sábado, febrero 10, 2007

Un libertador en moto

Un héroe popular, de carne y hueso, se prepara para combatir a la violencia urbana, especialmente en las parroquias del centro de Caracas. No viene del espacio interestelar ni es dueño de conjuros o especiales sortilegios. Se trata del primer largometraje, Libertador Morales, el justiciero, de la periodista y cineasta Efterpi Charalambidis, el cual será producido por la Villa del Cine.
Charalambidis cuenta que Libertador Morales es un mototaxista aficionado al respeto de las normas, que ejerce justicia a cuenta propia al robarle a los ladrones lo robado y devolvérselo a sus dueños.”La cotidianidad transcurre, matizada por las lecciones de Libertador Morales, en una parroquia del centro de Caracas, sesgada por la acción de una banda de maleantes que roban comercios y atracan constantemente. Transformado en justiciero, nuestro héroe popular se aventura a frustrar los robos de los malhechores, quitándoles la mercancía y devolviéndola, secretamente, a sus dueños. Así, el justiciero Libertador Morales deja a los ladrones furiosos y a las autoridades intrigadas, mientras los vecinos agradecen la audacia del misterioso ladrón de ladrones. El filme, pues, aborda todo esto en clave de comedia”.
—¿Cómo nace este proyecto fílmico sobre su Libertador Morales?
—La idea para el guión Libertador Morales, el justiciero nace aproximadamente, hacia los años 2003 o el 2004, precisamente cuando estaba culminando mi especialización en dirección de cine en la Universidad de Columbia, en Nueva York. En ese entonces se abrió la convocatoria del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (Cnac) para el desarrollo de guiones, precisamente cuando estaba estrenando mi cortometraje El chancecito. Fue en ese momento que introduje un tratamiento de esta historia y salí aprobada. Durante los años 2004 y 2005 desarrollé el guión y lo entregué al Cnac en el lapso estipulado, pero yo lo seguí afinando, y me ayudó mucho el haber acudido a una serie de lecturas cruzadas en el laboratorio de cine del Cnac, una iniciativa que aplaudo mucho, por esa sana confrontación que ayuda a enriquecer los guiones.. De ese contacto, con especialistas como Gustavo Michelena, Henry Herrera y Frank Baiz, entre otros, me dieron sus comentarios y además hicieron serios estudios de mi guión, pero yo seguí trabajándolo. Llegó el momento en que sentí que el guión estaba suficientemente maduro como para comenzar a buscar financiamiento y como es lógico, lo presente al Cnac para la convocatoria del 2007, pero mientras esperaba la decisión me acerqué a los directivos de Villa del Cine, Lorena Almarza y Marco Mundaraín, les presenté mi guión y les pregunté como podrían ayudarme. Ellos lo estudiaron y lo presentaron a la junta directiva de la institución, de donde salió una oferta para realizarlo con ellos, que la Villa del Cine fuera la productora del proyecto íntegro, el cual como es obvio yo dirigiría. Acepté y ahora estamos en las tareas propias de la preproducción.
—¿Costos de esa producción de la Villa del Cine?
—Habría que preguntarle a ellos, que además le harán la respectiva promoción, porque se trata de una productora como tal, una productora del gobierno. Admito que tuve mis dudas, cedí algunos derechos, pero había que hacerlo posible. Para que el proyecto se convirtiera en cine, en mi primer largometraje. Al aceptar que la Villa del Cine fuese la productora y eso ocurrió antes que el Cnac diera los anuncios de las producciones que ellos avalarían, opté por retirarles mi proyecto. Antes de dos meses comenzaremos a trabajar en su rodaje y el mismo se hará en video digital y después se pasará al formato de 35 mm. Serán de ocho a nueve semanas de rodaje y la primera copia estaría lista para octubre de este año...
—¿Se hará casting para los actores?
—Si, por supuesto, eso se hará muy profesionalmente y para ello tengo un director de casting, que es Beto Benites, quien además es un compañero de alta creatividad, pero las contrataciones las hará la Villa del Cine. Por ahora no tenemos grandes nombres y la idea es que los actores de este película tienen que ser muy nuestros, con habilidad histriónica, aunque hay por supuesto muchos personajes secundarios con diálogos .Pero los personajes más importantes tiene que tener experiencia teatral, cinematográfica o televisiva, pero deben ser muy naturales.

Miranda y Zamora

Un total de 19 producciones audiovisuales, entre largometrajes, documentales y series de televisión, tiene planteado desarrollar la Villa del Cine durante este año. Así lo dio a conocer la presidenta de esta institución, Lorena Almarza, quien resaltó que algunas de estas producciones serán realizadas exclusivamente por la Villa del Cine y otras en calidad de coproducción con otros países. Los dos proyectos más ambiciosos de la institución para este año son Miranda regresa y Zamora, las cuales se realizarán como largometrajes para cine y miniserie para televisión, simultáneamente.
El cineasta Luis Alberto Lamata dirigirá e iniciará el rodaje de Miranda regresa el próximo 26 de febrero. Este film es una coproducción con Cuba. Por su parte, Zamora será dirigido por César Bolívar e iniciará su rodaje durante el primer trimestre del año.
También se rodarán las películas La clase, de José Antonio Varela; Un té en La Habana, de Fina Torres, film que se coproducirá con Cuba; Libertador Morales, el justiciero, de Efterpi Charalambidis; y Comando, de Pablo de la Barra.
Se encuentra en post producción Orinoco, de Michael New, obra que también se realizará simultáneamente como film y como miniserie.
La Villa del Cine también se encuentra estudiando la posibilidad de coproducir el próximo largometraje de Luis Alberto Lamata, Boves, el urogallo, así como el documental Isla 10, del chileno Miguel Littín.
En cuando a documentales, la Villa del Cine realizará las obras Concibiendo revolución, de Laura Vásquez y Otro mundo nuevo, de Marc Villá.
Los documentales Petróleo nuestro de cada día, de Marc Villá; y Desaparecidos, de Stella Jacobs ya se encuentran en post producción.
La película Zeeling, así como los dos largometrajes que se realicen a partir de los ganadores de la convocatoria de guiones que la Villa del Cine realizó el año pasado, serán otros tres films a rodar, que aún no cuentan con director asignado.

martes, febrero 06, 2007

La fotografía que jamás se hizo busca el cine

Mientras se dedica a exhibir El don (2006), su más reciente largometraje, en el circuito internacional, el cineasta José Ramón Novoa le está dando los toques finales a su inmediato proyecto fílmico, Un lugar lejano, cuyo rodaje, montaje y postproducción comienza en julio de este año y deberá culminar en enero del 2008, después de un intenso trabajo aquí en Caracas, el sur de España y la Patagonia argentina.
Novoa (venezolano nacido en Uruguay, el 22 agosto de 1954), experimentado director y productor, explica que Un lugar lejano, “es un proyecto muy querido que lleva algunos años estructurándose. Es la historia de un fotógrafo que sueña una foto que nunca hizo en medio de una crisis personal y de salud que le hace cuestionar su vida actual y éxito que hasta ahora lo ha acompañado. El guión lo hemos hecho con Fernando Butazzoni, experimentado profesional. El elenco se está conformando y definiendo con los coproductores, porque esta un trabajo conjunto entre Argentina (Aleph) España (Avalon) y nuestra empresa, Joel Films. El protagonista, muy probablemente, sea Erich Wilpret, considerado uno de los mejores actores de cine en Venezuela”.
-¿Por qué insiste con el cine aquí en Venezuela?
-Un lugar lejano es un proyecto que fue conocido y aplaudido primero en otras partes, para luego finalmente ser reconocido en Venezuela. El año antepasado presenté el proyecto a concurso, ya con un armado Internacional muy importante, y esa Comisión de Estudios del Centro Nacional Autónoma de Cinematografía (Cnac), totalmente cegada y movida por intereses personales mezquinos, y envidias injustificas, no lo seleccionaron, habiendo fondos para ello. Eso atrasó el proyecto un año más. No obstante, la nueva Comisión de Estudios del Cnac, conformada por gente más seria y verdaderamente preparada, seleccionó mi proyecto en primer lugar entre los largometrajes listos para rodarse. De esta forma, Venezuela me reconoce una trayectoria y un proyecto profundamente elaborado, en el cual creo mucho.
-¿Vale la pena esa lucha a pesar de todos los tragos amargos y la carencia de buenas leyes?
-Luchar siempre vale la pena... aunque se desgaste uno demasiado. Hay tragos amargos, pero en el trabajo luego, los tragos se hacen dulces... cuando la obra esta hecha y el trabajo logrado. Las leyes venezolanas hay que mejorarlas... hay demasiados cosas aún por poner en marcha y solo con levantar la vista y ver que está pasando en los países que tienen un cine más desarrollado, como Argentina, España, México y Brasil, podremos así, entender que estamos atrasados... que nuestras leyes no se corresponden con el desarrollo del cine mundial... y el apoyo a los cineastas está aún lejos de ser el necesario.
-¿Por qué no hace cine en otro país o en Hollywood?
-Lo importante es no detenerse y seguir realizando películas. Mis trabajos son generalmente coproducciones por lo que trabajar en Venezuela y con otros países es algo que hago normalmente. No le tengo ningún temor a eso y creo que hay un merito en eso. El cine es un hecho internacional... y debe serlo mucho más. Con temporadas en un sólo país, es imposible cubrir los costos que tiene cualquier largometraje. Es necesario abrir mercados y la coproducción es la vía correcta. No descarto producir en otros países ni tampoco en Hollywood. No hay mayor diferencia al rodar una película dentro o fuera de Venezuela, salvo las razones presupuestarias.
-¿Qué pasó con El don, lo compraron afuera?
-El don está comenzando su gira internacional, va a festivales y tiene sus estrenos en el extranjero, en los países coproductores.
-¿Hasta cuándo películas sobre violencia, cuándo una sobre otro tipo de pasiones o una comedia?
-La película que Elia Schneider, mi esposa, con quien hemos procreado un hijo, Joel, acaba de terminar de rodar su Des-autorizados, y que yo produje, es una comedia... y mi nueva producción, Un lugar lejano, como expliqué antes, es un tema sobre otro tipo de "pasiones humanas". Ya se verá en pantalla y cambiará ese concepto de “violento” que me quieren poner. Pero de antemano reitero que no renuncio con esto a los temas sociales, donde la violencia forma parte intrínseca. Creo que el público, que siempre respondió masivamente a mis películas, me dice que tan equivocado no estaba en los temas que elegí y he desarrollado y el mensaje es que les interesa sobre manera, este tipo de temas.

Fillmografia

2006 El don, editor y director.
2004 Punto y raya, (de Elia Schneider), productor.
2000 Oro diablo, productor y director
1999 Huelepega, (de Elia Schneider), productor ejecutivo.
1994 Sicario, editor, productor y director
1985 Agonía, director.
1979 Pedro Navaja (corto), director.
1979 El gran mundo (corto), guionista, editor y productor director.


lunes, febrero 05, 2007

No me cuentes más de aquello

El teatro comercial que se hace en cuatro salas privadas y no en las del Estado, detalle que no se puede perder de vista cuando haya que evaluar la cartelera de espectáculos, se enriqueció con el estreno de No me cuentes más, pieza que firma y protagoniza ese primer actor y calificado trabajador de la escena criolla que es Aníbal Grunn (59 años), producida por el grupo Contratipo y con Dairo Piñeres (32 años) en la dirección, el mismo que hizo posible al hiperkinético montaje de La cantante calva, de Eugene Ionesco, que exhibe la sala experimental del Celarg, como muestra del mejor teatro de arte.
No me cuentes más, en la Escena 8, es una comedia centrada en las peripecias de un peculiar adulto contemporáneo, el cornudo profesor Mario, despedido de su hogar por su esposa insatisfecha sexualmente, por lo cual el infeliz marido se refugia, temporalmente, en la casa de sus alumnos universitarios. Mario, caracterizado deliciosamente por Aníbal, es un varón poco común en la panoplia venezolana, sin embargo su problema se detecta en medio de una sociedad de las apariencias, donde hay que estar con pareja a juro, sin evaluar si puede vivir casado formalmente. Eso y otras cosillas de su biografía le desgracian su matrimonio y culmina de huésped en el apartamento de Marcelo, universitario que a su vez arma un jolgorio con sus condiscípulos y compañeros generacionales: Mariana, Manuel y Mónica, para quienes el sexo es un divertido y excelente ejercicio que no exige estar enamorado de la otra persona para usarlo o degustarlo. Mario se adapta a la terapia de sus alumnos e reinicia otra vida amorosa con la chama Mónica, enamorada de su papito.
No hay que romperse la cabeza para encontrarle a esta pieza similitudes con otros teatros que abordan situaciones parecidas, porque lo verdaderamente importante no es la originalidad, detalle que nunca está de más en estos tiempos de Internet, sino la generosa tarea que han emprendido Grunn y Piñeres para apoyar a una compañía de jóvenes comediantes, como lo son Jean Carlos Du Boulay, Angie Prieto, Douglas Guerrero Navas y Wendy Bermejo, quienes lucen diestros, sin ocultar los nerviosismos de los que recién empiezan ese largo camino de la actuación. ¡El futuro se siembra y es un deber ayudar!
No me cuentes más es otra versión de ese teatro donde se aborda el aburrimiento de las parejas maduras y se enarbola el segundo debut como paliativo hasta que llega la definitiva senectud, cuando el sexo ya no tiene interés alguno. Es un guiño al futuro pero con mucha gracia escénica y música contemporánea, y hasta un tango como en los años 40.¡Bravo Piñeres!
El trabajo de los debutantes es digno de ser celebrado. Hay talento suficiente para cultivado, siempre y cuando estén actuando, como es el caso de Douglas y Wendy quienes sí se roban el show por su desenfado y cierto ángel para los roles que asumen. ¡Suerte y trabajo!

34 millardos para las artes escénicas criollas

Silvia Díaz Alvarado está feliz con el trabajo de su equipo que la acompañó en el primer año de la Instituto de Artes Escénicas y Musicales (Iaem), que ella dirige y es una de las plataformas más complejas de las ocho que por ahora integran el Ministerio para el Poder Popular de la Cultura, el cual comanda el arquitecto Francisco de Asís Sesto Novás. Y es por eso que ella ya tiene planes de lo que hará dicha institución de aquí hasta el 2012.Advirtió que el 2006 fue el año de la creación y la puesta en marcha del Iaem, pero “a pesar de todos esos detalles, fue sumamente productivo, año de muchos logros para las artes escénicas y musicales, año de afianzamiento de lo que va a ser esta institución a futuro”.
-¿Puede resumir los logros del 2006?
-Sí, hemos desarrollado una política de artistas y creadores en toda la programación nacional del Iaem, donde realizamos 26 eventos: 16 festivales internacionales y 10 festivales nacionales en todo el territorio nacional, de tal manera que todos los artistas y creadores de los 24 estados participaron en actividades de promoción y difusión, en foros y charlas, en talleres dentro del programa de construcción y saberes.
-¿Contabilizaron los espectadores favorecidos?
-Si, como no. Lo cual explica la importancia de nuestra política de inclusión hacia los creadores. Logramos avanzar en una política de inclusión del pueblo venezolano. Llegamos a todos los 335 municipios del país con distintas actividades, no solamente con el Programa de Formación y Construcción de Saberes que lo llevamos a 210 municipios, además de un gran registro de las artes escénicas y musicales en los 335 municipios, el cual nos permitió contabilizar a más de 32 mil creadores en todo el país. También logramos la inclusión del pueblo en las actividades de sensibilización, formación y especialización, al tiempo que montamos una red de 306 centros de documentación. Todo eso nos permitió llegar a los estados mas desasistidos, como Amazonas, Delta Amacuro y Bolívar y lograr rescatarlos porque el Iaem estuvo presente con una multiplicidad de actividades, no solamente en los eventos de participación masiva sino con talleres de sensibilización sobre las artes escénicas musicales, talleres de especialización para todos esos grupos emergentes talleres de especialización en el área de investigación, participando activamente. El censo que nosotros hicimos, donde tenemos 32 mil creadores registrados, lo hicimos con las comunidades organizadas, con las redes constituidas, con los consejos comunales que se empezaron a constituir desde el año pasado, de manera que la participación desde muchos ángulos con las artes escénicas y musicales estuvo desarrollándose durante todo el año 2006.
Manifestó que el otro importante aspecto que desarrolló el Iaem durante el año 2006 fue el diálogo con los creadores, “un diálogo necesario para definir una política de inclusión con ellos. Ese diálogo se profundizó ese año 2006 con la gente del teatro, de la danza y de la música”.
- Con todo ese balance tan positivo, ¿cuáles son las líneas centrales del trabajo a ejecutarse durante este 2007?
- Nosotros estamos armando un gran plan 2007-2012, donde apuntamos a profundizar a una gran elevación de la conciencia del pueblo a través de Talleres de Sensibilización para la Formación de Espectadores. Nosotros queremos que en el 2012 Venezuela tenga no menos de 27 millones de espectadores y espectadoras de teatro, de danza y de música, formados y con conocimientos. Queremos apuntar con ese plan 2007-2012 para el fortalecimiento de nuestros creadores y hacer así un país de mayores creadores, tener un país donde todos los venezolanos y venezolanas sean espectadores y que participen en todas las actividades activamente, que conozcan el teatro, la danza y todos los géneros musicales. Pero también queremos fortalecer al país de creadores y en ese camino vamos a ir formando más artistas y fortalecer a los que ya existen. Dentro de ese plan 2007-2012 queremos crear una red de unos 500 espacios escénicos en todo el territorio nacional en los 335 municipios, que pueden ser salas, teatros o espacios abiertos, con los cuales tenemos que armar una programación permanente durante los 365 días del año y que ahora si podamos armar grandes temporadas teatrales, dancísticas y de música.
- Desde 1937 el Estado venezolano decidió financiar las actividades culturales privadas, ¿qué se hará ahora con los convenios de cooperación cultural?
-Debo informar que esa relación que establecimos en el año 2006 con los creadores y las agrupaciones culturales para llevar las artes escénicas y musicales al pueblo, en este año 2007 se profundizará. Es decir, nosotros hemos estado trabajando por intermedio de convenios de cooperación para desarrollar proyectos para que el sector privado realice actividades en el sector teatral, dancístico y musical. El año pasado se suscribieron convenios para desarrollar los circuitos de promoción y para fortalecer el área de formación, además de desarrollar y establecer esa red concertada de salas para fortalecer la difusión de los diversos eventos culturales. En este año vamos a profundizar, a través de los consejos comunales, de los gabinetes culturales de los estados, esas relaciones con los creadores. Estamos haciendo en este momento una evaluación de los convenios del año pasado, para ver quienes cumplieron, porque con ese convenio nosotros les dábamos un recurso para que ellos realizan una actividad en el marco de un gran programa y la contraloría social eran las comunidades, eran los consejos comunales y el pueblo en general los que estaban evaluando si esa actividad se estaba dando y como estaba ocurriendo. Esos informes ya los tenemos y estamos en un severo proceso de evaluación con los gabinetes regionales para hacer el recuento y saber qué agrupaciones cumplieron, qué grupos establecieronverdaderamente esa relación con la comunidad, qué grupos de verdad cumplieron y quienes lo hicieron. Aquellos que hayan cumplido a cabalidad con sus compromisos y cuyo trabajo haya sido supervisado por la contraloría social, que es el órgano administrativo en este caso, no tendrán nada que temer ni lamentar. Será entonces cuando estableceremos una nueva relación o alianza.Subrayó que desde el Iaem “queremos fortalecer el área de la formación y construcción de saberes, de la cultura en curso, porque nosotros apuntamos a fortalecer a este país, a crear un país de espectadores. Entonces para que esos espectadores estén preparados, nosotros debemos fortalecer el área de los talleres de sensibilización, los talleres de conocimientos sobre el teatro, la música y la danza. De manera que este año muchos de los grupos con los cuales suscribimos acuerdos durante el 2006, unos 1430 aproximadamente, seguramente que se incorporen de nuevo con nosotros para apuntalar y desarrollar un gran plan donde la formación sea la columna vertebral de ese gran proyecto, y además lo apoyemos con diversas puestas en escena dentro de la red de espacios escénicos que estamos creando.
-El año pasado se distribuyeron unos 47 millardos de bolívares para convenios culturales en todo el ministerio. ¿Cómo están esos números financieros para este 2007?
-Nosotros tuvimos el año pasado unos 17 millardos para el Iaem y este año tenemos unos 18 millardos, sólo para las artes escénicas, más 12 millardos de las 24 orquestas regionales y de dos a cuatro millardos para la red de ateneos del país. Son algo así como 34 millardos en recursos.
-¿Y hablando de los ateneos del país, que pasará con el Ateneo de Caracas?
-Vamos de lo general a lo particular, para responder su pregunta. Me reuní con la Federación de Ateneos del país y pusimos las cuentas claras. Conversamos sobre los diversos trabajos que los ateneos están realizando en sus comunidades y como ese trabajo, a partir del año 2006, tiene que revertirse a la comunidad donde están enclavados, o al entorno o al municipio donde están ubicados y cómo pueden establecer un red de articulación de acciones con los grupos culturales de su zona. Muchos de esos contratos o convenios de cooperación que firmamos lo hicimos por la infraestructura, porque a nosotros nos interesaba y nos interesa mantener funcionado esos espacios escénicos para las múltiples actividades que realizamos a lo largo del 2006. El Ateneo de Carúpano, por ejemplo, fue un respetable centro de múltiples actividades durante el año pasado, pero antes era poco lo que ahí hacían. Queremos que los ateneos sean centros de formación, que sus espacios sirvan para las artes escénicas y que sean verdaderos enlaces para los consejos comunales.
-¿Pero qué pasara con el Ateneo de Caracas, ya que esa institución tiene un edificio en comodato con el Centro Simón Bolívar, y el mismo se vence el año próximo?
-Tenemos una conversación pendiente. El año pasado apoyamos el Festival Internacional de Teatro, y le dimos 600 millones para sus actividades, pero este año hay que sentarse a conversar muy seriamente, porque ahora hay que ver cómo el Ateneo de Caracas se enlaza con el colectivo y deja de ser un centro de actividades para un sector y se convierte en un verdadero ateneo para el pueblo de Caracas, como el resto de los ateneos del país.
-¿Cómo queda el teatro, disciplina artística que nos es tan cara, en los planes del Iaem?
-Hemos mantenido una mesa de conversación abierta con la gente del teatro. Vamos a definir un verdadero plan para apuntalar el desarrollo de las artes escénicas en Venezuela, en especial el teatro, y también hemos hablado de la creación de una agencia internacional para la promoción y difusión de nuestro teatro en el exterior. Vamos a reunirnos próximamente porque debemos elaborar el gran plan del Iaem para el teatro, la danza y la música, el cual se tendrá que ejecutar entre el 2007 y el 2012. También estamos preparando el proyecto de la inauguración del Centro Nacional del Disco, que será hacia mediados del venidero mes de abril, con el cual tenemos el gran reto de la producción de siete millones de producciones discográficas para este año, con lo cual apoyamos a los creadores. Y lo otro que pronto anunciaremos son los 15 eventos internacionales del Iaem, que van desde el Festival de Danza Tradicional hasta el Encuentro de Circo, pasando por el de monólogos y otros más, con la peculiaridad de que se realizarán en varias capitales de estado y ciudades principales, con lo cual queremos descentralizar la cultura de Caracas.

viernes, febrero 02, 2007

Elia Schneider prepara "La señora Klein"

“Cuando se cree en algo vale la pena darlo todo y yo creo en el cine que hago y en el que quiero seguir haciendo. Lo comercial es algo trivial y ya creo que quedó demostrado que en este país los cineastas no ganamos dinero con las películas que realizamos. El cine es una forma de comunicarte con el publico, de expresar lo que sientes sobre la vida, es una forma de cambiar y hacer que la gente cambie, que los venezolanos abramos los ojos”.
Así piensa y se expresa la reconocida teatrera y cineasta venezolana Elia Schneider, quien contó que para el próximo 10 de abril será el estreno de su montaje La señora Klein, de Nicholas Wright, en la Sala Horacio Peterson, donde aborda la saga de las tres discípulas preferidas de Sigmund Freud y sus relaciones con el psicoanálisis, el cual después llevará al Teatro La Mamma de Nueva York. Pero ella continuará al frente y muy pendiente de su otro compromiso: la temporada de su más reciente película, Des-autorizados, la cual mostrará, dependiendo, de los exhibidores a mediados del próximo noviembre o en diciembre.
—¿De donde salieron los fondos para Des-autorizados?
—Mi película se está realizando con los fondos del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, Ibermedia y una co-producción entre Colombia, Perú y Venezuela. Por ahora hemos hecho las cosas en tiempo, pero debido a la inflación los precios se han disparado y tal vez tengamos que hacer un reajuste en el presupuesto de post-producción para terminar la película y cualquier película como esta tiene un costo mínimo de 800 mil dólares. “Se cotiza en esta moneda porque varios de los procesos no se hacen en Venezuela y están dolarizados. En cuanto a la promoción hay dos formas de verlo: o se hace una fuerte inversión de tiempo y dinero y un trabajo que se inicia siete meses antes del estreno o simplemente se le da el curso de cualquier promoción de cualquier película. Yo siempre he creído en el trabajo y la inversión fuertes, pero después de mi largometraje Punto y raya que se promocionó por varios meses en toda Venezuela, me di cuenta de que los que recogían los frutos no éramos ni los productores ni el Cnac sino los distribuidores y exhibidores. Así que no sé si volver a realizar este esfuerzo y pasar por una experiencia tan poco motivadora, a menos que este gobierno cambie eso en la nueva reforma de la Ley de Cine.
—¿Qué diferencias hay entre Des-autorizados y tus anteriores filmes, Huelepega y Punto y raya?
—El guión de Des-autorizados, escrito por Fernando Butazzoni y Rosa Clemente y basado en una historia mía, trata sobre un tema que se acerca más a mi realidad e intenta plantear un dilema que nunca he podido solucionar y que tiene que ver con las relaciones: autor y personaje, personaje y actor, actor y director, director y productor, fantasía y realidad, arte versus comercio, etcétera. Básicamente estoy frente a varios ¿para qué? que no necesariamente tienen solución en mi película si no más bien que es la formulación de todas esas preguntas sin respuestas.
Puntualiza que en el caso de sus dos anteriores largometrajes, Huelepega y Punto y raya, “los personajes se movían en medio de contextos muy definidos y la resolución de sus historias quedaba respondida cuando la historia terminaba. El trabajo técnico y de campo en Des-autorizados fue exigente y de una gran precisión. Si algo fallaba toda la cadena se resentía. No hay que olvidar que su historia sucede en la imaginación de una escritora (Elia) que vive en Caracas. Así que Caracas y sus locaciones se prestan para contar su idea, por eso el público verá que ninguna locación tiene un carácter realista y Elías (el escritor que Elia creó) vive en un castillo retirado en una montaña (como es El Calvario) y Raquel que es la novia de Elías, quien es muy estilizada y fría, mora en un espacio gigante como el Hotel Humboldt. Esto le da a la película un carácter muy especial ya que las locaciones son el contexto de cada personaje y se convierten en una parte de su característica personal”
—¿Pero hay otras diferencias entre Des-autorizados y sus dos filmes?
Huelepega fue una “película de guerrilla”, ya que se filmó con las cámaras puestas adentro de los camiones, debido a la censura que nos aplicó el Gobierno de Rafael Caldera durante el rodaje. Punto y raya, donde sí tuvimos todo el apoyo del ejercito venezolano en pleno, fue complicadísima de rodar por la logística y las armas. Creo que ha sido el rodaje mas complicado hasta ahora.
—¿Cómo se le puede vender al público Des-autorizados?
—Creo que el público venezolano tiene sus preferencias que en este caso han estado influenciadas por el gran bombardeo de promoción que ha hecho Hollywood durante años. Es muy difícil para un venezolano competir con toda esta maquinaria. Sin embargo, y atravesando todos los obstáculos, lo hemos hecho con todas nuestras películas anteriores quedando siempre en los primeros lugares de taquilla. Debo aclarar que esta taquilla se reparte de forma muy desigual para los productores venezolanos. En el caso de Punto y raya, que facturó 900 millones de bolívares, 575 millones fueron a manos de los exhibidores y distribuidores y 90 millones fueron para el impuesto de Fomprocine. Nosotros como productores terminamos endeudados y sin poder hacer un nuevo proyecto por casi cuatro años. Creo que si hay algo importante que debe hacer el presidente Chávez con relación al cine, es cambiar la proporción de estos porcentajes y que esta taquilla (que hacen las películas venezolanas) se convierta en fondos para hacer otra. No se entiende porque a estas alturas todavía eso no ha sido cambiado en la ley.
Lo que viene
Elia Schneider adelanta la edición y postproducción de Des-autorizados, porque espera tenerla lista para noviembre 2007. “Por otro lado, ya tengo la primera versión del guión de mi próximo proyecto de cine The Unfit. Es un drama social sobre la campaña de esterilizaciones que se hizo en varios lugares de Estados Unidos para obtener una "raza nueva" y cuyas ideas sirvieron más adelante para iniciar lo que luego se llamó " el holocausto". Seguiré insistiendo en hacer cine, porque tiene un carácter universal y trata sobre la esencia del espíritu humano y eso es válido en cualquier lugar del mundo. Si me dejan seguir haciendo cine en Venezuela lo haré y si no saltaré las cien mil talanqueras en los cien mil países para poder seguir haciendo películas. Para mí el cine es la vida”.


En la CNT esperan a Godot

Con la reposición del espectáculo Manuela…Sus propias palabras, la Compañía Nacional de Teatro (CNT) abrió sus labores artísticas de 2007. Se trata de una breve temporada en la Sala Juan Bautista Plaza, de la Biblioteca Nacional, la cual comenzó el pasado miércoles y se presenta hoy a las 5:00 pm, para culminar mañana a la misma hora. La entrada es gratuita.
“Así quiso comenzar sus actividades la CNT”, indicó el director Eduardo Gil, “porque muchas personas se quedaron sin ver ese singular homenaje que le hicimos a la amante del Libertador Simón Bolívar el año pasado en el Teatro Teresa Carreño. Hemos estado desde ahí desde el pasado miércoles y nos presentamos también el jueves y el viernes. Es una lectura dramatizada de fragmentos escritos por Manuela Sáenz en diversos momentos de su vida. En sus textos destaca una alta calidad literaria, reflejo del espíritu de una autora sensible, poseedora de una inusual inteligencia para percibir, describir y comunicar las imágenes, ideas y emociones del momento histórico que le tocó vivir. Llama la atención que la obra de esta protagonista de tantos hechos de importancia para la independencia de varias repúblicas de la América del Sur, sea poco difundida y conocida. Para contribuir a rescatar de ese olvido y de las interpretaciones tendenciosas y reduccionistas a esta singular figura, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura realizó un homenaje en la Sala Ríos Reyna en ocasión de cumplirse los 150 años de su fallecimiento, ocurrido en Paita el 23 de noviembre de 1856. La CNT seleccionó para este montaje algunos fragmentos de su Diario de Quito y de su Diario de Paita, así como de su variado epistolario. Las actrices que están dando voz a las palabras de Manuela Sáenz son: Emily Mena, Verónica Arellano y la primera actriz Manola García. Acompaña la pieza la participación de un sexteto de músicos dirigidos por Jaime Martínez”.

Temporada 2007
Gil, que lleva casi dos años al frente de la CNT, institución creada en 1984 y cuyo primer director fue el dramaturgo Isaac Chocrón, reveló la programación de la compañía a lo largo de 2007, especialmente en Caracas, por lo que la sede para sus presentaciones será la Sala Juan Bautista Plaza, en el Foro Libertador, en horarios apropiados para la comunidad. ”Son seis montajes y un evento festivalero, por ahora”.
Destacó que el primer estreno es el espectáculo de teatro-danza Diálogos de carmelitas, a cargo de Mariela Delgado. Es una versión teatral basada en el texto original del francés Georges Bernanos y su argumento plasma en la escena los trágicos sucesos que involucraron a una comunidad de monjas de la orden Carmelitas descalzas, en la población de Copiegne, al norte de Francia. Mariela Delgado, destacada coreógrafa y bailarina venezolana, incorpora la expresividad y el temperamento del lenguaje de la danza al notable valor dramático de la historia de esas religiosas. El elenco está conformado por jóvenes bailarines como Ezequiel Vásquez, Melisa Brito, Eliznar Dortolina, Paula Mejía, Adriana Pérez, Julián Garay, Irina Marcano y Mónica Tortolero; junto a esta última alterna la representación del personaje de Blanche de la Force la actriz Anaís Alvarado. Las funciones serán los días 23 y 24 de febrero, a las 5:00 pm, y el 27 y el 28 a las 2:00 pm. La entrada será libre.
Del 20 al 26 de abril será la oportunidad de ver al primer actor Omar Gonzalo con el espectáculo Puro cuento, dirigido por Luigi Schiamanna. El actor y director venezolano, de origen griego, Costa Palamides abordará la creación de un espectáculo a partir de una selección de los mejores coros del teatro griego clásico, el cual se mostraría del 22 al 28 de junio. Dairo Piñeres, uno de los directores jóvenes de mayor capacidad de trabajo y dueño ya de una estética personal, prepara el estreno de una pieza de Samuel Becket, posiblemente Esperando a Godot. Las funciones serían del 3 al 9 de agosto.
Arlequín, servidor de dos patrones, de Carlo Goldoni, dirigido por el italiano venezolano Sebastiano Salvato, sería una ambiciosa producción para ser mostrada del 21 al 27 de septiembre. Carlos Arroyo, director residente en Guanare y líder del Festival Internacional de Teatro de Occidente, abordará el montaje de la pieza Cantata del negro Miguel, del 26 al 31 de octubre.
Y el año 2007 cierra con un Festival de la Teatralidad, el cual se escenificará durante los meses de noviembre y diciembre.

Horizonte
El director Gil afirma que la CNT en el año 2006 tuvo importantes logros que fortalecen el alcance de su gestión y la colocan el servicio directo de los espectadores, de acuerdo con las necesidades de país, apuntalando la conformación de una nueva estructura social, para lo cual se buscará el fortalecimiento integral de la estructura y el funcionamiento de la compañía con miras a extender su impacto social en todo el territorio. “Haremos un concurso nacional para jóvenes directores vinculados a grupos locales y lucharemos por una sede administrativa adecuada a las necesidades de crecimiento y a las actividades propias del teatro”.
Recordó que durante 2006 se produjeron 15 espectáculos teatrales y se hicieron 77 funciones en gran parte del territorio nacional, además se realizaron 47 talleres de capacitación, dictados por especialistas venezolanos y extranjeros con una convocatoria abierta a todo público y con la participación de mil 499 personas. "A estos logros se suma el impacto social de la incorporación a la actividad teatral de diversas comunidades del país y especialmente de 23 parroquias del Distrito Capital. Así nuestro nuevo público comienza a incorporarse al teatro como una herramienta de cambios positivos, de participación y protagonismo cultural”.
—¿Cuántos espectadores contabilizaron en todas esas actividades?
—Tenemos contados 26 mil 577 espectadores, que en muchos casos jamás asistieron antes a una función teatral.

miércoles, enero 31, 2007

Freud y Marx en Caracas, 18 años después

Llevan 18 años juntos y es posible que continúen otros 18 más, cuando sus edades biológicas sean las verdaderas de sus personajes, Sigmund Freud y Carlos Marx, padres del psicoanálisis y del comunismo moderno, dos hombres que alteraron el rumbo de la historia tanto en las biografías íntimas de hombres y mujeres, como en las sagas de las sociedades mundiales. Nos referimos a la pareja de comediantes Fermín Reina y Dimas González, integrantes de la agrupación Teatro Itinerante de Venezuela, muy conocidos por su espectáculo La secreta obscenidad de cada día, del chileno Marco Antonio De la Parra, la pieza que desde 1989 están exhibiendo con notable éxito de público y hasta de crítica, con la cual ahora hacen temporada en la Sala Horacio Peterson del Ateneo de Caracas.
Pero ahora, para festejar aquel arranque escénico, sus 18 años de supervivencia, Fermín y Dimas han remontado la pieza de Marco Antonio, un texto que subió a escena en el Chile de Pinochet en 1984 y logró sortear a censores y esbirros del régimen hasta que logró salir al exterior y servir de ariete contra la tiranía que terminó saliendo por la fuerza del voto de los chilenos, aunque prosiguió tutoreando a la incipiente democracia chilena por unos diez años más.
La secreta obscenidad de cada día es una impactante metáfora sobre dos hombres que interpretan a Freud y a Marx, pero que a su vez son una pareja de alienados o enloquecidos ex prisioneros políticos que fueron torturados de tal manera que ahora juegan a ser esas personalidades, que, como el mismo autor ha escrito, espantaban a las instituciones de poder político y al status quo, porque son los autores de las teorías del “subconsciente” y la “lucha de clases”, fuerzas incontenibles que emergían de la sociedad y de la historia, con el potencial para desencadenar hasta un millar de revoluciones por minuto en el campo de las ideas, pero también y, más peligrosamente, en el campo de la acción social, en el terreno de la historia viva.
El espectáculo, realista hasta la exageración, divierte por la clave circense como ha sido elaborado, pero además impacta por la verdad del pensamiento de ambos hombres, contradictorio para algunos, pero preñado de buenas intenciones. Dos tendencias del pensamiento humanista que sirvieron para aminorar unas cuantas contradicciones sociales, pero que en algunos países ahora son tomadas como “teorías demenciales” y se persigue cual terroristas a quienes las difunden, porque no conviene que las nuevas generaciones las conozcan y jueguen a ponerlas en práctica.
Nosotros también hemos disfrutado del peculiar histrionismo, casi delirante y hasta un tanto clownesco, de Fermín y Dimas, con otro espectáculo que estrenaron en aquel ya lejano 1989: ¿Hay tigres en el Congo? (o el sida no es asunto mío), de los finlandeses Bengt Ahlforsy Johan Bargun. Un excelente pretexto didáctico sobre esa pandemia que sigue matando a hombres y mujeres.

lunes, enero 29, 2007

Ladrona de almas o el Holocausto prosigue

La persecución y masacre de unos 12 millones de judíos y otros grupos minoritarios de Europa y África, entre ellos los eslavos y los gitanos, además de los homosexuales, los disminuidos físicos y mentales, y por si fuera poco los Testigos de Jehová, se le conoce como Holocausto, realizado por los alemanes nacionalsocialistas, durante la Segunda Guerra Mundial, aplicando técnicas sistemáticas e industrializadas. Y para que nadie olvide tal genocidio y sus victimas las Naciones Unidas conmemora, desde octubre de 2006, cada 27 de enero el Día Internacional del Holocausto y lo acordaron para esa fecha porque fue precisamente en 1945, cuando las tropas soviéticos llegaron al campo de concertación de Auschwitz, el más grande de esos centros del asesinato organizado que llevó a cabo el nazismo.
El Holocausto no solo dejó ese asombroso balance de inocentes victimas, pues al calor infernal de los hornos crematorios o a la sombra de las fábricas servidas por los prisioneros, unos cientos o de miles de personas se enriquecieron o aprovecharon tales desatinos, lucraron., medraron. Tal es el caso de la metáfora escénica que se ha presentado en la Sala Anna Julia Rojas. Nos referimos a Ladrona de almas, de Pavel Kohout (Praga, 1928), con las esmeradas actuaciones de Elisa Stella y Marialejandra Martín, y la sobria y bien intencionada puesta en escena de Rodolfo Boyadjian. Vimos la función del pasado 27 de enero y participamos en “el minuto de silencio” que se guardó en homenaje a los desaparecidos. Fue, un acto cultural inolvidable, donde una vez más el público convocado asintió que sí hay miles de formas de crueldad humana que quitan la vida, pero hay otras que dejan hondas heridas que nunca sanan, los temidos daños colaterales.
Ladrona de almas, producida por el venezolano “Espacio Anna Frank”, es un asombroso melodrama sobre el irreparable daño colateral que dejan las guerras y se centra en la curiosa saga de dos mujeres: Sofía, septuagenaria, e Irena, en unos amargos 45 años; una famosa y millonaria por su novela o especie de diario íntimo de una judía superviviente del ghetto de Varsovia, y la otra es una despiadada que urde una compleja venganza y trata de demostrar que la novelista es una impostora, una plagiaria más, “ladrona del alma” de su madre, quien era la verdadera autora del manuscrito que Sofía ha firmado, una usurpadora de la identidad que no le perteneció jamás. Dos personajes femeninos en situación límite, la cual culmina de manera inesperada y didáctica: no siempre la muerte es la mejor venganza, pues dejar vivo a la asesina o la “ladrona” es el mejor castigo.
El director Boyadjian amplió el Holocausto y el público vio con un prologo audiovisual que abre con el ahorcamiento de Saddan Hussein y cierra con los hongos atómicos que borraron a Hiroshima y Nagazaki. ¡Los jinetes del Apocalipsis siguen cabalgando y nos amenazan!

Gallegos sigue vigente en Venezuela

El legado intelectual de Rómulo Gallegos está vigente y nutriendo a las nuevas generaciones, así lo demuestra Elio Palencia (Maracay,1963), teatrero desde su infancia, quien ha podido materializar uno de sus mas caros sueños: ver y manosear su primer libro, de carácter individual, Mi hermano José Rosario y otras piezas teatrales, editado por la empresa estatal El Perro y la Rana.
Esta publicación que, a buena hora enriquece la siempre incipiente biblioteca teatral criolla, reúne tres textos: “Mi hermano José Rosario”, “Arráncame la vida” y un trabajo muy libre sobre la novela de Gallegos: “Doña Bárbara, la perfecta ama de casa”. Con estas obras, lleva diez editadas de las 24 escritas hasta ahora.

MENAGE A TROIS
Confiesa el autor que “Doña Bárbara, la perfecta ama de casa” es lo más libre y arriesgado que ha escrito. No ha sido montada. “Es un texto difícil y lo publicó hace poco la revista Conjunto de Casa Las Américas . Allí sí penetro en un mito nacional específico, a partir de la novela de Gallegos y lo mucho que se ha hablado de ella. Tres cocineros preparan un pabellón con barandas mientras se desarrolla el conflicto de la necesidad de aceptarnos y desde allí evolucionar. Bárbara (barbarie) y Santos (civilismo) prácticamente piden a Marisela (arquetípificada como el pueblo) asumir lo que cada uno es realmente, en la imperfección y las necesidades profundas, y hasta le proponen un menage a trois al que a ella, degradada y embrutecida, en mi versión, le cuesta acceder. Es quizás un planteamiento bastante iconoclasta, dirigido a replantear preguntas sobre nosotros mismos y nuestro drama histórico como país y como individuos, a romper arquetipos a ver si avanzamos”.
“Mi hermano José Rosario” (escrito en 1996 y montado en el 2004, cuando lo reconocieron con el Premio Celcit) hace parte de una trilogía llamada “Relajos de la memoria” con la que trata de responder a ciertas preguntas sobre la “venezolanidad”, partiendo de una visión retrospectiva, con cierta ligereza bastante corrosiva y crítica y en el ejercicio formal de proponer a retos a los actores del país. Plasma la historia de tres amigos, en el tránsito de la ruralidad a la fuerte decadencia ética vivida en los últimos 80 y 90’s, pasando, claro, por el boom petrolero de los 70’s. Se pregunta sobre la incoherencia como rasgo de subdesarrollo, por la traición del pueblo por el propio pueblo, desde lo individual a lo social… de algún modo, es una revisión de arquetipos que han pensado otros en el país.
“Arráncame la vida” (dirigida por Román Chalbaud durante el 1997) es una indagación sobre el tema del VIH-Sida a partir de la óptica de la madre, en este caso una mujer de Puerto Cambur, pueblo-metáfora de la intolerancia, el prejuicio y la doble moral. “Ahí me planteé un juego formal que desde la escritura pretendía ser luminoso, optimista, contraponiendo la realidad de los avances de la ciencia y de la evolución de una mujer que está viva, a los mitos y fantasmas surgidos en la mente del hijo a partir de los monstruos sociales que tejidos por la pandemia. La actuaron Aura Rivas y Gregorio Scala”.

PURA VOCACIÓN
Elio explica que desde niño tuvo una pulsión vocacional, definida por una especie de encantamiento hacia todo lo que fuera “representación”. Es decir, comenzó a escribir desde el hecho teatral en sí, “por necesidades expresivas dentro de la escena, donde debuté como actor y luego fui interesándome por otros campos y posibilidades de contenido y forma, tanto en la dramaturgia como en la puesta en escena y la producción, a cuyos círculos casi siempre he estado ligado. De hecho, varias de mis piezas han sido escritas para colectivos de actores, en una dialéctica creativa con ellos y también con directores. Porque para mí la pieza termina de escribirse sobre el escenario. Los demás géneros literarios me han dado cierto pudor, aunque recientemente me he atrevido a con la prosa. Una serie de relatos que, bajo el título de “Re-sentir”, abordan un tema recurrente en mí que es el de la memoria, pero desde la perspectiva de un niño”.
-¿Cómo llega al teatro y como ha sido tu vida desde entonces?
- Ya en primaria reunía a compañeros y hasta rayaba algunas líneas para ser montadas. Igual en el liceo y ya, al entrar en la universidad, fue la gran definición vocacional, el descubrimiento de un camino y el principio de una visión hacia lo creativo en el teatro en paralelo con mi propio crecimiento vital. Terminé una carrera, empecé otra, que no terminé, porque la mayor parte de mi tiempo estaba ganada por el intento de profesionalizarme. Allí fue el camino con Rajatabla, la Compañía Nacional y, luego, el Centro de Directores para el Nuevo Teatro, etcétera. Creo que he sido un privilegiado al haber accedido a unas referencias sobre ética y estética teatral que han sido muy importantes en este país, como es el apogeo del Nuevo Grupo, el GA80, Theja, TET y otros con una visión clara y consecuente con un modo de entender el teatro como arte. Sí, he sido un privilegiado.
-¿Que ha pasado con la televisión y el cine?
Desde mi regreso hace dos años estoy en la planta de escritores de Venevisión y ahora disfrutando mucho con “Voltea pa que te enamores” junto a su autora Mónica Montañes, a quien he conocido a partir de este proyecto y me merece una gran admiración, pues con inteligencia y discreción, de alguna manera, al igual que Padrón y Barrera, retoma una continuidad con el hilo sembrado por Cabrujas, Garmendia, Chalbaud en el intento de hacer una televisión comercial de calidad, y sobre todo ética, entretenida pero respetuosa con el espectador, afortunadamente la respuesta del público está respaldándonos. El cine es una asignatura pendiente, la experiencia en España me creó un “mono” de escribir cine increíble. Pero luego de la experiencia con Chalbaud y el desaparecido y talentosísimo David Suárez, no he tenido la fortuna de escribir otro guión. Desde aquí me ofrezco a colaborar con cualquier cineasta que lo desee. Es un lenguaje que me seduce mucho. Hoy por hoy más que cinéfilo creo que soy cineadicto. Espero con esperanza. Quiero probarme en ese medio, con la conciencia y la humildad de reconocer que el cine “es” básicamente del director.
-¿Cuál es el teatro que se merece Venezuela y cual el que podemos hacer?
-Se merece el mejor de todos. En este país, durante veinte años (los 70 y los 80) se vivió un fenómeno inédito –me atrevo a calificar- en la escena de cualquier otro país hispanoamericano. Tanto en relación a los recursos y su utilización, como a los niveles de creación, formación y acceso a las referencias. Actualmente se percibe un letargo, una indefinición o aturdimiento respecto a la escena, una medianía que parece haber sido definida por el mercantilismo de la última década; pero ese “poso” está allí y afortunadamente, aunque en niveles de promoción y con exiguos recursos hay quijotes que se mantienen allí: como Xiomara Moreno, Teatrela, el Tet, Textoteatro, los Festivales de Occidente y Oriente, el Iudet, La Bacante, Contrajuego, así como creadores emergentes. Pienso que en ellos está el hilo, la conexión con un riguroso nivel comprometido con el arte, que en la medida de su coherencia es compromiso con la sociedad. Es necesario revitalizar las referencias y brindarlas al espectador. Junto al reconocimiento del trabajo escénico comunitario, es vital y urgente brindar los recursos hacia arriba también. En la música se ve claro, pero en el teatro ¿cuál es el equivalente a las orquestas sinfónicas y filarmónicas? ¿Dónde están esas compañías que representen los clásicos universales, latinoamericanos y nacionales, donde veamos a Gonzalo Camacho, Aura Rivas, Francis Rueda, Omar Gonzalo, Alfredo Sandoval, Elba Escobar o Gonzalo Cubero brindándoles a su comunidad, como un buen violinista, la maravilla del trabajo de años con sus instrumentos? ¡Pero no puedes tener un actor haciendo Shakespeare, Chejov, Beckett o Santana pensando en cómo pagará la renta en tres meses cuando acabe la temporada, cómo alimentará a sus hijos! Sigue siendo quijotesco. En Cuba, coexistieron perfectamente El Escambray con el Teatro Estudio y Flora Lauten con su experimentación, no son excluyentes, al contrario se retroalimentan y elevan el nivel del espectador. El primer socialismo español entendió que debía crear un Centro Dramático Nacional, como inversión social, garantizando a sus creadores sueldos y producciones dignas y, al público, creaciones de alto nivel, (ojo que no quiere decir de alto presupuesto necesariamente, no es asunto de fastos) así como las nuevas tendencias escénicas. Eso, aparte de apoyar a colectivos con un trabajo serio demostrado por años. La edición de dramaturgia nacional es un paso importante y vaya mi reconocimiento a la iniciativa de “El Perro y La Rana”, pero sabemos que parte de la construcción de un teatro nacional pasa también por montar su lo que escriben sus dramaturgos. Y montarla bien, difundirla en pueblos y barrios. Pero por sobre todo es necesario revisar la política teatral como inversión social y eso pasa por darle a los creadores una vida digna, propiciando su perfeccionamiento para dar lo mejor de sí a los demás. La reivindicación del creador teatral sigue siendo una deuda histórica. Y así como un individuo sano cuida su espíritu, un país ha de cuidar a sus creadores para crecer. Hay claros esfuerzos e iniciativas en otras artes, como el circo, la poesía, la música y el proyecto Demo, la plástica y las megaexposiciones, la restauración del patrimonio arquitectónico, el indudable impulso de la edición con la reapertura de una imprenta nacional y libros a bajo costo… pero en el teatro el panorama es aún muy difuso. Desde mi punto de vista, sigue siendo una asignatura pendiente.

viernes, enero 26, 2007

Una abuela virgen

Si el escritor argentino Horacio Vázquez-Rial hace resucitar a un desaparecido de la dictadura argentina (1976-1983) para que éste consuma una relación amorosa de su pretérita juventud, por intermedio de su novela El camino del norte (2006), los venezolanos Olegario Barrera y Rodolfo Santana también devuelven desde el más allá, a una mujer de 85 años que revive en el cuerpo de una jovencita de 20, generado así toda una serie de complicaciones familiares y sociales, como lo demuestran con el largometraje Una abuela virgen (2007), auspiciado por el Ministerio para el Poder Popular de la Cultura, el cual será estrenado durante el venidero mes de marzo.
Desde un monstruo a la abuela
Olegario Barrera (1947), quien tiene en su filmografía creaciones como El monstruo de un millón de cabezas (1980), Pequeña revancha (1985), Un domingo feliz (1988) y Fin de round (1992), reconoce que “ingresa al siglo XXI con su quinta película, Una abuela virgen, cuyo guión esta basado en la pieza teatral de Santana, Rock para una abuela virgen, estrenada 15 años, pero cuyo guión fue transformado notablemente. Releí la obra y ahí encontré la excusa para tocar algunos temas que siempre me interesaron, temas que tienen que ver con la intolerancia en todo sentido, aunque aquí hablo de la intolerancia religiosa. Encontré a partir de la anécdota original el pretexto para hablar de temas como el amor, la libertad, el amor y las segundas oportunidades, contra el dogmatismo, por el derecho a dudar como forma de ser libre. Son temas universales, porque la historia de nuestra película puede ocurrir o se puede dar en cualquier país de esta planeta, y en cualquier época y sigue siendo valida, aunque esté ubicada en Caracas y con personajes venezolanos contemporáneos. Es un excelente trabajo de Santana como guionista, el mismo que hizo el texto de mi anterior filme: Fin de round, también inspirado en otra de sus piezas teatrales”.
-¿Hay en el titulo de su película una especie de absurdo biológico o social?
-Esa es una primera lectura que tiene su explicación, pues la película comienza, durante una madrugada con el trompetista borracho Alirio Guaramato, quien vive frente del Cementerio General del Sur y debido a la nostalgia por la muerte de su mejor amigo comienza a descargarse interpretando unas notas musicales ante la protesta generalizada del vecindario, hasta que por puro accidente logra dar con las notas musicales que están reservadas a los ángeles para que durante el día del juicio final resuciten todos los muertos. Eso permite la vuelta a la vida de Antonieta García (encarnada por Daniela Alvarado), quien había muerto a los 85 años pero que revive en el cuerpo de cuando tenia 20, desencadenando una serie de situaciones que giran en torno a lo humorístico pero con cierto toque reflexivo acerca de la fe, la vida y, por supuesto, el amor.
-¿Pero sólo resucita una mujer y qué pasa con los demás muertos?
-El guionista tiene sus licencias de creación y hace que la descarga del trompetista Guaramato se detenga tras resucitar a la jovencita Antonieta, porque sino reviven todos y se crea así un caos universal. Aquí hay que subrayar que la Antonieta veinteañera revive con toda la experiencia de una mujer de 85 años pero en un cuerpo joven. Es como la materialización de una utopía que tenemos todos los seres humanos adultos y que a veces quisiéramos volver atrás, a los años mozos, pero conservando las experiencias y los conocimientos adquiridos en nuestra tránsito vital para no cometer los mismos errores. Pero la joven Antonieta, que revive virgen, no sabe que está pasando, sale del cementerio asustadísima y comienzan sus problemas, porque detrás de ella toma vida un ser especial, un ángel, enviado por Dios, cuyo misión es deshacer ese entuerto generado por una resurrección a destiempo. Se trata de una comedia utópica que solo puede existir en una película.
-¿Cuánto tiempo de proyección tiene el filme?
-Son unos 100 minutos.
-¿Cómo culmina Una abuela virgen?
-No puedo contarlo pero si puede adelantar que es una lucha de la joven Antonieta para conservar su libre albedrío a toda costa, aunque se equivoque y meta la pata de nuevo, y el otro ser, aquel ángel fatal que trata de llevársela de nuevo a la tumba, pero la abuela-joven no se muere… y no adelanto más.
Costos
Olegario Barrera informa que además de Daniela Alvarado en su singular rol protagónico, participan Marlene de Andrade, Iván Tamayo, Antonio Delli y Juan Pablo Raba en los proles principales, además de las participaciones especiales de Carmen Julia Álvarez, Carlos Acosta, Aura Rivas y Gonzalo Camacho. “Se gastaron unos 600 millones de bolívares y la misma se realizó el año pasado, pero además hay que agregar la invalorable ayuda de los amigos, como José Sosa, Adolfo López y Alfredo Anzola, además muchos de los actores y parte del personal técnico aportaron partes de sus sueldos, o se asociaron y terminamos formando una especie de cooperativa. El verdadero presupuesto de la película era de 1.200 millones de bolívares y lo inflación habría subido mucho. Ahora lee estamos pidiendo unos 45 millones del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía para una promoción digna, que es lo único que nos falta. Todo lo demás está pagado”.

Ni cantante ni calva

Cumplió 85 años el pasado 14 de enero y 54 de ellos han sido dedicados al desarrollo de las artes escénicas en Venezuela. Su saga biográfica se imbrica con la historia del teatro criollo vernáculo de la segunda mitad del siglo XX y a él se le atribuye la difusión y el montaje de las dramaturgias francesas clásicas y contemporáneas, además de la rumana, de donde él proviene.
Tal teatrero es Romeo Costea, quien introduce y difunde al autor rumanofrancés Eugene Ionesco (1909-1994), a partir de la temporada caraqueña de 1956, con la lectura dramatizada de La cantante calva y el montaje de La niña casadera, piezas emblemáticas del teatro del absurdo, uno de los inventos escénicos más importantes durante la pasada centuria, junto al teatro de la crueldad de Antonin Artaud.
El absurdo teatral se caracteriza por no ser explicito y manejarse o expresarse con argumentos y situaciones vagas, pletóricas de sentidos posibles, vacíos de soluciones y con finalidades polémicas especificas. Ionesco no adopta posturas ideológicas inflexibles, sino que enseña y demuestra que todos los puntos de vista son inútiles, ya que el absurdo es el hecho opuesto a la razón y la lógica, tanto en la vida como en el teatro que es su reflejo mismo.
Y hemos recordando parte de la labor pionera de Costea y el importante rol de Ionesco, porque recientemente el caraqueño Dairo Piñeres (1975) montó y aún hace temporada con su grupo Séptimo Piso, en una sala del Celarg, con La cantante calva (1950), obra madre de la absurdidad teatral. Alexander Rivera, Carlos Díaz, Luis Vicente González, Moisés Berroterán Marvin Huise y Morris Merentes son los diestros cómicos que durante 70 minutos hicieron posible una desopilante lectura escénica, y de gran calidad, para este siglo XXI.¡Óptimo teatro de arte!
La cantante calva, título arbitrario porque ni hay cantante ni tampoco carece de pelo, nació de los diálogos elementales de un texto que Ionesco compró para aprender inglés y que no es más que una súper parodia sobre dos matrimonios británicos sumidos en el aburrimiento de un Londres de los años 50. Es teatro destinado a mostrar la gravedad de la incomunicación entre los ciudadanos y ciudadanas de las sociedades burguesas, además de los exacerbados niveles de hipocresía y puritanismo de sus clases medias, aunque el utilizar un lenguaje que no dice ni significa nada ya no es una exclusividad de esos estratos sociales, sino una enfermedad que cunde, peligrosamente, además en la mayoría de las repúblicas latinoamericanas contemporáneas.
El hiperkinético espectáculo de Piñeres con el texto ionesquiano permite volver a ponderar las condiciones que como puestista tiene este artista, su concepto revolucionario de lo que debe ser el teatro en estos tiempos y muy en especial el trabajo de los actores. El hecho de usar varones en roles femeninos le da al montaje una textura hipercómica al tiempo que acentúa la absurdidad de los convencionalismos de una sociedad mundial decadente.

martes, enero 23, 2007

La pieza 15 de Javier Vidal

Reducir los elencos a lo mínimo, un actor o dos, es una tendencia mundial. Solamente las agrupaciones oficiales se atreven a montar piezas con más de tres o cuatro comediantes. “Es la economía, estúpido”, la frase inmortal de Bill Clinton, sería la justificación de semejantes ahorros; si bien podría argüirse, desde cierto ángulo, que por tal razón, ese cómico único y plural se debe lucir al desplegar su capacidad histriónica, como lo comenta el critico argentino Ernesto Schoo en su crónica del diario La Nación.
Y lo citamos para referirnos a la situación del teatro comercial venezolano, donde la producción de monólogos o de duetos abunda ya en un tono hasta peligroso para el futuro del oficio, porque están aburriendo al crítico de las mil cabezas, al público que paga o mantiene a ese teatro que no subvenciona el todopoderoso Estado. Todavía la sala Trasnocho no ha agotado su clientela, no más de 25 mil espectadores por temporada de cada espectáculo, pero sí debe estar alerta, porque los caraqueños se pueden cansar de tales menús escénicos y más ahora que cuestan 30 mil bolívares por persona.
Esperando que no cunda el fastidio del soberano, debemos reseñar la pieza 15 de Javier Vidal, autor, actor y director de su Tal para cual, donde la réplica se la da Julie Restifo, esposa en la vida real y también en el argumento de tan conspicuo montaje, cuya tema único es su vida matrimonial.
Aquellos que acudan al Trasnocho pensando que Javier y Julie les harán un streep tease con sus intimidades podrán salir rabiando, ya que lo exhibido es una versión light o edulcorada cual cursi horchata, apropiada más para algunos horarios televisivos de todo público, pero nunca teatro adulto.
Javier, que bien aprendió las técnicas del periodismo, escogió el lomito decente de su historia con Julie y armó un nostálgico viaje de 90 minutos que va desde los inolvidables años 70 hasta la primera década del siglo XXI, reiterando situaciones que ya había contado anteriormente, en sus otras 14 obras o en sus novelas. Él, que es libre de contar lo que quiera de su vida íntima y familiar, hilvanó unas cuantas facetas verdaderas y armó así un laberinto de monólogos, para ambos, con unas cuantas escenas complejas, hasta lograr contar como ha sido la vida de una pareja de clase media, con unas cuantas aristas en sus relaciones, etcétera.
Nosotros que todavía soñamos con poder ver grandes obras sobre la familia criolla, no tanto como Casa de muñecas de Ibsen o un Quinto infierno de Chocrón, esperábamos en Tal para cual un discurso escénico más crudo, más conmovedor, más para esta transición en la cual esta Venezuela. No le pedíamos la crudeza y la originalidad de ese monumento a la amistad que es la obra Jav& Jos, de José Simón Escalona, que sí escandalizó a más de unos cuantos. ¿Hay miedo o recato ahora?
Lo visto no llega a ser ni un recalentado tequeño para animar la fiesta teatral, aunque no se puede ignorar el desenfado de ambas actuaciones, dignas de un mejor texto.

Yo soy Carlos Marx

La barquisimetana Gennys Pérez se encontró en la calle con el alemán Carlos Marx y se lo llevó a su apartamento. Dos años más tarde, el coautor del Manifiesto Comunista y padre de El capital le permitió ganarse el primer premio del Concurso Nacional de Creación Contemporánea y Dramaturguia Innovadora 2006, organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, con la pieza Yo soy Carlos Marx.
Los 30 millones de bolívares de este galardón serán usados por Gennys para pagarle a su único hijo Néstor Antonio Pérez, “porque soy madre soltera”, un viaje a la capital española, “pues mi muchacho irá a una audición del equipo de fútbol de Real Madrid, ya que él, a sus 14 años, es un jugador con mucho futuro y quiero que haga su carrera y pueda así realizar sus metas, mientras yo sigo aquí luchando para sobrevivir, haciendo teatro y escribiendo telenovelas”.
Esta “madre soltera”, como ella lo revela sin molestia alguna, nacida el 27 de febrero de 1969 y graduada en el Instituto Universitario de Teatro, explica que Yo soy Carlos Marx es una historia de amor entre el padre del comunismo y su esposa Jenny, quienes moran en una alcantarilla de una urbe moderna, Caracas en este caso, porque son un matrimonio de excluidos, auténticos intelectuales revolucionarios que viven como indigentes. “La acción dramática es una relación de gobernador y gobernado. No es una pieza realista, porque combina una doble estructura de tiempos: los siglos XIX y XXI. Y está ambientada en una alcantarilla, porque el mismo Marx así lo describe, impresionado, en sus escritos”.
-¿Por qué escribió sobre ese personaje?
-Por la situación del país, por lo que estamos viviendo en este proceso revolucionario y por las preguntas que me hago diariamente: ¿hacia dónde vamos? ¿qué tipo de revolución socialista del siglo XXI es la que nos están vendiendo? Quería desmitificar a la gran figura emblemática del socialismo, pero después de releerla me di cuenta que escribí sobre la pobreza, la marginalidad, con una serie de contenidos muy actuales. No es teatro sobre el comunismo, sino sobre el hombre, sobre cómo la “marginalidad” nos está devorando. Es una pieza sobre el fracaso del idealismo, más no del humanismo. Un texto amoroso, que rescata al hombre, no al discurso político de lo que es el hombre, sino al hombre y su humanidad.
-¿Cómo nace Yo soy Carlos Marx?
-Yo iba por la avenida Baralt, la cual camino todos los días en ruta a mi trabajo en Rctv, y en un puesto de buhoneros, entre revistas de Play Boy, Vanidades y otras, vi una biografía completa sobre Karl Marx. Pregunté el precio y el vendedor me dijo: “25 mil, pero si se lo lleva se lo dejo en 20 mil”, la compré y desde ese momento supe que iba a escribir un teatro sobre Marx, y que esa era una señal. A los meses, mientras la leía, un gerente del canal me pidió que revisara una obra que habían “bajado” por Internet, Marx, en el Soho de Howard Zinn, para adaptarla y montarla. La leí y días después dije que no me interesaba hacer una versión de ese texto, porque no era una pieza teatral sino un discurso histórico sobre Marx, sin ninguna crítica. Le conté que estaba investigando al personaje y que tenía una pieza en camino, que la hiciéramos, porque montar un Marx que no estuviera inmerso en nuestra realidad, para mí, no tenía sentido. Así emprendimos ese viaje, que más tarde no pudieron seguir. Así que proseguí sola, durante un año, escribiendo y reescribiendo mi pieza, hasta que quedó lista, concursé y gané con Yo soy Carlos Marx.
-¿Qué exigencias tiene el montaje?
- Es un montaje urbano, sencillo, porque lo innovador está en el tratamiento del tema histórico, de sus personajes, el tiempo y el espacio históricos en un tiempo moderno, su mezcla, su alternación, su simbiosis. Lo novedoso está en el lenguaje, y en la composición de dos personajes psicóticos, bipolares, absurdos, marginales, pero inmensamente humanos. Estoy segura que sobrarán directores que quieran montarla, pues su discurso es muy vital para este momento histórico-social que estamos viviendo. Es tremendamente venezolana, y eso me hace muy feliz, porque soy tremendamente venezolana. Tiene 47 cuartillas y debe durar unos 90 minutos.
-¿Cuál es el teatro que necesita Venezuela?
-Tenemos un teatro de mucha calidad. Siempre lo hemos tenido. Y con toda honestidad creo que es uno de los mejores de Latinoamérica. Hace años atrás teníamos más clásicos en cartelera. Ahora todo el mundo quiere montar obras sobre Bolívar y Miranda. Es evidente que esos temas están de moda y tienen apoyo económico; es una visión muy primaria de afianzar una identidad, la identidad no tiene nada que ver con el nacionalismo exacerbado, la identidad es algo más amplia y más plural. Adoro la dramaturgia nacional y debería haber espacios y dinero para montar las nuevas voces del teatro venezolano, como lo son: Laly Armengol, Ana Teresa Sosa, Mariozzi Carmona, Javier Moreno, Vicente Lira, ¿y por qué no? : yo Gennys Pérez y otros que estamos todavía al margen de esta revolución y que también estuvimos al margen de la Cuarta República.
-Hay una polémica: teatro de arte vs. teatro comercial ¿qué partido toma usted en la discusión?
-Hago teatro y teatro es todo: de arte, comercial y comunitario. La vida me ha puesto en todos los caminos del teatro. No descalifico ninguna forma de expresión, siempre y cuando se haga con calidad y sentido del arte.
- Usted se ha ganado varios premios teatrales durante los últimos ochos años.
-Coincidió mi fuerza creadora con estos últimos ocho años, porque antes no escribía. Estaba en el teatro como actriz, más tarde como directora y desde hace más o menos ochos años elegí ser dramaturga, porque no dependo de nadie, sino de la Electricidad de Caracas, de mi computadora, de la tinta y el papel. Definitivamente no soy ni de este, ni de ningún régimen. Soy de este país.

Bibliografía

Yo soy Carlos Marx (2006), Casi obsceno (2004), El clan Butterfly (2002), El secreto de la felicidad (2001), Tócame (2002),Lobas (2001),v Carabobo Epopeya de Libertad (2001), La cuarta noche (2000), De Libertadores a Libertados (1999), Los albores de la revolución (1996), Los Inquilinos (1999), El club de los masturbadores (1998), Nostalgia de breve raso (1998) y Merry Cris (1997).

lunes, enero 22, 2007

"Al borde de la línea" abre temporada de cine 2007

La prueba de fuego para todo cineasta es la exhibición. Esa confrontación con el público, considerado “el crítico de las cabezas”, y con los críticos de oficio, cuando los hay. Los creadores anhelan ese dilatado momento, pero tienen pavor ante lo desconocido que se les avecina: ingresos por taquilla y las sesudas observaciones de los especialistas. Y todo eso, y algo más, lo está sintiendo en carne propia el caraqueño Carlos Villegas (1966) porque le tocó abrir la temporada 2007 de cine venezolano con su largometraje Al borde de la línea, protagonizado por Daniela Bascopé, Roque Valero, Jerónimo Gil, Caridad Canelón, Armando Gota y Aníbal Grunn. El rodaje duró seis semanas y se hizo en Caracas, excepto algunas tomas en La Guaira y en la carretera Guarenas-Caucagua. Contó con el financiamiento del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
—¿De dónde nace la historia de su película?
Al borde de la línea, surge porque quería contar la historia de un personaje que estuviera encerrado, y viviera en un espacio con ciertas dificultades para salir. De cómo esta persona se enfrenta a ese mundo que le rodea y del cual quiere escapar. De cómo se las ingenia para salir de allí en búsqueda de lo que cree es su verdadero destino. Pensaba además, en una chica que no sólo logra salir de ese espacio sino que además debe afrontar que su destino no es el gran destino de una telenovela. Es un poco resolver la pregunta: ¿Será qué nuestra vida está guiada por la suerte o por el destino, o por ambas cosas? Bajo esta premisa fui desarrollando el guión de la historia en coautoría con Annie Van Der Dys. Le colocamos a la protagonista su respectiva historia de amor, sus obstáculos en la vida y así fueron saliendo todos esos personajes que acompañan a la protagonista en el filme. Estructuramos esos sueños que yo había imaginado hacia mucho tiempo atrás y además descubrimos que no sólo nuestras obsesiones eran parecidas, sino que milagrosamente coincidieron. Por lo menos en ese momento de nuestras vidas.
—¿De dónde parte el guión?
—Hay espacios como los hoteles de citas, que son muy atractivos para tomar de ellos a los personajes que allí habitan, y sobre todo los que trabajan limpiando. Ellos deben imaginarse las pasiones amorosas de sus usuarios y quizás tener fantasías con lo que imaginan. Eso nos interesó mucho. Esta historia es para contar la vida de unos seres marginados, de personajes que son unos perdedores y que en el fondo tienen pequeñas historias. Claudia debe entender que su gran destino es su pequeña suerte en la vida, y que debe aprender a ser feliz con esos pequeños momentos.
—¿Cuál es el perfil psicológico de la protagonista?
—En el momento que estábamos creando el personaje decidimos que nuestra protagonista fuera Claudia (Daniela Bascopé), chica muy ingenua que se crió en un hotel de citas. Nace y crece en este lugar, pero además, es abandonada allí por su madre. Lamentablemente a Claudia no le queda otro camino que trabajar como mucama y ser la amante del dueño para poder sobrevivir. Aún así nuestro personaje tiene algo mágico, es fantasiosa y siempre sueña con un destino mejor. Cree en la suerte y la buena estrella. En algún momento, nuestro personaje principal se entera de que su madre se ha ido a trabajar en un bar próximo al mar; sabiendo esto, ubica todas las cosas bonitas y buenas de la vida rodeada cerca del océano. Está obsesionada con ese mundo marino y aun cuando tiene momentos terribles se abstrae de la realidad a través de sus fantasías.
—¿Por qué la temática es el mundo femenino a la venezolana y dentro de un contexto machista ansioso del dinero como fin previo o para comprar la felicidad?
—Venezuela es un país que quien lo empuja es la mujer. Ellas día a día son la que solas crían y tratan de impulsar a sus hijos a una mejor vida o a la vida que ellas creen que es la mejor. Es un matriarcado. Y cada una en su ámbito es la que lucha por el destino de sus hijos. Y el hombre se ha caracterizado por querer comerse el mundo con sus sueños de grandeza sin importarle perjudicar al otro. Claro que el amor y el deseo intervienen para aderezar su comportamiento. Con dinero se compra todo, esa es la filosofía. Cuando los sentimientos los ponen en primer lugar generalmente ya es tarde.
—¿Román Chalbaud tocó esas temáticas a lo largo de medio siglo y usted las revive, consciente o inconscientemente?
—Es inconsciente. Pero creo que el tema de los marginados y perdedores es muy atractivo y fascinante para crear.
—¿Le molesta que lo identifiquen con la temática chalbaudiana o que lo relacionen con Pedro Almodóvar más heterodoxo?
—No me molesta porque respeto el trabajo de ambos directores. Ellos, cada uno en su estilo, han realizado obras muy importantes y que se han convertido en referencia para otros directores. Son parte vital de la cinematografía de Venezuela y España. Lo que pienso es que, de tener influencias, éstas se adaptan a mi estilo personal. Estoy en la búsqueda de mi mundo y de ser lo más honesto conmigo mismo.
- ¿De qué sirve tanto esfuerzo para darle la mayoría de los ingresos de la taquilla, creo que el 80 o el 60 por ciento, al sector exhibidor-distribuidor? ¿Qué se puede hacer para cambiar esa relación?
—Creo que hay que luchar por cambiar esos porcentajes. Es un trabajo de todos los sectores y debe existir voluntad de la empresa privada, del Estado, de los gremios, de los productores y todos los que trabajan en el cine para que se modifique esta relación económica. Una cinematografía pequeña como la nuestra requiere la lucha constante y hay muchos cineastas que han luchado por cambiarla. La continuidad en el trabajo de los cineastas depende, entre muchas cosas, de que estos porcentajes cambien.

Ionesco y Griffero

Mientras siete multisápidos espectáculos de teatro comercial se ofertan al público caraqueño desde dos salas privadas, discretamente, sin la parafernalia comunicacional ni contando con actores mediáticos, el grupo Séptimo Piso abrió su temporada en uno de los espacios del Centro Rómulo Gallegos con una pieza muy difícil de “comercializar”, como es La cantante calva del rumano-francés Eugenio Ionesco (1909-1994), dirigida por Dairo Piñeres y con sus comediantes Carlos Díaz, Alexander Rivera, Moisés Berroterán, Luis Vicente González, Marvin Huise y Morris Merentes.
Piñeres, como lo demuestra con el espectáculo que hace, cree en el teatro del absurdo como la expresión más moderna del teatro universal. Cree que estos nuevos tiempos son para entender más al absurdo que en épocas anteriores. Además del texto de Ionesco hará una pieza de Beckett (Esperando a Godot) y otro espectáculo con poemas y textos de otros escritores del absurdo. Por ahora, su versión escénica de La cantante calva luce atractiva y hasta trasgresora porque los personajes femeninos son encarnados por hombres.
Con su Séptimo Piso, con 11 años de calificadas labores culturales y dependiendo siempre de los aportes del Estado, ha producido este espectáculo de Ionesco, porque con la tradicional dramaturgia criolla ha estado desmotivado, “aunque eso está cambiando porque ya hay un movimiento que sí está desarrollando la escritura venezolana, hay más concursos, hay más apoyo y eso se está notando. Igual pasa conmigo y la escogencia de textos, creo que primero tenía que probar lo universal para luego enfrentarme a mi esquina, y eso es lo que estoy tratando de hacer: hablar de mi barrio, de mi esquina y de mi pueblo, pero es un proceso que estoy empezando y que quiero hacer. Este año queremos realizar proyectos con autores venezolanos, a veces uno piensa que los escritores no quieren ser montados o tienen mucho recelo con sus obras. El Estado debería promover no sólo la escritura sino el montaje de las obras criollas, los concursos deberían ser parte de su aporte a los escritores y su publicación, su montaje en vivo que es hacia donde tiene que ir una pieza teatral”.
Y dentro de ese mini universo de los siete montajes “comerciales” hay en especial uno que recomendamos por la metáfora política que encierra. Se trata de Príncipe azul, de Eugenio Griffero, con una alucinante anécdota melodramática cuyo trasfondo es la dictadura argentina que dejó una estela de muertos y desparecidos.
No hay que olvidar que el teatro comercial vive exclusivamente de la taquilla, pero no está de más recordar que la fórmula del éxito crematístico no existe, ni tampoco se vende la “piedra filosofal” que hace rico al artista y al productor, por lo que todo montaje es un riesgo. Es dura esa ley del dinero, pero es así: hay obligaciones laborales y empresariales que cumplir. ¡No hay que olvidar jamás que si no hay espectadores en sala, los esfuerzos y los anhelos de teatreros, empresarios y funcionarios fracasan!

viernes, enero 19, 2007

Los premios sirven para comprar tiempo

“La Venezuela de este siglo necesita grandes obras teatrales que revelen el alma de sus habitantes que la construyen día a día. Y además debe ser el mejor teatro del mundo”. Así piensa el dramaturgo Gustavo Ott (Caracas, 1963), quien precisamente llegó segundo en el Concurso Nacional de Creación Contemporánea y Dramaturgia Innovadora 2006, organizado por el Instituto de Artes Escénicas y Musicales del Ministerio para el Poder Popular de la Cultura.
Ott, quien además dirige el Centro Cultural Teatro San Martín de Caracas, en Artigas, tiene más de 30 piezas, la mayoría representadas y además traducidas a varias idiomas, fue premiado, con 20 millones de bolívares, por su texto 120 vidas x minuto, anunció que el mismo dirigirá el montaje y lo hará conocer durante el próximo mes de abril.
-¿Cuál es la formula para escribir teatro que los artistas montan y que los jurados premian?
-No creo que existan fórmulas ya. Las había, pero han sido barridas por el espectador y el creador global. Hasta el cine se está haciendo sin fórmulas y las mejores y más populares películas son las que hace 15 años considerábamos raras o material para cinematecas. Yo sólo creo en la poesía y en el tema. Y uno, finalmente, no es autor de una pieza, sino de una obra completa.
-¿Cuál sería la mejor política teatral posible?
-La mejor es la que más obras y creadores desarrolla. Que todo aquel que tenga talento y vocación – y a veces con la vocación basta-, desde cualquier clase social y contexto; con cualquier nivel académico y edad; desde cualquier parte del país; tenga la oportunidad de crear y ver su obra en el universo. Los niños se ven preciosos con su instrumento en la orquesta; con su malla de danza; con sus poemas primerizos. Pero todos esos niños crecen, les salen pelos rápidamente y van a exigir que si antes hicieron figurar a padres, funcionarios e instituciones con su belleza (que no es otra cosa que la belleza de la esperanza) pues ahora hay que responderles con seguridad social, con trabajo, con educación, con acceso a la información, con el apoyo a su obra, con roce internacional. Sensibilidad frente al arte es también sensibilidad frente a los vacíos de espíritu de nuestro pueblo. Nunca seremos un país grande sin las grandes obras que revelan nuestra alma.
-¿Cuál es el teatro que necesitamos o el que podemos hacer?
-Los venezolanos debemos hacer el mejor teatro del mundo. Desde lo literario a la escena, pero no hay otra etiqueta posible. En esto nos parecemos al deporte: o ganamos o perdemos, pero no hay medias tintas. Hace poco, viendo la película de Al Gore, Una verdad inconveniente, una sencilla frase suya relacionada con la emisión de gases tóxicos, terminó por revelarme el destino no sólo de nuestra cultura, sino del país en general. Dice: “terminó la época de los propósitos; ha comenzado la era de las consecuencias” O salimos de la pobreza o fracasamos. O hacemos valer el derecho de todos, o nos hundimos en la arbitrariedad. O somos lo que queremos o nos quedamos en lo que fuimos. Nuestro teatro –escrito y escénico- le ha dado a este país un nombre y apellido que sólo las artes plásticas y la poesía superan. En arte –como en ciencia y tecnología- hay una diferencia colosal entre el ejecutante y el creador. Por muy buenos ejecutantes que se tenga, es el compositor, el escritor, el creador, quien firma no sólo por su obra, sino por su país, su época, su cultura. Con una sencilla estrategia, podemos transformar este país de mises en uno de premios Nóbel; un país de funcionarios en uno de genios; un país de obligación a otro de vocación; un país que se compra y se vende a uno irreducible. Y es esto precisamente lo que ha hecho a otras sociedades más grandes, más justas y desarrolladas: su compromiso con la imaginación, con la invención y ahora la solidaridad. Descubrir que somos capaces de conmovernos por el dolor en esta batalla desigual contra la barbarie.
-¿A la dramaturgia se le da el sitio que merece ?
En los últimos 10 años, tres premios Nóbel han ido a parar a la dramaturgia. El movimiento antiglobalización nació con el teatro itinerante austriaco; la primera denuncia mundial sobre las atrocidades en Guantánamo fueron desde un escenario ingles; sólo se habló del Sida cuando una obra de teatro expuso sin tapujos el tema; las propuestas más importantes de la televisión mundial (HBO en particular) provienen de obras de teatro. Cuando uno sale, se encuentra con ese valor contracultural, reflexivo e innovador del teatro, y es un valor vivo, plagado de conceptos, disidente, admirado y apoyado.
-¿Cómo marcha nuestra cultura en lo internacional?
-Bueno, de la misma manera que en el mundo ya no hay islas y toda política nacional tiende a ser global, pues no es valido cambiar de pronto el discurso cuando hablamos de arte ¿no? Se escribe para tu público y para todos los públicos posibles. Las obras más importantes de este continente no han sido éxitos nacionales y en muchos casos estas sociedades las comprenden con el tiempo, o no lo hacen nunca. Se ha dado el caso de países que son obligados a entender a sus artistas, luego de su validación universal, como el caso del chileno Roberto Matta y ahora Milan Kundera, un desconocido en su natal República Checa. Si hay una lección en arte es que lo que sirve para el éxito, a veces no sirve para la gloria.
-¿Hasta dónde llegaríamos nosotros si tuviéramos los programas de promoción y validación de obras y autores que tienen otros países?
-Los venezolanos no creemos en nada precisamente porque no sabemos quienes somos.-¿Qué hacer?-Lo primero es querer que pase algo. Y también, querer a los creadores. Una buena política cultural será siempre popular, revolucionaria e histórica y la mejor no es la que más dinero gasta o la que más eventos organiza, sino la que permite el mayor y más democrático desarrollo tanto del creador como de su obra. La más importante arma revolucionaria es la protección de la vocación. Que podamos dedicar nuestras vidas a lo que queremos hacer es, precisamente, la actitud anticapitalista por excelencia: la base de la lucha teórica y práctica contra la explotación. Pero aún más: los líderes políticos, incluso los héroes, no soportan el análisis crítico con el paso de los tiempos, lo que es normal porque las percepciones sobre el poder son modificadas de manera constante por las impresiones éticas de las épocas. Pero el creador –y su obra- sí lo hacen; se presentan como rocas impenetrables y les da a sus sociedades espejos claros para verse, reconstruirse, recobrar sus símbolos, el orgullo de lo que son, las posibilidades de ser. Como dice Gore, quizás la era de las consecuencias ha comenzado también para nuestro teatro que, como buen arte, se ubica siempre en el umbral entre la tradición y la revolución.
-¿Qué hace con el dinero ganado con los premios?
-Pues lo único sensato que se puede hacer con el dinero: comprar tiempo.
-¿Tiene el arte un sentido económico?
-Decidimos por mucho tiempo darle sólo sentido económico a la cultura. Fue la época de los gerentes y de la rentabilidad económica. Nunca se nos ocurre pensar en la rentabilidad de la Grecia clásica o cuánto se gastó en cultura en la época de Sófocles, pero aquí ese discurso es muy popular. Creo más bien en darle sentido a la relación del país con sus creadores. Un pueblo orgulloso de si mismo es un pueblo resteado con sus artistas. Es Beethoven sonando durante los bombardeos de Nuremberg; es Shakespeare representándose en medio de la Batalla por Londres; es Beckett explicándole a Sarajevo el por qué de su asedio. El arte nos explica, nos dice lo que somos y lo que hemos sido. El arte nos hace más seguros de nosotros mismos y nos responde las peguntas diarias que nunca parecen tener una respuesta satisfactoria. Un pueblo que no cree en su arte es un pueblo que no sabe quién es. Reducirlo a los números y al pasajero gusto del público hace que se desvanezca la obra, el país y su deseo de lucha. Y esa es precisamente una de las reglas del capitalismo: reducir al artista a lo que piensa el poder de ellos, sean los medios, los gobiernos o las convenciones. El primer enemigo del capital es la vocación.
-¿Qué trata su obra 120 vidas x minuto?
- La obra comenzó con la idea del accidente, la catástrofe y el cuerpo amputado como tema y la posibilidad de vincularlo al dilema entre arte versus la vida; lo trascendental y lo efímero. La idea surgió luego del accidente aéreo del 2005 en la Sierra de Perijá, el cual, según se supo luego, se debió a falta de combustible. Allí murieron 120 pasajeros. Que el avión cayera por falta de gasolina en esa inmensa cuenca de petróleo y energía, fue una metáfora que no pude quitarme de la cabeza por mucho tiempo. Con cierto acorde brecthiano, los personajes se deslizan desde la esquizofrenia nacional a la idea del triunfalismo; de la negación a la exageración; de una generación amputada hacia el fin del afecto; de las rivalidades a las excusas y de los odios y la insensibilidad a la muerte del lenguaje. Es decir; un país en posición de desastre por una tragedia que no ha sucedido; pero que está por suceder. Aclara que la idea del amputado la ha estado trabajando últimamente. “Es una Latinoamérica amputada; la noción de que hemos sido lisiados, que nuestra personalidad como cultura es la del amputado, riéndose de su desgracia. Amputada nuestra razón, el triunfo, el amor, el lenguaje, nuestras relaciones con el poder, con la familia, con los seres que más queremos. Pero de pronto, por un instante, el miembro amputado aparece fantasmal y en ese momento tenemos un destello que nos recuerda las oportunidades perdidas. Al desaparecer el miembro fantasma, se produce entonces una segunda amputación: la de la memoria, reflejada en arte”.
Considera que el Concurso Nacional de Dramaturgia del Iaem, “por venir del Estado y por la cantidad en metálico del premio, además de su amplitud –lo ganan hasta tres autores- es la iniciativa más importante que jamás se haya hecho en este país en beneficio de la literatura dramática. Así de simple. Hasta que se creó ese Premio, aquí sólo existía la idea vaga del Festival Nacional, que igual no se hace, pero que apoyaba al teatro escrito aquí. Este premio brilla, además, por eso: por ser la primera vez que se coloca a nuestro teatro escrito al nivel de los grandes premios, como el Tirso, el Born o el Casa de América. 120 vidas x minuto será estrenada por el Teatro San Martín de Caracas en abril”
-¿Qué planes hay con su teatro y su sala?
-Acabamos de anunciar la programación del Nuevo Teatro San Martín, recuperado por Pdvsa y La Estancia. Se trata de una programación intensa y especial que comprende cinco estrenos mundiales y seis grandes eventos especiales. Particularmente, realizaremos el programa “Escrito Aquí 2007”, dedicada al autor nacional; la 8va Fiesta Internacional del Teatro San Martín; el II Festival de Talleres; el proyecto internacional “Obras José”, primera gran creación colectiva entre autores de 10 países sobre el tema del Padre y la I Muestra de Comedia de Caracas. Y todo esto mientras el Centro Cultural Teatro San Martín de Caracas inicia su segunda etapa de reparaciones, que durante este 2007 convertirán a este centro teatral del suroeste en uno de los más versátiles cómodos de la ciudad.