miércoles, enero 16, 2019

Se quiere morir Néstor Caballero

Néstor en tiempos mejores.
 Nos vimos en una cola que hacia porque tenía que firmar la necesaria fe de vida para seguir cobrando la pensión que le otorgaron por el Premio Nacional de Teatro, años ha. Pudimos así constatar su débil estado físico y escuchar casi todo de lo que le pasa, mientras se fumaba tres cigarrillos en las escaleras del pórtico de la Casa del Artista. Nos referimos al célebre dramaturgo venezolano Néstor Caballero, nacido en Aragua de Barcelona, Anzoátegui, el 7 de julio de 1951, autor de no menos de una treintena de textos exitosos, la mayoría representados o convertidos en películas.Él y Rodolfo Santana son los grandes escritores teatrales de Venezuela y constituyen un verdadero patrimonio.
“Me quiero morir Morenito”, fue lo primero que nos lanzó y lo repitió a lo larga de esa amarga conversación, que convertí en entrevista para hacerla conocer de los lectores y buscar además conmover a la gente que tenga el poder para ayudarlo a sobrevivir hasta que le llegue la muerte natural. Ese “me quiero morir” repetido como coletilla en sus respuestas, fue tan patético que se nos instaló en los tímpanos y lo más seguro es que nos persiga hasta en sueños.
¿Por qué desea la muerte?
Estoy solo y abandonado y además estoy viviendo en precarias condiciones, especialmente durante los dos últimos años.
¿Morirse es muy fácil: está el suicidio, por ejemplo, y lo puede hacer en el Metro y causar además un escándalo y recibir las maldiciones de miles de personas perjudicadas por ese arrollamiento?
No, eso no, no lo quiero hacer porque sería una pesada culpa para mis hijos y las mujeres que me amaron. Espero que le muerte me sorprenda, de repente.
¿Qué males tiene?
Todos los posibles males en un viejo que no puede, incluso, conseguir las medicinas. Ya se me están cayendo los dientes y eso afectara mi digestión.
¿Cuantos Caballeros hay regados por ahí?
No, mis hijos no son Caballero. Mi nombre legal es Néstor Rafael Martínez Caballero. Yo uso el apellido de mi madre para recordarla, mi padre era un militar. Son cinco vástagos. Fueron engendrados en los matrimonios que tuve con Mireya Tabúas, Beatriz Cifuentes y Dalila Colombo, además de una relación libre con Gennys Pérez, pero  su muchacho no lleva mi apellido por culpa de ella.
 ¿Pero ella dice todo lo contrario?
Que Dios y ella me perdonen, no nos pudimos entender. Muchos hombres no avizoramos el futuro, las rutinas existenciales nos absorben.
¿Pero usted no ha pedido ayuda a los diversos organismos del Estado venezolano?
Si, algunos me han ayudado, pero no fueron satisfactorios. Me metieron a un asilo en el oeste y tuve que salirme porque no me dejaban pasear ni salir a la calle. He optado por vivir, por ahora, en el depósito de un edificio, en Chacao.
¿Pero qué quiere o necesita?
Un espacio cómodo, con los servicios básicos, donde pueda estar. Y eso solo lo tiene un asilo decente, como donde está mi amiga Antonieta Colón. Los ministros que me han atendido en estos años me lo ofrecieron hasta ahora. No tenemos cultura de la vejez en Venezuela, porque todos creemos que seremos jóvenes y bellos hasta la muerte.
¿Y cómo es el sitio donde vive ahora
Es un espacio cerrado, abandonado y con mucha precariedad.
¿Qué pasó con el dinero ganado con su teatro?
Se gastó con mis mujeres y mis hijos y no guarde nada, no sigue el consejo de las ardillitas. Ahora sobrevivo con dos pensiones. La de la Casa del Artista y la del Seguro Social, pero no alcanza, Y lo peor es que estoy solo y a la buena de Dios. Creo que si viviera Chávez esto no me hubiese pasado.
¿Por qué Chávez?
El me ayudó muchísimo y hasta me hizo director de la Compañía Nacional de Teatro.
¿Cómo fue eso de la Compañía? ¿Hay muchas leyendas de esa etapa?
 Chávez me mandó a que ayudara a Tarek William Saab en la gobernación de Anzoátegui como secretario de cultura y lo hice, pero tuve que abandonar la CNT y al final me quede sin el chivo y sin el mecate. Chávez me habría ayudado un poquito.
¿A usted lo representan muy seguido, dentro y fuera de Venezuela?
Sí, pero tuve que pedir que no le dieran los dineros a Sacven y los destinaran a un hijo mío que está en Estados Unidos para poder recibir los dólares a tiempo, pero todo se gasta.
¿Qué hace ahora?
Aburrirme, dormir cuando puedo, llevo dos años que no puedo escribir nada.
 Y se marchó hasta la estación Colegio de Ingenieros, fumándose su cigarrillo, apoyado en su bastón. Iva barbado, con una franela amarilla y un pantalón marrón, coronado por una gorra de tela de cuadritos, pensando, quizás, en lo que almorzaría y la siesta que tendría mientras le llega lo que necesita o la muerte que le evitaría más penurias. No se puede envejecer solo y sin lo básico para avanzar en ese viaje hacia la eternidad. No hay, por ahora, un manual para envejecer en Venezuela, fue lo último que nos recordó.

Sí,todo un hombre

Jan Vidal Restifo, Julie Restifo y Javier Vidal Pradas

Ambicioso y respetable plan de trabajo tiene Javier Vidal Pradas para este 2019, donde, por supuesto, su esposa, la actriz Julie Restifo, es parte muy importante. Nos cuenta el periodista y destacado teatrero que espera montar la comedia que escribió sobre una familia disfuncional, cuyo nudo es el transgénero, donde el actor Sócrates Serrano encarna a la madre transgenérica.
“Sigo como director artístico en Radio Caracas Televisión Internacional con una atractiva serie sobre mitos y leyendas latinoamericanas escrita por Martin Hahn y José Simón Escalona, cuyo título provisional es Almas en pena. Todo eso nos llevará el primer semestre de este peculiar año. Por supuesto que el 2018 fue absolutamente satisfactorio para mí y mi familia”.
 Admite que su pieza La íntima del Presidente estuvo seis meses en la cartelera del Trasnocho Cultural y dos semanas más  en Miami “con cartel vuelto”, como diría Gabriel Martínez. “Luego me invitaron como director del montaje Doble o nada de la dramaturga y periodista mexicana Sabina Berman, agotando toda su pequeña temporada; este año abrirá en la sala grande del Trasnocho. En el microteatro también participamos con una pieza mía, dirigida por Julie y actuada por mi hijo Jan Vidal Restifo: Qué rica esta la viuda”. 
 Advierte, con satisfacción, que el melodrama La íntima del Presidente, centrada en la vida del general Isaías Medina Angarita y su romántica relación con Estrella Serfati, la madre de Isaac Chocrón, completó su tetralogía sobre el poder en Venezuela y la presencia de los gochos en la política criolla. “Con mis piezas no pretendo historialiciar o historiar nuestro pasado sino poetizar nuestra historia a través de la dramaturgia. Es la mejor forma que encontré para enfrentarme al presente de mi país”.
¿Por qué ese interés por la historia política venezolana y entregar así cuatro textos, todos además representados?
El público joven, ese que va al teatro, por supuesto, poco conoce de nuestra historia mediata y la historia, la petit historia, la historia de cachifas, la historia oral, levanta siempre un atractivo morboso a todo nivel. La cronología que he mostrado como mis cuatro piezas es ajustada, casi exacta a la objetividad de los hechos, pero el diálogo, la vida privada, a todos, nos atrae observarla, degustarla, como voyeristas, como mirones de parque, como mudos infantes tras el ojo de una cerradura. Ahí están, pues, Diógenes Escalante y Ramón J. Velázquez (Las camisas voladoras), Cipriano Castro Y Juan Vicente Gómez (Los compadres), Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita (La íntima del Presidente), Marcos Pérez Jiménez (La catira del general), todos gochos, todos del Táchira. Son figuras que se revelan teatrales por todos sus costados. Después, dentro de esas ficciones me acompañaron Camilo José Cela, Laureanito Vallenilla, Arturo Uslar Pietri, un gallego albañil de inspiración real, Estrella Serfati y una doncella -la ninfa- para calmar las ansias del sátiro de Castro. Esos fueron mis personajes donde el público y la crítica encontró un lenguaje y una estilística que me adverbializa: vidalianos, vidalianamente, etcétera”
¿Cuál de esos personajes prefiere?
No puedo tener preferencias por ninguno de estos personajes, pero creo que Estrella Serfati, quien le parió dos hijos a Medina Angarita, me iluminó con su luz y su, paradójicamente, oscuridad. Como dramaturgo ni me enamoro ni juzgo a mis personajes. Los expongo como testigo de un tiempo y un espacio para que el público sea el juez. Sólo él, el público, es quien puede juzgar. Desde luego que la crítica, como público especializado, con más razón y mayor conocimiento del hecho escénico. He ahí mi respeto tanto a uno como a otro.
¿Está cerrado, para usted, ese tipo de teatro sobre la historia venezolana?
No, creo que pueden haber aún muchos rincones dramáticos que pueden saltar a la escena. Por ejemplo, López Contreras es una figura clave en los grandes cambios políticos porque fue el mejor traidor de la política al voltearse a los gomecistas. Esperemos a ver cómo avanza la historia contemporánea, en la cual estamos participando todos los que habitamos esta Tierra de Gracia. No podemos adelantarnos a dramatizar los hechos que estamos presenciando, pero si tomamos apuntes para esos teatros posibles.
¿Otros trabajos teatrales en marcha?     
Para el 27 de enero me presentaré en el teatro Municipal de Chacao con el monólogo Sí, esto es un hombre de Primo Levy, judío italiano superviviente del campo de Auschwitz, bajo la dirección de Julie Restifo. Será el primer unipersonal en mi carrera. Sigo celebrándome. Luego iniciaré los ensayos de La señora Imber donde Julie interpretará a Sofía, bajo mi dirección en una versión ajustada al texto del periodista Diego Arroyo Gil. 


jueves, enero 10, 2019

Un musical de la periferia

Todo el equipo humano de Oscuro,de noche y su autor.
Oscuro, de noche, un espectáculo musical popular sobre el asesinato de un muchacho para robarle su nuevecita motocicleta en una calle del municipio Libertador de la Gran Caracas, rescató al dramaturgo Pablo García Gámez para el público que acudió a la sala Alberto de Paz y Mateos al ser producida y programada por la Compañía Nacional de Teatro, durante su temporada 2018. Sobre ese montaje ya escribimos y ahora nos enfocamos un poco más en el autor. 

Desde Nueva York, donde vive, hace un doctorado y trabaja desde hace 26 años, el caraqueño Pablo García Gámez (22 de septiembre de 1961) afirma que está muy satisfecho y más allá de agradecido, “porque el año 2018 me dio la oportunidad de finalmente ver una pieza mía en Caracas, con un montaje a todo trapo -trapo orgánico, de intensidades, no material- como Oscuro, de noche. La tarde que entré al teatro Alberto de Paz y Mateos me resultaba extraño entrar con la consciencia de que iba a ver representado un texto mío en ese espacio donde ha transcurrido parte de la gran historia teatral contemporánea de Venezuela. Por si fuera poco pude ver la dupla Andy Pérez-Dámaso Nieto con mi pieza ¿Y qué es Nueva York? (Cariaquito Morao), trabajo que interpreta Nieto, joven actor, con un profesionalismo impresionante”. 

¿Satisfecho del montaje de Oscuro, de noche, la cual próximamente ahora hará su segunda temporada en Caracas? 

Del montaje de Oscuro, de noche, todo un portentoso trabajo del director Carlos Arroyo, podría hablar muchísimas cosas, pero trataré de ser lo más puntual. Hay una comunicación entre el texto y el montaje; el texto funcionó como base para ese gesto de irreverencia teatral que es el montaje. Es una puesta que lleva la situación a donde quería llegar el texto: un cerro caraqueño, con múltiples formas de habla, con una cultura propia, con su percusión, con su tumbao, con las creencias e ilusiones que pueden haber en un cerro. Esto con sus voces y desde la alteridad, dignificándola. Un amigo hizo el comentario de que Oscuro, de noche es un musical, y hasta cierto punto lo es: es un musical desde la periferia.  

Afirma García Gámez que Carlos Arroyo, además es el director general de la CNT, llegó a construir este circo marginal a través de la música y del trabajo actoral. 

 “Reviento de orgullo tener la experiencia de ver a un extraordinario elenco interpretando… ¡una pieza mía! Chico, esa sensación no se puede describir. Ver a cada intérprete dejando el alma en escena, a cada actor o actriz dando de su identidad al personaje, es una experiencia única. Constantemente digo que admiro a los hacedores de teatro venezolanos. Independientemente de la crisis por la que atraviesa el país, con recursos muy limitados, estos profesionales salen a escena a dar lo mejor de sí. El resultado es que Oscuro, de noche pasó a ser un montaje difícil de igualar en cualquier contexto y que, junto con varias piezas producidas en Venezuela, debería salir a mostrar la creatividad y entrega de nuestros teatrero, nuestros artistas venezolanos. 

¿Por qué fue ahora y no antes tu triunfo en Caracas? 

Son varias las razones. Una de ella es que durante años estuve sin documentos para salir de Estados Unidos, indocumentado pues, lo que me limitaba enormemente. Después, los temas hacia donde apuntan mis textos que tienen como rasgo común ver desde el margen, desde afuera; no buscan estar en las últimas tendencias: al momento de ellos crearse siguen su camino y tal vez su última tendencia sea la de buscar la voz de la comunidad.

Imaginada fuera de la hegemonía. Tienen que caer en manos de aquellos que comparten esa posición. El “ahora” de la pregunta se lo debo a un amigo periodista, Hernán Colmenares, que me sugirió mandara la pieza al concurso de dramaturgia Apacuana, organizado por la Compañía Nacional de Teatro, institución que fundara Isaac Chocrón y el Ejecutivo Nacional en 1984, la cual asumió, como parte del premio, su montaje y la temporada en la sala Alberto de Paz y Mateos. 

¿Qué otro texto tiene por ahí, engavetado o para enviarlo a Caracas? 

Me estoy acostumbrando a que los proyectos salen en la marcha. Siempre digo “este año es esto, esto otro y nada más” y termino con un montón de trabajo. Es, en principio, este 2019 es el año del monólogo. En marzo 8 se presenta en Caracas el Taller de Actuación Espina con Francis Rueda, dirigida por Oscar Acosta; Yrali López Guevara lo estrenará en Puerto Ordaz e Ivonee Varela en Barcelona. En mayo estrena Cheily: Princesa de Catia con Annie Ferrer, dirigida por Maenys José Pérez. Tengo una pieza cuya protagonista es una transformista, Noche tan linda, presentada en Nueva York, Buenos Aires y Lima que me gustaría se presentara en Caracas… de nuevo, el cerro en escena. 

¿Y en Nueva York que pasa con usted y tu teatro?

Si, entiendo tu pregunta, ya tengo varios textos en inglés. De hecho, creo que este 2019 se realizará la lectura dramatizada de uno de ellos, The Old Wound (La vieja herida)- con miras a su producción. Por otra parte, además del par de nominaciones de los premios ACE por -actuación masculina en unipersonal a César Augusto Cova y Dramaturgia a este servidor- Cariaquito Morao tendrá su temporada en marzo. Viene la temporada en el Teatro Círculo, compañía del patio, todos los años organiza la temporada de CallBack donde presentan montajes estrenados en la ciudad, que tuvieron pocas funciones y que merecen ser vistos de nuevo. 

Otro punto que estoy trabajando aquí es promover dramaturgos venezolanos. Estoy involucrado con un grupo, Teátrica, y propuse leer autores venezolanos y que en Venezuela se realicen lecturas de autores hispanos. La primera autora fue Mariozzi Carmona. En octubre del 2018 se realizó una lectura de su pieza Mujermente hablando y mira, la pegamos: ahora en enero Mujermente hablando tendrá su temporada breve, dirigida por Walter Ventosilla, hombre de teatro integral, de origen peruano. Es el intento de convertir en acción mi admiración a nuestros creadores. 

¿Qué hace en este invierno? 

El invierno, además de pasar frío, será para la tesis. Tengo la energía concentrada en finalizar ese proyecto. Sigo de cerca lo que por allá se hace. Escribir implica curiosidad. Cuando puedo, entro a las redes sociales. Me gusta ver imágenes de los diferentes montajes, hay fotos impactantes. También reviso los títulos de la cartelera, comentarios, críticas para tener idea de qué se representa y por qué: por qué determinada obra, qué cosas puede sugerir al espectador, qué impacto puede tener en él. Ello me lleva a tener una idea del país a partir del teatro. 

¿Es el norte una quimera, como lo canta Luis Fragachán, en su guasa popularizada desde 1928? 

Creo que la quimera no es el norte o el sur. La quimera está en la cabeza. En mi caso, el punto fue tener clara mi quimera y aguantar, aguantar muchos no. No fue ni es fácil, pero tanta terquedad con la vida y la quimera se volvió obras dramáticas… que empiezan a conocerse. 

martes, enero 08, 2019

Isaac Chocrón vuelve para predicar la máxima felicidad

Chocrón y Sara Granadillo serán recordados.

Ya en Venezuela no se pueden importar directores y actores para hacer el teatro en Caracas y así organizar temporadas destinadas a captar nuevos y veteranos espectadores, aunque sí hay varios proyectos, oficiales y privados, en marcha, pero hasta ahora el más ambicioso es,sin lugar a dudas, el Festival de Nuevos Directores Trasnocho, organizado precisamente por los líderes del Trasnocho Cultural, en Las Mercedes.
Gracias, pues, a esa positiva iniciativa se podrá ver la versión escénica de La máxima felicidad, un respetable texto del afamado dramaturgo criollo Isaac Chocrón sobre un experimento posible con la bisexualidad entre seres humanos, y otros siete trabajos escénicos con piezas de autores foráneos.
Prosigue así el Trasnocho Cultural con su proyecto de promover a las nuevas generaciones de artistas para la escena teatral y es por eso que desde el sábado 18, a las 7:30 pm, en la Sala Espacio Alterno, se inicia el Quinto Festival de Jóvenes Directores Trasnocho, el cual  se prolongará hasta mediados del venidero mes de marzo.
Siete espectáculos de autores extranjeros y uno venezolano integran el menú teatral que espera a los teatromaníacos caraqueños de este 2019, pero hay que recordar que el evento anterior fue ganado por el destacado teatrero Kevin Jorges con su montaje Cara de fuego, del alemán Marius Von Mayenburg, y en segundo lugar quedó Samuel Media con La empresa perdona un momento de locura del venezolano Rodolfo Santana. 
Estos son los directores y los montajes para ver: Andreína Polidor con La misión de Heiner Müller (Alemania); Camila Rodríguez: Riñón de cerdo para el desconsuelo de Alejandro Ricaño (México); Edward Parúh: Nueve días de guerra en Facebook de Mario Moncada (México); Jeizer Ruiz: Cucarachas de Christian Cortés (Ecuador); Jorge Roig: Prohibido suicidarse en primavera de Alejandro Casona (España); José Dávila: Largo viaje hacia la noche de Eugene O'Neill (EEUU); Leo Mendoza: La máxima felicidad de Isaac Chocrón (Venezuela) y Martín Dávila presenta Esperando al zurdo de Clifford Odets (EEUU).
Estas obras tendrán seis funciones por director, y los mejores montajes quienes tendrán la oportunidad de hacer una temporada más en la sala del Trasnocho y una en la Sala La viga del Centro Cultural Chacao. Hay que puntualizar que los noveles directores y sus equipos técnicos y actorales corren con los gastos de sus respectivos montajes.



sábado, enero 05, 2019

El norte no es la quimera de Pablo García Gámez

Pablo García Gámez, exitoso dramaturgo venezolano que vive en Nueva York.
Desde Nueva York, donde vive, hace un doctorado y trabaja desde hace 26 años, el caraqueño Pablo García Gámez (22 de septiembre de 1961) afirma que está muy satisfecho y más allá de agradecido, “porque el año 2018 me dio la oportunidad de finalmente ver una pieza mía en Caracas, con un montaje a todo trapo -trapo orgánico, de intensidades, no material- como Oscuro, de noche.  La tarde que entré al teatro Alberto de Paz y Mateos me resultaba extraño entrar con la consciencia de que iba a ver representado un texto mío en ese espacio donde ha transcurrido parte de la gran historia teatral contemporánea de Venezuela.  Por si fuera poco pude ver la dupla Andy Pérez-Dámaso Nieto con mi pieza ¿Y qué es Nueva York? (Cariaquito Morao), trabajo que interpreta Nieto, joven actor, con un profesionalismo impresionante”.
¿Satisfecho del montaje de Oscuro, de noche, la cual ahora hará su segunda temporada en Caracas?
Del montaje de Oscuro, de noche, todo un portentoso trabajo del director Carlos Arroyo, podría hablar muchísimas cosas, pero trataré de ser lo más puntual.  Hay una comunicación entre el texto y el montaje; el texto funcionó como base para ese gesto de irreverencia teatral que es el montaje.  Es una puesta que lleva la situación a donde quería llegar el texto: un cerro caraqueño, con múltiples formas de habla, con una cultura propia, con su percusión, con su tumbao, con las creencias e ilusiones que pueden haber en un cerro.  Esto con sus voces y desde la alteridad, dignificándola.  Un amigo hizo el comentario de que Oscuro, de noche es un musical, y hasta cierto punto lo es: es un musical desde la periferia. 
 Afirma García Gámez que Carlos Arroyo, además es el director general de la CNT, llegó a construir este circo marginal a través de la música y del trabajo actoral.  “Reviento de orgullo tener la experiencia de ver a un extraordinario elenco interpretando… ¡una pieza mía! Chico, esa sensación no se puede describir.  Ver a cada intérprete dejando el alma en escena, a cada actor o actriz dando de su identidad al personaje, es una experiencia única.  Constantemente digo que admiro a los hacedores de teatro venezolanos.  Independientemente de la crisis por la que atraviesa el país, con recursos muy limitados, estos profesionales salen a escena a dar lo mejor de sí.  El resultado es que Oscuro, de noche pasó a ser un montaje difícil de igualar en cualquier contexto y que, junto con varias piezas producidas en Venezuela, debería salir a mostrar la creatividad y entrega de nuestros teatrero, nuestros artistas venezolanos.
¿Por qué fue ahora y no antes tu triunfo en Caracas?
Son varias las razones.  Una de ella es que durante años estuve sin documentos para salir de Estados Unidos, indocumentado pues, lo que me limitaba enormemente. Después, los temas hacia donde apuntan mis textos que tienen como rasgo común ver desde el margen, desde afuera; no buscan estar en las últimas tendencias: al momento de ellos crearse siguen su camino y tal vez su última tendencia sea la de buscar la voz de la comunidad
Imaginada fuera de la hegemonía. Tienen que caer en manos de aquellos que comparten esa posición.  El “ahora” de la pregunta se lo debo a un amigo periodista, Hernán Colmenares, que me sugirió mandara la pieza al concurso de dramaturgia Apacuana, organizado por la Compañía Nacional de Teatro, institución que fundara Isaac Chocrón y el Ejecutivo Nacional en 1984, la cual asumió, como parte del premio, su montaje y la temporada en la sala Alberto de Paz y Mateos.
¿Que otro texto tiene por ahí, engavetado o para enviarlo a Caracas?
Me estoy acostumbrando a que los proyectos salen en la marcha.  Siempre digo “este año es esto, esto otro y nada más” y termino con un montón de trabajo.  Es, en principio, este 2019 es el año del monólogo.  En marzo 8 se presenta en Caracas el Taller de Actuación Espina con Francis Rueda, dirigida por Oscar Acosta; Yrali López Guevara lo estrenará en Puerto Ordaz e Ivonee Varela en Barcelona.  En mayo estrena Cheily: Princesa de Catia con Annie Ferrer, dirigida por Maenys José Pérez.  Tengo una pieza cuya protagonista es una transformista, Noche tan linda, presentada en Nueva York, Buenos Aires y Lima que me gustaría se presentara en Caracas… de nuevo, el cerro en escena.
¿Y en Nueva York que pasa con usted y tu teatro?
Si, entiendo tu pregunta, ya tengo varios textos en inglés.  De hecho, creo que este 2019 se realizará la lectura dramatizada de uno de ellos, The Old Wound (La vieja herida)- con miras a su producción.  Por otra parte, además del par de nominaciones de los premios ACE  por -actuación masculina en unipersonal a César Augusto Cova y Dramaturgia a este servidor- Cariaquito Morao tendrá su temporada en marzo.   Viene la temporada en el   Teatro Círculo, compañía del patio, todos los años organiza la temporada de CallBack donde presentan montajes estrenados en la ciudad, que tuvieron pocas funciones y que merecen ser vistos de nuevo.
Otro punto que estoy trabajando aquí es promover dramaturgos venezolanos.  Estoy involucrado con un grupo, Teátrica, y propuse leer autores venezolanos y que en Venezuela se realicen lecturas de autores hispanos.  La primera autora fue Mariozzi Carmona.  En octubre del 2018 se realizó una lectura de su pieza Mujermente hablando y mira, la pegamos: ahora en enero Mujermente hablando tendrá su temporada breve, dirigida por Walter Ventosilla, hombre de teatro integral, de origen peruano.  Es el intento de convertir en acción mi admiración a nuestros creadores.
¿Es el norte una quimera, como lo canta Luis Fragachán, guasa popularizada desde 1928?
Creo que la quimera no es el norte o el sur.  La quimera está en la cabeza.  En mi caso, el punto fue tener clara mi quimera y aguantar, aguantar muchos no.  No fue ni es fácil, pero tanta terquedad con la vida y la quimera se volvió obras dramáticas… que empiezan a conocerse.
¿Qué hace en este invierno?
El invierno, además de pasar frío, será para la tesis.  Tengo la energía concentrada en finalizar ese proyecto.  Sigo de cerca lo que por allá se hace.  Escribir implica curiosidad. Cuando puedo, entro a las redes sociales.  Me gusta ver imágenes de los diferentes montajes, hay fotos impactantes.  También reviso los títulos de la cartelera, comentarios, críticas para tener idea de qué se representa y por qué: por qué determinada obra, qué cosas puede sugerir al espectador, qué impacto puede tener en él.  Ello me lleva a tener una idea del país a partir del teatro.

miércoles, enero 02, 2019

La sopa Adafina de Edwin Erminy

Edwin Erminy

El 31 de diciembre de 2018 pereció ahogado el destacado artista venezolano Edwin Erminy en una playa de Trinidad y Tobago. Tenía 59 años y preparaba otro gran proyecto teatral. En su memoria "republicamos" nuestra reseña de su espectáculo Rondó Adafina, la cual editamos el 14 de diciembre de 2013. Para nosotros está vivo porque es un auténtico personaje de la historia de nuestro teatro.
Rondó Adafina
Los invasores o foráneos visitantes que se instalaron en este continente, a lo largo de los últimos 500 años, no eran únicamente españoles, africanos, holandeses y demás pueblos europeos. También lo hicieron, para escapar del Santo Tribunal de la Inquisición, casi todos los judíos o practicantes de la religión hebrea expulsados del reino español, y aquí, en estas tierras de gracia, podían camuflarse y así comenzaron discretamente a aposentarse en la Capitanía General de Venezuela y mucho más cuando se transformó en República de Venezuela.
Esos judíos, que pasaban por cristianos conversos, llegaban de Curazao, del norte de África y de otras tierras donde los perseguían. La historia, teatralizada de esos judíos- el vulgo los llamaba “turcos”, porque algunos portaban el pasaporte del Imperio Otomano- que se quedaron y dejaron huella y además ayudaron a toda la colectividad venezolana, ha revivido en la antigua capilla de la Escuela de Enfermería de la UCV, en Sebucán, gracias el exquisito espectáculo Rondó Adafina, escrito y dirigido por Edwin Erminy, el cual es una sorprendente e integradora celebración de la identidad y esencia venezolanas  a través de sus rituales que combinan, sabiamente, teatro, danza, música y hasta algunos toques  gastronómicos, como la sopa Adafina o cocido con garbanzos y cordero.
Es, pues, Rondó Adafina en una especie de fiesta sensorial que exalta la diversidad distintiva del ser  venezolano, a través de la historia de un personaje ficticio, Haím Benatar, y de su ancestral receta real para cocinar la adafina. Ahí, gracias a las versátiles caracterizaciones de Oswaldo Maccio y Francisco Salazar, además del esmerado acompañamiento de Mónica Quintero, María Carolina Leandro, Pastor Oviedo, Gladys Seco y Vera Linares, el público viaja desde la Caracas de los dictatoriales años 50 hasta el Marruecos del siglo XV, para pasearse por la España (Sefarad), Portugal, Holanda, Brasil y Curazao, hasta retornar a la Venezuela de los siglos XIX y XX.
Esta impactante producción, con el sello de calidad de Image Class y la originalidad que ha distinguido los montajes del proyecto  Ópera Trasatlántica, cuenta con la coreografía de Luz Urdaneta, la dirección técnica e iluminación de Carolina Puig, y la dirección general, escenografía y dramaturgia de Edwin Erminy, todos bajo la producción general de Carlos Scoffio.
La música, inspirada en el recorrido de la histórica comunidad sefardí a Coro, tiene un rol protagónico. Alterna  instrumentaciones judeo-arábica, sonoridades raíz de la música flamenca o resonancias hispano moriscas, gracias a una pulcra mixtura de formas y géneros que expresan el mestizaje cultural que exalta el espectáculo, con la participación de un destacado grupo de músicos profesionales, dirigidos por Santos Palazzi, quien también toca guitarra, Jaime  de Armas, (flauta), Pedro Vásquez, (cello), Juan Carlos Hernández (percusión) y el compositor venezolano Federico Ruiz, en el acordeón. ¡Culpables de ese fino rondó!
¡Hay que consumir un tazón de Adafina para interiorizar más aquello!
Lo único que lamento no haber apreciado es el típico olor de la comida judía, especialmente durante la elaboración de la Adafina, efecto que se habría logrado fácilmente con unas sartenes con aceites o mantecas y unas cuentas ollas en ebullición con las especies, los granos, etcétera.
Receta multisensorial 
Rondó Adafina es el texto con el que gané el Premio Literario Fundarte, mención dramaturgia, en 2002. Es una de mis Óperas Transatlánticas, un esfuerzo por inventarme una forma de teatro musical a partir de la multiculturalidad.”, afirma Erminy, uno de los arquitectos y diseñadores escénicos más importantes del país. 
Uno de sus trabajos más queridos, Ópera Trasatlántica, es un proyecto cultural fundado por Erminy en 1999 simultáneamente en Caracas y Londres, al lado de la artista Pamela Howard. Funciona como un laboratorio teatral en la búsqueda de una nueva comprensión de las identidades culturales, asumiendo al Atlántico no como una inmensa masa de agua que nos separa sino como el medio para un acercamiento, una especie de Mare Nostrum”, explica. El primer montaje de Ópera Trasatlántica, Variaciones sobre un Concierto Barroco (1999-2000), basado en una novela de Alejo Carpentier, y dirigido por Vicente Albarracín, ganó nueve premios en Venezuela, fue el primer espectáculo venezolano en inaugurar un Festival Internacional de Teatro de Caracas y se presentó exitosamente en Londres y Bogotá. El Financial Times de Londres la calificó como “una producción de una imaginación casi ilimitada, fascinante”; The Guardian, “hermosa y poderosa, una obra de teatro llevada por la básica necesidad humana de cantar, bailar, narrar y comer.”; Time Out, “El mejor espectáculo de la semana en Londres”. 
Rondó Adafina, sobre la que se hizo un taller en el Drama Center de Londres en 2001, marca el relanzamiento de este proyecto internacional. “Nuestra meta final es presentar el montaje en siete países (Marruecos, España, Portugal, Holanda, Brasil, Curazao y Venezuela, siguiendo la ruta histórica de los judíos de Coro”, puntualiza este apasionado de las artes, quien posee una maestría en Artes escenográficas (Summa cum laude) del Central Saint Martins College of Art and Desing (Londres 1998), hizo pasantías por teatros de ópera de Colonia y Sttugart (Alemania), y otros importante escenarios europeos, obtuvo en 1999 el Premio Municipal a la Mejor Escenografía y Mejor Producción y ha estado al frente de la dirección técnica del Festival Internacional de Teatro y del Teatro Teresa Carreño, entre otros. 




Vigencia de un baño femenino

Aníbal Grunn revisa y monta el gran texto de Rodolfo Santana.

A 31 años del estreno de Baño de damas en la sala Anna Julia Rojas, del otrora Ateneo de Caracas, logrado por el creativo y guerrero Ibrahim Guerra, el director Aníbal Grunn realizó una ejemplar versión escénica – o mejor llamarla autoría escénica- del célebre texto de Rodolfo Santana e hizo histórica temporada en el teatro Alberto de Paz y Mateos y en el teatro Nacional, además de una gira por seis ciudades de Venezuela; todo eso como como parte de  la programación 2018 de la Compañía Nacional de Teatro, institución productora que comanda Carlos Arroyo.
Las reacciones del público venezolano  de este siglo XXI deben ser tomadas en cuenta no solo por los artistas sino también por los analistas del teatro criollo, sin dejar por fuera que este montaje de Baño de damas, el tercero que se logra después de que también la presentara Gerardo Blanco en la otrora sala ateneísta durante la temporada 2002, el vestuario y la escenografía son creación de Hector Becerra y participa un sólido elenco de profesionales integrado por Aura Rivas, Francis Rueda, Jean Manuel Pérez, Citlaly Godoy, María Brito, Dora Farías, Livia Méndez, Marcela Lunar, Marxlenin Cipriani,  Kala Fuenmayor, Verónica Arellano, Randimar Guevara y Gustavo Meléndez.
Para este montaje 2018 - ambientado en el supuesto foyer del baño de una discoteca caraqueña- el director Grunn desechó el brutal hiperrealismo propuesto por Santana, ya que no quería que se observaran las pocetas ni los lavamanos de los baños tradicionales, y se entregó al estudio y revisión, además de discretas podas, del texto original; porque quería trabajar sobre las sagas íntimas de las mujeres venezolanas ahí representadas, con ese “mundo maravilloso, complejo y tan actual”.
Cuando descubrió el verdadero conflicto de la que sería su versión, ambientado en un local de la Caracas contemporánea, se dio cuenta de lo que pedía Santana, hacia donde apuntaba sus baterías. Se trataba de “una obra coral, donde todas se unen para enfrentar su gran conflicto: el machismo a la venezolana”. Y todo el elenco aceptó que se trataba de hacer una comedia no solo para que el público la pasara bien, sino que también reflexionara a partir de los 14 cuentos personales que ahí se iban a plasmar.
De todo ese trabajo de mesa quedó una sinopsis relativamente simple: una mujer (abuela “de pueblo”)  cuida los baños y tiene que atender a su nieta de 15, que lleva tres meses de embarazo , al tiempo que espera por un informe médico sobre su esposo hospitalizado de emergencia; y todo esto se desarrolla, a lo largo de 70 minutos de tiempo real, donde doce mujeres y dos hombres desocupan sus cuerpos y sus almas de todos los conflictos que les acosan: un marido celoso que golpea a su pareja, una parejita de jovencitas consumidoras de drogas y además lesbianas-pero que no se asumen  sino que todo lo explican con su feminismo- quienes son recriminadas por una alegre madre que quiere lo mejor para su hija; una actriz de televisión que disfruta de su fama y de la solidez de su cuerpo; un transexual que trabaja como mesonero en ese local y además sueña someterse a una operación  definitiva en Bogotá; un diputado de la Asamblea Nacional que todo lo resuelve a puñetazos y amenaza a quienes se le opongan con un pistolón, y una mujer que planifica abortar para evitarse mayores problemas en su relación con la pareja que tiene. En fin, un mundo femenino, a la venezolana, en su mayoría entregado a la diversión, pero sin olvidarse que la vida continua después de ese noche de jolgorio.
En síntesis, Baño de damas no es una simple comedia para reírse a costillas de los personajes ahí plasmados, pues ahí están los ejemplos básicos de la violencia de género, las prácticas abortivas, los embarazos no deseados ni planificados por no existir una cultura sexual racional, además de otras “perlas”, como la homofobia y la transfobia. Una temática global que hace décadas era un asunto cotidiano y que ahora en segunda década del siglo XXI no ha sufrido mayores alteraciones, salvo que la transexualidad ahora es más aceptada y cuenta con mayores y mejores técnicas para la temible RQS, pero las discriminaciones están a flor de piel, a pesar que la CRBV 1990 impera…pero no se aplica totalmente.
MONTAJE 2018
Santana llegó a la elaboración de este texto porque escuchó una grabación de conversación de unas mujeres en una discoteca caraqueña y de ahí salió un texto ampuloso, que inicialmente duraba dos horas en escena.
El montaje de Grunn es austero, nada de excesos, los personajes entran y salen al foyer, van a los baños, y vuelven a la rumba, mientras que la cuidadora del baño espera el desenlace fatal de su marido, con más de 30 años de matrimonio, y recrimina la liberalidad sexual de su hija. Muestra una cotidianidad casi kafkiana: unos trabajan y sufren mientras que otros se divierten. La realidad siempre será superior a la ficción teatral, por supuesto, otros dirían que vivimos el mito de Sísifo sin saberlo.
Para Grunn, Baño de damas no es solo una obra de mujeres, definitivamente es una obra feminista, donde los valores, debilidades, inseguridades, contradicciones y luchas están presentes en el escenario. Cree que el universo profundo de ellas, las clases sociales, sus miedos y sus aciertos están representadas en la obra y muchas de esas situaciones no están resueltas. Ellas, las mujeres, y los transexuales y las lesbianas viven y cuando entran al baño, se sienten seguras, unidas, acompañadas, fuertes. El sector masculino está mal representado, es brutal y verosímil pero Santana no tuvo tiempo de maquillarlo.
El público, que significa el éxito o el fracaso del espectáculo mismo, disfruta de principio a fin y en la escena final o el desenlace, cuando las mujeres y el transexual le caen a golpes al diputado abusador, aplaude frenéticamente, cual si fuese otra representación de la legendaria obra Fuenteovejuna (1619) de Lope de Vega, cuando el populacho castiga al tirano y clama por la presencia del rey, siempre de origen divino.
 A buena hora se muestra esta pieza por su carácter moralizador y porque da oportunidad al lucimiento de una nueva generación actoral que se está formando, al lado de intérpretes destacados como Aura, Francis y Livia, entre otros.
No podía cerrar esta crónica sin dejar de comparar este Baño de dama con Oficina No.1, la versión escénica que hizo Carlos Gimenez de la novela celebre de Miguel Otero Silva, su último montaje, que estrenó en junio de 1992, en la sala Anna Julia Rojas. Ese espectáculo, para el cual se utilizó la versión adelantada por Larry Herrera, era una metáfora sobre el país venezolano, una moneda  de dos caras,  la soledad de dos mujeres, Carmen Rosa y Greta Garbo, una enamorada del  hombre imposible y la otra una prostituta , una misma identidad  que es la soledad  de un proyecto humano fracasado. Y lo cito aquí porque Aníbal Grunn fue un alumno dilecto del ahora ausente y aquí no solo lo alude sino que aplica su sensacional autoría escénica, que lo que hizo grande.
Gracias, pues a Grunn y a la CNT un clásico del teatro criollo volvió a escena y ahora en este 2019 también tiene varias presentaciones ya organizadas.


martes, diciembre 25, 2018

Teatro del 2018

"Oscuro,de noche" fue la pieza de Pablo García Gámez que estrenó la CNT.
No menos de 200 artículos, sobre el teatro y otras actividades de la vida cultural y artística caraqueña, publicamos a lo largo de este 2018 en este nuestro blog el Espectador Venezolano (http://elespectadorvenezolano.blogspot.com). 
Aquí vamos a recordar algunos títulos de esas reseñas,que no siempre son los de las obras, para que los interesados puedan releerlas si así lo quieren. Son ya páginas o citas en la historia de las artes escénicas criollas, fundamentalmente.
DICIEMBRE
NOVIEMBRE
OCTUBRE
SEPTIEMBRE
AGOSTO
JULIO
Las esquinas de Caracas llegan al teatro Nacional. La producción teatral. Carmen monta su circo en el teatro Municipal. La vigencia de la madriguera. Tres lecturas no tan dramatizadas del Pequeño Grupo. Violencia caraqueña mató a Kenny, protagonista de “Oscuro de noche”. Viene Pablo García Gámez para el estreno de su obra. La historia que no contaron. “Baño de damas" regresa al teatro Nacional.
JUNIO
MAYO
ABRIL
MARZO
FEBRERO
ENERO