viernes, diciembre 18, 2015

El cascanueces baila ahora en un libro del TTC

Zhandra Rodríguez y Daniel Castellanos. 
Se ha presentado el libro El cascanueces de Vicente Nebreda y el Teatro Teresa Carreño 1996-2015, para preservar así las memorias de sus 20 temporadas para el  quehacer artístico venezolano. Se trata de una severa investigación periodística, la cual, en 176 páginas y más de 300 fotos e ilustraciones, plasma la que fue la última gran creación coreográfica del legendario maestro del arte del movimiento.Esta publicación, financiada y coordinada por la Fundación Teatro Teresa Carreño, presidida  por Gustavo Arreaza, resume en 50 entrevistas las anécdotas de  directores y bailarines, escenógrafos, vestuaristas, técnicos y otras figuras que desde 1996 llevan el espectáculo de ballet a la sala Ríos Reyna del referido centro cultural.  
Durante un encuentro con los medios de comunicación, que contó con la asistencia del autor de la obra, Daniel Castellano; del líder del departamento de utilería del teatro, Rodrigo Rodríguez,y de la destacada bailarina venezolana Zhandra Rodríguez; el presidente de la fundación indicó que el libro es un homenaje a Vicente Nebreda, maestro del ballet venezolano quien asumió el montaje de este pieza en Venezuela, que este año alcanza su vigésima temporada, con 20 funciones que se disfrutan a sala llena desde el pasado 10 de diciembre. 
La influencias de El cascanueces sobre las nueva generaciones es recogida por el periodista Castellano  mediante entrevistas a jóvenes bailarines quienes narran el cómo este montaje influencio la escogencia del ballet como su profesión y además como un medio de comunicación artístico; por lo que sirve, a la par, como inspiración para las nuevas generaciones de bailarines y como guía de realización, de consulta casi obligada para quienes deseen producir en Venezuela un espectáculo basado en esa joya del arte balletistico.
La consolidación de las causas que permiten considerar a este montaje como una de las grandes tradiciones decembrinas de Caracas se dilucidan en esta  publicación, que está llamada a  convertirse en un homenaje al ingenio imperecedero de Vicente Nebreda (Caracas, 1930-2002)
En el prólogo, la primera bailarina Zhandra Rodriguez  evoca no solo los criterios de creación de ese ballet nebrediano sino también pasajes de su entrañable amistad con el coreógrafo y además recuerda la historia de la creación de El cascanueces, hasta que se estrenó el 18 de diciembre de 1892 en el Teatro Marinsky de San Petersburgo, de la Rusia zarista, y su evolución hasta hoy.





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