domingo, febrero 17, 2013

Caracas es puro teatro


En vísperas del Segundo Festival de Teatro de Caracas 2013, conviene recordar que la saga del teatro venezolano resulta imprecisa en sus orígenes. Algunos investigadores arrojan mínimas luces en medio de confusas cronologías de espectáculos y puntualizan que todo comenzó el 24 de junio de 1594, mientras otros, con mentalidades menos coloniales, lo ubican durante la tercera república, cuando el general Simón Bolívar firmó una serie de decretos que regularizaron la vida teatral en Caracas.
Sea, pues, con más de 500 años a cuestas o con escasos 200, en este siglo XXI,  al comenzar la segunda década, se dio un reventón artístico nunca antes visto, protagonizado por las autoridades políticas y los teatreros, además de los espectadores. Con el lema “Lo tuyo es puro teatro” se reactivó la escena, lo cual consistió en la recuperación de los espacios públicos y de las salas emblemáticas de la ciudad, gracias a las políticas del Gobierno Bolivariano, a través de la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital.
Todo eso permitió la realización, del 11 al 25 de noviembre de 2011, del Festival de Teatro de Caracas (FTC), evento que contó con la participación de 80 agrupaciones de Venezuela (44 de Caracas y 36 del interior del país), para más de 160 funciones. Eran no menos  de 600 actores para los escenarios de 13 salas de teatro, ocho espacios públicos recuperados (bulevares, plazas y parques) y 30 comunidades de las parroquias del Municipio Libertador.
En el marco de ese primera edición del FTC destaca la rehabilitación, reapertura y revitalización de los teatros Nacional, Municipal, Principal y Cristo Rey.
 La Plaza Diego Ibarra, uno de los espacios recuperados, fue la sede de la Ciudad Teatro y ahí todas las comunidades caraqueñas pudieron disfrutar de foros, talleres, presentaciones de libros, performances y más de 20 conciertos en su tarima central. ¡Un verdadero fenómeno de público nunca antes visto!
Mirada al 2011
En medio de un complejo panorama de incertidumbres y contradicciones para la sobrevivencia del arte escénico criollo, en Fundarte, las manos culturales de la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital, se planificó y materializó, pues, una muestra del teatro contemporáneo, ese que estaba en cartelera o en despensas de los teatreros, y fue así que se puso en marcha, el FTC 2011, el cual se inició con Seguimos o paramos, espectacular montaje de sainetes venezolanos, que dirigió Ibrahim Guerra, y todo culminó con La cantata del rey Miguel, creada por Tomás Jurado Zavala y Carlos Arroyo con el Teatro Negro de Barlovento. ¡Nunca antes se vio tantos montajes con sus ansiosos espectadores!
Fue un evento con las más importantes piezas teatrales representadas durante los últimos 30 años, además de ser un encuentro con exhibiciones del mejor  teatro de calle, gracias a la participación de las comunidades y agrupaciones no convencionales.
El FTC 2011 (cobraron 5 bolívares por cada boleto) arrojó cifras como 70 mil espectadores en salas, 18 mil en la calle y 10 mil en las comunidades, 1200 en Unearte y 100 mil en Ciudad Teatro.
Gracias, pues, al funcionario Freddy Ñañez  (presidente de Fundarte), el bálsamo teatral bajó la presión no solo a la ciudadanía. A las agrupaciones les cancelaron sus honorarios y algunas fueron invitadas a exhibirse en una mini muestra que se hizo posteriormente con motivo del Celac, vital evento de geopolítica latinoamericana.
Hay, pues, teatro vivo en esta Venezuela que sin miedo avanza en la centuria XXI.
¿Seguimos o paramos?
 En el momento perfecto y en el sitio indicado. Eso hizo el teatrero Ibrahim Guerra al inaugurar a las 7PM del 11 de noviembre, en el Teatro Municipal, el Festival de Teatro Caracas 2011 con inteligente y sentimental espectáculo que rescató y reivindicó al sainete criollo, la comedia popular venezolana, semilla del desarrollo del teatro nacional a lo largo del siglo XX, ese mismo que ahora avanza con sus luchas sociales en la actual centuria en pos de una expresión estética de acuerdo con los tiempos que vivimos.
¿Seguimos o paramos? fue un espectáculo creado especialmente por Guerra, apuntalado en diestro elenco y con el apoyo del veterano actor y cantante Cayito Aponte, a partir de textos escogidos de Leoncio Martínez (El salto atrás), Rafael Guinand, Andrés Eloy Blanco (Soneto de la rima pobre), Aquiles Nazoa (Exaltación del perro callejero) y Francisco Pimentel, utilizando además música cañonera, valses y pasodobles y el rucaneo que interpretó el conjunto Los Antaños de San José, para ubicar al montaje en los años de la dictadura del Benemérito Juan Vicente Gómez.
Guerra optó por tomar el camino del sainete porque sus autores no solo satirizaron los vicios de esa Venezuela, en Caracas especialmente, que se negaba a luchar por el progreso y que no conseguía salir del sopor del gobierno fuerte y de un cierto miedo ante la irrupción de una democracia que ya asomaba en el horizonte.
El espectáculo era el ensayo de unos actores, acosados por apuros económicos y retos existenciales, quienes interpretaban al delicioso sainete El salto atrás, donde Martínez advierte y fustiga las costumbres racistas y clasistas de una incipiente clase media, que no quiere aceptar su pasado y pretende purezas de linaje. Una vez más, la crítica inteligente de Martínez se exhibió airosa y demostró su  presencia y continuidad también en esta segunda década del siglo XXI, cuando hay una sociedad empeñada en defender y acentuar los derechos humanos, sin negociaciones maniqueas. Tenía un colofón sobre las vicisitudes del artista, especialmente sus penurias financieras, y sus anhelos de amar, porque saben que sin amor es imposible hacer arte...y hasta vivir.
No podía faltar un "fin de fiesta" y la voz y desenfado actoral de Cayito Aponte animaron al público para que coreara sus canciones y movieran también el esqueleto.
Esta apertura festivalera y preñada de venezolanidad contó además con la entrega muy profesional de los comediantes José Luis Useche, Karina Velásquez, Yalitza Hernández, Iliana Hernández, Ivor Muñoz, Julio Liendo, lula Bertucci, Walter Andrés y la participación del niño Sebastián Bretón, entre otros.
Mimí en el 23 de Enero
Entre las sorpresas artísticas del FTC 2011 estuvo Mimí Lazo (Ana María Lazo, Caracas, 23.11.54), actriz y exitosa productora de espectáculos, quien fue al teatro Cristo Rey, del 23 de Enero, para predicar la necesaria lucha reivindicativa de las mujeres venezolanas con su monólogo El aplauso va por dentro, escrito y dirigido por Mónica Montañés y Gerardo Blanco, en la sala de conciertos del Ateneo de Caracas, desde el 7 de junio de 1996.
Ahí plasmó la historia de Valeria, divorciada y con dos hijos, y una carrera profesional en ascenso, mientras espera la llamada del hombre con el cual ya compartió algo más que una noche. Definió presente y futuro de su vida, el mismo día que cumplía 40 años. Transcurre su rutinaria clase de aeróbicos, y entre un ejercicio y otro, el espejo le ratifica la pérdida de la juventud, su miedo a la soledad, a darse cuenta que desde hace mucho sólo vive para los demás, y que solo lleva dentro...un silencioso aplauso por todo lo hace, como es luchar denodadamente para sacar adelante a su familia y conquistar un espacio decente dentro de la sociedad competitiva en que se desempeña; al tiempo que duerme sola y rumia frustraciones hasta que consiga que un verdadero hombre se fije en ella y la haga feliz, porque nunca pierde las esperanzas de amar recíprocamente.
Mimí y la autora Mónica lo que hicieron fue un llamado de atención a las féminas para que no decaigan en sus luchas particulares porque estén sin la compañía estimulante de un varón. Y por el contrario esperan que los hombres cambien más temprano que nunca y se den cuenta que son necesarios y que ellas los reclaman para sí y sus hijos, porque la patria necesita hogares estables, difícil tarea para hacerla bien y solas.
El espectáculo, donde participaba Luis Fernández (su esposo) como profesor de los aeróbicos, tenía atmósferas intimistas donde no faltaron satisfactorios momentos románticos, como cuando Valeria sueña y baila con su novio, pero también se torna ácido y cruel porque la desprecian y la dejan para el día siguiente. Ahí estaba la clase práctica de resistencia y lucha que Mimí imparte a sus compañeras de género cuando son abandonadas y están para hundirse. Aquello lo vimos el domingo 13 de noviembre, con la sala a reventar.
Ni complaciente ni frívolo
El teatro venezolano ha sido, es y será revolucionario. Sus artistas, sus dramaturgos y su oceánico público así lo han demostrado a lo largo de 200 años, aunque en ocasiones surgen detractores y enemigos encubiertos que tratan de asfixiarlo, de quitarle espacios, de desviarle los recursos del Tesoro Nacional que le pertenecen por ser una crítica manifestación cultural, y hasta han pretendido matar por hambre a sus hacedores. No es complaciente, ni frívolo, ni tampoco tarifado, ni servil; prefiere comerse las migajas del banquete antes que deshonrarse.
Hasta ahora nadie ha podido hacerlo claudicar ni desaparecer de los escenarios y el boom del mal llamado “teatro comercial” es muestra de cómo sus creadores si pueden sobrevivir gracias a su imaginación pero sin claudicar en su filosofía de denuncia contra  injusticias, contra desatinos gubernamentales y  exclusiones. La comedia aparentemente sosa o banal tiene su veneno dirigido contra el poder, porque el teatro es arma revolucionaria y por eso le temen o pretenden ignorarlos los poderosos. El teatro siempre ha estado en la acera del frente pero sin poner en tela de juicio su amor patrio.
El teatro no feneció ni siquiera ante el plomo de las pistolas adecas y copeyanas. Hay que recordar como el régimen de Rómulo Betancourt liquidó a tres teatreros- el actor, además de periodista  y educador, César Burguillos; Oswaldo Orsini, estudiante de arquitectura de la UCV; y el estudiante Reinaldo García, hijo de la actriz María García- quienes participaron en revoltosos alzamientos contra ese gobierno.
¡Historias e ideologías para ser analizadas!


sábado, febrero 16, 2013

Cayito Aponte taxista


José Ignacio Cabrujas afirmaba que Cayito Aponte era uno de los mejores actores del mercado teatral durante la década de los 80 y hasta soñó invitarlo a participar en uno de sus proyectos. Eso nunca se consumó en la escena…ni el espacio ni los tiempos venezolanos lo permitieron jamás.
Y recordamos esa anécdota, relatada sensiblemente por la productora y autora Iraida Tapias, porque hemos visto y disfrutado con la gran performance que Cayito Aponte desarrolla en el unipersonal Los taxistas  también tienen su corazoncito, excelentemente escrito y bien puesto en escena por Néstor Caballero (1951) y Vladimir Vera (1978), respectivamente, en la sala experimental de  CorpbancaBOD, donde hace temporada. 
A Los taxistas también tienen su corazoncito lo vimos por vez primera, hacia 1989, en la sala Horacio Peterson, con el actor Omar Gonzalo, bajo la égida de Rubén Rega. Pero Caballero, quien nunca queda satisfecho con lo que le revelan sus piezas desde la escena, siempre revisa y reescribe sus textos en pos de una perfección mayor, tal como lo hacía su amigo Rodolfo Santana, pero sin caer en el “obricidio”. Volvió a sumergirse en los meandros de Los taxistas también… y de ahí sacó otra obra, la cual  tampoco será la definitiva,  y se la entregó a la productora Jorgita Rodríguez para que la hiciera espectáculo.
Jorgita Rodríguez, pequeña de estatura, pero ambiciosa en sus proyectos, almorzó con el publicista y crítico Douglas Palumbo y el postre fue la invitacìón para  que Cayito Aponte se involucrara en el montaje; este, por supuesto, a sus 78 años no tiene miedo- nunca lo tuvo- al trabajo artístico y más si lo que le proponen le gusta o lo ha vivido. ”Le eché pichón, tras devorarme sus páginas”, dijo después en  charla con la prensa.
Es así que Los taxistas también tienen su corazoncito, en versión 2013, inició otra vez su periplo teatral, para enseñar lo que siempre fue: una hermosa y desgarrada historia de amor con final trágico; la parábola existencial del modesto taxista Rubén Sarmiento y la revolucionaria comunista Milagros Daza, otra saga digna de ser llevada al cine, ese que indaga en el pasado  para rescatar las claves de nuestra historia democrática.
Rubén Sarmiento entra a escena con una maleta  y busca, en  un semi abandonado  taller mecánico, los restos de su taxi ”Pepòn”, y ahí, en un santiamén, tras crear la básica ambientación, se desgrana su historia, apuntalada con la música venezolana de siempre, que va desde el 17 de octubre de 1945, en El Nuevo Circo, vísperas del derrocamiento del general presidente Medina Angarita, hasta la muerte de su esposa Milagros Daza, en los aciagos meses de 1962, tras evocar a Betancourt, Gallegos, Pérez Jiménez y el legendario Pedro Estrada, a quien le hizo una carrera al Palacio de Miraflores.
Caballero toma la historia venezolana y la ficciona para que su prédica ideológica y la metáfora estremezcan al público, las cuales en esta ocasión anudan las entretelas de los espectadores por la rigurosa composición del Rubén logrado por Cayito, utilizando la panoplia de un comediante que usa cuerpo, voz y su cansancio para crear tan hermoso espectáculo.
Cayito, veterano de muchas lides teatrales y operáticas, utiliza todos los recursos aprendidos y crea, esa es la verdad, a un ser de carne y hueso, enamorado de su país y enloquecido por los amores de la comunista Milagros, a quien conoció porque la llevó a Las veredas de Coche en una Navidad que jamás olvidará.
Deberían los profesores de actuación de Unearte, o de alguna de las escuelas de teatro que hacen vida en Caracas, solicitar de la productora Jorgita Rodríguez una clase de actuación con Cayito, porque así, en caliente, podrían aprehender de las técnicas y de los trucos que Cayito Aponte usa, además del mágico uso que hace de su aparato foniátrico. Él, por supuesto, estará feliz de ser tomado en cuenta por “los nuevos pichones” que tiene el arte escénico criollo.
El autor Néstor Caballero, por supuesto, sigue revisando los textos escritos, casi una veintena, y adelantando otros, además de una novela.

Vírgenes y ángeles de barisigua


  Nunca estudió artes plásticas ni en el liceo, porque fue reprobado en Educación Artística. Su inspiración  y  habilidad para tallar y pintar las obras  por las cuales ahora se destaca, son, al parecer, de origen divino, o simplemente una capacidad que logró desarrollar, aunque es creyente y practicante de la religión católica.
 Él es Danny Nava Chango (Borojó, Falcón, 14 de diciembre de 1965), reposado y discreto artista que exhibe “Las puertas del cielo” en el Centro de la Diversidad Cultural.  Reside en Caracas, pero desaparece para ir a ver su familia.
-¿Cuáles fueron sus estudios?
-Los que hacen todos los niños que viven en alguna población de Venezuela: primaria y bachillerato.
-¿Aprendió artes plásticas?
-No, nunca. Recuerdo que el profesor Molina me reprobó en Educación Artística. Llegué a la Universidad del Zulia para estudiar Derecho y deserté para trabajar en una tienda por departamentos, en Maracaibo, en labores de seguridad; pero al poco tiempo me fueron rotando por varias dependencias y llegué a la gerencia de display. Esa tienda cerró y regresé a Borojó, al lado de mi madre, para buscar el trabajo de la sobrevivencia, a como diera lugar.
-¿Ahí se dedicó a lo artístico?
-Sí, pero nunca pensé que me atraparía y que llegase a ser artístico. Todo comenzó en la casa de mi madre, Casta Chango de Nava. Tomé un cuchillo de la cocina  y me puse a tallar una figurita en un pedazo de barisigua, una madera característica de Falcón, dura y pesada cuando esta verde, pero liviana y cómoda para la talla, cuando se seca. Lo primero que hice fue una figura alada, una especie de angelito, como lo identificó mi mamá. Después hice varias mujeres, hasta tener unas 15 piezas.  Tuve que retornar a Maracaibo a comprar pinturas porque quería ponerlas bonitas o atractivas... para  venderlas. Así fue como comencé, pues venia la etapa de mostrarlas y negociarlas, tras hacerlas conocer de especialistas o críticos, además de los coleccionistas.
-¿En qué época?
-Hacia 1997 exhibí mis primeros trabajos en la Casa de la Cultura de Borojó y después en el Museo de Arte de Coro, pero no fue tan fácil llegar, antes pasó algo casi mágico o que nunca lo pensé, pero que se dio y me proyectó e hizo conocer a mis obras.
-¿Ayudaron los ángeles?
-Yo no sé, pero si fueron seres terrenales. Ocurrió,  que un promotor cultural de la Universidad Francisco de Miranda y Dora Lugo, quien para ese entonces dirigía al Museo de Arte de Coro, se detuvieron frente a mi casa en Borojó porque buscaban el negocio de artesanías de la familia Ferrer, ubicado en las inmediaciones. Tocaron a mi puerta  para preguntar por la dirección y mi mamá, que los vio cansados del largo viaje, porque venían de Coro, los invitó a tomar café. Entraron y se quedaron estupefactos cuando vieron unos ángeles  que tenía en la sala. Se entusiasmaron de tal  manera que pidieron los precios y como yo no estaba, pues optaron por tomarles fotos. Dora, que desde entonces es mi gran amiga, y el ciudadano que la acompañaba, se regresaron a Coro sin visitar a los Ferrer. Días después, estaba viajando al museo coreano para ver qué era lo que ellos me ofrecían. Así fue como comenzó todo. Había encontrado un trabajo, artístico además, el cual además me gusta mucho, porque de lo contrario no estaría haciéndolo.
-¿Satisfecho?
-Sí, he escuchado todos los comentarios posibles y sigo creando y exhibiendo gracias al apoyo del Centro de la Diversidad Cultural que me ha impulsado y donde tengo mi instalación más grande y más importante, “Las puertas del cielo”, la cual da su nombre a la exposición general, donde exhibo más de 18 piezas,  todas en barisigua policromática.
-¿Su temática es siempre lo religioso?
-Sí, mis ángeles y mis vírgenes. Hace un tiempo me ofrecieron que ilustrara una desfile de modas, acepté la oferta y participé, pero no repito esa experiencia, porque hay muchos buitres en ese medio.
-¿Cómo se inspira?
-Tengo un cuaderno cerca de mi cama donde anoto o dibujo algunos de mis sueños. Después cuando necesito inspirarme, pues lo reviso y  tomo lo que me interesa, lo llevo al mundo terrenal  o sea que lo  pinto o lo hago escultura.
8 vírgenes y tres santos
El depósito de los leños para la chimenea de  la quinta Micomicona (1937), convertida en sede del Centro de la Diversidad Cultural, en la avenida Zuloaga del sector Los Rosales, fue transformado en obra de arte, a instancias del presidente Benito Irady, por Denny Nava Chango a  lo largo del 2009. Y es la pieza básica de la sala de exposiciones: una instalación de caoba y de tallas en barisigua y pinturas, rotulada “Las puertas del cielo”. Sobre cómo transformó ese rectángulo, un hueco de  198x181x128 centímetros, en lo que es ahora, el artista cuenta que “Benito me convocó para que transformara ese espacio en algo apropiado  para  la sala de exposiciones de la institución. Vine, lo vi y tomé las medidas  y  le prometí a Benito que le haría una propuesta. Regresé después con la maqueta sobre lo que se podría erigir en ese lugar. A él le gustó mi proyecto y los contenidos que irían en ese espacio: un cajón o forro con cuatro  tablones de caoba y tallas, de barisigua pintadas, de ocho vírgenes y tres santos, y además muchos ángeles pintados. Y después de varias semanas de trabajo tenía listo  lo que se conoce ahora como “Las puertas del cielo”, por un comentario ingenuo de un niño. Ahí están los principales protagonistas de las parroquias caraqueñas: las vírgenes del Carmen, del Valle, la Candelaria, la Divina Pastora, la Mercedes, la Coromoto, la Guadalupe, la Chiquinquirá, y la Soledad; y los santos Pedro, Benito y José. Pero hay algo más: el centro del retablo  estará siempre ocupado por una talla alusiva a la festividad religiosa que se celebre en Caracas; se comenzó con el Niño Jesús, durante la Navidad y ahora es la Virgen de la Candelaria.






viernes, febrero 15, 2013

Godspell en Caracas después de 41 años


Levy Rossell, con los jóvenes Guillermo Dávila y Henrique Lazo, entre otros, la estrenó en la temporada caraqueña de 1972 con su agrupación Arte de Venezuela, en una vieja quinta de la Florida. Nos referimos a Godspell, un espectáculo músico teatral, que fue todo un fenómeno de público, hace 41 años, además de convertirse en uno de los semilleros de actores y cantantes más importantes del siglo XX, sin contar la sensibilización del público.
Ahora, en el Teatro de Chacao regresa esa obra, pero con otros actores y un montaje más moderno, desde el sábado 23 de febrero a las 8 p.m. Alejandro Torres, actor y cantante venezolano que en poco tiempo ha logrado despuntar con una bella voz en varias producciones musicales y teatrales, protagoniza este musical junto a grandes talentos juveniles, todos bajo la dirección de Armando  Álvarez.
Alejandro Torres es acompañado por Alí Rondón y Carlos David León que alternan como Judas; y el resto del grupo: Coquito, Julián Izquierdo A., Taba Ramírez, “Tico” Barnet, Natalia Román, Juls Sosa, Daniela Martínez, Natalie Rego, Vera Linares y Claudia Rojas.
Para Claudia Salazar Gómez, luego de producir con total éxito de crítica y de público La novicia rebelde, era la hora de montar su propia empresa y con Clas Producciones apuesta por este musical  cuyas escenas se presentan intercaladas con música contemporánea.
Las funciones son: domingo 24 de febrero a las  11 a.m. y 6 p.m.; viernes 1 de marzo a las 8 p.m.; sábado 2 de marzo a las 8 p.m.; domingo 3 de marzo a las 11 a.m. y 6 p.m.; viernes 8 de marzo a las 8 p.m.; sábado 9 de marzo  a las 8 p.m.; domingo 10 de marzo  a las 11 a.m. y 6 p.m.; viernes 15 de marzo a las 8 p.m. y sábado 16 de marzo a las 8 p.m. Finaliza la temporada el domingo 17 de marzo con doble función a las 11 a.m. y luego a las 6 p.m.
HISTORIA
Godspell es un musical con una estructura muy original, que se aleja de la trama tradicional. Se estructura a través de una serie de parábolas predicadas por Jesús y que son representadas por un grupo de personajes variopintos (originalmente 10 intérpretes). Utiliza la improvisación y referencias contemporáneas para ilustrar las enseñanzas de Jesús.
El título del musical es una síntesis del inglés americano que procede de "gospel" (evangelio) y "God Spell" (La Llamada de Dios), así como una forma arcaica de la palabra "gospel". John-Michael Tebelak escribió el musical en su etapa universitaria. Stephen Schwartz, por aquel entonces, no estaba ligado en forma alguna al proyecto, y la música de la producción que Tebelak realizó en la Carnegie Mellon University estaba compuesta por una canción de un miembro del reparto y viejos himnos episcopales interpretados por una banda de rock.
La única canción que ha sobrevivido de esta producción original es "By My Side" (música de Jay Hamburger y letras de Peggy Gordon). Sin obtener su título universitario, John-Michael Tebelak abandonó la universidad y llevó Godspell a Nueva York, donde se representó en el teatro experimental Cafe La MaMa, en el Off-Off-Broadway, durante dos semanas (se estrenó el 24 de febrero de 1971).
Unos pocos productores vieron el espectáculo y le dijeron a Tebelak que lo producirían con una nueva partitura. En este momento se produce la incorporación de Schwartz al proyecto. Schwartz, que había sido antiguo compañero de estudios de Tebelak, escribió la nueva música en cinco semanas, y el musical se estrenó el 17 de mayo de 1971 en el Off-Broadway.
Tras el estreno, la universidad concedió a Tebelak su título de graduación basándose en el éxito de su musical. Godspell alcanzó un gran éxito en su estreno y entre los años 1973-1974 se realizaron 15 producciones simultáneas del musical.
Entre otros lugares, el musical se ha representado en numerosas ciudades de Estados Unidos y en Paris, Ámsterdam, Hamburgo, Berlín, Melbourne, Sud-África (con uno de los primeros elencos interraciales del país) y Madrid, entre otras.
 Uno de los factores que más han contribuido a la popularidad y al éxito de Godspell es su versatilidad, que permite situar la acción en cualquier lugar según la creatividad del director: mientras que la producción original situaba la troupe de clowns que seguían las enseñanzas de Jesús en un patio de recreo abandonado, en siguientes montajes la acción se ha desarrollado en escenarios tan distintos como museos, aulas, un mundo apocalíptico, un teatro abandonado, incluso hasta en un McDonald´s.
Durante el 2007 una nueva producción de Godspell realizó una gira por el Reino Unido. Desde el año 2011 está presente en Broadway con funciones ininterrumpidas y protagonizado por actores muy reconocidos de la serie Glee.


sábado, febrero 09, 2013

Revolución de terciopelo


¿Cómo y por qué cayeron los regímenes comunistas de la URSS y de Europa Central? ¿Por qué se fragmentó la Cortina de Hierro? ¿Por qué tumbaron el Muro de Berlín?
No son fáciles, ni automáticas, ni tampoco  condensadas las respuestas para el público que tras acudir a la sala 1 del Celarg, atraído por el espectáculo musicoteatral Rock n’ Roll: La revolución de terciopelo,  de Tom Stoppard,  se haga tales interrogantes al culminar los 120 minutos de una intensa y estruendosa representación.
Se trata, pues, de una obra magistral que exige un mínimo de conocimientos históricos para digerirla y degustarla, sin ser un panfleto. También la audiencia puede no hacerse ninguna pregunta y salir a disfrutar algunas de las piezas rockeras que ha escuchado. Es un teatro polisémico capaz de atrapar a tirios y troyanos, porque es didáctico sin caer en el tedio.
Pero lo único cierto es que se está frente a  una inteligente adaptación, dirigida con rigor por Vladimir Vera, la cual cuenta con las actuaciones profesionales de  Javier Vidal, Elvis Chaveinte, Nattalie Cortez, Jesús Sosa, Gladys Seco, Domingo Balducci, Jan Vidal, Fabiola Arace y María Fernanda Esparza. En justicia los roles femeninos son más impactantes y subrayan el virtuosismo de las actrices, aunque los duelos actorales de Javier con  su hijo Jan avisan que el pichón será tan versátil como su progenitor con el breve paso del tiempo.
 Rock n’ Roll: La revolución de terciopelo (2006) cubre los años 1968 y1990, desde una doble perspectiva o escenarios claves: Praga  (República Checa), donde una banda de rock & roll acaba simbolizando la resistencia popular contra el régimen comunista, y la urbe universitaria de Cambridge (Reino Unido), donde el amor y la muerte moldean la vida de tres generaciones de la familia de un filósofo marxista.
 Va, pues, entre el final de la Primavera de Praga, precisamente cuando los tanques rusos invaden Praga y las revueltas estudiantiles se esparcen a nivel mundial, mientras el rock and roll es la música más escuchada en toda la cultura pop, y la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989
El montaje, sobrio y centrado en la tarima de los rockeros, es un viaje por casi un cuarto de siglo, a través de los ojos de una familia influenciada por la política, el arte pop y la música rock. Los espectadores posiblemente se montarán en las pasiones de estos personajes al ritmo de The Doors, Pink Floyd, The Rolling Stones, The Velvet Underground, U2 y Guns n' Roses, entre otras importantes agrupaciones musicales del momento. Todos estos éxitos son correctamente interpretados por una banda en vivo que dirige Mario Arace.
En síntesis, lo más elemental que los espectadores podrán concluir de Rock n’ Roll: La revolución de terciopelo,  es que ahí  se habla y se ejemplifican los peligros que asechan a los individuos o las sociedades cuando se   aferraran a un mito o una ideología como única causa vital, bien sea el comunismo o el capitalismo, ideologías que no han resuelto la vida de los pueblos que esclavizan, aunque sus intenciones sean otras.
¿Hay otras ideologías disponibles o una revisión humanista de las fracasadas para resucitarlas? Lo único cierto es que el capitalismo esta carcomido por el caótico cáncer de la deshonestidad de los banqueros que tienen más poder que los políticos mismos y juegan al caos para sacar ganancias pingües. Mientras que el marxismo no termina de resolver problemas teóricos y prácticos de los desarrollos industriales y  la distribución de las riquezas entre sus ciudadanos sin afectar los derechos humanos en la misma proporción que lo hace el capitalismo.
 Esta producción, con la cual la agrupación Teatro Forte abre su temporada 2013, contó con un depurado vestuario, cortesía de los estudiantes del Instituto de Diseño de Las Mercedes creado especialmente para esta oportunidad. Es una producción artística impresionante donde Gladys Seco se ha lucido como nunca antes lo hizo, permitiendo así que Vladimir Vera se ponga los pantalones largos de la dirección teatral.
¿Y cuándo la dramaturgia local nos muestra una pieza que revise la historia criolla de los últimos 50 años del siglo XX dentro de ese contexto que cambió al mundo con una suavidad que solo tiene el terciopelo?
Y mientras tanto, recordamos que Vaclac  Havel, líder de la revolución de terciopelo, decía, que un espectáculo teatral demencial escenificado por un grupo de fanáticos es parte del pluralismo cultural y, como tal, ayuda a expandir la libertad sin representar una amenaza para nadie.

Sin tesoro en "Profundo"


Honrar honra, predica José Martí. Y lo citamos porque es momento de reconocer y exaltar al Grupo Actoral 80, fundado hacia 1983, el cual se ha convertido en referencia obligada del buen teatro venezolano, gracias a las directrices de su fundador Juan Carlos Gené (Buenos Aires,06.11.29/ 31.01.12.) y por la paciencia y el trabajo constante de su actual director, Héctor Manrique, quien ha podido  aglutinar y ayudar a formar dos generaciones de comediantes y así ofrecerle al público una serie valiosa de espectáculos desprovistos de estridencias y siempre bien realizados. 
Al cabo de tres décadas, el GA80 lidera, pues, un movimiento artístico centrado en la programación de la mejor dramaturgia, nacional y foránea, al mismo tiempo que capacita a generaciones de artistas, y además es, desde hace unos años, “el musculo” del Festival Internacional de Teatro de Caracas.
Y en ese rescate  reivindicativo de los buenos textos venezolano, Manrique ha optado por escenificar algunas de las más memorables obras de José Ignacio Cabrujas (Caracas. 17.07.37 /Porlamar, 21.10.95) para así mantener vigente su memoria y su discurso sobre “la desesperada necesidad que siento en este punto de mi vida. No quiero engañarme ni engañar a los demás”, como lo dijo al cumplir sus primeros 50 años de vida.
Manrique, junto con su esposa Carolina Rincón, han producido cuatro piezas de Cabrujas: El americano ilustrado (2000), El día que me quieras (dirigida por Juan Carlos Gené en 2005), Acto cultural (2011) y ahora Profundo, para festejar además las tres décadas de la institución.
Profundo, estrenada por el mismo Cabrujas el 17 de mayo de 1971 en el teatro Alberto de Paz y Mateos, cuando lo gerenciaba El Nuevo Grupo, se muestra únicamente los días sábados y domingos, a las 4PM, en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural de Paseo Las Mercedes, con las actuaciones de los primeros actores Luis Abreu y Tania Sarabia y Violeta Alemán, junto a Prakriti Maduro, Angélica Arteaga y Daniel Rodríguez, bajo la dirección de Manrique, quien así ha completado tres piezas de un autor que logró dar forma escénica a un rico universo de valores y creencias nacionales con un lenguaje innovador y universal, como ha comentado Leonardo Azparren Giménez.
ESPECTÁCULO
La correcta elección que hizo Manrique del elenco, le facilitó la puesta en escena, en un acto de 94 minutos, cuyos personajes son viva representación de personajes populares venezolanos. El ritmo es ascendente y  logran un clímax inolvidable, por lo divertido de la situación y por  la mofa  desacralizadora que hace de las creencias religiosas, como es la visita de los padres terrenales de Jesús de Nazaret a la cueva donde se daría el famoso nacimiento en Belén, según citas de los Evangelios.
Este es uno de esos espectáculos que atrapa al espectador, el cual termina por meterse también en el hueco de la saga teatral, porque muy en el fondo de su alma, el también busca un tesoro para salir desde abajo.
Es sin lugar a dudas, uno de los mejores trabajos que le hayamos visto al director Manrique, donde se aprecia su preciso pulso con los actores y la creación de una densa atmosfera que termina por conmover por la ingenuidad de los personajes.
Son memorables las actuaciones de Sarabia y Abreu, pero la performance de Alemán es de premio, porque hasta usa un taconeo como solo lo consiguen las gitanas. Es valioso el crecimiento actoral de Daniel Rodríguez, otro de los comediantes formados en el GA80.
La iluminación exacta de  Profundo es de José Jiménez, el vestuario en grises y ocres de Eva Evanyi y la música original de Jacky Schreiberg, son también un fino complemento de esta histórica producción del GA80.
EL ENTIERRO DEL PADRE OLEGARIO
Profundo, aparentemente, no es más que una historia sobre una familia venezolana humilde y anónima, los Álamo, quienes viven en una vieja casa, en la cual hay extraños fenómenos paranormales que les advierten la presencia de un tesoro escondido en un profundo hueco  y todo lo que hacen para encontrarlo, en medio de una ritual fantástico, obsesionados por la fantasía de la riqueza fácil. Una leyenda de las tantas que se viven en  las poblaciones latinoamericanas  sobre guacas  o entierros de  grandes fortunas en metales y piedras preciosas  que hicieron indígenas o personas  acaudaladas presionadas por un suceso inminente, como una invasión o  una guerra. La familia Álamo, una invención de Cabrujas, integrada por Magra (Sarabia), Buey (Abreu), Lucrecia (Maduro), Manganzón (Rodríguez) y Elvirita (Arteaga), viven además bajo “la dictadura” de La Franciscana (Alemán), especie de  sacerdotisa o bruja que los auxilia o aconseja en búsqueda del supuesto tesoro y a quienes impone la realización de un auto sacramental sobre el trajinar de la Virgen María y su esposo el casto San José en busca de una posada  en vísperas del nacimiento de su hijo, Jesús. Este ritual lo hacen porque dicho tesoro fue enterrado por un sacerdote católico,  el padre Olegario, quien se le ha aparecido y pide que le construyan una capilla con las morrocotas que dejó escondidas. Este delicioso cuento teatral termina mal: no encuentran nada y de ese hueco que han escavado en una de las habitaciones de la casa, no sale sino un apestoso hedor, porque llegaron a la cloaca o la cañería de las aguas negras. Pero, la familia Álamo no se amilana y pretende seguir buscando en los días siguientes. La segunda lectura que se desprende del espectáculo teatral es que los Álamo somos los venezolanos que vivimos perforando la tierra para sacar petróleo, una supuesta riqueza fácil, en vez de atender además a otros oficios. “Está en sintonía con la sombra más profunda de la venezolanidad: la relación mágica con la producción de riqueza, la viveza criolla y la cultura del milagro”, asegura al respecto Yoyiana Ahumada, escritora de la obra Venezuela: la obra inconclusa de José Ignacio Cabrujas.



viernes, febrero 08, 2013

Críticos de teatro asociados

Protagonizamos el segundo acto del melodrama de la crítica teatral de mi país venezolano. Antes fue, durante los años 70, el pionero Circulo de Críticos de Teatro de Venezuela (Critven) y ahora nace  la Asociación Venezolana de Crítica Teatral (AVENCRIT) , por iniciativa de un grupo de profesionales con espacios propios en distintos medios impresos y digitales de alcance regional y nacional dedicados a la reseña, crítica, crónica y difusión del arte teatral,   cuyo objetivo primordial será agremiar a los profesionales que desde la butaca y la pluma contribuyen al desarrollo de las artes escénica en nuestro país.
La creación de AVENCRIT, viene a satisfacer la necesidad de establecer una comunicación  efectiva entre los creadores y la crítica especializada entendiendo que esta sinergia contribuirá al firme desarrollo del arte teatral, favoreciendo  una comprensión más amplia del hecho artístico y estableciendo un puente efectivo hacia los espectadores, sustento final del trabajo creativo.
Además de la naturaleza gremial y reflexiva de la asociación, ésta también tendrá como prioridad impulsar la formación, la investigación, el reconocimiento y la preservación de la memoria y el patrimonio teatral. En este sentido, su primera acción es la creación y otorgamiento del Premio Nacional de la Crítica que reconocerá el trabajo de los incansables hacedores que le dan vida a nuestros escenarios. Actores, directores, productores, y diseñadores, tanto en teatro infantil como en teatro para adultos, serán galardonados en las principales categorías en una ceremonia que se realizará anualmente durante el primer trimestre del año.
El lanzamiento oficial de AVENCRIT se realizó el jueves 07 de febrero de 2013 en rueda de prensa celebrada en la sede del Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas,que comanda Carmen "La Negra" Jiménez, y contó con la presencia de sus miembros fundadores: E.A. Moreno Uribe, periodista cultural y  crítico teatral, actualmente columnista en los diarios Últimas Noticias y La Voz, y autor del blog ”elespectadorvenezolano.blogspot.com”, quien presidirá la asociación en esta su etapa inicial. Lo acompañan en la directiva: Luis Alberto Rosas columnista de los medios digitales vayaalteatro.com, códigovenezuela.com y autor del blog  “En primera fila”; Bruno Mateo, especializado en crítica de teatro infantil, actualmente publica en los impresos Public-arte y Todos Adentro y en el blog “Ciudad Escrita”; Walter De Andrade columnista del diario El Nuevo País y autor del blog “Tábula Rasa Teatro”; Joaquín Lugo quién publica en Tal Cual y en el blog “En las tablas críticas”, y Carlos Herrera columnista del diario Ciudad Ccs y autor del blog “Bitácora Crítica”.
Los miembros de AVENCRIT creen firmemente en que la asociación vendrá a ocupar un lugar necesario en el quehacer artístico nacional, su carácter es exclusivamente reflexivo, integran distintas corrientes del pensamiento y no posee afiliación política alguna. Apertura, desarrollo y fortalecimiento es lo que el arte teatral demanda.
LA CRITICA  VENEZOLANA TIENE PASADO
El teatrero e investigador Oscar Acosta ha publicado un valioso articulo sobre la crítica  en el semanario Todosadentro y en su blog, el cual reproducimos aquí por considerarlo de interés :
¿Cómo definir la crítica teatral? Es la disciplina de las artes escénicas que se ocupa de registrar y hacer memoria escrita de los espectáculos, a través del análisis experto de los diversos componentes que conforman el montaje de una obra teatral, confrontando su propuesta estética con lo que establecen las normas de este arte y el contexto histórico-social en el que se representa.
En ciudades en las que el arte escénico ocupa un lugar relevante como entretenimiento y/o negocio comercial, tales como Nueva York, Francia, Londres, Madrid, entre otras pocas, el papel del crítico teatral es toda una institución, una especie de árbitro de la taquilla que puede influir con sus escritos en la asistencia del público a las obras estrenadas. El crítico, incluso puede jugar un papel ductor en el panorama teatral, resaltando y orientando las posibilidades de avance del mismo, en tanto espejo reflexivo de la sociedad. Tal fue el caso de Kenneth Tynan, quien con sus crónicas y análisis supo impulsar el renacimiento del teatro inglés en la década del los años cincuenta del siglo pasado, teorizando con entusiasmo sobre la nueva dramaturgia contestataria representada por Jhon Osborne, Arnold Wesker, Colin Wilson, Jhon Wain, entre otros, calificados por el crítico como “Jóvenes iracundos”, denominación con que la tendencia fue conocida a nivel mundial, proyectando un importante influjo fuera de Inglaterra.
            En nuestro país, con una historia relativamente reciente, la crítica tiene una influencia muy limitada en el gran público, interesando especialmente a un círculo reducido de lectores, casi siempre directamente relacionados con el arte de las tablas (actores, directores, docentes artísticos, etc.), así como a un pequeño universo de espectadores que concurren con afición permanente a los escenarios. No obstante, el ejercicio de esta especialidad en Venezuela data de hace más de dos siglos, cuando en la Gaceta de Caracas, primer periódico venezolano, fue publicada el 30 de diciembre de 1808, una crítica alusiva a la escenificación del drama alegórico España restaurada, de Andrés Bello, en el que se reivindicaba a la corona española, asediada por la invasión napoleónica:  “El modo con que los actores desempeñaron sus respectivos papeles en ésta y en la pieza en tres actos, que se dio sucesivamente, inspiran fundadas esperanzas de que veremos teatro en Caracas en el pie correspondiente al buen gusto, que comienza a propagarse en todos los ramos”.
La referencia nacional más importante de esta disciplina se sitúa a inicios de los años 80, con el surgimiento de la Asociación de Críticos de Venezuela (Critven), gremio que funcionó poco más de una década, agrupando aproximadamente a unos quince nombres, entre los contamos a Sonia Murillo, Rubén Monasterios, Leonardo Azparren, Eduardo Robles Piquer, José Antonio Rial, Helena Sassone, Carlos Herrera y Edgar Antonio Moreno Uribe. Del grupo, solo estos dos últimos continúan ejerciendo la especialidad, en una labor casi heroica por la dificultad y subestimación para conseguir espacio en los medios impresos, más interesados en las frívolas notas farandulescas que en educar al público espectador. Al anterior binomio de consecuentes se han sumado en fecha más reciente Juan Martins, Bruno Mateo, Luis Alberto Rosas, Joaquín Lugo y Walter de Andrade. A propósito de los mencionados, este mes será el lanzamiento de la Asociación Venezolana de la Crítica teatral (Avencrit), organización que recogerá el testigo de Critven, en un loable intento de ampliar esta práctica tan necesaria, indicativa de la fortaleza que muestra nuestra escena actual.



sábado, febrero 02, 2013

Homofobia contra lesbianas


La  homofobia es rechazo, aversión, odio, prejuicio o discriminación hacia hombres o mujeres homosexuales, que además involucra a bisexuales, transexuales y travestis, en toda la Tierra. No es invento periodístico ni tampoco  es vagabundería de los teatreros. La homofobia mata  a quienes se atreven a practicar tales conductas sexuales no tradicionales y por supuesto ha eliminado venezolanos y venezolanas. Es una letal realidad, incluso prohibida por la Carta Magna de Venezuela.
Y recordamos esto porque en la Sala Alterna del Teatro Trasnocho hace temporada la obra Stop Kiss donde se comete un crimen de homofobia. Ahí, dos mujeres, quienes han disfrutado de las bondades sexuales y  el amor que les pueden dar  sus respectivas parejas masculinas, eligen amarse y cuando están saboreando el primer beso de esa relación lésbica, son agredidas salvajemente por un desconocido en un parque de Nueva York. Sara termina en un hospital, mientras que la otra, Callie, también golpeada, inicia una campaña para que se haga justicia y además tratar de salvar a  la mujer que ahora ama más.
Stop Kiss es un hermoso texto de la estadounidense Diana Son (Dover, Delaware, 1965), versionado y puesto en escena por Consuelo Trum, con las actuaciones destacadas de Sheila Monterola y Karina Velásquez, acompañadas por  Agustín Segnini, Jesús Miguel Das Merces y la participación especial de Antonio Delli y Carolina Leandro. Una impactante y bien cuidada producción de Reinaldo Cervini.
Stop Kiss fue estrenado en el circuito Off Broadway de Nueva York,  durante la temporada de 1998 y  ha sido traducido, exclusivamente para este montaje en Venezuela, por la actriz Carolina Leandro.
Consuelo Trum es una de las pocas venezolanas que incursiona con éxito en la dirección de espectáculos teatrales. Damos fe de su crecimiento artístico y su especial trabajo con actrices y actores en montajes atrevidos y nada banales que ha mostrado, como ocurrió en el 2011 con la pieza Monstruos en el armario, ogros bajo la cama, escrita por Gustavo Ott.  
Para materializar Stop Kiss, Trum contó con la especial entrega profesional de Sheila y  Karina, quienes materializan a esas norteamericanas que le pierden el miedo a lo desconocido y optan por amarse, así de sencillo. Sus personajes van desde la elemental facilidad orgánica hasta la entrega total que exige un beso bucal mutuo, pasando por la hermosa escena de la vestidura de la convaleciente Sara que hace la amorosa Callie. Dos momentos críticos y básicos, muy bien logrados, de ese estremecedor montaje.
También hay que subrayar la habilidad de Trum para manejar un texto teatral no convencional, cuya estructura no es aristotélica. Jugó, para su delicado trabajo, con las luces y dos áreas escénicas: la cama del hospital donde reposa Sara y el apartamento de Callie, además de una videoproyección con escenas contemporáneas de la investigación policial que siguió al asalto homofóbico.
En síntesis, una puesta en escena difícil, la cual durante la noche del estreno tuvo baches técnicos, además del lógico problema del ritmo actoral de un estreno. Todo esto fue revisado y corregido por la directora Trum y su entregado y comprometido equipo de profesionales que la acompañan.


"Profundo" en temporada


El teatro venezolano está a la izquierda del Estado y ha mantenido siempre relaciones con el Poder o los Gobierno de turno porque sus artistas son gente civilizada y respetuosa de las leyes. Los gobernantes, casi siempre, han respetado la ideología de sus teatreros y no han ido más allá de las formalidades establecidas, aunque hubo tiempos en que los teatreros terminaron haciendo sus comedias en las cárceles o en los cielos… algunos y otros tantos desaparecidos.
Esto es bueno recordarlo, para tirios y troyanos, porque ya está en temporada una de las piezas más desgarradas y controversiales que jamás se haya escrito y representado: Profundo de José Ignacio Cabrujas, donde se aborda el mito de la riqueza fácil y el caudillismo de los políticos.
 Profundo está ya para el disfrute del público caraqueño, sábados y domingos a las 4:00 PM en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural Trasnocho, ubicado en Paseo Las Mercedes, gracias a las actuaciones de Luis Abreu, Tania Sarabia, Violeta Alemán, Prakriti Maduro, Angélica Arteaga y Daniel Rodríguez, todos bajo la dirección de Héctor Manrique. La iluminación es de José Jiménez, el vestuario de Eva Evanyi y la música original de Jacky Screiberg.
Se trata de la cuarta pieza de Cabrujas que escenifica el Grupo Actoral 80. Las primeras fueron: El americano ilustrado (dirigida por Manrique en el 2000), El día que me quieras (puesta en escena por Juan Carlos Gené en 2005) y Acto cultural (materializada por Manrique en 2011). Todas lograron gran éxito de crítica y multitudinaria respuesta del público, durante el tiempo que permanecieron en cartelera.
AMOR AL PAÌS
 Manrique comenta que en el caso específico de Profundo, Cabrujas dibuja con nitidez nuestra profunda mediocridad como nación. “Una familia que apuesta su futuro a escarbar un hueco y buscar riqueza, escarba profundo y al final lo que encuentra es una cloaca o para decirlo más coloquialmente, encuentran un mierdero. Es una dolorosa y frustrante visión de nosotros como país. Si recorremos nuestra historia reciente, veremos que después de pasar años y años escarbando profundo y sacando riquezas lo que tenemos es un país empobrecido, dividido, cada día más pobre de alma. Mirarse allí para lo que nos tiene que servir es para entender que más allá de todas las dificultades y frustraciones vale la pena seguir luchando y mi único lugar para luchar es sobre el escenario y en mi país, el país que amo”.
-¿Usted ama a Venezuela?
-Sí y uso una frase de Cabrujas: "Uno debe amar este maldito país, uno debe amar esta mierda de país. Hay que amarlo para poder tener coraje de hablar mal y no hablar mal por un estado enfermizo de la persona". Yo sé que nunca me iré de acá, al menos que me boten, cosa que no creo que pase porque el oficio que hago es inofensivo. 
-¿Hasta cuándo montará las obras de Cabrujas?
- Espero que hasta siempre esté Cabrujas sobre el escenario. Su vigencia, su fuerza poética lo hacen sin duda un autor necesario para
comprendernos, para saber de d
ónde venimos, dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos. A eso hay que sumarle el enorme placer que produce adentrarse en sus textos. En días pasados hicimos un ensayo con varios invitados y nos sorprendió que algunos de ellos nunca hubiesen leído ni visto Profundo, hablo de gente joven que hace teatro.  Es por eso que vale la pena hacer cualquier esfuerzo por montarlo.  Su vigencia, su fuerza poética lo hacen sin duda un autor necesario para comprendernos, para saber de dónde venimos, donde estamos y hacia donde nos dirigimos. A eso habrá que sumarle el enorme placer que produce adentrarse en su obra. 
-¿Participa el Grupo Actoral 80 en el Festival de Teatro de Caracas, organizado por Fundarte, del 23 de febrero al 10 de marzo?
-Sí, fuimos invitados y lo haremos con Acto Cultural.
-¿Cómo son las relaciones financieras con los herederos de Cabrujas?
-Mi relación con Isabel Palacios es excelente. No es una relación financiera, es una relación de mutuo respeto, a la cual se suma nuestra admiración por la obra de Cabrujas.
-¿Qué otro texto de Cabrujas tienes entre manos para montarlo?
-La verdad es que en este momento sólo pienso en “Profundo”. Estamos en conversaciones con un teatro para en el mes de octubre  y dentro del marco de los 30 años del Actoral 80 hacer una retrospectiva con las obras de Cabrujas montadas por nosotros. Sería fabuloso poder sumarle de aquí allá El americano Ilustrado
-¿Y el 18 Festival Internacional de Teatro de Caracas cómo asoma?
-Se asoma que ya es bastante. Lo haremos entre el 21 y 31 de marzo. Esta es una responsabilidad vital para nosotros. Es importante para nuestra ciudad y sobre todo para los jóvenes que se están formando en el teatro, tener la posibilidad de ver  confrontar el teatro que se hace en otros países.
TESORO ESCONDIDO
Profundo, estrenada el 27 de mayo de 1971, plasma a la  venezolana familia Álamo que mora en una vieja casa, donde extraños fenómenos les hacen presagiar la existencia de una riqueza escondida. Ese tesoro enterrado y el profundo hueco que hacen para encontrarlo cambian sus vidas, obsesionándolos por la fantasía de la riqueza fácil. Los Álamos, integrados por Magra (Sarabia), Buey (Abreu), Lucrecia (Maduro), Manganzón (Rodríguez) y Elvirita (Arteaga), viven bajo la dictadura de La Franciscana (Alemán), una bruja o sacerdotisa que se coloca al frente de una especie de secta que rodea el tesoro, y que representa a los caudillos del pasado y de la actualidad. Dicho tesoro, supuestamente enterrado por el  sacerdote Olegario, emula las morocotas de oro que escondían los españoles en la época de la Colonia y hace una similitud con el petróleo venezolano en la época de la bonanza y el despilfarro de la década de los  70.  Al final los personajes se dan cuenta que lo que hay es podredumbre y hedor. Es una especie de lección para los acostumbrados a esperar de brazos cruzados que todo llegue fácil, sin esforzarse para conseguirlo. Una actitud de facilismo que algunos endilgan al gentilicio venezolano. 

miércoles, enero 30, 2013

Murió el teatrero Rolando Jiménez

No nos gusta escribir despedidas sobre los artistas del teatro que "se van de gira". Preferimos reseñar sus evoluciones en la escena, bien porque cumplen sus labores o porque se superan a si mismos y hacen arte como destino final.
Sin embargo, este oficio periodístico nos lleva a entregar siempre unas notas para dejar testimonio de sus partidas. O sea...que nos sale desde muy adentro y siempre nos desgarramos, porque sus ausencias se convierten en hitos para nuestras vidas y para el conglomerado en general.
Los humanos todos amamos la vida y no queremos para nada a la muerte, aunque a veces se trabaja miserablemente para ella o porque somos capaces de provocarla y no solamente con las armas sino también con las palabras o con los odios .
Desde el jueves de la semana pasada estamos reseñando, porque es nuestro deber como cronistas, los mutis de los destacados actores Freddy Pereira y William Moreno y ahora nos corresponde la partida de Rolando Jiménez, el pelón que era todo un símbolo de trabajo como docente para las nuevas generaciones de actores que estudiaron en el Taller Nacional del Teatro, el cual es producido por la Fundación Rajatabla, desde los años 80.
Rolando, quien además era arquitecto, redondeaba sus ingresos trabajando como bartender en el café de Rajatabla--fue cerrado en agosto de 2009, por estar en zona universitaria, o sea en los predios de Unearte-- y era un gran conversador con los consumidores de las bebidas etílicas que se expendían y hasta consejero proverbial se convertía, como lo presenciamos repetidas veces, para evitar choques entre los contertulios de aquel inolvidable espacio de la bohemia pobre, los lamentos públicos de los artistas en formación o los veteranos cansados.
Vimos varios espectáculos con Rolando en escena, pero nos es inolvidable la caracterización que hizo para el Marat-Sade que montó Ibrahim Guerra, con la cual además se graduó como actor en la Universidad Nacional Experimental de las Artes. Fue un memorable performance y un derroche de talento por toda la técnica física que aplicó para su lujoso desempeño.
Más recientemente, durante la temporada 2012, le elogiamos verbalmente por el dinámico montaje que le dio a la pieza El más mejol, de Ricardo Azuaje, una impecable producción de Rajatabla, como en sus mejores tiempos. Le prometí una crítica especial cuando la repusieran en este 2013 y así espero hacerlo, aunque ya él no podrá leerla.
Otra artista venezolano sale de escena, precisamente en tan difícil disciplina y además tan comprometida con la hechura permanente de patria en que están todos sus creadores. Queda, pues, su historia y especialmente su leyenda como educador que fue. A los 53 años, el 29 de enero en Valencia, cerró su capitulo y deja noble huella para un teatro que no se rinde y que día a día se compromete con su pueblo, tal como se podrá calibrar ahora, durante los venideros meses de febrero y marzo, con la realización de sendos festivales en Caracas,coordinados por Fundarte y el legendario Ateneo de Caracas.¡Teatreros no hay otra cosa por hacer sino teatro y por supuesto vivir fuera de los escenarios,durante los intermedios!

sábado, enero 26, 2013

Venezuela con Carlos Marx


A Jesús de Nazaret, Simón Bolívar  y Carlos Marx les permiten visitar varios municipios venezolanos. ¿Cuáles serían las reacciones de esas comunidades ante la presencia y los discursos del Hijo de Dios, del Libertador o del coautor del Manifiesto Comunista?
Por ahora, el único que vino es Carlos Marx y lo hizo, durante la noche del 19 de enero de 2013, al auditorio “Freddy Reyna” de la Unefa de la Colonia Tovar, dentro del XII Festival Internacional  de Teatro de esa singular población aragüeña, fina tarea culturizadora que lideriza el artista y promotor Amilcar Marcano con el apoyo de la comunidad.  
Ahí, encarnado por José León y bajo la dirección de Oscar Acosta, se presentó con el unipersonal Marx en Caracas, adaptación de Marx in Soho (1999), respetuosa traducción de José Sastre (2002) sobre el original de Howard Zinn, historiador y dramaturgo izquierdista (Nueva York, 1922-2010). 
A partir de una situación imposible, cual es el regreso de Marx (Tréveri, 1818-Londres, 1888), Zinn cuestiona la  presunta muerte del pensamiento marxista en el campo teórico-práctico del neoliberalismo contemporáneo. Lo hace para subrayar que todo ese bagaje filosófico está vivo y disponible ante una revolución futura. 
Escribió,pues, una deliciosa y culta pieza de teatro político, donde  su  Marx retorna a la Tierra y lo ubica en el Soho de Nueva York; en la versión venezolana es un auditorio caraqueño y frente a unos espectadores exclama: "¡Gracias a Dios, un auditorio! Me alegro de que hayáis venido. No habéis hecho caso de esos idiotas que han dicho: ¡Marx está muerto! Bueno, lo estoy... y no lo estoy". Su personaje  se plasma como pocos lo conocieron, subrayando los principales acontecimientos de su vida y de la saga de su época: su matrimonio con Jenny, su exilio a Londres, la muerte de sus tres hijos y los conflictos políticos de aquellos momentos: la lucha de los irlandeses contra Inglaterra, las revoluciones europeas de 1848 y la Comuna de París; además de su estrecha amistad con el millonario Federico Engels y sus polémicas con  el anarquista ruso Mijail Bakunin.
Zinn espera que los espectadores redescubran a Marx, precisamente ahora que el neoliberalismo ha fracasado para proyectar y consolidar una sociedad que le permita a la humanidad ser y vivir mejor, tener una verdadera libertad y auténticas realizaciones individuales. Y al mismo tiempo reivindica al  humanismo marxista, mal utilizado por algunos revolucionarios y cuestiona los desatinos cometidos en su nombre.
El director Acosta versiona al original y logra que el excelente actor León materialice a un combativo ideólogo, humano, contradictorio, humorista, carente de dogmatismos e interesado, incluso, en conocer al socialismo del siglo XXI, para la cual expropia un clavel rojo y se la coloca en el ojal de su paltò.
 Es acertado que se muestre Marx en Caracas, especialmente para que las nuevas generaciones ponderen a ese maravilloso judío alemán que cambió la historia del pensamiento universal, entre otras cosas.