miércoles, marzo 22, 2006

Levy Rossell,el actor frustrado

En los años 60, era “la gran esperanza blanca” del teatro venezolano. Había llegado de Nueva York y tras exhibir su espectáculo musicoteatral Vimazoluleka, en el Aula Magna y el Ateneo de Caracas, se le abrieron todos los caminos para convertirse en el gran director o en el gran pontífice de la escena criolla. Pero no fue así. Aquel joven no era fácil de manipular o de comprar, tenía ideas propias y además era cultor de lo criollo, tampoco era de roscas ni cofradías. Tenía, y aún mantiene, conceptos personales que no negocia, algo raro en esta compra y venta en que se ha convertido no sólo la cultura venezolana.
Comenzó entonces para Levy Rossell (Coro, 23 de abril de 1945) un largo y proceloso camino, con muchas trampas que llegaron incluso a arrinconarlo y hasta maltratarlo. Aguantó con dignidad y ahora no le debe nada a nadie y dice estar en paz con su conciencia. Él, todavía, es una gran carta para el desarrollo del teatro venezolano, si le dan los apoyos necesarios, porque ganas de trabajar tiene, pero sin trigo o sin maíz no se pueden hacer ni panes ni arepas.
Al parecer, la semilla que como actor, autor, director y docente ha sembrado Levy Rossell en todos los confines de Venezuela durante las últimas cuatro décadas, comienza a dar frutos o al menos reconocimientos que aunque no llenan el estómago sí alimentan, y bastante, al espíritu. Y es ahora que, para el próximo 31 de marzo, le harán un homenaje inesperado: su nombre, en letras de bronce o de otro metal, será colocado en la Sala de Teatro La Comedia, ubicada en el sótano 1 de Parque Central, precisamente en el mismo espacio que él ayudo a crear no hace más dos décadas. ¡El buen hijo vuelve a casa!
Y Levy Rossell ni tonto ni perezoso dijo que sí, que ahí estará a las siete y media de esa noche, para presenciar como bautizan con su nombre a una sala teatral, que antes él llamó: “Arte de Venezuela”.
-¿Cómo recibe Levy Rossell ese homenaje tan poco frecuente en el teatro venezolano?
-Con mucha gratitud, porque considero que es tan difícil recibir como dar. He tratado, durante muchos años, de dar, a veces lo he logrado pero a veces no y esta es una de las raras veces que me ha tocado recibir. Agradezco muchísimo al Centro Simón Bolívar, a la Fundación para los Espacios Culturales y a las personas cercanas, a quienes de alguna manera manejaron esta idea y la hicieron posible. Eso indica que hay un cambio y un interés sano por convocar a toda la gente de la cultura a recuperar ese espacio para la cultura. Había notado una cierta indiferencia, pero este detalle atrae a mucha gente que estuvo vinculada a ese teatro, desde los 80 años, pero que se retiraron por múltiples razones o sin razones. No hay que olvidar nunca cómo somos los venezolanos.
-Ese espacio lo inauguró usted y ahora le ponen su nombre ¿No hay algo como de teatro del absurdo?
-No, ese espacio, en el sótano 1 de Parque Central, al lado de la Torre Oeste, lo hice yo a instancias del Centro Simón Bolívar, por allá en los años 70 y 80. Había hablado con los directivos del CSB sobre la necesidad de erigir una sala teatral en algún sitio de Parque Central, para presentar ahí a los grupos vocacionales y para atender, además, a las necesidades lúdicas de ese original complejo habitacional. Y eso avanzó bastante hasta que me “compraron” la idea y, con un grupo de arquitectos e ingenieros del CSB, participé en el diseño de todo el espacio teatral, desde la ubicación de los baños hasta la colocación de las butacas. No lo diseñé, pero sí lo orienté. No recuerdo cuando lo inauguré, pero creo que fue durante el último año del gobierno del presidente Luis Herrera Campins. Ese teatro, que yo bauticé como Arte de Venezuela, nunca se me entregó, me lo dieron sí en comodato y tenía que cancelar una suma que era muy difícil hacerlo, porque mi agrupación no tenía subsidio y lo que se hacía por taquilla no alcanzaba ni para pagar los servicios del local. Hasta que un día tuve que entregarlo, en la época del gobierno de Jaime Lusinchi, porque no pude pagar una deuda de algo así como 200 mil bolívares, suma que no me quisieron condonar.
-¿Qué ha pasado con la vida de Levy Rossell después de que salió del sótano de Parque Central?
-Si te digo que es fácil te estoy mintiendo. He pasado unos años bastante difíciles, porque se hacen festivales y nunca me invitan, hay proyectos enormes y con buenos presupuestos y nunca me llaman. Lo que he podido hacer ha sido con el apoyo de la gente que siempre ha creído en mí y en mis iniciativas. Pero no ha sido fácil, desde que fui presidente de Fundarte hasta en estos momentos. Mi institución cultural todavía existe pero no tiene subsidio ni ningún tipo de apoyo oficial, pero eso viene desde hace mucho tiempo.
-¿Cuándo funda a su organización Arte de Venezuela?
-En el año 1968, a mi regreso de Nueva York. Porque antes de irme para Estados Unidos tenía el grupo Bohemio, un elenco bien interesante con el que rescatamos el túnel de la plaza Morelos, la que ahora llaman Plaza de los Museos, y ahí estuvimos trabajando y haciéndola un espacio útil a la cultura.
-En función de los lectores que no tienen más de 25 años, ¿quiere decir que Levy Rossell tiene varias historias antes y después de la sala que ayudó a crear en el sótano de Parque Central?
-Yo tengo varias historias, antes y después de ese momento en que usted me ubica. No he hecho sino trabajar por el teatro venezolano. Antes de irme para el túnel de la plaza Morelos, para convertirlo en un espacio útil para el teatro, ya que todavía funciona, en el Centro Comercial Chacaíto y fundé una sala teatral, que ahora funciona pero después de ser transformada; después me fui para La Florida e hice lo mismo. Cuando salí de Parque Central y vinieron una serie de cambios políticos, me mandaron para La Guaira donde puse a funcionar el Centro Cultural José María Vargas, donde hubo una positiva actividad artística.
-Usted ha sido actor, director de centenares de piezas, gerente en múltiples ocasiones y autor con numerosas obras, además de haber sido docente de no menos de 4 mil actores. ¿Satisfecho?
-No, yo soy un actor frustrado. Hubiese querido encontrarme un director que me hubiese dirigido y llevado a las tablas para triunfar. Sí tuve los mejores profesores, como Nicolás Curiel, Alberto Castillo Arráez, César Rengifo, Eduardo Fernández Salomón y después en Nueva York era la estrella de Joe Chaiquin. Cuando regresé de Nueva York quería actuar y no pude, pues me dediqué a otras múltiples cosas. Tengo 17 piezas escritas y estrenadas, unas ocho aún sin concluir y obras montadas más de dos mil y pico desde 1961 hasta la fecha.
-¿Y los miles de actores que formó, que se hicieron?
-Yo no les enseñé a actuar. Creo que el mejor profesor es aquel que no se cree maestro, sino aquel que acompaña al candidato o al aspirante. Y creo que si en algo he acertado es en haber aportado unas cuantas camadas generacionales de gente que ha servido para la televisión, la radio, el cine y el teatro. Carlos Azpúrua y Diego Rísquez, no sirvieron como actores y mira lo que son ahora, valiosos cineastas. Creo que el trabajo del profesor es descubrir la riqueza del aspirante a actor y hacer que cada uno la explore, pero no es uno el que la debe explorar, uno es el que la descubre, el que hace que el actor llegue a un punto de calidad.
-¿Todos los seres humanos somos actores?
-Todos los seres humanos somos unos grandes intérpretes, desdobladores, pero hay unos que cultivan unas técnicas y otros no. En la actuación hay un componente técnico que es el que se cultiva, un componente innato que es con el que se nace, pero adicionalmente a esto hay un carisma que es el que viene de arriba o una misión de vida. Yo sí creo que cada actor entregado a su trabajo ha venido a cumplir una misión en esta vida.
-¿Qué planes tiene Levy Rossell con la sala que ahora llevará su nombre?
-Ninguno, sólo tengo palabras de agradecimiento para con la gente que ahora me hace ese homenaje, porque me parece un enorme detalle de sinceridad al reconocer lo que ayudé a erigir. Lo que si me preocupa saber es cuánto tiempo durará ese mi nombre ahí, porque aquí le quitan el nombre a las cosas o se roban las letras para fundir el metal con el cual fueron hechas. A petición de su directora daré unas clases abiertas, interactivas, que serían muy buenas para mis ex alumnos durante los meses de junio, julio y agosto, los sábados y además haremos unas lecturas dramatizadas de todas mis obras.
La Macarena será Carmen
Levy Rossell dirigirá para el grupo La Máquina Teatro, por invitación de su fundador, el autor José Tomás Angola, la pieza Chirimolla flat, una obra de Eduardo Casanova Sucre. También dirigirá al actor Karl Hoffman, “un comediante extraordinario y el mejor de su generación, en una pieza cuyo nombre no puedo dar todavía porque nos roban los derechos. Creo que este actor y la actriz Flor Elena González son los grandes intérpretes de otra generación de comediantes intermedios, así como lo fueron Manolo García Maldonado y Antonieta Colón de las suyas, en sus respectivas oportunidades. También haré un espectáculo de danza flamenca con La Macararena en su rol de Carmen, el cual irá al Teatro Teresa Carreño. Y tengo otros dos proyectos que no puedo nombrar aquí, por ahora”.
-¿Cómo ve al teatro venezolano actual?
-Lleno de esperanzas.
-¿Qué pasa con La Guaira, donde usted tenía una escuela?
-Es muy difícil vivir en el Litoral, antes y después del deslave, pero serán los varguenses quienes luchen porque se les atienda, porque las autoridades se den cuenta de lo que ahí pasa.

viernes, marzo 17, 2006

Crímenes en el Trasnocho

José Ignacio Cabrujas y Fausto Verdial no están en escena, pero Moisés Guevara y su esposa Iraida Tapias, y otros artistas, han resucitado a la asociación Teatro Profesional de Venezuela y el próximo 24 de marzo, en el Teatro Trasnocho, debutan con un espectáculo que llega precedido de tumultuosos éxitos de taquilla en España, Chile y Argentina. Se trata de la pieza dramática Pequeños crímenes conyugales, del francés Eric-Emmanuel Schmitt, la cual será interpretada por los populares actores Carlota Sosa y Marcos Moreno.
Moisés Guevara, quien actualmente es el director artístico del Teatro Trasnocho, asegura que Pequeños crímenes conyugales le generará al público sendas preguntas: ¿Cómo hago para que mi marido pierda la memoria y olvide así todo lo que no nos conviene? y ¿Qué puedo hacer para recuperar el amor de mi mujer? Y explica que la hábil trama de la pieza revela cómo, tras de 15 días de hospitalización, por un accidente donde perdió la memoria, Alejandro (Marcos Moreno) es llevado al hogar donde lo espera Carla (Carlota Sosa), su esposa. Y es ahí cuando él, con la ayuda de ella, tratan de despejar las tinieblas de un pasado de 15 años de matrimonio, donde lo más evidente es que hay un amor maltratado y que ambos están obligados a permanecer unidos.
Reconoce Moisés que con esta pieza se pretende conmover, modificar y generar una reflexión entre la audiencia. “Ya que, para mí, el teatro es una necesidad íntima y privada la cual se convierte en una necesidad y al mismo tiempo en un derecho social y por supuesto político. Esta obra nos confronta con la vida en pareja, con los crímenes conyugales, porque todos los que vivimos en pareja o pretenden vivir en pareja se verán reflejados en esta historia y, por supuesto, lo que más me interesa de ella es que rescata el amor, la relación de pareja con todos sus conflictos. Hay además, algo muy importante, no tiene ningún discurso misógino. Con este espectáculo, que se exhibirá los viernes y sábados a las diez de la noche, y domingos a las seis de la tarde, pretendemos estar tres meses en cartelera, porque tenemos planes para una gira nacional, aunque el telón final lo impone el público. Seguiremos hasta que se agoten los espectadores”.
La información sobre esta pieza, estrenada en Francia en el 2003, le llegó Moisés por una investigación que realizó Marcos Moreno, “quien quería desde hace mucho tiempo hacer teatro con Carlota Sosa y conmigo, pero al mismo tiempo ya veníamos reuniéndonos Javier Vidal, Julie Restifo, Carlota Sosa, Rafael Romero, Caridad Canelón, José Luis Zuleta, Marcos Moreno, Miriam Dembo, Iraida Tapias y dos jóvenes actrices para evaluar la posibilidad real de dedicarnos cada vez más al teatro y generar y apoyar más producciones independientes. Hoy en día nos hemos convertido conjuntamente con la directiva del Teatro Profesional de Venezuela en un pool de productores, con inversión concreta para generar más y mejor teatro. Eric-Emmanuel Schmitt, que es el autor vivo de teatro más representado en Francia, hizo el milagro de ponernos en escena de nuevo”.
Y explica que Pequeños crímenes conyugales apareció porque varios teatreros apasionados se dedicaron a buscar el librito en las escuálidas librerías caraqueñas. “Marcos nos ayudó con su lista de exitosas obras de teatro que se estaban montando en varios países. Igualmente, Javier y Miriam hicieron sus investigaciones y nos pusimos a buscarlas y finalmente un día llegó la pieza de Eric-Emmanuel a Rafael y ese mismo día me informó Héctor Manrique que la obra ya la habían publicado y estaba en una librería cercana a mi oficina. Corrí hacia ella, la compré, la leí y al día siguiente la leímos con mis dos actores. Finalmente, después de gestionar los derechos con las sociedades autorales francesas y españolas, contactamos a la agencia que representa a este brillante autor, nacido el 28 de marzo de 1960 en Sainte-Foy-Les- Lyon, Francia”.
Confiesa que regresó a las tablas por un deseo loco de querer seguir haciendo realidad un buen teatro, siempre con la mirada puesta en que el éxito acompañe esta profesión, por la tentación de tener entre manos una gran obra de teatro. “No conozco a nadie que teniendo una gran obra no jure montarla. En realidad sería ¿qué me llevó a montarme en las tablas de nuevo, asumiendo ahora el rol formal de un director? Muchas personas me pedían que no lo hiciera, pero realmente esta es la primera obra de teatro que dirijo en exclusiva para el espacio profesional. Tengo experiencia en producción teatral, gerencia cultural, docencia, supervisión, asesoría, rescate y recuperación de espacios teatrales y nunca menciono formalmente la actuación porque considero que fue un paso fugaz. Fue precisamente la docencia la que me llevó directamente a la dirección, aunque tengo recuerdos de haber querido serlo en algún momento, y fue a partir de una propuesta de dirigir un trabajo de grado, en la Escuela César Rengifo, donde tomé la decisión de preparar el instrumento y ubicarme en una posición distinta, que abre otro camino en mi desarrollo profesional”.
Aclara que de cualquier manera no es una decisión que nació o tomó a partir de una sola experiencia, “porque estos cuatro años y medio al frente de la gerencia artística del Teatro Trasnocho, también me han obligado a mirarme distinto y plantearme nuevos caminos. No olvido que llevo año y medio dirigiendo las lecturas del proyecto ‘Haciendo Público lo Privado’, lo cual es una pasantía que dio inicio a esta decisión. Y por supuesto, hay dos maravillosos actores que no solamente le apuestan a la obra, sino que me propusieron dirigirla. Además, la propuesta es un reto, un acto de respeto, de confianza y por supuesto de riesgo, porque el último día de reunión informal de lectura y la toma de decisión para iniciar los ensayos les volví a preguntar si querían que los dirigiese y lo hice tantas veces, que nos fastidiamos todos”.
“Creo que la definición del espacio escénico es, como bien dice Fernando Calzadilla, quien me acompaña como diseñador, la base para la cristalización de una puesta en escena y fue el acuerdo y la definición de este espacio el que me permitió diseñar una específica metodología de trabajo. Ahora esperamos la confrontación con el público, quién es el que tiene siempre la última palabra”.
Gran premio teatral francés
Este dramaturgo que ahora será conocido en Venezuela es, asimismo, filósofo y escritor. Sus obras teatrales -ya pasó de la docena- además de cuatro novelas y otros tantos textos filosóficos, lo han convertido en un icono cultural de la Francia actual. Sus piezas se han estrenado en más de 30 países. Desde 1991, cuando mostró su primera obra teatral, La nuite de Valognes, Eric-Emmanuel Schmitt ha pergeñado obras de diversos géneros, como dramas y comedias, literatura y diversas escenificaciones musicales. En 2001 recibió el Gran Premio de Teatro de la Academia Francesa por el conjunto de su obra. Para algunos críticos, él se impuso en la escena gala con El visitante o Le visiteur, de 1993, y luego se hizo conocer gracias a sus Variaciones enigmáticas, o Variations Énigmatiques, de 1996, interpretadas por Alain Delon y Juan-Paul Belmondo. Ahora en Caracas impactará con un texto cuyo título dice todo: Pequeños crímenes conyugales.

jueves, marzo 16, 2006

Tres desnudos

Caracas y Bogotá, a menos de dos horas por avión, tienen movimientos teatrales diversos. Aquí es muy poco lo que se hace sin el apoyo del Estado, mientras que en la antigua capital del Virreinato de la Nueva Granada, fastuosa y ordenada urbe con algo más de ocho millones de habitantes, la vida escénica depende de la autogestión y de unos inversionistas privados, pero con muy poca presencia oficial. Eso hace que aquí se siga experimentando con un “teatro de arte” para un mínimo sector de espectadores, con algunas excepciones de un digno teatro comercial; y allá, en el altiplano, se trabaja más en función de las mayorías que deben pasar por la taquilla para que los gastos puedan recuperarse y colectar una ganancia.
Pero a veces, sin que aquí o allá se lo propongan, coinciden obras o ideas escénicas desarrolladas por los artistas. Tal es el caso que mientras en Caracas se exhibe O todos ... ¡O ninguno!, deliciosa recreación criolla de Aníbal Grunn sobre la australiana Ladies Night, que es la base de la británica pieza teatral y la película The Full Monty, donde unos desempleados hacen striptease para las mujeres de su barrio, porque tienen que comer; en Bogotá también se exhiben sendos espectáculos dedicados al público femenino: Todo para ellas y Destape total.
O todos ...¡O ninguno! plasma a un grupo de amigos sin trabajo, quienes han instalado, en el garaje de la casa de uno de ellos, una agencia para conseguir empleo. Por un hecho fortuito se dedican a crear y producir un espectáculo de strippers para mejorar sus ingresos y así sortear los problemas que a cada uno le ha acarreado el desempleo, esas vacaciones obligadas y sin remuneración. Después de muchas peripecias y hasta de teatrales arrepentimientos, los seis hombres hacen su show, llegando hasta el desnudo, y lo presentan para mujeres y también hombres de la popular barriada caraqueña donde sobreviven: El Cementerio.
Este espectáculo, con una producción precaria, lo exhibió el escritor y director Aníbal Grunn (Argentina, 57 años) en la temporada de 2003 en la Casa del Artista. Pero ahora, con una producción más enriquecida, con mayor apoyatura técnica, y un elenco más versátil y más profesional, lo exhibe en el Teatro Escena 8.
Sin lugar a dudas, Aníbal Grunn, con 30 años de duro trajinar por la escena venezolana (teatro, televisión y cine) es uno de esos raros talentos para la creación del espectáculo. Toma prestadas las ideas de otros y las refunde de tal manera que obtiene un producto propio. Eso es su montaje O todos... ¡O ninguno! Una demostración de lo que es la dramaturgia in situ, de cómo se toman ideas y se adaptan a nuestro contexto, tal como lo hicieron los clásicos. Pero lo más importante es cómo utiliza la comedia para denunciar problemas actuales, para hacerle tomar conciencia al auditorio de que sólo el trabajo podrá sacarlo de la crisis económica. No es, pues, un pieza frívola o para pasarla bien. No, es una clase de cómo hay que inventar mecanismos dignos para sobrevivir. Unos son strippers, otros buhoneros... y toda una larga lista de cosas para no morirse de hambre. ¡El fin justifica los medios!
El elenco de este montaje de 2006 cuenta con el talentoso Marco Alcalá como Moncho, boxeador de la calle que tiene más humanidad que sus otros compañeros, o el amanerado Freddy, resuelto creativamente por César Bencid (toda una revelación histriónica), además de los profesionales roles de Pedro Pablo Porras, Pedro Hidalgo, Gustavo Camacho y Erick Ronso. De verdad que es un elenco para una compañía estable de comediantes, porque todos exhiben condiciones para ser trabajadas con diversos textos y estilos de espectáculos. ¡Un conjunto correcto para estos tiempos!
De los bogotanos Todo para ellas y Destape total hay que destacar que el primero es una idea del productor mexicano Gustavo Olvera, quien ha recorrido el mundo y ahora está en Colombia con un montaje hecho exclusivamente para mujeres, donde los actores monologan, cantan, bailan y además desnudan no sólo sus almas. El segundo es una versión de Carlos Ordóñez a partir de la película The Full Monty, de Peter Cattaneo y el guionista Simon Beaufoy. En síntesis: tanto allá como acá los hombres deben desnudarse para atraer al público. ¡Una es comedia política y las otras puro show!

viernes, marzo 10, 2006

Desnudos para poder comer

Lleva 57 años en el escenario del mundo y 30 de ellos los ha disfrutado y padecido en Venezuela, luchando para hacer el mejor teatro posible. Ese es Aníbal Enrique García Belardinelli (Argentina, 1948), >más conocido como el autor, actor y director Aníbal Grunn. Él ahora es la “cabeza artística” del Teatro Escena 8, (Avenida La Guairita con calle Hípica, Las Mercedes), donde además hace temporada con su espectáculo O todos... ¡O ninguno! o A full pompis, una versión criolla de un relato y una pieza australiana, en los cuales también se basaron los productores de la exitosa película británica The Full Monty.
O todos... ¡O ninguno! debutó en la Sala Doris Wells de la Casa del Artista durante la temporada del 2003, pero ahora, como lo admite Grunn, ha sufrido un severo ajuste en el texto, en la puesta y hasta tiene un nuevo elenco, donde sólo participan dos de los actores que intervinieron en el primer montaje.
Este A full pompis es una “creación argumental” totalmente de Grunn, la cual sin embargo, tiene inevitables referencias al cuento y la obra Ladies Night, de los australianos Anthony McCarten y Stephen Sinclair, llevada después al cine por el guionista Simón Beaufoy y el director Peter Cattaneo con el título The Full Monty (Todo o nada), y cuya versión escénica fue otro acontecimiento de público en Nueva York gracias al libreto de Terrence McNally y la música de David Yazbek. ¡No hay nada nuevo bajo el sol... y menos en el mundo del teatro, que es la vida misma!
Grunn tomó la misma “idea dramática” que antes utilizaron McCarten y Sinclair, y que después bordaron Beaufoy y McNally - seis hombres desempleados que, al no encontrar trabajo, deciden un día convertirse en strippers para conseguir dinero, temporalmente, con un show de striptease para damas-, y elaboró su obra, totalmente venezolana, por sus personajes, sus conflictos y su entorno, además del léxico.
Esto que ha realizado Grunn, montarse en la misma “idea dramática”, no es un “crimen” ni es tampoco una novedad en las artes escénicas, para no hablar de la literatura y otras especialidades....¡ y mucho menos en Venezuela... donde el plagio es cosa común y corriente! Pero Aníbal Enrique García Belardinelli está muy lejos de esa torpeza.
La argumentación de O todos... ¡O ninguno! plasma en el escenario a un grupo de amigos sin trabajo, que han instalado, en el garaje de la casa de uno de ellos, una agencia para conseguir empleos. Por un hecho fortuito se dedican a crear y producir un espectáculo de strippers] para mejorar sus ingresos y así sortear los problemas que a cada uno le ha acarreado el desempleo o las vacaciones obligadas y sin remuneración. Durante el proceso de ensayos del improvisado espectáculo, se degustan las confesiones íntimas: de un padre que no sabe cómo enfrentar a su pequeño hijo de siete años ni cómo mantenerlo; de un ex bailarín que se enfrenta a la realidad de verse quebrado económicamente y asumirlo frente a su esposa; de un divertido “gordito” con gustos sexuales distintos a los otros: es homosexual y no lo disfraza, y además cuida a su madre artrítica y anciana; de un joven que lleva más de seis meses que no ve un mísero centavo y es mantenido por su esposa con la venta de almuerzos a los buhoneros; de un patético boxeador fracasado y solo; y de un policía amargado por su oficio y porque no quiere meter presos a los choros o los malandros o los delincuentes de poca monta.
Después de muchas peripecias y de los teatrales arrepentimientos, los seis montan el show, llegando hasta el desnudo total, y lo presentan para las mujeres, y también para los hombres de la popular zona caraqueña donde viven: El Cementerio.
Esta puesta en escena comienza cuando Freddy, en su precaria oficina de empleos, reúnen a los personajes de este show que le dará un vuelco a sus vidas: Jhorman, técnico superior, que a raíz de la crisis se vio obligado a manejar un taxi, el cual hace poco chocó y el dueño de éste, por el accidente, lo dejó sin empleo; además es perseguido por la policía tras la denuncia de su ex mujer porque no aporta dinero para mantener al hijo de ambos; el Gato tiene seis meses sin trabajo; Adolfo es un ex bailarín que perdió su empleo y no se atreve a decírselo a su esposa, quien es una consumista nata y sufre por la falta de dinero. Y a esta empresa se les une un ex policía y “Moncho”, un fracasado boxeador amateur.
La argumentación de este O todos... ¡O ninguno! recurre a una situación cómica para proponerle a los espectadores una reflexión sobre un problema cotidiano, no sólo venezolano, sino mundial, como es el desempleo y la profunda crisis que eso desencadena en las familias y en el país entero. Es importante destacar en este montaje la exaltación de la solidaridad y la unidad como único medio posible de enfrentar los problemas e intentar resolverlos, desde la plausible óptica humanista de Grunn. También es notable el existencialista monólogo del desempleado “Moncho”, un boxeador fracasado sin haber peleado, el cual es caracterizado por Marco Alcalá, el mismo que lo hizo hace tres años.
Aníbal Grunn montó este espectáculo con las actuaciones de Gustavo Camacho, César Bencid, Marco Alcalá, Pedro Pablo Porras, Pedro Hidalgo y Erick Ronso. Apoyado además por el escenógrafo Héctor Becerra y el coreógrafo Gustavo Gámez. El público, como siempre, dirá la última palabra sobre este trabajo cuya argumentación llega en el momento indicado.
Con dignidad y humor
Aníbal Grunn, sin pretender erigirse en filósofo, el autor y director de O todos ... ¡O ninguno! le dice al público de su espectáculo, que él cada vez está más convencido de que todos los seres humanos tenemos los mismos problemas. “Aquí, en China, Turquía o en Tuxtla de Guerrero, un pueblo perdido al sur de México. Y es así, todos nos hemos sentidos solos, desamparados, con hambre y desnudos alguna vez. Como también creo que desde que el hombre existe, ha recurrido a la solidaridad para poder subsistir, para poder vivir. El hombre solo no es nadie, es solamente eso: un hombre solo. Pero cuando se une con otros, cuando se junta y lucha brazo a brazo, codo a codo, le salen muy bien las cosas”. Reitera que su espectáculo es un trabajo artístico, netamente nacional, centrado en la solidaridad, “en el compromiso y en la urgente necesidad de luchar por la vida misma”. Advierte que los que no huyen al exterior, los que aquí se quedan sí deben unirse para salir adelante, ya que los que huyeron cuando vean lo que hemos podido hacer, volverán, y si no es así, es que no hacían falta. Enfatiza que su montaje no es una obra contra nadie en especial, pero sí está a favor de todos, especialmente de aquellos que creen de verdad en el esfuerzo común. Y él reconoce que gracias al equipo de actores, técnicos y los indispensables mecenas, habría sido imposible llegar a subir el telón para mostrar el drama de seis venezolanos que se las ingenian para comer y no perder jamás la dignidad ni el humor.

jueves, marzo 09, 2006

Otro Santanazo

¿Cuáles son las mejores piezas teatrales de Rodolfo Santana? ¿Las escritas en aquellos 70, 80 y 90 del siglo XX o las pergeñadas en los últimos años? Difícil respuesta para darla ahora, porque muchas de esas piezas envejecieron y el contexto sociopolítico venezolano ha cambiado bastante. Pero lo que si es cierto es que su obra Gracias José Gregorio Hernández y Virgen de Coromoto por los favores recibidos, escrita en 1975 y estrenada cuatro años después en el caraqueño teatro de la esquina de Cipreses durante el IV Festival Nacional de Teatro, mantiene una asombrosa vigencia, precisamente después de haberla visto en la plazoleta de la Casa del Artista, en una versión, muy actualizada, que le hizo Miguel Torrence, quien la rebautizó como Gracias por los favores recibidos.
Esta producción, dirigida por el mismo Torrence, traída desde Valencia, donde se logró la unión o la suma de esfuerzos de la Compañía Regional de Teatro de Carabobo y el Centro José Ignacio Cabrujas, permitió, una vez más, que nos estremeciéramos ante la precisión dramatúrgica de Rodolfo Santana (Caracas, 25 de octubre de 1944.
Ahí, está plasmado un pueblo que por reclamar el derecho a no morir envenenado por una fábrica de cemento, es sometido a la más bárbara represión, física y psicológica, hasta que es atacado alguien que tomó la iniciativa de luchar por el derecho de todos a la vida. Esa es la historia de Juana, una luchadora incondicional por los derechos humanos, que ha sido gravemente afectada en su salud por los represores, y a quien sus compañeros la invitan a solicitar los favores celestiales de los santos para recuperarse. Ella así lo hace y ahí es cuando el Siervo de Dios José Gregorio Hernández se le aparece y la opera para salvarla, al tiempo que la Virgen de Coromoto decide darle poderes mágicos para que ella pueda ayudar a sus compañeros. A partir de este momento, Juana resiste a la represión y acepta incluso que la torturen para demostrar que los santos sí la acompañan. Viene un combate singular: Juana y su gente logran cerrar la fábrica que los envenena y todo el pueblo, que es uno solo, obtiene así una victoria, la primera de una serie que vendrá.
Los espectadores, al borde del delirio esa noche, estamos seguros invocaron al Siervo de Dios y la Virgen de Coromoto para que les hiciera un milagrito, ya que la sociedad venezolana dice o hace públicamente una cosa, pero en sus momentos de intimidad reza sus oraciones y pide ayuda a Dios, al Creador Supremo, a ese Ser que ahora la ciencia trata de descubrir.
Santana es uno de los pocos autores criollos que ha logrado combinar, con inteligencia y mucho humor, la más cruda realidad venezolana con las creencias mágico-religiosas del pueblo sin distingos de razas y niveles económicos y políticos. Tiene en esta pieza, que Torrence ha intervenido para lograr mayor violencia en la argumentación, uno de sus mayores aciertos. Él nos declaró para nuestro libro Cómo es Rodolfo Santana (1995), que “durante 12 años se olvido de Dios y, afortunadamente, Dios de mi. Estaba totalmente ‘marxistalizado’. Manejaba la imaginación de acuerdo al latido del mundo y por fortuna siempre fallé. Jamás logré entrar en el realismo socialista. La farra, Gracias José Gregorio Hernández y Virgen de Coromoto por los favores recibidos y otras obras más fueron escritas con Dios allende las fronteras y tratando de describir el mundo de manera coherente y nunca pude... Durante esa etapa entendí que una obra de arte posee sus propias leyes y que el ser humano puede ser un animal y lo demuestra cada día, pero también momento a momento respira estética y quiere ser bueno. Siempre seremos así”.
El espectáculo logrado por Torrence y su gente no tenía desperdicio. Sus actores, encabezados por la Juana (Maritza Mendoza) crearon la atmósfera pintoresca de un comunidad en rebeldía contra el tiránico poder y al mismo tiempo invocaba al Ser Supremo o a sus santos.
Lo mostrado revela que Miguel Torrence y su gente viven el mejor momento de su etapa creativa y que por eso tienen más proyectos destinados a mostrar un teatro más social y comprometido con los tiempos que se viven. Tienen proyectado regresar a Caracas, siempre y cuando la Casa del Artista (Carlos Silva) los invite y los caraqueños los acompañe.

miércoles, marzo 08, 2006

La refundación de la CNT

La Compañía Nacional de Teatro (CNT) no ha desaparecido ni anda de parranda. Esta siendo sometida a un agudo proceso de refundación para que pueda producir y exhibir espectáculos destinados a todos los venezolanos. Así lo reconoció el ministro de la Cultura, Francisco de Asís "Farruco” Sesto Novás, quien además recordó que la CNT, fundada en 1984 por el presidente de la República Jaime Lusinchi, y puesta en marcha al año siguiente bajo la égida del dramaturgo Isaac Chocrón, está ahora en avanzado proceso de refundación, para que así se pueda ajustar a la nueva institucionalidad cultural.
“Farruco” Sesto, a una pregunta concreta sobre la poca presencia de la CNT en Caracas, durante los tres últimos trimestres del años 2005 y en lo que va del 2006, puntualizó que “la CNT en años anteriores, sin entrar a considerar la calidad y la cantidad de los espectáculos que realizaban, era fundamentalmente una agrupación teatral más de Caracas, un grupo más como hay tantos pertenecientes al sector privado, y no tenía mayor presencia en el resto del país. No era, pues, en la práctica una Compañía Nacional de Teatro para toda Venezuela y es por eso que desde el año pasado está al frente de ella el teatrero Eduardo Gil, quien ha realizado desde abril del 2005 pasado una apretada agenda para darle a la Compañía una verdadera estructura y un programa de acción correspondiente a un ente verdaderamente nacional. Eso lleva tiempo y es un asunto delicado”.
Afirmó que no ha sido fácil refundar a la vieja CNT, porque también estaban en marcha una serie de procesos internos del mismo Ministerio de la Cultura, entre los cuales figuraba la creación del Instituto de Artes Escénicas y Musicales, ente rector que de ahora en adelante tendrá adscrita la Compañía, y el cual, bajo la presidencia de Silvia Díaz Alvarado, se encargará de una serie de actividades que antes recaían sobre los hombros de la CNT.
Explicó el ministro de la Cultura que la CNT en su actual proceso de refundación, que adelanta el director Gil, “ha venido transformando sus funciones y su estructura para adecuarse a la nueva misión del cambio institucional, la cual terminará por beneficiar a todos los ciudadanos y ciudadanas que residen en el país. Es por eso que desde mayo a diciembre del 2005, la nueva CNT presentó un total de 107 funciones en 15 estados del país, las cuales beneficiaron a 19.056 espectadores, ubicados en Apure, el Delta y otras regiones. También se realizaron 47 talleres donde participaron 1.369 estudiantes, quienes fortalecerán el sector de las artes escénicas de esas zonas”.
Gerardo Piñeiro, actual director de la secretaría de Teatro y Circo del Instituto de Artes Escénicas y Musicales (Iaem), contó que la CNT, bajo la égida de Eduardo Gil, realizó tres producciones y una coproducción. Fue así que se exhibieron: Canto rodado, versión y dirección de Costa Palamides; Una de Alí, versión y adaptación de Rafael Nieves, y El canoero del Caipe, de Daniel Suárez Hermoso, además de La sangre, de Sergei Belbel, puesta en escena por Armando Holzer para la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa.
Puntualizó Piñeiro que la CNT en Caracas, también durante el año pasado adelantó el programa “La Compañía Barrio Adentro”, el cual se dedicó a llevar espectáculos a diversas comunidades populares caraqueñas, lo cual le permitió hacer 47 funciones y beneficiar así a unos 1.400 venezolanos y venezolanas.
Toda esta actividad realizada durante los tres últimos trimestres del 2005, “incrementó el impacto social de las actividades de la Compañía Nacional de Teatro en un 64%, en comparación de las actividades realizadas por al anterior CNT durante el lapso del 2004”.
Sobre lo que está haciendo la CNT en lo que ha transcurrido del año 2006, Farruco Sesto y Gerardo Piñeiro prometieron a los periodistas que próximamente invitarán al director de la propia organización, Eduardo Gil, para que sea él mismo quien explique todos los procedimientos que actualmente realiza la institución puesta a su cargo.
Sin embargo, y mientras tanto, informaron que sí se adelanta un proceso de refundación institucional, como es la elaboración de sendos manuales de organización y de registros de cargos, los cuales permitirán a los nuevos directores, actores, autores y técnicos formar parte de la nueva Compañía Nacional de Teatro, la cual se dedicará a producir teatro clásico, obras venezolanas y foráneas, textos del mejor teatro contemporáneo y, por supuesto, el teatro popular criollo.
“Sí se buscará que dentro de esos espectáculos haya una teatralidad venezolana, que marque una diferenciación en lo que los espectadores venezolanos van a poder ver", puntualizó “Farruco” Sesto, quien además anunció que pronto se reunirá con la prensa para anunciar la creación de las respectivas Compañías Nacionales de Danza y de Música.

viernes, marzo 03, 2006

Kaufman, el otro rey Midas del teatro

El hijo pródigo regresa por unos días a casa. A casi 20 años de haberse ido a estudiar y hacer su carrera teatral en Nueva York, Moisés Kaufman (Caracas, 21 de noviembre de 1963) llega el 28 de marzo para estar presente en la inauguración del XVI Festival Internacional de Teatro de Caracas 2006 y además presentar uno de sus espectáculos más premiados, I Am My Own Wife, de Doug Wrigh, el cual mereció sendos premios Tony, como mejor obra y mejor actor, durante la temporada del 2004.
Hoy por hoy, uno de los más prestigiosos directores de teatro en Nueva York es este caraqueño Moisés Kaufman, quien se marchó en 1987 y diez años después ya era catalogado, por el influyente periódico The New York Times, como “uno de los 10 personajes que habían logrado transformar el ámbito cultural de Estados Unidos de América, en aquel año 1997”. Desde entonces, él es la versión positiva y humanista del rey Midas del teatro: todo lo que toca o hace en los escenarios o para la pantalla chica es éxito de taquilla, algo sumamente importante en el norte, y para la crítica mucho más. Lleva diez años haciendo, triunfando y no ha parado. No se ha envanecido con la fama y se comporta como cuando empezó: gentil y abierto al diálogo con los periodistas. Más de 300 mil sites en los buscadores yahoo y google indican que es un trabajador incansable y de calidad. Y ahora es cuando está subiendo.
Este calificado creador del teatro estadounidense, hijo de judíos sobrevivientes del Holocausto, tras cursar Administración de Empresas en la Universidad Metropolitana, al tiempo que hacía sus primeras armas teatrales, bajo la égida de Fernando Yvoski en el grupo Tespis, ingresó a la New York University y se dedicó de lleno a un postgrado en el ala experimental de las artes escénicas. Le aconsejaron que creara una agrupación para poder experimentar y así materializar sus ideas y responderse sus preguntas. Así lo hizo y en 1992 ya había fundado, con otros artistas, al grupo Tectonic Theater Project con el cual comenzó a lidiar.
Hacia 1995, Kaufman asumió el reto de la escritura teatral, producto de sus lecturas, y lo demostró en la escena con Gross Indecency: The Tree Trials of Oscar Wilde. Eso fue un tiro al piso: más de 600 funciones en Nueva York y, por si fuera poco, le correspondió dirigir otros montajes en Los Ángeles, San Francisco, Toronto, París, Estocolmo, Budapest, México, Franfurt y Londres; además autorizó 40 puestas en escena en varias ciudades estadounidenses. Eso fue lo que provocó la reacción consagratoria del principal periódico de Estados Unidos, tras reconocer que era la pieza más representada en la temporada.
El segundo éxito de Kaufman llegó en 2001. Tomó el escabroso asesinato de un joven gay en Laramie, lo investigó, con técnicas periodísticas y montó The Laramie Project. Otro cañonazo teatral que se ha seguido exhibiendo en todo el país. La revista Time la consideró entre las 10 mejores obras del año y el guión obtuvo el American Library Associations Glbt Literature Award. La cadena de televisión HBO compró los derechos y se hizo una severa producción, dirigida por Kaufman, que ya se ha distribuido en todo el planeta.
Y lo más reciente es el triunfo de I Am My Own Wife de Doug Wright, estrenada en mayo de 2002, que al llegar a Broadway al año siguiente conquistó sendos premios Tony: para el autor y el actor Jefferson Mays. Kaufman estaba nominado como mejor director.
Kaufman ha revelado que se siente satisfecho por lo logrado en casi dos décadas en Nueva York. “Siempre se comienza con mucha fe en el trabajo y especialmente en las artes narrativas, la base del teatro mismo. Es la importancia de contar cuentos, de reanimar la historia, de tratar de comprendernos y de comprender a los demás. Y cuando el trabajo trasciende y logra llegar al público, es muy emocionante. Es una de las pocas veces cuando uno se siente parte de la humanidad. Me parece que a eso aspiramos todos. Ya sea que tengamos a un espectador en la platea o a un millar”.
Confiesa que le es dificil hablar de “claves” o “secretos” para el oficio teatral, para él hay siempre dos nortes. “El primero es seguir indagando: ¿Qué es el teatro? ¿Cómo contamos cuentos en el escenario? ¿Cuál es la magia del arte escénico y qué cuentos se benefician de ser contados en un escenario? Estas preguntas llevan a un cuestionamiento formal: ¿Cómo logramos que el teatro, en un mundo en las manos del cine y la televisión, siga manteniendo un diálogo con el público? Creo que mucho del trabajo tiene resonancia porque sigue un riguroso planteamiento estético. Y la segunda razón es que los temas que trato de abarcar deben ser temas que nos permitan dialogar con un público de hoy. Necesito que el material al cual nos dedicamos sea válido en nuestro momento histórico. Esas dos anclas han sido la fundación de nuestro trabajo”.
Victoriosa trilogía gay
¿Habría podido Moisés Kaufman hacer en Caracas esa espectacular carrera teatral que ahora adelanta en Estados Unidos? Difícilmente, porque “los actos culturales y artísticos, no son inocentes”. Todos ellos tienen un contexto histórico, social y político que los enmarca. En Venezuela hay que hacer múltiples colas para lograr un subsidio y además luchar para que los dueños o administradores de las salas permitan una temporada de 24 funciones como máximo, y ,por si fuera poco, hay que perseguir al público,ya que este quiere un teatro para hacer la digestión y rechaza todo aquello que lo confronte o le genera preguntas.¿Habrían gustado tres piezas sobre la homosexualidad y sus críticas feroces a la intolerancia y a la persecución social contra los que eligieron sus conductas sexuales? ¡No!, jamás, aquí lo que gustan son las “locas” y nunca un gay encerrado y sufriendo en su closet, por aquello de los espejos... aunque los tiempos han ido cambiando. La trilogía de obras exitosas de Kaufman tienen como protagonistas a homosexuales de diferentes épocas y periplos: el irlandés Oscar Wilde y su tragedia personal por la severa justicia británica del siglo XIX, que le arruinó su carrera profesional y lo mató antes de tiempo. Matheus Shepard, de 21 años, en los años 90 y en Estados Unidos, fue torturado y crucificado por su homosexualidad al caer en manos de dos homofóbicos en Laramie.Y el caso del travesti alemán Charlotter von Mahlsdorf (Lothar Berfelde 1928-2002), fantástico personaje que logró imponer su estilo de vida al régimen nazi y después a la dictadura comunista. Sobre esta “dama”, el dramaturgo Doug Wright y Kaufman hicieron un pieza,I Am My Own Wife, que ahora será vista en Caracas. Moisés Kaufman hizo pues lo correcto. Ahora reina en Estados Unidos y aquí lo miran con asombro. ¿Pero como él hay otros criollos que aún luchan allende las fronteras por llegar muy lejos... y triunfar? Sí y de ellos se sabrá.

jueves, marzo 02, 2006

Rajatabla 35

La muerte de Carlos Giménez el 28 de marzo de 1993 escindió en dos la historia del grupo teatral Rajatabla. La fundacional y su brillante ascenso, que arranca el 28 de febrero de 1971 con el montaje emblemático Tu país está feliz, versión del poemario de Antonio Miranda, y la otra que comenzó tras la desaparición del fundador y la cual es liderizada, desde entonces, por el actor y gerente Francisco Alfaro, integran por ahora su saga.
La primera etapa suma montajes verdaderamente históricos y por ende casi imposibles de superar, además de ser escuela de cómo se debe trabajar no sólo para el público venezolano sino del mundo, porque en esos primeros 22 años la institución fue el faro de las artes escénicas latinoamericanas y punto de referencia para el resto del teatro universal. Y enseñó la más positiva gerencia cultural artística posible en esta Tierra de Gracia.El segundo trecho ha sido complejo y convulso porque se ha mantenido dentro del vendaval de cambios sociopolíticos del país, los cuales terminaron por afectar no sólo los recursos financieros de Rajatabla, sino que generó un severo deterioro en su calidad artística, al no conseguirse o poderse contratar una selecta plantilla de directores artísticos o de escena para la realización de espectáculos cercanos a la tradición conocida, a pesar de los esfuerzos del gerente Alfaro. Eso ha lastrado a la institución y esta ya no tiene la preponderancia de las primeras dos décadas, aunque la última página de la crónica rajatablina no está escrita todavía ni tampoco está en la víspera de su hundimiento final.
Sin embargo, sería imposible ignorar la persistencia de Alfaro y de su gente para proseguir con dignidad en la lucha artística. Otros habrían cambiado de ramo o se habrían exiliado. Éstos, al menos, están haciendo todo lo posible porque la historia no fenezca sin aviso. Por supuesto que han acertado con algunos montajes, pero con otros se han equivocado, porque equivocarse es un "pecado" de la inteligencia, como enseña Dios y la ciencia , libro producido por el pensador venezolano Julio Chaparro Alfonzo y publicado por Monte Ávila, en el 2005.
Y otro equívoco, el más reciente, lo ha tenido este Rajatabla de la segunda etapa con la obra En un lugar de la Mancha , de Javier García Montero, dirigida por José Domínguez Bueno. Ahí se convoca a Miguel de Cervantes a una venta manchega en la que se encuentra con los rufianes Rinconete y Cortadillo y donde además conoce a un tal don Quijote, quien confundiendo a la posada con un castillo llega pidiendo ser armado caballero andante, aunque en ello se le fuese la vida, y donde conoce también al ventero (Sancho Panza), y a otros ilustres personajes que le inspirarían la más grande obra escrita en lengua castellana.
Sí, el autor, con gran audacia, mezcla fragmentos de la vida literaria y otros personajes de Cervantes, pero aquel "arroz con mango" no convence. No termina de cuajar. No se explica en la escena el para qué se hizo ese injerto. Ni se comprende por qué se mutila una obra de las dimensiones de El Quijote para hacer un show con ribetes de "pastillita" o de "resumen" al estilo de la revista Selecciones. Si se quería meterle mano a El Quijote, pues se hace una versión con todas las de la ley, pero mezclar los textos cervantinos y además amputarlos, no se comprende tal tarea. ¡Mucho riesgo y nada convence... salvo la dignidad del trabajo escénico!
La puesta en escena es bastante plausible al menos. Ya se le ve cierta madurez al director José Domínguez, aunque debe prohibirle a sus actores que griten en la forma como lo hacen, porque tapan la poesía y el humor de Cervantes. La torta teatral se habría puesto bien grande si el montaje no hubiese logrado esa dignidad profesional y esos preciosos 75 minutos que dura. Ahí trabajan, con convincente solvencia, especialmente Francisco Alfaro (Miguel de Cervantes) y Germán Mendieta (Don Quijote), apuntalados por José Sánchez (Sancho Panza), Gerardo Luongo, Yurahy Castro, Dora Farías, Rufino Dorta, Demis Gutiérrez y además Pedro Pineda tiene una participación especial. Todos ellos logran darles vida a los famosos personajes cervantinos. Ellos habrían podido hacer íntegra una versión de El Quijote y así Rajatabla habría retomado el ascenso. Por ahora no será.
Habrá que esperar los otros espectáculos anunciados en ocasión del 35 aniversario. ¡Se hace historia teatral con buenos montajes!

miércoles, marzo 01, 2006

Allende se inmola en Nueva York

“El pueblo no quiere violencia; no necesita la violencia. Soñamos con una sociedad distinta y queremos luchar por ella, sin ser imitadores. La revolución chilena la haremos con gusto a vino tinto y sabor de empanada de horno”.
Así se despidió de los chilenos su presidente Salvador Allende, aquel 11 de septiembre de 1973, hacia las dos de la tarde. Con esas palabras, él estaba certero en que su sacrificio no sería en vano y alertaba a su gente porque un fracaso podía ser transformado en una extraña victoria.
Eso y mucho más de lo que ocurrió en aquel inolvidable negro martes septembrino se podrá ver y sentir en el Theater for the New City, una histórica sala ubicada en la 1 Avenida y la calle 10, en el Lower East Side de Nueva York, a partir del 30 de marzo, cuando se estrene el monólogo Allende/La muerte de un presidente, del argentino Rodolfo Quebleen, actuado y dirigido por los colombianos Ramiro Sandoval y Germán Jaramillo, respectivamente.
Allende/La muerte de un presidente desarrolla durante las últimas horas de la vida de Salvador Allende, presidente de Chile, pero el tiempo cronológico de lo acaecido ese 11 de septiembre de 1973, en el Palacio La Moneda está roto, pues el autor Quebleen consideró necesario incluir situaciones acontecidas en distintas horas de la mañana de ese día. Su muerte se produjo alrededor de las dos de la tarde. Había llegado a La Moneda a las siete y treinta de la mañana. También se incluyen comentarios de Allende expresados en horas diversas durante esa fecha.
Quebleen (Rosario, Argentina, 1938) informa que Pablo Mayor es el compositor de la música del espectáculo cuyo diseño de producción (iluminación, escenografía y vestuario) es una tarea de Luis Cantillo. “Este es el mismo equipo de profesionales que acaba de hacer una versión teatral del poema Canto a mí mismo ,de Walt Whitman, el cual presentaron en diferentes sitios de Nueva York, como universidades, colegios, Instituto Cervantes, etcétera”.
Este montaje permanecerá durante tres semanas en el Theater for the New City, cuya dirección artística es de Crystal Field, y quien además es la productora ejecutiva del monólogo. Al terminar la temporada irá a universidades y colleges, además de otras presentaciones. “Hace dos años tratamos de hacer la obra en el mismo teatro y el actor que iba a interpretar a Allende era Abraham Murray, ganador de un Oscar por Amadeus, pero por sus compromisos no se pudo hacer, y ahora es cuando se llevará a escena”, comenta Quebleen.
Quebleen, cuya carrera periodística comenzó a los 14 años, revela que desde los años 60 fue admirador de Salvador Allende. “Me identifiqué con sus ideas y planes para cambiar a Chile. Para mí siempre estuvo claro que él combatía contra molinos de viento que tenían nombre propio: ITT, Anaconda, CIA, Kissinger, etc. Nunca vislumbré el desenlace y su actitud final sobrepasó mi admiración por él. ¿Murió como presidente porque supo morir como hombre o viceversa? Allende puede ser acusado de inocente como político, pero fue honesto. Por no ocultar sus debilidades se perjudicó y eso tiene un valor. Por supuesto, su final me obsesionó. Los primeros días después del golpe del 11 de septiembre de 1973 no pude dormir, no sólo acosado por su muerte sino por el contexto de sangre en el cual se desarrolló y porque era evidente que desembocaría en lo que todos conocemos: desapariciones, sangre, tortura, avasallamiento indiscriminado de los ciudadanos y el pueblo reprimido por un Estado militarizado. Allende había muerto defendiendo la dignidad de Chile y su gente”.
Señala que hoy, después de casi 33 años, “su figura cobra una dimensión inusitada en una América Latina plagada de gobernantes corruptos y cobardes, defenestrados miserablemente y asilados en cualquier parte, pero nunca sufriendo los sacrificios del exilio, por el contrario, con limusinas con choferes, y en el peor de los casos presos, reclamando derechos que no les corresponden. En cuanto si Allende siguió los pasos de alguien, pues sí, del presidente chileno Jose Manuel Balmaceda, que esperó el minuto en que terminó su mandato para suicidarse y no enfrentar así vejaciones e ignominias”.
Su decisión de estrenar el monólogo en inglés y en Estados Unidos, es porque cree que es un punto de partida apropiado para proyectarla tanto en esa nación y en otros países. “También por su tema y por lo que implica estrenar un autor latinoamericano en Nueva York. Es además un toque de atención para que se averigüe de qué se trata. En el caso de Allende/La muerte de un presidente, no es para mí un sentido trabajo de ficción, sino el primero que se hace, sobre ese gran hombre. Quisiera que esta pieza se monte en Venezuela, para que allá nadie olvide lo que pasó y cómo se llegó a esa situación”.
La saga de un periodista
Rodolfo Quebleen está en Nueva York desde 1965. “Me casé y sigo con mi esposa desde hace más de 35 años, es colombiana y tenemos tres hijos y un nieto. Mi adaptación a la realidad de Estados Unidos y su gente tuvo diversas fases: vivir en un país y no estar de acuerdo con su conducción a través de sucesivos gobiernos no es fácil. Llegué en pleno auge de la guerra de Vietnam y participé en múltiples demostraciones antibélicas. Viví las épocas de Kent, Bekerley, las revueltas raciales en Nueva York y otras ciudades, el apoyo a los contra, irangate, etcétera. En cuanto a la gente, uno se enfrenta con múltiples nacionalidades, entonces uno se pregunta: ¿adaptarse a qué o cuál gente?. No sé si sirve como respuesta, pero no soy ciudadano norteamericano. En la época de las dictaduras militares en América Latina (Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay) trabajé muy activamente en grupos de los derechos humanos y de apoyo a Madres de Plaza de Mayo, para no olvidar a mi país de origen”.
A los 14 años, Rodolfo, abandonó los estudios porque quería ser periodista y para ello ingresó a trabajar en La Tribuna (Rosario). Después vinieron: La Acción, Crónica y La Capital. “Pasaron los años y con los dueños de La Capital negocié instalarme en Nueva York como corresponsal por un año. Quería conocer a esta urbe y al país. No les convine económicamente y me quedé anclado aquí, pero sin ganas de regresar. Apareció un periódico en español (ya había otro EL Diario-La Prensa), El Tiempo y entré a trabajar en él y a colaborar con publicaciones en el exterior. En 1971 Torcuato Luca de Tena, heredero de ABC de Madrid, funda en Nueva York a ABC de las Américas y entro en esa revista, colaboro incluso con ABC de Madrid. En 1973 se cierra la revista y paso a ser corresponsal de la Editorial Mercurio de Colombia, al mismo tiempo soy corresponsal de Televisa, México, e ingreso al equipo del Noticiero del Canal 41 (en español y actual cadena Univisión). Ya en televisión, surge en Televisa la idea de un cable en español, actual Galavisión, y me transfieren para que me haga cargo de la revista TV Guía, los lineamientos generales de la programación y realizo mis propios programas en Los Ángeles sobre temas cinematográficos, durante diez años. La empresa se muda a Los Ángeles y yo ingreso a El Diario-La Prensa en donde llegué a estar a cargo del periódico durante siete meses hasta que los nuevos dueños no me quisieron más. Volví a trabajar independiente y regresé a escribir para mí. Había ganado concursos de cuentos y poesía en Argentina y Estados Unidos. Monté un espectáculo de poesías y textos sobre Latinoamérica en el Teatro Repertorio en Español, de Nueva York. Actualmente dirijo el semanario en español Hora Hispana, editado por la empresa del periódico Daily News. Es la tercera vez que trabajo para esta empresa. Antes lo hice para la publicación El Daily News bilingue. Ahora estreno mi monólogo”.

jueves, febrero 23, 2006

Experimento Arocha

Orlando Arocha (Maiquetía, 5 de febrero de 1954) no es “una monedita de oro” para algunos, pero resulta ser un valioso teatrero que ha escalado con dificultades -porque viene desde muy abajo y sin padrinos- su personal montaña artística. Tiene un récord público de excelentes y buenos montajes y otros de ingrata memoria, pero no se le puede negar que posee talento y además ha cultivado su oficio durante las últimas tres décadas. Como artista se arriesga, no tiene miedo a equivocarse y recibir por consiguiente el rechazo del público y el cuestionamiento de la crítica, tal como ocurrió con su versión, en el 2005, de Hamlet, espectáculo con el cual insistirá ahora en el XVI Festival Internacional de Caracas (Fitc 2006).
Pero después de haberle visto su semi-peripatético espectáculo con el texto de Rodrigo García, Mejor se hubieran quedado en sus casas güevones, con el cual inauguró su temporada 2006, hay que recomendarle a este teatrero criollo que siga por esa senda, que rompa la cuarta pared, que mueva a sus actores y agreda al público, que se salga de lo convencional, que experimente, porque sólo los que saben algo más del abecé teatral pueden hacerlo y no perecer en el intento, como decía Ugo Ulive cuando estaba en su apogeo como creativo director de escena; aunque hay que apuntar que en ese reciente trabajo tuvo dos acólitos (Ricardo Nortier y Juan José Martín),quienes son algo así como sus hijos adoptivos o personas claves de su familia elegida, que colaboraron en la realización del montaje, escenificado en Los Espacios Cálidos, salones multiusos del Ateneo de Caracas.
Este autor Rodrigo García (Buenos Aires, 1964) desde 1986 vive y trabaja en Madrid, donde se desempeña como autor, escenógrafo y director. Creó en 1989 la agrupación La Carnicería Teatro, por haber sido ayudante de carnicero en Argentina y España, con la cual montó espectáculos experimentales que causaron impacto en el circuito alternativo madrileño. Pero es en el 2000 cuando los franceses lo descubren y se lo llevan, con sus actores, su iluminador, su editor de video, y desde entonces ha alcanzado un continuado éxito internacional, tras triunfar en los festivales de Aviñon y de Otoño en París. Hoy por hoy, es la gran estrella del teatro español, aceptado a regañadientes tras sus triunfos allende los Pirineos.
En el teatro de García que se ha visto en Europa, aunque en una ocasión vino a una entrega del Fitc, según reseña Beatriz Bergamin (El País, Madrid, 15.01-2006), “sus actores utilizan sus propios nombres, apelan al espectador, lo implican con cómplice sensibilidad o lo ignoran, son provocadores. Hay situaciones carcajeantes, vomitivas o melancólicas; hay palabras poco complacientes, a ratos lúdicas y siempre directas. Palabras en acción, porque... cuando la locura es verbal se tolera y aplaude”.
Orlando Arocha y su dueto acompañante trabajaron el texto de García y lo convirtieron en un entretenido montaje itinerante a través de los dos salones de Los Espacios Cálidos. Llevaron a los espectadores para que vieran y repudiaran una cotidiana acción de violencia doméstica, mostraron a una bañista entregada a un desolador juego lúdico, exhibieron a un niña (bien travestida por Mario Sudano) en su despertar hacia la adolescencia, plasmaron una relación sangrienta entre madre y su hijo y al final exhibieron a un payaso entregado a un discurso incoherente sobre la rutina familiar con las hamburguesas dominicales. En fin: el texto es una patada más al sistema de cultura burguesa imperante en el mundo occidental, un discurso que se ha visto y oído tantas veces que ya suena aburrido por la falta de novedad. Lo importante de este espectáculo es que saca al público de su posición cómoda y le somete a una agresión física y visual de proporciones nunca antes vistas en la escena criolla, salvo los montajes experimentales que hicieron Carlos Giménez en el Museo de Bellas Artes y Rodolfo Santana en la Sala Rajatabla en épocas pretéritas.
Orlando Arocha con mínimos recursos ha logrado un montaje desacralizador, revolucionario para el contexto y donde contó con el apoyo de buenos comediantes como Mario Sudano, Alberto “Paisa” González, María Elena Duque, Alexander Leterni y Fedora Freites. Creemos, que este montaje y no el ordinario Hamlet es el que debería mostrar en el XVI Fitc 2006.

miércoles, febrero 22, 2006

David sigue peleando con el Goliat mayamero

Son miles los venezolanos instalados en Miami. Pero sólo uno, hasta ahora, se ha dedicado al complejo oficio de producir y presentar espectáculos teatrales, además de abrir o crear espacios para exhibir los montajes. Ese es David Chacón Pérez, quien lleva cinco años en Estados Unidos.Primero pasó por Nueva York y al año siguiente se instaló en la Florida, donde fundó su empresa: Miami Globo Theater.
Cuenta Chacón Pérez que desde sus inicios en Miami ha producido “teatro de buen impacto de crítica y comerciales; lo hicimos en la sala de Venevisión Internacional y después en el Miami Globo Theater, sala que decidimos crear con la intención de abrir puertas en el sector políticocultural y obviamente establecer una personalidad artística y competitiva en el sector cultural. En ese experimento nos fue mejor de lo que esperábamos, no sólo recibí la llave de la ciudad de Miami de manos del comisionado, sino que ahora hemos sido invitados a formar parte del Teatro Trail, una de las salas más antiguas de Coral Gables, un espacio por donde ha pasado una legión de actores latinos de trayectoria internacional. Esta invitación vino ante nuestra decisión de cerrar nuestra propia sala ubicada en el corazón de “La pequeña Habana”, en la calle 8, teatro donde exhibimos buenos espectáculos, calificados actores, precisas producciones y sobre todo un espacio que nos convirtió en la mejor compañía de teatro del año 2005”.
Cerró su sala Miami Globe Theater porque tenía tan sólo 86 butacas y no era comercialmente rentable. “Ahora al convertirnos en la compañía residente del Teatro Trail de Miami, no sólo nos hace crecer económicamente, sino que también nos abre las puertas a las empresas interesadas en invertir, ya que contamos con 435 butacas y la mayoría de los inversionistas detallan o contemplan la capacidad de la sala. Programamos la reapertura del nuevo Miami Globo Theater en el Trail, el pasado viernes 10 de febrero a las 9:00 pm. Agotamos la primera noche, pero al finalizar el fin de semana, nos sorprendimos aún más, ya que en tan solo tres días se habían vendido más de 800 entradas.De manera que en tan solo un fin de semana, una vez más el Miami Globo Theater ratificó su compromiso, cuando decidimos abrir sus puertas un extraordinario día de aquel marzo del 2002”.
Chacón Pèrez reitera que sí vale la pena seguir sacrificando días de tranquilidad y sobre todo de dejar de ganar dólares, pues ha rechazado “maravillosas ofertas como director artístico en grandes empresas en Las Vegas”. Está, pues, dispuesto a seguir peleando por sus propios proyectos y por los de un sector cultural que lucha contra una población local y turística a la que solo le interesa comer hamburguesas o irse de compras a un centro comercial.“Me siento muy comprometido y sobre todo me enorgullece formar parte de la historia cultural de Miami, donde sí valoran mi trabajo. Así que cada día de mi vida será para seguir batallando donde quiera que esté por mi proyecto cultural: el Globo Teatro o Miami Globe Theater”.
Actualmente, en el Teatro Trail está exhibiendo Dick y Pusi, del dramaturgo peruano Jaime Nieto. Se trata de una comedia convertida en todo un espectáculo ambientado en los años 70, donde se cuenta la historia de los productores del cine pornográfico de la época.
Admite Chacón Pérez que cuenta con el respaldo de un pequeño grupo de personas que creyeron él y que ahora mucho más al instalarse en el Teatro Trail. “Además debo celebrar la alianza con el reconocido productor Miguel Ferro, quien sí valora el esfuerzo que hemos hecho; ha demostrando tal interés y respeto por nuestro trabajo, que decidió participar en las próximas producciones de Miami Globo Theater con su empresa Interart Media Espectáculos. Mis socios creen en mi honesto respeto al oficio y lo que más les interesa, con o sin teatro, es seguir adelante en todos mis proyectos. Gracias, pues, a Aarón Hill, Idalmis Olivera, Peggy Olin, Michelle Griffin y Carlos Salazar, por darme su apoyo y por creer en mí”.
Reconoce este teatrero caraqueño que es un serio oficio el mantener a los medios interesados en el hecho teatral en cualquier parte del mundo y especialmente en Miami, “sin embargo, no nos podemos quejar, la cobertura ha sido extraordinaria especialmente desde El Nuevo Herald, el diario más importante de la ciudad, desde las notas hasta la crítica han favorecido a la compañía, reconociendo la labor desde el día que abrimos nuestra primera producción hasta la fecha, siendo valorados a través de la destacada crítica Norma Niurka, como la compañía más importante del año 2005 y recibiendo cinco reconocimientos en tres de nuestras producciones teatrales del pasado año. Además, debo subrayar que el trabajo del productor Miguel Ferro es fundamental para cualquier proyecto.Tiene una gran capacidad de convocatoria y es para nosotros sin duda un valor agregado para el futuro de nuestros planes”.
Chacón Pérez informa que ya cuenta con una serie de producciones, como Sor-Presas, la versión del famoso musical Nunsense, que ha de estrenarse a finales de marzo. En otra sala está ensayando, en coproducción con el grupo Pentación Espectáculos de España, Palabras encadenadas con los famosos actores Lilí Rentería y Francisco Gatorno. Luego, a mediados de año, seguirá en el Teatro Trail con Políticamente incorrecto del mismo grupo español Pentación Espectáculos. Después, en coproducción con el Teatro del Mentidero de España, presentará tres monólogos, interpretados por el actor Ramón Rivero, escritos y dirigidos por Santiago Escalante, y para cerrar el año, lleva desde Argentina el famoso monólogo No seré feliz pero tengo marido. Además, una oficina del estado de Florida le financia su proyecto Tras la puerta roja “Es mi nuevo texto teatral, el cual espero estrenar el 1ro de diciembre, que es el Día Mundial de la Lucha contra el Sida”.

lunes, febrero 20, 2006

El circo llegò para quedarse

El circo se ha instalado en el conglomerado de los espectáculos venezolanos y mucho más ahora que fue creado y puesto en marcha el Instituto de Artes Escénicas y Musicales, bajo la dirección de Silvia Díaz Alvarado, e insertado en el Ministerio de la Cultura. Ahora el circo está institucionalizado y al lado del teatro en la Secretaría Nacional, cuyo director es Gerardo Piñeiro.
-¿De cuál circo se está hablando?,preguntamos a Piñeiro
-Estamos apoyando el desarrollo y la difusión del nuevo circo y no del circo aquel de animales salvajes supuestamente domesticados y de monstruosos seres humanos. Estamos con el circo que no tiene nada que ver con las fieras ni con las malformaciones físicas humanas.Nos identificamos con el nuevo circo, ese que emerge a mediados del siglo pasado en Francia y Canadá, con organizaciones como el Cirque du Soleil, un excelente modelo artístico de circo donde la técnica está al servicio de expresiones artísticas como la danza, la gimnasia rítmica, el teatro, el mimo, la acrobacia, el canto, la literatura y hasta la filosofía. Es un nuevo circo donde todo eso está funcionado sobre plataformas móviles, que es itinerante o nómada, que se adapta el espacio que pueda utilizar. Es un nuevo circo que está en función de la realidad social. Por eso fue que se creó la Secretaría Nacional de Teatro y Circo.
-¿Qué significa eso del circo en función de la realidad social?
-Que los artistas circenses puedan ir, como en efecto lo hacen, a las comunidades para mostrarles un espectáculo que podrá cambiar o alterar la calidad de vida de sus espectadores.Tenemos experiencias en barriadas caraqueñas como Los Erasos, Los Geranios y el 23 de Enero, para citar estos ejemplos, donde niños que tenían un elevado índice de deserción escolar han retornado a sus claustros, tras ver una serie de espectáculos circenses; lo mismo ha pasado con niños que consumían drogas o bebidas alcohólicas, han iniciado ahora un proceso de regeneración o recuperación. El circo además es una industria cultural que podemos desarrollar y acrecentar sus intérpretes porque tiene gran demanda de espectadores. El nuevo circo cuenta historias y no es únicamente un show de números circenses o exhibiciones acrobáticas o de malabaristas. El nuevo circo se puede equipar con el teatro y la danza.
-¿Cómo anda ese nuevo circo en Venezuela?
-Desde mi llegada al Conac y al Ministerio de la Cultura, hace ya cinco años, y perdona si esto se puede interpretar como echonería, se le ha dado muchas oportunidades a los artistas circenses.Y se podría decir que desde que yo llegué se ha consolidado el movimiento del nuevo circo, gracias a una serie de estrategias políticas para el fortalecimiento de ese sector. Hemos establecido convenios con la Escuela de Circo de Cuba a donde hemos enviado estudiantes, pero también hemos traído profesores cubanos a lo largo de los años 2004 y 2005, quienes ayudaron a fortalecer todas las técnicas de muchos artistas circenses. También hemos llevado artistas a España y Francia para mejorar sus condiciones. Con todo eso podremos, a partir de marzo o abril, una carpa de circo permanente en la zona del 23 de Enero donde funcionará el proyecto “Célula Nómada”, el cual permitirá que nuestros creadores circenses puedan hacer una serie de trabajos en función de la comunidad y al mismo tiempo vayan capacitando a los que manifiesten su deseo por incorporarse a este mágico mundo del circo.
-¿Hay suficientes grupos en Venezuela como para poder organizar un evento nacional y además mantener una programación circense permanente?
-Sí, ya hay suficientes agrupaciones circenses en todo el país y estamos aupando la creación de una Escuela de Circo, para lo cual son importantes los eventos internacionales que sirven para capacitar a nuestros artistas y educar a los espectadores. Así vamos a producir el circo que queremos y que nos merecemos, todo eso en función de la comunidad, que es para quien se trabaja.El circo tiene una atracción extraordinaria para el venezolano, pues tuvimos una carpa, frente a Parque Central, y en cinco días contabilizamos unas 12 mil espectadores. ¡Eso es extraordinario!
-¿Quiénes hacen los guiones para los espectáculos circenses?
-Hay gente preparada para ello. Yo conozco a Jorge Parra o “Domingo Mondongo”, que es uno de los mejores, y quién además tiene una excelente agrupación. También están Mary Rebolledo y Niki García. Todos andan trabajando para que el circo venezolano tenga una identidad propia a partir de sus íconos y sus raíces culturales. Repito: este circo es muy diferente al otro, a ese de los animales y los monstruos, al que se conoce como “circo de familia”.
¿Qué pasará con el teatro?
-Desde la Secretaría Nacional de Teatro y Circo hemos diseñado unos lineamientos muy concretos destinados al fortalecimiento de la dramaturgia nacional, además del desarrollo de nuevas formas o fórmulas para las puestas en escena.Queremos impulsar los teatros de repertorio, teniendo en cuenta que hay agrupaciones con numerosos piezas montadas y que no las pueden exhibir en todas las salas del país. Tenemos un programa de giras por los municipios, ya que no se hará más teatro para una temporada única en una sala. Por supuesto vamos a trabajar más la formación de las nuevas generaciones y para eso queremos utilizar los talleres de las diversas agrupaciones; así como también pretendemos la actualización de los profesores de las diversas escuelas de teatro que existen en todo el país; queremos actualizar los programas de dichos centros formativos de los nuevos actores y teatreros en general. Y además queremos acentuar la necesidad de las investigaciones sobre el teatro en general, porque los artistas también deben generar conocimientos teatrales y no sólo espectáculos. La única forma de mejorar nuestro teatro es a partir la formación y la investigación, y para eso Venezuela tiene excelentes condiciones profesionales, las cuales tienen que acrecentarse.
-¿Cómo van a ser las relaciones financieras entre el Estado, los teatreros y los circenses?
-Serán por intermedio de sus productos y los contratos de servicios.Vamos a realizar una convocatoria nacional para explicar la metodología con la cual trabajaremos en cada uno de los renglones del teatro, desde los dramaturgos hasta los grupos que tienen espectáculos para mostrar. Con estos cambios se busca reorientar el trabajo artístico en general.Vamos a ver cómo lo hacemos y para eso necesitamos más diálogo con los artistas y que ellos dialoguen más con nosotros.Pero lo más importante, y ojalá que esto lo comprendan todos en el sector teatral, circense, dancístico y musical, vamos hacia una municipalización del producto cultural. Tenemos que llegar hasta los 335 municipios que componen este país. ¡Hay que descentralizar la cultura!
-¿Pero todo ese plan conlleva una cuantiosa inversión financiera?
-Sí, se irá trabajando poco a poco, pero lo importante es que las manifestaciones culturales lleguen a todos los sectores del país. Ya estamos trabajando en eso, porque todo el aparato gubernamental estará coordinado para ese fin:la cultura no estará concentrada únicamente en las grandes ciudades.
Festivales a montón
La Secretaría Nacional de Teatro y Circo, conducida por Gerardo Piñeiro, montará el III Festival Internacional de Muñecos, el II Festival Internacional de Magia, el II Festival Internacional de Circo, el II Festival Internacional de Monólogos, el Festival Internacional de la Creación, la Semana Nacional del Teatro, el Festival Nacional de Teatro y el evento “A barrio teatral”.Las otras dos secretarías del Instituto de Artes Escénicas y Musicales también harán su programación monumental, es por eso que la Secretaría de Música, dirigida por Benjamín Zambrano, organizará el II Festival Internacional de Música Urbana, el Encuentro Cultural con los Pueblos de Amazonas, el III Festival Internacional de Bolero, el III Festival Tambores del Mundo, la III Semana Internacional de la Salsa y el II Encuentro Internacional de la Canción Necesaria.En lo referente a los proyectos nacionales están contemplados “Nosotros los constructores de la música” y el Festival Nacional de Mandolina, Arpa y Bandola de Caracas. La Secretaría de Danza, a cargo de Alice Dotta, tiene pautados cinco eventos foráneos y siete de carácter nacional. Los internacionales serán el II Festival Sabor y Ritmos del Caribe, el II Festival Voces, Rostros y Estampas de Los Andes, el Festival Internacional de Danza Folck, Tap, Flamenco, Polaco y Ruso, el III Festival Mundial de Solos y Duetos y el evento “Lo Clásico del siglo XXI”.Por otro lado, los nacionales serán los eventos “En el barrio bailo al son”, “La Ruta de la Tradición”, el Festival de Baile Popular, Plaza viva, Cuerpo, Espacio y Movimiento y “Todos a escena”.

jueves, febrero 16, 2006

La cotufa

En Parque Central, monumental conjunto residencial caraqueño de 2.400 apartamentos, siete penthouses desperdiciados, un hotel que perdió las estrellas, dos museos y tres laberínticos sótanos, pululan las leyendas urbanas, esas historias de fantásticos y/o fantasmales seres que conviven con sus residentes. La más extraña de todas y por cierto no carente de cierta fascinación cultural, es la de una bailarina asesinada, apodada “La cotufa”. Era una damisela que se desnudaba en algunos nightclubs donde gastaba su vida, a quien sus enamorados, unos chulos argentinos, la despedazaron con cuchillos eléctricos en uno de los apartamentos y regaron sus restos en bolsas plásticas. Sobre las características del crimen y lo que ocurrió con sus autores, así como mayores detalles sobre la víctima, nunca se supo gran cosa, porque sirvió de banal alimento para las páginas rojas de los periódicos y después fue suplantado por otros estridentes casos, como siempre ocurre en este continente, donde las noticias sobre tales atrocidades se convierten en un circo. ¡Tapen, tapen, tapen!
Pero el crimen de la bailarina sí conmocionó a todos los habitantes de Parque Central por sus siniestras características y porque además, casi simultáneamente con el escándalo periodístico, el ánima de “La cotufa” comenzó a danzar por los pisos superiores de los edificios Tajamar, Caroata y Catuche, creando pánico entre los trasnochadores habitantes o visitantes, pero especialmente entre ascensoristas y vigilantes, quienes se encargaron de propalar las angustiosas apariciones. ¡Una fantástica bola de nieve de intrigas!
No sabemos si tal ánima en pena ya fue conjurada o está en algún limbo, pero lo cierto es que un dramaturgo, residente en Parque Central, José Antonio Barrios Valle (Cádiz,1964), ha retomado esa historia, la ha poetizado y llevado a un espectáculo, La cotufa no baila más, la cual bajo la dirección de Lenni Márquez y la producción del Grupo Teatral Repico hace temporada en el Ateneo de Caracas, con la participación de los comediantes Roberta Zanchi, Yojhan Zambrano, Gustavo Mujica, María Alejandra Camacho, Claudy de Sousa, Karolains Rodríguez, Tibisay Martínez e Ivonne Bello, como “La cotufa”, la bailarina eliminada, además del aporte de Darío Perdomo en la iluminación y Nancy Nieto en la producción general.
La cotufa no baila más, ópera prima de Barrios, como texto nos pareció divertido por las situaciones y los diálogos de doble sentido de sus personajes, quienes viven en un edificio caraqueño, donde hay una ascensorista que conoce la vida y los milagros de todos los que habitan ese bloque multifamiliar y donde precisamente han asesinado a una bailarina y abandonado sus restos en una basurero. El autor propuso que el ánima de “La cotufa” tuviera una presencia visible y activa en el sube y baja del ascensor donde se desarrollan los diálogos de los residentes con la entrometida ascensorista, para crear una mayor tensión o esa atmósfera mágica en que se desenvuelven los personajes.
Pero la realización o materialización del texto dramatúrgico resultó deficiente, porque la creación del espacio escénico no convence, ya que la atmósfera de encierro que se crea en un ascensor no se logra a plenitud. Además, el público esta al frente, como un voyeur, contemplando el corri-corri de los personajes, mientras una bailarina de ballet entra y sale sin ningún misterio de escena. La obra ha sido desperdiciada por la dirección, ya que no logra crear el clímax ni el misterio mismo que propone el autor, y todo se va por el lado fácil o la comicidad de las situaciones. ¡Un buen texto abortado!
Lo único notable de este montaje es el conjunto del trabajo actoral ahí mostrado, especialmente por Roberta Zanchi, quien logra crear a la ascensorista que todo lo sabe y que tiene una doble vida, como todos los otros personajes o habitantes del edificio aquel donde mataron a “La cotufa” y como su alma vaga en pena pidiendo justicia.
Creemos que este montaje merece ser replanteado para resolver definitivamente el problema del espacio escénico, ese ascensor donde pasa todo, hasta donde baila “La cotufa”.
¿Habrá que meter a los espectadores en el ascensor, el cual podría ser un gran cajón, para que todos no solo vean sino que además participen? ¿Quién se mete en ese ascensor?

miércoles, febrero 15, 2006

Estrenan en París dos obras de Gustavo Ott

En Venezuela lo que menos se monta o representa es precisamente los textos teatrales de los nacidos aquí o de los asimilados. Y como una prueba de ese “rechazo” o abandono de la dramaturgia local está el hecho de que actualmente en la cartelera caraqueña hay más de tres obras que no son de criollos, mientras que las de los nativos aquí hay que buscarlas con lupa. Es por eso, que los venezolanos escritores de teatro tienen que emigrar o buscar en otras tierras quienes sí los exhiban. Tal es el caso de Gustavo Ott, a quien precisamente hemos entrevistado, utilizando el email, porque ahora está en Francia.
-¿Está en París para disfrutar de la beca que le dieron?
-El próximo 18 de Febrero el teatro de los Quatiers D’Ivry de París presentará mi pieza Dos amores y un bicho (Deux Amours et une pettie bette) dirigida por Elisabeth Chailloux y al día siguiente, presentarán Photomaton (Fotomatón), también dirigida por Chailloux. A París he venido gracias al concurso para artistas del Réccollets. Se trata de una residencia para creadores, a unos metros del Gare D’Est, patrocinado por la Alcaldía de París y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia. Aquí escribo una nueva pieza, un guión cinematográfico para José Ramón Novoa y un par de cosas más. Esto de las Residencias del Récollets es uno de esos proyectos por los que París es tan conocida: por su apoyo a los artistas. Ofrecen un apartamento en lo que fuera el antiguo Convento de los Recoletos, con todo lo necesario para que, sin problemas, desarrolles tu obra. Se trata de un sitio histórico, construido en el siglo XVIII, con un parque y un ambiente privilegiado para el creador. Estamos unos 20 artistas de todo el mundo, entre pintores, músicos y escritores. Además, el concurso incluye la traducción de mi obra Tu ternura Molotov al francés, a cargo de Francoise Thanas. Estas son cosas casi exclusivas de franceses: pagarte y consentirte para que escribas. Pocos admiran tanto el trabajo del creador como esta gente. Estaré aquí hasta mediados de marzo.
-¿Otros estrenos foráneos?
-En México por estos meses hay dos estrenos: Fotomatón y Tu ternura Molotov, en DF. En abril estaré en Ohio para el estreno mundial de mi última pieza, 120 Lives x minute, puesta en escena en inglés por Otto Minera. Esta es una obra por encargo y que toca el tema de la catástrofe y la poesía. Es quizás mi obra más nacional, con el artista cinético Jesús Soto como personaje principalísimo. En abril también estaré en Argentina para el estreno de Tu ternura Molotov, puesta en escena por el Celcit y regreso por Bahía, Brasil, para ver el montaje de Divorciadas, evangélicas y vegetarianas que lleva cuatro meses en escena.
-¿Cuál es su diagnóstico del teatro criollo?
-Nuestro teatro está muy por encima de las instituciones que lo sostienen y eso es sano. Sin embargo, hay que decir que el discurso sobre las artes escénicas en Venezuela no presenta la misma preocupación que, por ejemplo, todo lo que se dice y hace desde el Ministerio de Cultura sobre música, museos o el libro. Tampoco ese nivel lo tienen los mismos creadores, casi siempre empeñados en su promoción y distinción sobre los otros, mostrando carencias ya graves para un artista de hoy. En teatro comenzamos a estar marginados desde el mismo lenguaje, nos echan a un lado en los sustantivos, los adjetivos se encarecen, nuestro discurso se hace sin futuro condicional.
Ott afirma que a pesar de todo eso, “el teatro venezolano allí está, se sigue haciendo y pide desesperado que le hagan caso. No sólo en los recursos, la inversión del Estado y de su público, sino en el diseño mismo de estrategias. Hay carencias épicas, como en las infraestructuras, las ediciones, traducciones, eventos, en la reivindicación de su espacio en Latinoamérica. Cuando uno sale de Caracas este tipo de concursos como el Recollets o Questiers d Ívry, te toca competir con autores de Chile, Argentina, México, España, que tienen todas las escenas copadas del continente, incluso en nuestro propio país, donde parece que desvela a nuestros grupos producir y apoyar todo lo que se hace fuera, sobre todo, con apoyo institucional. Y es así no porque su obra sea mejor- es tan buena como la nuestra hay que decirlo- sino porque cuentan con el apoyo institucional, desde ministerios a embajadas, empresas, en fin”.
Apunta que la difusión de las obras forma parte de la estrategia no solo cultural sino informativa, multipolar, de contraofensiva, de sus países. “Nosotros vamos no sólo en dirección contraria a todos ellos, sino en una clara situación de desventaja a estos encuentros y se nos nota al final: menos influencias, menos contactos, invitaciones, foros, festivales, menos traducciones, menos premios, menos presencia en la escena del mundo. Y soy de los pocos que puede decir esto sin rencor alguno porque mi obra forma parte de esa competencia. Está participando y a veces, hasta gana”.
-¿Al terminar su visita a Francia para donde se marcha el caballero?
- Regreso a Caracas en Semana Santa y realizo el estreno mundial de Pony, mi última comedia, en el Teatro San Martín. Una obra sobre el tema del engaño y la familia en el contexto de las elecciones. Una pieza que hará varios guiños, entre macabros y graciosos, pero todos necesarios en este 2006 donde el engaño no es sólo el plato impuesto sino también el deseado por todos. Y en Caracas sigue Bandolero y malasangre, espectáculo con el cual viajaremos a varios eventos internacionales.
-¿Ha servido de algo la puesta en la página web de su obras?
-Internet parece creada muy especialmente para la difusión del teatro. Lo que no funciona en Internet para la novela, el relato o el ensayo, se convierte en una herramienta especial para el libreto teatral. Los grupos tienen acceso directo a la pieza, la bajan, tienen el libreto para leerlo entre los actores y eso facilita su puesta en escena. A los autores de teatro nos interesa que nos monten, más que nos lean. Esa facilidad de acceso a la obra de teatro sigue estando allí y debe ser utilizada por el autor. Además, es una herramienta libre e independiente que no depende de medios de comunicación o instituciones públicas. La obra se encuentra directamente con el interesado. Está en sus posibilidades su propia difusión.
Puntualiza que en dos años y medio han bajado de su sitio web: www.gustavoott.com.ar por encima de las 10.000 piezas, eso sin contar las veces que son bajadas de otros sitios especializados, como el del Celcit. “Para que un libro de teatro tenga 10.000 ejemplares debe ser un mega éxito. Además, está el tema del acceso. A través de Internet la posibilidad de llegar a los textos es universal, facilita la traducción a otros idiomas y así, las puestas en escena. Entre el 2003 y el 2004 estrenaron obras mías en Australia, en Japón, Israel y Polonia, todas gracias a Internet. Cobro sin problemas mis derechos de autor gracias a mi agente la Sociedad General de Autores en España o la Sgae”.
-¿Cómo está el teatro francés actual?
-La tradicionalmente intensa actividad francesa es cada vez más ecléctica, innovadora y masiva. La cartelera está abarrotada y lo mejor, con público. Contrariamente a lo que creemos nosotros –y sin dudas, contagiados con la idea de Broadway y el teatro comercial- este movimiento tan apasionado y atractivo sí es producto de una fuerte inversión del Estado. No sólo en la formación, sino en las infraestructuras y en el apoyo a los proyectos, las traducciones y su proyección. Los teatros de la Cartucherie, donde se ubica el legendario Teatre du Soleil de Moushckine, además de La Tempete, son una excitante prueba de ello. Estos teatros, unas 12 salas actualmente, fueron ubicados en las afueras en lo que era antes instalaciones militares, barracas sin más. O el proyecto “Estage”, que reúne producciones con actores desempleados. No hay teatro comercial que quiera o le interese hacer este gasto. Esto es sólo resultado de una desinteresada e histórica visión escénica del Estado. En la capacidad que tengamos para resistir los gustos más superficiales del público está la posibilidad de hacerle encontrar lo mejor de sí mismos. Y es ahí donde está lo mejor de nuestra cultura. Ese público nuestro que es capaz de conmoverse con el mejor cine del mundo es tratado, desde el teatro comercial venezolano, como si fuera imbécil. Y lo peor es que asume su pose.

jueves, febrero 09, 2006

Metáforas

Sus familias, la sanguínea y la elegida, le habrían organizando unas verdaderas fiestas patronales para festejarle, el pasado 11 de enero, sus 73 años y él además, estamos seguros, habría culminado y estrenado, para la fecha, unas cinco comedias más a las que hizo conocer en la década de los 90: Los hombros de América, Todos los hombres son mortales, según Simone de Beauvoir, ¡Y las mujeres también! y ¡Qué me llamen loca!
Pero él se marchó, por su propia voluntad, el 19 de octubre de 1996, dejando el misterio de una quinta pieza, Amor loco, que nadie sabe por dónde anda ni donde está ni que ocurrió con ella, con lo cual su legado dramatúrgico para los venezolanos quedó abierto, a la espera de que algún día aparezca y se puedan ponderar sus consejos sobre ese sentimiento que fue su norte vital hasta que lo pudo controlar.
Evocamos, pues, al actor y comediógrafo Fausto Verdial, de quien precisamente se está representado en la Sala Corp Group, su ópera prima y la más emblemática de precisa producción, Los hombros de América, una plausible producción del grupo Teatral, acertadamente dirigida por Héctor Manrique y con las precisas actuaciones de Alejo Felipe, Juan Manuel Montesinos, Tania Sarabia, Gledys Ibarra, Maritza Román y Héctor Palma.
Los hombros de América, estrenada el 19 de julio de 1991 en el Teatro Las Palmas, era una pieza nostálgica, como la personalidad de su autor, sobre aquellos exiliados republicanos que detuvieron sus vidas a la espera de que el general Francisco Franco perdiera la suya, porque pretendían regresar a España para reiniciar sus periplos existenciales, cosa absurda además, que nunca pudieron hacer, ya que el dictador se marchó y sus rivales tuvieron que aceptar que habían perdido el tiempo y que había sido tonta esa espera.
Inicialmente, a Los hombros de América se le podía tomar como una comedia para tomarle al pelo a los irreductibles antifranquistas, pero un mínimo análisis de sus contenidos la hace crecer y mostrarse en toda su grandeza. De lo anecdótico salta a lo trascendental, de lo particular se crece a lo general. Era y sigue siendo un texto aleccionador, sí, porque ahí se alude a un tema crítico y amenazante para la libertad humana, como es la condena al ostracismo que se dicta contra el exiliado, y es algo más que todo eso: es el eterno interrogante que se hace el hombre consciente sobre el origen y destino de su vida, la razón o la sinrazón de la vida humana como tal. No sabemos si Verdial la escribió en uno de sus tantos días depresivos, o simplemente hizo de amanuense para que por intermedio de él los venezolanos encontraran una y mil metáforas, precisamente en un país donde históricamente los gobernantes autócratas le frustraron la vida a miles de criollos, o los lanzaron al destierro sin fecha de retorno, o los llevaron a la tumba antes de tiempo y de paso desgraciaron a sus familiares. ¡Especie de mito de Sísifo!
Vimos el estreno de Los hombros de América y sus posteriores reposiciones porque nos ha interesado ponderar la conducta de los espectadores venezolanos que se identifican de entrada con la cotidianidad de sus personajes, sus problemas y la omnipresencia del Poder que lo impone o lo frustra todo. El público ríe donde debe y se le llena de mariposas el estómago cuando la parejita joven se la juega para ser felices por encima de las conveniencias y se burla de las necedades de los adultos que no quieren comprender que la vida no termina antes del último out y que por lo tanto no se puede claudicar en el primer inning... que hay que seguir viviendo hasta que todo concluya, luchando para hacer de la vida una larga fiesta o un camino con flores o unas cuantas espinas.
Para esta reposición, el director Manrique se apoyó en las dotes naturales de sus actores, especialmente en Alejo, Juan Manuel y en la gran cómica que es Tania, pero cuidó el trabajo de Gledys, verdadera revelación como actriz de teatro, y la tierna parejita que materializan Héctor y Maritza. La función de estreno nos pareció descontrolada en los cambios de escena, al parecer por el natural nerviosismo, pero en las funciones posteriores deben haber logrado el ajuste indispensable con el tiempo escénico, para no agotar así a los actores ni al público con un espectáculo cercano a las dos horas.

miércoles, febrero 08, 2006

Teatro,danza y musica para 335 municipios

Con un presupuesto de 46,5 millardos de bolívares y todo un aceitado equipo de profesionales funcionarios, comienza a funcionar el Instituto de Artes Escénicas y Musicales (Iaem), una de las ocho “plataformas operativas” con las cuales el Ministerio de la Cultura pretende que los venezolanos tengan el teatro, la danza y la música que se merecen, contando para ello, como es obvio, con el apoyo o la participación de los artistas que destacan en cada una de esas especialidades.
Al frente del Iaem está la gerente cultural Silvia Díaz Alvarado, quien en entrevista exclusiva con El Mundo aclaró que este Instituto de Artes Escénicas y Musicales “nace para darle vida a un proyecto de refundación de la institucionalidad cultural adecuado para un nuevo proyecto de país”.Comentó que en el 2003, “cuando Francisco de Asís Sesto Novás y yo llegábamos al Conac, nos encontramos que todo estaba concentrado aquí. Era una gran institución, sí, pero en el sentido de que tenía todos los recursos y mil y pico de personas, pero era una institución que realizaba una gestión muy pobre o muy pequeña, una gestión que solamente abarcaba el área metropolitana de Caracas y quizás en alguno que otro sector aledaño, o con una que otra actividad en algún otro estado. Lo primero que hicimos fue establecer una conexión con el territorio nacional y creamos las Coordinaciones de Estado para acercarnos a la gente que vivía en cada una de esas regiones y así poder llevarles algo de lo que aquí en Caracas se hacía”.
-¿Eso que cuenta es la creación del Ministerio de Cultura a partir del viejo Conac?
-Sí, esta era una institución que tenía bajo su control a unas 30 o 40 fundaciones culturales tuteladas, cada una actuando con un objetivo particular y no con un objetivo colectivo. De ahí es donde surge la nueva institucionalidad que no es otra cosa que establecer una política para cada una de las áreas. Es en medio de todo ese proceso como surge este Instituto de las Artes Escénicas y Musicales (Iaem), organismo que formalmente está naciendo en el 2006, aunque había sido creado en el 2005, pero es ahora cuando tiene un presupuesto, un equipo de trabajo para cada una de sus áreas, a saber el teatro, la danza y la música, donde la mayoría de los funcionarios y empleados vienen del antiguo Conac. El reto de esta institución es llegar a los 26 millones de habitantes de Venezuela. Esta “plataforma” tiene el reto de atender, directamente, a todas las artes escénicas y musicales que están disperso en el territorio nacional. Este organismo tiene la misión de establecer unas políticas coherentes, enlazar y articular con todos los grupos que están presentes por el país entero un trabajo de promoción, de producción y de creación o capacitación.
-¿Cómo está organizado el Iaem?
-Tenemos tres “procesos modulares” en el Iaem. Uno, que es el área de capacitación y formación, que vamos a llevar a todo el territorio nacional, no sólo al público sino también al creador o al artista. Vamos a llevar formación y talleres de especialización a todos los artistas. Este año tenemos ese reto: llegar a los 335 municipios del país, quizás no con una acción total pero si como un gran reto.Agregó que el otro “proceso modular” que se adelanta en el Iaem es el área de producción, promoción y difusión.
“Ahí está involucrada la producción de los 18 eventos internacionales y los 10 nacionales que tiene el Iaem para este año.Tenemos el área de promoción y difusión con los 510 grupos de teatro, los 465 elencos de danza y las 576 agrupaciones musicales, además de las 24 orquestas regionales completas. A través de una serie de convenios de cooperación cultural, nosotros queremos llegar con todos esos grupos que ya existen a cubrir toda el área nacional”.
El tercer “proceso modular” es el área de investigación y documentación. “Es un sector que había estado como olvidado, pero vamos a reactivar todas las redes de documentación, con una serie de grupos que estuvieron durante el 2005 gozando del beneficio de los Planes de Financiamiento Cultural y produciendo documentos que se articularán con el Laboratorio de Documentación nuestro. Con estos tres procesos vamos a buscar la masificación, la democratización y la desconcentración del producto cultural en el territorio nacional”.
-¿Cómo serán esos convenios de cooperación cultural que firmará el Iaem con las agrupaciones artísticas privadas?
-Es una nueva política y una nueva manera de relacionarnos con el sector privado.Hasta ahora, el Plan de Financiamiento Cultural que se había manejado a través del Conac estaba centrado en las rendiciones de cuentas. No se hacían evaluaciones cualitativas, no se hacían evaluaciones de impacto social, sino evaluaciones administrativas-financieras. No es que esa evaluación de la administración de los recursos financieras no se vaya a realizar ahora, pero nosotros sí vamos a establecer una negociación con cada uno de los grupos para suscribir con ellos un contrato de servicio, bien sea por producto o por servicio.
-¿Cómo será, por ejemplo, la relación con los grupos de teatro?
-En el caso del teatro, para este año 2006, todos los grupos que estaban disfrutando del Plan de Financiamiento Cultural ahora serán los beneficiarios de los nuevos Convenios de Cooperación Cultural.Vamos a establecer con ellos unos convenios de servicio o, en el caso de que tengan infraestructura, unos proyectos. Queremos por intermedio de los grupos llegar a todo el territorio nacional, o sea que esos grupos pequeños, que son emergentes desde el año 2000, también van a participar, como lo harán, los grupos consolidados con los montajes de las obras que tengan en la actualidad y con aquellas producciones que quieran proponer. Lo importante es que todas esas producciones vayan al mayor número de ciudades del país.Lo que queremos es que se vea el teatro de Caracas en toda Venezuela, así como también el teatro que se haga en la provincia pueda verse aquí en Caracas.
Subrayó la presidenta del Iaem que otra de las modalidades de estos convenios con las organizaciones teatrales, “es que aquellas agrupaciones que se comprometan con un número de funciones en alguna ciudad del país, por ejemplo en Mérida, se le abonará un semestre completo por el pago de ese servicio”.
-¿No habrá ningún tipo de contraloría para las agrupaciones de teatro, danza y música?
-Sí, se hará un proceso continuo de contraloría y para eso se van a utilizar a las redes de la Misión Cultura. Será una contraloría social. Será el público el que opine o evalúe. Todo esto es un cambio sin traumas, sin fracturas. Estos convenios son muy atractivos y para nosotros, insisto, es muy importante que lleguen los espectáculos a todos los confines del país.
-¿Se harán propuestas a los grupos sobre lo que tienen que hacer o exhibir?
-No estamos exigiendo a las agrupaciones que tengan que presentar espectáculos u obras sobre la revolución bolivariana ni nada eso. Estamos pidiendo, eso sí, que ayuden al fortalecimiento del patrimonio, y la identidad cultural, además de que reivindiquen y difundan el teatro venezolano y el teatro universal. No hay censura previa ni posterior.
-¿Qué pasará con las infraestructuras teatrales, las cuales son vitales para el desarrollo de cualquier evento o temporada?
-Desde el Ministerio de Cultura, cada una de las ocho “plataformas” que lo integran se está luchando por la construcción de las salas o espacios necesarios. La red de cine tendrá sus cinematecas, la red del libro tendrá mas de 60 librerías Kuai Mare, vamos a tener una galería de arte en cada uno de los estados o regiones del país, y el Iaem tendrá una red de salas concertadas, una en cada capital de estado.
-¿Cómo es esa red de salas concertadas?
-En el país hay unas 645 salas y la mayoría son del Estado. Tenemos un presupuesto muy pequeño para establecer convenios con las grandes salas que estén en condiciones para exhibir teatro, danza y eventos musicales, en cada una de las regiones.No obstante, vamos a firmar unos acuerdos que nos permitirán exhibir en las salas más importantes una programación variada de teatro, danza y música en las capitales regionales. Después se hará en otros municipios. Por supuesto que esto también se hará en el Distrito Capital. Inicialmente vamos a comenzar con las 24 mejores salas en el país. Ahí se presentarán los grupos que tengan convenios con el Iaem, además de nuestros espectáculos propios.
-¿Qué pasará con el Festival Internacional de Teatro de Caracas, el cual este año llega a su edición décimosexta?
-Vamos a darle nuestro apoyo, así como también a los Festivales Regionales de Teatro de Occidente y de Oriente. Además vamos a fortalecer un pequeña red que hay de festivales que no se conocen.Yo tuve una conversación, la semana pasada con Carmen Ramia, directora del Festival Internacional de Caracas, y le garanticé nuestro apoyo al evento, pero aún no hemos definido el aporte de lo que le vamos a dar.
Silvia Díaz Alvarado no dijo más sobre ese apoyo del Iaem, sin embargo, fuentes extraoficiales informaron que el Festival cuesta 4,5 millardos de bolívares y que además ya no será Othelo el espectáculo que abrirá el evento, el próximo 31 de marzo.
Creada Compañia Nacional de Danza
Apareció en la Gaceta Oficial, N° 38.373, del 6 de febrero de 2006, el decreto presidencial N° 4.266 por el cual es creada la Fundación Compañía Nacional de Danza, la cual dependerá del Instituto de Artes Escénicas y Musicales, pero tendrá un presidente y un consejo directivo,quienes serán de libre nombramiento y remoción del Ministerio de la Cultura.También en la misma Gaceta Oficial, se publican los decretos N° 4.266 y N° 4.267, mediante los cuales son creadas las fundaciones Villa del Cine y Distribuidora Nacional de Cine Amazonia Films.Además fueron creadas, según los decretos N° 4.265 y N° 4.268, las fundaciones Editorial El Perro y la Rana, y la Distribuidora Venezolana de Libros.Y finalmente, se suprime y se liquida la Fundación Museo Armando Reverón, que tenía su domicilio en La Guaira, según el decreto N° 4.263.