La organización sin fines de lucro Espacio Anna Frank presentará gratuitamente el sábado 25 de enero a partir de las 5:30 de la tarde en la Concha Acústica de Bello Monte, el largometraje Quién escribirá nuestra historia, que narra la organización de un archivo secreto y clandestino en el Gueto de Varsovia desde noviembre de 1940, organizado por el historiador Emanuel Ringelblum, con un grupo de intelectuales de distintos ámbitos políticos, ideológicos, religiosos con el fin de preservar, en forma escrita, la vida en el Gueto de Varsovia y el sufrimiento de sus habitantes. El archivo recoge opiniones de rabinos, periodistas, filósofos, jóvenes, niños, maestros, en fin todas las representaciones de la sociedad, en documentos como monografías, cartas, documentos, periódicos, diarios y dibujos. Emanuel Ringelblum entendió que el destino final de las 450,000 personas hacinadas en el Gueto de Varsovia era la muerte, de ahí la necesidad de escribir la historia de la vida allí, en un importante acto de valentía moral.
Cabe destacar que Quién escribirá nuestra historia también llegará a los cines. El domingo 26 de enero se realizará la proyección de la cinta en 21 salas seleccionadas de los circuitos Cines Unidos y Cinex, ubicadas en 13 estados del país, todas a las 2 pm, también con entrada gratuita para un público adulto..
Quién escribirá nuestra historia responde a la programación “In Memoriam 2020” de Espacio Anna Frank, en el marco de la Resolución 60/7 de la Organización de las Naciones Unidas, que designó el 27 de enero como Día Internacional de la Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto. De esta forma, la ONG contribuye a que no se olvide lo ocurrido, como un mensaje permanente que se transmite desde hace más de once años. Esta vez participan como patrocinantes las embajadas de Alemania, Italia, Reino de los Países Bajos, Francia, España, Suiza y Polonia y como aliados: el Comité Venezolano de YadVashem,la Alcaldía de Baruta, la Concha Acústica de Bello Monte, la empresa distribuidora de películas Blancica, los circuitos de cine: Cinex, Cines Unidos y Circuito Gran Cine, por medio de su Fundación Hacer Cine, así como el Circuito Unión Radio. Ringelblum y sus compañeros decidieron derrotar las mentiras y propaganda nazis, no con armas y puños, sino con lápiz y papel. La verdad pudo sobrevivir a la guerra. El archivo fue enterrado en tres partes, sólo 5 personas sabían la ubicación y únicamente 2 de ellas sobrevivieron al Holocausto o la Shoá. Dos partes del archivo fueron rescatadas después de la Guerra. La tercera parte no ha sido encontrada. Su importancia, según los historiadores, es la veracidad de los hechos narrados, la calidad del material enterrado, lo inédito de las historias. Escrita y dirigida por Roberta Grossman y producida por Nancy Spielberg (hermana menor de Steven Spielberg), Quién escribirá nuestra historia (Who Will Write Our History. Estados Unidos - Polonia, 2018, 95 min.) está basada en el libro del historiador Samuel Kassow y revela impactantes situaciones ocurridas dentro del Gueto de Varsovia, bajo las más extremas condiciones, dejando evidencia de las persecuciones nazis a los judíos polacos desde la perspectiva de las víctimas. En este caso a través de los ojos de Rachela Auerbach, una periodista brillante, quien a petición de Ringelblum trabajó en uno de los muchos comedores populares, narrando el sufrimiento y el hambre que se padecía y fue la única sobreviviente de esa cocina. “La actividad de Emanuel Ringelblum y sus colaboradores fue una actividad clandestina. Cualquier información que los nazis tuvieran del archivo, las personas serían ejecutadas inmediatamente. Es un acto de solidaridad y valentía moral, valores fundamentales en la sociedad. Valores que son bandera entre los objetivos de Espacio Anna Frank. Es por ello que se escogió esta película, Quién escribirá nuestra historia de Producciones Kathadin, en el día Internacional de la Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto”, señala Anita Figa, miembro de la directiva de Espacio Anna Frank. La resistencia se expresa en muchas formas Para mayor comprensión del Holocausto y sus dimensiones, Espacio Anna Frank estrenará justo antes del largometraje, el corto Las voces de ayer, nos hablan hoy, pieza audiovisual que explica, en forma ágil y didáctica, cómo a principios del siglo XX, los partidarios de ideologías y falsas creencias buscaban fundamentarlas en la ciencia para hacerlas pasar por verdades irrefutables. El corto, realizado con la técnica de animación stop motion, cuenta con una duración de 7 minutos, y muestra que una de las causas del Holocausto fue la creencia de que las diferencias genéticas colocan a un grupo humano por encima de otro, es decir, que existen razas humanas más fuertes e inteligentes que otras. En 1930, Adolf Hitler, utilizando la mentira disfrazada de verdad, convenció a una gran parte de la población de que era hora de conquistar el mundo arrinconando a los diferentes instigando a una limpieza racial. Así se ensañó contra las personas con discapacidad , homosexuales, gitanos o cualquier otra raza que no fuera aria, políticos e intelectuales que no pensaban como ellos y sobre todo contra los judíos procediendo a encarcelarlos, a someterlos a trabajos forzosos, hacinándolos en guetos y finalmente enviándolos a campos de concentración y exterminio, donde fueron asesinados en forma industrial. En el film Quién escribirá nuestra historia, se muestra como con gran riesgo para sus vidas, el historiador Emanuel Ringelblum (1900-1944), y un grupo documentaron la vida diaria en el Gueto de Varsovia y reunieron evidencia de la aterradora experiencia sufrida por la comunidad judía bajo el nombre en clave de "Oneg Shabat", (“La alegría del Shabat”), empeñándose en que tal registro de la vida judía debería sobrevivir a la destrucción causada por los nazis, enterraron el archivo en cajas de hojalata y latas de leche. Este registro sigue siendo un poderoso ejemplo de resistencia y un intento heroico de salvaguardar la historia para no olvidar jamás el terror del Holocausto. Cines donde se podrá ver el film
Además de la proyección el sábado 25 de enero, a las 5:30 pm en la Concha Acústica de Bello Monte, la cual se llevará a cabo gracias al apoyo del Circuito Gran Cine, por medio de su Fundación Hacer Cine; el domingo 26 de enero, las salas de Cines Unidos ubicadas en los centros comerciales: Millennium Mall (Caracas), Regina, (Puerto La Cruz, Edo. Anzoátegui); Hyper Jumbo (Maracay, Edo. Aragua), Orinokia, (Puerto Ordaz, Edo. Bolívar); Petroriente, (Maturín, Edo. Monagas), y los centros Sambil de Margarita (Edo. Nueva Esparta), Valencia, (Edo. Carabobo), San Cristóbal (Edo. Táchira), Maracaibo (Edo. Zulia) y Barquisimeto (Edo. Lara), abrirán sus puertas al público para proyectar la cinta gratuitamente.
También el domingo 26 de enero, Cinex dispondrá a tal fin de sus pantallas ubicadas en los centros comerciales caraqueños Sambil, El Recreo, El Hatillo, San Ignacio, Los Próceres y Manzanares. Y en el interior del país estarán disponibles los recintos ubicados en Galerías Plaza (Maracay, Edo. Aragua); Sambil (Paraguaná, Edo. Falcón); Lago Mall (Maracaibo Edo. Zulia) y los centros comerciales Buenaventura de Guatire (Edo. Miranda) y de Araure (Edo. Portuguesa).
Todas las funciones de cine del domingo se llevarán a cabo a las 2 pm. Por la fuerza de las imágenes, esta película está recomendada para un público adulto y para jóvenes a partir de los 13 años de edad. En el caso de Cines Unidos, los asistentes podrán adquirir, de forma gratuita, sus entradas a través de las taquillas de los cines. Por su parte, los asistentes a las funciones de Cinex pueden ingresar a su página web www.cinex.com.ve, ubicar el título en la cartelera y seguir el procedimiento de compra (el cual, en este caso, presentará la opción “acceso gratis”). Ello, les permitirá seleccionar las butacas y obtener un localizador que deberán reservar para mostrarlo al momento de ingresar a la sala. En el caso de Cines Unidos, los asistentes podrán adquirir, de forma gratuita, sus entradas a través de las taquillas de los cines. Por su parte, los asistentes a las funciones de Cinex pueden ingresar a su página web www.cinex.com.ve, ubicar el título en la cartelera y seguir el procedimiento de compra (el cual, en este caso, presentará la opción “acceso gratis”). Ello, les permitirá seleccionar las butacas y obtener un localizador que deberán reservar para mostrarlo al momento de ingresar a la sala.
La Concha Acústica de Bello Monte está localizada al final de la Avenida Caurimare en Colinas de Bello Monte. Hay seguridad para estacionar los vehículos en las zonas aledañas al anfiteatro, por parte de la Policía de Baruta. Desde su creación en el 2006, Espacio Anna Frank conforme a sus valores y propósitos se suma una vez más a esta conmemoración mundial, con el fin de divulgar el significado y dimensiones de un crimen sin parangón en la historia de la humanidad: el Holocausto. Contribuye así a evitar que hechos similares puedan repetirse en algún lugar del mundo y eleva su voz al rechazo categórico de todo acto de discriminación, violencia e intolerancia. Para esta organización, combatir la indiferencia, no olvidar y preservar la coexistencia es punto de honor. |
miércoles, enero 15, 2020
¿Quien escribirá nuestra historia?
Publicaron libro sobre los Premios de Dramaturgia Apacuana
No
es frecuente que en Venezuela se editen este tipo de libros. Es una publicación, de 366 páginas, posible gracias
a la alianza institucional de la fundaciones Compañía Nacional de Teatro (CNT)
y El Perro y la Rana, la cual reúne, en orden cronológico, seis textos
teatrales de autores venezolanos. Es para nuestro entender y placer todo un
acontecimiento cultural y además artístico porque servirá para difundir la
creación de esos dramaturgos y con ello aumentan
las posibilidades de que sean leídos o representados.
Aconsejamos,
eso sí, que se hace una versión para PDF y se coloca en la página web de la
CNT, se incrementarían los lectores y hasta habría más montajes, como es lo
lógico. Pero, ¿quién le pone el cascabel al gato?, en este caso con esta joyita
del teatro vernáculo.
Las
obras ahí presentes, las cuales ganaron el Premio Nacional de Dramaturgia
Apacuana, creado en el año 2015 por la CNT, la cual en ese entonces estaba a cargo de Alfredo
Caldera), son: Peludas en el cielo de Gustavo Ott, La furia de Dios de Jesús Benjamín Farías, Oscuro de noche de Pablo García Gámez, Fin de mundo de Rubén Joya.
Y
además, quiso el actual director de la CNT (Carlos Arroyo), que se incluyeran
las menciones honorificas del Premio de Dramaturgia Apacuana 2017: De por qué Ana Rosa Colmenares casi mato a
Greta Pitre por el amor de Egar Padrón, de César Rojas, y Merdocnalsd de Jorge Cogollo.
Peludas en el cielo, Oscuro de noche y Fin de mundo ya fueron exhibidas, respectivamente, durante, las
temporadas de la CNT a lo largo de 2016,
2018 y 2018, bajo la producción y dirección general de Carlos Arroyo, con los
elencos de la CNT. Mientras que Merdocnalds
fue espectáculo con un taller de estudiantes del Laboratorio de Creación
Teatral de la CNT, mostrado por la directora Marisol Martínez.
Todas las
reseñas correspondientes a los montajes citados están en mi blog elespectadorvenezolano.blogspot.com.
Los
eventuales espectadores de las piezas citadas han podido constatar en las
puestas en escena de los textos ganadores del Apacuana, que estas constituyen
una práctica que tiene como objetivo
fundamental estimular y visibilizar la dramaturgia nacional de los nuevos
tiempos, además de permitir el análisis y la discusión sobre la teatralidad
venezolana mediante el reconocimiento de sus planteamientos estéticos y
discursivos.
domingo, enero 12, 2020
Sebino Salvato vive y ama en la Umbria
sábado, enero 11, 2020
No podemos olvidar al teatro de Cabrujas
Cada
día me convenzo más de que la muerte es un asunto del cuerpo y nada más. La
personalidad del fallecido permanece y vibra, no desaparecen sino que por el
contrario, se avivan y nos acompañan para siempre, escribió Isaac Chocrón en su novela El Vergel (2005).
Citamos
a Chocrón porque el mutis de Carlos Giménez (1993), director, gerente y esteta,
a consecuencia del Sida, y la muerte de José
Ignacio Cabrujas, dramaturgo, actor, director y guionista para televisión y
cine, son ausencias notables para el teatro venezolano. Fácil es eliminar,
difícil sustituir, pero en los casos del legendario argentino y el
inconmensurable caraqueño, no queda sino evocar sus pasiones por el arte de
Tespis
Recordamos
todo esto porque tras la muerte de Cabrujas (Caracas, 7 de julio de 1937-Porlamar,
21 de octubre de 1995) impone un arqueo, el cual hasta ahora nadie ha hecho, a pesar del gran aporte de Leonardo Azpárren, o
una justa valoración a su vasta obra intelectual, en especial la que legó al
teatro nacional, su más grande pasión.
Él,
junto a Isaac Chocrón (Maracay, 25 de septiembre de 1930-6 de noviembre de
2011), Rodolfo Santana (Caracas, 24 de octubre de 1944-21 de octubre de 2012) y Román Chalbaud (Mérida, 10 de octubre de
1934) constituyeron el cuarteto más importante
de dramaturgos venezolanos contemporáneos.
Cabrujas
salió de Catia porque le tenía pánico a la pobreza, en 1960, con su esposa
Democracia López, para procrear a su unigénito Francisco, entregarse de lleno al
Teatro Universitario, que dirigía Nicolás Curiel, y hacer realidad su sueño de hacerse escritor, lo cual lo logró
en los restantes 35 años, llegando a pergeñar y hasta dejar bocetos de no más de 20 obras de teatro,
varios guiones para televisión y cine, además de novelas y cuentos, la mayoría de
ellos inéditos.
Cabrujas
decía que muy pocos escritores podían señalar
el día y la hora en que decidieron ser escritores. “Yo sí. Fue exactamente, a
los 14 años, en el instante en que
terminé de leer Los miserables de Víctor
Hugo, cosa que hice en un mar de llanto.
No podía parar de llorar encaramado en la platabanda, de la interminable
casa que construyo mi padre en la calle
Argentina, entre la quinta y la sexta avenidas, a tres cuadras de plaza de Pérez Bonalde. Debo de haber suspirado 86
veces consecutivas. Entonces me dije: esto es lo que quiero hacer en la vida; que esas letras, esas páginas, me
hayan producido toda esa emoción es un milagro; yo quiero formar parte de esa milagro. Si las muchachas
no me querían, yo tenía que ser escritor para que me quisieran…y de alguna
manera funcionó después. Si yo iba a ser escritor, tenía que ser uno grande, famoso. Me la pasaba fabulando
con el momento en que yo, ya célebre, regresaba a Catia y las muchachas me iban
a ver pasar desde sus ventanas: allá va
José Ignacio, flaco, tartamudo, pero mira donde
llegó, ahora es un potentado. Yo ligaba la idea de la literatura al poder,
a la magnificencia. Iba a ser escritor y eso se lo dije, a partir de allí, a
todo el mundo, absolutamente a todo el mundo; al bodeguero de la equina de arriba,
al bodeguero que se suicidio, a mi amigo, a los padres de mis amigos. Respétenme,
respétenme, porque yo voy a ser su escritor,
yo no soy como ustedes, yo exijo un trato especial en esta comunidad, porque yo
soy el predestinado y voy a ser un gran
escritor. Desde luego, no lo decía así exactamente, esas cosas presuntuosas no
se podían decir en Catia, pero eso era lo que sentía y lo que, de alguna manera,
les hacía sentir, sin ser antipático, de una manera directa. No, yo voy a ir a
donde las putas ni a jugar béisbol
porque no, porque yo soy un escritor, yo no hago esas cosas”.
Cabrujas
nunca más regresó a vivir a Catia. Pasaba por ahí, más nada. Añoraba hacerlo algún
día, pero era que sus amigos se habían ido o ya estaban muertos.
Pro
la pobreza siempre persiguió a Cabrujas. Su pasión por el teatro, que en
Venezuela siempre ha desenvuelto en una atmosfera precaria, hizo que como dramaturgo
se viera obligado a desempeñar varias tareas para que su compromiso con el arte
resultara más efectivo y fuera de verdad. Fue por eso que además de autor se
convirtió en uno de los actores más prestigiosos de Venezuela y en guionista
de grandes imaginativas y creadoras para la televisión, Cabrujas brillo en
todas porque el igual que los grandes teatreros de la historia, encauzó su
descomunal talento, su curiosidad intelectual
y su entusiasmo para trabajar en la dirección que se proponía.
Como
dramaturgo, Cabrujas explora al hombre venezolano mostrando la soledad y la incomunicación
en que vive. Para conseguir su objetivo, se distanció, recurriendo a la historia
de acontecimientos pasados, como núcleo de reflexión acerca del presente, al
mismo tiempo que presentó un lenguaje operado hasta los límites de sus posibilidades
expresivas. De este modo consiguió interpretar la angustia humana y la congoja
del artista ante la dificultad de exponer toda su realidad interior.
Como también lo hizo Chalbaud, Cabrujas se enfrentó
con la desvalidez popular por medio de
las creencias religiosas de un pueblo que se ha creado un mundo se supercherías,
una religiosidad degradada, llena de creencias fantasmagóricas que lo único que
logra es alimentar la condición humana. El hombre contemporáneo se tiene que
crea fantoches para aliviar el vacío en que vive. Desde diferentes ángulos, Cabrujas
se fue dirigiendo al público venezolano,
le presentó los diferentes problemas que
afectan su vida cotidiana y que no se pueden
olvidar a su causa de trascendencia.
El
teatro de Cabrujas combatía y mientras
se le represente tendrá vigencia, porque todo lo que fuera inmovilidad, inacción,
todo estatismo es destructivo y a la larga
petrifica, y esteriliza al ser humano,
como sucede con los habitantes de San Rafael de Ejido de su Acto cultural.
Estamos
de acuerdo con el crítico Azpárren, que
Profundo, Acto cultural y El día que me quieras son sus obras que
mejor caracterizan la totalidad de su teatro;
primero, porque en ellas culminan todos sus esfuerzo que, de una manera u otra,
no logro en sus obras anteriores ni posteriores, y segundo, porque ellas rescatan
de modo definitivo lo mejor de su teatro.
jueves, enero 09, 2020
Casas muertas en teatro de Chacao
Todas las luces para el Teatro Humboldt
miércoles, enero 08, 2020
Gilberto Pinto y su legado teatral
Bodas de sangre en San Bernardino
lunes, enero 06, 2020
RODOLFO IZAGUIRRE SALVADO POR EL CINE
Para no olvidar jamás a César Rengifo
El caraqueño César Rengifo es más que
un recuerdo, editorializó la revista Theatron (numero 26 de mayo, 2016), de Unearte,
Y sirve esto para recordar que a 105 años de su nacimiento y 40 de su mutis, la
ausencia que nos dejó su desaparición física se transforma una y otra vez en
distintos lugares de nuestra geografía en una presencia fulgurante que
trasciende en el tiempo a través de su pensamiento y del invalorable legado que
representa su obra.
En Theatron se reitera que en la historia de nuestra cultura contemporánea son
muy pocos los artistas criollos que han logrado ocupar de manera tan amplia los
espacios del quehacer creador como César Rengifo: dramaturgo, director,
pedagogo, poeta, pintor, periodista, y ensayista. “Con persistente voluntad y
capacidad de trabajo volcó su mirada y su esfuerzo en el ánimo de desentrañar,
desde la perspectiva del excluido social, los procesos históricos de América
Latina, y de Venezuela lo cual plasmó con vuelo poético en imágenes,
trascendentes tanto en los escenarios como en la pintura. Su pasión era la
libertad. Su cuerpo diminuto como de pájaro albergó un alma de gigante que aún sirve
de inspiración a todo aquel que se proponga la transformación de la realidad”.
César Rengifo es considerado con razón
“El padre de la dramaturgia moderna venezolana”. Lo demuestra no solo su
crecida producción, más de 40 obras, sino la forma como abordó, con crudeza y
haciendo gala de un estilo no exento de poesía, la realidad de su país,
haciendo énfasis en lo social, porque para él la estética que no reivindique al
pueblo, carece de función y contenido. Preocupado por la explotación petrolera
y el daño que dejaba la maligna conducta de las empresas transnacionales y las
displicentes conductas de los gobiernos nacionales de turno, realizó a lo largo
de su vida una “tetralogía del petróleo”, piezas que al lograr verlas puestas
en la escena, le permitió reescribirlas incluso, donde analizó y cuestionó la
explotación petrolera y sus graves consecuencias sociales.
Para el crítico e investigador Leonardo
Azpárren Giménez, Rengifo es un dramaturgo
importantísimo, que tiene una amplia obra original, y quien junto a Román
Chalbaud, Isaac Chocrón, José Ignacio Cabrujas y Rodolfo Santana, es uno
los grandes puntales del teatro moderno venezolano de la segunda mitad del
siglo XX.
TETRALOGIA
PETROLERA
Para nosotros, lo
mejor de Rengifo es su ejemplar tetralogía del petróleo, donde él arremete contra el imperio de las petroleras y su nefanda presencia en
Venezuela. Deberían los teatreros venezolanos detener durante un año sus
producciones extranjerizantes, por lo menos, y planificar y ejecutar un ciclo
de montajes y foros con esos cuatro textos porque es necesario predicar
precisamente con el teatro. Ahí advirtió las frustraciones de un amplio
sector de la sociedad venezolana por el sinuoso destino de la renta petrolera,
además de la muerte lenta de la agricultura y el éxodo de los campesinos a las
grandes ciudades para buscar un destino incierto o esquivo, al tiempo que
señalaba la incesante sustitución de la cultura nacional por una foránea, “bien
servida” por todos los medios de comunicación.
Ahí están, pues, Las mariposas
en la oscuridad (entre 1951 y 1956), basada en el éxodo y el abandono
de los campos venezolanos ante la invasión (y nunca esa palabra fue tan
patética) de las empresas petroleras. Muestra el dolor del campesinado
al dejar atrás sus raíces, lo que le lleva a supercherías tan burdas
y grotescas dejando el presente como testigo de un pasado.
Concibió para únicamente tres actos
a El vendaval amarillo (1952), que
transcurre en el estado Zulia, entre los años 1938 y 1939, una zona
que sacrificó su explotación agraria y lanzó, sin destino alguno, a los
campesinos, al tiempo que sus poblados eran destruidos. Denuncia con sus diez
personajes populares cómo los terratenientes fueron vendiendo, sin
contemplaciones, sus haciendas para que las compañías petroleras iniciaran y
avanzaran en la búsqueda de “el estiércol del diablo”.
Un marxista, como era César, no podía
dejar pasar la oportunidad de inmiscuirse en la vida privada de los empleados
estadounidenses de las petroleras, desnudarlos de sus supuestos ropajes de
dignidad y exhibirlos como unos asesinos desalmados. Eso lo logró con El
raudal de los muertos cansados (1969). Muestra cómo se va
urdiendo una serie de intrigas entre los petroleros para quedarse con un cargo
burocrático que les permitirá ganarse unos cuantos miles de dólares más, aunque
para ello tengan que matar o sacrificar al personal que trabaja para ellos, al
tiempo que la explotación petrolera avanza y se lleva por delante a los mismos
obreros.
Y diez años antes de su muerte,
entregó Las torres y el viento, la más poética y
la más completa pieza de su tetralogía petrolera, la cual vimos en memorable
montaje que hiciera Herman Lejter. Sintetizó en el preámbulo el valor de las
torres de petróleo y el viento en los pueblos donde la explotación del mineral
ha cesado: “Torres destruidas y viento. He ahí para muchos venezolanos
lo que queda del petróleo”. Como frustración de la riqueza fácil o
decepción por el inalcanzable Dorado, las torres en abandono y el viento
pasando libre entre las viviendas abandonadas, resulta, por la fuerza de sus
significaciones, son casi un personaje. Es una de las obras más resaltantes del
teatro de Rengifo, la cual fue llevada a la escena por el Teatro Universitario
de la UCV, en los tiempos de Herman Lejter, hacia 1975.
PROFETA
¿Sería chavista César Rengifo si hubiese sobrevivido a sus dolencias físicas, que no eran pocas? No sabemos, porque eso que él denunció en sus obras, no era de su exclusividad, sino que ya el resto la inteligencia venezolana, especialmente la de izquierda. Luchaba para detener el proceso desgastador que durante un gran parte del siglo XX significó la explotación de los hidrocarburos.
¿Sería chavista César Rengifo si hubiese sobrevivido a sus dolencias físicas, que no eran pocas? No sabemos, porque eso que él denunció en sus obras, no era de su exclusividad, sino que ya el resto la inteligencia venezolana, especialmente la de izquierda. Luchaba para detener el proceso desgastador que durante un gran parte del siglo XX significó la explotación de los hidrocarburos.
No hay que ser chavista para execrar
los abusos cometidos, no sólo por las empresas sino por los gobiernos títeres.
Lo único cierto es que todo lo que él advirtió se cumplió y que al final el
petróleo terminó por ser controlado por el Estado venezolano al desencadenarse
una serie de cambios en la conducción política del país, pero las secuelas de
los malos años no ha podido curarse todavía, ni los muertos inocentes
resucitarán jamás.
Él hizo lo suyo al escribir su teatro,
pero muy pocos con poder político le hicieron caso y las consecuencias están a
la vista, porque “ya no somos un país independiente
económicamente. Junto con el alud del capital extranjero, explotador, nos
llegó también una pseudo civilización estandarizada. Y junto a los ranchos,
habitados por gente depauperada y sin ninguna cultura, apareció la
pseudocultura del petróleo”.
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