domingo, marzo 10, 2013

Rodolfo Santana no descansa


El fantasma del dramaturgo y guionista de cine Rodolfo Santana recorre escenarios y también oficinas públicas y privadas de productores y empresarios teatrales. No descansará  todavía, a pesar de haber muerto el pasado mes de octubre, porque se marchó sin culminar uno de sus más ambiciosos proyectos: la institucionalización del Festival Nacional de Teatro Venezolano. Sí, institucionalizarlo, o sea dotado de un presupuesto proveniente del Estado y adecuado para  lo que ese ambicioso proyecto cultural exige  y, por si fuera poco, libre de rémoras y alcabalas que suelen casi siempre ahogar proyectos semejantes.
Santana luchaba para que, cada dos años, las salas teatrales de Caracas y otras ciudades albergaran los montajes de los dramaturgos nacionales y  de esa manera hacer conocer al público la existencia del pensamiento, el sentimiento, la historia y los mitos de los hijos e hijas de esta Tierra de Gracia, poetizados y convertidos en espectáculos.
Logró la promesa de recursos económicos y físicos, además de logísticos, para ese gran evento teatral, y solo falta que fijaran la fecha y las respectivas convocatorias destinadas a los teatreros y la organización de sus agendas de trabajo. Inicialmente el Estado avaló el proyecto y algunas  progresistas instituciones se iban a sumar a tan magna empresa impresionadas ante esa “hemorragia teatral” que se avecinaba y de la cual la televisión y el cine sacarían obvios beneficios.
Por eso ahora su fantasma esta por ahí merodeando y maquinando para que no lo echen al olvido, lo encarpeten o lo pospongan para la próxima semana. En Venezuela es larga la historia de instituciones culturales que se hundieron tras la desaparición de sus gestores, dañando así a nuevas generaciones y echando cenizas sobre esas memorias positivas para la identidad nacional.
FESTIVALES CARAQUEÑOS
Mientras tanto, porque lo de Santana tenía tiempo gestándose, la Alcaldía de Caracas y su brazo cultural, Fundarte,  se entregaron  a la tarea de tantear “el terreno” de lo que sería  esa gran muestra teatral  y optaron por evaluar “la musculatura” disponible.
Para eso ejecutaron durante los dos últimos meses de 2011 el Festival de Teatro de Caracas, el cual sirvió además para reinaugurar una serie de teatros del casco central capitalino, magno proyecto para salvar el patrimonio nacional afectado o abandonado.
Y como los resultados de la asistencia de los espectadores fueron tan positivos, optaron por planificar y ejecutar el segundo Festival de Teatro de Caracas, entre el 23 de febrero y el 10 de marzo de 2013- a pesar del fallecimiento de Santana -un evento que arroja unos cómputos cercanos a los 70 mil espectadores, quienes disfrutaron 300 funciones de unos 150 elencos, todos criollos por supuesto, además de una serie de talleres y conversatorios. Un festival caraqueño con abundante representación de agrupaciones regionales, donde el espectador solamente pagó 10 bolívares por boleto para cada representación.
La muerte sin aviso de Santana Salas afectó a la gente de Fundarte  y es ahora, al culminar esta segunda muestra, cuando se conocerán los planes concretos para hacer el primer Festival Nacional de Teatro del siglo XXI, contando además con el apoyo del Centro Nacional de Teatro, ente del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
Hay obras suficientes, de nuevos y consagrados autores, hay diversos espacios teatrales, y los necesarios recursos financieros están disponibles. Nunca antes hubo tanto interés para echar a caminar esa sana ambición que tenía Santana: tun evento teatral dedicado a mostrar a esta Venezuela desde la escena, algo nunca  jamás visto.
Creemos, pues, que el Festival de Teatro Venezolano deberá llevar el epónimo de Rodolfo Santana, como reconocimiento a la calidad y la cantidad de sus obras comprometidas profundamente con esta nación que lo pario y le permitió mostrar los mejores frutos de su talento.
DRAMATURGUIA
Rodolfo Santana (Caracas, 24 de octubre de 1944/Guarenas, 21 de octubre de 2012) aclaraba que el teatro fue, es y será intrincado, tanto que su acceso se vuelve misterioso por lo que abarca. Él, que pergeñó no menos de 100 textos, además de 13 guiones cinematográficos, afirmaba que “ante las complicaciones que ofrece el arte teatral, lo más habitual es ubicar sus aportes a nivel de maricones exhibicionistas u orgias post estreno. Me perdonaran los poetas y narradores venezolanos, pero Cabrujas Chocrón, Chalbaud, Rengifo, Ott, Viloria, Agüero y otros más, constituyen una parte sustancial de la cultura venezolana”. Lo que pasa, insistía, “también es que el dramaturgo latinoamericano posee una minusvalía extraordinaria. Por lo general se le considera un extraviado entre la literatura y el mal decir. Una excrecencia al pie de una columna dórica. He visto dramaturgos extraordinarios como Tito Cossa -estrenado en todo el mundo-confesando atributos de galeote y peón de arte. Y no es raro. Los dramaturgos latinoamericanos, con buenas obras, debemos enfrentarnos a la estulticia de los directores, a los planos del  lenguaje convencional de las instituciones, al terrible hermetismo de las editoriales. El crítico Rubén Monasterios, a los autores de los años 70 nos denominó “dramaturgos de gaveta”, un término que, personalmente, he utilizado para saltar sobre la humillación de crear sin ningún sustento”.
HOMENAJE
 Fundarte rindió homenaje a Rodolfo Santana durante el Festival de Teatro 2013 con la producción y exhibición de cinco funciones de Una tarde un poco fastidiosa, en el Teatro Nacional, puesta en escena por Dairo Piñeres y con la participación actoral de los veteranos Fedra López y Luis Carlos Boffill, acompañados de los jóvenes Moisés Berr, Juan Pablo. Gleison Medina. Fue una de sus últimas piezas. Una obra que resume innumerables crímenes y masacres en diferentes ciudades del continente americano y el mundo, una dramaturgia vanguardista de profundo impacto en la construcción psicológica de sus personajes y trama en cuestión, a los que Santana nos mantuvo acostumbrados. La trágica historia de  Miguel, Javier y Rudi, tres jóvenes que deciden arremeter contra la sociedad, incluyendo a sus parientes, conscientes además del final que les aguarda.

miércoles, marzo 06, 2013

Murió el artista Víctor Valera


Cuando se llega a los 80 años hay que regresar a los 15. Así nos lo dijo el célebre artista plástico Víctor Valera (Maracaibo, 1927), el domingo 4 de noviembre de 2007, durante la apertura de su muestra Líneas, módulos y cuadrados. Ayer murió, a la 13:00 pm, a consecuencia de un cáncer, mientras lo acompañaba su amigo de toda una vida, Ricardo Mariño, en una clínica de Caracas
Valera, en aquel entonces, cuando festejaba su exposición en la Galería Ascaso,  nos aclaraba que regresar a los 15 años no es otra cosa que reiniciar un camino, con la fortaleza de la juventud y con la experiencia que dan más de cinco décadas entregadas de lleno a la creación, pero desprovisto de las aventuras adolescentes de esas que hacen perder tiempo. 
Y él combatía contra el tiempo y además exorcizaba los malos olores. Y como muestra de ese singular “viaje al pasado” estaban las 57 obras que exhibió en la Galería Ascaso, de Caracas, donde se apreciaban nuevas posibilidades y sensaciones en el espacio, para lo cual recurre a la utilización de las líneas para producir volumen a los cuadrados y módulos, que son la esencia de sus cuadrados, imprimiéndoles así la tridimensionalidad.
Explicó que esa exposición individual, donde había reunido obras gráfica, en pequeño y gran formato, pintura acrílica sobre tela y madera, escultura en hierro policromado, grandes murales, e incluía una selección de muebles diseñados e intervenidos por el mismo, además de una serie de proyectos para esculturas, es decir obras realizables adaptables a las necesidades espaciales.
Valera, que no rehuía el trato con los periodistas, reconoció ante Teresa Cacique que un artista tiene en su vida toda una cantidad de curiosidades y de necesidades de comprobar que todo lo que un hombre hace por su mano en un momento es tan importante como lo que hace después. “Yo no soy un triunfador, no soy el maestro glorioso, soy apenas un hombre que hace lo que puede con os pocos medios que tiene. Vivir en Venezuela es frustrar a un artista. Yo te aseguro que en cualquier parte del mundo civilizado tu materia se desarrolla mucho más fácilmente. Aquí las condiciones son de gran trabajo, todo es más difícil. En una época tenía que ser un excelente ayudante de Burle Marx planificando los jardines del Parque del Este, tuve que volverme decorador, escenógrafo de teatro, y todo eso lo hacía porque a quién yo le daba un trabajo en hierro que me hiciera esa pregunta horrenda: “¿Qué quiere decir con eso?”. Es muy difícil poder acentuar personalidad así, tener fe en lo que eres. Además te voy a hacer una confesión: para ser un pintor hoy día se necesita ser un hombre muy culto y yo no lo soy, yo soy un gran ignorante emocionado y eso no lo quiero perder”.
Pero su sencillez, a toda prueba, lo llevó a reconocer que después de que le dieron el Premio Nacional de Artes Plásticas pensó que se habían burlado de él, “porque no me creía capaz de ganar ese premio teniendo apenas un año trabajando la escultura, así que casi me volví loco; tuve necesidad de ir al psiquiatra por mucho tiempo, y gratis porque no tenía con qué pagarlo y la psiquiatría hay que pagarla. Este doctor que me trato fue muy sabio, me dijo: ‘Te noto con los brazos caídos; dices ser artista, compruébamelo’. Y en esos momentos de soledad y tristeza, porque la depresión es horrenda, huele mal, sabe mal y trae muchos dolores, yo tenía la manía de hacer incisos en los papeles, y así comencé a hacer los papeles perforados. Ellos formaron parte muy importante de mi curación, si es que estoy curado, porque lo que sí sé es que no quiero salir del estado de felicidad en que vivo”.
Amaba a su Venezuela  y por eso explicaba que la responsabilidad del artista es muy grande y que el arte debe ser respetuoso en la medida en que emocione al espectador. “El artista no puede corromperse por el dinero. Los artistas verdaderos que conozco son gente muy sencilla, muy espirituales, de una conducta casi monástica. Yo me defiendo con la historia y con lo vivido y eso es lo más importante, sea yo quien creo o no ser, moriré feliz porque he hecho lo que tuve que hacer”.
Reservorio zuliano
Estaba en el mundo de las artes plásticas desde 1941, cuando comenzó a estudiar en su inolvidable Maracaibo, pero se trasladó a Caracas, en 1945, y después  marchó a París, al comenzar la década de los 50. Fue allá donde creció y se convirtió en uno de los grandes escultores de la vanguardia venezolana. No negó a sus maestros y por eso decía, sin dobleces, que aprendió de Soto, Dewasne, Vasarely y Léger. Pero sus primeros trabajos hay que situarlos dentro de lo abstracto, campo al que volvió después de realizar diversos murales y esculturas figurativas. De sus relieves destacan los esquemas seriados (El empedrado, 1975). Al ganar el Premio Nacional de Escultura (1958) inició una espiral de éxitos que él ahora quiere recomenzar, como cuando tenía y era un feliz estudiante. Según el crítico Víctor Guédez, quien conoció ampliamente su obra, “luego de tantas búsquedas y de tantos logros, Valera ha reiterado lo que buscaba y lo que lograba no era algo externo a sí mismo, sino todo lo contrario: es parte de su reservorio más originario”.

lunes, marzo 04, 2013

Diógenes Escalante en el FTC 2013


Siguen las gratas sorpresas del FTC 2013. Ahora es Diógenes y las camisas voladoras, melodrama que, a partir de hechos históricos, plantea una metáfora ante el público y además lo divierte con estética extraída de las entrañas mismas de la comunidad, ya que han sido revisitadas las estructuras de los sainetes y llevadas a las exigencias contemporáneas, añadiéndole pinceladas del distanciamiento brechtiano.
Pieza bien escrita y felizmente protagonizada por Javier Vidal, coprotagonizada con los solventes Jan Vidal Restifo y Luis Olavarrieta, y la fina producción de Margarita Lamas y Carmen Jiménez, la cual se mostró en el Teatro Nacional, bajo la perfecta dirección de Moisés Guevara.
Diógenes y las camisas voladoras es la precisa teatralización, en tres cuadros y epílogo, de los hechos acaecidos en el hotel Ávila de Caracas, los días 10 de agosto, el 2 y el 3 de septiembre de 1945 y un final fantástico con el protagonista y sus dos acólitos, cuando él se despide diciéndoles: “Díganle a mis amigos que me perdonen. Que no pude responder al honor que me hacían al poner en mis manos el destino de Venezuela”. Todo dentro de una atmosfera hiperrealista, con diálogos breves y unos cuantos monólogos, y los personajes usando el idiolecto andino.
Vidal recrea un absurdo suceso que cambió el rumbo de Venezuela en tránsito hacia la esperanza de una sociedad democrática y más participativa, como consecuencia de la insania del político Diógenes Escalante (1879/1964), personaje que se frustra por su locura a destiempo. Algunos diagnosticaron arterioesclerosis, otros, esquizofrenia, pero el detonante fue el estrés, por el exceso de trabajo y la meta que tenía por delante: modernizar y democratizar a Venezuela.
Este Diógenes es un trágico en situación cómica. Los otros entes escénicos, su secretario (Hugo Orozco) y el periodista o coleguita (Ramón J. Velásquez) no son de ficción, pero sí el grueso de sus diálogos o sus acciones dramáticas. La sencillez del tramado dramático, “a caballo” entre el sainete y las comedias costumbristas, permite el juego conceptual de la presocrática temática del azar y la necesidad. El lenguaje usado y las caracterizaciones de los personajes, especialmente el protagónico, hacen intenso, y no por eso menos placentero, el espectáculo, al tiempo que las citas geográficas del discurso escénico y el acento andino convierten al montaje, de tesitura trágica de por si, en una amena reunión para disfrutar la escenificación de un cuento de salón, donde todos saben el final, pero quieren ahondar más en el relato y sacar sus conclusiones.
Las risas y los aplausos del público, eran exultantes y cómplices del mensaje que manó del escenario: la despiadada lucha por el poder, a cualquier precio, pues la locura de Diógenes precipitó el golpe de Estado contra el general Isaías Medina Angarita, el 18 de octubre de 1945 y todo lo que vino después. ¿El Imperio o las miserias venezolanas lo provocaron?
 Perdimos la cuenta sobre las veces que hemos visto al actor Vidal en escena, pero desde los años 70 hasta esta década del siglo XXI se ha transformado en un monstruo de la actuación, como pocos hay en esta Tierra de Gracia. Esperamos verlo, algún día, como el rey Lear, por lo menos.

sábado, marzo 02, 2013

Chalbaud abre concurso de dramaturgia


El cineasta y dramaturgo Román Chalbaud preside la Fundación Cultural Marita King y es por eso que organiza el quinto concurso de obras teatrales para continuar exaltando a esa monja estadounidense  enamorada del teatro venezolano, el cual tiene un premio de diez mil bolívares fuertes. Los interesados deben leerse estas bases y concursar.
Bases:
l.- Con el propósito de estimular la dramaturgia nacional, la Fundación Cultural “Marita King” abre su IV Concurso de Obras Teatrales “Marita King”.
2.- Podrán participar en el Concurso escritores venezolanos y extranjeros residenciados en Venezuela.
3.- El plazo de admisión de las obras expirará el 15 de junio del 2013. El veredicto del jurado será dado a conocer el 15 de julio del 2013.
4.- El concursante deberá enviar cinco copias de su obra a  Román Chalbaud. Fundación Cultural “Marita King”, ubicada en  Residencias  Parque Estrella, Torre B, PH2, Avenida Cajigal, San Bernardino, Caracas (1010)
5.- Las obras enviadas deben ser inéditas, y las mismas deben enviarse en sobre cerrado con la expresa indicación: IV Concurso de Obras Teatrales “Marita King” y firmadas con seudónimo o lema. En otro sobre, dirigido en igual forma, constará la identidad del autor. En ambos sobres deberá indicarse el título de la obra y el seudónimo o lema.
6.- El jurado calificador seleccionará una (1) sola obra ganadora, que la Fundación Cultural “Marita King” podrá montar y/o publicar, a su elección, dentro de los dos (2) años siguientes al premio.
7.- El premio consistirá en la cantidad de Bs.F 10.000,00 (DIEZ MIL BOLIVARES FUERTES)
8.- El jurado calificador estará integrado por Román Chalbaud, Leonardo Azparren Jiménez, Edgar Antonio Moreno Uribe, Carlos Herrera y Luis Alberto Rosas.  
9.- La sola participación en este Concurso implica aceptación de las presentes bases.
10.-Lo no previsto en estas bases será resuelto por el Consejo Directivo de la Fundación   Cultural “Marita  King”. 

Santana en el FTC 2013


El caraqueño Rodolfo Santana Salas sin permiso se fue de gira, aquel 21 de octubre de 2012 desde la Guarenas, donde se crio con la familia de mamá Aura, cuando iba a cumplir 68 años. No obstante,  alcanzó a ver y manosear dos tomos (937 páginas) con sus 15 piezas teatrales que le publicó el Fondo Editorial Fundarte. Previendo que Caronte podría arruinarle su agenda, propuso a Freddy Ñañez como le gustaría ver representada Una tarde poco fastidiosa, porque practicaba el obricidio: la reescritura de algunos textos tras verlos desde la escena y en comunicación con el público. ¡Mañas que utilizó para reformular varias obras y hacerlas más trascendentales!
“Honrar, honra”, predica José Martí. Y Fundarte, en alianza con el Grupo Séptimo Piso (Dairo Piñeres), lo complació y Una tarde poco fastidiosa, por ahora, se exhibió en cinco funciones de la programación del II FTC 2013, en el Teatro Nacional, con las actuaciones de Moisés Berr, Juan Pablo, Gleison Medina, Fedra López y Luis Carlos Boffill, dentro del dispositivo, diseñado por Edgar Gil.
Para Boffill (cubano estudioso) la dramaturgia de Santana, vertida a varios idiomas y mostrada con éxito en América y Europa, se centra en la problemática social, lingüística, cultural y humana de Venezuela y Latinoamérica en general, e invita siempre a reflexionar sobre amargos puntos de la temática de este continente: violencia, identidad, costumbres, sincretismos, magia, santería, el poder político, influencia nefasta de los medios de comunicación,  el deporte en las sociedades, etcétera. Y por eso que Una tarde poco fastidiosa plasma una alucinante metáfora a partir de innumerables crímenes y masacres en diferentes ciudades del mundo, lo cual “la convierte en obra vanguardista y de profundo impacto por la construcción psicológica de sus personajes y trama en cuestión, a los que Santana nos mantuvo acostumbrados”, enfatiza el caribeño comediante.
Por la escena  desfilan los jóvenes amigos Miguel, Javier y Rudi, inmersos en sus respectivos espacios y totalmente alienados con la insana utilización del Internet, marginados en una sociedad capitalista que perturba mentes, genera  resentimientos y alienaciones letales. Estos muchachos deciden arremeter contra la sociedad, incluyendo a sus progenitores, conscientes del final que les aguarda. Son víctimas de la burla de sus propios compañeros de clases, porque tienen a Rosa, madre alcohólica de Miguel, la familia de Javier sin valores morales y un hogar que incita a la violencia como el padre de Rudi; además del abusador sexual, psicópata y ex convicto Alfonso Antúnes y el oprobio de la “familia ejemplar” de los Strauss. En síntesis: juventud desesperada, sin amor familiar y diletante de las tecnologías de las redes sociales, que asesina y se deja matar, como lo enseña ese perverso humor a lo Santana.
El montaje luce grandioso, no solo por la daliniana escenografía, sino porque el director Piñeres revela la perversa utilización de las laptops y las mini filmadoras, en medio de un ensordecedor concierto de música acida. Conceptualmente es impecable su puesta, pero las actuaciones juveniles dañan el producto final. ¡Vuelve Santana!
Este espectáculo requiere unos ensayos intensos con los actores jóvenes para que estén a la altura de las performances de Fedra López y Luis Carlos Boffill, una pareja impactante de veteranos de las tablas.
Santana recomendaba el obricidio y nosotros pedimos el teatricidio para purificar algunos montajes, como este precisamente.


Bonnie en el FTC 2013


La vida siempre depara sorpresas y es posible que más allá de la muerte también las haya. Lo sabremos algún día y ojala podamos contarlo. Desde el año 2009, nuestra vida de escritor  nos ha dado dos de las más gratas satisfacciones posibles: ayudar a crear vida humana desde un escenario por intermedio de un texto de literatura dramática u obra.
Todo comenzó  con mi ópera prima, el monólogo Novia en rojo, inspirado en el complejo transito vital del transexual venezolano Esdras Parra, estrenado en Mar del Plata, por la agrupación argentina Teatro del Secadero, el 11 de septiembre de 2009. Pero ya antes había culminado mi segunda pieza El fantasma de Bonnie el 7 julio de 2009, y dos semanas más tarde vi al histrión adecuado para completar la dupleta actoral de un montaje que no tenía director ni productor posibles.
Visualicé quien podría ser uno de los intérpretes durante una función de  La tempestad de William Shakespeare, en la Casa de la Cultura de Los Teques, vistosa producción de la agrupación Veneteatro bajo la dirección de Dante Gil.
Fui impactado por la globalidad de ese trabajo artístico y escribí que “muy especialmente ahí estaba Henry Pantoja, quien demostró como su discapacidad física -usa muletas, a consecuencia de la poliomielitis que lo afectó a los cinco meses de edad- no le impedían actuar con dignidad y gran solvencia, dotado además de un peculiar rictus cómico”.
A finales de 2009, el director Gil asumió escenificar ese, mi segundo texto, teniendo a Henry Pantoja y Ulises Acosta como protagónicos. Estrenaron la pieza e hicieron seis funciones en la Sala Rajatabla en mayo del 2011 y varias presentaciones especiales en la sala Emma Soler de Los Teques. Después a lo largo del 2012 hicieron una extensa gira por Bogotá y varias ciudades de Perú y Chile, para rematar en Segovia, en un festival internacional de teatro de discapacitados.
 Ahora El fantasma de Bonnie se ha presentado en la sala Juana Sujo, con gran éxito de público,  como parte de la programación del Segundo Festival de Teatro 2013, para después irse de gira por el continente. A esos angustiados personajes les gusta mostrar lo que son y como afrontan sus humanas debilidades o la dimensión de sus afectos, ya que su mensaje sobre el mejor antídoto contra la soledad acompañada es conveniente que lo conozcan muchas más personas y al mismo tiempo que gana más adeptos y se difunde su repudio contra la homofobia.
Y debo reiterar que me siento muy satisfecho por la creativa dirección que Dante Gil le dio a mi texto y la entrega de los actores Henry Pantoja (Abdón) y Ulises Acosta (Antonio), además del equipo de técnicos de Veneteatro. Todos son figuras valiosas de una emergente vanguardia de la escena venezolana, heredera de una historia de luchas positivas.
De Nueva York a Caracas
Ahora que mi segunda obra, de las cinco que he escrito, ha reiniciado su tercer periplo escénico nacional e internacional, hay  que recontar que mi texto dramático comenzó su gestación en Manhattan, durante los años 90, al conocer la pareja gay, integrada por  Abdón (boricua discapacitado) y Tony (veterano de Vietnam). El más joven recibió una bala .22 en la espalda, durante una reyerta en una discoteca  donde laboraba como estríper dragqueen, quedó paralizado de la cintura para abajo y reducido a una silla de ruedas. Abdón trabajó después como portero de aquel antro del underground neoyorquino y ahí Tony lo conoció hasta  germinar una saga de convivencia, amistad y amor, la cual ya ronda las tres décadas. Caraqueñicé esa historia, logré un argumento con los personajes Abdón y Tony, quienes se encuentran en una barriada de clase media, en los tiempos actuales, y se complementan para sobrevivir a la difícil soledad donde están a punto de naufragar, acompañados además por el fantasma de la doberman Bonnie, que los defiende de malandros y consumidores de crack en la zona que habitan. Nada fácil para el director Dante Gil y los actores Henry Pantoja y Ulises Acosta fue darle vida escénica a las 28 páginas que les facilité para invocar y materializar El fantasma de Bonnie. Las muletas cotidianas de Pantoja fueron complementadas con una silla de ruedas y comenzó así un proceso hasta teatralizar un texto recargado de acciones dramáticas. Pero las cosas cambiaron definitivamente cuando la agrupación Veneteatro viajó al mexicano Santiago de Querétaro y ahí la coreógrafa Rayito Zamudio creó un baile especial (con la cortina musical del rumboso reguetón) donde Abdón evocara sus shows y algunas aristas de su vida. La estrenaron en la Sala Rajatabla en mayo del 2011 y en la sala Emma Soler de Los Teques, en agosto del mismo año. Lo demás no lo cuento, porque el teatro hay que verlo para sentirlo en la piel y hacer propia la moraleja o el mensaje.
Sinopsis
Abdón (30), buhonero parapléjico, y el escritor Antonio (40) protagonizan un encuentro que no estaba programado y el cual termina por cambiarles el rumbo a sus vidas o llevarlos por un camino diferente al cual ambos traían. El discapacitado llega, sin que haya sido invitado, al apartamento del intelectual, quien lo recibe de manera nada amigable. Se presentan una serie de conflictos por la nada común curiosidad que surgen entre esas dos personas. El inválido, estudiante universitario, quiere entrevistarlo para una  investigación, pero además cuenta su rocambolesca historia de cuando era estríper en Caracas y Nueva York y hasta hace  una mínima representación de una escena del monólogo que está escribiendo, todo eso en medio de la vigilante presencia extraña de la doberman Bonnie, la mascota fantasma del dueño del apartamento o una especie de ángel de la guarda pero con ladridos, gruñidos, cuatro patas y muchos lengüetazos. Al final, hay una tregua, porque la personalidad  y los proyectos de Abdón logran convencer a Antonio de que sí pueden probar trabajar y hasta soñar juntos.

Cajita de arrayanes en FTC 2013


Honrar honra, predica José Martí, y es por eso que FTC 2013 exhibe la coproducción del CNT y el Teatro Universitario para Niños El Chichón, la excelente comedia musical Cajita de Arrayanes, texto y música de Lutecia Adam y Alecia Castillo, dirigido por Armando Carías.
 Ahí se replantea la inteligente utilización del teatro para la formación de los valores cívicos en la niñez venezolana. Tarea que ha adelantado El Chichón durante 35 años de labores. Y la cual alcanza un hito con este montaje, que además es una evocación de la memoria del poeta Aquiles Nazoa, ya que la autora Adam usa sus exquisitos poemas y sus anécdotas hasta componer un perfecto guión que es cantado por sus 12 intérpretes, acompañados con un acoplado  y bien sonoro sexteto.
La obra es la saga del ratón Aquiles y su contagioso amor por la poesía y cómo, gracias a ésta, logra salvar de la desesperanza a los otros ratones de la colonia donde vive ante  las tristes tardes frías. Es un canto a las cosas más sencillas de la naturaleza, a las mariposas, a las laboriosas hormigas, al mastranto, a los cochinos…a la poesía misma, como lo demostró ese poeta que exaltó y dignificó a las muñecas de trapo.
Su metáfora, visualmente melosa y preñada de idílicas imágenes, destinada a los niños y sus progenitores,  acentúa el valor de la poesía, el trabajo y muy especialmente la solidaridad que no es otra cosa que aprender a amar a los unos y a los otros y la necesaria cooperación con sus semejantes, hasta comprender y disfrutar que amar y cooperar  no son excluyentes, sino todo lo  contrario. El ratón poeta dice cosas como esta: “Una sola mano nunca hará el socialismo”. Y es por eso que en  Cajita de Arrayanes coexisten ratones y gatos y hasta trabajan juntos para sacar adelante su comunidad, usando la cabeza y sobre todo el corazón para apuntalar el bienestar del futuro.
El espectáculo gira en torno a un Tío Vivo o un Carrusel, alegoría de la vida rutinaria de la colonia  de ratones que trabajan la tierra, conviviendo con maravillas que no se detienen a admirar, con pájaros cuyos cantos no disfrutan, con hormigas que no les asombran y con mariposas cuyos colores no tienen tiempo de apreciar, hasta  que el ratón Aquiles les cambia para siempre la rutina... y se marcha dejándoles la enseñanza de creer y predicar  la solidaridad.
La música repotencia la anécdota y unifica el montaje que busca reivindicar, el valor de la poesía como fuente  de vida, de esperanza y de futuro, que es ahora.
Los actores y los músicos son: María Alejandra Tellis, Eliécer Paredes, Miling Cabello, Dewis Durán, Rita Fernández, Alejandra Mancilla, Valentina Fagundez, Mariana González, Génesis López, Andrea Silva, Cesar Guarisman, Wahari Meléndez, Morelba Domínguez. María Isabel Quintero, Néstor Viloria, Javier Marín, Jesús Milano, Jorge Villarroel, Juan Manuel Sánchez y Pedro Marín.
¡Y el FTC prosigue!

viernes, marzo 01, 2013

Acto cultural en FTC 2013


No hay vademécum para descifrar al teatro de José Ignacio Cabrujas, preñado de metáforas, porque era un pensador comprometido, formado con un tanto de marxismo y otro poco de existencialismo, y después devino en dramaturgo.  Algunos críticos se devanaron los sesos explicando tal frase o una situación escénica de sus piezas. Y el más sorprendido por tanta sapiencia fue él, quien elaboró sagas con énfasis en la humanidad de sus personajes y en el contexto donde vivían. Las pergeñó con estructuras cómodas para que fuesen degustadas por el público basto o intelectual. Pero su característica vital es que exuda venezolanidad, condición que lo hace comprensible para los auditorios del mundo.
Cabrujas (1937-1995) respetó al público y por eso la sencillez y el sano humor que muestra Acto Cultural, la cual, después de 37 años, volvió a la escena del Teatro Nacional, dirigida por el primer actor Héctor Manrique, quien actúa al lado de otra valiosa generación actoral, como son: Melissa Wolf, Samantha Castillo, Angélica Arteaga, Daniel Rodríguez y Juan Vicente Pérez. Con producción, música, utilería, iluminación, vestuario y asesoría de Carolina Rincón, Aquiles Báez, Oscar Salomón, José Jiménez y Eva Evanyi, respectivamente.
Acto cultural, la joyita del FTC 2013, es un excelente y agridulce teatro que montan tres parejas de diversas edades, moradores de San Rafael de Ejido, para festejar 50 años de su sociedad dedicada a fomentar las artes, las ciencias y las industrias. Exhiben el dramón histórico Colón Cristóbal, el genovés alucinado, pero durante la representación se desdoblan y afloran contradicciones, frustraciones y las perennes derrotas en que han vivido. El cuento sobre el descubridor de un mundo es un pretexto para intentar trascender como artistas antes esa comunidad que los contempla, pero la realidad es que están íngrimos.
 “El buen teatro se explica solo y desde la escena” o “Nadie debe temer a lo obvio o lo simple”, podrían haber sido algunos de sus lemas, pero Cabrujas escribió teatro como quiso y ahora espera a la audiencia de esta centuria para que disfrute y saque sus propias conclusiones.
Acto cultural ,  como lo explica Leonardo Azparren Giménez, es la mejor metáfora de esa Gran Venezuela que el país creyó ser a partir de 1974 por la bonanza petrolera, donde la gente de San Rafael de Ejido tiene o quiere tener una visión grandiosa de si, haciendo caso omiso de lo que son en realidad…“Queda claro el plan de Cabrujas: revisar y desmitificar la historia oficial de un héroe, ser fiel con los fracasados que tanto le interesan, hablar de lo que le pasa y deslastrarse de mucho más”.
¡Anoche, los caraqueños aplaudieron hasta rabiar porque se vieron en escena! ¿Cabrujas alude a la soledad del artista en una sociedad que lo ignora? ¿Cuestiona al país que vive únicamente para efemérides y no afronta los problemas que lastran su desarrollo?
¿Y qué podemos decir del espectáculo como tal? ¡Grandioso! Como tenía que ser con una institución, el Grupo Actoral 80, festejando sus primeros 30 años de vida útil y demostrando porque sí tienen futuro. Todos los comediantes jóvenes revelaron que aprendieron la lección y que con ellos no se perderá el buen teatro venezolano, especialmente la múltiple Melissa, y que el veterano Manrique, a quien yo hace años bautice como “el zar del teatro”, que cada vez es mejor, como el buen vino.



sábado, febrero 23, 2013

Cómo acabar con tu marido


 Juana Sujo, pionera del teatro  durante los años 50 y 60, hizo comedias comerciales en Caracas, pero un cáncer la sacó del Teatro Los Caobos, en la Torre Polar, de Plaza Venezuela. En la terraza del Centro Comercial Chacaíto, a finales de los 60, emergió el Teatro Chacaíto, a instancias de Horacio Peterson, Jorge Palacios, Guillermo González y Jorge Bulgaris, el único que sigue ahí controlando esa franquicia. También Carlos Giménez intentó comercializar al Teatro Las Palmas, pero en los 90 se dedicó de lleno a los montajes de  Rajatabla y ahí le llegó la muerte el 27 de marzo de 1993.
Durante ese convulso siglo XX aparece Mercateatro, empresa de RCTV que fracasa; se dieron otros intentos empresariales que no lograron fortalecer sus incipientes salas porque no había suficiente público o querían  ganancias sin inversiones sensatas. Lo recordamos porque conviene saber cómo el espectáculo teatral anheló vivir de la taquilla para no depender de los subsidios del Estado y en esa lucha lleva varias décadas.
En síntesis, el teatro comercial tuvo cultores durante la  pasada centuria, pero durante este bisagra siglo XXI el negocio toma formas básicas con la irrupción del Trasnocho Cultural, al tiempo que desde la Torre  de CorpbancaBOD incursionan en coproducciones con algunos artistas, mientras se consolidan las salas del Caracas Theater Club, Teatrex, Premiun y el Espacio Eduardo Mancera se convierte en Escena 8.
Al llegar el año 2013, la comercialización exhibe fortaleza y promociona cada fin de semana no menos de 50 montajes, en periódicos y las redes sociales. A todo ese circuito se han sumado una serie de bares y hoteles, tras adecuar sus espacios para montajes mínimos como ocurre en el Teatro Bar y  muy especialmente el Melia Caracas en su piano-bar, donde desde el año pasado el productor  Alexxei Cordova muestra  espectáculos como el que actualmente hace Alfonso Medina con su show Cómo acabar con tu marido.
Es un divertido  y atrevido unipersonal en clave de stand up comedy,  bajo la dirección de José Jesús González, el cual permite ponderar las excelentes  dotes histriónicas de ese cómico, auténtico artista de singular energía y dotado de un humor nada estridente, formado en RCTV y la sala Lola Ferrer, que dirigía Miguel Lizardi.
Medina y González llevan dos años puliendo y teatralizando los textos de Marissa Gibson para  personificar diversos perfiles de maridos, entre ellos: el ausente, el  aburrido, el divertido, el fanático de los deportes, el artista y el que tiene mamitis, entre otros.
Trabaja  Medina con el público en una especie de terapia de parejas y entre risas y afirmaciones hacen catarsis, devolviendo ese toque alegre que debe existir en una relación. Así enseña las diferentes tipologías de maridos, al tiempo que las mujeres identifican en cuál de ellas se encuentran sus cónyuges, y ellos irremediablemente se sentirán identificados. Todo esto para llevarnos a una reflexión: aunque hombre y mujeres no son perfectos, siempre hay algo que une y empuja a disfrutar de los enredos del amor, en pareja.
En síntesis, Alfonso Medina merece probar otros roles y espectáculos, porque tiene talento y necesita textos más comprometidos.

Tierra Santa en Petare



El Taller Experimental de Teatro (TET) ha estrenado en el Teatro Cesar Rengifo, de Petare, una de las obras más recientes del dramaturgo Elio Palencia (Maracay, 1963),  Tierra Santa, un viaje de ida y vuelta a nuestra tierra de gracia, un drama contemporáneo para que los venezolanos nos veamos mejor, dirigida por Costa Palamides y con las actuaciones de Guillermo Díaz Yuma (Mayor) y Ludwig Pineda (Segundo).
-¿De dónde nace o cómo brota “Tierra Santa?, preguntamos a Elio Palencia,
-Como suele sucederme al escribir, Tierra Santa surge de interrogantes. En este caso, acerca de la paternidad, las distintas decisiones y opciones de vida a partir de iguales oportunidades y en un mismo contexto, la observación de que en un país con tanta ausencia del padre, cuando éste está presente, no pocas veces, a lo largo del tiempo, tiende a convertirse en una isla dentro de su propia familia. De hecho, el primer título que tuvo mi pieza fue Un patio, dos islas. A estas preguntas se sumaron otras en las que ya he trabajado antes (en Mi hermano José Rosario, Doña Bárbara, la perfecta ama de casa o en la adaptación de la novela Campeones de Meneses) en relación con el personaje, la venezolanidad y nuestro devenir. Al hilo de esto quería seguir indagando en algunos arquetipos criollos como El Lírico y el Hombre de Acción de los que hablaba Uslar Pietri, o Tío Tigre y Tío Conejo, Juan Bimba, la constante de Barbarie y Civilismo de Gallegos o el mito de El Entierro o El Tesoro en el que indaga Cabrujas en Profundo. Deseaba poner sobre la mesa algunos aspectos de la paternidad, diferentes caminos confrontados, el factor individual que está en juego, ¿de qué depende eso? Los dones, los talentos, el factor individual… La comencé a escribir cerca del 2000, cuando mi padre cumplía 60 años, pero fue en 2008 cuando logré poner “oscuro final”.
 -¿Qué busca al mostrar sus personajes en un espacio semi rural, pero a su vez comprometidos con las urbes donde imperan los centros comerciales y los celulares?
-Siempre me ha interesado ese mundo que, desde una visión centralista, se observa equívocamente como  “Monte y Culebra”. No nací ni me crié en Caracas y, quizás por eso, me llama la atención cierto desdén capitalino por la provincia y, a veces, la tendencia a su idealización o edulcoramiento, como si no participara también de la globalización. ¡Participa! Sólo que, lamentablemente, lo hace más desde el consumo que desde las oportunidades de expansión intelectual o artística: vas a una ciudad o un pueblo del interior y, con el paso del tiempo, ves el aumento de centros comerciales, ventas de lotería, licorerías, salas de internet, pero también constatas que esto no es proporcional a la suma de bibliotecas, galerías o teatros. Siempre me ha interesado visibilizar y sincerar este mundo a la vez que vincularlo o confrontarlo con un cosmopolitismo bastante dudoso. Aún en Caracas, cabalgamos entre lo urbano y lo rural. Desde el siglo XIX hemos tenido mucha movilidad social y la entrada a la contemporaneidad, a través de la renta petrolera, ha sido tan veloz que, salvo excepciones, aún en ámbitos aparentemente muy urbanos, está presente la impronta rural. Se hace muy obvio si te asomas a un barrio caraqueño, pero, duélale a quien le duela, también está presente en todo el abanico de la clase media, en la burguesía y hasta en los descendientes del mantuanaje. Y, ojo, a mi juicio, es posible que esto sea un valor, una riqueza y no necesariamente una rémora, si lo hacemos consciente y contamos con ello, por supuesto.
- ¿Nuevamente la homofobia soterrada estalla con Segundo, quien tiene un hijo viviendo con otro hombre y una nieta  suya es amada por una lesbiana?
-Como temas que me preocupan, la homolesbotrasfobia al igual que el prejuicio racial en nuestro país, ciertamente aparecen en esta pieza como parte del contexto, de manera tangencial. Uno escribe desde lo que le mueve, seduce o le intriga, desde lo que le acaricia, agrede o rechaza, y hay taras, rémoras sociales que me interesa hacer visibles y mucho más si estoy hablando de la figura del padre. Homosexuales, lesbianas y transexuales proceden de familias heteronormativas, desde las cuales no pocas veces comienza la exclusión y hasta la explotación, como lo expongo en mi pieza La quinta Dayana. Una vez leí que, a diferencia de colectivos discriminados por razones raciales, étnicas o patológicas, en los que la protección de la tribu, el clan o la familia generalmente está dada, respecto a la sexodiversidad, sea por ignorancia o insensibilidad, no ocurre así, y esto agrava la situación de vulnerabilidad social. Por eso me gusta mostrarlo, al menos, como en este caso, a través de pinceladas. Aunque muchos de mis textos visibilizan parte del colectivo LGBT, lo hacen pretendiendo adentrarse en asuntos más esenciales y abarcadores, en la voluntad de la inclusión total como asignatura pendiente.
 -El personaje Mayor  viene desde abajo y tiene como meta vital graduarse en Teología. ¿Por qué ese salto o ese horizonte?
- ¡La mayoría de quienes hemos accedido a la clase media en este país (desde la más baja a la más alta) venimos “de abajo”! En gran parte de las familias venezolanas, el piso de tierra y el chinchorro están a la vuelta de poquísimas generaciones. Y eso, en mi opinión, no es ni bueno ni malo, ni feo ni hermoso. Simplemente, es. Ni la religiosidad ni las inquietudes o necesidades místicas están preladas por una clase social, son inherentes a nuestra humanidad. Sólo que en algunas personas la pulsión y la voluntad por desarrollar conocimiento y vivencia en torno a la espiritualidad, son mayores. Tú lo ves como un “salto” y yo te digo, ¡pues sí, es un salto, una maravilla de salto! verificable en eso que llamamos “la realidad”. Hay seres capaces de trascender contextos de medianía o embrutecimiento y eso, como en el caso de Mayor es tal vez lo que los hace dignos de ocupar un escenario. Sucede y, a mi juicio, es algo grande, deseable y ejemplar.
 -¿La televisión y en especial los programas de comiquitas para el público infantil los utiliza  en Tierra Santa como personajes dramáticos, los cuales marcan o subrayan costumbres? ¿Hay ahí una crítica a ese medio comunicacional tan importante?
-Si bien soy crítico con los medios masivos, sobre todo con aquellos movidos por intereses mercantilistas, dada su cuestionable responsabilidad social, en el caso de Tierra Santa no fue algo que me planteé. Pero, ciertamente, la lectura escénica de Costa Palamides potencia la presencia de esas comiquitas que acoto para las escenas. En el momento de la escritura uno pone su imaginario y valores sobre el teclado y cuando la fisicidad del escenario te los devuelve, puedes descubrir, reconocer y hacer consciente muchas cosas, lo cual es un gran privilegio como medio para el autoconocimiento. En este caso, es posible que se hayan colado los conceptos de enajenación, puerilización, embrutecimiento y poca adultez que abrigo acerca la sociedad en general y, la de nuestro país, en particular, ¿cómo se explica, si no, la irresponsabilidad paterna o la frivolidad con la que los adolescentes conciben y tienen hijos? El personaje de Segundo se regodea en el estancamiento, la dependencia, la dificultad para el ejercicio de la voluntad y la evolución. Por eso, el hecho de que comience y termine con un mando en la mano viendo dibujos animados, no es gratuito. Al margen de la televisión misma, es él quien decide hacer uso de su libertad para pulsar el mando y ocupar su tiempo de vida en eso.
 Para Elio Palencia siempre es “un privilegio la puesta en escena de un texto que ha salido de uno, pero en este caso lo es muy especialmente, dado que se trata de una producción de un colectivo casi mítico en nuestro teatro nacional como es el Taller Experimental de Teatro, al cual admiro desde que era un estudiante aspirante a actor. Este privilegio se multiplica, al tratarse de la celebración de sus 40 años pues cualquier institución artística que en nuestro país llegue a esa edad se inscribe en el ámbito de lo heroico, y si hablamos de teatro, ¡ya casi raya en lo milagroso! Por lo tanto, deseo expresar mi agradecimiento a este colectivo, a Costa Palamides que propuso la pieza y la dirigió con tanta sensibilidad, a ese elenco de excepción con dos grandes actores como Guillermo Díaz Yuma y Ludwig Pineda junto a una representante de la nueva generación del TET, Yazel Parra. Compartir una propuesta con ellos, al igual que con estetas de la talla de Edwin Erminy, Víctor Villavicencio, Raquel Ríos y una productora como Karla Fermín es, fuera de toda cortesía o retórica, un verdadero honor”.

Ver para creer en el teatro venezolano

Alea jacta es, o La suerte está echada,  es lo que podemos decir  ante la puesta en marcha del Segundo Festival de Teatro de Caracas 2013, del 22 de febrero al 10 de marzo. Con la desopilante comedia, El último amante, de Neil Simon, actuada por la pareja de histriones “todo terreno” Mimi Lazo y Luis Fernández, quien también dirige, se puso en marcha esa mágica fábrica de sueños para los venezolanos.
 Feliz consecuencia de la labor gerencial de la Alcaldía de Caracas,  el Gobierno del Distrito Capital y el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, la cual permitirá unas 223 representaciones teatrales en sala y  seis en la Fábrica Nacional de Cemento, 101 exhibiciones en espacios públicos y las parroquias del Municipio Bolivariano Libertador, para un total de 330 funciones. ¿Cómo negar así que en la capital venezolana no hay actividad teatral  verificable?
Además hay una generosa programación académica, divertidos foros críticos, necesarios talleres y clínicas artísticas, gratos conciertos y encuentros de DJ, sensata expoventa de bienes culturales y libros.  Todo un macro evento cultural que tiene como lema "Ver para creer", precisamente para que nadie pueda negarlo después.
 Y para materializar esta "utopía contemporánea", Freddy Ñañez, presidente de Fundarte, brazo ejecutor del evento, subraya que el Segundo Festival no se habría realizado  sin haberse logrado lo anterior, lo que se hizo para el Primer Festival, en el 2011. “La primera conclusión es que hicimos lo correcto: inaugurar un espacio para  revisitarnos como país teatral y como ciudad cultural. Compañías, instituciones, críticos, periodistas, pueblo, espacios urbanos, se encontraron para debatir, celebrar y reconstruir el vínculo necesario entre la ciudad y la identidad, entre la creación y la cotidianidad.  La experiencia de reactivar este tipo de eventos te pone en la perspectiva de ser dialéctico con tu propia realidad. “Superar conservando” para decirlo con Hegel”.
¿Qué dejó esa primera edición?
-Un circuito permanente con 10 salas abiertas,  más de 250 compañías activas, cerca de 700 funciones y una mejor ciudad, cuyos habitantes demandan cada vez más y mejores espectáculos
-¿De quién fue la idea para toda esa gestión inicia?
-Me da mucho orgullo decir que la política cultural para Caracas tiene un autor y es Jorge Rodríguez. Todos sabemos que el Alcalde es un intelectual, un escritor, una persona no sólo culta en el sentido clásico del término sino, además con gran sensibilidad por las artes y la ciudad. De esa combinación resulta lo que su equipo viene haciendo: rescate de espacios públicos, reimpulso de circuitos culturales formales, fomento de nuevos espacios para el desarrollo artístico en lo social, un pensamiento recurrente sobre lo humano, lo colectivo; donde la política, la ética y la estética tienen la misma jerarquía. Este Segundo Festival es, pues, consecuencia de un plan coherente que se propone la transformación de la ciudad en lo concreto, pero también en lo subjetivo. Creo que por eso es que en tan poco tiempo se nota un cambio sustantivo en lugares emblemáticos como el centro de Caracas: espacio referencial que fue destruido de un modo programático por la ideología antinacional que se instauró a finales del siglo XIX y casi todo el siglo XX. Acá relacionamos muy bien los derechos culturales con el derecho a la ciudad.
 -¿Hubo discriminación a la hora de invitar a las agrupaciones para los  Festivales?
-No, pese a la propaganda sostenida  contra el presidente Chávez y en detrimento de este proceso de grandes cambios, la libertad y el respeto a la diversidad de pensamiento es una divisa de la democracia participativa. Ciertamente hay tensiones impulsada  por pequeños grupos que siempre disfrutaron  de la renta petrolera  y aún todavía se sienten dueños de ella. La diatriba política demuestra que estamos en una democracia fuerte donde se debaten proyectos antagónicos de país. Al seno de los sectores culturales ¿por qué iba a ser diferente? Esto que estamos haciendo es propio del espíritu revolucionario.
-¿Puede puntualizar lo que predica?
-Sí, este Festival se propone reunir al país teatral que es un retrato del país real, con sus antagonismos, con sus conflictos. Invitar a los grupos, independientemente de su postura política o afiliación partidista, ratifica a la revolución en su esencia democrática. Creo que todo arte es en sí mismo político, pero es en su confrontación con el público cuando emerge el sentido de una obra volviéndose con frecuencia independiente de la intención de su autor. Los contextos son momentos de lectura y de interpretación.  En este Festival el pueblo es un intérprete activo. Después de todo es en el amor y en la experiencia estética donde podemos vivir un nuevo sentido de la diferencia, de la alteridad positiva.  Por último puedo asegurar que no en vano el presidente Chávez inauguró una relación entre pueblo y conocimiento tan fuerte, tan firme que el teatro venezolano tendrá que agradecer: ya no se le habla a las paredes, ya no se le recita al círculo de enterados, ya no se representa para un club, sino para un pueblo  en formación permanente que sabe pensar y sabe sentir por sí mismo. ¿Quién dijo miedo? Por eso “Ver para creer” será inolvidable para los caraqueños y quienes nos visiten.
 -¿Qué espera de este Segundo Festival?
-Más y mejor teatro. Más y mejor organización del circuito y, claro, una ciudad conmovida por la belleza, la profundidad y el desafío artístico que nos proponen sus 150 compañías, es decir: el país teatral. La finalidad de todo esto es garantizar la inclusión, que el dinero, 10 bolívares por boleto, no decida quién entra y quién no, a ver teatro. La cultura en revolución es un derecho y no un privilegio.
Más y mejores espectáculos
Este Segundo Festival de Teatro de Caracas 2013 tiene más de un centenar de piezas  para ver y creer en ellas, pero nosotros hicimos una selección que nos atrevemos a proponer a los espectadores. Y son estas:
 Stop Kiss de Diana Son, Detrás de la avenida y Mátame mamá de Elio Palencia, El fantasma de Bonnie de E.A. Moreno-Uribe, Las siamesas, una y parte de la otra de J.A. Barrios y Después de la batalla de Ángel Rafael Rondón son curiosos montajes sobre la exclusión por la homofobia y las falencias físicas.
César Rengifo está presente porque tres agrupaciones llevan a escena Lo que dejó la tempestad, un trágico eco del asesinato del general Zamora, y  su denuncia sobre los torvos manejos del imperialismo en la comedia Una medalla para las conejitas.
Una vitriólica critica al quehacer de los intelectuales y artistas venezolanos se verá en escena con Acto cultural de José Ignacio Cabrujas. Isaac Chocrón participa con su pieza El acompañante, sobre la soledad de los artistas en la inevitable decadencia. Gilberto Pinto no podía faltar con El confidente, donde su viuda Francis Rueda protagoniza. Mientras Rodolfo Santana desde la escena nos recuerda lo que ocurre en Una tarde un poco fastidiosa. Y no podía faltar Carlos Giménez con Alegría y Mapulín, su único texto de teatro infantil que nos legó.
Gustavo Ott advierte lo peligroso que puede ser la explotación petrolera con su obra Tres noches para cinco perros. César Rojas está presente con su pieza La hora menguada y su versión del shakespereano  Mercader de Venecia. Mientras Ibrahim Guerra prosigue con su teatro hiperrealista y por eso Mimí Lazo presenta A 2,50 la cuba libre, la historia de cinco putas en un bar. Javier Vidal actúa en su melodrama Diógenes y las camisas voladoras, la trágica saga del político que sucedería al general Isaías Medina Angarita, pero enloqueció.
El director Armando Carías vuelve con el grupo El Chichón para enseñar su gran clásico Cajita de Arrayanes, una pieza revolucionaria en todos los aspectos
El velorio de Eudomario, una producción del colectivo Señoras de Maracaibo la cual enseña como el travestismo teatral a la zuliana es una categoría teatral de gran valor estético.
 ¡Ay, Carmela! de José Sanchis Sinisterra, Marx en Caracas de Howard Zinn, High de Matthew Lombardo, Las criadas de Jean Genet, Pedro y el capitán de Mario Benedetti, El pelicano de August Strindberg, Las neurosis sexuales de nuestros padres de  Lukas Bärfuss, Goya de Rodrigo García y La ratonera de Agatha Christie (ambas dirigidas por el talentoso Vladimir Vera) son la selecta  representación de la dramaturgia foránea.
El director Carlos Arroyo viene desde Guanare con los espectáculos La colección del peregrino de Daniel Di Mauro, y Cantata de Argimiro Gabaldón de Tomas Jurado Zabala, sobre las atrocidades del conquistador Lope de Aguirre y las peripecias del inolvidable guerrillero.
Marx entre nosotros
¡Que no cunda la alegría ni el pánico, sino las ganas de verlo, escucharlo y finalmente aplaudirlo, mientras la catarsis explota en los cerebros de los espectadores del Segundo Festival de Teatro de Caracas 2012 hasta provocar un millón de preguntas! Se trata del espectáculo Marx en Caracas, sensata venezolanización que lograron el director  Oscar Acosta y el primer actor José León a partir de Marx in Soho, de Howard Zinn (Nueva York, 1922-2010).
Con esta versión escénica, la cual estrenaron durante el XII Festival Internacional de Teatro Colonia Tovar, ellos esperan que los caraqueños redescubran a Marx, precisamente ahora que el imperio del neoliberalismo ha fracasado para proyectar y consolidar una sociedad que le permita a los seres humanos ser y vivir mejor, tener una verdadera libertad y auténticas realizaciones individuales. Advertimos, que es un Marx humano, contradictorio, humorista, carente de dogmatismos e interesado en conocer al socialismo del siglo XXI.
Para ubicar los espacios teatrales, además de las fechas y horas, recomendamos visitar la página del evento: www.teatroccs.org.ve .

miércoles, febrero 20, 2013

Mimi Lazo sube telón del FTC 2013



Todo listo. Este  viernes 22 de febrero, a las 6 PM, sube el telón del Teatro Nacional para la apertura del Segundo Festival de Teatro de Caracas  (FTC 2013), con el espectáculo  El último amante, versión del director y actor Luis Fernández sobre el texto original de Neil Simon.
Fernández, quien actúa al lado de su esposa Mimi Lazo, explica que la obra aborda la crisis de la edad madura  que impulsa a un hombre a serle infiel a su compañera, aunque sea una sola vez, pero él lo intentará fallidamente con distintas mujeres. Perseguirá su objetivo por encima de todo. Cometerá demasiados errores. Sólo para darse cuenta al final de estos mil y un enredos, que la mujer que tanto buscaba era la que ya tenía a su lado.
Se trata, según Fernández, de un divertido recorrido por las desventuras y aciertos de una relación muy parecida a la de todos, o casi todos, los hombres.
Mimi Lazo encarna a Mónica, Melissita y Martha, tres distintos personajes en un trabajo interpretativo que le valieron el Premio Municipal  de Teatro como Mejor Actriz en la producción de 1989, dirigida entonces por Ricardo Lombardi. En este nuevo montaje, Fernández interpreta a Mariano, el hombre desesperado por escapar a la rutina al cumplir 40 años.
Fernández puntualiza que El ultimo amante fue seleccionada por los organizadores del FTC 2013, los directivos de Fundarte, quienes además invitaron los montajes de High ,de M. Toledano, y A 2,50 la cubalibre, de Ibrahim Guerra, también producciones de Mimí Lazo.
El próximo monólogo de Mimi, subraya Fernández, es A mi gordo no me lo quita nadie, “es un duro y muy gracioso recorrido por las desventuras de la mujer que decide dedicar su vida a ser esposa. La estrenamos el próximo 28 de febrero en Valencia y después hará temporada en el Trasnocho Cultura".
ESPECTÁCULOS PARA VER
Este FTC 2013, que culmina el 10 de marzo, feliz consecuencia de la labor gerencial de la Alcaldía de Caracas y  el Gobierno del Distrito Capital, permitirá unas 223 representaciones teatrales en sala y  seis en la Fábrica Nacional de Cemento, 101 exhibiciones en espacios públicos y las parroquias del Municipio Bolivariano Libertador, para un total de 330 funciones.
Tiene más de un centenar de piezas  para ver y creer en ellas, pero nosotros hicimos una selección que nos atrevemos a proponer a los espectadores. Y son estas:
 Stop Kiss de Diana Son, Detrás de la avenida y Mátame mamá de Elio Palencia, El fantasma de Bonnie de E.A. Moreno-Uribe, Las siamesas, una y parte de la otra de J.A. Barrios y Después de la batalla de Ángel Rafael Rondón son curiosos montajes sobre la exclusión por la homofobia y las falencias físicas.
César Rengifo está presente porque tres agrupaciones llevan a escena Lo que dejó la tempestad, un trágico eco del asesinato del general Zamora, y  su denuncia sobre los torvos manejos del imperialismo en la comedia Una medalla para las conejitas.
Una vitriólica critica al quehacer de los intelectuales y artistas venezolanos se verá en escena con Acto cultural de José Ignacio Cabrujas. Isaac Chocrón participa con su pieza El acompañante, sobre la soledad de los artistas en la inevitable decadencia. Gilberto Pinto no podía faltar con El confidente, donde su viuda Francis Rueda protagoniza. Mientras Rodolfo Santana desde la escena nos recuerda lo que ocurre en Una tarde un poco fastidiosa. Y no podía faltar Carlos Giménez con Alegría y Mapulín, su único texto de teatro infantil que nos legó.
Gustavo Ott advierte lo peligroso que puede ser la explotación petrolera con su obra Tres noches para cinco perros. César Rojas está presente con su pieza La hora menguada y su versión del shakespereano  Mercader de Venecia. Mientras Ibrahim Guerra prosigue con su teatro hiperrealista y por eso Mimí Lazo presenta A 2,50 la cuba libre, la historia de cinco putas en un bar. Javier Vidal actúa en su melodrama Diógenes y las camisas voladoras, la trágica saga del político que sucedería al general Isaías Medina Angarita, pero enloqueció.
El director Armando Carías vuelve con el grupo El Chichón para enseñar su gran clásico Cajita de Arrayanes, una pieza revolucionaria en todos los aspectos
El velorio de Eudomario, una producción del colectivo Señoras de Maracaibo la cual enseña como el travestismo teatral a la zuliana es una categoría teatral de gran valor estético.
 ¡Ay, Carmela! de José Sanchis Sinisterra, Marx en Caracas de Howard Zinn, High de Matthew Lombardo, Las criadas de Jean Genet, Pedro y el capitán de Mario Benedetti, El pelicano de August Strindberg, Las neurosis sexuales de nuestros padres de  Lukas Bärfuss, Goya de Rodrigo García y La ratonera de Agatha Christie (ambas dirigidas por el talentoso Vladimir Vera) son la selecta  representación de la dramaturgia foránea.
El director Carlos Arroyo viene desde Guanare con los espectáculos La colección del peregrino de Daniel Di Mauro, y Cantata de Argimiro Gabaldón de Tomas Jurado Zabala, sobre las atrocidades del conquistador Lope de Aguirre y las peripecias del inolvidable guerrillero.
MARX EN CARACAS
¡Que no cunda la alegría ni el pánico, sino las ganas de verlo, escucharlo y finalmente aplaudirlo, mientras la catarsis explota en los cerebros de los espectadores del Segundo Festival de Teatro de Caracas 2012 hasta provocar un millón de preguntas! Se trata del espectáculo Marx en Caracas, sensata venezolanización que lograron el director  Oscar Acosta y el primer actor José León a partir de Marx in Soho, de Howard Zinn (Nueva York, 1922-2010).
Con esta versión escénica, la cual estrenaron durante el XII Festival Internacional de Teatro Colonia Tovar, ellos esperan que los caraqueños redescubran a Marx, precisamente ahora que el imperio del neoliberalismo ha fracasado para proyectar y consolidar una sociedad que le permita a los seres humanos ser y vivir mejor, tener una verdadera libertad y auténticas realizaciones individuales. Advertimos, que es un Marx humano, contradictorio, humorista, carente de dogmatismos e interesado en conocer al socialismo del siglo XXI.
Para una información más pormenorizada sobre los espectáculos aquí indicados, recomendamos visitar la página www.teatroccs.org.ve