y sociales, que la crisis económica y la miseria no dejan dormir en paz ni a sus progenitores, ni a ellos mismos, y que frustran todas las expectativas posibles, además de cundir la discriminación ética y sexual. Deben luchar para defender sus ilusiones, pero las "no posibilidades" los encierran en una terrible apatía y esta será su ruina, una muerte anticipada para algunos. Es por eso que han escogido ese día, precisamente, para bailar desenfrenadamente con los tambores que celebran a San Juan, porque son risueños y repletos de bullentes hormonas. Se dedican a jugar, bailar, echarse bromas, beber hasta perder la razón. Pero no todos esos muchachos están escapando a sus dramas existenciales o posponiendo cruciales decisiones. Esos personajes desencadenan un brutal conflicto de culpas propias y ajenas que hunde el festejo de todos y culmina con la muerte por ahogamiento de uno de ellos, el más puro e inocente del grupo, Juan. Elio Palencia intenta, y lo consigue, no sólo dibujar, sino también reflejar el grito desesperado de una juventud en su intento por desatar cadenas, recorrer caminos y encontrar o fabricar la luz necesaria para desprender en alientos repletos de sabor, de olor a tierra y tambor, sus "mil golpes de esperanza".


Venezolanas muy teatrales

Maestra de vida y madre de verdades es la historia, como lo enseña Cicerón, y lo recordamos aquí para aplicarlo a la saga de las artes escénicas criollas, porque el ayer teatral permite comprender el ahora y hasta predecir el mañana. Informa sobre la compleja tradición escénica venezolana y explica por qué en las salas de espectáculos caraqueños pululan piezas sobre múltiples vicisitudes femeninas, desde crispados monólogos vaginales hasta complejas crisis menopáusicas, desesperadas soledades de damas de buen ver y malas estrategias para conseguir compañía masculina/femenina con implicaciones eróticas o sin ellas, o incluso estrujantes fabulas sobre amores imposibles y hostilidades sociales que frustran apasionadas relaciones románticas, etcétera.
En síntesis, nada de lo que ahí actualmente se exhibe llegó por generación espontánea, ya que si es mujeril la mayoría de la audiencia que colma los espacios teatrales, resulta lógico y hasta muy “comercial” que la escena plasme la cotidianidad del “segundo sexo” (definición popularizada por la ideología heterosexista) y aún sea revolucionaria o conservadora en algunas ocasiones. Pero nunca jamás uno solo de esos espectáculos es banal, porque sería negar la esencia de una nación donde la mujer es base de la célula familiar y motor de una comunidad matriarcal, asunto que no ha sido asumido públicamente, pero que está ahí…gracias a Dios.
Hay, pues, toda una tradición dramatúrgica feminista criolla y lo demuestras piezas como María Cristina me quiere gobernar de José Gabriel Núñez, Ok de Isaac Chocrón, El pez que fuma de Román Chalbaud, A 2,50 la cubalibre de Ibrahim Guerra y Baño de damas de Rodolfo Santana, entre otros textos que no evocamos aquí para no exacerbar con citas eruditas.
Y a ese “quinteto de pantaletas doradas”, por así llamarlo, hay que sumar Esperando al italiano de Mariela Romero, estrenada por Armando Gota durante la temporada 1988, en la sala Alberto de Paz y Mateos, cuando la produjo el Nuevo Grupo, con la participación actoral de Malú del Carmen, Liliana Durán, Estelita del Llano, Belén Díaz y Gilberto Pinto.
A 22 años del rumboso estreno y su exitosa pasantía en el teatro Las Palmas, Esperando el italiano reapareció en la sala Trasnocho con una puesta en escena bastante digna, que firma Tullio Cavalli, y las deliciosas caracterizaciones obtenidas por Caridad Canelón y Marisol Matheus (las mejores), apuntaladas con Carolina Perpetuo, Hernán Marcano y Dora Mazzone. Un quinteto de artistas profesionales entregados con pasión a darle vida a una situación donde la verdad y la amistad están destinadas a un desenlace fatal.
Mariela Romero escribió tal pieza para homenajear a su mamá Rosalía Romero y legar así un testimonio sobre un sector de la comunidad caraqueña de los 60, 70 y 80 del siglo XX, cuando un batallón de damas desafiaron convencionalismos y lucharon para materializar sus fantasías, como esa de hacer el amor con un padrote importado de Roma, para evitarse chismes del vecindario y disfrutar de otras costumbres amatorias. Ese metafórico cuento erótico le permite a la dramaturga revisar un pasado, que está ahí, proponerle una sociológica segunda lectura al público de la centuria XXI y además un disfrute nostálgico, porque el montaje está en época, aunque el elenco y el director eran jovencitos cuando todo aquello pasó en la vida real y en la escena.
¿Está envejecida esta comedia de Mariela Romero? Depende del criterio con que se la juzgue. Ya que los tiempos han cambiado bastante y las mujeres también, especialmente en lo referido a sus conductas amatorias, por la mayor libertad de que disponen ahora, y hasta lo poco práctico de importar a un macho cuando aquí, en el mercado del erotismo cotidiano, abundan y están solícitos para prestar sus servicios, convocados gracias a la Internet o a los miniavisos de las páginas "clasificadas" de los periódicos y revistas. Pero Esperando al italiano es algo más que un juego sexual con un embarque o cita incumplida al final, es una exaltación a la amistad, a la evocación de los gratos recuerdos, a la complicidad de los amigos para los asuntos más turbios, como esa compra del placer sexual. Es una oda a la amistad que no tiene parangón y todavía está vigente, al menos en esta Venezuela que Mariela Romero (Ibarra es su verdadero apellido) ha llevado a la escena caraqueña, cuando han 22 años que parecen mas bien un siglo después de su debut.

viernes, septiembre 24, 2010

Franklin Virgüez exalta la amistad

A Franklin Virgüez lo conocimos como un espigado adolescente que rechazaba las malas compañías de la popular parroquia del 23 de Enero a donde llegó desde el cálido Barquisimeto, tras haber nacido en 1953. A mediados de los años 70, él ganaba unos pocos bolívares por ser office boy o mensajero en la redacción del vespertino El Mundo, de la Cadena Capriles, y mejoraba su magro sueldo con las propinas que los periodistas le dábamos por los cigarrillos, los cafecitos y las arepas con cochino que nos compraba en la tiendita del asturiano Gervasio.
Pero Virgüez no pensaba quedarse como muchacho para los mandados y poco a poco aprehendía las complejas técnicas del revelado y otras trampillas que le enseñaron con mucho gusto los fotógrafos de la Torre de la Prensa. Necesitaba ganar más bolívares porque le había puesto el ojo a una secretaria y quería invitarla a bailar y todo lo demás,
Se hizo fotógrafo primero y después se casó. Pero al mismo tiempo, se buscó un trabajo extra en el Instituto Venezolano del Seguro Social y un buen dia lo vieron tomando fotos en un hospital y lo contrataron para una telenovela. Delia Fiallo fue su hada madrina, apuntalado por el periodista de farándula Jesús Bustindui. Además, en la Escuela Superior de Artes Escénicas Juana Sujo, que rescató y dirigió el negrazo Porfirio Rodríguez hasta su muerte en 1983, aprendió el abecé del teatro y se convirtió en un galancito de la televisión con mucho éxito y hasta sus apariciones en el teatro tuvo. Y para coronar su meritoria escalada como ser humano integral fue a la Universidad Central de Venezuela hasta licenciarse de comunicador social, en 1991.
Amistad en Estados Unidos
Ahora Franklin Virgüez, con 57 años moliendo las suelas de sus zapatos, padre de dos hijas, con un divorcio a cuestas y un matrimonio muy solvente, vive en Estados Unidos, pero se escapa a Colombia o México o Venezuela para trabajar en respetables proyectos televisivos. Es actor donde lo pongan y lo llamen y de eso vive su familia. Precisamente, anoche en Miami, reapareció en las tablas al encarnar un complejo personaje, junto a Juan David Ferrer, Carlos Cruz, Marcos Casanova y Sonia Sheron en la pieza Amistad, de María Goos, la cual se exhibe en The Hispanic Theater Guild, de la calle 8 con la avenida 23 avenida, en la zona conocida como la Pequeña Habana.
Virgüez trabaja en Amistad porque lo invitó el director del grupo, Marcos Casanova. “Él me vio en mis anteriores trabajos teatrales y decidió tenerme en este montaje. Esta pieza fue montada con mucho éxito en España, bajo el titulo de Holanda y después se exhibió en Argentina con el nombre de Cloaca. Marcos fue a ver estos dos montajes y se vino con la esperanza de ponerla en su teatro de la calle 8. Le pareció que para Miami era mejor rotularla como Amistad, que es la historia de cuatro amigos de la adolescencia quienes, después de algunas décadas, se encuentran manifestándose amor, solidaridad y muchas cosas que contar”.
“Pieter, Joep, Tom y Marteen son amigos desde que estaban en la universidad, les unen años de camarería, de buenos y malos momentos. Pero el tiempo ha pasado y cada uno tiene su vida e intereses diversos: ya nada es como era. ¿Puede una buena y sincera amistad sobrevivir el paso del tiempo y los cambios que nos va imponiendo la vida? Después de mucho tiempo sin reunirse, ciertos hechos hacen que los cuatro amigos vuelvan a compartir una breve temporada de intimidad, pero también después de este reencuentro, nada volverá a ser como antes”.
Virgüez apunta que “Marteen, el personaje que interpreto, es un director de teatro, pretenciosamente insoportable, utiliza los casting para tratar de crear sus fantasías sexuales, es un impotente sexual y como director es un mediocre, cuyos montajes por lo general aburren; se acuesta con la hija de Jub, quien trabaja en su última puesta en escena como actriz, porque la muchachita le despierta una fantasía especial en momentos determinados. Jub es un político ambicioso y corrupto, un oportunista que será nombrado Ministro de Cultura e infiel a su esposa. Tom, este personaje lo interpreta Marcos nuestro director, en un abogado suspendido, drogadicto sin remedio, y el cuadro lo cierra Peter, quien es el centro de la obra, homosexual pleno de arte, amante de la pintura y de la música, dueño de la casa donde se desarrolla todo. Tiene unas pinturas que se las obsequió el ayuntamiento porque eran consideradas basuras, pero luego a la muerte del pintor, las obras adquieren un valor incalculable en millones de euros, Peter se niega a devolverlas, de hecho, ya había vendido cuatro para poder pagar su casa y el depósito donde los tenía, a un coleccionista holandés. Al final, Peter es traicionado por el único que lo podía ayudar, Jub, y termina suicidándose. Es un obra con mucho humor y drama”.
Para Virgüez, “la obra trata sobre la amistad y cuestiona hasta donde somos capaces de sacrificar los propios intereses para satisfacer las necesidades de aquel que llamamos amigo, porque las relaciones humanas tienen como base al egocentrismo en diversos grados. La relación amistosa de estos cuatro personajes se originó en los años de juventud, cuando el hombre está en su etapa más gregaria, más quijotesca. Se conocen, tienen historias, se mantienen dentro de la cordialidad, se tratan con cordialidad absoluta, son casi como un viejo matrimonio. Son simples seres humanos con muchos defectos. Ellos hablan pero no dialogan, privan los intereses de cada quien que al final traicionan eso que se llama amistad”.
-¿Qué pasa con el teatro en español en Miami?
- Creo que el teatro hispano en Miami tiende a desaparecer, no ahora, pero si en unas dos generaciones más. Cada vez hay menos posibilidades de hacer obras serias en esta gran comunidad, porque cada vez a los grupos se les reduce el presupuesto y además los jóvenes van más al teatro en inglés, al cine, a los musicales. El público que asiste al teatro lo integran personas de más de 40 años. Se cierran más salas y en la televisión no se publicita al teatro hispano, salvo que sea una mexicanada tipo Chacaíto”.
-¿Qué ocurre con la comunidad venezolana?
-Los venezolanos no tienen mayor presencia y la verdad es que soy uno de los pocos que hace teatro una vez al año; de repente Flor Núñez escenifica su unipersonal La Doctora Sexo y de vez en cuando Mimí Lazo se presenta con su monólogo y su marido Luis Fernández lo hace igual. El venezolano que vive aquí muy poco apoya con su presencia el teatro. Prefiere los shows al estilo de Emilio Lovera, Amilcar Rivero y Conde del Guacharo, pero ir a ver una obra de teatro como tal, es muy difícil; se tendría que hacer una súper promoción y no hay dinero para eso, no da. Por supuesto que hay excepciones con algún espectáculo, pero no es el común teatralmente hablando. Las temporadas duran hasta dos meses, no más”.
“Marcos Casanova, que además de empresario, es director, versionista y actor, es todo un artista que tiene trabajando en el teatro desde los años 60, cuando en Miami no había sino un poco de inmigrantes cubanos . Es un hombre muy serio y un estudioso de las artes escénicas, ama las tablas como a su vida. Me recuerda mucho a mi amigo y profesor Gonzalo J.Camacho”, puntualiza el otrora office boy de El Mundo, quien ya contabiliza más de 60 telenovelas y otros tantos montajes teatrales. “Estaré en el medio hasta que me muera o hasta el día que Dios así lo quiera".

jueves, septiembre 23, 2010

Chocrón cumple 80

El teatro para el maracayero Isaac Chocrón comenzó cuando Romeo Costea (Braila, Rumania, 1922) le montó Mónica y el florentino durante la temporada caraqueña de 1959. Antes, en 1956, publicó Pasajes, su primera novela. Desde entonces no ha parado, nadie ni nada, ni sus enfermedades, lo han podido detener en su carrera de escritor de éxitos teatrales y literarios. Y ahora que marcha hacia su ochenta aniversario, el sábado 25 de septiembre, conviene recordar que todas sus piezas teatrales están envenenadas, tienen contenidos duros o pesados para que el público los descubra, los saboree y termine aceptándolos. Ya lo hizo con Asia y el Lejano Oriente, Ok, La revolución, La máxima felicidad, Mesopotamia, Escrito y sellado, El acompañante, Solimán, el magnífico y Los navegaos, entre otras obras.
La vida dura con la familia sanguínea, la pasión y el amor con la familia elegida, la resistencia para seguir viviendo y la muerte como conclusión de todo lo hecho y de lo no realizado también, han sido sus fantasmas. Y él los ha llevado a la escena. Por ese ha terminado siendo el gran patriarca del teatro venezolano.
Teatro y vida
Hace cuatro años, un pool de amigos como Javier Vidal, Juan Carlos Gardié, Juan Carlos Alarcón y Annabelle Brun, todos dentro de un dispositivo escenográfico híper realista y con olor a cebolla y condimentos culinarios, creado por Edwin Erminy, con Michel Hausmann como director, lo homenajearon con el preciso montaje de su más reciente pieza, Los navegaos, en el teatro Trasnocho Cultural,..
Para comprender o digerir bien esa obra, que ahora será conocida en Nueva York porque así se lo propuso Hausmann, hay que recordar, como escribe el poeta Leonardo Padrón, que Chocrón es uno de los pocos venezolanos que pudo elegir lo que iba a hacer con su vida. Escogió el teatro, quizás, porque, como dijo Oscar Wilde, "es inmensamente más real que la vida". Seleccionó su propia manera de ejercer el amor. Renunció a una carrera académica para casarse con su propia imaginación. Uso la escritura como oxígeno de sus pulmones, pero sobre todo eligió no traicionarse jamás. Desde ese siempre, no ha dejado de provocarnos con sus más de 20 obras de teatro, sus siete novelas y sus libros de ensayos. Pero, además , ,enseñó, que siempre tenemos dos familias: con la que se nace, la sanguínea, y con la que elegimos, a partir de la amistad y de los afectos.
Y de ahí el gran valor de Los navegaos, que no es más que la saga de dos hombres mayores, Juan y Brauni, por encima de los 60 años, o sea en el proceloso camino de "los envejecientes", cuya paz del retiro en su casa de la isla Margarita es alterada por la repentina visita de un familiar -Parol, mudo, pero no sordo, además- y por la materialización del fantasma de la muerte, la cual esperaban para más adelante, pero llegó y sin anunciarse. Hay además en la pieza un símbolo que advierte sobre el final de sus vidas, como es el corte de unas trinitarias que amenazan derrumbar los muros de ese refugio de la pareja de amantes, que eso fueron durante algo así como 40 años, ahora convertidos en amigos hasta el final, y está además la básica presencia de una cachifa o mujer de servicio, Luz.
Esos cuatro personajes crean situaciones cómicas por lo que hacen, más no por lo que dicen, y le dan un ritmo entretenido a la obra, especialmente por los intentos del mudo de hacerse comprender por los otros y por los espectadores, como es lógico. No es frecuente en el teatro encontrarse con un personaje con limitaciones como el mudo, Parol. Y aquí cabe recordar que Romeo Costea, escenificó, mucho antes en Caracas, las piezas Las sillas del rumano Eugene Ionesco y La esposa muda del francés Anatole France, donde se utilizan entes teatrales con esa falencia.
Con respecto a Los navegaos hay que advertir como Chocrón de nuevo recurre a todas sus tradiciones estilísticas teatrales, desarrolladas a lo largo de su veintena de piezas, en cuanto a la temática, los conflictos, la pureza del lenguaje y, fundamentalmente, el mensaje que quiere hacerle llegar al publico por intermedio de interrogantes que el mismo debe responderse. El público, para el cual siempre se trabaja, ríe a mandíbula batiente de las tragedias de la pareja de "envejecientes" y el drama del mudo. ¿Por qué? ¿Será que piensa que eso nos le pasará o es que nunca vieron a un sordomudo con su peculiar ballet de manos y sonidos guturales haciéndose comprender de sus iguales y captando además las miradas de los curiosos?
Excelente maestro
Chocrón ha sido un excelente maestro no solo desde la cátedra, sino también por intermedio de sus declaraciones para la prensa. En una entrevista con Stefanía Mosca, puntualizó las diferencias notables entre el teatro y la novela. El enseño ahí que “en una obra de teatro, al empezar, hay una situación extraña, tensa, irregular, que afecta a los personajes y los personajes se transforman por esa situación, al mismo tiempo. Aparece una mamá que le dice a su hijo: Tú eres un perro. Yo no te quiero ver más. Ya hay una situación. Para el público el teatro son preguntas que se van hilvanando. Nadie entra a escena y dice: Mi nombre es Isaac Chocrón, mi cédula de identidad es ésta, yo vivo en tal parte y tal parte y mi mamá es una perra. No, dice: Tú eres una perra, mamá. El teatro tiene esa inmediatez. Lo más importante en el teatro, como en la vida, no es lo que uno dice, sino los tonos, los tonos con que se habla. Yo puedo decir: El gato es negro, y de acuerdo a como yo lo diga, puede ser una declaración de amor o puede ser el mayor insulto. El teatro sucede o no sucede, y no hay tutía…La novela es otra cosa. La novela tiene una intimidad envidiable. El que escribe, escribe solo, y lo que escribió lo lee una sola persona. Es una cosa muy íntima entre dos: una persona del pasado y la persona del momento, la que está leyendo. Por otra parte, en una narración, las descripciones pueden ser muy detalladas y ahí, quizá, está el arte del novelista. Uno detalla lo que ve. En una obra de teatro uno no puede decir: Hamlet tiene 28 años, es rubio, de ojos azules, tiene 30 de cintura. No, porque de pronto Hamlet lo puede interpretar un gordito de 36 años, de pelo afro y es una maravilla”.
Judío laico
Y en el complejo ping pong con los periodistas, desde que se hizo famoso y a quienes nunca evadió, nos dijo cuando cumplió 75 años, esto que lo define:
“Yo fui criado en la religión judaica y cuando niño participaba en las grandes fiestas y aprendí a leer fonéticamente el hebreo, porque ya tenía la chispa del teatro por dentro, para mi Bar Mitzvab. Eso gustó tanto a unos judíos religiosos que le ofrecieron a mi papá una beca para que yo terminara mis estudios en Estados Unidos y de esa manera yo seria el primer rabino nacido en Venezuela. Mi papá Elías al escuchar tal propuesta, me mandó a estudiar a una escuela militar de Estados Unidos… y todo el mundo sabe lo que pasó después. Pero con el paso de los años, me he dado cuenta de que Dios para mí es como la luz de una vela o como la luz del Sol. Es una esencia, que de alguna manera me dirige y me da confianza”.
Chocrón no invoca a Dios e incluso sus amigos judíos le reclaman porque no visita a la sinagoga. “Pero yo les digo que soy un judío laico, una expresión que aprendí en Israel, No soy tan religioso. Creo que mi manera de comunicarme con Dios es escribiendo”.
Para recordarlo
Chocrón afirma que los seres humanos tenemos dos vidas. “La real, que la empezamos cuando nos levantamos de la cama, delicada tarea que debe hacerse despacio, después adquirir conciencia de que estamos vivos y pararse. La otra vida es cuando nos dormimos y esa ya no la domina uno, ni la sociedad, no la domina nadie. Ahí es donde uno puede soñar en colores o en blanco y negro. Uno puede tener sueños recurrentes, como matar a la madre unas 80 veces. Y hay sueños buenos o pesadillas”.
Cuando Chocrón haga el inevitable mutis, se le recordará no sólo por su teatro y su novelística, además de su pulcra ensayística, sino por sus extraordinarias anécdotas personales, donde quizás haya suficiente material para obras teatrales de quienes lo sobrevivan y logren escribirlas.

lunes, septiembre 20, 2010

Oscar Wilde cometió un grave error

Es suficientemente conocido por su valioso trabajo como director artístico y de escena en varios montajes de la Productora Palo de Agua. Nos referimos a Michel Hausmann Hartman (Caracas, 28 de julio de 1981) quien ahora está en Nueva York recibiendo clases en una universidad. Dejó al cuidado del productor Yair Rosemberg y el resto del diestro equipo profesional el espectáculo Actos indecentes. Los tres juicios de Oscar Wilde, basado en la obra homónima de Moisés Kaufman, el cual montó, al alimón, con el mismo autor, y actualmente hace temporada en el teatro Escena 8.
-¿Qué está estudiando y dónde?
-Estoy haciendo una maestría en dirección de teatro en la Universidad de Columbia, en Manhattan. Era algo que estaba pendiente y creo que me llegó la hora de hacerlo.
-¿Qué pasó con Palo de Agua?
-¡Sigue en pie! Nada ha cambiado, es más ahora estamos empezando uno de nuestros proyectos más emocionantes.Estamos iniciando una escuela de teatro, donde Javier Vidal va a estar a la cabeza. En una semana haremos el anuncio con más detalles.
-¿Esos estudios no le permitirán hacer un montajito en NY o en Caracas?
-¡Por supuesto! Mi compromiso con Venezuela es eterno. En Nueva York justamente estaré participando en el Festival de Venezolanos en NY dirigiendo dos lecturas dramatizadas: una pieza de Kaufman y Los navegaos de Isaac Chocrón. Tenemos planes para que Palo de Agua, nuestra productora, ponga un pie en Estados Unidos pero sin levantar el otro que tenemos en Venezuela.
-¿Trabajará con Kaufman en Nueva York?
-¡Ojala! Moisés Kaufman ha estado muy pendiente de nosotros desde que llegamos. Lo hemos visto varias veces.
-¿Cuál es su balance como artista y cómo ser humano, si se puede separar lo uno de lo otro, en este montaje sobre las vicisitudes que le tocaron vivir y sufrir a Wilde?
- Oscar Wilde, un hombre iluminado para su época, amante de la era griega clásica, cometió lo que Aristóteles llamaría un "harmatia", un error que lo llevaría a su caída. El "error" no fue su homosexualidad sino su arrogancia y descuido durante el primer juicio- sus ganas de ser encantador y no tomarse en serio lo que estaba en juego le costo la vida- por supuesto es triste el hecho que él se tenía que haber tomado más en serio el juicio. También es inconcebible que una sociedad quiera opinar sobre lo que sus miembros hacen o deshacen en la intimidad y entre personas dispuestas. Wilde sufrió la intolerancia de una sociedad y de una época que no lo entendió,y lamentablemente esa ignorancia-intolerancia sigue dentro del pensamiento de muchas comunidades hoy en día, especialmente en toda América y en otros continentes.
-¿Hasta cuándo va el espectáculo y harán giras con el?
-Actos indecentes. Los tres juicios de Oscar Wilde seguirá en cartelera hasta mediados de noviembre. Habremos hecho cuatro meses de temporada con cinco funciones a la semana. Estamos muy orgullosos que este espectáculo haya tenido tan buena recepción por parte del público caraqueño. Hasta ahora no podemos anunciar giras al interior del país.
-Además de su reciente matrimonio, que ya es un tremendo compromiso, ¿usted seguirá comprometido con el teatro venezolano?
-Venezuela es mi país y es el centro de mi atención. Es el compromiso artístico más grande que tengo. Precisamente por ese compromiso es que me estoy preparando aún más para seguir asumiendo retos y seguir poniendo mi granito de arena para la creación de un nuevo movimiento teatral en el país con un lenguaje propio.

sábado, septiembre 18, 2010

Otra juventud infeliz

Para festejar diplomas y medallas, además de cerrar tan crucial capitulo de sus vidas, una hembra y siete varones bachilleres se reúnen en una playa donde afloran sus ambiciones momentáneas y también las futuras que han de vivir en las décadas venideras del siglo XXI. Todos, recién graduados en el liceo “Símbolos Patrios” de Río Guarura, municipio Guaricongo, del litoral central de Venezuela, son protagonistas de la excelente pieza teatral Promoción honor a mis padres, de Elio Palencia (Maracay, 1963), bien puesta en escena y pulcramente producida por Ruffino Dorta y el grupo Rajatabla, respectivamente.
Esos ocho bachilleres, calcados por Palencia, sí tienen idea de lo que se les viene encima al elegir una carrera profesional o un trabajo. Comprenden que el país vive un agudo proceso de cambios políticos y sociales, que la crisis económica y la miseria no dejan dormir en paz ni a sus progenitores, ni a ellos mismos, y que frustran todas las expectativas posibles, además de cundir la discriminación ética y sexual. Reconocen que deben luchar para defender sus ilusiones, pero las "no posibilidades" los encierran en una terrible apatía y esta será su ruina, una muerte anticipada para algunos.
Es por eso que esos bachilleres criollos han escogido ese día, precisamente, para bailar desenfrenadamente con los tambores que celebran a San Juan, porque son risueños y repletos de bullentes hormonas. Se dedican a jugar, bailar, echarse bromas, beber hasta perder la razón y se ayudan además con sus pitos de marihuana.
Pero no todos esos muchachos están escapando a sus dramas existenciales o posponiendo cruciales decisiones. Ella, Oneida Rebolledo, está ahí porque necesita abortar, pide que la ayuden económicamente para no correr riesgos, pero como nadie colabora, al final ella misma lo hace con un gancho de colgar ropa… y el mar engulle la víctima del crimen. Hay otro, el homosexual Yobani, quien pretende concretar una relación duradera con uno de sus compañeros, pero Tista se burla y es su perdición porque hacen público lo que creía que era su secreto: se prostituyo, por drogas, al pederasta alemán, dueño de unas cabañas en Choroní. ¡El homofóbico era una loca de postín y no lo sabía!
Esos tres personajes desencadenan un brutal conflicto de culpas propias y ajenas que hunde el festejo de todos y culmina con la muerte por ahogamiento de uno de ellos, el más puro e inocente del grupo, Juan.
Al final, por un salto temporal, la que se salva o llega a puerto seguro, es Oneida Rebolledo. Se hace médica y pare un hijo, programado y amado, a quien bautiza como Juan, en memoria del amigo malogrado.
¿Qué ha hecho Elio Palencia? Intenta, y lo consigue, de principio a fin, no sólo dibujar, sino también reflejar el grito desesperado de una juventud en su intento por desatar cadenas, recorrer caminos y encontrar o fabricar la luz necesaria para desprender en alientos repletos de sabor, de olor a tierra y tambor, sus "mil golpes de esperanza".
La temática y su argumentación, la estructura y la composición de los personajes y el peculiar trabajo con el lenguaje juvenil y contemporáneo –el fonema marico ingresa definitivamente al léxico teatral como otra palabra coloquial- nos asegura que Promoción honor a mis padres es el gran obra de esta década, precisamente ahora cuando piden, a los dramaturgos venezolanos, un texto humanista y de invención, aunque sea con recursos sintéticos en el espectáculo, como recomienda el novelista José Balza.
Montaje y actores
Sin puesta en escena y sin comediantes no hay espectáculo. Aquí se logra, con creces, gracias al director Ruffino Dorta que devoró la pieza y la hizo acción y carne viva en el escenario: una especie de cuadrilátero, de ocho por ocho, una playa que desnuda personajes y los muestra por dentro y por fuera. Inteligente solución a las propuestas del texto y muy sabio su trabajo con los actores, a quienes dejó trabajar con memorias emotivas y los condujo con precisión para los efectos escénicos. Una dirección ejemplar con un texto que así lo exigía.
Estos actores quedarán marcados por la veracidad de sus personajes, difícilmente otros podrán encarnarlos mejor. Los hicieron sus sombras. Juan Franco y Peter crearon a un Yobani antológico, caracterización en la cual se turnan mientras que Abilio sorprende con su Tista, al tiempo que Ángel se proyecta como el característico que se quisiera la televisión. Miosothis Pineda es la gran revelación, la mujer vencedora y reivindicadora, la madre. Los otros cumplen con dignidad, como también lo hacen los músicos, especialmente el cantante Ernesto Campos.
Si el montaje rajatablino Tu país está feliz (1971) marcó a una generación del siglo XX, Promoción honor a mis padres hace lo mismo en esta centuria.
Sustantivo o adjetivo
En Promoción honor a mis padres de Elio Palencia, cabe puntualizar que el fonema marico, el cual es utilizado reiteradamente por sus personajes, si se usa como sustantivo alude al varón que siente atracción sexual por otro varón, o sea un homosexual; pero si se aplica como adjetivo puede significar desde cobarde, pusilánime, miedoso, medroso, timorato, temeroso, o, también, valiente, temeroso, corajudo, intrépido, audaz, osado y hasta bizarro.
En el espectáculo creado por Ruffino Dorta, el término marico se usa más bien como muletilla en los diálogos para reiterar o acentuar algo en especial. Y eso puede significar una gravísima pobreza de lenguaje de los personajes, pero en ocasiones lo lanzan como violento sustantivo o cariñoso sinónimo o inverosímil antónimo.
El dramaturgo reconoce que le interesa capturar ese lenguaje juvenil contemporáneo y teatralizarlo, porque independientemente del nivel socio-económico e incluso cultural, las palabras marico y guebón se han convertido en apelativos tan comunes en este país. “Tal fenómeno lingüístico lo considero susceptible de estudio sociológico y sicológico, pues el lenguaje es pensamiento, y en este sentido: ¿qué aspectos conscientes e inconscientes están funcionando ahí? ¿A qué mapas esenciales, prejuicios, rémoras de conductas, mitos, fantasías o temores, obedece? En este sentido la dramaturgia y el hecho teatral al explorar estéticamente pueden abrir caminos para dilucidar respuestas”.
Soledad de la ingratitud
Nadie puede ignorar que Rajatabla vive la peor etapa de su historia. Tras la muerte de Carlos Giménez (27 de marzo de 1993), su fundador, esteta y líder, la institución comenzó a escorar a estribor y no ha zozobrado por la honesta y admirable tozudez de un madrileño -llegó a los ocho años- y por el apoyo de unos cuantos amigos que han ayudado a mantener a flote la nao. No obstante, al presidente rajatablino Francisco “Paco” Alfaro (recién cumplió 60) le ha sido difícil mantener la calidad estética y la capacidad de convocatoria de público, pero ha avanzado con los pocos que lo siguieron, ya que muchos aliados desertaron por razones o sinrazones. A pesar de la soledad de la ingratitud, Rajatabla durante los últimos 17 años ha producido 56 espectáculos, realizado varias giras al interior y al exterior, además de entregar 12 promociones del Taller Nacional de Teatro, la escuelita que Giménez fundó, donde han formado unos 240 intérpretes, muchos de los cuales ya destacan. También, “Paco” ha organizado otra muestra de teatro venezolano, tras un concurso para seleccionar siete piezas. Nosotras (Marisabel Dávila Lobo), Promoción honor a mis padres (Elio Palencia), Mi reino por un sueño (José Antonio Barrios), Yo soy John Lennon (Paúl Salazar), Agridulce (Glener Morales), El robo de la arrobita (Carmen García Vilar) y El más mejor (Roberto Azuaje), son las obras que mostrará hasta el 28 de febrero de 2011. Queda por redefinirse la presencia legal de la institución en el edificio que ocupó durante los últimos 37 años, el cual ahora pertenece a Unearte.
Ficha artística
Obra: Promoción honor a mis padres. Autor: Elio Palencia. Elenco: Miosothis Pineda, Jean Franco de Marchi, Peter Kutlesa, Abilio Torres, Ángel Pájaro, Aquiles Díaz, Slavko Sorman y Heriberto Garcés, acompañados de los músicos Roger Ramírez , Sahara Álvarez, Jerry Heredia, María Alejandra Tellis y Ernesto Campos. Iluminación: David Blanco. Música: Roger Ramírez. Producción: Gerardo Luongo y Francisco Alfaro. Vestuario, escenografía y dirección general: Ruffino Dorta.

Elba Escobar a los 55

Las seis salas de Unearte y Celarg, además de la sede de la Compañía Nacional de Teatro en el Foro Libertador, y otros siete espacios privados, constituyen, en estos momentos, las alternativas caraqueñas de los teatreros para presentar espectáculos durante los fines de semana, los cuales pueden pasar de 30 funciones, aptas para adultos y niños.
Cuando se reactiven las temporadas del teatro Alberto de Paz y Mateos y las dos salas de la Casa del Artista, habrá más oportunidades para los artistas locales o los procedentes del interior de la República. Y si los teatros Nacional y Municipal, son programados más para la comunidad, pues, la agenda crecería notablemente.
Sí hay suficientes eventos teatrales y dancísticos para mostrar, gratis o cobrando entrada, sin desechar las asombrosas manifestaciones folclóricas que deben ser vistas por los capitalinos y las cuales, por ahora, pueden ponderarse en jornadas dominicales y al aire libre en el Paseo Los Próceres, gracias a un acuerdo entre la Vicepresidencia de la República y el Centro de la Diversidad Cultural, fundación adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
No obstante, a pesar de esos datos estadísticos sobre la oferta y la demanda del Show Business criollo, la crisis del espacio teatral no está resuelta y los teatristas insisten en acondicionar discotecas, bares y restaurantes para exhibir montajes “livianos”, acompañados de bebidas y comidas. En síntesis: el café concierto también es un filón para la subsistencia artística y una oportunidad para entretener al público. Se hace en Buenos Aires, donde no hay menos de 100 salas teatrales funcionando, y ha dado óptimos resultados.
Y aquí en Caracas también hay incipientes iniciativas similares, como el caso del Teatro Bar, un semisótano para rockeros que, desde el año pasado, alberga al espectáculo A 2,50 la cubalibre de Ibrahim Guerra, mientras el restaurante Capital Jazz & Bistró, en el mall fashion Tolón, ha planificado una muestra de “Monólogos de mujeres de cierta edad”, dirigidos por Luis Fernández. Ahí ya debutó Elba Escobar con su unipersonal Ni doña ni doñita y están programadas, entre otras: Mirtha Pérez con La segundísima, creado por Luis Fernández, basado en como fue que ella le quitó el marido (Eduardo Serrano) a Carmen Julia Álvarez y luego como se lo arrebataron a ella; Cuentos privados lo inventó Tania Sarabia, basado en como a ella, por ser una comediante que siempre bromea, no le creían que estaba enferma de cáncer de seno, hasta que finalmente se sinceró con su público y hablo de su triste realidad en aquel momento, lo que a ve como una victoria, gracias a la cura, en la que tuvo mucho que ver el humor;y Mimí Lazo se exhibirá con A mi gordo no me lo quita nadie, la típica guardia que le montan las mujeres a sus esposos y parejas, por estar constantemente en vigilia para evitar que “las cuaimas quita maridos” los roben, tal como se lo escribió Luis Fernández.
A Elba Escobar, primerísima actriz, además de ser culta, la conocimos cuando era titiritera, estudiaba en el Pedagógico de Caracas y además debutaba en el teatro con el montaje que hizo Antonio Costante de El jardín de los cerezos, de Anton Chejov. Ahora la hemos visto, bien montada en sus tacones, empantalonada y con blusa florecida, mientras confesaba que tiene 55 años, “bien vividos, bien bailados y correctamente disfrutados”. Su show, una performance para la cual usa acartonadas “chuletas”, rotulada Ni doña ni doñita, que es el titulo de su segundo libro. Ahí, ella, sin pelos y otras señales, porque se depila, revela como hizo para transformar su compleja etapa de la menopausia en experiencia didáctica y hasta sensual.
Ni doña ni doñita es un espectáculo muy divertido para las mujeres porque habla de lo suyo, de sus intimidades, y para los varones resulta aleccionador, además de entretenido. Es difícil no reírse de las ocurrencias de esa gran mujer que además es gran comediante, la ex titiritera Elba.


jueves, septiembre 16, 2010

Teatro erótico en Caracas

El teatro ha sido siempre el arte de ilusionar y el desnudo humano forma también parte de esa ilusión, como pudieran formar parte Dios o los dioses, enseñan los teóricos argentinos. Sin embargo, el teatro venezolano, con sus cuatro largas centurias de su crispada historia, comenzó a mostrar actores y actrices totalmente desnudos a mediados de la segunda mitad del siglo XX por exigencias del libreto o el guión.
Y eso se aplaudió, o repudió, porque algunos empresarios caraqueños no quisieron quedarse atrás con las modas que venían de Nueva York, París, Londres o el nostálgico Madrid. Por afanes crematísticos, no exentos de curiosidad intelectual, compraron, a lo largo de la década de los ochenta, los derechos para exhibir aquí, en el teatro Los Cedros, las adaptaciones de las estadounidenses ¡Oh Calcuta! de Kenett Tyman y Camisetas, de Patrick Sheridan, libérrima versión que firmó Miguel Ponce, y la argentina Lección de anatomía de Carlos Mathus, en el Teatro Las Palmas.
Mientras tanto, en los cerebros de los autores criollos estaban germinando dos piezas, lo cual se constató en el siglo XXI. Eso ocurrió a finales de los años 2005 y 2009 con los espectáculos ¡Oh, Caracas!, musical con textos de Armando Sequera, Javier Vidal, Atamaica Nazoa, José Gabriel Núñez, Johnny Gavloski, Rubén Monasterios y Carlos Omobono y Al natural, la opera prima de José Vicente Díaz Rojas.
Erotismo escénico
¡Oh, Caracas! era un aceptable montaje visual y cultural, para reír y a veces, como consecuencia de la calidad de la pieza literaria y su desarrollo escénico, permitía que la sangre hirviera y organizara una revolución al sur del ombligo, ya que esa es la prueba única de que lo exhibido o escuchado logra sacar de su ligero sueño a la imaginación, sin la cual el sexo no es más que una mera reacción animal o fisiológica.
¡Oh, Caracas! tenía suficiente erotismo, no sólo verbal sino también visual, para que la mente de los espectadores planificara o buscara con quién desahogarse. Los desnudos, discretos y nada agresivos era el justo ingrediente para que el espectáculo fuera placentero.
Estas obras venezolanas, permitieron comprobar las dificultades de nuestros dramaturgos para componer sketchs o minipiezas con dosis eróticas, pues tienen que superar los atavismos judeocristianos de sus basamentos culturales, ya que no son sajones ni nórdicos. Subrayamos esto porque el erotismo exhibido es light y recargado, inocentemente diríamos nosotros, de misoginia y homofobia, de chistes y/o situaciones que buscan la risa fácil del público, pero nunca una reflexión profunda sobre algo tan básico en la vida de los seres humanos como son el erotismo y sexo. Un texto erótico para el siglo XXI tiene que tener algo novedoso u original y llevar un equilibrio entre la información de las conductas sexuales y los juegos o escarceos amorosos o románticos, dejando por fuera lo obvio y lo vulgar.
También destacamos que en su larga historia, el teatro venezolano, mejor dicho, los productores y los artistas, no había trabajado con eróticas revistas musicales, salvo unos shows mínimos en bares o discotecas o los socorridos montajes exhibidos por la televisión, desprovistos de maldad, por supuesto.
Las dos perlas
Hasta ahora, pues, lo más visto del teatro erótico criollo, han sido ¡Oh, Caracas! y Al natural. La primera dejó pingües ganancias y estuvo seis meses, entre diciembre de 2005 y mayo de 2006, en la sala Anna Julia Rojas.Y la segunda se quedó también seis meses en las carteleras de Teatrex y Escena 8 y, por si fuera poco, compraron los derechos en Colombia y ahora se muestra en Bogota hasta finales de agosto. ¡Oh, Caracas! fue producida por Esteban Trapiello, el empresario que en los años ochenta hiciera posible ¡Oh Calcuta!, dirigida por Daniel Clavero y protagonizada por Rodolfo Drago, el mismo que en el 2005 y 2006 se encargó de coordinar a la pieza de los siete autores venezolanos. Al natural, dirigida por José “Pepe” Domínguez, se mostró durante la Navidad del 2009 en la sala Escena 8 y se despidió de Caracas, por ahora. La opera prima de Vicente Díaz Rojas aborda con irreverencia y en clave de comedia de enredos, el polémico tema del nudismo y la complicada relación del ser humano con su cuerpo sin ropas. Ahí los hermanos Alí y Renato tienen ideas opuestas sobre el destino que se le debe dar a un caserón que heredaron de su padre, situado en la paradisíaca Playa Cristal. En el lugar coinciden los más variados e insólitos personajes; pero todos deben cumplir una condición: despojarse totalmente de sus trajes o vestidos para poder entrar. Este requisito pondrá a prueba los valores y prejuicios de cada uno de los involucrados. Equívocos y sorpresas matizan la entretenida historia. Para crear esta obra, tanto el autor como el elenco y el director investigaron sobre la disciplina del nudismo-naturismo, lo cual otorga veracidad a la divertida puesta en escena.
La posmodernidad
El teatro de Occidente cuando se inventó, hace por lo menos cuatro mil años , no se hizo para desnudar a los actores, al menos así ocurrió en la Grecia antigua, aunque la exhibición al natural del cuerpo era cosa frecuente en diversos rituales. Es durante la decadencia del imperio romano que se le aceptó sin ambages en las comedias atelanas. La desnudez actoral fue proscrita durante el Medioevo y la Modernidad. Antes de 1967 o 68, no era “teatral” y “de buen gusto” que se mostraran desnudos a los actores y actrices, hasta que unos estudiantes de la Universidad de Yale se atrevieron con la revista musical Hair (1967) para desafiar al puritano ambiente estadounidense e imponer así el teatro de la posmodernidad, como opina Francisco Nieva. Llegó ¡Oh Calcuta! (1976) y desde entonces el teatro occidental no ha cesado de exhibir desnudos en obras, de mayor o menor entidad significativa. “Lo pide el guión”, comenzó a decirse en los primeros tiempos de “destape” en la España de la transición.