domingo, enero 22, 2017

Guerra contra la homofobia

El director Johnny Romero.
Es posible que los teatromaníacos no sepan que el teatro venezolano tiene décadas en guerra contra la homofobia, enfermedad  psicosocial que afecta a numerosas personas que sienten rechazo y discriminan a hombres y mujeres definidos como homosexuales y además manifiestan públicamente su aversión irracional. Durante la segunda mitad del siglo XX, y especialmente al calor de algunas empresas culturales como El Nuevo Grupo, Rajatabla y Grupo Theja (Isaac Chocrón, José Ignacio Cabrujas, Román Chalbaud, José Simón Escalona, Carlos Giménez, Marco Antonio Ettedgui y Javier Vidal, entre otros) se mostraron piezas venezolanas o foráneas que plasmaron historias reales ficcionadas, cuyos protagonistas eran gays, para enseñar así que los enfermos no eran ellos sino quienes les adversaban, seres afectados de psicotismo, un rasgo de la personalidad que padecen algunas personas con conductas impulsivas, hostiles, agresivas e iracundas.
Esa guerra anti homofóbica ha permitido conocer aleccionadores espectáculos creados a partir de  textos como El pez que fuma, Los ángeles terribles, La revolución, La máxima felicidad, Escrito y sellado y La muerte de García Lorca, entre otros. Han combatido a través del arte teatral el desconocimiento y los prejuicios que están en la base de esa discriminación que sufren los gays y al mismo tiempo recalca que los homófobos son frecuentemente homosexuales ocultos, alterados por las religiones y desajustados mentalmente por la hipermasculinidad y la misoginia, entre otros excesos, además  de la ignorancia sobre las conductas sexuales y, por si fuera poco, con brutal desigualdad socioeconómica y la siniestra violencia institucionalizada, que son agravantes.
El siglo XXI ha estado muy activo teatralmente en Venezuela en su lucha contra la homofobia y por eso irrumpen varios autores, como Fernando Azpúrua con Niños lindos (un joven gay engañado por su enamorado se suicida) y ahora el veterano José Gabriel Núñez (cumple 80 años en octubre próximo) con Casa de sangre y cenizas (padre homófobo mata a su joven hijo por ser gay), bajo la dirección de Johnny Romero, la cual precisamente inauguró el Tercer Festival de Jóvenes Directores Trasnocho, organizado y presentado por la Fundación  Trasnocho Cultural en su sala Espacio Plural, que comenzó el 13 de enero y culminará el 12 de marzo, tras presentar ocho montajes, puestos en escena por igual número de directores.
Política y sexo
La lectura política, siempre de denuncia contra el opresor y a favor de los oprimidos que José Gabriel Núñez propone en sus obras de teatro (no menos de 40 textos, la mayoría escenificados), ha sido un tema de gran interés para el novel director y actor Jhonny Romero, cuya tesis de grado se encauzó en la tarea de desentrañar los elementos políticos y sociales que yacían en cinco piezas estudiadas. Cuando leyó Casa de sangre y cenizas se emocionó porque entrevió lo complicado del trabajo de dirección que exige esa obra que se realiza en dos tiempos, quedando la posibilidad de representar la casa con una propuesta hiperrealista, contó Romero, de 24 años. Pero la puesta en escena que propone el director va más allá.  La casa del texto es “una casa de verdad” (un livingroom que se transforma en burdel), trasladada al escenario, lo cual se convirtió en el asunto “más escabroso” de la producción, como ha contado Romero.
El autor Núñez usa una criada para narrar, alternadamente ante un periodista, las historias  pasadas de una casona, ubicada en un pueblo de alguna provincia venezolana, en los tiempos de una dictadura (desde Castro hasta Pérez Jiménez), de la cual no quedan sino recuerdos del antiguo esplendor de aquel hogar, los cuales se corporizan y revelan lo ocurrido, años atrás. Es un monumental flashback, como en el cine, pero que ahí está resuelto con un elenco carente de experiencia, salvo el caso de esos dos auténticos profesionales, quienes encarnan a la prostituta y el papá homófobo. Son tres historias de amor: la madre y el padre, la hija y su novio universitario y el varoncito de la familia enredado con el sirviente; un trío romántico en medio de complejas relaciones sociales, de dominación total, hasta que todo se rompe y el muchacho muere tiroteado en la habitación de un burdel, porque su papá se entera que no pudo hacer nada con la ramera, ya que es homosexual, como lo presume su progenitor o se enteró de sus picardías homoeróticas. Este desenlace no es totalmente convincente escénicamente, pero eso fue lo que vimos y pudimos ponderar a lo largo de 90 minutos de duración global del montaje.
Juan Carlos Lira, Naír Borges, Sandra Yajure, Flor Colmenares, Giancarlo Ferrini, Darlin Durán, Carlos Enrique Pérez, Alfredo Timaure y Maiker Pereira conforman el aguerrido elenco de este dramón, donde se entrecruzan esas sagas románticas, desarrolladas en medio de las luchas estudiantiles y la nefasta intolerancia de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Creemos que el texto merece saltar al cine, pero ese es otro cantar. Johnny Romero, pues, se propuso materializar su reto y lo logró satisfactoriamente. Con un elenco profesional habría tenido mayor fuerza su trabajo, pero eso era lo que tenía.

sábado, enero 21, 2017

Cuatro vaginas hablan en Chacao

La periodista Marianella Salazar tambien es actriz. 
Héctor Manrique (cuyo nombre legal es Héctor Rodriguez Manrique) confesó a la revista Estampas, de El Universal, que el tema de la mujer empezó a interesarle seriamente cuando nació su primera hija, Maura Rodriguez Rincón. Al año siguiente, el 2001 llevó a escena el que ha sido, hasta ahora, su montaje más taquillero, Monólogos de la vagina, basado en el texto de la autora estadounidense Eve Ensler. “Esto de que las mujeres hayan tomado los escenarios es extraordinario, porque quieras o no, se están haciendo escuchar…
Por ejemplo, dijo Manrique.  “Monólogos de la vagina es una obra de denuncia, de reflexión. Es una obra revolucionaria en el mundo entero y que por un par de años se estrenó en más de 50 países. Es una pieza que toca el corazón de lo femenino. Con este montaje ha ocurrido eso que los griegos llamaban catarsis. El espectador se encuentra en la obra, se revela en ella, comprende algunas cosas de sí mismo. Recibe respuestas y genera preguntas. Aquí además de divertirte, recibes una denuncia. Yo creo que estas obras tienen, además, una virtud y es que hay gente que hace esfuerzo por verlas. Uno se consigue en las colas de las funciones gente que ha ahorrado su platica para ver este trabajo y eso para mí es extraordinario”.
¿Qué dicen los hombres cuando las mujeres hablan de sus intimidades en un escenario?
Creo que si para algo ha servido a los hombres estas propuestas es para conocer de lo femenino, de ese misterio… Cuando hice ese montaje en el Ateneo de Caracas yo husmeaba a través de un agujerito para ver la reacción del público, y me daba cuenta de que el hombre no se siente en su hábitat cuando va a ver este tipo de espectáculos. Hay un ejercicio en el que el hombre empieza a reconocer su responsabilidad, cuando se ve rodeado de mujeres y viendo, además, a una enfrente de él que empieza a reflexionar sobre sí misma. Muchos de los hombres que van a ver estas obras vienen a que les muestren lo que ellos han sido incapaces de ver, y lo digo por experiencia propia. Porque cuando en una pieza se habla de una mujer frígida y sobre la responsabilidad del hombre en relación con esa condición femenina, quiero creer que el caballero medianamente inteligente va a pensar en el tema cuando llegue a su casa. Es por eso que se llena la sala, porque son espectáculos que se comunican con la gente”.
¿Cuál es el problema fundamental de la mujer de hoy?
La profunda ignorancia que tiene de sí misma, problema que no sólo es culpa de ella sino de la sociedad. La mujer, en la catarsis que le brinda el teatro, termina descubriendo que le gusta lo que es. Las revelaciones de los personajes tienen un poder sanador. Creo que la fortaleza del teatro está en ser la expresión exacta del hombre. Aunque es cierto que no tiene un alcance masivo, pienso que si se hiciera más teatro y buen teatro tuviéramos una sociedad mucho más sana”.

 Monólogos de la vagina, estrenada en 1996 en el Centro de Arte HERE de New York, es una obra escrita por la feminista estadounidense, Eva Ensler luego de entrevistar a más de 200 mujeres. A través de los monólogos, Ensler retrata a la vagina como un símbolo del poder femenino y de la encarnación individual de la mujer.
 Debido a su popularidad, la pieza ha llegado a traducirse a más de 45 idiomas y se ha llevado a escena en 120 países y resultó ganadora del premio Obie en 1997. En Estados Unidos, la pieza se estrenó en el marco de un movimiento contra la violencia de género en 1996. Por otro lado, contó con un elenco que incluyó a la periodista Oprah Winfrey, a la rapera Queen Latifah y a las actrices Calista Flockhart, Winona Ryder, Jane Fonda, entre otros.
 En Venezuela, la obra se ha llevado a las tablas durante más de una década   a través del Grupo Actoral 80. Así, el público venezolano ha podido disfrutar de las actuaciones de: Mimi Lazo, Caridad Canelón, Gledis Ibarra Tania Sanabria Fabiola Colmenares, Julie Restifo, María Cristina Lozada, entre otras.
Y ahora Manrique está presentando en el Teatro del   Centro Cultural Chacao su montaje Monólogos de la vagina, el cual con las actuaciones de Tania Sarabia, Carlota Sosa, Julie Restifo y Marianella Salazar, desde el 19 al 29 de enero, jueves y viernes a las 7:00 p.m y los sábados y domingos a las 5:00 p.m. Ellas retratan los testimonios de mujeres de diversas edades, condiciones y actitudes. Ellas hacen hablar a sus vaginas, contar sus experiencias. La obra es producida por Carolina Rincón, para el Grupo Actoral 80.

jueves, enero 19, 2017

Volvió Carlos Gardel a Caracas

Sócrates y Héctor en "El dìa que me quieras"
La temporada 2017 del Trasnocho Cultural comienza este 20 de enero, a las 6 pm con la obra teatral más emblemática de José Ignacio Cabrujas, El día que me quieras, según la versión escénica de Juan Carlos Gené, estrenada en la temporada 2005 del Ateneo de Caracas (plaza Morelos). Serán inicialmente 18 funciones, porque después esta producción del Grupo Actoral 80 (GA 80) se va de gira internacional.
El día que me quieras es uno de los grandes éxitos del teatro venezolano. Estrenada en 1979, en su primer montaje se mantuvo en cartelera durante casi un año alcanzando cerca de 200 funciones. La pieza ha cosechado también el éxito internacional, siendo aclamada por la crítica en Nueva York, en donde se han realizado dos montajes, uno en 1983 y otro en 1987; en Chile, donde estuvo año y medio en cartelera, así como en Brasil, España, México, Argentina, Puerto Rico, Santo Domingo y Perú. En Colombia se le llevó al cine.
Ahora vuelve este El día que me quieras, una de las obras más emblemáticas de  José Ignacio Cabrujas; es la cuarta vez que la redirige Héctor Manrique, con la producción de Carolina Rincón; la puesta en escena cuenta con las actuaciones de Héctor Manrique como Pio Miranda, Martha Estrada encarna María Luisa Ancízar y María Cristina Lozada es Elvira, Angélica Arteaga da vida a la virginal Matilde, Juan Vicente Pérez es Placido Ancízar, Juan Carlos Ogando y Sócrates Serrano serán Alfredo Lepera y Carlos Gardel, respectivamente.
Manrique he dicho que El día que me quieras es, a su juicio, la más universal de un trilogía de piezas -completada por Acto cultural y Profundo- en “las que Cabrujas logra retratar a los venezolanos de manera cruda y dolorosa, pero, sobre todo, plenas de ese humor que tanto nos caracteriza”.
EL PRIMER MITO DE AMÉRICA
La obra recibe su título de una de las canciones más conocidas de Gardel y es justamente la visita a Venezuela del recordado cantante de tangos, antes de perder la vida en un accidente de aviación en Medellín (24 de junio de 1935), la excusa perfecta usada por Cabrujas para despertar de su letargo a una sociedad sumida en la quietud y la pasividad.
Gardel, considerado el primer y mayor mito de América, por azares del destino viene a cantar en la diminuta y cálida cotidianidad de la Caracas de 1935, para deslumbrar, además, cual relámpago las añejas rencillas familiares del hogar de los Ancízar, familia cuya única herencia es un apellido aristocrático que llena a los personajes de nostalgias que los mantienen alejados de la realidad que viven y padecen.
El mítico cantante se cruza en la ficción con Pio Miranda, uno de los personajes mejor logrado del universo cabrujiano, desbordadamente humano en sí mismo con su ansiado como postergado viaje a la hoy desaparecida y entonces floreciente Unión Soviética, con el camarada Stalin siempre a flor de labios y una década de estéril noviazgo con María Luisa Ancízar a cuestas.
Todas estas situaciones recreadas por la prolífica mente de Cabrujas nos hablan del fracaso del ser humano en su intento de mostrarse como algo que no es, además de reflejar el derrumbe de un sistema político, en este caso, el comunismo. “Pareciera una obra escrita en la mañana de hoy, por su vigencia”, destaca Manrique en relación a los planteamientos de la obra que agotara entradas  y que en esta puesta en escena cuenta en su elenco con el primer actor Sócrates Serrano para interpretar al mayor mito de nuestra América, Gardel, también conocido como el “Morocho del Abasto”.
El día que me quieras puede leerse como un melodrama de mujeres angustiadas en una Caracas sometida al poder tiránico del Benemérito y cuyas vidas son alteradas para siempre porque las visita de improviso de Gardel en su casa de La Pastora. Y ellas además descubren que el comunista Pío Miranda no lo es a conciencia, pero sí es un chulo, quien sin piedad ha engañado y además nunca la tocado más allá de lo permitido, porque la biología no le funciona sino en esa Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
HONESTIDAD REVOLUCIONARIA
¿Qué quiso predicar Cabrujas? Que un verdadero revolucionario no es mentiroso jamás y lucha siempre por su ideología porque está plenamente convencido de ella y no porque quiere medrar, y además no abusa de la buena fe de quienes lo aman o creen en él. Hay, por supuesto, otras lecturas posibles, pero todas tienen un denominador común: la honestidad de un revolucionario nunca puede ser puesta en tela de juicio. En síntesis: Cabrujas sí creía en un proceso de necesarios y profundos cambios sociales, pero los mismos tenían que contar con hombres y mujeres convencidos y no por simple moda. ¿Por qué Cabrujas metió a Gardel en esa diatriba contra los falsos revolucionarios? Algunos afirman que lo hizo para respetar el origen del cuento familiar que lo impulso a pergeñar su sainete o su melodrama, otros apuntan que es para derrumbar esos mitos de la farándula que sirven para adormecer a multitudes y hacerlas soñar en otros mundos supuestamente mejores. Sea lo que sea, la presencia de esa gran estrella latinoamericana es un viento fresco que anima a los personajes encerrados de esa casona de La Pastora, un teatro que prosigue convocando multitudes en esta Tierra de Gracia y donde se le exhiba. Por supuesto que  es posible una lectura plana, esa que ayuda a la digestión y que no exige mayores complicaciones, pero estamos seguros que ese tipo de espectadores ya no existe en este país, después de largos 400 años de sufrida y constante vida teatral. 

Brundibár llega al Aula Magna de la UCV

Ésta será la segunda vez que el Maestro Alfredo Rugeles asume la dirección orquestal de la ópera infantil Brundibár. “Es un canto de libertad y búsqueda de paz –especialmente en estos tiempos, con lo que acontece en Siria y Alepo–, por haber sido compuesta por Hans Krása en 1938 (esto es, en el preludio de la Segunda Guerra Mundial y del exterminio perpetrado por los nazis), para un concurso de ópera infantil, a partir de un texto de Adolf Hoffmeister”.
Brundibár se presenta como parte de la programación In Memoriam 2017,  de Espacio Anna Frank, el domingo 29 de enero, en el Aula Magna de la UCV a las 11 am. La entrada es gratuita. La obra se estrenó secretamente en el orfanato judío de Praga en 1941, y luego, en el gueto de Terezín, donde fue interpretada por los niños allí confinados. La propaganda nazi presentaba este lugar como un campo de intelectuales, “lo cual era una fachada y una hábil mentira”, relata Rugeles. En Terezín, Krása tuvo que reconstruir la partitura de la ópera de memoria; eventualmente, sería deportado a Auschwitz.
La ópera es interpretada por la Orquesta Sinfónica Juvenil de Chacao, que tengo el honor de dirigir como Maestro invitado, lo cual me contenta y emociona. Tiene melodías sencillas, pegajosas, muy bonitas, y al final, un mensaje de libertad,  para honrar lo dispuesto por la resolución 60/7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que designó al 27 de enero como Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto,  pues en esa fecha en 1945, el ejército soviético liberó Auschwitz, el mayor campo de exterminio nazi.
El Maestro Rugeles, afirma que “es un reto dirigir una ópera en un espacio tan grande como el Aula Magna, con una excelente acústica, donde la orquesta y yo estaremos ubicados en el foso, y hay que conciliar la música, calcular los tiempos y la velocidad con que se interpreta, con los cantantes solistas y los textos hablados. La interpretación del acordeón es del Maestro Federico Ruíz, Jonathan El Barouki estará en la guitarra y Ricardo Gómez al piano”.
 En Brundibár también participan el Coro Infantil y Juvenil de la UCV e integrantes de Producciones “A Voces”. La dirección vocal corre por cuenta de la maestra Sara Catarine, Magda Albarracín tiene a su cargo la dirección coral; Carmen Navarro funge de profesora de canto y vocalización. La dirección de escena es labor de Diana Volpe.
Un mejor destino para nuestros niños
Para Sara Catarine,  Brundibár significa, como preparadora musical, un trabajo que en los ámbitos técnico e interpretativo, supera al de la Maestra de canto: el de preparar para el público venezolano un mensaje tan poderoso como el de esta obra en cuanto a lo humano, pero dicho con sencillez. Tenemos a un organillero que embelesa a un poblado con su música para que no se den cuenta de la realidad, y a dos hermanitos, Luisín y Anita, que no tienen dinero ni para comprarle leche a su mamá enferma. Brundibár, el organillero, tiene un policía que no les permite a los pequeños acercarse al lechero. Hans Krása escribe esta obra en un gueto para transmitir un mensaje oculto e intencional, pero acorde con la realidad actual mundial. Para mí, esta es una maravillosa oportunidad para despertar conciencias y abrir oídos”.
―Como mi último trabajo en Venezuela antes de partir para dedicarme a la docencia en la Universidad Central de Bogotá, esta preparación está cargada de mucha nostalgia. Me reconecta con el país. Trabajar un coro de cuarenta niños y adolescentes, de seis a diecisiete años, me revitaliza. Me permite entrar cada día de ensayo en una burbuja de tres horas y media, donde parece que los problemas del mundo exterior no existen.
“Los relatos de Marianne Kohn Becker –directora académica del Espacio Anna Frank y miembro fundadora– el primer día del ensayo, en los que le explicaba a los niños las circunstancias en las que fue escrita la obra y lo que representó en el gueto de Terezín, abrieron la conciencia de los niños y solistas, quienes entendieron que esta es una oportunidad especial para expresar con la música y el arte lo que allí sucedió”, relata Catarine.
―El mayor reto es que se está produciendo con gente muy joven, quienes trabajan con una madurez que no se corresponde para sus edades, con la inocencia escondida detrás del drama, lo cual se ha convertido a su vez, en nuestra mayor oportunidad. La experiencia de Terezín, en este mundo actual tan incierto, nos obliga a los adultos a hacer algo para darle un mejor destino a nuestros niños.
In Memoriam 2017 de Espacio Anna Frank es posible gracias al patrocinio de las Embajadas de Alemania, Argentina e Italia, ésta última a través del Instituto Italiano de Cultura de Caracas. Cuenta con el aval del Comité Venezolano de Yad Vashem Sobrevivientes del Holocausto y la colaboración de la Universidad Central de Venezuela, a través de su Dirección de Cultura.
En el momento más difícil, enfrentando la maldad y la perversidad, la ópera nos enseña que con esperanza y lealtad el espíritu humano puede vencer hasta al más poderoso enemigo. Se trata de una demostración de unidad, así como del cumplimiento del compromiso de nunca olvidar y de divulgar a nuestros pueblos un mensaje de humanismo, solidaridad y esperanza.
Desde el miércoles 25 de enero se podrán retirar las entradas gratuitas –hasta 4 por persona– en las taquillas del Aula Magna de la UCV, en el horario corrido de 8:00 a.m. a 6:00 p.m.  El domingo 29, también se pueden recoger antes de la función. Los asistentes contarán con seguridad para estacionar sus vehículos.
Espacio Anna Frank es una organización sin fines de lucro, cuyo objeto es concienciar a la sociedad venezolana sobre la necesidad de cultivar valores como la coexistencia, el respeto al diferente y la valentía moral,  condiciones que considera imprescindibles para la convivencia entre los seres humanos.

Homofobia, cenizas y sangre

La juventud teatral trabaja por su crecimiento artístico.
 El teatro venezolano tiene varias décadas en guerra contra la homofobia, enfermad psicosocial que afecta a numerosas personas que sienten rechazo y discriminan a hombres y mujeres definidos como homosexuales y además manifiestan públicamente su aversión irracional hacia los gays. Durante la segunda  mitad del siglo XX, y especialmente al calor de algunas empresas culturales como  El Nuevo Grupo, Rajatabla y Grupo Theja (Isaac Chocrón, José Ignacio Cabrujas, Román Chalbaud, José Simón Escalona, Carlos Giménez, Marco Antonio Ettedgui y Javier Vidal, entre otros) se mostraron piezas de autoría venezolana o foránea que plasmaron historias reales ficcionadas, cuyos protagonistas eran homosexuales, para enseñar así que los enfermos no eran ellos sino quienes les adversaban, seres afectados de psicotismo, un rasgo de la personalidad que padecen algunas personas con conductas impulsivas, hostiles, agresivas, iracundas o que tienen “la misma empatía que una botella de plástico”.
Esa guerra anti homofóbica, con muertos de carne y hueso, ha permitido conocer aleccionadores espectáculos creados a partir de  textos como El pez que fuma, Los ángeles terribles, Reina pepeada, La revolución, La máxima felicidad ,Escrito y sellado, La muerte de García Lorca, entre otros. Han combatido a través del arte teatral el desconocimiento y los prejuicios que están en la base de esa discriminación que sufren los gays y al mismo tiempo recalca que los homófobos son frecuentemente homosexuales ocultos, alterados por las religiones y desajustados mentalmente por la hipermasculinidad y la misoginia, entre otros excesos, además  de la  ignorancia sobre las conductas sexuales y, por si fuera poco, con brutal desigualdad socioeconómica y la siniestra violencia institucionalizada, que son agravantes.
FESTIVAL DE JOVENES DIRECTORES
El siglo XXI ha estado muy activo teatralmente en Venezuela en su lucha contra la homofobia y por eso irrumpen varios autores, como Fernando Azpúrua con Niños lindos (un joven gay engañado por su enamorado se suicida) y ahora el veterano José Gabriel Núñez (cumple 80 años en octubre próximo) con Casa de sangre y cenizas (padre homófobo mata a su joven hijo, por ser gay), bajo la dirección de Johnny Romero, la cual precisamente inauguró el Tercer Festival de Jóvenes Directores Trasnocho.
Este evento, organizado y presentado por la Fundación  Trasnocho Cultural en su sala Espacio Plural, comenzó el 13 de enero y culminará el 12 de marzo, tras presentar ocho montajes, puestos en escena por igual número de directores. La institución asume costos de sala, publicidad y promoción.  Los gerentes y empleados de Trasnocho prestan así un servicio al público y en este festival son coproductores. Van a riesgo con los productores de las obras seleccionadas. “Quisiéramos tener un pulso económico más fuerte para poderles dar un dinero inicial, pero hoy es muy difícil conseguir patrocinio”, expresó Solveig Hoogesteijn. Por su parte, los concursantes que abordan económicamente sus proyectos, han recurrido a sus amistades y recibido apoyo de grupos teatrales, como el GA80, que ofreció el préstamo de utilería y otros. Los dos mejores directores tendrán sendas temporadas, de tres semanas, en el Espacio Plural y en la Sala La Viga del Centro Cultural Chacao (CCCH). La mitad de las taquillas es para las agrupaciones. Cada boleto cuesta 2 mil bolívares.
Además del montaje de Johnny Romero, completan la lista del Tercer Festival: Greymar Hernández, quien presentará Adiós a todos, del español Luis García-Araus; Pedro Indriago dirigirá Recordando con ira, del británico John Osborne; Carlos Fabián Medina llevará a las tablas Tom en la granja, del canadiense Michel Bouchard; Axel Valdivieso hará lo propio con El triciclo, del español Fernando Arrabal; Rafael Barazarte, Juan Bautista y Jesús Navas montarán piezas de los dramaturgos venezolanos Gustavo Ott (Comegato), Elio Palencia (De alta) y Karin Valecillos (Cría de canguros), respectivamente. Son comedias y dramas que tocan temas como la familia, la emigración, el amor o la intolerancia sexual (hay tres piezas de temática gay), las cuales subirán a escena con talentos emergentes, de edades comprendidas entre los 24 y 28 años, aunque el límite para participar es 30 años; algunos tienen experiencia en dirección teatral (profesional o universitaria); la mayoría en actuación o asistencia de producción. Es, sin lugar a dudas, otra generación emergente y comprometida.
POLITICA Y SEXO
La lectura política, siempre de denuncia contra el opresor y a favor de los oprimidos, que José Gabriel Núñez propone en sus obras de teatro (no menos de 40 textos, la mayoría escenificados) ha sido un tema de gran interés para el novel director y actor Jhonny Romero, cuya tesis de grado se encauzó en la tarea de desentrañar los elementos políticos y sociales que yacían en cinco   piezas estudiadas. Cuando leyó Casa de sangre y cenizas se emocionó porque entrevió lo complicado del trabajo de dirección que exige esa obra que se realiza en dos tiempos, quedando la posibilidad de representar la casa con una propuesta hiperrealista, contó Romero, de 24 años. Pero la puesta en escena que propone el director va más allá.  La casa del texto es “una casa de verdad” (un livingroom que se transforma en burdel), trasladada al escenario, lo cual se convirtió en el asunto “más escabroso” de la producción, como ha contado Romero.
El autor Núñez usa una criada para narrar, alternadamente ante un periodista, las historias  pasadas de una casona, ubicada en un pueblo de alguna provincia venezolana, en los tiempos de una dictadura (desde Castro hasta Perez Jiménez), de la cual no quedan sino recuerdos del antiguo esplendor de aquel hogar, los cuales se corporizan y revelan lo ocurrido, años atrás. Es un monumental flashback, como en el cine, pero que ahí está resuelto con un elenco carente de experiencia, salvo el caso de esos dos auténticos profesionales, quienes encarnan a la prostituta y el papá homófobo. Son tres historias de amor: la madre y el padre, la hija y su novio universitario y el varoncito de la familia enredado con el sirviente. Un trio romántico en medio de complejas relaciones sociales, de dominación total, hasta que todo se rompe y el muchacho muere tiroteado en la habitación de un burdel, porque su papá se entera que no pudo hacer nada con la ramera, ya que es homosexual, como lo presume su progenitor o se enteró de sus picardías homoeróticas. Este desenlace no es totalmente convincente escénicamente, pero eso fue lo que vimos y pudimos ponderar, a lo largo de 90 minutos de duración global del montaje.
Juan Carlos Lira, Naír Borges, Sandra Yajure, Flor Colmenares, Giancarlo Ferrini, Darlin Durán, Carlos Enrique Pérez, Alfredo Timaure y Maiker Pereira conforman el aguerrido elenco de este dramón, donde se entrecruzan esas sagas románticas, desarrolladas en medio de las luchas estudiantiles y la nefasta intolerancia de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Creemos que el texto merece saltar al cine, pero ese es otro cantar. Johnny Romero, pues, se propuso materializar su reto y lo logró, satisfactoriamente. Con un elenco profesional habría tenido mayor fuerza su trabajo, pero eso era lo que tenía.
¡La lucha contra la homofobia continua, por supuesto, y con sangre nueva, porque esa enfermedad sigue matando día a día y en ocasiones con sumo descaro

martes, enero 17, 2017

"Reina pepeada" en temporada 2017

"Reina pepeada" en la versión 2017
Con un ensayo general para la prensa y una función privada  ante los ejecutivos del Centro Cultural BOD e invitados especiales, comenzó  la temporada 2017 del gran sainete venezolano Reina pepeada de Román Chalbaud, dirigido con precisión por  Jorge Souki y utilizando un equilibrado elenco integrado por Caridad Canelón, Norkys Batista, Aroldo Betancourt, Oswaldo Maccio,  Eulices Alvarado, Djamil Jassir, Carlos Sánchez Torrealba y Homero Díaz, dentro de una pulcra escenografía corpórea, creación de  Ricardo Morales, y con la producción general de  Douglas Palumbo.
 Este segundo montaje de Reina pepeada (el primero fue en agosto de 1996), el cual se mostrará hasta el próximo 23 de febrero en el BOD, reitera una vez más la calidad dramatúrgica y la visión sociológica de Chalbaud, plasmada en un sencillo argumento y sus arquetípicos personajes, francamente delineados, para plasmar escénicamen a una Venezuela, sin caer en compromisos politiqueros y sociales. Ahí está su mapa personal sobre este país, el cual ahora, más que nunca, tiene gran vigencia, particularmente, porque muestra la descomposición humana surgida en sus ciudades y desmitifica  a la sociedad venezolana a partir de sus personajes marginales y marginados, vistos con compasión e ironía, como solamente lo  pueden hacer aquellos auténticos escritores que retratan a sus pueblos. No es un discurso político sino una oportuna y descarnada arenga social para un pais que difícilmente quiere cambiar.
Reina pepeada, con  acto único de 90 minutos y un solo ambiente, transcurre en el año 1996, dentro de la modesta arepera caraqueña “Reina pepeada”, ubicada frente al Congreso Nacional. Cuando empieza la obra, se realiza una manifestación en las inmediaciones del Capitolio Federal, que es reprimida con disparos y gases lacrimógenos, por lo que el establecimiento no puede abrir para recibir a su clientela tradicional. A través de sus dueñas, Casilda y Reina quienes llegaron del interior del pais a finales de los años 50, Chalbaud hace una revisión de los acontecimientos políticos de todas esas décadas de la democracia nacida después de Pérez Jiménez. Ellas, la hiperadeca Casilda (Caridad), que funge de cocinera, y su hija Reina (Norkys) la cajera, han luchado mucho para mejorar económica y socialmente. Reina ha tenido muchos amantes que la chulearon y el último es Benito (Aroldo). Estas dos mujeres tiene como empleado a Juan de Mata (Oswaldo), un homosexual amadamado que para redondearse la quincena trabaja como travesti en un centro nocturno y quien sueña ser un afamado escritor porque pergeña una novela testimonial sobre todas sus vicisitudes existenciales. Durante la mañana de un lunes, Reina vuelve a recibir a Benito, el marido del que se había separado después de descubrir que la engañaba, así mismo Juan de Mata le confiesa a Casilda que vive un tórrido romance con un agente de policía y sin que lo esperaran reaparece Alberto (Eulices), el hijo malandro de Reina, quien muy a su manera defenderá a su madre de las intenciones nada honestas de Benito y su amigo Jeremías (Carlos), para despojarlas de tres mil dólares que tienen ahorrados.
El final llega y las mujeres vuelven a quedar abandonadas por todos los hombres que por ahí pasaron, ya que siguieron sus destinos. Hay mucho humor, pero queda una desazón porque   Casilda y Reina, tendrán que proseguir, y ahora sin más ayuda que la que reciban de los nuevos clientes, porque han sido siempre usadas por los hombres a quienes dieron sus almas y cuerpos,con auténtico amor. Es, para nosotros, una oda al amor verdadero, sin compromisos, pero que exige lealtad, todo el tiempo, a la pareja.
Reina pepeada es, es pues, un gran sainete sobre la sociedad venezolana donde el amor es la mayor carencia de sus habitantes, al mismo tiempo que compite con el afán de conseguir dinero por parte de su gente, por lo que están dispuestos a todo, incluso a prostituir sentimientos y cuerpos y asumir mascaradas o engaños. El autor para balancear la situación melodramática y/o cursi de la madre Casilda, quien ha visto el derrumbe de sus ideales de "una sociedad justa" como la predicó Rómulo Betancourt, y la hija Reina que ha palpado y saboreado como se erigió una democracia que se corrompió y ahora devora a sus  mismos creadores, presenta a un singular  homosexual old fashion o loca, estereotipado ser entre cómico y patético como parodia de lo que pueda llegar a ser  una libertad mal entendida. pero que al mismo tiempo es honesto y enamorado  de la vida y del amor, al cual  toca fugazmente a riesgo  de quemarse  con él. Es, quiérase o no, el único personaje masculino digno de la obra, ya que los otros hombres son villanos de poca monta y con diversos niveles de degradación. 
Imposible olvidarnos de las actuaciones porque sin esos profesionales no hay espectáculo posible. Caridad Canelón y Norkys Batista tienen los roles protagónicos y lo demuestran con su histrionismo a diferentes niveles, además de que dan a sus personajes un gracia poco frecuente en la escena criolla cuando encarnan a personajes populares venezolanos. El otro personaje convincente es Juan de Mata, un gay old fashion, cuyo historia escabrosa atrapa la audiencia y además realiza una performance vocal que cosecha aplausos porque atipla la voz e impacta por su grato desenfado escénico.Bien por Oswaldo Maccio. Aroldo Betancourt, Eulices Alvarado, Djamil Jassir, Carlos Sánchez Torrealba y Homero Díaz están precisos en sus composiciones. En términos generales el elenco puede rendir muchísimo más, pues los vimos en un ensayo general con público y era obvio que estaban cuidando las voces y guardando sus energías para la segunda función, la del estreno. A nosotros no nos gusta ver ensayos generales por eso, pero la pauta de trabajo lo exigía y además sabemos que alcanzaran óptimos niveles. Y con respecto al director Souki es notable su crecimiento profesional.
DATOS
 Hacer teatro en Caracas es costoso y para subir el telón de Reina pepeada se invirtieron 8 millones de bolívares. Esperan hacer 20 funciones en una sala de 241 puestos y cuyos boletos cuestan 7000 bolivares,más otros 218 en impuestos, cada uno. Si les va bien podrían recaudar no menos de 33 millones de bolívares. La mitad de la taquilla es para el BOD y lo restante entre la producción y los sueldos del elenco. Piensan  y quieren ganar un poco más de dinero con giras por el interior del pais y si esposible cruzar las fronteras.
 ¡ ¡Ah,se nos olvidaba! Los puristas dividen al  teatro entre comercial y de arte, fuera de esos estratos no hay salvación. Esta Reina pepeada es arte y es comercial, que es lo que todos quieren hacer, pero muy pocos lo alcanzan.¡Ladran...Sancho!





lunes, enero 16, 2017

Avanza internacionalización de cine venezolano

"El malquerido" logró su internacionalización.
 Desde el cineasta venezolano más aclamado en el Festival de Cannes (Diego Rízquez) hasta uno de los productores más prolíficos en épocas recientes (Carlos Daniel Malavé), pasando por la película nacional más taquillera de todos los tiempos y el más exitoso aporte criollo al género del terror. Ahora, gracias a Spanglish Movies, estas cintas hechas en casa tendrán alcance mundial.
Spanglish Movies, la distribuidora internacional de películas latinoamericanas más grande del Caribe, aseguró la representación a nivel mundial de todos los títulos de los directores venezolanos Diego Rísquez y Carlos Daniel Malavé; así como las óperas primas de Alfredo Hueck, Luis Carlos Hueck, Alejandro Hidalgo, Héctor Puche, y los próximos estrenos de los debutantes Christian Márquez y Thomas Piedra.
La empresa, radicada en Puerto Rico, en solo dos años se ha convertido en un referente internacional, al especializarse en películas latinoamericanas y llevarlas  a mercados de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa, cerrando negociaciones con canales de TV y streaming a ambos lados del continente.
El malquerido, la más reciente realización de Diego Rísquez se convierte en una de las principales apuestas de Spanglish Movies para su presentación formal en Ventana Sur, mercado cinematográfico que se realiza en Buenos aires a fines de noviembre. Junto a ella, la distribuidora presentará películas como Manuela Sáenz, Francisco de Miranda y Reverón, del multipremiado director nacido en Juan Griego.
Por su parte, Solteras indisponibles, la próxima comedia romántica del prolífico director y productor Carlos Daniel Malavé, será uno de los principales ofrecimientos de Spanglish Movies a principio de 2017, coincidiendo con su estreno en salas comerciales criollas. La empresa además ofrecerá a canales de TV de todo el mundo las anteriores producciones de este caraqueño, incluyendo cintas como El último cuerpo, Por un polvo, Las caras del diablo y Azotes de  barrio.
Pero esos no son los únicos cineastas criollos que pasan a engrosar el catálogo de la única distribuidora especializada en cine latinoamericano. Paquete #3 de Alfredo Hueck, Todo Por La Taquilla de Héctor Puche y La casa del fin de los tiempos de Alejandro Hidalgo se unen a Papita, maní, tostón, película que ya Spanglish Movies vendió el año pasado a canales de cable de todo el mundo como HBO Latino, Cinelatino y CaribbeanTV.
Además, Spanglish Movies asume el compromiso de acompañar a los productores criollos en sus comienzos, por lo que desde ya aseguró la distribución internacional de Caribean Drim de Christian Márquez y Los 8-6 de Thomas Piedra, cintas que verán la luz durante el 2017.
El objetivo, señala Gustavo Rodríguez-Aparicio, managing director de Spanglish Movies, es apoyar a los cineastas venezolanos a obtener nuevas rutas de distribución, garantizándoles el mayor retorno posible de la inversión, llevando el cine nacional a nuevas latitudes y creando nuevos públicos para nuestra filmografía. “Estamos interesados en conocer y apoyar nuevas propuestas e historias con nuestro sistema de distribución”, complementa.

Si desea contactar a Spanglish Movies, ingresa en www.spanglishmovies.com