viernes, junio 02, 2017

Honra y crimen por un amor gay

Oscar Acosta y su pasión por la investigación del pasado teatral.
La vida da sorpresas y especialmente cuando son exhumaciones de archivos y bibliotecas. Lo decimos con satisfacción porque el teatrero Oscar Acosta, quien vive dedicado a investigar la historia del teatro venezolano, nos asaltó, por así decirlo, en la cola de una institución bancaria, con la fotocopia de un asombroso libro criollo del siglo XIX.
 Acosta dijo que, mientras escribía sobre el segundo Coliseo de Caracas, inaugurado en 1819, en plena Guerra de Independencia, halló una buena provisión de obras desconocidas. Algunas ni siquiera se consiguen en Venezuela y reposan en los inventarios digitales de universidades o bibliotecas extranjeras. “En los repositorios de la Comunidad Europea hay millones de libros, periódicos y documentos a la disposición de quien sea paciente.  En esa búsqueda constante, encontré una obra editada en Caracas (1867), titulada Honra y crimen por amor, que podemos estimar como la primera obra literaria en nuestro idioma que incluye la temática homosexual en su contenido y personajes. La homosexualidad no es el tema central de ese drama, pero sí hubo la intención deliberada del autor de incluirla, a sabiendas de la moral imperante que condenaba o, incluso, penalizaba, tal conducta. Tamaña audacia literaria, que presenta este comportamiento como lo absolutamente normal que es, se comprende mejor si sabemos que fue retomada décadas después, en 1934,  por el mexicano Salvador Novo, con su texto El tercer Fausto. No he encontrado hasta ahora, luego de meses de estudio de la literatura española, un texto que incluya el tópico antes de este drama caraqueño, a no ser algunos escritos moralizantes religiosos que lo presentan como un comportamiento delictivo o enfermizo. Ni siquiera estos libros condenatorios son explícitos, solo se refieren a la  sodomía  o  el pecado nefando , como  mencionan claramente  el asunto, aún para satanizarlo, fuera un sacrilegio”.
¿Quién es su autor?
Ah... Buena pregunta. El drama se editó de manera anónima, suscrito por UN VENEZOLANO, así, en mayúsculas. Obviamente, su creador no quiso asumir de manera abierta  su autoría por las consecuencias que pudiera traerle, dado que los personajes y el detalle de la sexualidad proscrita no eran cosas de juegos en esos años, sino que se  rechazaban con gran repulsa por la moral hipócrita que imperaba. Se toleraban, siempre y cuando no se hicieran públicos, pero era impensable incluirlos en la literatura dramática. Me dediqué a perseguir al autor, buscándolo entre los dramaturgos que conocemos del siglo XIX. Luego de semanas y gracias al uso del software especializado podemos afirmar, sin lugar a la menor duda, que la pieza fue escrita por  Heraclio Martín de la Guardia. Así lo determinan las similitudes del léxico, concurrencias gramaticales, coincidencias muy frecuentes de la rima... Incluso hay frases y recursos dramáticos similares con otras obras de Guardia. Más aún, en otro drama publicado 11 años antes que tituló Luisa de Lavalliere, el autor exploró el argumento y algunos personajes, aunque muy convencionalmente y sin atrevimiento alguno. Adentrarse en la estilometría, disciplina humanística muy reciente que estudia las características literarias de un autor y compara sus textos, me resultó fascinante. No sé si se había hecho algo así antes en Venezuela. Trabajé también de un modo artesanal, por decirlo de algún modo, es decir comparando con repetidas lecturas las piezas de este y otros autores, con la anónima, sin emplear la informática.
 ¿Dónde lo consiguió?
El texto fue divulgado hace unos dos años a través de la biblioteca digital de la Universidad de Carolina del Norte, de Estados Unidos. Es de dominio público y cualquiera puede bajarla desde www.archive.org. Honra y crimen por amor  está ambientada en la corte del Rey Luis XIV, la misma donde anduvo Moliere.  Personajes de su trama, como el duque Felipe de Orleans y el de Lorena, pasaron a la historia  por mantener amoríos notoriamente escandalosos, aunque sin resultados peligrosos por su elevada posición; es decir, el argumento parte de hechos y personajes de la realidad y no fue solo invención. Sigo investigando hemerográficamente a ver si fue escenificada o si su publicación tuvo alguna repercusión.                            
¿Cómo van tus investigaciones sobre la historia antigua del teatro venezolano?
Hay tanto por descubrir, corregir y por difundir, que abruma la cantidad de material y datos por  ordenar e ir interpretando. Los centros documentales para la investigación,  como el Archivo Histórico Municipal de Caracas, el Archivo General de la Nación, la Hemeroteca Nacional, entre otros, contienen un caudal enorme de información para recomponer la historial teatral del país.   Los trabajos al respecto tienen como puntos de partida a publicaciones muy desactualizadas, que  orientan en la búsqueda, pero fueron elaboradas sin ser confrontadas documentalmente. Se cita con ligereza lo dicho por Arístides Rojas, Manuel Landaeta Rosales o Carlos Salas sobre el teatro caraqueño;  cuando profundizas en los detalles, caes en cuenta que ellos cometieron errores pues carecían del rigor necesario.  Son muy valiosos sus escritos, pero no se debe confiar ciegamente en ellos.  Mira  este ejemplo: siempre han sostenido, desde los tesistas universitarios hasta los más respetados maestros, que el Coliseo de Caracas, primer edificio teatral venezolano, tenía una capacidad de 1600 a 2000 espectadores. Así lo escribió Humboldt y luego lo repitió la procesión de los que han abordado el caso. Cuando  estudias detenidamente  el plano original del escenario y el expediente que se conserva, notas que la capacidad máxima rondaba los 600 espectadores, casi la tercera parte de lo que siempre se ha afirmado. También conseguí, luego de años de indagar, la lista de obras que se montaron en la temporada inaugural del Coliseo, en 1784, que enumera 19 títulos en 34 funciones. Es el repertorio más completo de escenificaciones que tenemos de la época colonial, en el cual se nota la preponderancia del teatro barroco español y, en especial, de Pedro Calderón de la Barca.                                               
Es muy gratificante aclarar equívocos o vacíos de tal naturaleza; parecen irrelevantes, pero no lo son. El teatro es reflejo o expresión de su tiempo, medida a escala y espejo de la sociedad que lo produce.  Determinar sus detalles nos ayuda a entender cabalmente el pasado para enfrentar el presente. No se trata de una simple curiosidad de anticuario, que también la hay, sino de mirar lo acontecido para situarnos, con la mayor claridad posible, en lo que sucede ahora.
¿Qué problemas se afrontan y como se superan?
La falta de estímulos financieros o editoriales, el poco interés institucional, la subestimación o simple ignorancia de la investigación teatral y su divulgación por parte de los decisores oficiales, son los signos permanentes que enfrenta este tipo de labor. Te lo digo fuera de mis circunstancias particulares, pues en el teatro jamás he dependido de ayudas de ningún tipo. Muchas veces las dificultades se convierten en una excusa para no aportar absolutamente nada, para gente que no aportaría incluso teniendo el mayor apoyo del mundo. Hechos son pasiones y no buenas razones, digo yo, parafraseando a Santa Teresa. Haces lo que haces por gusto y placer de contribuir con los demás, con los tiempos por venir. Eso no obvia la obligación del Estado de darle soporte y ampliar el alcance de tus logros. Otros de los grandes problemas es el poco estudio y difusión de lo hecho fuera de Caracas. Hay que meterse de lleno a ampliar la investigación del teatro celebrado en otras ciudades.
Ojalá en algún momento exista un centro o institución que se dedique a esta tarea pendiente, mas allá de las veleidades de la burocracia o la dedicación académica. Mientras, no nos queda más que cerrar filas en la mutua colaboración con otros afines que se esfuerzan en lo mismo. Permanentemente, intercambio información o textos con investigadores y docentes de dentro y fuera del país; es la mejor manera de sentirse acompañado y superar los escollos. Hoy día, la tecnología resuelve mucho; puedes fotografiar cien o más documentos con el teléfono en un dia, luego lo revisas frente a la comodidad de tu computadora; esa ventaja no existía antes.  Aún así,  la investigación tiene necesidades que nadie sospecha. No me refiero al tiempo que dedicas durante días o semanas y sin contraprestación alguna a los archivos, hemerotecas o internet para encontrar un dato,   sino a tonterías prácticas como sufragar en ocasiones de 400 a 500 fotocopias mensualmente. Esas pequeñas dificultades se convierten en grandes problemas. ¿Cómo se superan? Nada de quejumbres.... Ya sabes: ¡Hechos son pasiones!
Un venezolano
Cuenta Oscar Acosta que  de Heraclio Martín de La Guardia (Caracas,1929/1907), quien aparece reseñado  en todos los compendios de poesía y teatro venezolano que incluyen el siglo XIX, conocemos muy poco. “Nadie menciona que era sobrino segundo del Libertador, como tampoco que sufrió cárcel y exilio por razones políticas ni que tuvo una gran amistad con José Martí. Algunos colegas teatreros a quienes comenté la pieza se han interesado por montarla. Incluso uno de ellos se entusiasmó en llevarla a la ópera. No es fácil porque su contexto es el barroco y  el palacio de Versalles, lo que dificulta simplificar la escenografía y el vestuario, pero ya sabemos que en el arte la imaginación obra milagros, es cuestión de voluntad más que de recursos. Tengo interés en verla publicada por su especial significación; quizá promueva la lectura dramatizada. Veremos. Lo más importante de todo, es que poco a poco, vamos descubriendo facetas insospechadas de nuestra escena que le dan lustre y relevancia. Y ahora, con lo de esta obra, le confieren el valor de la audacia y originalidad, a pesar de la marcada dependencia de los modelos europeos que tanto la limitaron.







jueves, junio 01, 2017

Agricultor extraterrestre

Un moviniento social y cultural importante para desarrollar al teatro venezolano.
Cuando se escriba la historia del teatro venezolano de los últimos 200 años tendrán los investigadores que conocer cómo fueron los esfuerzos y los sacrificios de los teatreros por organizar y regularizar las temporadas de espectáculos, especialmente adecuados para los infantes y los jóvenes, del mal llamado “teatro infantil”. Tendrán que zambullirse en los últimos 50 años del siglo XX y rescatar la saga de los chilenos Gabriel Martínez y Lily Álvarez Sierra, así como conocer de las angustias y los éxitos de Armando Carias (en la UCV) y Rafael Rodriguez Rars (Ateneo de Caracas y Rajatabla), para citar a cuatro importantes autores de numerosos montajes en el siglo pasado, quienes además capacitaron espectadores y formaron varias generación de artistas que llegaron a la centuria XXI para proseguir con ese apostolado, porque eso es el teatro venezolano en general. Nosotros pudimos conocerlos y verlos en sus mejores momentos.
OTRA HISTORIA
El siglo XXI ha sido más próspero o más organizado para el “teatro infantil y juveníl”, especialmente desde el 15 de septiembre de 2013, cuando, contando con el apoyo total de la Presidencia de la República Bolivariana, se puso en marcha el Movimiento Nacional de Teatro para Niños, Niñas y Jóvenes César Rengifo, coordinado por Pedro Lander y Carolina Cestari, con el montaje de Como un cachito de Luna, versión de La luna del Jabillo, de Jaime Barres, donde el mágico personaje de Amanda, acompañada de un gurrufío, un espejo y un trozo de madera, conquista la aventura de sus sueños, asida de poderosos valores, como la hermandad, la valentía, la solidaridad y la importancia del trabajo en equipo y con honestidad permanente en sus compañeros. Un tema para formar personalidad entre sus jóvenes espectadores pero que a su vez acentúa la de los mayores. Siempre, en vísperas de la muerte, se está aprendiendo y hasta disfrutando de la vida, aún en los momentos más dramáticos.
La historia de los últimos cuatro años de ese Movimiento social, cultural y artístico, que  liderizan   Lander y Cestari,  se puede resumir (estadísticamente) en tres mil niños, niñas y jóvenes que por ahora integran el Movimiento  Nacional de Teatro César Rengifo, institución que cuenta con 24 núcleos operativos en los estados Aragua, Carabobo, Lara, Trujillo, Miranda, Nueva Esparta, Yaracuy, Vargas, Zulia y el Distrito Capital donde ofrecen una formación que fomenta valores de paz y solidaridad a los niños y jóvenes. Y el cual antes de culminar el año 2017, según sus proyecciones, estará en 8.183 escuelas distritales y nacionales, cuando se calcula que unos 300 mil niños, niñas y jóvenes habrán ingresado al Movimiento   para recibir así formación práctica y teórica en cuatro artes escénicas: danza, canto, música y teatro.
Teatralmente hablando el Movimiento ha presentado 14 espectaculos a lo largo de cuatro años, siendo Un agricultor de otro mundo el más reciente, que se mostró durante los días 26,27 y 29 de mayo en la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, a casa llena, para decirlo sin mezquindades.
EXTRATERRESTRES
Si Un cachito de Luna  inició la esperanzadora marcha  del Movimiento, ahora llega Un agricultor de otro mundo, una fantástica historia escrita  inicialmente por Freddy Ñáñez  para teatro de muñecos, pero que Lander y su equipo de  productores de campo (con Rainer Suárez y Thais Briceño a la cabeza) transformaron el ambicioso montaje musicoteatral en una saga escénica repleta de magia que, además, propone una crítica constructiva  y hasta una reflexión de como los seres humanos nos hemos hecho codependientes de la tecnología y hemos  olvidado las legendarias tradiciones de la agricultura; aquí en Venezuela “la cultura del petróleo” nos arruinó los campos y ahora tenemos “agricultura de puertos”, otro tema no solo para el teatro. El buen teatro infantil atrapa al adulto, sin descontar a los más jóvenes, lo aprendimos y lo corroboramos hace muchos años y eso nos ocurrió ahora, de nuevo, porque la magia teatral no conoce de falsas fronteras. Las deficiencias naturales de un niño actor o de un cómico adolescente suman al trabajo colectivo y no les resta fuerza, porque ellos se dan cuenta de lo que les está fallando y lo enmiendan casi de inmediato, eso nos lo explicó convincentemente Lily Álvarez Sierra, años ha.
Un agricultor de otro mundo plasma una saga escrita por el actual presidente de la Fundación para la Cultura y las Artes (Fundarte), Freddy Ñáñez, quien relata cómo “una comisión de extraterrestres que, tras ser arropados por el progreso tecnológico en su mundo, vienen al planeta Tierra para aprender el valor ancestral de sembrar la tierra.
Ñáñez debuta como dramaturgo con esta pieza, inicialmente propuesta para el teatro de muñecos, donde un total de 103 jóvenes actúan, bailan y cantan para narrar la historia de los jocosos visitantes, quienes deciden buscar en la Tierra los conocimientos para volver a la siembra.
Tanto el director Lander y el autor Ñáñez trabajaron hasta lograr un texto y una simple y básica acción escénica, que llega placenteramente hasta los 60 minutos, capaz de atrapar la atención y la emoción del público infantil, juvenil y también convence al adulto por la magia escénica que lograron mostrar, ayudados por juegos escenográficos, luminotécnicos, el manejo habilidoso de la tramoya y la excelente magia del “teatro negro” que vino de Praga.
 Todo aquello permite disfrutar de un montaje asombroso que acentúa el valor de la memoria ancestral, de los saberes antiguos, especialmente por la prédica sobre las semillas de las plantas, la cual a su vez es una metáfora sobre la esperanza cotidiana que nos mantiene vivos, aún en los momentos más difíciles de nuestra cotidianidad. Además, el espectáculo tiene una musicalización en vivo, gracias a una banda creada en el seno del movimiento artístico, donde Uziel Acive y Acsa Dugarte llevan el control.
El montaje de esta pieza comenzó en febrero, con la dirección de Lander, quien ha estado acompañado de un equipo multidisciplinario para las coreografías, los coros, la actuación y otros aspectos de la puesta en escena. “El trabajo colectivo es algo a lo que apostamos”, ha dicho.
Un agricultor de otro mundo tendrá una temporada en el Teatro Bolívar, de Caracas, y posteriormente lo llevarán a otras salas de los estados Aragua, Anzoátegui, Yaracuy, Lara y Zulia. El Movimiento “por ser un programa de formación gratuito, para el pueblo, no puede cobrar las funciones y puede acudir todo el mundo a ver la obra. Es completamente gratis”, celebró el director.

        

domingo, mayo 28, 2017

Fresa y chocolate gratis en Chacao

Un clásico del buen teatro
Gracias al “Teatro en Resistencia”, proyecto de difusión cultural para ayudar a solventar los efectos colaterales de la crisis social y política de Venezuela, el cual es adelantado por el Grupo Actoral 80 (que lideriza Héctor Manrique), se están exhibiendo gratuitamente, una vez al mes, algunos de los espectáculos que se presentan en la salas comerciales de Caracas, gracias a la complicidad de sus gerentes, buscando así propiciar la reflexión y drenar la tensión nerviosa de los espectadores, sin distinción de tendencias políticas e ideológicas.
CRUDA REALIDAD SOCIAL
Ahora le tocó el turno al Teatro Municipal de Chacao -antes se hizo en el Teatro Trasnocho- donde se ha exhibido, nada más y nada menos, que Fresa y chocolate, obra antihomofóbica del cubano Senel Paz (1950). Bien dirigida por Manrique y actuada gracias a Daniel Rodríguez, Juan Vicente Pérez y Wadih Hadaya, y con la pulcra producción de Carolina Rincón, ahí se plasmó de nuevo la cruda realidad social de la Cuba revolucionaria, durante varias décadas del siglo XX. Plasma la relación de amistad que brota y se establece entre Diego (Juan Vicente Pérez), artista gay que cree en la libertad y trata de ejercerla, y David (Daniel Rodríguez), estudiante universitario cargado de prejuicios en contra de la homosexualidad, quien además sigue las orientaciones del régimen castrista. La personalidad racional y desenfadada y tierna de Diego penetra y conquista finalmente la mentalidad del revolucionario David, quien reevalúa sus concepciones no solo de la homosexualidad, sino también sobre lo que significa ser un auténtico revolucionario, a pesar de su homofóbico compañero Miguel (Wadih Hadaya), quien planea utilizarlo para espiar a Diego, persona a quien el régimen considera “aberrante y peligrosa”. El desenlace es el nacimiento de una fuerte amistad entre Diego y David, quienes se separan porque el artista gay sale de la isla en pos de otras metas.
No tiene Fresa y chocolate un final edulcorado ni nada que se le parezca, solo una propuesta para que el público analice y tome una posición, porque si entre los antiguos romanos, griegos, chinos y egipcios la homosexualidad era solo una manifestación más de la sexualidad del ser humano, sin calificativos ni otra relevancia, las religiones judeocristianas y la era moderna hicieron cambiar tal situación, hasta castigar, censurar y prohibir tal expresión por intermedio de la homofobia, que puede incluso llevar a la cárcel o a la muerte. En Cuba, el odio ha disminuido porque incluso Fidel Castro admitió que su régimen se excedió y hasta una sobrina suya, Vilma Castro Espín, ahora es líder y defensora de los derechos de los Lgtbi.
El montaje venezolano que deja sin aliento al público por la veracidad de su representación, exalta el talento que como sobrio puestista y director de actores tiene Manrique y las notables condiciones que han desarrollado Rodríguez, Pérez y Hadaya. ¡Verlo es decir no a la homofobia!
Hay que recordar al público que, aunque la homofobia está prohibida en Venezuela, según la Carta Magna de 1999, esa enfermedad psicosocial está tan enraizada en la sociedad venezolana, que pasarán muchas generaciones hasta que el respeto hacia los demás sea norma de vida y para la educación, y en especial las artes, que son las más eficaces herramientas.
Y es por todo eso que Manrique y el GA 80 han escenificado Fresa y chocolate y la han convertido en su pieza de repertorio. Ellos creen y manifiestan que “la razón fundamental para montar esta obra es que en la sumatoria de todas las voluntades estará la solución de nuestros problemas como sociedad. En Fresa y chocolate se ejemplifica cómo la marginación en cualquiera de sus estadios solo lleva a la fractura íntima y pública del hombre y esas fracturas y desarraigos llevan al empobrecimiento de las personas”.  Y reiteran que “el amor es una fuerza modificadora; creemos que si hay algo que le está haciendo falta a nuestra sociedad es el respeto a la vida, a las ideas de los demás, porque nos enriquecen”.
CRIMEN DE ODIO
Mientras el cine venezolano denuncia y fustiga a la homofobia con sus peliculas y las lleva a los festivales internacionales, donde además gana premios de prestigio, nuestro teatro también lo hace o lo prosigue haciendo porque así lo comenzó Isaac Chocrón, en 1971, con esa pieza icónica que es La revolución, puesta en escena por Román Chalbaud y con Rafael Briceño y José Ignacio Cabrujas en su reparto. No es gratuito, pues, que en este siglo los films criollos Azul y no tan rosa, de Miguel Ferrari (2012); Pelo malo, de Mariana Rondón (2013); Desde allá, de Lorenzo Vigas (2015); y Tamara, de Elia Schneider (2017), sean un cuarteto de oro cultural y mediático contra una de las más feroces discriminaciones: la homofobia. El Grupo Actoral 80 (GA80) ingresó oportunamente a la liza anti homofóbica con su excelente Fresa y chocolate desde la temporada 2014. A buena hora, el teatro y el cine criollos tercian y acentúan su presencia en la lucha que se libra en el mundo contra ese crimen de odio que es la homofobia. Y por eso que todos los hacedores de las artes escénicas están en combate, con su Teatro en Resistencia.


jueves, mayo 25, 2017

Teatro en Resistencia o el retorno de "Fresa y chocolate"

Un espectáculo que siempre será oportuno.
Teatro en Resistencia, que alude al actual contexto social y político de Venezuela, es un valioso proyecto de difusión cultural que adelanta, desde hace varias semanas, el Grupo Actoral 80 (que lideriza Héctor Manrique). Está destinado a mostrar gratuitamente, una vez al mes, algunos de los espectáculos que se exhiben en la salas comerciales de Caracas, gracias a la complicidad de sus gerentes, buscando así propiciar la reflexión y drenar la tensión nerviosa de los espectadores, sin distinción de tendencias políticas e ideológicas.  
Ahora le tocó el turno al Teatro Municipal de Chacao -antes se hizo en el Teatro Trasnocho- donde ha exhibido, nada nada y nada menos, que Fresa y chocolate, obra anti homofóbica del cubano Senel Paz (1950). Bien dirigida por Manrique y actuada gracias a Daniel Rodríguez, Juan Vicente Pérez y Wadih Hadaya, y con la pulcra producción de Carolina Rincón.
El grupo Actoral 80 ingresó oportunamente a la liza anti homofóbica, cuando estrenaron, durante la temporada 2015, Fresa y chocolate,  cuyo texto nació del cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo del mismo Senel Paz y después se hizo cine (1994)  gracia a los directores Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío.
A buena hora, el teatro criollo tercia y acentúa su presencia en la lucha que se libra en el mundo contra ese crimen de odio que es la homofobia; enfermedad psicosocial que se caracteriza por tener una profunda aversión hacia los homosexuales, otra más de las manifestaciones del fascismo, miasma ideológica que utilizan algunos deshonestos activistas políticos de izquierda o derecha. Conocen los teatreros que el mundo se divide entre países que persiguen la homosexualidad y los que reconocen y amparan los derechos de gays y lesbianas, pero que en unos y otros persiste el odio hacia las relaciones íntimas entre seres del mismo sexo. Y por eso los hacedores de las artes escénicas están en combate.
CRUDA REALIDAD SOCIAL
En el teatro Municipal de Chacao, el pasado domingo 21, se plasmó de nuevo la cruda realidad social de la Cuba revolucionaria, durante varias décadas del siglo XX. Plasma la relación de amistad que brota y se establece entre Diego (Juan Vicente Pérez), artista gay que cree en la libertad y trata de ejercerla, y David (Daniel Rodríguez), estudiante universitario cargado de prejuicios en contra de la homosexualidad, quien además sigue las orientaciones del régimen castrista. La personalidad racional y desenfadada y tierna de Diego penetra y conquista finalmente la mentalidad del revolucionario David, quien reevalúa sus concepciones no solo de la homosexualidad, sino también sobre lo que significa ser un auténtico revolucionario, a pesar de su homofóbico compañero Miguel (Wadih Hadaya) quien planea utilizarlo para espiar a Diego, persona a quien el régimen considera "aberrante y peligrosa”. El desenlace es el nacimiento de una fuerte amistad entre Diego y David, quienes se separan porque el artista gay sale de la isla en pos de otras metas.
No tiene Fresa y chocolate  un final edulcorado ni nada que se le parezca, solo una propuesta para que el público analice y tome una posición, porque sí  entre los antiguos romanos, griegos, chinos y egipcios la homosexualidad  era solo una manifestación más de la sexualidad del ser humano, sin calificativos ni otra relevancia, las religiones judeocristianas y la era moderna hicieron cambiar tal situación, hasta castigar, censurar y prohibir tal expresión, por intermedio de la homofobia, que puede incluso llevar a la cárcel o a la muerte. En Cuba el odio ha disminuido porque incluso Fidel Castro admitió que su régimen se excedió y hasta una sobrina suya, Vilma Castro Espín, ahora es líder y defensora de los derechos de los LGTBI.
El montaje venezolano que deja sin aliento al público por la veracidad de su representación, exalta el talento que como sobrio puestista y director de actores tiene Manrique y las notables condiciones que han desarrollado Rodríguez, Pérez y Hadaya. ¡Verlo es decir no a la homofobia!
Hay que recordar al público que aunque la homofobia está prohibida en Venezuela, según la Carta Magna de 1999, esa enfermedad psicosocial esta tan enraizada en la sociedad venezolana, que pasaran muchas generaciones hasta que el respeto hacia los demás sea norma de vida y para la educación, y en especial las artes, son las más eficaces herramientas.
Y es por todo eso que Manrique y el GA 80 han escenificado Fresa y chocolate y la han convertido en su pieza de repertorio. Ellos creen y manifiestan que “la razón fundamental para montar esta obra es que en la sumatoria de todas las voluntades estará la solución de nuestros problemas como sociedad, en Fresa y chocolate se ejemplifica como la marginación en cualquiera de sus estadios sólo lleva a la fractura íntima y pública del hombre y esas fracturas y desarraigos llevan al empobrecimiento de las personas”.  Y reiteran que “el amor es una fuerza modificadora. Creemos que si hay algo que le está haciendo falta a nuestra sociedad es el respeto a la vida, a las ideas de los demás, porque nos enriquecen”.
CRIMEN DE ODIO

 Mientras el cine venezolano denuncia y fustiga a la homofobia con sus peliculas y las lleva a los festivales internacionales, donde además gana premios de prestigio, nuestro teatro también lo hace o lo prosigue haciendo porque así lo comenzó Isaac Chocrón, en 1971, con esa pieza icónica que es La revolución, puesta en escena por Román Chalbaud y con Rafael Briceño y José Ignacio Cabrujas en su reparto. No es gratuito, pues, que en este siglo  los films criollos  Azul y no tan rosa  de Miguel Ferrari (2012), Pelo malo  de Mariana Rondón (2013), Desde allá  de Lorenzo Vigas (2015)  y Tamara de Elia Schneider (2917) sean un cuarteto de oro cultural y mediático contra una de las más feroces discriminaciones: la homofobia. El Grupo Actoral 80 (GA80), como lo señalamos antes, ingresó oportunamente a la liza anti homofóbica con su excelente Fresa y chocolate. El montaje   deja sin aliento al público por la veracidad de su representación, exalta el talento que como sobrio puestista y director de actores tiene Manrique y las notables condiciones que han desarrollado Rodríguez, Pérez y Hadaya. ¡Verlo es decir no a la homofobia! A buena hora, el teatro y el cine criollos tercian y acentúan su presencia en la lucha que se libra en el mundo contra ese crimen de odio que es la homofobia. Y por eso que todos los hacedores de las artes escénicas están en combate, con su Teatro en Resistencia.

lunes, mayo 22, 2017

Festival de Teatro Breve en Caracas

La crisis no le baja el telón al teatro caraqueño.
La compleja situación sociopolítica que vive el pais y especialmente Caracas no detiene al teatro y es por eso que se ha programado el festival Corto y variados, un novedoso y variopinto espectáculo que reúne seis obras cortas, de 20 minutos cada una, el cual se presentará en una sola función diaria, desde el 25 de mayo hasta el 2 de julio, en el Teatro Escena 8 de Las Mercedes.
Este experimento, como como lo denomina su organizador, el productor José Manuel Ascensao, permitirá ponderar montajes como Quedé loca por bocona, Chicas Venganza, Las amantes presidenciales, Afuera, Los trajes del muerto y El reto, escritos y dirigidos por Yanosky Muñoz; Dairo Piñeres; Carmelo Castro; José Simón Escalona y Angélica Escalona; Fernando Martínez y Arnoldo Maal, y Johnny Gavlovski.
SEIS MONTAJES
Estos espectáculos permiten conocer en sus argumentos,muy venezolanos además,  detalles como estos:
QUEDÉ LOCA POR BOCONA Basada en hechos reales, en esta historia teatral se creamos un personaje de ficción: Adrián, un hombre de clase media, que sueña con ser famoso y pertenecer al mundo del espectáculo, quien cuenta las peores situaciones por las que ha pasado en su vida a consecuencia de no quedarse callado cuando es oportuno, y dejar que las cosas fluyan por sí solas. "Somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos", este dicho él jamás lo ha tenido claro y es entonces cuando conoceremos cada uno de los enredos y problemas donde se verá envuelto nuestro protagonista. Yanosky Muñoz, escritor de la obra, se inspiró en casos sonados de la farándula, política y la vida cotidiana de amigos cercanos para llevar a las tablas esta ocurrente y divertida comedia, que cuenta con la actuación estelar de Ángel David Díaz y la dirección de su autor.

CHICAS VENGANZA Cuando la impunidad se vuelve una norma y la justicia se hace incompetente, tres chicas que han sido víctimas del hampa en una ciudad sin ley, deciden tomar venganza con sus propias manos... "a mí me lo habían contado, pero vivirlo es otra cosa", podría ser su lema. Es una pieza escrita y dirigida por Dairo Piñeres y con las actuaciones de Andreína Mesa, Patricia Amenta y Grecia Augusta Rodríguez.

LAS AMANTES PRESIDENCIALES Bajo el formato de alta comedia, se nos presentan las anécdotas amatorias de cuatro controversiales Presidentes de la República de Venezuela: José Antonio Páez y Cipriano Castro de la Tercera República; Carlos Andrés Pérez y Jaime Lusinchi de la Cuarta República. "Al lado de un gran hombre siempre hay una gran mujer... o una gran amante", podría sinterizar lo que ahí se plasma. La intimidad y la fuerza femenina logra atrapar al espectador en lo que representa "el queridaje como institución", donde la mujer que acompaña al poderoso puede ser su fuerza o su perdición; y es que la mujer con su sexo puede hacer y deshacer hasta a un país. Escrita y dirigida por Carmelo Castro, sobrino nieto del general Castro, es consecuencia de una prolija investigación, y protagonizada  por Maga González y Carlos Dugarte.

AFUERA Es un monólogo breve que hace parte de varias obras cortas que conforman el espectáculo Raros. Son personajes azotados por el drama de sus particulares orientaciones sexuales y en especial de los efectos que esas “rarezas” causan en el entorno social. Marco, llamado cariñosamente Marquito pretende estar “afuera del closet”, pero al mismo tiempo está encerrado, bajo el trauma de la hipocresía machista que ha abusado de él. El humor resulta de sus rocambolescas peripecias para conjurar su inusitado y extraordinario culo y el drama se ve representado irónicamente, en la misma provocación que emancipa sus extravagantes nalgas. El personaje cuenta su vida en un intento de auto exorcismo, de desfachatez para equilibrar su soledad y lo que busca es "liberarse del culo". La obra está escrita por José Simón Escalona y bajo la dirección de Angélica Escalona y la actuación estelar de Víctor Hugo Gomes.

EL TRAJE DEL MUERTO Adam, un excéntrico millonario fanático de objetos del más allá, tiene una pelea con su hija que los mantiene separados, a causa de su afición por los objetos embrujados, adquiere un supuesto fantasma que lo atormenta, y lo persigue hasta llevarlo a la muerte. Escrita por Fernando Martínez, bajo la dirección de Arnoldo Maal y Fernando Martínez. Actúan   Juan Carlos Ogando y Carla Müller.

EL RETO Un borde. Un límite. Allí el espejo. En este su imagen. Delante de usted está el Dios. A veces a su lado susurra el diablo. Y hay que tomar una decisión. Una decisión que cambiará su vida. Una decisión que es... su ¡Reto! Una pieza escrita y dirigida por Johnny Gavlovski. Con las actuaciones de José Manuel Ascensao y Gabriel Blanco.

Cortos y Variados es,pues, una propuesta  de 360° , pues el público también tendrá la oportunidad de deleitarse con buena música, entretenimiento  e inimaginables sorpresas, en la exclusiva Terraza del Teatro Escena 8, como el ambiente ideal para compartir entre amigos, en el ámbito de esta atractiva  movida cultural que impulsa  al  talento nacional y exalta montajes de vanguardia,  así como obras de texto, al recrear drama, tragedia, comedia, emociones que inducen a la reflexión, en el marco del espectáculo teatral.
Esta es en una producción de Ascensao Producciones, con la producción de campo de Jhonathan Romero, Pedro Arias y Ramphis Sierra. La producción de campo y programación de la Terraza del Teatro, fue encomendada a María Gabriela González; la escenografía es responsabilidad de Freddy Salazar, con la coordinación escenográfica de Gustavo Romero; dirección técnica de Guillermo Final.
 Las seis opciones de este formato de teatro breve se podrán ver de jueves a viernes, de 7pm a 9:30 p.m sabados y domingos desde las 6:30 pm hasta las 9 pm.
                                                                                                                                                    

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sábado, mayo 20, 2017

Tributo teatral a la vejez

Veteranas del teatro y además de la vida vivida.
La vejez es un inevitable proceso individual que se vive en contextos y en sociabilidades determinadas. No es lo mismo ser anciano que anciana, no es lo mismo tener recursos económicos o no tenerlos, tener o no tener acceso a la cultura. Estas y otras variables conceptuales dibujan una vejez distinta que depende de muchos factores diferentes, tal como  Simone de Beauvoir, lo plantea en su libro La Vejez (1970), donde parte de una visión concreta de la vejez: el problema de la marginación que padecen los ancianos como un elemento de discriminación que hay que superar, porque es injusto que las personas mayores resulten arrinconadas, silenciadas, al imponerse el criterio que rige la vida moderna: el de la productividad, que atrapa y hace infelices tanto a jóvenes como a ancianos.
En estos días los viejos  y las viejas  de Venezuela han sido noticias destacadas en los medios informativos nacionales e internacionales, no  solo porque salieron a la calle para exigir pacíficamente  el respeto y el cumplimiento de sus derechos y sus beneficios, sino porque el teatrero Gerardo Blanco ha realizado un artístico tributo a la ancianidad, que también es para los recuerdos y a la esencia de la vida misma, al escribir y producir la comedia Nos vemos el miércoles, dirigida por Carolina Rodríguez Gómez, que presentan en el Centro Cultural BOD, únicamente sábados y domingos a las 5 de la tarde. Ahí se plasma, de manera jocosa, la historia de tres mujeres mayores: Dorila (Chelo Rodríguez), Luisa (Marisol Matheus) y Josefa (Aurelia De Freitas). Ellas viven en un ancianato y se reúnen cada miércoles para tomar el té y sumergirse en esos recuerdos que diariamente se les repiten, hasta que no puedan más.
 Blanco López, asegura que una de sus motivaciones para crear esta pieza fue la preocupación por la vejez o ese final terrible y devastador que puede ser la ancianidad para algunos seres humanos. Quería rendirles homenaje a todas esas mujeres mayores que han tenido una vida intensa y tienen la dicha de encontrarse para recordarla. Su obra también es un llamado a la amistad y ofrece la oportunidad de disfrutar un rato agradable con historias y anécdotas de mujeres que tuvieron una vida llena de retos, dificultades y amores que son contadas en estos encuentros, en donde el espectador podrá reír y reflexionar sobre la vida.
 "Son tres mujeres hermosas que no tienen más que la compañía de ellas mismas. Dorila es la líder del grupo un tanto regañona y como tiene mayor poder adquisitivo paga la estadía de todas en ancianato. Luisa es espontánea, innovadora, humorista y excéntrica, mientras que Josefa es quien brinda equilibrio al grupo por ser tranquila y mediadora”, ha puntualizado, tras reiterar que muchas veces la ancianidad puede estar ligada al abandono de la misma familia que no sabe qué hacer con ellos. El mismo país puede tender a irrespetarlos e ignorarlos. Sin embargo, es sumamente importante, porque los grandes países miden su desarrollo dependiendo del trato que le dan a los ancianos, niños y animales", expresó el productor.
MADRE EN ESCENA
Nos vemos el miércoles es una recopilación de Blanco López, producto de sus vivencias y observaciones cercanas a su madre, sus amigas y su vida vivida, la cual se materializó durante la enfermedad de su progenitora y que lo impulsó a ofrecer un tributo a la amistad y presentar al mismo tiempo un reclamo doloroso a lo que es la vejez y su poder devastador según su óptica. Ahí están, en una especie de livingroom tropical, tres ancianas que hablan sin tapujos de sus vidas, de sus juventudes, sin maquillaje internos y externos. Ellas están atrapadas, esta vez en un espacio ineludible, la vejez. Es una pieza para reír, reflexionar y recordar que somos finitos y la vejez nos espera…si antes no hacemos mutis.
Nos vemos el miércoles es un pieza rara para el contexto teatral venezolano, donde esos temas centrados en la vejez no se tocan sino como para hacer torpes chiste. Pero que ahí propone además una reflexión sobre la amistad como uno de los vínculos más hermosos que podemos cultivar, un soporte de vida, y la cual en la vejez cobra una importancia capital.
El espectáculo, que no supera los 60 minutos, es una divertida exhibición de técnicas actorales por parte de las tres veteranas que ahí se presentan. Hay humor de principio a fin, pero también hay un no-sé-qué que obliga a reflexionar o aceptar de inmediato, ya que la unica forma de no llegar a viejo es morirse antes y eso no es precisamente lo que se desea, porque el ser humano  se auto engaña  con una eternidad que no existe ni existirá por ahora.
Un fin político

Simone De Beauvoir al escribir sobre la vejez tiene un fin político, lo hace para romper “la conspiración del silencio” y criticar a la sociedad de consumo que trata a los ancianos como parias, quienes al no tener fuerza económica, acaban por no tener derechos, y ni siquiera se les reconoce la capacidad de tener sentimientos. En ellos el amor, los celos parecen odiosos o ridículos, la sexualidad repugnante, la violencia irrisoria. Deben dar ejemplo de todas las virtudes. Ante todo se les exige serenidad; se afirma que la poseen lo cual autoriza a desinteresarse de su desventura. Esta percepción es un fracaso de toda la cultura. Que durante los 15 o 20 últimos años de su vida un hombre no sea más que un desecho es prueba del fracaso de nuestra civilización”.  

jueves, mayo 18, 2017

"Nos vemos el miércoles" o cuando la vejez es algo más que un teatro

Veteranas del teatro y de la vida.
La vejez es un inevitable proceso individual que se vive en contextos y en sociabilidades determinadas. No es lo mismo ser anciano que anciana, no es lo mismo tener recursos económicos o no tenerlos, tener o no tener acceso a la cultura. Es la última etapa de la vida de los seres vivos antes que se produzca el fallecimiento y es una inevitable consecuencia del paso del tiempo. Estas y otras variables conceptuales dibujan una vejez distinta que depende de muchos factores diferentes, tal como  Simone de Beauvoir, lo plantea en su libro La Vejez (1970), donde parte de una visión concreta de la vejez: el problema de la marginación que padecen los ancianos como un elemento de discriminación que hay que superar, porque es injusto que las personas mayores resulten arrinconadas, silenciadas, al imponerse el criterio que rige la vida moderna: el de la productividad, que atrapa y hace infelices tanto a jóvenes como a ancianos. Pero estos tienen sin duda un destino más amargo porque no conserva siquiera la facultad de luchar y de oponerse al sistema como lo tiene la juventud, sinónimo de rebeldía.
LA VEJEZ INEVITABLE
Hemos recordado, pues,  fragmentos de un excelente ensayo que sobre la vejez escribiera Asunción Bernárdez Rodal, porque en estos días los viejos  y las viejas  de Venezuela han sido noticias destacadas en los medios informativos nacionales e internacionales, no  solo porque salieron a la calle para exigir pacíficamente  el respeto y el cumplimiento de sus derechos y sus beneficios, sino porque el teatrero Gerardo Blanco ha realizado un artístico tributo a la ancianidad, que también es para los recuerdos y a la esencia de la vida misma, al escribir y producir la comedia Nos vemos el miércoles, dirigida por Carolina Rodríguez Gómez, que presentan en el Centro Cultural BOD, únicamente sábados y domingos a las 5 de la tarde. Ahí se plasma, de manera jocosa, la historia de tres mujeres mayores: Dorila (Chelo Rodríguez), Luisa (Marisol Matheus) y Josefa (Aurelia De Freitas). Ellas viven en un ancianato y se reúnen cada miércoles para tomar el té y sumergirse en esos recuerdos que diariamente se les repiten, hasta que no puedan más.
 Blanco López, asegura que una de sus motivaciones para crear esta pieza fue la preocupación por la vejez o ese final terrible y devastador que puede ser la ancianidad para algunos seres humanos. Quería rendirles homenaje a todas esas mujeres mayores que han tenido una vida intensa y tienen la dicha de encontrarse para recordarla. Su obra también es un llamado a la amistad y ofrece la oportunidad de disfrutar un rato agradable con historias y anécdotas de mujeres que tuvieron una vida llena de retos, dificultades y amores que son contadas en estos encuentros, en donde el espectador podrá reír y reflexionar sobre la vida.
 "Son tres mujeres hermosas que no tienen más que la compañía de ellas mismas. Dorila es la líder del grupo un tanto regañona y como tiene mayor poder adquisitivo paga la estadía de todas en ancianato. Luisa es espontánea, innovadora, humorista y excéntrica, mientras que Josefa es quien brinda equilibrio al grupo por ser tranquila y mediadora”, ha puntualizado, tras reiterar que muchas veces la ancianidad puede estar ligada al abandono de la misma familia que no sabe qué hacer con ellos. El mismo país puede tender a irrespetarlos e ignorarlos. Sin embargo, es sumamente importante, porque los grandes países miden su desarrollo dependiendo del trato que le dan a los ancianos, niños y animales", expresó el productor, quien ha escrito 19 textos, 18 han sido presentados y siete logró publicarlos hasta ahora.
Blanco López escribe teatro porque el texto dramático es su forma, su manera de decir cómo ve el mundo y como se ve en él y también es su manera de mostrar “lo que somos, de motivar e inducir a colocar un espejo sobre esa vitrina maravillosa que es el escenario y que nos veamos tal como somos .Eso es excitante”. 
PADRE Y MADRE EN ESCENA
Nos vemos el miércoles es una recopilación de Blanco López, producto de sus vivencias y observaciones cercanas a su madre, sus amigas y su vida vivida, la cual se materializó durante la enfermedad de su progenitora y que lo impulsó a ofrecer un tributo a la amistad y presentar al mismo tiempo un reclamo doloroso a lo que es la vejez y su poder devastador según su óptica. Ahí están, en una especie de livingroom tropical, tres ancianas que hablan sin tapujos de sus vidas, de sus juventudes, sin maquillaje internos y externos. Ellas están atrapadas, esta vez en un espacio ineludible, la vejez. Es una pieza para reír, reflexionar y recordar que somos finitos y la vejez nos espera…si antes no hacemos mutis.
Es la segunda obra sobre la vejez que escribe Blanco López y que logró escenificarla, porque ya antes, durante la temporada de 1996, estrenó La cuadrilla, dedicada a su padre Rafael Teodardo, donde cuatro personajes sexagenarios desafían a la soledad, al abandono y al olvido al cual han sido sometidos, al recluirlos sus familiares en un geriátrico, pero ellos se niegan a terminar sus días allí. El dramaturgo les regala, pues, una salida digna a un final inevitable. Aura Rivas, Héctor Campobello, Gonzalo J. Camacho e Isabel Hungría la mostraron en el Ateneo de Caracas.
Nos vemos el miércoles es un pieza rara para el contexto teatral venezolano, donde esos temas centrados en la vejez no se tocan sino como para hacer torpes chiste. Pero que ahí propone además una reflexión sobre la amistad como uno de los vínculos más hermosos que podemos cultivar, un soporte de vida, y la cual en la vejez cobra una importancia capital. “Nadie muere con otro, ese es un trance en soliloquio, pero la compañía del amigo es un bálsamo insustituible y estas tres mujeres que se reúnen todos los miércoles para tomar el té lo saben y hacen de cada encuentro un ritual de evocación que las une y fortalece”, como apunta Blanco López.
El espectáculo, que no supera los 60 minutos, es una divertida exhibición de técnicas actorales por parte de las tres veteranas que ahí se presentan. Hay humor de principio a fin, pero también hay un no-sé-qué que obliga a reflexionar o aceptar de inmediato, ya que la unica forma de no llegar a viejo es morirse antes y eso no es precisamente lo que se desea, porque el ser humano  se auto engaña  con una eternidad que no existe ni existirá por ahora.
UN FIN POLÍTICO

Simone De Beauvoir al escribir sobre la vejez tiene un fin político, tal como afirma en El segundo sexo: escribe para romper “la conspiración del silencio” y criticar a la sociedad de consumo que trata a los ancianos como parias, quienes al no tener fuerza económica, acaban por no tener derechos, y ni siquiera se les reconoce la capacidad de tener sentimientos. En ellos el amor, los celos parecen odiosos o ridículos, la sexualidad repugnante, la violencia irrisoria. Deben dar ejemplo de todas las virtudes. Ante todo se les exige serenidad; se afirma que la poseen lo cual autoriza a desinteresarse de su desventura. Esta percepción es un fracaso de toda la cultura. Que durante los quince o veinte últimos años de su vida un hombre no sea más que un desecho es prueba del fracaso de nuestra civilización”.  

lunes, mayo 15, 2017

La Cenicienta es otro personaje de Tomás Jurado Zavala

TOMÁS JURADO ZAVALA
Tomás Jurado Zavala ha publicado siete novelas, seis libros de cuentos y ocho libros de teatro. Además es actor, facilitador de talleres del Centro Nacional de Teatro. Y, por si fuera poco, es licenciado en Educación, especialista en Teoría y Critica del Teatro, egresado de la Universidad Autónoma de la Baja California, de Mexico. Es, pues un connotado intelectual, muy conocido, no solo en el venezolano Estado Portuguesa, donde la Compañía Regional de Teatro ha representado varias de sus obras, como Robinson en la casa de Asterión. Ahora nos enteramos, via Internet, que reside en México, donde, entre otras cosas, produce libremente y sin temas prohibidos.
 Dice:
Te cuento que me vine a Zacatecas, México, en el año 2015, con dos propósitos fundamentales: uno, escribir una novela cuyo plan literario ya tenía desde un año antes, se trata de un personaje, la Cenicienta, que vivió durante 80 años en México, en la época de la Independencia; eso me obligaba a observar de cerca a los mexicanos de la calle, el habla popular, la idiosincrasia; y a revisar sitios geográficos relacionados. Eso lo hice. Lo otro, participar en la Sala de Lectura Eugenio María de Hostos, de la Ciudadela del Arte. Ahí durante el año 2016 desarrollamos una intensa actividad en el marco del Festival Cultural Internacional de Zacatecas: el viernes 25 de marzo intervine en la sala de la Unesco como presentador del libro Los hombres del maíz, movimiento campesino (1929-1992), cuyo autor es Mateo García Bazán. Ya desde antes había estado trabajando con el kamishibai (teatro de papel) y en ese contexto escribí Pigmalión, un texto exclusivo para ser representado con esa técnica japonesa, y lo hicimos también el año pasado durante el I Coloquio Internacional de la Crónica, en Zacatecas.
Hago varias cosas: funjo como coordinador operativo de la oficina del presidente de la Red Latinoamericana de Cronistas y como docente de la organización no gubernamental Ateneo de Zacatecas, Horizontes de Identidad; en el año 2016 fui profesor invitado a la Escuela de Verano en la Universidad Autónoma de Zacatecas; dicté cursos de redacción en la universidad Carlos Coqui; en abril de este año fui invitado a dictar una conferencia durante la celebración del II Coloquio Internacional de la Crónica; actualmente, a través del Ateneo de Zacatecas, horizontes de Identidad, estamos desarrollando un plan que culminará a finales de noviembre de este año: cursos de ortografía y redacción en las universidades Iberoamericana, Autónoma de Zacatecas y otras instituciones; un diplomado sobre Gestión y Desarrollo Cultural auspiciado por el Instituto Zacatecano de Cultura, un curso de Creación Dramatúrgica en la universidad.
En la Ciudadela del Arte estamos intentando llevar a cabo el montaje de La historia del soldado, obra bastante conocida de Ramuz-Stravinski, pero con un dramaturgismo mío para ser representado con muñecos. En resumen, amigo, me siento bien, produzco libremente, no hay “temas prohibidos”. 

sábado, mayo 13, 2017

¿Dónde está la tumba de Cristóbal Colón?

"El pez que fuma" relanzó a la CNT
Para el sábado 28 de mayo, a las 5PM en el teatro Principal, está fijado el estreno del espectàculo ¿Dónde está enterrado Colón, escrito y dirigido por César Rojas (58 años), contando con las actuaciones de Trino Rojas, Nitaly La Cruz, Kala Fuenmayor, Ana de Sousa  y Kelvin Zapata. Se trata de una producción de la Compañía Nacional de Teatro, que preside el sociólogo Alfredo Caldera.
 Revela Rojas que ¿Dónde está enterrado Colón?  es la historia de “un par de hermanitos que han quedado huérfanos y deambulan en las playas de El Tirano, en Porlamar, quienes venden frutas del mar para sobrevivir, mientras siguen juntos. Entonces conocen a una pareja caraqueña, Teresa y Miguel, que llegaron a la isla para solucionar sus asuntos maritales, y quienes se dan cuenta que pudieran ser la solución para el hambre y la ausencia de sus padres a la pareja de muchachos, pero los caraqueños descubren la tumba donde está enterrado Cristóbal Colón, y el pueblo decide que hay que matarlos para que nadie se entere de ese secreto. Los encierran en la casa del Tirano Aguirre para aniquilarlos con fuego, pero la niña los ayuda a huir y se escapa con la pareja en pos de una vida mejor; de una oportunidad… y el varón se queda, se convierte en activista de hotelería y sale adelante mientras espera el reencuentro con su hermanita. Y diez años después, van a encontrarse como se prometieron cuando se separaron, pero antes de que ella aparezca, el joven tiene que contar la historia ocurrida”.
Apunta Rojas que durante el año 2004, Fundarte hizo un concurso de teatro sobre la temática adolescente y “yo tuve la oportunidad de presentar dos piezas de teatro: Los pantalones al revés y ¿Dónde está enterrado Colón?  Con la primera me gané el primer premio del concurso y la segunda conquistó la mención de honor. Estos textos ya fueron publicados por Fundarte y ahora la CNT me invita a dirigir”.
LA PRESENCIA DE LA CNT   
El año pasado, Alfredo Caldera, mientras iniciaba la presentación pública de la Compañía Nacional de Teatro y se comenzaron los ensayos del montaje de El pez que fuma,  convocó a un grupo de directores para realizar varios proyectos que le dieran la oportunidad, al grupo de actores emergentes  de la renaciente CNT, de fortalecer su desempeño actoral y cumpliera casi con la responsabilidad social de la CNT de llegar a todos los sectores de la sociedad, con discursos novedosos y contemporáneos que les brindara un abanico de posibilidades y que los preparaba para los grandes retos que se avecinan al ser una nueva generación en formación. “Nos reunimos y me habló del proyecto que involucraba seis directores más. Inmediatamente entendí la enorme responsabilidad de la propuesta y que debía aprovechar la energía de los jóvenes de la CNT para poner en escena esta pieza de teatro cuyos interlocutores serían los adolescentes y sus familias, para darle continuidad a la labor formadora y estratégica de la gran Compañía Nacional de Teatro”.
¿Después de cuantos años regresa a la CNT?
Yo llegué a la Compañía Nacional de Teatro en 1987, hace 30 años, de la mano de Anita Aguerrevere, con Daniel Álvarez y Carlos Mayorga. Nosotros atormentaban al equipo de producción para que nos dieran una oportunidad en el programa de formación de ese año y ya que Isaac Chocrón era mi profesor en la escuela de Artes de la UCV, pues el asunto fluyo de un modo bastante eficaz. Yo estaba demasiado enamorado del montaje de La Tempestad dirigido por Carlos Giménez y era fanático de la Compañía. Me decía que merecía estar en un sitio como ese y lo logré. Pero –aunque me gustaba la cosa de salir a escena y me aplaudieran- yo no quería ser actor. Yo quería estar detrás de las grandes ideas y argumentos que giran alrededor de un espectáculo. Tratar de entender cómo se hilaba una estética a lo largo y ancho de una pieza de teatro; en lo que suponía que debía pensar un director, en lo que sugería un dramaturgo con su letra y como en Venezuela no había escuela de directores, pues yo cambié la dinámica de los chicos de Programa de Formación CNT – que en general todos querían ser actores- para convertirme en el stage manager  con las lecciones de Anita, mirando a Costa y acercándome a directores como José Simón Escalona, Armando Gota, José Ignacio Cabrujas, Hugo Márquez, Gilberto Pinto, Arquímedes Rivero, Miguel Narros (venido de España para dirigir El Don Juan Tenorio y con quien hice una gran amistad).
La sombra de Giménez

César Rojas conoció a Carlos Gimenez, artista de poderosa y retadora energía y su agrupación Rajatabla (fue el regidor de Fuenteovejuna) y ya no pudo hacer otra cosa que seguirlo como la abeja sigue la fuente de miel. “Después de Fuenteovejuna, me llevó a Rajatabla para ser su asistente de dirección, pero yo ya quería tomar el toro por los cuernos, sabía que estaba listo para ser dueño de mi destino artístico y después de una larga conversación con Giménez y ante su imposibilidad de montar Hamlet con Francis Rueda como protagonista, me envió al Centro de Directores para el Nuevo Teatro. Una fundación para aprendices de directores, creada por Carlos con la intención de darle a sus seguidores la oportunidad de equivocarse y aprender de sus errores y aciertos, en el proceso de montar piezas de teatro que dejaran en alto el nombre de la institución y del país. Y nuevamente lo respeté. Fue el único de su generación que pensó en darle paso a la nueva generación, aunque luego una junta directiva de Rajatabla intentara acabar con los sueños del maestro e intentó troncar el fortalecimiento de una generación si ellos no eran los protagonistas”.