domingo, junio 24, 2018

¿Amas? o los amores de Isaac

Isaac Chocrón y su fiel compañera Sara
 Esta pieza ¿Amas? la escribi en el año 2012 y nunca se montó, aunque se hizo una reunion de producción. Ahora la publico porque pronto habrá un espectáculo que aborda la historia de Estrella Serfaty, la progenitora de Isaac Chocrón, y creemos que ayudará un tanto a los eventuales espectadores y suscitará comentarios.
 ¿Amas? es relativamente corta y los lectores podrán,por ahora,disfrutarla.
SINOPSIS
 Es el Año Nuevo Judío 5772 (29 de septiembre de 2011) en Caracas y en la terraza del penthouse de un edificio se organiza una reunión con cena para celebrarlo. Ahí participan: el ama de llaves (goi), una dama mayor (judía sefardita), otrora ama de casa, y un joven goi. Los tres se reúnen para revisar sus vidas, expurgar lo vivido y comprometerse a mejorar a partir del día siguiente, como es la tradición, mientras esperan al dueño de casa, Isaac (judío sefardí), quien llegará más tarde, para inaugurar el evento.
PERSONAJES
SARA: mujer (goi), ama de llaves, mayor de 60 años.
ESTRELLA: mujer judía sefardita, ama de casa, mayor de 60 años o edad simbólica.
LUIS: caballero (goi), fotógrafo, mayor de 40 años
 o edad simbólica.
ESCENOGRAFIA Y VESTUARIO
La obra se desarrolla en la terraza de un penthouse. En ese espacio vacío, con un ciclorama negro que tenga las siluetas de los edificios de una gran ciudad o de un montaña como el Ávila, hay una mesa redonda y cuatro sillas, además de un mueble para colocar los alimentos, así como los platos, los cubiertos, el mantel y las servilletas, además de las botellas de licor y las respectivas copas.
 Hay un teléfono que deberá repicar hacia el final de la obra. Un aparato de sonido portátil debe inundar de música orquestal a la escena, pero esto queda a la voluntad del director, aunque la música es necesaria y a un volumen bajo.
Y por supuesto no puede faltar un candelabro judío
Los dos personajes femeninos vestirán elegantemente, para la fiesta, mientras que ESTRELLA usará un collar vistoso o una gargantilla. El hombre, con paltó, overol de jeans y franela blanca con el letrero I Love NY, zapatos deportivos de lona, con una cámara fotográfica, con flash, al cuello. Es importante a utilización de una cámara fotográfica con flash
PRIMERA ESCENA
SARA (Entra por la izquierda, empuja un carrito con los
ingredientes para la cena.  Se detiene ante la mesa, la revisa 
y va sacando uno a uno lo que lleva en el carrito: el candelabro,
un recipiente metálico o de vidrio para las manzanas y una
vasija elegante para la miel, el mantel, servilletas, la cubertería,
copas, vasos, además de una serie de elementos que chequea
con una lista que porta, Sobre su vestido de gala lleva un
delantal largo, de color rojo. Habla para la cuarta pared)
No soy cocinera, pero en casi cinco décadas he aprendido truquitos para satisfacer a mi gente…quienes se comen todo…repiten y hasta me llaman artista de la cocina. ¿Hay qué creerles?
SARA (Que ha terminado de revisar y ubicar en la mesa y el
mueble de la cocina todo lo que traía en el carrito, va hasta el
proscenio. Retrocede, va al mueble, se sirve un whisky, se
ajusta el delantal y revisa de nuevo lo que va a colocar en la
mesa, esta distraída y no se da cuenta que LUIS ha entrado a
escena y le dispara un flash. Ella, sorprendida, voltea, da un
grito y suelta una palabrota)
Coñooo...quién eres tú...muchacho, si…si…eres Luisito, no te sentí llegar, y me asustaste con tus fotos… A mi edad ya no puedo recibir sorpresas así… (Se abalanza sobre él, lo abraza y lo besuquea con intensidad).
LUIS (La agarra por los brazos y la revisa rápidamente) Estás bella, 20 años sin verte y casi no te reconocía…estás rejuvenecida, jejeje. ¿Mucho botox, acaso?
SARA      (Se suelta de LUIS y retrocede para mirarlo mejor) No mijo,         unas cremitas y la dieta obligatoria de esta casa…Pero esta         noche nos salimos de esas reglas y comeremos lo tradicional, pero nos bebemos unos whiskys.
LUIS ¿Qué celebramos? ¿Comeremos tu famoso pabellón
criollo a la llanera?
SARA Es viernes y vamos a celebrar el Año Nuevo Judío 5772
como es la tradición en este hogar del doctor Isaac. Desde
hace 47 años hacemos lo mismo. Soy su ama de llaves, pero
hago de todo en esta casa. Para él, soy su mujer…pero sin
sexo, como esos matrimonios que pasan de 30 años y se
convierten en hermanitos jejeje.
LUIS (Revoletea entre los muebles y trata de revisar todo lo 
que ve). ¿Qué comeremos?
SARA (Lo vuelve a agarrar y lo sienta en una silla) Comeremos
lentejas, con muy buen sabor y de acuerdo a una receta que
me enseñó mi jefe. Hay filetes de pescado, ensaladas de
berenjenas y pimentones, pan tradicional y de postre tenemos
helados y manzanas con miel. Y para beber hay vino blanco, 
whisky y vodka. Espero que no tomemos en exceso.
LUIS Gracias por invitarme, tú has sido mi segunda madre e Isaac es un amigo o ese amante que deseché o el padre que nunca tuve…y de verdad quería verlos…no hubo tiempo para las despedidas. (Tras de tirar su parlamento comienza a revisar la terraza, contempla los escasos muebles, observa los alimentos y se lanza a tomar fotos sin parar, como si tuviese rabia)

SARA (Lo observa, emocionada) ¡Pero qué lindo está mi
muchachito! No sabíamos como avistarte y no conseguíamos
tu dirección.
LUIS ¿Qué están tramando? ¿Acaso la lectura de un
testamento? ¿Ya aquí piensan en eso?
SARA Eso del testamento de Isaac se hará o se conocerá en
Algún momento. Habrá sorpresas.
LUIS   ¿Y cómo estas tu ahí? ¿Él no tiene precisamente
descendientes?
SARA Sí, todos sus hermanos murieron y no tiene hijos
biológicos ni adoptivos, hasta ahora.
LUIS Él sabe muy bien que tú has trabajado no menos de cuatro décadas en su casa.
SARA      El sabe muy bien de mis necesidades y de las de mis hijos. Tú estabas en un primer borrador de su testamento, pero por  razones mayores te sacó. En el nuevo  testamento estoy yo y las hijas de su adorada prima, quien lo cuidó cuando él tenía 7 años y ella 15.
LUIS ¿No me has dicho para qué es esta reunión? ¿No es
solamente Año Nuevo Judío? ¿Se podrá saber?
SARA Estás llegando y no he podido contarte. Hay una reunión
íntima e importante, porque mi doctor Isaac quiere contar
algunas cosas.
LUIS   Habla mujer, habla.
SARA Isaac se irá de gira para ver no sé cuántos montajes de algunas obras suyas, creo que hasta Australia irá. Además dará talleres sobre Shakespeare, su otra obsesión, pero centrado en las piezas románticas, como lo comentó. Un año o dos estará afuera.
LUIS Y si va tan lejos tú también irás con él, porque solo no
creo que se demore tanto tiempo. Ya lo conocemos.
SARA Sí, me llamará cuando me necesite, cuanto le hagan
falta mis sopas, los bistecs encebollados, las papas fritas y
necesite camisas bien planchadas, porque sin mí no puede
estar. ¿Pero cuéntame qué pasa contigo?
LUIS Nuevos amigos, nuevos proyectos, mis obras
fotográficas han ido ganando terreno o capturando clientes, y
hasta una exposición me están organizando.
SARA El doctor consiguió tu dirección con amigos suyos que
te conocen, los del Repertorio Español.
LUIS Después de Miami, Nueva York es la ciudad más
importante para los venezolanos, y así ha sido desde el siglo
XIX, comenzó con Páez y no cesa. Y no me preguntes por qué
es eso.
SARA      ¿Qué hay de amores?
LUIS Vivir sin amar no es, propiamente, vivir, pero nos
acostumbramos; aunque lo viejo no puede ser sustituido tan
fácilmente.
SARA   En mi pueblo se dice que vaca vieja no olvida el
portillo…no te estoy diciendo vaca, por supuesto, jejeje.
LUIS    Así es, otra vez lo hice y me fue mal, muy mal. Tranquilo
por ahora, aunque sigo cazando, los hombres somos así:
cazadores, como lobos, y mucho más los de nuestra
Condición…tú sabes…
SARA (Quien no se ha perdido ni una palabra lo interrumpe y
le pregunta, como haciéndose la tonta) ¿De qué condición
hablas…ahora eres hombre lobo, como los de la televisión
jejeje?
LUIS ¡Sara!… ¿se te ha olvidado tan pronto?
SARA Ahhh, jejeje, perdona la pregunta.
LUIS He cambiado mucho, pero soy lo que siempre he sido: ¡yo!       Vivo precisamente en Nueva York que es como tener a un         lobo en medio de un millar de ovejitas tiernas. Monumental tienda por departamentos o colosal mall donde hay de todo, especialmente carne humana…mmm…pero vampiro no soy todavía.
SARA ¿Y tú carne humana….jamás? Jejeje
LUIS   Jamás, estás loca mujer. Isaac es el que ha dicho que
La probó y le quedó gustando, pero no sé más. Eso lo declaró
durante una frívola entrevista de farándula, y lo dijo como para
crear polémica pero no le hicieron caso.
SARA Pensamos que Nueva York te había enloquecido
porque su oferta de excesos altera a cualquiera.
LUIS   Soy ya muy adulto como para perder los estribos…ya
no tengo veinte abriles. Lo que tenía que perder no lo perderé
dos veces jejeje.
SARA ¿La virginidad? Sería una grosería que la mantuvieras
y precisamente tú. ¿Qué haces, a qué te dedicas? Tu huida
preocupaba muchísimo…y más en estos tiempos.
LUIS Aunque no lo creas, Sara, no solo de sexo vivimos los
seres humanos. ¿No sé qué pasa contigo?
SARA Esta bien mi amor, está bien, no te molestes.
LUIS Leo, escribo poesía, veo teatro y películas a montón, y me dedico a tomar fotos en los castings para venderlas después. Mis gastos están controlados…no quiero verme pobretón ante la vejez que asoma y tener que pedir en la calle o en una institución pública. He estado viviendo para mí, fundamentalmente. Suena raro, pero es una madurez obligada y hasta adelantada en mi estado actual.
SARA¿Pero nada de nada? No te lo puedo creer Luisito, tú que eres o eras una liga entre Rodolfo Valentino y Porfirio Rubirosa, legendarios hombres enamoradores a quienes yo hubiese querido conocer personalmente…por supuesto.
LUIS Te gustaron por todo lo que dicen de ellos. Lo de Rodolfo
te lo acepto, sí, tengo un poco de ese actor, pero lo de Porfirio
nunca…era un tanto exagerado en todo.
SARA No creo que hayas sido tan casto durante todos años
es imposible en un hombre como tú…ya te conocemos por acá.
LUIS Las cosas obvias no se cuentan porque se vulgarizan.
Aprendí a ser prudente, más errores no puedo cometer. Quizás
aquí salte de nuevo a la locura y bueno...no quiero hablarte
más de eso… Dime, ¿por qué hay tan solo cuatro sillas, somos
tan pocos los invitados? 
SARA Isaac decidió y manda. Además hizo hincapié en el
número cuatro.
LUIS Si, Isaac siempre está lleno de misterios y de cábalas
numéricas. Una vez le escuche decir que se pueden tener
muchos amigos, esos de la familia elegida, como siempre lo
proclama, pero que son únicamente cuatro, y reiteró ese
cuatro, los que él necesitará para ser llevado al cementerio,
judío en este caso.
SARA Creo que él no estaba pensando en la muerte, en ella
no se piensa jamás…porque la llevamos todos en la espalda
desde que nacemos…zape
LUIS Vamos a ver que dice cuando llegue.
SARA Isaac ya no hace esas bacanales de intelectuales a que te acostumbraste cuando vivías con nosotros. La mayoría de sus amigos se han ido y quedamos pocos. Esta noche estaremos: él, una señora que es muy importante para él, tú y yo. Somos cuatro los que cenamos éste Año Nuevo Judío.
LUIS ¿Una señora muy importante? ¿Quién puede ser?
¿Editora o periodista o escritora?  ¿No creo que sea novia…
jejeje? ¿Dime la verdad, por qué me invitan a mí?  ¿Qué
encerrona es esta?
SARA La más sorprendida por los invitados fui yo, pero cuando
me lo dijo, o cuando me lo argumentó, él que nunca explica lo
que piensa o quiere hacer. Cuando dio tu nombre comprendí,
eres su viejo y único amor… pero el de ella me dejó fría y sin
aire, porque creía que era imposible… que volvieran a reunirse.
LUIS (muy preocupado) Sara, ¿quién es la señora de marras
que viene a cenar con nosotros?
SARA Su madre, mí Luisito, la señora ESTRELLA viene por
primera vez a esta casa. Y no preguntes más, por favor, porque
ella puede estar al llegar y tú no la conoces y yo la he tratado
muy poco. Debes comportarte porque es su mamá.
LUIS ¿Creía que estaba muerta ya o  desaparecida para
siempre de su vida? Hace unos años en Repertorio Español,
de Nueva York, escuche que vivía en un modesto apartamento,
diagonal al edificio Dakota, en la calle 72 del Westside. Nunca
se me ocurrió comprobarlo…bueno...para qué.
SARA ¿Nunca te habló de ella? ¿Nunca te lloró al evocarla?
Yo lo he escuchado nombrándola varias veces y siempre llora
cuando lo hace, como ocurrió en la madrugada de aquel
domingo 6 de noviembre de 2011…Algo tiene entre manos.
LUIS (Interesado) Es un personaje interesante para un
fotógrafo como yo…nunca la vi en carne y hueso, nunca, es
casi una leyenda o un mito, una especie de Medea a la
venezolana, porque abandonó o sacrificó a sus tres primeros
hijos y después la abandonaron a ella y no pudo dejar atrás a
sus otros dos hijos.
SARA Aja, sabe más que yo. Sí, la saga de esa dama está llena de amores y abandonos, como las de todas las mujeres de este país o en este continente, que han tenido que criar solas a sus hijos o con otros padres postizos.
LUIS Primero dejó a su esposo para irse con otro y después la abandonaron a ella porque la cambiaron por otra. Una venezolana historia, rocambolesca como pocas, en este Macondo que no tuvo su Gabo.
SARA Tú sabes tus cosas amiguito.
LUIS En pueblo chiquito todo se sabe. Recuerdo cuando un estudiante, un colombianito compañerito de la UCV, le preguntó por el destino de su mamá y ahí Isaac le respondió, casi automáticamente: “no sé si vive o muere, no me interesa”, y nos dio la espalda…Ahora…por fin conoceré tal leyenda en cuerpo y alma.
SARA      Una vez, solo una, la vi. Tocó a la puerta del otro apartamento, en la avenida La Salle. Era impresionante su porte y su personalidad.  Le abrí y me dijo con tono nada grato: “¿Dónde está mi hijo?” Tragué saliva y le respondí, también fuerte: “está en su trabajo, búsquelo”. Dio la vuelta y se fue…dejando una estela de tristeza…no sé, no me gustó aquello.
LUIS ¿Qué te dijo Isaac?
SARA En la noche se lo conté y me regañó, porque abrí la
puerta a una desconocida y además le había dicho donde
estaba. Me molesté también y le dije que no conocía a esa
señora y que abrí porque creía que había tocado la puerta
equivocada. Las mujeres entendemos siempre más a las
mujeres que a los mismos hombres. Algunas cosas tenemos
que nos diferencian de ustedes.
LUIS Seguramente lo encontró en la Cancillería o en el
Ministerio de Hacienda o en la calle…o en el teatro Teresa
Carreño o el Alberto de Paz y Mateos, la sede de El Nuevo
Grupo.
SARA No dijo nada más, pero después su amigo Román si me
contó, durante un almuerzo, que ella lo buscaba para
preguntarle por la herencia de Mercedes, su hija mayor, muerta
en el terremoto de 1967, junto con sus dos hijitos y el nuevo
novio que tenía. Sé que después de muchos años se vieron,
por fin, en Madrid…pero más nada. Nunca habla de ella, salvo
ahora que viene a cenar…esto parece una telenovela… ¿me
comprendes?
LUIS Con tanto tiempo sola en este apartamento te estás
convirtiendo en una cachifa cursi.
SARA Luisito, mi amor, todos somos cursis…y no queremos
aceptarlo.
SARA y LUIS comienzan a organizar la cena, acomodan la mesa, preparan el espacio para la fiestecita de más tarde y además atienden a los alimentos que han de consumir, son tareas físicas mientras conversan. Y es en medio de esa faena que se dan estos diálogos, mientras prenden el aparato de sonido y escuchan boleros como “Lágrimas negras”, entre otros.
LUIS (Quien toma vodka con aguakina, pregunta) ¿Qué pasa contigo Sara? ¿Hasta cuándo lo acompañarás? ¿Tenías planes de irte a San Fernando de Apure para vivir más tranquila con tus hijos y nietos? ¿Qué te amarra a Caracas y a una cocina? ¿Será cierto que no hay amor más sincero que el que sentimos hacia la comida?
SARA Aja…estás muy preguntón, lo que siempre has sido. Te recuerdo siempre  cuando Isaac te llevó por primera vez al otro apartamento. Estabas flaquito y usabas un roto overol de jean azul desteñido y una franelita con I Love NY.  ¿No creo que estés usando ahora la misma ropa de aquel entonces? ¿Verdad? (Y le pasa revista una y otra vez)
LUIS   No es la misma…pero si el mismo modelo, es mi fetiche vestural, cosas mías, me puse esto para venir y evocar en algo a lo que por aquí pasó.
SARA      Recuerdo que mi patrón me dijo a manera de presentación: “es un buen muchacho, muy pobre, vive en las veredas de Coche, y es mi alumno predilecto en la Escuela de Arte de la UCV. Vamos a atenderlo bien y espero que lo trates como si fuera otro de tus hijos, tiene solo 23 añitos”. ¡Y la cara se le transfiguró con suma felicidad! Yo te amé desde ese instante…porque él estaba muy feliz. Ese diciembre  o noviembre de 1978 fue inolvidable para los tres, lo recuerdo. ¡Él no cambio más, encontró un aliciente para vivir!
LUIS Yo creía que no iba a pasar nada, que era una aventurilla, como tantas otras que había tenido, pero la química de nuestros cuerpos  y  eso otro que no tiene nombre…o que no queremos llamarlo amor… estalló entre nosotros  y quizás hasta más de la cuenta. Tú lo veías todo y eras discreta.
SARA Las mujeres sabemos ser discretas o lo aprendemos a la fuerza porque si no nos cortan la cabeza. Te quería y  me preocupaba cuando peleaban como carajitos, porque tú te tomabas algunas libertades y lo dejabas mucho tiempo solo.
LUIS   Sí, él era  muy dominante y controlador y eso fue lo que nos perdió. Pero yo también te tomé cariño y me preocupaba que no hubieses terminado tus estudios de primaria, porque casi no leías y estabas precisamente en un apartamento convertido en biblioteca, o sea en la casa de un escritor.
SARA Los estudios no me gustaron mucho, pero terminé la
primaria en una escuela nocturna y ahora pienso hacer el
bachillerato, pero no pretendo ir a la universidad. Estoy vieja y
cansada para esos trotes estudiantiles. Quizás me retire a San
Fernando de Apure para atender a mis nietos…pero no sé
cuándo.
LUIS ¿Pero ni siquiera unas vacaciones? ¿Te puedo invitar a
Nueva York? Tengo un grupo selecto de amigos que se
sentirán felices de conocerte, porque eres famosa aunque no
lo sepas y todo porque eres “la cuidadora del doctor Isaac
…” como te dicen.
SARA Nooo…estás loco muchacho…quiero estar a su lado
para siempre… y él ya me propuso una apuesta: “Sara, quien
se muera primero se lleva al otro en poco tiempo, porque
no podemos estar solos jamás”.
LUIS Creo que eres la única esclava que aún existe en
Venezuela, porque has soportado a Isaac como nunca
hubieses aguantado a otro hombre.
SARA Si, soy esclava de mi señor, pero te equivocas: hay
muchas mujeres como yo… esclavizadas a sus maridos,
quienes incluso ni sexo les dan, porque están viejas y ellos
optan por las carajitas. Averígualo y te darás cuentas de la
verdad que te digo. A veces pienso que el destino nuestro, el
de algunas mujeres, es siempre ser amas de casa o amas de
llaves, como es el mío, cuidándolos como si fuesen niños
grandes para que otras…u otros… los disfruten.
LUIS   No sé qué decirte. Soy amo de mi casa y no tengo ama
de llaves…no me alcanzan mis dólares para tanto.
SARA   Luisito, trabajo desde los 12 años y no sé hacer otra
cosa y aquí en Caracas antes estaba en una lavandería.
LUIS Me decías ahora que: “Soy esclava de mi señor”…No,
no, no, esa es la salutación de la Virgen María…Creí que te
ibas a convertir al judaísmo para parecerte más a tu doctorcito.
SARA He leído muchos libros judíos y me gustan, son
hermosos y llenos de predicamentos para alcanzar la gloria
eterna. En uno leí algo así como: “No vemos las cosas como
son, vemos las cosas del modo que somos…” pero tú eres
medio ateo, creo yo, o un poco amargado…pero ya debes
cambiar mijito.
LUIS Ya no sé ni lo que soy…pero sigo más aferrado a la vida
desordenada en Nueva York, donde hay dos mundos: uno real
y contante con muchos dólares y otro mágico o fantástico con
fantasmas, zombis, vampiros y todo eso que la televisión, el
cine y el teatro muestran constantemente como  
divertimento…pero son reales y yo sé porque te lo digo. No
todo es ficción amiga mía.
SARA Te lo creo porque me lo dices. ¿Tampoco has superado tu separación de Isaac… verdad? Es difícil olvidar a quien te dio tantos momentos para evocar.
LUIS Si, eso nunca debió ocurrir... nunca; le hice mucho daño, nos herimos mutuamente. Pero me perdonó y lo comprobé cuando me enfermé y hasta me cuidó.
SARA Cuando usted se fue…él tuvo que someterse a terapia
psiquiátrica porque no podía concentrarse, no comía y lloraba
todo el tiempo. No podía tener nunca una mañana mejor y
estaba siempre pensando en el día de ayer…todo el tiempo.
Inolvidable aquel año 1992.
LUIS ¿Y nunca buscó otro? Sé que le sobraban oportunidades
aquí y afuera, donde acudiera tenía gente dispuesta…tú
sabes…atraída por su talento y su fama…y por su poder…
alguien dijo que el mayor afrodisíaco que existe en el
mundo es el poder…y mejor no hablemos de eso, por ahora.
SARA Nunca vi a nadie más aquí y estoy segura que cuando
viajaba tampoco lo hacía. Tiene pánico de enfermarse de
aquello…que usted sabe. En una ocasión…llorando comentó
que el pasado le había dado una lección y no podía
repetir…algo así…nunca más o never more.
 LUIS Así ha sido, lo sé, pero fue en Alburquerque donde nos
topamos accidentalmente y pude consolarlo. Cuándo se instaló
a dar clases en una universidad de ese desierto. Hasta una
comedia dramática escribió para no olvidar jamás nuestra
amistad. ¡Amistad que es el amor perfecto porque está basada
en el respeto mutuo y porque cada quien vive en su casa!
SARA Si sé que escribió y me leyó lo que dedicó a mi
personaje.
LUIS Si, lo sé. Le pedí que escribiera sobre cuando habíamos
sido felices y que me hiciera un personaje teatral para vivir
eternamente porque había sido contado escénicamente. Y
Dios o Jehová nos lo concedieron.
SARA A mí también me hizo personaje de otras obras y me he
visto varias veces en escena. Es extraño ¿verdad? Por eso no
lo puedo dejar solo jamás. No me arrepiento de todo lo vivido
a su lado, aunque tenga ese carácter tan atravesado, tan de
niñito malcriado.
LUIS ¿Cómo te trataron los demás hombres, Sara, tú nunca
cuentas nada, ni monjita que fueras?
SARA Luis, los otros hombres sufren, casi todos, de un
síndrome, tan incurable como el del Sida.
LUIS ¿Qué vaina es esa, qué síndrome tan mortal es ese? ¿No
tiene cura tampoco por ahora? ¡Jejeje que estás diciendo!
SARA Bueno…son cosas que el doctor Isaac me explicó, porque siempre se preocupó por mi culturización: es el Síndrome de Jasón, porque alude a un griego que abandonó a su esposa Medea, con quien tenía dos hijos, para casarse con otra mujer más joven y poderosa.
LUIS Sara eso es un cuento de teatro griego pero que se haya convertido en conducta general de los hombres… es otra cosa. ¿De dónde sacó ese cuento?
SARA      Luisito, escucha, según ese síndrome, los hombres nos enamoran a nosotras, abrimos las piernas, les damos hijos y después nos abandonan por otras…más jovencitas o carajitas o tienen fortunas o haciendas. Y si una no tiene una profesión liberal, pues debemos dedicarnos a lo que sea para mantener a las crías y sobrevivir nosotras. He vivido gracias a mi señor que me dio trabajo desde el 5 junio de 1965. He sido su ama de llaves.
LUIS ¿Pero qué pasó con el Jasón aquel?
SARA Ahh…jejeje…no sé, imagino que nunca más vio a los hijos ni a la mujer, porque eso era un cuento de la Grecia requete antigua.
LUIS Ahh, ya entiendo más o menos la metáfora ¿Pero nunca un hombre te trató bien a ti o también le dio ese síndrome de Jasón y huyó? ¿Isaac llenó tus ambiciones?
SARATuve tres hijos y no por gracia del Espíritu Santo, pero prefiero no hablar de eso. Mi único hombre es Isaac y soy su mujer…pero sin sexo…jejeje. He comprendido que para tener éxito con los hombres hay que tener además el cerebro entre las piernas, para dominarlos y esclavizarlos. Un consejo que doy a mis camaradas de género. Con ustedes, los…las cosas son diferentes… ¿verdad?
LUIS  Prefiero no hablarte de nosotros, pero a ti tan mal no te
ha ido, por lo que dices…tu trabajo, tus viajes a Europa y
Estados Unidos… de los que me he enterado… y no sé
cuantas cosas más.
SARA Si, soy la esclava del doctor Isaac y cuando él muera no
sé qué será de mí. ¿Y a ti como te han tratado los hombres,
porque tú, que eres goi como yo, tienes tus historias, en la UCV
eras famoso antes de empatarte con él ?
LUIS Me sorprende como juegas con los términos como goi
tan fácilmente en una conversación. Has aprendido mucho en
esta casa... Por mi belleza y mi inteligencia atraía hasta las
moscas. Le gustaba a mucha gente; atrapé durante seis meses
a un acucioso colombianito, pero lo dejé por Isaac, y después
me fui con el bailarín más hermoso jamás visto en Venezuela,
quien terminó siendo el propio demonio. Y ahí se acabó todo,
hasta que Isaac me convirtió en personaje teatral y entendí
entonces, como lo dice Amado Nervo, que “el amor
verdadero hace milagros, porque el mismo es ya el mayor
milagro”.
SARA ¿No has pensado quedarte con nosotros, al menos
mientras yo esté sola, ya que el viaje del doctor Isaac es
inminente?
LUIS Primero lo veo, hablamos y decidimos, porque puede ser
que me vaya con Isaac para hacerle las fotografías de su
itinerario, como lo soñamos alguna vez. En Caracas no pienso
vivir jamás, solo de pasada. Mi cama y mi techo están en
Nueva York, y de pronto también serán tuyos.

SARA Maluco… y yo me quedaré sola aquí otra vez. No lo
mejor es que me lleven a mí también, no, no, no.
LUIS Tranquila mujer, hablaremos con Isaac, porque de repente hasta se le ocurre invitar a su mamá también... ahora que anda con ese etapa del perdón que no es lo mismo que reconciliación…según se comenta.
SARA La verdad es que no te he dicho algo…para no alarmarte: estoy en tratamiento por un cáncer en un pulmón, me lo radiaron y puede ser que haya desaparecido, pero nunca se sabe. No quiero tampoco quedarme aquí sola, antes prefiero irme con mis hijos a San Fernando de Apure.
LUIS Algo me advertía que aquí no estaba todo bien. Esos cánceres son traicioneros y tú no debes descuidarte. Ahora comprendo esta celebración de Año Nuevo Judío…que no es más que un pretexto para despedirnos definitivamente o citarnos para otros más adelante y no se sabe dónde.
SARA      No te hagas el trágico amiguito. Se te olvido que tampoco yo puedo morir, porque también soy personaje de teatro.
LUIS        Ahhh ya veo que Isaac te he enseñado muchas cosas y que es tanto lo que sabes que no quieres irte de su lado, esclavita de mi señor. Menudo dueto han armado. Pero lo mejor es que no pongas en peligro tu vida, porque es lo único que tienes.
SARA Bueno dejemos el cáncer y el teatro para otros
momentos. Pero te cuento que para pasar el tiempo he estado
practicando en una academia de baile, porque quise
aprenderlo bien. ¿Tú crees que podríamos dar unos pasitos
mientras llega la dama? Así recordamos cuando bailábamos a
la espera del doctor Isaac y tú insistías que lo más romántico
era un tango, creo que “La cumparsita”.
LUIS Jajaja…te las sabes todas, te has dado cuenta que
nuestro tiempo es limitado y que no debemos desperdiciarlo
jamás.
SARA (Entra la música de un tango, que ha puesto en el
aparato, y ella agarra a Luis para dar los primeros pasos)
¿Cómo es la cosa mi parejo tanguero?
LUIS No sé si he olvidado algunos pasos, porque en Nueva
York bailo cosas frenéticas, pero ahora, al menos con unos
tangos evocamos ese siglo XX mezquino y traidor, donde nos
ocurrieron tantas cosas… y nos divertimos así un rato y hasta
le damos un ambiente más festivo a esta terraza…que me
parece más bien un velorio, sin muerto, de pobres…jejeje
 (Comienzan a danzar al compás del tango y a medida que bailan la luz de escena comienza a decrecer. La pareja se acerca al lado derecho o al izquierdo, como lo decida el director, para que Sara suelte a Luis y para que Estrella, que llegó y está entre cajas, lo tome. Esto debe hacerse rápido y a oscuras para que el público se sorprenda cuando regrese la luz de escena, y aparezcan bailando en el centro del escenario y María los mire con asombro) 
APAGÓN
SEGUNDA ESCENA
 LUZ GENERAL
(Luis se da cuenta que le han cambiado la pareja y trata de parar de bailar, pero Estrella lo agarra por los brazos y les dice a él y a Sara, con tono festivo)
ESTRELLA ¡Sorpresa mis queridos gois! No se dieron cuenta como subí a esta terraza y he podido escuchar buena parte de lo que decían sobre mí, y cuando comenzaron a bailar, pues me entusiasmé y aquí me tienen, cual una aparición! Yo soy la señora Estrella que ustedes esperaban para esta reunión…perdónenme que haya entrado así…quitando pareja y echando un pie tanguero…todo esto me recuerda a mi alegre juventud en aquel Maracay del Benemérito.
SARA      (Entre felicidad y asombro) Perdone señora… estábamos pendientes de su llegada, pero decidimos bailar para entretenernos…y de repente la veo ahí con Luisito… ¡qué pena, señora!
ESTRELLA     ¿Tú eres la ama de llaves, Sara, verdad? Ya sabía de ti y creo que una vez nos vimos en la puerta de otro apartamento de mi hijo, tu amado doctor Isaac.
SARA Si…señora…qué pena…qué dirá mi señor cuando se lo contemos…cómo entró aquí y nos tomó por sorpresa.
LUIS Soltará una carcajada y me echará la culpa, como siempre, por no estar pendiente de la llegada de tan distinguida dama.
ESTRELLA     (Se acerca y revisa con curiosidad a Luis) ¿Y tú
quién eres?...Creo haberte visto antes…tu físico no es común
y además eres atractivo...no sé dónde. Ah…si en el Foyer del
Lincoln Center durante una función de Tosca o de Norma…no,
no, quizás en alguna cafetería de la Universidad de Nueva
York…no, no, tampoco hay tantos diablos sueltos por ahí que
una se confunde…pero ahora si te recuerdo… fue durante un
estreno de la pieza Escrito y sellado, de Isaac Chocrón, en el
Repertorio Español, de la calle 27 de Manhattan, ahí fue…pero
que cambiado estás, te conservas muy bien…pareces que
tienes el secreto de Dorian Grey...jejeje. ¿Qué haces aquí?
LUIS  (Impactado por la entrada de Estrella y por lo que le ha
dicho, trata de decirle algo, pero no le salen las palabras)
Perdóneme señora…
SARA (Ante el atolondramiento de Luis, es Sara quien le
hace el quite) El es un ex…no, un gran amigo del doctor Isaac,
vivió aquí con nosotros hace un tiempo y después se fue de
gira por el mundo. Ahora vive en Nueva York…según me ha
dicho.
ESTRELLA     Yo también vivo en Nueva York, mi querida
Sara. Sobran las explicaciones, soy muy vivida para no
entender ciertas cosas y los lugares de las gentes… ¿Y en esta
casa no le dan ni agua a las visitas? Hasta ahora me han
bombardeado con palabras y palabras…que horror con estos
gois criollos...jejeje
SARA (Que se siente regañada por la mamá de su patrón y ahora trata de ser amable) ¿Quiere usted licor? ¿Qué le sirvo?…Tenemos vinos, whisky, ron y hay hasta champaña…pero será para los postres…una variedad de helados.
ESTRELLA     (Quien ha tomado cariñosamente las manos de Luis, expresa muy divertida) Este señor y yo tomaremos whisky… aunque él no sabe que el licor escocés tumba el pelo a los hombres, como escribía Miguel Otero Silva en “El morrocoy azul”, por allá en la década de los 40.

LUIS (Que ya luce animado, se desprende cuidadosamente de
las manos de Estrella y busca servir los vasos de whisky, pero
Sara se le adelanta) Está bien Sara, tú siempre tan despierta
como ejemplar ama de llaves que eres. ¿Verdad, señora
Estrella que lo que decía Otero Silva es un chiste de la época?
ESTRELLA     Si, por supuesto, era una broma con sanas
intenciones, porque aludía a caballeros que libaban en los
céntricos bares caraqueños de lujo y casi todos eran calvos o
asomaban ya sus largas frentes. Y entre esos consumidores
había políticos, como el general civilista Isaías; intelectuales,
como Andrés Eloy y otros más. Esa Caracas no tenía más de
200 mil habitantes y llegaba hasta La Candelaria…bueno eso
es historia de una ciudad que se fue.
SARA Por favor, vamos a tomarnos este whisky y rompemos
así el hielo jejeje como dice mi doctor Isaac.
ESTRELLA No puedes estar un minuto sin evocarlo, ¿pero
qué te dio ese hombre…mijita?… ¿Lo quieres mucho?
SARA Amor, señora, como nunca antes me lo dio, hombre
alguno…un amor que es compañía.
LUIS     Tratando de hacer un chiste) Ella, Sara, proclama a los cuatro vientos que es la mujer del doctor Isaac… pero sin sexo.
ESTRELLA     Sara sabes muy bien como todas los mujeres vivimos de los recuerdos y los hombres (pone una mano sobre un hombro de LUIS) viven del olvido… ¿Por qué? No sé, pero sí tengo amarga experiencia de eso.
LUIS ¿Usted sabe o conoce mucho de hombres…verdad?
ESTRELLA     Yo y tú somos especialistas en hombres, si nos atenemos a nuestras respectivas historias de vida…jejeje.
LUIS Perdone señora…no quise ofenderla ni nada parecido. ¿Pero usted que sabe de mí?
ESTRELLA     No te preocupes, eres un bebé a mi lado y sé que todo lo contado sobre mí me ubica por encima de La Garza, la madame del burdel aquel de La Guaira, El pez de fuma, un antro para marineros, chulos, machos, travestidos y cuantas locas caían por ahí. Pero nada de eso es verdad.
ESTRELLA     (Un tanto molesta por la impertinencia de Luis) Dime Sara ¿cómo te ha tratado mi hijo, a lo largo de tantos años?, ¿cuéntame cómo han sido estas décadas, dime la verdad?
SARA      Ay señora… que cosas me viene a preguntar ahora… a una se le olvidan las cosas desagradables… y las malas ya fueron tapadas por tantas cosas buenas de mi doctorcito.
ESTRELLA    ¿Pero nunca te armó un escándalo o te ofendió, cómo acostumbran los hombres?
SARA      Bueno… en una ocasión, y  fue la primera y la última… como tenía la ropa tan descuidada, se me ocurrió almidonarle unas camisas… y ayyy lo que pasó…se puso una camisa azul y  no le cerraban ni los puños ni el cuello…él entró en cólera… y como yo le dije que les había  hecho…bueno…él me gritó y me las tiró a la cara…ay señora, yo también me  arreché…ay perdone… señora, me molesté y le dije que me respetara, porque si no me iba para mi pueblo.
ESTRELLA        Pero ahora veo que no fue así.
SARA      Así fue señora, nunca más me ofendió, cambió rotundamente. Nos entendemos a punta de miradas o de gestos con las manos o con la boca, como si fuésemos sordomudos…pero es que nos conocemos tanto.
ESTRELLA      Que bueno ha sido Jehová con él, porque tú fuiste su compañera, cómplice, y hasta bastón o enfermera porque sé que ha tenido problemas delicados de salud. Dios te pagará en esta vida o en la eterna, estoy segura.
SARA      (Como tratando de distraer a Luis que ha estado pendiente del diálogo de ella con Estrella) Luis…déjate de tantas preguntas necias a la señora Estrella y menos ahora que vamos a cenar. Tomate tu whisky y cállate mi amor, cállate, deja que hable lo que se le antoje y que nos cuente lo que quiera….ella es toda una leyenda, y en última instancia es la ama de esta casa, que es de su hijo.
ESTRELLA     (Volviendo al ataque contra Luis) Te entiendo bebe, yo sabía que en esta reunión me encontraría con preguntas incómodas, pero no te preocupes, tengo una piel más dura que cualquiera elefanta. Además, no hay preguntas incómodas, sino respuestas inapropiadas…y no hago eso...todavía. Tus preguntas obedecen, estoy segura, porque aún no has comprendido que las diferencias entre gustar, querer y amar, son las mismas que hay en un por ahora, por un tiempo y por siempre.
LUIS No quiero ofenderla, las mentiras no puede hacerle daño…pero si quiere hablamos de recetas cocineriles…judías o venezolanas.
ESTRELLA     Luisito, siempre he sido ama de casa y no cocinera ni ama de llaves, oficios para los cuales nunca me criaron, pero he cambiado y ahora soy capaz de prepararte unas cuantas chuletas de res y ensaladas variadas. Pero me has tocado la lengua y es bueno que sepas, porque has vivido poco, que lo peor que le puede pasar a una mujer o a un hombre es llegar a pensar mal de sí mismos. No me voy a disculpar ante ti porque ignores cosas que no has estudiado o analizado. Los hechos históricos hay que revisarlos teniendo en cuenta muchas cosas, no son chismes banales.
SARA      (Asustada por la intensidad de la discusión que se está suscitando, busca evitar el enfrentamiento) Me preocupa la tardanza del doctor…y ni siquiera ha llamado. Además las calles de esta Caracas contemporánea son peligrosas.
LUIS          (Quien sabe que ha tocado un avispero trata de abrir dialogo con Sara) ¿Él no tiene celular? ¡Sigue desafiando a la tecnología! 
ESTRELLA     (Que no tiene ganas de parar y menos ahora que tiene auditorio, precisamente en la casa de su hijo, enfrenta a su contrincante) Luis, yo decidí ser una mujer libre, precisamente en la década de los 30 del siglo XX, cuando a las señoras casadas solo nos quedaba la sumisión entre las cuatro paredes de inmensos caserones o acompañar a nuestros esposos en sus negocios de mercería, como era mi caso, o atender a nuestros hijos, ayudadas por las muchachas del servicio doméstico, por supuesto aquello era en las clases altas y medias en ascenso.
LUIS        (Molesto porque Estrella lo agrede verbalmente) Pero cuando la mujer es madre sus libertades tienen limitaciones, creo yo, de acuerdo a su clase y su cultura.
SARA      (Empeñada en detener el zafarrancho verbal que se avecina, toma la hielera que está sobre el mueble) Luisito, no tenemos hielo, ¿puedes bajar a la cocina y traer un poco del que está en la nevera grande?… bueno tú conoces esa cocina muy bien, baja.  ¡Por favor!
LUIS (Que no quiere complicarse más la vida con Estrella, toma el recipiente) Ahhh, si, ya bajo, perdóneme señora, ya regreso.
ESTRELLA (Quiere ganarse la confianza de Sara y se le acerca) Este muchachote es sensible e inteligente, además de romántico; se le nota que le preocupan los problemas ajenos. A mí me enseñaron que lo que no comprendemos no lo podemos poseer y voy a tratar de explicarle lo que pasó y las consecuencias desde mi natural punto de visita.  ¡Necesito que me escuche! ¡Ya verás!
SARA      Él es inteligente y aunque no sabe mucho de su pasado, puede entenderla.
ESTRELLA     Es posible que conozca algunos aspectos de mi historia, pero los detalles, las lágrimas y los sufrimientos no… de eso si estoy segura.  En Venezuela la vida sexual es intensa, pero en secreto, y todos y todas la ocultan cuando se levantan de las camas o salen a la calle. ¿Por qué? ¡No sé!
SARA      Quizás no conoce bien su verdad. Tiene nobleza de sentimientos, como decíamos antes, por eso nuestro doctor Isaac enloqueció con él.
ESTRELLA     Debo hacerle entender como las mujeres somos algo más que una costumbre, no somos sillones que permanecen donde los dejan; que las mujeres, como también ocurre con los hombre, somos variantes y undívagas como el mar. No quiero que me perdone, ni cosa parecida, no me hace falta, pero sí que me escuche. Eso mismo ocurrió con mi Isaac y finalmente me perdonó por el daño que le hice…y creo en su sinceridad.
SARA      (Con el rostro transfigurado por lo que ha oído) ¿Usted reconoce que le hizo daño a mi doctor Isaac? ¡Bendito sea Dios o Jehová o Ala!  ¡Él la perdonó! ¡Por eso yo lo amo y lo amaré siempre! (Y se arrodilla y trata de rezar)
LUIS         (Entra corriendo, ve a Sara arrodillada, coloca la hielera en el piso y trata de levantarla) ¿Qué te pasa mi viejita, qué te pasa? ¿Qué ocurre aquí? (y mira desafiante a Estrella)
ESTRELLA     (Tomándose con mucho sabor o felicidad su whisky, mira a Luis, que sigue en el suelo y cariñosamente le dice) Espero que no hayas oído nada de lo que han hablado aquí estas dos amas, porque ya te lo contaré a ti. Déjala que rece, que le dé gracias a Dios…todos debemos rendirle pleitesía a nuestro Jehová misericordioso.
LUIS (No sabe qué hacer, titubea y se levanta para ver a las dos mujeres rezando. Cavila unos segundos y les dice) Señoras, por favor, vamos a ponernos alegres…por favor
SARA (Se levanta) Yo estoy no alegre…sino feliz, porque
ahora vamos a tener más alegría en esta casa. Y por favor, no
abras más tu boca.
ESTRELLA (Busca a Luis y Sara con la mirada y con su
cuerpo para decirles con tono grave) Estamos aquí para un
ritual de “Rosh Hashanà”, el Año Nuevo Judío y el comienzo
de otro, el 5772. Es momento de reflexión, balance y toma de
conciencia sobre cómo han sido nuestras acciones en el año
que concluye y cómo deseamos que sean en el que
comenzará. No sois judíos, pero Isaac y yo lo somos, os lo
recuerdo porque trataremos de seguir algunas pautas de la
tradición. (Va hacia el mueble).
SARA (Trata de ayudarla y le entrega el recipiente con las
manzanas verdes y un vasija con la miel) Señora aquí le tengo
esto listo…creo que es lo que necesita, así lo hemos hecho
anteriormente. (También le muestra el candelabro)

LUIS (Trata de servirse otro whisky para calmar su ansiedad)
Mientras ustedes rezan yo quiero beber, perdónenme.
ESTRELLA (Lo mira cariñosamente y le dice con tono
maternal) Espérate unos minutos y tomamos todos, y mientras
llega Isaac yo reviso lo que tenemos aquí, desde mi óptica y mi
experiencia.
LUIS  (Que poco a poco se muestra menos agresivo hacia la
dama) Está bien, señora, la escucho.
SARA Me preocupa el señor, se hace tarde y ni siquiera llama.
ESTRELLA     ¿Si te refieres a Isaac?, tranquilízate de una vez, porque de repente se queda en esa fiesta, puede ser que haya conocido a alguien y esté en plena conversación, además él sabe que yo tengo que hablar con sus otros dos amores…porque eso son ustedes para él.  ¡Verdad!
LUIS (Se ha dado cuenta de sus errores y trata de cambiar) ¿Ahhh…usted tiene algo qué contarnos...algo nuevo?
ESTRELLA (Que ha tomado las manzanas y la vasija con
la miel, las manosea con mucho cariño y evoca tiempos idos,
les dice) Estas manzanas y este recipiente de miel nos
recuerdan que hay que esperar de la vida siempre lo mejor y
debemos saber derrotar los fracasos. Usamos manzanas
verdes, que son entre las de su especie las más amargas o
más ácidas, porque al combinarlas con el dulce de la miel nos
recordarán lo que significa para nuestra tradición un nuevo
año. Lapso donde momentos de amargura se combinaran con
momentos de dulzura, o donde las dificultades se mezclaran
con situaciones de plenitud y armonía. Ese es el mejor deseo
de un nuevo comienzo, el deseo de ser conscientes de nuestra
fragilidad y de nuestros límites. Debemos estar conscientes
que un bocado de manzana verde con miel es la combinación
perfecta para vivir plenamente.
SARA Señora, hace años hicimos ese ritual porque teníamos
un rabino entre los invitados, quien además hizo toda una
consagración con una oración en hebreo y como no sabíamos
esa lengua nos pasó unas hojas con la traducción en español
para que las leyéramos. ¿Cómo lo vamos a hacer? ¿Así o más
sencillo?
ESTRELLA Vamos a ser heterodoxos: manzanas y miel,
lentejas y lo que tú, Sara, nuestra inigualable ama de llaves,
haya preparado. Cada uno rezará su oración favorita. Jehová
entiende muy bien lo que pasa en esta terraza. Pero si viene
mi hijo, nos ceñimos a lo que diga, es varón y eso tiene sus
razones.
SARA (Riéndose de la decisión de Estrella) Hay….señora, si
usted supiera lo que ha pasado por esta casa. En una ocasión
habían tantos gois venezolanos invitados que el doctor Isaac
me mandó a preparar un inmenso pabellón criollo con
baranda… que ellos devoraron y él solito se comió sus
lentejas…más nada, y eso sí: mucho whisky. Desde entonces,
estas reuniones fueron más pequeñas o íntimas o como un
funeral de pobre… como ha dicho Luisito desde que llegó
LUIS ¿Ahora si podemos brindar con otro whisky?
ESTRELLA  (Con mucho humor y ayudando a servir los
tragos, le dice a Luis) Recuerda que el whisky tumba el pelo y
que yo sepa el retrato de Dorian Grey no usa peluca…Jejeje.
 LUIS (Que ha captado la indirecta y trata de jugar con ella) No soy Dorian Grey ni tampoco tengo un retrato diabólico escondido en alguna parte.
ESTRELLA No te alteres con mi chiste, vive como quieras y deja que los demás te juzguen o te imiten, sin preocuparte por ello, pero asume eso sí las consecuencias de lo que haces…como ya lo hiciste en otro momento de tu existencia.
SARA Señora…¿cuánto tiempo esperaremos al doctor Isaac…usted cree que el vendrá?
ESTRELLA     En esta casa mandas tú, porque el ama de llaves eres tú…y yo que sigo siendo una ama de casa no estoy precisamente en mi morada. Espera un momento mientras cuento algo que deben saber, pero con mis detalles…esos que no han leído en ninguna parte o visto en comedia o película alguna. Ya verán. Pero no se emborrachen para que comprendan mejor lo que le ocurrió o lo que hizo ésta venezolana, judía sefardita, que asumió la vida con la intensidad que creía merecer. Mujer que más que adelantada de época, fue una mujer sin época.
LUIS ¿Por qué Isaac, no contó esa historia  suya en sus obras literarias?
ESTRELLA     Él y solo él puede decirlo, aunque en varios de sus textos estoy ahí, muy doméstica, según su óptica, pero eso ya no importa ahora, porque llegó mi momento de hacerlo.
SARA Señora… y porque no dejamos ese cuento para después de la cena…así Isaac también estaría con nosotros y podría escucharlo.
ESTRELLA (Trata de ubicarse por delante de la mesa y de cara a la cuarta pared) Mi aventura comenzó aquel martes de Carnaval de 1935, en Maracay. Yo, con dos amigas y dos muchachos de la servidumbre salimos de nuestra casa y caminamos hacia la plaza Bolívar para ver el desfile de las carrozas, estábamos a unas ocho cuadras. Íbamos disfrazadas de manolas españolas. Tenía el presentimiento de que algo rotundo pasaría con mi vida esa noche, pero no tanto. Cuando nos acercamos a la avenida Bolívar, sentí que me levantaban unas inmensas manos de brazos morenos y me colocaban con mucho cuidado en la grupa de un caballo negro inmenso. No pude gritar por la velocidad como lo hicieron y hasta pensé que eran jóvenes enviados por nuestros amigos o por mi esposo, y lo único que se me ocurrió fue agarrarme de la camisa del jinete, un zambo corpulento, que picó espuelas y arrancó a correr, seguido de otros dos jinetes.
LUIS¿Y la gente que iba con usted no grito…no hizo nada?
ESTRELLA Era martes de Carnaval de 1935 y la locura imperaba no solo en las calles maracayeras. Recuerdo, que en menos de cinco minutos estábamos entrando al patio trasero de una casona y ahí parado, con su uniforme de faena, estaba ese hombre que había visto pasearse frente a la tienda de mi marido…para sonreírme, devorarme con los ojos y pasar una y otra vez delante de nosotros. Él me dio su mano para ayudarme a bajar del caballo y me condujo suavemente al interior de una lujosa sala. Era el tercer hombre más poderoso de Venezuela y había sido elegida por él, como siempre lo quise desde cuando cumplí 14 años y lo vi por primera vez en un desfile militar. Estaba materializando aquel sueño de virgencita y ahora estaba despierta y humedecida…además sin nada que decir…porque me dio un beso cuyo sabor duró muchas lunas más. Con los años comprendí que el amor tiene razones que la razón no entenderá jamás. (Da la vuelta y busca en el mueble un vaso para servirse un whisky, mientras LUIS y Sara se han quedado absortos ante lo escuchado y ni siquiera se mueven).
SARA Señora, ¿por qué dejó atrás a sus hijos, eso nunca lo
he comprendido, desde que me contaron esa huida suya…
hacia delante…hacia su felicidad, como nos cuenta ahora?
ESTRELLA     (Bebe con elegancia su licor, respira hondo y los mira a ambos, con cierto gesto de curiosidad) Fácil es preguntar, pero otra cosa es haber vivido todo aquello. Yo era como la turista del Titanic que trata de salvarse del naufragio y ha olvidado cubrirse y ahora está desnuda a bordo del bote salvavidas. ¿Me comprenden?
LUIS ¿No era feliz en su hogar?
ESTRELLA     Me obligaron a casarme cuando no había cumplido los 15 y nunca germinó el amor, a pesar que parí tres muchachitos y aquel esposo era un buen hombre. Huía o me raptaban  a mi gusto y no llevaba a mis tres hijos y tampoco podía hacer nada. Averigüen la severidad de las leyes familiares de aquellos tiempos… no tenía la patria potestad y solo un juez podía autorizarme a llevarme mis pequeños. Eso me atormentó, pero tenía que salvarme, era ese momento o nunca. Eso es todo. Confieso mi verdad porque la viví. Y por eso pedí perdón a mi hijo y lo entendió porque él también ha padecido por el amor o por la búsqueda de ese amor…y ambos aprendimos, en carne viva, que cuando lo encontramos no se puede posponer jamás…y debemos desafiar al mundo si es necesario para tenerlo y vivirlo. ¿Tú, Luisito, crees eso…verdad?
LUIS        Señora no sé qué decirle…perdóneme. Si he amado y me han amado muchísimo, pero fui infiel, como somos la mayoría de los hombres… y perdí o abandoné al hombre que me amó como nadie después pudo hacerlo y Dios me castigó, pero ya no puedo desandar nada de aquello. Esta noche, es bueno que todo se sepa y me ayude a pedir perdón. Usted y yo hemos perseguido el amor, lo hemos disfrutado, y después lo hemos perdido y no sabemos cuándo o dónde lo encontraremos de nuevo…si es que Dios nos da otra oportunidad.
SARA      ¿Feliz con semejante romance…díganos la verdad? ¿Aceptó ese rapto tan descarado?
ESTRELLA      Luché por la felicidad, la perseguí y la alcancé, no fue fácil, porque era un hombre muy liberal, un solterón acostumbrado a darse sus gustos…lo domé y al final fue mío y además le di una hembrita y un varón, que eran su orgullo.
LUIS ¿Pero no la hizo su esposa, era su concubina…así como
quedó para la historia?
ESTRELLA    No se podía casar conmigo por eso que llaman
razones de Estado. Algunos políticos y los líderes religiosos
católicos no aceptaban que yo fuese una mujer judía y
querían, una cristiana, por lo menos, como Primera Dama. El
mundo estaba en guerra contra el fascismo europeo y lo que 
pasaba en Venezuela era muy vigilado desde Washington,
además.
LUIS   ¿Antisemitismo para esa época?
ESTRELLA     Eran los años 40 y el mundo estaba en guerra contra Hitler. Mientras horneaban vivos a los judíos en los campos de concentración, en Venezuela y en el continente…habían aquí muchísimas indefiniciones ideológicas…pero después el país cambió y lo hizo para bien de todos…y en eso está todavía.

LUIS   ¿Qué pasó con su romance?
ESTRELLA     (Que se ha sentado en una silla, mientras LUIS se le acerca y toca sus rodillas cubiertas por la falda larga de su vestido y Sara se coloca en el piso) Él y yo nos amamos como correspondía. Él se trasladó a Caracas y se fue a vivir con sus familiares en El Paraíso, no tenía casa propia y no era rico, pero a mí me instaló en una discreta vivienda en las inmediaciones de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, donde a veces pernoctaba o, para evitar el chismorreo, me visitaba siempre a las cinco de la tarde y se iba a las ocho de la noche o antes. En esa casucha parí a mis dos muchachitos, en el 1939 y en el 1941, como era la costumbre de la época, con parteras.
SARA      ¿Y ese amor fue muy grande y contra todo el mundo?
ESTELLA Sí, pero no pudimos envejecer juntos que es la prueba suprema del amorA mi Jasón, a mi general Isaías, convertido en Presidente de la República, no le dejaron gobernar bien ni tampoco pudo terminar su periodo, aunque hizo importantes reformas, como las del Código Civil. Tras la locura misteriosa de su heredero para el trono presidencial, vino un golpe de Estado del partido militar, ayudado por unos civiles ambiciosos, y todo culminó con su exilio y también el mío. Él en Nueva York y yo en México. En noviembre de 1945 empezó un destierro obligado y el cual no era precisamente dorado ni para él y su familia, como tampoco para mí y mis dos hijos, Teresita a Isaías, productos de nuestro amor y no del deber.
SARA ¿Partido militar? Yo conocí los partidos adecos, copeyanos, comunistas y hasta chavistas, pero eso de partido militar si me resulta nuevo, ¿dónde está?, ¿quiénes son?
ESTRELLA    Desde el general Páez, los militares activos y los retirados se han agrupado, con sus familias, y tienen una presencia notable en el mundo político y en la economía del país por lo cual han impuesto gobiernos y hasta asumido el mando en ocasiones. Negar su presencia es desconocer la historia y la vida cotidiana.
LUIS Interesante esa información que nos proporciona, la tendremos en cuenta, pero volviendo a lo de su amante, el general Isaías, ¿cuentan que usted lo buscó después, en Nueva York, para resolver un problema?
ESTRELLA      (Toma a LUIS por una mano) Sí, tenía una difícil situación económica y me vi obligada a trasladarme a Manhattan, a mediados del febrero de 1952, para finiquitar la manutención de nuestros hijos. Hubo diligencias en tribunales y así lo reseñaron los periódicos. Se resolvió bien, pero él enfermó a los pocos meses y murió al año siguiente, aquí en Caracas. Se fue…si, pero su amor estaba conmigo.
LUIS  ¿Su relación pasó desapercibida?
ESTRELLA    No, nunca la ocultamos y por eso estoy en la larga lista de las concubinas de los gobernantes venezolanos…una historia que también es bicentenaria. Yo fui discreta sin que me lo impusieran y entregada a mi hogar y a mi señor. Aprendí que no es lo mismo una señora que una buena amante.
SARA ¿Cómo es eso? ¿No entiendo lo de señora y buena amante?
ESTRELLA     Una buena amante no perjudica jamás a su amado, mantiene silencio, es discreta, no causa problemas, pero las señoras tienen otras conductas…quizás movidas por los celos.
LUIS   ¿Su sobrevivencia y la de sus hijos, cómo fue?
ESTRELLA      (No le suelta la mano a su interrogador) Dios y
los amigos de mi Jasón velaron por nosotros, fueron
incondicionales y pasamos mejor las tristezas y duplicamos las
alegrías. Mis hijos crecieron. Creo que soy bisabuela. Tuve
carestías domesticas, no las niego, pero mis hijos estudiaron y
se hicieron profesionales. Eso ya no importa en estos
momentos. Para que recontar aquellas épocas. No hay que
jurungar el pasado, cuando ya está superado.

LUIS ¿No tuvo más amantes?
ESTRELLA     ¡Qué curioso eres! ¡Qué pregunta mijo! Debo puntualizarte que me casé con Alfredo Izaguirre, un buen goi venezolano, en México, y procreamos una hija. O sea que este vientre judío dio media docena de hijos…No preguntes más, mi periodista improvisado. Confórmate en saber que continuamos viviendo y que al final, mi primer varón judío, Isaac, me perdonó por haberlo abandonado.
SARA ¿Las mujeres debemos seguir su ejemplo?
ESTRELLA      Soy una simple mujer que luchó por su amor… y no puedo pretender ahora que las demás repitan mi acción. Ellas deben asumir que no se puede vivir sin amor, porque es como estar muerta o amortajada en vida. Mi hermana también dejó a su marido…y sus hijos, mis sobrinos, se criaron con mis hijos. Pido perdón a Jehová…eso es todo. En otros tiempos  otros seres humanos me juzgarán.
LUIS    ¿Qué hará?
ESTRELLA     (Suelta a LUIS) Yo haré lo mismo que tú y Sara: esperar al juicio final, que es lo único que nos aguarda, porque nuestras almas, pecadoras o no, son inmortales. Fíjate, mi Isaac se inventó aquello de los personajes teatrales que también son inmortales. ¡Tenía que ser mi vástago para salir tan romántico y batallador!
(Suena el teléfono de la terraza, el cual nunca antes había repicado para nada)
ESTRELLA, SARA  Y LUIS   (Al unísono y fuerte) Debe ser Isaac.
SARA      ¿Contesto?
 ESTRELLA Y LUIS       (Rodean a Sara para escuchar el diálogo)
SARA      Aló, buenas noches…si soy yo señor…estamos los tres esperándolo… ah…si…como usted mande. ¿Quiere hablar con alguien…en especial?... Está bien.
ESTRELLA Y LUIS ¿Qué dijo…a qué hora viene?
SARAE l doctor Isaac está en una fiesta judía muy animada y se ha reencontrado con amigos de su infancia. Dice que podemos ir cenando y quiere que su mamá se encargue de la ceremonia….que él viene en camino…con todo el cuidado posible para evitar asaltos y otras cosas desagradables.
ESTRELLA     (Busca un yesquero o fósforos para encender el candelabro, mientras los otros personajes rodean la mesa y se disponen a rezar. ESTRELLA dice) Bendito seas tú, oh eterno
APAGON GENERAL
(Únicamente quedan encendidas dos velas en el candelabro del comedor)
APAGON
TERCER ESCENA
EPILOGO
(Aparece Sara, con un sobretodo que le cubre el traje de fiesta, trae una maleta. Viene a proscenio y dice):

SARA La fiesta terminó hace tres días y somos muy felices por tal reencuentro. Mi doctor Isaac llegó cuando íbamos a comernos los helados y brindar con champaña. Fue hermoso verlos abrazados y hasta les tomé unas cuantas fotos.  Vamos ahora hacia el aeropuerto porque iremos todos a Nueva York, pero mi señor seguirá después hacia San Francisco para buscar una conexión con Australia. Yo, por ahora, atenderé mi tratamiento médico en Manhattan. Él me mandará a buscar y todos quedamos en vernos para el próximo Año Nuevo Judío.
FIN