sábado, abril 18, 2015

Freud en Caracas con la Monna Lisa

Jorge Palacios,gran primer actor del teatro venezolano
El actor Jorge Palacios debutó con calidad profesional en el espectáculo  El gran teatro del mundo  de Pedro Calderón de la Barca, en el marco de los Festivales de España, celebrados durante 1958 en Palma de Mallorca, donde vivía con su familia. El lugar escogido por los productores y el director fue la Plaza de San Francisco, con la fachada de la Iglesia como fondo del escenario teatral. “Mi personaje era El Pobre y recibí, para mi sorpresa, el premio al mejor actor. Ello catapultó mí ya decidida intención de consagrarme a las artes escénicas”, dice cuando está a punto de estrenar el espectáculo Monna Lisa, de Luigi Sciamanna, el 25 de abril en el teatro Humboldt de Caracas.
- ¿Por qué el teatro?
-Era   buen estudiante de ciencias en el Colegio La Salle y logré el primer lugar de mi promoción en el preuniversitario por lo que la Fundación Juan March me dio  con una beca para estudiar una carrera que, en principio y para complacer a mi padre (aviador militar), había elegido: Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. Pero en Madrid decidí inscribirme en La Escuela de Cinematografía con el secreto afán de ser actor antes que ingeniero. Y la vida me recompensó con el protagonista de Dodó, comedia de Anthony Kimmins, producida por  Lilí Murati. Vinieron luego Las personas decentes me asustan con Jaime de Mora y Aragón y Las ratas suben a la ciudad  con Arturo Fernández, ambas del autor Emilio Romero y dirigidas, respectivamente, por Adolfo Marsillach y Fernando Fernán Gómez. Todos estos estrenos fueron en los teatros de Madrid con aplausos de público y crítica. Mi destino teatral estaba escrito.
-¿Satisfecho  del teatro tras largo medio siglo en esos avatares?
-Más que satisfecho, feliz. He consagrado mi vida al incomparable mundo del teatro y dentro de esa magia he sido productor, adaptador, autor, director, actor y constructor de mi propio local teatral. Por razones de salud me vi forzado a abandonar toda actividad menos una: sigo siendo actor. He visto realizarse mi sueño en ese gran teatro que es el mundo, la vida.
20 OBRAS EN VENEZUELA
-¿Cómo ha sido su carrera teatral en Venezuela?
-Enormemente satisfecho de lo hecho, mis producciones en los años 70 y parte de los 80 y 90 contribuyeron a darle calidad profesional, amén de impulso y popularidad a nuestro teatro. Impulso y calidad que ha revivido en los últimos años en nuevos, aguerridos y talentosos productores y directores que aseguran la permanencia y la bondad de nuestros montajes. En España llegué a participar en otras dos exitosísimas obras: Los violines a veces causan estragos de Francoise Sagan, dirigida por Pastor Serrador; y Acelgas con Champagne de Roberto Romero, dirigida por Margot Cottens. En total seis estrenos teatrales de los que fui protagonista en cuatro  de ellos.  En Venezuela son ya más de 20  obras entre las que destaque como productor, director y protagonista: Acelgas con Champagne, La jaula de las locas de Jean Poiret, Ardéle o la Margarita de Jean Anouhil (dirigida por Carlos Giménez), Las casadas los prefieren diferentes, comedia musical de Pancho Flores, Richard T. Johnson y mi coautoría, La Nona de Roberto M. Cossa y Aquí nadie paga de Darío Fó. En las restantes 14 o 15 obras sólo fui actor protagonista. Evidentemente,  gana Venezuela por 20 a 6.
EN MANOS DEL DESTINO
-¿Cómo es su personaje en la Monna Lisa?
-Tal vez,  Sigmund Freud  sea el “serio” en el divertido devenir de lo que acontece en la monumental pieza teatral de Luigi Sciamanna. Es un personaje que responde a las características físicas y mentales del genio creador del Psicoanálisis. Lo extraordinario del mismo es que, pese a su digna y respetable personalidad, no deja de ser enormemente divertido.
-¿Y después que tiene en el teatro?
-“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”, afirma Shakespeare. Últimamente he recibido variadas propuestas teatrales y, con gran dolor de mi parte, me he visto en la obligación de rechazar alguna realmente interesante, por falta de tiempo para poder acometer más de un proyecto a la vez. Después de Monna Lisa estoy comprometido con el estreno de Good Morning, Bombón, obra de dos personajes original de Marcos Purroy, de la que es también director. En ella mi personaje canta, baila y se enfrenta a los demonios que habitan su ser, pero también a una inesperada diablesa.
PORTAAVIONES SCIAMANNA
-¿Su segundo renacimiento teatral ha sido con Sciamanna, por qué?
-Es un gran hombre del teatro venezolano que trasciende los límites de nuestro país. Algún día será reconocido como un autor de dimensiones, cuando menos, latinoamericanas. Su talento como autor, productor, director y actor se prueban y manifiestan en todo lo que nos ofrece en el ámbito escénico. Y es, desde luego, un orgullo para mi formar parte de sus seleccionados actores. Pero mi reingreso, después de una larga etapa alejado de los escenarios provocada por mi débil corazón, abrumado de trabajo, se la debo a Johnny Gavlovski con La última sesión en la que fui un tenebroso psicópata médico asesino, dirigido por el propio Gavlovski. Después vino Fuga de Jordi Galcerán, dirigida por Daniel Uribe y producida por Marcos Purroy, quienes me transformaron en el clásico ministro corrupto, tan de moda. Luego Sciamanna se apoderó de mi alma en El gigante de mármol y me convertí en Manoforte, maravilloso personaje lleno de una exquisita aunque oscura inteligencia. Y con él, Sciamanna, debo reconocerlo, me lanzó al ruedo de los grandes personajes teatrales. Vino luego el extraordinario Grupo Skena  a brindarme dos grandes oportunidades creativas: el gobernador de Enemigo del Pueblo (H. Ibsen) versionada por Ugo Ulive, dirigida por Armando Álvarez  y el Inspector de Ha llegado un Inspector (J.B. Priestley), también en versión de Ugo Ulive y dirigida por Basilio Álvarez. Ahora, Sciamanna me reta y me ofrece ser Sigmund Freud en su nueva extraordinaria visión teatral Monna Lisa,  comedia sin par basada en el robo del célebre cuadro de Leonardo Da Vinci, acaecido en 1911. 
RECORD ENVIDIABLE
Jorge Palacios (Sevilla, 01. 01. 1940) es actor, director, productor y empresario teatral. Además ha contribuido con su consecuente y calificado trabajo profesional al desarrollo del teatro, la televisión y el cine venezolanos, hasta convertirse en auténtico personaje de leyenda, pero de carne y hueso. Hacia 1971 se vincula al teatro venezolano, al actuar en el montaje La tigresa de Edward Albee, dirigido por Román Chalbaud. Tiene además un récord envidiable de caracterizaciones para la televisión  y el cine locales.

Memorias del silencio en Chacao

El teatro venezolano propone una reflexión sobre la realidad.


Virginia Aponte propone y suscita urgentes reflexiones sobre temas trascendentales para Venezuela, como son la necesidad del encuentro y el afecto. Ninguna otra artista adelanta tal proeza y se sabrá de su valiosa acción cultural cuando todos sus artífices estén en otros destinos. Trabaja desde el Teatro UCAB (1974) y la veinteañera agrupación AGOteatro (ex alumnos de Universidad Católica Andrés Bello).
Desde el 2014 (llegó de La Habana hace 51 años) Virginia ha escrito, dirigido, producido y exhibido con justo equilibrio estético su espectáculo Memoria del silencio, presente ahora en la Sala Cabrujas de Chacao. Este montaje –muy bien actuado por  Soraya Siverio y Lucrecia Baldasarre con Carlos Domínguez o Wilfredo García y Unai Amenábar o Agustín García- resulta vital e importante para el ahora de Venezuela y América entera, porque replantea un análisis desde la  razón, la sinrazón  y los sentimientos de las existencias de quienes viven o vivieron el proceso revolucionario de Cuba, iniciado el 1 de enero de 1959.
Memoria del silencio es testimonio de dos hermanas separadas por la revolución. Lauri, a los 18 años, va a Miami por seguir a Robertico  y Menchu se queda en La Habana para estar con su adorado Lázaro.  Después de 40 años, cuando ya no tienen a sus caballeros,  se  reúnen y materializan sus sagas vividas desde experiencias tan distintas que podrían parecer irreconciliables. Tal reencuentro les permite soltar fantasmas creados en   décadas de silencios y martirios, y es así cuando se preguntan si conocieron la felicidad, o si todos fueron sueños o espejismos fugaces. Y cuando despiertan  deben proseguir su ruta hacia la salida, tras admitir que fue engaño o equivocación, pero al menos vivieron y conocieron ramalazos del amor. ¡Existencialismo a la cubana!
Memorias del silencio es una estrujante versión teatral, nacida  de la novela homónima de  Uva de Aragón, sobre hechos vividos o sufridos.  Hacía muchos años que no veíamos correr lágrimas de verdad ni contemplábamos el húmedo sudor de cuatro seres, empeñados  en enseñar con sus personajes dos amargas historias de soledades y desatinos, donde la realidad solo se recupera en pocos momentos: cuando devoran, con barquillas, sendos helados de chocolate en platillos metálicos, o bailan los cálidos ritmos cubanos.
Hay millones de seres humanos quienes  se preguntan el por qué y el para qué de tantos desatinos con  sus familias por ideologías que aún son irreconciliables.¡No es exaltación ni anatema, sino dolorosos y lacrimógenos testimonios de dos hembras que se descubren abusadas y solitarias!

jueves, abril 16, 2015

El teatro venezolano en dinámico movimiento



El periodista Carlos Servando García realizó para el diario Vea (16.04.15) ésta entrevista que publicamos aquí, en nuestro espacio:


Llegado al periodismo teatral venezolano gracias a la  experiencia que sobre la materia adquirió en la  ciudad de Cali, de su nativa Colombia, Edgard Antonio Moreno Uribe se ha convertido, a lo largo de 46 años de transitar por las diversas salas de teatro de Venezuela, en el comunicador social, investigador, dramaturgo y crítico de referencia a la hora de hablar acerca de la historia y el desarrollo del teatro criollo.

De hecho, hasta los momentos ha escrito 27 libros que entre otros temas  compila las crónicas redactadas a través del ejercicio de su profesión, periodista teatral, entre los años 1992 hasta el 2013. De igual manera tiene en su haber cinco obras teatrales, una de las cuales denominada Los Viajeros, será estrenada en breve, en tanto que continúa trabajando en un proyecto que lo conducirá a analizar los primeros 15 años del teatro bolivariano.

 Momento  importante del  teatro venezolano

 Este amplio récord le otorga los requisitos necesarios para opinar con autoridad acerca de la actualidad histórica que experimenta actualmente el teatro venezolano.

 “Es un momento  importante de expansión y  crecimiento el que experimenta el teatro venezolano hoy en día”, apunta Moreno Uribe, “pues en los años de la década de los 90 sufrimos un bajón que llamo  la década negra  porque se nos murieron muchos de nuestros grandes creadores, unos de muerte natural y otros a causa de distintas enfermedades, pero de igual manera se perdieron nuestros más insignes innovadores”.

Señala el experimentado comunicador social  que este lamentable hecho obligó a que el teatro venezolano iniciara este siglo XXI con gente joven “y la gente joven es bisoña y no tiene mucha capacidad, pero estos jóvenes lo están haciendo  muy bien”.

 -Hay un detalle muy importante en este sentido  y es la creación, por una parte, de la Escuela de Arte de la Universidad Central de Venezuela, y por la otra, la fundación de UNEARTE, que no es otra cosa que la evolución de los institutos superiores universitarios que pasaron a convertirse en la Universidad Nacional Experimental de las Artes, donde se están capacitando actores, actrices, bailarinas y otros muchos que luego se incorporarán al mundo del teatro y esos son detalles de política de Estado que la gente no ve, pero que son importantes pues se están potenciando creadores y artistas.

Explica Moreno Uribe que este impulso oficial era necesario tras la desaparición de “la llave” que conformó María Teresa Castillo “una incansable promotora cultural  en el Ateneo de Caracas y Carlos Giménez, “un brillante director y actor  desde el Grupo “Rajatabla”, que tanto impulso le brindaron al teatro venezolano.

 “Eso se apagó, relata, pero de nuevo está resurgiendo.  Se han organizado tres festivales en Caracas y está caminando una espectacular  cuarta edición, con la participación de cerca de 200 agrupaciones nacionales, que puede entenderse como la existencia de una nueva generación teatral, menor de 30 años, que es la que hoy está impulsando un dinámico   movimiento teatral del país”.

  “Ocurre, apunta, que para bien Venezuela entró en el Siglo XXI con un proyecto  social muy importante y que el país necesitaba y el Teatro está allí; hay políticas para estimular el Teatro”.

Personajes de las artes escénicas nacionales

 No dejamos escapar la ocasión para solicitarle su opinión en torno al director que haya impactado más en la historia del Teatro venezolano.

“Hay que reconocer que un personaje muy importante en la historia del Teatro venezolano es Horacio Peterson, que comenzó a trabajar en 1949 hasta la primera década del Siglo XXI formando gente, porque aquí había que formar gente porque en aquel entonces el Teatro se aprendía “en tallercitos”, explica. A Peterson le sigue Carlos Giménez, un genial  creador que impulsó los festivales internacionales que constituyeron un fenómeno social”.

Dice que en la actualidad destaca una generación de jóvenes directores cuyos integrantes se encuentran “cabeza a cabeza”.

 En cuanto a los actores y actrices más destacados en la historia teatral nacional, Moreno Uribe apunta que “en este momento tenemos una gran actriz que es Francis Rueda, una mujer versátil” y entre los caballeros dedicados a la actuación teatral, tiene palabras de elogio para Gabriel Agüero “uno de los mejores entre esta nueva generación de muchachos todos muy buenos”.

   De igual  manera, exalta “la labor muy importante que se está desarrollando a través del Festival de Teatro de Caracas, donde el gran protagonista es el público, el cual se ha manifestado masivamente llenando todas y cada uno de los espacios teatrales, para presenciar importantes montajes del Teatro Venezolano y de  compañías teatrales del exterior”.

 -Ello, aunado a la gran inversión realizada para lograr el rescate de 25 salas teatrales de Caracas, le garantizan un enorme futuro al teatro venezolano. Además, en la misma medida en que se desarrollen el Teatro, crece y se fortalece con grandes éxitos nacionales e internacionales  la industria cinematográfica nacional, ambas se van a retroalimentar para beneficio mutuo.