miércoles, noviembre 14, 2018

Promoción en honor a sus padres


Elio Palencia está a Madrid a donde regresó para recargar sus baterías existenciales, después de haber vivido unos cuantos años difíciles en su patria. Y desde allá pregunta por el teatro venezolano y en especial por el montaje, el segundo, que le hacen a su obra Promoción en honor a sus padres, la cual adelanta temporada en el Celarg, dirigida por Jennifer Morales e interpretada con un elenco de ambiciosos intérpretes, encabezados por Jeizer Ruiz, Verónica León, Wilker Smith, Andrés Moros, Edyson Mata, John Terán y Aquiles Aldazoro; la producción es de Laura Marquina y Natacha Pérez, teniendo a Adriana Bustamante en la dirección actoral.
Esta Promoción en honor a sus padres, que fue estrenada durante la temporada de 2010 por Rufino Orta y producida por Francisco Alfaro, con un elenco de egresados de los talleres de la Fundación Rajatabla, no es otra cosa que una  básica fiesta playera de una hembra y seis varones bachilleres quienes se reúnen para celebrar su graduación colectiva.
 En esa mítica playa de la costa venezolana, ahora en el crucial 2018, son siete los jóvenes “con la vida por delante”, recién graduados de bachilleres en la Unidad Educativa “Símbolos Patrios” de Río Guarura, municipio Guaricongo, quienes se reúnen para celebrar una irónica, por no decir loca, fiesta donde se dejan colar conflictos que rozan temas como la apatía, el machismo, la competitividad, los prejuicios sobre el aborto y la homosexualidad, así como las esperanzas secuestradas por una frustración heredada de sus mayores,  permitiendo así que afloren sus ambiciones momentáneas y también las futuras que han de vivir.
Y hay, por supuesto, personajes que dicen, sin vacilar y con estremecedor convencimiento, que “vivimos en una sociedad donde nos multiplicándonos devotamente, entre tambor y tambor gracias a la felicidad del pobre. Fermentando desesperanza, envidia y resentimiento, frustraciones”.
Elio (Caracas, 1963) escribió este texto, el cual se estará mostrando hasta el 25 de noviembre (sábados y domingos a las 4PM), para seguir dando rienda suelta a sus fantasmas, preocupaciones e incógnitas, tanto intimas como colectivas, que puedan ser expresadas estéticamente en el teatro y compartidas con otros creadores y con el público; para continuar jugando en serio a través de la escena y, por supuesto, ofrecer ese acto lúdico al imaginario de los demás.
 Ha dicho que “mi texto surge de muchas imágenes que tienen que ver con la juventud, con toda  esa energía y esa vitalidad esperanzadora que se destilan en nuestra esquinas así como de las inquietudes  que me generan en cuanto a la autoconciencia, aprovechamiento de oportunidades y la dificultad para asir referencias a recurrencias no necesariamente halagüeñas o autocomplacientes. De alguna manera, mi pieza  se imbrica con  en las visiones de otros venezolanos que han tenido esas inquietudes, desde la novela Reinaldo Solar de Rómulo Gallegos hasta Cuando quiero llorar no lloro de Miguel Otero Silva o Campeones de Guillermo Meneses. A mí me gusta indagar en nuestra gente desde lo hermoso, pero también desde lo terrible, más que para da respuestas, para compartir preguntas”.
Vimos en dos ocasiones este montaje de la temporada 2018 porque queríamos valorar más las actuaciones, que es lo notable e importante por la presencia de una nueva generación, cuyas edades promedio no superan los 25 años. Son gente ambiciosa y con innegable talento. Así lo notamos y aquí quisiéramos exaltar a cada uno de sus personajes.
La dirección fue severa, pero dejó a los comediantes que aportaran, que jugaran con sus nada fáciles entes escénicos, como es el caso de Verónica y su Oneida (19 años) ante el aborto que se provoca con un gancho para colgar ropa y Andrés que desarrolla al complejo Tista (22 años), quienes  se arriesgaron hasta el límite, para nombrar a estos dos comediantes,  por ser muy críticas sus situaciones: la muchacha que decide abortar porque no puede desarrollar una preñes  y al gay que no se asumía públicamente y se dedicaba a cuestionar a los demás compañeros, especialmente a uno que lo encontró en plena faena con un alemán erotómano y drogomano. Al final: todos lo sabían, pero no lo comentaban, por el silencio que impone la amistad, casi siempre. Los trabajos escénicos de los otros muchachos son más que satisfactorios. Todos le dan una calidad digna de gran aplauso al espectáculo gracias a sus labores escénicas.
Ya perdimos la cuenta de los montajes recientes que le hemos visto a la joven directora Jennifer Morales, pero este que ha logrado con Promoción en honor a sus padres nos atrapó porque logra recrear una playa con su pedazo de mar para que sus siete muchachos vivieran o sufrieran su presente y hasta soñaran con el futuro posible. Las atmósferas logradas son patéticas y se obtienen por el verismo y la entrega de los comediantes, tarea nada fácil. Hay, pues, una directora con imaginación y con manos severas para guiar a sus actores y actrices. Buena suerte en el largo viaje que ya transitan.

EL MUTIS DE JOHN LANGE


El diseño gráfico, proveniente de la larga noche del Paleolítico, tiene una característica o peculiaridad que el arte no posee. Debe comunicar contenidos, mientras que el artista pinta por una necesidad interior y porque necesita expresar su punto de vista a través de lo que hace.
Así piensa y lo ha demostrado, durante las últimas seis décadas, un criollo cuya línea paterna desembarcó de Alemania y aquí se unió a la familia de Arturo Michelena, en el siglo XIX, mientras su abuelo materno vino a caballo desde la región andina con la revolución del general Cipriano Castro. Es el diseñador gráfico John Lange Sayago, nacido el 7 de abril de 1930 en una casona de la esquina de Palmita, en la parroquia Santa Teresa. Se transformó en el diseñador gráfico cultural más importante de Venezuela y eso lo pudieron comprobar los incrédulos, que aún quedan, cuando visitaron su monumental exposición antológica en los espacios de la Sala Trasnocho Arte Contacto (TAC), en el Centro Comercial Paseo Las Mercedes.
Para esa muestra John Lange. Reseña de una estética personal fueron seleccionados 334 objetos o íconos –guardaron otro centenar, porque no había más espacio- que puntualizaron su descollar en tres complejas áreas: la producción editorial (libros, catálogos afiches y otros especímenes brotados de las imprentas), la creación escenográfica (centrada en los espectáculos de El Nuevo Grupo) y la labor museográfica (Centro Cultural Consolidado, Museo de Arte Contemporáneo y TAC).
Cuando comenzó -tras abortar sus estudios de arquitectura y después de una década de dominar las técnicas del grabado y la serigrafía, como lo reveló en varias exposiciones- ya existían los diseñadores Nedo y Gerd Leufert, pero a él lo influyó, definitivamente, el italiano Bruno Munari (Milán, 1907-1998), el mismo que en el ocaso de su vida manifestara su preocupación porque el diseño gráfico comenzara en el principio de las cosas, es decir, en la guardería.
Desechó la posibilidad de convertirse en artista del grabado, porque su labor como diseñador lo absorbía y además se metió en los mundos del teatro y la danza, y la museografía. “A uno lo hacen las circunstancias, como fue conocer a Isaac Chocrón y Román Chalbaud y participar así en la fundación de El Nuevo Grupo”, el más sabio y positivo proyecto teatral venezolano del siglo XX. “Cuando comenzamos teníamos siete personas en el patio de butacas y fue progresivamente subiendo. Y de ahí el éxito que tiene el teatro de hoy en dia”.
Cree que lo más importante cuando se trabaja es sentirse satisfecho con lo que se hace, porque si el trabajo significa un sacrificio es el acabose. Hizo, hasta ahora, unos 180 o más libros de arte, 23 museografías, unas 20 escenografías teatrales teatro, una enorme cantidad de portadas, porque participó en la apertura de Monte Ávila y con Alirio Palacios crearon las portadas de las distintas colecciones.
Todo su trabajo tiene una referencia hacia lo cultural, aunque pudo hacer publicidad comercial y de seguro que le habría ido muy bien, pero eso nunca le interesó, porque le pareció que lo que se hacía era engañar a la gente y eso le molestaba. Renunció a todo lo publicitario y se orientó a lo artístico, teniendo la suerte de haber encontrado personas como Francisco de Juan, Hans Neumann, Simón Alberto Consalvi, etcétera. Tuvo el privilegio de relacionarse con una serie de personajes que de alguna manera lo estimularon, lo animaron. Tiene una serie de notas que tomó y de reflexiones que escribió, porque fue docente durante muchos años. ¿Podrá ser su biblia del diseño?
Esta satisfecho plenamente de lo hecho y no se arrepiente. Descarta por ahora el retiro. Sigue trabajando, aunque no como hace años, pero, como decía el maestro Soto: “El impulso va mermando con los años, pero sigo activo”.
La crítica Marta Traba afirmó que el estilo John Lange se caracteriza porque cada diseño es un caso único, donde cada contenido es reducido a una estructura estética.
Sentencia
Es modesto y por eso cree que si no ha dejado una escuela, sí ha formado un grupo de personas cercanas a él, que de alguna manera reflejan su manera de sentir el diseño, o sea que tenga contenido y función social. Hay un grupo, con Pedro Mancilla a la cabeza, Guillermo Salas, Rubén Bresan y otros muchachos y muchachas que han seguido lo que les enseñó. Todos continuaron por ahí y aunque cada uno tiene su propio estilo, conservan algo de esa influencia que el maestro les acentuó. insiste en que el diseño tiene esencialmente la tarea de transmitir contenidos a través de un afiche, de un catálogo, de un libro, de un empaque; por intermedio de cualquier medio impreso, porque su idea final o su razón de existencia es revelar de la manera más clara posible todos lo que encierra. Debe comunicar y en la medida que lo hace de la manera más diáfana posible, cumple su razón de existencia o para lo cual fue creado. Un afiche de Miro contiene la exposición de Miro, porque el que lo ve y lee el texto se entera de todo. ”Si no lo consigues se ha fracaso en el diseño”, es su sentencia.
Ahora descansa en paz.


martes, noviembre 13, 2018

El día del Teatro de Venezuela debe ser el 13 de noviembre


Ya es hora que los teatreros venezolanos festejen verdaderamente su Día Nacional del Teatro y es por eso que hemos recogido la opinión, bien documentada, de un puñado de artistas que solicitan el Poder Ejecutivo ese cambio: que ya no sea el 28 de junio, por un suceso teatral en la Colonia, y que nos vayamos más acá: a los tiempos de Bolívar, nada menos, cuando el expidió un decreto que debemos tomar ahora como base para nuestra exigencias.
Que las palabras ajenas plasmadas en este documento lo explique todo:
Hasta el momento, el Día Nacional del Teatro, vigente hasta que lo deroguen, fue establecido por el decreto 2.706, publicado en la Gaceta Oficial No. 31.509 del 15 de junio de 1978 y suscrito por el presidente Carlos Andrés Pérez.
Para establecer la efeméride se tomó en cuenta, que el 28 de junio era la fecha con data más antigua que se conocía sobre el teatro venezolano, de acuerdo a un acta que se conserva en el archivo del Concejo de Caracas, con esa fecha del 1600. Posteriormente, al decreto de Pérez surgieron calificadas voces que cuestionaron con fundamentos documentales la declaratoria en cuestión, en tanto hay otras fechas anteriores en los anales de la historia del arte teatral. El documento más antiguo relacionado con la historia del teatro se remonta al 9 de mayo de 1595, cuando al mayordomo de Caracas le ordenaron que tuviera en cuenta que se hiciera “algún regocijo de alguna danza y comedia para este año el día del Corpus Cristi y gaste lo que fuere necesario”. De acuerdo a lo anterior, queda clara la inconsistencia del 28 de junio de 1600 como la fecha más antigua referida al teatro que podemos encontrar en la historia. Más recientemente surgió un cuestionamiento conceptual e ideológico: en el año 1600 no se representaba teatro venezolano propiamente dicho, sino más bien el que hacían los conquistadores españoles; cabe la pregunta: ¿Cómo celebrar el teatro venezolano, con base en una fecha referida a la cultura y la escena que impusieron los europeos? Es, a inicios del siglo XIX, luego de la Independencia y el advenimiento de la República, cuando se puede hablar de un teatro venezolano como tal, una vez surgen los primeros autores y dramas escritos en el país. Con el cambio del Día Nacional del Teatro se estaría resarciendo un error histórico, a la vez que haciendo justicia a los trabajadores de la escena y la intención bolivariana de que nuestros valores culturales sean correspondientes con la justicia histórica y la identidad nacional.
En relación con lo anterior se propone cambiar la celebración del Día Nacional del Teatro para el 13 de noviembre, fecha en la cual, en el año de 1828, el Libertador firmó el decreto para la construcción de un teatro en Caracas, el cual trascribimos a continuación:

 Simon Bolivar Presidente 
Considerando 
1) Que la construcción de casas de coliseo contribuyen al ornato de las ciudades. 
2) Y que los establecimientos bien dirigidos influyen en las reformas de las costumbres, pues pueden darse en ellos sanas lecciones de moral, teniendo presente la solicitud que por conducto del Jefe Superior Civil y Militar de Venezuela, me ha dirigido José María Ponce y Ambrosio Cardozo, reducida a pedir algunos privilegios para llevar a efecto la obra de un coliseo en la ciudad de Caracas, 
DECRETO:
Artículo primero: se concede a José María Ponce y Ambrosio Cardozo, el permiso que solicitaron para formar un teatro en Caracas, en el mismo sitio en que los años anteriores se han representado personalmente algunas piezas dramáticas.
Artículo segundo: los empresarios de esta obra gozarán de un privilegio exclusivo para dar al público esta clase de diversiones por el término de 15 años que se contarán desde el día en que se abra el coliseo. 
Artículo tercero: Se concede también a los mismos empresarios la gracia de que no paguen en los dos primeros años derechos ni contribución alguna para las representaciones que dieren al público; pero pasados esos dichos dos años contribuirán en cada uno de los posteriores para los hospitales de caridad con el producto integro de una diversión.
El Ministro Secretario de Estado en el Departamento del Interior queda encargado de la ejecución de este decreto.
Dado en Bogotá, 13 de noviembre de 1828
Simón Bolívar


lunes, noviembre 12, 2018

Baño se damas inaugura Festival de Teatro de Occidente

Otra vez la Compañía Regional de Portuguesa cumple  con su audiencia.
El Festival de Teatro de Occidente llega a sus 36 años de existencia y se realizará del martes 20 al sábado 24 de noviembre, en Guanare, estado Portuguesa.
En esta oportunidad presentará tres espectáculos nacionales: Baño de damas, una producción de la Compañía Nacional de Teatro; Hembras, mitos y café, producciones Jericó Montilla y Para morirnos de otro sueño, creación del Circo Nacional de Venezuela. Y tres montajes regionales: La Nonna, producción de la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa, Un loco cuerdo en la vía, creación de La Casita Teatro y El extraño del frente, coproducción de la CRTP con la CNT. Además de una nutrida programación en los 14 municipios y sus comunidades.
Entre los eventos especiales se realizará una exposición de algunas obras del artista plástico Benjamín Arenas y una muestra de instrumentos de cuerdas creados por la Escuela de Lutería del estado Portuguesa.
En esta oportunidad el festival se realiza gracias al patrocinio del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Compañía Nacional de Teatro, IAEM, Gobernación del estado Portuguesa, Instituto de Cultura del estado Portuguesa Mercal, Sistoca, Hotel La Sultana y Posada El remanso del Cabrestero.
Para disfrute de los espectadores al finalizar las funciones habrá una programación especial en el punto de encuentro: La perra que llora. 

sábado, noviembre 10, 2018

Vladimir Vera incendia la piel argentina

El teatro todavía permite pensar en libertad.

Vladimir Vera (Caracas, 1978), quien fuera director artístico del grupo Rajatabla, está en Chile y ahora aparece en Argentina, en la famosa ciudad universitaria de Córdoba, dirigiendo el montaje de La piel en llamas de Guillem Clua, joven y ya famoso dramaturgo catalán.
Por el MD del twitter nos contó:
¿Qué hace en Córdoba?
Soy invitado de Diego Balaguer y su grupo; no debemos olvidar que Diego fue un antiguo miembro de Rajatabla y hace unos años visitó Caracas y vio el montaje que yo mostré. Le causó muy buena impresión y me dijo que le encantaría montarla en Argentina. Unos años después cumplió su palabra. Y por eso estoy aquí, ciudad donde Carlos Giménez terminó de formarse antes de viajar a Venezuela, en los años 70, para fundar al grupo Rajatabla y hacer toda esa tormenta creativa que alteró la ruta del teatro venezolano, como tú los has escrito o reseñado.
¿Por qué esa pieza?
La piel en llamas para mi es una obra que me genera un profundo nexo emocional. Conozco y admiro a Guillem Clua, su dramaturgo, y fue la primera obra que dirigí con el grupo Rajatabla, durante mi pasantía por esa institución, y creo que es muy vigente, al tener un relato tan fuerte sobre los abusos de poder de los gobiernos.
¿Cómo van los ensayos?
 Los ensayos en Córdoba han sido un placer. En cierta forma es reencontrarme con la estética de Rajatabla. Tengo el honor de trabajar con Rafael Reyeros, amigo y escenógrafo de Carlos Giménez, y Cristina Morini, quienes fueron colaboradores muy cercanos de Gimenez. La musicalización la vuelve a hacer desde Venezuela el querido Eduardo Bolivar, con el que he trabajado en reiteradas ocasiones y con Diego, que fue actor del grupo hasta mediados de los 90. Córdoba me ha recibido con mucha generosidad y se ha convertido de manera inmediata en un proceso de creación intenso (solo contamos con tres semanas de trabajo) y con un alto grado de entrega de parte de los involucrados.
 ¿Cuándo será el estreno y cuál es el elenco?
El avant premiere fue el día 8 de noviembre, o sea este pasado jueves, en la Sala Documenta Escénicas, un espacio maravilloso que queda en la calle Lima 364, en todo el centro de Córdoba. El elenco está integrada por Mariana Bonadero, Natalia Sara, Francisco Bruzzone y Diego Balaguer. La asistencia de dirección es de Carolina Godoy.
¿Qué le vieron a la pieza de Clua?
Creo que su vigencia. La increíble estructura dramática de Clua. Eso sumado a la propuesta estética que trae Reyeros, hace que el montaje sea algo divino, a nivel integral.
¿Sería el comienzo de su mudanza a la nación argentina?
Bueno, he estrechado muchos lazos con Argentina, me han tratado. Esta es mi tercera vez mostrando mi trabajo. Fui invitado a las últimas dos ediciones del Festival Internacional de Teatro Breve, pero tengo muchas cosas pendientes en Chile, que es mi residencia actual. En diciembre estreno un ciclo de obras británicas, en Santiago, que es mi siguiente proyecto teatral. Trabajar es mi horizonte, hasta ahora.
¿Cuánto tiempo lleva en Chile y cuanto espera estar ahí?
Arribe a ese generoso país del sur a mediados de marzo del 2016 Estoy tratando de buscar un nuevo asidero para mi búsqueda creativa y he sentido que se me han abierto muchas puertas en Chile. Espero estar el tiempo necesario, aunque es muy fácil enamorarse de esta tierra. Espero hacer mucho por acá, si esta ciudad, Santiago de Chile, me lo permite. Por ahora, grabé con el apoyo de Trampa Films mi primer cortometraje chileno, que se tituló Casting, contando con el apoyo de unos de los directores de fotografía más potentes de Chile: Valentín Atias y la productora Tamara Dupre.
¿Y su balance de lo realizado en Venezuela cuál es?
Hay experiencias que he optado por olvidar, como otras que atesoraré de por vida. Llevar por dos años la dirección artística de Rajatabla, es por ejemplo algo que siempre agradeceré. Según la historia teatral, en tiempos de crisis es cuando surgen las obras más importantes de un país. Veremos si es así. Algo que también me nutrió como creador es la maravillosa oportunidad de haber formado a muchos jóvenes que poseen un increíble talento, un talento y una disciplina que me hace pensar que si hay esperanzas en esta nueva generación.
¿Se ha llevado obras venezolanas para montar?
Siempre tengo en mente a los grandes dramaturgos, no solo a los venezolanos, sino a los de cualquier parte del orbe. Pero hay textos maravillosos de Gustavo Ott, de Xiomara Moreno, de Elio Palencia, de Néstor Caballero, de Gennys Perez; que recorren de manera constante mi imaginario.
¿Satisfecho de su experiencia en Caracas?
Es un ciclo. No sé si está cerrado, pero por lo menos está en pausa. Satisfecho de trabajar con los excelentes profesionales que me topé en el camino. Satisfecho de la entrega en el arte de muchos. Insatisfecho con la mala vida que lleva el artista y el escaso apoyo. Insatisfecho con lo difícil que es desarrollar o investigar estéticas contemporáneas en un país que se ha cerrado a las influencias más modernas de la creación universal. Pero el talento de los jóvenes, es allí donde veo una luz en medio de la penumbra.



miércoles, noviembre 07, 2018

Rocambolesco robo en la oscura noche

María Tellis.

Culminó a sala llena la primera temporada de Oscuro, de noche, estremecedor melodrama de Pablo García Gámez, que se presentó del 27 de septiembre hasta el 4 de noviembre en el teatro Alberto de Paz y Mateos. Esta producción, depurada creación de Carlos Arroyo para la Compañía Nacional de Teatro y su elenco estable, fue programada inicialmente para 24 funciones pero un robo imprevisto, característico del teatro del absurdo o de la comedia del arte, paralizó momentáneamente la temporada y no se hicieron tres funciones de las ocho de las dos semanas finales, porque además renunciaron dos intérpretes.
 Gracias a un duende o un terrenal personaje, algunos diríamos que seguramente lo enviaron Federico García Lorca o Isaac Chocron, a su vez instigados por el legendario Tespis o el mismo Alberto de Paz y Mateos, se deshizo el sórdido maleficio: aparecieron y fueron devueltos los 100 dólares que se habían fugado de la billetera del actor-protagonista y con la colaboración, super profesional, de los sustitutos Ludwing Pineda y Arturo Santoyo, se reanudó la temporada y todo culminó con gran nivel profesional. El teatro, una vez más, conjuró al crimen.
La vindicta pública, o sea los mismos comediantes del montaje, quienes conocen a los interpretes de tan estremecedor y   grotesco miniteatro, seguramente se lo callaran o lo repetirán por todos los vericuetos del teatro, que son muchos, ayudados además por las redes sociales y el fantástico Facebook.
No hubo, por supuesto denuncias ante las autoridades, pero todos los saben ahora y hasta algunos lo escenifican en la intimidad, recordando, cual áspera moraleja, que al ladrón lo hace la ocasión y advirtiendo que jamás se deben cargar joyas ni billetes exóticos y dejarlos a la vista en los camerinos para tentar a los cacos que siempre pululan, quienes también se llevan los celulares inteligentes.  
Ese fue un no deseado colofón -donde la realidad copió otra vez al teatro- para la temporada, cuya última representación   aplaudimos a rabiar y con un tanto de dolor por muchas de las razones ya expuestas.
TEATRO Y REALIDAD
Hay que recordar, pues, que el teatro venezolano del siglo XXI tiene ya otro dramaturgo comprobado desde el escenario  con  ese Oscuro, de noche de Pablo García Gámez (Caracas, 22 de septiembre de 1961), cuya saga en ocasiones terminó siendo una glosa más de la historia social, política y económica de este país que lo hace posible.
Contar el texto teatral que se representó -y tuvo hasta ese robo consumado y después frustrado- no es lo adecuado, porque debe el espectador escucharlo y ver su interpretación escénica, para asimilarlo y esperar que se dé la indispensable catarsis. No obstante podemos advertirle al lector de estas líneas que se trata de un drama -donde además hay una peculiar “música urbana contemporánea”, más dirigida a los sentidos que a la razón- sobre la conocida y bastante sufrida violencia urbana, que no es exclusiva de Caracas.
Ahí, en la tarde noche de un viernes, Kenny Barrios (25 años) fue asaltado y muerto para robarle su recién adquirida motocicleta. Sus padres, Cristóbal y Zenobia, se enteran de la macabra noticia y comienzan a luchar contra las imágenes negativas que brotaron sobre su unigénito. Ellos hacen lo posible para cumplir con los rituales funerarios, pero encuentran una kafkiana serie de obstáculos burocráticos, mientras que la preguntona abuela paterna, Mercedes, que está seriamente enferma, agudiza la crisis familiar. Los medios de comunicación mencionan que la víctima tenía actividades ilegales, al tiempo que el   proceso en la morgue dura más de lo debido y en las funerarias se niegan a velar el cadáver. Sus deudos tratan de resolver cada problema en la marcha, buscando encontrar una paz que no llega.  Mientras tanto, tres testigos cuentan sus versiones sobre ese crimen y   se niegan a compartirlas con las autoridades.  Y como el héroe tenía una amada, Lucía, ella narra cómo fueron sus amores. El final, además del prólogo, actuado por un payaso sirve para reiterar que es una historia de la vida real, a la que todo el mundo le tiene miedo porque le puede pasar a cualquiera. No hay moraleja ni tampoco mensaje, solo una advertencia: que lo dice todo en su título: Oscuro, de noche.
Y aquí cabe dejar constancia que el texto de García Gámez carece de las tradicionales didascalias y la común estructura general de una introducción, la exposición, el clímax y un desenlace; solo unas líneas semiperdidas en 30 apretadas páginas, destinadas a plasmar un obra de un largo acto único y 32 fragmentos para ser ubicables en el tiempo y el tiempo circulares. La modernidad reclama la suyo, pero al final lo clásico emerge, está ahí.
Es, pues, un texto no convencional donde García Gámez apunta a la médula de la esfera privada de la familia de Kenny que ha sido desequilibrada o herida.  El detonante es el hecho que le ocurre al Kenny y lo que importaba era ver qué pasaba en el mundo de Zenobia y Cristóbal, ver Lucía  lanzando sus románticas líneas desde la lira circense  y las locuras de la anciana Mercedes, cual abuela lorquiana.   Mucho trabajo en escaso tiempo para el trabajo global.
Así lo entendieron el director Arroyo y su elenco de más de 13 actores que durante dos meses lucharon para darle vida escénica o teatral. Y nosotros estuvimos ahí, cual “mirones de palo”, presenciando esa lucha contra tiempos, verbos y espacios físicos donde se desarrollaban las acciones preñadas de emociones y lágrimas. Una experiencia que nos dejó mucha enseñanza sobre el arte de la dirección y la actuación.  
Diremos que valió la pena acompañar ese proceso, el cual terminó siendo también nuestro de tanto leer y releer cada línea y poder así lograr ponderar las pugnas de cada actor con sus personajes, cuyas historias inventaron ellos. No se puede ni se debe hacer crítica desde la comodidad de una butaca.
Mención especial merece el director Arroyo que se fabricó su monumental y piramidal cerro caraqueño, para asimilarlo y ahí enclavar la casa de Kenny, a los vecinos curiosos, la morgue, la funeraria y el cementerio, todos definidos en sus espacios y con sus atmósferas temporales necesarias, además de una atmósfera general impactante. No sé si debo escribirlo, pero nos recordó a ciertos montajes espectaculares que hiciera Carlos Giménez en los años 80 y los 90, especialmente por el desafío a las reglas mismas del teatro y porque se buscó una especie de encuadre de imagen para esa cámara cinematográfica que todos llevamos en nuestros ojos, aunado al uso inolvidable de la iluminación. Y el director hizo lo suyo: ordenar o reordenar según las necesidades de la anécdota general. Una discreta, respetuosa y contundente versión escénica, tarea compleja por el compromiso que genera.
Dicho, de otra manera, en Oscuro, de noche, los actores, con mínimas excepciones, cumplieron perfectamente con las exigencias de un montaje didáctico o aleccionador y un tanto lúdico ante las características mismas del texto, ya que se trata de un circo que vaga por llanuras o montañas venezolanas.
ELENCO
Hay que dejar constancia  que ahí participaron los integrantes del elenco estable de la CNT: Francis Rueda, Adriana Bustamante, Luis Domingo González, Gustavo Rengel, Ariana León, Dora Farias, Marxlenin Cipriani, Randymar Guevara, Gustavo Meléndez, Trino Rojas, Kala Fuenmayor, Adrián Jiménez, Angélica Rinaldi, Yordano Marquina, María Tellis, María Brito, Andy Pérez, Vito Lonardo y Jorge Canelón. La música es, sin duda alguna, un creativo ensamble y el vestuario es de la CNT.



Cuatro espectáculos de la CNT en la Filven 2018

El teatro presente en la feria cultural de la plaza Bolívar.

Durante la 14ª edición de la Feria Internacional del Libro de Venezuela–Filven 2018 se llevará a cabo una serie de presentaciones musicales, dancísticas y teatrales en la tarima principal dispuesta en la plaza Bolívar de Caracas, del 8 al 18 de noviembre.
Como parte del cierre de las más de 50 actividades diarias programadas, de 6:00 a 7:00 pm, el público podrá acercarse al lugar para disfrutar de conciertos con cantores nacionales e internacionales, cuerpos de baile pertenecientes a la Compañía Nacional de Danza (CND) y obras de teatro producidas por la Compañía Nacional de Teatro (CNT).
Con cuatro sendos espectáculos se presenta la Compañía Nacional de Teatro en la sección lúdica de esta nueva edición de la Feria Internacional del Libro, la cual se realiza en la zona central de Caracas.
Es por eso que ahí se podrán ponderar como fueron los amores de Manuelita Sáenz y Simón Bolívar gracias al unipersonal Las cartas de Manuela, con la actriz Adriana Bustamante y bajo la dirección de Rufino Orta. La primera función, será este viernes 9, a la 1PM, en el local Chocolate con cariño, en las inmediaciones de la plaza Bolívar.
 La versión no convencional del sainete El rompimiento de Rafael Guinand, lograda por Arturo Santoyo, se presenta en la tarima de la plaza Bolívar, a las 6 pm, este domingo 11.
El espectáculo comunitario Las esquinas de Caracas se muestra el martes 13, a las 3pm, en la Tienda de Red de Ate, esquina La Torre.
Y la CNT cierra sus presentaciones con Baño de damas, de Rodolfo Santana, dirigida por Aníbal Grunn, en el teatro Principal, el sábado 17, a 4 PM.

martes, noviembre 06, 2018

"La piel en llamas" en Córdoba

Vladimir Vera, otro teatrero venezolano en Argentina.


Vladimir Vera (Caracas, 1978), quien fuera director artístico del grupo Rajatabla, está en Chile y ahora aparece en Argentina, la famosa Córdoba, dirigiendo el montaje de La piel en llamas de Guillem Clua, joven y ya famoso dramaturgo catalán.
Por el MD del twitter nos contó:
¿Qué hace en Córdoba?
Soy invitado de Diego Balaguer y su grupo; no debemos olvidar que Diego fue un antiguo miembro de Rajatabla y hace unos años visitó Caracas y vio el montaje que yo mostré. Le causó muy buena impresión y me dijo que le encantaría montarla en Argentina. Unos años después cumplió su palabra. Y por eso estoy aquí, ciudad donde Carlos Giménez terminó de formarse antes de viajar a Venezuela, en los años 70, para fundar al grupo Rajatabla y hacer toda esa tormenta creativa que alteró la ruta del teatro venezolano, como tú los has escrito o reseñado, como es cierto que ocurrió.
¿Por qué esa pieza?
La piel en llamas para mi es una obra que me genera un profundo nexo emocional. Conozco y admiro a Guillem Clua, su dramaturgo, y fue la primera obra que dirigí con el grupo Rajatabla, durante mi pasantía por esa institución, y creo que es muy vigente, al tener un relato tan fuerte sobre los abusos de poder de los gobiernos.
¿Cómo van los ensayos?
 Los ensayos en Córdoba han sido un placer. En cierta forma es reencontrarme con la estética de Rajatabla. Tengo el honor de trabajar con Rafael Reyeros, amigo y escenógrafo de Carlos Giménez, y Cristina Morini, quienes fueron colaboradores muy cercanos de Gimenez. La musicalización la vuelve a hacer desde Venezuela el querido Eduardo Bolívar, con quien he trabajado en reiteradas ocasiones y con Diego, que fue actor del grupo hasta mediados de los 90. Córdoba me ha recibido con mucha generosidad y se ha convertido de manera inmediata en un proceso de creación intenso (solo contamos con tres semanas de trabajo) y con un alto grado de entrega de parte de los involucrados.
 ¿Cuándo será el estreno y cuál es el elenco?
El avant premiere será el día 8 de noviembre, o sea este jueves, en la Sala Documenta Escénicas, un espacio maravilloso que queda en la calle Lima 364, en todo el centro de Córdoba. El elenco está integrada por Mariana Bonadero, Natalia Sara, Francisco Bruzzone y Diego Balaguer. La asistencia de dirección es de Carolina Godoy.
¿Qué le vieron a la pieza de Clua?
Creo que su vigencia. La increíble estructura dramática de Clua. Eso sumado a la propuesta estética que trae Reyeros, hace que el montaje sea algo divino, a nivel integral.Es una lastima que Caracas te tenga atado,metafóricamente.
¿Sería el comienzo de tú mudanza a la nación argentina?
Bueno, he estrechado muchos lazos con Argentina, me han tratado muy bien. Esta es mi tercera vez mostrando mi trabajo. Fui invitado a las últimas dos ediciones del Festival Internacional de Teatro Breve, pero tengo muchas cosas pendientes en Chile, que es mi residencia actual. En diciembre estreno un ciclo de obras británicas, en Santiago, el cual es mi siguiente proyecto teatral. Trabajar es mi horizonte, hasta ahora.

miércoles, octubre 31, 2018

El método Moisés Kaufman

Caraqueño nacido  el 21 de noviembre de  1963.

Nunca un teatrero venezolano llegó tan lejos en Estados Unidos, pero el éxito no ha cambiado la personalidad de Moisés Kaufman (Caracas, 21 de noviembre de 1963). Él ha reconocido que su venezolanidad está muy adentro y, después de largos 30 años de ausencia, aún se considera venezolano y “eso será hasta siempre, hasta el día que me muera. Además eso me hace feliz y diferente al resto de mis colegas aquí en Nueva York, donde además añoro las playas de mi país, entre otras cosas”.
No le gusta que se lo recuerden, pero hasta ahora es el único caraqueño que ha logrado estrenar en Broadway, pero como director ya había debutado con una pieza que fue premiada (I am my own wife de Doug Wright), a la cual después mostró en el Festival de Caracas 2006.
Kaufman ahora es noticia porque la familia de Matthew Shepard, protagonista temático de su pieza más reconocida e internacional, The Laramie Project, ha llevado sus cenizas a las Catedral Nacional de Washington, en una ceremonia con centenares de personas, porque ya es todo un símbolo de la lucha por los derechos gays en Estados Unidos. Esa obra teatral, llevada al cine, fue el primer montaje de Kaufman que vimos en Nueva York. Y fue su definitivo lanzamiento al estrellato, que precisamente él no perseguía.
"Hace años, precisamente durante unos días de abril de 1987, me presenté por última vez en un escenario criollo. En ese entonces yo era el protagonista de la comedia El enfermo imaginario, de Moliere, espectáculo que dirigía mi maestro Fernando Ivosky. Después regresé, al mismo sitio, a la Sala Anna Julia Rojas del Ateneo de Caracas en el año 2006, pero para mostrar uno de mis más exitosos espectáculos, I Am My Own Wife, de Doug Wright, actuado por Jefferson Mays, quien en dos actos plasma la historia del transexual Charlotte von Mahlsdorf, ser extraordinario que logró sobrevivir a las dictaduras de los nazis y los comunistas en su Alemania natal.
Está satisfecho por lo logrado en sus décadas de estudio y trabajo en Nueva York. "Siempre se comienza con mucha fe en el trabajo y especialmente en las artes narrativas, que son la base del teatro mismo. Es la importancia de contar cuentos, de reanimar la historia, de tratar de comprendernos y de comprender a los demás. Y cuando el trabajo trasciende y lograr llegar al público, es muy emocionante. Es una de las pocas veces cuando uno se siente parte de la humanidad. Me parece que a eso aspiramos todos. Ya sea que tengamos a un espectador en la platea o a un millar".
El triunfo no lo ha envanecido y es por eso que se niega a hablar de claves o secretos para el oficio teatral exitoso, pero revela que tiene "anclas o nortes que lo han guiado y lo guiarán siempre: el primero es seguir indagando: ¿Qué es el teatro? ¿Cómo contamos cuentos en el escenario? ¿Cuál es la magia del arte escénico y qué cuentos se benefician de ser contados desde un escenario? Estas preguntas nos llevan un cuestionamiento formal: ¿Cómo logramos que el teatro, en un mundo contemporáneo que está en las manos del cine y la televisión, mantenga un diálogo con el riguroso planteamiento estético? Creo que mucho de nuestro trabajo tiene resonancia porque sigue un riguroso planteamiento estético. Y la otra razón es que los temas que trato de abarcar deben permitirnos dialogar con un público de hoy. Necesito que el material al cual nos dedicamos sea válido en nuestro momento histórico. Esas anclas han sido los fundamentos de mi trabajo y de mi organización".
Las palabras de Moisés Kaufman sobre su estética están corroboradas por lo que ha mostrado sobre el escenario. Buscó temas que atrajeran al público y lo hizo con la etapa trágica de Oscar Wilde, la sórdida tortura y crucifixión del joven Matheus Shepard y la rocambolesca vida del travestí Charlotte von Mahlsdorf (Lothar Berfelde). Tres homosexuales, de tres épocas y tres diferentes países, son los protagonistas de esa trilogía que lo catapultaron porque el público los "devoró" e incluso uno, The Laramie Project, está ahora en las videotecas y es símbolo de esa América oscura, excluyente, que está ahí, agazapada, para dar otro zarpazo cuando menos lo espera la gente.
¿Existe el Método Moisés Kaufman?
“Poco a poco se genera un método. Sí, mi grupo Tectonic Theater Project da clases a cientos de estudiantes al año, es porque esa gente sí está interesada en seguir nuestra investigación teatral. Dictamos talleres en Estados Unidos para enseñar los métodos que hemos usado para crear nuestras obras. Muchos de nuestros cuestionamientos del teatro son válidos para diferentes tipos de trabajos escénicos. Nuestro trabajo se basa en una indagación profunda de lenguajes teatrales, porque queremos saber cómo seguir avanzando, aun cuando el cine y la televisión se han convertido en importantes creadores de narrativas audiovisuales, nos preguntamos todavía: ¿Qué le queda al teatro? ¿Para qué hacemos teatro? O, quizás más importante: ¿para qué vamos al teatro? Todo mi trabajo de los últimos 20 años se ha basado en esas preguntas. Partimos de preguntarnos ¿cómo hacemos un teatro diferente al cine y la televisión e incluso a la Internet de los actuales momentos y qué puede hacer el teatro que no pueda hacer ni el cine, ni la televisión, ni la Internet? ¿Podemos otorgarle al teatro la posición de vanguardia que tiene o que ha tenido? ¿Cómo hacer para que el teatro vuelva a participar enérgicamente en un diálogo en la sociedad en que se desarrolla?
Kaufman asevera que uno de los graves problemas del actual teatro es que se desarrolla en lenguajes realistas o naturalistas, géneros que el cine o la televisión hacen mucho mejor que el mismo teatro. “¿Cuáles son los lenguajes o vocabularios teatrales que tenemos que investigar o que tenemos que inventar para seguir manteniendo el teatro con nivel en el siglo XXI? Yo pienso que todo depende de la técnica de trabajo y, por supuesto, los conceptos que se aplican. Generalmente, en Estados Unidos, se agarra un texto teatral y se entra a una sala y después de cuatro semanas de ensayos se ha montado un espectáculo. Eso hace que la mayor parte del teatro que se representa sea un teatro basado en textos, pero ¿qué pasaría si ingreso en un sala de ensayo sin ese texto pero sí con un plan claro para una auténtica creación teatral?”.
Precisa que gracias al método que él y su equipo aplican, buscan cuales son las formas realmente teatrales o cómo construir lenguajes teatrales. “Todas las técnicas que usamos es para descubrir cómo se escribe teatro y no cómo se escribe un texto. Todas las técnicas que hemos desarrollado son para explorar profundamente cómo escribir teatro y no cómo escribir textos teatrales .Mi anhelo más importante es reinventar lo que es el teatro y como se puede lograr que el teatro sea vigente y mágico y que sea un lugar donde podamos tener la conversación más importante de nuestra sociedad”.
¿Satisfecho?
No, no estoy satisfecho y el día que lo llegue a estar dejaré de trabajar; por ahora, pues, no estoy satisfecho y sigo trabajando.



Jorge Cogollo ahora trabaja con Hamlet en Alemania


 El teatrero Jorge Cogollo (Caracas, 1986), desde Ciudad de México, comunica que uno de sus textos teatrales está siendo presentado en Europa. Se trata de El ojo de Hamlet.
 ¿Quiénes la hacen y quienes son ellos?
Dos grandes amigos del teatro,  el Chino Monagas y Cynthia Sholz, quienes  migraron a Alemania hace  cuatro años  y han hecho alianzas con grupos teatrales, y con sus ganas  de mantenerse cerca del escenario, luchan contra todo para seguir con el discurso. Y afortunadamente se van instalando entre otros grupos teatrales europeos.
 ¿De qué escribes en esa obra?
La obra es una alianza con Shakespeare; nos permitimos inyectarle al clásico nuestra contemporaneidad y nuestro dolor.  El Hamlet que construimos se inicia cuando es exiliado de Dinamarca, pero este Hamlet se niega a regresar a Dinamarca, el exilio lo ha convertido en un cobarde, ya no tiene su corona del príncipe. Se dice la obra que él ya pertenece a ningún lugar, y mientras Dinamarca estalla por culpa de un Claudio   ineficiente, él se queda limpiando la barra de un bar esperando que los días pasen. Ofelia lo espera con locura, y en forma de una Penélope guerrera reclama su regreso. 
 ¿Qué futuro hay con ese espectáculo y ha pensado que se pueda hacer o mostrar aquí, en Caracas?
 El recorrido de este Hamlet, mi Hamlet, por ahora no deja de darnos sorpresas. Porque fue estrenada en una pequeña sala donde apenas entraban cinco personas, y ahora en noviembre comenzará una gira por tres ciudades europeas que serán Dortmund, Bochum y Duisburg. Acompañados del grupo teatral Artscenico, el proyecto crece con firmeza. Por ahora físicamente la obra no estará en Venezuela pero sí virtualmente, a que me refiero con esto. El chino Monagas y Cynthia aprovechando el poder de conexión que tienen las redes han decidido construir un dispositivo escénico, con cámaras y micrófono que permite proyectar la obra en vivo por Facebook, logrando que la obra se ha vista en otros espacios, con otros amigos y por supuesto con nuestros iguales venezolanos. Cabe destacar que la obra para los actores plantea el reto que está contada en dos idiomas, en alemán y en español, acentuando tal vez uno de los grandes problemas que se enfrenta un migrante: el idioma.
 ¿Por qué camino o vereda o autopista andan sus otros proyectos teatrales?
Por ahora esta alianza hecha entre el Chino y  Cynthya  se  mantiene; estamos eligiendo entre dos proyectos de mi autoría, uno se llama Ciudades, que son  tres venezolanos  conversando por internet y cada uno habla de la imposibilidad que tiene para encontrarse, uno de ellos se encuentra en México, otro en Alemania y otro en Venezuela. La otra es un Ulises, que llamamos Los migrantes también aman, con una Penélope que espera y un guerrero que se debate en cuál es el momento de regresar. Con un amigo residenciado en Miami estamos viendo la posibilidad de trabajar en una versión de La hora menguada  de Rómulo Gallegos, traerla a una ciudad cerca del mar, inventando dos mujeres que esperan siempre en el mismo día, que construyen siempre la noche de fin de año. Y siempre con los grupos teatrales de Venezuela, tratar de no perder contacto: Jennifer Morales trabaja en una obra que hasta ahora se llama Una comedia menor. Es un rockero que ha pasado ya la edad famosa de los 27 años y se niega a dejar el sueño de la música para entregarse al mundo real.
¿Cómo van sus cosas personales en ese México tan pujante, donde se vive y se ama al lado del monstruo gringo?
En México estoy intentando entender a esta ciudad enorme, donde las distancias son casi incalculable, en la simpleza de conocer amigos nuevos, de entender una cultura mágica, probando todos los platos de comida posible, viendo los altares del día de los muertos, reconociendo la simpleza de los encuentros, de los besos cerca de una bandera que no es mía, extrañando siempre amigo. Trabajo en un bar que tiene su propio editorial, que hace poco me invitaron actuar en la feria del libro de Zócalo; estuvo divertido; hice una pequeña versión del Circo ausente, para recordar como el cuerpo acciona desde la calle. Sigo también en una escuela, donde imparto la asignatura de teatro. En fin descubriéndome en otro fragmento, para poder levantarse con más fuerza que la noche anterior.
CODA
 A manera de colofón podemos recordar que la inconclusa obra creativa y gerencial del teatrero Carlos Giménez sigue gravitando positivamente, a casi 25 años de su salida hacia el infinito, en esta segunda década del siglo XXI. No todo se ha perdido en este carnaval de estúpidos egoísmos donde todos participamos. Hay artistas que se formaron y ahora por sus propios méritos y sacrificios reclaman su puesto en el desarrollo de las sufridas artes escénicas venezolanas.
Es el caso de este artista múltiple, Jorge Cogollo, a quien conocimos y ponderamos cuando era el actor protagonista de históricos espectáculos infantiles como Oliverio y Simón, logrados por el programa social Niños Actores de Venezuela, cuando tenía ocho años y  era dirigido por Roberto Stopello.