martes, enero 31, 2012

Se fue el maestro Gené

Lo vimos durante el verano del 2009.Habíamos ido a Mar del Plata para el estreno de mi opera prima Novia en rojo. Escuchamos sus consejos y los hemos seguido aplicando en nuestro trabajo como periodista, crítico y dramaturgo. Ibamos a enviarle nuestro cuarto texto, Amas, pero ahora la verá en el cielo del teatro, junto a María, Pascual y Rosa, sus protagonistas, de ese homenaje teatral que hacemos a Isaac Chocrón.
Hablamos del dramaturgo, director teatral y actor Juan Carlos Gené, quien falleció en su Buenos Aires, a los 83 años. Condujo durante años el teatro San Martín, montó decenas de obras y hasta llevó Hamlet a la TV en la década del 60.
El diario Clarín, al reseñar en su pagina web la lamentable información, dice que “murió uno de los hombres que grabaron a fuego su nombre en el teatro argentino durante décadas. El dramaturgo, director y actor Juan Carlos Gené falleció esta tarde a los 83 años".
Hace tres años, cuando recién se acercaba a los 80 y se mantenía en plena actividad, en una entrevista con Clarín se refirió con hermosas palabras al paso de la vida y la cercanía de la muerte. “Mi sensación es la misma a cuando uno ha pasado una bella temporada de verano en un lugar. De pronto llega el otoño, se están yendo los veraneantes, cambia el clima: ese tono de las obras de Chejov. Uno mira todo y sabe que se tiene que ir
16 AÑOS EN CARACAS
Gené vivió intensamente 16 años en Caracas y volvió a su amada tierra. Dejó profunda huella en la historia del teatro venezolano porque capacitó a centenas de actores, directores y hasta dramaturgos, además de haber realizado importantes y memorables espectáculos que generaron inquietantes preguntas a los espectadores. Fue el último maestro visitante que puso su tonelada de granitos de arena para el desarrollo de las artes escénicas del siglo XX, tal como lo hicieron otros seis hombres y dos mujeres, todos foráneos, que colaboraron en esa consolidación, entre 1945 y 1977.
Gené (Buenos Aires, 6 de noviembre de 1929) no se cansaba de repetir que durante sus 16 años de pasantía por Caracas se nutrió del clima espiritual de “vuestro país”, porque “Venezuela es el país más profundamente democrático que conozco, no porque haya enormes diferencias con otros, sino porque allá mentalmente nadie es más que nadie. El clima que se vivía era de tal libertad que incluso en esa libertad también estaba presente la indiferencia. Uno sabia que se podía decir cualquier disparate y a nadie le importaba mucho, pero aparte de eso nadie se iba a ocupar de reprimir lo que uno decía. Mi Argentina ha sido siempre represiva, aunque ahora está aprendiendo a dejar de serlo. Durante el lapso que estuve en Caracas escribí una obra cada dos años, sistemáticamente, y escribí más obras porque era la consecuencia de ese clima tan apto para que uno se expresara libre e independientemente de los demás”.
Gené salió de Buenos Aires, aventado por la dictadura militar neofascista, el 4 de julio de 1976, “hacia Bogota, porque tenía un amigo muy vinculado a la televisión, pero al año de estar ahí me llamaron de Venevisión para que me fuera para allá y en mayo de 1977 estaba en Caracas. Cuando llegué, Luis Molina se presentó en nombre del Celcit para ofrecerme trabajo como docente, cosa que rechacé porque después de la gran derrota política que me había obligado a salir de mi país no estaba en condiciones de enfrentarme a un grupo de jóvenes y orientarlos. Lo rechacé, pero lo que si acepté fue acercarme al Celcit, conocer su actividad y empezar a colaborar, eso fue en 1977, pero a mediados de 1978 tomé consciencia de donde estaba y empecé a adaptarme a Caracas y su gente. Estrené primero Fifty-Fifty y después Esperando a Godot, en Barcelona, donde conocí a un grupo de muchachos, con Fermín Reyna y Aroldo Betancourt a la cabeza, quienes me convencieron de que tenía que volver a enseñar y así fue. Con ese grupo armé poco a poco un elenco de profesionales, porque hacía uno o dos talleres cada semestre y siempre al terminar había un puñado que no se quería ir, quería empezar de nuevo, y a los tres años decidimos que evidentemente debíamos proseguir juntos. Pusimos nombres en un sombrero y al final salió Grupo Actoral 80, año en que el que nos juntamos por primera vez, aunque se fundó en 1983.Cuando salí de Caracas, Hector Manrique asumio su control y no ha hecho mal", nos dijo en aquella ocasiòn.
No podía calcular el número exacto de artistas que capacitó, lo que si es cierto es que entre 1980 y 1993 realizó uno o dos talleres, por semestre, dedicados a la dirección, actuación y dramaturgia, a los cuales acudieron un promedio de 25 personas. Al mismo tiempo actuó, dirigió y escribió sus piezas, tarea que comenzó en 1954 con El herrero y el diablo, y ahora tiene su primera docena, donde destaca Golpes a mi puerta, llevada incluso al cine
Se reinstaló en Buenos Aires, hacia 1993, no porque se sintiera mal en Caracas, sino porque “quería volver y regresé con un enriquecimiento interno y con una sensación de amor hacia la pasión teatral venezolana, que durará siempre. Por eso volví en el 2005, para festejar la creación del Grupo Actoral 80 y montar El día que me quieras de José Ignacio Cabrujas, y quiero hacerlo siempre que pueda”.
BIEN HECHO O MAL HECHO
Gené, con más de medio siglo en el teatro, estaba preocupado por la calidad y la trascendencia de las artes escénicas venezolanas en el siglo XXI, porque su originario movimiento grupal se ha ido debilitando, poco a poco, y están insurgiendo compañías exclusivamente dedicadas al teatro “comercial”, en el cual no cree mucho, porque para él sólo existen: “el bien hecho o el mal hecho”. No cree en un teatro que únicamente se haga para ganar dinero. En Buenos Aires, donde hay 200 salas funcionando, cada vez más lo “comercial” está en retroceso, porque el público quiere otras cosas, quizás más comprometidas, comentó.

sábado, enero 28, 2012

Prostitución y drogas en "Alto"

Este 2012 será positivo para el teatro venezolano y lo aseguramos porque las agrupaciones sobrevivientes y los empresarios privados han descubierto ciertas claves para que sus espectáculos atraigan espectadores y así se acentué y consolide el circuito financiero básico en la profesionalización y la independencia del movimiento artístico.
Y una muestra de lo que veremos es lo ocurrido con el Trasnocho Cultural donde abrió la temporada el montaje Alto, o High, el cual remueve las entrañas del público sensible ante su densa y contemporánea temática y su realización, además de las conmovedora actuaciones del elenco que integran Carlota Sosa, Christian McGaffney y Luis Fernández, figuras muy conocidas en el teatro y la televisión locales.
La temática de Alto es un singular hibrido dramático entre la homofobia rampante, esa que exacerba la prostitucion de niños y adolescentes; la drogadicción de esos gais y los apuros humanos de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, metida en eclécticas labores psicológicas, para recuperar almas y cuerpos descarriados en una urbe como Nueva York o Caracas, donde media sociedad devora la otra, y donde Dios al parecer se olvidó de los marginados sociales.
EN NY O EN CARACAS
El argumento de Alto gira al alrededor de una terapia de rezos y de encierros católicos a que es sometido Andy, un joven prostituto gay y drogadicto, en una especie de ONG a cargo del sacerdote Miguel y la monja Helena, quien a su vez fue alcohólica y vagabunda por las calles de Nueva York. El tratamiento para sacarlo del pozo sin fondo de las drogas y su adicción al sexo mercantilizado no da resultados y Andy, que se desnuda en varias ocasiones como consecuencia de sus crisis, finalmente se suicida con una sobredosis. Hay historias paralelas de la religiosa y el cura, pero no pueden sobreponerse a la principal, la estrujante subida y caída del joven prostituto y consumidor de cuanto mortífero estimulante cae en sus manos.
El espectáculo tiene un ritmo trepidante que está todo el tiempo arriba, logrado por la música y ritmo violento de las actuaciones de Christian y Carlota, el protagonista y su antagonista, el ángel caído que se resiste a que lo rescaten y la enfermera de su alma y su vituperado cuerpo, quien no esta muy segura en su fé y ni sus métodos tan heterodoxos.
OLOR DEL EXITO
Las actuaciones son memorables por la crudeza de los personajes y la intensidad de las mismas, especialmente Christian, quien construye un personaje que provoca rechazo y compasión, al lado de Carlota, con su atormentada monja que no podrá olvidar jamás su fracaso con Andy.
La caracterización del sacerdote la cubre Luis con precisión, pero cuyo trabajo como director de escena y de actores, además de creador del espacio escénico y la escenografía, son la contundente demostración de que ya es un creativo y veterano artista del teatro, con no menos de 25 años de labores sin detenerse jamás.
En síntesis: la homofobia y la prostitucion centradas en los progenitores corruptos y corruptores de sus hijos, aliñada con el desmedido consumo de estupefacientes, además de la utilización de reconocidos profesionales de la actuación, son algunos de los ingredientes que se destacan en Alto o High, y eso puede ser la causa de “su olor del éxito” ¿El público quiere crudeza, violencia y contemporaneidad, servidas por cómicos verdaderos? Al parecer sí, según los datos de taquilla de las dos primeras semanas de temporada en el Teatro Trasnocho.Y no hay que olvidar que siempre la realidad, en este caso en las calles caraqueñas, es más violenta y más sangrienta que lo que muestra el teatro, por ahora.
TRADICION DE USA

High, originalmente escrita por Matthew Lombardo y estrenada en Broadway durante la temporada 2011, fue traducida al español como Alto por Oswaldo Machado y adaptada por Luis Fernández, quien además es el autor de la puesta en escena y del diseño escenográfico. Este tipo de teatro, casi todos de temáticas dramáticos y sociales, centrados en el submundo neoyorquino o estadounidense, es común entre los dramaturgos gringos y buena parte de esa escuela se la deben a la tradición de escritores como Arthur Miller, Tennessee Williams y el legendario Eugene O'Neill.
SIETE HOMOFOBIAS

Homofobia es rechazo, aversión, odio, prejuicio o discriminación hacia hombres o mujeres homosexuales, que además involucra a bisexuales, transexuales y travestis, en toda la Tierra. El teatro, el cine y la televisión han sido utilizados para denunciar y combatir a la homofobia, prohibida por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su articulo 21, y por eso el teatro antihomofobia saltó vigoroso al escenario caraqueño de 2011 y dejó un récord nunca antes visto: siete obras. La primera fue El fantasma de Bonnie, de nuestra autoria, puesta en escena por Dante Gil; estrenada en la sala Rajatabla y después hizo temporada en Los Teques; es la saga del minusválido Abdón que usa silla de ruedas y visita a un complicado intelectual homosexual, en su apartamento, para una entrevista, sin sospechar todo lo que ahí les pasaría. Amen del catalán Carlos Be, dirigido por el talentoso Vladimir Vera, pieza conceptual sobre la homofobia, la cual encarcela o mata a jóvenes y poetas y además se nutre con la pedofilia de sacerdotes católicos; se exhibió en el Celarg. El Trasnocho Cultural mostró Vino la reina de Karin Valecillos y dirección de Jesús Carreño, cuyo nudo dramático es la frustrada temporada del grupo Queen en Caracas por la muerte de Rómulo Betancourt y como un adolescente gay sale del closet para ser maleteado de su hogar por un papá homofóbico, en aquellos años 80. El autor Martín Hahn y el director Javier Vidal llevaron a Escena 8 la comedia Hombre casado busca, sobre los líos de dos bisexuales que se citan cibernéticamente sin sospechar los enredos familiares que deben afrontar. La disculpa, pieza de César Rojas Márquez, centrada en el acoso familiar a un “viudo” gay. A raíz del Festival Nacional de Teatro 2011, organizado por la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital, en la Casa del Artista presentaron nuestro monólogo Novia en rojo, sobre las vicisitudes existenciales del transexual Esdras Parra, puesto en escena creativamente por José Gregorio Cabello y con la performance de José Gregorio Becerra. Y el histórico evento cerró con la reposición de Penitentes de Elio Palencia, sobre el misterioso asesinato de un cura gay, a cargo de Costa Palamides. Y en el 2012 ya hay dos en la lista, pero eso será para otras crónicas

Hembras y varones a la venezolana

Aníbal Grunn (1947) es un teatrero bien reconocido en Venezuela. Autor, actor, director, maestro, productor y gerente son los roles que ha alternado desde 1975. Y, aunque actualmente labora en Guanare, la distancia no le impide sumergirse de la candela del teatro comercial caraqueño, gracias a su pieza Un asunto de mujer; certera comedia dramática la cual aborda con solvencia un tema crítico de las familias, tal como se exhibe en el Celarg con los actores Félix Loreto y Verónica Schneider, versionada y dirigida por Rodolfo Boyadjian.
Un asunto de mujer, que debía llamarse más bien Un asunto de pareja, logra plasmar, con fina manera didáctica, en un solo acto de 90 minutos, las intimidades de Alejandro (50) y Mariana (35), quienes al cabo de 16 años de concubinato sufren una crisis semi definitiva. Él anda en negocios turbios, es contrabandista y tiene apoyo mafioso, y ella, toda un ama de casa que siempre ha deseado ser madre, le comunica que antes de siete meses tendrán un parto, porque la naturaleza venció obstáculos y otras resistencias hasta regalarles ese Kino que es un hijo.
El macho huye y deja a la hembra -ella si lo ama, pero él solo la necesita para chulearla en todos los aspectos- para que se resuelva, solitaria en el apartamento heredado de su mamá y acompañada del discreto canario Placido. Nace Alejandrito y tres meses después reaparece el progenitor con muchos enredos existenciales, pero Mariana le advierte que ella no quiere nada más y lo mejor es que busque otro techo y nueva cama, porque con ella todo se acabó.
Las mentiras y las manipulaciones afectivas de Alejandro surten efecto, aderezadas con una promesa de matrimonio automático, mientras reemprende otra vez su carrera de irredento vagabundo machista. La excusa del nada ejemplar padre para justificar su abandono es haber estado preso y sin poder comunicarle nada a su mujercita.
Ni Grunn ni Boyadjian han descubierto el café con leche, ni inventado la bomba N, pero con Un asunto de mujer se han acercado notablemente a la realidad del estado actual de las relaciones afectivas de las parejas heterosexuales en la sociedad venezolana, no durante los últimos 12 años sino en todo un siglo. Hay una irresponsabilidad por parte de los varones para asumir su papel primordial como proveedores para la constitución y la conducción de los hogares y abandonan a las hembras embarazadas-o con varias crías- para que saquen adelante esos hogares atípicos, a sabiendas que los hijos carecerán de todo y tomarán malos caminos, casi siempre.
Las certeras caracterizaciones y el cuidado ritmo de comedia –fino trabajo de filigrana por parte de Boyadjian- hacen amena esa compleja trama teatral psicosocial, que pocas veces se exhibe en la cartera comercial. Ahí: el veterano Félix obtiene un macho tan ruin que parece de comiquita y la debutante Verónica da cuerpo y alma a hermosa y enamorada ama de casa. Éxitos para tan fina producción de Carlos Torres.
Una vez mas el teatro refleja costumbres y propone análisis, pero será el público el que tome las decisiones que juzgue convenientes y de acuerdo a sus circunstancias.


miércoles, enero 25, 2012

Regreso de "Novia en rojo"

Luis Jesús González Cova

El jueves 26 de enero, en la sala de teatro 2 del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg),comenzó la segunda temporada de Novia en rojo, un monólogo original del periodista y dramaturgo E.A. Moreno-Uribe, montado en esta ocasión por el grupo Teatro del Baco, bajo la dirección de José Gregorio Cabello, Patiño, invitado especial del conjunto teatral Manatí.
En entrevista con el diario Correo del Orinoco, el director del montaje confirmó que Novia en rojo es una fábula basada en la historia de Esdras Parra (1930-2004), un periodista que desarrolló una importante carrera en el área cultural, se desempeño como funcionario en el antiguo Consejo Nacional de la Cultura (Conac) e incursionó en la literatura mediante poemas, cuentos y ensayos.
“Finalizando los años 70, este personaje se fue a Londres para someterse a una operación de cambio de sexo, o Reasignación Quirúrgica de Sexo (RQS), y regresó a Venezuela para continuar en su campo periodístico, dirigiendo revistas importantes acá en Caracas. Eso le permitió ir creciendo en su producción literaria, especialmente en su poesía de carácter intimista, donde reflejó ese rechazó que recibió como transexual, en momentos cuando no se hablaba de ese tema y, por el contrario, se reprimía y era considerado como una enfermedad”, recordó Cabello Patiño.
En Novia en rojo, Esdras Parra regresa de la muerte, convertida en el personaje Esdras Quinto, para exigir respeto como ser humano y estimular la lucha por la tolerancia, la inclusión y el derecho a dar y recibir amor. “Estoy muerto, pero vivo como un personaje teatral”, adelantó Cabello Patiño en relación con las primeras líneas del monólogo al cual describe como una obra densa, de un contenido fortísimo y un gran potencial para llamar a la reflexión.
”Toda obra de teatro da un aprendizaje. Acá estamos contribuyendo a esta lucha que se vive por el reconocimiento de los transexuales y la valoración humana de las personas que son diferentes…Todos y cada uno de los seres humanos tienen un valor y debe ser respectado como tal. Ese es nuestro grito y nuestro aporte, a través de esta obra de Moreno-Uribe”, explicó el director y también dramaturgo.
El conflicto de la obra, contó Cabello Patiño, radica en la soledad y el dolor que llevan al personaje a aferrarse a sus momentos de felicidad. Es en ese punto cuando se pone el vestido rojo de novia para revivir un amor intenso y fuera de lo convencional. “Entonces, en definitiva, esta pieza es una especie de ventana a la soledad de un personaje, es asomarse al momento y al tiempo que le tocó vivir a Esdras”, insiste el director.
No obstante, destaca que en ningún momento la historia es una apología al dolor. “Muy por el contrario, es un homenaje a este personaje y un grito de lucha por los ideales”.
Por exigencias del autor, el intérprete de esta obra es un hombre: el director del grupo Teatro del Baco, José Gregorio Becerra.
Cabello Patiño reveló que la construcción, tanto del personaje como la elaboración del montaje en si, fue una tarea minuciosa que duró unos tres meses, entre actor y director, con estrecha participación del autor. La mayor parte del tiempo se utilizó en el análisis exhaustivo del texto.
“Lo primero que hicimos fue entrarle con una violencia creativa a ese texto, aprovechando mi vinculación con la dramaturgia. Luego de ese análisis del texto, lo dividimos para que José Gregorio Becerra se lo aprendiera, en primer lugar, y en segundo lugar planificar como llevábamos a la acción todo eso, sin caer en el show banal y barato”, apuntó.
Luego de ese estudio, actor y director dividieron el texto en tres líneas fundamentales de trabajo: el personaje en sí, el aspecto documental testimonial y otro, que contiene lo que se dice del personaje”
“Fue un trabajo muy duro, porque queríamos colocar las palabras que tuvieran la fuerza adecuada, que cada verbo tuviera un énfasis necesario. Fueron tres meses en los que trabajamos prácticamente los siete días de la semana”.
Una trilogía por los marginados
La obra Novia en rojo es la primera de una trilogía en la que ha trabajado E.A. Moreno-Uribe sobre la marginación que sufre la comunidad GLBT (Gay, (Lesbianas, Bisexuales y Transexuales). La segunda tiene por titulo El fantasma de Bonnie, que fue estrenada durante la temporada del 2011 en Caracas por el grupo Veneteatro de Los Teques, dirigido por Dante Gil, mientras que la tercera, El carnaval de Marilyn, ya está siendo leída para sus montajes, tanto en Caracas como en Miami,
Novia en rojo fue estrenada por la agrupación argentina Teatro del Secadero, el 11 de septiembre de 2009, en la sala Diagonal de Mar del Plata. Ese montaje vino a Caracas y se mostró en Unearte y después hizo ocho funciones en Barcelona, Maturín Guanare, Barquisimeto y Barinas,
Durante el pasado Festival de Teatro de Caracas 2011, del 11 al 25 de noviembre, Novia en rojo fue estrenada por José Gregorio Cabello Patiño y José Gregorio Becerra. “Ni quisiera vimos el montaje argentino para no contaminarnos”, dice Cabello como aclaratoria.
Novia en rojo estará de jueves a domingo en el Celarg, del 26 de enero al 26 de febrero, en el mismo lugar. En marzo hará una temporada en la Casa del Artista.
El director también anticipó que hay propuestas para llevar el monólogo a dos festivales internacionales, uno en Colombia y otro en Argentina.




sábado, enero 21, 2012

Esperando al FITC 2012

El teatro venezolano es revolucionario. Sus dramaturgos, sus artistas y su oceánico público así lo han demostrado a lo largo de 200 años No es complaciente, ni frívolo, ni tampoco tarifado, ni servil; prefiere comerse las migajas del banquete antes que deshonrarse. Siempre ha estado en la acera del frente pero sin poner, jamás, en tela de juicio su amor patrio.
Por todo eso, el teatro venezolano tiene detractores y enemigos públicos y encubiertos que tratan de asfixiarlo, de matar de hambre a sus hacedores, de quitarle espacios, de desviarle los recursos del Tesoro Nacional que le pertenecen y que merece por ser una crítica manifestación cultural.
Hasta ahora, nadie ha podido hacer claudicar al teatro venezolano, ni tampoco desaparecerlo de los escenarios y la prueba más evidente es el caraqueño boom del mal llamado teatro comercial, lo cual ha servido para demostrar como sus creadores pueden sobrevivir gracias a su imaginación pero sin claudicar en su filosofía de denuncia contra las injusticias, contra los desatinos de los gobiernos y siempre en contra de las exclusiones.
DESDE 1973 A 2006
En medio de ese constante y sórdido panorama de incertidumbres y contradicciones para la sobrevivencia del arte escénico nacional, instituciones como el Ateneo caraqueño y la Fundación Rajatabla comenzaron en el año 1973 la empresa cultural de hacer, cada dos años, el Festival Internacional de Teatro de Caracas (FITC). Entre la presidenta María Teresa Castillo y el director Carlos Giménez –superando rémoras y las naturales debilidades de los caracteres humanos- se materializaron nueve eventos hasta 1992.Y después Carmen Ramia tomó la batuta que había llevado su suegra y liderizó los siete restantes, para un balance de 16 festivales al cerrar el 2006. ¡Tamaña proeza teatral en America…y es venezolana!
NUDO GORDIANO
Gracias a esos 16 FITC el teatro venezolano se repotenció: desde los espectadores, quienes conocieron así nuevas `propuestas estéticas y culturales, hasta los artistas y los autores que se enriquecieron intelectualmente.
Y es ahora, en este "año bisagra", que Carmen Ramia, apuntalada por Claudia Urdaneta y Héctor Manrique, han concertado el apoyo de la gente de Cultura Chacao, con Diana López a la cabeza, además del respaldo de las alcaldías de Sucre y Barata y de la Gobernación de Miranda, para disponerse a realizar la edición 17 del FITC 2012, del 29 de marzo al 8 de abril.
En cuanto a la infraestructura del 17FITC esta sería resuelta a partir de los teatros municipales de Chacao y de Petare (Cesar Rengifo), además de salas comerciales como Trasnocho, Escena 8, Luisela Díaz, Teatrex y Premium, sin descontar el conjunto teatral de BOD.Corpbanca.
Extraoficialmente, porque todo este proyecto se esta aún “cocinando", se sabe que diez grupos extranjeros alternarían con diez elencos o espectáculos venezolanos
Hay que recordar que los FITC se han detenido durante los últimos cinco años por diversos factores., pero el verdadero "Nudo Gordiano" que ha impedido la realización del 17 FITC12 es su financiamiento, el cual durante los 16 anteriores era cubierto en un 50 por ciento por el Estado venezolano, además de la utilización de buena parte de la importante infraestructura teatral municipal caraqueña, como el Teatro Teresa Carreño y las otras salas oficiales,
La decisión final de la subida del telón para el 17 FITC depende pues del pote financiero (en dólares o en euros) que logren los organizadores, ayudados, además, por las embajadas de los países participantes. ¿Quién le pone el cascabel al gato?
NEGOCIACIÓN URGENTE

¿Qué pasaría si los gobiernos de Caracas y del Distrito Capital invitan a Carmen Ramia a realizar el 17 FITC sin exclusión, como se hacia antes? Este pregunta la hacemos y su respuesta puede ser otro testimonio más para la historia del teatro venezolano o un puente para que todos los caraqueños disfruten de un evento monumental, el cual además estaría dedicado a la memoria de José Ignacio Cabrujas.
CARACAS 2012

Fundarte, el brazo cultural de la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital (Jorge Rodríguez y Jacqueline Farías), planificó y materializó una monumental muestra de teatro venezolano contemporáneo, ese que estaba en cartelera o en despensas de los teatreros. Fu así como se puso en marcha, bajo la egida de su presidente Freddy Ñañez, del 11 al 25 de noviembre, el Festival de Teatro Caracas 2011 (FTC 2011) con la intervención de 80 agrupaciones y sus 600 actores para realizar más de 160 funciones en 13 salas, ocho espacios públicos recuperados y 30 espacios comunitarios. Arrancó el FTC con Seguimos o paramos, espectacular montaje de sainetes venezolanos, que dirigió Ibrahim Guerra, y culminó con La cantata del rey Miguel, creada por Tomás Jurado Zavala y Carlos Arroyo con el Teatro Negro de Barlovento. Y hasta efectuó un homenaje al desaparecido transexual Esdras Parra con la presentación de nuestro monólogo Novia en rojo, en la Casa del Artista; ahora este espectáculo se repone del 26 de enero al 26 de febrero en el Celarg, dirigido por José Gregorio Cabello y encarnado por José Gregorio Becerra. El FTC (cobró 5 bolívares por cada boleto) convocó 70 mil espectadores en salas, 18 mil en la calle y 10 mil en las comunidades, 1200 en Unearte y 80 mil en Ciudad Teatro. Gracias, pues, al equipo organizador, el bálsamo teatral satisfizo a la comunidad. Para este “año bisagra” se repetirá el evento y ya estan organizando, previamente, el Circuito de Artes Escénicas, el cual permitirá el funcionamiento de los teatros Municipal, Nacional, El Principal, Cristo Rey, el de Catia y los espacios de Unearte con una programación constante gracias a los mejores espectáculos de las agrupaciones venezolanas seleccionadas. Así el público se redescubre y se alista para el evento mayor. En agosto o en noviembre (todavía no estan definidas las fechas) se realizará el FTC2012 y para eso trabajan Alfredo Caldera y su equipo desde la Dirección de Teatro de Fundarte. Hay, pues, teatro vivo en esta Venezuela que tímidamente avanza en la segunda década de la centuria XXI!




La revancha del teatro comercial

El teatro comercial vive de la taquilla. La calidad de lo exhibido depende de los artistas o de los productores, quienes además deben atraer espectadores para contabilizar un ingreso generoso que beneficiará a todos.
La receta más aplicada en los teatros comerciales para agotar los boletos es la del rating, que es utilizar intérpretes destacados en la televisión o el cine quienes ahora deben convocar al público. Eso funciona en un elevado porcentaje y deja pingües ganancias, pero en ocasiones no sirve por no sé por qué razones o sin razones, tales como: “está fuera de pantalla”,”envejeció” o “ya no lo conoce nadie”.
Tal formula, que nació al calor del cine y se acentuó con el desarrollo de la plataforma audiovisual, repotenciada por la irrupción de la Web, da una pícara atmosfera de aventura al teatro comercial, porque pueden ganar millones o perder hasta la camisa o la blusa.
Pero en ocasiones, los teatros comerciales, en el caso venezolano, aceptan mostrar montajes sin aplicar la receta del rating, no se sabe si es para comprobar la efectividad de la misma o no depender siempre de los gustos o disgustos de comediantes afamados. Y ahí es cuando comienzan a correr las agujas del reloj de la fatalidad, las cuales indicarán, después de cuatro fines de semana, si al espectáculo de marras lo bajan de escena y montan otro con el susodicho rating, o prosigue en tal cacería de audiencia.
Y es por eso que el caraqueño Trasnocho Cultural ahora presenta Bolívar vs. San Martín/La revancha, cuyos actores Arnaldo Mendoza e Ignacio Márquez, profesionales, desconocidos porque no hacen televisión, caracterizan a los generales en el ring side de cualquier barriada latinoamericana, donde se entregan a un enfrentamiento boxístico.
Es un imaginario match entre el venezolano Bolívar y el argentino San Martín, creado a partir del encuentro que mantuvieron ambos Libertadores, entre el 24 y el 27 de julio de 1822, en Guayaquil, para discernir el futuro de sus incipientes repúblicas ante el acoso de los imperios del siglo XIX. Lo novedoso es como lo muestran: una divertida propuesta que se vale de la metáfora boxística, para representar el enfrentamiento de los militares en busca de la gloria, sin usar espadas ni cañones.
Esta propuesta, escrita, dirigida y actuada por Ignacio Márquez, se logra dentro de situaciones anacrónicas. Se materializa de manera lúdica, popular y no exenta de una pegajosa atmósfera desacralizadora con la pareja de guerreros suramericanos cruzando sus guantes cual curtidos boxeadores en un cuadrilátero, y cuyo ritmo lo determina el narrador y comentarista de la pelea para una radio alternativa que nadie sintoniza.
Arnaldo e Ignacio dan vida a Bolívar y San Martín, respectivamente, así como a diez personajes más que acompañan al Libertador y al Emancipador de América, tratando de dialogar y convencerse a punta de guantazos.
¿Podrán superar las 12 funciones que exige el Trasnocho Cultural para que sigan peleando esos héroes? Hay que esperar la decisión final del público. El riesgo luce interesante y puede, queremos nosotros, beneficiar a las nuevas generaciones de teatreros. Hay que esperar que aquel reloj marque el tiempo estipulado, y ojalá que gane el teatro de los venezolanos.



domingo, enero 15, 2012

Romeo Costea cumple 90

Nunca imaginó Romeo Costea que cumpliría 90 años en su apartamento de Caracas y en la compañía de su familia elegida. Llegó a La Guaira el 23 de diciembre de 1953 y se quedó, “creo que para siempre”, para apuntalar el desarrollo del teatro venezolano al formar actores, exhibir autores foráneos, como los indispensables franceses, y estrenar la ópera prima de Isaac Chocrón,ademas de formar espectadores.

Hace años nos contó que rezó dos veces, junto a su madre Caterina, una novena a San Antonio para rogar aunque fuese un sólo milagro: conseguir enrolarse en la tripulación de un barco y escapar así del naciente comunismo de Rumania, donde había nacido el 14 de enero de 1922, en Braila. Y el santo lo escuchó: fue aceptado para tareas muy específicas en el buque “Transilvania, pues hablaba muy bien el francés y el inglés, y logró así salir por el puerto de Constanza; atracó el 11 de julio de 1948 en Marsella. Desertó y el 14 de julio lo festejó en París.
En la Universidad de la Sorbona continuó sus estudios teatrales, iniciados en Bucarest; trabajó con Marcel Marceau y en la Comedia Francesa, para luego emprender, hacia 1950, una serie de giras internacionales. Eso mismo año fundó en “La Ciudad Luz” su propia agrupación y se presentó en el Theatre de Poche (Teatro de Bolsillo) hasta 1952; luego hizo lo mismo, en 1953, en el Theatre de la Huchette.
A raíz de una prolongada huelga obrera que lo dejó sin espacio teatral para exhibirse optó por venir a Caracas de vacaciones, invitado por unos familiares. Compró un boleto en el buque italiano “Auriga” y el 23 de diciembre de 1953 desembarcó en La Guaira para nunca más irse, aunque en septiembre de 1960 hizo una breve incursión por Nueva York y hasta logró montar la pieza, El año del censo (The Year of the Census) de John Hopper, para el Teatro La Mamma.
Costea se adaptó rápidamente a la vida caraqueña, tras aprender el castellano, y es en junio de 1955 cuando presenta, con el invalorable apoyo de la embajada de Francia por intermedio de su instituto cultural, al grupo Compás. Una institución que si ha dado el ejemplo de lo que es un incesante y atinado trabajo artístico, haciendo énfasis en la producción y exhibición, durante continuas temporadas, de los maestros del teatro francés, como Moliere, Marivaux, Cocteau y Musset; además de lo mas representativo de su vanguardia: Ionesco, Tardieu, Adamov y Westphal, entre otros. Como es obvio, incluyó una selección del teatro rumano, con Caragiale a la cabeza. También ha incluido en su producción escénica otros autores, como Cervantes, Casona, Pirandello, Mihura y por supuesto a lo más destacado de la dramaturgia venezolana, como Arturo Uslar Pietri, Alejandro Lasser, José Gabriel Núñez, Sergei Vintrin y Jean Zune. Lanzó, por así decirlo, a Isaac Chocrón, cuando le montó su ópera prima Mónica y el florentino, en 1959.
Romeo ha perdido un poco la cuenta de los montajes realizados y de esos largos 50 años de trabajo le queda, como testimonio irrebatible, una pared de su apartamento tapizada, por así decirlo, con una selección de los afiches de sus espectáculos. Cree que ha escenificado algo más de unas 104 piezas, sin contar las reposiciones.
Además de su dilatada actividad como director y maestro, Romeo ha sido actor para varias películas francesas rodadas aquí en Venezuela, así como también es uno de los intérpretes favoritos del cineasta Román Chalbaud, su amigo. Admite que uno de sus mejores roles fue en La gata borracha, aunque aparece en buena parte de la cinematografía del maestro merideño.
Eso por todo eso, además de haber sido profesor en la Escuela Nacional de Teatro, además de su inquebrantable amor y fe en Venezuela, que un idóneo jurado le concedió el Premio Nacional de Teatro en 1996.
Nacido en Europa
A Romeo no le gusta y hasta demuestra su abierto enojo cuando le recuerdan su origen europeo. Él insiste en que es un director venezolano y no rumano, pues “aquí llevo más de medio siglo y además ostento su máximo premio para los teatreros; creo que me merezco que no consideren más un director extranjero. De Rumania no tengo sino imborrables recuerdos, pero no poseo ningún documento, como célula ni pasaporte de mi país de origen. Soy un artista venezolano nacido en Europa, que ha realizado más de un centenar de montajes y numerosos programas para la televisión cuando estaba en su etapa inicial. También hay que aclararle a las nuevas generaciones que antes de la llegada de Alberto de Paz y Mateos y otros foráneos a Caracas, aquí sí había teatro de calidad y además los sainetes divertían a los venezolanos. Lo que ellos hicieron fue actualizar la cartelera y formar a nuevos comediantes, como yo también lo hice. Es mi historia, corroborada por otros premios y reconocimientos”.
Nunca se imaginó Romeo Costea lo que sería su vida ni que viajaría al continente americano para dejar una huella cultural en un país petrolero. Ese fue el otro milagro que le hizo San Antonio, pero ambos los ha disfrutado y ha sido feliz, a pesar de los humanos contratiempos con su salud.



sábado, enero 14, 2012

Aplausos para Mimi y Luis

Es una organización entregada a la creación y exhibición de espectáculos teatrales. Le ha ido muy bien con el público, lo cual ha significado óptimos ingresos de taquilla capaces de hacer crecer y apuntalar tan complicado oficio. Hablamos de la empresa cultural que liderizan los esposos y actores Mimi Lazo y Luis Fernández. Nos referimos a Lazo Producciones, la cual anuncia el estreno del espectáculo High, o Alto, para el próximo viernes, 20 de enero, en la sala Trasnocho Cultural, desde las 10 PM.
Luis Fernández, quien además de escritor es director, revela aquí algunos detalles de su organización:
-¿Cómo surge, desde cuándo y quiénes integran Lazo Producciones?
-Lazo Producciones comienza a formarse gradualmente a raíz del éxito del monólogo El aplauso va por dentro, de Mónica Montañés, estrenado hacia 1995 en el Ateneo de Caracas, bajo la dirección de Gerardo Blanco. Ese espectáculo, con años de éxito porque Mimi Lazo, emprendedora y ambiciosa, había tenido el tino de cuidarlo y trabajar su público, convocando audiencias disímiles y recorriendo salas en Venezuela, nos dio la plataforma para que en 2004 montáramos Jav y Jos de José Simón Escalona. Esa fue nuestra primera incursión como productores y tuvo éxito arrollador. En 2004 inventamos “el doble horario” en el Celarg cuando Mimi estrenó, junto a Héctor Manrique, No seré feliz pero tengo marido de Viviana Gómez Thorpe a las 8PM, y nosotros mostráramos Jav y Jos a las 10PM.
-Recuerdo que colapsamos el estacionamiento del Celarg y las colas daban la vuelta a la cuadra en ambos horarios. Esa fue una respuesta del público que nos dio la confianza para ir tomando más riesgos. Comenzamos, verdaderamente, cuando Mimi me preguntó qué quería hacer realmente, y me di cuenta gracias a ella que no podíamos sentarnos a esperar que otros nos llamaran para intervenir en sus proyectos, sino que teníamos que generarlos nosotros mismos. Empezamos Mimi y yo con nuestras ambiciones y riesgos y con el tiempo hemos ido convocando a otros a que se unan. Ha sido un camino muy gratificante del que me siento muy orgulloso y el cual continúa y se ramifica cada día. Me emociona ver que otros compañeros se han animado a crear sus propias productoras. Creo que la iniciativa, la ambición y el tino de Mimi no sólo me han influido a mí, es una fuerza que ha inspirado a nosotros a tomar las riendas de sus propios talentos y ponerlos a producir.
-¿Puede recordar los espectáculos montados y sus años de estreno y de permanencia en cartelera, además enumerar los premios merecidos?
-Después de Jav y Jos, Lazo Producciones estrenó La Cenicienta de Nathalia Martínez, ambicioso montaje infantil convocando estrellas de la TV que llenó la sala Anna Julia Rojas del antiguo Ateneo. Luego vino mi monólogo No eres tú, soy yo (ya en ruta hacia las 2 mil funciones) con el cual inventamos hacer del espacio del PH de CorpBanca un lugar alternativo para el teatro, idea de Mimi que hoy alberga incontables grupos y obras. En 2007 estrenamos, también en la sala Anna Julia Rojas, Golpes a mi puerta, de Juan Carlos Gené, con la cual representamos a Venezuela en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, en 2008. Produjimos Infielmente tuyo de Neil Simon y Las quiero a las dos de Ricardo Talesnik, que presentamos en Nueva York y se hizo acreedora del Premio ACE a la mejor dirección, mejor actriz revelación, y el premio HOLA al mejor elenco y a la mejor dirección de una comedia. Vino, después, Allende, la muerte de un presidente de Rodolfo Quebleen y el ciclo de comedia Mujeres de cierta edad para lo que invitamos a Elba Escobar, Tania Sarabia y Mirtha Pérez, quienes se encontraron, informalmente, con el público con sus espectáculos interactivos: Ni doña ni doñita, Aquí es así y La Segundísima respectivamente. Continuamos con A 2.50 la cubalibre de Ibrahim Guerra, con la que nos propusimos fusionar la experiencia teatral con un bar, y lleva más de dos años ininterrumpidos de temporada y ahora continúa en 2012 en Capital Jazz, en el Tolón Mall. Con esta obra representamos a Venezuela de nuevo en el Festival de Bogotá y gracias a esa experiencia, que convocó público bogotano en masa, la coprodujimos con Alejandra Borrero en Colombia, donde estuvo por una año entero en temporada. Este año tenemos el estreno de High, o Alto, y planeamos mostrar nuevas comedias y un unipersonal nuevo de Mimi Lazo en el primer semestre de este año: La mujer del general.
-¿Hacia donde apunta Lazo Producciones?
-Nuestra empresa surgió de nuestras necesidades artísticas muy personales pero con el tiempo ha ido convocando no sólo a más de dos millones de espectadores sino a más de 70 trabajadores de la escena en todas las áreas. Creo que en tiempos de crisis hay que apostar con respuestas creativas y soluciones ingeniosas y hemos tenido algunos aciertos que nos permiten invitar a los mejores actores a que se unan a nuestros proyectos para comprobar que el público quiere ver a sus artistas en vivo y acude a nuestra invitación. Esperamos continuar creciendo y seguir convocando cada vez a más personas. Hace poco estaba haciendo No eres tú soy yo en Maracaibo y justo antes de salir a escena me di cuenta de que ese mismo día teníamos cinco obras distintas en cuatro teatros de cuatro ciudades del país y en el mismo momento estaban más de 70 personas trabajando en (o alrededor) del escenario para más de tres mil espectadores a raíz de una iniciativa muy sencilla que habíamos tenido unos años atrás. Llamé a Mimi para decírselo y nos dimos cuenta entonces de que no era poco lo que habíamos logrado, sobre todo en momentos exigentes. Sin embargo, no es nuestro estilo sentarnos a regodearnos en ello o vivir de logros pasados, la idea siempre es seguir adelante, seguir haciendo.
Sala propia
Luis Fernández admite que han tenido varias iniciativas para obtener una sala, “sin embargo no es fácil. Sueño con tener un espacio adecuado para nuestros espectáculos que no dependa de factores externos, una sala como la que construyó Fanny Mikey, en Bogotá, con el Teatro Nacional de la 72 o un espacio como la Casa Ensamble de Borrero en Bogotá, pero eso toma tiempo e inversión. Esperamos que se dé, pero por lo pronto seguimos trabajando en las salas de teatro que podamos acceder, en los bares que nos abran sus puertas y en cualquier otro sitio que podamos ganar para el teatro”.
Drogas y sexo
High
, o Alto, del estadounidense Matthew Lombardo, es actuada por Carlota Sosa, Christian McGaffney y Luis Fernández, quien además dirige. Es la saga de un drogadicto, homosexual y chulo, que es atendido en un centro de recuperación por un sacerdote y una monja. Lo que pasa en la escena sucedió, en la vida real, y conmocionó a Estados Unidos de América. Ahora Caracas la verá y provocará reacciones, como es lógico.



Carlota Sosa es "monja malandra"

Carlota Sosa lleva más de 30 años en los escenarios teatrales y en los sets de la televisión locales. Comenzó con La alondra de Jean Anouilh, dirigida por Javier Vidal, en la UCAB, y ahora, desde el próximo viernes 20, encarna a una monja malandra en la pieza Alto, o High, de Matthew Lombardo, al lado de Rafael Romero y Christian McGaffney, bajo la égida de Luis Fernández, en el Trasnocho Cultural.
En Alto, que es un drama realista donde un sacerdote y una religiosa tratan de salvar a un muchacho drogadicto, quien además es prostituto sexual en las calles de Caracas, Carlota se confronta con uno de los personajes más difíciles de su carrera artística, pues, se trata de darle carne, sangre y sentimientos a “una monja malandra, una monja con un pasado oscuro, pues fue alcohólica y vivió en las calles de Nueva York, entre otras cosas”.
Explica que Alto es una pieza dramática, estrenada el año pasado en Broadway, la cual fue traducida al castellano y adaptada al contexto venezolano gracias el trabajo combinado de Osvaldo Machado y todo el elenco. “Mi personaje tiene un pasado doloroso y hasta vivió un incidente familiar que la marcó, pero encontró en la religión y el perdón de Dios un camino para su redención, pero, como lo apreciaran los espectadores venezolanos, durante el transcurso de la obra afrontará tormentosas crisis o dudas de su fé o de su relación con Dios, especialmente, porque no encuentra el camino o no tiene la capacidad para recuperar al gay prostituto, o sea Andy el muchacho drogadicto que obviamente marcha hacia un obvio desenlace. Mi trabajo es muy emocionante, pero sumamente difícil para mí que he estado acostumbrada a trabajos duros, pero no como este; por lo que esta caracterización es más que un reto profesional y debo superarlo, como sea”.
Subraya que no es fácil encarnar a una monja malandra, con hábitos de religiosa, que habla rudamente y dice groserías todo el tiempo, “nada fácil, de verdad”. Además su religiosa es un ser humano con muy baja autoestima, una mujer que no se considera sin atractivos físicos, una mujer que siempre ha tenido relaciones conflictivas con los hombres; en fin: es una demonia en pos de su redención que se topa con un ángel de la calle, con un pobre chico dañado por las drogas y los abusos sexuales.
Tras enfatizar que es Alto es una pieza “muy dura y la cual hará reflexionar al público inteligente que la vea”, informó que Alto, “donde vemos a un sacerdote cobarde”, representará a Venezuela en el XIII Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá en 2012, el cual ha sobrevivido a la muerte de su fundadora Fanny Mikey, “donde haremos cinco funciones, durante el venidero mes de marzo en el teatro Gilberto Alzate Avendaño. Regresaremos y estaremos en temporada hasta el 20 de mayo”.
En televisión, Carlota Sosa encarna a una peculiar villana que además hace obras de caridad en la teleserie Válgame Dios, de Mónica Montañés, con la asesoría de Ángel del Cerro “pero no puedo contar nada, por ahora, porque estamos en proceso de grabación”.

sábado, enero 07, 2012

Isaac Chocrón Serfaty revivido

Mientras los recordemos y organicemos cómo invocarlos, ellos no estarán muertos. Revivirán y nos darán consuelo y hasta sabiduría para afrontar el duro camino de la vida. Eso fue lo que hicimos, el pasado 17 de diciembre, desde las ocho de la noche en la nueva sede del Ateneo de Caracas, junto a una veintena de amigos o miembros de la familia elegida del dramaturgo Isaac Chocrón Serfaty, fallecido el 6 de noviembre de 2011. Ahí, con Miriam Dembo, como sacerdotisa y con los actores Javier Vidal, Julie Restifo, Caridad Canelón y Moisés Guevara como oficiantes, se realizó una ceremonia In Memoriam la cual, a lo largo de 70 minutos, combinó la lectura de fragmentos de tres novelas y el segundo acto de la comedia Ok, para reiterar que el ausente seguía presente.
TRES RELATOS
Miriam Dembo recordó que cuando Isaac se encontraba ya muy enfermo, pero aún leía y estaba al tanto de lo que pasaba en este mundo, la directiva del Ateneo de Caracas les manifestó su deseo de rendirle un homenaje. A sabiendas de que el tiempo estaba en su contra, sugirieron un evento basado en la lectura dramatizada de algunas de sus obras y así lo convinieron. “Lamentablemente, la muerte se nos adelantó, dejándonos un gran vacío, pero no pudo aplacar nuestros deseos de rendirle homenaje y de recorrer pasajes de algunos de sus textos. Hemos incluido en las lecturas de esta noche, trozos de sus novelas y la segunda parte de una obra de teatro, seleccionando todo porque nacen de su fuero íntimo y su herencia ancestral, así como de sus vivencias de ciudadano de nuestro país y testigo de excepción de todo lo que ocurrió en el. Todo ello tratado con aguda mirada y, a menudo, mucho sentido del humor”.
Moisés Guevara inauguró el evento al leer “Maracay, mi pentimento”, primer capítulo de la autobiográfica novela El Vergel, publicada en 2005. Ese fragmento es una remembranza de cómo se inició todo, a las 7:30 AM del día 25 de septiembre de 1930, en Maracay, cuando emitiò su primer grito vital. Así se puso de manifiesto, de qué manera, para Isaac, vida y obra estában estrechamente entrelazadas. Escribir fue la razón fundamental de su vida y, a su vez, ésta, una de las principales fuentes de inspiración de su obra global.
Hay otra novela, Rómpase en caso de incendio, de Isaac, recordó Miriam Dembo, en la cual también habla de sus orígenes, refiriéndonos, en este caso, a sus raíces ancestrales. Buena parte de ese relato transcurre en Melilla, ciudad española del norte de África de donde es oriunda la familia Chocrón, al igual que muchas de las comunidades sefarditas actualmente radicadas en Caracas. Fue escrita y transcurre en la década de los 70, pero Melilla es una ciudad en la que nada debe haber cambiado desde hace varios cientos de años.
Rómpase en caso de incendio trata de un joven caraqueño, que ha sufrido la terrible desgracia de perder a su padre, su esposa y su hijo en el terremoto de 1967 Pasados algunos meses de la tragedia, viaja a Marruecos, para resolver problemas de herencia, pero también, para escapar de dolorosos recuerdos. La novela es epistolar y Daniel, el protagonista, trata de distraer su soledad y su dolor, escribiendo cartas a sus familiares y amigos, casi todos de Caracas, contándoles lo que está viendo y viviendo en la tierra de sus antepasados. Javier Vidal leyó dos de esas misivas: una dirigida al Dr. Benchetrit y la otra, a la tía Perla, junto a Julie Restifo.
Miriam Dembo precisó como un año después de esa novela, publicó otra, 50 vacas gordas, la cual tuvo enorme éxito y mereció varias ediciones, entre otras cosas por sus penetrantes observaciones sobre la clase media venezolana, en la década de los 70, la de la Venezuela Saudita. Y fue la apoteosis: las mujeres hacían colas kilométricas para comprar el libro. Correspondió a Julie Restifo leer unos de sus más picantes capítulos.
Tanto en su teatro como en sus novelas, Isaac logró entrelazar la vida de sus personajes con el panorama del país. ¿Se repetirán estos eventos para evocar al ausente? Solo Jehová lo puede imponer.
COMPRAVENTA HUMANA

Se semidramatizó el segundo acto de Ok, una de sus piezas teatrales más celebradas, donde hay una compraventa que en su momento hizo furor. Isaac Chocrón Serfaty escribió esta comedia inspirado en una historia, ambientada en Caracas, como se la contó el sastre italiano Renzo Farnessi, amigo de El Nuevo Grupo y teatrero a tiempo completo, quien conoció a los personajes en la vida real. Lo demás lo hizo el dramaturgo, que, como economista que era, sabia de compras y de ventas. Miriam Dembo destacó que esta obra fue el gran éxito de El Nuevo Grupo, la remontaron muchas veces y siempre recurrían a ella cuando había necesidad de llenar la sala y la taquilla del teatro Alberto de Paz y Mateos. Traducida a varios idiomas fue todo un éxito internacional. Pensando en quienes no vieron la obra se leyó al público un breve resumen de la primera parte, donde se muestra a Mina y a Franco, amorosos amantes de desigual edad, ella con 15 años mayor que él. Viven en la destartalada habitación de una azotea, alejados del mundo. Franco, echado en un butacón todo el día, se dedica a la lectura de periódicos atrasados que le regalan en la cafetería y Mina hace algunos trabajos como costurera, cada vez con menos frecuencia. Son marginales que apenas tienen para comer, pero al parecer son felices. Sin embargo, todo cambia con la llegada de Ángela, una viuda adinerada, antigua clienta de Mina, que acude a ella para que le haga unos trajes estampados para quitarse el luto. Al confesar Ángela que necesita ayuda para conducir los negocios que ha heredado de su marido, Mina le ofrece su ayuda y la de Franco, a sabiendas que eso podía ir más allá de lo normal. En la segunda parte, la semidramatizada, están ya los tres personajes instalados en la casa de Ángela, al cabo de un año de convivencia. Tanto Ángela (Julie Restifo) como Franco (Javier Vidal) se sienten cómodos, simplemente se dejan llevar, como lo hicieron cuando Mina (Caridad Canelón) propuso que vivieran juntos los tres. No obstante, Mina ahora no se siente satisfecha y precipita un desenlace, porque el amor en trío no es su especialidad y lo ha comprobado en cuerpo y alma.

La mosca dorada

El 2011 fue crucial para la fundación Rajatabla. Perdió a su líder Francisco Alfaro, el 26 de julio, tras haber sustituido a Carlos Giménez desde el 27 de marzo de 1993. Y así William López asumió la presidencia de la institución, fundada el 28 de febrero de 1971, bajo los aleros del Ateneo de Caracas que comandaba María Teresa Castillo.
Tras declarar públicamente que a Rajatabla no la raja nadie, mientras vivan sus fundadores y los apoyen las nuevas generaciones de artistas venezolanos, López prometió que durante su gestión generará una serie de eclécticos espectáculos y además ejecutará diversas tareas artísticas con la comunidad caraqueña. Y debutó con la producción de La mosca dorada, montaje de graduación de la XXI Promoción de Taller Nacional de Teatro (TNT), la cual lleva el nombre de Francisco Alfaro, homenajeando así a quien fuera uno de los fundadores de la agrupación.
La mosca dorada, que ha retornado al edificio Rajatabla, en el traspatio de Unearte, tras su estreno el pasado 16 de diciembre, es un ambiciosa muestra experimental, creada por Rufino Dorta a partir de los textos El porvenir está en los huevos y Jacques o la sumisión del dramaturgo rumanofrancés Eugene Ionesco, uno de los padres del absurdo teatral.
Está maceración de obras ionescanas fue realizada por Carlos Giménez antes de su mutis y rescatada de los archivos de Rajatabla por el director Dorta, quien así definió la esencia metafórica de la pieza como “un arriesgar, creer, soñar… sentir que hay algo porque luchar en la vida, y nunca encogerse de hombros ante la mediocridad y jamás seguirle el juego a los conformistas que se sienten satisfechos del mundo en que los hacen vivir”.
El espectáculo, desarrollado durante 60 minutos en el espacio central de la sala Rajatabla y con el publico en dos costados, reproduce una alba atmosfera hospitalaria, donde los actores-pacientes son sometidos a un régimen feroz de disciplina carcelaria, mientras realizan tareas de readaptación a “la vida civilizada”. Todo a un ritmo endemoniado y en medio de la estridencia musical (creada por Jerry Maneiro) que no permite sosiego alguno. La violencia aunque sea sugerida o actuada siempre será violenta y estremece a la más diestra audiencia. Es una plausible búsqueda artística que únicamente es posible obtener con estudiantes que lo arriesgan todo y por eso no se puede ver sino en esos históricos fines de curso rajatablinos.
Participaron en esta producción: Peter Kutlesa, Karla Pravia, Heriberto Garcés, Arymel García, Nayandú Valencia, NatachaTamaño de fuente Pérez, Daniela Lo'Curto, Sarai Pérez, Weidry Meléndez, Meily Chang, Natalia Armas, Álvaro Durán, Franklin Valero, Luis Miguel Sánchez, Sandra Loaiza Irmiz Rosas, Antonio Ruiz, Chris Alexander Díaz, Naikelys Villasmil, y Ernestos Campos Urquía. El trabajo corporal y la asesoría actoral son de de Soraya Orta y Simona Chirinos. La iluminación es un aporte del versátil teatrero Ángel Pájaro, mientras Rufino Dorta suscribe la dirección general.
TNT
Con miras a formar más y mejores actores, Rajatabla, creó en 1984 el Taller Nacional de Teatro de las manos de Carlos Giménez. El TNT es, pues, una experiencia piloto en nuestro país, con sistema académico, libre y flexible que se ocupa de enseñar la expresión escénica en todos sus aspectos (teatro, danza, historia del arte, música, etcétera), y a través de un plan de estimulación constante al tallerista, se contribuye al proceso de crecimiento humano en base al desarrollo de las potencialidades creativas individuales.Los egresados a lo largo de 25 promociones son prueba de que la metodología rajatablina los ha capacitado para su ejercicio profesional

sábado, diciembre 31, 2011

Andy el gay prostituto llega a Caracas

Cumplió 22 años y sube al escenario del Teatro Trasnocho el próximo 20 de enero para encarnar a un personaje como Andy, arruinado por las drogas y la prostituciòn homosexual. Es Christian McGaffney (Caracas, 8 de abril de 1989), hijo de Ian McGaffney, de Liverpool, residente en Venezuela desde hace 37 años, y de la criolla Ana María Alvis. “Mis padres me dieron la libertad de escoger, desde pequeño, lo que siempre quise hacer. Desde el deporte hasta jugar con los hobbies que quería tener, algo muy importante para no tener bloqueos artísticos o personales a futuro, lo cual agradezco enormemente”, revela, vía Internet, desde la fría Madrid, uno de los protagonistas del espectáculo High (Alto).
-¿Como fue su vinculación con las artes escénicas?
- Mi influencia artística viene de la casa de mi abuelo, la cual está minada de libros desde abrir la puerta hasta llegar al baño más lejano. Mis abuelos me dieron una visión de vida que agradezco profundamente y que ha sido la base de mi educación. Aunque no puedo negar que mi primera gran fascinación artística fue la música. Mi tío, melómano desde joven, ha sido herramienta vital en mi proceso artístico. Desde The Beatles, que lo llevo en la sangre por mi papá, hasta King Crimson, desde despertarme con una pieza de Jethro Tull hasta llegar al colegio con la música de Héctor Lavoe a todo volumen. Siento que la música llenó espacios en mi vida y que gracias a ella, así no tenga fijación por ningún instrumento, es mi alimento antes de ir a grabar o a ensayar. Incluso, según la obra que ensayo en un determinado momento, la música que escucho va buscando una semejanza o algo que identifique el proceso de ensayos que llevo, de manera natural y con un enriquecimiento muy grande. Nunca fui de los que practicó a los cuatro años frente al espejo su discurso para cuando ganara un Oscar.
-¿Estudió otra profesión o esta dedicado de lleno a las artes escénicas?
- Comencé ejerciendo un papel en una serie de la productora Laura Visconti recién cumplido los 16 años, así que mientras cursaba el bachillerato, ya había dado mi primer paso dentro de las artes escénicas; una oportunidad sin duda única. Fue algo que no busqué, digamos que la oportunidad me llegó y yo fluí con ella. Al culminar mi bachillerato estaba grabando mi primera novela, y siendo este un medio tan inestable, decidí estudiar Economía en la Universidad Metropolitana, carrera que entre las tantas era la que más me atraía. Pues estaba equivocado. Llegué al cuarto semestre y me di cuenta que no era lo mío y que no iba a gastar energías en algo que no me retribuía un gusto por lo que hacía. Menos, teniendo las oportunidades que me estaba brindando el canal en aquel momento. Así que luego de varias conversaciones con mis padres decidí parar los estudios de Economía y concentrarme en lo que me gustaba. Desde pequeño siempre fui autodidacta, y con la ayuda de mis padres, comencé a adquirir libros de Stanislavski, Michael Chejov, Uta Hagen, Yoshi Oda, entre otros maestros actorales para conocer y profundizar sobre el trabajo que realizaba. Ahora mis planes a futuro en cuanto a los estudios van orientados a esta área.
-¿Que opinión o reflexión le merece la obra High (Alto)?
- High (Alto) es sin duda esa obra en la que esperas trabajar desde que entiendes la labor que realizas. Un texto magnífico y muy bien llevado por parte de Matthew Lombardo, quien además de saber lo que estaba escribiendo por haber vivido experiencias similares a las de Andy, mi personaje, también tiene el conocimiento literario/teatral que se necesita para mantener al público "enganchado" durante toda la pieza. La fe, la esperanza, la redención, la búsqueda de la verdad, del por qué y para qué estamos en este mundo, son algunos de los temas que se ven a simple vista en esta pieza. Sin contar de todo el sub-texto del cual el público se identificará a medida que los diálogos de estos tres personajes comienzan a emerger y a formar una fantástica y emocionante historia. Más que una reflexión, High (Alto) me ha llevado a revisar constantemente el propósito de por qué estamos y cual es la manera de llevar nuestras vidas. Una montaña rusa de emociones y vivencias que sólo acaban… cuando la obra termina.
-¿Qué pasa con su controversial personaje, cómo lo ha abordado o construido? ¿Satisfecho?
- Caer en el cliché del reto es necesario, ya que todos los personajes, pequeños o grandes, profundos o más ligeros, son un reto; sino por qué lo ejecutaríamos, ¿no? Mi personaje, un prostituto homosexual (no por decisión propia) y narcotraficante, no es el personaje que sin duda te presentan en cualquier obra. Andy es de estos jóvenes embotados de vivir, de no descansar, de no encontrar paz y de tal vez no querer encontrarla. A veces la vida, para algunos, pasa en un abrir y cerrar de ojos, para otros, para a los que verdaderamente le ha tocado duro, volver a abrir los ojos no es tan fácil como uno cree. "Requiem for a Dream" -en conjunto con un fondo musical de Placebo y Radiohead-han sido guías necesarias en el desarrollo de este personaje. Sin dejar a un lado la opinión de Luis Fernández, director de este montaje y cinéfilo irreparable. Todos tenemos secretos y momentos vividos que en algún momento salen a flote, pues para eso llegó High (Alto), para poder drenarlos en este personaje tan peculiar como ningún otro que haya vivido, porque que en los ensayos el vivir, disfrutar y dejar el intelecto a un lado es necesario para así poder soltar prenda a toda esta trama que te entusiasma desde que abres la boca para decir el primer texto de tu personaje. Satisfecho estaré cuando escuche tu opinión y la de los que asistan al montaje que estrenamos el 20 de Enero en el Trasnocho. Carlota Sosa, Luis Fernández, Rafael Romero y yo. Honrado estoy al sólo nombrarlos.
-¿Que reflexión hace sobre su personaje?
- Cuando te dicen: "La vida es una sola" y tu sigues de largo viviéndola, sin importar que has hecho, a quien has lastimado, que te has hecho a ti mismo durante tantos años, las locuras de joven y de no tan joven; todas estas "hazañas" que has superado durante tus días, no tienes remordimiento de voltear y ver que pasó, que te sigue pasando factura o qué te pasará luego. Simplemente sigues, una y otra vez en este círculo vicioso que llamamos vida. Pero cuando de verdad piensas que esto se acabó es que te das cuenta que ese dicho tan paternal, tan fastidioso y repetido, es la causa para que reflexiones sobre todo lo que ha pasado y lo que has hecho. Para que te des cuenta que lo que has cometido es una acción que tendrá una consecuencia. He pensado más seriamente en esos pequeños y no tan pequeños detalles capaces de hacerte desaparecer por completo. Andy tiene que hacerlo, y una de sus búsquedas, así el no quiera aceptarlo, es reconocer las circunstancias de su entorno. Capaz lo logra. Pero como te digo, Edgard, cada ensayo que realizamos, cada lectura que hago a solas, me deja reflexionando sobre Andy, sobre mí y sobre el mundo en el que vivimos.
-¿Qué más proyectos tiene para el resto del año 2012?
- Además de este proyecto, seguiré grabando la telenovela Natalia del Mar que ha sido muy satisfactoria ya que hemos logrado un rating altísimo. Esto tomará un par de meses más. Por lo tanto, grabar televisión y representar a Andy en High (Alto) irán de la mano. El Festival Iberoamericano de Bogotá está confirmado para marzo del 2012, lo cual es una gran noticia, ya que High (Alto) no ha sido producida en ningún otro país en Latinoamérica. Llevarla nosotros a este festival por primera vez, y en Español, es una satisfacción inmensa. No encuentro las palabras para describirla. Mi meta es irme a Nueva York, al finalizar la temporada en el Trasnocho, para estudiar en The Lee Strasberg Institute por unos nueve meses, quizás un año, y hacer audiciones para ver que oportunidades se presentan. Estudiar actuación a fondo es fundamental para mí y considero que Nueva York es el sitio indicado para hacerlo… mientras tanto me tocará volar en High (Alto).




miércoles, diciembre 28, 2011

El ganador es el teatro venezolano

La periodista Andreina Martínez Santiso, de El Nacional, publico en la edición del 28 de diciembre, un ponderado articulo sobre la temporada teatral caraqueña del año que culmina. Lo reproducimos aquí por considerarlo de importancia para la familia de los teatreros venezolanos. Espero que lo disfruten:

Desde que comenzó 2011, la cartelera teatral venezolana se ha mantenido nutrida con una oferta amplia que ha estado caracterizada ­como en los últimos años­ por las piezas comerciales.
Los estrenos y reposiciones de obras han permitido que el público acuda a las salas como una opción de esparcimiento y, menos a menudo, como parte de una búsqueda de reflexión.
La productora y responsable de la página web www.vayaalteatro.com, Jorgita Rodríguez, dice con alegría que ha llegado a publicar en el portal hasta 56 obras que se han presentado de forma simultánea en la ciudad, tanto en lugares tradicionales como no convencionales. "Ha sido un buen año, a pesar del penoso cierre de la sala del Teatro Luisela Díaz y del nulo apoyo gubernamental a los grupos que hacen vida teatral, que han tenido que salir adelante con sus propios medios".
El crítico de teatro Edgard Antonio Moreno-Uribe (E.A. Moreno-Uribe) aplaude que este año varios grupos se hayan decantado por la puesta en escena de piezas de autores venezolanos. "Tres de las mejores obras que vi son Diógenes y las camisas voladoras de Javier Vidal, Petroleros suicidas y Como vaya viniendo, ambas de Ibsen Martínez. Son grandes textos porque hay una búsqueda en la historia contemporánea del país para teatralizar. Además, las actuaciones fueron maravillosas".
Luigi Sciamanna, que actuó en Informe sobre la banalidad del amor, considera que el proyecto Centenario de Tennessee Williams que se llevó a cabo en el Trasnocho Cultural fue muy importante, porque a su juicio es necesaria la revisión, aproximación y divulgación de un autor tan agudo, amargo e incómodo. El intérprete destacó, además, la dirección de Moisés Guevara en Diógenes y las camisas voladoras y el trabajo de belleza plástica que se hizo en Paria, del teatro La Bacante.
Moreno-Uribe incluyó entre los momentos más importantes de 2011 la interpretación de Mariaca Semprún en Un informe sobre la banalidad del amor y en La novicia rebelde; y el Festival de Teatro de Caracas, organizado por la Alcaldía Metropolitana a través de Fundarte. "Para mí fue el evento del año. Me sorprendió gratamente. Fue un fenómeno de público. Después de muchos años, volví al 23 de Enero, al Teatro Cristo Rey, que fue reinaugurado para la función que ofreció Mimi Lazo de El aplauso va por dentro".
El director del grupo Skena, Basilio Álvarez, piensa que la reapertura del Teatro César Rengifo en Petare y del Teatro Principal en la plaza Bolívar, junto con la inauguración del Teatro de Chacao, marcaron 2001 de forma positiva. "Esas salas pertenecen a alcaldías que, aunque tienen ideologías y presupuestos distintos, también tienen sueños bastante semejantes. Qué alegría presentarse en estos dos polos opuestos de una misma Venezuela y sentir que el público es el mismo".
El actor Javier Vidal valoró la apuesta por la dramaturgia venezolana, por ejemplo, la nueva puesta en escena de clásicos como Acto cultural de José Ignacio Cabrujas y la celebración del festival de Fundarte. "Fue una verdadera fiesta, la gente podía recorrer las calles del centro. Fue una pequeña muestra de que se pueden hacer cosas así. Ellos demostraron que fueron capaces y operantes".
El protagonista de Diógenes y las camisas voladoras, sin embargo, cree que lo malo del evento es que no fue una iniciativa del Estado, sino de una sola alcaldía. "Lamentablemente, el lado negativo siempre se lo carga el régimen cultural que desprecia las artes. Es triste pensar que los mejores espectáculos de teatro que se presentan en el Teresa Carreño son los del Gobierno. La Compañía Nacional de Teatro es un ente que no ha asumido su papel".
La actriz Carlota Sosa considera que, a pesar de que ha aumentado la oferta de producciones teatrales, son pocas las obras que tienen calidad: "Se hace mucho, pero no todo es bueno. Hay mucha matadera de tigre. También pongo en duda que ha aumentado el público, como dicen algunos. Cuando yo trabajaba en el Teatro Nacional todas las funciones estaban full. Ahora creo que la asistencia a las salas es moderada. No son llamados masivos".
El director del Teatro del Contrajuego, Orlando Arocha, coincide con Sosa: "Creo que fue un año un poco extraño, se caracterizó fundamentalmente por una baja en la creación. Me hubiera gustado ver nuevas escrituras. El teatro comercial se incrementó mucho y el de arte se vio disminuido. A pesar de eso, los grupos demostraron que no paran. Me pareció interesante Machete caníbal de Río Teatro Caribe. Pero me hace falta un movimiento teatral más consistente, con el que el público tenga las posibilidades de moverse entre varias opciones".
Tablas de luto
El teatro venezolano perdió este año a grandes hacedores. Para Basilio Álvarez, ésta es la nota más triste de 2011. "Perdimos al actor Francisco `Paco’ Alfaro de Rajatabla, luchador de utopías y maravillas. También a Alfredo Sandoval, actor de miradas y guiños, señor presidente de irreverentes discursos. No puedo dejar de lado a Gilberto Pinto, mordaz, directo, luchador y creador de una generación que inventó el camino; ni a Isaac Chocrón, el todo por el todo, base de nuestro propio crecimiento, fundador del Nuevo Grupo y gerente de una compañía nacional que llegaba a públicos populares con llenos en todo el territorio. Se fue también Pepe Gómez Fra, el gran escenógrafo de imágenes poderosas y contundentes, que nos enseñó que con la escenografía también se potencia una idea. Tantos hombres de teatro que fueron imprescindibles y necesarios, aunque jamás se lo creyeron", expresó el fundador del grupo Skena.

Andreina Martínez Santiso




domingo, diciembre 25, 2011

¿Peligra el teatro en Bogotá?

El teatrero colombiano Sandro Romero Rey da la voz de alarma ante una crisis que puede hundir al teatro comercial de su país. Publicó, el pasado 24 de diciembre, en su blog “Contra Escena”, que inserta El Tiempo, de Bogota, el articulo El teatro en el teatro dentro del teatro”, el cual consideramos importante que lo conozcan nuestros lectores. Aquí lo tienen y que se diviertan:
-Estoy muy preocupado por el futuro del teatro comercial en Colombia. El teatro que hemos hecho toda la vida, ése que se ha financiado “con las uñas”, siempre se mantendrá, puesto que “con las uñas” ha sido la mejor manera de mantener viva una tradición, una terquedad, una necesidad, un capricho. Pero el teatro que se hace con el firme propósito de ganar dinero, tanto para sus actores como para quienes lo producen, cada vez es más difícil mantenerlo en pie. No nos digamos mentiras: a nadie le hace falta el teatro. Y me parece que está muy bien así. Peor para los que no lo necesitan. A mí nunca me ha hecho falta ir a la Luna o simplemente montar en globo, pero me imagino que, si lo hubiese hecho, hubiese sido un mejor ser humano, más curtido, más valiente o, por lo menos, más curioso.
Hace poco, el actor Humberto Dorado nos contaba a un grupo de amigos que, cuando estuvieron consiguiendo el dinero para el montaje de Hamlet con el Teatro Nacional en el año 2005, muchos de los posibles empresarios que financiarían la empresa les preguntaban que si esa obra era conocida. No. El teatro no le hace falta a nadie. Ni a los ricos ni a los pobres. A mí sí, porque uno se crea sus propias adicciones en la vida y gracias a ellas sobrevive, más feliz o más ausente, pero con un asidero confiable antes de caer para siempre en el abismo.
Leo la opinión de un lector en la edición digital del diario El Espectador: “Yo ya no regalo libros. Creo que ya no le dicen nada al 99% de la población…” Y me imagino que lo dirá con conocimiento de causa y seguramente hoy, 24 de diciembre de 2011, se emborrachará feliz en su casa y recibirá de regalo, qué se yo, una camisa de cuadros, un teléfono celular, una petaca de cervezas, fuegos artificiales, un dardo de fina punta. No. Los libros no los necesita el 99% de la población. Mucho menos la tontería de unos señores muy serios que se maquillan todas las noches para repetir textos aburridísimos y tratar de ser hermosos o, en el peor de los casos, poéticos.
En estos tiempos que corren, donde son más importantes las balas o las vuvuzelas, la transformación de un espacio en una nueva dimensión de formas, la sensibilización de la conciencia a través de la provocación o el éxtasis son, a no dudarlo, manipulaciones para acabar con el insomnio más enquistado.
Qué le vamos a hacer. Por eso, cuando nos encontramos con excepciones que confirman la temible regla, nos sentimos tan felices o, por lo menos, tan protegidos de los embates de la mala fortuna, que nos dan unas inmensas ganas de salir bailando por las paredes, como en algún viejo filme del olvidado Fred Astaire.
Decía el recientemente desaparecido ex presidente de la República Checa Václav Havel, en un artículo de 1997, reproducido por el diario El Tiempo: “Así que el drama de la política exige no un público, sino un mundo de actores”. El texto titulado “La política como teatro”, comienza con una idea similar a la que intento en estas líneas navideñas: Havel reflexiona acerca de aquellos que le cuestionan el hecho de haberse dedicado a la dramaturgia y luego a la política. Al parecer, el teatro es algo “poco serio” para ser valorado por un político. En este sentido, no estamos en Colombia muy lejos de los reproches de los checos fundamentalistas. Y me imagino que así piensan también en las tribunas públicas de Noruega, de Turquía, de Venezuela, de Estados Unidos de América. El teatro es eso: teatro. Es decir, suplantación, mentira, falsedad, impostura.
¿Nada de ello ocurre en los foros políticos? Bueno, no era de eso que quería hablar. Pero si miro el Canal Institucional de la Televisión colombiana, si miro el funcionamiento de los senados, de las cámaras de representantes, no puedo dejar de pensar en la suplantación, en la mentira, en la falsedad, en la impostura que tanto le imputan a los escenarios.
Pero me desvío. Hace un mes estuve en Buenos Aires. Entre ires y venires, asistí a dos representaciones teatrales, en dos salas distintas de la Calle Corrientes. La primera, una obra titulada Estado de ira, escrita y dirigida por Ciro Zorzoli. En ella, un grupo de actores ensaya, entre bambalinas, una puesta en escena del drama Hedda Gabler de Ibsen. El montaje es una fiesta total. Es una fiesta para nosotros, espectadores, pero una tragedia terrible para los personajes, que deben resolver la emergencia de remplazar a última hora a la actriz protagonista. Me imagino el texto de Zorzoli: no existe, no debe existir. El texto real está sobre el escenario y es, simplemente, la obra de Ibsen como excusa. Pero el contrapunto genial de los actores (en especial, de la protagonista, Paola Barrientos) convierte el asunto en un verdadero carnaval sin góndolas ni marimondas. En realidad, nunca entendí del todo porqué la obra se llamaba Estado de ira. Estamos ante una pieza de aquello que se llama “teatro dentro del teatro” en la que, como lo indica la expresión, una representación escénica es el tema de la misma. Pero hay algo más, y a ello es que intento referirme con el título de esta nota: en el fondo, es el teatro, como tema, como forma, como dictamen, el que está nadando por encima de la anécdota de la representación misma. De allí que el título, Estado de ira, no esté tan lejos de mi comprensión, sino que se aferra al fondo de mis dudas. Es ese “estado de ira” de la representación escénica el que se convierte en el protagonista del juego, de tal suerte que una simple comedia se puede transformar en el pretexto para que la reflexión sea, en realidad, el epicentro de la diversión. La ira de Hedda Gabler se vuelve el estado de ira de quienes la representan. Y en nosotros, sus testigos, en estado de dicha.
Un par de días después, estuve viendo la puesta en escena de Hamlet del ya legendario actor y director Juan Carlos Gené. En un espacio irregular, con una tumba al centro del escenario dominándolo todo (espero que Gené no haya tenido que sufrir lo que sufrió Dorado y su ejército colombiano para montar la tragedia…), los actores reproducen el drama de Shakespeare donde, como-se-sabe (bueno, es un decir), el juego de la representación se convierte en estrategia para la venganza. La obra de teatro que monta el joven Hamlet (“El asesinato de Gonzago”), para desenmascarar a su madre y a su tío, se convierte en el motor de los acontecimientos y, de alguna manera ayuda, no a resolver el asunto sino, en realidad, a demostrar lo mal director que puede ser el buen príncipe. Nadie le dijo a Hamlet que el teatro no servía para nada. Sin embargo, él recurre a la representación para poner en evidencia a los asesinos de su padre.
En la antigüedad, hay un drama parecido: Electra y Orestes, al darse cuenta de que su madre Clitemnestra ha asesinado a su padre Agamenón para casarse con el tío Egisto, deciden, no inventarse una obra de teatro para denunciar el acto, sino que simplemente sacan sus dagas y acaban con los criminales. Santo remedio. El teatro no sirve para nada. Pero, por lo visto, el crimen mucho menos, porque el pobre Orestes termina condenado toda una tragedia después, huyendo de las fuerzas de la culpa.
¿Para qué volver a montar Hamlet, en pleno siglo XXI, si a nadie le parece importante ni necesario? De nuevo, es la necesidad de la impostación. De reflexionar sobre el artificio, utilizando el teatro dentro del teatro como medio, como telón de fondo y forma, como rompimiento.
En estos días, el director y dramaturgo colombiano Pedro Miguel Rozo revisitó Hamlet, en una versión desmadrada, para los estudiantes de último año de la Academia Superior de Artes de Bogotá. Allí, “el-teatro-en-el-teatro-dentro-del-teatro” era más que evidente: ya no estábamos ante Hamlet, príncipe de Dinamarca, sino ante Hamlet, príncipe de Cundinamarca y, ante los restos de una escenografía de detritus de San Victorino, se representaba el juego donde Shakespeare era un pre-texto para mostrar las urgencias más profundas de su “metteur en scène”.
Sí. El teatro es un tema y, al mismo tiempo, es el tema dentro de un tema, es una reflexión dentro de un juego, dentro de un síntoma, dentro de un vago remedio. Al que no quiere caldo se le dan una, dos, tres, múltiples tazas para reflexionar sobre lo inútil, sobre lo vago, sobre lo insulso, sobre lo que no le hace falta a nadie. Qué más da. A eso vinimos a este mundo. A perder gloriosamente el tiempo. No solamente a comprar teléfonos celulares.
Termino estas líneas recordando la reapertura del Teatro Odeón, antigua sede del Teatro Popular de Bogotá. Estuve el sábado 22 de octubre pasado y me sentí, realmente, feliz. Ese lugar, hecho ruinas, que antaño fuese un templo sagrado para todos los que lo visitamos y lo actuamos, entre 1968 y finales del milenio pasado, es ahora un ave fénix que mueve sus alas lleno de propuestas artísticas propias de nuestros tiempos desencajados. ¿Que ya no hay un escenario? Claro que lo hay. Todo el Odeón, el espacio Odeón, es un gran teatro reinventado por Tatiana Rais y su ejército de colaboradores. Quizás ni ellos mismos lo sepan, porque son muy jóvenes, pero ese espacio, antes de que fuese TPB, fue sede del teatro de la Universidad de América, que oficiase mi buen tío don Bernardo Romero Lozano, para luego convertirse en el hogar del Teatro El Búho, es decir, la prehistoria de nuestra escena, casa de los inútiles gestores de lo que luego sería Pensión para solteros, La mandrágora, La posadera y tantas y tantas obras que luego se convertirían en parte de nuestro repertorio personal y vital.
Aún recuerdo, muy niño, visitando el TPB para ver Los fusiles de la madre Carrar, Las sillas o El Tartufo. Llegar al TPB era llegar a un territorio especial, donde la maravilla de la representación en vivo se nos venía encima y nada podía remplazarla. Luego sería I Took Panama y el Delito, condena y ejecución de una gallina y, qué se yo, tantos títulos que no puedo enumerar completos porque el teatro no sirve para nada y puedo correr el riesgo de perder el espacio. Pero, por fortuna, hay otros tercos que mantienen la mecha encendida. Hay otros empecinados que les da por resucitar a los muertos y abrir de nuevo las puertas del Espacio Odeón para que sigamos perdiendo el tiempo, para que le digamos a los que tienen otros asuntos más urgentes que frescos, que nos dejen vivir, que de pronto, cuando quieran maquillarse el alma y convertirse por un rato en una parodia de sus propias sombras, se den una pasada por allí. Quizás no descubran a Hamlet, pero se darán cuenta de cómo se están poniendo los cimientos, sobre nuestras bellas ruinas, de lo que será el arte de la nueva arcadia.
Sandro Romero Rey




jueves, diciembre 22, 2011

¿La política enemiga del teatro?

Un parte del lúcido pensamiento del dramaturgo Václav Havel, ex presidente de la República Checa, fallecido el pasado domingo, esta presente en este artículo que reproducimos con inmenso placer, esperando que los lectores lo analicen y saquen sus propias conclusiones.
-Hace poco leí un artículo titulado La política como teatro, una crítica de todo lo que he tratado de hacer en política. Argumentaba que en la política no hay lugar para un ámbito tan superfluo como el teatro. No hay duda de que en los primeros meses de mi presidencia algunas de mis ideas mostraron más talento teatral que previsión política. Pero el autor se equivocó en una cuestión fundamental: no entendió el significado del teatro ni una dimensión crucial de la política.
Aristóteles escribió una vez que todo drama o tragedia requiere un inicio, un desarrollo y un final, con un antecedente que siga a un precedente. El mundo, vivido como un ambiente estructurado, incluye de manera inherente la dimensión dramática de Aristóteles, y el teatro es una expresión de nuestro deseo de una manera concisa de captar este elemento esencial. Una obra de no más de dos horas siempre presenta, o tiene la intención de presentar, una imagen del mundo y un intento de decir algo sobre él.
Una definición de la política sostiene que es la conducción, la preocupación y la administración de los asuntos públicos. Obviamente, la preocupación por los asuntos públicos significa preocupación por la humanidad y el mundo, lo que requiere un reconocimiento de la autoconciencia de la humanidad en el mundo.
No veo cómo un político puede lograr esto sin reconocer el drama como un aspecto inherente al mundo visto por los seres humanos, y por lo tanto como una herramienta fundamental de la comunicación humana.
La política sin un principio, un desarrollo y un final, sin exposición ni catarsis, sin gradación ni capacidad de sugestión, sin la trascendencia que desarrolla un drama real, con personas reales, para dar un testimonio sobre el mundo es, en mi opinión, política castrada, coja y desdentada.
No siempre consigo practicar lo que predico, pero trabajo por una política que sabe que importa qué es lo primero y lo que le sigue, una política que reconoce que todas las cosas tienen una secuencia y un orden adecuados. Por encima de todo, es una política que se da cuenta de que los ciudadanos -sin teorizar, como lo hago ahora- saben perfectamente si las acciones políticas tienen una dirección, estructura, una lógica en el tiempo y el espacio, o si carecen de estas cualidades y no son más que las respuestas circunstanciales al azar.
En un escenario limitado, con poco tiempo y figuras u objetos de utilería limitados, el teatro dice algo sobre el mundo, sobre la historia, sobre la existencia humana. Explora el mundo con el fin de influir en él. El teatro es siempre tanto símbolo como abreviación.
En el teatro, la riqueza y la complejidad del ser se comprimen en un código simplificado que intenta extraer lo esencial de la sustancia del universo y de transmitirlo a su público. Esto, de hecho, es lo que las criaturas pensantes hacen todos los días. El teatro es simplemente una de las muchas formas de expresar la capacidad humana de generalizar y comprender el orden invisible de las cosas.
El teatro también posee una habilidad especial de aludir a múltiples significados y transmitirlos. La acción que se muestra en el escenario siempre irradia un mensaje más amplio, sin que necesariamente deba ser expresado en palabras. Se trata de un fragmento de vida organizado de una manera que quiere decir algo sobre la vida en su conjunto. El carácter colectivo de una experiencia teatral no es menos importante: el teatro siempre presupone la presencia de una comunidad (actores y público) que lo vive como experiencia.
Todas estas cualidades tienen su contraparte en la política. Un amigo dijo una vez que la política es "la suma de todas las cosas concentradas". Abarca derecho, economía, filosofía y psicología. Inevitablemente, la política es también teatro -el teatro como un sistema de símbolos que se dirige a nosotros como un todo, como individuos y como miembros de una comunidad, y da testimonio a través del evento específico en el que se encarna, para los grandes acontecimientos de la vida y el mundo, mejorando nuestra imaginación y sensibilidad-. No puedo imaginar una política exitosa sin conciencia de estos elementos.
Los símbolos que emplea la política son teatrales por naturaleza. Los himnos nacionales, las banderas, los adornos, los festivos no significan mucho por sí mismos, pero los significados que evocan son instrumentos de la imagen que una sociedad tiene de sí misma, herramientas para crear conciencia de la identidad y continuidad sociales. La política también está cargada de símbolos en otros aspectos menos visibles. Cuando el Presidente de Alemania visitó Praga poco después de nuestra Revolución de Terciopelo, el 15 de marzo de 1990 (el aniversario 51 de la ocupación del territorio checo por parte de los nazis), no tuvo que decir mucho, porque el hecho de su visita en ese día lo decía todo. Igualmente auspicioso fue cuando el Presidente francés y el Primer Ministro británico visitaron el país en el aniversario del Pacto de Múnich.
Los actos políticos simbólicos se asemejan al teatro. También implican alusión, multiplicidad de significados y capacidad de sugestión. También retratan una realidad resumida, estableciendo una conexión esencial sin ser explícitos. Y también cuentan con un marco ritual de aceptación universal que resiste el paso del tiempo.
Incluso los escépticos no pueden negar un aspecto de teatralidad en la política: la dependencia de la política de los medios de comunicación. Muchos políticos estarían perdidos sin los entrenadores que les enseñan técnicas de actuación ante una cámara. Todos los políticos, incluidos los que desprecian el teatro como algo superfluo, algo que no tiene cabida en la política, sin querer se convierten en actores, dramaturgos, directores o actores.
El importante papel que juega una sensibilidad teatral en la política tiene doble filo. Quienes la poseen pueden llevar a la sociedad a realizar grandes obras y fomentar la cultura democrática, el coraje cívico y un sentido de responsabilidad. Pero también pueden movilizar los peores instintos y pasiones, fanatizar masas y conducir a las sociedades a un infierno. Recordemos los gigantescos congresos nazis, las procesiones de antorchas, los discursos incendiarios de Hitler y Goebbels, y el culto de la mitología alemana. Difícilmente podríamos encontrar un abuso más monstruoso del aspecto teatral de la política. Y hoy en día -incluso en Europa- hay gobernantes que utilizan herramientas del teatro para despertar el tipo de nacionalismo ciego que conduce a la guerra, la depuración étnica, los campos de concentración y el genocidio.
Entonces, ¿dónde está el límite entre el respeto legítimo de la identidad y los símbolos nacionales, y la música diabólica de los magos oscuros y flautistas de Hamelin? ¿Dónde terminan los discursos apasionados y comienza la demagogia? ¿Cómo podemos reconocer el punto más allá del cual la expresión de la necesidad de una experiencia colectiva y rituales de integración se convierten en manipulación maligna y un asalto a la libertad humana?
Aquí es donde vemos la gran diferencia entre el teatro como arte y la dimensión teatral de la política. Un espectáculo teatral demencial escenificado por un grupo de fanáticos es parte del pluralismo cultural y, como tal, ayuda a expandir la libertad sin representar una amenaza para nadie. Una actuación demencial por parte de un político fanático puede sumir a millones en una calamidad sin fin.
Así que el drama de la política exige no un público, sino un mundo de actores. En un teatro, nuestras conciencias se tocan, pero la responsabilidad termina cuando cae el telón. El teatro de la política nos plantea permanentemente exigencias como dramaturgos, actores y público, apelando a nuestro sentido común, moderación, responsabilidad, buen gusto y conciencia.
Václav Havel