domingo, julio 24, 2016

Lorenzo Vigas regresa al Festival de Cine de Venecia como jurado

Lorenzo estrena su ópera prima en los cines criollos durante el mes de septiembre.
El cineasta venezolano Lorenzo Vigas llegará de nuevo al Palazzo del Cinema, en Venecia.  Luego de haber conquistado el León de Oro en 2015 con Desde Allá, su ópera prima, ahora será jurado del 73° Festival Internacional de Cine de Venecia, que se realizará del 31 de agosto al 10 de septiembre.
Para esta edición de la muestra cinematográfica perteneciente a la Biennale, el realizador británico Sam Mendes (director de clásicos de culto como  American Beauty  o las taquilleras  Skyfall  y  Spectre) presidirá el jurado calificador que, junto con Vigas, estará conformado por la artista Laurie Anderson, la actriz Chiara Mastroianni, Joshua Oppenheimer ( The Act of Killing , 2012), la actriz alemana Nina Hoss, el dramaturgo, guionista y escritor Giancarlo De Cataldo y las actrices Gemma Arterton y Wei Zhao.
El filme La La Land, de Damien Chazelle, adaptación renovada del musical estadounidense, protagonizada por Ryan Gosling y Emma Stone, inaugurará el encuentro cinematográfico “Clase A” más antiguo del mundo. La trama transcurre entre Mía y Sebastián, ella aspirante a actriz y él pianista de jazz. Ambos se enamoran en Los Ángeles mientras buscan el equilibrio entre el amor y el arte.
El resto de las películas que competirán en el evento serán anunciadas el próximo jueves 28 de julio, en una conferencia de prensa oficial que se realizará en Roma.
Lorenzo Vigas participará en esta oportunidad con su visión y criterio para seleccionar al filme ganador del León de Oro, León de Plata, al Mejor Director, el Premio Marcelo Mastroianni a un joven intérprete emergente, el Premio Especial del Jurado y la Copa Volpi al Mejor Actor y Actriz Principal de la selección oficial, un año después de haber triunfado en la misma categoría con un drama intimista sobre profundas carencias emocionales, protagonizado por Alfredo Castro y Luis Alejandro Silva.
Anteriormente, dirigió Los elefantes nunca olvidan, cortometraje incluido la Semana Internacional de la Crítica del Festival de Cine de Cannes, en 2004. Con Desde Alla, cinta que se estrenará en las salas de cine de Venezuela el próximo 2 de septiembre, suma 11 premios internacionales desde que inició su recorrido por el mundo, destacándose en dirección, actuación y guión, entre otros renglones.
Su desafiante, incómodo y contemplativo tratamiento del lenguaje cinematográfico a la hora de dirigir, reconocido en países como España, Cuba, Francia, Grecia, Panamá y Estados Unidos, se unirá al criterio de un selecto grupo de expertos caracterizado por la diversidad cultural, que asume el reto de premiar a lo más destacado de la Biennale di Venezia 2016.        

sábado, julio 23, 2016

Buscan alma buena venezolana

Un espectáculo muy exigente.
La última vez que vimos el espectáculo El alma buena de Se_Chuan de Bertold Brecht, dirigido precisamente por Carlos Giménez, fue durante la temporada de 1985 en la Sala Rajatabla. De ese elenco sobreviven: Aníbal Grunn, Gonzalo Velutini, Pilar Romero y unos pocos actores más. Ahora nos corresponde ver otra versión de tan fantástica obra en el Teatro Luís Peraza, de Los Chaguaramos. En esta ocasión la dirección está a cargo de Lya Bonilla, acompañada por Guillermo Díaz Yuma en la asistencia de dirección. Para el Taller Experimental de Teatro (TET) este proyecto comenzó siendo un ejercicio de su Centro de Formación Actoral en el pasado Taller de Formación 2013-2015 y hoy día es un montaje profesional. Veremos esta versión, 31 años después, y estamos seguros que Venezuela, nuestro pais, no ha cambiado mucho, y diremos que Brecht tenía y tiene razón.
VIGENCIA DE BRECHT
En El alma buena de Se-Chuan, nos enteramos de cómo un día cualquiera llegan tres Dioses al pueblo con la misión de encontrar, por lo menos, una persona de buena voluntad cuya alma sea pura y noble. Solo Shen-té, la prostituta, acepta recibirlos en su casa. Los Dioses le dan la misión de seguir haciendo buenas obras, pero pronto, los vecinos comienzan a abusar de su generosidad. Shen-té debe cambiar de identidad y llevar una máscara para poder protegerse del prójimo.
El alma buena de Se-Chuan predica casi todas las dificultades que hay para hacer el bien en un mundo, donde la honradez y la confianza parecieran ser una desventaja, generando conflictos. La profunda reflexión sobre el ser humano y la sociedad hecha por Brecht es una valiosa oportunidad para llevar a escena un par de interrogantes fundamentales: ¿Qué es la bondad? ¿Queda en nuestro mundo un lugar para la bondad? Frente a los impulsos y acciones vitales de los seres humanos, frente a la naturaleza humana cíclica y salvaje, habremos de responder qué significa verdaderamente ser un alma buena.
La pertinencia de esta obra en nuestro contexto es innegable. Vivimos en Venezuela donde la bondad puede ser vista como ingenuidad o torpeza. A la astucia, la destreza, al mínimo esfuerzo, se le llama viveza criolla -así lo acuñó José Ignacio Cabrujas en uno de sus ensayos-. El asunto de la obra de Brecht se nos hace local, contemporáneo y más vigente que nunca. Con su obra, el autor nos advierte hasta qué extremos puede llegar una sociedad tomada por el egoísmo y la mezquindad. El tema de la búsqueda del bien común, de preservar el espacio que pertenece a todos, implica una reflexión impostergable en nuestros días. La directora, en conjunto con Emmanuel Barroeta y Joilson Pinzón, realizó la adaptación del texto de Brecht.
TRECE ACTORES
Para esta versión de El alma buena de Se-Chuan, la directora se ha planteado una puesta en escena en la que 13 actores llevan una historia cargada de imágenes poéticas; una propuesta a partir de elementos lúdicos y estimulantes. Sonidos rústicos, salvajes y estridentes contrastan con música y cantos armónicos, elevados. A partir de altos contrastes se plantea el conflicto de la obra: la lucha entre el bien y el mal, entre la honradez y la deshonestidad, entre lo animal y lo espiritual, entre la equidad y la injusticia, entre amor y el desprecio. Los actores aparecen como figuras cubiertas de polvo, con ciertas manchas de color en sus manos, pies y rostros, restos de un pasado esperanzador y más próspero que el presente. Sus figuras ondulantes contrastan con el fondo rígido y estructurado de un mundo que no parece haber sido construido a la medida de los seres que lo habitan. Esta propuesta que nos ofrece el TET cuenta con un elenco de diferentes generaciones del grupo y otros artistas invitados quienes a su vez han tenido una participación constante en el quehacer teatral. Encontramos entre ellos a Guillermo Díaz Yuma, Ludwig Pineda, Costa Palamides, Matilde Corral, Mónica Quintero, Alí Rondón, Dixón Da Costa, Jariana Armas, Vera Linares, Hector Castro, Louani Rivero, Abel García, Andreina Salazar, Aromaia León y Carlos Sánchez Torrealba. A este grupo de artistas se suma Boris Paredes, director de la Orquesta Barroca Juvenil Simón Bolivar, quien se ha ocupado de la composición y la dirección musical. Junto a él, Beruzhka Paredes en el violín y Gorgias Sánchez en el clarinete, interpretan la música en vivo.Las funciones serán los viernes a las 6:00 PM, los sábados y domingos a las 5:00 PM.  Lo recaudado por taquilla estará destinado a la reconstrucción del Teatro Luís Peraza, sede del grupo.
43 AÑOS

Luego de numerosos procesos y resultados inolvidables para la escena nacional, el TET celebra así los 43 años de su fundación como grupo independiente. El Taller Experimental de Teatro se fundó el 11 de diciembre de 1972, en los sótanos del Aula Magna de la UCV. Desde entonces, se ha dedicado intensamente a producir Teatro de Arte, a la formación de recurso humano para la escena y a la animación sociocultural, en un intenso trabajo de autogestión que ha incluido alianzas favorables como la hecha en esta ocasión con la Embajada de Alemania en Venezuela para la producción del espectáculo. Siendo un grupo autónomo, ha recibido varios premios y las mejores consideraciones del público nacional e internacional, así como de la crítica especializada. Lo certificamos. El TET ha servido de escenario para historias que han permitido mirar al país y a nuestra contemporaneidad, incluso de manera premonitoria. Piezas claves de Shakespeare, Gogol, Ionesco, Beckett, Strindberg, Kafka y Dostoievski, entre otros, se han revivido a través de sus representaciones, formando parte ya de una trayectoria y de unos principios artísticos que han posicionado al TET como uno de los grupos teatrales más arriesgados y de mayor calidad del país.

Budú hace teatro sin censura

El artista y el afiche de su show teatral

Antes de comenzar la primera función del espectàculo Budú y sus noches de censura, el cual hace temporada en el teatro Urban Cuplé, de jueves a domingo, su director y productor, ademàs de actor, Pedro Pérez -quien no es otro que Budú-contó algunas cosas de su vida profesional, un tanto de sus intimidades, y de cómo entretiene a la audiencia teatral caraqueña, por ahora.
¿Por qué su apodo o cognomento es Budu?, preguntamos.
-Me lo puso el pana Nigga y se inspiró en que yo tengo una figura gruesa, o gorda, soy pelón, como el legendario Buda y para evitar el chalequeo se quedó Budú. Y me gustó y me quedé así. Eso fue hace años.
¿Dónde y cuándo naciò?
Mi mamà y mi papá Pedro Pérez, a quien nunca vi más de cinco veces en mi vida, me hicieron nacer aquí en Caracas, el 18 de junio de 1975, creo que fue en la Maternidad Concepción Palacios,donde necamos muchos caraqueños. Ya estoy viejo.Yo soy padre desde los 16 años y ya tengo cinco hijos y hasta un nieto. Pero creo que me hacen falta muchas décadas más de vida y de diversión. Quiero ver crecer a mi familia.
¿Estudios?
 Nunca estudié teatro ni música ni baile.Todo lo que hago lo aprendí en la calle. No tuve ninguna de esas capacitaciones. El actor Jorge Palacios, con quien participé en la pelicula venezolana, Puras joyitas, de Cèsar Oropeza y Henry       Rivero, me dijo “quédate en el mundo de la television y el cine, porque la pantalla y la fotografia te aman, tu eres una persona que gustas mucho”. Eso me lo dijo Palacios y eso nunca se me olvidarà. Canto e interpreto varios instrumentos desde muy temprana edad, tambien soy balarìn. Yo estoy en la farandula desde el año 2003 cuando debuté con la agrupación musical "Vagos y Maleantes” y dejé de ser Pedro Pérez y comencè a llamarme Budù. Es mi conversión al mundo legal. En cierta forma, dejé a Pedro Pérez atrás  y la música popular, el hip hop,el rap me capturaron”.
¿Y el teatro?
Yo prefiero que tu veas mi show y me hagas una crítica, siempre quise que tu vieras lo que yo hago, pero te adelanto que somos cuatro personajes, muy distintos entre si. Ahí actúo al lado  de otros tres  personajes, creados gracias a  Leo Salazar, José Manuel Gómez y Kandy Strauss. Todo lo que hacemos es puro humor negro, improvisamos y lo más importante es que hablamos de sexo sin ningún tipo de restricciones e inhibiciones. Somos tres hombres y una mujer, quienes convivimos en un apartamento; todos nuestros personajes tienen diferentes puntos de vista para abordar la  temática sexual y todo con mucho humor, negro, para decirlo de alguna manera. Nosotros estamos muy unidos y nos ayudamos. Siempre nos estamos reuniendo para afinar detalles, alimentar a los personajes, estamos día a día conversando e investigando. Eso es súper positivo. Aquí no estamos como divos ni malos compañeros; yo les he inculcado eso. Siempre estar unidos y hablar en los malos y buenos momentos. Creo que ahí está la clave para permanecer juntos.
¿Pero qué abordan en esa obra teatral  a la cual me invitas?
El teatro no se cuenta, pero ahí se muestra cómo tener sexo sin ningún tipo de tabú y le damos ese toque de humor para que el espectador se parta de la risa mientras describimos nuestras experiencias. Se tocan diferentes temas relacionados al sexo, entre ellos relaciones de parejas, problemas que puedan tener en la intimidad y en la práctica, entre otros. Así como también habrá opiniones encontradas entre todos los actores. “Yo soy el ordinario, el más grosero de los cuatro,  el que habla claro y sin pelos en la lengua; Salazar es el gay que todas las mujeres aman, él les tapa todas sus sinvergüencerías; Gómez es el galancito que utiliza palabras rebuscadas en la conquista; y Kandy es la despampanante Diva, de esas que hoy señalamos como la bendecida y afortunada” .
¿Y hablando de negro y de negritud, usted está consciente que hay discriminación racial en Venezuela?
Yo, por mi color oscurito, fui discriminado al principio, pero cuando comencé a imponerme con mi música, mi baile y mi actuación, eso cambió. Al parecer me aceptaron. Aquí estoy, echado pa`lante, como tiene que ser.
¿Y el cine?
Tengo varios trabajos, pero lo que más me tiene pendiente es la película con Edgar Ramírez, me refiero a Manos de Piedra, donde además participa nada más y nada menos  que  Robert de Niro. El director es el venezolano Jonathan Jakubowicz, encargado de ese film que refleja  la vida del popular boxeador panameño Roberto Durán, donde ademas trabaja Rubén Blades.




Trakylyno y su sainete funerario

Travestidos en escena.
Hemos ponderado el talento de Wilfredo Tortosa como autor, puestista y director de actores, además de ser un enjundioso organizador de grupos. Y todo eso gracias a Las Bejarano, bien elaborado sainete criollo sobre unas cocineras pardas de la colonial Caracas, inventoras de originales tortas caseras con las cuales lograron su ascenso social. Joyita dramatúrgica, bien escrita, correctamente actuada, dirigida y presentada en temporadas en la Sala Rajatabla, desde la temporada del 2011.
Tortosa, apodado Trankylyno, comanda una institución civil sin ánimo de lucro, Kabre Teatro de Caracas, desde el año 2002, con la cual le habíamos visto otros trabajos experimentales, especialmente porque él se ha dedicado a formar actores y lanzarlos a los escenarios, sin caer en el burdo negocio de la explotación de una seuda profesionalización.
Recordamos esos pecados originales de Trankylyno porque ahora ha mostrado, nuevamente en Rajatabla, otro desestresante sainete, el cual oscila entre una fiesta carnestolenda y la parodia humorística de un funeral, de esos donde el licor y los alocados disparos de armas cortas y largas son las características de tales sepelios. Se trata del desopilante ¡Ay! Misias Marías, que  presenta a un quinteto de mujeres caraqueñas durante el velatorio de Juan de Jesús, presunto esposo de María Resignación, o el marido de unas de las Marías en cuestión; María Sacrificio, madre de las Marías, es la oficiadora del funeral, la que lleva la batuta en el ritual, la que con rosario en mano va llevando entre los misterios gozosos y las letanías, porque entre anécdotas, chismes y chistes funerarios se irá descubriendo quien fue el susodicho Juan de Jesús alias el “Yonhnaikel”.

También para este sainete, Trankylyno usa el travestismo teatral y es por eso que Jorge Dakar, Jesús Blanco, José Gregorio Franquiz, Israel Blanco y Badyr Paracuto asumen sus “Marías” con un desparpajo delirante, donde el público participa con mucho gusto o placer. La mala y la buena televisión criolla están presentes con algunas parodias que ahí se muestran.

jueves, julio 21, 2016

21 años sin Cabrujas

Para este natalicio de José Ignacio Cabrujas queríamos publicar una crónica sobre el valioso y laborado documental que Antonio Llerandi ha logrado materializar, pero fue imposible contactar al artista cinematográfico, por razones que desconocemos, por eso de nuestro archivo hemos sacado esta larga crónica sobre ese maravilloso venezolano que conocimos y tratamos.
Murió vivo y legó vastísima obra literaria que lo sobrevive. Nació el 17 de julio de 1937 en Caracas y le falló el corazón en Porlamar, el 21 de octubre de 1995. Era José Ignacio Cabrujas, vitriólico y original intelectual que amó demasiado a esta Tierra de Gracia y quien sí enseñó las claves de su método, cabrujiano, para interpretarla. Lo recordamos hoy para que nadie, inteligente y además patriota, lo borre de sus agendas y menos en este año cuando se cumplen 21 años de su desaparición física,porque dejó un hijo, un vasto legado literario y su esposa.Isabel Palacios.
Imposible evocar a Cabrujas sin aludir al crítico Leonardo Azpárren, quien, auspiciado por la Universidad Simón Bolívar, adelantó la compilación de toda su obra teatral, y la periodista y escritora Yoyiana Ahumada porque en su libro El mundo según Cabrujas, importante  compendio de 320 páginas, impresas por Editorial Alfa, con textos ineludibles que recogen las impresiones de una de las intelligentzias más complejas y brillantes del siglo XX criollo; ahí reposa una parte de la consecuencia del periplo intelectual y humano del legendario autor de  El día que me quieras,  Acto Cultural ,   Profundo  y  El Americano Ilustrado , para citar algunas piezas memorables de ese mural de la Gran Venezuela que nos enseñó a conocer y amar. Pero dejemos que sea esta apasionada trabajadora cultural quien revele más detalles sobre esta joya literaria nacida de un acto de amor.
Vigencia de un autor
La colega Ahumada puntualizó que cuando un investigador se obsesiona con un autor, y eso es exactamente “lo que me ha sucedido a mí. Desde mi tesis de Magister Literarae en la Universidad Simón Bolívar, hasta los artículos que he escrito, los seminarios etcétera, me han permitido descubrir claves cabrujianas sobre una de las intelligentzias más completas del siglo XX venezolano como lo fue, o lo sigue siendo Cabrujas”.
Pero Ahumada no propone a Cabrujas como modelo, “porque en su permanente juego dialéctico, y su brillante juego paródico, siempre marcó distancia con voces como la de Arturo Uslar Pietri, que fungía de una especie de oficiante del “deber ser” del venezolano. Cabrujas rompió con el modelo del intelectual distante del país, del venezolano de a pie y se puso de tú a tú con él. Creo que las nuevas generaciones deberían estudiarlo para comprender las claves del fracaso del proyecto de Venezuela como país, para profundizar en los tópicos sobre los cuales hemos construido la idea de la venezolanidad y el porqué de nuestras taras: la provisionalidad, la distancia entre las instituciones y el individuo; el fracaso de esas propias instituciones, el concepto del Estado Mágico; el país como lugar de paso, la ciudad del “mientras tanto y por si acaso”, el redentorismo entre otras. Comparto lo de que dice el escritor Alberto Barrera Tyzka en cuanto a que El Estado del Disimulo, una entrevista realizada en el marco de la Comisión para la Reforma del Estado (1987) debería ser un texto fundamental en el bachillerato”.
-¿Vale la pena recordar a Cabrujas, cuando no lo montan con la frecuencia que se merece?
-El hecho de que no lo lleven a escena es un tema que habría que preguntarse, y siempre me ha llamado la atención que salvo Profundo y por supuesto su obra más famosa, El día que me quieras, sean las únicas que se hayan montados varias veces. El Trasnocho Cultural ha hecho varios homenajes a través de lecturas dramatizadas y montajes, pero hasta ahí llega. Pienso en  Acto Cultural  (mi favorita) que hoy día tiene mucha vigencia, mucho que decirle al país sobre un proyecto cultural que a troche y moche se quiere imponer al país. Me refiero al anacronismo de la cultura endógena de pájaros guarandoles, y chiriguares, de un teatro político mediocre; y marcado por una orientación del “prolet kult”. Creo en la resistencia cultural e insisto ir en contra de la desmemoria.
-¿Qué es lo importante de Cabrujas?
-Cabrujas me apasiona en primer lugar porque desde el punto de vista dramatúrgico es un genio que combina con maestría el manejo de técnicas modernas de intervención ficcional, como la parodia, la ironía, etcétera, con géneros aparentemente arcaicos como el sainete. Su construcción de personajes es muy profunda y ese es un gran hallazgo que no se repite en otros autores venezolanos, la construcción de personajes que llegan a convertirse en arquetipos Pío Miranda por ejemplo. Son personajes con los cuales el autor te permite establecer empatía porque son como uno, meten la pata, con una ingenuidad, que sólo te despierta compasión y ese giro ya los hace inolvidables y profundamente humanos.
En cuanto a los argumentos indudablemente la capacidad de “historiar” el teatro es extraordinaria, de que la historia nacional le sirva como telón de fondo para un argumento es un teatro enraizado en la venezolanidad para hurgar en esa Gran Historia, la de Eduardo Blanco o Gil Fortoul y parodiarla, y decirnos “mira epa no sigas creyendo que somos un país grande”, sino un gran país mediano donde un protocolo, como el de Rojas Freire, borra 300 mil kilómetros del Esequibo porque se derramó una compota de hicacos como en la escena de  El americano ilustrado. Cuando llevaron a escena El día que me quieras yo la veía y decía está hablando de Pío Miranda, un comunista que ni siquiera leyó el Manifiesto, que ni sabía por qué lo era. Símbolos vaciados de significado. Así mismo desde el punto de vista de la estructura dramática Cabrujas y eso lo recoge buena parte del trabajo crítico sobre su obra está construida como una partitura porque era melómano y erudito de la ópera.
Legado literario
Cabrujas publicó casi todas sus obras y otros libros, entre ellos recordamos: Profundo, Acto Cultural, Fiésole, El día que me quieras, Una noche oriental, El Americano Ilustrado, Autorretrato de artista con barba y pumpá y Sonny Y un libro póstumo, Latinoamérica inventó la telenovela resultado de un taller que dictó sobre “El Libreto de Telenovelas”, en el Instituto de Creatividad y Comunicación (ICREA).
Autor indispensable 
Para el crítico Azpárren Giménez, El Americano Ilustrado es la coda del conjunto de obras que hicieron de él un dramaturgo indispensable. La historia de los hermanos Lander y sus relaciones con Antonio Guzmán Blanco, el Ilustre Americano, trasciende los enredos de la intriga para presentar el mundo de privaciones, anhelos y frustraciones de los personajes. Arístides y Anselmo Lander no resuelven, al igual que los personajes de obras anteriores, sus incompetencias en sus vidas privadas, en particular las relaciones con la pareja, al tiempo que su proyección pública, uno Ministro de Asuntos Exteriores y el otro Obispo, termina siendo un grotesco lamentable


Piacoa se mudó a Caracas

Espectáculo para fin de semana en el teatro Municipal
Viento en popa con el relanzamiento de la Compañía Nacional de Teatro (CNT).Ya alistan audiciones, a finales de este mes de julio, para elegir al elenco -no menor de 15 actores y actrices, reforzados por cinco profesionales- que participará en los montajes de cuatro piezas (tres criollas y una foránea) para integrar la primera programación de la temporada 2016 y 2017, en una sede que sería el Teatro Nacional, en la esquina de Cipreses, como en otrora época. Contratos y sueldos de intérpretes y directores de los espectáculos estarán regidos por un tabulador del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Así la agrupación será una alternativa fija en la programación de la capital venezolana.
Cabe recordar que la CNT fue creada el 22 de mayo de 1984 por decreto Presidencial y su director Isaac Chocrón Serfati la inauguró con su comedia Asia y el lejano oriente, puesta en escena por Román Chalbaud. Actualmente, según su directivo, el sociólogo Alfredo Caldera, es “una institución comprometida con los procesos de cambio que vive nuestra sociedad y que participa activamente en las manifestaciones de la actividad teatral que se desarrollan en las distintas latitudes del país. La investigación, la capacitación, la documentación, la conservación, el trabajo con las comunidades y el rescate de la memoria del teatro se suman a su repertorio”.
Ese viento en popa que empuja a la CNT es el contundente y mágico espectáculo Peludas en el cielo, de Gustavo Ott, estrenado el pasado jueves 7 de abril en Teatro Baralt, el cual después hizo dos funciones en el Festival de Caracas, según puesta en escena lograda con firmes actuaciones de Vanessa Vásquez, Luis Domingo González, Francis Rueda y Aura Rivas, bien dirigida por Carlos Arroyo, dentro del dispositivo escenográfico que diseñó Rafael Sequera. Ahora tiene temporada en el caraqueño Teatro Municipal.
Esta pieza, ganadora del Premio Apacuana de Dramaturgia Nacional 2015, la pensó Ott como comedia de tesis, porque dentro del lenguaje, entre el humor y la situación cómica, está la idea del continente recobrado pero sin garantías; una Latinoamérica como antídoto y escudo, pero también como amenaza, desengaño y derrota. Peludas en el cielo “funciona como monstruo y me gusta pensar que esa bestia no está fuera de los personajes, sino en lo más íntimo de sus deseos”. Ahí, a lo largo de 75 minutos, se materializa el universo de cuatro venezolanos que viven en la población de Piacoa (Delta Amacuro), cuyos anhelos y carencias pueden extrapolarse a cualquier realidad local o universal. Ott confesó que ese texto le tomó varios años; estuvo en el Delta en el 2011, precisamente dictando algunos talleres organizados por la CNT, y de allí viene “ese paisaje”.  
A la Piacoa teatral la acechan miles de mariposas palometas peludas, las cuales son calamidad, oscuridad y amenaza de múltiples enfermedades eruptivas, por esta razón sus habitantes se encierran en sus casas, ante esta plaga que oscurece el día y pasa sin dejar mayores males. Esta metáfora construida a partir de un fenómeno natural de la región, le sirve a Ott para hablarnos de lo que nos caracteriza como sociedad.
 La morada de las Pachecos es el epicentro de esta saga. Allí está Yesenia, afectada por un dolor en la pierna derecha, por un accidente que le ocasionó una mariposa peluda, y su hija Mariana, quienes se ven obligadas a encerrarse, porque las palometas están por llegar. Intemporalmente se presentan los otros personajes: Luis Domingo González, director de cultura de la Alcaldía de Piacóa, además de director de teatro y brujo, entre otros oficios, y Rita, maestra graduada, quien desatará el conflicto de la obra, al generar la ambición y proyectar los más íntimos sueños y caprichos de cada uno de los personajes, así como su verdadero carácter, por la intempestiva noticia de que puede haberse ganado la lotería.

Con Peludas en el cielo entendemos que la poesía es un espacio perdurable, que nos acompaña durante toda la vida. ¿Por qué no venderla? ¿Por qué no exportarla? ¿Por qué no traficarla? A eso se reduce Piacoa, el mundo y nuestros sueños. Una síntesis de cada uno de nosotros, indica su director Carlos Arroyo.

miércoles, julio 20, 2016

Esso Álvarez logra plasmar al poder en 460 fotos

Para Edgar Ernesto González, actual presidente de la Fundación Museos Nacionales, la fotografía como género artístico ha sido redescubierta en el contexto museológico internacional y nacional hace ya varias décadas, hecho que ha propiciado experiencias de crecimiento en cuanto a la formación del público en el área y la presentación de innovadoras propuestas. “En las instituciones que forman parte de la Fundación Museos Nacionales esta disciplina ha tenido un lugar destacado, tanto a nivel expositivo como patrimonial, pues en numerosas ocasiones las piezas que custodian sus colecciones han sido objeto de reflexión para propiciar el intercambio de visiones y la socialización del hecho fotográfico en los diversos espacios del arte nacional”.
 Afirma que en sintonía con ese espíritu o criterios, la Galería de Arte Nacional presenta la exposición del comunicador Esso Álvarez. Estética del poder. Fotografías 1980-2013, que se inaugura este domingo 24 en la Galería de Arte Nacional. “Una propuesta integrada por la selección de 460 imágenes que se articulan como un gran gabinete visual bajo la curaduría del investigador Félix Hernández y el planteamiento museográfico de Daniel Hernández. En ella, Esso Álvarez (Maracaibo, 1960) muestra y asume las relaciones del discurso fotográfico con una doble lectura: relacionada en un primer momento con el efecto imagen-realidad y en un segundo alcance con el fenómeno imagen-símbolo. Se convierte así en constructor del «efecto verdad» que cada instantánea posee y nos hace patente la eficacia de la fotografía como registro histórico, sociopolítico y cultural”.
 Puntualiza que los ejes temáticos en los que se divide la muestra se estructuran en varios períodos que a su vez marcan el desarrollo lingüístico del artista. “Cada obra invita a pensar en dos conceptos definidos por Roland Barthes en su libro La cámara lúcida: el studium, centrado en la cultura y el gusto, y su conexión con el punctum, ese detalle con fuerza expansiva e innombrable que tiene la fotografía. La unión de ambos consolida los lazos entre el espectador y lo representado, al tiempo que describe de manera integral el espacio y los lugares de la memoria”.
 Y concluye que sin lugar a dudas Esso Álvarez. Estética del poder. Fotografías 1980-2013, “despertará en el público esas reminiscencias de las formas tan disímiles que adopta el poder en el hecho fotográfico”.


Carlos Gorostiza se fue de gira

 Hay duelo en Argentina y en el mundo del teatro de habla hispana.El célebre dramaturgo Carlos Gorostiza se fue de gira y dejó un gran legado humano e intelectual. Aquí en Caracas, donde estuvo vinculado a El Nuevo Grupo, residiò en diferentes ocasiones y ademas dirigió y presentó sus obras. Hoy el diario Clarín, de Buenos Aires, publicó un destacado articulo, el cual reproducimos.
No es paradójico que Distracciones, la última producción de Carlos Gorostiza, gire en torno a la juventud. La escribió el año pasado, a sus 95, y los personajes, y sus intérpretes, son jóvenes de este siglo. De ese modo el autor cerró un círculo sabio por la escritura y la vida. “Distracciones fue como volver al principio, porque mi primera obra, El puente, era para un grupo de jóvenes. Y los personajes lo eran también. ¿Qué es la juventud? Si la sangre anda bien, importa que la cabeza de uno esté ubicada en el hoy. Conozco a directores a los que jamás les daría una obra porque son viejos aunque tengan cuarenta años”, decía hace poco en una entrevista con Clarín. Ayer, a los 96 años, se apagó el cuerpo de Carlos Gorostiza, pero su respiración quedará latente en sus textos. En las formas y tiempos de una obra integral que atravesó narrativa, poesía y brindó piezas fundacionales del teatro argentino contemporáneo.
   La sabiduría no es la acumulación zonza de años. Es un modo de transcurrir el tiempo en acciones que dejan huellas determinadas. Gorostiza lo entendió así y fue protagonista de su época desde muy joven. En De guerras y de amores, hermoso libro que contiene poemas, imágenes y textos inéditos ; reproduce, por ejemplo, su participación como “editorialista”, a los 19 años, en La revista Oral que publicaba con varios amigos de su barrio. Corría el año 1939, el país estaba saliendo de la década infame, y en ese marco se preguntaba sobre el rol de la juventud en una nota titulada, sugestivamente, “Construir destruyendo”.
    Luego vino el teatro. Arrancó como actor y director en 1937 con un espectáculo en apoyo al Patronato Español de Ayuda a las Víctimas Antifascistas: “Eran varios actos matizados con chocolate con churros que cobraban muy caro -recordó- y con ese dinero adquirieron una ambulancia que el padre de un compañero de nuestro grupo llevó a Barcelona”. En ese período también integró el grupo Lilulí, con maestros y poetas, quienes trabajaban obras de títeres para niños. Hay una imagen preciosa del grupo dando funciones en una escuela rural en 1943. De esa experiencia surgió su libro La clave encantada. Esta primera incursión como autor teatral para títeres lo realizó porque, rememoró una vez, “el mundo de los chicos, aunque muchos no lo entienden, es al mismo tiempo el más liberador y el más profundo”.
 La escritura de teatro para un público adulto llegó después. “En realidad empecé dirigiendo, escribía poemas, cuentos -dijo en otra entrevista a este diario-. Me publicaban en algunos lados los poemas, pero entré a la dramaturgia insensiblemente porque era actor del grupo La Máscara (emblemático del teatro independiente). Mis compañeros me pidieron que escribiera una obra, protestaban porque lo que escribían en esa época sucedía en lugares absurdos. Entonces les hice El puente, aunque yo venía dirigiendo. Tenía la necesidad de generar personajes en el papel y en el escenario. De ahí en adelante, siempre dirigí todas mis obras”.
    El puente, estrenada en 1949, cambió las formas de escribir en el país, se dejaba atrás el ámbito del conventillo y surgía la realidad de clase a través de una metáfora potente (los que están de un lado y del otro del puente en cuestión). Buenos Aires entraba en la década del ‘50 y el teatro independiente se preguntaba su rol y alcance popular. Fue un suceso su debut autoral, rápidamente lo tradujeron y lo estrenaron en Estados Unidos. Actualmente forma parte de los manuales de literatura argentina en los colegios. Le siguieron El fabricante de piolín, El pan de la locura; y ya en los ‘60 escribió Vivir aquí, y Los prójimos. Dirigió, a la par, en distintos países latinoamericanos, y en España. De los ‘70 son La gallo y yo, y Los hermanos queridos, otro texto emblemático que todavía se repone.
     En el living de su casa se realizaron las reuniones con Osvaldo Dragún, Tito Cossa, entre otros, que dieron forma a Teatro Abierto. ‘Goro’ -como se lo llamaba en confianza- fue considerado el “padre” de una generación de autores notables que gestó, a principios de los ‘80, la resistencia cultural más intensa que tuvo la última dictadura militar. En Teatro Abierto estrenó dos obras breves, que se han convertido en clásicos: El acompañamiento y Hay que apagar el fuego.
    Por su trayectoria, compromiso y concordancia política con la primera etapa del alfonsinismo, Gorostiza fue nombrado, con el regreso de la democracia, Secretario de Cultura de Nación. Estuvo en el cargo hasta 1986. Y años después continuó su producción con Aeroplanos, A propósito del tiempo y Toque de queda.
    En los últimos años cada encuentro lo citaba en su casa. Ya no salía tanto. Hablar con él se convertía en algo increíble por varias razones: fue protagonista del teatro argentino, era un gran conversador y tenía una memoria prodigiosa. Daba cuenta con lucidez de su mirada política más coyuntural, como de un puñado de anécdotas que incluían a Armando Discépolo, quien le dirigió sus obras, o recuerdos de sus encuentros en Cuba con Fidel Castro.
    ‘Goro’ remarcaba siempre que al cumplir los 30 años es necesario quemar las naves. Decía que a sus primeros textos los escribió a deshoras, después del trabajo. El tiempo para escribir cobraba forma cuando uno lograba condensarlo en deseo. Se trataba, parafraseando a Eugenio Barba, de mantener siempre en llama la vida. Fue un hombre capaz de asistir a la primera obra de un autor joven y llamarlo el otro día para conversar durante cuarenta minutos sobre lo que había visto; y de entregar su más reciente producción al grupo Los distraídos, del circuito alternativo, para que debuten en el Cervantes.
    Su último estreno comercial fue Vuelo a Capistrano, con dirección de Alezzo y el protagónico de María Ibarreta. Se inspiró para escribirla en las golondrinas que admiraba desde la ventana de su departamento, frente al jardín Botánico. Lo inquietaban, tal vez, porque las veía en espejo. “Qué libertad. Nunca me canso de verlas -decía-, tienen una resistencia admirable. Viajan todos los años desde Palermo hasta California en busca del calor. Algunas quedan en el camino, pero saben del coraje de buscar lo que realmente anhelan”. 
Un líder
Por Pepe Soriano
Hablé con Carlos hace poco más de un mes, por su cumpleaños y estuvimos bromeando con la edad. Tuvimos una relación larguísima y muy estrecha, por el teatro y por amistad. El es uno de los hombres a quien le debo mi inserción en el teatro más serio, a la dignidad de estar sobre un escenario. Es alguien que nos deja una enorme riqueza artística y humana, que tuvo un reconocimiento extraordinario por ser un líder en el mundo del arte y las letras. Con su cargo de Secretario de Cultura de Raúl Alfonsín cumplió una gestión impecable. Con él se va una conducta de respeto, del hombre que cumple con sus roles desde la dignidad. Más allá del dolor por la pérdida, nos queda saber que tuvo una buena vida, empezó como actor y derivó en autor y fue, como una de sus obras, un verdadero puente entre generaciones. Es un regalo haberlo tenido en la Argentina. Queda recorrer el camino que marcó.
Un maestro
Por Roberto "Tito" Cossa
Fue un maestro de nuestra generación, el mayor referente, todos queríamos llegar a lo que él llegó. Más tardé forjé con él un vínculo personal, sobre todo a partir de Teatro Abierto. Compartimos la felicidad por el teatro y el dolor por lo que estaba pasando en esa época. Gorostiza fue un hombre de cultura democrática. Se disfrutaba hablar con él, estaba atento a lo político y lo social. Además de dramaturgo, fue novelista, poeta y autor de obras para títeres. Y sobre todo un hombre íntegro, coherente con su vida y su obra, con una lucidez impecable hasta el final, a sus 96 años, con el sentido del humor intacto. Su gran legado es su obra teatral, era un narrador nato de teatro, con un pie en lo popular, con lo que me identifico. Solíamos leer nuestras obras mutuamente. Tuvimos un vínculo entrañable.
Hasta siempre, querido Goro
Por Ricardo Cárcova (Editor fotográfico de Clarín)
Conocí a Carlos Gorostiza por el año 1974, porque era amigo de mi primer suegro, Pedro Krichmar. Eran hombres de la cultura, humanistas, actores y escritores de teatro, pero que también aportaban su creatividad a la publicidad. Progresistas a los que los vientos huracanados de la juventud militante y la feroz dictadura posterior les provocó dolores inmensos entre desaparecidos, exiliados, desarraigos y muerte.
Cuando en el regreso de la democracia Alfonsín lo nombró Secretario de Cultura fue una enorme alegría. Pero como me diría él mismo mucho más tarde, las arideces de la política no eran el terreno en que germinaran sus mejores energías.
Siempre seguí su vida por las novedades públicas que brindaban los medios y porque Pedro y él conservaban la costumbrede reuniones semanales de charla íntima y amistosa de las que estaba al tanto.
Luego de la crisis de Argentina en 2001/2002 hice contacto directo con él como una manera de encontrar en la sabiduría de un hombre grande algunas pistas que me ordenaran un poco: ¿hay que volver a hacer política?, ¿hay que volver a irse del país?, ¿qué consejos puede darnos alguien de tan buena madera y con una vida tan vasta? Una especie de padre substituto a quien consultarle en confianza.
Me sorprendió su inmensa capacidad de vincularse con gente de otra generación, su apertura mental, su memoria impecable, su energía enorme para escribir obras de teatro, novelas, hacer yoga, tener una intensa vida social. También su extraordinario e inteligente humor.
Le propuse hacer una entrevista en video para Clarín a agenda abierta. Con una natural dulzura y amabilidad accedió advirtiéndome que sería abierta hasta que él decidiera lo contrario. Nunca esquivó ningún tema que le propuse.
Cuando cumplió 92, Teresa, su hermosa mujer, me invitó a la fiesta en su casa. Ya existía la grieta famosa y al subir en el ascensor todos los invitados nos encontrábamos con un cartel que daba la bienvenida el festejo y prohibía hablar de política o temas que pudieran complicar la velada. Tito Cossa y Jorge Halperín festejaban animados junto con Mario Sabato o Hipólito Solari Irigoyen. Se sumaban personalidades varias de las artes y la cultura que hicieron un maravilloso silencio cuando los nietos de Carlos ejecutaron una impecable obra en la guitarra o cantaron un maravilloso tango.
Me pidió consejos técnicos cuando escribió una novela sobre el romance de una fotógrafa argentina y un fotógrafo de guerra internacional: La tierra inquieta. No hubo correcciones que hacer.
Hicimos luego varios reportajes en video más y el último que hice fue en otro de sus cumples, en donde sus amigos y Teresa dejaron unas palabras memorables sobre una amistad y una relación que no dejaba nada para después.
Hace una semana suspendieron un homenaje en su honor en el Teatro Cervantes porque su salud no lo permitía. Goro me seguirá inspirando desde donde se encuentre.



lunes, julio 18, 2016

Esso Álvarez revela su estética del poder con 33 años de fotografías

Chávez y otros venezolanos más estarán presentes en los salones de la GAN.
El próximo domingo 24 de julio, pasadas las 10 AM,  la Galería de Arte Nacional (GAN) -en su nuevo edificio de la avenida México -inaugurará una exposición donde la obra fotográfica realística y simbológica de Esso Álvarez se pondrá de manifiesto.Y, por supuesto, la polemica estallará porque nadie más trabaja como "El chiquitín", como le decimos sus colegas periodistas, desde los tiempos de Miguel Ángel Capriles Ayala y su histórica Cadena Capriles, allá en la Torre de la Prensa, al lado del Panteón Nacional.
 Estética del poder. Fotografías 1980-2013 es la propuesta que nos trae el emblemático artista y comunicador de origen zuliano, en un evento que empezará desde las 11 de la mañana, y que nos muestra una selección de 460 imágenes que se articulan como un gran gabinete visual bajo la curaduría del investigador Félix Hernández y el planteamiento museográfico de Daniel Hernández.
 A través de este montaje, Álvarez nos presenta y asume las relaciones del discurso fotográfico con una doble lectura: relacionada en un primer momento con el efecto imagen-realidad y en un segundo alcance con el fenómeno imagen-símbolo, convirtiéndose así en constructor del "efecto verdad" que cada instantánea posee y nos hace patente la eficacia de la fotografía como registro histórico, sociopolítico y cultural.
 Los ejes temáticos en los que se divide la muestra se estructuran en varios períodos que a su vez marcan el desarrollo lingüístico de este artista. Cada obra invita a pensar en dos conceptos definidos por Roland Barthes en su libro La cámara lúcida: el studium, centrado en la cultura y el gusto, y su conexión con el punctum, ese detalle con fuerza expansiva e innombrable que tiene la fotografía.
 La unión de ambos consolida los lazos entre el espectador y lo representado, al tiempo que describe de manera integral el espacio y los lugares de la memoria.
 Esso Álvarez se define a sí mismo como un personaje cauto, ético e indiscreto. “Fui seducido por la poética de la imagen y el compromiso social fotográfico mientras cursaba ingeniería agrónoma. Desde entonces, he sido el cazador y la presa a la vez. He asumido que cuando expreso o exhibo una idea, me someto a la descodificación del otro. Mi ética y mi lealtad están con la materialización del proceso creativo y conmigo mismo”, sentencia Álvarez en una suerte de invitación a conocer sus raíces y cómo estas consagran el nacimiento de su propio discurso.
 Sin lugar a dudas Estética del poder. Fotografías 1980-2013 despertará en el público esas reminiscencias de las formas tan disímiles que adopta el poder en el hecho fotográfico.
 Esso Álvarez nace en Maracaibo, estado Zulia, Venezuela, el 19 de junio de 1960. Su infancia y adolescencia transcurren en la parroquia 23 de enero, Caracas, y la frontera colombo-venezolana. Estudia en la Facultad de Agronomía y en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela. Le debe a Manuel Álvarez Bravo, Paolo Gasparini, André Kertész y Luigi Scotto su interés por la estética con conciencia sociopolítica. 
 Desde 1983 trabaja como fotoperiodista. En la actualidad se desempeña como docente en la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), Ceca-Armando Reverón. Vive y materializa su proceso creativo en Caracas.