lunes, marzo 13, 2017

Tom y el triciclo del teatro joven

El triciclo o el absurdo según Arrabal.
 Estos resultados los conocíamos desde la semana pasada y los dimos a conocer en mis tuis y en mi blog, tratando de no dañarles la fiesta a los organizadores, pero la información corrió libremente porque no puede haber secreto entre más de dos personas y porque la tecnología permite la lectura de los mensajes que viajan por los celulares o en la red. Fue divertido leer como se me quería negar el derecho a informar, precisamente aquellos que hemos sacado del anonimato. Judas y Brutus pululan en el teatro, no nos extraña. Lamento que el jurado no haya  tomado en cuenta ninguno de los cuatro montajes de autores venezolanos que ahí se exhibieron, especialmente la pieza de Karin Valecillos, muy relacionada con los tiempos actuales donde el ostracismo, el exilio y o el autoexilio son cotidianos. ¡Esos canguros seguirán creciendo, por ahora!
Es ahora, pues, que se oficializa como el estudiante de filosofía de 24 años, Carlos Fabián Medina, y el estudiante de artes de 21 años, Axel Valdivieso, se alzaron con el primer y segundo lugar del certamen Tercer Festival de Jóvenes Directores, por intermedio de sus versiones escénicas de las obras Tom en la granja y El triciclo, respectivamente. A partir del 17 de marzo, los dos montajes podrán ser disfrutados por el público en sendas temporadas que tendrán lugar en el Espacio Plural de Trasnocho Cultural y en la Sala La Viga del Centro Cultural Chacao.
 Según se lee en el texto del veredicto, la decisión fue tomada considerando que la propuesta de Medina “conjuga de una manera coherente y original la dirección de actores, el concepto escénico, la iluminación, la música y la coreografía“.
 Tom en la granja, del canadiense Michel Marc Bouchard, se pasea por el tema de la homofobia, el autoengaño, la simulación, la intolerancia y la violencia humana a través de la historia de un publicista que acude al funeral de su pareja en un pueblo rural descubre que la familia de quien fuera su pareja nunca conoció su verdadera identidad sexual, lo que desatará una serie de conflictos de consecuencias dramáticas. El montaje dirigido por Medina destaca por su compleja puesta en escena y el intenso juego de actuaciones del elenco, integrado por Gabriel Agüero, Elvis Chaveinte, Haydeé Faverola y Sahara Álvarez.
 En esta tercera edición, el jurado concedió el segundo lugar del festival a Axel Valdivieso, director de la obra El triciclo, original del dramaturgo español Fernando Arrabal.  El premio le fue concedido “por traer un clásico contemporáneo como Fernando Arrabal a nuestro presente venezolano sin perder la dimensión poética y presentando personajes entrañables que nos conmueven y nos llaman a la reflexión”, de acuerdo a lo que agrega el texto oficial del dictamen.
 El triciclo es un clásico de la dramaturgia española del siglo XX que mezcla el teatro del absurdo, la sátira y el humor del “clown” para denunciar la opresión del poder, las nociones de la moral y la realidad de los marginados, a través de la historia de cuatro indigentes que viven a la orilla de un río y cometen un crimen para poder solventar la deuda que tienen con el dueño del triciclo que alquilan para sobrevivir. La versión dirigida por Valdivieso destaca por la original ambientación y el cuidadoso trabajo de dirección de los actores, encabezados por Eulalia Siso, Rafael Monsalve, Adolfo Nittoli y el joven Moisés Rivas, acompañados por la cantante Nereida Machado.
 A partir del próximo viernes 17 de marzo, los dos montajes ganadores del festival podrán ser vistos por el público en el Espacio Plural de Trasnocho, en una temporada de 12 funciones y 4 fines de semana que culminará el 09 de abril, luego de lo cual subirán a escena durante tres fines de semana en la Sala La Viga del Centro Cultural Chacao.
 Nacido para promover el talento de los autores escénicos de hasta 30 años, el Festival de Jóvenes Directores Trasnocho se ha posicionado como una importante plataforma de exposición del talento teatral emergente. En sus tres ediciones se postularon más de 100 proyectos y en las dos primeras competencias fueron premiados Fernando Azpúrua, Pedro Borgo, Leonardo van Schermbeek y Jorge Souki, artistas que están dando de qué hablar en el mundo de las tablas.
 “Una de las misiones más importantes de Trasnocho Cultural es la promoción y divulgación del quehacer artístico nacional, por lo que nos sentimos muy orgullosos de los resultados de este festival único en el país. Estamos seguros de que no solamente los dos ganadores de esta edición sino todos los finalistas se destacarán en un futuro muy cercano, tal como ha ocurrido en años anteriores.  Por eso les deseamos lo mejor en este camino que apenas comienza”, afirmó Solveig Hoogesteijn, coordinadora general de Trasnocho Cultural.
 SOBRE LOS GANADORES
Con 25 años de edad, Carlos Fabián Medina es tesista de la escuela de filosofía de la Universidad Central de Venezuela y cursó estudios teatrales en el Centro de Creación Artística TET con maestros como Mónica Quintero, Carlos Sánchez Torrealba, María Fernanda Ferro y Guillermo Díaz Yuma. Además realizó un diplomado de actuación en la UCV con Santiago Sánchez, talleres con Diana Volpe y Miguel Issa y ha recibido formación en la Universidad Nacional de las Artes (UNEARTE). 
 En 2015 trabajó como asistente de dirección en el montaje de Julia realizado por Jorge Souki (ganador del 1er. Festival de Jóvenes Directores Trasnocho), y en 2016 hizo lo propio con Ana Melo (Thriller Night), Carlos Sánchez Torrealba (El diario de un loco), Miguel Issa (Carmina Burana) y Daniel Dannery (Rojo).
Axel Valdivieso fue el participante más joven de esta tercera edición. Con 21 años de edad, es estudiante de artes en la Universidad Central de Venezuela. Su formación teatral incluye talleres de dramaturgia, actuación y creación en instituciones como el Centro TET, el Laboratorio Anna Julia Rojas y el Grupo Actoral 80, junto a maestros como Carlos Sánchez Torrealba, Héctor Manrique, Oswaldo Maccio, Félix Herrera y el español Antonio Tabares. 
 Ha trabajado en las áreas de producción, asistencia de dirección, diseño y realización de vestuario y utilería en montajes del Teatro del Contrajuego, La Caja de Fósforos y el Circuito de Arte Cénica, compartiendo con artistas como Orlando Arocha, Ricardo Nortier, Diana Volpe y Carolina Torres en obras como El pie de la virgen, Esperancita y Decamerón, paraíso erótico de Bocaccio. Actualmente, dirige “Funámbulo”, su propia agrupación teatral.

 Estos directores ahora es que comienzan a conocer lo bueno de la competencia profesional y tienen todo un mundo para hacer, siempre y cuando se organicen y armen sus empresas.

sábado, marzo 11, 2017

Ocho montajes para la historia joven

Dos grandes actores jóvenes en  festival de directores
¡Ganamos todos! Sí, es así. Artistas, público e institución coproductora fueron beneficiados por el Tercer Festival de Jóvenes Directores Trasnocho. Evento desarrollado, entre el 13 de enero y el 12 de marzo de 2017, en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural de Caracas, con la participación de ocho espectáculos teatrales liderizados por Johnny Romero (24), Greymar Hernández (30), Pedro Indriago (24), Juan Bautista (28), Carlos Fabian Medina (24), Axel Valdivieso (20), Rafael Barazarte (23) y Jesús Navas (25).
CUATRO VENEZOLANAS
Como vimos cada uno de los montajes podemos referirnos y exaltar la totalidad de la valiosa y ejemplar capacidad de producción de los ocho directores y sus respectivos equipos técnicos y artísticos. Dan envidia, más allá de cualquier valoración estética posible, esos montajes como Casa de sangre y cenizas, Adiós a todos, Recordando con ira, De alta, Tom en la granja, El triciclo, Comegato y Cría de canguros.
José Gabriel Núñez escribió Casa de sangre y cenizas, inteligente y barroco alegato contra el fascismo y la homofobia por intermedio de un fantástico viaje al reciente pasado venezolano. El director Romero así lo entendió y luchó para darle vida a la densidad de esa obra y entregarle al público una lectura fácil y aleccionadora. Juan Carlos Lira cumplió a cabalidad en su siniestro rol de Faustino Alvarado.
De alta, de Elio Palencia, plasma las dificultades existenciales de un joven con HIV, quien, tras un intento de suicidio por un amor no correspondido, debe asumir que está solo y elegir lo que debe hacer con su vida. Difícil texto por su temática y mucho más porque el director Bautista altera la secuencia de la ecuación dramática aristotélica, un experimento nada despreciable que reta al público. Irving Gutiérrez y Fernando Azpúrua hacen sobrevivir a sus complejos personajes.
Gustavo Ott, quien experimenta con la estructura dramática y tiene algunos aciertos, propone en Comegato una reflexión sobre la violencia refinada de unos ladrones de niños y como sus contradicciones existenciales los lleva a la ruina de sus proyectos. El director Barazarte no tuvo miedo a la audacia técnica del dramaturgo y construyó una puesta en escena atractiva, contando con el desenfado de sus comediantes: Ana De Sousa, Eduardo Pinto y Luis Ernesto Rodriguez. Es un espectáculo que conmueve por su verismo escénico.
Y la perla del Festival es la obra Cría de canguros de Karin Valecillos, quien aborda, sin miedo y con mucho cariño, el drama de los venezolanos que estudian o analizan la posibilidad de autoexiliarse. El director Navas contó con un buen cuarteto de cómicos que disfrutaron de sus personajes, un tanto jugados dentro de la filosofía vitalista de Albert Camus, como son Graciela Augusta Rodríguez, Luis Palmero, Aquiles Herrera y Claudia Rojas, todo eso en medio de la música caribeña que fluye y estimula sus venas. Es un espectáculo que obliga a pensar en el ostracismo, el exilio y el autoexilio, tres palabras que anuncian la soledad del ser humano que se atreva.
CUATRO FORANEAS
El español Luis García–Araus prestó su pieza Adiós a todos para que la directora Hernández  trabajara la materialización del  agudo drama social de una familia, donde la droga destruye las relaciones filiales y propicia el abandono del padre y el alcoholismo de la madre, afectado a un menor que debe aventurarse en otro núcleo familiar menos agresivo. Es el espectáculo más conmovedor por su cruda temática. Resaltamos la actuación de Karlina Fernández como el cuasi abandonado Miguel.
Recordando con ira, del británico John Osborne, plasmò el complejo conflicto de clases sociales que pone a prueba la sobrevivencia de dos parejas que luchan para amarse por encima de agudas crisis económicas en una sociedad que no da tregua. Un texto que el director Indriago trató de materializar para convencer a la audiencia. John González fue el histrión más favorecido con su performance.
Se estrenò en Venezuela la impactante pieza de amor homosexual Tom en la granja del canadiense Michel Marc Bouchard, donde la homofobia logra complicar la vida de un publicista que ha perdido a su pareja y pretende refugiarse en la familia campesina del difunto amante. El director Medina demuestra ser ambicioso y valiente, quien se apoya en las convincentes performances de lo actores Gabriel Agüero, Elvis Chaveinte y Haydée Faverola. Es, para nosotros, el espectáculo más logrado.
El triciclo es la menos importante pieza del español Fernando Arrabal porque su absurdo está superado por los franceses y el director Valdivieso no logró venezolanizar completamente la anécdota ni a los personajes, aunque contó con actores versados como Adolfo Nitoli, Rafael Monsalve y Eulalia Siso.
El riesgo
Estos ocho trabajos pueden mejorar y alcanzar niveles insospechados de calidad, lamentablemente sus hacedores trabajaron contra el tiempo y superando la carencia de recursos económicos, pero lograron demostrar sus talentos y cumplieron así sus compromisos. Todos son, pues, ganadores, aunque solo dos se llevan trofeos o premios, cosas del teatro, pero todos tienen talento y calidad de trabajo, dignos de mejor suerte.Y para Trasnocho Cultural solo puede haber felicitaciones por creer en el nuevo talento teatral y por correr ese monumental riesgo. Va por el camino del viejo Ateneo de Caracas y del Rajatabla que fundó y comandó Carlos Giménez, además del histórico Nuevo Grupo. ¡Así también se hace patria!
Y sería injusto no sumar a toda esta tarea de coproducción al Centro Cultural Chacao, el cual además pone una sala para hagan temporada los directores premiados.


miércoles, marzo 08, 2017

¡Victoria teatral!

¡Ganamos todos! Sí, es así. Artistas, público e institución coproductora salieron beneficiados con la organización y realización del Tercer Festival de Jóvenes Directores Trasnocho. Evento desarrollado, entre el 13 de enero y el 12 de marzo de 2017, en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural de Caracas, con la participación de ocho espectáculos teatrales liderizadas por Johnny Romero (24), Greymar Hernández (30), Pedro Indriago (24), Juan Bautista (28), Carlos Fabian Medina (24), Axel Valdivieso (20), Rafael Barazarte (23) y Jesús Navas (25).
CUATRO PIEZAS VENEZOLANAS
Como vimos cada uno de los montajes podemos referirnos y exaltar la totalidad de la valiosa y ejemplar capacidad de producción de los ocho directores y sus respectivos equipos técnicos y artísticos. Dan envidia, más allá de cualquier valoración estética posible, esos montajes como Casa de sangre y cenizas, Adiós a todos, Recordando con ira, De alta, Tom en la granja, El triciclo, Comegato y Cría de canguros. Son innegables pruebas de una monstruosa capacidad de trabajo y de entrega profesional, pruebas de que el teatro de este país otra vez va por buen camino ya que tiene mujeres y hombres que si creen en lo que hacen, más allá de matices ideológicos que puedan tener,  son muestra de eso que nos han querido devaluar  y rematar: la venezolanidad por encima de las artificiales divisiones, la venezolanidad que ha costado, y seguirá costando, mucha sangre y muchas lágrimas, pero también mucho trabajo colectivo, que es la gran enseñanza. Ganó el país y para reiterarlo con un solo concepto: ganó la patria.
El venezolano José Gabriel Núñez escribió Casa de sangre y cenizas, inteligente y barroco alegato contra el fascismo y la homofobia por intermedio de un fantástico viaje al reciente pasado venezolano. El director Romero así lo entendió y luchó para darle vida a la densidad de esa obra y entregarle al público una lectura fácil y aleccionadora. Juan Carlos Lira cumplió a cabalidad en su siniestro rol de Faustino Alvarado.
El español Luis García–Araus presto su pieza Adiós a todos para que la directora Hernández  trabajara la materialización del  agudo drama social de una familia venezolana, donde la droga destruye las relaciones filiales y propicia el abandono del padre y el alcoholismo de la madre, afectado a un menor que debe aventurarse en otro núcleo familiar menos agresivo. Es el espectáculo más conmovedor por su cruda temática. Resaltamos la actuación de Karlina Fernández como el cuasi abandonado Miguel.
Recordando con ira, del británico John Osborne, mostró un complejo conflicto de clases sociales que pone a prueba la sobrevivencia de dos parejas que luchan para amarse por encima de agudas crisis económicas en una sociedad que no da tregua. Un texto que el director Indriago trató de materializar para convencer a la audiencia. John González fue el histrión más favorecido con su performance.
 De alta, del venezolano Palencia, plasma las dificultades existenciales de un joven con HIV, quien, tras un intento de suicidio por un amor no correspondido, debe asumir que está solo y elegir lo que debe hacer con su vida. Difícil texto por su temática y mucho más porque el director Bautista altera la secuencia de la ecuación dramática aristotélica, un experimento nada despreciable que reta al público. Irving Gutiérrez y Fernando Azpúrua hacen sobrevivir a sus complejos personajes.
Se estrena en Venezuela la impactante pieza de amor homosexual Tom en la granja del canadiense Michel Marc Bouchard, donde la homofobia logra complicar la vida de un publicista que ha perdido a su pareja y pretende refugiarse en la familia campesina del difunto amante. El director Medina da muestras de ser un director ambicioso y valiente, quien se apoya en las convincentes performances de lo actores Gabriel Agüero, Elvis Chaveinte y Haydée Faverola. Es, para nosotros, el espectáculo más logrado.
El triciclo es la menos importante pieza del español Fernando Arrabal porque su absurdo está superado por los franceses y el director Valdivieso no logró venezolanizar completamente la anécdota ni a los personajes, aunque contó con actores versados como Adolfo Nitoli, Rafael Monsalve y Eulalia Siso.
 El venezolano Gustavo Ott, quien experimenta con la estructura dramática y tiene algunos aciertos, propone en Comegato una reflexión sobre la violencia refinada de unos ladrones de niños y como sus contradicciones existenciales los lleva a la ruina de sus proyectos. El diredtor Barazarte no tuvo miedo a la audacia de la técnica del dramaturgo y construyó una puesta en escena atractiva, contando con el desenfado de sus comediantes: Ana De Sousa, Eduardo Pinto y Luis Ernesto Rodriguez. Es un espectáculo que conmueve por su verismo escénico.
Y la perla del Festival es la obra Cría de canguros de la venezolana Karin Valecillos, quien aborda, sin miedo y con mucho cariño, el drama de los venezolanos que estudian o analizan la posibilidad de autoexiliarse. El director Navas contó con un buen cuarteto de cómicos que disfrutaron de sus personajes, un tanto jugados dentro de la filosofía vitalista de Albert Camus, como son Graciela Augusta Rodríguez, Luis Palmero, Aquiles Herrera y Claudia Rojas, todo eso en medio de la música caribeña que fluye y estimula sus venas. Es un espectáculo que obliga a pensar en el ostracismo, el exilio y el autoexilio, tres palabras que anuncian la soledad del ser humano que se atreva.
FUTURO QUE SE VIENE
Estos ocho trabajos pueden mejorar y alcanzar niveles insospechados de calidad, lamentablemente sus hacedores trabajaron contra el tiempo y superando la carencia de recursos económicos, pero lograron demostrar sus talentos y cumplieron así sus compromisos. Todos son, pues, ganadores, aunque solo dos se llevan trofeos o premios, cosas del teatro, pero todos tienen talento y calidad de trabajo, dignos de mejor suerte.
Por supuesto que la competencia solo tiene dos premios: sendas temporadas de tres semanas para dos de los ocho puestistas con sus espectáculos. Pero más allá de esos jóvenes y sus conjuntos victoriosos está el innegable e invalorable hecho artístico de que el teatro venezolano cuenta ahora con otros nuevos ocho directores de escena, quienes trabajarán siempre para enriquecer a la cultura teatral nacional. Así lo soñamos y así lo creemos. ¡Suerte muchachos!
Y para Trasnocho Cultural solo puede haber felicitaciones por creer en el nuevo talento teatral y por correr ese monumental riesgo. Va por el camino del viejo Ateneo de Caracas y del Rajatabla que fundó y comandó Carlos Giménez, además del histórico Nuevo Grupo. ¡Así también se hace patria!



martes, marzo 07, 2017

Difundir el cine independiente en Venezuela

De la película criolla Corneador.
Harold Mota, director y co-productor de la película venezolana Corneador nos ha enviado esta especie de carta pública, la cual publicamos con inmenso placer por las verdades que ahí se afirman, crudos temas que merecen ser conocidos por los espectadores, los artistas y, por supuesto,las autoridades del cine venezolano:
Hacer una película y llevarla al cine, es una tarea similar a la construcción de un edificio: tener la idea muy clara, encontrar el dinero, reunir el mejor equipo y tomar las mejores decisiones, además de tener muchas ganas de hacerlo.
 En este caso abordaré al cine independiente, sin subsidios, llamado también cine indie, low cost, guerrilla o peyorativamente subestandar, como prefieren llamarlo algunos críticos.
 Una vez realizado el montaje de la película, es muy aconsejable hacer varias proyecciones privadas e invitar a un grupo de personas de distintas áreas que puedan guiarte sobre la calidad del producto –lógicamente una película hecha con 3000 dólares tendrá unas características que distan mucho a una hecha con 300.000 dólares- . En esta fase es bueno tomar nota de las cosas que puedan mejorarse, si muchas están mal, volver a filmar. Repetir la acción de las proyecciones privadas hasta que los productores estén conformes con el producto, es necesario tener un equilibrio entre humildad y confianza, al final la película tiene sus autores, las opiniones serán tomadas en cuenta sino rompen con la idea y el estilo original de los realizadores.
 Teniendo el montaje final, antes de hacer la mezcla de sonido y la corrección del color, consigue un contrato de distribución con alguna de las empresas encargadas de esto en Venezuela, es muy importante revisar o preguntar a los demás productores para tomar esta decisión. Pues dependerá de la relación de tu distribuidora con los gerentes de programación de la exhibidoras, el buen recorrido comercial de tu obra.
 El paso siguiente es registrar tu proyecto en el CNAC y obtener el certificado de registro (antes se debe registrar el guion en SAPI, las personas naturales y la empresa que hizo la película también deben tener el registro en el CNAC, debes consignar el contrato de distribución y la declaración jurada notariada de no tener deudas con ninguna persona o empresa). Es muy probable que cuando las personas del CNAC vean tu película, te hagan observaciones referentes a marcas comerciales y te adelanten la posible clasificación de la misma según su contenido.
 Ya con el Certificado de Obra Nacional en tus manos, puedes optar a alguna ayuda de la Gerencia de Promoción del CNAC, te sugiero que no esperes mucho, y reserves tu fecha de estreno con varios meses de antelación.
 Un punto importante es la elección del póster o afiche de la película, para esta fase ya debes tener el briefing y a partir de allí escoger a la persona que se encargará de la promoción de la película, suele ser alguien ligado al mercadeo, manejo de redes sociales y medios de comunicación. Esa persona te va a aportar ideas para la escogencia del afiche y te puede sugerir si es conveniente mover tu fecha de estreno. Registra tu afiche en el Departamento de Depósito Legal de la Biblioteca Nacional. Por favor, no le pongas fecha al tráiler ni al afiche, nunca tienes la certeza absoluta de si estrenarás en la fecha que programaste hace meses.
 Cuando tengas la película lista, no esperes demasiado para obtener las copias del DCP del largometraje y los pendrives con las copias del tráiler, lo más sensato es tener esto listo dos meses antes de estrenar, chequea la calidad de las copias en una sala de cine antes de que empiecen a circular por todo el país. Mientras más demore tu entrega, menos difusión tendrá el tráiler y menos salas tendrán tu película programada.
 Aunque tengas una agenda copada, asiste a todas las reuniones oficiales a las que te convoquen, allí se aprende mucho de los aciertos y desaciertos de los productores que ya tienen su película en cartelera.
 Revisa el marco legal, pregunta y hurga en los detalles que no estén claros, todo acuerdo o intercambio de materiales debe quedar por escrito, no dejes nada al azar y mantente al día con FONPROCINE.
 Hay una figura que es necesario conocer, pues tiene un peso enorme en el recorrido y exhibición del largometraje, la Gerencia de Programación de los cines comerciales. La última palabra sobre las salas de cine, ubicación del tráiler y colocación de los afiches en las cajas de luces, la tienen ellos; tenlos de tu lado.
 Para concluir, está atento al movimiento de las redes sociales de la película, envía notas de prensa a todos los canales de TV, emisoras de radio, medios web y periódicos, a todos. De ese grupo sólo algunos te llamarán. Publica los horarios y salas en donde estará la película, se astuto en el trato con los críticos y periodistas (algunos siempre hablan mal de todo, no lo tomes personal). Es importante revisar y conocer el número de admitidos (personas que han visto tu película) en las tablas que te envíe tu distribuidor, si cumples PELVEN pasas las dos semanas, sino lo cumples, la película saldrá de cartelera y te toca estudiar otras plazas y otros medios de difusión.
 En todo arte existen dos verbos activos: hacer y saber. Es fundamental saber, pero también es necesario hacer.




Euroscopio en Venezuela con cine social europeo

 Caracas y Venezuela, en general no duermen. Hay espacios, tiempo y ganas para disfrutar de una buena selección cinematográfica. Lo decimos porque este año el Festival de Cine Europeo Euroscopio celebra una nueva edición (la decimotercera) con una amplia variedad de propuestas cinematográficas que deleitarán al público del 10 al 24 de marzo, con una gran muestra de la expresión más creativa de Europa que este año promueve la cohesión social.
Son 14 títulos provenientes de 8 países europeos: Alemania, España, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, Reino Unido y Suiza los que se proyectarán en salas comerciales e independientes de Caracas y parte del interior del país, incluyendo la red de salas de la Cinemateca Nacional.
Películas acreedoras de importantes reconocimientos en festivales de todo el mundo podrán ser disfrutadas en Caracas y el interior del país. Entre las más galardonadas se encuentra Toni Erdmann (Alemania, 2016), ganadora de más de 30 reconocimientos internacionales incluyendo 5 Premios del Cine Europeo 2016 (mejor película, director, guión, actriz y actor), Premio FIPRESCI Festival de Cannes 2016, finalista al Óscar mejor película extranjera 2017.
 En Caracas, la programación se presentará en la sala Paseo Plus 1 del Trasnocho Cultural del C.C Paseo Las Mercedes (con funciones gratuitas de lunes a viernes), en la Cinemateca-MBA, Cipreses, la Universidad Central de Venezuela (auditorio de Humanidades),  el Centro de Arte Los Galpones, el Teatro César Rengifo de Petare, Sala Experimental Chacao, El Hatillo – Vive El Hatillo, Librería Lugar Común, Cine Jardín (Hacienda La Vega),  y presentaciones del Gran Cine Móvil en diferentes plazas y espacios abiertos de la ciudad.  
El Euroscopio 2017, también estará presente en el interior del país, a través de la red de salas de la Cinemateca Nacional y otros espacios. En Margarita (Edo. Nueva Esparta), el festival comenzará el 18 de marzo y contará con presentaciones en el Espacio Cultural Quinta El Cangrejo (La Asunción), Universidad de Margarita, Castillo San Carlos de Borromeo.
En Valencia (Edo. Carabobo), Euroscopio estará presente en el Cine Arte Patio Trigal desde el 10 de marzo. En Maracaibo (Edo. Zulia), el Euroscopio tendrá funciones desde el 17 de marzo en los siguientes espacios: Centro de Arte Lía Bermúdez, Teatro Baralt, Centro de Bellas Artes, Alianza Francesa, cine a cielo abierto en el Centro Comercial Costa Verde, Cinemateca Maracaibo. San Cristóbal también se une al Euroscopio con proyecciones desde el 15 de marzo, en la Universidad Nacional Experimental de Táchira (UNET)    
El Festival Euroscopio 2017, es auspiciado por la Delegación de la Unión Europea en Venezuela, las embajadas de los Estados Miembros de la UE participantes y por los institutos culturales europeos. Además, cuenta con el apoyo de la Embajada de Suiza, la Fundación Cinemateca Nacional, el Circuito Gran Cine, la Alianza Francesa, el Göethe Institut, el Instituto Italiano de la Cultura y el British Council. 
Para estar al tanto de la programación, buscar información en las redes sociales:
Twitter e Instagram: @UEenVenezuela
@Gran_Cine, @publiqueiroz, Facebook,
Delegacionuevenezuela,Facebook: Circuito Gran Cine
Contacto en la Delegación de la Unión Europea en Venezuela:





domingo, marzo 05, 2017

Termina festival de nuevos directores

Los 8 directores del 2017.
El Tercer Festival de Jóvenes Directores Trasnocho finaliza el 12 de marzo y hay que esperar que su veredicto, centrado en los ocho espectaculos programados, no suscite un escándalo de las proporciones mediáticas como el ocurrido con los Premios Oscar 2016, el pasado 26 de febrero. Por supuesto que eso no ocurrirá jamás, porque aquí, en esta aldeana Caracas, no se aplican métodos tan tecnificados y difícilmente cometerán ese dislate a la hora de anunciar a los dos ganadores.
Desde su inicio el Festival de Jóvenes Directores Trasnocho se ha posicionado como una importante plataforma de difusión del talento escénico venezolano. En sus tres ediciones han participado más de 100 concursantes y en las dos primeras competencias fueron premiados jóvenes que están dando de qué hablar en el medio teatral, como son Fernando Azpúrua, Pedro Borgo, Leonardo van Schermbeek y Jorge Souki, hasta ahora.
Todos los montajes del festival son evaluados en vivo por un jurado de premiación, encabezado por la directora y actriz Diana Volpe; la productora y presidenta del Centro Cultural Chacao, Claudia Urdaneta; la diseñadora de producción y directora de arte Eva Ivanyi; el director y productor Armando Álvarez; y el productor, director y docente  Dairo Piñeres. El jurado anunciará los dos espectaculos triunfadores, que serán premiados con sendas temporadas de tres semanas en el Espacio Plural de Trasnocho y en la Sala La Viga del Centro Cultural Chacao.
SIN CRITICOS Y PERIODISTAS
Para este año 2017, los organizadores  dejaron por fuera o no invitaron a críticos y periodistas culturales, lo cual agradecemos (en mi caso) porque era siempre una responsabilidad muy seria y además nos quitaría la posibilidad de criticar o ponderar lo que ese ilustre quinteto haga, aunque para nadie es un secreto que en esta Tierra de Gracia más de una vez aplicaron los nefastos veredictos familiares en los premios municipales, o sea ganador@s gracias al voto de sus conyugues convertidos  en jurados.
  Aplaudimos que la directiva del Trasnocho Cultural, positiva  institución  privada sin ánimos de lucro, haya decido organizar y producir un  festival -además de premiar a los dos mejores- desde la temporada 2015, destinado a darles oportunidades a las nuevas generaciones de directores de mostrarse ante un público, un proyecto que nadie antes  se le ocurrió, salvo lo que hizo Carlos Giménez durante los años 90 del siglo pasado, con la organización y producción del grupo Rajatabla, además del respaldo del Ateneo de Caracas.
Cuando ya han realizado tres eventos se detecta que un amplio sector de las nuevas generaciones – menores de 30 años- se prepara   y se asesora para una competencia que es única en el pais y la cual puede catapultar a los que se arriesguen y participen. Además hay que aplaudir al público que ha acudido desde la inaugural temporada 2015 para conocer así a los futuros creadores del nuevo teatro criollo.
Es importante informar que las taquillas de las 48 funciones de las ocho autóctonas producciones se reparten en dos partes iguales.
Tercer año
Por tercer año consecutivo el Espacio Plural de Trasnocho Cultural ha sido el escenario para disfrutar de una valiosa muestra del talento de la nueva generación de creadores teatrales del país. De las ocho espectaculos para esta edición, cuatro eran piezas de autores venezolanos, tres de las cuales eran estrenos.  Los otros cuatro montajes eran versiones de obras de reconocidos dramaturgos de Canadá, España e Inglaterra. La primera obra que buscó convencer al jurado fue Casa de sangre y cenizas, original del venezolano José Gabriel Núñez, presentada, con carácter de estreno mundial entre el 13 y el 22 de enero, por Jhonny Romero. Greymar Hernández tomó el texto Adiós a todos, del español Luis García-Araus, y lo exhibió del 20 al 29 de enero. Recordando con ira, del legendario británico John Osborne, permitió la propuesta escénica de Pedro Indriago, exhibida del 27 de enero al 5 de febrero. De alta, estreno del venezolano Elio Palencia, mereció la audaz propuesta escénica de Juan Bautista y se mostró del 03 al 12 de febrero. Tom en la granja, pieza del canadiense Michel Bouchard, permitió la impactante propuesta escénica del director Carlos Fabián Medina, que se aplaudió del 10 al 19 de febrero. El triciclo, obra del español Fernando Arrabal, mereció la propuesta escénica de Axel Valdivieso, para mostrarse del 17 al 26 de febrero. El criollo Gustavo Ott entregó su texto Comegato para la dirección de Rafael Barazarte y es exhibida del 24 de febrero al 05 de marzo. Y con el estreno de Cría de canguros, de la venezolana Karin Valecillos, cierra Jesús Navas la competencia, mostrándola del 03 al 12 de marzo.  El elenco está integrado por cuatro jóvenes: Claudia Rojas, Aquiles Herrera, Luis Palmero y Grecia Rodríguez.   


sábado, marzo 04, 2017

El espectador evoluciona más rápido que el creador

Ott en Washintgon, donde trabaja.
El dramaturgo Gustavo Ott (Caracas, 1963) fue entrevistado por Paco Medina y aquí reproducimos sus declaraciones por las verdades de las mismas.
El grupo Profetas ha llevado a la escena algunas obras de usted con anterioridad. Profesan un gran respeto por su teatro y por su manera de entenderlo. ¿Puede adelantarme algunas claves de este idilio que se ha establecido entre la citada compañía y su obra teatral?  
Con Profetas he encontrado una compañía seria, de alto nivel de producción, con la que comparto percepciones ya no sólo sobre la escena contemporánea, sino sobre las gentes, la sociedad, sobre el mundo. El trabajo que realizan, desde el punto de vista estético y en su dinámica como grupo se parece mucho al que realizo en Caracas con el Teatro San Martín y mi grupo Textoteatro. Quizás sea esa la clave del cariño, parecernos.
¿Cuál es su idea del teatro? ¿Es posible que alguna historia rescate al hombre de hoy del pavor de la vulgaridad? ¿Le procura en realidad algún beneficio entre tantos caos?
-Sucede a cada instante. El hombre es rescatado cada día de su suicidio diario, rescatado de sus respuestas sobre el sentido de su existencia, rescatado de sus ilusiones frustradas, de sus verdades nunca reveladas. El recurso más eficaz en este rescate es la Poesía. Nos sentimos cada vez más atraídos por la idea de encontrar poesía en las cosas y en nuestras relaciones con los otros, en encontrar poesía en nuestras visiones sobre el mundo, en nuestra capacidad de rebeldía, poesía en los momentos más íntimos o cotidianos. Y de allí la poesía es requerida también en medio de las mayores tragedias, cuando nos deprimimos, cuando intentamos abordar los grandes temas: la muerte, la soledad, la imposibilidad del amor, los excesos del poder. Buscamos poesía para que nos recuerde que vale la pena seguir viviendo. En este sentido hay un viraje notable en el espantador actual primero en el cine, luego en le televisión y ahora en el teatro- hacia búsqueda de una poesía sobre la vida que pueda entender, que lo conmueva, que le inspire. Quiero decir que el espectador en nuestro idioma está evolucionando más rápido que los creadores. El espectador ha encontrado lo que quiere, recibe mejores influencias, es más permeable y no insiste en tener tanto la razón como los creadores a los que sostiene, más o menos sin entusiasmo. Y es que el escritor y el público enfrentan hoy el reto de sentirse distintos. De oír en boca de uno y otro un discurso que ya no encuentra en la calle, pero al mismo tiempo que no esté anclado en las preocupaciones exclusivas del creador, que no necesariamente son las de la gente ni mucho menos las de la sociedad ni la época. Ese espectador, en el campo de los contenidos, se hará más exigente, más renovador, más profundo. El espectador necesita ya no respuestas sino acercamientos inteligentes a su mundo, a sus preocupaciones, a sus angustias. Requiere de traductores esenciales de sus discursos. Así como la globalización despertó las conciencias nacionales y es, a mi modo de ver, una extraordinaria herramienta de lucha contra los imperios- de la misma manera la pretensión neo superficial y metro fascista que se apodera de las relaciones mundiales está dando como consecuencia la necesidad del espectador por un discurso profundo, pertinente, íntimo y revelador al tiempo que popular y, esencialmente, poético.
¿En dónde radica la modernidad de su texto "Tu ternura molotov"? 
-Tiene una relación especial con la forma, que es la mitad del significado. Hay en Molotov recursos como la velocidad en escena, el lenguaje acción y los usos del humor y la situación como metáfora. En Molotov hay más secretos, más trucos y al tiempo, más concesiones que en otras de mis piezas. Molotov indaga en ese estilo superficial y profundo con el que he trabajado siempre, pero ahora el tema aparece minutos antes de terminar la obra. Se presenta como una obra de estructura sencilla y tradicional, pero que luego se nos convierte en una propuesta experimental dentro de las entrañas de lo convencional. En lo que parece un teatro de concesiones, de pronto, algo brutal aparece, algo que nos desconcierta, que traspasa el estilo, que no es de la obra, que nos hace pensar que los personajes son otros y que el autor es también otro, en la forma en que nos engaña contándonos esta historia. Creo que en ese momento el espectador ha caído en una trampa y sabe que está perdido, que no tiene idea de lo que va a suceder porque ha sido invitado a un teatro de apariencias y reconocible que esconde un lado inédito y secreto.
¿Necesita el teatro actual historias actuales para ganarse la confianza del público? En España muchos son los que piensan que el trabajo de los autores contemporáneos es el drama más triste y silencioso que se representa ahora en los escenarios de todo el país. ¿Está de acuerdo con esta impresión? 
-El público ya no es catalogable, como tampoco lo son las relaciones sociales, ni las naciones, ni siquiera los imperios. EL público va al teatro que le gusta y a veces se acerca a un teatro al que le gustaría que le guste. El espectador de hoy solicita de nosotros, con todo respeto, que nos bajemos de la nube en que nos encanta estar y nos interesemos en ellos más que en nosotros mismos. Que nos atrevamos a proponerles formas complejas y temas más trascendentales de manera más coherente, lógicas y muy especialmente, con mayores concesiones. En el teatro de nuestro idioma le tenemos terror a las concesiones porque consideramos que significa alguna forma de compra venta. Pero el cine nos ha ensañado que se puede hacer un gran arte, contar maravillosas y novedosas historias y hasta hacer el mejor de los experimentos, utilizando al mismo tiempo formas populares, concesiones de alto nivel, herramientas capaces de llegarle a toda la gente, es decir, explotando lo más elevado del entretenimiento. El cine español lo aprendió y muestra hoy una salud y un público, tanto interno como internacional, del que carece la escena española.
¿Detrás de Tu Ternura molotov existe alguna moraleja, alguna lección que nos redima?
-Una pareja profesional y de éxito quiere tener un hijo y, de pronto, una caja llega por el correo, desde el pasado. Allí se revela quiénes fueron estos dos personajes y si lo que han sido lo siguen siendo todavía. ¿Somos los mismos? Y si no lo somos, ¿somos entonces responsables de lo que hicimos? Molotov es una pieza que intenta, lentamente y sin anunciarlo, construir una bomba de tiempo sobre los temas de la identidad, la culpa y en particular, sobre los prejuicios. Nos dice que las acciones más censurables y las que más rechazamos son precisamente las que tenemos como ideas comunes. Todo esto levantado desde una situación cotidiana, con textos bastante comunes y corrientes, encerrados en una poesía de la situación. Hay mucho humor, un humor explosivo, utilizado precisamente como detonador de esa bomba.
Usted es un autor moderno, interesado por la actualidad, de la que extrae casi siempre materiales posibles para ser trasladados luego a su intensa actividad creadora. ¿Por dónde basculan sus intereses como creador?
-En este momento estoy terminando una pieza nueva y fue escrita pensando en un autor que hacía lo que yo hago, pero que se burlaba. Me salió comedia, claro, pero un tipo de comedia extraña, que yo no conocía tanto en lo técnico como en los usos del humor y en particular, en la poesía. Quizás porque los autores debemos también utilizar el sí mágico de los actores con respecto a nuestra propia obra. Le tengo terror a ser siempre el mismo cuando escribo. A mí lo que me gusta es ser otro y pienso que así me vacuno contra las repeticiones, el cansancio, las ojeras literarias.
Usted también se encuentra en el cruce fronterizo de la cultura hispana y la norteamericana. Imagino que ese mix inspira muchas propuestas desde el punto de vista del enriquecimiento que supone habitar mundos, sociedades y espíritus tan dispares y enfrentados en muchas ocasiones.
-No tiene tanta relevancia dónde uno escribe, más bien lo importante son las influencias que recibe. Creo que uno de los grandes problemas que ha enfrentado la dramaturgia en español y en especial lo impermeable que se presenta a su público- es precisamente por las influencias que recibe, particularmente la peor de todas: la centroeuropea, en especial en los últimos 25 años. La dramaturgia francesa y alemana le ha hecho un pésimo servicio a nuestros autores, importando sus gravísimos complejos la inutilidad del espectador, lo experimental como pasajero, las visiones del artista por encima de la gente, la repetición obstinada de los temas, los ritmos adormecedores, grandes personajes diluidos, diálogos forzados, tesis filosóficas por encima de historias bien contadas, formas desarrolladas con contenidos atrofiados, fragmentación formal. Esta influencia se nota en la dramaturgia de nuestro idioma y lo ha pagado caro, literalmente con la vida y la obra de casi dos generaciones de autores y espectadores. Uno tiene la obligación de trabajar para el mundo, no sólo para tu rincón. He escrito obras que se han estrenado fuera primero y otras que vienen del pulso de los habitantes de San Martín, el barrio donde trabajo en Caracas. Hay obras que les fue mal en San Martín, pero que son las mejores que me han hecho afuera y también, obras de éxito en Caracas que nunca han podido salir. No sé, en esto de la escritura contemporánea ya no hay etiquetas ni poéticas generales, ni siquiera hay reglas muy claras. Tenemos más bien micro poéticas, micro reglas, pequeñísimos planos circunscritos a cada momento y cada pieza. Cada obra impone su mundo, sus condiciones, su técnica y su escena, nada puede ser etiquetado ya cosa que tiene locos a críticos y estudiosos. Hablamos de lo Mametiano o lo Kushneriano o Tarantiniano y un autor ya no es un estilo, sino más bien un catálogo de estilos, de universos, cada uno tan distinto consigo mismo como piezas ha escrito.
Háblame de sus proyectos inmediatos.
Estoy escribiendo una comedia en el sentido estricto pero hasta las últimas dos páginas, cuando todo cambia. De pronto, pasa de comedia a otra cosa y por minutos apenas. La situación es poesía y nos hace revivir todo lo que ha sucedido y que nos hizo reír. ¿Nos reímos ahora? Quizás sí, pero es otra risa. Las dos últimas páginas están escritas a quemarropa, su puesta remata con las vísceras. Y digo su puesta porque cuando escribo, salgo a escena.
Entrevista realizada por Paco Medina para la Revista SGAE de España, 2004, a propósito del estreno en España de “Tu ternura Molotov”.


jueves, marzo 02, 2017

Cae el telón para importante evento teatral

"Tom en la granja", uno de los  mejores espectáculos.
El Tercer Festival de Jóvenes Directores Trasnocho finaliza el 12 de marzo y hay que esperar que su veredicto, centrado en los ocho espectaculos programados, no suscite un escándalo de las proporciones mediáticas como el ocurrido con los Premios Oscar 2016, el pasado 26 de febrero. Por supuesto que eso no ocurrirá jamás, porque aquí, en esta aldeana Caracas, no se aplican métodos tan tecnificados y difícilmente cometerán ese dislate a la hora de anunciar a los dos ganadores.
Desde su inicio el Festival de Jóvenes Directores Trasnocho se ha posicionado como una importante plataforma de difusión del talento escénico venezolano. En sus tres ediciones han participado más de 100 concursantes y en las dos primeras competencias fueron premiados jóvenes que están dando de qué hablar en el medio teatral, como son Fernando Azpúrua, Pedro Borgo, Leonardo van Schermbeek y Jorge Souki, hasta ahora.
Todos los montajes del festival son evaluados en vivo por un jurado de premiación, encabezado por la directora y actriz Diana Volpe; la productora y presidenta del Centro Cultural Chacao, Claudia Urdaneta; la diseñadora de producción y directora de arte Eva Ivanyi; el director y productor Armando Álvarez; y el productor, director y docente  Dairo Piñeres. El jurado anunciará los dos espectaculos triunfadores, que serán premiados con sendas temporadas de tres semanas en el Espacio Plural de Trasnocho y en la Sala La Viga del Centro Cultural Chacao.
Para este año 2017, los organizadores  dejaron por fuera o no invitaron a críticos y periodistas culturales, lo cual agradecemos (en mi caso) porque era siempre una responsabilidad muy seria y además nos quitaría la posibilidad de criticar o ponderar lo que ese ilustre quinteto haga, aunque para nadie es un secreto que en esta Tierra de Gracia más de una vez aplicaron los nefastos veredictos familiares en los premios municipales, o sea ganador@s gracias al voto de sus conyugues convertidos  en jurados.
  Aplaudimos que la directiva del Trasnocho Cultural, positiva  institución  privada sin ánimos de lucro, haya decido organizar y producir un  festival -además de premiar a los dos mejores- desde la temporada 2015, destinado a darles oportunidades a las nuevas generaciones de directores de mostrarse ante un público, un proyecto que nadie antes  se le ocurrió, salvo lo que hizo Carlos Giménez durante los años 90 del siglo pasado, con la organización y producción del grupo Rajatabla, además del respaldo del Ateneo de Caracas.
Cuando ya han realizado tres eventos se detecta que un amplio sector de las nuevas generaciones – menores de 30 años- se prepara   y se asesora para una competencia que es única en el pais y la cual puede catapultar a los que se arriesguen y participen. Además hay que aplaudir al público que ha acudido desde la inaugural temporada 2015 para conocer así a los futuros creadores del nuevo teatro criollo.
Es importante informar que las taquillas de las ocho autóctonas producciones se reparten en dos partes iguales.
TERCER AÑO
Por tercer año consecutivo el Espacio Plural de Trasnocho Cultural ha sido el escenario para disfrutar de una valiosa muestra del talento de la nueva generación de creadores teatrales del país. De las ocho espectaculos para esta edición, cuatro eran piezas de autores venezolanos, tres de las cuales eran estrenos.  Los otros cuatro montajes eran versiones de obras de reconocidos dramaturgos de Canadá, España e Inglaterra. 
 La primera obra que buscó convencer al jurado fue Casa de sangre y cenizas, original del venezolano José Gabriel Núñez, presentada, con carácter de estreno mundial entre el 13 y el 22 de enero, por Jhonny Romero. Greymar Hernández tomó el texto Adiós a todos, del español Luis García-Araus, y lo exhibió del 20 al 29 de enero. Recordando con ira, del legendario británico John Osborne, permitió la propuesta escénica de Pedro Indriago, exhibida del 27 de enero al 5 de febrero,
 De alta, estreno del venezolano Elio Palencia, mereció la audaz propuesta escénica de Juan Bautista y se mostró del 03 al 12 de febrero. Tom en la granja, pieza del canadiense Michel Bouchard, permitió la impactante propuesta escénica del director Carlos Fabián Medina, que se aplaudió del 10 al 19 de febrero.
El triciclo, obra del español Fernando Arrabal, mereció la propuesta escénica de Axel Valdivieso, para mostrarse del 17 al 26 de febrero. El criollo Gustavo Ott entregó su texto Comegato para la dirección de Rafael Barazarte y fue exhibida del 24 de febrero al 05 de marzo.
Y con el estreno de Cría de canguros, de la venezolana Karin Valecillos, cierra Jesús Navas la competencia, mostrándola del 03 al 12 de marzo.  
OCTAVA PIEZA
Con la premisa de “no vale la pena irse para ser igual”, Cría de Canguros, de Karim Valecillos, el último montaje, plasma la historia de los amigos Nicolás y Luis, quienes trabajan en el restaurant de La Pelu e intentan reunir algo de dinero para emigrar desde Venezuela, junto a Cachi. Luego de la búsqueda de opciones, Australia parecerá la opción más atractiva aunque todos deberán afrontar situaciones y emociones que les harán comprender que no tiene sentido repetir los mismos errores de los que se intenta huir. Para el director Jesús Navas, la obra muestra las dilemáticas decisiones que actualmente enfrentan muchos jóvenes. “Escogí esta obra porque tiene pertinencia en el contexto actual, toca con mucha honestidad y sutileza el tema de la emigración y nos invita a reflexionar sobre lo que nos está pasando. Además,   nos brinda una fuerte dosis de esperanza para comprender que el lugar donde estamos no nos define, ya que somos quienes definimos el lugar”. La puesta en escena, ambientada en un restaurant, tendrá una buena dosis de nostalgia que llevará a recordar los 80 y los 90 a través de un hilo musical conducido por de Las Chicas del Can y otros merengueros. El elenco está integrado por cuatro jóvenes: Claudia Rojas, Aquiles Herrera, Luis Palmero y Grecia Rodríguez.   
MENTIR ANTES DE AMAR
De los siete montajes vistos nos pronunciamos por Tom en la granja, de Michel Marc Bouchard (Quebec, Canadá, 2 de febrero de 1958), cuyo director Carlos Fabián Medina (24 años) escogió ese texto contra la homofobia para darle un nuevo enfoque a esa temática y presentarla a manera de lección, contando con la excelente colaboración de los actores Gabriel Agüero, Elvis Chaveinte, Haydée Faverola y Sahara Álvarez.
Es la cruel y amarga historia de Tom, joven publicista de una capital, que viaja al pueblo de su novio para asistir al funeral y conocer a su familia política o sanguínea, perfectos extraños para él. A su llegada a la remota granja, descubre con horror el legado de engaños y mentiras que tras de sí dejó su compañero. El novio amado dejó una maraña de mentiras y falsas verdades que, de acuerdo con sus propios diarios de adolescencia, fueron esenciales para su supervivencia. Ahí conoce a la madre Ágata y al hermano Francis, sin saber que nadie sabía de su existencia ni de la homosexualidad de su difunto, porque, como lo explica el dramaturgo, los homosexuales aprenden a mentir antes de aprender a amar, ya que no pueden revelar a todo el mundo lo que hacen, porque la homofobia está ahí, cual siniestra espada de Damocles que lo despedaza todo.
Una cosa es contarlo aquí, pero otra es ver la entrega “sadomasoquista” que materializan Agüero y Chaveinte con sus personajes de Tom y Francis, seres desvalidos que deben acompañarse y bailar hasta un tango para purgar   traumas y frustraciones en medio de una sociedad que no permite esas liviandades que conspiran contra pautas sociales y normas religiosas. Es estrujante verlos, tratando de darse afectos cuando lo que quieren es devorarse cual bestias irracionales, como finaliza toda esa visita inesperada.
Medina, con su montaje, cuya duración alcanza 90 minutos intensos, logra sensibilizar al espectador a partir de la exposición de los miedos de cada personaje.  Que un venezolano de 24 años haya seleccionado este texto y   convertido en estremecedor y correcto montaje por el virtuosismo de sus intérpretes, demuestra que las nuevas generaciones están claras de lo que son y lo que les tocará vivir y soportar o combatir. Y que todo aquello que comenzó en los años 70 no se ha perdido, ha penetrado y que la homofobia está presente y la combate día a día, porque es fatal para la libertad, don preciado no solo para los venezolanos sino para la humanidad entera