sábado, junio 08, 2019

Las dos Fridas en Europa


La controversial pintora mexicana Frida Khalo cobró vida, desde el viernes 7 de junio, en L'incanto Espacio Cultural de Santa Cruz de Tenerife, y así comienza su gira por España. Llegó a la Europa teatral.Se trata del montaje de la pieza teatral Las dos fridas que,en esta ocasión, ofrecen dos asociaciones de Tenerife, Mas Teatro y Cedarpre. El texto que firma el venezolano José de Jesús González, y que ha recibido innumerables ovaciones en Venezuela y Estados Unidos, ofrece un retorno de la pintora Magdalena Carmen Calderón Frida Kahlo, nacida enCoyoacán, un 6 de julio de 1907.Se trata de un encuentro, teatral, de la Frida artista, que analiza cada instante de su vida, con su Alter Ego, que la enfrenta en cada punto de ese análisis.
Para el dramaturgo es un texto que levanta la voz por la diversidad, bajo el lema “no está mal pensar distinto”. Refleja de una manera contundente la vida de la artista Frida Kahlo, una mujer que se sentía diferente al resto y tuvo la necesidad de manifestarlo en su arte, su forma de vestir, sus hábitos de vida, una mujer notoriamente rebelde para la época, de sentimientos incomprendidos y con una sensibilidad que le permitía interpretar al mundo más allá de lo habitual.
El texto que interpretan las actrices Elisa Escámez y Sonnibel Mendoza ofrece una visión personal sobre Frida la artista, frente a su desmitificación, una Frida irreverente que juega del cociente al inconsciente, del amor al desamor, de la vida a la muerte, del cielo a la tierra. Una mujer exitosa que no perseguía el éxito... “Me pinto a mí misma, porque soy a quien mejor conozco”, dijo en una ocasión.
El espectáculo que dirige Héctor Armas, estará instalado en L'incato Espacio Cultural en la Calle Valencia de la zona metropolitana, y ofrecerá una única función a las 21 horas, cada viernes hasta julio. Vale destacar que este montaje han trabajado también Ángel Brito, en la iluminación, Adonay García, en la Asistencia técnica en escenografía y utilería, Francisco Pérez en la cerrajería, y Juan Chinea Gómez, en la electricidad. Los temas mexicanos han sido interpretados por la cantadora Carmen Torres y los músicos Albano Vargas y Juan Pedro González, que ademásrealiza la dirección musical de los mismos. La grabación se realizó en elestudio Texo Records.Las entradas ya están a la venta en el portal www.tomaticket.es



miércoles, junio 05, 2019

COMO UN LIBRO ABIERTO

Un espectáculo para ver.
Hemos escrito tan poco de su nueva pieza teatral que no sabemos por dónde empezar, salvo que ahí presenta o materializa, por segunda vez, a una estrella de la televisión venezolana, ahora en retiro. Por eso la primera pregunta para él es:
 ¿Cómo se titula la obra?
Y Gerardo Blanco López nos respondió:
La obra se llama Como un libro abierto y la escribo para brindar así un homenaje a Chelo Rodríguez, como ese gran icono del medio artístico venezolano, una mujer muy especial, llena de una vitalidad, energía y ganas inmensas de vivir a pesar de las contingencias; un ejemplo que debemos mostrar no solo desde los escenarios, precisamente en estos tiempos. La temporada será del 21 de junio al 21 de julio, viernes a las 5:00pm. Sábados y domingos a las 4:00pm, en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural. El teatro nuevamente copia o plasma la vida real y no endulza la ficción. 
Como un libro abierto es producido por el grupo teatral Bagazos, el Centro de Artes Integradas y la Asociación Venezolana de Conciertos. Cuenta con la participación especial del actor Manuel Villalba, quién interpretará al actor Orlando Urdaneta, quien fuera esposo de Chelo Rodríguez y a su primo, quién falleció de una manera trágica y fue un importante personaje en su vida. El vestuario fue confeccionado por el diseñador Carlos Aguilar y con las fotografías de Lil Quintero @lqfotoescenica.
¿Y esta seria tu tercera obra donde insiste en un teatro sobre la tercera edad, algo que los otros autores venezolano, salvo Isaac Chocrón, no lo tomo en cuenta o no lo consideraron importante, teatralmente hablando?
Me interesa y me ocupa la vejez como un tema que hace síntesis de lo vivido y confronta con una estampa difícil y muy compleja de la vida la más traumática y a la vez devastadora, una etapa que presenta un inmenso reto para el que la vive, hermosa en algunos aspectos, pero frustrante, donde se hace indispensable la compañía del otro y es en todo caso una realidad posible, y el teatro debe presentarla porque el teatro es la vida. A veces es difícil de ver pero necesario. En este caso como en mis otros tres montajes, La Cuadrilla, Nos vemos el Miércoles y Noche de guardia, vamos a reír y a reflexionar si se puede decir, una comedia dramática, como la vida.
También forman parte del equipo de producción de Como un libro abierto: Valentina Sánchez, iluminación; Oscar Salomón, escenografía; Valentina Blanco, diseño gráfico; Manuel Gerdel ,sonido e imágenes; Sandra Yajure, coreografía, Enith Pulido y Cipriano Castro como asistentes de producción y con las voces en off de Eduardo González, Daniel Revette, Martín Almonetti, Mauricio Blanco y Fabiana Caraballo. Las entradas podrán ser adquiridas a través de www.ticketmundo.com y en las taquillas del teatro.
CHELO RODRIGUEZ
La protagonista de Como un libro abierto es Chelo Rodríguez, “toda una mujer luchadora, que consiguió con perseverancia, amor y disciplina, materializar su sueño de niña: ser modelo y actriz”, puntualiza Blanco López.
 Consuelo Rodríguez Álvarez, el nombre que está en la cédula de identidad de Chelo (Sober, España, 25 de febrero de 1942), estuvo casada durante 11 años con el actor venezolano Orlando Urdaneta (Maracaibo, 14 de octubre de 1946). ”Sí, once años...que me premiaron con un hijo maravilloso y dos nietos hermosos. Actualmente sobrevivo y creo para nadie es desconocida la situación que estamos viviendo los artistas en Venezuela”.
Chelo, su nombre de batalla o de guerra existencial, se encarna ahora a sí misma, “el personaje más difícil que me ha tocado escenificar, hasta ahora”.     
Está totalmente satisfecha de estar en los escenarios teatrales, “porque he tenido la gran suerte de estar dirigida por el maestro Gerardo Blanco López, quien es el autor del monólogo de mi vida, este Como un libro abierto, todo un ser extraordinario que reapareció en mi vida hace casi tres años, cuando ya yo creía que el ocaso me había llegado. Quisiera continuar con la actuación si Dios me lo permite, la cual ha sido mi vida en todos estos años que los he dedicado con mucho amor a esta carrera. Y me gustaría seguir actuando de la mano de este gran maestro, excelente dramaturgo y un ser humano maravilloso. Mi respeto y admiración para él. Gracias por estar ahí, por existir”.

sábado, junio 01, 2019

Venezuela en Bienal de Venecia con la metáfora de las tres ventanas


La República Bolivariana de Venezuela ha presentado en la 58° edición de la Bienal de Venecia una casa abierta llena de propuestas para la reflexión, desde las herramientas que aportan las artes contemporáneas y la actitud crítica de sus artistas. Metáfora de las tres ventanas, Venezuela: identidad en tiempo y espacio es el nombre de la exposición que habita, desde el pasado domingo 19 de mayo y hasta el próximo 24 de noviembre de 2019, el Pabellón de Venezuela en los jardines de la Bienal de Venecia, ofreciendo al espectador la oportunidad de comprender parte de la idiosincrasia venezolana a partir de ciertos elementos característicos en el país: el petroleó, la migración, lo ancestral y lo rebelde anti-imperial, empleando el impacto estético y filosófico de las artes.
 Ricardo García, Natali Rocha Capiello, Gabriel López y Nelson Rangel son los cuatro artistas que en conjunto desarrollaron las propuestas visuales que componen la muestra. García retrata una metamorfosis del hombre y la mujer ante las bestias de la razón, mediante la pérdida y adquisición de conductas y discursos que la dinámica del petróleo ha incorporado a Venezuela desde el factor económico y social. Por su parte, Rocha Capiello compuso para el Pabellón una frontera de corazones -tejidos a mano por diferentes personas migrantes- que representan la diversidad y pluriculturalidad del mundo ante los procesos de migración y desplazamiento. López presenta a partir de máscaras y acciones performáticas el impulso poderoso de lo ancestral que en larga duración se mantienen a través del tiempo en la ideología venezolana. Rangel ha decidido mostrar con sus imágenes cambiantes los dos extremos de quienes padecen las guerras del mundo, obra que visibiliza, a la par, rostros de quienes padecen la guerra y rostros de quienes la ejecutan.
El petroleó, la migración, lo ancestral y lo rebelde anti-imperial se articulan en las mentes y cuerpos de estos cuatro artistas, quienes con el acompañamiento de Oscar Sotillo como comisario y curador  principal, Clemente Martínez en el desarrollo museográfico y Janette Rodríguez, Tarim Gois y Kelvin Arévalo como vicecuradores, configuraron una experiencia colaborativa de intercambio teórico, práctico y visual con el fin de presentar al mundo la casa que es Venezuela, el hogar que abre sus puertas y ventanas para compartir sus realidades.
 Oscar Sotillo curador de la muestra nos comenta que en Venezuela el panorama efervescente genera las tensiones necesarias para que, a lo largo del territorio, surjan individualidades y colectivos con una profunda vitalidad creadora que echan mano de los legados históricos, de la riqueza ecológica, de las contradicciones políticas y de la diversidad cultural para hacer un arte con una carga emocional significativa que cabalga lo universal desde unas raíces profundas.
Desde esta perspectiva, los trabajos expuestos por la República Bolivariana de Venezuela han logrado, pese a las dificultades de los tiempos actuales, ofrecer en la 58° Edición de la Bienal de Venecia una operación descolonial mediante ventanas de escape y de información, ventanas que contienen patrimonio vivo de nuestros entornos culturales, políticos, socioeconómicos y principalmente artísticos, que han cautivado y despertado el interés por profundizar en nuestros contextos como país

martes, mayo 28, 2019

Entre Chocrón y los mayas

El Popol Vuh en escena.
 La comedia dramática Asia y el lejano oriente, de Isaac Chocrón, fue estrenada el 12 de marzo de 1966 en el Teatro Municipal de Valencia, bajo la égida de Román Chalbaud y con la participación  actoral de América Alonso, Luis Abreu, Doris Wells, Asdrúbal Meléndez, Eduardo Serrano, Conchita Obach, Hilda Breer, Enrique Benshimol, Daniel Farias y Marta Lancaster. Y sirvió como semilla artística para la creación de El Nuevo Grupo, a mediados de la temporada de 1968, el cual debutó con la pieza Trick Track, el Teatro de Camara de las hermanas Contreras, sala que después adoptó el nombre de Teatro Alberto de Paz y Mateos.
 Y recordamos esto, porque cuando es creada la Compañía Nacional de Teatro, el 22 de mayo de 1984,según el Decreto No. 122, publicado en la Gaceta Oficial No, 32981, fue designado Isaac Chocrón como director general de la nueva institución, asociación civil del Estado, según el Decreto No. 134, para iniciar así un gran desafío que era, y sigue siendo, apoyar la labor de los profesionales que han contribuido al desarrollo del teatro venezolano, así como propiciar  la promoción y capacitación de los nuevos valores, y cuyo repertorio debe incluir las mejores obras del teatro venezolano e internacional para el disfrute de todo el país.
Y Chocrón no lo pensó dos veces: el 27 de febrero de 1985, dispuso que la CNT debutara, precisamente, con Asía y el lejano oriente, nuevamente dirigida por Chalbaud. El espectáculo, ahora en el Teatro Nacional de Caracas,   hizo 49 funciones para contabilizar unos 14 mil espectadores. Y  el histórico elenco  lo integraron, entre otros,  Rafael  Briceño, Francis Rueda, Manuel Salazar, Marcelo Rodriguez, Javier Paredes, Saul Arocha, Costa Palamides,  Aura Rivas, Marta Track ,Tania Sarabia, Eva Moldofi, Aleska Díaz Granados y Gabriela Martínez.
Cuando Asia y el lejano oriente fue mostrada por la CNT, Venezuela era otro país. Chocrón tomó el extraño absurdo que proponía su texto para presentarle a los espectadores una reflexión sobre los excesos con la deuda pública, el perenne caso de los políticos corruptos y los banqueros ladrones, además de un cierto deseo de fuga antipatriótica en algunos sectores de la población.
Y comenzó así la CNT una empresa cultural en la cual los teatreros depositaron sus esperanzas para que ayudara al siempre soñado y anhelado el desarrollo de las artes escénicas nacionales y además formara nuevos actores y atrapara más espectadores. Una tarea que no ha cesado y que permitido la participación de un centenar de actores y técnicos, además del estreno o el debut de escritores nacionales y extranjeros, y el importante adiestramiento del desempeño de un personal administrativo y las gerencias responsables de profesionales como Alfredo Caldera, Eduardo Gil, Néstor Caballero, Ugo Ulive, Pantelis Palamides, Hector Manrique y llegamos hasta Carlos Arroyo, un artista llanero que tiene su agrupación en Guanare, desde hace un treintena de años y está ahora prestado, por así decirlo, a la CNT.
Y como la historia de las artes escénicas criollas no se detiene en la contemplación del pasado sino que se proyecta con fuerza en el presente y prepara a las nuevas generaciones, La Compañía Nacional de Teatro (CNT), al arribar a su 35 años de labores artísticas,  ejecutó la producción y exhibición de un monumental espectáculo basado en Popol Vuh, el libro sagrado del pueblo maya, también conocido como El libro del consejo o El libro de la comunidad, para la apertura del Octavo Festival Internacional de Teatro de Caracas, el viernes 12 de abril, a las 11 de la mañana, en el teatro Municipal, histórica sala donde permaneció hasta el 26 de mayo, tras hacer no menos de 14 funciones para casi unos diez mil espectadores.
Habría que subrayar que el Ministerio del Poder Popular para la Cultura avaló este proyecto de la CNT, cuyo director general es Carlos Arroyo, ya que está consciente de “la urgente necesidad de reafirmar nuestros valores como pueblo, venezolano y de nuestra América”, y para eso nada mejor que llevar a escena uno de los textos más poéticos y génesis de la creación del hombre como es Popol Vuh, texto que ha sobrevivido a las traducciones y otras amputaciones propias de la cultura colonial española, aunque las nuevas generaciones han revisado sus textos.
Cabe puntualizar que la contemporánea y ambiciosa propuesta artística de este trabajo de la CNT con el Popol Vuh está basada en la historia de la región latinoamericana y adaptada, como es lógico, a las diferentes culturas indígenas de nuestro país, como un aporte fundamental para el fortalecimiento de nuestra identidad.
Este Popol Vuh, sobre el cual ha estado trabajando la CNT, está basado en el mito de la creación según la leyenda maya quiché. Ahí, los dioses en consejo hacen la palabra y en acuerdo se proponen crear el mundo,  emerge la tierra de la magia, montañas, mares, ríos y cielo, luego dan vida a los animales esperando su reconocimiento y adoración, al no ser adorados por aquellos seres, deciden condenarlos a vivir errantes en la tierra y ser devorados entre ellos. En un tiempo sin tiempo donde no existía el sol ni luna ni los días ni las noches. Los dioses continúan su cometido en busca del ser que los adorara, el consejo, moldeo barro y madera en busca de la máxima creación: el hombre.
La propuesta escénica del espectáculo Popol Vuh ha sido llevada a cabo por el maestro José Luis León, bajo un concepto minimalista en sus elementos, pero con mucha riqueza visual y sonora. Los personajes son representados por actores-bailarines y manipulación de objetos. La escenografía refleja el carácter mágico de la obra, con tecnología audiovisual y lumínica, sobre fondo en completo blanco, con escasos elementos corpóreos. La iluminación refleja el vacío, la nada, tomando luego un juego de tonos haciendo alusión al sol y la luna. La música, creada por el maestro Federico Ruiz e interpretada por la Orquesta Filarmónica, es parte esencial de la historia, se relaciona en todo momento con los elementos agua, tierra y aire y acompañará la pieza durante unos 90 minutos de duración. Y, como es lógico, el elenco estable de la CNT aportó su musculo y su sangre, además del talento de ese grupo de profesionales ahí reunidos, donde destacaron Aura Rivas y una pléyade de nuevas figuras actorales.
No es la primera vez que en Caracas se escenifica a este mágico y extraño texto para el público criollo. Sin lugar a dudas que ahora se hizo con una producción ambiciosa, como pocas se han ejecutado de dicho texto, demostrando una capacidad creativa más que digna, una muestra indudable de la madurez que el teatro está alcanzado a lo largo y ancho del país por la fortaleza y el talento de sus nuevas generaciones.
Durante el segundo semestre de este 2019 se podrá ver una segunda temporada del Popol Vuh con mayores rigores estéticos, como se debe hacer en una CNT

jueves, mayo 23, 2019

La profecía de Isaac Chocrón

Un melodrama que tiene vigencia.
Mientras se monten sus obras teatrales y estas susciten cultas polémicas entre los artistas y los espectadores, él seguirá vivo y sus prédicas no se habrán perdido. Decimos esto porque hace temporada en Caracas el espectáculo La máxima felicidad (1975), una versión escénica sobre la homónima obra teatral de Isaac Chocrón Serfaty (Maracay, 25 de septiembre de 1930 / Caracas, 6 de noviembre de 2011); la cual se presenta en la sala experimental del Celarg, bajo la precisa direccion de Leonardo Mendoza y con la participación profesional de Gonzalo Velutini, John Vicent y María Jaimes. El resto del equipo artístico es conformado por Jesús Carreño, encargado del montaje lumínico de la propuesta, y Óscar Salomón Ley, quien se ocupó del levantamiento escenográfico de la propuesta.
La máxima felicidad sí escandalizó a los caraqueños de los años 70, como también lo había hecho antes con La revolución, y ahora en este agitado y acalorado siglo XXI relanza al economista y célebre escritor por su visión profética sobre los cambios que se suscitan en las sociedad venezolana, ya que ahí se materializa un triángulo de tres seres humanos íntimamente preocupados por el amor y la soledad. No es el clásico y estremecedor triangulo pasional, sino una formación o una propuesta de tres humanos que buscan la máxima felicidad, la cual puede interpretarse o materializarse como una indagatoria de los vínculos amorosos posibles y capaces de abordar inquietudes sobre las contexturas que el grupo familiar ha ido adquiriendo a través del tiempo, no solo en Venezuela sino en otras sociedades.
El homosexual Pablo, la turbulenta Perla y el joven Leo forman, pues, un triángulo familiar para compartir el amor y la convivencia. No se trata del clásico triángulo donde interfiere un tercero, sino que es una formación de tres que buscan “la máxima felicidad” humana posible, donde el sexo es secundario. Ahí, uno de sus personajes proclama que “la familia es la gente que nos fue legada automáticamente, uno escoge gente extraña para crearse otra familia: la que se elige”.
Para la crítica argentina los personajes de esta pieza construyen una partitura para un trío, en la que los instrumentos marchan al unísono, se apartan y regresan de formas diferentes. “En esas tensiones y distensiones se crea una música que canta al amor, a intentar maneras de vivirlo cuando zozobra el sistema tradicional”.
Chocrón dijo que “el amor es todo, que lo demás son contingencias, avatares que se convierten en noticias de unos hacia otros”. Esto es lo que el autor quiere mostrar: no existe amor sin compromiso, no importa la fórmula que se use. Las alternativas de este trío son un camino que si bien no lleva a “la” felicidad, sí lleva a la “máxima felicidad” posible.
Para Chocrón, y no es desechable reiterarlo, su texto gira en torno a un trío de seres desarraigados, que se debaten entre soledades compartidas y el deseo, nunca satisfecho, de encontrar ese estado pleno de armonía definido como felicidad. Y hasta se ha demostrado que ‘la máxima felicidad’ se traduce en metáfora de vida, en ‘anhelo constante’, que no cesa y que da aliciente para la lucha y la búsqueda de ese supremo objetivo: ser feliz, a pesar de ciertas críticas de grupos conservadores.
Seguramente el dramaturgo Chocrón, al escribir su obra, no pensó en la categoría que estaba creando como referencia de los niveles de vida satisfactoria y plena de las personas. Esa es una de las cualidades del arte: ser testigo de su tiempo y visualizar lo que el común de los mortales, pudieran no percibir. Hoy, pues, su teatro sigue vigente.
Hoy en día, ‘la máxima felicidad’ es, en Venezuela, mucho más que el título de una exitosa obra de teatro. Es la certeza de un país que decidió, con su pueblo, salir a escena para ser libre, próspero y soberano, a cualquier precio, pero sin desechar al amor que todo lo iguala.
Nos sorprendió, gratamente el ritmo del espectáculo y la veracidad de las actuaciones ahí logradas, especialmente del ya veterano Velutini, quien fuera uno de los comediantes que formara Carlos Giménez hacia los años 80, bien secundado ahora por Vicent y Jaimes, valiosos jóvenes.

miércoles, mayo 22, 2019

Compañía Nacional de Teatro cumple 35 años de labores culturales

Carlos Arroyo hace un balance de la CNT.



 Todo un gran desafío para la cultura venezolana comenzó el 22 de mayo de 1984, cuando el Ejecutivo Nacional publicó en la Gaceta Oficial No.32982, el Decreto No. 133 para crear la Compañía Nacional de Teatro; en sus artículos 1 y 4 se consignaron que la nueva institución, una asociación civil del Estado, tiene como objetivo apoyar la labor de los profesionales que han contribuido al desarrollo del teatro venezolano, así como propiciar la promoción y capacitación de los nuevos valores, y que su repertorio debería incluir las mejores obras del teatro venezolano e internacional para el disfrute del público de todo el pais; un decreto siguiente, el 134,designó a Isaac Chocron Serfaty como director general de la Compañía Nacional de Teatro.
La CNT a lo largo de 1984 comenzó a estructurar sus planes y asegurar la infraestructura económica y laboral de la institución; formó un grupo de colaboradores, aseguró como sede permanente el Teatro Nacional (en la esquina de Cipreses), consiguió los indispensables locales para las oficinas y salas de ensayo, gracias a los directivos del Complejo Cultural Teatro Teresa Carreño y aseguró los servicios escenográficos y de vestuario, así como un taller para las realizaciones escenográficas.
La respuesta a todo ese trabajo colectivo se hizo evidente en la noche del 27 de febrero de 1985, cuando a solo nueve meses de creada oficialmente, la CNT realizó su primer estreno con la pieza Asia y el Lejano Oriente, de Isaac Chocrón Serfaty, y bajo la direccion de Román Chalbaud. En 49 funciones unos 14 mil espectadores respaldaron el trabajo que se iniciaba.
Así arrancó una tarea que no ha cesado y la cual ha  permitido la participación de un centenar de actores y técnicos, además del estreno o debut de dramaturgos nacionales y extranjeros, además el desempeño de un personal administrativo y las gerencias responsables de profesionales como Alfredo Caldera, Eduardo Gil, Néstor Caballero, Héctor Manrique, Ugo Ulive, Pantelis Palamides, y llegamos hasta Carlos Arroyo, un conocido artista portugueseño que tiene su agrupación en Guanare, desde hace un treintena de años y está ahora en la conducción de la CNT.
Arroyo respondió así a nuestras preguntas.
¿Cuál es su balance profesional sobre su trabajo y el de la CNT durante estos dos años y lo que esto significa para la institución, ahora que cumplirá 35 años de labores?
Al arribar a sus primeros 35 años, la CNT debe iniciar toda una campaña nacional para poder hacer así una serie de ajustes de carácter en lo político, gerencial y lo artístico. La CNT deberá definir y adelantar sus planes actuales y los venideros, transformarse en un Centro Nacional de Teatro, pero en su primera instancia deberá analizar el gran legado social de nuestro país, la revitalización de un tejido de organización teatral y, muy en especial, hacer énfasis en la teatralidad venezolana. Entiéndase como un continuo fortalecimiento de los modos y maneras de hacer teatro en nuestro país.
 Con respecto a la teatralidad venezolana, insistió,  en que el público actual está ávido de un teatro que permita abordar diversos temas, realidades y necesidades de nuestro pais, desde la actual contemporaneidad, entiéndase siglo 21 y nuestro proceso político revolucionario,  hasta los distintos tópicos que abordan la conformación de lo identitario.  Además, hay que revisar los pénsum y programas académicos con el fin de integrar o reforzar la dramaturgia nacional, y una constante revisión sobre el teatro nacional. Fortalecer círculos de lecturas dramatizadas de las autores emergentes, insistir en una revisión profunda de la historia venezolanas a través de la investigación de sus artes escénicas, así como también el regreso del Festival Nacional de Teatro.
Destacó que la CNT proseguirá con su Premio Apacuana para una dramaturgia cuya temática promueva el análisis y la discusión de la actualidad venezolana mediante el reconocimiento de nuevos planteamientos discursivos y estéticos de la dramaturgia nacional, este premio forma parte de las políticas de fortalecimiento de la dramaturgia nacional para el enaltecimiento de la capacidad creativa y de producción artística criolla. Así como el de investigación Concurso de Ensayo que aborda la memoria y el presente de nuestro hacer teatral. Poner en funcionamiento un sistema de núcleos de la CNT en todo el territorio nacional para acompañar a los muchos mujeres y hombres del teatro que se hace en todo el pais. Impulsar una Ley para el Teatro Nacional que de rango jurídico y vinculante a las decisiones y necesidades de desarrollo que tiene nuestro teatro venezolano. Velar en conjunto con los distintos organismos de estado una coherencia en las políticas teatrales. En el apoyo al recurso humano, de infraestructura y técnico aún en adversas circunstancias.
Por primera vez, la CNT, al arribar sus 35 años, tiene su sede artística, el teatro Alberto de Paz y Mateos. ¿Cómo ha sido esa gerencia y cuáles son los alcances de la misma, especialmente por la consecución de una nueva audiencia?
El teatro Alberto de Paz y Mateo fue el escenario del lanzamiento durante mediados del siglo pasado de la dramaturgia de Chocron, Román Chalbaud, José Ignacio Cabrujas, Rodolfo Santana y Elio Palencia entre otros. De colectivos artísticos como El Nuevo Grupo y el Theja y de infinidad de sucesos de mucha importancia para el teatro Nacional. Es ciertamente una infraestructura que gravita en el imaginario del teatrero venezolano.
Hay que observar que la dinámica de la ciudad la construcción de sus rutas de transporte, el facil acceso a las mismas no favorecieron del todo a este espacio teatral por lo cual hay que aceitar nuestros sistemas de promoción   para captar más y más espectadores. No es una tarea fácil pero nos corresponde.
¿Cuáles son los espectáculos que llevará la CNT a escena, después del montaje Popol Vuh?
El Popol Vuh, dirigido por Jose Luis León y con la participación esmerada del elenco estable de la CNT. , contando con la Filarmónica Nacional bajo la batuta de Daniel Gil la coreografía de Carmen Ortiz, Muñequería de Noelia Rojas, video mapping de Daniel Carrillo y Vestuario y utilería de León Padilla. Destacando la participación del maestro y compositor como Federico Ruiz, quien compuso una especial partitura para ese texto, cuyo original es atribuido a los aborígenes centroamericanos, el pueblo maya.
Para este año vamos a reponer Oscuro, de noche, de Pablo García Gámez. Estamos ensayando Fin de mundo de Rubén Joya, y alistanos los ensayos y la producción de Un dorado llamado pais, centrado en la explotación petrolera,   escrito y dirigido por Franklin Tovar. El núcleo Portuguesa estreno Los inmigrantes basado en el cuento de Rómulo gallegos versionado y dirigido por Aníbal Grunn. Repondrá  El extraño del frente escrito y dirigido por Manuel Manzanilla y su próximo estreno Todo Clandestino basado en el cuento de Luis Brito Garcia sobre la masacre de Cantaura.
¿Cuál es la programación formal para celebrar los 35 años de la CNT?
Seguimos ajustando los proyectos que hemos anunciado para ejecutar desde nuestra sede. Realizaremos una temporada de Oscuro, de noche, en la sala Anna Julia Rojas de Unearte. Y para este domingo las 11 de la mañana, cuando se presentará, por ahora, la última función del Popol Vuh en el teatro Municipal de Caracas, haremos unos reconocimientos a personalidades  vinculadas a fortalecer la cultura de nuestros pueblos originarios.

sábado, mayo 18, 2019

El regreso de los Anunnaki

Álvaro Pérez Capiello,escritor con obras propias.
Álvaro Pérez Capiello nos obsequió una pieza literaria de ficción, realmente una novela, corta en su formato y en el número de páginas (60), y nos vimos, pues, casi obligados a entrevistarlo, ya que el presentar al venezolano autor de Relatos de la tierra negra/El regreso de los anunnaki así lo exigía. He aquí las respuestas a nuestros interrogantes, pero antes recomendamos a nuestros lectores que se busquen esa obra por su calidad y su estilo, muy personal.
¿Cuántas obras literarias tiene hasta ahora?
He publicado 14 libros, en los géneros del cuento, la novela y el ensayo. Aunque, hay algunos, seis más, que todavía esperan su turno para ver la luz.
¿Cómo nació esta pasión o vocación?
Pienso que el verdadero artista nace, empero, con los años, se perfecciona el oficio del escritor. En mi caso, desde los ocho años de edad, escribo cuentos. Tal vez, mis padres se sorprendieron cuando les pedí de regalo una máquina de escribir, junto a otros juguetes apetecidos, como los rompecabezas, los ladrillos de Lego, o aquellos sets de construcción con tornillos, llaves de tuercas, arandelas y planchas de metal.
 ¿Satisfecho?
En verdad sí. Quizá, no desde el punto de vista financiero, pues es bien sabido que, tanto hoy como antaño, resulta muy difícil vivir del arte. Durante el Renacimiento, grandes mecenas, como: los Médici, los Sforza, algunos reyes coronados y papas, acogieron a los artistas para que pudieran desarrollar su trabajo. Claro, con grandes y variadas limitaciones en la escogencia de los temas… Estudié economía en la Universidad Católica Andrés Bello y, quizá, eso me haya servido bastante para capotear las facturas pendientes de pago y lograr difundir mi trabajo. Una de mis grandes alegrías supuso recibir un cheque de 150.000 bolívares (de los viejos) por un cuento que se publicó en una antología, para mí fue el mejor dinero ganado hasta aquel momento.
¿Y la poesía?
Es un género que no he cultivado… Sin embargo, muchos críticos literarios y amigos escritores, advierten matices poéticos en mi obra. El arte va unido a la belleza, si bien ello no significa caer en ese preciosismo meloso, en esa adjetivación innecesaria que, lejos de cautivar al lector, degrada el lenguaje.
 ¿Cómo inicia o qué alista primero cuando se dispone a escribir ficción o narrativa intimista?
Dicen que las primeras líneas de un libro son las más difíciles de escribir… Algunos hablan de “la angustia que supone enfrentarse a la página en blanco”, al vacío que debe ser vencido bajo el imperio de las palabras. Yo creo que el escritor trabaja a diario aunque no tenga un lápiz entre los dedos, y las cosas más simples pueden convertirse, por derecho propio, en un buen pretexto para narrar. No tengo un método de trabajo, cada obra dicta sus propios códigos y, a veces, no tener claras todas las opciones que se encaminan hacia un desenlace, permite que los personajes de una novela se sientan vivos y asuman posturas, tal vez bastante alejadas a las del novelista emplazado en una situación similar.
¿Cómo surgió Relatos de la Tierra Negra?
La pregunta es interesante… De niño nunca fui un campeón en los deportes. Recuerdo que, cuando me tocaba jugar al fútbol en el campo del Colegio San Ignacio, el capitán del equipo coincidía conmigo en designarme como defensa. La elección no podía resultar mejor, pues como mis compañeros eran tan buenos futbolistas, rara vez tenía que proteger la portería de un peligro inminente… Aquellos momentos, los desquitaba con mi amigo Miguel Ángel García (defensa como yo) hablando de seres que transitaban ese nebuloso terreno que media entre la realidad y la ficción. Me refiero, por ejemplo, al Abominable Hombre de las Nieves, el Monstruo del Lago Ness, y los visitantes venidos del espacio exterior. Creo que Relatos de la Tierra Negra es un homenaje a esas pláticas perdidas en las arenas del tiempo.
¿Por qué el subtítulo El regreso de los Anunnaki?
Según los antiguos pobladores de Mesopotamia, los Anunnaki vivían en un planeta del sistema solar llamado Niburu, el cual chocó haciéndoles emprender una expedición a la Tierra para buscar ciertos metales necesarios para el desarrollo de su civilización. En mi novela Relatos de la Tierra Negra, las acciones discurren en una misteriosa y aislada villa de Phoenix (Arizona. EUA), llena de leyendas y extraños fenómenos lumínicos que, inevitablemente, nos conectan con mundos lejanos y seres venidos del espacio exterior.
¿Satisfecho con lo logrado? ¿En qué escuela literaria se ubica?
No soy proclive de circunscribir el trabajo literario dentro de los estrechos corredores de un movimiento, o de una generación de escritores. Hoy en día, los “ismos” están abolidos… En una conversación informal con Ana Teresa Torres, intelectual a quien admiro, ella me hizo notar que mi trabajo no se parecía en nada a lo que estaban haciendo los creadores de mi generación. Por ello, no dudó en incluir mi cuento “Una cifra conveniente”, obra de por sí bastante experimental que apela por las placas de los automóviles para inventariar la ciudad, dentro del volumen Quince que cuentan, publicado por la Fundación para la Cultura Urbana. ¿Satisfecho? Sí, no hay que temerle a las diferencias…
¿Cree que esta temática está agotada o que le falta todavía una gran obra?
Los temas son inagotables, me temo que como la vida misma… Eso, para el caso de quienes creemos que la muerte no es el final sino el transitar a otro nivel más elevado de conciencia. En mi caso, cada nueva obra es un desafío, y la última es siempre la mejor… El día que deje de cultivar el asombro frente a lo que escribo, simplemente dejaré de hacerlo…
¿No escribe para el cine o para la televisión?
No, pero me gustaría… Muchas de mis novelas pudieran funcionar bien en La Pantalla Grande. Concretamente; El bar de Luso, El desván de lo oOculto, Las pinceladas de la inmortalidad e, incluso, Relatos de la Tierra Negra. Quizá, esta creencia se derive del hecho de que son obras donde la atmósfera pesa mucho, hasta el punto de convertirse en un personaje más de la trama. Ojalá, un buen día, algún director de cine se anime a leerlas…
¿Qué está escribiendo ahora?
Acabo de terminar una novela del género negro, sobre un candelabro maldito que, por circunstancias de la vida, acaba asociado a una familia. La leyeron en una editorial de Madrid, y ya estoy en conversaciones para publicarla. Dios quiera este año tengamos un nuevo libro.

jueves, mayo 16, 2019

Vivamos a pedazos con Diana Carvallo

Con el título Vivimos a pedazos será inaugurada la segunda muestra individual de la artista venezolana Diana Carvallo, el domingo 19 de mayo de 2019 a las 11 am, en la sala La Caja del Centro Cultural Chacao, en El Rosal.
 La muestra está integrada por un total de 16 instalaciones con piezas escultóricas realizadas en cerámica y  elementos orgánicos como hojas, arena y troncos, hierros oxidados, conchas de mar entre otros, para expresar el  sentir de la artista de que “vivimos a pedazos”.
 “Mi proceso creativo es muy orgánico. Uso la cerámica al igual que uso los otros materiales y me dejo llevar por la sensibilidad del día a día, por la reflexión, por el dibujo y la escritura y allí fluyen ideas que luego, eso que sale de allá adentro, lo miro desde afuera y lo empiezo a intervenir con otros elementos que pueden ser  hierros, telas, cuerdas o arena, y algunos elementos que arropan, envuelven y rodean a la pieza en arcilla, que pueden o no  ser muy fuerte, provocadora, viva”, afirma Carvallo.
 Con la figura femenina siempre presente en su obra, Diana Carvallo desarrolla su trabajo artístico en arcilla, que para ella es el elemento más primario y elemental que tenemos los seres humanos, más leal y auténtico de nuestra conexión con el planeta,  la que tomamos de la tierra y la trasformamos para expresarnos desde el principio de los tiempos. 
 También utiliza el hierro, los alambres, los clavos y las grapas, que enlazan, cocen y unen los distintos elementos que nos conforman como seres humanos, así como objetos que recoge en la calle o en el mar, guardados por mucho tiempo, a los que llama su basura personal. “Son como nuestros huesos, que unen fragmentos de nuestra vida. Son mi abecedario personal, mi lenguaje a la vez que ellos me hablan”, expresa la artista.
 Con estudios de diseño gráfico en el Instituto de Diseño Hans Newmann y de sociología en la UCAB, Diana Carvallo trabajó durante 12 veranos, como asistente del  curso de pintura, en la Escuela Internacional de Arte de Salzburgo, Austria, creada por Kokoshka. Además ha trabajado como diseñadora en revistas, catálogos e ilustraciones. Durante años se ha relacionado con las artes visuales, bien sea realizando escenografías de obras teatrales, dibujando, o desde su taller de cerámica trabajando arcilla, maderas, textiles, hierro y otros materiales. Sus esculturas fueron exhibidas en una individual en la galería GSiete del Centro de Arte Los Galpones en 2015, en la muestra Manifiesta Calle, 2017 y en la Feria Internacional de Arte de Aruba en 2018.
 El público tendrá la oportunidad de apreciar la obra de Diana Carvallo a través de la exposición Vivimos a pedazos, que cuenta con el apoyo de la Fundación Fenice Larralde y la misma se estará presentando  del 19 de mayo hasta finales de junio de 2019 en la sala La Caja del CCCH-Centro Cultural Chacao, ubicado en la Avenida Tamanaco de El Rosal, Caracas. El horario es de martes a viernes de 10 am a 2 pm y sábados y domingos de 11 am a 5 pm. La entrada es libre.
 Para mayor información seguir las cuentas del Centro Cultural Chacao en twitter e instagram @cculturalchacao

Vivimos a pedazos

Sonreímos en trozos

Lloramos lágrimas rotas

Caminamos en zigzag

Nos atrevemos de a poquito

Nos rompemos con coraje

Batallamos cada respiro

Respiramos cada batalla

Como un hipo constante nos ilusionamos,
Y tercamente nos aferramos
a cada rota ilusión.                                 

Para no seguir rompiéndonos

.... vivimos

Hacemos pausa…
Amarramos nuestras entrañas
Engrapamos los pellejos.

 Nos cosemos unos a otros.
Empaquetamos nuestros sueños   

   Amamos a bocanadas
En clave Morse pensamos
Cantamos cómo fieras
Lloramos entre líneas
Pescamos trozos de sueños antes de que se hundan en el lodo


atreviéndonos
... de a pedazos

Para no seguir rompiéndonos

.... vivimos

 Diana Carvallo


martes, mayo 14, 2019

POR SI MUERO MAÑANA


El colega periodista Albor Ruiz nos hizo llegar, desde Nueva York, un ejemplar de su libro Por si muero mañana, por intermedio de un matrimonio de amigos, María Clemencia López y José Ignacio Jiménez. Leerlo fue como comernos un plato grande de dulce de lechosa y ahora debemos de comunicárselo los lectores. Una tarea fácil.
Albor nací el 27 de noviembre de 1940, en Cárdenas, una ciudad costera tranquila e histórica: en ella fue donde ondeó la bandera cubana por primera vez. Pertenece a la provincia de Matanzas, y queda a unas tres horas de La Habana. Es su primer libro de poemas, aunque algunos de sus versos datan del año 1974. Es decir, entre 1974 y 1981 escribió lo que conforma la mitad del libro más o menos.
“Después no hice más poesía hasta hace unos tres años. Estos últimos componen la otra mitad aproximadamente. Entre esos dos períodos me dediqué al periodismo. Siempre me ha parecido un atrevimiento atribuirse el título de poeta, después de todo creo que la poesía es lo más depurado del lenguaje y seguramente lo más hermoso. Pero como suele suceder, los amores tormentosos e intensos avivan los sentimientos y los deseos de expresarlos y de ahí surge lo poesía en mi caso, en particular durante los primeros años”.
“Luego, ya con el peso del tiempo sobre los hombros, es la nostalgia, la casa donde nací, el mar, los amigos, la patria, los recuerdos y el deseo de dejar en claro quién soy y en qué creo Por si muero mañana”.
“Además, sencillamente me encanta la poesía, lo mismo leerla que escribirla y me sorprendió cuando alguna gente sugirió que debía publicar mis poemas. De ahí, y sin grandes pretensiones, este libro de 62 páginas que en tres capítulos compilan a no menos de 38 poemas”
Albor, con más de 50 años fuera de Cuba, advierte que mucha gente lo conoce como columnista político y algunos se han sorprendido de que en este libro se revele su parte más íntima, más vulnerable quizás. “No parece escrito por la misma persona”, me han comentado varios amigos. Es que esta es la otra cara de mi moneda, es decir, la otra dimensión de quién soy”, afirma en una mini entrevista que le hicimos a la distancia
“De los lectores sencillamente espero que les guste, que lean mi poesía y se identifiquen con el hecho de que están escritos con el corazón, y en definitiva que quieran leerme más de una vez”.
Tendrán ustedes, los lectores interesados buscarlo, posiblemente en Amazon, o pedirlo a alguien que se los traiga desde la famosa Capital del Mundo.
EN nuestra intensa lectura topamos, en la página 24 con “Puesta de sol”, donde dice:

No sé si hay vida después de la muerte,
Aunque sería bonito levantarse andar
Solo sé que cuando se pone el Sol
Hay muerte después de la vida
(2017)
 Y más adelante, en la página 41, regala esto, muy íntimo y hermoso, además:

“Una tarde”
El silencio de la tarde y su misterio
En el cuartito de estudiante
La vieja cama y un extraño
Hilo de sombra en la ventana
La luz abrumadora y secreta
De tu guardada desnudez
(2018)

Y cierra con, en la página 62, con
“Por si muero mañana”
Lo escribo en el muro de los sueños
Sepan todos que nunca tuve dueños
En Nueva York, San Juan, Miami ni La Habana
 Volver al suelo, tierra cubana
Extranjero soy y ella me llama
Sepan todos que Cuba me reclama
Por si muero mañana
(2018)
Albor Ruiz no anuncia más poemarios pero es posible que si lo haga, mientras espera el final de ese e inevitable largo viaje.

domingo, mayo 12, 2019

El molino no es solo teatro

El  teatro de Angola Heredia en escena.

Temo a ese día cuando la tecnología sobrepase a nuestra humanidad, porque así el mundo solo tendrá una generación de idiotas, dicen que dijo el judío Albert Einstein, el más grande científico del siglo XX, quien no creía en Dios, porque era ateo, pero si advertía de que existir aquel no estaría jugando dados.
 Y cito ahora al maravilloso Einstein porque vive y existe en esta vivaz Venezuela un director y productor teatral, José Tomás Angola, quien insiste, tozudamente, en hacer sus montajes aplicando las más modernas tecnologías teatrales existentes, las cuales no todos sus coterráneos dominan o conocen, como pueden ser la iluminación, el video, el multimedia y mapping, estereoscopia virtual, digitalización y virtualización de personajes y escenografías, etcétera. Ver uno de sus montajes es una experiencia totalmente diferente a los que hacen o se exhiben en otras las salas caraqueñas.
 Se trata, pues, de una creación de Angola Heredia, todo un artista sensato, profundamente comprometido con la sociedad venezolana, quien no le teme a los incesantes desarrollos tecnológicos aplicados al arte teatral, porque así busca la mayor y la mejor comprensión y satisfacción de sus espectadores, porque él, como lo predicaba Carlos Giménez, ha sabido combinar la dirección con la producción, columnas básicas para el teatro contemporáneo en el mundo, aunque en Venezuela eso se esté ignorando.
Y la prueba de que Angola Heredia ha combinado sabiamente la tecnología y la eterna y perene humanización del milenario arte teatral, está presente en su más reciente espectáculo, El molino, que es la saga del capitán José de Jesús Sánchez Carrero, cuasi mítico militar venezolano que luchó a favor de la Legión Extranjera Francesa y murió en el Chemin des Dames a un mes de finalizar la Primera Guerra Mundial (1914/1918), defendiendo el Molino de Laffaux, en el norte de Francia.
El molino es un drama histórico antibelicista sobre el honor y los héroes de esa Gran Guerra, para lo cual ha requerido de Manuel Troconis (iluminación), Ángel Fernández (sonido), José Martínez (video, multimedia y mapping), Fabiola Neri y Elizabeth Yrausquín (vestuario), quienes son sus importantes actores-tecnológicos. Contando además con las conmovedoras actuaciones, de carne, hueso y sangre de un ejemplar Ignacio Serrano, como José de Jesús Sánchez Carrero; Andrea Mariña, interpretando a Nicole; Andrea Miartus, representando a la Esposa; Carlos Abbatemarco, dándole vida al soldado viejo; Salvador Pérez Castro, encarnando al veraz Paul Steiner; e Ignacio Marchena en la voz del soldado joven. Asimismo, con el profesional Carlos Silva en la producción general. Un equipo de lujo para aplaudir en el teatro de la Asociación Cultural Humboldt, en la calle Juan Germán Roscio, en San Bernardino
 Este regalo a la sensibilidad antibélica que es El molino, de Angola Heredia, ofrece música original de Kevin MacLeod, compositor norteamericano, creador de más de 2000 piezas musicales libres de regalías, varias de las cuales fueron incluidas en la película Hugo.
En El molino el estruendo de los cañones se acompaña con utilería real de la Primera Guerra Mundial, para recrear una trama de ficción construida a partir de una historia verdadera, dividida, narrativamente, en cuadros que alegan en contra de las muertes absurdas ocurridas en las guerras, bajo consignas de honor y heroísmo.
Apoyados en el libreto de El Molino hemos rescatado algunos textos que muestran el sentir humanista de esos artistas y sus técnicos ahí comprometidos: “Quien no tiene un motivo para morir, no tiene un motivo para vivir”.  Pero una de las premisas de El molino que para nosotros define la globalidad del espectáculo, es cuando el legionario venezolano le dice a su rival alemán: “En la guerra no hay compañeros. Sólo hay gente que dispara de un lado y gente que dispara del otro. Uno simplemente se para con los unos o los otros y ruega haberlo hecho del lado de los que ganarán. Esa es la guerra mi buen mariscal”.
Ver, pues, El molino es disfrutar de un texto, bien dicho, apoyado o ayudado por imágenes y acciones que nos llevan a una sala de cine o ante un televisor gigante, logrando así esa catarsis tan necesaria para que sus predicas penetren o calen en los sentidos y en las siquis de la múltiple audiencia. Es un regalo ver El molino porque es buen teatro, tecnológicamente ayudado o apuntalado para evitar que los venezolanos seamos tomados por idiotas.
¡Texto y espectáculo muy oportunos para los tiempos que vivimos en esta patria de Bolívar!