martes, marzo 05, 2019

Tres actrices para un taller de teatro

Francis Rueda en Caracas.
Un acontecimiento único, que pasará a los anales del teatro venezolano y latinoamericano, tendrá lugar el  próximo viernes 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, con el estreno simultáneo, en tres ciudades venezolanas (Caracas, Barcelona, y Ciudad Guayana)  de  la pieza  Taller de Actuación Espina , del dramaturgo, Pablo García Gámez,
 El  reto, por iniciativa  del  investigador, dramaturgo y director Oscar Acosta, lo asumieron las actrices, Francis Rueda, Ivonee Varela  e Yrali López Guevara, quienes encarnan  a la primera actriz Regina Espina  y  materializan así su Taller de Actuación Espina, una primera actriz cuya ascendente carrera comienza con la elección del Miss Pericoco, en su pueblo natal.
Todas las actrices son diferentes y sienten  y expresan  sus papeles de distintas formas,  y eso es lo que más va  a gustar  de la representación  de la obra,  por  la  libertad  de actuar de ellas, en cada una  de las tres ciudades y en disímiles  escenarios.
 El  dramaturgo, Pablo García Gámez,  (afincado en Nueva York,  desde hace 26  años),  asoma en su texto,  una reflexión sobre las vicisitudes  de una mujer madura,   que  nunca  logró  cumplir sus  aspiraciones  de alcanzar la  fama  y  el amor;  pero  también  es   una sátira de las engañosas ofertas de formación escénica  que buscan lucrarse,  gracias a  la ingenuidad de quienes  sueñan  con  ser grandes estrellas de la actuación.
 La  obra  aborda  la  historia  de   Regina  Espina,   actriz,   apegada a sus raíces,  que  desatendió  la propuesta para trabajar con el director de cine español, Pedro Almodóvar, y decidió  quedarse en su país para desarrollar su carrera.   Y como el teatro siempre está en crisis, la actriz se dedicó a dictar talleres de actuación -a veces de modelaje- para generarse el sustento para vivir.
 En sus célebres talleres, la maestra Espina  dice enseñar las técnicas actorales que la han hecho famosa,  mediante la   combinación  de  las técnicas teatrales universales con elementos de la cultura popular,   especie de  pedagogía híbrida, que de manera expedita, rápida, en poco más de una hora muestra  y  alecciona  los  secretos fundamentales para  convertirse  en estrella  del teatro, el  cine  y la televisión.
      CARACAS
 La  primera actriz, Francis Rueda,  bajo la  dirección de Oscar  Acosta, nos  brindará  un espectáculo, con la participación  especial de Aura Rivas y Aura D´Arthenay,   presentado  por la Compañía Nacional de Teatro y la  agrupación Teatro del Duende,  que cuenta  con  la realización de videos  de  Juan Hernández,  y la asistencia como operador  de vídeos y musicalización de Paúl Salazar.   Funciones, los días 8, 9, 10, 14, 15, 16 y 17 de marzo, a las 6:00 pm, en la Sala experimental del Celarg, ubicada en Av. Luis Roche con 3ra transversal de Altamira, Casa Rómulo Gallegos.   Cerca de la Estación de Metro Altamira.    Entrada general. Bs S 4000 (Cuatro mil bolívares soberanos)-
Francis Rueda, (Premio Nacional de Teatro 2017), mostrará su profesionalismo, una vez más,   en la segunda oportunidad de representar un texto de Pablo García Gámez.    Recordemos, que viene de actuar en Oscuro, de noche, que le mereciera a García Gámez, el Premio Apacuana de Teatro 2017, montada por la Compañía Nacional de Teatro, bajo la dirección de Carlos   Arroyo.
Actriz  desde los 16  años de  edad,  en  su repertorio  figuran autores como Albert Camus, Federico García Lorca, Lope de Vega, Gilberto Pinto, Isaac Chocrón, José Ignacio Cabrujas, César  Rengifo, Román Chalbaud, Eugene  O’ Neil, Carlo Goldoni, Moliere, Tennessee Williams, Griselda Gambaro, Emilio Carvallido, Antón Chéjov, Zorrilla, Arthur  Miller, Nelson Rodrigues, y Pablo García Gámez,  entre otros.
 PLAZA BOYACÁ, BARCELONA
Taller  de Actuación Espina   es una pieza  que se  amolda muy  bien a cualquier   espacio público, bien sea  una sala de teatro, un auditorio o  una zona  de una  ciudad, como lo  es la Plaza Boyacá,   del  Centro Histórico de Barcelona,  en las  afueras  de la Casa  Amarilla, de  la calle  Bolívar  de la  capital de Anzoátegui.
Lugar  emblemático,   donde  la  actriz, Ivonee Varela, (la  mismísima de  Doctora  Corazón , obra que representa  desde 2011, y  que  ha llevado por  casi toda Venezuela,  así  como por escenarios de Colombia, Ecuador, Argentina, Chile, Perú y Cuba),  mostrará, una vez  más, sus cualidades artísticas  con el  texto de García Gámez. 
 La cita será a las 4 de la tarde, “cuando –como bien dice la actriz- baje un poquito el sol, al aire libre, con un público cautivo como también el transeúnte y el inesperado. Todo puede pasar…”
 Ivonee Varela, caraqueña, cursante  del doctorado en Cultura  y Arte para América Latina y el Caribe, en la  'Universidad Pedagógica Experimental Libertador, (UPEL, Caracas); residenciada en Barcelona, experimentada actriz desde  su adolescencia, cuando, en 1976, participó  en  el montaje  Metamorfosis  de Kafka,   en el  rol  de  Gratel Sansa, inolvidable  puesta en escena, donde hizo  su entrada al  escenario por el techo, a través de un mecate y una polea manual,  en  pleno centro de Caracas, en el marco  del II Festival de Teatro Popular Venezolano ATPV.  Egresada en la I Promoción del Instituto Universitario de Teatro IUDET  (Hoy, UNEARTE),  en  la licenciatura en Teatro, Mención Gerencia y Producción Teatral, y  en la mención de  Docencia Teatral.
 Su periplo por   el  teatro, la llevó  a  fundar  el grupo teatral “Actoral República” ;  así  como  en los  montajes   La Trampa de los Demonios  de César Rengifo;  su  primer monólogo:  Mara, Ligeros de Equipaje  de Jorge Díaz   Así  como en  El Juego de Mariela Romero. Como actriz Invitada participó en Yo también soy  candidato de Rafael Guinand, dirigida por Lucio Bueno;  Bolívar en su Laberinto  dirigida por Alejandro Palacios;  El Testamento del Perro , de José Ignacio Cabrujas, dirección de Chuce Revilla;  Maria Cristina me quiere gobernar , de José Gabriel Núñez; Cuentos de Navidad, por citar algunos.
   HOMENAJE A CABRUJAS Y RODRÍGUEZ   
   Uno de los  atractivos  de las  tres  puestas en escena de Taller de Actuación Espina, está  en el  reto  y desafío para cada una de las  actrices  que  asumió la interpretación de  “Regina Espina”, el personaje del unipersonal de García Gámez,  al  cual se entregan con todas sus fuerzas y le ponen “alma, corazón y vida”. 
   La  actriz, Yralí López  Guevara,  que  se presentará  en el auditorio  de la Alcaldía  de Caroní, a las  nueve de la mañana  del viernes 8  de marzo, sintió la necesidad  de reencontrarse  con aquellos personajes y  episodios que marcaron  su  vida teatral y  que le  dieron  luz  para  esta  oportunidad , por  lo que  decidió  hacer un  guiño con personajes ya representados por ella,  en varios momentos de su vida actoral,  además de   rendirle  un homenaje a  José  Ignacio  Cabrujas y a otros autores de la dramaturgia venezolana y universal.
  En el  caso  de  José Ignacio Cabrujas, (además, de  intervenir  en telenovelas de su autoría),  participó  en  El Americano Ilustrado :   y por otro lado,  le tocó encarnar  a   la  joven Matilde,  la  sobrina  de los hermanos  Ancízar,   en  el segundo elenco de  la obra  El día que me quieras ,   historia   que  transcurre  el 11 de junio de 1935, día de la llegada de Carlos Gardel a Caracas y de su célebre concierto en el Teatro Principal.
Asimismo, Yralí López Guevara le dedica estas actuaciones al maestro Orlando Rodríguez, recientemente fallecido, en febrero pasado.
De sólida formación teatral, Yralí López Guevara   realizó estudios en la Escuela Funcional de Teatro “Gonzalo J. Camacho”; Taller del Actor Enrique Porte.  Egresada de la Escuela Nacional de Artes Escénicas César Rengifo, como Técnico en Artes Escénicas mención Teatro. Opción: Animación Cultural.  
  En 1987,   en Caracas, fundó y dirigió el grupo de teatro de calle Intirraimy; Colectivo Teatral casa del Arcoiris,   al igual que el grupo de teatro CDARTE.  Además de integrar el grupo de teatro de zancos Maroma, de la Universidad Central de Venezuela.   En 1989, se incorporó al Nuevo Grupo;  y  en  1990, formó parte  del grupo de teatro Ruptura,  al igual  que el  grupo  de teatro La Murga,  ambos  en la UCV. Su labor incluye actividades como facilitadora de teatro penitenciario y difusión cultural.
En  su  biografía artística  abundan las obras de  teatro, en las  que  ha participado  como  actriz   o  ha  dirigido.  En las tablas se montó   de la mano de directores, tanto en Caracas como en Ciudad Guayana,   como Ovidio Jiménez; Gonzalo J. Camacho; Álvaro Dalí; Luis Pardi; Oscar Acosta; José Ignacio Cabrujas; William Pereira; Francisco Pancho Acanto; Rubén Darío Gil; y Luis Silva, entre otros.
  Función de estreno: Auditorio de la Alcaldía del Municipio Autónomo Caroní, a las 9:00 am, ubicada en Calle Bolívar Diagonal Plaza Bolívar. Palacio Municipal - San Félix, estado Bolívar. Próximas funciones en la sede de Fundación La Barraca, Av. Principal El Roble, frente Av. Guayana.
En su biografía artística abundan las obras de teatro, en las que ha participado como actriz   o directora.  En las tablas se montó   de la mano de directores, en Caracas y en Ciudad Guayana,   como Ovidio Jiménez; Gonzalo J. Camacho; Alvaro Daly; Luis Pardi; Oscar Acosta; José Ignacio Cabrujas; William Pereira; Francisco Pancho Ocanto; Rubén Darío Gil; y Luis Silva, entre otros.

jueves, febrero 28, 2019

Tres talleres de actuación para el rebusque existencial

Otra obra de Pablo García Gámez en tres ciudades venezolanas.


Cuando un actor o actriz se quedan sin trabajo en un escenario o en la televisión, de inmediato se ponen a funcionar sus músculos y sus cerebros para inventarse un taller de actuación y así conseguir los mínimos recursos económicos destinados a su sobrevivencia. Algunos de esos inventos o rebusques funcionan por la presencia de aspirantes a ser profesionales de la actuación algún día y así se “les redondean las arepas” al desocupado o desempleado artista.
Esto, que es más frecuente de lo que se puede sospechar en los países azotados por el capitalismo salvaje, inspiró al dramaturgo Pablo García Gámez, quien mora en Nueva York hace más de más de un cuarto de siglo, y de ahí salió o brotó el novedoso texto para el espectáculo Taller de actuación Espina, que ahora se presenta en Caracas y otras dos ciudades venezolanas.
¿Cómo es ese proyecto?, es la pregunta de rigor al laborioso escritor, de quien se exhibe precisamente su obra Oscuro, de noche, en Unearte a partir del 14 de marzo.
 Mi Taller de actuación Espina es el monólogo de una actriz madura,Regina Espina,  que para redondearse dicta clases de arte dramático.  Entre ejercicio y ejercicio cuenta parte de su experiencia profesional y de su vida desde sus inicios en el Miss Pericoco, sus primeros trabajos en televisión su personaje antagónico en una telenovela hasta ser maestra de la actuación.  Habla también de su extracción humilde y hasta te puede enseñar a hacer arepas (en Barcelona enseñan a elaborar empanadas).  A todas estas, MariFab, su asistente, prepara algo que la sorprende.
 ¿Qué características tiene el monologo y cuáles son sus intenciones?
La primera característica de este trabajo es el humor.  Humor neurótico de un personaje que ha batallado duro, pero que, por diversos motivos, sigue en la lucha del día a día esperando un reconocimiento que no llega, que pudo haber llegado antes.  Regina Espina enfrenta los reveses, sigue en la lucha y para seguir, organiza sus talleres.  Actualmente hay muchos y muchas Regina Espina, en Caracas y en Nueva York, que ofrecen talleres con metas insólitas asegurando la transmisión de conocimiento en tiempos increíbles.  ¿La intención?  Pasar un rato chévere, honrar -especie de contra-homenaje- a figuras que han contribuido a la actuación como medio de expresión, que por diversos motivos terminan haciendo papeles secundarios en películas y telenovelas, que son tan singulares que su humanidad se resiste a ser la simple imagen del espectáculo.
 ¿Cómo es eso de que se estrena en tres sitios?
Oscar Acosta, destacado investigador teatral quien dirige la producción caraqueña interpretada por Francis Rueda de Pinto, planteó a otras dos actrices la idea de estrenar simultáneamente, el 8 de marzo, precisamente el Día Internacional de la Mujer, en otras dos ciudades: Ivonee Varela en la plaza Boyacá, frente a la Casa Amarilla del Centro Histórico de Barcelona e Yrali López Guevara en el Auditorio de la Alcaldía de Caroní, Ciudad Guayana; ambas se comprometieron con el proyecto. Según Oscar, “es una circunstancia que no tiene antecedentes en la escena nacional: una obra se estrenará por triplicado en ciudades diferentes”. Ivonee e Yrali, como Francis, son intérpretes que han dedicado su vida al teatro. Aun ando procesando la audacia y la calidad de este hecho artístico en este convulsa patria mía, cuyos teatreros no se rinden ni traicionan jamás a sus audiencias.


miércoles, febrero 27, 2019

Tropical predica su filosofía

Un novedoso espectáculo salió de Parque Central.

En estos días, precisamente cuando los políticos tratan de imitar al teatro y no les funciona la trama ni los actores, porque elaboran mal sus guiones y pretenden burlarse de la inteligencia del pueblo-espectador, conviene recordar, para beneplácito de los habitantes de Caracas, que las verdaderas artes escénicas no han desaparecido de esta Venezuela ni del Complejo Habitacional Parque Central. Y es por eso que, desde el sótano 1 del edificio San Martín, donde está la sala La rampa, salió para presentarse en el teatro Principal (donde cantara Carlos Gardel el 25 de abril de 1935), esquina con la plaza Bolívar, durante los días sábado 23 y domingo 24 de febrero, el extraño montaje dancístico-teatral-circo Tropical. Sorprendente y grata creación de la agrupación Igual a Uno Teatro, bajo la dirección de Gregorio Magdaleno.
En Tropical, montaje que  combina sabiamente las técnicas del baile o la danza con el teatro y el circo, los espectadores pudieron rememorar  y disfrutar como “ser y no ser” identifica al inglés  Shakespeare  o  que “inventamos o erramos” es el reto que el venezolano Simón Rodríguez le hizo a los latinoamericanos hace más de dos siglos, o  aquel “pienso, luego existo” del francés Descartes que generó toda una revolución en las maneras de abordar el análisis  de la realidad,  temida revisión que ya la había iniciado muchísimos siglos antes  ese "solo sé que no sé nada" del griego Sócrates.
Aclaremos las funciones que Tropical no son una densa clase de filosofía reducida a un entretenido recital de sentencias memorables con bailecitos aleatorios, son, eso sí parte, algunos de los textos, bien actuados, que transmiten las actrices-bailarinas protagonistas Osleyda Pérez y Yarumí González, apoyadas por el actor Amílcar García, quienes emprenden, a lo largo de 90 minutos, un singular viaje escénico, con sus bailes y movimientos a través de la búsqueda de su propio nombre y a partir de ello, de la búsqueda del ser.
Es, pues, Tropical una indagación teatral, donde se suda, como ha dicho el director-autor Magdaleno, para descubrir quiénes somos, frente a unas maneras, unas formas impuestas en nuestros propios comportamientos. “Entonces nosotros como espectadores podemos conocer lo que podría ser el cliché, la iconografía de lo tropical, es decir, por ejemplo, los mambos, los bailes, los merengues, las cumbias, que de alguna manera signan una manera de ser y que nos contrastan en nuestra mirada interior”.
 Tropical no es más que  una pieza de teatro arte, ese que muchos teatreros tienen miedo identificar por su nombre y al cual miran peyorativamente porque es, sin lugar a duda, teatro filosófico y  además consideran que el público es ignorante y lo que quiere  o hay que servirles es la banalidad de algunos textos. Este trabajo es consecuencia de dos años de exploración, de continuo entrenamiento, preparación y búsqueda de las verdades de cada intérprete. Ver Tropical reivindica al arte del movimiento escénico dancístico que injustamente algunos críticos habían calificado de banal porque sus artífices no emiten palabras o sentencias de trascendencia y únicamente se desplazan sincrónicamente.
Gracias a Tropical se recuerda al viejo arte del teatro circense y se rompe la cuarta pared y se va hacia el público y lo afronta con sus preguntas que lanza cuales dardos de filosofía o conocimientos generales y glosa sus respuestas, además que lo premia con mandarinas, naranjas mangos o cambures. Hace una fiesta o un happening en la sala teatral, distiende las distancias y todos participan, al tiempo que lo baña con pétalos de flores o pedazos de coloridos papeles. Y toda esa fiesta culmina con esta memorable frase de Goethe: "Mientras no mueras y resucites de nuevo serás un desconocido para la oscura tierra".
En Tropical,  Gregorio Magdaleno,  actor, director y escritor,  con más de 40 años de trayectoria artística, permite conocer su visión sobre el arte y la vida, las cuales ha logrado conjugarse para llevarle al público general una pieza para plantearle la razón sobre el ser, su origen y verdad, buscando  así enfrentarlo con la complejidad y singularidad del ser humano.
Y no podemos cerrar esta reseña sin recordar  que Igual a Uno Teatro es una agrupación nacida en el 2016, la cual hace vida en la sala  La Rampa y tiene como norte la búsqueda de un desarrollo estético fundamentado en la posibilidad creadora de los seres humanos como capacidad única para un desarrollo intelectual y espiritual, armonioso y creciente; esta agrupación se dedica a mostrar historias, eventos y sucesos humanos hilados por la búsqueda del significado del ser, a través de la propia búsqueda expresiva del actor o actriz.
La rampa es el antiguo espacio experimental del Celcit, creado por el filósofo del teatro Juan Carlos De Petre, en las décadas de los 80 y los 90 del siglo XX, el cual se transformó en la Sala Altosf, en el año 1993 y ahora, desde el año 2016, se convirtió en La Rampa, siempre bajo la égida de Magdaleno. Gracias al apoyo de Fundarte y la empresa Corpocapital (que gerencia al Complejo Habitacional Parque Central) fue posible su reacondicionamiento y ahora es un espacio alternativo para las nuevas generaciones de artistas venezolanos.


Las tres Lucías de "Oscuro, de noche" se confiesan

Tres jóvenes para encarnar a Lucía
Del 14 al 24 de marzo, Oscuro, de noche, una de las producciones de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) más exitosas del 2018 regresa a escena. En esta oportunidad las presentaciones serán de viernes a domingo, a las 4:00 pm, en la sala Anna Julia Rojas de la Unearte.
 Ariana León, Marxlenin Cipriani y Randimar Guevara son las actrices del elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) quienes tienen la responsabilidad de interpretar a “Lucía”, uno de los personajes principales de la exitosa producción Oscuro, de noche que a finales del año pasado fue muy bien recibida por el público caraqueño.
A propósito del remontaje de la pieza para el venidero mes de marzo, les realizó sendas entrevistas el periodista Adrián Jiménez para contrastar sus opiniones sobre el personaje que les corresponde encarnar en esta obra escrita por el ganador del Apacuana 2017, Pablo García Gámez dirigida por el maestro Carlos Arroyo,las cuales publicamos aquí:
¿Cuál fue el mayor reto de interpretar a Lucia en “Oscuro, de noche”?
León:
“Creo que en la interpretación de Lucía en Oscuro de noche hubo dos retos muy grandes. El primero representar a un personaje que está teniendo una perdida humana muy importante para ella, eso ya es una situación muy difícil para cualquier ser humano; pero representarlo y que el público logre conectar con eso a través de un dialogo interno con el personaje, que logre ver el duelo que tiene esta persona, es un reto bastante alto, el darle poder a la imagen de esa persona que se fue, que ya no está es un reto bastante difícil. Y en luego sin duda la incorporación de un elemento que no es propio del teatro, o no es normal que este incorporado en esa situación, que es la lira, el elemento de circo, que más allá del aprendizaje y el manejo del elemento como tal, que por supuesto que fue un reto, y que fue difícil. Que ese elemento se lograra unificar junto con lo que el personaje estaba diciendo… Que lograra intensificar lo que Lucía estaba diciendo. Eso fueron los dos mayores retos de interpretar a Lucía”.
Cipriani:
Además, del gran contenido poético que Pablo García Gámez imprimió, no solo a Lucia, sino a cada uno de los personajes de esta obra, lo que particularmente siento que a nivel actoral requiere un mayor compromiso con la imagen, la belleza, la estética y los matices que demanda (en mi opinión) fueron cada uno de sus monólogos (de Lucía). La puesta sugerida por el maestro Carlos Arroyo involucraba propuestas (elementos) de circo… A Lucia en este caso la muestra como una practicante de lira profesional, y para poder cumplir con esta característica tuve que someterme a un riguroso entrenamiento continuo y lograr, al menos, cierta destreza con el instrumento sin descuidar, claro está, las otras técnicas actorales, más bien con el objetivo de que ambas disciplinas se mezclaran en un todo lo más prolijo y honesto posible”.
Guevara:
“Personalmente uno de los temas que aborda Oscuro, de noche que es la pérdida de un ser querido, fue algo que a mi particularmente me toco como ser humano porque recientemente, hace unos poco años yo, Randimar Guevara, perdí un ser querido, y esta obra reavivo muchas emociones en mi… En cuanto a Lucía el mayor reto fue desapegarme de mis emociones pero sin negarlas, para poder entender las emociones de Lucía, cuando logre distanciarme de mis emociones y acercarme a la de ella, logre entender el mundo de esta joven, que además de ser artista, es novia de un chico que muere. Por eso para mí uno de los retos más grande de interpretar a Lucía fue a nivel emocional… El otro reto fue combinar las exigencias físicas que requería el personaje con las interpretativas... Trabajar en una lira, o hacer este tipo de disciplina, implica una fuerza, una resistencia, una concentración y una gran responsabilidad en cuanto al riesgo que representa para ti mismo estar en una lira a tres metros del piso”.
¿Qué opina Lucía sobre la violencia?
León:
“Con respecto a la violencia creo que Lucía y cualquier otro personaje de Oscuro, de noche está totalmente en contra de ella. Está en contra de la violencia sin razón, de la violencia desmedida, de la violencia material, es algo que no puede ser justificado, ni aceptado, de ninguna manera, bajo ningún concepto. Y no solo la violencia como hecho físico; sino también la violencia comunicacional, como la que sufre Kenny después que muere, y como la sufre su familia después de esta pérdida”.  
Cipriani:
Creo que la opinión sobre la violencia en Lucía no esta tan distante a la de la mayoría, o al menos a la de la gente que en su universo la rodea y a lo que la mayoría de los venezolanos pensamos y creemos sobre este tema. Como su intérprete considero, o siento, a Lucia como una muchacha que no desea vincularse con la violencia en ninguna de sus presentaciones. Ella es madre de un niño pequeño, creo que más bien que ella desea que la violencia sea eliminada lo más posible de su entorno, eso sería lo más conveniente. Además, por lo que se descubre en su primer gran monologo, Lucia, como estudiante de letras, tiene un compromiso notable con las palabras y su acción en la sociedad a lo largo del tiempo. Pienso que ella entiende y utiliza las palabras como herramienta de entendimiento y comunicación, entre los seres humanos que la rodean y forman parte de su entorno, de una forma muy moral, apacible, romántica y hasta pacifica, en donde la violencia evidentemente no tiene espacio”.
Guevara:
“Lucía es una joven muy consciente de la realidad social en la que vive, ella además de ser artista, que eso la llena de una sensibilidad especial, también es una chica preparada intelectualmente, estudia letras, reconoce que vive en un sociedad que está siendo dominada por la violencia... En ese sentido creo que diría que a pesar de que la violencia es parte de su vida, ella seria de las que piensa que esto puede cambiar, que puede haber una solución, y que debe haber una solución; pero que parta del mismo ser humano, porque el ser humano no nace violento, se convierte en una persona violencia, y Lucía piensa que a través de las oportunidades que este ser humano tenga para educarse, para no ser violento, con una buena formación, una buena educación, puede convertirse en una mejor persona… Creo que para ella la educación es muy importante”
¿Por qué cree que Oscuro, de noche fue tan bien recibida por él público?
León:
“Bueno yo creo que el teatro, el buen teatro, es aquel que te hace enfrentarte con la realidad y te hace reflexionar sobre ella. Creo que Oscuro, de noche es una de esas piezas que logra conectarte con la que está pasando en este momento en Venezuela y en Latinoamérica entera, que es el tema de la violencia,  y creo que por eso fue tan bien recibida por el público, por ser una obra que te deja un espacio de reflexión…Y sin duda lo más llamativo de esta pieza es el elemento de circo incorporado, un elemento totalmente nuevo, totalmente expresionista, que realza, y que se logró incorporar muy bien a lo que es la pieza, a lo que es su mensaje”.
Cipriani:
Siento que Oscuro, de Noche es una pieza muy honesta e infinitamente conmovedora. A pesar de tratar un tema y un acontecimiento tan fuerte en toda la panorámica de nuestra sociedad actual, lo hace de una manera inteligente y llena de recursos dramatúrgicos muy llamativos, y esto se acentúa mucho más con la propuesta escénica de Carlos Arroyo que, en mi opinión, supo combinar elementos musicales y de circo, con una escenografía, vestuario e iluminación que van en total armonía con el ritmo y el sentido dramático del montaje. Creo que en este punto la pieza cobra vida propia, como es lo normal y mantiene al público muy vinculado y atraído por la propuesta; de lo contrario, en una opinión muy personal, hubiera resultado muy duro enfrentarnos al público con un tema que nos toca tan de cerca y nos a involucra a todos como responsables en mayor o menor medida. Oscuro, de noche logra mantener ese equilibrio”.
Guevara:
Esta pieza de Pablo García Gámez, como pieza dramatúrgica, como pieza literaria aborda temas universales que hacen posible que el público se sienta identificado con la obra… Como bien dice el “Payaso” al inicio de la obra “Es una historia que le puede pasarle a cualquiera”, a cualquiera en nuestro país o a cualquiera en la mundo, es la pérdida de un ser querido… Ahora en cuanto a la propuesta de Carlos Arroyo la obra tiene un gran atractivo artístico y el público a la que la hemos enfrentado, que es el público caraqueño, es un público bastante sensible y no solamente le atrae los temas de la obra, la oralidad, sino la parte visual, el compendio de las disciplinas circenses y teatrales es bastante atractivo para ellos. Entonces, el público que ve la obra se permite disfrutar lo que a través de la propuesta nos están expresando Pablo García Gámez y Carlos Arroyo. La obra toca temas fuertes pero es agradable (atractiva) visualmente en la forma en que los presenta”.
¿Qué diría para convencerme de que debo ir a ver Oscuro, de noche? ¿Porque debo ir a ver la obra?
León:
“Hay muchas razones para ir a ver Oscuro, de noche. Primero, es una obra escrita por un venezolano, Pablo García Gámez, que habla de lo que estamos viviendo, de nuestra realidad en Venezuela, es una obra que como venezolanos tenemos la tarea de ir a ver, de ir a enfrentar y de reflexionar sobre ella. Segundo, es una obra muy interesante a nivel visual y a nivel actoral, es una historia muy interesante. Tercero, es una obra interpretada por los actores del elenco estable de la Compañía Nacional de Teatro por lo tanto tiene un elenco de primera. Tienen que ir a ver a la maestra Francis Rueda, al maestro Ludwig Pineda, a María Alejandra Tellis, a Dora Farías, es una obra que no se pueden perder y es un regalo que se tienen que hacer”.
Cipriani:
Es una oportunidad para ver una obra en donde te sientas en casa, por así decirlo, desde que entras y aquellas piezas de salsa vieja te dan la bienvenida, hasta al final en donde te despiden. Oscuro, de noche nos habla de alguna manera del miedo, es cierto, pero también nos habla del amor como herramienta para contrarrestarlo en estos tiempos tan difíciles. Vale mucho la pena ver obras de este tipo, muy frescas y de un alto nivel y compromiso actoral”.
Guevara:

Para mí las expresiones artísticas son un punto de encuentro para limpiar el alma. Es el lugar donde nos permitimos hacer catarsis… En este sentido “Oscuro, de noche” te enfrenta a una realidad de la que todos queremos escapar pero de la que nadie está a salvo, yo creo que las personas deben ver la obra porque precisamente el enfrentarse a estas situaciones es lo que nos va a convertir, o lo que nos convierte en seres reflexivos ante ellas. Creo que como ciudadanos del mundo debemos reflexionar sobre estos problemas, no para sumergirnos en ellos sino para ver de qué manera se pueden solucionar, como se pueden acabar.  Oscuro, de noche es una pieza que todos deberíamos ver porque invita a la reflexión y de las reflexiones parten las revoluciones, los cambios. Por eso los invito a todos a ver la obra en nuestra temporada de marzo.

miércoles, febrero 20, 2019

Vuelve Tropical para presentarse en el teatro Principal

Dos actrices y bailarinas en impactante espectáculo.
Las artes escénicas no han desaparecido de Parque Central y es por  eso que desde el sótano 1 del edificio San Martín, donde funciona la sala o el espacio teatral La rampa, sale para presentarse en el teatro Principal, esquina con la plaza Bolívar de Caracas, únicamente este sábado, a las 5 PM, y el domingo, a las 4PM, el extraño montaje dancístico-teatral Tropical, sorprendente creación de la agrupación Igual a Uno Teatro, la cual bajo la dirección de Gregorio Magdaleno se estrenó durante el pasado Festival Internacional de Teatro de Caracas y ahora hace una breve temporada, antes de irse de gira a la provincia , como paso previo para dos compromisos internacionales, uno de ellos en España.
En Tropical, montaje que  combina sabiamente las técnicas del baile o la danza con el teatro, los espectadores podrán rememorar  y disfrutar como “ser y no ser” identifica al inglés  Shakespeare  o  que “inventamos o erramos” es el reto que el venezolano Simón Rodríguez le hizo a los latinoamericanos hace más de dos siglos, o  aquel “pienso, luego existo” del francés Descartes que generó toda una revolución en las maneras de abordar el análisis  de la realidad,  temida revisión que ya la había iniciado muchísimos siglos antes  ese "solo sé que no sé nada" del griego Sócrates.
Aclaremos a los eventuales asistentes a las funciones que Tropical no es una densa clase de filosofía reducida a un entretenido recital de sentencias memorables con bailecitos aleatorios, son, eso sí parte, algunos de los textos, bien actuados, que transmiten las actrices-bailarinas protagonistas Osleyda Pérez y Yarumí González, apoyadas por el actor Amílcar García, quienes emprenden, a lo largo de 90 minutos, un singular viaje escénico, con sus bailes y movimientos a través de la búsqueda de su propio nombre y a partir de ello, de la búsqueda del ser. Es una indagación teatral, donde se suda, como ha dicho el director-autor Magdaleno, para descubrir quiénes somos, frente a unas maneras, unas formas impuestas en nuestros propios comportamientos. “Entonces nosotros como espectadores podemos conocer lo que podría ser el cliché, la iconografía de lo tropical, es decir, por ejemplo, los mambos, los bailes, los merengues, las cumbias, que de alguna manera signan una manera de ser y que nos contrastan en nuestra mirada interior”. Y todo ese culmina con esta memorable frase de Goethe: "Mientras no mueras y resucites de nuevo serás un desconocido para la oscura tierra".
 Tropical es, pues, una pieza de teatro arte, ese que muchos teatreros tienen miedo identificar por su nombre y al cual miran peyorativamente porque es, sin lugar a duda, teatro filosófico y  además consideran que el público es ignorante y lo que quiere  o hay que servirles es la banalidad de algunos textos.
 En Tropical,  Gregorio Magdaleno,  actor, director y escritor,  con más de 40 años de trayectoria artística, permite conocer su visión sobre el arte y la vida, las cuales ha logrado conjugarse para llevarle al público general una pieza para plantearle la razón sobre el ser, su origen y verdad, buscando  así enfrentarlo con la complejidad y singularidad del ser humano.
Este trabajo es consecuencia de dos años de exploración, de continuo entrenamiento, preparación y búsqueda de las verdades de cada intérprete. Ver Tropical reivindica al arte del movimiento escénico dancístico que injustamente algunos críticos habían calificado de banal porque sus artífices no emiten palabras o sentencias de trascendencia.
Pero Tropical recuerda al viejo arte del teatro circense y rompe la cuarta pared y va hacia el público y lo afronta con sus preguntas que lanza cuales dardos de filosofía o conocimientos generales y glosa sus respuestas, además que lo premia con mandarinas, naranjas mangos o cambures. Hace una fiesta o un happening en la sala teatral, distiende las distancias y todos participan, al tiempo que lo baña con pétalos de flores o pedazos de coloridos papeles. La fiesta termina con las palabras del legendario filósofo alemán: "Mientras no mueras y resucites de nuevo serás un desconocido para la oscura tierra".
Es, pues, Tropical, un novedoso teatro ritual nada convencional, donde proyecta sus dos actrices, que recrean unas fantásticas mujeres. Si quieres reír, llorar, bailar, sorprenderte, reflexionar y descubrir lo que significa o es para ti, Tropical, no dejes de asistir a esta obra que de seguro querrás ver todas las veces que sea necesario.
Y no podemos cerrar esta reseña sin recordar  que Igual a uno Teatro es una agrupación nacida en el 2016, la cual hace vida en la sala de teatro La Rampa y tiene como norte la búsqueda de un desarrollo estético fundamentado en la posibilidad creadora de los seres humanos como capacidad única para un desarrollo intelectual y espiritual, armonioso y creciente; esta agrupación se dedica a mostrar historias, eventos y sucesos humanos hilados por la búsqueda del significado del ser, a través de la propia búsqueda expresiva del actor o actriz.
La rampa es el antiguo espacio experimental del Celcit, creado por el filósofo del teatro Juan Carlos De Petre, en las décadas de los 80 y los 90 del siglo XX, el cual se transformó en la Sala Altosf, en el año 1993 y ahora, desde el año 2015, se convirtió en La Rampa, siempre bajo la égida de Magdaleno. Gracias al apoyo de Fundarte y la empresa Corpocapital (que gerencia al Complejo Habitacional Parque Central), para su reacondicionamiento y ahora espera ser un espacio alternativo para las nuevas generaciones de artistas venezolanos.


Teatro de la periferia en Unearte

Instalado en Nueva York para escribir teatro.

Pablo García Gámez reapareció en los escenarios venezolanos, durante la temporada 2018, gracias al estreno de su pieza Oscuro, de noche, bajo la dirección de Carlos Arroyo y con la producción del espectáculo por parte de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) en la caraqueña sala Alberto de Paz y Mateos. Ahora, este caraqueño de 58 años, quien lleva algo más de medio siglo de residencia en Nueva York, es nuevamente noticia porque dicha pieza  abre la temporada 2019 en la sala Anna Julia Rojas, de Unearte (Universidad Nacional Experimental de las Artes), del 14 al 31 de marzo, en funciones de jueves a domingo, a las 4 PM.
 Oscuro, de noche tiene una sinopsis que los eventuales espectadores del espectáculo deben conocer: Kenny Javier Barrios (25 años) es víctima de la violencia urbana: pierde la vida y la roban su motocicleta recién comprada. Sus padres se enteran de la noticia y además comienzan a luchar contra las imágenes negativas de Kenny.  Ellos hacen lo posible por cumplir con los rituales funerarios, pero encuentran una serie de obstáculos: la abuela Mercedes está seriamente enferma, los medios mencionan que hacía actividades ilegales, el proceso en la morgue dura más de lo debido, las funerarias se niegan a velar su cuerpo.  Tratan de resolver cada problema en la marcha buscando encontrar una paz que no llega.  Mientras tanto, tres testigos narran sus versiones que se niegan a compartir con las autoridades. Deja una novia enamorada.
 En este montaje de Oscuro, de noche, texto merecedor del tercer Premio Nacional de Dramaturgia Apacuana, el director Arroyo juega con elementos de las estéticas  expresionista, realista y circense, hasta lograr crear un conmovedor e impactante espectáculo, el cual   poetiza el miedo que se ha apoderado de una ciudad, para no más de 90 minutos de exhibición escénica.
¿Pensó usted en el éxito con este texto?, preguntamos al autor.
Desde que lo escribí, Oscuro, de noche se convirtió en un texto con el que me identificaba: expresa visiones que siempre quise abordar.  Se integra a un proceso en el que, a través de la dramaturgia, me reencontraba con la Caracas de mi mente y a la que tenía dos décadas sin ver.  Los otros textos, extremadamente caraqueños, son Noche tan linda, El Gos, Vendrán tiempos mejores y La vieja herida.  En ellos está la memoria y también la necesidad de explicar cómo es el lugar de dónde soy, un espacio que critico y celebro.  En el proceso, mi escritura encuentra la alteración de tiempos -el tiempo de la memoria que llega en fragmentos- con personajes que luchan por querer ser, como escribió sobre mi dramaturgia, en Latin American Theatre Review, Antonio César Morón, catedrático de la Universidad de Granada.
García Gámez advierte que hace todo este preámbulo porque no sabía si alguna vez Oscuro, de noche podría ser representado.  “De hecho, una vez leí un fragmento en The New School y una asistente al evento comentó: “¡Eso es inmontable!” Yo estaba seguro que era montable, pero no sabía si algún teatrero o grupo estaría dispuesto a correr el riesgo.  Igual estaba satisfecho con lo que leía en el papel.  Definiría Oscuro, de noche como crónica periodística hecha crónica teatral: una crónica con un hecho que ha sido tan manipulado que se convierte en palimpsesto de verdades, medias verdades y mentiras: no sabes qué hechos son realmente ciertos -el caso de los testigos en la obra- algo que ocurre con la información que actualmente nos hacen digerir, mucha de ella desvirtuada.  Era una obra con la que tenía empatía, pero de ahí a pensar que tendría dos temporadas, confieso que no, no lo pensé”.
 ¿Qué lo llevó a concursar en el Apacuana?
Cuando me enteré del Apacuana, no le presté atención… o se la presté, pero sé de la calidad que hay en la dramaturgia de Venezuela.  A todas estas, mi amigo Hernán Colmenares, me comenta sobre el concurso y me convence que envíe una pieza.  Desempolvo el texto y lo mando. Recuerdo exactamente dónde estaba cuando me enteré que había ganado: estaba en una cafetería y los clientes escucharon un “¡Coño! ¡Me gané el Apacuana!”
 “Aprovecho la pregunta para afirmar que el Apacuana debería ser de nuevo inclusivo a los autores venezolanos en el extranjero.  Creo que el diálogo marcará el futuro del país.  A todo nivel.  Hay autores que están fuera del país y lo llevan encima con propuestas que aportan a ese diálogo.  Cuando he tenido la oportunidad de intercambiar con estudiantes en Caracas he notado la preocupación por la vanguardia, por inscribirse en la vanguardia tomándola como el grupo de manifestaciones más recientes que se dan en USA o Europa.  A diferencia de este criterio, Richard Schechner -el creador de la disciplina de Estudios del performance- dice que la vanguardia es policéntrica: cada espacio tiene su vanguardia.  Creo que la inclusión de autores venezolanos en el exterior abriría un debate que podría abordar aspectos como el que te acabo de comentar.  Además, las ausencias no dialogan”.
 ¿Satisfecho de lo que logró el director Arroyo?
No estoy satisfecho con Carlos Arroyo.  Estoy extremadamente agradecido con Carlos Arroyo por todo lo que ha logrado con el texto.  Encontró inmediatamente su carácter manipulable, sus elementos lúdicos.  Vistió al texto de circo, lo subió al cerro.  Hizo que cada actor, cada actriz, cada músico, cada técnico diera lo mejor para crear este musical cerrícola, cerrícola con el orgullo y la humildad de reafirmar de donde emerge la obra.  La práctica que emplea la CNT ofrece la posibilidad de múltiples lecturas al rotar los personajes entre los actores.  Cada función tiene un sabor diferente a las demás, algo difícil, muy difícil de ver en cualquier contexto.
¿Cuál es la clave para ganar premios, es que no hay otros concursantes?
Claro que hay colegas muy buenos.  No sé si será parte de la clave, pero escribo sobre temas que me apasionan: el desarraigo, el paso del tiempo; sobre la periferia y sus personajes.  Durante el día me lleno de imágenes, vivencias, conversaciones sueltas, recuerdos, cuestionamientos que exploro con la palabra y el tiempo. Un factor de mi escritura es que la vida ha transcurrido desde el margen y que tengo arraigado un sentido de pertenencia a diversas minorías en diversos espacios.  Se dio el hecho afortunado de caer en conciencia de ello y poder revisar ese proceso.  De ahí el re/sentimiento, doble sentir de esas experiencias.  A mis estudiantes les digo que traten de ver la situación desde la periferia, que escriban sobre lo que quieren ver en escena, que sus obras pregunten, interpelen al espectador.  Que sean fieles a su trabajo, que no hay que estrenar mañana. 
¿Cómo hace? ¿Tiene a otros que escriben por usted?
 ¿Cómo hago? ¿Qué hago?  Escribir.  Es la única manera. Dedico aunque sea una hora al día porque quiero escribir, porque necesito escribir, porque tienen que salir esas voces, porque me gustaría verlas en escena.  Hace un par de años estoy desarrollando la tesis doctoral sobre teatro y comunidades hispanas y no he dejado de escribir teatro.  Edgar, ¡llevo 32 años escribiendo!  El montón de obras sale porque estuvieron guardadas todos estos años.  Guardadas no, intenté difundirlas en diversos momentos, pero el canon de la dramaturgia es un filtro; de hecho, el canon es de naturaleza cogollística.  A Venezuela las mandé a grupos, productores; tuve una única respuesta sobre una obra: “es interesante”.  Aquí mandé a concursos y así fueron saliendo a la luz.  Agradezco a la Compañía Nacional de Teatro por Oscuro, de noche y a la Escuela Juana Sujo por presentar ¿…Y qué es Nueva York? (Cariaquito Morao).  Fue un modo de aceptación de mi identidad.  
Volviendo a las piezas, escribí Cariaquito Morao hace 27 años.  De repente, se da la coyuntura y gana el ACE de dramaturgia y de actuación en monólogo.  Con la pieza que ganó el LATA, Eclipse Total en G.T.s, es diferente: en 2018 soy invitado por Harlem 9 y Pregones para participar en 48Hours in The Bronx, actividad en la que en dos días trabajas en equipo para hacer un montaje incluyendo el texto.  Me tocó trabajar sobre un bar gay en los ’80 y escribí un texto para recordar a los que se nos fueron por el SIDA y celebrar a los que están; el LATA fue el sábado 9 de febrero y no pude ir por la tesis… y porque estoy con el borrador de algo que creo será una obra.

sábado, febrero 16, 2019

Pablo García Gámez escribe para explicarse y vacilarse la vida

Pablo García Gámez vive ,estudia y trabaja en Nueva York.

La segunda temporada de  la pieza Oscuro, de noche, ahora en la sala Anna Julia Rojas de Unearte, del 14 al 31 de marzo, permite que su autor responda a varias preguntas que ayudarán a los espectadores a interpretar mejor dicho montaje, que ha dirigido Carlos Arroyo y que es producido por la Compañía Nacional de Teatro.
 ¿Pensó en el éxito con este texto?
Desde que lo escribí, Oscuro, de noche se convirtió en un texto con el que me identificaba: expresa visiones que siempre quise abordar.  Se integra a un proceso en el que, a través de la dramaturgia, me reencontraba con la Caracas de mi mente y a la que tenía dos décadas sin ver.  Los otros textos extremadamente caraqueños son Noche tan linda, El Gos, Vendrán tiempos mejores y La vieja herida.  En ellos está la memoria y también la necesidad de explicar cómo es el lugar de dónde soy, un espacio que crítico y celebro.  En el proceso, mi escritura encuentra la alteración de tiempos -el tiempo de la memoria que llega en fragmentos- con personajes que luchan por querer ser, como escribió sobre mi dramaturgia, en Latin American Theatre Review, Antonio César Morón, catedrático de la Universidad de Granada.
“Todo este preámbulo porque no sabía si alguna vez Oscuro, de noche podría ser representado.  De hecho, una vez leí un fragmento en The New School y una asistente al evento comentó: “¡Eso es inmontable!” Yo estaba seguro que era montable, pero no sabía si algún teatrero o grupo estaría dispuesto a correr el riesgo.  Igual estaba satisfecho con lo que leía en el papel.  Definiría Oscuro, de noche como crónica periodística hecha crónica teatral: una crónica con un hecho que ha sido tan manipulado que se convierte en palimpsesto de verdades, medias verdades y mentiras: no sabes qué hechos son realmente ciertos -el caso de los testigos en la obra- algo que ocurre con la información que actualmente nos hacen digerir, mucha de ella desvirtuada.  Era una obra con la que tenía empatía, pero de ahí a pensar que tendría dos temporadas, confieso que no, no lo pensé”.
¿Qué lo llevó a participar en el Concurso de Dramaturgia Nacional Apacuana?
Cuando me enteré del Apacuana, no le presté atención… o se le presté, pero sé de la calidad que hay en la dramaturgia de Venezuela.  A todas estas, mi amigo Hernán Colmenares, me comenta sobre el concurso y me convence que envíe una pieza.  Desempolvo el texto y lo mando. Recuerdo exactamente dónde estaba cuando me enteré que había ganado: estaba en una cafetería y los clientes escucharon un “¡Coño! ¡Me gané el Apacuana!”
“Aprovecho la pregunta para afirmar que el Apacuana debería ser de nuevo inclusivo a los autores venezolanos en el extranjero.  Creo que el diálogo teatral marcará el futuro del país.  A todo nivel.  Hay autores que están fuera del país y lo llevan encima con propuestas que aportan a ese diálogo. Cuando he tenido la oportunidad de intercambiar con estudiantes en Caracas he notado la preocupación por la vanguardia, por inscribirse en la vanguardia tomándola como el grupo de manifestaciones más recientes que se dan en USA o Europa.  A diferencia de este criterio, Richard Schechner -el creador de la disciplina de estudios del performance- dice que la vanguardia es policéntrica: cada espacio tiene su vanguardia.  Creo que la inclusión de autores venezolanos en el exterior abriría un debate que podría abordar aspectos como el que te acabo de comentar.  Además, las ausencias no dialogan.
¿Satisfecho de lo que logró Carlos Arroyo?
No estoy satisfecho con Carlos Arroyo.  Estoy extremadamente agradecido con Carlos Arroyo por todo lo que ha logrado con el texto.  Encontró inmediatamente su carácter manipulable, sus elementos lúdicos.  Vistió al texto de circo, lo subió al cerro.  Hizo que cada actor, cada actriz, cada músico, cada técnico diera lo mejor para crear este musical cerrícola, cerrícola con el orgullo y la humildad de reafirmar de donde emerge la obra.  La práctica que emplea la CNT ofrece la posibilidad de múltiples lecturas al rotar los personajes entre los actores.  Cada función tiene un sabor diferente a las demás, algo difícil, muy difícil de ver en cualquier contexto.
¿Qué le cambiaría a su texto ahora que lo ha visto representado?
Moreno Uribe: no le cambio nada.  El texto sigue allí para ser jugado, para invitar a diferentes lecturas, para jugar con la poesía, la dureza y el vacilón que es la vida.

jueves, febrero 14, 2019

Big el mimo trotamundos

Víctor Vegas,teatrero y novelista.

La intolerancia, o sea la falta de tolerancia en los ámbitos religiosos, sociales y sexuales, fue el tema escogido por el barquisimetano Víctor Vegas para su debut profesional en el teatro, a una edad que no es precisamente para dar los primeros pasos en tan exigente y competida disciplina artística, para ese entonces estaba en los 40.
Lo conocimos, pues, en el teatro San Martín de Caracas, durante la temporada del 2007, con su pieza Mientras amanece, dirigida muy profesionalmente por Gonzalo Cubero y con las precisas de David Villegas y William Escalante, quienes escenificaron un estrujante drama sobre un asesinato cometido en un motel y además revelaron las historias íntimas de esos hombres involucrados en semejante crimen: un macho heterosexual mata a un amadamado gay porque le cobra “servicios prestados”,  después de amanecer juntos.
Aquel novel dramaturgo nos declaró, en ese entonces, que “el racismo, la homofobia, la xenofobia y el genocidio, que es lo tratado en Mientras amanece, no son más que diferentes tipos de intolerancia. Han servido de excusa para hablar precisamente sobre la intolerancia, un tema que me preocupa en extremo. Los venezolanos, que tenemos fama mundial de afables y receptivos con aquellos que son diferentes, para mí es un cuento que tiene más de mito que de realidad, algo que me ha costado tragar desde siempre. Hemos estrenado el siglo XXI como una sociedad con niveles muy bajos de tolerancia, niveles casi alarmantes. Algo que debería llevarnos a la reflexión a todos”.
Víctor, tras las normales repercusiones de aquel drama, calcado de la vida real, tomó las de Villadiego y con su esposa saltó a Madrid, y ahora desde esa urbe nos manifiesta que ha continuado escribiendo y haciendo literatura. “Desde que en 2003 decidiera abandonar mi profesión de informático y retomar mi vocación literaria no he dejado de hacerlo. Por ejemplo, sin ir más lejos, hace un par de semanas se lanzó en el mercado español mi más reciente novela titulada Me llaman Big. La ha publicado Huso Editorial (una edición cuidada y hermosa) y estimamos presentarla acá durante la segunda quincena del mes de febrero. En ella se relata la historia de un mimo que crea sus propios espectáculos para luego representarlos, de forma exclusiva, a niños en situación de riesgo en países que se encuentran inmersos en conflictos bélicos. Big, el nombre artístico del protagonista principal de la novela, es una especie de mimo trotamundos que va saltando de guerra en guerra con el fin de llevar un poco de alegría a los niños”.
Puntualiza que durante el año pasado también presentó su texto La naturaleza de las cosas (Ediciones Carena, 2018), un libro de relatos cuyos textos giran en torno a los objetos y la influencia que dichos objetos ejercen sobre la cotidianidad de los seres humanos. El libro tuvo muy buena acogida, tanto en medios, lectores, así como en la crítica especializada. Y para cerrar mi respuesta a tu pregunta, en estos días me encuentro trabajando en lo que será mi próxima novela. Estoy apenas en la etapa preliminar, tomando algunas decisiones importantes antes de sentarme a escribir, pero el tema, el argumento y gran parte de lo que va a suceder en esta nueva obra los tengo bastante claros en mi cabeza. Quizá con lo que me encuentro ahora mismo luchando es con el tono que tendrá la novela. El tono es un elemento esencial y hasta que no lo tenga definido no puedo iniciar el proceso de escritura. Como has visto, la literatura continúa siendo parte importante de mi vida”.
¿Satisfecho?
Qué puedo decirte… Por cuestiones de mi propia naturaleza me cuesta aceptar que estoy satisfecho al cien por ciento con lo que hago o he hecho. Siempre aspiro más. Así que dejémoslo en que estoy contento y entusiasmado con los resultados logrados.
¿Qué viene ahora?
Ahora me toca promocionar a Me llaman Big. Parte de mi tiempo durante los próximos meses lo dedicaré a esta actividad. Luego haremos una pequeña gira por varias ciudades de España. Lo que sigue será intenso y es quizá la parte que menos me agrada del oficio de escribir, pero a la vez soy consciente de que en esta época el que un autor se involucre con la promoción de sus libros es esencial para darlos a conocer entre los lectores. Te confieso que yo preferiría utilizar ese tiempo para seguir creando, pero, insisto, es algo con lo que los autores debemos involucrarnos y que debemos comprometernos a hacer para dar a conocer nuestra obra.
¿Dónde dejó al teatro o el teatro lo abandonó?
No. De ninguna manera. Ni yo he dejado al teatro ni él me ha abandonado a mí. Me costaría sacar mi vida adelante sin estar ligado de una u otra forma al teatro. De hecho la novela que acaban de publicarme tiene un lazo muy fuerte con el teatro. Si bien la última pieza que subí a mi web está fechada en 2014, no significa que desde entonces no haya creado nuevas obras. Aunque te confieso que sí hubo un pequeño parón de un par de años. Pero en 2017 y 2018 he retornado a la escritura teatral. Ahora mismo mantengo dos piezas reposando en el cajón de “cuarentena” para, en su momento, darles una revisión exhaustiva y posteriormente colgarlas en mi web. Además, me rondan en la cabeza nuevas ideas para crear al menos otras cinco piezas más. Solo necesito organizarme y encontrar el tiempo para sentarme a escribirlas. Permíteme añadir que el parón que tuve con la escritura teatral se debió en buena medida a que, en 2015, estrenamos un espectáculo con el que fuimos invitados a un festival de teatro en Medellín, después hicimos un par de temporadas en salas de teatro alternativas de Madrid y a esto siguió una gira por varias ciudades de España. Tuvimos ocasión de presentamos en lugares emblemáticos para las artes escénicas españolas como el Teatro Real Carlos III de Aranjuez o el Teatro Guiniguada de Las Palmas de Gran Canaria. Te estoy hablando del montaje de Babyboom en el Paraíso, pieza de Ana Istarú que he dirigido, un espectáculo que conservamos en el repertorio de la compañía y con el que seguimos presentándonos de tanto en tanto en centros culturales de la Comunidad de Madrid gracias a nuestra alianza con una productora que ha asumido su distribución. La última función que dimos fue en octubre pasado y estamos en conversaciones para una posible función en Lanzarote el próximo mes de mayo. Estela Perdomo (la actriz que interpreta a la Ariana Morelli de la obra) y yo estamos muy contentos con el trabajo que hemos conseguido porque es un espectáculo que llega muy bien al espectador que viene a verlo; se ríe y conmueve a la vez que reflexiona sobre ese maravilloso misterio que es la maternidad.
¿O sea que el teatro sigue?
Por supuesto que sí, mis piezas continúan produciéndose y estrenándose alrededor del mundo. Por estos días dos compañías trabajan en el montaje de dos de ellas: una en Chile y otra en Ecuador. Y me siento un gran afortunado por todo esto.
¿Y Venezuela?
Se todo lo que pasa en mi patria. Me preocupa.