lunes, febrero 08, 2010

Habla Cabrujas 17 años después

Rolando Peña, mitico "príncipe negro" de las artes vernáculas, asegura que José Ignacio Cabrujas le escribió un texto para la presentacion del libro Mene digital,hace 17 años El escritor Oscar Marcano le creyó y lo ha metido en la web para que los venezolanos lo conozcamos.
Nosotros, complices de estos dos señores, hemos optado por republicarlo para el deleite de los que conocieron al "papá" de El dia que me quieras y para reiterar nuestra perpetua lealtad hacia quien en un oportunidad escribió que ya eramos parte de la fauna cultural de esta Tierra de Gracia. Hechas estas aclaratorias, aqui va y que lo disfruten:
"Esta noche tengo regocijo en la memoria, tal vez porque recordar es un estupendo placer de la inteligencia. Sobre todo recordar a quien ha sido buen compañero de vida, gente de trecho en trecho, como debería ser la gente.
Treinta años me separan hoy de una noche en la Plaza Carabobo. Román Chalbaud y yo, saliendo de un fracasado ensayo en un fracasado teatro, elucubrando una fracasada película. Y allí, frente a la Policía Técnica Judicial, como se verá, un pésimo sitio, estaba Rolando Peña a golpe de una de la mañana, recitando a todo lo que le daba la memoria un deprimente monólogo de Antón Chejov que para nada le iba a quien en ese momento me pareció apenas un mocetón atarantado. Era El Canto del Cisne, no el de Rolando, sino el de un viejo actor ruso harto precisamente de su fracaso.
Así lo vi, tenso y, sobre todo, intenso, pronunciando a manera de conjuro, invocando el anhelo de Stanislavsky, unas palabras a mitad de escena y totalmente absurdas en la aspereza de la Plaza Carabobo: “Este hueco, negro, ay Misha, se ha tragado los mejores años de mi vida, mi juventud, mis ilusiones”. Se refería Chejov a la oscura platea de un gran teatro, sin espectadores ni testigos. Pero dicho por Rolando, frente a la Petejota, no pude menos que renovar en mi vida, el sentido de ese hueco que en ese instante sonaba a país agujero, a Caracas agujero y, sobre todo, a lo que nos aguardaba pero que aún no éramos capaces de medir en barriles, sino en vulgares hoyos.
De todas maneras era un mal augurio y una blasfemia contemplar a un joven, declamando sobre el fracaso de un anciano. Ese día, Rolando estuvo a punto de ofrecerme unos cuantos carajazos al intuir que yo ponía en duda su talento histriónico. Pero la cosa no pasó a mayores tal vez por la cercana presencia del Poder Judicial.
Román lo conocía. Tanto, que había sido actor en una de sus primeras películas: me refiero a Cuentos para Mayores donde Peña aparecía de muchachón moderno y despreocupado caminando por las calles de un Petare colonial medianamente exótico. Entonces usaba franelita y exhibía los bíceps a lo West Side Story. Pero nada de Leonard Berstein. Puro Chelique Sarabia y sobre todo puro Héctor Cabrera, puro “Rosario”, luz del día o del cielo y el impudor de Román transformando todo aquello en serenata de postigo y calle empedrada, como Guanajuato o San Miguel Allende.
Entonaba Cabrera, Rosario, dispuesto a cortejar a una chica casadera, y Rolando hacía de bulto en segundo plano, de acompañante del galán como en las viejas películas mexicanas cuando Negrete, acompañado de unos cuantos Peñas sindicalizados, proclamaba su amor por la sin par Gloria Marín. Insólito comienzo para quien esta noche se nos presenta como legítimo artista de vanguardia. ¿Qué otro artista plástico del mundo o de este agobiado continente debutó de sombra, de relleno de imagen, de miembro anónimo de un combo telúrico?
Esa noche, superada la antipatía, Rolando nos llevó a una de sus casas que eran múltiples y dependientes de las compañías femeninas. En esa oportunidad se trataba de la residencia de una ciudadana argentina, vestida de satén, y dispuesta a ofrecernos, cosa que hizo, lo juro, una infusión de yerba mate servida en su correspondiente cazuelita. Yo estaba asombrado, no sólo porque era la primera vez que consumía yerba alguna, sino por la conducta estrafalaria de éste a quien después se le conoció como El Príncipe Negro, paseándose por aquel apartamento convertido en estancia pampera, donde de un momento a otro podía irrumpir algún gaucho de boleadoras, sin mayor asombro.
Siempre he tenido por norma que conocer a una persona es preguntarle qué hace, puesto que en Latinoamérica no existe ninguna otra posibilidad de definir a un ser humano. Rolando me aseguró que era actor accidental, pero sobre todo bailarín contemporáneo y cuando traté de imaginarlo alado, príncipe de Giselle, consorte del Hada de Azúcar o Espectro de la Rosa, procedió a decirme que lo suyo era la vanguardia y que por esa razón pertenecía al polémico grupo de Grishka Holguin, bailarines de pies sucios, enemigos de cualquier zapatilla y de ésos que ensayan en mono y se arrastran por el piso elevando el torso cada vez que se refieren al infinito, o a la soledad, o a la bomba de hidrógeno o a la polución o a la mala vida.
Así lo conocí y años más tarde o tal vez meses más tarde, puesto que soy incapaz de recordar fechas, volví a topármelo, esta vez en la Universidad Central de Venezuela, ahora de malla y toalla atravesada. Ese día me propuso un espectáculo llamando Testimonio. Según su propia ocurrencia, íbamos a compartir el formidable escenario de la Facultad de Arquitectura, él con una coreografía sobre muerte, violencia y guerrilla, obligación de los sesenta, y yo, con un monólogo aún inédito denominado Terrible Situación de un Necrófago. Y así se hizo, más por su pasión, que por mi escepticismo. Así me obligó al punto de amenazarme con unos cuantos coñazos de fallar yo en mi escritura o en mi capacidad de memoria.
La coreografía de Rolando según pude enterarme en el último ensayo, consistía en unos pasos y revolcones febriles, aunque, dicho en su honor, casi siempre verticales y en la proyección Kodak de unas diapositivas con manchas y explosiones de sangre y muertos, reflejadas en su pecho, en su espalda, su cabeza y hasta en su culo, como si todo él fuese un depósito de violencia, de Fidel Castro, de Sierra Maestra y hasta la victoria siempre.
Aquello fue un delirio consagrante a los ojos del cenáculo vanguardista de la Facultad de Arquitectura, Vaticano de las audacias. A punto estuvimos de salir en hombros de fanáticos que ese día nos proclamaron como auténticos reyes de un sonido nunca escuchado, de un cuerpo nunca visto, de una palabra nunca dicha.
Guardo en mi memoria la noche de Testimonio como el mejor regalo que he recibido de este artista.
Después fue escucharle sus coreografías teóricas en el rebelde Cafetín de la Facultad de Ingeniería. Como por ejemplo aquel día que el Príncipe me relató una idea para ser realizada en el Aula Magna con la música de El Lago de los Cisnes. Quería Rolando inspirarse en los movimientos de Petipa y reproducir nada menos que los cuatro o cinco actos de tan singular partitura, solo que danzada, en lugar de balletistas, nada menos que por Adriano González León en el rol de El Príncipe, por Elisa Lerner caracterizada de El Cisne Negro y por Salvador Garmendia resolviendo los complicados fuetes del Embajador de China. Deseaba allí, Rolando, traer al Aula Magna una buena parte de los mendigos y locos de la ciudad, encabezados por el hermosísimo y rubicundo Luis Lucsick, interpretando el papel de Brujo Malvado que tanto daño le hace al amor.
Pretendía mi amigo que yo me desempeñase en el rol de El Bufón y que el actual Ministro de Relaciones Interiores, Jesús Carmona, hiciese el papel de El Chambelán. Como es natural, el espectáculo no encontró ni acogida ni mucho menos financiamiento, pero a los pocos días, este hermoso amigo a quien siempre conseguí con un proyecto, me propuso algo más cercano. Era el tiempo de Henry Miller y esas horribles traducciones argentinas donde el órgano sexual masculino suele llamarse “picha”, miseria cultural de aquel momento. Así, en la Sala de Conciertos de la UCV, presentamos el aguerrido Peña y este servidor, un espectáculo de danza y palabra denominado Homenaje a Henry Miller, donde Rolando, torso desnudo, mallas negras y este servidor, vestido de lo que era, es decir, de intelectual resentido, interpretábamos las infinitas y jactanciosas sexualidades parisinas del gringo renegado.
No había música. Rolando bailaba y yo leía. Rolando bailaba al filo de la palabra, bailaba lo que decidía, sin proyecto, sin idea, a lo que diera, pero sobre todo, a lo que sucediera. Treinta y tantos solidarios, casi siempre arquitectos, nos saludaron con vítores en un espectáculo que jamás logró llenar las butacas de la Sala de Conciertos, pero que fue calificado de intransigente y osado.
Desde allí fue la vida. Cada vez que Rolando ha tenido a bien decirme que es pintor o artista plástico o como se le quiera llamar, tiendo a no creer del todo en esa cédula. Me cuesta trabajo reducirlo. Rolando es artista, simplemente. Ni plástico, ni de goma. ni de madera, sino de temperamento, por no decir de rabia. Sin él, no podríamos explicarnos o, lo que es peor, no podríamos relatarnos. Rolando es un provocador en el más riguroso sentido de la palabra, es decir, aquel que estimula, aquel que molesta. Aquel que no se resigna. Rolando supo mantenerse como atractivo de una aldea frente a la cual se convirtió en disonancia. Verlo, o mejor dicho, presenciarlo, es creer en un espectáculo, no sé si de arte, no me importa, pero sí del ser humano, que sí me importa.
Están aquí, ahora cuando lo celebramos, los barriles que somos, la simple y sensata reducción que alguien ha hecho de nuestra vida. Barril que es tosco como somos y dorados como se nos dice. Barril adorno, y barril cuenta.
No habrá pájaros ni árboles ni mares en el arte de este excepcional ciudadano. Nadie los busque. Sólo el relato, casi frío, casi austero de lo que nos permite existir a pesar de nosotros mismos. La historia de un país que desde 1922 se cuenta por barriles, es decir, por recipientes.
Viéndolos aquí, apilonados, vuelvo a repetirme la misma pregunta: ¿Qué hay adentro ahora que Rolando los ha convertido en fachada? ¿Qué es ese líquido allí guardado? ¿Qué parte de nosotros mismos contienen?
Testimonio y homenaje: allí vivimos, allí nos hierven, nos procesan, nos refinan, nos exportan.
Pero Rolando ha tenido el decoro de no mostrar el contenido. Tan solo la fachada".
José Ignacio Cabrujas
Centro Cultural Consolidado
Caracas 6 – 5 – 1993

domingo, febrero 07, 2010

John Lennon espera fallo en Caracas

Cuando en Venezuela se escenifica a un dramaturgo nacional es día de fiesta y cuando se le edita es una jornada de júbilo. ¿Qué por qué sucede eso? Porque a los criollos se les ningunea casi siempre en las producciones y para las publicaciones. Las razones o las sinrazones de esos desatinos hay que buscarlas en la nada misteriosa transculturización a que el país ha estado sometido durante las ultimas décadas, una fea costumbre de desechar al de aquí para darle entrada al foráneo sin mayores razonamientos. ¡Claridad en la calle, oscuridad en la casa!, dirían nuestras bisabuelas.
Para evitar que esa maluca costumbre siga haciendo daño, y al menos nadie se entere que fulano de tal, nacido en Guanare, escribió una obra que puede ganarse un concurso al menos, en Monte Ávila Editores Latinoamericana insisten, patrióticamente, en publicar algunos textos de venezolanos, tal es el caso de Yo soy John Lennon, de Paúl Salazar Rivas (Caracas, 03 de abril de 1967),74 páginas prolijamente impresas y con una artística portada creada por David Morey, el cual espera el resultado de un concurso para ver si sube a la escena caraqueña.
Mientras Salazar Rivas espera, con obvia angustia, que su “John Lennon” pase la prueba del certamen caraqueño, cuenta que tenía a John Lennon como personaje, pues “aunque Lennon aparece en la obra, su aparición es muy breve, “me refiero a su protagonismo referencial, pero ésta obra nace por mi deseo de escribir sobre Joan Manuel Serrat y la pieza se llamaría Yo soy Joan Manuel Serra. Esto fue por el 200 y la idea era la de un hombre que por su exagerada admiración a Serrat un buen día se cree que es el cantautor catalán… desatando muchos problemas en su familia y entorno. Pero nunca hice nada con eso, pues no veía la obra, no sabía por donde entrarle, Serrat es un cantautor que yo admiro mucho, lo he citado en casi todas mis obras de manera descarada, pero es un personaje complejo y le quedo debiendo la obra al maestro Serrat”.
“Por lo que pensé que manteniendo la idea la podía aplicar a John Lennon, del cual sé mucho e igualmente admiro. Un buen día comprendí que la idea la podía desarrollar con John Lennon, y Los Beatles, y de ahí nació Yo soy John Lennon. Es decir, la obra la mudé de Barcelona, España, a Nueva York, pasando por Liverpool. Pero quienes lean la pieza o algún día vean la obra sabrán que hace escala por Argentina, Colombia, México y Venezuela. Repito que lo de Serrat fue el inicio de todo, lo cito a nivel anecdótico, realmente nunca empecé a preparar nada teniendo a Serrat de protagonista, salvo la idea que ya cité. Siempre la estructura de la obra, la diagramación, la investigación, todo eso que se hace para intentar escribir una obra de teatro ya se realizó con la decisión de escribir Yo soy John Lennon”.
“Lennon es un personaje muy interesante, con todo respeto es mi Beatles favorito, y creo que su carrera como solista es muy importante, se bajó de esa aureola de ser uno de los fabulosos de Liverpool para luchar por la paz, seguramente cometió errores, pero las cosas hay que contextualizarlas. Creo que no era fácil vivir siendo, John Lennon, pero era un hombre autentico qué pasó buena parte de su vida a la defensiva. Ahora, escribir una obra sobre Lennon es meterse en tremendo paquete, es un hombre que cumplirá este 8 de diciembre de 2010, treinta años de ser asesinado, y todavía sigue teniendo muchísimos seguidores que le rinden culto. La historia misma de Los Beatles es muy interesante, es el ejemplo vivo de creer que si mismo, de las travesuras del destino al unir a dos talentos como Lennon y McCartney, George Harrison y Ringo, que sin duda alguna, y sin quitarle merito al señor Starr, es el uno de los hombres más afortunados en la historia del espectáculo, su entrada al grupo es sencillamente increíble. La historia de Los Beatles es el ejemplo vivo de estar en el sitio justo en el momento justo a la hora justa”.
“La historia de Los Beatles está llena de anécdotas tremendas para aquellos que tienen el deseo de triunfar: un día estás tocando en Hamburgo, mal pagado, mal atendido, mal tratado y 24 meses después estás ganando millones de dólares y eres una influencia en millones de personas, lo del dinero no es lo más importante, lo digo como referencia. Pero ésta no es una obra exactamente sobre Los Beatles, ni siquiera sobre John Lennon, eso es una excusa para hablar de la amistad y el aceptase así mismo, si vas a triunfar que sea sin la careta de nadie, aceptar el tiempo que te tocó vivir. Serrat dice en su canción A quien corresponda que no hay otro tiempo que el nos ha tocao, aclaremos quien manda y quien es el mandao”.
- ¿Cómo fue el proceso de investigación y construcción de la pieza y en cuanto tiempo estuvo lista?
-Realmente sabía mucho sobre el tema Beatles, es decir, antes de imaginar que algún día en mi vida escribiría algo sobre los Beatles, ya sabía bastante sobre la historia de la banda, y siempre me incliné un poco por Lennon, de hecho, la tan odiada por algunos, Yoko Ono, me resulta un personaje interesante, no creo que ella haya separado a Los Beatles, ellos estaban ya sentenciados. Seguramente, la relación Lennon-Ono aceleró algunas cosas, pero lo que vivían esos señores por su fama era una locura, los egos, el descontrol que había en algunos asuntos de su administración desde la muerte de Brian Epstein (su primer manager quien fallece en 1967), todo era un zaperoco y John conoció a Yoko, lo demás es historia. Hace poco leí que en el mundo se han escrito más ocho mil libros que tratan el tema de Los Beatles o de algún Beatles, lo cual no dudo, pero sí leí especialmente para la obra muchos libros sobre el tema, cito los fundamentales -a mi juicio y para mi obra-, Lennon Recuerda de Jann S. Wenner, que es la entrevista (transcripción textual, que incluye hasta la tos, risas y cualquier sonido que este hizo durante la entrevista) que Lennon dio a la revista Rolling Stone en 1970, y que es un documento fundamental no solo para el tema de la obra, sino para entender al mismo Lennon, ya que personalidad era compleja. Fue la primera vez que Lennon hablaba claramente sobre su opinión de la ruptura de Los Beatles y sobre lo que pensaba de cada ex Beatles, sus ex compañeros, incluyendo sus colaboradores más cercanos. Es un Lennon siempre a la defensiva, el y Yoko contra el mundo, recuérdese que las cosas hay que contextualizarlas, y en esa época (1970, la entrevista salió publicada en 1971) Yoko era la villana de la película, todos la culpaban por la separación de Los Beatles, y a Lennon por dejar su esposa por Yoko, entre otras cosas. En fin, es un Lennon desesperadamente sincero luchando contra el mundo. Los últimos días de John Lennon de Robert Rosen, otro libro fundamental para la obra, aquí por cierto tratan de desmitificar esa imagen del Lennon amante de la vida hogareña encargado de su hijo Sean y Yoko de los negocios, un libro rudo, donde detallan como el asesino de Lennon preparó su plan para hacer lo que hizo. Los Beatles (Una biografía confidencial) de Peter Brown y Steven Gaines, para muchos una especie de biblia sobre el tema de Los Beatles, fundamental para los amantes del grupo. Por último, Un bello crimen del venezolano Jesús Puerta, pero son muchos los libros y artículos de prensa leídos, artículos que venía guardando poco a poco sin saber que algún día haría una obra sobre Lennon, y también por supuesto el internet. Vi todas las películas Beatles, documentales Beatles, en fin, es complejo, de Los Beatles hay de todo, y por supuesto versiones encontradas”.
“Obviamente en ese tipo de obras, cuando uno se mete con un personaje tan popular sabes que estás jugando con fuego, el imaginario colectivo tiene una idea propia de John Lennon, otra cosa es que toda esa información que llegué a acumular no se podía ver de manera descarada en la obra, pues para eso escribo una biografía, otra cosa ¿Qué sé yo? La información tiene que darse con mucha mano izquierda. Es más, gran parte de esa información no serviría para nada, uno lo sabía, solo que tenias que enfrentarlo así, sabiendo que es más lo que no usarás a lo que sí”.
“Además, esta obra habla sobre la amistad, el ser uno mismo, Lennon es una excusa para decir que si triunfas escondido detrás de otros eres una mentira. Lennon lo dice en la obra, el por un momento de su vida quiso ser Elvis, pero comprendió que Elvis hay uno solo, que el tenia que ser John Lennon”.
“Para contarla tomé cuatro personajes latinoamericanos, un Chef argentino (Pablo) (McCartney), un colombiano (Ricardo) aspirante a actor (Ringo Starr), un Hare Krisna “Liberal” mexicano (Gregorio) (Harrison), y un abogado venezolano (Juan), cada uno de ellos tendría un matiz de la personalidad de un Beatles (obviamente eso se va develando poco a poco en la obra), el venezolano sería el equivalente a Lennon, y es quien por un colapso nervioso un buen día llega a creerse John Lennon, causando serios problemas en el grupo de amigos, pues es el único que está legal en Nueva York que es donde se desarrolla la obra justo durante la semana del 1ro. al 8 de diciembre de 1980 que es donde está ubicada la obra en tiempo y espacio. Juan (el venezolano) es el quién resolvía todo los asuntos referentes al sueño que ellos tienen: Montar un restaurante en Nueva York, la presión de sus amigos hace que este colapse y estalle un conflicto cuando Juan Lenguado se cree el mismísimo John Lennon y sus amigos intentan hacerlo entender que él no es Lennon, pero Juan está poseído de Lennon, hasta llega a confundir a sus amigos por tal convicción. Por una razón justificada en la obra, el mismo John Lennon y Yoko Ono entra a la casa de estos cuatro amigos a poner la cosa en orden ¿Cuándo ocurre eso? El 8 de diciembre de 1980, el día que es asesinado Lennon, horas antes de las 11 de la noche en la ciudad de Nueva York que es cuando Lennon es victima del atentado. La pieza tiene un toque de comedia, y se realizó con todo respeto hacia el personaje de Lennon y Yoko Ono. Ya lo demás lo sabrán cuando se logré montar la obra o cuando lean el libro. Me tardé mas investigando y diagramando que escribiéndola, para finales de 2005 ya estaba lista, me ayudó mucho unas correcciones que me hizo Juan Ramón Pérez, un excelente dramaturgo de Guanare, residenciado en Pto. La Cruz, le agradezco mucho sus consejos para con esta obra. Agradezco también a Monte Ávila Editores y al jurado que la seleccionó para su publicación. Es muy importante para mí estos agradecimientos, lo cortes no quita lo valiente”.
- ¿Qué ha pasado con su montaje, qué problemas has tenido, no has pensado en llevarla a un guión?
-Bueno, la obra la introduje en el concurso de un grupo de teatro venezolano para que de salir favorecida sea montada por ellos, cosa de la que no sé nada todavía pues entiendo que aun no se ha pronunciado al respecto.La obra a mi juicio tiene una importante exigencia actoral, una cierta exigencia a nivel de producción, por eso cedí y la introduje al concurso (amen del respeto que guardo por ese grupo), yo realmente no puedo montarla en este momento y reconozco que era mi deseo, pero vi que era una buena oportunidad para ver esa pieza de la mano de ese grupo, obviamente un concurso es un concurso, ganas o pierdes. Si eso no se da y no es escogida, respiraré profundamente y me replantearé todo desde el principio, seguiré en la lucha, ya se montará, este es un año muy especial, son 30 años de la muerte de John Lennon ¿Qué mejor homenaje? “
“Sobre lo de llevarla a un guión, seré franco, sin ningún tipo de pretensión, sí he pensado en un guión, obviamente son unos códigos distintos, pero creo que si podría funcionar, y resultaría una película bien sencilla. Pero no me he puesto todavía, pero creo que si es posible que Yo soy John Lennon se pueda traducir en un guión. Aunque la obra se desarrolla en 1980, y en la ciudad de Nueva York tiene una vigencia importante, primero por el personaje de Lennon, y segundo por que el problema del latino buscando el sueño americano todavía existe, cuidado si con más bríos ahora que antes. Sería interesante ver a esos personajes treinta años después, es decir, ver en 2010, una obra o película que se desarrolla en 1980 donde aparece el mismísimo, John Lennon”.
-¿Qué ha pasado con tus otras piezas teatrales y qué esta haciendo actualmente?
-Con mis obras teatrales pasa que hemos tenido que meterle el pecho para montar las que se han llevado a escena, hemos logrado estrenar siete obras de mi autoría y cuando pienso en eso Aura, mi esposa, y yo nos vemos las caras y nos preguntamos ¿Cómo carrizo hicimos? Bueno, citando a Los Beatles, “Con una pequeña ayuda de mis amigos”, en nuestro caso con una gran ayuda de nuestros amigos. La colaboración de mucha gente y con el corazón en la mano y todo respeto, con una perseverancia importante: Un duende en Navidad” escrita en 1994, y estrenada por Bagazos en 1998, Bagazos tuvo 7 nominaciones al premio TIN 99, entre ellas la de Aura D’Arthenay como mejor actriz. Luego nosotros realizamos nuestro propio montaje (obviamente con mi texto y con nuestra visión del montaje) en 2003, y ha sido una bella experiencia, logramos hasta el momento cinco temporadas, ojalá este 2010 los duendes vuelvan a salir a escena, pues es una pieza que siempre nos han pedido. El Conserje (Catálogo para actores en busca de fama… o trabajo) un monólogo que fue interpretado por William Goite, escrita en 1998 y llevada a escena en 2001. Don Shakespeare (Comedia nueva sobre sentimientos viejos), escrita en 1999 y estrenada en 2000 (nuestro primer montaje como Pequeño Grupo), reestrenada en 2001 y 2006. Con ella ganamos el 1er Concurso Nacional de Dramaturgia “Efraín Cuevas 2004” en Guanare, el cual entregaba el Taller Experimental de Literatura, una gente que está haciendo una gran labor con sus talleres de literatura allá en Guanare.
“Con Don Shakespeare, Aura D’Arthenay (actriz y productora de nuestro Producciones Pequeño Grupo) fue nominada como mejor actriz al Premio “Marco Antonio Ettedgui 2001 por su interpretación de Daniela en esa obra y su interpretación de Andrea en Secreto a Voces de Totti Volmer. Una prueba de amor (Comedia de amor infantil) escrita en 1998 y estrenada en 2006. Rivales Eternos (La historia de una Caraquista que fue Magallanero por un día) escrita y estrenada en 2002, reestrenada en 2005. Zona Liberada (Hoy puede ser un gran día) escrita y estrenada en 2005 (Eran 17 personajes en escena). El Ladrón está aquí (basada en una mentira auténtica) Escrita en 2007 y estrenada en 2008. En el 2009 el grupo montó una pieza no escrita por nosotros que fue Los papeles de febrero (A 20 años del Caracazo) de Oscar Acosta, la cual reestrenaremos en 2010 en la sede de Uneartes del 24 de febrero al 7 de marzo. Ahora, lamentablemente o no (el destino dirá), ya empezó el acumulamiento de obras, tengo ya varias engavetadas, entre ellas la de Yo soy John Lennon y otras que no menciono por razones obvias, en total tengo 14 piezas escritas, pero esto no lo digo con tristeza ni con pesimismo, algún día se montarán, y si no se montan era por que no tenían que montarse, ahí están y probablemente seguirán llegando. Todo tiene su momento. Sigo escribiendo teatro. Colaboro en algunos guiones de un programa de turismo, trabajo en un proyecto para un colegio que quieren realizar al final del año escolar un acto sobre la no violencia estudiantil, en fin, creo que he tendido un poco mas de rigor y disciplina, por lo que ahora escribo un poquito más que antes. Siempre escribo pensando en mi esposa Aura D’Arthenay a quien considero una gran actriz y la mejor aliada e inspiración que puedo tener. Lamentablemente para cuando usted me hace esta entrevista hay varias cosas apunto de darse por ahí con algunos textos míos, pero sería una gran falta de respeto y temeridad de mi parte hablar de eso si no hay nada definido todavía, lo digo pues me hubiese encantado hablarlo con usted que tanto nos ha apoyado en estos diez años de Producciones Pequeño Grupo, tal vez la próxima vez que hablemos le daré buenas noticias o le diré que la gaveta se sigue llenando, una de dos. Entiendo que hay un dicho que dice “Ayúdate que Dios te ayudará”, en eso estamos, ayudándonos, esperamos por Dios, que nunca nos ha olvidado, pero obviamente está algo ocupado en este momento.

Cuatro diocesitos salvajes

Se montó en Paris, Londres, Nueva York, Buenos Aires, Bogota y ahora le corresponde a Caracas. Llega a la escena del Teatro Trasnocho, la comedia Un dios salvaje de Yasmina Reza, traducida y versionada por Fernando Masllorens y Federico González del Pino, bajo la dirección de Héctor Manrique y con la protagonización de Carlota Sosa, Iván Tamayo, Basilio Álvarez y Martha Estrada, destacados intérpretes.
Nosotros leímos el texto y aunque la literatura dramática, por muy perfecta que sea, no siempre anticipa lo que puede ocurrir en la escena, estamos seguros que los venezolanos se van a estremecer porque lo que podrán ver es una situación cotidiana, muy frecuente, que con sus contradicciones demuestra, una vez más, que los adultos somos tan irracionales como los niños y que todos, sin excepciones, tenemos por dentro un dios salvaje, y no es un exabrupto. O mejor dicho: un diocesito salvajote o brutico, que siempre anida ahí, como para recordarnos lo frágiles que somos los seres humanos, por más encumbrados que podamos estar en los niveles de la pirámide social. ¡Sin excepciones!
Y no es que la pieza Un dios salvaje sea un dechado de sociología, antropología, psicología y psiquiatría. Pero si es un virulento consomé de todas esas maravillosas ciencias sociales. Es la observación agudizada de una extraordinaria dramaturga ante un hecho común y corriente, en cualquier sociedad occidental.: unos padres alarmados porque sus descendientes se están matando y ellos no pueden hacer nada para impedirlo.
La saga escénica es sencilla, como todas las que Yasmina Reza (Paris, 1 de mayo de 1959) ha llevado al teatro- Conversaciones tras un entierro la lanzó en 1987- pero lo que pasa ahí golpeara profundamente al público, que se reirá sin control, hasta aceptar a regañadientes la metáfora que propone la autora. Ella plasma que dos niños que juegan, en la caraqueña Plaza Francia de Altamira, según la adaptación venezolana, terminan peleándose de tal forma que uno de ellos toma un palo y le rompe tres dientes a su amigo, compañero de clases. Las parejas de progenitores de los muchachitos deciden reunirse para buscar una solución a tan sangriento incidente. Son cuatro personas que pertenecen a eso que llaman clase media, son medianamente ilustrados, tanto en lo económico como en lo cultural; una es corredora de seguros, uno es un corredor de bienes raíces, el otro es un vendedor de ollas y su esposa es una escritora sobre tragedias humanas, porque una ha convocado a la otra para resolver el incidente; son parejas que nunca antes se vieron.
Pero Héctor Manrique (Madrid, 14 de enero de 1963), quien es el responsable de la producción, a la limón, con su esposa Carolina Rincón, y del montaje, reconoce que el juego dramático, con ritmo de espectacular comedia, de Un dios salvaje permite ponderar como ninguna de las parejas logra ponerse de acuerdo en su discusión, ni tampoco cada una de las cuatro personas ahí involucradas."Todas están poseídas por sus egos, que son como pequeños dioses salvajes. Ahí se ve como la gente intenta aplastar a los demás sus puntos de vista. Es la maldición del ego presente en los cuatro personajes, porque al parecer cada uno quisiera ser el protagonista. Creo que ahí Yasmina Reza nos puntualiza el problema de la incomunicación entre los seres humanos, ya que la incomunicación es la constante presente, no solamente entre los burgueses sino también entre los proletarios. Nadie escucha al contrario, ni pretende hacerlo, porque todos son unos dioses salvajes”.
Insiste Manrique que “Un dios salvaje es una obra sobre la incomunicación y creo que es una comedia agria, una comedia donde los espectadores se identificarán fácilmente. Creo que los venezolanos, como todos los otros habitantes de este planeta, sabemos y vivimos en una constante incomunicación. Nos aislamos de los terceros y también con la gente que convive con nosotros, ni hablar de los muros que levantamos ante los extraños y nuestros íntimos, porque levantamos unas paredes de mentiras o mentirillas. Y reitero que esa incomunicación, por supuesto, no es solamente aquí en esta Tierra de Gracia, como cantan las poetas, sino en todo el mundo”.
Reconoce Manrique que la segunda parte del éxito de su espectáculo descansa en la presencia de cuatro actores que él conoce muy bien, además de que son unos profesionales únicos en sus tipologías, que crearán a esos cuatro diocesitos bruticos tratando de aplastarse mutuamente en el livingroom minimalista de la residencia de uno de ellos. “Creo que todo será perfecto. Además, en este momento el Grupo Actoral 80 vive una situación única en su historia: no tenemos aportes financieros de nadie y la taquilla es el único ingreso que tendremos, pero eso nos impulsa a mostrar este estreno y mostrar a Caridad Canelón con su trepidante monologo y, además, nos vayamos de gira hacia el cono sur del continente americano. Estamos llenos de cosas por hacer”.

Infernal calle caraqueña

Con curiosa preocupación lo hemos estado describiendo durante los últimos tiempos. Las mujeres venezolanas no están presentes en los diferentes niveles del teatro con la proporción que merecen, teniendo en cuenta que ellas aportan el 65 o el 70 por ciento del público que acude a las salas teatrales. En resumen: no hay suficientes féminas en áreas de dirección, dramaturgia ni actuación, además de que son pocas las que crean escenografías y vestuarios, y, ni hablar de su participación en operaciones técnicas, como iluminación, etcétera.
Sobre razones o sin razones para que las mujeres no tengan una mayor o mejor intervención en el conglomerado teatral, no podemos entregarnos ahora a un análisis profundo. Solamente llamamos a la atención sobre tal fenómeno que tiene profundas causas socioculturales, algunas superables. Pero invitamos a lectores o lectoras a que sí lo hagan y saquen sus propias conclusiones, ya que el teatro sería otro si ellas tuviesen mayor participación en todo su proceso.
Mientras tanto, tenemos que exaltar con regocijo que una impresionante pandilla femenina se haya apoderado del escenario principal del Teatro San Martín de Caracas, en Artigas, y desde ahí están exhibiendo su divertido, amargo y oportuno espectáculo La calle del infierno, del dramaturgo español Antonio Onetti.
Y es precisamente La calle del infierno una especie de sainete a la española sobre tres mujeres que luchan, desesperadamente, para no morirse antes de tiempo, para vivir desesperadamente cada día como si fuese el ultimo, en medio de una sociedad machista, falócrata y reaccionaria, como es la eterna España (republicana, franquista y monárquica democrática), porque aquello no ha cambiado y se reproduce casi al calco en otras naciones latinoamericanas. ¡Ojo Venezuela!
De entrada, Antonio Onetti (Sevilla, 29 de abril de 1962) revisa la temática mujeril de Federico García Lorca y la asume con esta pieza, claro sin las metáforas del “desaparecido” poeta granadino, pero sí con respeto y además abundantes sabores y olores a feminidad, muy contemporáneos, los cuales no solo atrapan al publico sino que se hacen sangre y carne de las actrices que invocan y materializan sus personajes.
El espectáculo, bien producido, correctamente vestido y además perfecto por la selección de la tripleta de las cómicas, es una delicia visual y toda una cantera para tallar pensamientos sobre la situación real de la mujer en los países de cultura hispana. Es abrumador todo lo que esos personajes revelan sobre sus vidas, esa sobrevivencia para no naufragar en el alcoholismo y las drogas…o la locura por la desolación íntima, porque hasta el sexo casi les está prohibido, porque no tienen marido oficial y las cargas morales les impide intentar capturar a un espécimen masculino, aunque un diestro padrote las resuelve en fugaces minutos de oscuridad.
Hay, por supuesto, un fino manejo de la dirección orientada hacia el despliegue histriónico de esa endemoniada tripleta de las empleadas de un supermercado, que es símbolo de un país entrega del consumo sin control, donde, por supuesto, Irabé Seguías se roba el show por su desenvoltura y por la misma tesitura del personaje.
Sinopsis
Tres mujeres ensayan para un concurso de sevillanas organizado por la cadena de supermercados donde trabajan. Hacia las tres de la madrugada, Juani, empleada de ese superabasto, cae al vacío desde la Rueda de la Fortuna, instalada en la Calle de Infierno, que es el parque de atracciones de una ciudad, que puede ser Caracas o alguna otra de Venezuela, porque la directora Verónica Arellano versionó el texto como se tiene que hacer siempre que se monta una pieza foránea. Juani fue vista con Toñi y Paqui, amigas y compañeras de labores, cantando y bailando como desquiciadas, y, al parecer......, se fueron a la Calle del Infierno para divertirse con los Carritos chocones, la Casa embrujada y Los enanos siniestros. Toñi y Paqui pretenden ignorar las causas de la caída de su amiga, pero....gracias a la magia teatral las tres mujeres exhiben sus microbiografías, centradas en las armas de un carnicero, el macho de una de ellas, que trabaja en tan singular abasto. Las tres damas, con la muerta incluida, son seres desesperados, carentes de afecto y dispuestas a todo para saborear los placeres carnales y espirituosos…aunque con ello se les vaya la vida. Son, pues, tres historias, tres vidas que desfilan por la mirada del espectador. Tres necesidades y tres anhelos: una hipoteca, la obsesión del físico y la soledad o la desilusión de un divorcio son algunos de los temas que circulan por esta oportuna y caraqueñísima calle infernal.
Ficha artística
Obra: La calle del infierno. Autor. Antonio Onetti. Toñi: Irabé Seguías. Juani: Claudia Nieto. Paqui: Carolina Torres. Voz en off del carnicero: Rubén León. Musicalización: Alberto Pacheco. Iluminación: Gerónimo Reyes. Vestuario: Kuranto Boutique Po. Escenografía: Blanca Salas y Jesús "Bartolo" Gutiérrez. Coreografías: Emilshen Acevedo. Fotografía: Juan Carlos Incoronato. Asistentes: Susana López y Jennifer Yenilu Morales. Producción: Afrodiartes. Dirección: Verónica Arellano.



viernes, febrero 05, 2010

Dorian Sojo a la conquista de Madrid

Desde las seis de la mañana del 9 de marzo de 2007 está en Madrid, a donde llegó por el aeropuerto de Barajas y con todos sus documentos en orden. No se ha muerto de hambre, todo lo contrario ayuda a otros para que sobrevivan y además exhiban sus condiciones artísticas. !La paradoja de un venezolano en estos tiempos!
Es el teatrero Dorian Sojo (Maracay, 4 de abril de 1980), licenciado en teatro, egresado del Instituto Universitario de Teatro, quien ahora reconoce que no le fue fácil adaptarse a la gente de Madrid y a la urbe en si. “Fue duro, como todo cambio de paradigma. Pero también debo confesar que ha sido una verdadera aventura, llena más de alegrías que de tristezas. Llegar a Madrid fue como nacer de nuevo. A pesar de que se habla el mismo idioma, no entendía la mitad de las cosas que me decían, así que tuve que aprender de nuevo el castellano”.
-¿Como hizo para llegar hasta tener actualmente una sala de teatro?
-NUDO Teatro comenzó como compañía. La misma estreno dos obras teatrales en Madrid, Medea y 27 vagones de algodón. Luego, por la necesidad de hacer teatro, porque para mí el teatro es mi mayor adicción y amor, decidimos crear un espacio donde podamos ensayar, montar y estrenar nuestros propios trabajos escénicos. Para que se auto financiara y nos generara recursos para auto producir nuestras propuestas escénicas, decidimos convertirlo en NUDO Encuentro de Creadores, un espacio donde los jóvenes artistas como nosotros pudieran experimentar y ganar algo de dinero. Un paso a la profesionalización y un eje de encuentro de creadores de diferentes disciplinas. No fue fácil, pero ahora somos una realidad.
-¿Cómo financian las producciones?
-Muy parecido a como se hace en Venezuela. Necesitas un registro legal y un tiempo prudente para recibir ayudas o subvenciones. Es mucho más competitivo, pero no importa si eres de una ideología política o no, si tu trabajo es bueno y constante las entidades publicas y privadas (sobre todo las privadas), te apoyan. Lo único penoso es la actitud de la embajada de Venezuela en España. He enviado cartas, emails, e ido personalmente pero nadie sabe donde esta el encargado de cultura. Es lamentable que como ciudadano venezolano reciba más apoyo de empresas y entidades publicas españolas que de nuestra embajada. Se les olvida su deber de apoyar y divulgar el trabajo artístico de venezolanos en este país. Aquí, no es como la Embajada de España en Venezuela que ayuda a muchas compañías teatrales y hace intercambios culturales. La delegación venezolana en España solo trae grupos musicales para presentarlos en Casa de América, año tras año. Por los menos desde que estoy aquí, es lo que he visto.¿Podrán prestarme atención algun dia?
-¿Hay alguna ayuda del sector oficial?
-Como te comenté anteriormente, solo si tienes dos años, aunque estés legalmente registrado como entidad cultural y estés pagando los impuestos. El apoyo que brindan es legal.
-¿Cómo se mueve el teatro en lo referente al publico y la critica?
-Madrid es la tercera ciudad más importante a nivel teatral en el mundo, por ello cuenta con muchos teatros, desde grandes, medianos y pequeña escala. Existe todo tipo de público. La gente acude con mucha frecuencia al teatro y hay espectadores para cubrir todo tipo de espectáculos. A pesar de contar con poco tiempo, la sala NUDO Teatro cuenta con una variada programación (de miércoles a domingo) y todo esto se debe a la gran afluencia de visitas a nuestro espacio. También es verdad que estamos en una de las zonas más privilegiadas de Madrid, en Barrio Malasaña. La crítica por su parte…ahí está. Hasta ahora no puedo decir nada bueno ni malo. Los medios de comunicación y el colectivo artístico, por su parte, nos apoyan.
-¿Cómo selecciona los textos?
-Trato de ir siempre a la esencia del teatro. Necesito que el texto comunique y ayude hacer catarsis al público, busco que sea hiriente, irónico, inteligente, reflexivo y emotivo.
-¿Ha montado teatro venezolano?
-Lo intenté. Llamé a varios amigos dramaturgos pero el ego es muy grande. Unos me pedían cinco mil dólares por montarlas y otro me pedían un registro formal, que además tenía que pagarlos antes en Caracas. Y la verdad, es que prefiero montar teatro de dramaturgos españoles contemporáneos o versionar clásicos. Solo José Gabriel Núñez se ha mostrado muy interesado y quiero montar algunas de sus piezas. Estoy esperando que la embajada de Venezuela ayude, aunque por lo que se ve, tendré que cambiar la estrategia de producción, porque me saldrán raíces de la espera.
-¿Qué tiene actualmente en cartelera?
En programación tengo en la cartelera de NUDO siete montajesde siete compañías distintas. Actualmente NUDO está montando El avaro de Moliere y próximamente una versión de Dorian Gray de Oscar Wilde. Se puede ver toda la programación a través de la página Web: ww.nudoteatro.com
-¿Y su carrera como actor donde se ha quedado?
-Estoy estudiando teatro desde los 11 años y no se me ha quedado, sigue conmigo, solo que estaba adaptándome a esta nueva vida. Es mejor ser paciente y conquistar el mundo con firmeza y sin dudas. El tiempo que he estado en Madrid, me ha ayudado para crecer como persona y por ende como actor. He estudiado con diferentes maestros y escuelas de Cine en Madrid. Como actor quiero entrar en el mundo del cine y construir un suelo firme como actor teatral, otra vez.

jueves, febrero 04, 2010

Chalbaud lucha por escuela de cine

Otra batalla ha iniciado Román Chalbaud por el cine venezolano. Como veterano cineasta que es -su historia comenzó a los 19 años y ahora, antes de cumplir los 79, tiene no menos de 25 largometrajes- pidió que pronto sea fundada o puesta en marcha una auténtica escuela de cine, la cual sería como “la joya de la corona” para la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte).
Chalbaud, que nunca rechaza “el dialogo civilizado” sobre los temas culturales y artísticos más espinosos, recientemente dejó oír su voz autorizada desde la sala Horacio Peterson de Unearte, a donde fue invitado para intervenir en un ciclo de conversatorios con los universitarios, personalidades y representantes de los medios de comunicación, unos singulares eventos donde anteriormente han participado los dramaturgos Rodolfo Santana y Elio Palencia, además de la rectora Enma Elinor Cesín.
Comentó el cineasta, quien durante su disertación, estuvo acompañado por los profesores Humberto Orsini y Costa Palamides, que de ese proyecto para crear una autentica escuela de cine, capaz de formar a los creadores criollos, se ha hablado y comentado desde hace muchos años. “Incluso, se han buscado y hasta ofrecido terrenos en muchas regiones del país; se dijo que sería en Mérida, después que había que erigirla en Margarita, después se la llevaron para los llanos y, recientemente, se habló que sería erigida en las inmediaciones de la Villa del Cine, para conjugar ahí un poco aquello de la teoría con la practica. Porque ahí los estudiantes tendrían a su disposición los platós, los sets y demás instalaciones donde se ruedan las películas, y se adelantan todas sus etapas de preproducción, producción y post producción”.
Manifestó que al cine hay que estudiarlo como se hace con las otras expresiones artísticas. “La formación hace mucha falta. Y, no es solo un asunto de estudiar cómo hacer guiones, porque, a veces fallan también los directores, de manera que es una cosa muy compleja de formación”.
Para Chalbaud, quien ha dirigido guiones propios y ajenos, lo que determina si un guión es bueno o malo, “es que esté bien construido, que sea realmente cinematográfico, que no sea literatura sino cine y que los personajes estén vivos”.
Puntualizó, que una auténtica escuela de cine hace mucha falta en Venezuela, “porque aquí la gente que realizamos las películas no estamos verdaderamente preparados para ello, como es mi caso, que soy un autodidacta, porque todo lo que aprendí fue en la marcha, la cual inicié como un aprendiz a los 19 años. Por supuesto que he visto mucho cine y además me metí en todos los libros que existían y que existen. Pero hace falta una escuela como tal, donde la gente vaya realmente a prepararse. Hay modelos de escuelas magníficas que ya existen en varios países y pongo como ejemplo la que existe en San Antonio de los Baños, en Cuba, que es una de las que mas conozco porque yo estuve ahí dando un curso. Es una escuela muy cómoda para los alumnos y esta dotada con todos los adelantos tecnológicos y además cuenta con los mejores profesores del mundo”.
Subrayó que esa escuela de cine, la cual estaría bajo la conducción de Unearte, tiene que ser “grandiosa” y “la mejor de la que nunca hemos tenido” y no una escuelita, sino una gran escuela de cine, donde los alumnos van a estudiarlo todo y después harán sus especialidades.
“Esa es la escuela que yo sueño y ojala se inaugure pronto. Me habían dicho que arrancaría en enero de 2010, pero ahora me he enterado que será para el próximo año. Yo pienso que habría que hacer un gran esfuerzo y hacer posible que esa escuela de cine arranque ante de culminar este año y que esté bien organizada. Si dependiera de mí estaría ya estaría lista, pero hay demasiada burocracia. Estamos ansiosamente esperando que por fin se inaugure pronto. Todo debe ser mucho más vigoroso e inmediato en una revolución. Pero eso sí, hacer las cosas bien hechas, no improvisadas”, resaltó.







Los dos Páez de Mármol

Julio César Mármol fue un hombre feliz. Y lo decimos ahora, porque así lo enseñó Sófocles, por intermedio del corifeo de su Edipo rey, ya que “no se debe considerar feliz a un ser humano, hasta que éste haya traspasado el umbral de la muerte, sin desventura alguna”.
Nacido en Maracaibo el 17 de mayo de 1937 y fallecido el 26 de enero de 2010, a consecuencia de un edema pulmonar, era, sin lugar a dudas, un zuliano feliz, no solo por haberse casado con Luz y procrear a Julio César, María Cristina, Mélida y Linda, y mantener un hogar en paz y con todos sus vástagos entregados también a labores creativas. Como profesional fue destacado escritor, o guionista, de telenovelas y de cine y, por si fuera poco, laboró como director cinematográfico, además de haber incursionado, con éxito, en el canto lírico, y hasta llegó a lucirse como actor de carácter.
Hizo lo que siempre se propuso y era un hombre feliz como lo demostró, cinco días antes de su muerte, al asistir a un acto para festejar los 30 años de su más exitosa telenovela, Estefanía, creada partir de una inolvidable vivencia personal: seis meses de cárcel, cuando tenia 16 años, por participar en una protesta estudiantil contra la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez; gracias a un tío militar logró salir de las garras de la Seguridad Nacional y su jefe Pedro Estrada, la policía represora del siniestro régimen. Exiliado viajó a Europa para alejarse de tan desagradable experiencia soportada. Allá aprendió cine en los mismos estudios de Cinecitá, en Roma, y trabajo como asistente de dirección en grandes películas, como Ben-Hur, y estudio ópera en la romana Academia de Música de Santa Cecilia. Comenzaba así una nueva y definitiva vida, creativa todo el tiempo.
Actor de Chalbaud
Román Chalbaud recuerda que a principios de los años sesenta llevó su película Cuento para mayores a un festival italiano, en Sestri Levante, pero antes se detuvo unos días en Roma. Ahí conoció a Julio César Mármol, “quien era siete años menor que yo y muy amigo de José Ignacio Cabrujas, se criaron en Catia y estudiaron en el mismo liceo, y ambos estuvieron presos por haber desafiado al régimen castrense. Lo metí en mi caravana culturosa y junto al escenógrafo Guillermo Zabaleta me los llevé al evento cinematográfico, pero además pasamos por el Festival de Spoleto, donde Luchino Visconti presentaba su versión de la ópera La Traviata, con los vestidos de El gatopardo. Nació así entre nosotros una amistad de varias décadas. Regresé a Venezuela y años más tarde a él lo nombraron jefe de promociones de RCTV, en su mejor etapa, cuando era baluarte para la televisión cultural. Después de que Mármol dirigió su primer largo, Los días largos, a mi se ocurrió meterlo en el telefilme que Cabrujas había escrito, para RCTV, sobre la batalla de Carabobo. Y no había, ni hubo, otro actor para caracterizar mejor el general José Antonio Páez. Unos cuarenta años después, más o menos, cuando estábamos rodando mi película Zamora, tierra y hombres, y al primer actor Gustavo Rodríguez se le ocurrió rechazar el personaje de Páez que le había asignado la Villa del Cine, la productora cinematográfica del Estado venezolano, recordé a Mármol y lo volví a llamar otra vez. Ya tenía la edad para el personaje. Hizo gloriosamente su trabajo, como nadie jamás podía haberlo caracterizado. En dos ocasiones libró, pues, con éxito sus batallas encarnando al gran héroe de Carabobo”.
Julio César Mármol, agrega Chalbaud, escribió sus propias novelas, como Sangre azul, Estefanía y La fiera, entre otras A mediados de los ochenta trabajó para Venezolana de Televisión, haciendo equipo nuevamente con Cabrujas en la telenovela La dueña, inspirada en El Conde de Montecristo. También materializó su proyecto de La mujer sin rostro, inspirada en Los miserables, de Víctor Hugo. Regresó a RCTV en los 90 para escribir otro de sus grandes éxitos: El desprecio. Además realizó una novela de Leonardo Di Caprio en Estados Unidos de América.
“Finalmente, trabajó en mi más reciente película, aún sin estrenar, Días de poder, donde hizo a Eduardo Matheus. Pero mucho antes lo había dirigido en la ópera Doña Bárbara, con libreto de Isaac Chocrón sobre el original de Rómulo Gallegos; ahí materializó a un Juan Primito cantante, pues era un firme tenor profesional, durante más de 20 años. No queda duda alguna que fue un hombre feliz, hizo lo que quería, triunfó y disfrutó de su familia”.
Épico
Era un maracucho de alma y corazón. Y se crío en un campo petrolero, cuenta la poetisa Mharía Vásquez Benarroch, y eso marcó para siempre su visión de la vida, colocándolo siempre del lado de los pobres, los desvalidos y los trabajadores, llenándolo de historia de una Venezuela campesinas que se tornaba en un país industrial, y que luego servirían de base para la escritura de La fiera, y su posteriori y exitosísima versión Pura Sangre. Con Estefanía rompió para siempre con el estilo de Delia Fiallo y reiteró su amor irrestricto por la democracia. Admirador de Gallegos, a quien consideraba indispensable, era un lector agudo y consecuente, leyendo más de dos libros a la vez y al menos tres en una semana. Cabrujas siempre decía:”yo soy el callejero, a mi me interesa la calle, la gente, el barrio, pero Julio César es el clásico, a él le interesan las grandes historias, es épico por naturaleza”.

miércoles, febrero 03, 2010

"La contemplación" premia a Edgar Borges

Buenas noticias llegan allende las fronteras por la vìas de la Internet. El escritor venezolano Edgard Borges (44 años) ha ganado un concurso literario con su novela La contemplación, en España, donde reside y trabaja desde hace varios años.
Con motivo del 50º aniversario de la muerte del escritor Albert Camus, la revista literaria Gotas de Tinta, de La Rioja, convocó la primera edición del I Premio Internacional de Novela "Albert Camus” para estimular la creatividad de una literatura erudita frente a las obras comerciales.
El jurado, compuesto por la escritora, agente literaria y periodista digital, Alicia Rosell, y por la directora de la Revista Literaria Gotas de Tinta, Mercè Lobo, entregó una nota de prensa donde puntualiza "que habiéndose presentado más de 180 obras, se preseleccionaron cinco, de las cuales se premió la que lleva por título La contemplación presentada bajo el seudónimo de El observador, perteneciente al escritor venezolano Edgar Borges".
El jurado ha destacado de esta obra que es “…una novela intimista cargada de dinamita. Página a página nos estallan muchas voces, muchas historias. Su autor, como un equilibrista, cuenta el viaje de un hombre que no asume su deseo de ser mujer; pero, al mismo tiempo, desde esa voz nos acerca a muchas voces extraviadas en un tren que en realidad es el mundo”
-¿Cuántos premios hasta ahora?
- Van varios. Logré ser finalista en algunas Bienales en Venezuela (hace tiempo); y luego, más reciente, en España también he sido finalista en varios concursos literarios. En especial recuerdo el III Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches (Madrid), Microrelatos Microveus (Barcelona) y ahora el I Premio Internacional de Novela “Albert Camus” (La Rioja), que es el motivo de esta entrevista.
-¿Cual es la importancia de este galardón?
- Pienso que la importancia de todo premio reside en la publicación y promoción de la obra, sobre todo en países literariamente tan competitivos, como España, porque siempre el premio se hace importante para concretar la visualización de la obra. No obstante, ya sabemos que lo necesariamente importante es la obra en su estética e inventiva. Yo, por encima de todo, defiendo la literatura de ficción.
-¿En que consiste el premio?
- El premio consiste en la publicación de 5.000 ejemplares de la novela, su respectiva promoción y 3.000 euros. Creo que es muy bueno, en todos los sentidos. ¿Verdad?
-¿Cuánto tiempo empleó para escribir la novela?
- La idea me daba vueltas desde hace más de tres años; sin embargo, su escritura me llevó los últimos dos. La estructura de la novela, por cierta complejidad narrativa, me impuso a un largo proceso de reescritura. En realidad escribí tres versiones de la novela hasta que encontré la versión final.
-¿Cómo podría resumir su argumento o cuál seria su sinopsis?
- La contemplación cuenta la historia de alguien que pretende recuperar a su pareja sin antes enfrentar un problema pendiente con su cuerpo enemigo, con su existencia extranjera. Su destino será la calle 11. En el viaje descubre transeúntes que se repiten, un mago que se burla, inmigrantes en fuga, ciudades uniformes y una gran niebla que avanza. Al personaje central no le será fácil bajar del tren sin enfrentar su verdad, la simulación, la soledad arrebatada. En una persona podría habitar una canción, una pintura, una fotografía y todo el basurero del mundo. Observación y movimiento: el compañero que busca podría haberse convertido en Otro, quizá en el Señor anónimo, un líder que atenta contra el sistema. Yo resumo La contemplación en dos frases. Una es: ella podría ser él y viceversa, y la otra es: contemplar el cuerpo desnudo en medio de la nada. La novela está contada en primera persona, la cuenta la voz de un hombre que no asume su viejo deseo de ser mujer; pero a la largo de la novela van surgiendo otras voces. Es una novela intimista, pero desde varios tonos, desde varias voces. Lo que pretendo contar con la novela es que en la voz de una persona pueden habitar muchas voces. Sólo hay que descubrir cuál es la voz que deseamos asumir para nuestra existencia y defender esa voz en nuestras caminatas mundanas.
"Por otra parte, la novela rinde un homenaje a personas que murieron deseando ser otras. Unas lograron defender sus existencias a costa de enfrentar o ignorar la moral del entorno, como es el caso de la poeta Esdras Parra, en Venezuela, o Claudia, un transexual que existió en Andalucía. La contemplación juega a unir hechos reales con relatos ficticios. Incluso, en La contemplación la voz que narra dice que su amigo Edgard Moreno Uribe le envío su monólogo titulado Novia en rojo en homenaje a Esdras Parra. Pero la novela también es un homenaje a otras voces, como las de los gitanos, los inmigrantes que sientan sobre su espalda el estigma de ser considerados “sin papeles”, como si lo humano se limitara a una explicación escrita y no vivencial. En definitiva, es una obra que late al ritmo de muchas voces y tiene mucho que ver con la sociedad del simplismo que estamos viviendo a nivel internacional. Como un todo puede destruir la particularidad de un individuo.
-¿Que pasará con la novela o que tipo de lanzamiento tendrá y quien la editará o distribuirá?
- La contemplación será lanzada por Grup Lobher Editorial (España) en el mes de marzo de 2010. Su primera distribución será aquí, ya que estoy invitado a varias Ferias y Ateneos; pero también la presentarán en la Feria del libro de Guadalajara.
-¿Qué tiene para proseguir su carrera de escritor?
- Ya estoy escribiendo mi siguiente novela, sigo buscando identidades insatisfechas.
-¿Se puede decir que vive de la escritura?
- Me basta para mantener a mi familia y leer, necesito comprar muchos libros y caminar, observar. Ahora mismo estoy leyendo a Robert Walser, Georges Perec, Peter Handke y releyendo 1984 de George Orwell; creo que 1984 se terminará convirtiendo en la Biblia de este siglo, sí, no es un chiste, es cierto.Orwell en esa novela describió esta mutación del capitalismo que estamos viviendo a pasos agigantados, que es lo que denomino “La dictadura invisible”, la industrialización de la estupidez a escala global. Nos estamos convirtiendo en esclavos virtuales y sin cadenas, pura sonrisa, cinismo y falsa comodidad.
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Nota de Enrique Vila-Matas:
“¿Dónde queda la calle 11? ¿Pretende La contemplación orientarnos hacia esa dirección? ¿Es la misma hacia la que camina su autor? Creo que Edgar Borges, novelista que ama el riesgo, entiende la literatura como un complot contra la realidad. Leer La contemplación es perderse en el laberinto de las identidades olvidadas. “

martes, febrero 02, 2010

Para no olvidar al mariscal Sucre

CAICEDO: La casa está vacía, mi Mariscal.
MARISCAL: Quédese tranquilo, Caicedo, que aquí todo es tan verde, que la muerte no se hace presente nunca.
CAICEDO: De todas formas le diré al recluta que cuida los animales, que esté pendiente.
MARISCAL: Ah, negro, para desconfiado.
CAICEDO: Le prometí al Libertador que llevaría sano y salvo a mi Mariscal. “Ni un rasguño”, me advirtió mi general Bolívar. Prefiero que me cocinen vivo, antes de caer en manos de ese señor por algo que le pasara a usted. ¡Seguro mató a confianza!
Así comienza la pieza Toñito, de Néstor Caballero (Anzoátegui, 1953), llevada a los escenarios de Guanare y Caracas por la Compañía Nacional de Teatro y la Compañía Regional de Portuguesa, bajo la memorable dirección de Carlos Arroyo, durante las temporadas de 2004 y 2005.
Dividido en dos escenas, Toñito recuerda que Antonio José de Sucre estaba destinado, por su talento y liderazgo, a salvar la Gran Colombia y prolongar así las ideas revolucionarias de Simón Bolívar. Pero fue asesinado –uno de los tantos magnicidios cometidos en este continente- el 4 de junio de 1830, a los 35 años, en las montañas de Berruecos, cerca de Pasto, la Nueva Granada, la actual Republica de Colombia.
En Toñito, Sucre agoniza, porque ha recibido los disparos de la traición, de los que no querían a Bolívar, de los que no querían la Gran Colombia, de los que le afectaba la unidad y preferían la división, donde reinaban sus intereses. Ahí Sucre muestra sus afectos, amores, dolores, en fin en la vida de uno de nuestros libertadores.Es la vida de un hombre que no tuvo infancia. Que deseaba al final de sus días refugiarse, ajeno a la batalla y al dolor en los brazos de su Mariana y Teresita. Su grandeza como hombre, su humildad y destreza n la batalla, su afecto y amor a Bolívar, no le permitieron cumplir sus deseos y allí quedó huérfano en la oscura selva de Berruecos “Desvalido, una mariposa negra, grande aleteaba en su boca. Hormigas. Tenía hormigas en las manos. Qué niño se veía, hasta parecía que se le habían quitado todas las arrugas. La cara la tenía lisita... muy blanca… Qué huérfano se veía”.´
Es una obra que estremece las entretelas de los latinoamericanos porque recuerda como comenzó a cambiar la ruta social y política que había marcado y conducido Bolívar y la aparición de una serie de caudillos regionales quienes con otras banderas impusieron un incipiente imperialismo, heredado de las monarquías europeas y revitalizado por el liberalismo instalado en Estados Unidos y con la complicidad de las castas dominantes en las ex colonias hispanas en América.
Caballero muestra las diversas etapas de la infancia, la juventud, la adultez de Antonio José y culmina materializándolo convertido en el militar que firmó la derrota del imperio español, aquel 9 de diciembre de 1824, en el campo de Ayacucho. Ejemplar triunfador que enfáticamente advertía a sus soldados y oficiales que “la victoria no da derechos”, para impedir así los desmanes contra los vencidos y la población civil que no les era afecta. Vislumbraba así las guerras civiles que asolarían después campos y ciudades de la naciente Latinoamérica y especialmente su adorada Venezuela.
Técnicas
Explica Caballero que todo su teatro sobre personajes históricos lo ha escrito después de un proceso de investigación sobre todo del ciclo vital del personaje a través de lo económico, de lo político, de las finanzas, de lo militar, de lo social y de los diálogos y costumbres de la época. Luego, en ese moldura, viene la historia dramatúrgica en sí, el argumento encuadrado en todos los hitos reales y dialécticos que componen al personaje viviendo en un momento histórico preciso. Interviene luego la imaginación, el conocimiento de la escena, la poesía y sobre todo visitar el alma de la persona para convertirlo en dramaturgia, en arte. Todo eso está presente en Toñito, el cual construyó tras la lectura del libro De mi propia mano, que la Biblioteca Ayacucho realizó con la correspondencia del Mariscal Antonio José de Sucre, y de varias biografías sobre el personaje histórico quien fue fiel a sus principios y por esa razón lo liquidaron las nacientes oligarquías de Santafé de Bogota y Quito.
Encuentro imaginario
Del excelente texto original de Caballero hemos tomado este fragmento, el cual retrata a los dos personajes claves de nuestra historia en una escena que nunca se dio,pero que en el teatro si es posible.
BOLÍVAR: ¿Es que acaso alguna vez le he tratado mal, Antonio José?
TOÑITO: No, mi General.
BOLÍVAR: ¿Acaso no he sido un padre para usted, un hermano, un amigo?
TOÑITO: Muy cierto, mi General.
BOLÍVAR: ¿Acaso no he cuidado sus glorias tanto o más que las mías?
TOÑITO: Sí, mi General.
BOLÍVAR: ¿Entonces por qué carajo me hace eso?
TOÑITO: Cosas de Mariana, no fui yo.
BOLÍVAR: ¿Cómo es la vaina? Me va a decir, usted, que al vencedor de Ayacucho lo domina su mujer.
TOÑITO: Para esas cosas, me temo que sí.
BOLÍVAR: Pues no, no, y no. Yo tenía que haber sido el padrino de su hija, no otro, y menos el general Flores. No ha aprendido nada, Antonio José, nada. ¡Nada! ¿Yo no le enseñé que a las mujeres hay que contradecirlas? Si dicen sí, es no. Antonio, Antonio. Esa mujer suya, con cara de yo no fui, se le va a montar encima. ¡Le van a poner la pata en el pescuezo, Mariscal! Se lo digo yo, que si me descuido, Manuelita me pone bridas, freno y gríngolas.
TOÑITO:(ríe) Bridas, freno y gríngolas.
BOLÍVAR: Ah, y todavía se ríe.
TOÑITO: Es que a usted se le ocurren unas cosas.
BOLÍVAR: ¿Cosas? Menuda cosa. Darle como padrino a su hija, a otro que no soy yo. Seguramente que el próximo hijo que tenga, tampoco me lo dará para que lo apadrine. No, qué va. Pero por qué me lo iba a dar. ¿Quién es ese Bolívar? ¿Qué se cree? Sí, ya sé que no soy nadie en su estima.
TOÑITO: No es verdad. Jamás vuelva a decir eso.
BOLÍVAR: ¡Usted me falló, Antonio José!
TOÑITO: Nunca fui bueno para esos asuntos sociales. Mariana es la que se ocupa de esas cosas. Mariana con sus compromisos de familia, usted sabe. Yo, yo soy malo para esos asuntos, pero fíjese que el nombre de la niña lo escogí yo.
BOLÍVAR: Gran cosota. Ajá, a ver, ¿y cómo se llama la susodicha? ¿Florcita? Sí, debe ser Florcita por el general Flores.
TOÑITO: Teresa. Le puse Teresa en honor a su primera esposa, a su más caro y único amor. Teresa como su Teresa.
BOLÍVAR: Pero el próximo lo apadrino, Antonio José. Lo apadrino yo. Es una orden.

jueves, enero 28, 2010

Zamora cabalga de nuevo

Ni César Rengifo ni Ezequiel Zamora pudieron materializar sus sueños: ver a Venezuela totalmente liberada y viviendo una autentica independencia política y económica. Se marcharon antes de tiempo: uno, intelectual, falleció el 2 de noviembre de 1980, a los 65 años, dejando una inmenso legado cultural, especialmente una copiosa creación dramatúrgica: y el otro, militar e ideólogo de la Guerra Federal, fue asesinado a traición, a los 43 años, cuando victorioso avanzaba hacia la toma del poder para darle tierras a los hombres libres, aquel 10 de enero de 1860.
Y ahora para recordar al dramaturgo Rengifo y exaltar al general Zamora en su 193 natalicio, la primera actriz Dilia Waikkarán, con el apoyo del director Henry Manganiello y las tropa de actores que ha agrupado en la fundación Ayanasmsha, se ha dedicado a montar el tríptico que sobre la Guerra Federal (1859-1863) escribiera y por eso ha escenificado ya dos piezas, Lo que dejo la tempestad y Un tal Ezequiel Zamora, y también se dispone a producir Los hombres de los cantos amargos, para cerrar así su trilogía. “Nuestro general del pueblo soberano vuelve a combatir por su gente, pero desde la escena teatral. Más no podemos hacer”, comenta la comedianta.
Dilia Waikkarán (Estado Sucre, 13 de diciembre de 1936) considera que se propuso montar la trilogía que sobre la Guerra Federal escribiera Rengifo, “porque nosotros los creadores, los intérpretes y el Estado venezolano estamos obligados a reivindicar la obra de uno de los más grandes exponentes del teatro popular y campesino en nuestro país, un autor que ha sido desechado por unos supuestos puristas estéticos”.
Pienso, añade, que “la obra teatral de Rengifo no ha sido lo suficientemente expuesta para que nuestro pueblo lo conozca y sobre todo para que la mayoría, viéndose reflejada en ella, sepa de su trayectoria, de toda su angustia y preocupación porque se realizaran cambios profundos que favorecieran a este pueblo y dignificaran a nuestros campesinos y así, comprendan la lucha que en estos momento estamos librando para lograr esa dignificación y que la apoyen. Pero lo más importante, para que la defiendan”.
“Por otra parte, cuando una se adentra y conoce el contenido de las obras de Rengifo, sus conceptos, mensajes, le duele en lo profundo que casi siempre esas maravillosas obras hayan sido presentadas mutiladas, mal producidas en algunos casos y lo más doloroso como simples actos culturales, evitando así que se difunda, que se reconozca la riqueza de estas obras, escritas por este gran hombre de las letras, la pintura, la poesía, etcétera. Yo espero, como mujer y artista, que nos dejemos de oír cantos de sirena y aprovechemos este año 2010, Bicentenario de nuestras luchas de independencias, para cancelar, con creces, este olvido en que se ha mantenido la obras teatrales de César Rengifo, pero eso sí bien montadas, bien actuadas, bien producidas y bien promocionadas”.
-¿Qué planes hay para este año?
-Planes magníficos: en primer lugar estamos ensayando, a paso de vencedores, otra obra de nuestro muy querido y admirado César Rengifo: Un tal Ezequiel Zamora, segunda de la trilogía federalista. Una vez más la Fundación Ayanamsha, que presido, al igual que con Lo que dejó la tempestad, hizo una alianza de colaboración, asesoría, apoyo y solidaridad con el Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras (MPPAT), empeñados como estamos ambos entes en llevar esta palabra a nuestros campesinos, pescadores, comunidades y al público en general, estas obras didácticas ya que la historia no se ocupo de eso, dicen mucho de nuestras luchas, para que, como decíamos antes, comprendan, apoyen y defiendan al proceso que lleva a cabo el Gobierno Nacional. La obra será estrenada el 06 de Febrero en el Teatro Juan Bautista Plaza de Caracas, como parte de las actividades conmemorativas a llevarse a cabo en la conmemoración del 193 aniversario de su nacimiento.
-Entre nuestros planes está presentar una temporada de Lo que dejó la tempestad, en la Casa Rómulo Gallegos, para lo cual solicitamos la sala desde Agosto de 2009, debido a la gran demanda que tienen dichos espacios; también queremos hacer una temporada del monólogo Manuela Sáenz: vine a decirlo todo. También esperamos se cumpla nuestros deseos y la promesa de llevar estas obra a los países bolivarianos y los que conforman el ALBA.
Cesar Rengifo muestra en Un tal Ezequiel Zamora la influencia y poder de una clase social aristocrática y capitalista, dueña absoluta de todo lo que a su paso existe y lo que no tiene lo toma por la fuerza para así poder conservar sus prebendas, el liderazgo de la tierra, la economía productiva nacional y dejar atado de grilletes y ranchos de miseria al campesino. Y para conmemorar el 193 natalicio del héroe en Cúa, el 2 de febrero van a estrenarlo ,también dirigido por Manganiello y con la participación de Waikkarán, Aura Rivas, Frank Maneiro, Germán Mendieta, Virginia Urdaneta, Frank Francisco, Elitse Sánchez, Elvis Chaveinte, Guido Falcone, Julio Liendo, Luis Villegas, Mariana Calderón, Mariana Gil, Mauricio Maldonado y Sara Tovar.
Un tal Ezequiel Zamora transcurre durante la Guerra Federal (1859-1863) y ahí el dramaturgo recurre a la metáfora histórica para que, desde el presente, se haga una lectura de los errores que no deben repetirse nunca jamás, porque por ellos se produjo tal conflagración fraticida. Todo se instala en el hogar de una familia de la llanura barinesa antes de la definitiva batalla de Santa Inés. El trágico espectáculo, porque eso es lo ahí se muestra o se materializa, sucede en medianoche, tarde y noche de aciaga jornada, y únicamente pide que “recojan la cosecha de vientos que sembraron” los tercos caínes del guerrero.
La esclavitud
Dilia Waikkarán comenta que para los montajes se han hechos grandes esfuerzos y están seguros de que con “los argumentos bien sustentados lograremos completar, para el segundo semestre del 2010, la famosa trilogía de Cesar Rengifo sobre la Guerra Federal. Los hombres de los cantos amargos no puede quedar fuera de esta reivindicación que exigimos como cultores para nuestro Cesar Rengifo. No nos olvidemos que además de la lección histórica que necesitamos aprender sobre el héroe anónimo de estas lucha, también estamos conmemorando el bicentenario de nuestro Independencia y, con el proceso de cambio y la lucha contra el latifundio tenemos que lograr nuestra independencia productiva de la tierra para celebrar la fiesta de la culminación con éxito de la revolución alimentaria”.
Según el critico Carlos Suárez Radillo, la acción de Los hombres de los cantos amargos, primera pieza de la trilogía, ocurre entre los años 1854 y 1855, alternativamente en el despacho del Secretario de Gobierno y una calle en Caracas, una hacienda cacaotera en los Valles del Tuy, y un campamento de negros cimarrones en las montañas de Capaya. La tesis central de la pieza es que la abolición de la esclavitud tuvo su origen en razones puramente económicas, ya que, según cifras de la época, resultaba más costoso mantener a los esclavos como tales que liberarles y contratarles como peones, por jornales de hambre, sólo en las épocas del año que requiriesen su trabajo. Mediante una técnica de acciones paralelas, Rengifo muestra los distintos niveles en que se desarrolla el proceso socio-económico de la liberación de los esclavos, acciones ágiles, en ocasiones violentas, en las que cada personaje usa un lenguaje propio de su psicología y su situación, enriquecido, en el caso de los esclavos, con elementos folklóricos y poéticos auténticamente populares”.

miércoles, enero 27, 2010

El buen teatro de Chocrón y Bouley

Luis: No cuentes de mi vida. Menos de las penurias de mi muerte. Cuenta de cuando fuimos felices. O cuenta de mi presencia en ti cuando ya esté irremediablemente ausente. ¿Sabes cual podría ser mi vida eterna? Ser un personaje. No una persona que se muere, sino un personaje como los del teatro. Quisiera ser un personaje que siempre vivirá porque ha sido contado.
Escrito y sellado, de Isaac Chocrón.

Jean Paul Sartre predicó como el buen teatro de cada época debe hacer énfasis en la condición humana y en todos los enigmas y conflictos propuestos a su libertad, a través de situaciones particulares o limites. Afirmaba el autor de El ser y la nada que el dramaturgo contemporáneo tiene que escoger, entre sus situaciones limites, precisamente aquella que pueda expresar mejor sus preocupaciones y presentarlas de tal manera al público como “amenazas” a algunas de sus libertades, porque “solamente así el teatro reencontrará la resonancia que ha perdido, solo así se podrá unificar a los públicos diversos que hoy en día lo frecuentan”. Dicho en palabras coloquiales, el teatro debe estar conectado con lo que ocurre o sucede en el país donde se le produce y representa, su actualidad debe ser el norte de sus creadores.
Hemos recordado tan sabio análisis sartreano sobre lo que debe ser el teatro en los tiempos modernos o sobre lo que deben hacer sus escritores al pergeñar sus obras, precisamente ahora cuando el peligro que se cierne sobre la libertad de los seres humanos para amar en toda su intensidad posible no ha menguado y ha terminado por ser una pandemia mundial, como es el caso del Sida, que ha dejado sus mortíferas secuelas desde mediados de los años ochenta del siglo pasado.
Aquí en Venezuela, a lo largo de los años noventa de la centuria pasada, Elio Palencia, Marco Purroy, Johnny Gavlovski, David Osorio Lovera e Isaac Chocrón se fijaron en ese tema del Sida, lo amaron y optaron por escribir sus textos: Anatomía de un viaje, Habitación independiente para un hombre solo, Hombre, El último brunch de la década y Escrito y sellado. Añadieron, pues, a la larga lista de personajes del prototipo venezolano, a seres nunca antes vistos en la escena o morando en los libros, como son: Gabriel, Héctor, Bruno, Esteban, Marco, Nico, Santy, Luis y Saúl, entre otros individuos de conductas homosexuales o bisexuales quienes han sido infectados por el retrovirus del Sida, el cual ha puesto en peligro a la humanidad entera, sin distingos de costumbres amatorias y/o sexuales. Y eso era y sigue siendo una novedad en el teatro venezolano, para no citar al de otros países, el que sus dramaturgos escriban sobre el temible VIH.
Purroy, Palencia, Gavlovski y Chocrón, además de Amado Naspe, son los pioneros de una dramaturgia criolla sobre problemas tan inherentes a la vida y la libertad humanas, como los provocados por el Sida, los cuales pueden afectar a todos los seres humanos, sin que incluso haya mediado cualquier tipo de relación sexual
Sida en siglo XXI
Hemos visto y degustado unas 20 películas y montajes teatrales sobre el Sida desde mediados de los años ochenta. En Caracas o en Nueva York asistimos a esos estrujantes rituales realizados por amigos y familiares para no olvidar jamás a sus muertos. Todos, sin excepción, eran espectáculos de la muerte, de llanto y dolor para expurgar penas o culpas. Más nada.
Con la pieza Escrito y sellado (1993), que dirigió Ugo Ulive y protagonizaron Fausto Verdial y Luigi Sciamanna, el venezolano Isaac Chocrón (1930) dejó atrás a sus predecesores en el teatro del Sida. Su texto sí levanta el espíritu y arrincona sentimentalismos y lloriqueos. No es un panfleto sobre el VIH ni tampoco muestra aspectos de la enfermedad. Exhibe y hace énfasis en cómo se puede manejar tal flagelo de manera positiva. Contribuye a disminuir el tabú hacia el Síndrome y enfrenta a la pandemia como una enfermedad más, como fue el cáncer en su momento. Recomienda asumir actitudes honestas y sinceras, para que los seropositivos, o portadores sanos del VIH, y los que han vivido alrededor de familiares o amigos infectados, puedan manejar mejor su situación. Busca reflejar como la muerte de un ser humano no significa su desaparición, significa algo más allá; es el alma que queda, su ánima en la memoria de los seres queridos. “No hay que morir a causa de ella, si no vivir con ella”, ha escrito Chocrón al tiempo que reconoció que Escrito y sellado es quizás una de sus piezas más autobiográficas, “ya que ahí el personajes Luis es Luis Salmerón que fue mi gran amigo, y es un homenaje que yo le hago al escribir esa pieza, y el personaje Saúl soy yo”.
Ahora, el criollo Julio Bouley (1967) ha retomado el desafío de Chocrón y para eso escribió, conjuntamente con José Luis Pérez, el valioso monólogo Vamos a imaginar que nos estamos tomando un café 30 años después/Testimonio teatral en siete tiempos. Lo convirtió en desopilante espectáculo de 80 minutos, acompañado del profesional pianista Fernando Roa, el cual transcurre en un escenario despojado y donde utiliza un micrófono para cantar diez temas románticos, en inglés, francés y alemán, las que intercala con su discurso intimista. Es la saga del peluquero Jose enamorado del joven Darwin y todo su descenso a los siete infiernos de la promiscuidad y la prostitución, donde al final aparecen las inevitables enfermedades por transmisión sexual, como el VPH y el Sida. Ahí, el dantesco homosexual seropositivo da su mensaje sobre como sobreponerse a la difícil situación y reitera su deseo de luchar para no recontaminarse ni infectar a otros, mientras ingiere sus medicinas, cambia sus rutinas existenciales y anhela vivir diez o 20 o 30 años más. Auténtico mensaje de esperanza y de sobrevivencia en función de la resistencia física y mental del portador de VIH. ¡Nada de abrazar la muerte antes de tiempo!
El preciso montaje convierte al escenario en una intima discoteca nudista, mientras Jose interactúa, con el público y el pianista, lanza su estremecedora experiencia y lo alterna o matiza con las canciones que glosan las siete situaciones de su trágico romance o telenovela existencial.
La extenuante tarea performántica de Bouley se hace más impactante por la desnudez de su Jose durante más de 60 minutos, quien así se confiesa sin cortapisas ante el absorto auditorio. ¡Es un trabajo artístico para la historia!
Ahora Bouley, que en buen momento ha reaparecido en la escena venezolana, deberá proseguir con una larga temporada de su Vamos a imaginar que nos estamos tomando un café 30 años después/Testimonio teatral en siete tiempos, mientras adelanta la preproducción de la que puede ser su versión cinematográfica.

martes, enero 26, 2010

Nueva película de Chalbaud llega en abril

Todo comienza en la adormilada Caraca de un mes del año 1961.La alcoba de la lujosa residencia de una destacada actriz de la televisión, alberga al poderoso político y funcionario gubernamental, Fernando Quintero, quien se recupera de un grave ataque de asma con complicaciones cardiacas. En medio de su prolongada pesadilla, provocada por los medicamentos, recuerda sus orígenes populares, sus luchas contra la dictadura perezjimenista, los conflictos con su humilde esposa, a quien abandona, y el trágico desenlace de su hijo, el universitario Efraín Quintero, muerto por la policía del régimen de Rómulo Betancourt en confuso incidente.
Así comienza la película Días de poder, la número 23 del consagrado cineasta venezolano Román Chalbaud, quien ya adelanta el proceso de montaje, con sus técnicos y el músico Francisco Cabrujas, porque espera concluirlo para el mes de marzo, o antes, para que la productora, la Fundación Villa del Cien, pueda decidir su estreno a partir del venidero abril.
El rodaje de Días de poder consumió nueve semanas y cerró con la grabación de un concierto en una sala teatral de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), después que en la UCV le negaran el permiso para instalar ahí el último set.
¿Por qué el director de Zamora, tierra y hombres libres no pudo concluir su largometraje en “La casa que vence las sombras”? No hay una respuesta creíble por ahora. Lo único cierto es que la versión teatral de Días de poder, texto que Chalbaud escribiera con José Ignacio Cabrujas, durante la compleja década de los años sesenta, sí se mostró, durante pocos días del año 1966, en la legendaria sala de conciertos de la UCV, cuando habían otros funcionarios más progresistas. No pudieron llevarlo inicialmente a la pantalla grande porque no había apoyo económico.
Cabrujas y Chalbaud escribieron sobre lo que estaba ocurriendo en esos momentos, porque Días de poder es la historia de un político venezolano que llega al poder y su hijo en la universidad se convierte en una cabeza caliente de la oposición, y ese enfrentamiento da pie al guión de la película que ahora si verán los venezolanos.
Para Chalbaud, hacer este tipo de películas que ahondan en hechos socio-políticos de Venezuela, es de suma importancia para que el país se entere de unas cuantas cosas, como, por ejemplo, que AD (Acción Democrática) era un partido popular de izquierda, lo que mucha gente y sobre todo la juventud, no saben, que cuando tomó el Poder se olvidó de sus luchas reivindicativas y se alió con el imperialismo internacional y con los ricos venezolanos. Por eso Días de Poder está ambientada en los años 60 y narra la historia de un hombre que ha luchado contra la dictadura, pero su partido traiciona los ideales que sostenía. Es metáfora sobre hechos reales que estremecieron a este país.
Chalbaud ha dicho que escribieron el guión con mucho respeto, y cada personaje defiende lo que cree, que además es la manera más civilizada. Él no cree que una persona “que piense diferente a mí sea mi enemigo, lo que pasa es que a veces se convierten realmente en enemigos por sus propias actitudes que no son civilizadas. Pero yo tengo amigos, familiares, que piensan distinto a mí y nos tratamos con mucho cariño, mucho respeto; y creo que a eso le llamamos 'civilización' y a eso deberíamos llegar".
Actores
El elenco está encabezado por jóvenes, pero con experiencia en teatro, como Theylor Plaza (el hijo rebelde), Adriana Gavini, Carlos Daniel Alvarado y actores de trayectoria como Francis Rueda, Julio César Mármol, Antonieta Colón, Gustavo Camacho (el protagonista), Julio César Mármol y Manola García Maldonado entre otros.
Filmografía
Román Chalbaud (Mérida, 10 de octubre de 1931) inició su carrera cinematográfica, a comienzos de los años cincuenta, como asistente de dirección del realizador mexicano Víctor Urruchúa, quien realizó en Venezuela dos filmes: Seis meses de vida y Luz en el páramo. En el 2009 mostró, la trágica epopeya del general del pueblo soberano, pero toda su historia como largometrajista comenzó en 1959 con la versión cinematográfica de su primera pieza teatral. Hasta ahora ha estrenado películas: Zamora, tierra y hombres libres. El Caracazo. Pandemonium, la capital del infierno. Chévere o La victoria de Wellington. Crónicas del asombro. La historia del cine venezolano. El corazón de las tinieblas. Cuchillos de fuego. La oveja negra. Manon. Ratón de ferretería. Cangrejo II. La gata borracha. Cangrejo. Bodas de papel. El rebaño de los ángeles. Carmen, la que contaba 16 años. El pez que fuma. Sagrado y obsceno. La quema de Judas. Cuentos para mayores y Caín adolescente.

sábado, enero 23, 2010

La lección ambientalista de Pirita

No se puede negar jamás la historia del desarrollo teatral en Venezuela, aunque se carezcan de óptimos documentos. Es por eso que cuando escribimos o comentamos sobre eventos artísticos memorables, debemos siempre referirnos al pasado, pero haciendo la aclaratoria que las fuentes historiográficas utilizadas no son precisas en su totalidad, y que hacen falta más y mejores investigaciones sobre cada una de sus áreas. Una tarea nada fácil en un país donde se le niega un espacio sano a la memoria individual y hasta a la colectiva. Menuda tarea espera a los teatreros que egresen de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, quienes tendrán que revisar más en el pasado lejano y en el reciente de sus oficios o especializaciones.
Hecha esta advertencia, debemos afirmar que los chilenos Lily Álvarez Sierra y Gabriel Martínez llegan en 1948 y se quedan con su compañía para exhibir espectáculos infantiles, especialmente su Alicia en el país de las maravillas, en el Teatro Nacional. Viajan a Maracaibo y al Caribe, pero vuelven en 1952 para inaugurar la Televisora Nacional con un teleteatro infantil diario, de lunes a viernes, hasta 1956. En 1958 fundan su escuela y surge la Compañía Juvenil Venezolana, dirigida ahora por sus nietos César Sierra, Natalia y Gabriela Martínez. Ella y él ya hicieron su mutis final, pero enseñaron, suficientemente, que el teatro se aprende en la escena y por eso sus clases pasaron de la teoría a la práctica. Predicaron que el teatro infantil no es suficiente para formar actores, porque exige tener más sólida capacitación, pero sí es adecuado para enseñar al público. Formaron a comediantes como Ibrahim Guerra y Carlos Omobono, entre otros.
Hemos recordado a tal pareja de pioneros porque culmina la primera década del siglo XXI y su semilla continúa dando frutos. El teatro infantil, o para niños, es ejemplo por la capacidad de trabajo de sus artistas, quienes demuestran imaginación para crear y producir a pesar de tantos obstáculos que estorban su desarrollo.
Y como muestra de ese ambicioso teatro infantil, o para niños, recomendamos el espectáculo La lección de Pirita, escrito por Roblan Piñero, el cual bajo la creativa dirección de Rafael Monsalve (Juan Corazón), hace temporada en el Teatro Trasnocho, teniendo un elenco de profesionales como Kelvis Martínez, Estefanía López, Verónica Arellano, Juan Carlos y Juan Ernesto Pabón, Kellyns Herrera, Sergio Pinto, Erick Soto, Erickson Soto y Julián Mujica.
Hay que reconocer que las actuaciones vistas demuestran no solo el talento y la práctica ahí presentes, sino una cierta magia, o sentimiento, de todos ellos por jugar a mostrar lo mejor de si mismos ante un auditorio tan especial, como son los niños, a quienes no se convence fácilmente de lo que se le exhibe, sino hay verdad, sino hay comunicación. Estefania, Kelvis y Verónica logran las mejores performances con sus personajes, sin que esto demerite a los demás. Todo eso se logra también por las recomendaciones del veterano director Monsalve y por la hiperkinética puesta en escena que logra, para lo cual es vital el preciso juego del mecanismo escenográfico y sus elementos, diseñados por Rosa Helena Arcaya.
La lección de Pirita, estrenada en el Teatro Tilingo (1993), subraya ahora el peligro que emana de la basura o los desperdicios que generan los humanos, y para eso plasma la historia de una niña que le encanta o disfruta tener su cuarto desordenado y sucio, y quien además tiene amigos como el cómico ratón Rocco y la divertida cucaracha Cuqui. Estos personajes la llevan al Mundo de la Basura, gobernado por la glamorosa reina Desperdicio. En el recorrido, Pirita conoce a diferentes personajes que trabajan incansablemente para mantener el caos en tan asombroso reino. En esa marcha, eso personajes interpretan diferentes momentos musicales para acompañar así los encuentros de Pirita con el fantástico Chatarra, que alimenta a las plantas carnívoras y cuida del jardín de la reina; éste le hace comprender a Pirita que llegó a esa comarca con una misión: eliminar a la temible Desperdicio. Ella, con la ayuda de los demás habitantes de tan extraño país se enfrentan a la poderosa soberana, dándole así un cambio favorable a su ambiente, transformándolo en un lugar más bello y reforzando la experiencia con una moraleja: la importancia de cuidar al planeta Tierra y prevenir la contaminación ambiental, reforzar el aseo personal y luchar para vivir en un mundo mejor, lleno de armonía y paz. ¡Maravillosa y oportuna lección para estos tiempos!
El espectáculo atrapa al público infantil y al adulto, por el humanismo de su cuento, su preciso despliegue teatral y la música que crearon Nacho NET y Luis La Rosa. Es un depurado montaje de KJCP Producciones. ¡La historia continúa!