lunes, marzo 12, 2018

Venezolana enseña desde Uruguay

Alexandra Álvarez

Si algo ha hecho la diáspora venezolana ha sido incentivar la creatividad. Los venezolanos se dedican a cosas que no habían hecho antes, o a otras que se derivan de lo que antes hacían, pero adaptándolas al contexto en que se encuentran.
Los artistas han hecho carreras magníficas fuera del país, los deportistas han competido por medallas recorriendo el mundo y, lamentablemente, también hemos sabido de venezolanos en las tragedias más tristes, justamente por estar en todas partes.
 Otros se dedican a leer y a escribir, sin dejar de pensar en el día en que se pueda volver a vivir viendo el Ávila, las playas del Caribe, o las montañas andinas.
Alexandra Álvarez es profesora, jubilada de la Universidad de Los Andes, autora de varios libros, entre ellos uno sobre la teoría de la cortesía. Esta teoría ha estado muy en boga y considera la cortesía como una práctica social que tiende a evitar conflictos y facilitar la interacción, lo cual se logra sobre todo cuidando la imagen del interlocutor y la propia.
La cortesía y el protocolo han sido temas muy estudiados en Venezuela. Los manuales de urbanidad, como el de Manuel Antonio Carreño, el de Marisela Guevara, y algunos más recientes son ejemplos de ello.  Hay en Caracas un Instituto de Protocolo y Etiqueta, de alta calidad, llevado por  Hortensia Orsini.
Fascinada por la labor de estos compatriotas, sin olvidarse, claro está, del Conde de Chesterfield, del Barón Knigge y de Emily Post, Alexandra pretende llevar esos conocimientos al público a través de las redes sociales con su blog Buenas y Malas Maneras —https://buenasymalasmaneras.blogspot.com.uy/ de una manera sencilla y destinada a un público variado.
Las buenas maneras son esenciales no solo para lucirse en sociedad, sino también para el buen funcionamiento de las empresas y las instituciones como, por ejemplo, las educativas. Las entrevistas en las universidades norteamericanas se organizan con una conferencia del aspirante, pero también con una cena en la que debe mostrar que “sabe comer con cuchara”, como decían nuestros abuelos, y mantener una conversación agradable y educada. En las empresas, contribuyen a facilitar en trabajo en equipo. En la familia son fundamento de la armonía.
Alexandra vive ahora en Montevideo. Allí pretende dirigirse a empresarios, adolescentes y a las amas de casa. La tradición venezolana de las buenas maneras  la mantiene vinculada a  su gente y la acerca a las nuevas caras de la diáspora.


domingo, marzo 11, 2018

Santana sigue vivo

Roberto muestra el libro que escribimos sobre su padre Rodolfo.

 ¡Soy anarquista!
Así, en un tono cercano al grito, escuchamos la enfática tarjeta de presentación de un adulto cuarentón, vestido muy modernamente, todo de negro, identificado como Roberto Santana Rodriguez, en la tarde lluviosa de un martes de este marzo de 2018, en la cafetería de Unearte. El resto de los asistentes, no menos de 15 personas no se inmutaron, porque seguramente creyeron que era una expresión más de ese conspicuo grupo o “jauría” ansiosa de conocimientos que en ese sector pulula. Nosotros, que no dejamos de reír para dentro, ya conocíamos de trato al personaje que se presentaba así, tan bulliciosamente. Y tras de los protocolares saludos abrimos nuestra grabadora y se dio esta entrevista.
¿Cuál es su nombre legal?
 Roberto Adolfo, el único hijo vivo de Rodolfo Santana Salas. Nací en Caracas el 10 de enero de 1970, hacia las tres y media  de la tarde, según me contara mi mamá Gladys Rodriguez, quien se casó, cuando tenía 23 años con mi padre, de 19 años, el 23 de noviembre de 1963, precisamente el día que mataron al presidente Kennedy.
¿Su madre, la primera esposa de Rodolfo Santana, vive?
No, falleció hace dos años aproximadamente. Ella y mi papá concibieron un primer niño, Rodolfo, que murió posteriormente. Ellos se divorciaron durante los años 70.
¿Tiene más hermanos?
Sí, tengo un hermano por parte de madre, que vive en Mexico.
¿A la gente de teatro le preocupa lo que pasará con las obras y los guiones de cine de su papá, a los cuales usted tiene derecho por ser su hijo? ¿Algunos teatreros esperan que usted organice una fundación para proteger ese legado intelectual?
Yo puedo darte una respuesta muy larga, parte de la cual no quiero que se publique para no herir susceptibilidades, lo que sí puedo adelantarte es que mi padre me dijo, en una ocasión, que me cuidara mucho porque una buena parte de los teatreros, nacionales e internacionales, son “unos vampiros y hasta guevones”, pero que si había gente muy correcta y respetuosa de las normas. Apenas mi padre murió, hacia el 2012, apareció mucha gente ansiosa e interesada en sus obras. Yo deje que pasara un tiempo para que esa gente se aplacara, porque ya sabía lo que me tocaría lidiar con algunos de ellos.
¿Usted tiene el control del disco duro de la computadora de Rodolfo?
Si, conseguí un tanto de dinero y pude comprar el disco duro externo y todo eso lo tengo a buen recaudo.
¿Usted tiene ya visualizadas las obras que ahí dejo su papá?
No he tenido la disciplina para estructurar esos archivos que dejo, los cuales solo los entendía el. Ahí no hay carpetas, sino una serie documentos en Word, muy desordenados.
¿Qué ha pasado con usted después de la muerte de su padre?
La situación de nuestro pais ha sido muy difícil desde el año 2012 y cuando murió mi papa yo he tenido que sortear una situación económica muy compleja e incluso llegue a pesar unos 53 kilos. Yo no tenía tiempo sino para buscar mi sobrevivencia, no podía pensar sino en cómo conseguir ocho mil bolívares diarios para mi alimentación y así pase muchos meses. Recuerdo que me iba para la urbanización Los Palos Grandes para recoger los mangos y alimentarme con ellos. Fueron tiempos ya superados.
¿Usted tiene hijos?
Sí, tengo una hija ya grande, que anda por los 18 años.
¿Qué pasado con el legado literario de su papa?
Junto con algunos amigos hemos estudiado la posibilidad de relanzar al grupo Cobre, que era el equipo de batalla de mi papá. E incluso intentamos montar su obra Los criminales, pero aparecieron las famosas guarimbas y eso nos alteró completamente los ensayos, porque no podíamos reunirnos como acordábamos. Se paralizó el montaje porque algunos actores se fueron del pais. Mientras tanto, me contactaron unos cineastas mexicanos porque querían rodar una película basada en su obra El animador. Y al final de las negociaciones me adelantaron una parte de los respectivos derechos de autor. Y mi situación económica cambió e incluso hasta me compre un carrito. Yo vivo entre Maracay y en Guarenas, en el apartamento de mi papá. Estoy planificando el relanzamiento del grupo Cobre, el cual realizaría varias actividades culturales y hasta tendríamos una editorial para libros electrónicos, además de una emisora por Internet. Queremos  organizar foros sobre sus creaciones dramáticas. Eso no es fácil, hay que trabajar mucho. Pero el grupo Cobre de Santana vuelve a la escena, lo garantizo. Mi padre seguirá vivo mientras su teatro se represente…porque amaba mucho a su Venezuela.
¿Cómo es su relación con la Asociación de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven), ya que Rodolfo era miembro de esa organización?
Si, lo sé, porque tengo contactos con Karina Cisnero (su apellido es Cisnero), una seria profesional y muy trabajadora funcionaria de Sacven, que vive en Los Valles del Tuy, ella era una fiel amiga de mi papá. Mi relación con ellos continúa hasta ahora, porque a ellos además les interesa. A Sacven hay que contactar todos los que pretendan montar algunos de los textos de mi padre. Precisamente, estoy muy bien informado que la Compañía Nacional del Teatro, que dirige Carlos Arroyo, alista el estreno de Baño de damas, famosa obra de mi padre, según puesta en escena de Aníbal Grunn, para el próximo 23 de marzo, en el teatro Alberto de Paz y Mateos, evento al cual espero asistir.

jueves, marzo 08, 2018

Premio Marco Antonio Ettedgui para Daniel Dannery

Daniel en compañia de Basilio y Sonia, los protagonistas de su montaje I.D.I.O.T.A
El polifacético artista Daniel Dannery es el ganador del Premio Marco Antonio Ettedgui, en su edición 19, y hace parte de los festejos del 47 Aniversario de la Fundación Rajatabla. Participamos en el jurado que adjudicó el galardón, en una ceremonia que se realizó en la noche del 8 de marzo, de 2018, en la Sala Rajatabla.
 El veredicto reza:
Nosotros, Francis Rueda, Edgard Antonio Moreno Uribe, Luis Parada, Douglas Palumbo y Joaquín Lugo, jurado designado por la Junta Directiva de la Fundación Rajatabla, para conceder la décima novena edición del Premio Marco Antonio Ettedgui (2017) galardón que busca “Reconocer, Distinguir y estimular la actividad de los jóvenes creadores de la escena nacional en su búsqueda de nuevas alternativas creativas para el teatro Venezolano”, hemos considerado nominar a este premio a Moisés Rivas, Johnny Romero, John Vicent, Isaac D´Lima, Andreina Mesa, Ángel Pelay, Carlos Fabián, Julián Izquierdo, Claudia Rojas, Luis Ernesto Rodríguez, Elmer Eduardo Pinto, Juan Bautista, Angélica Arteaga, Daniel Dannery, Jósbel Lobo, Angie Prieto, Gonzalo Guerrero, Eduardo Pinto, Alexis Marqués, Valentina Garrido, Theylor Plaza, Axel Valdivieso, Calique Pérez, Aníbal Cova, Abel García, Joe Justiniano, Raoul Gutiérrez y Kevin Jorges.
Después de intensa deliberación se acordó, como primera decisión otorgar un Premio Marco Antonio Ettedgui de Honor a:
ORLANDO AROCHA
Licenciado en etnología y postgrado en teatro de la Universidad de la Sorbonne Nouvelle. Es un destacado director y gerente cultural que a través de los años ha demostrado su talento con su agrupación Teatro del Contrajuego, fue Director de artes escénicas del Ateneo de Caracas, director de las temporadas de Ópera Breve, director artístico del Festival Internacional de Teatro de Caracas y ahora está a la cabeza de La Caja de Fósforos. Orlando ha demostrado su garra, su magnífica creatividad y su faceta de maestro al ser guía de muchos jóvenes que se forman en el complicado mundo de la dirección y actuación. Sus montajes son fuente de inspiración por lo que ha recibido varios premios municipales, el Celcit y el Premio María Teresa Castillo. Además, la república francesa le ha otorgado la orden de “Caballero de las artes y de las letras”.
Por su parte, la Fundación Rajatabla desea otorgar el Premio Marco Antonio Ettedgui Internacional a: Festival Internacional de Teatro de Cádiz, por su labor en pro de teatro latinoamericano en el viejo continente.
A continuación, concedemos cinco menciones especiales entre los nominados de este año a:
Jhon Vicent, Formado en el mundo de las leyes pasa al mundo del teatro con pasión. Ha participado en los montajes Carne, Tierra prometida, Vacuno fábula y Recordando con Ira, entre otros.
Kevin Jorges, Un destacado actor con el título de Licenciado en teatro, de la UNEARTE y participante de varios talleres. Con su personaje La Rompe hace las delicias de la noche caraqueña. El año pasado participó en 2 en Fo, Una noche tan linda y Terror y miseria del tercer Reich. Además, ha escrito La disco en microteatro.
Angélica Arteaga, Joven creadora vinculada al Grupo Actoral 80. Dirige Todos Juntos y La granada, excelentes montajes poseedores de grandes elogios. Una faceta importante en su carrera es la formación de nuevas generaciones de actores. Sus más recientes trabajos como actriz fueron La foto y el remontaje de El día que me quieras.
Aníbal Cova, Actor, director y fundador del Grupo Actoral Dram-ON. El año pasado participó como actor en Shoping and fucking en la Caja de Fósforos, en el remontaje de Rojo y fue director del destacado montaje 1984.
Valentina Garrido, Continúa sorprendiendo con su carrera como actriz en Los duelistas, Los ciegos y Villa dolorosa y está incursionando en el campo de la dirección con No hay Cristo que agüante, El poeta Andrés Eloy Blanco y en microteatro con Open mind.
Y el Premio Marco Antonio Ettedgui 2017 es para:
Daniel Dannery, artista integral, videasta, escritor, director y actor que resalta por sus trabajos en el montaje como director de Rojo, la adaptación de Chamaco, Rebelión en la granja y El banquero anarquista y más recientemente I.D.I.O.T.A, que hace temporada en el teatro Trasnocho Cultural. Además, lo hemos visto actuando en obras infantiles como Popeye y de adultos como Esperando a Godot. Su trayectoria nace con el Grupo Skena y, usualmente, lo vemos como espectador y fotógrafo en los teatros de Caracas. Es un creador desenfadado que asume riesgos y tiene una gran capacidad de trabajo.

I.D.I.O.T.A no es para idiotas

La destacada pareja actoral:Basilio Álvarez y Sonia Villamizar

 I.D.I.O.T.A es una extraña pieza española centrada en la aplicación de una investigación sociológica sobre las manipulaciones posibles de las conductas humanas, la cual hace una muy concurrida temporada en el Teatro Trasnocho Cultural con los reputados comediantes Basilio Álvarez y Sonia Villamizar, dirigidos por Daniel Dannery. Es un espectáculo que se exhibe en el circuito del teatro mal llamado “comercial”, cuando también podría mostrarse en el ámbito del también pesimamente calificado “teatro de arte” por los caraqueños que están curados de espantos y además disfrutan con las innovaciones, después de haber digerido los nueve festivales internacionales de Carlos Giménez y los demás eventos organizados por el sector privado y los multisápidos gobiernos de los últimos 40 años.
Este texto, estrenado durante la temporada madrileña de 2015 por su autor Jordi Casanovas (Barcelona, 1978), según la crítica hispana es una reflexión en clave de comedia negra sobre sobre la capacidad de resistencia de los seres humanos medianamente educados, que también oscila entre  las opciones morales, la avaricia y las estrategias del poder político, haciéndole guiños muy reconocibles a la  actualidad sociopolítica española de los últimos cinco años, y la cual al ser exhibida en Caracas, por el director-versionista, toca de refilón a la nada fácil actual situación política-económica venezolana, con lo cual se consiguen unos estruendosos aplausos del compenetrado público, el que se preguntara después si es cierto que ¿todo hombre tiene un precio?  o que ¿sencillo es manipular a alguien? o ¿hasta dónde un individuo es capaz de soportar una extorsión?
En resumen, este I.D.I.O.T.A es una especie de thriller social-psicológico, donde abundan trampas cultas y rebuscadas con los convencionales conceptos morales, una tendencia que ya había sido advertida, hacia 1949, por el británico George Orwell en su legendaria novela 1984 y por el venezolano Rodolfo Santana en su melodrama La empresa perdona un  momento de locura (1974) -considerada con justicia como su mejor pieza-, donde los seres humanos son usados como conejillos de indias para los controles sociales que terminan comprando  y masificando las conciencias  humanas, como ya lo había advertido Napoleón Bonaparte, durante su prisión-exilio en la isla de Santa Elena, al considerar que todo hombre o ser humano tiene un precio y  lo único importante es saber cuál es esa tarifa o el método más eficaz para dominarlo y pensar por él.
I.D.IO.T.A, que no es precisamente un teatro de 90 minutos sobre un supuesto personaje idiota (un ser humano con un estado de retraso mental grave), presenta a un desesperado Carlos Varela, propietario o administrador de un karaoke en el caraqueño sector de La Candelaria, que acude a un encuentro  con la psicóloga Edel de un instituto de investigaciones psicosociológicas, para someterse a pruebas o test psicológicos, los cuales, al ser superadas, le permitirán recibir una cuantiosa suma  de euros o bolívares en este caso. ¿El mono baila según la música que le toquen?
Este I.D.I.O.T.A es una situación teatral absurda de principio a fin, pero factible de que esté sucediendo, haya sucedido o sea posible de suceder, donde la explotación del hombre por el hombre llega a niveles que pueden parecer de ficción pero que son cruelmente reales, ya en la historia universal hay ejemplos o modelos que no los recordamos aquí para no herir sensibilidades.
Más allá que I.D.I.O.T.A atrape a la audiencia por el enredo de su trama, factible y posible por la amoralidad de los empleados y dueños del instituto de marras, es un excelente ejercicio de actuación por parte de Basilio Álvarez, y una composición convincente de Sonia Villamizar. Ellos hacen soportable aquel esperpento de obra, que aterra porque advierte lo que nos puede venir, sino no es que ya se está aplicando una cosa así, para hacernos un poco los ingenuos en estos tiempos.
Para decirlo en simples palabras del  mismo Basilio Álvarez, el secreto de I.D.I.O.T.A. es que comienza como una comedia muy divertida, casi circense, que poco a poco y sin abandonar la ironía y el sarcasmo, se va convirtiendo en un juego lleno de trampas, una vuelta de tuerca que la lleva a transformarse en un “thriller” que conduce al espectador, a través de su protagonista Carlos Valera, a tratar de resolver una cantidad de acertijos para poder salvar la vida de sus seres más queridos y la propia.  Y como el teatro no es solo para pensar, sino que se inventó hace más de cuatro mil años para divertirse, aunque sea con nuestras propias desgracias, verla es lo adecuado para detectar situaciones similares y tomar precauciones o tragar una aspirina para el malestar que genera siempre una revelación o el miedo de que se materialice lo indeseado. El hombre está solo y siempre vive y avanza acosado por los malos entendidos, como lo enseña Albert Camus.

domingo, marzo 04, 2018

El feminismo en escena con “Baño de damas” desde el 23 de marzo en el teatro Alberto de Paz y Mateos

Anibal Grunn y su reto de montar "Baño de damas"

Por tercera vez escenifican Baño de damas de Rodolfo Santana. Este nuevo montaje lo produce la Compañía Nacional de Teatro, bajo la dirección general de Carlos Arroyo, con dirección y versión escénica de Aníbal Grunn. Su estreno está previsto para el teatro Alberto de Paz y Mateos, el próximo 23 de marzo, a las 5PM, donde participan de Aura Rivas, Jean Manuel Pérez, Citlaly Godoy, María Brito, Dora Farías, Livia Méndez, Marcela Lunar. Marxlenin Cipriani, Francis Rueda, Kala Fuenmayor, Verónica Arellano, Randimar Guevara y Gustavo Meléndez.
Consultamos las opiniones de los teatreros Aníbal Grunn (2018), Ibrahim Guerra (1987) y Gerardo Blanco (2002)) por ser los directores que han llevado a escena la controversial Baño de damas.
ANIBAL GRUNN
¿Cómo llega este texto a sus manos?
Hace muchos años que lo había leído. De hecho, todo el teatro venezolano que llega a mis manos lo leo con placer. Rodolfo es uno de mis autores favoritos y este texto en particular me gustó siempre. Cuando en septiembre del año pasado me ofrecen la posibilidad de dirigirlo, lo leo pero ya con otros ojos. Los ojos del que quiere ver qué va hacer con esa pieza y como sería el montaje. Tuve que luchar con las imágenes que me llegaban de las dos veces que la había visto. No me resultó sencillo.
¿Cómo abordó su teatralización?
En principio me ocupé del tema estético.  No quería realizar nada hiperrealista como lo propone el autor. Iba obviamente a desarrollar toda la obra en un baño, pero no quería pocetas, ni lavamanos, ni nada de eso. Luego comencé a trabajar con el texto. Me di cuenta que era complicado. Encontré fácilmente las sub tramas y algunas me parecieron verdaderamente un poco antiguas. La obra necesitaba urgentemente una revisión y en esa línea comencé a trabajar. Quería hablar de la mujer, de sus historias, de ese mundo maravilloso, complejo y tan actual. Cuando descubrí el verdadero conflicto, no tuve más dudas, el camino se abrió frente a mí y vi con toda claridad lo que quería decir Rodolfo, a donde apuntaban sus baterías y por supuesto enfile las mías hacia ese objetivo. Desde el primer día que me reuní con el elenco coincidimos y estuvimos muy claros de la dirección que llevaríamos. Es una obra coral, donde todas se unen para enfrentar su conflicto. Evidentemente no cambian al mundo, ninguna, pero si nos hacen reflexionar. Cumplimos con el objetivo propuesto por el autor. 
¿Recibió alguna instrucción para su montaje?
No. Tuve toda la libertad y mi propuesta fue escuchada con mucha atención y respetada absolutamente. No queríamos hacer solo una comedia, queríamos que el público la pasara bien, pero que a su vez reflexionara, pensara, se sintiera identificado con lo que sucedería en el baño de damas. No solo las mujeres, los hombres también deberían sentir que se les estaba hablando a ellos.
¿Está superada la temática de la obra?
Al contrario, la vigencia es cada día mayor. Rodolfo fue un visionario. Que hablara de la violencia de género, del aborto, del embarazo precoz y de tantos temas vigentes, hace más de treinta años, es algo verdaderamente asombroso. Son muy pocas las cosas que hubo que actualizar.
¿Cómo lleva este  Baño de damas a escena?
A nivel estético si hay cambios. Conversamos mucho con Hector Becerra, escenógrafo y vestuarista. Coincidimos mucho y me enamoré de su propuesta. Creo que el artista es lo más importante en el escenario. Y darle valor a todo lo que dicen esas mujeres, sin necesidad de desnudos, ni de actos de alguna manera poco estéticos, fue otro de los objetivos. Realzar lo femenino, valorizar a la mujer, denunciar lo social y señalar las acciones que desde tiempos ancestrales han marcado diferencia entre el hombre y la mujer, ha sido el objetivo fundamental. No es una obra de mujeres, es definitivamente una obra feminista y donde los valores, debilidades, inseguridades, contradicciones y luchas están presentes en el escenario. Creo que el universo profundo de las mujeres, las clases sociales, sus miedos y sus aciertos están representadas en la obra. Están vivas y cuando entran al baño, se sienten seguras, unidas, acompañadas, fuertes.
IBRAHIM GUERRA
¿Cómo llevaría este texto, en estos tiempos, a escena?
Una buena pieza teatral es eterna, pero sus montajes son efímeros. Es un reto para sus directores entenderla, primero, en las circunstancias en las que fue escrita, y, luego, en las que se monta. La primera es inalterable, la segunda varía. Es un momento y una energía única. La reposiciones, y sobre todo cuando se pretenden repetir aspectos de conexión con lo social, siempre resultan nefastos. En Venezuela existen, al menos, dos casos en los que los remontajes resultaron patéticos.https://ssl.gstatic.com/ui/v1/icons/mail/images/cleardot.gif
GERARDO BLANCO
¿Cómo llevaría este texto, en estos tiempos, a escena?
Por formación suelo ser muy respetuoso del texto, pero en este caso creo que se podría hacer cambios en algunas expresiones, mas no en la estructura, pero para poder emitir un juicio exacto tendría que hacer el ejercicio de volver a leer y evaluar el texto ubicándolo en el contexto actual, pero en líneas generales le daría el mismo enfoque.

sábado, marzo 03, 2018

Gennys Pérez: Los venezolanos estamos aprendiendo a migrar

Gennys, abuela migrante venezolana en la tierra de los aztecas.


Ella, dramaturga, y su hijo migraron al pais de los aztecas. La  familia  sanguínea  y la  elegida les han crecido satisfactoriamente. Tienen, como es lógico, saudades, pero todavía no se rajan.
¿Cuánto tiempo en México, le preguntamos a la amiga Gennys Pérez?
Ya son cuatro años y medio. Y aquí recién cumplí mi medio cupón de vida. Feliz por supuesto,además ya soy abuela.
¿Está programado o pensado el regreso?
Pensado sí, ¿Qué inmigrante no sueña todos los días con volver a su país? Programado no. La experiencia de ser migrante, es fascinante, te abre los ojos, cambias de piel, te impone nuevos retos, la nostalgia te mata, pero la satisfacción es poder apoyar a tus familias, y eso se convierte en la prioridad.
¿Satisfecha por ser abuela de un mexicanito? ¿Qué le preparan a ese bebe?
Cristian, ha sido mi salvación. Es un bebé educado, su primera palabra que aprendió a decir fue “gracias”, se la enseñó su mamá Mariana,quien es mexicana, toda una poeta maravillosa. Ellos nos han hecho mejores personas a mi hijo Néstor Pérez y a mí. Ellos son nuestro regalo, el que teníamos reservado para este trecho de la vida. Cristian come tacos y arepitas, sin problema. Yo le llamo “Mi arepita con chile”. Estoy disfrutando a plenitud ser abuela, y me siento orgullosa de mi hijo, que es mejor padre de lo que yo he sido como madre. México nos ha enseñado mucho, ha sido intenso, y todo lo intenso tiene un valor genuino, auténtico, profundo.
¿Cómo está su dramaturgia? ¿Qué hace o cómo sobreviven?
Trabajo como escritora desde que llegué a México. Muchos me dijeron hay que empezar de cero, que hay que hacer de todo, la vida nos cambió… Pero, sucedió, un día endemoniadamente difícil, y cuando había caminado  125 kilómetros para poder llegar a casa porque no tenía ni cinco pesos para pagar el transporte público, me eché a llorar en una acera, o banqueta como se dice aquí, y me juré que no iba a empezar de cero, que no iba hacer otra cosa, porque yo traía una vida, no la había perdido, sólo estaba extraviada, adolorida, deprimida, pero yo sabía un oficio que amaba, y me esmero y esfuerzo mucho por hacerlo lo mejor que puedo, así que ese día me juré vivir de lo único que sé hacer: escribir.
¿Cómo se relaciona con los otros venezolanos?
Los venezolanos estamos aprendiendo a migrar. Sólo sabíamos ser turistas del mundo. Así, que somos una comunidad de principiantes, cometiendo algunos errores, pero con mucha disposición de hacerlo lo mejor posible. Tengo amigos venezolanos extraordinarios, de una calidad humana abismal, emprendedora, respetuosa y agradecida con México. Nos vemos en las fechas fundamentales, cumpleaños y Navidad, porque todos trabajamos mucho, sino trabajas mucho, no puedes seguir como migrante. México ya es un país complejo para el propio mexicano, no es un país fácil, acá también hay muchos problemas sociales, así que debemos trabajar muy duro para estar a la altura del país que es muy exigente.
¿Qué le recomienda a quienes no se han ido todavía?
Es una expulsión. No es viaje por placer. Pero, como me dijo Marisela Berti una vez, si no te sientes feliz donde estás, muévete… De eso se trata la vida, de moverse, porque la vida es una sola, y siempre estos giros dramáticos algo te tienen reservado.
Gracias mi amor, por tenerme en cuenta, me faltó decirte que tenemos una pequeña sala teatral. El dramaturgo venezolano Jorge Cogollo y yo nos inventamos al Teatro del Bunker, que funciona dentro del bar El Pinche Venancio, en la Colonia Narvarte, donde vivimos. Hemos escritos juntos una comedia, que pronto estrenaremos: 50 horas de amor. Esperamos textos de otros venezolanos, por supuesto.



viernes, marzo 02, 2018

Fragmentar para crear, de Andrea Siervo


El sábado 3 de marzo, a las 11.00 de la mañana, será inaugurada en el Galpón 17 del Centro de Arte Los Galpones, en Caracas, la muestra  Fragmentar para crear , primera exposición individual de la joven artista Andrea Siervo (Caracas, 1988).
 La muestra ofrece una cuidada selección de obras de Siervo y un video en el que el artista presenta su práctica de manera formal, invitando al público a descubrir que la repetición es un espacio lleno de posibilidades.
Siervo considera hacer del arte un oficio que se ejecuta aplicando reglas formales que pueden ser percibidas como restricciones liberadoras. Su práctica se basa en asociaciones formales que abren una veta poética única y creadora de piezas de múltiples capas en las que se cuestiona la fragilidad e inestabilidad de una realidad aparentemente sólida, donde los significados se desplazan y su posible interpretación se vuelve multifacética. Sus piezas se componen de una cortina geométrica bidimensional, formada por líneas y horizontes controlados, que van cambiando suavemente para dar la sensación de que aún estando totalmente extendidos, se flexibilizan.
 Arquitecto y artista venezolana, graduada de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, Andrea Siervo comenzó su carrera artística a finales del 2015 y actualmente cursa el diplomado en Arte Contemporáneo, de la Universidad Metropolitana. Sus obras han sido expuestas en Miami y son parte de varias colecciones privadas. Actualmente vive y trabaja en Caracas y ha sido aceptada en París para llevar a cabo estudios de escultura y ensamblaje de madera en L´Etablisienne a partir de finales de Marzo.
 Fragmentar para crear podrá ser visitada los días sábado 4 y domingo 5 de marzo de 11 am  5 pm, en el Galpón 17 del Centro de Arte Los Galpones, ubicado en la avenida Ávila con 8va transversal de Los Chorros, Caracas. La entrada es libre.



jueves, marzo 01, 2018

Los ángeles terribles 2018

Un clasico del teatro venezolano.

El pordiosero Zacarías se debate entre la soledad de Dios, cuando ha estado sin compañía y sin necesitar de nadie,  y la soledad del demonio, donde ahora vive y disfruta, la cual es sumamente bulliciosa y donde siempre ha logrado convocar a todos los seres humanos posibles  y por la que se permite acompañarse, en esa especie de cueva coronada por una monumental cama  gigante, con una rocambolesca y ambigua pareja de mozalbetes, sin muchas definiciones morales y éticas, y una prostituta que ha quedado embarazada y no puede asegurar quien sea el progenitor de lo que lleva en su útero.
 Hablamos, pues, del delirante ritual de los cuatro fantásticos entes que Román José Chalbaud Quintero (Mérida, 10 de octubre de 1931) ha creado para su pieza teatral Los ángeles terribles, un texto que desde 1967 ha sido consecuente en los escenarios venezolanos y la cual muy pronto saltará al cine gracias al proyecto que lidera César Bolívar.
Ahora Chalbaud, cuando tiene en su haber una veintena de piezas teatrales, todas estrenadas y exhibidas dentro y fuera de Venezuela,  y otra larga veintena de películas, con decenas de premios, ha podido ver otra respetuosa versión escénica de su texto, gracias al director Rafael  Barazarte (Caracas,1993), dentro de la programación del IV Festival de Nuevos Directores del Teatro Trasnocho, con un elenco compuesto por Luigi Sciamanna, María Alejandra Tellis, Josbel Lobo y Raoul Gutiérrez, quienes asumen, de manera más que convincente los personajes chalbaudianos en la sala Espacio Plural, de la peculiar sala de espectáculos.
FAMILIA DISFUNCIONAL
 Zacarías es el personaje principal en una familia disfuncional, con la cual el autor, mediante un ritual de juegos, realiza una crítica a la sociedad venezolana, donde la prostitución y la promiscuidad conviven hermanadas con la carencia de afectos y de planes futuros, en medio de un clima de violencia que los obliga a encerrarse y solamente compartir con los amigos y ser agresiva hacia todo lo desconocido. Un mundo poético que Chalbaud ha repetido, con algunas variaciones, a lo largo de la mayoría de sus piezas. Una fantasía que se permite o se logra en el teatro.
Chalbaud ha explicado que hace varias décadas, al promediar la centuria pasada, un anciano fue detenido por la policía caraqueña porque hacia constantes “ballets rosados” u orgías en su rancho. Los vecinos de aquella barriada lo habían denunciado por los sucesivos escándalos y la obvia presencia de menores de edad en su humilde morada. Ahí, las autoridades encontraron además muñecos y muñecas de tamaño gigante, con los cuales él se “ayudaba” para sus reuniones con muchachos y muchachas, donde además corría el licor, etcétera.
De esa escueta y tendenciosa información periodística, publicada en el diario ÚLTIMAS NOTICIAS, el dramaturgo tomó los elementos básicos para la creación de la que sería una de sus más exitosas piezas teatrales, como Los ángeles terribles, por sus postulados críticos, precisamente ahora que han desplazado drásticamente el teatro venezolano y han dado demasiado paso al teatro comercial. Esto hace que el público llegue a olvidar y hasta desconocer el buen trabajo de dramaturgia que se ha producido en nuestro país. No queremos con esto decir que actualmente no se lleve a escena buen teatro de autor, pero el texto venezolano no tiene en estos momentos el reconocimiento escénico que debería tener y eso no debería ocurrir.
CLAVES CHALBAUDIANAS
 Los ángeles terribles es considerada por la crítica en general como una de las mejores piezas de Chalbaud, cuyo texto nos atrapó desde la primera lectura y el primer montaje que presenciamos en los años 80, bajo la dirección de José Ignacio Cabrujas.  Su dramaturgia es excelente y la presencia de elementos simbólicos a lo largo de toda la pieza nos presentó un reto que fue imposible no aceptar. Su metáfora obliga a replantearse la veracidad y honestidad de las relaciones humanas en medio de una sociedad donde el mercantilismo desenfadado es la norma, donde el amor y la amistad se disfrazan y terminan por ser otras baratas manifestaciones de la prostitución consentida y obligada por la carencia de los más mínimos recursos para la subsistencia. Amor con hambre no existe ni dura tampoco. No es, pues, una obra fácil, sino todo lo contrario, pero donde la poesía reclama lo suyo.
Sobre las características del montaje de este año 2018, el cual fue abordado desde un concepto intimista, tratando de que el público siempre se sienta envuelto en la pieza y además palpe un sector marginado de la sociedad, sus emociones y sentimientos, sus vivencias y relaciones personales. Donde  además se mezcla el realismo que puede y debe estar presente, con todos los elementos simbólicos y mágicos que están en el texto, lo cual lleva este montaje a un plano un poco más allá de la realidad misma, es decir, a un realismo mágico, como lo han dicho y demostrado la mayoría de los directores o puestistas.
Los ángeles terribles es pues un ritual que oscila entre lo grotesco y lo sublime del amor avasallante de unos seres que viven desesperadamente en su cueva pero siempre bajo la amenaza de que ese aislamiento puede desaparecer, como ocurrirá al parir Sagrario, mientras que  Angel y Gabriel, sus otros cómplices acompañantes de ese rara familia no sanguínea, terminan por descubrir la verdad de esa realidad que hay entre ellos y replantearse el futuro de todos, al tiempo que el más viejo Zacarías tendrá que replantearse su soledad o asumirse como el padre-madre de ese extraño colectivo.
 Chalbaud, quien actualmente espera culminar el proceso de preproducción de un largometraje sobre el comandante Hugo Chávez (De arañero a Miraflores), considera que “Barazarte tiene talento” y que al ponderar su trabajo le permitió rememorar el que hiciera hace años atrás con otros intérpretes.
Nosotros creemos que Barazarte va por buen camino en la profesión de director de escena y lo demuestra con el vigor de su puesta de Los ángeles terribles, además de ser un hábil director de actores para combinar al veterano Sciamanna con la Telliz y los otros comediantes y alcanzar así la magia escénica de un exótico ritual de un cuarteto de marginados en una sociedad que es muy severa y cruel.




miércoles, febrero 28, 2018

El feminismo en escena con "Baño de damas"

Aníbal Grunn la estrena el venidero 23 de marzo.
Por tercera vez se escenifica Baño de damas, la famosa obra dramática de Rodolfo Santana. Este nuevo montaje lo produce la Compañía Nacional de Teatro, bajo la dirección general de Carlos Arroyo y con la dirección y versión escénica de Aníbal Grunn. Su estreno está previsto para el teatro Alberto de Paz y Mateos, el próximo 23 de marzo, a las 5PM, con la participación de Aura Rivas, Jean Manuel Pérez, Citlaly Godoy, María Brito, Dora Farías, Livia Méndez, Marcela Lunar. Marxlenin Cipriani, Francis Rueda, Kala Fuenmayor, Verónica Arellano, Randimar Guevara y Gustavo Meléndez.
Consultamos las opiniones de  los teatreros Ibrahim Guerra (1987), Gerardo Blanco (2002) y Aníbal Grunn (2018) por ser los directores que han llevado a escena la controversial pieza Baño de Damas. Y lo hicimos con un mismo cuestionario.
IBRAHIM GUERRA
¿Cómo llegó este texto de Rodolfo Santana a sus manos?
Era 1987, yo estaba llegando de Cuba luego de estar en San Antonio de los Baños estudiando cine durante seis meses, y creando durante seis meses más, el área de televisión de la Escuela Internacional de Cine y Televisión creada por Fidel Castro, Gabriel García Márquez y Fernando Birri. Fue un trabajo duro y productivo, por lo que quería descansar, ordenar mis apuntes de los cursos, y escribir dos piezas de teatro, durante unos seis meses más. Además, no tenía el menor deseo en ese momento, por razones personales, terribles, de hacer teatro. Me encontré a Rodolfo en Sabana Grande, nos alegramos de vernos. Me dijo que tenía un proyecto para mí. Le manifesté mi renuencia. -Es una obra para mujeres, te vas a sentir cómodo-. Me dijo. Me conocía, y sabía dónde golpear. Me invitó a comer para conversar al respecto en un restaurante indio que quedaba en una transversal del bulevar. Hablamos largo, hasta quedarnos solos, de Baño de damas. La producción del espectáculo la harían el Grupo Cobre, manejado por Rodolfo, y el Ateneo de Caracas, por Carmen Ramia. Nos citamos para el día siguiente para que él llevara a mi casa la pieza. Había razones para que yo aceptara el proyecto. Una, la obra, las mujeres, etcétera. Otra, Rodolfo y yo nacimos el mismo año, crecimos en el teatro en paralelo. Teníamos más o menos una parecida trayectoria teatral de trabajo académico y social, de entender el teatro como una necesidad de expresión artística y de compromiso. Nosotros dos y unos cuantos creadores más, recuerdo, el Chino Rodríguez Barrera, Rafael Rodríguez Rars, y otros, nos montábamos en la espectacularidad del hecho teatral en el espacio y en la búsqueda de formas específicas para cada pieza teatral que llegara a nuestras manos, o que imagináramos, o, que, finalmente, termináramos por escribir nosotros mismos, con las que debíamos confrontar la extraordinaria y potente dinámica escénica de Carlos Giménez y la de los mejores montajes teatrales del mundo que veíamos en los festivales internacionales que cada dos años presentaba el Ateneo de Caracas. Antes de mí, según comentarios del mismo Rodolfo, habían pasado unos seis directores, incluso él mismo- y la obra no salía. Me dijo que si yo no la aceptaba, ya él renunciaría a montarla. Acepté.
¿Cómo abordó su teatralización y bajo qué criterios la llevo a escena?
Yo aún seguía investigando la ponencia hiperrealista del teatro, y estaba enfrascado en crear textos de esta naturaleza, por lo que un texto para ser montado en un espacio no real no me atraía del todo. Y aunque el texto de Santana se erigía sobre una descarnada coloquialidad en la interacción de los personajes, se me hacía difícil ver la pieza montada con una estética realista, frontal.  Me parecía un reto tremendo indagar en la hiperrealidad escénica combinando ambos criterios estéticos, habiendo dejado atrás el realismo y expresionismo de las tragedias griegas isabelinas y españolas. Todos, desde el mismo autor, estábamos inseguros, como ocurre con un producto escénico novedoso, del enorme riesgo de combinar diferentes técnicas en una pieza de la que una de sus grandes virtudes estaba en su dificultad de recomponer la ruptura de las diferentes situaciones cómicas, dramáticas, y, finalmente, trágica, con la muerte violenta de un personaje.
Me acompañaron un grupo de 14 actrices y dos actores, escogidos por mí, y que en su gran mayoría me habían acompañado en una de la primeras aventuras escénicas hiperrealistas del teatro latinoamericano, y que el profesor Orlando Rodríguez, cree que mundial, con A 2,50 la Cubalibre, y otros con los que no había trabajado nunca, pero de los que conocía sus impresionantes dotes histriónicas. El proceso de homologación tonal, de búsquedas de registros de naturalidad escénica, en lo vocal y lo motriz en un espacio cerrado, que carecía de resonadores adecuados, pero que fueron colocados para el montaje, y de encontrar la intimidad que exige la solidaridad grupal para la toma de conciencia, combinada con espectacularidad que yo veía en la obra, y quería para generar un marco teatral convincente.  Pedí que me permitieran manejar integralmente todos los aspectos artísticos del montaje: La escenografía, la iluminación, el vestuario y el elenco.  Asumí la selección de un nuevo elenco, el diseño de la escenografía,  en la que con la producción de Pepe Domínguez y Carmen Carmona, conseguimos la participación de Vencerámica para la realización de  mi diseño escenográfico, que sirvió de modelo posterior para todos los montajes  que mundialmente se hicieron de la pieza,  y de Tropicana para el vestuario. Trabajé en la iluminación con José Giménez, Joseíto, que en ese momento comenzaba como iluminador de planta en el Ateneo, el montaje fue, según su propia apreciación, su escuela, y la mía, en iluminación teatral. Aun así, con ese equipazo, y todo el apoyo incondicional de Rodolfo, de José, de la Carmona, de la Producción General y permanente supervisión de Carmen Ramia, quien, incluso, prestó dos trajes personales, de la entrega del elenco, y, cabe destacar, de la emoción permanente y febril participación en la promoción de Valentina Quintero, para la época, esposa de Rodolfo, la cosa seguía sin ser fácil del todo. Lo estético estaba resuelto en lo que yo quería, que era crear para una representación de la mujer venezolana un marco en que cupieran todas sus tipologías y sensibilidades. El baño de por sí, ya marcaba un trasfondo ambiental extraordinario, y que nos brindaba un contexto apropiado para la degradación en la que se encontraban las mujeres en ciertos aspectos de sus vidas. Pero faltaba lo más delicado del asunto, lo ético. ¿Cómo tratarlas desde sus aspectos más importantes de afecto, de participación, de desigualdad, de su intrínseca sensibilidad femenina, que siempre supimos como sumamente vulnerable en su imposibilidad de armonizar su condición de madre en el momento en el que la historia la colocaba en la necesidad de competir con los hombres en todas las áreas de su existencia y esencia social? El montaje, por la obra, terminó siendo tema obligado en congresos, foros universitarios, e, incluso, en el Parlamento Nacional. Las primeras lecturas parciales con el elenco, de las muchas, tal es mi costumbre, que siempre hago, resultaron larguísimas, y hasta tediosas. Duraban hasta cinco horas. Luego, comprendidos un poco más los diferentes segmentos, en el orden técnico teatral, porque en el temático, estábamos todos clarísimos, la pieza no dejaba espacios para la duda.  Las lecturas corridas lograron hacerse compactas, articuladas y ligeras, y, aun así, duraban algo más de cuatro horas. Rodolfo me preguntó si yo consideraba prudente cortarla, le dije que no. Pero él pensaba que sí. Le dije, entonces: ¡hazlo! Me pidió que lo hiciera yo. Le dije, ¡Ni una coma! Me pidió que si podía abrirle un entreacto.  ¡Ábrelo tú!, le dije. Me dijo: -Si no lo haces tú, así se queda. Y la pieza, entonces, se quedó tal y como estaba escrita en el libreto, a excepción de dos frases, agregadas que surgieron en los ensayos, nada profundas, pero sí muy graciosas. Teníamos la esperanza de que en el montaje la obra adquiriría un ritmo más fluido, o que dados sus claros contrastes, y constantes clímax y anticlímax, la largura no fuese un obstáculo para el disfrute integral de los espectadores. El último ensayo general sin público duró tres horas, 40 minutos. Luego, hicimos tres ensayos generales con público, que para mi sorpresa y la de todos, fueron a sala llena. El tiempo de duración del montaje se fue recortando hasta tres horas 30 minutos, y ahí se mantuvo. Una espectadora, de confianza, y con respecto al ritmo, me dijo: -Ibra, ¿no está muy chola? Le dije: No, está lenta. Las risas y los aplausos contantes durante todo el espectáculo, lejos de entorpecerlo o relentarlo, lo agilizaron. Hacía falta esta confrontación preliminar para ir al estreno, que resultó, verdaderamente avasallante, como pocos montajes previos en la historia del teatro venezolano. Después, todo fue fácil. El éxito de público, nos sobrecogió a todos, porque, como siempre ocurre, lo deseábamos, porque había mucho en juego, pero no lo esperábamos de la magnitud en el que produjo desde la primera confrontación con los espectadores. La sala se llenaba, - para usar una palabra de Rodolfo- ¡A rabiar!, y una mía, ¡hasta la bandera! Habilitábamos todos los días, de martes a domingo durante meses, aparte de las butacas regulares, los pasillos laterales y centrales de la Anna Julia, proeza que para la época, resultaba imposible, a no ser por los montajes de los Festivales. Caso aparte, y que me gustaría comentar, fue la reacción miserable de algunos críticos, ya felizmente desaparecidos de la actividad, pero, estaban. Aunque muy poca importancia, son también parte de nuestra historia.  
¿Le dio o recibió alguna instrucción para su montaje?
Absolutamente ninguna, más allá de la permanente presencia de Rodolfo en prácticamente todas las lecturas de mesa, en los ensayos de montaje y en las funciones, y su constante observación por cada uno de los hallazgos escénicos que iban surgiendo tanto en lectura como en montaje: “!Coño, hermanito, que vaina tan arrecha!”. El Ateneo de Caracas en pleno depositó en nosotros una confianza absoluta, y más cuando por primera vez se veía la Sala Anna Julia reventada por una masa impresionante de espectadores que acudía a ella por un espectáculo propio, ajeno al Festival Internacional.
¿La dinámica social, especialmente de las relaciones públicas y privadas de las mujeres, han cambiado aspectos conceptuales de la obra, o, dicho de otra manera, está superada la temática de la obra?
Sí, claro. Los paradigmas políticos y los radicales cambios de mentalidad en lo social, han establecido, no solo para ellas, sino para la colectividad en general, diferentes formas de pensamientos y conductas humanas, tanto en lo personal como en lo colectivo. En lo social, especialmente en el ámbito femenino, las mujeres en la actualidad presentan un mayor desenfado en sus relaciones. Es más arbitraria, más desenvuelta, y mucho más decidida. Sin embargo, la masificación que imponen regímenes colectivos de subsistencia, con una educación superior de alto nivel poco especializada y deficiente, las hace más activas en planes políticos y económicos de subsistencia, y poco, o nada, en la estructura industrial y empresarial del país que posee una maquinaria de producción empobrecida. Se les han abierto puertas de participación política con un exceso de manierismos poco femeninos. Esto las ha conducido a un liderazgo igualitario, masificado desde la etiqueta, a partir no de sus condiciones intrínsecas, orgánicas, anímicas, necesarias en un país caracterizado por la carencia paterna y la visión sacrificada de la madre, sino de una manida igualdad, conducente a una descarnada anulación valores individuales. Se hizo una imagen de ella basada en despotismo, y no en su sensibilidad.  
¿Cómo llevaría dicho texto, en estos tiempos, a escena?
Partiendo del hecho de que no la volvería a montar, no. Porque nunca remonto piezas, a excepción de una mía, que, por razones económicas, geográficas y académicas, lo hago con más frecuencia de lo que deseo. En tal caso, la montaría igual, lo cual no tiene sentido. Y esa es la razón por la que no remonto. Una buena pieza teatral es eterna, pero sus montajes son efímeros. Es un reto para sus directores entenderla, primero, en las circunstancias en las que fue escrita, y, luego, en las que se monta. La primera es inalterable, la segunda varía. Es un momento y una energía única. La reposiciones, y sobre todo cuando se pretenden repetir aspectos de conexión con lo social, siempre resultan nefastos. En Venezuela existen, al menos, dos casos en los cuales los remontajes resultaron patéticos.

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GERARDO BLANCO
¿Cómo llegó este texto de Rodolfo Santana a sus manos?
La oportunidad de poder dirigir una obra del maestro Rodolfo Santana en un marco tan importante como era la Compañía Nacional de Teatro, fue un privilegio que me llegó sorpresivamente a través de una invitación que me hiciera el para entonces director de la misma, Héctor Manrique, al que agradezco inmensamente esa oportunidad y todo el respeto con que fui tratado.
¿Cómo abordó su teatralización y bajo qué criterios la llevó a escena?
Baño de damas era una oportunidad de oro de poder transitar a través de la pluma irreverente incisiva y única de Rodolfo Santana, el cual tuve el privilegio de conocer y de esos encuentros durante el montaje recuerdo el día en que me regalo un libro con sus obras más representadas el cual incluía Baño de damas   y me dijo: "te entrego mi texto Gerardo, por favor irrespétame " para aquel momento,  año 2002, era una oportunidad de lujo, además acompañado de un elenco de primera  presentar descarnadamente muchas de las vivencias y realidades del mundo femenino, confesadas en la intimidad de un baño, las cuales a través de un humor excelentemente  presentado, me permitía denunciar  a la sociedad pacata de ese momento ,llena de muchos tabúes, que increíblemente todavía existían en esos inicios de siglo XXI y que lamentablemente aún se mantienen de alguna manera  , busqué en todo momento que la lectura de la obra nos llevara a resaltar el mundo femenino y su realidad más íntima, sin privilegiar la risa fácil, en una puesta en escena muy dinámica, agresiva, abierta y contundente, reto que  plantea el texto y el discurso dramatúrgico  de santana, buscando en todo momento que el actor y el texto fueran el centro y hacer del escenario un espejo.
¿Le dio o recibió alguna instrucción para su montaje?
Si se refiere a Santana, lo comentaba anteriormente, el maestro siempre se manifestó muy respetuoso, agradecido y solo cuando me entregó su texto como en un ritual me dijo "irrespétame Gerardo”. Nunca recibí de nadie ninguna indicación o instrucción, solo apoyo y mucho respeto de parte de la dirección de la Compañía Nacional de Teatro, dirigida para ese enteonces por Héctor Manrique tuvimos una respuesta del público excelente, la sala Ana Julia Rojas en las dos semanas que duró la temporada se agotaron todas las funciones.
¿La dinámica social, especialmente de las relaciones publicas y privadas de las mujeres, han cambiado aspectos conceptuales de la obra, o, dicho de otra manera, está superada la temática de la obra?
Creo que muchas de las cosas que ahí están planteadas ya han salido de las paredes del Baño de damas de Santana y se discuten y aceptan abiertamente, algunas con menor o mayor resistencia social, aunque la mujer ha logrado reclamar y asumir el lugar que le corresponde, enfrentar sin tapujos ni caretas sus problemas y a tomar con determinación su espacio. En relación a la temática de la obra y su vigencia, tendrá mucho que ver en esto la reacción del público al reencontrarse o encontrarse con ella, de toda forma creo que es un excelente texto que nos dejará siempre una visión muy acertada del comportamiento de nuestra sociedad venezolana o latinoamericana.
¿Cómo llevaría dicho texto, en estos tiempos a escena?
Por formación suelo ser muy respetuoso del texto, pero en este caso creo que se podría hacer cambios en algunas expresiones, mas no en la estructura, pero para poder emitir un juicio exacto tendría que hacer el ejercicio de volver a leer y evaluar el texto ubicándolo en el contexto actual, pero en líneas generales le daría el mismo enfoque.
ANIBAL GRUNN
¿Cómo llego ese texto de Rodolfo Santana a sus manos?
Hace muchos años que había leído este texto. De hecho, todo el teatro venezolano que llega a mis manos lo leo con placer. Rodolfo es uno de mis autores favoritos y este texto en particular me gustó siempre. Cuando en septiembre del año pasado me ofrecen la posibilidad de dirigirlo, lo leo pero ya con otros ojos. Los ojos del que quiere ver qué va hacer con ese texto y como sería el montaje. Tuve que luchar con las imágenes que me llegaban de las dos veces que la había visto. No me resultó sencillo.
¿Cómo abordó su teatralización y bajo qué criterios la llevó a escena?
En principio me ocupé del tema estético.  No quería realizar nada hiperrealista como lo propone en autor. Iba obviamente a desarrollar toda la obra en un baño, pero no quería pocetas, ni lavamanos, ni nada de eso. Luego comencé a trabajar con el texto. Me di cuenta que era complicado. Encontré fácilmente las sub tramas y algunas me parecieron verdaderamente un poco antiguas. La obra necesitaba urgentemente una revisión y en esa línea comencé a trabajar. Quería hablar de la mujer, de sus historias, de ese mundo maravilloso, complejo y tan actual. Cuando descubrí el verdadero conflicto, no tuve más dudas, el camino se abrió frente a mí y vi con toda claridad lo que quería decir Rodolfo, a donde apuntaban sus baterías y por supuesto enfile las mías hacia ese objetivo. Desde el primer día que me reuní con el elenco coincidimos y estuvimos muy claros de la dirección que llevaríamos. Es una obra coral, donde todas, como en Fuenteovejuna, se unen para enfrentar su conflicto. Evidentemente no cambian el mundo, ninguna, pero si nos hacen reflexionar. Cumplimos con el objetivo propuesto por el autor. 
¿Recibió alguna instrucción para su montaje?
No. Tuve toda la libertad y mi propuesta fue escuchada con mucha atención y respetada absolutamente. No queríamos hacer solo una comedia, queríamos que el público la pasara bien, pero que a su vez reflexionara, pensara, se sintiera identificado con lo que sucedería en el baño de damas. No solo las mujeres, los hombres también deberían sentir que se les estaba hablando a ellos.
¿La dinámica social, especialmente de las relaciones publicas y privadas de las mujeres, han cambiado aspectos conceptuales de la obra, o, dicho de otra manera, está superada la temática de la obra?
Al contrario, la vigencia es cada día mayor. Rodolfo fue un visionario. Que hablara de la violencia de género, del aborto, del embarazo precoz y de tantos temas vigentes, hace más de treinta años, es algo verdaderamente asombroso. Son muy pocas las cosas que hubo que actualizar.
¿Cómo llevaría dicho texto, en estos tiempos, a escena?
A nivel estético si hay cambios. Conversamos mucho con Héctor Becerra, el escenógrafo y vestuarista. Coincidimos mucho y me enamoré de su propuesta. Creo que el artista es lo más importante en el escenario. Y darle valor a todo lo que dicen esas mujeres, sin necesidad de desnudos, ni de actos de alguna manera Poco estético, fue otro de los objetivos. Realzar lo femenino, valorizar a la mujer, denunciar lo social y señalar las acciones que desde tiempos ancestrales han marcado diferencia entre el hombre y la mujer, ha sido el objetivo fundamental. No es una obra de mujeres, es definitivamente una obra feminista y donde los valores, debilidades, inseguridades, contradicciones y luchas están presentes en el escenario. Creo que el universo profundo de las mujeres, las clases sociales, sus miedos y sus aciertos están representadas en la obra. Están vivas y cuando entran al baño, se sienten seguras, unidas, acompañadas, fuertes.