sábado, diciembre 15, 2018

Llega el "Fin de mundo" de Rubén Joya López

Rubén Joya López,teatrero a carta cabal.

Rubén Joya López (Maracay, 25 de abril de 1970) ganó el Premio Nacional de Dramaturgia Apacuana 2018 y durante la temporada 2019 de la Compañía Nacional de Teatro estará, lo más seguro, en su programación. Se trata de Fin de mundo. Él desde la capital aragüeña respondió así:
¿Dónde nace y cómo fue su infancia y primera juventud?
Como dijo el poeta Víctor Valera Mora: “Nací de parto bravo…” y así fue como después de 15 horas salí a este mundo en   Maracay. Mi infancia vive entre una familia trabajadora que hereda una mezcla más allá de la orilla caribeña y entre amigos de varios sitios por la mudanzas, nos establecimos en un hogar con ciertas comodidades de rigor y a la moda de ese entonces. Me inscribieron en deportes, como el béisbol, pero nunca tuve la inquietud de asegurarme nada ahí, así que la natación me ofreció el gusto por el agua y competí durante ocho años donde obtuve premios, medallas y récords reconocidos. Mis padres se fueron al extranjero a un viaje de visita y cuando regresaron me trajeron lo que se llama un “View Master”, una especie de proyector con varios discos de ese entonces, para mí fue de una gran emoción, así que invité a varios amigos a ver “películas” y luego hacíamos dibujos de lo que veíamos. Yo hacía historias, que no eran relatos ni cuentos (lo sé ahora) y las ilustraba. Mas tarde, compraron una colección de cuentos, otros temas y mi madre en algunos viajes nos leía a mi hermana y a mí, asunto que me permitió después leer todos los libros llenos de fantasías, aventuras, seguir dibujando y escribiendo sobre lo que imaginaba. Hacia también, pequeñas escenografías, eso porque mi tía Teresa era maestra de preescolar y tenía una colección de libros de esa naturaleza incluso cuentos que los abría y tenían en su contenido formatos que se armaban al abrirlos. Mi tía, era una mujer rebelde, conoció a personalidades como el Che Guevara por sus viajes, y estaba rodeada siempre de artistas y una música “extraña” de gente con palabras bonitas, es decir, de poetas. Más crecido, fui con ella a varias partes y conocí un movimientos de “poetas malditos”, artistas plásticos, músicos, en fin, me fue absorbiendo un mundo que no tenía en cuenta sino solo en mi imaginación.
¿Cómo llega al teatro y por qué tanto ahínco para ser el mejor o el más útil?
Mi tía me llevo a ver una obra infantil en Caracas, luego en el liceo nos reunimos varios a formar un grupo entre bailes y representaciones sin ninguna orientación técnica, solo el impulso de querer recrear, por ejemplo, a Pedro Navaja y mis amigos tocaban algunos instrumentos. Me fui integrando a ese movimiento personal que nacía en mí, y fui a dar a Coprocine, pero no pude inscribirme, desde temprana edad empecé a trabajar, así que me compre una betamax, veía películas, copiaba ciertos parlamentos, me los aprendía, baile “breakdance”, pintaba mis franelas, hice un juego en cartulina con dados, escribía cosas existencialistas que no iban a llegar a ser nada, así que mis padres veían un “desvío” de las reglas naturales al darse cuenta de mi preferencia por el arte. La rebeldía se hizo y los obstáculos fueron la prueba de crecimiento y decisión absoluta en lo que quería. En la universidad privada, estudie Turismo y ahí estaba un grupo de teatro y de inmediato me acerqué, estaban muchachos y jóvenes con cierta experiencia teatral, y el grupo estaba entre los más destacados de Aragua; sin dudar fue mi escuela, mi refugio y la grieta frente al muro. Pude, entonces compartir lo que escribía, realizar talleres e iniciarme definitivamente en el arte dramático, y en los audiovisuales dispuestos a colocar en la vida lo que no tenía nombre. ¿El mejor? Bueno si voy por ese camino es que soy un compendio de los mejores, una síntesis de creación verosímil.
¿Ha ganado anteriormente otros premios?
Fíjate,  en estos días reflexionaba cuantos premios han ganado los artistas; eso que reciben aplausos y dejan una huella imborrable en la memoria histórica del teatro, y nunca han recibido una premiación en físico o en metálico; Creo que son, somos ganadores, pero si  voy al terreno concreto he recibido el premio del Concurso Nacional de Dramaturgia “Gilberto Pinto” 2017 con la obra Viejo Año, un premio al mejor actor de reparto en el Ecofilms 2018 donde compiten varios cortometrajes y ahora este premio Apacuana, el cual recibo con emoción y sencillez.
¿Esta obra que le premia la CNT qué es y qué persigue?
Pues me han dicho: sigue, no te detengas porque llegar apenas es un suspiro. Creo que es un gran estímulo a la creación, a visibilizar esfuerzos engavetados, y me inquieta mucho más saber que tanto puedo ofrecer a quienes les interesa escribir o hacer teatro. El premio, en fin, es reconocer y encontrarnos en la palabra frente al mundo insensato y una asociación espacio- tiempo inolvidable. Además, tenemos el derecho de continuar expresando y esta es una de las oportunidades para ofrecerle a la vida algo más interesante; a veces, hay que inhabilitar lo cotidiano, traicionar la lógica; el hecho real por sí me fastidia. Hay que motivar a crear otros concursos con una línea de montaje, o lo que esté al alcance para que a obra salga a la luz, como un parto bravío.
¿Puede resumir la temática y la argumentación de Fin de mundo?  
El tema es la opresión frente a un mundo que decide cambiar y vuelve a reincidir tanto en lo que aspira, como en lo que intenta y va dejando a su interés. Presenta una estructura con cuatro obras cortas, concatenadas que llamo cuadríptico, pues, su composición es importante dentro de la relación temática.  Es una obra atemporal, con visos absurdos, con un ambiente de guerra, personajes enigmáticos dentro de un lenguaje particular y realista. Es un ejercicio poético de la desdicha y la esperanza que se desarrolla en un entramado de teatro, música, danza, performance. Hay que vivir el teatro para entender qué nos está pasando y que podemos reflexionar al menos en torno a eso.
¿Hay más obras escritas o tienes más proyectos para desarrollar?
He escrito varias obras, incluso algunas han sido estrenadas como por ejemplo, Tacones seguros, Independencia una historia de hoy, Una tarde gloriosa, Los nadie (homenaje a Eduardo Galeano), una breve obra infantil El cochinito desobediente, obras cortas para espacios de calle y no convencionales, otras para Radio Teatro, algunas por encargo como Poseidón en el cual fui su coautor y se presentó en una gira por varios estados del país.
“Quiero escribir una pieza donde refleje un contexto de niños, es decir, actores representando a niños de la calle o sin refugio, además de toda esa imaginación lúdica, también llevo adelantado un tema sobre el petróleo y sus vaivenes históricos, quiero fortalecer mi ejercicio escritural en el guion para cortos y largometrajes, así como este año ser parte dela Compañía Nacional de Teatro ¡Qué gran sorpresa! Y quizás ser sorprendido de nuevo, quizás, como actor de Fin de mundo, o sea, de mi propia obra”.
¿En un país donde el profesional del teatro no sobrevive fácilmente, que hace usted para ayudarse?
La subjetividad siempre ayuda, es un motor para seguir creando sin que las criaturas cotidianas te encadenen al suelo. Pero hay que formalizar los sueños, tratar de que tengan un espacio terrenal, y eso amerita colocarse paralelamente en otro oficio por ejemplo en la docencia, como facilitador de procesos de aprendizaje, también como productor o más bien, “entrompador” para lograr viabilizar políticas en colectivo acordes con las acciones que pueden impulsar condiciones creativas con más posibilidad productiva.
¿Qué perspectivas tiene o trabaja para realizar?
Concebir un teatro más integrado, desde la escritura como en la puesta en escena; trabajar por un movimiento que pueda generar acciones en torno al arte dramático, como festivales, muestras, formación, como ya lo habíamos hecho en gran parte. El teatrista, siempre tiene algo pendiente. Siempre tiene una desobediencia ante lo maltrecho, frente a la opresión; El dramaturgo, frente a los desajustes, eso nos da un escenario para repensarnos en todos los ámbitos tanto educativos, como socioculturales. Debemos vernos en la realidad concreta, y convertir todo lo que acontece en un riesgo mucho más creativo. Debemos vernos frente al espejo pero no para contemplarnos, parafraseando a Octavio Paz, el espejo es el destino donde nos realizamos.
¿Por qué la actividad cultural de la provincia no llega en cantidad y con más frecuencia hasta Caracas?  
Yo creo que a caracas le queda lejos la provincia.  Dentro de esta “provincia” Maracay, por ejemplo, el talento es una potencia para el mundo, claro y en toda Venezuela, pero la actividad caraqueña se regodea de luces y colores entre amigos y amigas de la capital. No quiero ser arrogante, pero esta ciudad ha hecho de la historia teatral un libro relevante para el país y Sudamérica. Hace unos años escribí un proyecto para que Aragua y Caracas se encontraran en un circuito, mucho antes del circuito de Caracas, ahora estas fronteras necias y mal entonadas, deben desaparecer; si bien es cierto que Caracas tienes espacios o salas convencionales de diferentes formatos y características propicias y no, tal vez no hemos visto o fortalecido las relaciones entre artistas que sufren, padecen y sueñan, y por otro lado las relaciones interinstitucionales  que pueden establecer vínculos con las organizaciones o agrupaciones de los estados, así como canalizar su centralismo, una lluvia de ideas que inunde la apatía gubernamental con respecto a la cultura en ciertos lugares. Yo me pregunto ¿Qué se centraliza? ¿Qué se retiene? Porque las ideas van libres y propiciamos una soberanía hasta intelectual. Si revisamos la historia reciente, Maracay es forjadora de ideas rebeldes que forman parte de grandes debates nuestro americanos.
“Hay que dejarse de tanta pendejada, porque aquí como allá laten corazones que guardan secretos, una especie de calidoscopio de escenas, un drama detrás, un olvido, un adiós, una  realidad  inhabitable y otra dispuesta a seguir creyendo junto al espectador. No hagamos que el horizonte se obstine. El escenario, es nuestro; necesario es vernos. Un aplauso para todos”.

viernes, diciembre 14, 2018

"Cariaquito morao" busca más premios en Nueva York

El actor César Augusto.

Dos venezolanos,  el dramaturgo  Pablo García Gámez, y  el actor, César Augusto Cova Burguera,  fueron  nominados, al Premio ACE 2019,  de la  Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York, en los  renglones  Dramaturgia Sobresaliente, y  Mejor Actor Unipersonal Sobresaliente, por la obra Cariaquito Morao, respectivamente.
     El  anuncio lo hicieron  los periodistas Fernando Campos, presidente fundador; y Manolo García-Oliva, presidente emérito,  junto a la comisionada Nilda Tapia,  con motivo del 51 aniversario  de la Asociación de Cronistas del Espectáculo (ACE),  en acto realizado en el Salón Andrés Requena, del   Comisionado Dominicano de Cultura en los EE.UU, ubicado   en 541 West, 145 St, Manhattan, NY.
   Cariaquito Morao –originalmente ¿…Y qué es Nueva York?- escrita y dirigida por Pablo García Gámez, y personificada por César Augusto Cova Burguera, viene de presentarse en el marco del Festival Monologando Ando, evento anual organizado por Teatro FenixUSANY, dirigido por JJ Franco.   Y  recientemente,  en el marco de la edición número doce de la Feria del Libro Hispana/Latina de Nueva York, que se realizó en Renaissance Charter School, 35-59 de la Calle 81 de Jackson Heights, en el distrito de Queens.
   La   obra cuenta la historia de un actor que viaja a la Gran Manzana con el anhelo de triunfar y ver su nombre en las marquesinas de los teatros de esa ciudad.  La odisea, lo lleva a un sinnúmero de audiciones, en las cuales apela a monólogos de autores venezolanos (La máxima felicidad y La revolución de Isaac Chocrón; Los ángeles terribles de Román Chalbaud; Acto cultural y El día que me quieras de José Ignacio Cabrujas; La empresa perdona un momento de locura de Rodolfo Santana), con el afán de lograr su cometido.
   Para lograr sus sueños, debe trabajar para subsistir, y por ello cuida a personas ancianas; se desempeña como mesonero en algún café o restaurante, hasta llegar a probar suerte con prácticas de esoterismo y la utilización de baños contra la pava (mala suerte) como lo es cariaquito morado.
   El también nominado, el actor César Augusto Cova Burguera confiesa sentirse identificado con la pieza, porque “trata de la inconmensurable perseverancia que un actor tiene para cumplir sus sueños y la lucha por alcanzarlos en Nueva York, donde la grandiosidad de la capital del mundo, plasmada en una tarjeta postal, camuflajea el embrollado camino al éxito”.
   Pablo García Gámez, ha recibido, en Nueva York, los reconocidos premios HOLA, ACE, ATI, Proyecto Asunción y Abniel Marat por sus piezas Blanco, Las damas de Atenea, Noche tan linda, La vieja herida, Olvidadas y Yo no soy Lupita.   Su pieza Noche tan linda, publicada en la revista Conjunto Nro. 175, de Casa de las Américas, Cuba; fue estrenada en Buenos Aires Argentina, en 2016. Y recientemente, mayo de 2018, en Lima, Perú.
  Recientemente, García Gámez obtuvo, en Venezuela, por unanimidad, el Premio Apacuana de Dramaturgia Nacional 2017 por Oscuro, de noche, llevada a escena por la Compañía Nacional de Teatro, bajo la dirección de Carlos Arroyo.   Este dramaturgo, investigador y profesor adjunto en Brooklyn College y City College, prepara su tesis doctoral “Al margen: Teatro y Comunidades Hispanas en Nueva York 1997-2011”, en CUNY, Nueva York.  
   Los Premios ACE de Teatro creados en 1968, comenzaron a otorgarse en 1969, en el escenario del Madison Square Garden. Desde su fundación, ACE ha realizado sus entregas anuales, sin interrupción.


jueves, diciembre 13, 2018

Bethilde Ledezma ganó Concurso de Ensayo de la CNT


Una periodista “milagrosamente” pudo dedicarse a la creación poética y a la investigación en las artes escénicas. Ella es Bethilde Venus  Ledezma Azuaje (Valencia, 1970), además actriz y educadora, quien ahora ha ganado el Concurso de Ensayos sobre Teatro 2018, organizado y producido por la Compañía  Nacional de Teatro (CNT),  el cual fue adjudicado, según veredicto del jurado que integraron  Mirla Alcibíades, Ligia Alvarez y Rodolfo Porras.
Por el ensayo Cuerpo metáfora. Reflexión en torno a un lenguaje poético escrito por el cuerpo del actor, Ledezma Azuaje recibirá 50 mil bolívares soberanos y la publicación de su texto en formato digital, según las bases del concurso.
Para la feliz ganadora del concurso ensayístico de la CNT, este es un primer Premio, porque lo más cercano que había recibido fue una mención en publicación por una crónica que envió a la I Bienal Nacional de Literatura Rafael Zárraga, en el año 2012.
¿Usted es periodista, hemos leído?
Sí, estudié Comunicación Social, mención Impreso, en la Universidad del Zulia. Egresé en el año 1995 y comencé a trabajar casi en seguida. Estuve en muchos espacios comunicacionales, pero duraba poco tiempo porque no resistía, en algunos casos, la vertiginosidad casi automática con que se escribe en una sala de redacción y, en otros, la resequedad des-almada de las ‘notas’ que debía escribir. Siempre me ha gustado indagar, leer, pero esto, si no está acompañado de un tiempo de contemplación y reflexión, para mí se vuelve una pesadilla. Es apenas en el año 2013, cuando se dio el milagro: conseguir a alguien que me diera empleo para escribir sobre poesía, para hacer actividades de promoción en comunidades y escuelas relacionadas con la poesía y la música, el cuento y la siembra, la promoción de múltiples lecturas que nos ofrecen las expresiones artísticas y la vida misma... dime tú si eso no es un milagro.
 Bethilde también hizo una maestría en Literatura, mención Literatura Venezolana y con todo eso, sumado al oficio como redactora, más talleres y otras capacitaciones en el área cultural, pudo cumplir con las exigencias del cargo como coordinadora de Extensión. “Ese maravilloso trabajo se inició en la Biblioteca Pública del Zulia 'María Calcaño', cuya presidenta fue Yolanda Delgado, la autora del milagro, un ser de una tremenda sensibilidad que me hizo entrar a ese recinto tan esperado y a quien le agradeceré siempre, por su fe. Allí estuve hasta el 2017. Luego, en conversación con José Molero, actor de larga trayectoria en la región y actual director de la Escuela de Teatro Inés Laredo, se abrió la posibilidad de trabajar como docente allí en la escuela, asumiendo justamente la tarea de conducir la cátedra de expresión corporal. Este es el riesgo en el que ando”.
¿Pero cómo llega al teatro o a las artes escénicas en general?
Olfateando, por instinto. Hace años logré amistad con Rubén Naranjo, alguien muy querido, y quien hacía (y hace) teatro en San Felipe, Yaracuy, de donde soy. El grupo se llamaba Trenzas Teatro. Ensayaban en una especie de galpón. Y allí vi por primera vez a un actor sudar en su entrenamiento físico y vocal, allí oí las primeras lecturas, llamadas, dramatizadas, vi los primeros gestos, otros seres que eran de otros mundos. Este es un recuerdo muy lejano en el tiempo, pero que no se ha desprendido de mí. Muchos años después, mientras hacía la carrera de Comunicación Social, asistía también como estudiante a la Escuela Inés Laredo. Estuve en la escuela casi tres años, pero la presencia de una mujer vital, que irrumpió con una propuesta para mí inédita, me hizo fracturar el teatro, la visión que hasta entonces tenía de él. Ella es Elaine Centeno, cubana, dramaturga e investigadora teatral.
¿Pero cómo fue su participación teatral?
Mi actividad teatral, durante mi estancia en la Escuela de Teatro, consistió en lo básico: ejercicios vespertinos donde demostrábamos las destrezas y habilidades obtenidas en la escolaridad. Pero no tuve participación en alguna pieza teatral mayor, me retiré antes de que eso pasara. Recuerdo sí que me dediqué con vehemente atención a la apreciación literaria, allí otro nudo importante que me fue acercando a la palabra poética. Nuestro maestro de entonces, Mario Morales, nos hizo conocer a Federico García Lorca, por ejemplo, mi favorito. Años más tarde, trabajé con el grupo Mambrú y su director Romer Urdaneta, otro importante referente teatral del Zulia. Pero entre la Escuela y Mambrú, estuvo Final del Juego. De allí parte este viaje que hoy orilla en este ensayo que me han premiado. 
"Final del juego es el nombre de un cuento de Julio Cortázar, otro favorito. Con ese cuento, tres de mis compañeros de estudios teatrales y yo, le propusimos a Elaine trabajarlo en teatro, creyendo ingenuamente en una ‘representación’, pues éramos cuatro, tres mujeres y un hombre, como en el cuento. Por circunstancias diversas y personales, mis compañeros abandonaron el trabajo creador luego de seis meses. Debí volverme entonces una y tres a la vez. El otro ser gravitaba. Las jornadas exigían, cada vez más, un mayor desprendimiento de lo conocido, de lo cotidiano, exigía un esfuerzo físico y psíquico tremendo, intenso en su calidad y rendimiento escénico, no acrobático ni atlético, sino de otras calidades de ser y sentir, exigía un cuerpo otro, uno dentro de mí que yacía hasta entonces en algún recóndito lugar de la memoria, y reposaba clandestino en el río de la sangre. Mis encuentros con Elaine, nuestro viaje tras el hallazgo, duró un año. Un año donde fuimos hilando, yo desde adentro y Elaine desde afuera, punta por punta, como dos arañitas, la obra… hasta que en un amanecer de 1997, nació a la luz. Este ensayo sólo es el testimonio de ese viaje a lo profundo".
¿Este ensayo es lo primero que hace sobre el teatro?
Sí, este es un primer escrito relacionado con teatro. Espero que, en esta nueva tarea que asumo desde la Escuela de Teatro Inés Laredo, reemprenda otro viaje de conocimiento humano, cercano a este sendero, en el encuentro con jóvenes estudiantes. Me anima mucho la idea de poder compartir con ellos y ellos a su vez compartan con uno las experiencias que vamos ganando en la vida, las experiencias que invitan a crear estética y éticamente, para comprender y leer mejor nuestro mundo.
¿Qué pasa con el teatro en Maracaibo?
Confieso que he estado desvinculada, hasta ahora, de la dinámica del acontecer a lo interno del teatro en Maracaibo, es decir, de su evolución vital.  Ahora, voy viendo que existen agrupaciones teatrales nuevas y la persistencia de otras con más larga trayectoria. En ambos casos (a lo interno, insisto) veo que hacen esfuerzos por mantener una acción viva. Sin embargo, como espectadora, es decir, desde afuera, como habitante de la ciudad no logramos percibir ese esfuerzo y, por lo tanto, no logramos acceder a su disfrute de forma masiva, no logramos hacernos como público teatral. La misma Escuela de Teatro Inés Laredo sufre desde hace muchas décadas de una especie de invisibilidad. Bajo el empeño de su actual director, José Molero, y quienes la integran, estamos trabajando precisamente en reavivar su corazón. Pero creo que, allende las dificultades generalizadas que conocemos y padecemos, y que, por supuesto, hacen más difícil el acceso al arte teatral o a cualquier otra actividad cultural que tenga para ofrecer la región, más importante aún es revisarnos con respecto a nuestras propias propuestas, nuestra formación, que debe ser constante, permanente, leyendo, debatiendo, formando espacios de compartir crítico, divulgando lo que escribimos o hacemos creadoramente, reinventar las maneras de alcanzarnos como seres humanos, de reencontrarnos con los otros.

miércoles, diciembre 12, 2018

Prosigue prueba de fuego

El guerrillero que no acepta y el pacificado.

¿Qué pasó, cómo pensaron, qué hicieron o qué ocurrió definitivamente con los guerrilleros venezolanos que aceptaron deponer sus armas en el año 1967 y vivir sin miedo alguno ese complejo proceso de pacificación dentro de los regímenes adecos y copeyanos de turno, hasta que llegó, por la vía del sufragio popular, el teniente coronel Hugo Chávez Frías a la Presidencia de la República en 1998 y comenzó otro ciclo histórico en el cual estamos?
Hay, por supuesto, varias respuestas bien documentadas y bastante sentidas sobre tal evento histórico y sus consecuencias, que sí resultó trascendental para la vida republicana  venezolana de las décadas posteriores; pero mucho antes el dramaturgo Ugo Ulive se atrevió a ficcionar tan densa realidad histórica y por eso escribió y estrenó su pieza teatral Prueba de fuego, durante la temporada de 1981 en la Sala   Juana Sujo de los espacios de El Nuevo  Grupo,  con los actores José Ignacio Cabrujas y Omar Gonzalo; ellos asumieron los personajes de los guerrilleros César y Mariñito quienes se citan en un  apartamento ubicado en una barriada popular caraqueña y esperan, en medio de una tensa confrontación verbal, a que un maduro líder guerrillero, quien reposa supuestamente, en otra habitación, los explique las razones o sin razones de esa claudicación  o estrategia  o determinación  con los destinos de  los implicados en la lucha armada…pero él nunca saldrá, porque está muerto.
Prueba de fuego, tan  controversial pieza para los años 80 del siglo pasado, porque tocaba un tema delicado o advertía que se viviría una especie de ”prueba de fuego”, ha revivido 37 años después en la sala Espacio Alterno del Trasnocho Cultural, puesta en escena por Vilma Ramia, ejecutiva del Ateneo de Caracas, donde se replantea un análisis más contemporáneo sobre los aciertos y los desaciertos de esa lucha armada guerrillera y sobre lo verdaderamente positivo o lo negativo de aquello que hicieron  o dejaron de hacer.  Sí, Ulive le puso el cascabel al gato y planteó en los años 60 a esos personajes de la aguerrida guerrilla que tienen que asumir los aciertos o las componendas de sus líderes políticos en las décadas posteriores.
Cuando se estrenó Prueba de fuego se dio la natural polémica por la visión crítica del dramaturgo, pero no pasó nada. Estaban vivos, otros exguerrilleros como Teodoro Petkoff, y aquello no pasó de unas cartas o unas declaraciones públicas, ya que los guerreros son humanos y se cansan y optan reposo, mientras tanto.
 Ahora, a 37 años de aquel auténtico suceso teatral, que tuvo sus repercusiones de opiniones en la incipiente democracia de los años 80, los personajes de César y Mariñito han sido asumidos por los comediantes Alfredo Sánchez y Federico Moleiro, quienes así han revivido para debatir las acciones políticas a seguir y contrastar sus pareceres en torno a la pacificación, sobre la cual mantienen opiniones contrapuestas. A partir de esa ficción teatral vemos ahora cómo, lo que entonces era un futuro incierto, hoy día es una realidad incontestable para los venezolanos, donde hay nuevos y poderosos contratiempos a resolver según la urgencia de los mismos.
El espectáculo, que supera  fácilmente los 60 minutos, es placentero por la bien hilvanada trama que concibió Ulive y que Vilma Ramia (alumna del director y actor Héctor Manrique) respeta correctamente, haciendo énfasis en la conducción de los actores, muy solventes, quienes de verdad sorprenden. Ojala que persistan en la aventura del quehacer teatral donde son necesarios los nuevos talentos.
Esta obra teatral intenta, pues, desentrañar los orígenes de aquellas circunstancias y constituye la mejor prueba de que el arte prefigura y anticipa lo que la historia nos tiene que ofrecer como resultado. De allí su vigencia y validez, estamos más que seguros. Volverla a ver nos reitera que la vida hay que vivirla, aunque sea doloroso hacerlo y se pierda incluso la vida en ese intento. Venezuela avanza por ahora en la vía electoral y ojala que se persista hasta que todo se solucione o mejore.




jueves, diciembre 06, 2018

Popol Vuh en abril del 2019

La maquinaria de la creación artística comenzó a funcionar desde el pasado martes 4 de diciembre, con una conferencia-rueda de prensa que organizó la Compañía Nacional de Teatro (CNT) en su sede del teatro Alberto de Paz y Mateos, para anunciar que se dispone a ejecutar la producción y exhibición de un monumental espectáculo basado en Popol Vuh, el libro sagrado del pueblo maya, durante su temporada de 2019.
 Hay que subrayar que el Ministerio del Poder Popular para la Cultura avala este proyecto de la CNT, cuyo director general es Carlos Arroyo,  ya que está consciente de “la urgente necesidad de reafirmar nuestros valores como pueblo, venezolano y de nuestra América”, y para eso nada mejor que llevar a escena uno de los textos más poéticos y génesis de la creación del hombre como es Popol Vuh.
Hay que puntualizar que la propuesta artística de trabajo con Popol Vuh está basada en la historia de nuestra región latinoamericana y adaptada, como es lógico, a las diferentes culturas indígenas de nuestro país, como un aporte fundamental para el fortalecimiento de nuestra identidad.
Este Popol Vuh, sobre el cual trabajará la CNT, está basado en el mito de la creación según la leyenda maya quiche. Los dioses en consejo hacen la palabra y en acuerdo se proponen crear el mundo, el mundo es creado, emerge la tierra de la magia, montañas, mares, ríos y cielo, luego dan vida a los animales esperando su reconocimiento y adoración, al no ser adorados por aquellos seres, deciden condenarlos a vivir errantes en la tierra y ser devorados entre ellos. En un tiempo sin tiempo donde no existía el sol ni luna ni los días ni las noches. Los dioses continúan su cometido en busca del ser que los adorara, el consejo, moldeo barro y madera en busca de la máxima creación: el hombre.
La propuesta escénica del espectáculo Popol Vuh será llevada a cabo por el maestro José Luis León, bajo un concepto minimalista en sus elementos, pero con mucha riqueza visual y sonora. Los personajes serán representados por actores-bailarines y manipulación de objetos. La escenografía refleja el carácter mágico de la obra, con tecnología audiovisual y lumínica, sobre fondo en completo blanco, con escasos elementos corpóreos. La iluminación refleja el vacío, la nada, tomando luego un juego de tonos haciendo alusión al sol y la luna. La música será creada por el maestro Federico Ruiz e interpretada por la Orquesta Filarmónica, este renglón es parte esencial de la historia, se relaciona en todo momento con los elementos agua, tierra y aire y acompañará la pieza durante hora veinte de duración. Y, como es lógico, el elenco estable de la CNT aporta su musculo y su sangre, además del talento de ese grupo de profesionales ahí reunidos.

Las fechas tentativas para el estreno, en el teatro Municipal de Caracas, serán durante la primera quincena del venidero mes de abril, para después mostrarse en el teatro La Ópera de Maracay y en el Festival de Teatro de Caracas, hasta ahora.
Y como colofón de este importante anuncio sobre el teatro que viene para el 2019, hay que recordar que el Presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, en pasada reunión de su Gabinete Ejecutivo, dispuso que hay que invertir en proyectos culturales y llevarlos a la televisión, cine, teatro y literatura para que se conozca la cultura, el arte y las expresiones diversas de la estética, del canto de los pueblos indígenas y rescatar el canto, cultura y arte de los ancestros de la historia venezolana.  Todo esto trabajado en conjunto con el Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

miércoles, diciembre 05, 2018

"Tebas Land" en Caracas

Los actores Elvis Chaveinte y Kevin Jorges con la directora Rosanna  Hernández.


Está terminando la temporada teatral de este estrujante año 2018 y debemos reseñar, para la crónica general de sus meritorios eventos, al espectáculo Tebas Land, pieza avasallante del uruguayo Sergio Blanco (47 años), donde se  hace una curiosa suma conceptual de la tragedia griega Edipo Rey, de Sófocles y se alude a la novela Los hermanos Karamazov,de Fiódor Dostoievski y además se reiteran aquellas temibles formulaciones de Segismundo Freud sobre el porqué los seres humanos buscan, casi siempre, matar a sus progenitores, lo cual no es más que una metáfora sobre ese  momento en que los hijos maduran y se apartan de sus progenitores, con una especie de huida hacia adelante que se debe aceptar siempre.
 Tebas Land, la cual vimos dos veces en la sala Rajatabla, donde hace temporada hasta el próximo 16 de diciembre, se muestra en Caracas gracias a que la agrupación criolla Deus Ex Machina, para festejar sus cinco primeros años de labores artísticas positivas, escogió este texto, ya estrenado, desde el año 2015, con éxito en otras capitales del mundo, y el cual hace temporada venezolana con los magníficos actores Elvis Chaveinte y Kevin Jorges, en asombrosa e inteligente versión escénica de Rossana Hernández.
Esta Tebas Land inicialmente alude a las peripecias de un escritor empeñado en redactar una pieza teatral sobre un parricida, un joven gay prostituto que mato a su papá con 21 golpes certeros de un tenedor, por lo cual está preso y sentenciado, mientras drena su fatalidad jugando basquetbol.
Tebas Land también termina siendo la reseña de un amor homosexual, porque el prisionero, Martín Santos (Kevin Jorges), se enamora del curioso dramaturgo entrevistador y hay una escena que debe estremecer a la audiencia por la fuerza de los intérpretes, quienes hacen posible un enfrentamiento que es como una llamarada del más puro amor en medio de la oscuridad de todo ese relato escénico.
Los espectadores cultos o informados podrán disfrutar de los guiños que el dramaturgo Blanco hace, con los textos ante citados en el discurso de su pieza, y además escuchar fragmentos del Concierto para piano número 21 de Mozart, porque precisamente tan célebre compositor fue atormentado por su padre.
 El colofón del espectáculo es conmovedor y más de un espectador le atragantará la saliva porque es ver como el amor sí puede domar a las fieras o ser una grieta de luz para la recuperación del sentido de la vida misma, como lo plasma el presidiario Martín Santos al leer en una tableta las primeras páginas de Edipo, mientras el dramaturgo huye de sí mismo y no se sabe hasta cuándo, porque todo ha terminado con el estreno de la pieza que ha escrito y estrenado.
El espectáculo, que dura unos 150 minutos escénicos, en un solo acto, no cansa ni agota, sino que además lleva al público hacia una reflexión sobre el temible bullying, ese acoso irracional que se presenta en las escuelas y hasta en los mismos hogares, o en los mismos sitios de trabajo, con todos aquellos que son diferentes o no están dentro de las normas o convenciones de una sociedad machista y por ende autoritaria.
Para algunos críticos, en este texto Tebas Land se asoma a la temible metateatralidad ya que revela el curso de los mecanismos creativos y perfila así un panorama de laberintos psicológicos; todo un sugestivo trabajo, compuesto por sutilísimos y significativos planos interconectados, en el que están en permanente tensión lo trágico, lo ético y lo poético. Buen trabajo de la directora Hernández que sus actores materializan.
 O tal vez, como aseguran otros analistas, es una obra compleja y de una claridad cegadora al tiempo. O para decirlo, con nuestras palabras, es una maravillosa obra, arriesgada, bastante original, atractiva y bien construida que hemos podido ver y disfrutar, aquí en Caracas durante las últimas temporadas. Y donde se materializa, para que el público se deje capturar por una modesta cancha para el basquetbol carcelario, donde el protagonista pretende matar el tedio de su soledad interna y externa.
 A buena hora Rossana, Elvis y Kevin han presentado esta pieza en Venezuela, donde hay un público ávido de ver montajes de tales características, que, aunque puedan lucir viejos por sus temáticas, son muy apetecidos porque abordan temas eternos o porque están vigentes en este ahora.
EL AUTOR
El uruguayo Sergio Blanco se dedica a las artes escénicas desde los 18 años, edad en que decidió montar una puesta de teatro. Vive en Francia desde 1993, año en que ganó el premio Florencio Revelación y cuando fue becado para estudiar en la Comédie Française.
En estos días, mientras visitaba Montevideo, dictó un seminario de dramaturgia para actores y estaba preparando el estreno de Tebas Land, en el teatro Solís. Ahí admitió que su regreso era todo un viaje, porque “es reencontrarme con un Uruguay que yo dejé atrás hace 15 años, y es muy interesante, porque se ve que en estos años han pasado muchas cosas”.
 “Para mí, el teatro, como cualquier arte, revela más desde el dominio de lo sensible que desde lo racional. Trabajar en el Solís es una maravilla, sobre todo con este proyecto. Atahualpa del Cioppo, Taco Larreta y Nelly Goitiño fueron mis grandes maestros. Empecé de una forma autodidacta, cuando a los 18 años decidí dirigir Ricardo III en el Castillo del Parque Rodó, con un grupo de personas que estábamos empezando. Después me acerqué a distintas personas y maestros, y me pregunté por qué no elegir a mis propios maestros. Empecé con Aderbal Freire-Filho, siendo asistente en su puesta de Las fenicias, espectáculo de Molière que dirigió aquí. Con Nelly Goitiño trabajé como asistente de cátedra en la Escuela Municipal de Arte Dramático y con Atahualpa del Cioppo tuvimos un encuentro muy bello durante su último año de vida en 1993, año en el que yo estaba ensayando La gaviota y él me propuso hacer la asistencia. Ésta era una forma que me permitía encontrarme cada dos o tres tardes con Atahualpa”. “Él decía que era mi asistente, pero en verdad fue un aprendizaje muy grande para mí, no sólo de Chéjov, Stanislavski y del teatro ruso, sino también de lo que es el acontecer teatral. Quizá mi experiencia más intensa fue con Atahualpa, porque ya era mayor y estaba cerrando su vida; cuando lo acompañé a tomarse su vuelo rumbo a La Habana, falleció una semana después. Él sabía que estaba enfermo, creo que le gustó encontrar a alguien de 19 años, con toda su fuerza y que recién empezaba. Quizás lo más lindo de esos encuentros era lo periférico al teatro. Tengo el recuerdo de largas charlas en las que a veces no hablábamos de teatro, sino de lo que era la vida para alguien que estaba empezando a vivirla, frente a alguien que sabía que la estaba terminando”.

El Popol Vuh inaugura temporada 2019 de la CNT

José Luis León en la CNT.

Con ocho funciones de la comedia dramática Baño de damas, pieza original de Rodolfo Santana, la cual fue versionada y dirigida por Aníbal Grunn para la temporada 2018, la Compañía Nacional de Teatro (CNT) está cerrando su temporada 2018, bajo la égida general de Carlos Arroyo, en su sede oficial: el teatro Alberto de Paz y Mateos, el otrora portaaviones de El Nuevo Grupo.
La CNT, ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, también anunció el resultado de las audiciones realizadas para seleccionar a un grupo importante de reconocidos artistas que trabajará o participará en los diversos proyectos de la institución a lo largo de la venidera temporada 2019.Fueron elegidos: Gerardo Luongo, Yurahy Castro, Anderson Figueroa, Rubén Joya y Varinia Arráiz, para reforzar así el actual elenco estable de la institución, donde destacan Aura Rivas y Francis Rueda,entre otros.
Y además para realizar un laboratorio de capacitación teatral especial para jóvenes actores, con maestros de la CNT, fueron convocados: Javier Mesones, Yosmael Bello, Luz Ramos, Kevin Quintero, Kleiber Rodriguez, Yojhan Rivas, Yandra Duarte, Albanellys Alfonso, José Antonio Millán, David Vincent, Héctor Rodriguez, Luis Rojas, Jean Carlos Brito, Klaus Yánez, Milagros Díaz y Gilberto Osorio.
PROYECTOS 2019
El primer montaje de la CNT durante el  próximo año será una especial versión escénica, adelantada por José Luis León, del Popol Vuh, el libro sagrado del pueblo maya; después seguirá el espectáculo musical Un dorado llamado país, de Franklin Tovar, con música de Federico Ruiz, y continuará con la  pieza Baúles, de Néstor Caballero, además de  tener en su programación otros montajes de su repertorio, como Oscuro, de noche, de Pablo García Gámez; Develario, de Rodolfo Porras, y Baño de damas, una especie de "joyita de la corona" con la cual se ha presentado en varias ciudades del país, y, por si fuera poco, El rompimiento, de Rafael Guinand y Zamora, de Aníbal Grunn.
Próximamente, Carlos Arroyo, director general de la CNT, anunciará las fechas de los estrenos  y los respectivos elencos, además de una especial temporada en el teatro Municipal de Caracas, con el Popol Vuh.



sábado, diciembre 01, 2018

Los 9 pioneros del teatro venezolano

EL INOLVIDABLE ROMEO COSTEA

Dos damas y siete caballeros llegaron a Venezuela, concretamente a su capital, entre 1945 y 1976 para apuntalar el desarrollo de su teatro. Nadie puede negar que las artes escénicas tienen una gran deuda con esos nueve pioneros que dieron valiosos aportes para su desarrollo en décadas difíciles por la carencia de mayores estímulos y porque el país aún no había despertado. Hoy los recordamos porque recién falleció Ugo Ulive, el único sobreviviente, pero él, como todos los otros dejaron sus huellas para siempre en la historia del teatro criollo.
La activa presencia desde mediados de la década de los cuarenta del siglo pasado de los directores y maestros Alberto de Paz y Mateos, Lily Álvarez Sierra  y su esposo Gabriel Martínez , Jesús Gómez Obregón, Juana Sujo, Horacio Peterson y Romeo Costea, y otros tres que recalaron aquí en los sesenta y setenta, determinó, la orientación general del teatro a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y parte de lo que lleva recorrido este siglo XXI.
Su influencia fue decisiva “en casi todas las áreas del quehacer teatral, siendo particularmente productiva en lo referente a la formación para el arte dramático, por cuanto como directores modelaron estilos de puesta en escena más problematizados estéticamente y de mejor acabado formal, introdujeron en el ambiente a numerosos autores extranjeros relevantes de la época y a su vez promovieron nuevos dramaturgos nacionales, al tiempo que formaron actores y actrices, sin quienes no se habría desarrollado nada sobre los diversos escenarios del país”. Así piensa el psicólogo social y crítico de teatro Rubén Monasterios.
Esos nueve pioneros son:
Alberto de Paz y Mateos (Ponferrada, España, 1915/Caracas, 1967). Aventado por la Guerra Civil Española llega en 1945 y funda el Teatro Experimental en el liceo Fermín Toro, donde tuvo como alumnos a Román Chalbaud y Nicolás Curiel, entre otros. Entre 1950 y 1957, se desempeña como director artístico de la Televisora Nacional. En 1959, durante la celebración del I Festival de Teatro de Caracas, compitieron sendas agrupaciones preparadas por él: el Teatro Los Caobos mostró Chúo Gil de Arturo Uslar Pietri y la Federación Venezolana de Teatro presentó Abigail de Andrés Eloy Blanco. Todos sus montajes introdujeron conceptos nuevos con respecto a la escenografía, la iluminación y otros detalles plásticos.
Lily Álvarez Sierra (Chile, 1917/Caracas, 2000). Llega con su esposo Gabriel Martínez en 1948 y se quedan además con su compañía para exhibir espectáculos infantiles, especialmente su
Alicia en el país de las maravillas en el Teatro Nacional. Se desplazan a Maracaibo y al Caribe, pero vuelve en 1952 para inaugurar la Televisora Nacional con un teleteatro infantil diario, de lunes a viernes, hasta 1956. En 1958 fundan su escuela y de ahí surge la Compañía Juvenil Venezolana, activa y dirigida ahora por sus nietos César Sierra, Natalia y Gabriela Martínez. Decían que el teatro se enseñaba en la escena y por eso sus clases pasaban fácilmente de la teoría a la práctica, aunque predicaba que el teatro infantil no era adecuado para formar actores, ya que hacer buen teatro exigía tener una buena capacitación, pero si era muy adecuado para enseñar al público. Formaron a comediantes como Ibrahim Guerra y Carlos Omobono, entre otros.
Jesús Gómez Obregón (México, 1920/1991). Este alumno del mítico maestro Seki Sano es invitado por el Ministerio de Educación para dictar un curso de Capacitación Teatral. Las inscripciones se abrieron el 30 de junio de 1947 y el 15 de julio inició actividades en el Liceo Andrés Bello. El curso se transformó en una escuela estable y productiva, ya que sus alumnos pasaron a ser inductores o auténticos fundadores de movimientos teatrales en diferentes regiones del país, como Eduardo Moreno en Valencia, Carlos Denis en Barquisimeto, Ildemaro Mujica en Mérida, Clemente Izaguirre en Maracaibo. Aquí en Caracas se formaron: Humberto Orsini, Gilberto Pinto, Alfonso López, José Torres, Alejandro Tovar, Daniel Izquierdo, Carmen Palma, María García, Luisa Motta, Fernando Villa, Pedro Marthan, Román Chalbaud, Luis Márquez Páez, Belén Díaz, Marcos Reyes Andrade y Bertha Moncayo. La dictadura perezjimenista los obligó a marcharse en el año 1952,pero regresaron y aquí hicieron sus respectivos mutis
Juana Sujo (Buenos Aires, 1918/Caracas, 1961). Desembarca en 1949 para intervenir en el proyecto cinematográfico de Bolívar Films, especialmente en el largometraje La balandra Isabel llega esta tarde, basado en el relato homónimo de Guillermo Meneses. Y se queda para inaugurar al año siguiente su Primer Curso de Arte Dramático en las instalaciones del Museo de Bellas Artes, lo cual origina una institución estable denominada Estudio Dramático, hacia 1952; bajo su tutela se forman figuras protagónicas del acontecer teatral de los años siguientes como Esteban Herrera, Margot Antillano, Maritza Caballero, América Alonso, Manola Garcia Maldonado, José Antonio Gutiérrez, Guillermo Montiel y Doris Wells entre muchos otros, como es el peculiar caso de su pupilo Porfirio Rodríguez que a la muerte de Juana siguió con su Escuela de Arte Dramático, rebautizada en su honor y aun funciona y gradúa comediantes, gracias a la conducción de Andrés Martínez.
Horacio Peterson (Coquimbo, Chile, 22 de abril de 1922/Caracas, 25 de noviembre de 2002). Llegó procedente de Buenos Aires, junto a la actriz Juana Sujo y el director Carlos Hugo Christensen, en abril de 1949, para impulsar el proyecto de Bolívar Films. Intentó proseguir su éxodo, pero había conocido al comediante Esteban Herrera y este, para retenerlo, lo puso en contacto con Anna Julia Rojas, presidenta del Ateneo de Caracas, quien le pidió que creara una escuela para actores. Aceptó el difícil encargo y comenzó a trabajar desde marzo de 1951 hasta mediados de 1971, cuando se mudó de la casona ateneísta, que funcionaba en la entrada al Parque Los Caobos, y creó el Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, instalado en un pequeño edificio de la avenida México, en la acera norte del Hotel Hilton, dirigido ahora por Carmen “La Negra” Jiménez. Durante su larga pasantía por el Ateneo y después en su Laboratorio, formó a miles de actores y montó no menos de 179 obras teatrales.
Romeo Costea (Braila, Rumania, 14 de enero de 1922, Caracas 05 de Septiembre de 2015). Es el último pionero o maestro europeo que se instaló en Caracas, precisamente el 24 de diciembre de 1953. Vino desde París y se quedó para fundar el grupo Compás, al amparo de la Alianza Francesa. Es el gran introductor de los clásicos y contemporáneos galos, así como del teatro de Eugene Ionesco y Samuel Beckett. Tuteló decenas de actores, entre los cuales destaca Omar Gonzalo. Lanzó a Isaac Chocrón con su ópera prima Mónica y el florentino, en 1958.
Ugo Ulive (Montevideo,1933, Caracas,2018). Lo trajo, en 1967, la buena gente de El Nuevo Grupo para que dirigiera sus espectáculos. Lo hizo tan bien que era el único rival del maestro Carlos Giménez en lo que a puestas en escena se refiere. Escribió su primera pieza, Prueba de fuego, centrada en el drama de la pacificación de la guerrilla, la cual ahora es mostrada en el Trasnocho Cultural.
Carlos Giménez (Rosario, Argentina, 13 de abril de 1946/Caracas, 28 de marzo de 1993). Su accionar como maestro, director y gerente cambió los derroteros del teatro venezolano. Desde 1969 hasta 1993 fue el gran motor de una actividad artística única que colocó al país en el mapa teatral del mundo, especialmente por sus festivales que le enseñaron a los criollos lo mejor de la escena internacional. Tras su muerte nadie lo ha podido igualar ni copiar, aunque quedan videos de sus montajes, irrepetibles para estos tiempos. Fue un huracán y por eso mismo inolvidable para quienes lo conocimos. Ahora todos aseguran que fueron sus alumnos y lo citan con pasión, pero él las pasó difíciles hasta que se impuso. De su emporio cultural no queda nada,solo la memoria y los esfuerzos que hace William López para que no desaparezca la sala Rajatabla, por donde pasan las nuevas generaciones.
Juan Carlos Gené (Buenos Aires, 6 de noviembre de 1928, Buenos Aires, Argentina - 31 de enero de 2012). Es el gran maestro del teatro argentino y uno de los más importantes del mundo. Aquí estuvo entre 1975 y 1993 para fundar el Grupo Actoral 80 y apuntalar el desarrollo del Celcit, además de enseñarle el abcé teatral a Mimí Lazo, Héctor Manrique, Iván Tamayo y Carlos Cruz, entre otros de sus numerosos alumnos. Su última visita fue para escenificar, con su mejor estilo, El día que me quieras, de José Ignacio Cabrujas, y reiterar así que es la pieza de un siglo y recordar, una vez más, que es "una espada de Damocles" para los falsos revolucionarios y los que los sigan. Fue una producción de Héctor Manrique para festejar los primeros 20 años del GA-80.


miércoles, noviembre 28, 2018

Teatro tenaz de la mujer


Maigualida Gamero no ha llegado todavía a los 50 años pero ya es una importante artista activista del teatro venezolano. A ella le preguntamos:
¿Por qué hay pocas mujeres en el teatro venezolano entregadas a la promoción y dirección, entre otras actividades? 
Esta pregunta me parece muy interesante, me recuerda que durante el 2015 viajé a Mérida, Yucatán, México a representar a Venezuela en el I Encuentro de la Mujer en la Escena Latinoamericana, fui la única invitada por Venezuela, y mi ponencia la sacaron en un libro junto a las demás. Allí yo rescato la labor de, por ejemplo, Jorgita Rodríguez, Karla Fermín, Karin Valecillos, entre otras mujeres que damos el 100% con pasión por el arte; pero también digo que lo que se conoce afuera es la obra de los hombres actores, directores, gestores… Pero es el momento de la mujer nuevamente.
¿Qué pasa con la mujer en el teatro venezolano?
En el teatro caraqueño el papel de la mujer se ha visto repotenciado en el área de la producción teatral, así como nuevas directoras y escritoras. Sin embargo, creo que uno de los problemas ha sido el de no poder publicar textos en físico. La difusión se ha hecho mucho más a autores masculinos, según mi punto de vista. Desde la Producción y la Gestión teatral comercial encontramos a Jorgita Rodríguez. En el área pública o del Estado a Ingrid Ross. A Sofía Mirabal, en el área independiente y a Karla Fermín. El teatro desde la mujer caraqueña es un teatro tenaz, guerrero, luchador. Un teatro que lucha por obtener su espacio. Es un trabajo de hormiguita donde hay que ganarse el respeto a punta de perseverancia, es así como particularmente veo y trabajo por este sueño de hacer ciudades más creativas.  Hacer ciudadanos y no solo habitantes de un espacio. Sueño con ciudadanos que vivan y construyan ciudadanía.
¿Hay misoginia en el teatro venezolano?
Yo creo que no. Simplemente pienso que las mismas mujeres debemos darnos la visibilidad que pedimos. Hay muchas mujeres productoras, escritoras diseñadoras y directoras, buenas, creativas, solo que no le hemos dado la difusión necesaria, pero eso es un asunto de cada quien, el de hacerse visible.  Yo no he sentido misoginia cuando he ido a solicitar apoyo para mis eventos, han sido más las veces de actitud abierta, apoyo, que los reveses, aunque sí me han cerrado puertas, pero donde una puerta se cierra... hay otras que se abren.  Y mi agrupación Festea es un ejemplo de ello. Son 15 años dando ese encuentro, el cual que me ha permitido traer grupos foráneos tanto del exterior como del interior. 
¿En cuál de ellas se siente mejor?
Me encanta la planificación de eventos culturales, la creación de escenarios de encuentro, Festea es un ejemplo de ello. Lo que nosotros en Pathmon Producciones llamamos la Gerencia Teatral creativa. La Producción me gusta mucho. La Dirección escénica me tienta siempre y la ejerzo con pasión, la Actuación me permite ejercitarme como decía Artaud "como una atleta de los sentimientos", para conmover. 
¿Qué ha pasado con usted durante este año?
El 2018 me trajo el viajar a Estados Unidos por primera vez. Visitar Miami fue un logro al participar en el Festival del Monólogo Latinoamericano "A una sola voz", organizado por Havanafama Teatro.  Representar a Venezuela con un texto del venezolano Jan Thomas Mora del cual he dirigido algunas de sus obras y actuado en ellas. La obra que llevé fue La Taconera, dirigida por Carlos Del Castillo. Ha sido un reto porque es mi tercer monólogo; también llevé La madre Pasota, de Darío Fo, el cual llevo 14 años haciéndolo.  Lo más significativo fue la autogestión para el viaje, lo hago porque me gusta, me apasiona, pero qué bonito sería que nuestro ente oficial cultural nos diera apoyo a todos los artistas que vayamos a representar al país ese sería un verdadero cambio. A nivel nacional el haber realizado la edición número 15 del Festea fue un esfuerzo titánico en un año sumamente difícil; prácticamente sin dinero; solo con el apoyo de unos cuantos... pero salimos adelante, los participantes siguen apoyando nuestro evento y eso simplemente se agradece. También presentamos nuestro montaje de Federico y Dióscoro, en el Festival de Teatro de Caracas, un texto del español Rubén Buren. Ha sido un año de menos producciones, más de realizar Talleres. Además el 2018 me trajo a nivel escénico y académico ingresar a la Escuela César Rengifo como Docente de Actuación 3, Historia comparada de las artes y Escritura creativa, una nueva etapa en la Escuela en la que me formé como actriz. 
¿Profundizará lo que hay para el año entrante?
Proyecto Festea Escuela continuará con el Festival Teatral de Autor que, como iniciativa de mi agrupación Pathmon Producciones, le dedicamos la pasión por crear sueños para representarlos. Somos una iniciativa particular que recibe apoyos mixtos. Somos un evento de conciliación, de verdadero desarrollo y apoyo a los jóvenes creadores. Por ello el enfoque cambiará...este año ha servido para reflexionar sobre muchas cosas. También pensamos llevar a escena un nuevo texto del español Buren y la planificación de alguna gira internacional. Se vive y se sueña o se sueña y se vive.


lunes, noviembre 26, 2018

Venezuela presente en el teatro de Pablo García Gámez

Otro autor que piensa en su país.

Pablo García Gámez no se duerme en los laureles, que en este caso serían los dólares que se gana con su trabajo artístico en Nueva York, donde vive desde hace ya un cuarto de siglo. El estreno y la temporada de premiada pieza Oscuro, de noche, la más reciente producción de la Compañía Nacional de Teatro, lo ha revitalizado ante el público venezolano. Por eso lo entrevistamos.
¿Te hemos notado muy activo en estos días?
He estado activo en teatro, pero no con la intensidad que quisiera.  Después de dirigir Cariaquito Morao en Nueva York y de ver las funciones de Oscuro, de noche en Caracas, tuve que centrarme en las clases de español que doy en York College (CUNY) y concentrarme con la tesis que debo defender a comienzos de 2019; paso el día dando clases, preparando la lección siguiente, corrigiendo exámenes, tareas.  Fuera de eso, el grupo Harlem 9 publicó 48Hours… in The Bronx, antología de las dos experiencias de esta actividad con autores latinos en la que participé a comienzos de año; escribí Eclipse Total en G.T.s. de 10 minutos en 10 horas para estrenarla al día siguiente de la entrega en Pregones y el Teatro Rodante Puertorriqueño.  Ver la obra publicada fue una grata sorpresa. 
¿Qué nueva obra hay para montar?
Al momento, no tengo nada pautado para realizar en Nueva York.  Siempre digo eso a fin de año y después paso el año metido en varios proyectos a la vez. Los proyectos concretos los tengo en Caracas y en Madrid. Para la escena caraqueña van dos monólogos: Taller de Actuación Espina, con Francis Rueda bajo la dirección de Oscar Acosta, que se estrena en la Sala Experimental del Celarg el 8 de marzo 2019, Día Internacional de la Mujer.  Demás está decirte la contentura que me da ese proyecto porque Oscar es un teatrero que respeto por su talento, saberes y verticalidad; a Francis la admiro hace décadas: es una actriz de inmensas posibilidades que se entrega de lleno a los retos que asume.  Es un trabajo en el que Francis interpreta a una maestra que, al ofrecer una utopía para sobrevivir a la rutina, crea situaciones completamente neuróticas.
El segundo monólogo es Cheily: princesa de Catia, cuyo estreno está pautado en abril 2019.  En él trabaja Annie Ferrer, actriz que conocí hace unos años; Annie vive empecinada en aprender diversos códigos, experimentar en escena y además tiene gran potencial.  La dirección está a cargo de un viejo amigo: Maenys Pérez Rojas, teatrero underground cuyas propuestas se orientan por el rigor y el trabajo artesanal para brindar lecturas alternas, lo que redunda en beneficio del sueño Cheily: encontrar su príncipe catire.
 Está el proyecto Juego a ser realizado en Madrid.  La producción está a cargo de Globo Teatro de Luis Garván.  Es un proyecto en el que confluyen grupos migratorios de diversas regiones del mundo y las respuestas que reciben en los espacios donde buscan protección.  A Luis agradezco haberme invitado a participar junto a los autores Pepe Domínguez, César Eduardo Rojas y Alfonso Pindado. Hemos intercambiado borradores y el asunto es ambicioso porque las historias constantemente se cruzan.  La pieza que desarrollo para el proyecto, Busca-la-vida está bastante adelantada.
¿Qué haces en este invierno 2018?
El invierno, además de pasar frío, será para la tesis.  Tengo la energía concentrada en finalizar ese proyecto. 
¿No preguntas por lo que acá se cocina en los escenarios? 
Mira, sigo de cerca lo que por allá se hace.  Escribir implica curiosidad. Cuando puedo, entro a las redes sociales.  Me gusta ver imágenes de los diferentes montajes, hay fotos impactantes.  También reviso los títulos de la cartelera, comentarios, críticas para tener idea de qué se representa y por qué: por qué determinada obra, qué cosas puede sugerir al espectador, qué impacto puede tener en él.  Ello me lleva a tener una idea del país a partir del teatro. Ese país está conmigo.