viernes, junio 17, 2016

Perla se ganó un premio por su "Callejera"

El autor Luis Vicente González encarnando a su Perla
La estrujante historia de Perla, un preadolescente travestido de un pueblo venezolano, quien es asesinado en su escuela, fue convertida en Callejera , excelente pieza y además actuada magistralmente por su autor Luis Vicente González, méritos que le permitieron ganar el Premio Municipal de Teatro César Rengifo 2016.
El argumento de  Callejera, auténtico y desopilante texto, está basado en un hecho real, ocurrido en Estados Unidos de América, cuando un joven es asesinado por un compañero de clases en plena fiesta de San Valentín, delante de todos. El muerto solía travestirse ocasionalmente para ir al liceo y lo hacía con vestidos que una profesora le regalaba. Este chico se enamora de su asesino, a quién le pide que sea su acompañante en el baile de los enamorados que se celebrará en el claustro, petición que le hace públicamente días antes de la fiesta.
El autor-actor se apropió de tal suceso para su  Callejera  y en el proceso de creación o poetización fue incorporándole anécdotas y personajes que pertenecen al mundo de su niñez, en el pueblo donde nació y creció, friccionándolos para construir la vida familiar y callejera de Perla, al igual que su interioridad.  “En el proceso de escritura fui incorporando sucesos y personajes que pertenenecen al mundo de mi niñez, en el pueblo donde nací y crecí, ficcionándolos para construir la vida familiar y callejera de Perla al igual que su interioridad”. 
La Perla teatral es un delgado jugador que corretea, salta, se tira al piso, durante 70 minutos, dentro del desnudo espacio escénico y con mínimos elementos de utilería va mostrado todas sus etapas. Todo es tan rápido y tan violento que no hay tiempo para seleccionar y regodearse con las estéticas imágenes que compone sino para verlo en su performance destinada a gritarle al mundo que la homofobia en el hogar y en el liceo lo llevaron al final: un disparo por la espalda, cuando aún no había cumplido 15 años.
-¿Por qué un montaje eminentemente físico?
-En primer lugar debo decir que el montaje no es eminentemente físico.  Es teatro y se hace desde la presencia física de los actores en escena. De lo contrario no sería teatro. Ciertamente la propuesta escénica permitió la incorporación, en algunos momentos, de materiales corporales como un lenguaje más desde donde se cuenta la historia. Creo con mucha firmeza que en nuestro país no se entiende y se desconoce las implicaciones técnicas y estetéticas de eso que se ha dado en llamar "teatro físico". Por ello cualquier montaje donde el actor use su cuerpo fuera de las convenciones del teatro "de texto", entonces pasa a ser mal llamado “teatro físico”. Pero resulta que el teatro ni es de texto ni es físico, el teatro es una manifestación artística viva, el texto como todos los elementos que participen de la puesta en escena, son recursos para la elaboración de los lenguajes escénicos. De manera que se puede pasar con total fluidez del habla a la gestualidad como quien usa variados colores para construir una pintura. Por otro lado, el texto de “Callejera” está constituido por 29 cuadros escritos. De manera que al leerlo fácilmente se le pudiera inscribir dentro del llamado teatro de texto, pero como se ha mostrado, en la creación escenica hemos usado una variedad de lenguajes para la elaboración del discurso.
-¿Qué busca? 
-Buscamos hacer un teatro propio, es decir una forma de hacer teatro surgida de las posibilidades y necesidades expresivas  reales de los creadores. Entonces, como yo llevo algún tiempo ya en una investigación personal sobre las calidades físicas y el contacto para la construcción de la acción escénica, he derivado en un acabado actoral como el que has visto en  Callejera .  En éste punto debo resaltar el mérito de Carlos Díaz, quien como director ha tenido la inteligencia de trabajar desde mí y conmigo más que con prefabricadas ideas de director. Esto ha dado como resultado una propuesta en la que yo como actor no tengo que lidiar con la búsqueda para alcanzar las ideas del director, porque el director a construido sus ideas en "diálogo" activo y vivo con el actor. De allí que estar en escena me sea tan placentero en éste montaje.
La otra pobreza
A Luis Vicente González no le preocupa la homofobia en particular. “Me preocupa la intolerancia en general. La no aceptación de lo diferente en cualquier ámbito.   En la política, en las artes, en fin, en la vida. Callejera    intenta invitar a la reflexión sobre esto. El rechazo al homosexual es en este caso un pre-texto para hablar de lo pobres que somos culturalmente y que es nuestra pobreza la que nos hace ser intolerantes hasta extremos nefastos que nuestro país conoce bastante. A través del teatro no pretendo detener la homofobia. Lo que sí busco con él es brindar espacios y tiempos para sensibilizar, elevar el espíritu y jorungar los corazones del espectador para que sea una mejor persona y, de pronto, sea menos homófobo”.


Boleros y algo más en un Caracazo

Grecia Augusta Rodríguez
¿Qué conexiones pueden existir entre causas y consecuencias del Bogotazo (09.04.48) y el Caracazo (27.02.89)? Tal interrogante lo propone, como colofón, Basilio Estévez, personaje del audaz y nada banal espectáculo musicoteatral La vida en un bolero, ante los espectadores; quienes, después de 75 minutos, han disfrutado de una función, donde la nostalgia por amores idos y esperanzas ante los que vendrán, materializa una atmósfera de reflexión, ya que la representación transcurre durante un matinée en la tarde de aquel Caracazo. Teatro dentro del teatro,que se exhibe en sala experimental del Celarg.
Hay, por supuesto, respuestas y algunas indiferencias ante la nada grata requisitoria de Basilio, ya que cuando la memoria está teñida de violencia y muertes, ella, la loca de la casa, se nubla, pero nunca borra, porque solo la muerte puede desaparecer lo que ha sido grabado en las neuronas. Pero lo que el público no podrá negar es que sí ha presenciado un estrujante montaje, del más puro hiperrealismo, al estilo del histórico montaje A 2,50 la cubalibre, de Ibrahim Guerra. Ahí, cuatro cantantes y un intérprete han ensayado sus canciones (la mayoría son boleros) y coreografías, al tiempo que han drenado sus historias íntimas e incluso hasta se revela una paternidad nacida de los amores furtivos de Basilio, gerente de aquel establecimiento, “Boleros y algo más”.
La vida en un bolero sorprende por la sólida dirección de Luis Miguel Sánchez y además es uno de los mejores textos del cubano Luis Carlos Boffill, quien ha aportado trabajos positivos al proceso del teatro criollo y no evade jamás sus compromisos como teatrero.
Hay que señalar la presencia de un valioso y trabajador equipo de cantantes y actrices como son Grecia Augusta Rodríguez, Mónica Reyes, Nubia González , Renier Lezama y Victoria Sánchez. Hacen posible además ese carrusel sentimental con temas musicales como: Puro teatro, Soy lo prohibido, Amigo de qué, Inolvidable, Por cobardía, Silencio, Como fue, Vida consentida, Bésame mucho, Quien es usted y Qué sabes tú. Metafóricamente hablando, ¡toda una rockola, con 12 patas, por supuesto!

jueves, junio 16, 2016

Un Proyecto Laramie a la venezolana

Diana Volpe encabeza un elenco muy comprometido con el espectáculo.
En Venezuela y Estados Unidos se cometieron decenas de miles de crímenes de odio contra sus habitantes, a quienes se agredió o exterminó bien sea por su edad o sexo, identidad de género o religión, raza o etnia, nivel socioeconómico o nacionalidad, ideología o afiliación política, discapacidad u orientación sexual.
Mientras que en el año 2009 el gobierno estadounidense promulgó la Ley Matthew Shepard para castigar severamente a todos los crímenes de odio, actualmente los habitantes de Venezuela no tenemos estadísticas de esos delitos de odio ni tampoco hay leyes precisas que castiguen a tales criminales, aunque en el seno de la Carta Magna de 1999 está la semilla contra todas las discriminaciones habidas y por haber.
Y escribimos de los crímenes de odio en estos dos países, porque hace temporada en Caracas (La caja de fósforos) el montaje Proyecto Laramie, de Moisés Kaufman (Caracas, 1963), versión escénica de Orlando Arocha, la cual alude a una ejemplar investigación de campo que adelantó un grupo de teatro neoyorquino en la población de Laramie, Wyoming, donde fue asesinado Matthew Shepard, de 22 años, por ser gay, el 12 de octubre de 1998.
La agrupación Tectonic Theater Project (fundada por Kaufman y su socio Jeffrey Lahoste en Nueva York) escribió y estrenó en Manhattan The Laramie Proyect porque el asesinato de Mathew se había convertido en estupor y vergüenza para Estados Unidos. Ellos entrevistaron a la comunidad para comprender porqué a ese joven lo habían torturado y asesinado. A partir de esas conversaciones pergeñaron la obra, como  símbolo de la lucha contra la intolerancia y la discriminación hacia lesbianas, homosexuales, bisexuales y  transgénicos, la cual hasta ahora sido vista por más 200 millones de personas no solo en Estados Unidos, desde 2000, y dos años después se convirtió en película de HBO. Tiempo después vino la legislación para combatir a los crímenes de odio, pero los mismos no han desaparecido porque el problema es cultural y solo una profunda revolución en los hogares y en la sociedad entera eliminará esa plaga del género humano.
The Laramie Project vertido al castellano y trasformado en Proyecto Laramie se exhibe, hasta el próximo 10 de julio, gracias al Festival de Teatro Contemporáneo Estadounidense, bajo la severa y creativa dirección de Arocha y la cómplice y existencial entrega de 25 actores que materializan y dan sus voces a unos 70 personajes del pueblito de Laramie, que termina siendo metáfora de Estados Unidos o de toda ciudad o nación donde revienten los crímenes de odio.
El espectáculo Proyecto Laramie es, pues, un excelente trabajo de producción, logrado por la pasión que le pusieron todos los artistas ahí involucrados, ejemplar muestra que si hay talento venezolano para crear y lograr un montaje de calidad como pocas veces hemos visto en este siglo XXI, muestra de que se ha trabajado en función de una colectividad que cada vez más exige a sus artistas un faro o una guía para sobrevivir en los tiempos difíciles.
Proyecto Laramie es modelo de cómo investigar y escribir un teatro sacado de la misma vida de un pueblo, muestra del talento de Kaufman y de los venezolanos que ahora lo han mostrado.
Hay, por supuesto una producción muy cuidadosa y una utilización perfecta  de efectos visuales  y videos vitales para crear las atmosferas, especialmente en la etapa del juicio y el show mediático que se armó por la muerte de Matthew y el  juico de su asesinos, además  de un espacio escénico múltiple bien, concebido y bien ejecutado. Es, sin lugar a dudas, una de las mejores producciones de La Caja de Fósforos en sus dos años de labores.
Y del amplio y valiente elenco debemos decir que lo encabeza Diana Volpe y la secundan, correctamente, toda una generación de nuevos y jóvenes intérpretes, auténtico semillero para las temporadas venideras.
El estreno de este espectáculo ha coincidido, lamentablemente, con la masacre de Orlando, donde un disociado mato a 50 e hirió a otra cincuentena de personas que se divertían en una discoteca gay. No hay palabras para rechazar ese múltiple crimen de odio, que nos advierte como el teatro y la vida se nutren no solo de sagas literarias sino también de sangre joven, además.

martes, junio 14, 2016

Festival de Teatro de Caracas se fue a otras diez ciudades

De Caracas salieron varios cómicos hacia la provincia.
La quinta edición del Festival de Teatro de Caracas 2016, organizado por Fundarte, que arrancó el pasado 4 de junio en las subsedes por estados, ha llegado a más de 1700 espectadores regionales en su primera semana de presentaciones. Las actividades en el interior del país que perdurarán hasta el domingo 19 de junio llegarán a un total de 10 ciudades. Aragua, Barinas, Carabobo, Lara, Mérida, Miranda, Portuguesa, Sucre, Yaracuy y Zulia pudieron incorporarse este 2016 a la gran fiesta teatral capitalina. Esta celebración incorpora 12 salas de teatro y un espacio público ubicados en diez ciudades distintas, donde se presentarán 24 agrupaciones de teatro adulto e infantil.
Hasta la fecha el público de Aragua pudo disfrutar de la pieza  Peludas en el Cielo  que albergó a unas 400 personas en el Teatro de La Ópera de Maracay. Por su parte en el teatro Baralt del estado Zulia las obras  El Mago de Oz  y  Ciudades  han tenido gran receptividad, y la cantidad de público que ha asistió a disfrutar de estas obras es de alrededor de 800 personas.
En el estado Sucre más de 500 personas pudieron disfrutar de las actividades enmarcadas al Festival de teatro de Caracas 2016.Las próximas funciones de las subsedes organizadas por el Centro Nacional de Teatro en conjunto con los gabinetes regionales del Ministerio del Poder Popular para la Cultura y la articulación entre gobernacionales y alcadías, serán:

SUBSEDE LARA- Teatro Juárez de Barquisimeto.
Martes 14 de junio. 4:00 pm. Agrupación local Contra Peso. Obra  Pobre de la agrupación. Martes 14 de junio. 6:00 pm.  Agrupación carabobeña Lunáticos. Obra  Esclavos Modernos.

SUBSEDE SUCRE. Ateneo de Carúpano
Martes 14 de junio. 2:00 pm. Grupo Tempestad. Obra Aventurarte.

SUBSEDE ZULIA. Teatro Baralt.
- Martes 14 de junio. 6:30 pm. Agrupación zuliana Fundrama; Obra San Giné de Roma
- Miércoles 15 de junio. 6:30 pm. Agrupación Centro de Producciones de Actividades Alternas del Dtto. Capital. Obra Purgatorio con Aroma de Café
-Domingo 19 de junio. 11am. Agrupación zuliana Chimpete Champata. Obra Los amores de micomicon  y Adhelana.

SUBSEDE BARINAS- Teatro Orlando Araujo.-Miércoles 15. 5:00 pm: la agrupación caraqueña  Anarco Teatro. Obra  Hamlet Involution. Jueves 16. 5:00 pm: la agrupación local Teatro Estable Orlando Araujo. Obra  Zamora FC.
SUBSEDE MÉRIDA- Plaza Las Heroínas
-Miércoles 15 de junio. 4:00 pm.  Grupo local Soma Teatro.  Obra Ciudad Melón.
-Jueves 16 de junio. 4:00 pm.  Agrupación caraqueña El Galpón de San Fidel. Obra  El Mercader de Venecia.
SUBSEDE PORTUGUESA. 
Complejo Teatral Hernan Lejter: Sala Federico Collado.
Miércoles 15 de junio.  7:00 pm Compañía Regional de Teatro de Portuguesa. Obra Compañeros de Viaje.  Complejo Teatral Hernan Lejter. Sala Alberto Ravara:
Viernes 17 de junio. 7:00 pm. Kevin Jorges. Obra La Rompe representando al Dtto. Capital Teatro Tempo. Domingo 19 de junio. 6:00 pm.  Agrupación Teatro Tempo. Obra El Gato y los Ratones.
SUBSEDE YARACUY. 
Teatro Jacobo Ramírez-Jueves 16 de junio. 6:00 pm. Agrupación Cuenta Peregrinos del Distrito Capital. Obra El lazarillo de Tormes.
-Viernes 17 de junio. 5:00 pm. Fundación América Ramírez y la  Escuela de Joropo Recio de Aroa. Obra Zamora.
SUBSEDE CARABOBO
 Teatro Arlequín de Valencia.-Viernes 17. 6:00 pm. Agrupación local Teatro Arlequín. Obra: La lección del pupitre
-Sábado 18. 6:00 pm. Agrupación yaracuyana Coordinación. Obra: Emarú el Camino.

SUBSEDE MIRANDA- Teatro Buroz, Sala Carmen Montesinos
-Domingo 19 de junio. 3:00 pm. Agrupación caraqueña Tabla Mágica. Obra Ozono y su capa.   


sábado, junio 11, 2016

Olvidadas vienen desde Nueva York para que las conozcan

Pablo García Gámez viene a la Patria por unos días.
Los éxitos de los venezolanos allende las fronteras son siempre noticia y mucho más cuando ocurren se materializan sobre los difíciles escenarios de Nueva York. Lo decimos porque el teatrero Pablo García Gámez, con un cuarto de siglo laborando en Manhattan, sigue viviendo, que es lo más importante, y además cosecha premios gracias a su dramatúrgia.
Ocurrió, el pasado mes de mayo, cuando su obra  Olvidadas  obtuvo premios en Dramaturgia, Dirección, Producción y Actriz para Rosie Berrido, alzándose con cuatro de los cinco galardones entregados del Festival LGBTQ Hispano de Teatro FUERZA Fest, organizado por la Federación Hispana de Nueva York. Es la historia de Estela y Luna, pareja que vive aislada del mundo. Estela no puede recordar quién es o dónde está y Luna debe cuidar de ella. A través de dibujos, colores y poemas, Estela va construyendo un pasado donde ellas fueron marginalizadas por sus ideales y preferencias, un pasado del cual Luna trata desesperadamente de protegerla.  Olvidadas   es una historia sobre el amor y los recuerdos: aquellos que luchamos para conservar y aquellos que deseamos olvidar, puntualiza García Gámez,
¿Cuál es su origen y cómo se hizo espectáculo?
Fueron semanas intensas: por un lado Olvidadas y por el otro Yo no soy Lupita, unipersonal que tuvo una recepción extraordinaria y del cual hay que hablar. Las dos estrenaron el mismo día -20 de mayo-, además de las clases, mi tesis, el congreso de LASA; no tuve tiempo para nada, ni para mandar un email a Caracas.  Olvidadas fue escrita en 2009.  La imagen de partida se da al escuchar la lectura de testimonios de una amiga apresada durante la última dictadura argentina.  De allí salieron más imágenes: niños, mujeres tras rejas, reclusos, la vejez.  De allí olvidar o recordar. La memoria como recurso, la historia que incorpora lo que la hegemonía impone dejando por fuera los aportes hechos por las minorías.  Así que son dos personajes, Estela y Luna; viven en un espacio que no saben cuál es, que no reconocen, ellas son, o ¿fueron?, maestras, desafían la normativa, siguen la pedagogía del oprimido, de Freyre, y pueden envejecer o enjovenecer según las recuerden.
 Mario Colón, de Hispanic Federation institución organizadora de FUERZA Fest LGBTQ Latino Festival, me invitó directamente.  Decliné la invitación porque ya estaba en la producción de Yo no soy Lupita.  Mario invitó entonces a Diego Chiri, director peruano, quien a su vez me llamó y le mandé el texto; la producción la asumió Corezon, la productora de Pablo Andrade, que presentó Lo que Kurt Cobain se llevó en el Festival de Teatro del Comisionado Dominicano. Diego en la dirección hizo un trabajo impresionante.  Trabajó con poquísimos elementos escenográficos y de utilería.  Se abocó a resaltar el trabajo actoral.  Valoró gestos, movimientos, pausas.  Esa propuesta creó una energía en escénica fuerte, fortísima, teatro con pinceladas de performance, barroco sin elementos que llena el espacio.  La entrega de las actrices fue absoluta: Rosie Berrido y Noelle Mauri tienen talento -extraordinario, por cierto- para un trabajo tan exigente como éste. Está pautado seguir presentándola; tengo que reunirme con Diego y Pablo una vez que cumplan su compromiso en el Comisionado. Por lo pronto, -aquí tienes un tubazo- aprovechando que voy a Caracas, a mediados de julio se realizará una lectura dramática de Olvidadas en la Galería de Arte Nacional.  El director es de lujo: Elio Palencia, quien ahorita está poniéndose en contacto con las actrices.
¿Cuántos años en USA y cómo ha sido su trabajo teatral?
En USA voy hacia mis primeros 25 años.  Mi trabajo como dramaturgo ha sido bien recibido, llevo ya ocho premios: tres HOLA, dos ACE, dos Proyecto Asunción, éste de FUERZAFest… y espero seguir cosechando... amén.
 ¿No teme encajonarse en temáticas sexuales?
¿Encajonarme en temáticas de sexualidad?  Jejeje… me causa gracia porque es como preguntarle a un autor heterosexual si teme estancarse en la heterosexualidad.  En serio, la mayoría de mis personajes, como Camelia Margarita de Noche tan linda o Luna y Estela forman parte de una marginalidad.  Son así porque escribo desde mi visión de mundo y no necesariamente desde un punto de vista heteronormativo.  Desde el margen puedo leer, reflejar, reflexionar sobre mi contexto, un contexto que además es diaspórico, un acullá mezcla de aquí y de allá.  Esos personajes con su sexualidad han logrado crear diálogos con gente que no necesariamente comparten su marginalidad y que encuentran otras aristas de la realidad. Hay que visibilizar personajes LGBTQ. Buscar, inventar, recrear una memoria.  Por ejemplo, en Noche tan linda es un muchacho caraqueño travesti enfrentado al 27 de febrero de 1989.  No conozco, no sé de un registro que se refiera a una actitud, un caso, una historia de un gay en esa fecha.  Estela y Luna hablan del paso del tiempo entre parejas del mismo sexo: ¡envejecemos como los heterosexuales! Como ellos, discutimos, se nos olvidan las cosas, tenemos miedo a quedar indefensos, podemos pasar muchos años juntos en pareja; tenemos actitudes políticas, de clase, de raza. Eso sí: también están los personajes straights como Coromoto Chiquinquirá Gouveia, la heroína de Yo no soy Lupita que, en una estética bien camp plantea cómo nos transformamos en imágenes en esta sociedad del espectáculo.


viernes, junio 10, 2016

El animador vino desde Guanare

Hay un faro artístico desde Guanare y cuidado que puede seguir creciendo.
Prosiguen los teatreros sensatos escenificando los mejores textos de Rodolfo Santana (1944-2013) para enseñarles a sus públicos cómo es su dramaturgia y su pensamiento comprometido con los procesos de cambio. Gracias al V Festival de Teatro de Caracas hemos podido ver y aplaudir la reposición de El animador, estrenado en el III Festival Internacional de Teatro de Caracas de 1978. Ahora ha sido mostrado bajo la autoría escénica de Carlos Arroyo, ambiciosa producción de la Compañía Regional de Portuguesa, una agrupación que es faro del teatro regional, desde 1991, y si así prosigue será del teatro nacional también.
Ahí, un secuestro introduce a una saga que culmina en tragicomedia, donde se cuestiona severamente la industria televisiva a partir de las más disparatadas reacciones de Carlos (Wilfredo Peraza), un televidente que rapta a Marcelo Ginero (Aníbal Grunn), presidente de un medio de comunicación para reclamarle la forma en que ha sido afectada su vida por las telenovelas y los comerciales, desde su niñez hasta la última relación amorosa, porque cree que es el responsable de la programación. Estos personajes están envueltos en una peligrosa relación, donde ambos realizan, a través de situaciones tragicómicas, una serie de eventos que llevarán al público a la reflexión.  
De esta trama se vale Santana, para denunciar el daño que han ocasionado la mayoría de las producciones de televisión, seriales, telenovelas, comerciales, concursos, etcétera, en la sociedad. Se trata de un texto crítico que propone una reflexión sobre el rol de los medios de comunicación como actores sociales, especialmente de la televisión.
El montaje que logran Arroyo, Grunn y Peraza es de alta comedia. Los actores están exigidos hasta lo máximo para recrear jocosas situaciones y además derrumbar didácticamente la estética de los sistemas de producción de las telenovelas, especialmente, y de los concursos para burlarse de los participantes y elevar el rating. Un gran show, con cinco pantallas de televisión, música y bandas sonoras especiales.
Y este espectáculo de El animador le permitió al primer actor Aníbal Grunn retornar al escenario de la sala Rajatabla, donde terminó de capacitarse. La última vez que actuó ahí fue en La Celestina de Fernando de Rojas, un fantástico montaje que hizo Carlos Giménez, junto a Alexander Milic, Francisco Alfaro, Pepe Tejera, Mariú Favaro, Javier Zapata y Jorge Luis Morales, hace 30 años. Recordar es vivir y mientras así sea estará activo.



Dos actores afrovenezolanos ganaron Premios Municipales de Teatro 2016

 Los primeros actores, afrovenezolanos, María Alejandra Telliz y Ángel Pájaro ganaron los Premios Municipales de Teatro Cèsar Rengifo 2016 por sus trabajos destacados en los espectáculos El largo viaje hacia el Edén, de José Gabriel Núñez, y La crema y nata, de Elvis Chaveinte.
También fueron adjudicados los otros premios municipales en los renglones de:
Mejor Producción: Yo, Federico, del TNJ Caracas que dirige Héctor Becerra.
Mejor Dirección: Juan José Martín por  Contra la democracia.
Mejor Obra infantil: Maria Moñitos de Miguel Tremont.
Mejor Obra de Teatro Académico: Éxodo de la Fundación Circo Nacional de Venezuela.
Mejor Texto: Callejera  de Luis Vicente Gonzalez.
Mejor Actriz de Reparto: Valentina Cabrera por Cuentos nocturnos.
Mejor Actor de Reparto: Oswaldo Maccio por Piel mercurio.
Mejor escenografía: Ricardo Morales por Las noches celestiales de la señora  Rasch .
Mejor Vestuario: Josmary Gonzàlez por La ópera de tres centavos.
Mejor Iluminación: Geronimo Reyes por El feo.
Mejor musicalización:  Fernando Garantón por Contra la democracia.
Mejor Música Original: Pibo Marquez por Maafa.
 El jurado aprobó una distinción honorífica para Norma Monasterios y otra para recién fallecido Rafael Serquera, valioso escenógrafo.
Estos galardones fueron decididos por el jurado que integraron Ingrid Evelyn Ross Aguirre, Trino León Rojas, Adolfo Jose Nitoli Arguello, Teófilo Umiles Escalante Arellano y E.A. Moreno-Uribe.
Vale la pena destacar que estos premios, que serán entregados en ceremonia organizada por el Concejo del Municipio Libertador de Caracas, tienen además una apreciable compensación económica,


jueves, junio 09, 2016

"Peludas" en Piacóa

El feliz elenco y su director Carlos Arroyo.
Los habitantes de Piacóa, comunidad del Delta Amacuro, son acechados por miles de mariposas palometas peludas que generan la siniestra amenaza de múltiples enfermedades de carácter eruptivo. Ante esta plaga que además anula el día y altera sus actividades públicas, se refugian en sus casas y esperan no tener mayores males.
Este fenómeno natural le permitió a Gustavo Ott, quien estuvo en el Delta en el 2011 y de allí tomó tan singular contexto para su metáfora, pergeñar Peludas en el cielo. Asombrosa obra para disertarles a los venezolanos sobre la sociedad que nos caracteriza, la cual fue presentada en el V Festival de Teatro de Caracas, gracias además a las excelentes actuaciones de Vanessa Vásquez, Luis Domingo González, Francis Rueda y Aura Rivas, bajo la creativa dirección de Carlos Arroyo.
Ganadora del Premio Apacuana de Dramaturgia Nacional 2015, Peludas en el cielo le consumió varios años a Ott, quien la pensó como comedia de tesis, porque dentro del lenguaje, entre el humor y la situación cómica, está la idea del continente recobrado pero sin garantías; una Latinoamérica como antídoto y escudo, pero también como amenaza, desengaño y derrota. Peludas en el cielo le funciona como monstruo y le gusta pensar que esa bestia no está fuera de los personajes, sino en lo más íntimo de sus deseos.
Peludas en el cielo plasma el universo de cuatro criollos que moran en Piacóa, pero cuyos anhelos y carencias pueden extrapolarse a cualquier realidad local o universal. La casa de las Pachecos es el epicentro de esta saga y allí están: la recia Yesenia, afectada por un dolor en la pierna derecha, consecuencia de un accidente que le ocasionó una peluda, y su hija Mariana; están encerradas, porque las mariposas están por llegar. Intemporalmente se presentan el resto de los personajes: Luis Domingo González, director de cultura   de la Alcaldía, médico, director de teatro, carpintero y astrólogo, entre otros muchos oficios; y Rita, maestra graduada, doctora y de dudoso origen europeo.
La intempestiva noticia de que Rita puede haberse ganado la lotería, desata el conflicto de la obra, al generar la ambición y proyectar los más íntimos sueños y caprichos de cada uno de los personajes, así como sus verdaderos caracteres. Rita, inconforme con su realidad, menosprecia su comunidad y manifiesta su deseo fantasioso de irse a una Europa imaginada, donde todo es perfecto y bello. Mariana desea viajar a cualquier lugar del mundo, para conocer y también evadirse. Yesenia siente que no puede alejarse de sus paisajes, pero se imagina con un yate, con piernas submarinas y cosas que hablen en inglés. Y Luis Domingo,  atrapado en medio de estas  mujeres, quien sueña  montar una transnacional de poesía, traficarla, venderla e invadir el mundo con el sueño utópico de que la poesía puede salvar al mundo.

El espectáculo -producido por la Compañía Nacional de Teatro- concebido y obtenido como un sainete contemporáneo, no supera los 75 minutos, es un divertimento que radiografía a este cuarteto de característicos venezolanos, semiperdidos en la rural Piacóa, pero cuyos anhelos y frustraciones se debaten entre la civilización y la barbarie, como ya lo plasmó Rómulo Gallegos en Doña Bárbara.  

domingo, junio 05, 2016

Aquel 27 de febrero de 1989 con boleros

La vida en un bolero es un espectáculo que bajo la dirección de Luis Miguel Sánchez se presenta del 10 al 28 de junio en el Celarg. Revela su autor, actor y productor general, Luis Carlos Boffill, que el montaje transcurre en la tasca “Brindis y boleros”, en un sótano del centro de Caracas. “Como la economía está golpeando los bolsillos del venezolano, realizan un ensayo general de la nueva producción que monta Basilio Estévez. El ambiente está tenso. Los artistas dejan aflorar sus conflictos individuales más que sus interpretaciones. Hay un caos general. Es 27 de febrero de 1989. Día del Caracazo”. Y ahí están los actores Luis Carlos Boffill, Grecia Augusta Rodríguez, Mónica Reyes, Jesús Javier Hernández, Sarah Scuzzarello, Nubia González, Victoria Sánchez y Rennier Lezama. Están vestidos y maquillados por Joseph Alcalá y se mueven en una escenografía creada por Ingrid Hernández, Las funciones son viernes y sábados 7 pm, domingos a las 6 pm.
¿Cuantas obras hasta ahora?
–No llevo una cuenta exacta. Debería preocuparme por contarlas uno de estos días. Pero renombrándolas en mi mente “creo” que pasan de 30 terminadas. Hay otras comenzadas que no he terminado. Todas escritas en Venezuela, que fue donde me sentí con la prudencia y madurez para asumir el reto. Además, este país me ha sido de gran inspiración.
¿Cuántas representadas?
–Voy por 21 títulos presentados desde el 2007 a la fecha. Incluyendo las que he proyectado con mis estudiantes. He tenido la fortuna de estar en cartelera con hasta tres obras de mi autoría.
¿Qué trata esta y qué ambiciona con ella?
–Es mi primera obra hiperrealista. Su composición dramatúrgica está compuesta para que el actor interactúe con el público como parte de la historia que se narra. No me interesa la política, de hecho, me encrespa. Aunque tampoco vivo exento de ella, pues más allá del artista está el ciudadano como ente de una sociedad. Una frase del filósofo Nietzsche cita: …”No es la historia la que se repite, es el ser humano que siempre es el mismo”… Y toma vigencia en el texto de manera predominante. Pues en un antes, un ahora, o un después, muchas son las personas que aun cuando admiten que su país atraviesa un caos extraordinario, están pendiente de sus problemas personales, y a éstos les dan prioridad sin entender que podrían tener solución si primero se ataca el mal común y mayor. En mi pieza, un grupo de artistas ensayan una producción de boleros en una tasca del centro capitalino, justo cuando en las calles el país se cae a pedazos (tomando de referencia el histórico Caracazo en 1989 de la Venezuela contemporánea), pero en su mayoría, cada personaje está inmerso en su propio problema restándole importancia a lo que acontece el país “de todos”. Algo muy vigente en la realidad que hoy vivimos y el mismo comportamiento individual que seguramente se asumirá en un futuro por otros muchos. Solo intento demostrar que el ser humano puede sensibilizarse ante la barbarie y en algún momento dejar de pensar de manera individual para unirse por un bien común.
¿Por qué insiste con la música y las canciones?
–Soy un ferviente amante de la literatura, el cine, el teatro, y por supuesto la música. Amo escribir, sean dramas o comedias, o infantiles. Pero ciertamente me formé en el Teatro Musical de La Habana. Y a pesar de interpretar muchos títulos tan clásicos y bellos de éste género, tuve un problema siempre con seguir haciendo “refritos” de Hollywood o Broadway. ¿Es que acaso los latinos no contamos con suficiente material e historia de un impresionante legado de músicos, autores, ritmos e intérpretes como para no hacer musicales que realcen nuestras raíces?
¿Cuál es su balance teatral?
–No me voy a referir solo a la región. Creo que le debo mucho a Venezuela y jamás tendré cómo saldar la deuda de darme cobijo, de traer libertad a mis alas y hacerme de un nombre que con muchísimo sacrificio, estudios que nunca terminan y muy poco de descanso, me he ganado como dramaturgo, actor, director, cantante, compositor y docente. Me siento realizado como hombre y como profesional en mis 51 abriles. Me siento bien, ¡muy bien! Pero aún inconforme, y eso, no creo que cambie.
¿Cuándo se marcha usted para Cuba o Miami?
–La mitad de mi vida la viví en mi Cuba natal, ese siempre será mi terruño extrañado y amado. Pero la otra mitad la he vivido en Venezuela. Mi personaje en  La vida en un bolero , Basilio Estévez dice en uno de sus parlamentos: “Claro que me duele vivir lejos de mi tierra, pero Venezuela es grande, y aprendí a amar su grandeza”. No creo que me vaya nunca de aquí. Ya una vez lo hice, cuando salí de mi tierra. La sufrí mucho, y muchos sufrieron mi partida. Varios amigos, familiares o colegas me dicen que llegando a Estados Unidos de América tengo mis papeles por mi condición de cubano. Hasta envidian eso, hablando en buena lid. Pero particularmente no soy muy fanático del sueño americano, no creo mucho en él. No critico a quien lo haga. Pero he estado en Houston, Miami, New York y Los Ángeles. Jamás encuentras el candor y lo cálido del latino, ni siquiera en el propio latino que siente tu llegada como una sombra o amenaza. Y cito el pensamiento de mi apóstol José Martí: “Viví en el monstruo y conozco sus entrañas”… Además, no es lo mismo salir de Cuba con 27 años y 70 kilos, que emigrar a estas alturas con 51 años y 120 kilos.


sábado, junio 04, 2016

Entre Laramie y Caracas hay teatro para todos los gustos

Moisés Kaufman,caraqueño de 53 años, ante sus coterráneos.
Muy ambiciosa luce la temporada escénica caraqueña al evaluarse los programas del V Festival de Teatro y el Segundo Festival de Teatro Contemporáneo de USA. El primero lo ejecutará Ifigenia Arellán para Fundarte y el segundo descansa en los hombros de Orlando Arocha y Diana Volpe, quienes comandan el fenómeno teatral privado: La caja de fósforos.
La cartelera del festival caraqueño, del 3 al 13 de junio, es un reto para los teatromaníacos. Tiene no menos de 120 espectáculos para 19 salas en la capital y 12 salas en otras diez ciudades.
Y ya sabemos que el festival gringo, con ocho montajes, se escenificara entre el 10 junio y el 25 de septiembre, lo inaugura Proyecto Laramie (The Laramie Project), de Moisés Kaufman (Caracas, 1963), cuyo estreno presenciamos en el neoyorquino otoño del 2000. La versión criolla será mostrada por Arocha en el backstage de la concha acústica de Bello Monte.
Proyecto Laramie es la saga de Matthew Shepard (22 años), quien fue golpeado y abandonado en las afueras de Laramie, Wyoming. Murió seis días después, el 12 de octubre de 1998. Era gay y su asesinato se convirtió en estupor y vergüenza para Estados Unidos. Su rostro se convirtió en símbolo de lucha contra la intolerancia y la discriminación hacia lesbianas, homosexuales, bisexuales y transgéneros. Un mes más tarde, los miembros del Tectonic Theater Project (compañía fundada por Kaufman y su socio Jeffrey LaHoste, en Nueva York) viajaron a Laramie y entrevistaron a la comunidad para comprender por qué a ese joven lo habían torturado y asesinado. A partir de esas conversaciones escribieron y montaron la obra The Laramie Project, la cual ha sido vista por más 200 millones de personas no solo en Estados Unidos, desde 2000, y dos años después se convirtió en película de HBO.
Kaufman, con 30 años en Manhattan, piensa en sus coterráneos y advierte que todo arte es político y si está bien hecho contiene el mundo en el que fue creado. El arte es un evento político, social y por supuesto humano.
LA CAJA DE FÓSFOROS
Desde el 10 de junio y hasta el 25 de septiembre La Caja de Fósforos  traerá a Caracas la Segunda Edición del Festival de Teatro Contemporáneo Estadounidense, una auténtica Encrucijada Multicultural. Ocho obras, ocho directores y más de cien artistas darán vida a esta fiesta teatral que presentará piezas nunca antes vistas en Venezuela, algunas escritas por nuevos e importantes dramaturgos estadounidenses.
Son ocho piezas de autores contemporáneos estadounidenses que ponen en el tapete temas como la homofobia, el racismo, el clasismo, el trato a las minorías, los conflictos familiares e individuales en una sociedad multicultural  que se encuentra frente a los retos del futuro son las principales temáticas de esta edición. Nunca, pues, una dramaturgia fue tan oportuna.
Seis Premios Pulitzer, entre otros reconocimientos internacionales componen el abanico de propuestas teatrales de este festival cuya pieza inaugural estará a cargo del director Orlando Arocha con el ambicioso Proyecto Laramie de Moisés Kaufman.
Con 22 actores en escena, música en vivo y un circuito cerrado de video, Proyecto Laramie abrirá el festival desde el viernes 10 de junio hasta el domingo 10 de julio. Una obra reflexiva, humana y emotiva, que el público podrá disfrutar los viernes a las 8:00 pm y sábados y domingos a las 7:00 pm.
Bajo el auspicio de la Embajada de Estados Unidos de América en Venezuela y el apoyo de La Alcaldía de Baruta el Festival proseguirá con la siguiente programación:
El otoño siguiente, de Geoffrey Nauffts, dirigida por Fernando Azpúrua (del 17 de junio al  17 de julio); Como aprendí a manejar, de Paula Vogel, bajo la dirección de Luis Villegas “Spinetta” (del 18 de junio al 31 de julio); El cine, de Annie Baker bajo la dirección de Diana Volpe (del 15 de julio al 14 de agosto); Rojo, de John Logan bajo la dirección de Daniel Dannery (del 22 de julio al 21 de agosto)­;  Agua a cucharadas, de Quiara Alegria Hudes dirigida por Eulalia Siso (del 6 de agosto al 18 de septiembre); El malparido, del sombrero de Stephen Adly Guirgis, bajo la dirección de Ricardo Nortier (del 19 de agosto al 18 de septiembre) y Fabulación, de Lynn Nottage,  bajo la dirección de Alexander Malinowski (del 26 de agosto al 25 de septiembre).
“Lo interesante de todas las piezas teatrales del festival es la capacidad de este grupo de dramaturgos de hablarnos desnuda y descarnadamente de su sociedad. Como dramaturgia ellos tienen su modelo, nosotros los venezolanos continuamos en la búsqueda del nuestro, pero lo que nos aporta es esa forma de mirarse de manera libre y crítica, donde la ironía y el humor nos revelan su disfunción, a partir de la cotidianidad, la familia y las relaciones más directas” indica el también director del festival, Orlando Arocha.
Además de las obras teatrales, el festival contará con un espacio para la reflexión y la formación, a través de diversos conversatorios donde el público general podrá compartir con los directores y elencos las experiencias de los procesos creativos.

Para mayor información sobre la programación se pueden consultar las redes sociales Twitter e Instagram: @lacajadfosforos y Facebook: La Caja de Fósforos. Reservación de entradas a través del correo electrónico:lacajadefosforos@gmail.com

jueves, junio 02, 2016

"Asalto al viento" para recordar a Santana en Festival de Teatro de Caracas

A 15 años de su estreno obliga a pensar en lo que somos los venezolanos
Vimos al dramaturgo y director Rodolfo Santana Salas (1944-2012) abrir fastuosamente la temporada 2001 con el estreno de su comedia dramática Asalto al viento en el teatro San Martín de Caracas. Ahí mostró a los actores Pedro Lander (Fermín), David Villegas (Eduardo), Alfonso Rey (Roberto) y Enrique Mujica (Enrique), quienes dieron vida escénica a un grupete de amigos que tuvieron mucha suerte al asaltar un banco en Caracas y llevarse un cuantioso botín hasta su guarida en Macuto; pero cuando hacían planes para el disfrute de esos millones de bolívares, la naturaleza los castigó. El deslave de Vargas (1999) se encargó de quitarles lo robado y dejarlos en la carraplana, para decirlo en criollo; el mar se les llevó el vehículo donde habían guardado el trofeo de su hazaña.
 ¿Qué pasó con esos patéticos personajes? ¿Reincidieron Fermín, Eduardo, Roberto y Enrique? El dramaturgo nunca lo dijo, ni tampoco pergeñó una segunda parte; prosiguió, eso sí, su periplo, escribiendo para el cine, disciplina que le cambió sus modelos rítmicos, el sentido del tiempo, los modelados de los personajes y formas estructurales. Sabemos que tenía listos los guiones (literario y técnico) para rodar Asalto al viento y alistaba a sus actores, porque además la iba a dirigir, para hacer así su primera película.
Y fue en ese viaje hacia su Ítaca, o subiendo la escalera de Jacobo,  cuando la muerte lo sorprendió en Guarenas, mientras devoraba unas empanadas de cazón, a los 68 años. Dejó no menos de 100 piezas teatrales, 13 guiones, un hijo cuarentón y millones de amigos.
Ahora, en ocasión del V Festival de Teatro de Caracas (del 3 al 12 de junio), el grupo Sobretablas decidió hacer, en la sala 2 del Celarg, unas funciones de “calentamiento” con Asalto al viento antes de exhibirse en la muestra, y es por eso que, de maneras impactantes y convincentes, Héctor Castro, José Carrizo, Elmer Pinto y Pedro Cambas, bajo la correcta y solvente dirección de Jennifer Morales, plasmaron a esos venezolanos perdedores. Respetaron el texto y replantearon sensatas reflexiones sobre la ideología maltrecha de sus personajes y el legado de la tragedia de Vargas, con sus pérdidas materiales y los miles de desaparecidos, además del temor que la naturaleza repita. Más que una clase de sentida actuación, hicieron un mini foro, desde el livingroom desde la guarida de sus personajes, sobre la vida venezolana antes y despues del trágico deslave.

El público degustó los profesionales performances de esos criollos que no pudieron triunfar en su acción delincuencial, porque el deslave les negó la felicidad y es ahí cuando el autor, como lo dice en nuestro libro Rodolfo como es Santana, predica que “en Venezuela sería muy bueno que los creadores se dieran un paseo por las veredas del compromiso. Y más en esta etapa, donde una historia feroz nos arrebata el derecho a soñar. Nuestros políticos han aniquilado las posibilidades de un mundo mejor. Los pueblos diseñan sus sueños, el hábitat ideal donde sus ilusiones fructificarán. Pienso que nuestros sueños colectivos han sido cercenados. Se nos han constreñido territorios en nuestras aspiraciones de bienestar y participación y hoy la pesadilla ronda el oxígeno común”.