miércoles, octubre 17, 2018

Vigente "Fresa y chocolate"

Una obra y su espectáculo que obligan a reflexionar al público venezolano.
Este es el valioso y hasta original menú cultural que Héctor (Rodríguez) Manrique y su Grupo Actoral 80 le han brindado a los teatromaníacos de Caracas durante los diez primeros meses del histórico año 2018, desde las salas del Trasnocho Cultural: La foto, aleccionador melodrama de Gustavo Ott sobre curiosa y  lamentable crisis familiar que estalla por una fotografía transmitida desde un celular; Sangre en el diván, desopilante monólogo cómico sobre el legendario psiquiatra criollo Edmundo Chirinos, basado en memorable entrevista periodística de Ibéyise Pacheco; Los hombres de América, nostálgica comedia de Fausto Verdial sobre lo que sucede con unos migrantes españoles en la caraqueña parroquia La Candelaria, precisamente cuando muere el general  Francisco Franco; La piedra oscura, del hispano Alberto Conejero, patético melodrama sobre la trágica noche del ultimo amante de Federico García Lorca, y cierra Fresa y chocolate, agridulce comedia de Senel Paz  sobre la aguda homofobia que imperaba en Cuba durante los tiempos cuando Fidel Castro gobernaba en la patria de José Martí.
Una prueba evidente de como el buen teatro comercial, ese que hace con recursos privados y la taquilla de los espectadores, sí es viable en la capital de los venezolanos. Y lo que falta ahora es más gente, financiada por el Estado y los productores privados, para que la cartelera sea más generosa en calidad y cantidad con los habitantes de esta urbe venezolana, sin olvidar que puede ser llevada a las ciudades vecinas.
Y exaltamos aquí y ahora la tarea artística y profesional de Manrique y su equipo humano, quienes además han llevado sus montajes a Miami y Ciudad de México, porque hemos vuelto a ver Fresa y chocolate, un montaje estrenado durante la temporada 2014, que todavía permite más lecturas y reflexiones sobre la homofobia, la cual no ha desaparecido de la faz de la Tierra porque sirve todavía para otros oscuros fines de discriminación y dominación con el pretexto de la conducta sexual.
A buena hora, el teatro criollo tercia y acentúa su presencia en la lucha que se libra en el mundo contra ese crimen de odio que es la homofobia; enfermedad psicosocial que se caracteriza por tener una profunda aversión hacia los homosexuales, otra más de las manifestaciones del fascismo. Conocen los teatreros que el mundo se divide entre países que persiguen la homosexualidad y los que reconocen y amparan los derechos de gays y lesbianas, pero que en unos y otros persiste el odio hacia las relaciones íntimas entre seres del mismo sexo. Y por eso los hacedores de las artes escénicas están en combate.
ANTIHOMOFOBIA
El grupo Actoral 80, con su líder Héctor Manrique a la cabeza, ingresó oportunamente a la liza anti homofóbica con el excelente espectáculo teatral Fresa y chocolate, del cubano Senel Paz (1950) durante la temporada 2014. Y ahora, mucho mejor actuado por Daniel Rodríguez, Juan Vicente Pérez y Anthony Castillo, y con la pulcra producción de Carolina Rincón, se presenta en la temporada 2018.
Fresa y chocolate - nació del cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo y después se hizo cine (1994) gracias a los directores Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío- regresó al teatro Trasnocho para plasmar la cruda realidad social de la Cuba revolucionaria, durante varias décadas del siglo XX. Exhibe la relación de amistad que brota y se establece entre Diego, artista gay que cree en la libertad y trata de ejercerla, y David, estudiante universitario cargado de prejuicios en contra de la homosexualidad, quien además sigue las orientaciones del régimen castrista. La personalidad racional y desenfadada y tierna de Diego penetra y conquista  finalmente la mentalidad del revolucionario  David, quien reevalúa sus concepciones no solo de la homosexualidad, sino también sobre lo que significa ser un auténtico revolucionario, a pesar de su homofóbico compañero Miguel quien planea utilizarlo para espiar a Diego, persona a quien el régimen considera "aberrante y peligrosa”. El desenlace es el nacimiento de una fuerte amistad entre Diego y David, quienes se separan porque el artista gay sale de la isla en pos de otras metas.
No tiene Fresa y chocolate  un final edulcorado ni nada que se le parezca, solo una propuesta para que el público analice y tome una posición, porque sí  entre los antiguos romanos, griegos, chinos y egipcios la homosexualidad  era solo una manifestación más de la sexualidad  del ser humano, sin calificativos ni otra relevancia, las religiones judeocristianas y la era moderna hicieron cambiar tal situación, hasta castigar, censurar y prohibir tal expresión, por intermedio de la homofobia, que puede incluso llevar a la cárcel o a la muerte. En Cuba el odio ha disminuido porque incluso Fidel Castro admitió que su régimen se excedió y hasta una sobrina suya, Vilma Castro Espín, ahora es líder y defensora de los derechos de los LGTB. ¡No todo se perdió!
El montaje venezolano que deja sin aliento al público por la veracidad de su representación, exalta el talento que como sobrio puestista y director de actores tiene Manrique y las notables condiciones que han desarrollado Rodríguez, Pérez y Castillo. ¡Verlo es decir no a la homofobia!
Respetable trabajo artístico que ahora busca llegar a más espectadores venezolanos con su oportuno mensaje antihomofóbico y contra todas las discriminaciones. 
CODA
Hay que recordar al público venezolano que aunque la homofobia está prohibida en Venezuela, según la Carta Magna de 1999, esa enfermedad esta tan enraizada en que la sociedad venezolana, que pasaran muchas generaciones hasta que el respeto hacia los demás sea norma de vida y para lo cual la educación, y en especial las artes, son las herramientas fundamentales.
Y es por todo eso que Manrique y el GA 80 han insistido en escenificado Fresa y chocolate. Creen y manifiestan que “la razón fundamental para montar esta obra es que en la sumatoria de todas las voluntades estará la solución de nuestros problemas como sociedad, en Fresa y chocolate se ejemplifica como la marginación en cualquiera de sus estados sólo lleva a la fractura íntima y pública del hombre y esas fracturas y desarraigos llevan al empobrecimiento de las personas”.  Y reiteran que “el amor es una fuerza modificadora. Creemos que si hay algo que le está haciendo falta a nuestra sociedad es el respeto a la vida, a las ideas de los demás, porque nos enriquecen”.

Prosigue en temporada "Oscuro, de noche" en el teatro Alberto de Paz y Mateos

El elenco, el autor y el director de Oscuro,de noche.

 Tras tres semanas de funciones a sala llena, la Compañía Nacional de Teatro continuará presentándose en el teatro Alberto de Paz y Mateos, hasta el 4 de noviembre, con su más reciente espectáculo Oscuro, de noche, un texto de Pablo García Gámez que ganó el Premio Apacuana de Dramaturgia Nacional 2017, el cual ha sido llevado a escena por Carlos Arroyo y es actuado por el elenco estable de la CNT.
 Oscuro de noche es la trágica historia de Kenny, un trabajador bancario, de 25 años, que es asesinado en una avenida para robarle su moto, y de todas las vicisitudes que tienen que afrontar sus familiares y amigos para recuperar su cadáver y lograr darle cristiana sepultura.
Es, pues, un obra dramática, no convencional, donde el autor García Gámez apunta a la médula de la esfera privada de una familia que ha sido desequilibrada o herida.  El detonante es el hecho que le ocurre al Kenny y lo que importa es ver qué pasa en el mundo de su madre Zenobia, su padre Cristóbal, su abuela Mercedes y su novia Lucía, además de toda una serie de trabas burocráticas que surgen para complicar las exequias.
En un Oscuro de noche trabaja un doble elenco por lo cual ahí participan los comediantes Francis Rueda, Adriana Bustamante, Luis Domingo González, Gustavo Rengel, Ariana León, Dora Farias,  Marxlenin Cipriani, Randymar Guevara, Gustavo Meléndez, Trino Rojas, Kala Fuenmayor, Adrián Jiménez, Angélica Rinaldi, Yordano Marquina, María Tellis, María Brito, Andy Pérez, Vito Lonardo y Jorge Canelón. La música es, sin duda alguna, un creativo ensamble y el vestuario es de la Compañía Nacional de Teatro, ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
La temporada de Oscuro de noche es de jueves a domingo, a las 4PM, a lo largo de este mes de octubre, en el teatro Alberto de Paz y Mateos - donde se expende la boletería a 50 bolívares soberanos -el cual está ubicado, entre la Avenida La Colina y la avenida Andrés Bello, en la  Prolongación Los Manolos.  Urbanización Las Palmas. Hay un Metrobus, el Nº 314., que sale del estación Plaza Venezuela.




sábado, octubre 13, 2018

El mapa mundial de la homofobia


Ahora que hace temporada,en el Trasnocho Cultural, la pieza teatral Fresa y chocolate, basada en una etapa difícil para los homosexuales de la Cuba revolucionaria, conviene recordar que existe un Mapa Mundial de la Homofobia, que alude a los países donde se puede perder la vida por ser gay.
En Irán, Arabia Saudí, Yemen o Somalia la homosexualidad se castiga con pena de muerte. En otros países como India o Uganda se castiga con penas de cadena perpetua.
La expresión “concierto de las naciones” -naciones unidas o desunidas- es especialmente atonal si de hacer “derecho estadístico” sobre homofobia se trata. ¿Qué países tienen y no tienen leyes del tipo matrimonio igualitario y antidiscriminación? ¿Desde cuándo y con qué alcances concretos? ¿En qué estados hay pena de muerte por relaciones entre personas del mismo sexo y en cuáles desde la constitución para abajo, la exclusión de personas gays, lesbianas y bisexuales queda explícita o implícitamente sancionada? ¿Qué hay más allá de la letra grande y la letra chica?
Por esta razón, desde hace 12 años ILGA -la asociación internacional de lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex- elabora un informe anual, el “Estudio jurídico mundial sobre orientación sexual en el derecho: criminalización, protección y reconocimiento”. Esta vez, la federación fundada en 1978 convocó como uno de los dos autores a un abogado argentino especialista en derechos sexuales, Lucas Ramón Mendos. Fiel (sí, fiel) seguidor de las estratagemas discursivas del Papa Francisco sobre “putismo” y afines (razón por la que fue entrevistado en este suplemento un tiempo atrás), Mendos, profesor universitario y activista gay, integró la relatoría LGBT de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y trabajó por mail para ILGA junto al irlandés Aengus Carroll, consultor en temas de orientación sexual, identidad de género y diversidad corporal.
Juntos, en apenas meses, construyeron un documento de 200 páginas, disponible gratis en la web y en seis idiomas, capaz de otorgar fuentes confiables a investigadores, ONGs, aliadxs y lectorxs. A menudo, los números que proporcionan los informes ILGA (otro de sus trabajos es específicamente sobre identidades) son reproducidos en discursos periodísticos y pronunciamientos varios, de allí que la precisión intente ser total. 
A modo de prólogo, los responsables de esta edición se encargan de aclarar que Oriente y Occidente viven una marcada polarización en esta materia, ya que en las zonas geopolíticas en las que vienen dándose avances es posible detectar una acentuación de los mismos, pero pasa exactamente lo contrario del otro lado del respeto, donde cada vez más hay mayor rechazo y persecución a la disidencia sexual. A mayo de 2017, existen 72 estados susceptibles de ser clasificados como estados que criminalizan las relaciones sexuales consensuales entre personas adultas del mismo sexo (el recorte, quirúrgico, es fundamental para entender los límites de esta empresa investigativa): 24 países de África, 13 de Asia, 6 de América y 2 en Oceanía. En más de la mitad, la sanción abarca también las relaciones entre mujeres. El caso de Egipto, en el que estos vínculos están penalizados de hecho y no de derecho, queda incluido. A lo largo de 2016, muchos medios informaron sobre los 13 Estados que aplican pena de muerte a los homosexuales. 
En rigor, estados soberanos y miembros de Naciones Unidas, son 4: Irán, Arabia Saudita, Yemen y Sudán. Luego, en Somalía y Nigeria se aplica sólo en 2 provincias y en Irak y en el norte de Siria, hay pena de muerte a gays aplicada por tribunales locales, vigilantes ad hoc o agentes no estatales. En este sentido, deviene interesante citar los casos de 5 países adscriptos a la interpretación de la Shari’a (el cuerpo máximo del oxímoron máximo, el “derecho islámico”) y pensar en los montajes “cinematográficos” de Isis que dominan la web (lanzamiento a fosas e incineraciones de gays, por ejemplo): en Pakistán, Afganistán, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Mauritania, la interpretación de esa “carta magna” celestial habilita condenas a muerte (y por supuesto, no se las cuentan a Ilga). 
En 124 países legalizaron ya las relaciones sexuales de “iguales” pero sólo en 23 estados hay boda, porque reina la unión civil mucho antes que el casorio (incluso, la adopción sí y el matrimonio jamás). Uno de los casos más encendidos del año pasado fue el de Italia donde, Vaticano mediante, sigue siendo impensable otra instancia que no sea el papelito de la mera convivencia y paremos de contar. 
Un ítem especial de este informe lo ocupan las denominadas “terapias de conversión” (evangelistas y religiosas en general, a veces políticas y de salud): están prohibidas por ley en la Argentina, Brasil, Ecuador, China, Taiwán y Malta (habrá que ir a “curarse” a otro lado). Y si de región se trata, ILGA 2017 recuerda que tanto en Bolivia como en Ecuador, por ejemplo, las constituciones nacionales contienen disposiciones tendientes a proteger de la discriminación por orientación sexual a sus ciudadanxs. Sí, Bolivia y Ecuador, donde ni asoman otras medidas parecidas y donde, con frecuencia, sus líderes políticos rechazan discusiones semejantes. La hiperinflación legal no tiene, siempre, correlatos concretos y si para algo contribuyen estos documentos es para pensar y repensar qué pedidos hay detrás de cada pedido, toda vez que cualquier Estado devuelve (o no) derechos que antes, se encargó de quitar. 


viernes, octubre 12, 2018

Tecoven debutó en El Toboso de Petare

Los integrantes de Tecoven no  tienen miedo a las fotografías grupales.


Tecoven es el acróstico que los diligentes integrantes de la agrupación Teatro Comunitario Venezolano han ideado para identificarse públicamente y además exhibirse, por ahora, en las diversas comunidades del municipio Sucre, revela el promotor cultural y artístico Keudy López.
 Sucre tiene no menos de un millón de habitantes y es uno de los 21 municipios pertenecientes al Estado Miranda. Está compuesto por las comunidades de Caucaguita, Filas de Mariches, La Dolorita, Leoncio Martínez y el más popular y conocido Petare, por su histórico origen aborigen.
Subraya López que el debut de Tecoven se realizó hace pocos días, después de varios meses de reuniones y ensayos, en los espacios de la  Casa Hacienda El Toboso, más conocida como la casa del célebre pintor Salas Tito Salas.  Y  es por eso que recuerda como el municipio Sucre es un amplia conglomerado de comunidades para lo cual, precisamente, Tecoven busca recuperar con sus espectáculos al espacio público comunitario, el cual  está compuesto por las plazas, los parques y las calles, además de otras áreas destinadas para las actividades deportivas y sociales.
Tecoven, que se dio a conocer con su montaje Petare, un amor que apenas empieza, cuyos textos y acciones físicas fueron forjados y creados por sus integrantes, cuenta con el firme apoyo de la Compañía Nacional de Teatro y anhela descubrir la musicalidad y la teatralidad de ese municipio mirandino, para lo cual también ha recibido el vigoroso respaldo de la Gobernación de Miranda, la Alcaldía de Sucre y la Misión Cultura del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
 Por ahora Tecoven cuenta  orgullosamente entre sus filas a John Jairo Rivera, Betsy Yurima Briceño, Juli Jaimes Ávila, Johali Isabella Garcia, Génesis Camaripano, Rosa Virginia Maestre, Maura Johnson, Lactenia Espinoza, Rosalinda Cedeño, Iraima Carrillo de Garcia, Luis Cipriano Perez, Carmen Alicia Bernet, Antonio José Garcia, Wilson Garcia Maestre, Heira del Valle Cedeño, Irene Ortega, Ramón González, Felix Mauricio Briceño, Cristina Samuel Rojas, Albany Francheska Rojas, Eduardo David Rojas y Geysimar Camaripano. Todo un apasionado y bullicioso colectivo de adultos y jovencitos interesados en sistematizar sus conocimientos y además aportar sus experiencias existenciales, para plasmar así, desde la escena, “el alma viva de Petare”, que no es otra cosa que las historias vivas y vividas de su gente, con sus lenguajes y sus peculiares maneras de expresar sus sentimientos, especialmente su musicalidad. 

sábado, octubre 06, 2018

José Gil Fortoul está de regreso

El original y el actor para ser vistos en la Caracas del siglo XXI
El teatro caraqueño, para no hablar del que se hace en alguno otro de los 335 municipios venezolanos, es noticia permanente. ¿Qué, cómo, quién lo hace o lo gesta o quién lo disfruta?  Son algunas preguntas que no responderemos ahora. Y nos dedicaremos a solo anunciar que ya regresa El duelista, según informa José Tomás Angola Heredia, teatrero muy activo en los últimos tiempos.
¿De dónde salió El duelista, donde usted es el protagonista escénico?
Es una aproximación de Federico Pacanins sobre el legendario José Gil Fortoul, nacido en Barquisimeto, en 1861 y muerto en Caracas, hacia 1943, y pretende representar, de una manera emblemática las contradicciones de los intelectuales venezolanos. Hombre de enorme cultura, cultivó casi todas las áreas humanísticas de su tiempo: del derecho a la sociología, de la creación literaria a la historia, de la filosofía a la crítica. Sin embargo, aunque fue un adelantado y descolló en unas áreas de la historia y el derecho, fue menos que mediocre en otras, como la poesía. Hombre al servicio de la pluma, no escatimó en tomar la espada para lances personales llegando incluso a escribir un Tratado de Esgrima. Librepensador y creyente ferviente de la libertad individual, respaldó, apoyó y colaboró con dos regímenes políticos autocráticos y brutales como lo fueron el de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. En el de este último llegó a ser incluso Presidente "de utilería" y armarle todo el tinglado constitucional para que el general Gómez se quedara en el poder de forma vitalicia. Guaro de pura cepa, venezolanista convencido, y formado académicamente en Caracas, al regresar de su largo periplo por Europa llegó con un acento afrancesado que no perdió en toda su vida, y que fue motivo de burla por muchos. De obra intelectual trascendente que escribió pensando en la posteridad, vivió siempre pendiente de la fugaz y efímera apariencia personal, usando un estrafalario bisoñé para tapar la temprana calva, o bañándose en perfume francés para huirle a la vejez. En Gil Fortoul cohabitó lo divino y lo profano en una dialéctica perpetua y sin solución. Era un bastión del positivismo
¿Hay que aplicar las teorías positivistas para entender a Venezuela ?  
 Como bien mencionas, Gil Fortoul es uno de los personajes del positivismo en Venezuela. Su pensamiento, adscrito a esta escuela, le permitió llevar la historiografía nacional a terrenos científicos por lo que se le considera uno de los padres de los estudios modernos de historia. Sin embargo el positivismo también es responsable de ciertos prejuicios que incluso hoy perduran. Prejuicios como que nuestra mezcla étnica (entonces llamada de razas) conspiraba contra nuestra capacidad de progresar o superarnos como sociedad, o que la falta de estaciones del clima en nuestra latitud, nos condicionaba a no tener visión de ahorro o mentalidad planificadora del futuro. Eso llevó a Gil Fortoul y otros intelectuales a creer en el eurocentrismo, y a predicar la preterida tesis del "Gendarme necesario" en la política. El positivismo está superado pues si bien permitió cimentar a la razón, la ciencia y la experiencia como fuentes del conocimiento, desechó el espectro intangible, metafísico y espiritual del hombre. La hermenéutica se encargaría luego de ampliar los caminos del conocimiento e integrar todos estos ámbitos con la racionalidad. 
¿Cómo están elaborados obra y espectáculo?  ¿Fechas de la temporada y el elenco?
La obra es original de Pacanins, siendo él también su director, quien la escribió inicialmente pensando en el querido Cayito Aponte. Como un homenaje a su larga carrera artística y para su lucimiento. En esa época yo fungía de director y Cayito la protagonizaría. Tuvimos una lectura del texto, pero entonces Cayito ya empezaba a acusar las dolencias que finalmente nos lo arrebataron. No pudo asumir el proyecto. Con pocos meses para el estreno, Federico propuso un enroque que produjo este espectáculo: me ofreció el personaje de Gil Fortoul mientras que él enfrentaría el reto de dirigirla. Me gustó mucho el resultado. Me permitió explorar mis capacidades y limitaciones para interpretar a un hombre de 80 años en el último día de su vida. Federico se vale de esa anécdota para hacer un recorrido por la vida del intelectual, un recorrido que también descubre una Venezuela, una forma de ser, una sociedad, un tiempo que irónicamente tiene mucho de común con nuestro presente. A Gil Fortoul lo visitan apariciones de su memoria, como el padre Carlos Borges, sacerdote de vida disipada y sensual, poeta y orador incendiario, interpretado por Salvador Pérez Castro. O "Lola", suerte de símbolo en donde Pacanins resume todos los amores y las musas del sabio, papel que representa Valentina Garrido. De su cotidianidad está "Candelaria", idealización del femenino caraqueño de entonces, interpretado por Sandra Yajure. Como suele ser habitual en las producciones de Federico, la música juega un papel central. Todos los detalles se han cuidado con mucho esmero: el vestuario de época es responsabilidad de Fabiola Neri, así como la reconstrucción física de Gil Fortoul. La escenografía está firmada por el maestro Freddy Belisario. La iluminación es de Manuel Troconis. El trabajo de video y escenografía virtual de José Martínez, y la producción general es de Carlos Silva.
El espectáculo El duelista se estrenó el año pasado, pero fue durante la época de las grandes protestas, así que Federico decidió reestrenarlo el sábado 20 de octubre en la Asociación Cultural Humboldt de San Bernardino, en una breve temporada de solo cuatro funciones, sábados y domingos a las 11 am.
¿Cómo puede pasar de la escritura a la dirección y ahora a la actuación?  ¿En qué rubro se siente mejor?
En el teatro me pasa algo parecido como en la literatura. Algunos me preguntan cómo puedo pasar de la poesía a la narrativa. Y realmente no tengo respuesta para ellos. Hay temas que demandan ser enfrentados desde el verso, y esos asuntos me obligan a escribirlos así. Otros solo tienen entidad en la prosa y la narración. Me siento escritor, creo serlo y todo surge desde esa parcela de la creación, pero el ser director (oficio en el que tengo casi 30 años) me permite plasmar con mayor libertad lo que se expone en el texto. La dramaturgia del director, el ser puestista, es quizá otra faceta del escritor. Con el rol de actor pasa algo distinto. Darle vida, sentir, pensar, padecer, lo que ha sido escrito es una oportunidad única para un dramaturgo de descubrir la verdad en un personaje. Es como el científico que diseña un cohete, pero tiene la maravillosa oportunidad de subirse a él y pilotarlo. Saber en carne propia cómo asciende, cómo vuela, como orbita es una suerte única. Sin embargo formalmente no me considero actor. Se lo digo a mis compañeros de tabla, actores y actrices magníficos que respeto mucho. Es un oficio que amerita un gran talento y una gran disciplina. Lo respeto mucho para usurparlo. Me veo más como un turista en el país del actor.
¿Y después que hay en camino?  
El 2019 será un año de mucho teatro. La sociedad artística que tengo con Federico Pacanins, un hombre de y para la cultura, nos permite soñar en muchos proyectos que de otra manera serían imposibles. Proyectos de arte en donde participan instituciones de gran prestigio como la Asociación Cultural Humboldt (que cumple 70 años en el 2019), o ascendentes figuras de la escena como Elizabeth Yrausquín y su grupo Asklepión. Es una sociedad en donde nadie pierde su independencia o libertad creativa, pero que aúna esfuerzos para establecer programaciones con altos valores artísticos, cosa que es vital y necesaria en nuestro teatro. Para nosotros en 2019 habrá mucho Shakespeare, Goethe, Thomas Mann, Brecht pero también muchos autores nacionales como Leoncio Martínez, Arturo Uslar Pietri y Eduardo Casanova. Yo por lo pronto reestreno una pieza de mi autoría que se presentó por vez primera en 1995 en la Sala Rajatabla, y luego fue publicada en España en 1999, El Molino. Inspirada en la historia real de un militar venezolano, José de Jesús Sánchez Carrero, que fue a luchar con los franceses en la Primera Guerra Mundial, y murió heroicamente en la aterradora campaña del Chemin des dames, en la legendaria batalla del Molino de Laffaux. Ese argumento me permitió explorar temas como qué era el heroísmo, qué significa el valor o el sacrificio, o cómo la guerra es siempre una lucha en donde el enemigo es uno mismo. En esta obra extremaremos el uso de nuevas tecnologías aplicadas a la escena de una forma nunca vista en nuestro teatro. Eso ocurrirá en el primer trimestre de 2019.



miércoles, octubre 03, 2018

De la calle al teatro

Pablo García Gámez, dramaturgo criollo que vive en Nueva York.

 El teatro venezolano del siglo XXI tiene otro dramaturgo comprobado desde el escenario como consecuencia de un sensato y dinámico proyecto de las artes escénicas del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, por intermedio del Concurso de Dramaturgia Apacuana y el montaje del texto galardonado. Ya se hizo antes con Peludas en el cielo de Gustavo Ott (Caracas, 14 de enero, 1963), exhibido en la temporada 2016, y ahora prosigue Oscuro, de noche de Pablo García Gámez (Caracas, 22 de septiembre de 1961), el cual hace temporada en la sala Alberto de Paz y Mateos, en su programación 2018.
La historia del teatro, que en ocasiones termina siendo una glosa de la saga social, política y económica del país que lo hace posible, se encargará algún día de redondear la merecida información y reacción sobre cada una de esas dos obras venezolanísimas, además de su proyección en las comunidades donde sean exhibidas, las cuales tuvieron la suerte de ser convertidas en estremecedores espectáculos por el director Carlos Arroyo y con valiosos elencos profesionales de la Compañía Nacional de Teatro (CNT).
OSCURO, DE NOCHE
 Contar el texto teatral que ahora se representa no es lo adecuado, porque debe el espectador escucharlo y ver su interpretación escénica, para asimilarlo y esperar que se dé la indispensable catarsis. No obstante podemos advertirle al lector de estas líneas que se trata de un drama -donde además hay una peculiar “música urbana contemporánea”, más dirigida a los sentidos que a la razón- sobre la conocida y bastante sufrida violencia urbana, que no es exclusiva de Caracas. Ahí, en la tarde noche de un viernes, Kenny Barrios (25 años) fue asaltado y muerto para robarle su recién adquirida motocicleta. Sus padres, Cristóbal y Zenobia, se enteran de la macabra noticia y comienzan a luchar contra las imágenes negativas que brotaron sobre su unigénito. Ellos hacen lo posible para cumplir con los rituales funerarios, pero encuentran una kafkiana serie de obstáculos burocráticos, mientras que la preguntona abuela paterna, Mercedes, que está seriamente enferma, agudiza la crisis familiar. Los medios de comunicación mencionan que la víctima tenía actividades ilegales, al tiempo que el   proceso en la morgue dura más de lo debido y en las funerarias se niegan a velar el cadáver. Sus deudos tratan de resolver cada problema en la marcha, buscando encontrar una paz que no llega.  Mientras tanto, tres testigos cuentan sus versiones sobre ese crimen y   se niegan a compartirlas con las autoridades.  Y como el héroe tenía una amada, Lucía (Ariana León), ella narra cómo fueron sus amores. El final, además del prólogo, actuado por un payaso (Andy Pérez), sirve para reiterar que es una historia de la vida real, a la que todo el mundo le tiene miedo porque le puede pasar a cualquiera. No hay moraleja ni tampoco mensaje, solo una advertencia: que lo dice todo en su título: Oscuro, de noche.
AUTOR DE OBRAS PROPIAS
García Gámez asegura que Oscuro, de noche es su texto 16 y por primera vez se le presenta su teatro a lo grande en Caracas, aunque ya ante le montaron una pieza breve, por lo que viene desde Nueva York para verlo. El revela que esta pieza nació de un hecho real que lo contó su madre durante noche de un domingo, hacia el año 2010.  “Ella estaba afectada porque un familiar había sido victima de un acto violento de noche y en la calle.  Me dio detalles. Esto se convirtió en imágenes recurrentes, que me perseguían.  Tal vez al año, quizás dos, llegó el momento de conjurarlas: me puse a escribir. La investigación sobre los hechos, más que investigación fue la voz de mi madre, Graciela Margarita, extraordinaria narradora oral que nunca se reconoció como tal, pero cuando contaba una historia lo hacía con propiedad y convicción. Nunca hablé directamente con los padres o hermanos de Kenny; a pesar de los años tuve y tengo temor porque ese tipo de dolor no se cura; sin embargo, cuando terminé la pieza, ellos la leyeron, no les pregunté qué les parecía y ellos tampoco me dijeron.  Después me enteré, de cosas que decían los personajes, que llegaron a decir los padres; por ejemplo, supe que la madre una vez gritó: “¡Dios, no existes!” como dice Cristóbal, el personaje en el texto; claro, son situaciones límite.  Los padres irán a la obra: espero que tenga un efecto positivo para ellos.  También pude cotejar la parte informativa de algunos los medios y encontré bastante material, especialmente en El Universal”. No es la primera vez que la realidad venezolana nutre a su teatro, ya que Román Chalbaud y Rodolfo Santana, para citar a estos célebres autores, tienen varios textos que lo demuestran.
Y aquí cabe dejar constancia que el texto de García Gámez carece de las tradicionales didascalias y la común estructura general de una introducción, la exposición, el clímax y un desenlace; solo unas líneas semiperdidas en 30 apretadas páginas, destinadas a plasmar un obra de un largo acto único y 32 fragmentos para ser ubicables en el tiempo y el tiempo circulares. La modernidad reclama la suyo, pero al final lo clásico emerge, está ahí.
VERSIÓN ESCÉNICA
Es, pues, un texto no convencional donde García Gámez apunta a la médula de la esfera privada de la familia de Kenny que ha sido desequilibrada o herida.  El detonante es el hecho que le ocurre al Kenny y lo que importaba era ver qué pasaba en el mundo de Zenobia (Francis Rueda y Adriana Bustamante), Cristóbal Luis Domingo González, Lucía (Ariana León lanzando sus románticas líneas desde la lira circense) y la anciana Mercedes (María Brito), cual abuela lorquiana.  Encontró que necesitaba un narrador, una especie de juglar o payaso contemporáneo para guiar la historia, donde Andy Perez quedo perfecto. Mucho trabajo en escaso tiempo para el trabajo global.
Así lo entendieron el director Arroyo y su elenco de más de 13 actores que durante dos meses lucharon para darle vida escénica o teatral. Y nosotros estuvimos ahí, cual “mirones de palo”, presenciando esa lucha contra tiempos, verbos y espacios físicos donde se desarrollaban las acciones preñadas de emociones y lágrimas. Una experiencia que nos dejó mucha enseñanza sobre el arte de la dirección y la actuación.  
Diremos que valió la pena acompañar ese proceso, el cual terminó siendo también nuestro de tanto leer y releer cada línea y poder así lograr ponderar las pugnas de cada actor con sus personajes, cuyas historias inventaron ellos. No se puede ni se debe hacer crítica desde la comodidad de una butaca. No, porque dirigir y actuar no son tareas fáciles para ningún profesional del teatro, aunque algunos se burlan o incluso se quejan.
Mención especial merece el director Arroyo que se fabricó su monumental y piramidal cerro caraqueño, para asimilarlo y ahí enclavar la casa de Kenny, a los vecinos curiosos, la morgue, la funeraria y el cementerio, todos definidos en sus espacios y con sus atmósferas temporales necesarias, además de una atmósfera general impactante. No sé si debo escribirlo, pero nos recordó a ciertos montajes espectaculares que hiciera Carlos Giménez en los años 80 y los 90 (La muerte de García Lorca, La honesta persona de Se-Chuan, etcétera) por el desafío a las reglas mismas del teatro y porque se buscó una especie de encuadre de imagen para esa cámara cinematográfica que todos llevamos en nuestros ojos, aunado al uso inolvidable de la iluminación. Y el director hizo lo suyo: ordenar o reordenar según las necesidades de la anécdota general. Una discreta, respetuosa y contundente versión escénica, tarea compleja por el compromiso que genera.
Dicho, de otra manera, en Oscuro, de noche, los actores, con mínimas excepciones, cumplieron perfectamente con las exigencias de un montaje didáctico o aleccionador y un tanto lúdico ante las características mismas del texto, ya que se trata de un circo que vaga por llanuras o montañas venezolanas.
Las funciones posteriores, hasta finales de octubre, pulirán las actuaciones y redondearán el tiempo escénico necesario para estos tiempos donde el miedo nos ha hecho construir muros invisibles donde estamos con otros millones de almas, procurando encerrarnos hasta que asumamos el ejercicio ciudadano que permita al colectivo conjurar ese miedo a partir de la práctica, como pide García Gámez, desde Nueva York. 
ELENCO
Hay que dejar constancia, pues, de que ahí participaron los comediantes Francis Rueda, Adriana Bustamante, Luis Domingo González, Gustavo Rengel, Ariana León, Dora Farias,  Marxlenin Cipriani, Randymar Guevara, Gustavo Meléndez, Trino Rojas, Kala Fuenmayor, Adrián Jiménez, Angélica Rinaldi, Yordano Marquina, María Tellis, María Brito, Andy Pérez, Vito Lonardo y Jorge Canelón, integrantes del elenco estable de la CNT. La música es, sin duda alguna, un creativo ensamble y el vestuario es de la CNT.
La temporada de Oscuro de noche, es de jueves a domingo, a las 4PM, a lo largo del venidero octubre, en el teatro Alberto de Paz y Mateos, el cual está ubicado, entre la Avenida La Colina y la avenida Andrés Bello, en la  Prolongación Los Manolos.  Urbanización Las Palmas. Metro Plaza Venezuela, conexión Metrobus Nº 314.