jueves, agosto 22, 2013

El Coliseo fue el primer teatro venezolano

Plano del teatro Coliseo fechado en  1801 (detalle)
Desde los inicios de la Colonia en nuestro territorio, las representaciones dramáticas se efectuaban en lugares abiertos en los que se improvisaba un escenario temporal, durante las efemérides de singular importancia como las del patronímico de la ciudad o la ascensión al trono de un  nuevo monarca. A pesar de la precariedad espacial de los montajes, el teatro fue una actividad recurrente en la vida cultural colonial, lo que generó un público asiduo a la escena, que pudo apreciar  importantes piezas del Siglo de Oro español en su momento de mayor auge.
 Durante el año 1784, entre las hoy esquinas Conde y Carmelitas de Caracas,  es inaugurado el Coliseo, primer edificio teatral construido en el país. La iniciativa se debió a Manuel González Torres de Navarra,  capitán general de Venezuela,  quien costeó de su propio peculio la construcción del recinto, donándoselo al ayuntamiento caraqueño. El terreno en que estuvo ubicado era propiedad de Fernando Ignacio de Ascanio,  Conde de La Granja,  quien cobraba una suma anual por su arrendamiento. El diseño del coso de espectáculos siguió la línea de los construidos en la España imperial del momento,  una mezcla del llamadocorral de comediasy el escenarioa la italiana, con cortinajes laterales, telón de boca y tramoya rudimentaria que posibilitaba el cambio de decorados.
 En los albores del siglo XVIII, viajeros visitantes como los franceses J.J. Dauxion Lavaysse y Francois Depons dan cuenta de la nutrida asistencia que tenían las representaciones efectuadas en el lugar, a la vez que deploran la calidad del trabajo de los actores. Dauxion Lavaysse testimonia, por la misma época, la existencia de una sala de espectáculos mucho menor que la de Caracas pero construida con el mismo plan, es decir, sólo hay techo sobre los palcos, en la ciudad de Cumaná, lo que nos da una idea del impacto que tuvo la construcción de este teatro, hasta el punto de ser secundada en otras ciudades.
 La capacidad del teatro
Un plano original,  datado en 1801,  muestra de manera bastante aproximada como debió ser la edificación. Fue realizado con miras a una refacción que amplió el número de balcones interiores llevándolos a tres, a la vez que dotó de techo al patio del recinto. Siete años duró la proyectada mejora del edificio hasta que, en 1808, es culminada por José Gabriel García, quien a cambio de un contrato de nueve años para administrar el teatro, terminó la obra.   Todas las investigaciones y crónicas que se refieren a esta sala, le atribuyen una capacidad entre 1500 y 2000 espectadores, cifra irreal si tomamos en cuenta que, para la fecha de su inauguración, la ciudad de Caracas no pasaba de los 30.000 habitantes. Estudiando con atención el plano existente se deduce que, cuando mucho, solo pudo albergar un público aproximado de  600 personas. Los balcones contenían una hilera de palcos destinados a los notables de la ciudad, así como a las pudientes familias que podían costear el abono anual. El patio, tenía una capacidad aproximada de 400 personas, sumando las que podían pagarse una localidad en los bancos de madera y las que debían permanecer de pie, hacia el fondo, luego de adquirir las entradas más baratas.  Las funciones, por lo general, comenzaban alrededor de las 8 p.m., prolongándose hasta la medianoche.
 Dañado por el terremoto
La edificación sufrió daños considerables por el terremoto de 1812; no obstante, un dato certifica que seguía funcionando 10 años después.  William Duane, norteamericano de linaje irlandés, autor de Viaje a la gran Colombia en los años 1822-1823, dedica dos páginas a su visita a este teatro. En la narración podemos leerTenía curiosidad por ver el teatro que Humboldt describió con mucha precisión (...)  encontré entrada por un real; y me dijeron que el sitio estaba en un área abierta, subí las escaleras y  encontré asiento. (...) Un grupo de asientos, todos llenos con acompañantes, principalmente damas, ocupaba ambos lados del paralelogramo; la planta baja, literalmente era un hueco; el techo, una bóveda circular, era  el cielo sereno. El escenario medía más o menos veinticuatro o veinticinco pies de ancho al frente, flanqueado por lo que los actores llaman bastidores, formando dos lados de un cuadrado. El proscenio tenía una pintura en tela que caía para diferenciar los actos de la obra, era generalmente una pintura con un motivo pastoral...
 Hoy día, se conserva el lote de terreno donde estuvo el Coliseo, ocupado por unas cuantas decenas de kioscos de venta. Difícil imaginar, al caminar entre las mercaderías, que el sitio sirvió alguna vez como la tribuna de llantos y carcajadas fingidas que deleitó a los caraqueños de la I República.
Oscar Acosta








sábado, agosto 17, 2013

Rajatabla contra la guerra

Rajatabla pretende estar a tono con los nuevos tiempos teatrales de Venezuela y el mundo. Quiere participar en la vanguardia y por eso orquesta planes o proyectos artísticos. Tiene, por primera vez, después del mutis de su fundador Carlos Giménez (1993), a un director artístico, Vladimir Vera, quien precisamente abre fuegos el 19 de septiembre con la obra La piel en llamas del afamado autor catalán Guillem Clua, una producción que comanda William López, escoltado por Adriana Bustamante y Carla Gardié, y un elenco de profesionales como Pepe Domínguez, Fedora Freites, Jean Franco De Marchi y Tatiana Mabo, apuntalados en el musicalizador Eduardo Bolívar.  
De esta manera, Guillem Clua (Barcelona, 1973) será conocido y aplaudido en Caracas por una pieza que ya está en la cartelera madrileña desde hace varios meses, y la cual aquí suscitará polémicas, como debe ser.
El dramaturgo Clua admite que empezó a escribir teatro bastante tarde. “Mi formación profesional es de periodista. Cursé mi carrera en Barcelona y trabajé como tal durante 10 años. El teatro era entonces un hobby del que disfrutaba como espectador. No fue hasta el año 2002, por unos workshops en la Sala Beckett de Barcelona, que empecé a escribir y es precisamente durante ese año cuando obtuve un importante galardón por mi primera obra,  Invisibles. Ese éxito me animó a seguir escribiendo. Y hasta hoy, ahora me estrenan en Venezuela”.
-¿Cómo llega al teatro?
-He tenido la suerte de vivir en un entorno familiar que siempre ha dado mucha importancia a la cultura, y el teatro no era una excepción. Mis padres me brindaron una buena educación muy centrada en las artes. También apoyaron siempre cualquier decisión profesional que tomara, con respeto, y eso me ayudó mucho a la hora de involucrarme en muchas actividades culturales que, a la larga, se tradujeron en mi interés por las artes escénicas. Sin duda, lo que soy hoy se lo debo a ellos. 
-¿Cuántos textos estrenados?
-Ahora mismo, llevo estrenados nueve textos de los cuales: dos son musicales y dos más dramaturgias de teatro-danza, y sin contar esa primera obra, Invisibles que permanece aún inédita, aunque ya ha sido publicada. A la espera de estreno inminente están: La tierra prometida, una farsa sobre el cambio climático, y La revolución no será tuiteada, la cual abre temporada del Teatre Lliure de Gràcia, en Barcelona, durante octubre.
-¿Tiene algún credo teatral?
-Mi preocupación máxima es el espectador. Mi objetivo como autor es contarle una historia, apelar a sus sentimientos, emocionarle en el transcurso del montaje y hacerle reflexionar al acabar la obra. Intento tener eso en cuenta, pero no lo definiría como credo y tampoco me circunscribo en ninguna corriente artística o escuela preexistente, al menos de la que yo sea consciente. No renuncio al entretenimiento. Mi  última obra, Smiley, es una comedia romántica gay, por ejemplo, pero tampoco a la reflexión política, social o espiritual, si se tercia.
-¿Satisfecho con los éxitos y molesto por los fracasos?
-Los éxitos siempre satisfacen, pero su perfume dura muy poco. No hay que trabajar con el éxito en mente, o garantizas una frustración constante. Para mí el éxito es poder seguir trabajando, algo muy difícil hoy en día en España, y escribir lo que me gusta. En el mismo sentido, no considero fracaso algo que has hecho con honestidad e ilusión, aunque lo haya visto poca gente.
-¿De dónde salió La piel en llamas?
-La obra salió como un estallido de indignación cuando los Estados Unidos de América invadieron a Irak en una guerra ilegal en 2003. Muchos fuimos los que salimos a la calle entonces a gritar "no a la guerra", y yo sentí la necesidad de hacer algo más: denunciar la injusticia de cualquier conflicto bélico a partir del que había sido mi oficio hasta hacía muy poco tiempo, el periodismo. La obra cristalizó cuando leí la historia del fotógrafo Nick Ut y de la niña que fotografió tras un bombardeo de napalm en la Guerra del Vietnam; ellos quienes tuvieron un encuentro años más tarde.
-¿Qué críticas ha recibido por sus obras donde aborda conductas sexuales marginadas en las sociedades conservadoras?
-Pocas veces he recibido críticas concretas sobre las conductas sexuales de los personajes que aparecen en mis obras. En el caso de La piel en llamas sí que se cuestionó la necesidad de explicitar los actos sexuales violentos contra Ida (que no llegan a mostrarse en el texto), pero siempre por el shock que provoca su sufrimiento y su fatal desenlace, y no tanto por un conservadurismo en ese terreno. Más polémica fue una de las historias de mi obra Marburg en la que un chico adolescente pide a un hombre mayor que le infecte del virus del VIH a través del sexo sin protección.
-¿Qué recomienda a las nuevas y  las medianas generaciones de dramaturgos?
-Que escriban. Sin miedo. Sin tapujos. Sin pensar en lo que pensarán los demás. Que sean honestos con lo que quieren contar.
-¿Conoce alguna obra venezolana o qué conoce del teatro que se produce en estas tierras?
-Me avergüenza decir que no estoy muy familiarizado con el teatro venezolano y sus autores. ¡Espero poder rellenar ese agujero intelectual en el futuro!
-¿Dispuesto a visitar Caracas?
-¡Naturalmente! 
Otro reto al público caraqueño
Según la crítica española, La piel en llamas le propone a los espectadores un viaje emocional e intelectual que se transforma en un reto porque los obliga a considerar y cuestionar esa línea amarilla que separa a los poderosos de los necesitados. No es una comedia evasiva, sino todo lo contrario. Sus personajes, dos parejas, están conflictuados de principio a fin y bajo la sombra de la guerra que pasó y la que puede repetirse, a pesar del aparato propagandístico de la ONU. Desmonta además el negocio de la publicidad sobre los conflictos bélicos y la forma en que se lucra con el dolor ajeno, todo en medio de una profesión, la del reportero gráfico, que es honesta en sus objetivos, pero que está comercializada sin muchos miramientos. Ya veremos que ocurre en Caracas con este espectáculo de Rajatabla en su nueva etapa.


Roque Bolívar

Perdí las huellas del actor Roque Valero tras ponderarlo en los espectáculos 80 dientes, 4 metros y 200 kilos, de Gustavo Ott y Los productores, de Mel Brooks y Thomas Meehan, exhibidos durante las caraqueñas temporadas de 2002 y 2008. Y es ahora -casado y orgulloso padre de un bebe de seis meses- cuando reaparece y asume de manera impactante el rol del monumental héroe y modelo de estadista que es Simón Bolivar, gracias al excelente producto cinematográfico Bolívar, el hombre de las dificultades, dirigido por  Luis Alberto Lamata, sólidamente apuntalado en los escritores José Antonio y José Luis Varela y esa pléyade de artistas y técnicos creadores de tal melodrama, de 115 minutos de duración, capaz de arrugarle las entretelas al más duro espectador venezolano.
 No es fortuito que durante este complejo y emocionante lapso del proceso político y económico que impone el comandante Hugo Chávez, se haga y exhiba una valiente película sobre Bolívar, centrada en ese siniestro hiato cuando la Independencia venezolana esta acorralada  por el imperial poderío bélico de las coronas de España  y el Reino Unido, y paralizada ante las ambiciones egoístas de sus guerreros, soldadesca y pueblo. ¡Alguien enseñó que la historia es una serpiente que se muerde siempre la cola!
Bolívar, el hombre de las dificultades no canta glorias conocidas del héroe. No, remarca precisamente al hombre que duda, hamletianamente, entre huir y entregarse a sus enemigos para disfrutar de sus riquezas  o perecer en la consecución de sus ideales libertarios. Ese lapso que va entre mayo de 1815 y mayo de 1816, cuando es derrotado por las huestes hispanas y debe refugiarse en Jamaica y después en Haití, mágico país de la negritud afroamericana que lo apoya y financia para regresar a Venezuela y dar las batallas finales que  derriban a la corona española y liberan a más de media América,
Ese lapso, no muy analizado por los exegetas, pero si mostrado exhaustivo y deliciosamente por Lamata y su combo artístico, permite palpar al hombre humillado y traicionado, entregado a un inaudito proceso de recuperación, al tiempo que, gracias a su pico de oro y magnética personalidad, convence a sus militares y al mismo presidente Petion de la urgente necesidad  de la unión para triunfar y lograr la abolición de la esclavitud y la igualdad para las mujeres, entre otras cosas.
Es un filme ideológico, nada ajeno a lo que pensamos los venezolanos y latinoamericanos actuales. Respetuoso de la historia y capaz de jugar con la ficción para adornar las difíciles circunstancias en que se debaten esos locos venezolanos que desafían al mundo entero. Un melodrama por esos esparcimientos amatorios del héroe con una haitiana y la caraqueña Pepita Machado, además de una bella y peligrosa meretriz que conspiró, en medio de duelos de espadas y pistolas.
 Bolívar, el hombre de las dificultades exigió más de seis años de diseño, escritura, preparación y diez meses de producción, donde participo un equipo de más de 200 personas, desplegadas entre Argentina, España, Cuba, Antigua, Guadalupe, Estados Unidos y Venezuela.  Contó con  tres mil extras y un elenco de valiosos profesionales, donde Roque Valero como Bolívar y los otros personajes históricos son encarnados, respetuosamente, por  Jorge Reyes (El Polaco), Juvel Vielma (Santiago Mariño), Alberto Alifa (Páez), Rafael Gil (Felipe Luis Brión), Daniel Rodríguez (José Francisco Bermúdez), Gilbert Laumord (Alexandre Petion)  y pequeño actor de “color” Robny Piñango (Pío) que tiene futuro, además   un puñado de  conmovedoras mujeres actrices como lo son Samantha Danigno (Pepita), Beatriz Valdez (María Antonia Bolívar y Palacios), Paula Woyzechowsky (Madame Julienne), y Camila Arteche (Jeanne Bourvil, entre otras y otros extras.
Bolívar, el hombre de las dificultades es una super producción de la Villa del Cine con Wanda Films de España y TVE, Alter Producciones y el Centro Nacional de Cine Cubano, las cuales  en el marco de la “Colección Libertadores”, se unieron para retratar el año del destierro caribeño de Simón Bolívar
Roque Valero (Caracas, 1974), muy alejado de la iconografía del Libertador, prestó sus atributos humanos y artísticos  para encarnar a ese Bolívar que los venezolanos llevamos dentro y mostrarlo obstinadamente desafiante ante las adversidades, enamorado de la vida, apasionado del sexo y luchador hasta la muerte por sus conciudadanos. Convenció y por eso a esta producción la rebautizamos Roque Bolívar, la cual contó con un director que se debatía entre la fidelidad a la historia o las delicias de la ficción artística, pero terminó siendo más leal al cine mismo: Luis Alberto Lamata.



domingo, agosto 11, 2013

Las dificultades de Bolívar

Simón Bolívar nunca tuvo tanta presencia en los medios de comunicación y más ahora en este 2013 cuando en las pantallas cinematográficas y las televisivas se exhibirán tres versiones fílmicas de su historia. Por fin se le perdió el miedo a su leyenda y lo han hecho carne y sangre en este crucial siglo XXI. Esperamos que esto estimule a los venezolanos y a los latinoamericanos para que luchen y logren  ese estadio de felicidad posible que aquel hombre soñó y por lo cual se sacrificó...no tan inútilmente.
Escribimos esto porque a sus 39 años, el cantautor y actor Roque Valero logró encarnar para el cine al más grande héroe de la historia venezolana. Y desde el  13 de agosto en 45 cinematógrafos se podrán evaluar al largometraje Bolívar, el hombre de las dificultades. Se aspira que unos 600 mil espectadores acudan durante sus primeras ocho semanas.
De la mano técnica de la Villa del Cine, y bajo la dirección de Luis Alberto Lamata, se ha logrado plasmar uno de los años más dramáticos de la vida del Libertador, entre mayo de 1815 y mayo de 1816, donde se revela al hombre sin uniforme, al hombre que sufrió el exilio en Jamaica, en medio de la soledad y la penuria de un joven quien creyó que había fracasado.
En este filme, con guión de José Antonio y José Luis Varela, se cuenta por primera vez la vida de Simón Bolívar desde la perspectiva del hombre, no del héroe o del prócer sino del ser humano; con sus debilidades y angustias que lo llevaron a pensar hasta en la muerte.
En Bolívar, el hombre de las dificultades se conjugan drama, romance y aventura para una película que resalta relaciones y personajes poco retratados por nuestra historia: su vínculo con el presidente de Haití, Alexandre Petion, con la mulata Jeanne Bourvil  y los amores de Bolívar con la caraqueña Pepita Machado, a quien incluso Tito Salas inmortalizó posteriormente en una de sus obras.
Bolívar, el hombre de las dificultades exigió más de seis años de diseño, escritura, preparación y diez meses de producción, donde participo un equipo de más de 200 personas, desplegadas entre Argentina, España, Cuba, Antigua, Guadalupe, Estados Unidos y Venezuela.  Contó con  tres mil extras y un elenco de grandes figuras, donde Roque Valero como Bolívar y los otros personajes históricos son encarnados por  Jorge Reyes (El Polaco), Juvel Vielma (Santiago Mariño), Alberto Alifa (Páez), Rafael Gil (Felipe Luis Brión), Daniel Rodríguez (José Francisco Bermúdez) y Samantha Danigno (Pepita), Beatriz Valdez (María Antonia Bolívar y Palacios), Paula Woyzechowsky (Madame Julienne), Robny Piñango (Pío), Gilbert Laumord (Alexandre Petion) y Camila Arteche (Jeanne Bourvil, entre otros.
Bolívar, el hombre de las dificultades, es una super producción de la Villa del Cine con Wanda Films de España y TVE, Alter Producciones y el Centro Nacional de Cine Cubano, las cuales  en el marco de la “Colección Libertadores”, se unieron para retratar el año del destierro caribeño de Simón Bolívar.
GRAN RETO
 Para Roque Valero fue un gran reto darle vida a este personaje ya que representó la antítesis de lo que históricamente se conoce de primera línea sobre la vida del héroe venezolano, etapa que aunque transcurrida en la historia muy poca gente conoce. Cualquier actor, y más siendo venezolano, se sentiría privilegiado y orgulloso de encarnar a un hombre como Bolívar, al Padre de la Patria.  Realicé un trabajo de investigación arduo, preparándome más de seis meses para este personaje ya que en la película mostramos a un Simón Bolívar mucho más personal, sin caballos, con pesares pero con el mismo sentido de lucha. Me sentí muy identificado con este Bolívar, porque a pesar de las dificultades, no perdió nunca la esperanza, rendirse nunca era una opción para él”,  expresó recientemente Valero.
Para lograr su personaje, Valero cuenta que tuvo que rebajar 10 kilos de peso, porque Bolívar era más flaco y chiquito  de lo que la gente conoce.  “Me pinte el pelo de negro y durante las escenas grabadas en el buque escuela Simón Bolívar, en Cuba y Puerto Cabello, vomitaba hasta cinco veces al día”.
Roque cree que el público venezolano disfrutará de esta producción fílmica  porque el denominador común del espectáculo es la historia de amor, “ese sentimiento poderoso que mueve a las masas, sin importar el sexo, la religión o la clase social. Bolívar es el héroe que todo admiramos”
RED DE CINEMATECAS
Bolivar, el hombre de las dificultades tambien se podrá disfrutar en los siguientes salas y horarios: Sala MBA del 16 al 29 de agosto, 6:30 pm; Sala Cinemateca Macuto del16 al 24 de agosto, 5:00 pm; Sala Cinemateca San Carlos del 19 al 25 de agosto, 6:30 pm, Sala Cinemateca San Felipe del 19 al 25 de agosto, 6:00 pm y en la Sala Cinemateca San Fernando del 19 al 25 de agosto, 6:30 pm.

Orlando Urdaneta revive a Pablo Neruda

David Chacón Pérez y Orlando Urdaneta estrenan en Miami
El éxito de Ardiente paciencia, la novela que escribió el chileno Antonio Skármeta en 1985, no se detiene. Ahora su versión teatral, El cartero, está en  Miami para que los venezolanos David Chacón Pérez y Orlando Urdaneta la presenten, desde el 30 de agosto en la sala Miracle Theatre de Coral Gables, acompañados de Beatriz Valdés y los talentosos jóvenes Paolo Ragone y Denise Faro.
Chacón Pérez, director del Miami Globo Theater, en sociedad con productores internacionales, bajo el patrocinio de American Express, ha creado una espectacular producción teatral con una puesta en escena innovadora, utilizando recursos audiovisuales, escenografía mecanizada, vestuarios que remontan a la época de la bella Isla Negra y una dirección  artística de alta factura de producción.
Chacón Pérez, quien apuesta al mundo cultural de Miami desde el año 2001, ha motivado a la empresa privada para continuar desarrollando la actividad teatral de esta ciudad; en esta oportunidad le acompañan en la producción ejecutiva sus socios y amigos argentinos Paul Kirzner y Nacho Laviaguerre, y Beatriz Urgelles, al frente del marketing y la producción general.
- ¿Qué obra te gustaría montar en Venezuela?
Definitivamente El Cartero, o  Il Postino, se convirtió en un proyecto internacional, ya que nos están solicitando hacerla en otros países. Para nosotros, Venezuela sería el primer  país en donde desearíamos producir este increíble espectáculo. También se encuentra en mi “wish list” (lista de deseos), producir y dirigir en Caracas la exitosa obra Anna in the Tropic  (Anna en el  Trópico), escrita por el primer autor latino ganador del Premio Pulitzer, Nilo Cruz, estrenada en  Broadway, traducida y producida en más de 20 idiomas.
- ¿Qué extraña de trabajar en Venezuela?
Extraño al calor venezolano, mis amigos, el talento de muchos, las grandes producciones en las que tuve mucha suerte de trabajar, tanto como en el teatro, el cine y la TV.  Desde que tenía 15 años sabía que me vendría a  Estados Unidos. Siempre fue una meta. Pero ya estoy en la preproducción de mi próximo espectáculo en Caracas muy pronto
ISLA NEGRA
La pieza teatral Ardiente paciencia o El cartero, que aquí en  Caracas, a finales del siglo pasado, fue montada en dos ocasiones por los directores Antonio Costante y Juan Carlos Gené, transcurre en Chile,  inicialmente durante junio de 1969, y presenta a Mario Jiménez, de 17 años, fastidiado con su vida porque, al igual que su padre, está destinado a  ser pescador. Pero decide transformarse en cartero y lo designan a Isla Negra, una comuna en el centro del Litoral Central, donde Pablo Neruda (Orlando Urdaneta) tiene una casa para el veraneo. Ahí diariamente lleva cartas a su único cliente, entran en comunicación y el poeta le enseña la fuerza de las metáforas. Se hacen amigos y el muchacho descubre el amor con Beatriz González, a quien seduce, mientras el poeta se marcha a Francia como embajador. Neruda le manda una grabadora a Mario para que le reenvié los sonidos que tanto extraña y, entre ellos, el llanto de su hijo Pablo Neftalí Jiménez González, recién nacido. Mario gana un concurso de poesía donde ha participado y con  el planifica ir a París pero la salud de su hijo se lo prohíbe. También se sabe de la  grave enfermedad del poeta, ganador del Premio Nobel de Literatura. Y los demonios asaltan el Palacio de la Moneda  y Pinochet da el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. La casa de Neruda en Isla Negra  es custodiada por el ejército e impiden la entrada de cartas, pero Mario las memoriza y se las dice al bardo. Muere Neruda el 23 de septiembre de 1973 y días después, en Isla Negra, llega un auto a la casa de Mario y lo secuestran.

sábado, agosto 10, 2013

Enemigo del pueblo

El balneario de una población, no ubicada en Venezuela ni en Noruega, tiene sus aguas contaminadas por una bacteria que pone en grave peligro la salud de los usuarios. El médico Tomás Stockmann, hermano del gobernador de esa comarca, da la voz de alerta y cunde el escándalo público. No conviene que se conozca toda la verdad de lo que él dice y logran silenciarlo, utilizando especialmente  el poder político y la nefasta manipulación de los medios de comunicación social, los cuales le mienten descaradamente a la sociedad.  Esa es, en esencia, la sinopsis de la versión de la obra Enemigo del pueblo, escrita por Henrik Ibsen en 1883 y estrenada en Oslo, la cual denuncia ferozmente  y cuestiona crudamente los excesos en que pueden caer las democracias.
Ahora, Enemigo del pueblo, en versión libre de Ugo Ulive, será mostrada, por segunda vez durante la temporada 2013, desde el 16 de agosto en el Centro CulturalBODCorbanca, una producción del Grupo Skena, con puesta en escena de Armando Álvarez y las acertadas actuaciones de Jorge Palacios, Basilio Álvarez, Juan Carlos Ogando, Israel Moreno, Beatriz Mayz, Patrizia Aymerich, Alejandro Díaz, Luis Ernesto Rodríguez, Valentina Ortiz y Daniel Colmenares.
BRUTAL Y CONTUNDENTE
 El director Álvarez sale al paso de algunos malentendidos y explica que  con el maestro Ugo Ulive y Basilio estaban pensando en trabajar una versión de Tío Vania de Chejov, luego de la sabrosa experiencia del contemporáneo  Hamlet, pero cerca del pasado noviembre “nos reunimos para cuestionarnos si al público venezolano le interesaría ver algo así. Fue entonces cuando empezamos a hablar de hacer una obra que moviera al espectador, que lo sacudiera, que lo modificara. Surgió la idea de trabajar la versión que Ulive había hecho de la obra en 1993 y nos fuimos a la casa contentos con ese cambio de rumbo”.
Puntualiza que a los días se enteró de la lectura dramatizada de El enemigo del pueblo realizada por el Grupo Emergente, que luego mutó a montaje. “Particularmente para mí nunca fue una opción retroceder cuando leí la versión del maestro Ulive. Si bien el texto original de Henrik Ibsen es sumamente poderoso, a mi parecer la forma en que Ulive sintetiza, moderniza y acerca la obra al espectador es brutal y contundente. Mientras leía el texto aplaudía y me emocionaba la idea de montar esas escenas, de poder verlas hecha realidad en el escenario para la escena teatral actual. No me interesan las comparaciones. Creo que es una obra que debería estar en cartelera todo el año, así que me parece genial que dos grupos muestren su visión. Sobre alborotar el avispero político, ¿qué mejor motivo que ese para montar una obra teatral? Personalmente luego de hacer La Ola, aquella versión que escribió el mismo Basilio Álvarez, quedé maravillado por el placer morboso de lograr que el público se involucre, se conmueva y salga modificado de la experiencia teatral. Esperamos que este proyecto tenga esa fuerza en el espectador. Yo confió que así será”.
FINAL DE LA INOCENCIA
-¿Cómo ha planteado el montaje?
 -Tomé la decisión de situar este montaje con un aroma de comienzos de los años 60's del siglo XX, si bien la historia no es en Venezuela, tampoco quise que se hablara de Noruega; todas las referencias regionales o geográficas fueron difuminadas en este montaje. Escoger ese periodo fue básicamente porque siento que es el comienzo del final de la poca inocencia que le quedaba a la humanidad y en nuestro país comenzaba una sensación de prosperidad y futuro gracias a la nueva democracia. Son años en que todavía la prensa era un medio muy fuerte para comunicar ideas, aún se podía hablar de cartas, de necesitar a otros para hacer llegar un mensaje. Hacerlo en la actualidad sería tonto pues el médico Tomás Stockmann hubiese podido luchar más para defender su verdad. El texto está magistralmente sintetizado y condensado en lo realmente importante por el maestro Ulive. Mantiene la esencia y las preguntas sobre el gran mito de que la mayoría tiene siempre la razón. Esa es la gran bofetada que nos da Ibsen desde lejos y también la da Ulive pero mucho más cerca del espectador actual.
EL MAGO DE OZ
 -¿Cómo ha sido trabajar con esa plantilla de actores, en especial con Jorge Palacios, que tiene más de medio siglo sobre las tablas? 
-Sin duda ha sido un gran honor, nunca imaginé poder dirigir a un actor tan completo y profesional como Jorge, como el todopoderoso gobernador, hermano del doctor Stockmann, son de esas personas que creces viendo en teatro y televisión y un buen día lo tienes frente a ti escuchando tus opiniones; para mí eso es una gran lección de lo que es realmente este oficio. Toda la plantilla de actores es muy poderosa, dirigir por cuarta vez a mi maestro Basilio Álvarez, encarnando al médico Stockmann, es un reto maravilloso. Ellos dos son la base de esta lucha de dos grandes hombres que defienden sus verdades. El resto de los actores, algunos con más experiencia como Israel Moreno y Juan Carlos Ogando y otros muy jóvenes son sumamente profesionales y con muchas ganas de aprender y madurar, requisitos indispensables, y muchas veces olvidados, en este difícil oficio. Estoy contento y orgulloso tanto de ellos como de la ficha técnica. Eva Ivanyi y Cape Grillet fantástica en el vestuario como siempre, Gabriel Figueira en la música, Valentina Sánchez en la iluminación y confieso que  quedé enamorado de su trabajo luego de “Hamlet”, Altair Castro en la parte audiovisual y la producción de Claudia Camacho. 
 -¿Con qué montajes viene Skena durante lo que resta del 2013?
-El 14 de septiembre estrenaremos El Mago de Oz, un musical infantil del cual tengo muchas expectativas pues es mi cuento favorito. Contará con algunos de los actores con los que trabajé en “Godspell", con miembros de Skena y un perro en escena que esperamos sean la delicia de los pequeños y de los grandes.
ACTOR DE LEYENDA
Jorge Palacios (Sevilla, 01. 01. 1940) es actor, director, productor y empresario teatral, pero además ha contribuido con su consecuente y calificado trabajo profesional al desarrollo del teatro, la televisión y el cine venezolanos, hasta convertirse en todo un personaje de leyenda, pero de carne y hueso. Hacia 1958 comenzó como actor en los Festivales de Palma de Mallorca con El Gran Teatro del Mundo de  Calderón de la Barca, pero en 1971 se vincula al teatro venezolano, al actuar en el montaje La tigresa de Edward Albee, dirigido por Román Chalbaud. Su más reciente  trabajo fue El gigante de mármol, de Luigi Sciamanna. Tiene además un récord envidiable de caracterizaciones para la televisión  y el cine locales.

Ibrahim Guerra ganó Premio de Dramaturgia

“Todo el mundo es talentoso, es original y tiene algo que decir. Ningún individuo es igual al otro, teniendo en cuenta las herencias genéticas. Cuando uno se decide a escribir es obligatoriamente original, si sabemos encontrar nuestra verdadera conciencia, que es el centro de primer orden para tomar decisiones y es ahí donde reside toda originalidad, toda veracidad y toda alegría. El uso de la imaginación y el esfuerzo creativo de la escritura deben cultivarse a diario, aunque sea un rato; pero no escribiendo para presumir, si no en la búsqueda de la verdad; hasta la salud mejora y desaparecen los achaques de enfermedades y hasta el aburrimiento del alma que pueden venir de los escritos rechazados, aunque nada se publique, aunque no se hagan montajes, en el caso del teatro; con cada frase escrita ampliamos nuestra capacidad de comprensión, puesto que ningún proceso creativo que involucra sentimientos e imaginación pueden ser considerados una pérdida de tiempo”.
Así pensó y así lo leyó Gilberto Agüero, el 22 de abril de 2009, en ocasión de recibir el Premio Marita King de Dramaturgia 2008, por su obra Mono con revólver,  en un acto realizado en los espacios de la Casa del Artista.
Y hemos recordado aquí sus sabias palabras porque ahora Román Chalbaud, presidente del Premio de Dramaturgia Marita King, hizo público el veredicto de la cuarta entrega de este galardón, donde participaron 25 concursantes, creado para estimular a los autores de teatro, según la convocatoria para este año 2013.
 Chalbaud, acompañado de los críticos Leonardo Azparren Giménez, Luis Alberto Rosas, Carlos Herrera y Edgard Antonio Moreno Uribe, leyó el acta del jurado del certamen por medio de la cual se designó a Ibrahim Guerra ganador del concurso por su pieza  Juan Francisco de León, la rebelión de los negros de Panaquire, un texto  que destaca por el manejo acertado del personaje histórico y la utilización de una estructura dramática con aportes de otros recursos escénicos, más allá de la teatralidad.
El jurado además decidió otorgar dos menciones especiales para las piezas Aguas negras de Jesús Benjamín Farías y El deterioro de Gilberto Agüero Gómez.
 Juan Francisco de León es uno de los líderes del movimiento pre independentista en Venezuela. En 1749 comandó a unos 800 amotinados en Panaquire, descontentos por los procederes de la Compañía Guipuzcuana se presentaron en Caracas. Y como el gobernador no cumplió su palabra de expulsar a la compañía, León volvió meses más tarde a la cabeza de 8 mil manifestantes. En 1751 organizó una tercera revuelta armada, pero él y su hijo fueron derrotados.
Hay que reseñar que hacia 1959, José Ignacio Cabrujas fue aclamado por  el Teatro Universitario de la UCV, tras presentar su obra  Juan Francisco de León, bajo la dirección de Nicolás Curiel, considerada todo un alegato anticolonialista e incitador de la sublevación contra la corona de los reyes de España.
Ahora, Guerra tiene otra versión escénica de la saga de ese notable pre independista, germen de lo que pasaría años después en estas tierras venezolanas.


sábado, agosto 03, 2013

Jazmines contra la violencia urbana

Un puñado de madres de las víctimas de la violencia cainítica que azota a Venezuela se organizaron y salieron a las calles caraqueñas para mostrar las fotografías de las 54 mujeres que perdieron a sus descendientes en manos del hampa o de enloquecidos policías. Singular modo de pedir paz y reconciliación que demuestra la firme voluntad de luchar para impedir más muertes. Ellas le ponen la cara a la esperanza para buscar  el fin de esa violencia que amarga la cotidianidad de esta Tierra de Gracia, violencia que diezma a la juventud pero que arremete contra la sociedad en general.
Son la fundación Esperanza Venezuela, de carácter artístico, social y apolítico, la cual reaparece como coproductora del espectáculo Jazmines en el Lídice, el cual exhiben durante los fines de semana en el teatro Trasnocho. Está bien escrito y correctamente dirigido por Karin Valecillos y Jesús Carreño, con música original de Abiram Brizuela y las estremecedoras actuaciones de Gladys Prince, Omaira Abinadé, Rossana Hernández, Patrizia Fusco, Samantha Castillo y Tatiana Mabo.
Y como de violencia se escribe, conviene precisar que, en el noroeste de Caracas, existe, desde 1943, la urbanización Lídice para rechazar el exterminio que hicieron los nazis de los casi dos mil habitantes de ese pueblo checoslovaco, porque se rebelaron contra la opresión fascista.
Y ahora, en esta segunda década del siglo XXI, gracias a la magia del teatro, en nuestro Lídice hay una casa, la morada de Meche, donde crecen en porrones unos jazmines. Ella hace seis años perdió en manos de la violencia a su hijo Raúl. Sus hijas Anabel y Dayana, a quienes también mataron a sus vástagos, tratan de persuadir a la madre de que se mude a otro lugar porque anda suelto el asesino de Raúl.
La obra se desarrolla cuando ellas junto, a la vecina Yoli; Aída, abogada y amiga de la casa; y  Sandra, la viuda de Raúl, se reúnen con Meche para convencerla de marcharse. Sin embargo, ella está arraigada a su comunidad, pues, pese al dolor, ha encontrado en la pérdida de su hijo un vínculo con otras madres y siembra jazmines como quien cultiva esperanzas. Eso es  Jazmines en el Lídice, realista y estrujante teatro basado en testimonios de 54 madres que perdieron a sus hijos, ellas ahora se protegen y luchan desde Esperanza Venezuela.
Muestra la vida de seis venezolanas quienes encontraron una manera de salir adelante por encima de la tristeza de haber perdido a sus hijos. La pieza pretende ser un punto de partida para recuperarnos como sociedad y evitar que esas tragedias continúen repitiéndose.
Nosotros estamos plenamente convencidos que Jazmines en el Lídice es una manera pulcra y sensible, además de altamente creativa, de acercarse desde lo humano al universo de esas venezolanas, quienes encontraron una manera de salir adelante por encima de la tristeza, y cuyas sus historias son punto de partida para recuperarnos como sociedad. Es también un hermoso homenaje a las mamas que se yerguen y prosiguen luchando por la vida. Se realiza sobre la peligrosa cuerda floja del melodrama lacrimógeno y convence plenamente porque esa realidad que plasma no es ajena al público.
¡Nadie puede negar ahora que el teatro contemporáneo criollo está de espaldas a la realidad en que vivimos!



Amor con hambre en "Alias El Papi"

Anita y El Papi son jóvenes bachilleres extraviados al intentar  materializar  sus sueños de gente bien. Aún, ante mejores opciones, ellos elegirán las más atrevidas y peligrosas para alcanzarlos. Totalmente alienados, se hundirán en actos nefastos. El efecto de sus acciones los conducirá al arrepentimiento. Trágica historia romántica que prosigue con la sobrevivencia de uno de ellos y además un bebe para perpetuar la vida.
Así se resume la saga de Anita y El Papi, venezolanos que desafiaron al mundo donde les correspondió vivir y quienes -como sí lo consiguen patéticamente los actores Kevin Jorges y Josmary González- no tuvieron muchas facilidades para materializar sus sueños, según lo demuestra el estremecedor y lacrimógeno espectáculo Alias El Papi, muy bien escrito y magistralmente dirigido por Luis Vicente González.
El nacimiento  de Alias El Papi, que además presenta en sociedad al grupo La Chamba Teatro, surgió ante necesidades propias de jóvenes artistas. Cuenta Luis Vicente que “una de ellas tiene que ver con la casi ausencia de personajes escritos con complejidad, profundos, pensados para actores jóvenes. Por lo general hemos tenido que interpretar personajes para los cuales no estamos en casting, y aunque la maravilla del teatro permite que eso pueda ocurrir desde las convenciones tácitas con los espectadores; siempre ha sido desventajoso para  nosotros. Por ello decidimos crear a Anita y El Papi a nuestra medida, no solo desde el aspecto escrito sino también desde los aspectos teatrales propiamente dichos. Es decir, desde todo lo que implica su construcción escénica. Otra de las razones de la creación de Alias El Papi ha sido elaborar un discurso escénico que actúe sobre el espectador, en especial sobre los adolescentes: público significativamente desasistido por el teatro que se hace al menos en Caracas”.
DRAMATURGIA CONTEMPORÁNEA
Sobre cómo fue su desarrollo, los ensayos y la primera temporada, puntualizó que su sistema de trabajo durante los ensayos partió de improvisaciones estructuradas a partir de las circunstancias por las que atraviesan los personajes escritos en la obra. “Estas improvisaciones han sido la garantía para obtener los resultados que el público ha visto: la apropiación de las palabras hecha por los actores, sus calidades físicas y la verosimilitud de sus acciones, son el resultado de ese proceso de improvisaciones. Incluso casi todos los detalles de la puesta en escena surgieron allí”.
La escritura del texto la realizó Luis Vicente tomando como referencia los estilos de Büchner, Beckett, Pinter y las formas de escritura cinematográficas, en las que los diálogos son breves y las palabras encierran más de lo dicen. “Esto nos permitió explorar formas de desarrollar el discurso desde la autonomía de la acción y no subyugados ante las palabras. Para nosotros el texto escrito es solo una” parte de la dramaturgia. Hay otras partes o aspectos de la teatralidad que conforman la totalidad del texto del espectáculo. Por lo tanto es fundamental contar con un texto que brinde esa posibilidad, la cual en el caso de “Alias El Papi” está dada en la economía de las palabras en virtud de la abundancia de las ideas y los conceptos”.
-¿Por qué la pareja  protagónica es de un liceo de barriada?
-Porque en la búsqueda de la cercanía con los personajes que quisimos construir, encontramos que en nuestras vidas de liceístas estaban el mayor numero de experiencias que han ido perfilando nuestras personalidades creadoras. Además esas experiencias se repiten en diferentes épocas, espacios geográficos y en diferentes seres humanos de maneras similares, lo cual le da un cierto carácter de universalidad o más bien de nacionalidad a la propuesta. Luego está el hecho concreto del ocio mal empleado, la desorientación, la inestabilidad emocional, las aspiraciones cambiantes, las frustraciones por la falta de recursos económicos, la apatía para la participación en los procesos de cambios sociales, la indiferencia ante el peligro y la fuerza y velocidad avasallante de la juventud. Todos estos y muchos otros elementos se convirtieron en atracción “fatal” para nosotros.
-¿Por qué su conflicto es la sobrevivencia económica?
-En el fondo, nosotros intentamos contar una historia de amor juvenil. Amor que se gesta en los ámbitos de una relación “con hambre”. Y los venezolanos bien sabemos que amor con hambre no dura. Pero sin embargo el amor de Anita y El Papi persiste hasta el final. El hambre o la carencia económica viene a matizar (con sombras oscuras y trazos fuertes) las formas como ese amor se manifiesta. Entonces para que el amor dure, ellos, casi sin saberlo, sin saber que es para mantenerse juntos en el amor, deben cometer actos funestos porque es la forma más fácil, no que conocen, sino que escogen, para satisfacer sus deseos de adquisición. Deseos que finalmente no son suyos, son heredados, infundados, sembrados por la alienante fuerza de consumo en la que viven ellos como nosotros.
¿De dónde surge la idea de usar el grafiti?
-La idea surge de la conceptualización de la puesta en escena. Quisimos contar la vida trágica de estos personajes como si se encontraran dentro de un salón de clases del liceo. Como si metiéramos la casa, la calle, sus almas allí en el aula. De manera que los personajes se planten en ella a “exponer” sus vidas. De allí la idea del grafiti. Ellos, como en una exposición liceísta, van graficando sus andares. También obedece a ese hábito propio de los muchachos de rayar paredes. En las paredes de los liceos hay más historias que en nuestra obra. Historias que se cuentan de frase en frase, entre signos encriptados, aunque casi siempre de forma cruda y obscena. Además este recurso quisimos exprimirlo al máximo. De la interacción actoral con los dibujos y las palabras escritas en las paredes, fue apareciendo otra dimensión de la dramaturgia del espectáculo. Una suerte de arte plástica conceptual que invita al espectador a interactuar y relacionarse de formas distintas con la obra. Allí se configura el verdadero y definitivo discurso: aquel que el espectador construye para sí desde su otredad.  Así la obra se abre a múltiples lecturas, dependiendo de las asociaciones que el público realice entre la acción escénica y la imagen gráfica.


jueves, agosto 01, 2013

Millones de bolívares para el teatro

No se pueden producir  espectáculos teatrales, ni hacer temporadas, ni muchos menos organizar proyectos de formación sin el apoyo financiero, bien del Estado o del sector privado.
En Venezuela, inicialmente, desde 1937, los respectivos gobiernos nacionales han participado en el desarrollo de un serie de políticas con las actividades teatrales, pero  todo comenzó a cambiar  desde  1982,  cuando fue creada la Compañía Nacional de Teatro, bajo la dirección de Isaac Chocrón, al mismo tiempo que los artistas organizados en compañías o en productoras comenzaron a incrementar sus programaciones sin utilizar los recursos financieros del Estado.
 Durante las dos primeras décadas del siglo XXI, el teatro comercial de Caracas, mal llamado así, el cual vive o depende de los ingresos de las taquillas, ha logrado organizarse para mostrar  durante los fines de semana no menos de 50 espectáculos variopintos, pero al mismo tiempo, y a escala nacional,  se realiza otra  respetable actividad con el respaldo del Estado, acrecentada por la Compañía Nacional de Teatro, la cual ahora ha sido convertida o transformada en Centro Nacional del Teatro.
Para este año 2013, el Centro Nacional de Teatro, como parte de la política del Gobierno Nacional de brindar apoyo a los proyectos artísticos de todo el país, continúa la ejecución del cronograma de desembolsos de recursos económicos destinados a las agrupaciones teatrales, correspondiente al programa de  Convenios de Cooperación Cultural 2013. 
Los Convenios de Cooperación Cultural son un incentivo a la creación de los artistas nacionales. A través de ellos se fomentan múltiples actividades que van desde la formación en nuestras comunidades como la producción de trabajos artísticos de alta calidad para el disfrute del pueblo venezolano. 
A nivel nacional el programa beneficiará a un total de 339 colectivos entre agrupaciones teatrales e instituciones educativas, con una inversión del Estado que asciende a los Bs. 8.000.000,00.
Desde el 02 de agosto se cumple con la entrega de recursos a los colectivos del Distrito Capital, beneficiando a 64 compañías, con una inversión total de Bs. 2.783.000,00.
 “Continuamos cumpliendo los compromisos adquiridos con los hacedores y hacedoras del teatro venezolano” indicó Alfredo Caldera, presidente del CNT, al mismo tiempo que recordó que estas acciones forman parte de las políticas enmarcadas dentro del Plan de la Patria para fortalecer nuestra soberanía cultural y el poder popular. En este sentido anunció que entre los meses de agosto y septiembre se estarán entregando los recursos a la totalidad de las agrupaciones.
Caldera también señaló que en este 2013, las contraprestaciones de las agrupaciones beneficiadas se realizarán a través del proyecto “Escuela de Espectadores”, supervisado por el CNT, en el cual los artistas trabajarán directamente con las comunidades e instituciones educativas.
Añadió que se “está estudiando que estos recursos sean utilizados para procesos socio productivos ligados a los procesos de creación”. Y para  este año se hizo hincapié en el registro público de las agrupaciones “para así perfeccionar los mecanismos de contraloría de los aportes”.
OTROS PROYECTOS
Pero no son los 339 Convenios de Cooperación Cultural las únicas actividades teatrales que adelanta el Gobierno Nacional, también por intermedio del CNT están en marcha  nada menos que  11 coproducciones con agrupaciones teatrales y con la comunidad, además de otras dos producciones (una con la participación de artistas cubanos), una serie de talleres, eventos y, muy particularmente, una precisa programación de formación artística y técnica.
Pero hay un punto en especial que tiene trabajando intensamente a Caldera y a su equipo. Es la creación de la red de teatro liceísta, un programa enmarcado en la articulación de las políticas públicas al ámbito cultural y el sistema educativo venezolano, en cuanto a la formación de la  nueva ciudadanía a través de la educación liberadora, mediante los  ejes integradoras denominados: derechos humanos  y cultura para la paz, atención a la diversidad y lenguajes. Se pretende que en cada uno de los 335 municipios del país haya un liceo con una actividad teatral constante y en crecimiento.
Todo ésta programación de las actividades del CNT se ejecuta a través del replanteamiento del proyecto “Teatro para todos los venezolanos”, el cual, como eje central de acción coloca al individuo, y a este en su relación con el arte teatral, y por ello incluye diversas actividades de investigación, capacitación, producción, difusión y documentación,  promoviendo así el trabajo de conjunto entre equipo de especialistas de las artes y las ciencias sociales, facilitadores y activadores comunitarios con los individuos de las comunidades que ejercen su papel.
Con todo este gran proyecto teatral del 2013, para el cual se han destinado no menos de 20 millones de bolivares,  se busca que el teatro propuesto como lenguaje integrador de todas las expresiones artísticas, así como parte de las puestas en escena de las obras teatrales, se haga congruente con el proceso curricular venezolano y demás procesos vinculados con la formulación, ejecución, desarrollo, seguimiento y evaluación de las políticas públicas educativas.