viernes, marzo 27, 2015

Julia de Souki hace temporada en Trasnocho

Jorge Souki a lfrente de un joven y valioso trio actoral


El caraqueño Jorge Souki llegó de segundo en el Primer Festival de Jóvenes Directores del Teatro Trasnocho con su espectáculo  Julia, inspirado en  la pieza original  de August Strindberg. Ahora hace temporada, en Espacio Plural hasta el 10 de mayo, con los actores Vanessa Morr, José Ramón Barreto y María Fernanda Meléndez en los roles protagónicos; funciones: sábado, 9PM, y domingo, 4PM.  
Cuenta Souki que sus padres caraqueños, Maritza Meneses y Jorge Souki,  “son víctimas del primer exilio venezolano de este siglo, consecuencia de los sucesos de abril y del paro petrolero del 2002. Una generación  que, cercana a los 60 años, sigue  reconfigurando su vida, producto de la decadencia total del país y sus oportunidades. Gente de a pie, excesivamente trabajadora, profundamente inteligentes y  quienes, han sido para mí, indudables cómplices”.
GENERACION POSTMODERNISTA
Estudió en el Colegio La Salle La Colina y su promoción es del 2003. “Es decir, una generación que cercanamente vivió una transición social –y por lo tanto, política- que pasó de una aséptica ‘pequeña burguesía’   a un compromiso muy demandante, casi obligatorio, por el país, deliberadamente más cercano al pobre y a sus causas… del colegio y de mis últimos años ahí, quizá ese fue el mejor partido que pude sacar, creo que, al menos para mí, fue determinante. Vengo de esa generación fuertemente tocada por la tragedia de Vargas, en lo social… y fuertemente marcada por lo político, casi desde nuestro nacimiento. Es que nacimos a finales de los 80. Y creo que eso nos explica mucho. Que me explica mucho, a mí y a mis autodudas. El sociólogo y filósofo francés  Gilles Lipovetsky Lipovestky dice que con nosotros nació el postmodernismo. Pero en lo local, a finales de los 80 está lo causal de nuestros días, lo causal de lo que yo creo poder ser”.
En todo caso,  confiesa que es producto de su formación en La Salle y específicamente del profesor José María Bernechea,  “siempre me sentí instado a dos cosas: a decir algo, casi siempre torpemente; y a hacer algo, que luego entendí que tenía que ser cercano a los pobres. Mi bachillerato empezó con la tragedia de Vargas… y mi colegio se convirtió en un centro de acopio, mi salón de clase se llenó de alumnos de La Guaira y, luego, de mujeres… porque estudié toda mi primaria y parte del bachillerato en un colegio que hasta entonces era sólo de varones. Mi bachillerato terminó transversalmente invadido de abril de 2002. En ese contexto, nos tocó decidir, nos forzaron a decidir”.
ADOLESCENCIA PURA
“El teatro me llegó por el grupo Enescena del colegio, que  lo dirigía, entonces, mi primo, Juan Souki. Era un grupo que llevábamos los alumnos, para entonces creíamos que se trataba de una genialidad del colegio, me refiero a la autogestión y a la autodeterminación de un grupo de alumnos llevando un grupo, con espacio propio, con llave propia, con autonomía. Con el paso del tiempo, creo que, en verdad, no les interesaba demasiado lo que hacíamos. Y así, Enescena, se convirtió en mi matriz de crecimiento en la adolescencia, de experimentación, de posibilidad de decir cosas propias, de amistad, de pensamiento. Aumentado, además, con las múltiples dimensiones que significaron las experiencias en los festivales estudiantiles, Cinates y Porteacero, concretamente. En el último año de bachillerato había que decidir forzosa y obligatoriamente por una “carrera”. Yo me debatía entre el teatro, pero sobre todo, por lo social. En aquel momento no tenía la capacidad de comprender que, ambas cosas, podían ir juntas, en síntesis. Pasado el tiempo, creo que ahora puedo interpretar, que en la formas como fui educado, a nuestra generación se nos pedían cosas heroicas, abnegadas, sacrificadas. Traducíamos que el país que construyeron nuestros abuelos y que disfrutaron nuestros padres estaba siendo arrebatado… y a nosotros nos tocaba redimir semejante tragedia. Obviamente, se trataba de adolescencia pura”.
APARECIO STRINBERG  
Después de un hiato existencial, Jorge Souki (11.11.1986)  reaparece trabajando como asistente de dirección de Luis Fernández en Lazo Producciones. En paralelo, también, asistiendo en la dirección de Juan Souki. “Y luego cursé el taller de dirección del GA80 con Héctor Manrique. Este trayecto me permitió trabajar una escena de   La señorita Julia   de Strindberg y estudiarlo a profundidad. Como en un encadenamiento viajé al Festival de Bogotá y pude cursar un workshop con Tomaz Pandur. Y cercano a los 30 años, me convencí de una sola cosa (y una sola basta): no perder el tiempo haciendo cosas que no quiero hacer”. La escena de Strindberg en el GA80 fue aumentando y profundizándose. “Y un buen día, junto con mis   grandes  partners in crime  en el trabajo creativo y en la vida, José Andrés Souki y Claudia Lizardo, preparamos un dossier y lo enviamos a Trasnocho. Esto pasó justo con la convocatoria del Festival y siendo una feliz coincidencia, lo redireccionamos para participar ahí.  Ensayamos durante cuatro meses, alrededor de 350 horas. Más una reunión quincenal con todo el equipo. Casi 20 personas con múltiples frentes de trabajo. A nosotros nos fue muy bien en el Festival. Llenamos todas las funciones y ahora intentamos descifrar la fórmula. Haremos lo posible por contradecir lo efímero de nuestros días, intentando repetir lo mismo en estos próximos dos meses de temporada.
EXPERIENCIA EXISTENCIAL
Se fue con los Hermanos de La Salle para hacer algo por los pobres. “Insisto, la tragedia del estado Vargas y Abril 2002, eran mi habitus para interpretar el mundo. Eso, sumado a dramatismos personales producto de relaciones perniciosas de esos años, la presión monumental del mundo adulto que me pedía que fuera “alguien en la vida”, la incapacidad de decidir a los 16 años. Fueron el coctel molotov que me forzaron a decidir por una vida misionera y trabajadora en el mundo de los pobres, en una comunidad religiosa. Quería encontrarme con el otro, era mi necesidad ingente, que finalmente redundó en un profundo conocimiento de mí mismo: me encontré conmigo mismo. Así viví siete años de mi vida en comunidades y barriadas populares de varios lugares de Latinoamérica y en el interior del país, también en la periferia caraqueña. Estudié educación en la UCAB y viví un tiempo en Roma, también estudiando. Estuve trabajando en programas de alfabetización, organizando comunidades populares, siendo profesor por horas. Estudié todos los posibles caminos para llegar a la “iluminación”, desde el orientalismo al dogmatismo católico, la teología romana y de la liberación, practiqué yoga y salí despavorido del “new age”. Me conseguí siempre con mi propia miseria.  Sin embargo, de toda esta experiencia hay un saldo enorme que me atraviesa: 1.Le hice mucho daño a los Hermanos de La Salle; las incompatibilidades y las maneras de entender al mundo, a los pobres, las cosas y la vida se hicieron casi, desde el principio, profundamente diferentes, excluyentes y, por supuesto, las estructuras siempre pueden más que los individuos, incluso, más que aquellos que tienen delirios de grandeza, como me pasaba para entonces; 2. La idea de irme con los Hermanos creo que fue mi primer síntoma del síndrome de Peter Pan que creo tener; era una decisión fundamentada en la nostalgia, en la nostalgia por una adolescencia eterna, cargada de emociones profundamente dolorosas pero también vitales; 3. Fue el trayecto más profundo de mi vida para intentar entender al ser humano, obviamente porque de manera decidida siempre estuve buscándome y tratando de interpretar mis demasiadas incongruencias. Y 4. Me quedé con una envidia absurda por los que dicen que consiguieron a Dios y, además, se lo creen. Me faltan más vidas para llegar a ese nirvana. Y no tengo demasiadas esperanzas en que me pase en esta vida. Finalmente, “después de siete años en el Tíbet”, volví a mí mismo. A lo raigal. Y junto a eso, volví al teatro. Tenía que continuar la vida desde dónde la había dejado a los 16 años”.


Volcanes sobre el Mapocho



Aquel martes11 de septiembre de 1973 es inolvidable en la nación chilena y en los corazones de quienes, allende las fronteras físicas, creemos y luchamos por la democracia, la libertad y los derechos humanos. Una sórdida guerra civil contra el Poder Ejecutivo desembocó  en un Golpe de Estado. Todavía los balances de tal locura  genocida no están cerrados, pero es posible que algún día  se sepa todo lo que pasó, como reiniciaron sus vidas los sobrevivientes y como las nuevas generaciones avanzan para que nunca más se repita otra felonía similar.
Al año de esa masacre, aquí en Caracas se conoció la pieza teatral Volcanes sobre el Mapocho, donde  César Rengifo (Caracas, 1915-1980) propone una esclarecedora reflexión sobre esa rebelión militar y el gobierno surgido y acrecentado, durante 18 años, al servicio de las clases dominantes chilenas, las empresas transnacionales y el gobierno imperialista de Estados Unidos de América, como lo confesó Henry Kissinger.
Y ahora, para exaltar al autor en su centenario y para que los venezolanos repasen esa nefanda saga,  la agrupación Teatro de los Invisibles, liderada por Alberto Ravara, en coproducción con  el Centro Nacional de Teatro, han presentado una versión muy digna de Volcanes sobre el Mapocho.
¿Por qué recordar aquello?, se pregunta algún espectador menor de 40 años o alguien que habiendo conocido aquella ordalía sureña (a la cual se sumaron las dictaduras argentinas, uruguayas y paraguayas), se  preocupe ante la resurrección del fantasma del golpismo que ronda  en este continente de norte a sur.
Una vez más, Rengifo usa el teatro como catedra para denunciar las masacres  de  obreros e intelectuales por razones económicas y para impedir el desarrollo cultural de las naciones americanas, porque a este continente lo quieren o lo necesitan únicamente por sus recursos naturales y sus yacimientos de materias primas y/o estratégicas, para sostener a  otros sectores de un mundo supuestamente más civilizado.
Es pues Volcanes sobre el Mapocho un teatro político sin metáforas ambiguas, que deja contundentes enseñanzas sobre la historia americana para que los pueblos reflexionen  sobre reveses y victorias del  pasado y pueda andar en el presente y futuro cercano y hasta construir sueños. Rengifo plasma ahí el drama de dos maestras en una escuela de Santiago y como ellas se debaten entre salvar sus vidas y sus alumnos o combatir contra la poderosa rebelión militar.
El espectáculo sorprende por la presencia de una nueva y vigorosa generación de comediantes al lado de los curtidos artistas Lilybell Trejo, Frank Wiese, Bárbara Rodríguez y Jorge Dakar, entre otros. ¡Esa herida en la vida americana sigue abierta!

miércoles, marzo 25, 2015

El 10 de abril comienza IV Festival de Teatro de Caracas

Abril del 2015 para el teatro de los venezolanos.

El alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, anunció   que el cuarto Festival Internacional de Teatro de Caracas se realizará entre el 10 y el 26 de abril próximo con más de 200 agrupaciones participantes y más de mil 300 actividades en 25 salas de teatro y en espacios públicos de la ciudad capital.

El mandatario local dijo que este evento puede ser considerado “una amenaza inusual y extraordinaria” por el presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama. “Así como son ‘amenaza’ nuestros niños con su Canaimita, nuestros músicos del Sistema Nacional de Orquestas, nuestros médicos integrales comunitarios, nuestro pueblo que lucha por la dignidad, por la libertad, por la autodeterminación y soberanía ahora se agrega una ‘amenaza inusual’: el cuarto Festival de Teatro de Caracas, que en esta oportunidad va a tener características de festival internacional”, manifestó.

En ese sentido señaló que, en vista del notable éxito que tuvo la tercera edición del evento realizada el año pasado, el presidente Nicolás Maduro aportó los recursos necesarios para hacer posible que esta nueva cita con el teatro sea de carácter internacional.
Luego ofreció un balance sobre la evolución de los espectadores que ha tenido este evento desde su primera presentación en 2011, apuntó que en la primera edición, que fue modesta, se dio una presencia de 60 mil personas, mientras que en la segunda se contaron 200 mil hasta que tuvo que ser suspendida por el dolor en el que se sumió el pueblo por la desaparición física del Comandante Chávez. “Y el año pasado, con motivo del tercer Festival de Teatro de Caracas, tuvimos más de 600 mil espectadores”.
“Este año aspiramos a que más de 800 mil personas participen en este Festival Internacional de Teatro que, además, tiene como característica fundamental que la mayor parte de las propuestas que traemos de países invitados que vienen con nosotros a protagonizar esta ‘amenaza inusual’ van a ser espectáculos de calle, el mejor teatro internacional de calle para el disfrute de todas y todos”, acotó.
Recordó que este crecimiento se logró gracias también a la recuperación de espacios en la ciudad de Caracas que promovió el Gobierno Bolivariano del Comandante Hugo Chávez y que ahora promueve el presidente Maduro.
“Atendiendo a esa canción de Alí Primera (Zapatos de mi conciencia) que dice: ‘Las estatuas frente a las aves dan pena’, nosotros nos pusimos a recuperar todos estos teatros: el Teatro Nacional, el Teatro Bolívar, el Teatro Principal, el Teatro Municipal, el Teatro Alameda, el Teatro Catia, decenas de teatros que nos han permitido duplicar el número de asientos para los espectadores de la ciudad”.
Un evento inusual
Precisó que en el evento participarán 14 países invitados, siendo Argentina el invitado de honor. “Nuestro festival se llama Festival de Teatro de Caracas pero trasciende las fronteras, los límites del Distrito Capital, del municipio Libertador, y se disemina por todo el territorio nacional y, en este caso, la primera edición internacional de nuestro festival va a contar con 14 países invitados”.
Asimismo enumeró todos los espacios en los que se desarrollará la actividad cultural. “Antes de la Revolución, Caracas veía cómo se venían deteriorando sus propuestas de salas de cine, de teatro, cómo algunas salas de teatro habían sido convertidas en depósitos de materiales de una cadena de cine de cuyo nombre no queremos acordarnos, y cómo la Revolución vino con un trabajo concienzudo, con un trabajo de tenacidad hermosa y de ternura recuperando todas las salas de teatro”.
“Es por eso que consideramos que probablemente de allí provenga, no es ironía, de allí provenga la disposición del presidente Barack Hussein Obama de considerarnos una amenaza, porque somos un pueblo que ama la paz, somos un pueblo que ama la cultura, que ama el encuentro humano como premisa fundamental de esta Revolución Bolivariana”, agregó.
Dijo que las actividades estarán distribuidas en cinco áreas: las de sala, las del Eje Infantil, las académicas, las de comunidades y espacios públicos y las de Ciudad Teatro.
“La plaza Diego Ibarra se convertirá como siempre, como ya es habitual, en la Ciudad Teatro y ahí vamos a tener encuentros después de las presentaciones de teatro, ahí vamos a tener la presencia permanente de nuestros actores invitados, de nuestros directores, vamos a tener actividades académicas también en Ciudad Teatro, vamos a tener un gran concierto para beneplácito para el gusto de los caraqueños y las caraqueñas y de quienes nos visitan”.
Rodríguez sostuvo que las dos características fundamentales de esta edición son, primero, la participación de las agrupaciones internacionales y, segundo, la alegría que se vivirá en el llamado Eje Infantil. “(Son) las actividades relacionadas con el teatro infantil, actividades para nuestros ‘locos bajitos’, como los llamó Serrat en su canción, para nuestros ‘locos bajitos’ tenemos 884 actividades”.
En relación al costo de los boletos para las presentaciones en salas –pues las que se realizan en espacios públicos son gratuitas–, el alcalde de Caracas enfatizó en que “gracias a la Revolución, gracias a esta ‘amenaza inusual’ que somos, las entradas al teatro con funciones de agrupaciones venezolanas van a tener un costo de 50 bolívares y las entradas para las agrupaciones internacionales van a tener un costo de 70 bolívares. Esto es en razón de que el Gobierno Bolivariano, de que el presidente Nicolás Maduro aportó los recursos suficientes para la realización de este festival. Porque el Gobierno de Venezuela invierte en el esparcimiento, en el crecimiento espiritual de las venezolanas y de los venezolanos, invierte en salud, en educación, invierte en atender las necesidades de alimentación de nuestro pueblo, invierte en el espíritu”.
Dentro de las agrupaciones a presentarse señaló el alcalde que estarán La Fura del Baus, de España –que no venía a Venezuela desde los años 80, cuando Carlos Giménez organizaba el Festival de Teatro de la ciudad–; Pepa Plana, de Cataluña; Tascabile Bergano, de Italia; Justo Rufino Garay, de Nicaragua; Teatro del Cielo, de Ecuador; Juan Coulasso y Hugo Urquillo, de Argentina; los Guggenhelim, de México, entre otros.
Anunció también que la preventa de los boletos comenzará el miércoles 31 de marzo en las taquillas de los teatros Nacional, Municipal, Bolívar y Teresa Carreño. Además, señaló que este 27 de marzo, Día Internacional del Teatro se realizará una antesala de este evento para el disfrute de todos.
De igual forma comentó sobre la puesta en servicio de la página web www.festivaldeteatrodecaracas.org.ve, a través de la cual el público estará informado de todas las actividades a realizarse día por día.
Lamentó el incendio acaecido en la sede de la Fundación para la Cultura y las Artes de la Alcaldía de Caracas recientemente, por lo que se retrasó el arranque del festival y donde se perdieron libros y archivos de obras publicadas.
Dijo que se han coordinado los elementos y organismos relacionados con la seguridad para que durante el festival se garantice la presencia de vigilancia en todos los teatros, los lugares de esparcimiento y sus alrededores para garantizar la seguridad de todos.
En cifras
* 14 países participantes en el evento: Bélgica, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, Francia, Italia, Nicaragua, México, Uruguay, Venezuela y Argentina, este último será el invitado de honor.
*201 agrupaciones de artes escénicas estarán en la fiesta: 179 nacionales de 18 estados de Venezuela y 22 internacionales. 25 salas y teatros de la ciudad: Municipal, Nacional, Principal, Bolívar, Catia, Simón Rodríguez, Cristo Rey, Alameda, Alí Gómez García, salas Doris Wells y Juana Sujo de la Fundación Casa del Artista, Río Teatro Caribe, Teatro San Martín, Rajatabla, Cine Parque Central, La Colmenita, Sala José Félix Ribas del Teresa Carreño, Altosf, Nuevo Circo, salas Horacio Peterson y Anna Julia Rojas de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, Alberto de Paz y Mateos, Luis Peraza, Cine Aquiles Nazoa y Cantaclaro.Dos casas culturales comunitarias: Casa de la Juventud Robert Serra y Casa de la Cultura Simón Rodríguez.Cinco espacios públicos: las plazas Diego Ibarra y de Los Museos, bulevar César Rengifo y los parques Los Caobos y La Nacionalidad.  
*Mil 362 actividades: 291 funciones de sala, 884 actividades en el Eje Infantil, 111 actividades académicas, 41 funciones en comunidades y espacios públicos y 35 espectáculos escénicos en Ciudad Teatro.
Inversión social en el teatro venezolano
¡Por fin! Se levantó el telón informativo del IV  Festival de Teatro Caracas 2015, el cual se realizará entre el 10 y el 26 de abril, en 25 salas y espacios públicos.El alcalde del municipio Libertador, Jorge Rodríguez, leyó un pulcro texto y se acompañó de un  bien diseñado audiovisual que desgranó la información  básica de lo que será el evento, coordinado por Freddy Ñañez, presidente de Fundarte.
Los lectores podrán ingresar a la página web: www.festivaldeteatrodecaracas.org.ve. Ahí degustaran visualmente de las imágenes y textos promocionales de cada una de  las 200 y tantas agrupaciones venezolanas y foráneas que se presentarán en sus escenarios. Hay, por supuesto, para todos los gustos y sensibilidades.
Montajes provenientes de Bélgica, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia Francia, España, Ecuador, Italia, México, Nicaragua, Uruguay  y Argentina, que es el país  homenajeado, alternarán con espectáculos  creados por las agrupaciones venezolanas. Los precios  de los boletos  no exceden de cincuenta bolívares y ya se venden las taquillas de los teatro Teresa Carreño, Nacional, Catia y Bolívar.
Los costos de este evento nos superan los 300 millones de bolívares, una inversión social del Gobierno de la República  Bolivariana de Venezuela.
Otra página de la historia del teatro criollo se escribirá a lo largo del venidero abril.