martes, marzo 05, 2019
jueves, febrero 28, 2019
Tres talleres de actuación para el rebusque existencial
![]() |
| Otra obra de Pablo García Gámez en tres ciudades venezolanas. |
Cuando un actor o actriz se quedan sin
trabajo en un escenario o en la televisión, de inmediato se ponen a funcionar sus
músculos y sus cerebros para inventarse un taller de actuación y así conseguir los
mínimos recursos económicos destinados a su sobrevivencia. Algunos de esos inventos
o rebusques funcionan por la presencia de aspirantes a ser profesionales de la actuación
algún día y así se “les redondean las arepas” al desocupado o desempleado artista.
Esto, que es más frecuente de lo que se puede
sospechar en los países azotados por el capitalismo salvaje, inspiró al dramaturgo
Pablo García Gámez, quien mora en Nueva York hace más de más de un cuarto de
siglo, y de ahí salió o brotó el novedoso texto para el espectáculo Taller de actuación Espina, que ahora
se presenta en Caracas y otras dos ciudades venezolanas.
¿Cómo es ese proyecto?, es la
pregunta de rigor al laborioso escritor, de quien se exhibe precisamente su obra Oscuro, de noche, en Unearte a partir del
14 de marzo.
Mi Taller de actuación Espina es el monólogo de una actriz madura,Regina Espina, que para redondearse dicta clases de arte dramático. Entre ejercicio y ejercicio cuenta parte de su experiencia profesional y de su vida desde sus inicios en el Miss Pericoco, sus primeros trabajos en televisión su personaje antagónico en una telenovela hasta ser maestra de la actuación. Habla también de su extracción humilde y hasta te puede enseñar a hacer arepas (en Barcelona enseñan a elaborar empanadas). A todas estas, MariFab, su asistente, prepara algo que la sorprende.
¿Qué características tiene el monologo y cuáles son sus
intenciones?
La primera característica de este trabajo es
el humor. Humor neurótico de un personaje que ha batallado duro, pero
que, por diversos motivos, sigue en la lucha del día a día esperando un
reconocimiento que no llega, que pudo haber llegado antes. Regina Espina
enfrenta los reveses, sigue en la lucha y para seguir, organiza sus
talleres. Actualmente hay muchos y
muchas Regina Espina, en Caracas y en Nueva York, que ofrecen talleres con
metas insólitas asegurando la transmisión de conocimiento en tiempos
increíbles. ¿La intención? Pasar
un rato chévere, honrar -especie de contra-homenaje- a figuras que han
contribuido a la actuación como medio de expresión, que por diversos motivos
terminan haciendo papeles secundarios en películas y telenovelas, que son tan
singulares que su humanidad se resiste a ser la simple imagen del espectáculo.
¿Cómo es eso de que se estrena en tres sitios?
Oscar Acosta, destacado investigador teatral
quien dirige la producción caraqueña interpretada por Francis Rueda de Pinto,
planteó a otras dos actrices la idea de estrenar simultáneamente, el 8 de marzo,
precisamente el Día Internacional de la Mujer, en otras dos ciudades: Ivonee
Varela en la plaza Boyacá, frente a la Casa Amarilla del Centro Histórico de
Barcelona e Yrali López Guevara en el Auditorio de la Alcaldía de Caroní,
Ciudad Guayana; ambas se comprometieron con el proyecto. Según Oscar, “es una
circunstancia que no tiene antecedentes en la escena nacional: una obra se
estrenará por triplicado en ciudades diferentes”. Ivonee e Yrali, como Francis,
son intérpretes que han dedicado su vida al teatro. Aun ando procesando la
audacia y la calidad de este hecho artístico en este convulsa patria mía, cuyos teatreros no se rinden ni traicionan jamás a sus audiencias.
miércoles, febrero 27, 2019
Tropical predica su filosofía
| Un novedoso espectáculo salió de Parque Central. |
En estos días, precisamente cuando los
políticos tratan de imitar al teatro y no les funciona la trama ni los actores,
porque elaboran mal sus guiones y pretenden burlarse de la inteligencia del
pueblo-espectador, conviene recordar, para beneplácito de los habitantes de
Caracas, que las verdaderas artes escénicas no han desaparecido de esta
Venezuela ni del Complejo Habitacional Parque Central. Y es por eso que, desde
el sótano 1 del edificio San Martín, donde está la sala La rampa, salió
para presentarse en el teatro Principal (donde cantara Carlos Gardel el 25 de
abril de 1935), esquina con la plaza Bolívar, durante los días sábado 23 y domingo
24 de febrero, el extraño montaje dancístico-teatral-circo Tropical.
Sorprendente y grata creación de la agrupación Igual a Uno Teatro,
bajo la dirección de Gregorio Magdaleno.
En Tropical, montaje que combina
sabiamente las técnicas del baile o la danza con el teatro y el circo, los
espectadores pudieron rememorar y disfrutar como “ser y no
ser” identifica al
inglés Shakespeare o que “inventamos o
erramos” es el reto que el venezolano Simón Rodríguez le hizo a los
latinoamericanos hace más de dos siglos, o aquel “pienso,
luego existo” del francés Descartes que generó toda una revolución en
las maneras de abordar el análisis de la realidad, temida
revisión que ya la había iniciado muchísimos siglos antes ese "solo
sé que no sé nada" del griego Sócrates.
Aclaremos las funciones que Tropical no
son una densa clase de filosofía reducida a un entretenido recital de
sentencias memorables con bailecitos aleatorios, son, eso sí parte, algunos de
los textos, bien actuados, que transmiten las actrices-bailarinas
protagonistas Osleyda Pérez y Yarumí González,
apoyadas por el actor Amílcar García, quienes emprenden, a lo largo de 90
minutos, un singular viaje escénico, con sus bailes y
movimientos a través de la búsqueda de su propio nombre y a partir de ello, de
la búsqueda del ser.
Es, pues, Tropical una indagación teatral, donde se suda, como ha dicho el
director-autor Magdaleno, para descubrir quiénes somos, frente a unas maneras,
unas formas impuestas en nuestros propios comportamientos. “Entonces nosotros
como espectadores podemos conocer lo que podría ser el cliché, la iconografía
de lo tropical, es decir, por ejemplo, los mambos, los bailes, los merengues,
las cumbias, que de alguna manera signan una manera de ser y que nos contrastan
en nuestra mirada interior”.
Tropical no es más
que una pieza de teatro arte, ese que
muchos teatreros tienen miedo identificar por su nombre y al cual miran
peyorativamente porque es, sin lugar a duda, teatro filosófico
y además consideran que el público es ignorante y lo que
quiere o hay que servirles es la banalidad de algunos textos. Este trabajo es consecuencia de dos años de exploración, de continuo
entrenamiento, preparación y búsqueda de las verdades de cada intérprete.
Ver Tropical reivindica al arte del movimiento escénico
dancístico que injustamente algunos críticos habían calificado de banal porque
sus artífices no emiten palabras o sentencias de trascendencia y únicamente se
desplazan sincrónicamente.
Gracias a Tropical se recuerda
al viejo arte del teatro circense y se rompe la cuarta pared y se va hacia el
público y lo afronta con sus preguntas que lanza cuales dardos de filosofía o
conocimientos generales y glosa sus respuestas, además que lo premia con
mandarinas, naranjas mangos o cambures. Hace una fiesta o un happening en la
sala teatral, distiende las distancias y todos participan, al tiempo que lo
baña con pétalos de flores o pedazos de coloridos papeles. Y toda esa fiesta culmina
con esta memorable frase de Goethe: "Mientras no mueras y
resucites de nuevo serás un desconocido para la oscura tierra".
En Tropical, Gregorio
Magdaleno, actor, director y escritor, con más de 40 años
de trayectoria artística, permite conocer su visión sobre el arte y la vida,
las cuales ha logrado conjugarse para llevarle al público general una pieza
para plantearle la razón sobre el ser, su origen y verdad,
buscando así enfrentarlo con la complejidad y singularidad del ser
humano.
Y no podemos cerrar esta reseña sin
recordar que Igual a Uno Teatro es una agrupación nacida en el 2016, la
cual hace vida en la sala La Rampa y
tiene como norte la búsqueda de un desarrollo estético fundamentado en la
posibilidad creadora de los seres humanos como capacidad única para un
desarrollo intelectual y espiritual, armonioso y creciente; esta agrupación se
dedica a mostrar historias, eventos y sucesos humanos hilados por la búsqueda
del significado del ser, a través de la propia búsqueda expresiva del actor o
actriz.
La rampa es el antiguo espacio
experimental del Celcit, creado por el filósofo del teatro Juan Carlos De
Petre, en las décadas de los 80 y los 90 del siglo XX, el cual se transformó en
la Sala Altosf, en el año 1993 y ahora, desde el año 2016, se convirtió en La
Rampa, siempre bajo la égida de Magdaleno. Gracias al apoyo de Fundarte y la
empresa Corpocapital (que gerencia al Complejo Habitacional Parque Central) fue
posible su reacondicionamiento y ahora es un espacio alternativo para las
nuevas generaciones de artistas venezolanos.
Las tres Lucías de "Oscuro, de noche" se confiesan
miércoles, febrero 20, 2019
Vuelve Tropical para presentarse en el teatro Principal
Teatro de la periferia en Unearte
![]() |
| Instalado en Nueva York para escribir teatro. |
Pablo García
Gámez reapareció en los escenarios venezolanos, durante la temporada 2018,
gracias al estreno de su pieza Oscuro, de noche, bajo la dirección de Carlos Arroyo y con la producción del espectáculo
por parte de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) en la caraqueña sala Alberto
de Paz y Mateos. Ahora, este caraqueño de 58 años, quien lleva algo más de
medio siglo de residencia en Nueva York, es nuevamente noticia porque dicha
pieza abre la temporada 2019 en la sala
Anna Julia Rojas, de Unearte (Universidad Nacional Experimental de las Artes),
del 14 al 31 de marzo, en funciones de jueves a domingo, a las 4 PM.
Oscuro, de noche tiene una sinopsis que los eventuales espectadores del espectáculo
deben conocer: Kenny Javier Barrios (25 años) es víctima de la violencia
urbana: pierde la vida y la roban su motocicleta recién comprada. Sus padres se
enteran de la noticia y además comienzan a luchar contra las imágenes negativas
de Kenny. Ellos hacen lo posible por cumplir con los rituales funerarios,
pero encuentran una serie de obstáculos: la abuela Mercedes está seriamente
enferma, los medios mencionan que hacía actividades ilegales, el proceso en la
morgue dura más de lo debido, las funerarias se niegan a velar su cuerpo.
Tratan de resolver cada problema en la marcha buscando encontrar una paz que no
llega. Mientras tanto, tres testigos narran sus versiones que se niegan a
compartir con las autoridades. Deja una novia enamorada.
En
este montaje de Oscuro, de noche, texto merecedor del tercer Premio
Nacional de Dramaturgia Apacuana, el director Arroyo juega con elementos de las
estéticas expresionista, realista y circense, hasta lograr crear un
conmovedor e impactante espectáculo, el cual poetiza el miedo que
se ha apoderado de una ciudad, para no más de 90 minutos de exhibición
escénica.
¿Pensó usted en el éxito con este texto?, preguntamos al autor.
Desde que lo escribí, Oscuro, de noche se
convirtió en un texto con el que me identificaba: expresa visiones que siempre
quise abordar. Se integra a un proceso en el que, a través de la
dramaturgia, me reencontraba con la Caracas de mi mente y a la que tenía dos
décadas sin ver. Los otros textos, extremadamente caraqueños, son Noche
tan linda, El Gos, Vendrán tiempos mejores
y La
vieja herida. En ellos está la memoria y también la necesidad
de explicar cómo es el lugar de dónde soy, un espacio que critico y celebro.
En el proceso, mi escritura encuentra la alteración de tiempos -el tiempo
de la memoria que llega en fragmentos- con personajes que luchan por querer
ser, como escribió sobre mi dramaturgia, en Latin American Theatre Review,
Antonio César Morón, catedrático de la Universidad de Granada.
García Gámez advierte que hace todo este preámbulo
porque no sabía si alguna vez Oscuro, de noche podría ser
representado. “De hecho, una vez leí un fragmento en The New School y una
asistente al evento comentó: “¡Eso es inmontable!” Yo estaba seguro que
era montable, pero no sabía si algún teatrero o grupo estaría dispuesto
a correr el riesgo. Igual estaba satisfecho con lo que leía en el
papel. Definiría Oscuro, de noche
como crónica periodística hecha crónica teatral: una crónica con un hecho que
ha sido tan manipulado que se convierte en palimpsesto de verdades, medias
verdades y mentiras: no sabes qué hechos son realmente ciertos -el caso de los
testigos en la obra- algo que ocurre con la información que actualmente nos
hacen digerir, mucha de ella desvirtuada. Era una obra con la que tenía
empatía, pero de ahí a pensar que tendría dos temporadas, confieso que no, no
lo pensé”.
¿Qué lo llevó a concursar en el Apacuana?
Cuando me enteré del Apacuana, no le presté
atención… o se la presté, pero sé de la calidad que hay en la dramaturgia de
Venezuela. A todas estas, mi amigo Hernán Colmenares, me comenta sobre el
concurso y me convence que envíe una pieza.
Desempolvo el texto y lo mando. Recuerdo exactamente dónde estaba cuando
me enteré que había ganado: estaba en una cafetería y los clientes escucharon
un “¡Coño! ¡Me gané el Apacuana!”
“Aprovecho la pregunta
para afirmar que el Apacuana debería ser de nuevo inclusivo a los autores
venezolanos en el extranjero. Creo que el diálogo marcará el futuro del
país. A todo nivel. Hay autores que están fuera del país y lo
llevan encima con propuestas que aportan a ese diálogo. Cuando he tenido
la oportunidad de intercambiar con estudiantes en Caracas he notado la
preocupación por la vanguardia, por inscribirse en la vanguardia tomándola como
el grupo de manifestaciones más recientes que se dan en USA o Europa. A
diferencia de este criterio, Richard Schechner -el creador de la disciplina de
Estudios del performance- dice que la vanguardia es policéntrica: cada espacio
tiene su vanguardia. Creo que la
inclusión de autores venezolanos en el exterior abriría un debate que podría
abordar aspectos como el que te acabo de comentar. Además, las ausencias
no dialogan”.
¿Satisfecho de lo que logró el director Arroyo?
No estoy satisfecho con Carlos Arroyo.
Estoy extremadamente agradecido con Carlos Arroyo por todo lo que ha
logrado con el texto. Encontró inmediatamente su carácter manipulable,
sus elementos lúdicos. Vistió al texto
de circo, lo subió al cerro. Hizo que cada actor, cada actriz, cada
músico, cada técnico diera lo mejor para crear este musical cerrícola,
cerrícola con el orgullo y la humildad de reafirmar de donde emerge la obra.
La práctica que emplea la CNT ofrece la posibilidad de múltiples lecturas
al rotar los personajes entre los actores.
Cada función tiene un sabor diferente a las demás, algo difícil, muy
difícil de ver en cualquier contexto.
¿Cuál es la clave para ganar premios, es que no hay
otros concursantes?
Claro que hay colegas
muy buenos. No sé si será parte de la clave, pero escribo sobre temas que
me apasionan: el desarraigo, el paso del tiempo; sobre la periferia y sus
personajes. Durante el día me lleno de imágenes, vivencias,
conversaciones sueltas, recuerdos, cuestionamientos que exploro con la palabra
y el tiempo. Un factor de mi escritura es que la vida ha transcurrido desde el
margen y que tengo arraigado un sentido de pertenencia a diversas minorías en
diversos espacios. Se dio el hecho afortunado de caer en conciencia de
ello y poder revisar ese proceso. De ahí
el re/sentimiento, doble sentir de esas experiencias. A mis estudiantes les digo que traten de ver
la situación desde la periferia, que escriban sobre lo que quieren ver en
escena, que sus obras pregunten, interpelen al espectador. Que sean
fieles a su trabajo, que no hay que estrenar mañana.
¿Cómo hace? ¿Tiene a otros que escriben por usted?
¿Cómo hago? ¿Qué
hago? Escribir. Es la única
manera. Dedico aunque sea una hora al día porque quiero escribir, porque
necesito escribir, porque tienen que salir esas voces, porque me gustaría
verlas en escena. Hace un par de años estoy desarrollando la tesis
doctoral sobre teatro y comunidades hispanas y no he dejado de escribir teatro. Edgar, ¡llevo 32 años escribiendo!
El montón de obras sale porque estuvieron guardadas todos estos años.
Guardadas no, intenté difundirlas en diversos momentos, pero el canon de
la dramaturgia es un filtro; de hecho, el canon es de naturaleza cogollística.
A Venezuela las mandé a grupos, productores; tuve una única respuesta
sobre una obra: “es interesante”. Aquí
mandé a concursos y así fueron saliendo a la luz. Agradezco a la Compañía
Nacional de Teatro por Oscuro, de noche y a la Escuela
Juana Sujo por presentar ¿…Y qué es Nueva York? (Cariaquito Morao). Fue un
modo de aceptación de mi identidad.
“Volviendo
a las piezas, escribí Cariaquito Morao hace 27 años.
De repente, se da la coyuntura y gana el ACE de dramaturgia y de
actuación en monólogo. Con la pieza que ganó el LATA, Eclipse
Total en G.T.s, es diferente: en 2018 soy invitado por Harlem
9 y Pregones para participar en 48Hours in The Bronx, actividad en la que en
dos días trabajas en equipo para hacer un montaje incluyendo el texto. Me
tocó trabajar sobre un bar gay en los ’80 y escribí un texto para recordar a
los que se nos fueron por el SIDA y celebrar a los que están; el LATA fue el sábado
9 de febrero y no pude ir por la tesis… y porque estoy con el borrador de algo
que creo será una obra.
sábado, febrero 16, 2019
Pablo García Gámez escribe para explicarse y vacilarse la vida
![]() |
| Pablo García Gámez vive ,estudia y trabaja en Nueva York. |
La segunda temporada de la pieza Oscuro,
de noche, ahora en la sala Anna Julia Rojas de Unearte, del 14 al 31 de
marzo, permite que su autor responda a varias preguntas que ayudarán a los
espectadores a interpretar mejor dicho montaje, que ha dirigido Carlos Arroyo y
que es producido por la Compañía Nacional de Teatro.
¿Pensó en el éxito con este texto?
Desde que lo escribí, Oscuro, de noche se convirtió en un texto con el que me
identificaba: expresa visiones que siempre quise abordar. Se integra a un proceso en el que, a través
de la dramaturgia, me reencontraba con la Caracas de mi mente y a la que tenía
dos décadas sin ver. Los otros textos extremadamente
caraqueños son Noche tan linda, El Gos, Vendrán tiempos mejores y La
vieja herida. En ellos está la memoria
y también la necesidad de explicar cómo es el lugar de dónde soy, un espacio
que crítico y celebro. En el proceso, mi
escritura encuentra la alteración de tiempos -el tiempo de la memoria que llega
en fragmentos- con personajes que luchan por querer ser, como escribió sobre mi
dramaturgia, en Latin American Theatre
Review, Antonio César Morón,
catedrático de la Universidad de Granada.
“Todo este preámbulo porque no sabía si
alguna vez Oscuro, de noche podría
ser representado. De hecho, una vez leí
un fragmento en The New School y una asistente al evento comentó: “¡Eso es
inmontable!” Yo estaba seguro que era montable, pero no sabía si algún teatrero
o grupo estaría dispuesto a correr el riesgo.
Igual estaba satisfecho con lo que leía en el papel. Definiría Oscuro, de noche como crónica periodística hecha crónica teatral: una
crónica con un hecho que ha sido tan manipulado que se convierte en palimpsesto
de verdades, medias verdades y mentiras: no sabes qué hechos son realmente
ciertos -el caso de los testigos en la obra- algo que ocurre con la información
que actualmente nos hacen digerir, mucha de ella desvirtuada. Era una obra con la que tenía empatía, pero
de ahí a pensar que tendría dos temporadas, confieso que no, no lo pensé”.
¿Qué
lo llevó a participar en el Concurso de Dramaturgia Nacional Apacuana?
Cuando me enteré del Apacuana, no le
presté atención… o se le presté, pero sé de la calidad que hay en la
dramaturgia de Venezuela. A todas estas,
mi amigo Hernán Colmenares, me comenta sobre el concurso y me convence que
envíe una pieza. Desempolvo el texto y
lo mando. Recuerdo exactamente dónde estaba cuando me enteré que había ganado: estaba
en una cafetería y los clientes escucharon un “¡Coño! ¡Me gané el Apacuana!”
“Aprovecho la pregunta para afirmar que el
Apacuana debería ser de nuevo inclusivo a los autores venezolanos en el
extranjero. Creo que el diálogo teatral marcará
el futuro del país. A todo nivel. Hay autores que están fuera del país y lo
llevan encima con propuestas que aportan a ese diálogo. Cuando he tenido la
oportunidad de intercambiar con estudiantes en Caracas he notado la
preocupación por la vanguardia, por inscribirse en la vanguardia tomándola como
el grupo de manifestaciones más recientes que se dan en USA o Europa. A diferencia de este criterio, Richard
Schechner -el creador de la disciplina de estudios del performance- dice que la
vanguardia es policéntrica: cada espacio tiene su vanguardia. Creo que la inclusión de autores venezolanos
en el exterior abriría un debate que podría abordar aspectos como el que te
acabo de comentar. Además, las ausencias
no dialogan.
¿Satisfecho
de lo que logró Carlos Arroyo?
No estoy satisfecho con Carlos
Arroyo. Estoy extremadamente agradecido
con Carlos Arroyo por todo lo que ha logrado con el texto. Encontró inmediatamente su carácter
manipulable, sus elementos lúdicos. Vistió
al texto de circo, lo subió al cerro.
Hizo que cada actor, cada actriz, cada músico, cada técnico diera lo
mejor para crear este musical cerrícola, cerrícola con el orgullo y la humildad
de reafirmar de donde emerge la obra. La
práctica que emplea la CNT ofrece la posibilidad de múltiples lecturas al rotar
los personajes entre los actores. Cada
función tiene un sabor diferente a las demás, algo difícil, muy difícil de ver
en cualquier contexto.
¿Qué
le cambiaría a su texto ahora que lo ha visto representado?
Moreno Uribe: no le cambio nada. El texto sigue allí para ser jugado, para
invitar a diferentes lecturas, para jugar con la poesía, la dureza y el vacilón
que es la vida.
jueves, febrero 14, 2019
Big el mimo trotamundos
| Víctor Vegas,teatrero y novelista. |
La intolerancia, o sea la falta de tolerancia en los
ámbitos religiosos, sociales y sexuales, fue el tema escogido por el
barquisimetano Víctor Vegas para su debut profesional en el teatro, a una edad
que no es precisamente para dar los primeros pasos en tan exigente y competida
disciplina artística, para ese entonces estaba en los 40.
Lo conocimos, pues,
en el teatro San Martín de Caracas, durante la temporada del 2007, con su pieza
Mientras amanece, dirigida muy
profesionalmente por Gonzalo Cubero y con las precisas de David Villegas y
William Escalante, quienes escenificaron un estrujante drama sobre un asesinato
cometido en un motel y además revelaron las historias íntimas de esos hombres
involucrados en semejante crimen: un macho heterosexual mata a un amadamado gay
porque le cobra “servicios prestados”,
después de amanecer juntos.
Aquel
novel dramaturgo nos declaró, en ese entonces, que “el racismo, la homofobia, la
xenofobia y el genocidio, que es lo tratado en Mientras amanece, no son más que diferentes tipos de
intolerancia. Han servido de excusa para hablar precisamente sobre la
intolerancia, un tema que me preocupa en extremo. Los venezolanos, que tenemos
fama mundial de afables y receptivos con aquellos que son diferentes, para mí
es un cuento que tiene más de mito que de realidad, algo que me ha costado
tragar desde siempre. Hemos estrenado el siglo XXI como una sociedad con niveles
muy bajos de tolerancia, niveles casi alarmantes. Algo que debería llevarnos a
la reflexión a todos”.
Víctor, tras las
normales repercusiones de aquel drama, calcado de la vida real, tomó las de
Villadiego y con su esposa saltó a Madrid, y ahora desde esa urbe nos manifiesta
que ha continuado escribiendo y haciendo literatura. “Desde que en 2003
decidiera abandonar mi profesión de informático y retomar mi vocación literaria
no he dejado de hacerlo. Por ejemplo, sin ir más lejos, hace un par de semanas
se lanzó en el mercado español mi más reciente novela titulada Me llaman Big. La ha publicado Huso
Editorial (una edición cuidada y hermosa) y estimamos presentarla acá durante
la segunda quincena del mes de febrero. En ella se relata la historia de un
mimo que crea sus propios espectáculos para luego representarlos, de forma
exclusiva, a niños en situación de riesgo en países que se encuentran inmersos
en conflictos bélicos. Big, el nombre artístico del protagonista principal de
la novela, es una especie de mimo trotamundos que va saltando de guerra en
guerra con el fin de llevar un poco de alegría a los niños”.
Puntualiza que
durante el año pasado también presentó su texto La naturaleza de las cosas (Ediciones Carena, 2018), un libro de
relatos cuyos textos giran en torno a los objetos y la influencia que dichos
objetos ejercen sobre la cotidianidad de los seres humanos. El libro tuvo muy
buena acogida, tanto en medios, lectores, así como en la crítica especializada.
Y para cerrar mi respuesta a tu pregunta, en estos días me encuentro trabajando
en lo que será mi próxima novela. Estoy apenas en la etapa preliminar, tomando
algunas decisiones importantes antes de sentarme a escribir, pero el tema, el
argumento y gran parte de lo que va a suceder en esta nueva obra los tengo
bastante claros en mi cabeza. Quizá con lo que me encuentro ahora mismo
luchando es con el tono que tendrá la novela. El tono es un elemento esencial y
hasta que no lo tenga definido no puedo iniciar el proceso de escritura. Como
has visto, la literatura continúa siendo parte importante de mi vida”.
¿Satisfecho?
Qué puedo decirte…
Por cuestiones de mi propia naturaleza me cuesta aceptar que estoy satisfecho
al cien por ciento con lo que hago o he hecho. Siempre aspiro más. Así que dejémoslo
en que estoy contento y entusiasmado con los resultados logrados.
¿Qué viene ahora?
Ahora me toca
promocionar a Me llaman Big. Parte
de mi tiempo durante los próximos meses lo dedicaré a esta actividad. Luego
haremos una pequeña gira por varias ciudades de España. Lo que sigue será
intenso y es quizá la parte que menos me agrada del oficio de escribir, pero a
la vez soy consciente de que en esta época el que un autor se involucre con la
promoción de sus libros es esencial para darlos a conocer entre los lectores.
Te confieso que yo preferiría utilizar ese tiempo para seguir creando, pero,
insisto, es algo con lo que los autores debemos involucrarnos y que debemos
comprometernos a hacer para dar a conocer nuestra obra.
¿Dónde dejó al
teatro o el teatro lo abandonó?
No. De ninguna
manera. Ni yo he dejado al teatro ni él me ha abandonado a mí. Me costaría
sacar mi vida adelante sin estar ligado de una u otra forma al teatro. De hecho
la novela que acaban de publicarme tiene un lazo muy fuerte con el teatro. Si
bien la última pieza que subí a mi web está fechada en 2014, no significa que
desde entonces no haya creado nuevas obras. Aunque te confieso que sí hubo un
pequeño parón de un par de años. Pero en 2017 y 2018 he retornado a la
escritura teatral. Ahora mismo mantengo dos piezas reposando en el cajón de
“cuarentena” para, en su momento, darles una revisión exhaustiva y
posteriormente colgarlas en mi web. Además, me rondan en la cabeza nuevas ideas
para crear al menos otras cinco piezas más. Solo necesito organizarme y
encontrar el tiempo para sentarme a escribirlas. Permíteme añadir que el parón
que tuve con la escritura teatral se debió en buena medida a que, en 2015,
estrenamos un espectáculo con el que fuimos invitados a un festival de teatro
en Medellín, después hicimos un par de temporadas en salas de teatro
alternativas de Madrid y a esto siguió una gira por varias ciudades de España.
Tuvimos ocasión de presentamos en lugares emblemáticos para las artes escénicas
españolas como el Teatro Real Carlos III de Aranjuez o el Teatro Guiniguada de
Las Palmas de Gran Canaria. Te estoy hablando del montaje de Babyboom en el Paraíso, pieza de Ana
Istarú que he dirigido, un espectáculo que conservamos en el repertorio de la
compañía y con el que seguimos presentándonos de tanto en tanto en centros
culturales de la Comunidad de Madrid gracias a nuestra alianza con una
productora que ha asumido su distribución. La última función que dimos fue en
octubre pasado y estamos en conversaciones para una posible función en
Lanzarote el próximo mes de mayo. Estela Perdomo (la actriz que interpreta a la
Ariana Morelli de la obra) y yo estamos muy contentos con el trabajo que hemos
conseguido porque es un espectáculo que llega muy bien al espectador que viene
a verlo; se ríe y conmueve a la vez que reflexiona sobre ese maravilloso
misterio que es la maternidad.
¿O sea que el teatro sigue?
Por supuesto que
sí, mis piezas continúan produciéndose y estrenándose alrededor del mundo. Por
estos días dos compañías trabajan en el montaje de dos de ellas: una en Chile y
otra en Ecuador. Y me siento un gran afortunado por todo esto.
¿Y Venezuela?
Se todo lo que
pasa en mi patria. Me preocupa.
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