martes, agosto 30, 2016

Muestra de cine latinoamericano en Caracas

"Desde allá" se estrena en Venezuela.
Una veintena de películas latinoamericanas y venezolanas se exhibirán en los Cines Unidos, Trasnocho Cultural, Cinemateca Nacional y otras salas alternativas, desde el 2 de septiembre.
Se trata del Noveno Festival de Cine Latinoamericano, organizado por Ministerio Popular para la Cultura, Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, Circuito Gran Cine, Fundación Cinemateca Nacional, Amazonia Films, Queiroz Publicidad y además Trasnocho Cultural, una pragmática alianza entre el Gobierno y el sector privado.
PAISES Y PELICULAS
ARGENTINA
Eso que llaman amor de Victoria Chaya Miranda,  2015, 90 min. Drama.
Arrebato de Sandra Gugliotta, 2014, 86 min. Thriller.
El cerrajero de Natalia Smirnoff, 2014, 77min. Drama, comedia y romance.
La luz incidente (co-producción Argentina, Francia, Uruguay) de Ariel Rotter, 2015, 95 min. Drama.
La memoria del agua (co-producción España, Argentina, Alemania) de  Matías Bize Barcía, 2015, 88min. Drama.
Magallanes (co- producción Perú-Argentina-Colombia) de Salvador del Solar, 2015, 109 min. Drama.
Paulina (co-producción Argentina, Brasil, Francia) de Santiago Mitre, 2015, 103. Drama, abusos sexuales.
Rompecabezas de  Natalia Smirnoff, 2009, 87 min. Drama.
BRASIL
Para mi amada muerta  de  Aly Muritiba, 2015, 123 min, Drama.
CHILE
El bosque de Karadima (co-producción Chile y Argentina)  de Matías Lira, 2015, 97 min. Drama.
El club de Pablo Larraín. 2015. 98 min. Drama, religión y  abusos sexuales.
COLOMBIA
El abrazo de la serpiente (co-producción Colombia y  Venezuela) de Ciro Guerra, 2015, 125 min. Aventura y drama.
CUBA
El acompañante  (co-producción Cuba, Francia y Venezuela) de Pavel Girou, 2015, 97". Drama.
GUATEMALA
Ixcanul (co- producción guatemala, francia) de Jayro Bustamante, 2015, 100 min. Drama.
MÉXICO
Chronic  de  Michel Franco, 2015, 93 min. Drama,
Los bañistas  de Max Zunino, 2014, 83 min. Drama.
VENEZUELA
Desde allá  (co- producción Venezuela, México) de
Lorenzo Vigas. 2015, 93 min. Drama, crimen y  homosexualidad.
La culpa probablemente de Micheal Labarca. 2016. 15 minutos. Drama.
Ojos de madera de Roberto Suárez. (65") Ficción  /productor: Mike medina
Venez jouer la (co-producción Francia  y Venezuela) de Laurence Doumic
 y Thierry Maisonnave.
Ovnis en Zacapa de Marcos Machado Loríaz. 2015,  90 min. Thriller. Comedia
Kenke de  Enrique Pérez, 2015, 85 min. Comedia.






sábado, agosto 27, 2016

Vuelve el pez a fumar

De nuevo Ibrahim Guerra en la pelea por un mejor teatro para los venezolanos.
El quinto montaje de la obra El pez que fuma, de Román Chalbaud, con el cual se relanza a la Compañía Nacional de Teatro, bajo la dirección de Ibrahim Guerra, se realizará en el teatro Nacional, producido por el Centro Nacional de Teatro, que comanda Alfredo Caldera, a mediados del venidero mes de noviembre, con un elenco seleccionado entre 44 profesionales.
TURBIOS AMORES
El pez que fuma es un próspero bar de copas y prostíbulo, o burdel, administrado por La Garza, quien confía en su amante de turno, Dimas, para que deposite las ganancias en el banco; pero este es un dilapidador del dinero ajeno y además la engaña con otras meretrices. Desde la cárcel, Tobías, ex amante de La Garza, conspira, y le manda un “Judas” (Juan), quien se encarga de emponzoñar todo y enamora a la patrona del burdel. Dimas no se deja sustituir tan fácilmente y mata, sin querer, a la codiciada dama; termina en la cárcel y deberá resolver su conflicto con Tobías. 
Ha dicho Chalbaud que “escribo mis obras a partir de los personajes que me invento, después los uno y nace toda la obra. Esos entes teatrales me dictan lo que quieren ser y así los presento. No intento explicar mis obras teatrales, ni tampoco mis películas, dejo que el público las vea, las digiera y saque sus propias conclusiones. Los prostíbulos son sitios donde, especialmente los hombres, se drenan pasiones y se trata de conseguir por horas ese amor que se sale no solo por la boca. Hay muchos sueños o anhelos que ahí se forjan o que naufragan. El poder y el amor son las dos grandes pasiones de los seres humanos y eso ahí está muy bien marcado o definido. Además, a todos nos atrae un burdel, porque en esos antros pasan muchísimas cosas. En estos tiempos hay otros sitios o espacios que han intentado sustituirlos, pero los lupanares siguen existiendo. El teatro es un espectáculo y los venezolanos son muy inteligentes y agarran todo lo que unos les dice y lo reitero yo que tengo más de medio siglo en estos avatares del teatro y el cine, además de la televisión”. 
CUATRO MONTAJES
El estreno de El pez que fuma se hizo para la temporada de El Nuevo Grupo, en el teatro Alberto de Paz y Mateos, en  1968, contó con un elenco maravilloso: Gloria Mirós sustituyó a Hilda Vera, quien después protagonizó la versión cinematográfica; trabajaron, entre otros, Herman Vallenilla, Rafael Briceño, José Ignacio Cabrujas, Humberto Buonocore,  Maira Chardiet,  José Luis Silva, Hercilia López, Rodolfo Parra, Nirma Prieto, Alexander Milic, Raúl Medina, William Moreno y debutó  José Salas, quien además diseñó el vestuario y la escenografía. “Yo la dirigí”, dijo Chalbaud.
Nunca más montó su burdel, pero sí dejó que otros lo hicieran: en 1994, Cabrujas lo escenificó en el teatro El Paraíso, y ahí trabajaron, por cierto, Mimí Lazo como La Garza y Luis Fernández era Juan, quienes hoy son asombrosos esposos y grandes trabajadores del teatro; en la temporada 2009, Dairo Piñeres lo montó, en la sala Rajatabla, para la graduación de los alumnos de Unearte. Y durante la temporada 2013, nada menos que en el teatro Trasnocho, lo mostró Elba Escobar. “Para mí son tres, de verdad, hasta ahora y el que firma Elba Escobar”.
CATIA Y NO LA GUAIRA

Chalbaud, para que la historia teatral sea clara, comenta que nunca visitó ni tampoco sabía la historia del prostíbulo venezolano “El pez que fuma”. Supo que había existido y hasta tomó notas de algunos detalles sobre sus administradores y el tipo de clientela que tenía, porque un taxista, negro  y anciano, se lo contó durante una noche del año 1953, tras llevarlo a la plaza Sucre para que se reuniera con sus compañeros de trabajo de la Televisora Nacional, en el bar “El canario”. Gobernaba el general Marcos Pérez Jiménez y la Seguridad Nacional, policía política del régimen, hacia honor al nombre, al menos en Caracas. Ese lupanar, que nunca vio, pero que se lo describieron o pintaron con muchos detalles, funcionó en las inmediaciones de la plaza Sucre y fue muy famoso durante la dictadura del general Juan Vicente Gómez. Le gustó su nombre, resultaba absurdo, poético y visto ahora hasta resulta garciamarquiano por ese realismo mágico que evoca: un pez fumador o fumón. Pero fue 15 años después, de tal revelación en Catia, que terminó y estrenó su obra, a la cual bautizó El pez que fuma, porque además transcurre en un burdel. Comentó que el original burdel “El pez que fuma”  no estaba en La Guaira, existió en Catia, y dejó huellas o secuelas; en las inmediaciones de La Guaira sí existía otra mancebía famosa, “La Pedrera”, “donde rodaron la versión cinematográfica de El pez que fuma, hacia 1976 y 1977. “Nuestro público tiende a confundir la realidad con el cine, eso hasta es bueno a veces. Supe, años después, que en Francia hubo, o todavía existe, un burdel llamado El pez que fuma, en francés por supuesto”, dijo.

Titirimeo y su prédica existencial

Abilio Torres y Jennifer Morales en escena-
Otro dramaturgo venezolano busca tesoneramente el reconocimiento gracias a la calidad de sus obras, como debería ser siempre. Nos referimos a Jan Thomas Mora Rujano (1982), a quien ya habíamos ponderado, positivamente, su texto Yo, Federico, el cual entregó para el homónimo espectáculo de teatro-danza que dirigió Dairo Piñeres y protagonizó Theylor Plaza. Y ahora lo hemos vuelto a evaluar en Titirimeo, montaje con audaz puesta en escena que lograda la directora Maigualida Gamero y los actores Abilio Torres y Jennifer Morales, que se exhibe en la sala Rajatabla.
Titirimeo podría rotularse como rara comedia existencialista centrada en el  absurdo cotidiano, a pesar de ser crudamente realista, que plasma la historia de Ángela y Gabriel, ingenieros de importante transnacional, quienes están en una oficina esperando los resultados de un casting o un concurso de oposición para acceder a un cargo importante. Son personajes que se conocen muy bien y tienen además que competir, corriendo el riesgo que todo fracase y se desmorone su relación de noviazgo de cuatro años, porque ahí se destapan las contradicciones acalladas por las mutuas conveniencias e intereses. El amor y la amistad siempre están bajo sospecha, podría concluirse ante esa situación que ninguno buscó pero que les estalló
La pieza, llena de dimes y diretes, de celos y hasta de una rara infidelidad, se hace lúdica por la misma puesta en escena donde los personajes asumen caracterizaciones bufonescas, las cuales exigen habilidades performánticas, al tiempo de suscitar incómoda expectativa porque hay un tercer personaje  que podría ser el favorecido con el cargo, con lo cual toda ese enfrentamiento de Ángela y Gabriel habría sido inútil y desgastadora trampa  para desunirlos y dejarlos en la siempre peligrosa soledad con proceloso camino, cada uno por su lado, hacia lo desconocido.
Las actuaciones son el bálsamo que entretiene a la audiencia ante la compleja situación teatral ahí propuesta.



jueves, agosto 25, 2016

"El malparido del sombrero" para no creer en amor ni en amistad

Valioso teatrero brasileño insertado en el teatro venezolano:Ricardo Nortier
El refrán reza “dime con quién andas y te diré quién eres” para advertir que no se puede salir limpio de una relación interpersonal con gente turbia o metida en problemas de drogas y prostitución. Y no estamos haciendo moralismo sino advirtiendo que una manzana podrida daña siempre a las demás y que hay cuidarse, más nada.
Y lo recordamos porque la amistad y el amor mal entendidos, dentro de la sociedad estadounidense -y también en la venezolana, para no ir muy lejos- son algunos de los sentimientos que reciben profundo y corrosivo cuestionamiento gracias el espectáculo teatral, El malparido del sombrero, agresivo texto de Stephen Adly Guirgis convertido en estrujante espectáculo criollo gracias a la correctísima  dirección de Ricardo Nortier, quien también actúa al lado de Maria Antonieta Hidalgo, Nazarí Bazán, Giovanni García y Paul Gámez. ¡Brillante quinteto de histriones!
El malparido del sombrero (2011), cuyo obvio título en inglés es The Motherfucker with the Hates, hace  temporada en La Caja de Fósforos, dentro de la programación del Segundo Festival de Teatro Contemporáneo  Estadounidense, el cual se adelanta en el backstage de la Concha Acústica de Bello Monte, hasta el próximo 18 de septiembre. Ahí se logra sumergir al espectador venezolano en los bajos fondos de una Nueva York nada turística y consigue plasmar, dentro de esa inmensa tienda por departamentos que algunos la consideran como “la capital del mundo”, a cinco desesperados seres humanos que tratan de superarse sobre sus bajas pasiones o sus vicios pero perecen  o fallan y deben terminar en una cárcel, de la cual no tienen escapatoria posible, o en tenebroso asilo para enfermos mentales por consumo excesivo de barbitúricos o alcoholes. Condenados sin salvación.
No es teatro moralista para mostrar a los malos o a los buenos. No, nada de eso. Sí logra desnudar a la sociedad estadounidense donde no todos triunfan y viven su American Dream   y nos muestra por un huequito a una comunidad donde sino hay ayuda profesional o una familia bien establecida, casi todos los hijos sin padres y madres responsables corren el riesgo de convertirse en ladrones o delincuentes de poca monta, salvo que se atrevan a comerciar a lo grande en el mundo de los narcóticos o en alguno otro ramo de la delincuencia.
Es una pieza, un tanto fatalista,  que advierte, no solo a los gringos, sino también a sus admiradores en América Latina, que la mayoría de las sociedades contemporáneas propician la existencia de algunos seres que se les considera humanos pero que en definitiva   son peores que las bestias y nadie hace nada por salvarlos o recuperarlos, porque los políticos del Norte y del Sur carecen de instrucción humanística filosófica y todos juegan a ser eternos y más nada, pero ese es tema de otra obra que no hemos todavía reseñado.
Por supuesto que el autor Stephen Adly Guirgis (Nueva York 1965), no está descubriendo nada nuevo, porque ya antes, en 1949, Arthur Miller con Death of a Salesman o Muerte de un viajante, reveló como un hombre se suicida para salvar a su familia de la miseria y dejarles así al menos como herencia una casa para la sobrevivencia. Todo eso porque la sociedad del American Dream no es tan humanista como debería de ser y tendría que mirar menos hacia la colosal acumulación de riquezas y cuidar más del bienestar de sus ciudadanos. Y por supuesto que ninguno de esos dos dramaturgos son pensadores comunistas o algo parecidos, sino simples seres humanos que buscaban o perseguían la posible felicidad terrenal.    
El malparido del sombrero es una especie de melodrama, acompañado de los más modernos y rumbosos ritmos musicales gringos, sobre las peripecias de un ex convicto que descubre como su novia se acuesta con su mejor amigo o padrino, y se desequilibra hasta que regresa a la cárcel de donde nunca debía retornar. Es un dramón de celos, de falsas amistades, de excesos de drogas psicotrópicas. Una historia que bien puede escenificarse en Caracas, porque sus personajes gringos son identificables con malandros criollos cotidianos, seres que no logran apoyos de psicólogos o psiquiatras ni tampoco tienen hogares solventes, y porque además deben trabajar o luchar para sobrevivir, al tiempo que piden un poquito de amor, esa pócima del afecto sincero que todos exigimos o necesitamos y cuyo lenguaje básico es físico y sensual, ciento por ciento.
El espectáculo, que consume 120 minutos sin intermedio, se desarrolla sobre una monumental cama (4x4), donde los personajes copulan o juegan, camastrón que se desmonta y sirve de mesa o de lechos para otras situaciones. Un espectáculo que no tiene desperdicio y está cargado de una envidiable fuerza física de sus cinco intérpretes. Recomiendo verla más de una vez para captar mejor la arista que nos pueden estremecer o cambiar, porque para eso se inventó el teatro hace más de cuatro mil años. Para buscar la necesaria catarsis.


 

El pez sigue fumando

Tremendo reto para Ibrahim Guerra
El quinto montaje de la obra El pez que fuma, de Román Chalbaud, con el cual se relanza a la Compañía Nacional de Teatro, bajo la dirección de Ibrahim Guerra, se realizará en el teatro Nacional, producido por el Centro Nacional de Teatro, que comanda Alfredo Caldera, a mediados del venidero mes de noviembre, en el Teatro Nacional.
TURBIOS AMORES
El pez que fuma es un próspero bar de copas y prostíbulo, o burdel, administrado por La Garza, quien confía en su amante de turno, Dimas, para que deposite las ganancias en el banco; pero este es un dilapidador del dinero ajeno y además la engaña con otras meretrices. Desde la cárcel, Tobías, ex amante de La Garza, conspira, y le manda un “Judas” (Juan), quien se encarga de emponzoñar todo y enamora a la patrona del burdel. Dimas no se deja sustituir tan fácilmente y mata, sin querer, a la codiciada dama; termina en la cárcel y deberá resolver su conflicto con Tobías. 
Ha dicho Chalbaud que “escribo mis obras a partir de los personajes que me invento, después los uno y nace toda la obra. Esos entes teatrales me dictan lo que quieren ser y así los presento. No intento explicar mis obras teatrales, ni tampoco mis películas, dejo que el público las vea, las digiera y saque sus propias conclusiones. Los prostíbulos son sitios donde, especialmente los hombres, se drenan pasiones y se trata de conseguir por horas ese amor que se sale no solo por la boca. Hay muchos sueños o anhelos que ahí se forjan o que naufragan. El poder y el amor son las dos grandes pasiones de los seres humanos y eso ahí está muy bien marcado o definido. Además, a todos nos atrae un burdel, porque en esos antros pasan muchísimas cosas. En estos tiempos hay otros sitios o espacios que han intentado sustituirlos, pero los lupanares siguen existiendo. El teatro es un espectáculo y los venezolanos son muy inteligentes y agarran todo lo que unos les dice y lo reitero yo que tengo más de medio siglo en estos avatares del teatro y el cine, además de la televisión”. 
CUATRO MONTAJES
El estreno de El pez que fuma se hizo para la temporada de El Nuevo Grupo, en el teatro Alberto de Paz y Mateos, en  1968, contó con un elenco maravilloso: Gloria Mirós sustituyó a Hilda Vera, quien después protagonizó la versión cinematográfica; trabajaron, entre otros, Herman Vallenilla, Rafael Briceño, José Ignacio Cabrujas, Humberto Buonocore,  Maira Chardiet,  José Luis Silva, Hercilia López, Rodolfo Parra, Nirma Prieto, Alexander Milic, Raúl Medina, William Moreno y debutó  José Salas, quien además diseñó el vestuario y la escenografía. “Yo la dirigí”, dijo Chalbaud.
Nunca más montó su burdel, pero sí dejó que otros lo hicieran: en 1994, Cabrujas lo escenificó en el teatro El Paraíso, y ahí trabajaron, por cierto, Mimí Lazo como La Garza y Luis Fernández era Juan, quienes hoy son asombrosos esposos y grandes trabajadores del teatro; en la temporada 2009, Dairo Piñeres lo montó, en la sala Rajatabla, para la graduación de los alumnos de Unearte. Y durante la temporada 2013, nada menos que en el teatro Trasnocho, lo mostró Elba Escobar. “Para mí son tres, de verdad, hasta ahora y el que firma Elba Escobar”.
CATIA Y NO LA GUAIRA
Chalbaud, para que la historia teatral sea clara, comenta que nunca visitó ni tampoco sabía la historia del prostíbulo venezolano “El pez que fuma”. Supo que había existido y hasta tomó notas de algunos detalles sobre sus administradores y el tipo de clientela que tenía, porque un taxista, negro  y anciano, se lo contó durante una noche del año 1953, tras llevarlo a la plaza Sucre para que se reuniera con sus compañeros de trabajo de la Televisora Nacional, en el bar “El canario”. Gobernaba el general Marcos Pérez Jiménez y la Seguridad Nacional, policía política del régimen, hacia honor al nombre, al menos en Caracas. Ese lupanar, que nunca vio, pero que se lo describieron o pintaron con muchos detalles, funcionó en las inmediaciones de la plaza Sucre y fue muy famoso durante la dictadura del general Juan Vicente Gómez. Le gustó su nombre, resultaba absurdo, poético y visto ahora hasta resulta garciamarquiano por ese realismo mágico que evoca: un pez fumador o fumón. Pero fue 15 años después, de tal revelación en Catia, que terminó y estrenó su obra, a la cual bautizó El pez que fuma, porque además transcurre en un burdel. Comentó que el original burdel “El pez que fuma”  no estaba en La Guaira, existió en Catia, y dejó huellas o secuelas; en las inmediaciones de La Guaira sí existía otra mancebía famosa, “La Pedrera”, “donde rodaron la versión cinematográfica de El pez que fuma, hacia 1976 y 1977. “Nuestro público tiende a confundir la realidad con el cine, eso hasta es bueno a veces. Supe, años después, que en Francia hubo, o todavía existe, un burdel llamado El pez que fuma, en francés por supuesto”, dijo.


miércoles, agosto 24, 2016

El hombre de la rata reapareció en San Martín

El hombre de la rata, legendario monólogo del dramaturgo venezolano Gilberto Pinto (Caracas, 1929/2011),vuelve a escena el viernes 2 de septiembre, a las 7 PM en la sala del Teatro San Martín de Caracas, en Artigas, gracias al apoyo de la gerente María Brito. Es una producción del grupo Las tres gracias, que es actuado por el psicólogo Ángel Pelay y bajo la direccion de  Sheila Colmenares.
Este monòlogo fue escrito en el año 1963 y refleja la convulsionada sociedad venezolana de los 60 y 70, haciendo una profunda crítica social y política para aquel entonces. “Actualmente la agrupación teatral Las Tres Gracias retoma la obra desde una visión contemporánea a través de una puesta en escena dinámica, inteligente e interactiva que envuelve al espectador en diversas atmósferas y emociones que pasan rápidamente del llanto a la risa hilarante, de la nostalgia al sarcasmo, dejando a su paso un cúmulo de preguntas y dando la alerta de que hay que mirarnos vivir. Con esta obra la agrupación apuesta a darle voz a los autores de la dramaturgia nacional y sorprendernos de la vigencia de sus obras”, acota el actor Pelay.
Según Pelay, su personaje Ismael Peraza es un divertido esquizofrénico que con el pasar del tiempo se ha escapado de una realidad que le resulta insostenible. Se transforma en vagabundo y huye vehementemente de la hipocresía, de la manipulación y de las máscaras sociales que lo atormentan.
Explica Pelay que el espectàculo transcurre en una plaza pública a plena luz del día. “Ahì Ismael Peraza, hombre de aspecto desaliñado, en su imperiosa necesidad de satisfacer sus ganas de hacer pipí busca un urinario, desesperado por su situación decide orinar en la plaza, pero se percata de que está siendo observado por muchos ojos (son aquellos del público que se encuentran a oscuras), esto da pie a Ismael para contar su vida, su transcurrir por la escuela de filosofía, su vida conyugal, su lucha con la rata (símbolo diverso de las realidades humanas), sus locuras y hasta su propia muerte. Pensando reflexivamente a través de sus experiencias, Ismael al final del día se dice a si mismo que un mundo mejor es posible, pero que hay que luchar hombro a hombro para conseguirlo y quizás algún día nos liberaremos de la angustia”.
El hombre de la rata, que  lleva ya más de dos años de trabajo, se presentó en el festival internacional de teatro de caracas en abril del 2014 y desde entonces ha estado presente en diversas temporadas de importantes salas caraqueñas (Teatro Catia, Teatro San Martín, Fundación Celarg, Espacio la Colina) y en diversos festivales en el interior del país (Maturín, Puerto Ordaz, Mérida y Barcelona).

El espectaculo se presentará viernes y sabados, a las 7PM, y el domingo a las 6PM, durante los dos fines de semana de la primera quincena de septiembre.

Simón Rodríguez predica a los colombianos

Venezuela presenta en el festival de Manizalez
De vez en cuando lo recuerdo porque hay gente insensible o encerrada en su cajita de cartón. Y es que el teatro, como el cine, venezolano no se produce y disfruta únicamente en Caracas. Hay muchas regiones y sus 336 municipios donde pululan los criollos ansiosos de aprender de sus artistas.
Y escribimos esto porque a través de una invitación que le hiciera el Festival de Teatro de Manizales al Ministerio del Poder Popular para la Cultura(con Freddy Ñáñez a la cabeza), la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa, viaja este jueves 27 de Agosto a Colombia para presentarse en los Festivales de la ciudad de Medellín, 29 y 39 y de Manizales 2 y 3 de Septiembre, concluyendo la gira con una temporada en la sala Seki Sano, de la Corporación Colombiana de Teatro, respondiendo a la petición que hiciera su presidente la señora Patricia Ariza
En esta oportunidad, la CRTP, llevará la obra escrita por Tomás Jurado Zabala:  Robinson en la casa de Asterión , bajo la dirección de Carlos Arroyo y con las actuaciones de Wilfredo Peraza y Aníbal Grunn.
Recordemos que esta obra se presentó en Octubre del año pasado en el Centro Cultural Kirchner, de la ciudad de Buenos Aires, en el marco del Corredor Latinoamericano de Teatro, representando a Venezuela.
También estuvo presente en el marco del Festival Internacional de Teatro de la ciudad de Caracas, en Marzo del 2015. Y nos representó en Grecia y Chipre en noviembre del año 2014
La obra narra el momento en que nuestro maestro Simón Rodríguez muere en el pueblo de Amotape y debe enfrentarse al Minotauro (Asterión) en el laberinto y expiar sus culpas.
El laberinto, el purgatorio o el limbo donde todas las almas se enfrentan a sí mismas y deciden si el cielo o el infierno. El trance espiritual entre la gloria o el olvido.
Un texto profundo donde recordamos el pensamiento de Simón Rodríguez y su relación con una América que luchaba entre la libertad, la república y la independencia de una España castrante e intolerante.

Otra vez más el teatro venezolano va al país vecino. Y la cultura gana para todos.

martes, agosto 23, 2016

"Desde allá" espera al público venezolano

Elder cae en manos de la policía y todo termina o comienza para ese malandro-
La cacería de espectadores venezolanos para la película Desde allá de Lorenzo Vigas ha comenzado. En 30 salas se medirá la primera respuesta del público a una estremecedora historia de ficción, de aguda carga homoerótica y de acciones violentas, merecedora del Premio León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia de 2015 y de otros 13  galardones obtenidos  desde entonces. Recién se estrena ahora porque la pasada crisis energética pospuso su estreno.
Desde allá, cuyo guión es también del director Vigas, plasma a lo largo de 90 minutos una historia de tensión seductora porque engancha al público con su extraño protagonista, Armando (Alfredo Castro), un ortodontista de mediana edad quien pesca o levanta hombres jóvenes en las calles de Caracas para llevarlos a su apartamento, hacerlos semidesnudar y desde una prudente distancia (no más de tres metros) sacia sus instintos, tras lo cual les paga generosamente y los despide. Hasta que conoce a Elder (Luis A. Silva), otro joven malandro quien inicialmente se niega a quitarse la franela y bajarse el pantalón hasta los muslos, y opta por golpear y robar a Armando, sin sospechar lo que vendría después. El gay queda picado y busca de nuevo a Elder, lo rescata después de una paliza que le han dado y se lo lleva para su casa. Cuando se espera que florezca un romance gay, porque la pareja de hecho tiene hasta su noche loca – y no precisamente “desde allá”- se genera un asesinato no solicitado. Y al final, cuando Elder busca el pan para el desayuno del día siguiente, tras hacer su respectiva cola, lo captura la policía por el asesinato de marras.
Se termina el filme, dejando al público estupefacto y hasta muy preocupado, porque nuevamente en el cine, como en la vida, el antihéroe es un delincuente, criado sin padre y en circunstancias nace favorecedoras para que sea un ciudadano de bien. Lo mismo que han mostrado muchos cineastas criollos con sus largometrajes anteriores: una atmósfera miserable y de violencia no genera nada bueno.
Como película se destaca por los pocos diálogos de sus personajes y todo el discurso fílmico descansa en la agresiva colcha de imágenes de una ciudad convulsa y sucia, donde se acentúan los diversos niveles socioeconómicos, especialmente las barriadas humildes cuya la población juvenil es carne fresca para los cazadores, como Armando, entre otras cosas.
La escuela de cine que creó Román Chalbaud hace más de 50 años está dando ahora más alumnos, porque esos personajes chalbaudianos han reencarnado ahora en lo que han mostrado los actores de Vigas. Por supuesto que los premios internacionales ganados par Desde allá están más que justificados. Sí, hay un nuevo cine pero su gran protagonista, el pueblo venezolano sigue ahí irredento y sufriendo. Pero nuestros artistas no son precisamente políticos, sino retratistas o recreadores de una realidad innegable.
Psicólogos y psiquiatras dirán, creemos nosotros, que Edipo y su legendaria saga de asesinatos y sexos prohibidos, creada por Sófocles, está presente en Desde allá. Y es verdad, el padre es básico en la sociedad familiar y ahí está la prueba o la invitación para verla y analizarla.

lunes, agosto 22, 2016

El amor eterno de Luisa Cáceres

Ejemplar pareja de venezolanos
En estos tiempos de tantos amores furtivos unos y desafiantes otros, llega el esperado largometraje de temática histórica  Luisa, de Juan Carlos Wessolossky, donde se aborda la gran historia de amor de Luisa Cáceres de Arismendi y Juan Bautista Arismendi, llega a las principales salas de cine de Venezuela el próximo 27 de Septiembre.
Se trata de una saga romántica, dramática y conmovedora, basada en hechos reales que se suscitan entre 1813 y 1818, en la convulsa y rebelde ex Capitanía General de Venezuela, protagonizada por grandes y reconocidos personajes de la historia, como fueron Luisa Cáceres y Juan Bautista Arismendi.
 La guerra los separa, Juan Bautista correrá el riesgo de ser atrapado pero se escapa. Luisa es encerrada en el Castillo de Santa Rosa donde vive todo tipo de torturas. Entre tantas circunstancias adversas ambos luchan por ser leales a ese gran amor y a sus ideales. Una pareja que deberá luchar, con todas sus fuerzas, contra los chantajes y trampas para no dejarse doblegar, demostrando heroísmo y dignidad a favor de la libertad.
 La película cuenta con un elenco de primeras figuras en donde se destacan reconocidos y talentosos actores venezolanos que han hecho carrera dentro y fuera de nuestras fronteras: Carlos Mata como Juan Bautista Arismendi y Eliana López como Luisa Cáceres de Arismendi son acompañados por Víctor Cámara como Bianchi en una  actuación especial, Miguel Ferrari, Loly Sánchez, Abril Schreiber, Aileen Celeste, Felix Loreto,  Alejandro Mata, Walter Gamberini, Perla Vonasek, Aracelis Prieto, Maricella González, Juvel Vielma, Franco Di Marchi, Brenda Hanst, Lucy Orta, José Ramón Barreto, Calógero Palmieri, Juan Carlos Lira, Rocio Bastidas, Soraya Sanz, Leandro Arvelo, Alberto Alcalá, Carlos Sabilllón, Manuel Villalba, Trino Jiménez, Julio César Marcano, Daniel Torres, Eliseo Pereira, Sergio Pinto, Carlos Clemares, Héctor Liendo, Sixela Vizquel, Jean Pierre Luneau, Luciana Wessolossky.
 El guión y la dirección del film están a cargo de Juan Carlos Wessolossky, quien comparte la producción ejecutiva con Adolfo López Sojo encargado también de la dirección de producción y la producción asociada es de Vito Carlucci, José Hernández y Oswaldo Muñoz. La dirección de fotografía corre por cuenta de Jorge Luis Almeida, el montaje de Javier Beltrán y el sonido de Alejandro Molano. La música es original de Luis Fernando Laya, la dirección de arte es responsabilidad de Javier Martíntereso, la dirección de vestuario de Antonio Alfonzo y la dirección de maquillaje de Yamila Gedler. 
 Luisa es una coproducción entre WM Wessolossky Movies, Mestizo Producciones, con el fundamental apoyo del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, el Programa Ibermedia y en coproducción con Igolai Producciones y la Fundación Villa del Cine.
 La premier de Luisa se llevará a cabo el 27 de septiembre con un gran evento que será anunciado cercana a la fecha y estará en las principales salas de cine del país desde el 30 de septiembre.
Asi avanza el cine criollo exaltando las raíces de una nacionalidad venezolana que siempre estará en construcción hasta que no se consiga su verdadera independencia.
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domingo, agosto 21, 2016

Venezuela exporta microteatro de Carlos Roa a Miami

Se hace camino con el teatro breve o de 15 minutos.
Con la comedia breve de humor negro Matando a un muerto, el comunicador social y escritor Carlos Roa ha completado por ahora una trilogía de espectáculos escenificados en el Paseo de las Artes de Doral, al oeste de Miami, allá en el Norte donde al parecer existe una quimera.
El mencionado espacio se ha convertido en pivote de las artes escénicas venezolanas en el sur de la Florida y por ello este profesional fue requerido para incorporarse a sus actividades. Roa relata que, tras una estadía el año pasado, reactivó lazos con amigos venezolanos que le sirvieron para activarse por esas latitudes.
“Todo comenzó con el llamado de Indira Leal y Marcos Purroy para que participara en el Festival Breves y Cortos en 2015”, relata. Les hizo llegar una pieza breve titulada La solitaria Eleanor, inspirada en la canción Elanor Rigby, de Los Beatles. “Corrí con la suerte de que le gustara al director argentino Osvaldo Strongoli, quien la escenificó con la mexicana Anna Sobero y el venezolano Hely Ferrigni, obteniendo muy buenos comentarios”, asegura el autor.
Por este espectáculo, Roa recibió un certificado de reconocimiento de manos del alcalde de la ciudad de Doral, el también venezolano Luigi Boria. Meses después, Carlos fue llamado por la primera actriz Flor Núñez, con quien había trabajado previamente en varias oportunidades, y recibió el encargo de escribirle un unipersonal dirigido a la colonia venezolana en Estados Unidos.
Así nació Memorias de Tere, escrita a cuatro manos junto al guionista Eduardo Haiek, en el cual Flor interpreta a 11 personajes, a través de los cuales una madre narra a su hija cómo era la Venezuela que dejó atrás cuando decidió partir. La obra se presentó a sala llena durante tres semanas en el Teatro del Centro de Paseo de las Artes de Doral y finalmente, se le agregó una cuarta semana a la temporada.
Por si esto fuera poco, la “Tere” de Flor Núñez volverá en octubre al mismo espacio debido al éxito logrado; mientras prepara gira por otras ciudades de Estados Unidos y terceros países. Se estudia también la posibilidad de traerla a Venezuela. La reconocida manager y productora María Gómez está a cargo de la comercialización. La pieza fue coproducida y codirigida por Núñez y su esposo, el también director de TV Miguel Matos.
Paralelamente, el destacado músico venezolano Ignacio Izcaray, quien está incursionando en la actividad escénica en Miami, solicitó un texto a Roa, quien comenta que le envió tres para que eligiera, “y se quedó enganchado con Matando a un muerto, una comedia de humor negro en la cual dos inquilinos matan accidentalmente a su casero y luego no saben qué hacer con el cadáver”.
Esta pieza breve hizo temporada en el microteatro de Paseo de las Artes entre el 14 de julio y el 21 de agosto, llamando la atención por presentar una temática atípica y un tono narrativo fuera de lo común. El argentino Gualberto González y el cubano Hansel Porras dieron vida a estos diálogos de ritmo trepidante, donde los personajes temen  tanto al hipotético fantasma del fallecido como a la policía; e inventan un disparate tras otro para salir del problema.
Sobre la adaptación de este trabajador venezolano de las letras a lo que demanda el teatro de Florida, comenta que se ha llevado una sorpresa tras otra. “Por suerte, tres propuestas me han funcionado en menos de un año; pero todo ha sido en forma inesperada”, según su percepción.
“Al igual que en Venezuela, el público de Miami busca entretenimiento, y por ello jamás pensé que piezas como La solitaria Eleanor o Memorias de Tere pudieran funcionar, ya que llevan una fuerte carga dramática”, según confiesa.
Revela que con “Tere”, Flor y él asumieron un riesgo calculado. Arranca en comedia y se torna en drama hacia el final. “Yo pensaba que íbamos a dirigirnos a una audiencia muy pequeña, pero el público nos apoyó con una pasión enorme”.
Este texto exigió mucha investigación, ya que se remonta a los años de las retretas y la música cañonera, al habla de los venezolanos y sus particulares modismos, a la poesía y la música del país; todo lo cual sustenta las ya señaladas memorias que la protagonista despliega durante la pieza.
La solitaria Eleanor nace por los recuerdos que le trae de su niñez, la Eleanor Rigby del cuarteto de Liverpool. “Mi mamá amaba esa canción. Decidí tomar un consejo del dramaturgo español Jordi Galcerán, con quien cursé un taller. El nos recomendó hurgar en la infancia para conseguir disparadores potentes de nuestras historias”.
En cuanto a Matando a un muerto, transcurre en Miami y la considera su primera obra con un tono que intenta retratar a tan compleja ciudad. Especifica que tiene mucho que ver con la supervivencia de los recién llegados, con un pragmatismo que es ajeno a los venezolanos y con un sarcasmo más cercano al humor estadounidense, a pesar de estar escrita en español.
Mientras tanto, Roa forma junto a su habitual coescritor Eduardo Haiek uno de los equipos de escritura para las series televisivas internacionales Escándalos y Prueba de fe, bajo la coordinación de libretos de César Sierra. Ambas son transmitidas en Venezuela por Televen.
También labora para los canales venezolanos de Estados Unidos TV Venezuela y El Venezolano TV. Para el primero escribe los guiones del recordado Toque de Diana, que conduce la periodista Diana Carolina Ruiz, en un tono muy similar a sus antiguos micros de Globovisión. En el segundo está al frente de un espacio dedicado a reseñar el quehacer teatral de los venezolanos en el mundo, titulado Con las tablas en la cabeza.
Confiesa estar ajustando su pluma a lo que requiere la ciudad sobre la misma marcha, por lo que sigue escribiendo y enviando textos a productores y directores conocidos en la ciudad, a ver cuáles creen que pueden funcionar.
En paralelo, sigue moviendo otras piezas en Caracas, donde se escenificó recientemente otro texto de su autoría para el microteatro de Urban Cuplé, la cual se titula A lo hecho, despecho y que probablemente vuelva a otra de las próximas temporadas.
También espera en la capital venezolana las reposiciones de sus comedias infantiles La fea despierta (2010), dirigida por Gerardo Blanco y Furi Firi empresa exitosa (1999), bajo la batuta de Lilver Tovar, quien realizó un nuevo montaje con Akeke Circo Teatro en 2015.