sábado, abril 12, 2014

"Bingo" cierra el festival de teatro

Una riña de gallos es todo el conflicto suprahumano de "el coronel no tiene quien la escriba"
“Nos estamos viendo” es el entusiasta lema del Tercer Festival de Teatro de Caracas (FTC), a realizarse del 11 al 27 de abril con la presencia de más de 152 agrupaciones teatrales del país: 52 del Distrito Capital y 100 del resto de Venezuela.
Todos ellos exhibirán sus espectáculos en 26 salas, además de intervenir algunos elencos en el teatro de calle para aquellos espacios públicos recuperados por la Alcaldía del Municipio Libertador,  el gobierno del Distrito Capital y la Fundación para la Cultura y las Artes de Venezuela (Fundarte).
Esta edición del FTC está dedicada a exaltar la memoria de teatrero Carlos Giménez, fallecido hace 21 años, con una serie de charlas y exposiciones, además del estreno del remontaje de  El coronel no tiene quien le escriba -texto de Gabriel García Márquez que fue versionado por Aníbal Grunn- dirigido ahora por Pepe Domínguez, a partir de la original propuesta escénica del homenajeado, y con la participación de los actores. Francisco Salazar, Aura Rivas, Gonzalo Velutini, Marco Alcalá, José Sánchez, Loly Sánchez, Rafael Ortiz, Vicente Lezama y Johnny Torres, entre otros. Usan el original diseño escenográfico de Rafael Reyeros. 
Este espectáculo, que es una producción del grupo Rajatabla y Carlos Scoffio, abre el FTC e inaugura el Teatro Bolívar, en el centro de Caracas, donde estará hasta hoy domingo y posteriormente se mostrará en el Teatro Municipal de Chacao.
Para una información más pormenorizada, y artísticamente ilustrada de cada uno de los montajes, recomendamos a nuestros lectores visitar la amigable página: www.festivaldeteatrodecaracas.org.ve
Cifras y premios
El FTC de 2014  no pretende competir ni ser comparado con los festivales que organizó Carlos Giménez a lo largo de 20 años con el Ateneo que dirigía María Teresa Castillo. Este evento está aportando al pueblo de Caracas un total de 100 mil butacas o asientos dentro de una programación que contará con 450 funciones para todos los gustos. El Gobierno Bolivariano ha realizado un aporte por más de 450 millones de bolívares destinados a  la recuperación de más de 26 salas de teatro, además el gobierno del Distrito Capital y la Alcaldía de Caracas, han invertido otros 15 millones de bolívares  para que los teatros estén en óptimas condiciones. Se realizarán diferentes homenajes y la inauguración de varios teatros como el Bolívar, Alameda y el de La Vega. Se anunció la creación del fondo Rodolfo Santana, el cual contará con 5 millones de bolívares que permitirán financiar, a través de un comité de selección, diversas propuestas. También se darán premios a las distintas disciplinas del festival, como a la mejor puesta en escena, mejor dirección, actriz, actor, guión, escenografía, vestuario, maquillaje, entre otros.
Bingo o la vejez alegre
La Niña Azul y Leve, piezas del Centro Nacional de Teatro (CNT), tendrán presencia en el FTC. La primera, escrita por José Luís León y bajo la dirección de Yelitza González, es un montaje infantil de títeres que nos habla de la diversidad cultural, así como la lucha por conseguir el respeto, la tolerancia y la autoaceptación; la segunda, original de Karín Valecillos y dirigido por Ariel Bouza, es un delicioso espectáculo donde se demuestra que la adolescencia puede ser conflictiva y plantear situaciones propias de la adultez. La Niña Azul tendrá cuatro funciones en la Plaza de los Museos de Bellas Artes: el 14 de abril a las 3:00 pm y el 15, 19 y 24 de abril a la 1:00 pm y Leve se presentará el 19 y 20 de abril en el Pequeño Teatro de La Vega a las 3:00 pm. Por otro lado, varias coproducciones del CNT de años anteriores también se darán cita en el FTC, empezando el 12 de abril a las 6:00 pm y el 13 a las 5:00 pm en la Sala Juana Sujo de la Casa del Artista, con Josefina la cantora de Jesús Benjamín Farías y dirigida por Yajaira Gangoo, coproducción del 2012 con  la Agrupación La Puerta Laboratorio Teatro de   Anzoátegui. El martes 15 y miércoles 16 de abril a las 7:00 pm en la Sala Rajatabla será el montaje de Íntimamente Zárraga, inspirada en textos del poeta Rafael Zárraga y dirigida por Elsy Loyo y Lesbia Landinez, coproducción del 2012 con la Agrupación Teatral Coordinación del estado Yaracuy. La pieza infantil  Del bicho al hecho hay mucho trecho, coproducción del 2008 de la Agrupación “Títeres Kinimarí” del Táchira, escrita y dirigida por Carlos Tovar, estará en la Sala Experimental del Museo de Bellas Artes el 17 de abril con  funciones a las 11:00 am y   la 1:00 pm y el 18 de abril a las 11:00 am y las 3:00 pm.  Lo que dejó la tempestad , de César Rengifo y dirigida por Críspulo Chávez, coproducción del 2012 de Falcón con la Agrupación Fundación Laboratorio Teatral Latinoamericano César Rengifo, se presentará en el Teatro San Martín el 17 y 18 de abril a las 8:00 pm. El martes 15 y miércoles 16 de abril a las 7:00 pm en la Sala Rajatabla se mostrará  Íntimamente Zárraga , inspirada en textos del poeta Rafael Zárraga y dirigida por Elsy Loyo y Lesbia Landinez, coproducción del 2012 con la Agrupación Teatral Coordinación de  Yaracuy. Seguidamente, el  17 y   18 de abril se montará en el Teatro Nacional a las 6:00 pm  Las Bacantes, coproducción del 2012 con la Agrupación Teatro La Bacante del Distrito Capital, de Eurípides y bajo la adaptación y dirección de Diana Peñalver. Cerrando con broche de oro el festival, está  Bingo, de Román Chalbaud y bajo la dirección de Costa Palamides, coproducción del CNT y la Agrupación Teatro del Duende que se presentará el 26 y 27 de abril en el Teatro Bolívar a las 6:00 pm. Es una representación de la vida en un asilo de ancianos, donde lo que menos importa es la enfermedad y la muerte, ya que  un anciano venezolano logra convertir el gélido lugar en un excitante y sensual ritual de recuerdos, emociones y sensaciones. La pieza contará con las actuaciones de Francis Rueda, Aura Rivas, Gladys Prince, Ludwig Pineda y Vito Lonardo.
5 ejes
La tercera edición del Festival de Teatro de Caracas contará con 5 ejes programáticos: 1.-Teatro de salas (239 funciones). 2.-Comunidades y Calle (40 funciones en bulevares y plazas). 3.-Eventos Especiales (60 actividades varias entre presentaciones musicales, exposiciones y homenajes). 4.-Académico (100 actividades académicas a desarrollarse en los espacios: Museo Boliviano, espacio Arte Nativo, sala Aquiles Nazoa de la Unearte y Plaza Diego Ibarra).  5-Eje Infantil  (Plaza de los Museos/Parque los Caobos): = 171 espectáculos / 84 talleres infantiles. Títeres, teatro infantil, circo, espacio lúdico-recreativo y talleres para los más pequeños. Ciudad Teatro, en la plaza Diego Ibarra, contará con 6 cafés y más de 50 actividades recreativas entre performance teatrales y circenses, malabaristas, acróbatas y agrupaciones musicales


        

Recomendaciones para el Festival caraqueño

Francisco Salazar es el mítico coronel  2014
 Reseño festivales de teatro venezolano desde ese negro y sangriento septiembre, tras presenciar el bombardeo aéreo contra un héroe civil que se inmoló antes de ser trofeo de unos traidores. Entonces aprehendí que la democracia no tiene defensores sino cuando desaparece. Cuatro años antes había conocido a Carlos Giménez, quien alteró la historia del teatro criollo gracias a su huracanada gerencia y su talento para crear y exhibir nuevos lenguajes escénicos a lo largo de 264 meses.
A 41 años de aquellos sucesos chilenos, los cuales  marcaron la escena venezolana con el dolor de un pueblo cuyo crimen fue pedir libertad e igualdad, presenciamos como nuestros artistas, el público y progresistas autoridades civiles se empeñan en realizar el Tercer Festival de Teatro de Caracas, donde participan unas 100 agrupaciones de la provincia y 52 de la capital, ilusionadas en mostrar sus mejores creaciones. Todos sus integrantes anhelan el éxito porque no hay artista que trabaje para hacerlo mal ya que pretende emular a Prometeo, ladrón  del fuego de la gloria divina.
Hay unos 200 espectáculos, en salas y plazas, que esperan a los habitantes de Caracas. Vienen estrenos, reposiciones y reinvenciones, como El coronel no tiene quien le escriba, espectáculo máximo de Giménez que regresa al teatro Bolívar después de 25 años de su debut. “Yo no puedo permitir que se nos muera la memoria de Carlos y por eso asumí su reposición, con el riesgo que esto implica”, nos dijo el nervioso y ejecutivo director Pepe Domínguez. 
Llamo la atención sobre estos montajes: Lirica,  La empresa perdona un momento de locura, Mirando al tendido,  Jazmines en el Lídice, Bajo tierra, Madame Pompinette,  El hombre de la rata,  La última noche de Fedora, Lo que dejo la tempestad, La máxima felicidad, Detrás de la avenida, La cantata de Argemiro Gabaldón, Fresa y chocolate, Mujeres sabias, El árbol de Salvatoris  y otros que los espectadores elegirán, si obtienen entradas o si los organizadores logran funciones extras.
Vislumbramos que la gran sorpresa será el estreno de Bingo. Es la más reciente obra de Román Chalbaud (cumple 83 en octubre), puesta en escena por  Costa Palamides, la cual será presentada el sábado 26 y domingo 27 de abril en el Teatro Bolívar, a las 6:00 pm. Es una recreación de la vida en un asilo de la tercera edad, donde lo que menos importa es la enfermedad y la muerte, porque   los  ancianos  ahí recluidos logran convertir el gélido lugar en un excitante y sensual ritual de recuerdos, emociones y sensaciones. La pieza contará con las actuaciones de comediantes diestros como Francis Rueda, Aura Rivas, Gladys Prince, Ludwig Pineda y Vito Lonardo.
¿Qué pasará después? ¡No seremos los mismos porque ese teatro abrirá nuevos horizontes y cerrará otros! Y perdonen, que diga esto: el teatro me tiene despierto desde los 6 años, cuando mamá me cargó para ver una opereta en aquel  bogotano  Teatro Colón.



Venezuela conoce al Coronel del 2014

Aura Rivas y Francisco Salazar en la reposición 2014 de ese clásico del teatro venezolano
Venezuela leyó la noveleta política  El coronel no tiene quien le escriba (1961) de Gabriel Garcia Marquez (1927)  y ahora la revisará y degustará mucho más por los tiempos que vive, después de volver a ver a sus personajes, de carnes magras y huesos cansado, y ponderarlos con el estremecedor espectáculo que inauguró el Tercer Festival de Teatro 2014, en el teatro Bolivar, gracias a la gestión de Fundarte y al trabajo creativo del grupo Rajatabla, con la artística  y original escenografía diseñada por Rafael Reyeros, la música exquisita de Federico Ruiz  y las  profesionales producciones de Rebeca Ríos y Carlos Scoffio.
LA OBRA
El coronel no tiene quien le escriba fue transformado en pieza teatral por Aníbal Grunn, bajo las indicaciones de Carlos Giménez, quien es el autor del complejo montaje que estrenó en el Teatro de la Opera de Maracay (1989) y el cual posteriormente recorrió al mundo, hasta el 2008, con diversos versiones escénicas lideradas por Daniel López, entre otros.
El texto de El coronel no tiene quien la escriba, y esto hay que subrayarlo para los conocedores de la obra garciamaquiana, está revisitado e interpretado con imágenes y frases de La hojarasca, Los funerales de la mama grande y muchísima de esa atmósfera penumbrosa y mágica  de Cien años de soledad. En ese intenso trabajo de mesa, donde también participó Daniel  López, se gastaron un año Y fue de tal  tamaño esa imbricación que el mismo García Márquez al ver el espectáculo, en Ciudad de México, hacia 1989, declaró así, ante el interrogatorio periodístico: “¿Reconoce usted a los personajes? No, los reconozco. Los conozco. No los había conocido, los conocí ahora. Yo me imaginaba cómo eran, pero nunca los había visto. Ahora los vi. De veras. He descubierto que mis personajes tienen voz y me he dado cuenta que es exactamente la voz que siempre me había imaginado”.
LA OBRA
Quienes leyeron la obra original saben que los protagonistas, el coronel y su esposa, además del médico, no tienen nombres como  tal, son símbolos de especiales sectores de la sociedad colombiana  o latinoamericana. Solo el hijo, Agustín, así como otros personajes claves de la anécdota tiene  nominativos propios.
La obra montada tiene un predicamento ideológico muy claro: es una denuncia  sobre la desidia de los gobernantes latinoamericanos, en general, empeñados en tener  en condiciones  similares al más salvaje e inhumano esclavismo a sus ciudadanos, católicos y creyentes además. No es ni lo será nunca un panfleto. Nada de eso, es una sobria y hasta amarga reflexión sobre la historia de un anciano militar retirado que había podido lucrar con los trofeos económicos de la revolución en la cual participo, pero  quien opto por ser honrado y vivir de una pensión, la cual, después de 15 años no le ha llegado, ni llegara jamás.
Es la triste historia de las hambres y miserias de una pareja de ancianos, a quienes les asesinaron su hijo, en medio de una reyerta, víctima de la violencia cainítica que impera en el ámbito de los juegos de lucro y azar, como las riñas de gallos,  y quienes  ahora se debaten entre vender el gallo por el cual lo mataron o  quedarse con el hermoso animal hasta que les llegue la muerte.
¿Qué dice Garcia Marquez con su pieza original, la cual gracias a la intervención artística de Rajatabla, tiene mayor dimensión crítica y contundencia visual? Ese “coronel” del Gabo y Giménez  no es otra cosa que la saga de esos pueblos americanos sumidos en el olvido y el desamparo  por un sinfín de gobernantes tiránicos y corruptos. El escritor colombiano de eso conoce y sufrió bastante y el director argentino fue un perseguido de las dictaduras argentinas, y por eso es tan rotundo lo llevado y logrado en la escena.  Lo hermoso de este versión venezolana de  El coronel no tiene quien la escriba es la exaltación que hace  de una pareja tradicional que acosada por las contradicciones no se rinde y prefiere morir de hambre antes de humillarse o ser desleal a sus credos íntimos. Son unos viejos íntegros, como esos que conocimos o nos criaron, y que ahora están ahí, en la escena, advirtiendo lo que pasó o puede repetirse.
EL MONTAJE
Para el remontaje 2014 de El coronel no tiene le escriba fue encargado Pepe Domínguez, diestro director, conocedor de la estética gimeniana, quien aquí retomó el texto utilizado por Giménez, revisó exhaustivamente los videos de versiones anteriores y armó así un elenco con Aura Rivas, Francisco Salazar, Gonzalo Velutini, Marcos Alcalá, José Sánchez, Loly Sánchez, Rafael Ortiz, Vicente Lezama, Johnny Torres, Vicente Bermúdez, Demis Gutiérrez, Leo Puello y Gustavo Torrealba, entre otros.
El espectáculo es trepidante y centrado en el desempeño actoral de consumados histriones. La acción se inicia en un humilde rancho de hojalata y ahí mismo termina, después de plasmar o mostrar  a un pueblo arruinado en las orillas de un rio y conocer las miserias de sus habitantes, entregados a sepultar a sus muertos y envidiar  las riquezas de sus dirigentes. Y el mayor punto de acción y emoción  se logra con una riña de gallos, juego de envite y azar, de sangre y licores, que da fortuna a pobres y ricos.
Todo el montaje avanza  con la emoción de esa riña de gallos, sus pormenores y sus tragedias, en medio del calor y la luz del trópico, además de la lluvia y sus humedades, presentes, de principio a fin. Son unos 90 minutos que no permiten ni un pestañeo por la virulencia de sus acciones y por la veracidad de sus actores, como Aura y Francisco, además de otros como Marcos, Gonzalo  y todo un puñado de jóvenes.
Venezuela, pues, conoce a su “coronel” del siglo XXI, gracias a sus actores rajatablinos y audaz talento de Pepe para revivir todo aquello.
Tras sus cuatro primeras funciones en el teatro Bolívar, este coronel del 20014 irá al Teatro Municipal de Chacao y despues se instalará en el Teatro Nacional de Caracas, para proseguir con el homenaje a Carlos Giménez y en honor del pueblo venezolano.
EL GABO SOCIALISTA
 Y como vivimos épocas de definiciones, transcribimos esto que encontramos por ahí:
En 1983, cuando se le preguntó a Gabriel García Márquez: ¿Es usted comunista?, el escritor respondió: “Por supuesto que no. No lo soy ni lo he sido nunca. Ni tampoco he formado parte de ningún partido político… Quiero que el mundo sea socialista y creo que tarde o temprano lo será”. En 1971, en una entrevista para la revista "Libre" (que patrocinaba) declaró: “Yo sigo creyendo que el socialismo es una posibilidad real, que es la buena solución para América Latina, y que hay que tener una militancia más activa”.

sábado, abril 05, 2014

La guerra no perdona al teatro

Entre las ruinas de Palmira sobrevive está joya, amenazada ahora por la guerra.
El critico Oscar Acosta publicó en el diario cultural "Todosadentro"(5 de abril de 2014) este articulo", el cual republicamos gracias a su cortesia.
Escenarios de casi 2000 años de antigüedad en peligro. El conflicto bélico en Siria amenaza patrimonios de la humanidad.La expansión de la cultura griega y, posteriormente, del Imperio Romano en las tierras que bordean el mar Mediterráneo,dejó un importante legado patrimonial constituido, en gran parte, por verdaderas joyas arquitectónicas que asombran por su magnificencia y perfección constructiva. Entre ellas, los edificios teatrales destacan por su gran cantidad y monumentalidad, lo que denota la trascendencia que tuvo el arte escénico para los pueblos primigenios de la civilización occidental. No hubo ciudad o pueblo medianamente relevante donde se asentaran,  en la que griegos y romanos no construyeran un teatro. La actividad dramática constituyó, junto a las ceremonias religiosas de ese entonces, el centro y esencia de la cultura colectiva.
Un legado persistente.El diseño de estos edificios evolucionó de un simple terraplén campestre en el que se oficiaban ceremonias en honor de Dionisos, deidad de las cosechas y la fertilidad, hasta llegar a la sofisticada construcción semicircular ideada en Atenas, de esmeradas condiciones acústicas y visuales, que sirvió de modelo al resto de los teatros. La capacidad de los mismos da cuenta de su trascendencia política y cultural, así como de la importancia que le confería la aristocracia gobernante como factor de dominación ideológica. Cabe la comparación con la industria televisiva contemporánea: el teatro era, además de un espejo para reflejar la existencia misma, el medio ideal para reafirmar la hegemonía imperante.  En esos espacios surgió el arte dramático occidental, al cual le debemos un legado  vigente hoy día, incluso en la terminología que lo designa. Términos como escena, teatro, tragedia, comedia, drama, coro y orquesta, entre otros, provienen de la cultura griega, así como importantes aspectos estructurales y  estilísticos de la representación escénica. Estas maneras estéticas originadas en la Grecia antigua, se extendieron por todo el Imperio Romano, generalizándose en Europa, para culminar imponiéndose en nuestramérica con el proceso de la conquista y colonización.
Las centenares de teatros antiguos de la época que aún existen en Europa y Asia son atractivos turísticos muy visitados. Algunos, como el Herodión y el de Epidauro, situados en Grecia,  son sede de espectáculos y festivales anuales, tal como hace dos milenios, lo que denota sus magníficas condiciones acústicas y solidez constructiva. El de Epidauro, puede albergar unas 14.000 personas, equivalente a la capacidad del Poliedro de Caracas. Al teatro romano de Mileto (Turquía), con una fachada de 140 metros. y 30 metros. de altura, se le calcula una capacidad para más de 20 mil personas. No hay, en la época moderna, edificios para espectáculos artísticos de tal envergadura.
Pero lo que no pudieron lograr terremotos, saqueos, guerras e invasiones pasadas, hoy pudiera ocurrir en instantes dado el poder destructivo de las armas modernas. Ya, en 2011, las ruinas teatrales de Sabratha, en Libia,  padecieron una espeluznante lluvia de balas de las fuerzas mercenarias de la OTAN. La barbarie fagocitaria del capital no para. Hoy, algunos de estos portentos del ingenio humano están bajo seria amenaza. El conflicto bélico en Siria, iniciado en 2011 y agudizado por mercenarios de todo cuño apoyados por el sionismo, los gobiernos europeos y el norteamericano, tiene como frente algunos de estos templos dramáticos. Las ciudades antiguas  de Apamea y Bosra, que cuentan con el teatro más grande y el mejor conservado, respectivamente, de todos cuantos existen de la época romana, han sido zonas de cruentos combates. En Palmira, donde se asienta otra colosal joya escénica, se emplazaron trincheras de obuses y ametralladoras en los alrededores de lo que en tiempos remotos fue lugar y trono absoluto de los actores.
Al dolor por los heridos, deudos y la pérdida de vidas, se suma el de la humanidad lesionada en su totalidad ancestral. Los tiempos difíciles que vivimos, no han perdonado ni al teatro. Como dijo Henry Miller, Cada guerra es una destrucción del espíritu humano .





Memoria del silencio

Soraya Siverio y Laura Baldaser  en la pieza de Uva de Aragón
Desde el Teatro UCAB (creado hace 39 años) y la veinteañera agrupación profesional AGOteatro, con exalumnos de la Universidad Católica Andrés Bello, prosigue la teatrera Virginia Aponte suscitando y proponiendo urgentes reflexiones sobre temas trascendentales para la comunidad caraqueña, como son la necesidad del encuentro y el afecto. Ninguna otra artista adelanta tal proeza y el país se dará cuenta de tan valiosa acción cultural cuando sus artífices se marchen a otros destinos.
Virginia (llegó de La Habana hace unos 50 años) no se muda ni deserta todavía. Y menos ahora que ha producido y exhibido, en los espacios de la UCAB, con gran acierto estético un espectáculo, magistralmente actuado y de amargo rotulo  poético. Este Memoria  del silencio es vital e importante para el ahora de Venezuela y América entera, porque replantea un descarnado análisis desde la  razón, la sinrazón  y los sentimientos de las existencias de quienes viven o vivieron el proceso revolucionario de Cuba, iniciado el 1 de enero de 1959. ¡No es exaltación ni anatema, sino dolorosos y lacrimógenos testimonios de dos hembras que se descubren abusadas y solitarias! Hay millones de féminas quienes  se preguntan el por qué y el para qué de tantos desatinos con  ellas y sus familias por ideologías que aún son irreconciliables.
Memoria del silencio es el testimonio de las hermanas Lauri y Menchu, separadas por la revolución. Una, a los 18 años, va a Estados Unidos por seguir a Robertico, que amaba, y la otra se queda en La Habana para estar con Lázaro, a quien adoraba.  Después de 40 años, cuando ya no tienen a sus caballeros,  se  reúnen y materializan sus historias vividas desde experiencias tan distintas que podrían parecer irreconciliables. Tal reencuentro les permite soltar fantasmas  creados en  cuatro décadas de silencios y martirios, y es así cuando se preguntan si conocieron la felicidad, o si todos fueron sueños o espejismos fugaces. Y cuando despiertan  deben proseguir su ruta hacia la salida, tras admitir que fue engaño o equivocación, pero al menos vivieron y conocieron ramalazos del amor. ¡Existencialismo a la cubana!
Memorias del silencio es una estrujante versión, adelantada por Virginia, de la novela homónima de  Uva de Aragón sobre hechos que ella vivió y sufrió, quien además la puso en escena para que la encarnaran Soraya Siverio, Lucrecia Baldasarre, Carlos Domínguez y Unai Amenabar, todos patéticamente entregados a sus pensados y sentidos roles humanos. Hacía muchos años que no veíamos correr lágrimas de verdad ni contemplábamos el húmedo sudor de cuatro seres, empeñados  en enseñar con sus personajes dos amargas historias de soledades y desatinos, donde la realidad solo se recupera en pocos momentos: cuando devoran sendos helados de chocolate en platillos metálicos, o bailan los cálidos ritmos cubanos.
“En definitiva, esas reminiscencias conforman la historia colectiva de los pueblos y sin memoria no hay país”, clama Uva de Aragón. 

La democracia como pacto social

La actriz Lucrecia, la autora Uva, la actriz Soraya y la directora Virginia  
“Mientras más años tengo más creo en la cultura de los compromisos, las urnas, los referendos, el estado de derecho. No creo ni en las balas ni en las botas  para resolver los problemas de una nación. Rechazo la violencia. Pero comprendo que la democracia es un pacto social que tienen que cumplir el gobierno y la oposición. Cuando hay abuso de poder, surgen las revoluciones, que por lo general acaban mal…”
Así se expresa la escritora cubana Uva de Aragón, de visita en Caracas para presenciar la versión teatral de su novela Memoria del silencio, estrenada en la UCAB,  bajo la egida  de Virginia Aponte y con la participación de los actores Soraya Siverio, Lucrecia Baldaser, Unai Amenabar y Carlos Domínguez.
-¿Por qué escribió la novela Memoria del silencio?
-Me era importante ponerme en la piel de una mujer más o menos de mi edad que hubiera vivido en Cuba la vida que yo hubiera podido tener si me hubiera quedado, y al mismo tiempo contar mi propia historia, y que al final los de la Isla y los del exilio se respetaran, perdonaran, reconciliaran. Fue una especie de exorcismo que me ayudo a sanar heridas y a poder viajar a mi país con el corazón abierto. La novela fue muy bien recibida por lectores en la diáspora y los que la pudieron leerla en Cuba. Muchos en ambos lados me han hecho el mismo comentario, que leyeron la mitad como si fuera su autobiografía y la otra mitad le puso un rostro humano a los de la otra orilla, que antes no sospechaban.
 -¿Satisfecha del teatro logrado?   
-Muy satisfecha. Virginia Aponte ha hecho una dirección impecable y los actores son de primera. Sin olvidar la contribución del equipo de apoyo. La primera función me la pase llorando pues emociona ver a los personajes que uno ha creado cobrar vida en el escenario.  Los demás días lo que más me ha impactado ha sido la reacción de los estudiantes y de cómo les llega. Me ha hecho comprender que mi historia de desencuentros y reencuentros entre hermanos trasciende lo cubano. Eso sin duda anima a un escritor a seguir creyendo en el valor de las ideas y las palabras.
 - ¿Qué espera ahora?
-En lo personal, ver graduar a mis nietos en la universidad y tal vez llegar a ser bisabuela. Viajar a algunos lugares que no quisiera morirme sin ver. En lo literario, espero con ilusión la edición de la novela  Memoria del silencio  en inglés, la cual que saldrá en el otoño, y quisiera que la obra de teatro se presentara en Miami, Nueva York y La Habana. Desearía escribir tres o cuatro  libros más que tengo aun dentro. Deseo para Cuba, Venezuela y el mundo  menos violencia  y más paz, conciliación de criterios, justicia social, desarrollo sostenible, tolerancia con el otro. Mi única manera de poder contribuir a ese mundo mejor que sueño es con mi pluma…o, más bien, mi ordenadera.
Familia de escritores
Nació en la Habana el 11 de julio de 1944. Ernesto R. de Aragón, su padre, era médico al igual que el abuelo paterno. Por la rama de la madre, Uva Hernández Cata, es de una familia de escritores y  el más distinguido fue el abuelo Alfonso. Su tía materna, Sara, periodista, le puso una pluma y un cuaderno en la mano a los nueve años y le dijo: escribe. Así empezó su vocación literaria.  Tenía tres medios hermanos mayores del primer matrimonio de Ernesto. Sus padres tuvieron tres niñas y Uva   es la del medio. La primera enseñanza y parte del bachillerato fue en La Habana, en colegios laicos, progresistas, bilingües. Terminó la secundaria en Washington DC. No comenzó hasta los 35 años en la universidad. Terminó un doctorado en literatura hispanoamericana en la Universidad de Miami. Vive en Florida.
Exilio
Su papá murió cuando tenía nueve años y la madre se casó,  de nuevo, con Carlos Márquez Sterling, intelectual y político que se opuso a Batista y Castro. Fue muy perseguido por ambos y al triunfo de la Revolución se hizo necesario salir del país. Primero salió su madre con la hermana menor de siete años y Uva que acababa de cumplir 15. Tuvo la dicha de tratar en Cuba a Rómulo Gallegos y Andrés Eloy Blanco, cuando estuvieron exiliados en Cuba alrededor de 1948, Incluso Andrés Eloy le escribió un bellísimo poema a su tía, Palabreo de Sara Cata  y la novela de Rómulo,  Una brizna de paja en el viento  está dedicada a ella y a Raúl Roa, intelectual cubano.  Años más tarde su abuela, la tía Sara y otros dos tíos vivieron su exilio en Venezuela y aquí están enterrados. Fue muy difícil su adaptación en Estados Unidos porque creía que regresarían pronto a La Habana. Vivió reducida  con sus padres y la hermana pequeña en un apartamento y en el mayor anonimato, sin conocer a nadie. Pasaron muchos apuros. Sus padres no hablaban inglés y tuvo que ayudarlos a resolverlo todo.  Pero lo peor fue siempre la separación de la familia. Nunca más con su hermana celebraron juntas unas Navidades con sus padres.
Enfermedad incurable
“He sufrido un profundo desarraigo siempre. Creo que el escritor vive un doble exilio. Es muy difícil hacerse escritor en español en un país en que se habla otro idioma y yo decidí muy joven que hay una conexión muy íntima entre escribir en español y sentir en cubano. Escribo dentro de una historia, una herencia  familiar, nacional, cubana, latinoamericana, española. Identidad e idioma tienen una misma raíz.  La lengua es la patria del escritor.  A menudo digo que yo resido en Estados Unidos pero siempre he vivido en Cuba. Ser cubano es una enfermedad incurable, hereditaria y a veces contagiosa. Me  casé en Nueva York con el novio que había dejado en Cuba. Mis dos hijas nacieron en Washington, DC y mis cuatro nietos en Miami. Me divorcie hace más de 20 años, pero seguimos siendo una familia muy unida. Mi ex marido es mi mejor amigo”.