sábado, abril 16, 2016

¿Cuántas Anitas y Papis hay por ahí?

 El legendario artista Román Chalbaud posa con los actoresy el director de “Alias El Papi”.
El buen teatro es como el buen vino. El tiempo mejora al producto y también el paladar del público, más vivido y más sensibilizado. Lo decimos porque durante la temporada 2013 vimos y disfrutamos del montaje Alias El papi, en la Sala Laboratorio Anna Julia Rojas, y ahora lo hemos ponderado mucho más en su espacio perfecto: la Rajatabla.
 Ahí estaban Anita (Josmary González) y El Papi (Kevin Jorges), bachilleres extraviados al intentar materializar sus sueños de “ser gente bien”. Aún, ante mejores opciones, ellos eligen las más atrevidas y peligrosas para alcanzarlos. Totalmente alienados, se hunden en actos nefastos y nefandos. El efecto de sus acciones los conducirá al arrepentimiento. Trágica historia romántica, a la venezolana, que prosigue con la sobrevivencia de uno de ellos y además un bebe para perpetuar la vida. No hay aplausos sino lagrimas desde el alma del público consciente.
Así se resume la saga de Anita y El Papi, criollos que desafiaron al mundo donde les correspondió vivir y quienes -como sí lo consiguen patéticamente los actores Kevin Jorges y Josmary González- no tuvieron muchas facilidades para materializar sus sueños, según lo demuestra el estremecedor y lacrimógeno espectáculo Alias El Papi, excelentemente bien escrito y magistralmente dirigido por Luis Vicente González.
El nacimiento de Alias El Papi, que además presenta en sociedad al grupo La Chamba Teatro, surgió ante necesidades propias de jóvenes artistas. Cuenta Luis Vicente que una de ellas tiene que ver con la casi ausencia de personajes escritos con complejidad, profundos, pensados para actores jóvenes. “Por lo general hemos tenido que interpretar personajes para los cuales no estamos en casting, y aunque la maravilla del teatro permite que eso pueda ocurrir desde las convenciones tácitas con los espectadores; siempre ha sido desventajoso para nosotros. Por ello decidimos crear a Anita y El Papi a nuestra medida, no solo desde el aspecto escrito sino también desde los aspectos teatrales propiamente dichos. Es decir, desde todo lo que implica su construcción escénica. Otra de las razones de esta creación ha sido elaborar un discurso escénico que actúe sobre el espectador, en especial sobre los adolescentes: público significativamente desasistido por el teatro que se hace al menos en Caracas, en este año 2016, para precisar su tiempo y espacio”.
Luis, Kevin y Josmary buscaban contar una historia de amor juvenil y lo consiguieron. Amor que se gesta en ámbitos de una relación con hambre. Y los venezolanos sabemos que amor con hambre no dura. Pero sin embargo el amor de Anita y El Papi persiste hasta el final. El hambre o la carencia económica matiza, con sombras oscuras y trazos fuertes, las formas como ese amor se manifiesta. Entonces para que el amor dure, ellos, casi sin saberlo, sin saber que es para mantenerse juntos en el amor, deben cometer actos funestos porque es la forma más fácil, no que conocen, sino que escogen, para satisfacer sus deseos de adquisición. Deseos que finalmente no son suyos, son heredados, infundados, sembrados por la alienante fuerza de consumo en la que viven ellos y los espectadores. Prostitución, sicariato y venta de drogas alucinógenas son válidas para su siniestra sobrevivencia. Amarga realidad.
Hay un lenguaje paralelo, que relata lo que ocurre y lo que les pasa: el grafiti. Ellos, como en una exposición liceísta, van graficando sus andares. También repite ese hábito propio de los muchachos de rayar paredes y por eso en las paredes de los liceos hay más historias que en la obra misma. Historias que se cuentan de frase en frase, entre signos encriptados, aunque casi siempre de forma cruda y obscena. De la interacción actoral con dibujos y palabras escritas en las paredes, aparece otra dimensión de la dramaturgia del espectáculo. Arte plástica conceptual que invita al espectador a interactuar y relacionarse de formas distintas con la obra. Allí se configura el verdadero y definitivo discurso: aquel que el espectador construye para sí desde su otredad.  Así la obra se abre a múltiples lecturas, dependiendo de las asociaciones que el público realice entre la acción escénica y la imagen gráfica.
Siempre la realidad es superior a la ficción escénica, pero en Alias El Papi esos actores rompen convencionalismos y sufren y lloran sus personajes, ¡Bravo

lunes, abril 11, 2016

La masajista a la conquista de Madrid



Madrid o Nueva York, Miami o Bogotá, son las urbes que una generación de actores y actrices venezolanos han elegido para vivir, trabajar amar y reproducirse si se los dejan. Y Arlette, la famosa hija del legendario comediante José Torres, considera que, desde el año 2005, la capital del Reino de España es su centro de operaciones. “Aquí es donde he decidido tener mi residencia más estable. Y aún así sé que siempre la casa de mi mamá o de mi papá en Venezuela también será mi casa. Ya de alguna forma tengo hecha mi vida aquí, aunque siempre he sido de la creencia de que el hogar va con uno allá donde uno vaya. En todo caso decidir vivir aquí no me ha limitado para instalarme en otros lugares cuando el trabajo lo ha ameritado”.

“Como actriz, y como persona de carácter aventurero y viajero como soy, me he habituado a trasladarme mucho y a pasar temporadas en otros lugares, fuera de casa. Por ejemplo, he vivido dos meses en el Amazonas (cuando rodé Cenizas Eternas), viví tres meses en Málaga (gracias a una temporada teatral), dos meses entre Morrocoy y Todasana, en Barcelona, en Italia, en Tailandia, etc... Y en Caracas, cada vez que me llaman también para ir a trabajar. Y yo feliz de hacer lo que me gusta y afortunada además si ello coincide con ver a mi familia”.

¿Por qué Madrid y no otra ciudad española?
Porque Madrid es bella... Digan lo que digan de los madrileños, siempre me he sentido como en casa. Aun cuando adoro el mar y soy amante de la naturaleza, nací y crecí en la ciudad, soy capitalina, y Madrid es una capital, con mayúsculas, cosmopolita además. Receptora y generosa con quienes llegamos aquí. Llena de inmigrantes por todas partes y aun así sigue, contradictoria y curiosamente, conservando su aire de pueblo, su alma de pequeña villa. Eso es algo que me atrapa. Te puedes cruzar la mirada con alguien en el metro y a las tres semanas o al mes volver a verle tal vez en una tienda o el mercado. Es una ciudad mágica y de encuentros. Y por otra parte, desde el punto de vista profesional, es el centro de todo. También Barcelona ocupa un lugar importante dentro de la movida cultural española, pero en Madrid es donde se mueve el grueso de todo: están casi todas las casas productoras de cine y televisión y muchas de las más importantes compañías de teatro del país.

¿Cómo ha sobrevivido hasta ahora?
Soy afortunada. He vivido. Lo de sobrevivir se lo dejamos a la gente que verdaderamente pasa por situaciones límite de vida. Yo he vivido, vivo, con sus altos y sus bajos, como todos, vivo. Creo que la clave está en ser positivo y creativo, ser receptivo, estar despierto, preparado y aprender a percibir y distinguir las oportunidades para aprovecharlas.
Digo que soy afortunada porque tengo salud, un hogar, estoy rodeada de amor y hasta el momento he podido hacer lo que me he planteado y propuesto; con esfuerzo, pasando algunas épocas difíciles, haciendo en mi etapa inicial algunos "personajes" (camarera de barra, bailarina en discotecas de moda, recepcionista de un restaurante, acomodadora en un teatro); otras menos complicadas, ejerciendo eventualmente mi otra profesión (periodista), y dirigiendo actores en castings y rodajes publicitarios; y otras más felices dando clases de yoga, convirtiéndome en modelo e imagen para campañas publicitarias; actuando, creando y produciendo. La vida en general ha sido generosa conmigo y yo soy agradecida. Con actitud positiva, aunque con sus idas y venidas, la vida normalmente te trata bien.

¿Cómo marcha su ingreso a la movida madrileña?
Con 11 años viviendo en esta ciudad es difícil no sentirte y ser parte de ella. Actualmente y desde hace un par de años hay un movimiento cultural muy importante 'off Madrid', fuera de la gran cúpula y élite más asentada, nacido justamente de la búsqueda de subsistencia a la crisis económica (mundial) y que ha ido dando cabida a muchos. Es bien sabido que en momentos difíciles, la creatividad es la clave. Y yo me voy moviendo con ello... Y la cosa va fluyendo... No a la velocidad que a veces se desearía, pero si hay algo que me ha enseñado el ritmo de Madrid es justamente a ser paciente. Todo se mueve, pero a su tiempo.
No ha sido fácil, pero me he ido armando mi propio camino. Los latinoamericanos y los extranjeros en general lo hemos tenido cuesta arriba porque a pesar de los años, sigue existiendo un freno para la apertura total y aceptación en España. Los argentinos han tenido más suerte, pero también es cierto que su historia de emigración a España es de muchos más años que la nuestra y ellos se han ido construyendo su espacio... Por eso digo que todo tiene su tiempo. Sin embargo, no me quejo. He tenido bellísimas oportunidades y he podido desarrollar mi trabajo como actriz, tanto en Venezuela como en España, y paralelamente, durante estos años. Aquí he conocido, compartido ideas, sets y escenarios, y aprendido de gente muy talentosa como Carmen Maura, Fernando Chinarro, José Luis García Berlanga, Pepe Villuela, Mariano Peña, José Sanchis Sinisterra, Will Keen, entre muchos otros. Cuento con el apoyo de mi manager, Elena Lázaro, de Muchoarte Management, con quien trabajo hace ocho años y ha creído en mí desde el primer momento. Destaco especialmente, entre otros trabajos, mi personaje para la serie de televisión Ciega a citas, y mi más reciente participación en cine en la película El guardián invisible, basado en el primero de los libros de la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo; dirigida por Fernando González Moreno (Palmeras en la nieve) y protagonizada por Marta Etura. Actualmente estoy en ello. Allí tengo un personaje precioso. Asimismo, por otra parte, he tenido la posibilidad de reencontrarme con gente venezolana talentosísima que está de este lado del mundo y con quienes ya he tenido la dicha de compartir y trabajar.

¿Hay más actrices y actores venezolanos haciendo teatro?
¡Muchos! Haciendo teatro, cine y televisión. Hace poco, por ejemplo, tuvimos un gran éxito con dos espectáculos que montamos con Mago Atelier, Gledys Ibarra, Aitor Gaviria y yo. Y Aitor acaba de presentar el monólogo Eflam, de Javier Vidal, entre muchos otros. Siempre lo comentamos entre nosotros aquí. Hace 15 ó 20 años eran cuatro gatos (de muy buena camada): Frank Spano, Miguel Ferrari, Aitor Gaviria, Ivonne Reyes, Alejandro Arroyo, entre un par más. Cuando yo llegué, hace 11 años, además de mí también desembarcaron: Martín Brassesco, Isabel Herrera, Héctor Moreno, Alejandro González, Doriam Sojo, entre otros... Y desde entonces han ido llegando cada vez más... Se han sumando: Aileen Celeste, Stephanie Cardone, Nacarid Escalona, Juan Carlos Pabón, Robert Chacón, entre otros. Algunos se han afincado en Madrid, otros en Barcelona y otros en otras ciudades.
Y no sólo actores, mucha gente del mundo artístico venezolano, escritores, directores de cine, fotógrafos, estilistas, maquilladores, modelos, cantantes, músicos, productores, periodistas; y gente de otras profesiones. Hay una comunidad venezolana enorme, que ha ido creciendo en los últimos años. Gente que ha venido a trabajar y a buscarse la vida; a forjarse un futuro. Muchos compañeros cuentan ya con proyectos muy bellos e interesantes que vale la pena apoyar y destacar. Algunos incipientes y otros más desarrollados, como Isabel Herrera y su taller El Lavadero, Aileen Celeste con su espacio de teatro MicroDeGusta, Nacarid Escalona y Juan Carlos Pabón con el espacio Tapasteatro Bar que abrirán el 20 de abril, Alejando Llerandi con Collage Bar, Manuel González Ruiz y su Mago Atelier, Clairet Hernández y su Trilogía Actoral, y ahora se agrega a la actriz Lourdes Martínez y su productora de eventos culturales Chulapa Flow que están haciendo un trabajo genial, entre otros. Yo con mi recién nacida compañía La Cápsula Teatro, con la que estrenamos este 13 de abril La Masajista. Asimismo, muchos compañeros haciendo cine, produciendo; una nueva oportunidad para verle el lado positivo a las cosas y crear sinergias. Así lo veo yo.

¿Qué pasó con Venezuela y el cine?
Venezuela sigue siendo parte de mí, de mi vida laboral y personal. Allí están mis padres y gran parte de mi familia, afectos y grandes compañeros de trabajo con los que siempre estoy en contacto para proyectos, para cuando los astros se pongan nuevamente al favor de todos y logremos coincidir. Por una parte, de momento estoy con algunos proyectos personales aquí que me han centrado más de este lado del mundo. Asimismo, un par de asuntos profesionales (aún muy en pañales como para contarlos) que han acaparado mi atención. Por otra parte, y para nadie es un secreto, desafortunadamente la situación actual de nuestro país también ha influido en que la frecuencia de mis viajes se reduzca.
Solía viajar a Venezuela al menos una vez al año desde 2007 para rodar alguna película, en ese momento aún la situación económica -aunque no fácil del todo -, permitía a las producciones contar con talento que estaba instalado fuera del país. Hoy en día, salvo que se trate de un proyecto enorme, o de una súper producción con un presupuesto multimillonario, esas intenciones lamentablemente se han ido convirtiendo en una ilusión y quedándose en eso: en bellas ideas e intenciones que luego no se logran concretar.
Por ejemplo, la última vez que viajé a Venezuela para trabajar fue a mediados de 2012, cuando rodamos Liz en septiembre, de Fina Torres; ese año tuve la fortuna de quedarme a trabajar por más de un año allí, porque vino una serie para televisión (Los secretos de Lucía) y seguidamente un par de montajes teatrales (Caricias y Frida, Viva la vida, con Prakriti Maduro, en la que debuté como asistente de dirección). En enero de 2014, hace dos años, regresé a Madrid, y desde entonces desafortunadamente no he vuelto a Venezuela. Después de eso, aunque ha habido algunas propuestas muy interesantes y bellísimas, al final no se han concretado porque las producciones apenas se dan abasto para cubrir gastos mínimos y pueden permitirse sólo lo básico... Lo mismo, por ejemplo, está ocurriéndome ahora mismo con un proyecto teatral precioso e interesantísimo que me han propuesto y del que de momento prefiero no dar detalles... Si ocurre un milagro, tal vez se daría la oportunidad de volver muy pronto para trabajar allí. Y entonces podré contar todo con pelos y señales. Por lo pronto, me encuentro con un par de asuntos laborales por aquí que de momento me tienen contenta y entretenida.
¿Tu actual espectáculo como luce?
La masajista es un montaje de formato breve, más conocido en Venezuela como microteatro; se trata de una comedia ácida, muy divertida. Desde mi punto de vista, muy bien escrita y dirigida por Rubén Tejerina. Ya tuvimos la oportunidad de presentarla en el Microteatro Málaga durante una temporada, en 2014 y fue todo un éxito. Así esperamos que sea en su estreno en Madrid. Tiene toda muy buena pinta y si todo va bien, ¡esperamos llenar! Contamos con el público venezolano que tiene ganas de ver a sus compatriotas actuar y con público español, tanto cercano a nosotros, como asiduo a La Escalera de Jacob, una sala de teatro que forma parte de la "movida teatral alternativa y off" de Madrid. Feliz porque he asumido la producción del espectáculo junto con el actor español José Tornadijo, mi compañero también de escena; a través de mi compañía La Cápsula Teatral. Nos hemos fusionado con Mago Atelier, quien es el responsable del maravilloso concepto gráfico del póster. La imagen es del fotógrafo malagueño Edu Gómez. El casting de La Lunares (Marian Grande). Afortunadamente asimismo, hemos contado con amigos y colegas, que de manera desinteresada han apoyado el espectáculo, como Artistas por Venezuela, Culturísima, Venezuelan Press, ShowChannelTV, La Cuchara Restaurante, el Leka Bar, Camoatí RestoBar, entre otros no menos importantes.

¿Qué planes tiene?
Planeo intentar vivir lo más tranquilamente posible, hacer lo que me hace sentirme bien y en armonía. Trabajar en lo que me gusta, o en mis propios proyectos o bien en proyectos ajenos siempre y cuando me identifique con ellos, me generen satisfacción, pueda aprender y si es posible, que generen beneficios también a otros. Vivir más en el hoy que en el mañana, aunque me trace metas. Y actuar con serenidad y optimismo, paso a paso y con foco. Ahora mismo, por ejemplo, trabajo en algo que estoy creando y sobre lo que contaré en su momento. Asimismo, estoy con la producción para esta temporada de La masajista, con La Cápsula Teatro. Y además de mi oficio como actriz, sigo dedicándome a la práctica del Yoga (soy instructora), que es otra de las cosas que me da la vida; y cuidando de mi salud y de mi hogar, que es mi tesoro. Esos son de momento mis planes y proyectos por lo menos a corto y mediano plazo. A ver si se me dan bien. Ya veremos qué otras sorpresas buenas trae la vida. Namaste y toco madera

domingo, abril 10, 2016

El 24 de junio estrenan "Abril"

Los periodistas venezolanos fueron testigos de aquel golpe.
“Durante los días 11,12 y 13 de abril de 2002, el gobierno del presidente Hugo Rafael Chávez Frías enfrentó un golpe de Estado. Durante 47 horas la sociedad entera vivió las consecuencias de la ruptura del hilo constitucional, pero también, una proeza nunca esperada, pues luego de derrocado, Hugo Chávez volvió al poder. Tenemos así dos abriles enfrentados: el abril de la conspiración militar, mediática, eclesiástica con clara injerencia extranjera que generó muertes; y el abril de la reconquista, escenificado por civiles y militares leales a la Constitución”, según palabras del periodista y escritor Ernesto Villegas, un testigo muy bien documentado que vio y vivió dichos procesos.
 Años después, Villegas, tras largo tiempo de recopilación y análisis de documentos, como nos lo declaró, publicó “Abril Golpe Adentro”.  Cuenta que había reunido diversos escritos, entrevistas y reportajes periodísticos relacionados a los hechos de abril de 2002, pero, al llegar a sus manos el testimonio de Rafael Arreaza, quien fue el “ministro de salud” en el gobierno de facto de Pedro Carmona, su visión sobre el tema cambió y decidió realizar un trabajo de divulgación periodística, el cual, lo condujo a un proceso de ardua investigación y al desarrollo de una obra más compleja.
 En noviembre de 2009 el libro se presentó y fue un “boom”José Vicente Rangel, periodista, político y luchador social de larga trayectoria, refirió ese día: “Este es algo más que un libro. Es un libro que retrata con exactitud un momento de este país, un momento que recoge buena parte del pasado y del presente (…) Este libro es memoria adentro (…) Este es periodismo de la mejor calidad (…) No es una apología al chavismo. Es, si, una apología al pueblo venezolano. A la inquebrantable voluntad democrática del pueblo venezolano”.
 Abril, la película
Ernesto Villegas obsequió a lpresidente Maduro su libro. Cuenta Ernesto, que en pocos días el mandatario lo llamó, y con voz animosa, esa que surge “tras encontrarse con la verdad”, le planteó la posibilidad de que el libro sirviera como base para el desarrollo de una película. Así llegó el proyecto a Luis Alberto Lamata, José Luis Varela y José Antonio Varela, quienes venían de compartir la escritura de guión “Bolívar el hombre de las dificultades”.
 Convencidos del valor del cine para la construcción de identidad, la revalorización de la historia y la memoria de los pueblos, el equipo,donde participaron valiosos actores,como An{ibal Grunn, entre otros, dedicó una temporada a revisar todos los textos publicados, las diversas producciones audiovisuales existentes; así como trabajos especiales y alocuciones presidenciales, entre otros. Se trataba de un gran reto, llevar al cine, en clave de ficción, uno de los acontecimientos más significativos de la historia política de nuestro país en los últimos años.
 José Antonio Varela, director de la producción ha expresado en distintas oportunidades, que “Abril” es historia viva. A su juicio, “cuando el espectador esté frente a la película, irá reviviendo, recordando o trayendo al presente lo que vivió”. Para Varela, “Abril” debe ser un espacio para reflexionar sobre la sociedad que queremos construir”. En su opinión, “los sucesos de abril 2002, son un ejemplo desgarrador de lo que sucede cuando se rompen las reglas del juego democrático”, pues “toda la sociedad es víctima de la violencia”.
 El largometraje presenta la historia de las conspiraciones de los días de abril de 2002, sin embargo, puntualiza el cineasta, que “Abril”, “es una porción de los hechos, pues la película, es una experiencia de 100 minutos del universo de hechos del golpe de Estado”. En “Abril” no se cuenta todo, aclara, pero considera que “la obra puede ser un valioso aporte para impulsar la batalla de ideas sobre la sociedad que queremos”.
 “Abril” recorrerá el territorio nacional desde el 24 de junio del presente año, aunque desde hace varias semanas circula en diversas salas de cine una pieza promocional de un minuto.

sábado, abril 09, 2016

El inquieto anacobero revive en el teatro

El inquieto anacobero de Federico Pacanins, versión musical del relato homónimo de Salvador Garmendia, hace temporada durante todos los domingos de abril, mayo y junio, siempre a las 11:30 AM, en el penthouse de la Torre BOD, en La Castellana.
 Sobre lo que transcurre en el espectáculo, el cual no sobrepasa los 80 minutos, cuenta Pacanins, su versionista y director, que a comienzos de los años setenta, del siglo pasado, Salvador Garmendia escribió el cuento "El inquieto anacobero", inspirado en el genio y figura de Daniel Santos (Santurce, Puerto Rico, 5 de febrero de 1916/Ocala, Florida, 27 de noviembre de 1992), indiscutible icono de la música caribeña. El cuento, entonces publicado cual aquilatada pieza literaria   por   el   Papel Literario de   El   Nacional,   generó   al   menos   una   reacción inesperada:   para   1976   algunos   "moralistas"   criollos   solicitaron   una investigación judicial por presuntas lesiones a la moral pública causadas por la narración , su autor y sus editores.
 La saga judicial acrecentó la fama de Garmendia,   de   los   distinguidos   testigos   citados (entre   ellos   el   reputado intelectual  venezolano  Isaac   Pardo),  de   los  editores  y, por  supuesto,   de   un Daniel Santos ya encumbrado intérprete de " Linda", "La despedida", "Perdón", "El preso", "Dos gardenias"   y   otros   clásicos   del   repertorio   popular  latinoamericano.  
Aquella curiosa saga judicial de censura literaria en nuestro ambiente, puntualiza Pacanins,  unida a la obra   de   Salvador   Garmendia   y   del   propio   "inquieto   anacobero"   con   sus canciones, “hoy nos llevan a ofrecer una comedia musical donde Mirna Ríos (icono de nuestra música urbana por derecho propio), César Bencid, Daniél Jiménez, Ana Melo,   Jesús   Rafael   Pérez   y   Juan Manuel Blanco, en el papel   del  famoso "anacobero", dan vida escénica a una crónica   de   puro   trópico, plena de referencias propias de  un particular ancestro "caraqueño-caribeño" que todavía vibra entre nosotros”.
El montaje de la pieza, subraya Pacanins, “conlleva nuestro agradecimiento a   Elisa Maggi de Garmendia, a la Fundación Salvador Garmendia y a sus herederos por su apoyo y positivo aliento”.
ELENCO
Mirna Ríos es La Gata, César Bencid es El Negro, Daniel Jiménez es El Vale, Juan Manuel Blanco es Daniel Santos, Ana Melo es Miss Panamá y Jesús Rafael Pérez es El Pianista. Dirección musical y piano: Jesús Rafael Pérez. Percusión: Daniel Jiménez (toda la música de la obra es interpretada en escena). Asistencia de dirección y producción: Marisela Colman .Producción General: Magdalena Frómeta .Libreto y dirección escénica: Federico Pacanins y Daniel Jiménez.
CANCIONES DEL REPERTORIO
Serenata mulata (Bobby Collazo), canta La Gata. Virgen de medianoche (Pedro Galindo), canta El Pianista. Mesié Julián (Armando Orefiche), canta La Gata. Palmeras-Señora tentación (Agustín Lara), canta El Vale. Perdón (Pedro Flores), canta. El negro. Ayúdame cubano (Daniel Santos), fragmento, canta El pianista, Sálvame al Diamante Negro (Daniel Santos), canta Daniel. Linda (Pedro Flores), canta Daniel. Carta de Linda (Daniel Santos), canta El pianista. La muerte de Linda (Daniel Santos), canta El Vale. Amémonos (Manuel C. Flores-Carlos Montbrun), canta La gata. Ay, qué cosas tiene la vida (Daniel Santos), canta El Negro. Medianoche (Federico Pacanins), canta El Negro y El Vale. La despedida (Pedro Flores), canta Daniel. En el juego de la vida (Mundito Medina), canta El Vale. El Preso (Daniel Santos), canta Daniel. Dos Gardenias (Carrillo), canta Daniel y La Gata. Chencha la gamba (Ñico Saquito), canta Miss Panamá. Ladrillo (Francisco Canaro), canta Pianista y Miss Panamá. Borracho no vale (Pedro Flores), Daniel con todos. Recordar es vivir (Julio Casanova), canta Mirna Ríos. 

El inquieto anacobero de Salvador Garmedia

-No, yo hace muchos años, muchos que no veo a Daniel- dijo el gordo y se espantó una mosca que le andaba por el entrecejo.
-Ni siquiera sabía que el estuvo en Caracas últimamente y mucho menos que anduviera con ustedes en La Pompadour.
-¿Cómo? ¡Nos bebimos seis botellas de whisky! Amaneciendo, Daniel tuvo que irse para el aeropuerto porque tenía que coger el avión a Nueva York. Ahora debe estar cantando en el Waldorf con la Sonora.
-Yo no lo veo hace años.
Me dicen que está entero, feliz, bebiendo como un loco. Dicen que parece un muchacho. ¿Qué edad tendrá, tú sabes? El negro, un negro cenizoso, grande, larguirucho que parecía un tronco quemado tardo un buen rato en reanudar la charla.
Acababa de entrar un grupo de hombres a la capilla y el los observaba con desaliento, como si se doliera de no reconocerlos.
-Yo recuerdo la primera vez que Daniel estuvo en Venezuela. Fue en el 52, creo. Seguro en el 52 o en el 53, me parece.
Tú debes acordarte, porque en esa época fue cuando trajeron a Boby Capó para El Monumental. Yo andaba con una catira preciosa…
-Yo no, yo lo conocí después, en el Pasapoga, un domingo, ¡coño! ;En los vermouth del Pasapoga! Él andaba enredado en la cuestión de Puerto Rico y lo último que había compuesto era el hit Ayúdame cubano, ¿Te acuerdas? Entonces le consiguieron un paquete de cocaina en el hotel y lo expulsaron del país por revolucionario, además. Los dos hombres habían abandonado el salón y salieron a un pequeño jardín sembrado de pinos redondos. Amenazaba lluvia.
El calor era húmedo y lento.
-La que tenía formado el alboroto entonces -dijo el negro- era Miss Panamá, a la que después le decían La Tamborito, cuando vino para los carnavales del Roof Garden y se quedó aquí como seis meses en el hotel Tiuna, donde había show todas las noches. ¿Tú no estabas ahí cuando el General le dio los tiros?
-¿A quién?
-Al negrito Happy. Tú debes acordarte del general. A la hora que tú llegaras al Tiuna, ahí estaba el General, entrando, saliendo, discutiendo, jugando domino, jugando póquer… Se había vuelto loco con Miss Panamá y no la desamparaba ni un momento.
A las siete de la mañana se aparecía en el hotel con un ramo de flores y si tú pasabas al mediodía lo veías en el bar con la guerrera abierta y una pistola en la cintura, rajando whisky como con veinte tipos que se lo vivían.
Pero ella no le daba ni un chancecito. Esa tipa sabia en lo que estaba, palabra. Veinte veces le tocaba en la habitación, tun, tun, tun, tun, tun y ella no le abría ni de vaina. El General brindaba con champaña a todas las mujeres del show y al mes ya estaba medio loco con aquel chaparrón de carne que le caía encima todas las noches.
¡Pero que va! La Tamborito nunca estaba sola ni de vaina: andaba con su representante, con su manager, con su chaperona, una vieja que vendía relojes de contrabando; con su publicista, andaba con medio mundo… y mientras tanto, el negrito Happy seguía por ahí, tú sabes, tranquilo, como si no fuera con él.
¿Tú te acuerdas?… Era un negrito flaco, medio resbaloso, confianzudo que andaba pelando los dientes todo el día. Cargaba zapatos de dos tonos y un sombrerito medio raro, con una pluma. El era el que animaba el show y decían que era chulo de la Bámbola, aquella que hacia desabillé vestida de muñeca.
Además, tenía fregado al General con el póquer. Coño, se lo estaba comiendo vivo el negrito, carajo…-
Cucurucho… – rezongó el gordo, que se había sentado en un pretil y parecía un montón de trapos con una cabeza de viejo encima.
-Mira: al que se atreviera a decirle Cucurucho al General, así fuera en juego, le metía un tiro! Pero se descubrió la cosa la noche en que la esposa se presentó en el show de repente. ¡Mi madre! Esa noche tocaba Salvador Muñoz, que era en ese momento el mejor organista del mundo hasta que apareció el Órgano que Habla y aquello era pura música panameña.
El General, que ya estaba medio rascado se puso a bailar tamborito con Miss Panamá, ellos solos en la pista y todo el mujerío rodeándolos. !Un alboroto del demonio! Y en eso se presenta la mujercita: una insoria de mujercita, retaca, pequeñita que lo que parecía era hija de él. Entonces empezó a gritar como loca: ¡Cucurucho, Cucurucho, Cucurucho, mi amor! y se le guindó del pelo a Miss Panamá, ese mujerón grandísimo con un culo descomunal, y no se le soltaba chillando y pataleando como una mona. La tuvieron que sacar arrastrando.
Así paso un mes, más o menos. Primero el General estuvo unos días sin venir y después se apareció como si nada; pero serio, sin hablar con nadie para que nadie se atreviera a molestarlo por lo que había pasado.
De ahí se empezó a hablar de que Cucurucho había puesto el divorcio y que se casaba con Miss Panamá. Había comprado abogados y demás para que lo divorciaran en un mes y la fiesta la iban a hacer allí mismo en el hotel.
Lo cierto fue que nosotros estábamos en el comedor, allá, en un almuerzo con Dark Búfalo que peleaba esa noche por la máscara con el Chiclayano…
-Yo sé, claro… – el gordo, que había permanecido cabizbajo y como agobiado, despertó de un pinchazo en la nuca-. Estaba Johnny Albino y su trío que habían llegado dos días antes de Barranquilla… -…todo con periodistas y demás.
Yo vi cuando La Tamborito se levantaba en un descuido y se iba calladita y después vi al General que estaba blanco de la rabia y que también salió del comedor en carrera y de pronto pin, pan, pun, paran, pin, pun!! Se oye aquel alboroto en el piso de arriba y era el General que había roto la puerta del cuarto de cuatro patadas y ¡pin, pin, pin! le zampo tres giros al negrito Happy que estaba singándose a La Tamborito en la cama.
No le pegó ni uno, pero el negrito estuvo tres días desmayado en el hospital y no lo volvieron a ver más nunca. El grande se escarbó un diente de oro con la una.
-Yo creo- dijo el otro-, que esa tipa no era Miss Panamá. A lo mejor era una puta; pero no era Miss Panamá. ¿Qué? ¿Tú no la viste, pues? Era una vieja. Al principio parecía joven; pero a lo último, cuando fue perdiendo cartel… y resultó que la chaperona le robó unas prendas a una gringa, y a ella terminaron botándola porque debía tres meses de hotel, entonces se fue descuidando, le embargaron la ropa… andaba por ahí rondando y ya se veía que era una vieja.
-Es lo mas probable… Eso fue en el 53, me parece.
La Gata tenía el mejor burdel de Catia en esos años. El Tibisí Tabarra, cuando aquello era de categoría. La Gata se llamaba María Luisa Saavedra. Era una mujer que tú la veías salir de Ketty Myrian y creías que era una tipa de la jai. Cuando Louis Jouvet llegó a Caracas, Papillón le dio un banquete en La Pastora con las mujeres más bellas de Caracas.
La cocaína la servían en platicos de dulce y La Gata era la mujer más elegante; nadie supo quien era, toda la alta sociedad se comió el trazo.
-Era una tipa cojonuda.
-Bueno… Cuando Daniel terminaba en el Sans Souci, tan, tan, tan, tan, tan, se iba con un grupo para el Tibiri.
A veces iba por ahí Caca el Pregón que iba a ser campeón pluma antes que lo jodiera el aguardiente. Iba también un ventrílocuo que le decían el Profesor Dilmer y un aviador de la Taca que era el que les traía la cocaína.
Esa noche estábamos allá, bebiendo whisky, dos preparadores y un jockey y uno que le decían Lengua e Gamuza… ¿Te acuerdas? ahí, en esa mesa, ¡ahí!, Daniel compuso una madrugada ese bolero Sálvame al Diamante Negro. Resulta que el Diamante estaba enfermísimo, se estaba muriendo el Diamante. Había gente que lloraba en las calles. Las radios pasaban boletines cada diez minutos y en la clínica había una manifestación de gente. ¡Se muere el Diamante, carajo! Y Daniel que llega, se sienta ahí, calladito y zas, zas, zas, zas, zas, zas,… escribió ese lamento que era una invocación a la Virgen de Coromoto. ¡Ahí, en esa mesa donde estábamos! ;Se salvó el Diamante, pues! O fue que se salvó o que se iba a salvar de todas maneras; pero se salvó.
-Ahí fue que Tomasito pelo bolas.
-Ahí fue.
Tomasito siempre había pelado bolas, pero como esa vez no. Fue demasiado pelabolismo esa vez.ç
-Demasiado.
-Vino y se enamoró… Era que Marmolina era la mejor hembrita que tenía La Gata, después de Chucha la dominicana.
Yo a ella le conocía la historia, porque vino con una revista española que estuvo como un mes en el Teatro Caracas… Trabajó primero en Mi Cabaña y después en El Chama, hasta que se enredó con uno que tenía arrendado el Coney Island… era isleñita, de Canarias… Ese se la llevó para Maracaibo, la dejó por allá y parece que estuvo tres meses presa.
Al tiempo fue que se apareció en el Tibiri. La Gata le tenía cariño. ¿Tú crees que se llamaba Marmolina o que le decían Marmolina?
-Yo creo que se llamaba Marmolina. Tú sabes que cualquier cosa es un nombre para una puta.
-Cualquiera se hubiera podido enredar con Marmolina, pero Tomasito se empepó demasiado. Estaba loco, vale; tú te acuerdas. Loco.
La celaba, no la dejaba en paz, hasta le había propuesto matrimonio. Y esa noche, nosotros estábamos en la mesa y Marmolina ahí, con Tomasito, cuando llegó Daniel del Sans Souci.
Esa noche venía contento y muerto de la risa y echándole bromas a todo el mundo.
Se había traído a los muchachos; uno así, pequeñito, que tocaba charrasca; el Nagiie, que era el pianista que tenía un montuno bárbaro y aquel saxo español que era arreglista. Alegre, ¿sabes por qué? Porque había recibido ese día una carta de Linda y tú sabes que lo de Linda era verdad, eso lo sabíamos nosotros, era una carajita cubana bellísima que lo tenía loco y él le vivía escribiendo canciones.
Marmolina esa noche estaba medio arrebatada y al verlo, zas, se le tiró encima, histérica de bola y se lo llevó casi arrastrando para el cuarto y desde afuera le oíamos los gritos, hasta que Tomasito se arrechó de repente y le empezó a dar patadas a la puerta: “¡Marmolina!… Marmolina!”, desesperado, “¡mi amor, coño!” y ella le gritaba desde adentro: “¡Vete al carajo comemierda!” Entonces el empezó a tirar mesas y a repartir trompadas como loco, nadie lo podía contener y de repente, ¡chupulum!, salió Marmolina desnuda en pelota y le voló encima y le entró a zapatazos y a patadas hasta que lo puso en el suelo y le seguía dando y dando y por fin se aquietó aquella vaina y el pobre Tomasito quedó llorando ahí en el suelo como un carajito, llorando como un pobre pendejo y después La Gata lo sacó a empujones.
Siguió un largo silencio. Ahora la capilla desbordaba de gente. Parecía que se acercaba el momento.
-Daniel se acordaba de todo, de todo. Parecía un muchacho…
-Bueno, no me habló de ti, la verdad; pero yo te nombré una vez no sé por qué y él se me quedó mirando un rato y le brillaron los ojitos y ¡zuás! se echó a reír; pero sabroso, como en aquel numerito con la Sonora que ya no se escucha por ahí: “ja, ja, jaaaaa… no puedo aguantar la risa que me daaaa…
“-A lo mejor se acordaba de algo
-Quizás. Pobre Tomasito, ¿Murió? El sábado nomás lo encontré en el Alí Baba; tenía tiempo sin verlo, meses. Estaba con un grupo, tranquilo: aquel salvadoreño que fue representante de Xiomara Alfaro y un enano que le dicen Topo Gigio. Me saludó y hablamos y no parecía… -Bueno… eso llega en cualquier momento. Entonces se unieron a un grupo que entraba a la capilla.
Los empleados salían a la calle cargando cantidades de coronas.
-¿Sabes lo que está bastante bueno últimamente? -dijo el negro-. El Todo París. Hay dos brasileras de espanto. Si quieres, después del cementerio nos juntamos…
-No puedo viejo. No sé qué me pasa… Ahora no me provoca nada. El negro le dio una palmada en la espalda.
-¡Coraje, hermano!…  ¿Qué? ¿Nos arrimamos a la urna?
-Yo no. Después que se lo lleven me voy para la casa. Tengo ganas de dormir temprano.


viernes, abril 08, 2016

Vive por las taquillas exitosas

Daniel Uribe de San Fernando de Apure a Caracas.
Nació en San Fernando de Apure (1959), Daniel Uribe Osío (hijo de colombiano y llanera venezolana) y desde entonces ha estado luchando para subir la difícil escalera de Jacobo y colocarse en un sitio de prestigio, precisamente en el mundo de las artes criollas. Su lema ha sido trabajar, trabajar y trabajar porque no es el único director de teatro en Caracas y tampoco le quita el trabajo nadie. Es uno de los pocos puestistas que vive realmente de su trabajo, porque sus ingresos provienen de porcentajes de las taquillas de los montajes que realiza. “No debo revelarlos, pero sí me permiten vivir, siempre y cuando los espectáculos tengan éxito”, dice sin mayores explicaciones.
¿Por qué trabaja tanto?
Estoy en lucha contra el tiempo y quiero vivir todos los segundos de una hora, todo el tiempo posible de un día, de una noche, de una semana. Y para eso  tengo que trabajar. No puedo detenerme ahora porque después no sé si podré seguir con la misma intensidad y claridad de conceptos. Trabajo para demostrar que estoy vivo. Espero que me comprendan.
COMALA FUE EL PRINCIPIO
Su carrera profesional se inició hacia 1981 con una versión de la novela Pedro Paramo de Juan Rulfo. Su Comala contó con la participación de José Torres, Alfredo Sandoval, Aníbal Grunn, Gonzalo Velutini, Fanny Arjona y Helena Naranjo. Y así debutó con el Centro de Directores para el Nuevo Teatro, un prometeico proyecto de Carlos Giménez para darle una nueva generación de directores al teatro venezolano.
Se hizo director después de haber comenzado a trabajar como actor, al mismo tiempo que estudiaba Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello, de donde desertó para trabajar en Rajatabla con Carlos Gimenez, quien sí le enseñó y estimuló definitivamente para hacerse director, porque “en Venezuela esa especialidad no se estudia en las academias, sino que se hace con la práctica. La vida me llevó al teatro y ahí estoy desde entonces. En síntesis, mi gran escuela fue la pasantía que hice con Giménez. Y cuando él muere, en 1993, nos quedamos con el Centro de Directores para el Nuevo Teatro, institución que creó para la generación de relevo, pero antes, durante la temporada de 1992, monté Fango negro o teatro en el  autobús, de José Gabriel Núñez, y eso me catapultó definitivamente.Creo que ya tengo unos 60 montajes, por lo menos.
-¿Cuál es su método?
-El teatro, como evento escénico, es la suma de dramaturgia,   actuaciones y espectáculo como tal. Con esas tres cosas se hace una combinación y nace todo sobre el escenario. En Rajatabla aprendí lo básico y poco a poco fui buscando mi propia estética, buscando un tono intimista en mis puestas en escena, muy lejos de los montajes aparatosos
TEATRO COMERCIAL
-¿A usted se le identifica con el teatro comercial?
-No acepto que el adjetivo “comercial” sea tomado peyorativamente. Para mí el mejor teatro es el teatro lleno y reitero que todo montaje debe ser comercial, porque el público necesita comprar productos teatrales de calidad. Todo el teatro que aquí se hace es para el público y se le presenta además una taquilla. En cuanto a las temáticas yo he montado de todo, desde comedias hasta dramas.
¿Qué pasa con la docencia teatral?
Actualmente hago un taller de seis meses y lo dicto en un espacio dentro del Teatro Teresa Carreño. Desde hace 8 años vengo realizando estos talleres montajes; al inicio me acompañó América Alonso y yo continúo realizándolos no solo en Caracas. Este año quisimos hacerlo con la dramaturgia nacional y rendirles homenaje a Chalbaud, Cabrujas y Chocrón, ya que para mí representan un espacio y un terreno histórico en el teatro venezolano.
¿Satisfecho con la docencia? 
No solo satisfecho, sino emocionado y entusiasmado. Nunca pensé que daría un poco de mí a una generación que necesita una mano. Es como una simbiosis creativa. Te oxigena y le das a tu profesión esa tilde, ese acento que se necesita para darle luz y sentido a todo en lo que has creído.
¿Montajes para este 2016?
 Ahora tengo tres en cartelera: La curva de la felicidad, Primero muerta que bañada en sangre y La princesa Venecia que me permite sacar a pasear al niño que hay dentro. En microteatro estoy con Bullying. Luego en estos 30 años de trabajo vamos a montar Fango negro o Teatro en el autobús y hacerle un merecido homenaje a José Gabriel Núñez. Entusiasmado con la vida. Y dándole gracias a Dios todos los días por dejarme hacer lo que tanto me gusta: teatro. 


El Gritadero de Maigualida Gamero

Un respetable trabajo de travestismo teatral.
Imposible que durante los ultimos diez años Maigualida Gamero haya pasada desapercibida para medios de comunicación y entes culturales privados y públicos. Ella es una consecuente intelectual y juiciosa creadora en las artes escenicas. Y hago incapié en esto porque la promoción y la evaluación del trabajo de los artistas ha ido desapareciendo paulatinamente. No hacen falta críticos y periodistas cuturales, no. Ese ejército existe; ocurre que escasean espacios para publicar, aunque en sectores oficiales hemos visto interés en promover vitales e importantes disciplinas comunicacionales.  Pero hacen falta más acciones y menos intenciones.
Como directora de espectáculos, Maigualida no se queda únicamente en lograr la pulcra materialización de los textos, marcar entradas y salidas de personajes, ni en intensidad de iluminación o lucimiento del aparataje escenico. Todo lo interviene o recrea según su criterio estetico y es por eso que hace temporada, en el Celarg, con Gritadero Express, plausible version del texto Dirección Gritadero, de  Guy Foissy (12 de junio de 1932), alumno aventajado de maestros franceses  como Sartre, Ionesco y Moliere, entre otros.
Es una humorada sobre costumbres públicas de una sociedad acorralada por el Estado y con insoportables tradiciones conservadoras, las cuales antes eran revolucionarias pero envejecieron. Son tres mujeres de mediana edad que se encuentran  para criticarse entre ellas y todo lo que les circunda, pero cuyo  fin último es montarse en un autobùs que las conducirà a unos salones donde podràn gritar hasta que sus gargantas aguanten. Es terapia, poco novedosa, para bajar el estrés. Por supuesto que el discurso escènico remite a obras como A puerta cerrada, La cantante calva y  Las preciosas ridículas, y pasajes de la novela 1984 de Orwell.
Mas allá de la evaluacion que hacemos de la obra, resaltamos el trabajo actoral de Carlos del Castillo, Aliberth González, y Abraham Veronese, quienes asumen grotescas mujeres y lo hacen con buen humor y distanciamiento. La dirección es llevada por Maigualida Gamero, quien comparte la producción junto con Pathmon Producciones.
En síntesis, un espectáculo que se soporta por el riguroso trabajo escénico que ahí se muestra.




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lunes, abril 04, 2016

Peludas en el cielo de Latinoamérica

Ott y su familia en una población de México
Peludas en el cielo, la más reciente obra de Gustavo Ott (Caracas,1963) tendrá dos funciones de estreno en el histórico teatro Baralt de Maracaibo, los días  jueves 7  y viernes 8 de abril, a las 7.00 PM, según la puesta en escena lograda por Carlos Arroyo y con las actuaciones de Vanessa Vásquez, Luis Domingo González, Francis Rueda y Aura Rivas, dentro del último dispositivo escenográfico  que diseñara Rafael Sequera. 
En Caracas se exhibirá en los teatros Nacional,  Municipal y Bolívar y el Celarg durante  abril  y el venidero mayo, además de presentaciones en Festival de Teatro de Caracas, que realizaría Fundarte durante el próximo junio.
Esta pieza, ganadora del Premio Apacuana de Dramaturgia Nacional 2015, plasma el universo de cuatro venezolanos que se encuentran en la población  de Piacóa, estado Delta Amacuro, pero que cuyos anhelos y carencias pueden extrapolarse a cualquier realidad local o universal.
A Piacóa la acechan miles de mariposas palometas peludas, las cuales son la calamidad, la oscuridad y la amenaza de múltiples enfermedades de carácter eruptivo, por esta razón sus pobladores se preparan en sus casas, ante esta plaga que oscurece el día y pase sin dejar mayores males. Esta metáfora construida a partir de un fenómeno natural de la región, le sirve a Gustavo Ott para hablarnos de lo que como sociedad nos caracteriza.
La casa de las Pachecos, es el epicentro de esta saga. Allí nos encontramos con Yesenia -mujer de carácter recio, afectada por un dolor en la pierna, producto de un accidente que le ocasionó, una mariposa peluda - y su hija Mariana, quienes se ven obligadas a quedarse dentro de la casa, porque las mariposas peludas están por llegar. Intemporalmente se nos presentan el resto de los personajes: Luis Domingo González, director de cultura   de la Alcaldía, un doctor, además de director de teatro, carpintero, astrólogo, entre otros muchos oficios; y Rita, maestra graduada, doctora y de dudoso origen europeo.
La intempestiva noticia de que Rita puede haberse ganado la lotería, desatará el conflicto de la obra, al generar la ambición y proyectar los más íntimos sueños y caprichos de cada uno de los personajes, así como su verdadero carácter. Una Rita, maestra graduada, inconforme con su realidad, con un sentimiento de menosprecio, por su pueblo y gente, y un deseo fantasioso de irse a otro lugar, a su Europa imaginada donde todo es perfecto y bello. Una Mariana, que desea viajar a cualquier lugar del mundo, con la idea de conocer, pero también de evadir. Yesenia, quien siente claramente que no puede alejarse de sus paisajes, pero que se imagina con un yate, con piernas submarinas y cosas que hablen en inglés. Y un Luis Domingo, atrapado en medio de estas tres mujeres, que también se encuentra con su sueño de montar una transnacional de poesía, traficarla, venderla e invadir el mundo con el sueño utópico de que la poesía puede salvar al mundo.
“Con Peludas en el cielo entendemos que la poesía es un espacio perdurable, que nos acompaña durante toda la vida. ¿por que no venderla? ¿Por que no exportarla? ¿Por que no traficarla? A eso se reduce Piacóa, el mundo y nuestros sueños. Una “peluda” síntesis de cada uno de nosotros”, indica su director Carlos Arroyo.
TALLER CREATIVO
Gustavo Ott  nos confesó, vía Internet, desde México, donde anda con su familia, que  “Peludas en el cielo me tomó varios años. Estuve en el Delta en el 2011 (precisamente con talleres organizados por la Compañía Nacional de Teatro) y de allí viene el paisaje.  Siempre la pensé como una comedia de tesis, a la manera de Pony, porque dentro del lenguaje, entre el humor y la situación cómica, está la idea del continente recobrado pero sin garantías; una Latinoamérica como antídoto y escudo, pero también como amenaza, desengaño y derrota. Peludas en el cielo funciona como monstruo y me gusta pensar que esa bestia no está fuera de los personajes, sino en lo más íntimo de sus deseos, como en 80 dientes, 4 metros y 200 kilos.”
 Sobre sus nuevos textos, Ott revela que acaba de terminar dos obras; Joder, que está en el Microteatro, y La muerte de un don Nadie, una pieza que se me hizo dificilísima pero que quiero mucho quizás porque es la primera vez que me pongo ahí, cerquita a un personaje que creo que soy yo. Aquí te la mando, a ver si te entusiasmas a leerla. Como es tan querida e íntima, tengo la sensación de que no le gustará a nadie. Tengo otro proyecto que me tiene atado a la computadora que cuando termine te la envío. Es una obra también difícil, ¿cuándo no?, pero está saliendo. Siempre salen. No sé cómo”.


viernes, abril 01, 2016

Hay que formar público para el teatro

Van 23 años sin su presencia física.
Nació en Rosario, Argentina, el 13 de abril de 1946 y murió en Caracas, a consecuencia del SIDA, el 28 de marzo de 1993. Fue director y productor de teatro venezolano. Es posible que la mala memoria, verdadera epidemia nacional, no lo identifique ahora por su nombre de batalla, Carlos Giménez, pero algunos recordarán que fue él, junto a María Teresa Castillo, quien puso en marcha -precisamente durante el negro septiembre de 1973 -una empresa fantástica de promoción cultural como fue el Festival Internacional de Teatro de Caracas (FITC).
Giménez también fue el fundador del grupo Rajatabla, el Taller Nacional de Teatro, el Centro de Directores para el Nuevo Teatro y el Teatro Nacional Juvenil de VenezuelaInstituciones que fueron vanguardistas y originales, fábricas de controversiales contenidos estéticos.
A 23 años de su mutis reproducimos fragmentos de una serie de entrevistas compiladas en mis libros Carlos Giménez/Tiempo y Espacio (1993) y Carlos Giménez/Antes y Después (2003), realizadas a lo largo de dos décadas de su intenso periplo artístico y existencial, y las cuales ahora republico porque son de gran actualidad, por su vigencia e importancia de las mismas. Los interesados e investigadores deben consultar su pensamiento, todavía vigente.
-¿Qué atenta contra el teatro?
-Atenta la falta de creatividad y la ausencia de rigor profesional. Creo que hay teatro comercial y teatro de arte. Se diferencian en que el primero es fundamentalmente un medio de vida y el otro es un modo de vida; uno tiene como objetivo el éxito económico, el otro busca el triunfo artístico. Ambos los une el deseo común de atraer a mayor cantidad posible de público. El comercial se sostiene por una minoría de la clase media que no es superior a las 50 mil personas…Es un teatro de consumo con el objeto de hacer pasar el rato, como dice Federico García Lorca: para hacer esa cosa horrible que es matar el tiempo. El comercial es fuente de trabajo, pero es necesario contribuir a su desarrollo cualitativo, mejorando su calidad artística y temática. El público del comercial solo parece estar interesado en los aspectos anecdóticos y superficiales de la realidad que lo rodea. Lo importante entonces, es que sobre la base de estos elementos se intente elevar la calidad profesional del espectáculo comercial. Ojalá que tengan éxito y llenen sus salas, porque los espectadores son los más afectados cuando van a un montaje y ven poco público, ya que ellos necesitan de la masa para perder la identidad y gozar.
-¿Le interesa el éxito comercial?
-Me interesa que mis espectáculos sean vistos siempre por mayor cantidad de público, pero pienso que no hay que hacer un teatro para el público, hay que formar un público para el teatro. El teatro es una reserva moral, por eso tiene que cumplir una misión.
-¿Qué criticaría a los críticos?
-La crítica es la cátedra en donde debe discutirse el camino del teatro en su más alto nivel. Es la crónica que hará la historia de nuestro trabajo, por eso exijo rigor. Ellos determinan el nivel para la discusión y el estudio. En Venezuela hemos llegado a una situación delicada: la crítica no está definida como un cuerpo social que integra un movimiento creador.
-¿De la crisis del teatro que puede decirnos?
-Se habla de crisis en el teatro, pero el teatro ha sido siempre una crisis permanente, es una expresión verdaderamente creativa que no está sujeta a ninguna ley, es imprevisible. En Venezuela hay crisis de creatividad…hay un marcado descenso cualitativo, como una especie de modorra. Hay como una falta de audacia en los planteamientos teatrales.
-¿Qué saldrá de los festivales internacionales para nuestro teatro?
-Una revolución química entre los creadores y el público. No habrá frutos inmediatos, pero, como decía García Lorca, el teatro es un barómetro. Yo creo que hace falta una violencia creadora. El teatro no debe ser pensado en función comercial porque es lo deficitario.
-¿Qué será del teatro sin Carlos Giménez?
-En ningún movimiento cultural nadie es imprescindible. Seguiría trabajando, tal vez en algunos aspectos un pelo más aburrido. Siempre en un polo cultural hay espacio para la polémica, la discusión. Pienso que nosotros conformamos un polo polémico por la permanente capacidad, un poco beligerante, que tenemos de promover eventos.
-¿Qué relación tiene para usted el teatro y el subdesarrollo?
-Federico García Lorca decía que le teatro es el barómetro que marca la grandeza o el descenso de un país. Todas las manifestaciones culturales son la expresión de esas contradicciones, la lucha entre una situación económica y social y políticas subdesarrolladas y una evolución creadora que a veces logra salirse de los parámetros del subdesarrollo, pero que finalmente está encerrada en el mismo. En última instancia, nosotros somos parte del subdesarrollo.