lunes, noviembre 11, 2019

PARA NO OLVIDAR A RODOLFO SANTANA

Portada de la revista Theatron dedicada a Rodolfo Santana a siete años de su mutis.
¿Qué sería de las tablas teatrales y de la pantalla grande venezolana sin el legado de Rodolfo Santana, uno de los más importantes dramaturgos y directores de teatro en Venezuela?
En palabras de su colega y gran amigo Néstor Caballero, Premio Nacional de Cultura 2012, “el desarrolló lo que pocos dramaturgos logran: una estética.Una estética del desamparado, del marginal, del que siempre ha sido obstruido.Dejó obras maestras que perdurarán. No hay un solo año en que una pieza de Rodolfo no sea estrenada. Nunca se guardó los conocimientos ni la experiencia a la hora de dictar un taller”.
Escribió más de 80 piezas, las cual han sido traducidas a diversos idiomas y personificadas en Latinoamérica y Europa. Por lo atractivo de sus contenidos sus obras teatrales se han mantenido activas en los teatros venezolanos hasta la actualidad.
Sus trabajos giran en torno a una reflexión detenida, pero con la impronta humorística característica de los venezolanos, sobre aspectos como la problemática social, el poder político, influencia de los medios de comunicación, lingüística, la cultura y la humanidad del pueblo latinoamericano en general.
Su evolución
Santana vio la luz del mundo en Caracas el 25 de octubre de 1944, pero se convirtió en petareño de crianza. Su vena artística afloró a los 15 años con la redacción de cuentos y novelas breves. A los 19 años se unió a grupos de teatro en Petare, donde inició su carrera dramatúrgica.
La obra La muerte de Alfredo Gris dio inicio a los reconocimientos que le fueron otorgados por sus dotes artísticos al hacerlo ganador del Primer Premio en el Concurso de Dramaturgia de la Universidad del Zulia. En esa ocasión logró una mención de honor con la obra Los hijos del Iris, y un año más tarde, en la siguiente edición del mismo concurso obtuvo el segundo premio con su obra La ordenanza.
Entre los posteriores galardones que obtuvo destacan: el Premio Nacional de Teatro, con la obra BarbarrojaPremio “Juana Sujo” a la mejor obra del año por su obra El sitiomención de honor con la obra Tarántula en el Premio Internacional “León Felipe”; el Premio “Juana Sujo” a la mejor obra por el montaje de su obra La farrael Premio Nacional de la Crítica a la mejor obra por el espectáculo experimental llamado El Gran Circo del Sur; y, finalmente, obtuvo en Cuba el Premio Casa de las Américas en la mención teatro por Ángel perdido en la ciudad hostil.
En 1970 comenzó a dirigir el Teatro Universitario de Maracay, dependiente de la Universidad Central de Venezuela. En 1974, fundó el Laboratorio de Investigación Teatral, adjunto a la Dirección de Cultura de la Universidad del Zulia. En Maracaibo, dirigió obras de calle y teatro de cámara.
El inicio de su participación en la pantalla grande se dio en 1975 con una intensa actividad como guionista al trabajar con el director venezolano Clemente de la Cerda; allí escribió los guiones de los largometrajes El reincidente (1975), El crimen del penalista (1976),  Compañero de viaje (Premio Municipal al mejor guión cinematográfico, 1979) y Los criminales (basado en una obra teatral de 1981). También trabajó como director de arte en el rodaje cinematográfico y la dirección del Grupo Teatral Cobre.
Para Mauricio Wallerstein, cineasta mexicano radicado en Venezuela, escribió el guión del largometraje La empresa perdona un momento de locura (1978), basado en su obra de teatro y protagonizado por el cantautor venezolano Simón Díaz. Entre sus últimos trabajos se encuentran los guiones de la telenovela Amores de Barrio Adentro (2004) y del filme El Caracazo (2005), ambos bajo la dirección de Román Chalbaud. Santana murió el 21 de octubre de 2012 por complicaciones de salud.
No hay que olvidar que Baño de damas, escrita en 1986 y estrenada al año siguiente por Ibrahim Guerra en la sala Anna Julia Rojas, la cual hace actualmente temporada en el Celarg, producida por la Compañía Nacional de Teatro y dirigida por Aníbal Grunn.
ENSAMBLE SANTANA
 Del libro Como es Rodolfo Santana, publicado a mediados de 1995, hemos tomado algunos fragmentos de algunos capítulos donde el mismo cuenta su historia.
- Kierkegaard dice que la vida solamente puede ser vista hacia atrás, pero debe ser vivida hacia adelante. Yo, desde muy niño, por predica de mi abuelo, aprendo que hay que vivir como si fuese a llegar a los 100 años. También me inculca que debo estar listo como si voy a morir mañana…Yo hice mi mutis durante una mañana de domingo. Salí de mi apartamento para comprar cigarrillos, comestibles y devorarme unos pastelitos andinos de esos que vende Gracia…pero caí al piso, saliendo del supermercado… de donde me levantaron los Bomberos de Guarenas. Me fui de escena.
-No había cumplido mis primeros 68, me faltaban tres días… y desde entonces cuento y recuento algunos aspectos de mi saga y hasta muestro algunos fragmentos de lo que más hice: obras de teatro.
-En mi familia siempre encuentro  resguardos que amparan la aventura creadora. Vivo en Guarenas, desde cuando no era la ciudad dormitorio en que la han convertido ahora. Era una inmensa casa solariega, donde retozaban ocho primos, cinco tías y cuatro tíos. Nací y  me críe en una familia patriarcal, donde la figura relevante es mi abuelo materno, un comerciante que tocaba el violín, la bandola y la guitarra, y me llevaba a ver la opera, la zarzuela, el teatro e incluso fuimos al Nuevo Circo de Caracas para ver experimentados matadores en sus inolvidables faenas. ¿Juego, deporte, cultura…?
-Mi abuelo tuvo dos grandes rupturas en su vida: la visión del cometa Halley y poder escuchar a Carusso. Lo recuerdo en el patio de nuestra casa, tocando valses andinos con la bandolina, rodeado de gallinas, pavos y gallo. Él, mi mama y mis tías se ocuparon de familiarizarme con los clásicos de la literatura universal y los creadores latinoamericanos.
-Mi familia…muy venezolana, muy tradicional, intenta conservar las tradiciones, los gestos, el pathos de la condición venezolana. Numerosa, y tan estrechamente unida, aunque muy diversa, un perfecto microcosmos, una representación de la sociedad venezolana en pequeño. Hay profesionales, abogados, arquitectos, también militares, monjas, guerrilleros, políticos y hasta actrices. En ella veo chocar las más variadas opiniones y criterios.
-Mi familia es mí primer gran escenario, mi primer drama, aunque las relaciones afectivas son muy felices, los criterios, opiniones y actitudes variaban y se enfrentan. Ahí, en acción, aprendo la sustancia del teatro; en sus oposiciones, conflictos, señales y todos los accesos que de la observación exterior permiten atisbar una realidad más profunda, significativa. Acompáñenme, una vez más, y nos divertiremos todos. Existo para eso: divertir y educar…si me lo permiten.
-Escribo teatro porque no puedo ser Hilary escalando el Jomolunga o el monte Everest, mucho menos Marco Polo o Charles Limberg. Vinculo la escritura a la aventura y creo que los seres humanos asumimos la vida como un viaje, con naufragios irremediables. La historia está llena de héroes viajeros,  con sus descubrimientos y combates. Igual ocurre en la ficción. El hombre es monotemático con la aventura y desde niños, al igual que Ulises, preparamos la embarcación para buscar la Itaca personal.
-Hay quienes permanecen en la primera isleta que consiguen, la exploran y se crean un hábitat cómodo y preciso, con amores definidos y angustias no muy elevadas. Por lo general llegan a banqueros o son sus víctimas. La experiencia del niño que juega, que expande su imaginación entre vaqueros y pieles rojas, Tarzán, el Tigre de la Malasia, los tres mosqueteros y la gran cauda de los personajes de la aventura es propia de nuestra cultura. Así ha ocurrido durante siglos, pero mucho me temo que el modelo aventurero que conocí repasando la bitácora de Colon, las construcciones de Verne, Salgarí, Dumas; las catedrales de Víctor Hugo, Proust, Balzac y otros, ahora adquieren tonos trágicos.
-De mi padre tengo pocos recuerdos, algunos esenciales. Cuando estuve a punto de morir, por primera vez, mi madre Aura  cuenta que él estuvo día y noche junto a la cuna. Lloraba. Se divorciaron cuando yo tenía unos seis años y había más hijos. De repente aparecía, muy atildado, a visitarnos en Guarenas. Provocando el natural revuelo entre mis tías y genera comidas en restaurantes con nosotros, sus hijos. Muchos años después, vivo un tiempo en su casa de El Hatillo y le doy a leer mi primera novela, Los halcones dorados.
-Lo recuerdo en el desayuno: rompe un huevo tibio en una copita y alaba mi novela, dice que le cuesta creer que yo la hubiese escrito.
-Entonces, yo muy orgulloso, le digo que quiero publicarla y necesito que me proporcione el dinero para hacerlo. Termina de desayunar, me ve y me dice:
-¿Tú crees que voy a gastar dinero para publicar esa mierda?
-Me provocó matarlo.
-¿Acabas de alabar la novela y ahora me dices que es una mierda? ¿Cuándo te pido plata para publicarla?, le riposté.
-Tomó su jugo de naranja y dijo:
-Escucha, me gustó la novela, pero es el trabajo temprano de un muchacho de 17 años. Ya veo en ella lo que puedes ser, lo que puedes lograr más adelante, trabajando duro. Si publicas esa novela, otras personas se van a cebar en tus errores antes que en tus virtudes y no quiero que se burlen de mi hijo.
-Nos despedimos para siempre. El 11 de octubre de 1969 fallece de un infarto al miocardio. Tenía 51 años. Era diputado al Congreso de la República por la fracción perezjimenista. Se desposó otras veces y dejó más hijos. Recuerdo que, con mis hermanos, en Navidad por ejemplo, no pedíamos juguetes sino a Verne, a Salgarí y Dumas como presentes del  Niño Jesús. Pedíamos libros y más libros. Conocí a Shakespeare a los 13 años y mi abuelo me dio a los 14 una antología de Víctor Hugo. La biblioteca del abuelo era un iceberg en medio del desierto, era tremenda. Ahí, los  días domingos, él se sentaba con todos sus nietos para escuchar Fantasías dominicales, de Radio Caracas Radio, pero no solo escuchamos música clásica, sino además ópera y él nos hablaba de Verdi, Mozart, Bach y nos leía sus biografías, descubriendo mundos rítmicos asombrosos.
Me jubilaba con varios compañeritos de la Escuela Ambrosio Plaza y siempre aparecía “Pata de chivo”, un policía alto, flaco, con dientes salidos que nos agarraba en los pozos y nos llevaba a la prefectura. Ahora recuerdo la imagen y me parece magnifica: seis niños, mojados, con los bultos a la espalda, arreados por el policía entre sembradíos de cambur, repitiéndonos:
-Tienen que estudiar, carajitos, tienen que estudiar.
-Cuando estudie en el colegio Santo domingo Sabio y en el liceo San José de Los Teques, ambos regentados por los salesianos, me ocurrieron en ambos eventos algunos hechos que yo considero mágicos, porque mi puesto de estudio siempre estaba al lado de las bibliotecas del colegio y del liceo, es decir, estudiaba pero leía además algunos de los volúmenes de esas bibliotecas, como a Sweig y sus famosas biografías, Toimbee,   Diderot, y Bakunin, entre otros.Era un buen estudiante, tan bueno que distinguía la precariedad de mis profesores. Mis estudios se interrumpieron… no se compaginaban con los problemas económicos en la casa de mi madre y mis inquietudes. Lo cierto es que hacia 1964  adquirí de manera irrevocable la convicción de ser escritor.Desastre.Durante los cinco años siguientes soporte la marejada familiar de “escribe como un hobbie, pero prosigue tus estudios para que tengas una profesión”.
-Fue entonces cuando decido ser escritor sin profesión, sin tener la tonsura de un grado, muy seguro, de mi alma de escritor, pero no de dramaturgo, porque durante dios años escribí teatro sin saber que era dramaturgo. Escribí cerca de 15 o 20  obras referidas a los problemas de las comunidades marginales del distrito Sucre, ambiente en el cual me movía. Con mis obras provocaba manifestaciones, juntas comunales y grupos culturales. Eran obras dirigidas a conseguir algo. Después fue que me encontré como dramaturgo. Es decir me complique la vida, metí pasión, afecto, sensaciones y sexo.  Escribí obras con personajes carnalizados, con nervios y sangre.
-Cuando opté por abandonar los estudios  y asumirme como escritor, sabía que elegía un estadio de estudio diferenciado. Un tiempo de trabajo que pertenecía estrictamente a mi oficio. Allí estaba mi capacidad creadora. Una imaginación que me desbordaba y que durante años me mantuvo al filo de la locura. Pues imaginación es la facultad de construir mundos alternativos, guías posibles de hallazgo en medio de una realidad absolutamente fría  y especifica que, por lo regular, lo niega.
-Pero en esas primeros décadas de mi vida, y debo de contarlo, aquí, yo tuve participación activa en las turbulencias de  los años 60 y recuerdo que tenía actividades combativas y públicas, organizaba grupos y repartía octavillas contra el gobierno y apuntalaba los mítines, entre 1962 y 1964. Cierto día, en un autobús que rodaba por la caraqueñísima avenida Urdaneta, llevaba el original de  mi obra La muerte de Alfredo Gris. La sentía distinta, con personajes que arrancaban de una experiencia íntima. Tenía rasgos de mí. El autobús se detuvo. De pronto, me vi en medio de una de esas manifestaciones normales y reiterativas de aquellos tiempos. La policía intervino con disparos al aire y bombas lacrimógenas. Hombres y mujeres que corrían, estudiantes quemando vehículos y gritando consignas, la policía disparando contra todo bulto humano que se moviera, el tráfico bloqueado.
-En similares ocasiones anteriores yo permanecía en el lugar, participando o intentando participar de la manifestación, pero esa vez abandone el vehículo. Corrí por las calle laterales evadiendo los hombres-sabuesos y llorando por los gases. Y corría, no tanto por mí, sino por la obra. Me dio terror pensar que pudiera extraviarse, que fuese herido y las hojas manuscritas se esparcieran sobre el pavimento y  fueran pisoteadas. Corrí hasta una esquina segura, no tanto para salvarme yo, sino salvar el original. En esos momentos, refugiado en ese desconocido pasillo, entendí que era dramaturgo, no agitador ni narrador. Corrí cobarde para salvar de la muerte a mi Alfredo Gris y ese acto me mostró otras valentías. Allí fue cuando descubrí que era escritor, que era dramaturgo. Allí sacrifique la ideología por el arte. De esa época recuerdo que Franz Kafka enseña que quien conserva la facultad de ver la belleza no envejece. Y lo hice, por eso nunca envejecí.
Me desposé en Caracas a los 19 años, el 22 de noviembre de 1963, con Gladys Rodríguez, tras pedir permiso legal a  mi mamá Aura Salas, porque era menor de edad. Y ese mismo día por la tarde mataron a John F. Kennedy. Treinta años después recupere tal magnicidio con mi obra El asesinato múltiple como diversión pública.
-Para ese entonces, finales de aquel inolvidable 1963, Aníbal Guerrero, director de Cultura del Distrito Sucre, me pregunto:
-¿Sabes de teatro?
Le dije que sí, porque sabía. Conocía al dedillo los trágicos griegos, el Siglo de Oro Español, los autores isabelinos y muchas obras de dramaturgos latinoamericanos. Me nombró Director de Teatro de la Casa de la Cultura  y comencé organizar grupos de teatro en los barrios de Petare. Barriadas nacientes, donde aún el  polvo flotaba, infelices urbanismos sin agua, ni electricidad. Me sumergí en las  necesidades abrumadoras de una invasión que rehuía al campo…donde cultivar era un asunto miserable.
-Trabaje el entremés El mancebo que caso con mujer brava, de Cervantes, en versión de Casona. Cuando lo presenté, en una zona que ahora es La Urbina, recibimos una lluvia de tomates y piedras. Al mancebo, vestido de riguroso atuendo clásico, lo llamaban “Peter Pan marico”. No me detuve ante el desastre. Investigué fríamente el porqué de las piedras y los tomates: sencillamente no entendían al mancebo, ni su vestimenta, ni tampoco su rebuscado lenguaje y ademanes, etcétera. Al no entender, el público hizo su espectáculo: "Peter Pan marico" y participó activamente con piedras y tomates.
-Y conste que tan virulenta actitud antes los espectáculos equivocados no es privilegio único de las zonas marginales. No puedo olvidar que durante el estreno de Las lanzas coloradas, de Arturo Uslar Pietri, en versión escénica de Carlos Giménez, en el teatro Municipal de Caracas, con Lupita Ferrer de protagonista, les  arrojaron unos cuantos repollos y  rollos de papel higiénico en abundancia. Eso fue en 1974, durante un Festival Internacional de Teatro. Años más tarde, mi amigo Cosme Cortázar, me contó que todo aquello había un complot contra ese temible argentino que se estaba apoderando del teatro venezolano… ¡que sí se lo tomó y le dio un empujón histórico como movimiento social y cultural que cambio el quehacer artístico!
-El fracaso con el entremés de Cervantes me enseñó muchísimo. A partir de ahí fue cuando empecé a escribir teatro. Comencé con Primera inquisición, donde aparecían personajes del propio Petare, como  El ratón, un ex boxeador loco por los golpes recibidos en el cuadrilátero y los propinados por la policía; doña Ventura, una mujer con tres hijos que le habían levantado su rancho, resistiendo a las embestidas de la policía y la Guardia Nacional. En la trama se planteaban los problemas de la ausencia de agua potable y la luz eléctrica,  el cómo concebir el día siguiente, la angustia de la cotidianidad y la consecución  de los alimentos básicos. Cuando la estrenamos, en el barrio El Carmen, de Petare, el silencio era absoluto, la risa acompañaba a los personajes conocidos, la furia marcaba el final de las acciones.
-Ahí, con esa obra simple, donde lo fundamental era comunicarse con la gente, fue cuando entendí que el teatro era una necesidad social, tan importante como el sueño o la alimentación. Este precepto me lo alimentó Francisco D`Antonio, el notable investigador de los pintores ingenuos venezolanos, quien unido a la parafernalia marxista, grabo señales definitivas en mis obras.
-Durante los 12 años siguientes, exploré el ámbito del desarraigo en muchas de sus vertientes. Fueron las etapas en que se formó el MAS y el Partido Comunista de Venezuela se reducía a ojos vista. Conocí a Leonardo Azparren  Giménez y Herman Lejter. Ambos ejercieron influencias capitales en mi trabajo. Leonardo se esmeraba en educarme como dramaturgo. En Barquisimeto, en cierta oportunidad, le dijo bromeando en un desayuno a un periodista de El impulso, luego de una noche en vela:
-Rodolfo es mi dramaturgo.
Y me pareció bien. Acertado y veraz. Las recomendaciones de Leonardo sobre lenguaje, elipsis, temas, estructuras, modificaron totalmente mis modelos creadores. Y otro tanto hizo Lejter quien, para el momento, era una de las estrellas del teatro venezolano y, con paciencia de rabino, leyó mis obras y las discutimos, en los jardines de la Facultad de Veterinaria de Maracay, o en los cafetines de la caraqueña UCV.
-Rodolfo, te metes mucho con el sexo en tus obras, me dijo un día en el cafetín de Medicina.
-¿Sí?
-Coño, sí, demasiado. Uno no sabe si se está montando un burdel o una obra de teatro.
-Por aquel entonces, yo estaba notablemente influenciado por Freud, Basaglia, la pornografía y Henry Miller, y por eso le riposté: Si la gente supiera tirar viviría mejor. ¿No te parece?
-Coño, monta una comuna entonces donde la  gente aprenda a tirar. Pero en un escenario venezolano no puedes situar a  un actor mamándole la  teta a una actriz. Vete a los teatros eróticos de Amsterdam que allá tendrás un éxito resonante.
-La verdad es que el sexo en varias de mis obras era un tanto excesivo. Capturé la sugerencia de Herman y disminuí los valores eróticos en los textosEn esa época asomaron mis cualidades detectivescas: intuir la verdad del hecho. La guía secuencial de asesinatos, infidelidades, traiciones, corrupciones que, al final, no lo eran tanto. Hasta más o menos, 1985, sostenía en eventos sociales y ante las protesta general de los contertulios, que los humanos realmente no éramos pecadores. No éramos malos. La mayoría solo realizábamos vergüenzas, satisfacciones de ciertas hormonas indetenibles. Hasta los crímenes más detestables poseían una secuencia de eventos que, de cierta animal manera, los justificaban.
-El infierno es el lugar más solitario que existe, pregonaba.
-Y en una etapa de 12 años, trabaje obras nacidas de sucesos, dando una versión distinta. Los criminales siempre se me confesaban inocentes. Cuando conversaba con los familiares de las victimas siempre eran irremediablemente víctimas y siempre indicaban, inconscientemente, la puerta tremebunda, la humillación que conducía al crimen. Luego de tantos años de transitar por los peores estadios de la condición humana: asesinos, putas, chulos, gais proxenetas, narcotraficantes, políticos corruptos, que son una reiteración cuando uno se refiere a los políticos, fue cuando encontré la guía de la aventura.
-En esos 12 años me olvidé de Dios y, afortunadamente, Dios no se olvidó de mí. Estaba totalmente marxistalizado. Manejaba la imaginación de acuerdo al latido del mundo y por fortuna siempre fallé. Jamás logre entrar en el realismo socialista. El animadorHistorias de cerro arribaLa empresa perdona un momento de locura, y otras obras más fueron escritas con Dios allende las fronteras y tratando de describir el mundo de manera coherente y nunca pude.
-Recuerdo que para ese entonces yo estaba muy vinculado al medio psiquiátrico y dirigía un taller de expresión y lenguaje en una comunidad terapéutica durante cuatro años; en ella se aplicaban las más recientes técnicas del campo psiquiátrico. Hubo un episodio real: un obrero que se accidentó y arremetió contra las máquinas de la empresa en que había trabajado; luego el mismo ingresó a tratarse en aquella comunidad, y esto me proporcionó una idea global de la cual nació La empresa perdona un momento de locura.
-Para gestar la obra realicé dos procesos simultáneos y convergentes: uno documental y otro testimonial. En el primero me sumergí en el estudio de la psicología industrial como ciencia que intenta ejercer una función de dominación sobre el obrero concreto. Luego investigue el caso real, verdaderamente ocurrido, así como otros casos similares de otros obreros, y sus experiencias con la aplicación de la psicología industrial. Fui de lo general a lo individual, de la psicología industrial aplicada, no solo en Venezuela, sino aun en sociedades altamente desarrolladas, como el Japón, al caso humano vivo, para volver a lo general.
-Sobre el psicoanálisis y la psiquiatría que aparecen en La empresa perdona un momento de locura debo subrayar son ciencias utilizadas como instrumentos de dominación. La  ciencia aplicada, la publicidad por ejemplo, está en función de un proceso de dominación y transculturización, pero no es necesariamente así, y en nuestras manos la ciencia puede y debe ser un instrumento de, liberación, en un nuevo orden del mundo. Luego del descubrimiento de América el mayor descubrimiento fue el del inconsciente.
-También en esa etapa entendí que una obra de arte posee sus propias leyes. Algo separado del mundo que se le integra, pero posee su peculiar geometría, arquitectura, respiración, gravedad. El ser humano puede ser un animal y lo demuestra cada día, pero también momento a momento respira estética y quiere ser bueno. Siempre seremos así.

miércoles, noviembre 06, 2019

Teatro y títeres para los caraqueños

Teatro para todos los gustos.
El conocido teatrero Alberto Ravara anuncia  y declara que su empresa cultural IIAVE-Teatro de los Invisibles realiza su XIX Festival  de Teatro y Títeres en las comunidades de Caracas 2019, el cual se adelanta desde 2 al 26 de noviembre. Unos 17 grupos teatrales de Caracas y el interior del país materializarán en  comunidades y salas convencionales de la capital venezolana toda una extensa programación que incluye 41 presentaciones de teatro, títeres, danza, arte corporal, estatuas vivientes y circo para niños y adultos; un conversatorio “El teatro: Otros encuentros posibles”, cinco talleres de formación profesional y el encuentro de artistas, cultores, público y comunidad en general. "También fuimos anfitriones el sábado 2 de noviembre del Encuentro Poético del Sur, con participación de poetas de: Argentina, España, Colombia, Puerto Rico y Venezuela", comenta.   
El Instituto de Investigaciones para el Desarrollo del Arte en Venezuela (IIAVE)  ejecutará  su XIX Muestra de Teatro y Títeres en las Comunidades de Caracas, la cual es una plataforma independiente para contribuir a consolidar un canal de expresión para mostrar el trabajo artístico de nuestros creadores profesionales y emergentes, 43 presentaciones artístico-teatrales, a cargo de 17 grupos del interior del país y caraqueños, quienes tendrán la oportunidad de intercambiar experiencias y saberes sobre el nuevo teatro, y brindar a la comunidad un gran espectáculo escénico que contribuya a la edificación del nuevo paradigma de creación y relación con el hecho cultural. En esta edición  han comprometido su participación agrupaciones de Caracas, Miranda, Aragua, Carabobo, Portuguesa, Anzoátegui y Barinas.
En escuelas, hospitales, centros comunitarios, urbanismos, salas de teatro y espacio IIAVE,en el pentahouse del edificio Tejar, de Parque Central, se realizará el encuentro con  las 43 funciones de teatro, danza, títeres, circo, poesía y estatuas vivientes. En el marco de esta convocatoria también se ofrecerán cinco talleres de formación, el conversatorio “El teatro: Otros encuentros posibles”, charlas, foros con comunidad y crítica especializada.
El Instituto de Investigaciones para el desarrollo del Arte en Venezuela (IIAVE)  es Caracas y del interior del país. Ha producido 18 ediciones anteriores del festival de teatro y títeres en Caracas, dos ediciones del evento en las comunidades del estado Vargas y una  muestra del festival en Ciudad Caribia. Siendo uno de los más activos promotores culturales del teatro profesional y comunitario, ha sido propulsor de investigaciones sobre la evolución del teatro y las formas de expresión, así como la interacción con diferentes técnicas y disciplinas artísticas, se puede decir de Ravara.
Cabe destacar que todas estas actividades se ofrecen al público en general con entrada libre y gratuita. "Somos de la firme convicción de que los artistas y la sociedad podemos desarrollar un teatro con o sin apoyo del estado o de la empresa privada. El no mezclar saberes y creación con dinero puede ocasionar dificultades pero proporciona un sentido de libertad responsable sin igual. ¡A intercambiar saberes!, ¡dispongámonos a compartir el fruto de nuestra creación. Las palabras sobran, pongamos lo mejor de nosotros para lograr las metas y objetivos!, arriba el telón".


martes, noviembre 05, 2019

Nueva generación de actores

Jorge Cogollo.
La Compañía Nacional de Teatro (CNT) comenzó hace 35 años a convertirse en un elemento vital dentro de la cultura, en un punto de referencia innegable para aquellos historiadores del quehacer artístico venezolano. Y todo tuvo su origen en una serie de hombres y mujeres quienes pusieron en práctica los dictados del decreto No. 133, del 22 de mayo de 1984, el cual en sus artículos 1 y 4 consignó que la nueva institución tenía por objetivo apoyar la labor de los profesionales que han contribuido al desarrollo del teatro venezolano, así como a propiciar la promoción y capacitación de los nuevos valores, y que su repertorio debería incluir las mejores obras del teatro venezolano e internacional  para el disfrute del público de todo el país; un decreto siguiente, el 134, designó a Isaac Chocrón, director general de la Compañía Nacional de Teatro. Un gran desafío había comenzado y el mismo se mantiene hasta ahora, correspondiéndole  a Carlos Arroyo impulsarlo.
Y como las normas son ley, pues, con la pieza Mercdonalds, de Jorge Cogollo, una nueva cohorte de jóvenes, dirigidos  por  Marisol Martínez , se presentan en el teatro Alberto de Paz y Mateos, sede artística de la actual CNT, de jueves a domingo, a las 4PM. Los integrantes de ese Laboratorio de Creación Teatral 2019, bajo la conducción de Marisol Martínez, son Klaus Yánez, David Vincenti, Nella Alfonso, Jean Brito, Brenda Guerrero, Dervis Benarés, Gil J. Osorio y Kleiber Rodríguez,
  Y ahora es, gracias a la inconclusa obra creativa y gerencial del teatrero Carlos Giménez, la cual sigue gravitando positivamente, a 26 años de su salida hacia el infinito, en esta segunda década del siglo XXI. No todo se ha perdido en ese carnaval de estúpidos egoísmos donde todos participamos. Hay artistas que se formaron y ahora por sus propios méritos y sacrificios reclaman su puesto en el desarrollo de las sufridas artes escénicas venezolanas. Es el caso del artista múltiple Jorge Cogollo (Caracas, 1986), a quien el pasado viernes 1 de noviembre le estrenaron su texto Mercdonalds.
 Cogollo, a quien conocimos y ponderamos cuando era el actor  protagonista de históricos espectáculos infantiles como Oliverio y Simón, vive ahora en Ciudad de México, y desde allá nos cuenta que ingresó al programa social Niños Actores de Venezuela cuando tenía ocho años, dirigido por Roberto Stopello. “Esas fueron mis primeras experiencias teatrales.  Siguiendo con el TNJV y Unearte. He participado en festivales internacionales en Chile, Argentina y Colombia.  En el 2013 me fui Argentina a seguir investigando sobre la escritura teatral.  He recibido múltiples  reconocimientos. No soy, pues, un desconocido”.
Puntualiza que actualmente vive y mora en urbe mexicana, “con esto de la crisis sólo queda viajar y aprender cosas nuevas. Comparto   con la venezolana Gennys Pérez, otra dramaturgia amiga, e intercambiamos saberes diarios en este breve tiempo que tengo de este lado. Estuve en Argentina cuatro años (quizás vuelva a Buenos Aires), de los cuales dos estuve sacando la maestría de Dramaturgia, estoy en esa lucha con la tesis, pero siendo migrante es tan difícil; mi proyecto de tesis tiene que ver con las lecturas de la mitología en la posmodernidad, a paso lento pero se avanza”.
“He sobrevivido, porque siempre se puede leer y escribir algo aunque se tengan los huesos rotos de las largas jornadas que suelen tener los bares porteños. Aquí en México estoy dando clases en una escuela primaria, es otra experiencia y a veces trabajo en un bar de un amigo español. Con Gennys inventamos una salita chiquitita que llamamos Teatro del bunker, donde entran 15 personas; la estrenamos con su pieza Tequila y ron. La experiencia fue muy linda, por la cercanía con los espectadores. En cuatro años fuera he podido viajar un poco: México, Argentina, España e Italia, siempre visitando amigos, como una especie de oxígeno y recordatorio del país donde pertenezco. Ojo no viajo como burgués, viajo de puyita en puyita, con amigos, trabajando en un bar para pagar el próximo avión ja ja ja. He sido feliz, por supuesto”.
“Conviví con una chica argentina quien le gustaban las chicas, con ella viajé a España y bueno…se dieron un montón de experiencias. Compartí sus luchas, sus frustraciones, sus amores, todo y se convirtió en mi hermana.  Creo que ella, más el testimonio de algunos amigos sobre la maternidad, hizo ese texto que se llama Sólo un instante.  Es el resultado de ese viaje en que ando, y de esa convivencia; ella me pedía que la acompañara a las marchas del orgullo gay, evento que nunca había ido, y pude verlo en España y en Buenos Aires, una fiesta distinta, fuerte, que no se calla: Pude escuchar frente a frente esa pelea....recuerdo verla llorar cuando en el desfile de Barcelona  había una parte que  decía algo así como familias de la diversidad, no lo recuerdo bien pero eran las parejas que habían adoptado, caminaban con orgullo al lado de sus hijos, mi amiga Inés  se puso a llorar, y  en ese momento mi cabeza entendió tantas cosas. Fue como en mitología, descubrir la epifanía, descubrir lo bello, lo hermoso y la verdad en sólo un instante. Cuando la obra empezó a presentarse como imagen Recuerdo que el mapa ruta de la obra, lo anote en una servilleta de algún cliente para no olvidarlo, y   en la mañana se fue armando. Creo que viajar te rompe la cabeza y te hace descubrir un poco más este mundo en que andamos y actuamos”.
“Amigo Moreno-Uribe, no tengo twitter, pero siempre leo tu blog (elespectadorvenezolano.blogspot.com), porque vos, junto a Carlitos Herrera, que ya no está entre nosotros, son la memoria del teatro venezolano de las últimas décadas, cada obra, cada lugar, está retratado en sus páginas, y bueno aunque uno esté lejos siempre expía un poco lo que pasa en su teatro, es casi un deber.  De este lado se lloran las pérdidas del teatro, así como también se aplauden sus aciertos, un abrazo”
Cogollo subraya que tiene otras tres piezas breves sobre la migración venezolana, y “una de ellas es una pareja gay que tiene Sida, uno de los hombres está fuera del país y tiene los medicamentos, el otro se queda en Venezuela. Y a partir de allí se empieza a tener una dura relación. Es una obra en construcción pero estando tan lejos, aun se quedará en el baúl del computador, a medida que el pasa el tiempo afuera, se hace más difícil relacionarse con los grupos, creo que hacen falta esos proyectos como el piquete que le permitía a los dramaturgos no perder contacto directo con los grupos teatrales, porque al fin el pulmón del teatro son los grupos Siempre se le recuerda como la memoria del teatro”.
Añade que "estoy eligiendo entre dos proyectos de mi autoría, uno se llama Ciudades, que son  tres venezolanos  conversando por internet y cada uno habla de la imposibilidad que tiene para encontrarse, uno de ellos se encuentra en México, otro en Alemania y otro en Venezuela. La otra es un Ulises, que llamamos Los migrantes también aman, con una Penélope que espera y un guerrero que se debate en cuál es el momento de regresar. Con un amigo residenciado en Miami estamos viendo la posibilidad de trabajar en una versión de La hora menguada  de Rómulo Gallegos, traerla a una ciudad cerca del mar, inventando dos mujeres que esperan siempre en el mismo día, que construyen siempre la noche de fin de año. Y siempre con los grupos teatrales de Venezuela, tratar de no perder contacto: Jennifer Morales trabaja en una obra que hasta ahora se llama Una comedia menor. Es un rockero que ha pasado ya la edad famosa de los 27 años y se niega a dejar el sueño de la música para entregarse al mundo real”
Aquí en Caracas hay que registrar a Mercdonalds, donde muchachos y muchachas sueñan en hacer la película que los consagrará, pero al mismo tiempo deciden emigrar  y así que sus vidas se consumen en esos dos planos, los cuales materializan en escena.
 El montaje caraqueño está  en avanzado proceso y ahí, desde ahora, destacan los roles femeninos, mientras los actores buscan mejorar sus voces y sus  personajes.Habrá que volverlos a ver para constatar que han superado los escollos naturales de quienes recién empiezan.

viernes, noviembre 01, 2019

Epifanía del cangrejo se verá en Caracas


Reinaldo Montero,autor cubano.
Gracias a la periodista, dramaturga y directora Virginia Aponte, quien lidera a grupo Agoteatro, muy estrechamente vinculado a las actividades culturales de la UCAB, se estrena  en Caracas, hacia la primera semana de diciembre, la pieza Epifanía del cangrejo, del autor cubano Reinado Montero (Cienfuegos, 15 de abril de 1952) quien obtuvo el Premio Teatro Jardíel Poncela 2018 quien es entregado por la fundación española SGAE. 
El montaje caraqueño tendrá a los actores Miguel Abreu, Emily Arias y Carlos Neira. Sus funciones están fijadas para el 4 y el 5 de diciembre, a las 7 PM, en el espacio Alterno del Trasnocho Cultural de la capital venezolana. 
Sobre Virginia Aponte, cubana de nacimiento y venezolana de corazón, hay que subrayar que tiene bien ganado un sitial de honor en la historia del teatro criollo, especialmente por su labor constante y consecuente en la Universidad Católica Andrés Bello durante más de 40 años.  
Reinaldo Montero dijo sentirse afortunado por recibir este galardón, que es 'uno de los referentes más estables y prestigiosos en el panorama de la dramaturgia contemporánea de esta parte del mundo'.
El escritor, quien ganó el Premio Casa por su libro de cuentos Donjuanes (1986), conquistó el lauro con el texto El sueño del amor produce monstruos, que será publicada en la Colección Teatro autor de la institución. Según indica el boletín, la obra evoca el Capricho número 43, un grabado de la serie del pintor español Francisco de Goya (1746-1828) y fue seleccionado de un total de 165 trabajos presentados a concurso.
Licenciado en Filología por la Universidad de La Habana, Reinaldo Montero es reconocido también por su trabajo como narrador, dramaturgo, guionista de cine y asesor teatral. 
Es autor de una treintena de libros y una docena de obras teatrales, que recibieron numerosos reconocimientos entre los que destacan el premio Juan Rulfo (1996), el Fray Luis de León (2007), el Alejo Carpentier (2005) y cuatro premios nacionales de la crítica en Cuba (2009, 2006, 2002 y 1997).
Por su exitosa trayectoria en el mundo de las letras , Montero fue reconocido, además, como miembro de número en la Academia Cubana de la Lengua. No hay que olvidar que el Premio SGAE de Teatro Jardíel Poncela se convoca desde hace 27 años con el objetivo de fomentar la creación de nuevos textos dramáticos y ahora reivindica la figura del dramaturgo. 



"Blanco" sigue en los escenarios de América

Pablo García Gámez

Este viernes 1 y hasta el 17 de noviembre estreno Blanco en Lima producida por Walter Robert Durán de Reteatrando Teatro con las actuaciones de Alberto Vidarte, Eduardo Bazán y Edgard Linares dirigidos por Gabriel Rossel.  Por cierto, que ya la función de estreno está abarrotada.  Es la segunda vez que Reteatrando presenta una pieza mía; en 2018 estrenaron Noche tan linda que me dejó impactado por el talento y la investigación que hicieron sobre la obra y su contexto, nos dice,via Internet y desde Nueva York,el venezolano Pablo García Gámez
 "Con Blanco sucede que, luego de doce años vuelve a escena revisando diversos aspectos de la xenofobia.  El texto deconstruye a dos miembros del ejército del reino más hermoso del mundo bajo una perspectiva queer llevando a discusión conceptos como colonización, lo arbitrario de imposición de conductas por muy buenas intenciones que haya, la definición occidental de la belleza y otros tópicos.  Es un grito paródico a hechos denigrantes que han causado horror como tener niños en jaulas o la desaparición de personas sin documentos en la frontera.  En lo personal, es una oportunidad única y extraordinaria de dialogar con los espectadores peruanos. Como autor independiente, brinco para que se representen mis textos.   Un proyecto que tengo para el próximo año es participar en FuerzaFest, el festival LGBTQ latino que se realiza en la ciudad con un texto de personajes trans, texto sencillo y complejo por la naturaleza misma de los personajes". 
 "Por otra parte, la antología Teatro Latino: Nuevas obras de los Estados Unidos salió publicada a comienzos de octubre.  En la selección está Olvidadas que en Caracas leyeran mis ídolas Aura Rivas y Francis Rueda.  En el orden académico, este mes presento una conferencia sobre teatro hispano en Stony Brook, Long Island, la universidad donde ahora trabajo.  Por otra parte, el catedrático granadino Antonio César Morón está realizando una investigación en la que incluye piezas mías cuya temática es el choque que ocasiona el proceso migratorio latino en Estados Unidos".
 ¿Cuantas obras tiene lista  para el escenario?
 He escrito alrededor de 40 piezas.  Están listas.  Como comento arriba, tengo que ser mi promotor (¡Pobres piezas, un promotor como yo!), pero me he dado este semestre para adaptarme a la universidad donde ahora trabajo.  El proceso de adaptación colisionó con una idea sobre un texto; colisionó porque cuando viene la idea no me gusta dejarla escapar y ando entre preparar lecciones, clases y escribir diálogos.  Es sobre un personaje de naturaleza hibrida y compleja, personaje con una visión particular del mundo y que ‘descubrí’ en Caracas.
  ¿Que ha pasado con su vida?  
Mi vida es la de un tipo que escribe teatro, que tiene que dar clases, atento a lo que pasa en su país.  Nada del otro mundo, una vida normalota. 
 ¿Esta concursando en Apacuana?
Me hubiera gustado participar.  Es una plataforma que hay que celebrar y apoyar.  Pero entre la universidad y la pieza que estoy desarrollando no me fue posible revisar un texto que está en borrador para enviar.









martes, octubre 29, 2019

Simón Rodriguez festejó 250 años de su natalicio en Caracas

Aníbal Grunn encarna a Simón Rodríguez,

Ayer, 28 de octubre, en Venezuela se le recordó y se lo materializo teatralmente. A las 2:30PM lo mostró en el escenario de la sala Anna Julia Rojas, y a las 6PM, en cadena nacional de radio y televisión, desde el Palacio de Miraflores,  se hizo lo mismo bajo la batuta del Jefe de Estado, Nicolás  Maduro Moros, y se le homenajeó en nombre de nuestra patria y de toda la gente agradecida de otras repúblicas como Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú.
El espectáculo Robinson en la casa de Asterión, de Tomás Jurado Zabala, con las actuaciones de Aníbal Grunn y Wilfredo Peraza y la dirección general de Carlos Arroyo, producido ahora por la Compañía Nacional de Teatro,  logró hacer vivo el pensamiento del maestro de América, Simón Rodríguez, padre intelectual  de Simón Bolívar, porque sin él la saga latinoamericana habría sido otra.
Sucede, o transcurre en el momento exacto en que Simón Rodríguez muere en Amotape, Perú y se enfrenta, en ese espacio que existe entre el cielo y el infierno, a purgar sus culpas enfrentado a su propio ser, encarnado en la figura del minotauro. Es una refinada obra que rescata el pensamiento filosófico, educador y político de la figura más controversial en la historia de América. Su pensamiento se hace vivo y se vuelve actual, vigente.
Robinson en la casa de Asterión, producción de la Compañía Regional de Portuguesa, reivindica a Simón Rodríguez y lo exalta como lo que fue: un gran pensador, revolucionario que desafió a toda la naciente sociedad latinoamericana al desarrollar y poner en práctica, arriesgando hasta su vida misma, por su original concepción- bajo la influencia de Jean Jacques Rousseau- lo que deseaba: educar a las nuevas naciones liberadas del yugo español por la espada de Bolívar y sus generales. Educación para derrumbar la herencia colonial y formar auténticos ciudadanos republicanos como seres del conocimiento y expertos en diversos oficios.
Jurado Zavala ficciona y combina al mitológico Asterión, según el cuento de Jorge Luis Borges, con las peripecias existenciales  del brillante intelectual (Caracas, 28 de octubre de 1769/Amotape, Perú, 28 de febrero de 1854), e invita al espectador a revisar sus conocimientos y análisis sobre quien “enseñaba divirtiendo”.
El espectáculo, creado en Guanare, durante la temporada de 2016, se desarrolla en un espacio vacío y sobre un piso que reproduce, con líneas blancas, al laberinto del minotauro de Creta, donde irrumpe Robinson para enfrentarse con el Asterión (hombre con cabeza de toro, el fantástico minotauro), momentos antes de morir y drenar sus fracasos y las culpas de quienes a lo largo de su vida tuvieron que ver con la ruina de los mismos, con el mariscal Sucre a la cabeza. 
Gracias a la concepción minimalista del montaje y la desenfadada actuación de Aníbal y Wilfredo, lo vemos desafiar a quienes lo acusaron de ladrón, de hereje, de promiscuo, cuando su objetivo era educar y crear hombres libres para formar verdaderas repúblicas en la América española. Al final se da cuenta que su salvación está en sus escritos que leyó tantas veces y que nadie supo comprender. Logra demostrar una vez más que, el hombre es grande y trasciende en la historia y el tiempo por sus pensamientos y   sus saberes.
La saga y el legado de Simón Rodríguez o Samuel Robinson no se perdieron, estamos seguros, en los largos y angustiosos 200 años de historia de esta república. Es una referencia obligatoria en todo lo referente a la educación de la sociedad y es por eso que en Caracas, hacia octubre de 1971, se fundó la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez y en más reciente fecha se creó la Misión Robinson, un programa social del gobierno nacional durante la presidencia del comandante Hugo Chávez.
 Robinson en la casa de Asterión sucede en el momento exacto en que Simón Rodríguez o Samuel Robinson (nombre que usa tras la ruina de la conspiración de Gual y España, 1797), muere en Amotape, Perú y se enfrenta, en ese espacio que existe entre el cielo y el infierno, a purgar sus culpas enfrentado a su propio ser, encarnado en la figura del Minotauro. Es una obra que rescata el pensamiento filosófico, educador y político de la figura más controversial en la historia de América. Su pensamiento se hace vivo y se vuelve actual, vigente.
Jurado Zavala ficciona y combina al mitológico Asterión, según el cuento de Jorge Luis Borges, con las peripecias del brillante intelectual (Caracas, 28 de octubre de 1769/Amotape, Perú, 28 de febrero de 1854), e invita al espectador a revisar sus conocimientos sobre quien “enseñaba divirtiendo”.
Robinson en la casa de Asterión reivindica a Simón Rodríguez y lo exalta como lo que fue: gran pensador, revolucionario que desafió a toda la naciente sociedad latinoamericana al desarrollar y poner en práctica, arriesgando hasta su vida misma, por su original concepción- bajo la influencia de Jean Jacques Rousseau- lo que deseaba: educar a las nuevas naciones liberadas del yugo español por la espada de Bolívar y sus generales.
Educación para derrumbar la herencia colonial y formar auténticos ciudadanos republicanos como seres del conocimiento y expertos en diversos oficios fue lo que predico aquel extraordinario hombre.
El espectáculo, creado en Guanare, se desarrolla en un espacio vacío y sobre un piso que reproduce, con líneas blancas, al laberinto del minotauro de Creta, donde irrumpe Robinson para enfrentarse con el Asterión (hombre con cabeza de toro, un minotauro fantástico), momentos antes de morir y drenar sus fracasos y las culpas de quienes a lo largo de su vida tuvieron que ver con la ruina de los mismos, con el mariscal Sucre a la cabeza. 
Gracias a la concepción minimalista del montaje y la desenfadada actuación de Aníbal   y Wilfredo, lo vemos desafiar a quienes lo acusaron de ladrón, de hereje, de promiscuo, cuando su objetivo era educar y crear hombres libres para formar verdaderas repúblicas en la América española. Al final se da cuenta que su salvación está en sus escritos que leyó tantas veces y que nadie supo comprender. Logra demostrar una vez más que, el hombre es grande y trasciende en la historia y el tiempo por sus pensamientos y   sus saberes.
La saga y el legado de Simón Rodríguez o Samuel Robinson no se perdieron en los largos y angustiosos 200 años de historia de esta república. Es una referencia obligatoria en todo lo referente a la educación de la sociedad y es por eso que en Caracas, hacia octubre de 1971, se fundó la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez y en más reciente fecha se creó la Misión Robinson, un programa social del gobierno nacional durante la presidencia del comandante Hugo Chávez.
LABERINTO DEL MINOTAURO
Para algunos críticos, gracias a Jurado Zavala hay en la escena teatral un paralelismo entre Simón Rodríguez o Samuel Robinson y el minotauro Asterión, personajes separados por el tiempo y las culturas, pero amalgamados en el mismo devenir, para relatarnos en una especie de delirum tremens el tránsito de Samuel Robinson, ya liberado y convertido otra vez en Simón Rodríguez.  
Ahí el dramaturgo lo recrea en el instante final de la vida de Rodríguez y lo traslada al famoso laberinto de Creta, lugar de destierro del minotauro Asterión y en el cual ambos se encuentran en una especie de ritual simbólico que atraviesa la vida entera del maestro del Libertador y lo lleva al encuentro con sus demonios personales para acabar liberado de culpas. ¿Acaso no es la vida misma el laberinto y el minotauro un reflejo de nuestra propia oscuridad,  grita el maestro y mentor del Genio de América, hablando así de una realidad que después de 200 años sigue  tan vigente  que dan la impresión que el tiempo no ha transcurrido.
Este Robinson en la casa de Asterión es una obra concebida no para públicos exigentes, en la forma banal del espectáculo, como tal, sino en un producto teatral de contenido exigente frente a sus espectadores. No es un texto complaciente en ningún sentido y ese quizás sea el argumento mayor peso en estos tiempos oscuros en los cuales requerimos de artistas capaces de provocar reflexiones, de tentarnos al ejercicio del pensamiento crítico.
Este espectáculo, que se exhibe desde la temporada de 2016, en varias ciudades venezolanas y latinoamericanas, tuvo  una única presentación ayer 28 de octubre en la sala de Anna Julia Rojas de Unearte, y que se perdone la reiteración.
¡Creemos que hay Simón Rodríguez o Samuel Robinson para muchas décadas más!



lunes, octubre 28, 2019

Animales políticos a la venezolana

Dos actores de postín.

 Sin lugar a dudas que el militar y político Isaías Medina Angarita (San Cristóbal,6 de julio de 1897/Caracas,15 de septiembre de 1953)  se merecía una pieza teatral  para pulsar su condición humana y sus aportes a la historia política venezolana, después de la cual deberá  suscitarse  una mayor investigación sobre el periplo existencial de ese venezolano y todo lo que desencadenó.
 Lo decimos porque el enamoró a Estrella Serfati de Chocrón (la madre de Isaac), con quien tuvo dos descendientes,a quienes reconoció y les dio su apellido, y  después fungió como Presidente de la República  desde 1941 hasta 1945. A pesar de que había sido elegido para el período 1941-1946 no terminó su mandato presidencial, ya que fue derrocado por un Golpe de Estado  perpetrado por un sector del ejército, alentado y aliado con dirigentes y militantes del naciente partido Acción Democrática, con Rómulo Betancourt en primera fila. El gobernante tuvo tiempo para  modernizar al Estado, introduciendo audaces reformas, las que convirtieron a Venezuela en una república moderna y plenamente integrada al siglo XX. Eso no se le puede negar.
Y es por eso que ahora aplaudimos el estreno y la temporada de Animal político, un extraordinario momento de Jesús  Farías, con los destacados actores Juan Carlos Ogando y Germán Anzola, dirigidos equilibradamente por Rafael Barazarte y producida  muy profesionalmente por Douglas Palumbo, la cual se presenta en el espacio Alterno del Trasnocho Cultural.
 Este texto Animal político, un extraordinario momento es un  severo encuentro entre Medina Angarita y Laureano Vallenilla Lanz Planchart (París el 6 de agosto de 1912/París, 1975) precisamente en un frío día de enero de 1947, en el Central Park de Nueva York, cuando el joven político ha sido llamado por los militares para que los asesore en el nuevo gobierno que sustituirá a Rómulo Gallegos.
 No hay que ser un versado especialista en la historia política venezolana para reconocer que el autor Farías ha hilvanado muy bien los hechos reales o históricos con  la ficción,  para crear así estos personajes que soportan una fría mañana  y se reaniman tomando coñac con ponsigué  mientras analizan lo que se puede hacer  en Venezuela con el nuevo régimen que se gesta, presidido por el general Marcos Pérez Jiménez.
Incluso en medio de revelaciones personales entablarán una conversación sobre lo que consideran que es la idiosincrasia del venezolano y exclaman que “el venezolano es flojo. Bueno, poco comprometido con el país”.
Queda muy claro que Medina Angarita sí estaba con el régimen castrense que se avecinaba  y hasta advierte que no puede de regresar a Caracas porque su salud no se lo permitía, cosa que resultó ser cierta.Laureano Vallenilla Lanz-Planchart, según la historia, fue “la eminencia gris” del gobierno de Pérez Jiménez y salió por la presión de los militares que provocaron el Golpe de Estado del 23 de enero de 1958.
Más allá del discurso político que puede resultar fastidioso para los no interesados, hay que resaltar el pulcro ritual de este par de comediante, dos auténticos señores conversadores que si  creían que su país se merecía lo mejor y por eso ellos lo propiciaron.
La reacción del público fue notable, pues se vio una clase auténtica sobre las maquiavélicas tramas que usan todos los políticos  para perpetuarse en sus cargos y además se manifiesta  la complicidad de Medina Angarita para sacar del Palacio de Miraflores  a Betancourt y toda su corte. La historia que vino después ya es suficientemente conocida por las actuales generaciones y además vividas: elecciones, 40 años de democracia representativa  y el actual experimento  sociopolítico  que instauró Chávez  y su continuidad con Nicolás Maduro.
Ojala que se realicen foros o conferencias sobre ese proceso del ascenso de los militares al poder en aquellos años 40.