miércoles, septiembre 20, 2017

Sin publico y sin dólares para salvar al cine criollo



Las crisis del cine venezolano no son problemas de ahora. Siempre han ocurrido, especialmente en lo creativo, pero sus artistas se sobrepusieron y avanzaron. Y ahí están sus historias y sus premios nacionales e internacionales. No nos podemos quejar. El cine es cultura y además una importante herramienta para el conocimiento.

Las crisis de ahora son con sus respectivos financiamientos para la producción, ya el Estado no puede cubrir las demandas que esta disciplinas exige y el publico o la audiencia de consumidores tampoco. ¿Que hacer? Hay propuestas y se pueden lanzar otras, pero antes hay que aclarar algunos aspectos del problema, especialmente el consumo del cine en la sociedad venezolana, el cual es muy costoso, teniendo en cuenta sus ingresos.

DIVERSION CARA

Según una ponderada crónica publicada en el portal de la web A todo momento, la familia venezolana cada vez se ve más afectada por la crisis económica y política nacional. Una inflación que promete estar a más del 600% al cierre del año cada vez reduce la posibilidad de entretenerse de manera amena; ver una película y disfrutar de una caja gigante de cotufas y chocolates.

Los paseos familiares cada vez se ven más reducidos. Ya no es tan común para el grupo familiar promedio salir los viernes o el fin de semana al cine. Los precios cada vez suben más y las prioridades en la mayoría de los hogares están centrados en otras necesidades.

Pero sepa usted: debe preparar su bolsillo o revisar las tarjetas de crédito o de debito al momento de ir a ver un film de vaqueros, comedia o animado, sea venezolanas o foráneas. El equipo de A Todo Momento le dice: ¿Cuánto cuesta un paseo familiar al cine? 

En todos los casos varían los precios e las entradas; según el lugar, la calidad o el tipo de película. Las salas de cine en Venezuela ofrecen diversos servicios: Películas digitales; en tercera dimensión (3D), con efectos reales en salas llamadas “4D” y salas VIP; con servicios de restaurant y bebidas.

En primer lugar, si la película es 2D la entrada general oscila entre Bs .800, 5.500 y 9.000; según la locación. Pero si es 3D (en cines con categoría “Premium”) la entrada varía entre Bs 6.400 y 10.000. Las personas adulto mayores y niños en casi todos los casos tienen un descuento del 50%; esto le ayudará a gastar menos. Finalmente una familia de 2 adultos y 2 niños puede gastar sólo en entradas entre Bs 16.500 y 28.000.

La comida o las chucherías también varía en costos. Normalmente las famosas cotufas y el refresco se venden en combos que hoy en día tienen precios que llegan a la estratósfera. El combo casi siempre contiene una caja grande de cotufas y un par de refrescos grandes. El costo oscila entre Bs 23.000 a 32.500 según el lugar. Y si quiere adquirirlo con tequeños tendría un costo de Bs 32.000 a 45.000.En cotufas y refrescos para 4 personas se podrían gastar más o menos entre Bs 65.000 y 90.000, según las preferencias.

Con todos estos costos a cubrir, el publico va con menos frecuencia o no va, porque primero esta el estomago y despues la diversión.

BAJA LA AUDIENCIA

La asistencia a las películas nacionales de enero a agosto ha disminuido 17,5%, en comparación con el mismo período del año pasado, mientras que los estrenos han bajado de 9 a 6. Prosigue así la tendencia que marcó la caída de 60% en la venta de entradas para filmes nacionales en 2016 con respecto a 2015. Fue 25 puntos porcentuales mayor que la baja que tuvo en general el cine en el país.

Pero no solo son afectadas las películas nacionales, también las extranjeras

Si el CNAC podía hacer aportes de 600 mil dólares a las películas venezolanas, la cifra actual es calculada en 12 mil dólares por Carlos Malavé, presidente de la Cámara Venezolana de Productores de Largometrajes (Caveprol). 

El negocio de la publicidad ha estado afectado también por la crisis y por la Ley de Precios Justos, lo que progresivamente reduce la disponibilidad de equipos que también se utilizan para hacer películas. Los está desactualizando, además.

Por estas y otras razones, volvió a reunirse en Caracas , el pasado martes 19 de septiembre, el Foro del Cine Venezolano, en un evento de carácter informativo sobre la situación actual. Es un espacio de encuentro que reúne a 11 organizaciones y que fue creado en 2014, como lo apunta periodista Pablo Gamba, en excelente crónica publicada en el El Universal, del 20 de septiembre, la cual hemos utilizado

El cine nacional llegó a su segunda cifra anual más alta de estrenos en la historia con los 31 de 2015. La de 2016 fue la tercera: 26. Pero para este año estaba previsto el rodaje de cinco películas con participación del CNAC, de las que se ha filmado una y hay otra en preproducción. Lo dijo José Ernesto Martínez, presidente de la Asociación Venezolana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales.

DATOS CLAVES

También fueron presentadas otras cifras que pueden ayudar a entender la situación, apunta el periodista Gamba.

El costo de una película en América Latina es de entre 300.000 y 480 mil dólares, según Malavé. En Venezuela es de 600 millones de bolívares, dijo la productora Claudia Lepage. Eso equivale a 170 mil dólares, a la última tasa del Dicom, y el aporte del CNAC no da para cubrir ni la décima parte de eso. En Perú, en cambio, el Estado da 175 mil dólares y 230 mil dólares en Chile, aseguró el presidente de Caveprol.

Por eso Malavé considera que en este momento es tan difícil hacer una película en el país con fondos del CNAC como hacerla de manera independiente. En consecuencia, se decanta por lo segundo: filmes que cuesten 20 mil dólares y que cuenten principalmente con las ventas internacionales. Estas pueden llegar a ser de 30 mil dólares, según sus cálculos.

En cuanto a que empresas y organismos de otros países entren como socios coproductores, también hay problemas. Uno es la deuda que el CNAC tiene con el Programa Ibermedia, que es de 600 mil dólares, a los que se añade una cifra similar con Doctv, según Martínez. El plazo para cancelar está por terminar y en dos semanas se decidirá si Venezuela sigue participando o no en Ibermedia. La salida podría cerrar el acceso a recursos para diversas actividades relacionadas con los proyectos, en las que es posible obtener dinero de otros fondos, explicó Lepage.

Dados los bajos montos de los aportes de los venezolanos, los que en teoría deben entrar a los proyectos en calidad de coproductores minoritarios extranjeros terminan financiando más y aspirando a la mayor parte de los beneficios. Lepage propone, como alternativa, adoptar un sistema de puntos, para ponderar de otra manera las diversas contribuciones.

En cuanto a la posibilidad de que el sector privado se convierta en financista habitual del cine, Venezuela no ha desarrollado los beneficios fiscales que en otros países permiten descontar de los impuestos las inversiones que se hacen en películas. Eso podría incluirse en el Reglamento de la Ley de Cine, pero “tiene tres, cuatro, cinco años engavetado en la Procuraduría”, dijo Lepage.

Podría pedirse a la Asamblea Nacional Constituyente una revisión urgente de la ley de marras y cambiar lo que sea necesario para lograr los financiamientos, consideramos nosotros.

Luego de lo informado en el Foro del Cine Venezolano, deben formarse mesas de trabajo para formular otra serie de propuestas. El CNAC, a su vez, trabaja en la elaboración de un Plan de Cinematografía. 

¿Qué pasará? Las soluciones son urgentes y por ahora deben reunirse los artistas con las autoridades culturales y politicas, porque la diversión del cine ira menguando poco a poco, no solo de películas criollas, sino del mundo.




El Foro del Cine Venezolano informó sobre la crisis

La preocupación es general en todo el sector cinematográfico.
El cine venezolano sigue siendo arrastrado por la crisis del país, a pesar de los premios internacionales. La asistencia a las películas nacionales de enero a agosto ha disminuido 17,5%, en comparación con el mismo período del año pasado, mientras que los estrenos han bajado de 9 a 6. 
Prosigue así la tendencia que marcó la caída de 60% en la venta de entradas para filmes nacionales en 2016 con respecto a 2015. Fue 25 puntos porcentuales mayor que la baja que tuvo en general el cine en el país.
Si el CNAC podía hacer aportes de 600.000 dólares a las películas venezolanas, la cifra actual es calculada en 12.000 dólares por Carlos Malavé, presidente de la Cámara Venezolana de Productores de Largometrajes (Caveprol). 
El negocio de la publicidad ha estado afectado también por la crisis y por la Ley de Precios Justos, lo que progresivamente reduce la disponibilidad de equipos que también se utilizan para hacer películas. Los está desactualizando, además.
Por estas y otras razones, ayer volvió a reunirse en Caracas el Foro del Cine Venezolano, en un evento de carácter informativo sobre la situación actual. Es un espacio de encuentro que reúne a 11 organizaciones y que fue creado en 2014.
Indagando en el bajón
El cine nacional llegó a su segunda cifra anual más alta de estrenos en la historia con los 31 de 2015. La de 2016 fue la tercera: 26. Pero para este año estaba previsto el rodaje de cinco películas con participación del CNAC, de las que se ha filmado una y hay otra en preproducción. Lo dijo en el evento de ayer José Ernesto Martínez, presidente de la Asociación Venezolana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales.
También fueron presentadas otras cifras que pueden ayudar a entender la situación.
El costo de una película en América Latina es de entre 300.000 y 480.000 dólares, según Malavé. En Venezuela es de 600 millones de bolívares, dijo la productora Claudia Lepage. Eso equivale a 170.000 dólares, a la última tasa del Dicom, y el aporte del CNAC no da para cubrir ni la décima parte de eso. En Perú, en cambio, el Estado da 175.000 dólares y 230.000 dólares en Chile, aseguró el presidente de Caveprol.
Por eso Malavé considera que en este momento es tan difícil hacer una película en el país con fondos del CNAC como hacerla de manera independiente. En consecuencia, se decanta por lo segundo: filmes que cuesten 20.000 dólares y que cuenten principalmente con las ventas internacionales. Estas pueden llegar a ser de 30.000 dólares, según sus cálculos.
Aportes difíciles
En cuanto a que empresas y organismos de otros países entren como socios coproductores, también hay problemas. Uno es la deuda que el CNAC tiene con el Programa Ibermedia, que es de 600.000 dólares, a los que se añade una cifra similar con Doctv, según Martínez. El plazo para cancelar está por terminar y en dos semanas se decidirá si Venezuela sigue participando o no en Ibermedia. La salida podría cerrar el acceso a recursos para diversas actividades relacionadas con los proyectos, en las que es posible obtener dinero de otros fondos, explicó Lepage.
Dados los bajos montos de los aportes de los venezolanos, los que en teoría deben entrar a los proyectos en calidad de coproductores minoritarios extranjeros terminan financiando más y aspirando a la mayor parte de los beneficios. Lepage propone, como alternativa, adoptar un sistema de puntos, para ponderar de otra manera las diversas contribuciones.
En cuanto a la posibilidad de que el sector privado se convierta en financista habitual del cine, Venezuela no ha desarrollado los beneficios fiscales que en otros países permiten descontar de los impuestos las inversiones que se hacen en películas. Eso podría incluirse en el Reglamento de la Ley de Cine, pero “tiene tres, cuatro, cinco años engavetado en la Procuraduría”, dijo Lepage.
Luego de lo informado ayer en el Foro del Cine Venezolano, deben formarse mesas de trabajo para formular una serie de propuestas. El CNAC, a su vez, trabaja en la elaboración de un Plan de Cinematografía. No hubo respuesta a la solicitud de entrevistar a Aracelis García, presidenta del organismo, para esta nota.
Pablo Gamba,@El Universal


lunes, septiembre 18, 2017

Rómulo Gallegos predica en Miami

Carlos y Eduardo haciendo cultura en Florida.
Difícilmente los artistas venezolanos se mueren de hambre en Florida. Y una muestra, de muchas otras cosas que conocemos, son los teatreros Carlos Roa y Eduardo Haiek que están instalados en Miami  y desde allá informan que al poco tiempo de llegar, Miguel Ferro, el director artístico del Paseo de las Artes, “nos convocó para asignarnos uno de los contenedores en los cuales se hace teatro breve, durante un año”. Hasta ahora han sobrevivido con sus trabajos y tenemos variados planes para continuar la lucha.
¿Proyectos?
Para los efectos y para todo lo que haremos en Estados Unidos, he creado junto a mi esposo Eduardo Haiek, una empresa de nombre ING Productions, dedicada a la producción teatral y audiovisual, así como a servicios de comunicación en general. En este espacio hemos montado hasta la fecha seis espectáculos. Tres fueron comedias originales de mi autoría y las otras tres, adaptaciones de cuentos de Rómulo Gallegos. 
Comenzamos con  Embaraza2, dirigida por Flor Núñez, donde Eduardo y yo asumimos la producción. Contamos con los actores venezolanos Jessica Cerezo -residenciada aquí desde hace muchos años y muy prestigiosa- y Emmanuelle Mendoza, quien es alumno de Flor y resultó una revelación en la comedia.  Luego montamos  Todos los caminos conducen a Doral, un relato sobre los venezolanos inmigrantes en clave de humor. Aquí asumí también la dirección, rol que no cumplía desde hace una década. Eduardo fue el productor. 
 Reitera Carlos que tuve la suerte de contar con el muy solvente comediante venezolano Rafael Carrillo, junto a su compatriota Geisy Rojas, “quien había estado años atrás en el elenco de mi comedia infantil  La fea despierta . Ambos hicieron un dream team sumamente potente y cosechamos muchos aplausos. Para la tercera comedia, conté con la reconocida cantante venezolana Divena, quien traía estudios actorales y había hecho en el pasado alguna incursión en las tablas. Volví a convocar a Emmanuelle Mendoza y la comedia se tituló  ¿Por qué me miras así?, un divertimento sobre una millonaria que intenta seducir a su chofer. Diveana resultó de una disciplina ejemplar, gracias a su estricta formación musical.”
Con motivo del segundo aniversario de Paseo de las Artes, Ferro le solicitó una mayor artillería a Carlos y este le respondió  con una  adaptación de  La hora menguada , de Rómulo Gallegos. “Tengo una larga y entrañable relación con la familia del escritor y ex presidente, así que cuento con los derechos y les remito periódicamente su respectivo porcentaje de taquilla. Para este clásico convoqué a la muy reconocida teatrera venezolana Indira Leal –un verdadero dinamo del teatro en esta ciudad-, junto a ella repitió Geisy Rojas. Obtuvimos los mejores comentarios y nos quedamos por dos temporadas, gracias al recuerdo que tiene la gente de la versión televisiva de esta historia, que protagonizaran en Radio Caracas Televisión las legendarias Doris Wells y Marina Baura”.  
En el ínterin, lo llamó el director de cine y TV Abraham Pulido, para que le escribiera un unipersonal que formó parte del ciclo “Teatro Sorpresa”, en el Microteatro del Centro Cultural Español de Biscayne Boulevard (Downtown Miami), el cual consistía en lecturas dramatizadas a primera vista. “Mi trabajo, titulado  La reina y él , fue leído por Franklin Virgüez, Elba Escobar, Sonya Smith y Beatriz Valdés, entre otros.  Posteriormente escenificamos en Paseo de las Artes  Estrellas sobre el barranco , también de Gallegos, con el chileno Boris Roa y la colombiana Valeria Sandoval, intentando latinoamericanizar a Gallegos y sacarlo del corsé venezolano. Aquí el éxito nos desbordó. Estuvimos también dos temporadas e incluso debimos modificar la escenografía para dar cabida a más espectadores por función, ya que siempre agotábamos. Incluso, el colega Franklin Virgüez, quien hizo el personaje de Boris en TV, vino a vernos y tuvo palabras extremadamente amables con nuestro trabajo. Hace poco estrenamos el tercer cuento de Gallegos:  Marina , con Adela Romero, venezolana residenciada en Miami desde hace doce años, dedicada también a la dirección y la docencia. Obtuvimos un espectáculo emotivo y conmovedor, aunque hemos hecho pocas funciones, por los problemas climáticos de las últimas semanas”. 
“Adicionalmente, he dado clases de escritura y de inglés, he hecho Lyft (ser taxista con tu propio carro a través de una aplicación telefónica) y he repartido flores, aunque ya no me queda tiempo para estas ocupaciones que ayudaban con los gastos”.
 Aclara Carlos que su empresa ING Productions ya tiene clientes en manejo de redes sociales y relaciones públicas. “Trabajo free lance para una compañía canadiense de mercadeo que me remite sus clientes que solicitan redacción en español. También escribí durante un tiempo los guiones para el espacio noticioso de TV Venezuela “Cara a cara”. Y, aunque esto se suspendió temporalmente por la situación en nuestro país, esperamos retomar muy pronto, ya que ambas partes quedamos satisfechos por la experiencia. Finalmente, recibí hace poco un el esperado llamado de una televisora internacional para escribir drama, pero me pidieron la máxima discreción al respecto”. 
 ¿Cómo ha sido la lucha? 
Como bien se dice de estas latitudes, no hay descanso; pero lejos de ser una queja, lo veo como un reto. Ser productor en una ciudad desconocida, me ha ayudado justamente a conocerla y a involucrarme. Aquí absorbe mucho tiempo el entender la economía, el habituarte al marco legal y todo eso debes hacerlo en paralelo con el hecho de ser productivo. Y como buen recién llegado, debes apostar a varios proyectos a la vez, a ver cuál cristaliza. Es como ser malabarista y vivir bajo la presión de mantener todas las pelotas en el aire a la vez. Creo que el tener que hacer otras actividades ajenas a mi profesión no es nada nuevo para mí ni para nadie que ande en esto. Lo he asumido con curiosidad, como la oportunidad de conocer gente y circunstancias que me alimenten en lo creativo. Me ha tocado en Venezuela y me ha tocado aquí. 
¿Y la comunidad como los ha tratado?
Yo sí he sentido mucho apoyo de la comunidad venezolana. De amigos de siempre y de viejos amigos, salvo muy escasas excepciones, que no vale la pena mencionar. Y también de cubanos, de mexicanos. Creo que la multiculturalidad nos ha recibido bien. Tenemos amigos de Colombia, de Argentina, y también estadounidenses. Esto me parece una utopía hecha realidad. 
 ¿Puede hacer un balance?
Totalmente positivo. Relaciones, amistades, crecimiento profesional, restos superados, satisfacciones y sueños materializados. Cuando dijimos que sí a Paseo de las Artes no sabíamos ni por dónde empezar. Incluso, vivíamos al otro lado de la ciudad y no teníamos ni carro. Hoy tenemos allí un pivote creativo y una comunidad de apoyo con otros colegas, mayormente venezolanos, pero también de otras nacionalidades. Nos hemos reencontrado con familiares y amigos a quienes habíamos perdido de vista. Disfrutamos las virtudes de esta ciudad y hemos aprendido a convivir con los defectos que va revelando la cotidianidad. El secreto es saber dónde estás pisando. Investigar e informarte. Y siempre tener la humildad de recordar que quien está llegando eres tú. 
 ¿Planes sobre el papel o en marcha?
En unos días se repondrá el exitoso texto  Memorias de Tere que escribí junto a Eduardo para Flor Núñez. Trata de una venezolana que emigra y le cuenta a su hija sobre el país que dejó atrás. Esta obra ha viajado a Texas y Tenerife, ya ha hecho dos temporadas en Paseo de las Artes y tiene otros planes en agenda. Continuaremos un tiempo más con el muy exitoso ciclo de Gallegos, que ya ha hecho un punto en el mencionado centro cultural. Ya adapté un par de cuentos más y probablemente hagamos la versión larga de  La hora menguada . También me pidieron  Embaraza2  de República Dominicana y aprovecharemos que debo escribir el texto de una hora, para hacerlo también en Paseo de las Artes con el equipo original de la obra de 15 minutos.  Estamos explorando otras plazas, tanto en Miami como en el resto de Florida y de Estados Unidos, para reponer las obras que ya tenemos en repertorio y presentar las que generemos posteriormente. Quiero retomar el estreno de mis obras originales, ya tengo algunas escritas y otras tantas ideas que debo desarrollar. Siento que me he ido rodeando de un equipo de excelentes actores con quienes quiero repetir y que, incluso, me están inspirando a escribir especialmente para ellos. 
 ¿Cómo están los otros venezolanos? 
A los de mi entorno los veo con una capacidad de lucha enorme. Trabajando en lo que sea para salir adelante y con la agudeza necesaria para entender a este país tan distinto y poder salir adelante en él.  De verdad he visto de primera mano testimonios admirables y conmovedores.  Un poco más allá si veo gente que cree que las cosas son más fáciles de lo que realmente son o que miden las situaciones que enfrentan aquí con la vara venezolana. Craso error, porque lo primero es entender la rotación y la traslación del nuevo país, sea cual sea. 





domingo, septiembre 17, 2017

Núñez: El teatro venezolano vive un momento muy delicado.

Núñez llegando a los 80 años de vida.
El teatro de José Gabriel Núñez (Carúpano, 29 de octubre 1937) es testimonio vivo del arte que trasciende a su país y es capaz de representarlo a cabalidad en todas sus épocas. Si bien utiliza estructuras tradicionales al momento de abordar la acción dramática, lo hace con tal maestría que todo cabo desatado por su pluma queda atado, sin incógnitas por resolver.
-Acaba de ser galardonado con el Premio Isaac Chocrón en la categoría de Mejor Dramaturgia por Casa de sangre y cenizas. El año pasado otra obra suya, El largo camino del Edén, le valió a María Alejandra Tellis el reconocimiento a Mejor Actriz en esos mismos premios. ¿A qué cree que se deba esto?
-Tienen un elemento en común: ambas fueron dirigidas por Jhonny Romero, que ha hecho una extraordinaria lectura de mi trabajo y ha sabido llevarla con éxito a escena. También es posible que estas obras toquen puntos neurálgicos de la situación que estamos viviendo. Por ejemplo, a pesar de que El largo camino del Edén fue escrita a principios de la década de 1970, hay una clara referencia a la autoridad y a la brutalidad policial que sigue siendo norma en nuestro país.
 En este caso, ¿es el país que no ha cambiado, o el dramaturgo que ha sabido adelantarse a los acontecimientos?
-Algunos de los textos que escribí hace décadas se han trasladado a la actualidad, creo yo porque el teatro es el impulso de la conciencia social, resultado de la inspiración que causan los cambios trascendentales. Yo he pretendido que mi dramaturgia esté ligada a la sociedad y su circunstancia política porque los dramaturgos tenemos la obligación de ejercer el poder de la palabra, que es la razón por la cual muchas veces el poder le teme al escritor.-Como dramaturgo, ¿qué espera de los actores que interpretan los personajes que usted concibió? ¿Qué espera de los directores que quieren trabajar con sus textos?
-Lo primero que espero es una buena comunicación porque el teatro es, ante todo, un arte colectivo. La triangulación entre dramaturgo-director-actores se basa en compartir bien la idea, lo que quise decir con tal o cual pieza, sus antecedentes, las vivencias personales que inspiraron la acción dramática, todas estas historias las comparto con ellos sin ningún problema. Y eso sirve de base para que los actores comiencen a buscar sus respectivos personajes. Madame Pompinette, una de mis obras más famosas, tuvo un éxito rotundo que atribuyo a las sesiones de trabajo donde la triangulación entre el actor Pedro Marcano y Ugo Ulive, su director, fue decisiva.
-Usted se graduó como economista, al igual que Isaac Chocrón. ¿Los conocimientos adquiridos en esta profesión han inspirado o lo han ayudado en su dramaturgia? ¿Cómo compaginó la frialdad de los datos numéricos con la calidez del testimonio escrito?
-Mi trabajo se divide en dos partes: una, enteramente dramatúrgica, la otra está marcada por la docencia y es ahí donde la economía me ha brindado las herramientas correctas porque la docencia me llevó a ejercer la gerencia cultural. Economía y dramaturgia no son dos carreras que gocen de puntos en común.

-Sin embargo, Chocrón en varias oportunidades afirmó que sus conocimientos en esa materia inspiraron Asia y el Lejano Oriente.
-Ciertamente, porque como economistas sabemos qué es lo que se mueve detrás del dinero y qué clase de trampas pueden hacerse con él. Esta característica común siempre fue motivo de chanzas entre Isaac y yo, quien siempre me decía: "Mira, tú y yo tenemos que ser amigos, porque los dos estudiamos economía, pero nos dedicamos a la dramaturgia. ¡Ahí hay algo!".
-¿Cómo es su proceso creativo? 
-Suelo trabajar mucho con los actores y en especial con las actrices; mis personajes más notorios son femeninos. Usualmente mis textos son resultado de una cadena de consecuencias: hay un acto que me conmueve profundamente, en mi caso siempre es algo en la vida real, y luego sufre este proceso de transformación en el que la historia y sus personajes se decantan y es ahí cuando decido comenzar a escribir. Hay algo que tiene que llamar poderosamente mi atención, tiene que ocupar mi conciencia para yo poder convertirlo en arte y mostrarlo con otra cara. A mí no me interesa explicar la violencia con la violencia, sino con las consecuencias de la misma.
-Usted ha afirmado que "quienes no logren analizar lo sub-lineal y confundan lo popular con la pancarta nunca podrán entender mi teatro. Creo en lo que escribo y eso es para mí lo más importante". ¿Cree que el público aún se presta para esta confusión? ¿Siente que ha comprendido su teatro?
-Sí. En este momento hay dos extremos: el teatro de pancarta, sin contenido artístico que el público rechaza porque está saturado de política, y otro tipo de espectáculos de naturaleza que si bien es de naturaleza banal, está presente en las carteleras de todos los teatros del mundo. Lo que ocurre es que en Venezuela se ha utilizado como una solución extrema para que el espectador vuelva a las salas a divertirse. Son formas de teatro que no llegan a ser arte, y no lo digo en un sentido peyorativo. Personalmente pienso que hay que buscar, como afirmaba el dramaturgo Ramón del Valle-Inclán, "que el espectador salga cambiado de la sala, que piense de manera distinta a como entró".
-El investigador Carlos Suárez Radillo afirmó en 1971 que usted poseía para la fecha una "voz eminentemente personal, aunque aún no haya encontrado los timbres más profundos". ¿Siente que ya encontró esos timbres?
-Sí. En la mayor parte de mi obra está presente el humor, género que en mis primeros años como dramaturgo no lograba entender como una forma y un arma fundamental para el escritor. Suárez Radillo escribió eso justamente en esta época; recuperar el humor y agregarlo como característica fundamental de mi dramaturgia me costó exactamente 13 años. Muchas veces se confunde el humor con la carcajada, pero son cosas totalmente distintas: la carcajada llega directamente porque está ligada a la vulgaridad, pero el humor despierta la conciencia.
-¿Qué obra de su repertorio podría definir al país de hoy?
-Casa de sangre y cenizas (2016) y Noches de satén rígido (1987).
-¿Qué dificultades piensa usted que, según su opinión, presenta su oficio en la actualidad?
-Los dramaturgos de hoy día, específicamente los más jóvenes, carecen de publicaciones especializadas donde puedan mostrar su trabajo. Existen concursos, pero no están orientados a la juventud dramatúrgica. Los jóvenes no cuentan con publicaciones sistemáticas, no pueden llevar a escena sus obras porque sencillamente no hay recursos para montarlas, y por ende no poseen un público cautivo. El teatro venezolano vive un momento muy delicado.
-Desde La ruta de los murciélagos (1964) hasta Casa de sangre y cenizas (2016), ¿qué conceptos permanecen fijos en su temática?
-Me conmueve la injusticia, la intolerancia, la represión, el marginamiento que tiene la mujer y siento la obligación que debe tener todo artista, particularmente el dramaturgo con más fuerza dentro de la labor teatral, de mostrar eso que me afecta y que debo trasladar al texto. La conmoción se transforma en rebeldía que debo transmitir con cada letra, con cada palabra, al espectador.
·         CATHERINE MEDINA MARYS, El Universal,17,09,2017.



sábado, septiembre 16, 2017

"El narcolibro" gana Salón de Jóvenes Artistas en Maracaibo

La artista  caraqueña Dianora Pérez resultó ser la ganadora del primer lugar del XX Salón Jóvenes con FIA, que recientemente se inauguró en el Maczul por su obra  artística de El Narcolibro.
 El jurado, integrado por Idelisa Rincón, Humberto Valdivieso y Jimmy Yánez, decidió por unanimidad otorgarle el principal galardón a esta joven, que consiste en una exposición colectiva con el segundo y el tercer premio  del presente Salón la Galería D’Museo de Caracas, un premio en metálico y un espacio expositivo colectivo, de investigación y archivo digital en el Museo de Arte Contemporáneo del ZULIA, Maczul, y en las  Universidades Católica Andrés Bello y Bicentenaria de Aragua.
El Narcolibro  proyecto en lectura Braille e impresiones tipográficos, compuesto por 14 cuadernillos dispuestos en una caja, que recogen la memoria de algunos hechos violentos ocurridos en Venezuela durante las últimas décadas y que de ninguna manera se han presentado como data a la opinión publica venezolana.
 La obra es producto de la investigación sobre el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, así como del lavado de dinero en Venezuela, desde el 2007 al 2015, y promueve la lectura entre videntes  e invidentes.” Hace visible como se ejerce el poder para corromper los organismos gubernamentales, comenta la artista Dianora Pérez.
 Esta propuesta artística  presenta los 13 casos más conocidos, del narcotráfico venezolano, y en cada uno se describe la participación de cada funcionario del gobierno Bolivariano (civil o militar), desde su cargo y su aporte para la corrupción. Según expresa la artista Dianora Pérez “El Narcolibro pone en evidencia el poder del rojo gubernamental para hacer de la corrupción una legalidad incuestionable”   
Nacida en Caracas, 1981, Dianora Pérez es profesora de  Artes Plásticas en la UPEL – IPC, entre los años 2012 y 2015 realiza algunos talleres en la ONG con Nelson Garrido y Juan Toro. Inicia su carrera expositiva en el 2002 con  muestras colectivas, siendo sus actividades más recientes su participación en la Edición Premio Mendoza ediciones 2016  y 2017; Salón Octubre Joven,  Museo de Valencia, en 2016; 3ra Bienal de gráfica Museo del Diseño y la Estampa Carlos Cruz Diez y el 40° Nacional de Arte Aragua., años 2015 y 2016. Ha sido merecedora de: Mención Honorifica, en el Premio Mendoza #14.
El segundo y tercer premio del XX Salón Jóvenes con FIA correspondieron a dos artistas del interior del país,  María Fabiana Zapata (Porlamar, 1979) y Ricardo Arispe (Barquisimeto 1981), quienes participarán en una muestra colectiva en la Galería D’Museo y tendrán igualmente un espacio expositivo colectivo, de investigación y archivo digital en el Museo de Arte Contemporáneo del ZULIA, Maczul, y en las  Universidades  Católica Andrés Bello y Bicentenaria de Aragua, respectivamente.
 Sobre la Diáspora y otras acciones de irse o volver,  realizada en 2017 por María Fabiana Zapata, es una instalación-collage con hojas de pasaporte, libros, estampillas y encajes en la que la artista se permite explorar el fenómeno migratorio venezolano de una manera multidimensional, vinculando los procesos migratorios pasados y que en la actualidad se revierte la acción. Por su parte  Ricardo Arispe con su obra fotográfica y de collage  digital titulada La Ultima Guarimba registra con humor y sátira  visual la realidad más cercana y sufrida por los venezolanos donde la opinión, las promesas, las acciones colectivas e individuales retratan un país lleno de contradicciones y necesidades.
 Cabe destacar que el jurado del XX Salón Jóvenes con Fia otorgó  tres menciones de honor a los artistas Ernesto Dávila, Aureliano Parra y Aymara Monsalve.
El Salón Jóvenes con FIA se está presentando en el  Museo de Arte Contemporáneo del Zulia (MACZUL) bajo el título EL Poder y diálogos visuales; además de realizar una muestra retrospectiva con obras  de los ganadores de las ediciones anteriores, para celebrar dos décadas de la realización de este encuentro para las artes emergentes.
 Organizado por la Feria Iberoamericana de Arte FIA, con el patrocinio de Suelopetrol y Banesco, el XX Salón Jóvenes con FIA reúne, bajo la curaduría de Yuri Liscano, las propuestas de diecinueve creadores venezolanos y uno chileno, junto a las obras de tres artistas invitados fuera de concurso; mientras que la exposición retrospectiva, bajo el título de Jóvenes con FIA, 20 Años. Un compromiso con el arte contemporáneo permitirá apreciar la evolución artística de los ganadores desde la primera edición del Salón- 1998-hasta la actualidad-, con la curaduría de María Luz Cárdenas y de Alberto Asprino.
Juan Diego Pérez La Cruz, Daniela Quilici, Samuel Yanes, Ricardo Arispe, Jesús Briceño, Mario Goncalves, Aymara Monsalve, Dianora Pérez, Gabriel Pérez, Fabián Rodríguez,  María Fabiana Zapata, Luis Cabrera, Raúl Herrera, Katiuska Angarita, Ernesto Dávila, Aureliano Parra, Rodrigo Figueroa, Manuel Vásquez-Ortega, Rómulo Peña y Sebastián Riffo, son los artistas que participan en este Salón, que cuenta además con la presencia de Francisco Acuña, José Vivenes y Robert Montilla, en calidad de artistas invitados.
 La exposición de la XX edición del Salón Jóvenes con FIA El Poder y diálogos visuales y la muestra retrospectiva Jóvenes con FIA, 20 Años. Un compromiso con el arte contemporáneo, podrán ser visitadas del 16 de septiembre al 3 de diciembre, en las salas 5 y 1 del Museo de Arte Contemporáneo del Zulia (MACZUL), respectivamente, ubicado en la Avenida Universidad con Prolongación Cecilio Acosta, Maracaibo, estado Zulia. La entrada es libre.