miércoles, julio 18, 2018

La vigencia de la madriguera

Una obra colombiana que resulta universal.

Los seres humanos vivimos un cuento y la muerte es el final de nuestro propio cuento, dijo Jairo Aníbal Niño, el escritor infantil más prolífico de los últimos años en Colombia. Así lo recuerda el periodista Juan Bernal, en una crónica para El Mundo, de Madrid, sobre el deceso de ese artista, ocurrido en Bogotá, hacia el 30 de agosto de 2010, a los 69 años, tras haber nacido en Moniquirá y dedicarse intensamente al teatro y las artes plásticas,  además de escribir  guiones para cine, poesía y narrativa.
Recordamos al teatrero Niño porque en Venezuela, donde no hay mucha pasión para escenificar a los autores nativos, por razones que por ahora obviamos recontar aquí, no se puede pedir ni exigir que se representen a los aguerridos y contestatarios dramaturgos colombianos. Sin embargo, sorprende que la escena caraqueña nos haya dado sendas y muy gratas sorpresas al representar sendos textos de ese destacado escritor del vecino país: El monte calvo, fue estrenado por una agrupación cuya nombre no recordamos, en el viejo Ateneo de Caracas (en la Quinta Ramia), y La madriguera, en la Casa del Artista, con la participación de Miguel E. Rojas, Ricardo González y Gladys Peña, la cual reseñamos el 12 de julio de 2007, y ahora ha vuelto a escena con otro elenco artístico y bajo la producción de Williams Blanco y Renssy González .
El periodista Bernal, quien tuvo oportunidad de conocer personalmente a Niño, quedó sorprendido por su capacidad imaginativa, su hablar pausado y sereno, su espíritu limpio y humano y su nobleza. “Mi tesis de grado como periodista fue su semblanza biográfica titulada Este man es un cuento porque nunca dejó de fantasear en los momentos en que lo abordé”, puntualiza.
Niño fue un escritor de profundo compromiso social a la colombiana, subraya Bernal, quien puntualiza que muchas de sus obras de teatro y de sus cuentos tienen como protagonistas a esos trabajadores, campesinos y estudiantes que lucharon y aún combaten incesantemente para alcanzar la justicia y la libertad, a lo largo y ancho de una Colombia incendiada y acorralada por liberales, conservadores, guerrillas, bandoleros, sicarios o “pájaros” y el narcotráfico. Fue amigo de los taxistas, de los pilotos, de las puticas, de los choferes, de los lustrabotas... es decir, de la gente honorable de la ciudad. Además de ser ayudante de camión fue también marinero   y se dio cuenta que uno navega con el mundo a cuestas, que uno se embarca con todo lo terrestre que tiene". Todas estas vivencias le sirvieron a Niño como original materia prima para enriquecer su obra, su extensa creación literaria, más reconocida por sus títulos de temática infantil o para niños y niñas. Sus primeros cuentos fueron publicados en la revista Espiral y en suplementos literarios de los diarios colombianos El Espectador y El Tiempo, y posteriormente en varias editoriales dentro y fuera de su país
Para Niño el cuento y el teatro, impregnados de realidades e historias colombianas, se acabó, pero su legado vive en las bibliotecas de los niños y de los adultos que lo buscan por la virulencia de sus mensajes antisistema burgués, subraya Bernal. Como autor teatral comenzó con El Monte Calvo (1966) y se despidió con Gota de corazón, publicada o montada en 2014, para redondear así un legado de 65 textos.
.DE SECRETARIO A GENERAL
En el nuevo montaje venezolano de La madriguera (1979) se plasma la historia de un presidente militar sudamericano, quien, ante el estallido de una revuelta popular, huye junto a su secretario privado y logra refugiarse en un escondite secreto, ubicado en el sótano de su palacio a la espera de la respuesta de las tropas leales.
El tema y la argumentación de La madriguera  no son nada novedosos dentro de  la siniestra y movediza historiografía latinoamericana, salvo la peculiar saga de ese mandatario, todo un general de charreteras y uniformes,  que llegó al poder tras asesinar al gobernante civil y el respectivo golpe de Estado, avalado por una potencia extranjera  No es, pues, precisamente la saga de un gobernante elegido democráticamente, sino de uno que cobardemente se esconde para salvar el pellejo y abusa de absurdas situaciones lúdicas hasta agotar la paciencia de su secretario y verse obligado a liquidarlo, mientras le llega el desenlace. Las preguntas que se harán los actuales espectadores es: ¿Lo logrará? ¿Logrará salvar el pellejo para que siga medrando a su pueblo?
Niño, que sí sabía muy bien lo que estaba haciendo, no aumentó las páginas del breve libreto de La madriguera, cuando podía haber suministrado más información sobre sus protagonistas o revelar sus conceptos en torno al poder de ese siniestro personaje y el rol servil de su secretario, pero sí le dejó esa tarea esa tarea a los puestistas que quieran ser creativos. ¿Quién le pone el cascabel al gato?
La madriguera de este 2018 ha vuelto muy dignamente a la escena, ahora en el Teatro San Martín, en la frontera de la urbanización popular de Artigas con el suroeste caraqueño, gracias al grupo Tartufo Teatro, del estado Vargas, que dirige Pablo Sabala, y con la participación del mismo Ricardo González, quien ahora encarna al general Eutimio Marroquín, y Jeizer Ruiz en el rol del secretario Pepe Arboleda.
Ahora, pues, a 11 años de ese estreno, hemos vuelto a ponderar al actor Ricardo González en su convincente rol de militar que le calza como anillo al dedo, gracias a su esperpéntica caracterización, acompañado de un joven y talentoso actor, como lo es Jeizer Ruiz, en el papel del fiel secretario.
El director Sabala hace esfuerzos plausibles para sacar adelante este montaje y dejarle al público el mensaje que Niño escribió para los espectadores posibles en este continente donde la democracia está permanentemente amenazada y sometida al movimiento pendular entre las dictaduras militares y los gobiernos civiles. Es, pues, teatro político, y no otra cosa lo que ahí se muestra.
 En síntesis: La madriguera no ha envejecido y la puesta en escena, con mínimos recursos creativos, hace soportables los 50 minutos del espectáculo, donde los actores González y Ruiz se esfuerzan para darle dignidad a sus convincentes trabajos, de unos artistas que no están el circuito comercial caraqueño.

viernes, julio 13, 2018

Tres lecturas no tan dramatizadas con el Pequeño Grupo

El teatro no detiene y es por eso que Producciones Pequeño Grupo hace su agosto en su 18 aniversario, con el evento: Lecturas (Ni tan) dramatizadas. Con las lecturas dramatizadas de tres de sus obras más emblemáticas de las 12 que ha estrenado: El conserje, Don Shakespeare y Yo soy John Lennon, y la presentación de su pieza que más teatros ha recorrido: La última voluntad de Felipe Pirela.
Programación para las 4 pm
Sábado 04 y domingo 05. Lectura (Ni tan) dramatizada de El Conserje (Catálogo para actores en busca de fama o trabajo). Con el primerísimo actor William Goite, actor de teatro, cine y televisión.
Sábado 11 y domingo 12. Lectura (Ni tan) dramatizada de: Don Shakespeare (Comedia nueva sobre sentimientos viejos) Con: Aura D’Arthenay y Carlos Minoves. Nota: Ese 11 de agosto, es el cumpleaños de Pequeño Grupo.
Sábado 18 y domingo 19. Lectura (Ni tan) dramatizada de: Yo soy John Lennon (Porque todos somos un poco John Lennon). Con Aura D’Arthenay, Carlos Minoves, León Padilla, Paúl Salazar Rivas, Leomar Aponte y Gustavo Vallenilla.
Sábado 25 y domingo 26. Funciones de: La última voluntad de Felipe Pirela (Sólo una vez se puede cantar el último bolero). Con Aura D’Arthenay, Carlos Minoves, Indira Figueroa, Paúl Salazar Rivas y el cantante Roy Holder.
Ficha técnica del evento
Dirección técnica: Carlos Palacios. Asistente general y sonido: María Castillo. Diseño Gráfico: Patricia Lara. Producción General: Aura D’Arthenay y Paúl Salazar Rivas. Dirección, dramaturgia y producción: Paúl Salazar Rivas.Lugar: Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas.


jueves, julio 12, 2018

Violencia caraqueña mató a Kenny,protagonista de "Oscuro,de noche"

En la GAN se dictara un taller sobre dramaturgia del acuyá.

Pablo Garcia Gámez contó cual es el origen de su obra Oscuro, de noche, la cual, tras ganarse el Premio Nacional de Dramaturgia Apacuana, está siendo montada por la Compaña Nacional de Teatro para ser estrenada próximamente.
¿Cuál es el origen de Oscuro de noche?
Un día del 2010 converso, desde Nueva York, donde resido desde hace 25 años, por teléfono con mi madre aquí en Venezuela.  Me cuenta que Kenny, un familiar, había sido hallado muerto en la calle.  Con el dolor encima, los padres tenían que hacer mil diligencias, sin que la abuela se enterara porque estaba muy enferma.  Para ellos, cambia la cotidianidad: las visitas son a la morgue o a la funeraria que los rechaza; en la desesperación la madre pide moderación al periódico que publicó la noticia.
¿Qué hizo para el teatro con ese drama de la vida real?
 Escribí la pieza que me premiaron y que ahora monta la CNT, con los directores Carlos Arroyo y Costa Palamides. Debo subrayar que un aspecto, el cual quería trabajar, era la dinámica de una familia venezolana, cómo la pérdida transforma a los individuos y al grupo. Me preocupaba la humanidad de los personajes.  Explorar cómo metanarrativas se suspenden en ciertos momentos: por eso Cristóbal en un momento reniega de Dios. También está la intolerancia que frena nuestro desarrollo: por eso la inclusión/rechazo de la santería como otra religión; la ambigüedad de la percepción, por eso los testigos que además se niegan a declarar por miedo o por individualismo.  Para mí, la obra plantea el respeto a la integridad del ser humano.
“Debo aclarar que historia de Kenny me persiguió por un par de años.  Cuando me senté a escribirla lo hice de una sentada. La pieza ocurre en Caracas, la ciudad a la que estoy anclado.  No la Caracas de la queja, la que se vitupera, se minimiza o la que protestamos por su agresividad.  Es la Caracas que está ahí y que nos negamos a ver. Es la Caracas de espectaculares atardeceres y de noches hermosas a las que tememos. La Caracas del Waraira Repano, el cerro que nos trae algo de las creencias de los primeros habitantes del valle. La Caracas cuya naturaleza quiere humanizarnos”.
“Terminé Oscuro, de noche en 2012.  En cuanto a estructura, desde la persecución de las imágenes, tuve claro que el tiempo no respondería a una estructura lineal. Pauté como reto la exploración de la metáfora a partir del lenguaje cotidiano. Sobre mis piezas, algunas están en internet como Noche tan linda en la página Dramática Latinoamericana del Celcit.  La tecnología se me hace compleja; por ahí, un amigo me ayudará a crear una página con mis textos.  Mientras tanto, si a alguien le interesa leer mis piezas, puede escribir a  pablogarciagamez@aol.com”.
TALLER LA DRAMATURGIA DEL ACUYÁ
Pablo García Gámez, dramaturgo,  investigador y profesor adjunto en Brooklyn College y City College, en  Nueva York,  regresa a Caracas para dictar la tercera edición del taller sobre la Dramaturgia  del Acuyá (el sentido de la liminalidad);  en la sala expositiva 1, nivel I  de la Galería de Arte Nacional, del miércoles 25  al viernes 3 de agosto, ubicada en la Avenida México, entre las Estaciones  Bellas Artes y Parque Carabobo  del Metro de Caracas,  frente a Puente Brión, en el  circuito cultural de Caracas.
 En  esta oportunidad,  las  actividades  culminarán   con la lectura dramatizada de  la pieza Taller  de actuación Espina, unipersonal,  de Pablo García Gámez,  con la actuación   de Annie Ferrer,  dirigida  por Ysrael Serrano,  el viernes 3 de agosto a las 4:00 pm  en la  sala expositiva I,  de la Galería de Arte Nacional.
 García Gámez, llegará a Caracas, luego de participar en la Conferencia  Latina/o Studies Association en Washington D.C. y disertar sobre el performance teatral y especialmente el performance en el espacio público como estrategia de visibilidad del sujeto trans. 
Este 2018, le deparó a Pablo García Gámez, la invitación a participar con su texto Eclipse total en G.T.s en el evento 48Hours… in El Bronx (Harlem 9-Teatro Pregones).  Y el estreno  en mayo,  de El Gos, de su autoría, pieza  sobre la tragedia de la inmigración,  tema  recurrente  en su dramaturgia, bajo la producción del Teatro Columna de Nueva York, en FuerzaFest, festival de teatro LGBTQ de la Federación Hispana.
García Gámez, además  de  su desempeño  como  profesor en el City College, Brooklyn College, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York –CUNY;  comparte  su tiempo entre la  escritura teatral y la  dedicación a la investigación  y elaboración de  un proyecto de docencia teatral universitaria, sobre el teatro hispano en Nueva York. Al igual que su interés en la denominada Dramaturgia del Acuyá, como una manera de   reconfigurar contextos sociales, interpretar códigos cruzados y entender la situación de los hispanos en los Estados Unidos de Norteamérica. 
Esa especie de limbo del aquí, el allá y el acuyá teatral, que no es otra cosa que la vida misma en una ciudad como Nueva York. 
 García Gámez se interesa especialmente por la manera en que se construyen las relaciones con la vida, con el entorno, con los otros, con la memoria, la cultura e inclusive con lo establecido artísticamente en esa gran metrópolis; y para ello acude a la noción de liminalidad, desarrollada por la antropología social y ritual de Victor Turner.
    Para García Gámez, reflexionar sobre las teatralidades liminales implica considerar las articulaciones con el tejido social en el cual se insertan.  
 Oportuno citar a la profesora, investigadora y actriz puertorriqueña, Eva Cristina Vásquez, quien nos trae a colación las palabras de García Gámez: “Entre el aquí y el allá está el acuyá. Acuyá: espacios que se sobreponen, identidades en tensión. Acuyá: ruptura, espejo que refleja imágenes distorsionadas; visiones replegadas, periféricas, marginadas, escondidas, ocultas.” (En: “Dramaturgias en el Acuyá: Entre el desdén y la autogestión”, en Literatura con acento, Paquita Suárez Coalla, ed. New York: Editorial Campana, 2014).El taller, dirigido a participantes con nociones básicas de dramaturgia, se realizará, desde el miércoles 25 de julio hasta el viernes 3 de agosto, en el horario comprendido entre la 10:00 am hasta la 1:00 pm.
Se entregará certificado de asistencia.  Inscripciones a través del correo electrónico educaciongan@yahoo.com.Teléfono (+58) 212 578 2072.



Viene Pablo García Gámez para el estreno de su obra "Oscuro,de noche"

PABLO GARCÍA GÁMEZ
 Venezuela lo espera para festejarlo por su Premio Nacional de Dramaturgia Apacuana, que otorga el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, por intermedio de la Compañía Nacional de Teatro. Nos referimos, pues, a Pablo García Gámez (Caracas, 22 de septiembre de 1961), autor de Oscuro, de noche, la pieza galardonada que bajo la dirección de Carlos Arroyo y Costa Palamides será estrenada a finales de este mes.
Nació en la caraqueñísima parroquia El Valle en el hogar de Pablo Tomas García y Graciela Margarita Gámez. Sus estudios comenzaron en El Junquito y los ha estado culminando en distintos campus de la Universidad de Nueva York. “Del doctorado, que lo curso en el Programa en Culturas Latinoamericanas, Ibéricas y Latina del Graduate Center (CUNY), me falta defender la tesis, sobre teatro hispano en esta cosmópolis, por supuesto, que será en septiembre de este año”, nos responde desde Manhattan.
¿Por qué el salto a USA?
El salto fue personal, afectivo, de sobrevivencia.  En el 1991 conocí a Santiago, mi pareja de 27 años.  Él, VIH positivo, vivía en Nueva York. El afecto pegó fuerte lo que nos llevó a discutir dónde viviríamos.  En esos años, ser VIH positivo en Caracas tenía una doble marca: el poco conocimiento para tratar el virus y el estigma de que era castigo de Dios.  Esos años fueron terribles: muchos amigos emigraron a otros espacios que eran más tolerantes o se enclaustraban en casa de familiares hasta morir. 
¿Están alcanzadas las metas iniciales?
Mirando hacia atrás, la meta inicial era comprender Nueva York; creo que lo logré.  Llegué y me puse a escribir.  Hice un ejercicio de levantamiento de textos para el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. Posteriormente fue el unipersonal ¿Y qué es Nueva York? o Cariaquito Morao (1992) incorporando fragmentos de textos de Chalbaud, Chocrón, Cabrujas y Santana, los cuales me ayudaron a “ver” Nueva York; por cierto, Andy Pérez lo “descubrió” en un archivo de la Juana Sujo y lo presentó en el Celarg y en Rajatabla en junio y julio de este inolvidable 2018, con Dámaso Nieto como intérprete. El texto se estrenó en el Consulado de Venezuela y luego la gente de Teatro Pregones me abrió las puertas para hacerlo en su sede.  He trabajado continuamente en teatro y posteriormente comencé en la universidad. 
¿Ahora que alcanzó un nivel respetable de desarrollo cultural que se propone hacer?
No diría nivel; más bien pienso que ando en una parte del camino en la que he ganado una visión más amplia del mundo y en la que he llegado a conocerme.  Lo que me propongo este momento es profundizar saberes: investigar más sobre el performance callejero, la relación entre el teatro y lo social, seguir escribiendo textos teatrales, afilar la parte de instructor de talleres de teatro y de profesor universitario.
¿Por qué el teatro?
Te puedo dar varias razones.  Es por su carácter vital y efímero, saber que sucede en ese momento que no se repite.  Es por el intercambio de conocimientos y visiones entre un grupo de personas con un objetivo en común.  Es por su característica de que puede reflejar dramas sociales y sugerir cambios.  Es por el lenguaje de los cuerpos y sus posibilidades.
¿Maestros teatrales?
Tomé un taller de dramaturgia con Oswaldo Dragún en la quinta Marisela del Celcit, otro con Juan Carlos Gené.  Estuve en un taller en Rajatabla; por ahí me colé en un taller de Rodolfo Santana.  Esos talleres me marcaron.  Recuerdo a Dragún diciendo que el teatro brindaba la posibilidad de que una zanahoria fuera el Obelisco de Buenos Aires o un ejercicio de dramaturgia que le presenté a Gené en el que los personajes discutían sobre lo que había pasado; Gené me lo devolvió diciendo que en teatro lo que pasa, pasa en tiempo presente.
¿Qué lo llevó a escribir teatro y como ha sido ese proceso?
De pequeño, cursi por cierto, me gustaba escribir.  En secundaria materias como castellano o historia, se me daban fáciles; escribía unos cuentos espantosos.  Creo que el giro vino porque una vez, sin dinero, andaba por el parque Los Caobos donde había una carpa; a la entrada ofrecían una obra gratis (o pague lo que usted quiera); era El beso de la mujer araña producida por Teatro del Sol, de Perú.  La experiencia fue fulminante: quería hacer algo así tan maravilloso y a la vez tan despojado.  Años después, Elio Palencia y Karel Mena me invitaron a formar parte del proyecto City Tour: con esos dos tuve mis primeras herramientas: hice una pieza junto con Elio (Oasis Pub) y antes de irme a Nueva York comencé a escribir El Milagro.  Desde que llegué a Nueva York, he estado escribiendo, pero sucede que las obras quedaban engavetadas; las primeras que se produjeron fueron piezas para niños y después, desde el 2006, comenzaron a subir las piezas para adultos.
¿Qué hacía en Caracas?
Trabajaba en una agencia de publicidad, Leo Burnett como creativo y colaboraba en las páginas culturales de El Universal.
¿Cómo sobrevive en USA?
Enseño en la Universidad de la Ciudad de Nueva York como profesor adjunto. Mis áreas son español, literatura latinoamericana y cultura iberoamericana. Además, manejo las relaciones comunitarias de Teatro Círculo.
¿Se has asimilado a la cultura de USA o practica la cultura del gueto?
¡Gracias por la pregunta!  Nueva York no es un melting pot (por cierto, que el término viene del teatro).  De practicar, practico la cultura del gueto, de guetos o para matizar, del margen, de la periferia.  Estar envuelto en teatro y en estudios del performance me abrió un horizonte sobre la cultura hispana.  Gueto se refiere a esos metaconceptos, a coletazo poscolonial, a películas de acción filmadas en el Bronx.  Por eso, todos los días llega gente de nuestros países a la ciudad y dicen, con mucha ingenuidad y poca modestia que, por primera vez, la ciudad tendrá teatro en español.  Pues, esta ciudad tiene una arraigada historia de cultura hispana: por solo dar unos datos, ya desde el siglo XIX se publicaban textos en español, grupos de teatro hispano representaban sus obras en el Apolo (el famoso teatro de Harlem), el primer festival de teatro popular latinoamericano se realizó en Nueva York.  La ciudad cuenta con autores en español de primera línea que por diversas causas -una de ellas es que son de gueto- son poco conocidos en América Latina.  Se tergiversa la historia, se intenta borrar manifestaciones culturales que están ahí.  Al estar en el margen se tiene una responsabilidad -y más en estos momentos de incertidumbre- que en mi caso se ha traducido en talleres de teatro para estudiantes de escuelas secundarias y como profesor voluntario de GED (Diploma de Equivalencia General, un diploma como de libre escolaridad para secundaria), en piezas en que lo estético y lo social tienen importancia similar.  Las herramientas para llegar a estos conocimientos me las han brindado sectores críticos de la hegemonía como el Hemispheric Institute, adscrito a NYU; investigadores como Richard Schechner o Diana Taylor; académicos latinos como Arnaldo Cruz Malavé, Vanessa Pérez Rosario o Alberto Sandoval Sánchez.  Es tan complejo e interesante el mundo del margen que en un par de ocasiones he estado en Casa de las Américas -La Habana- para hablar sobre el teatro hispano de Nueva York.       
¿Hay amores si se puede hablar de ellos?
¿De amores? Lo normal.  Creo que he tenido la dosis suficiente de ilusión y de boleros corta-venas.
¿Publicaciones y estrenos importantes?
Blanco fue un estreno importante.  Por primera vez la ACE y HOLA daban un reconocimiento a la dramaturgia local; eso fue en 2006-2007; fue invitada a los Temporales Teatrales de Puerto Montt (Chile), además, fue publicada por el Boletín de Teatro y Cine del Ateneo Puertorriqueño.  Noche tan linda arrasó -perdón por la falta de modestia- con los galardones HOLA, ACE y el Premio Proyecto Asunción; fue publicada en la revista electrónica del CELCIT Argentina y por Conjunto de Casa de las Américas; además de su representación en el Teatro Rodante Puertorriqueño, LugarOtro -en Buenos Aires- hizo una temporada y este año tuvo dos temporadas en Lima por el grupo Reteatrando.  Con Olvidadas gané en la primera edición del Festival FuerzaFest, el ATI y tuve el honor de que Aura Rivas y Francis Rueda la leyeran en Caracas.  Este año El Gos participó en FuerzaFest y la menciono porque fue importante cubrir todo el proceso de ensayo y ver cómo trabaja una directora de la talla de Leyma López.   En la parte de investigación, tengo varios artículos publicados; son registros y reflexiones sobre el teatro a través de los estudios del performance.
¿Qué pasa con su inglés?
Lo leo y lo escribo sin mayores dificultades.  Ahora, lo hablo machucado o como dicen los anglos, broken English.  El inglés lo utilizo mayormente en la academia.  La vida diaria y creativa va en español, rasgo de mi identidad con la que aporto a esta ciudad (no abogo por su pureza, que la Academia no se haga ilusiones).  Este año he estrenado dos textos y ambos han sido en Spanglish por el contexto y la situación en el que se desenvolvían los personajes.
¿Qué espera de Oscuro, de noche?
Por el lado de los creadores espero irreverencia, organicidad, que jueguen con las distintas situaciones. Por el lado de los espectadores, que les motive a comentar, criticar, reflexionar.





miércoles, julio 04, 2018

La historia que no contaron



El periodista venezolano Javier Vidal Pradas (Barcelona, España, 23 de abril de 1953) es un conspicuo artista con obras propias, quien ha destacado precisamente en el teatro como actor, director y autor, despertando o suscitando las normales “verdes envidias”, ya que ha trabajado con el viento en contra, para así decirlo, protegido por sus familias, la sanguínea y la elegida. Pero ahí está mostrando, para escandalizar más a la godarria vernácula, sus peculiares revisiones de la historia nacional, especialmente con sus piezas Los compadresDiógenes y las camisas voladorasLa catira del general y ahora recién ha estrenado La íntima del Presidente.
Su indomable inteligencia, además de cierta respetable habilidad literaria y capacidad de trabajo, le han permitido a Vidal Pradas crear cuatro textos, que el mismo ha puesto en escena lo largo de la segunda década de este definitorio siglo XXI, sobre poderosos personajes e importantes machos criollos (especialmente andinos) como los generales Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez e Isaías Medina Angarita, quienes coparon buena parte de las cinco primeras décadas del siglo XX.
Vidal Pradas ha logrado, pues, cuatro teatralizaciones de hechos históricos comprobables; ficcionó, a su manera, situaciones trascendentales, respetado, en gran parte a la historiografía académica. Una tarea notablemente creativa y educativa, ya que hace que el público revise o repace los textos históricos oficiales, como ocurre con La íntima del Presidente, actualmente en la cartelera del Teatro Trasnocho.
Medina Angarita en escena
Para nadie es un secreto que los gobiernos de Estados Unidos de América desde finales del siglo XIX se interesaron por América Latina. Muy especialmente les atrajo el “caso venezolano” por su petróleo y otras riquezas naturales. Descubrieron que era un gran negocio para controlar y dominar, no solo económico, sino también estratégico y para ello influyeron en los gobiernos de los primeros 50 años y después continuaron con otras estrategias, pero siempre de control y guía, no solo en lo comercial sino también en lo social y lo cultural, para tratar de convertirla en una colonia; pero sus habitantes no se quedaron dormidos y han dado una tesonera lucha, especialmente durante este siglo XXI, en la cual persisten. 
Cuando más se aplicaron “las políticas imperiales” de Estados Unidos (no solo desde sus gobiernos sino de sus sectores empresariales) fue después de la muerte del general Gómez y los vacilantes gobiernos que vinieron hasta el irresistible acenso del general Marcos Pérez Jiménez. Y es en ese lapso, cuando el general Medina Angarita comenzó a soñar, pero despierto (admiraba demasiado a Hitler y Mussolini), en una verdadera gobernanza venezolana y se dio a la tarea de cambiar sus estructuras, para imponer su versión de una democracia. Pero fue tan “exagerada” su ambición política que desde Washington apuntalaron una conspiración de militares y civiles (incipientes adecos y jóvenes comunistas) para aupar y realizar un golpe de Estado el 18 de octubre de 1945.
Lo que pasó después ya es de todos conocido y conllevó al “sacrificio” de un legendario escritor, como era Rómulo Gallegos (traicionado por su copartidarios, además), quien ya su novela Doña Bárbara (1929) advertía de la lucha perenne de la barbarie y la civilización en la patria venezolana. Al propiciar la caída de Medina Angarita y todos los tutelajes posteriores, Estados Unidos hizo sus grandes negocios, en nombre de una “democracia a la americana” y un desarrollo, prefabricado e impuesto, a lo largo y ancho del balcanizado continente americano, con la excepción de Cuba, a la cual contemplaron como un “experimento de laboratorio”, pero de eso no vamos a escribir.
La amante del presidente 
Medina Angarita (San Cristóbal, 6 de julio de 1897/ Caracas, 15 de septiembre de 1953) además de ser un fiel militar a los jerarcas gomecistas, gustaba de las bebidas espirituosas y de las mujeres, una tendencia que marcó a esos gobernantes criollos. Eso lo llevó a sonsacar a la bella esposa de un comerciante judío en Maracay, hacia 1934, Estrella Serfati de Chocrón. Ella enloqueció de amor, salió del hogar, dejó a sus tres hijos atrás (Isaac, Mauricio y Mercedes), porque legalmente no se los podía llevar, e inició un tórrido romance que culminó hacia 1945, cuando el presidente Medina es deportado, tras haberle parido dos hijos: Isaías (1939) y Teresa (1942).
Nosotros iniciamos una investigación con personas que si conocieron a Estrella Serfati y así sabemos de sus problemas para sobrevivir -hacía diseños de ropa y cosía en un apartamento en El Silencio- hasta lograr salir de Venezuela y poder demandar a Medina Angarita, refugiado en Nueva York a mediados del año 1952, para el reconocimiento de la paternidad de sus hijos.
Lo único que podemos afirmar es que fue una mujer que enloqueció de amor y la engañaron porque su enamorado se casó con otra dama, Irma Felizola, para poder juramentarse como presidente. Una crematística saga venezolana, rocambolesca como pocas, en este Macondo latinoamericano que no tuvo su Gabo. Estrella se instaló en México y se casó con el venezolano Alfredo Izaguirre, con quien procrearon una hija.
La obra
No le fue fácil para Vidal Prada escribir La íntima del presidente porque las informaciones básicas fueron suministradas por terceras o cuartas personas, pero sí logra hilvanar un discurso teatral coherente, veraz y digno. Ella, Estrella, queda como lo que siempre fue: una víctima más de un macho que le dio más importancia al poder que al amor, una conducta muy propia de la época en toda América. 
La vida, cuyo guión, lo debe escribir Dios, castigó a Medina Angarita. Sus últimos años de vida fueron atormentados y murió en Caracas, porque Pérez Jiménez se apiadó de él y permitió su regreso. Creo que Vidal Pradas rompió una lanza para contar una historia muy humana de una mujer, muy humana además, como han sido las hebreas, que se enamoró de un loco por el poder.

El espectáculo es placentero, donde Vidal Pradas usa anacrónicamente la televisión para plasmar algunas secuencias de la pieza, una licencia del director, ya que tan importante medio de comunicación no había llegado a Caracas para los años 40 y 50. 
En síntesis, como lo acota el mismo Vidal Pradas y lo ha subrayado la periodista Carolyn Manrique, el pasado jueves en El Universal: “La querida o la amante o la moza de un político, y madre de un importante dramaturgo venezolano, es solo un pretexto para contar un período clave de la historia” vernácula. Una saga, de la vida real, de cómo “una judía sefardí de Maracay, dejó a tres niños pequeños, para irse con un militar que se convirtió luego en Ministro de Guerra y Marina, pero que finalmente no logró convertirse en la primera dama de los Estados Unidos de Venezuela”. ¡Ni Delia Fiallo se imaginó una historia tan cruel así!
Es, pues, un dramón romántico, la saga de una simple relación amorosa que no se concretó por las normas de la época y el deseo de un hombre de asumir el poder en un país en "evolución", donde “el malo de la partida” dice que "algún día, vivo o muerto, la conciencia de Venezuela habrá de decir que Isaías Medina Angarita, puesto en la tremenda disyuntiva de sacrificar su persona o ensangrentar su tierra, no vaciló en sacrificar su persona". Y lo afirma cuando ya está desterrado de su patria y fracasado, dejando de lado cualquier reconocimiento de su relación con Estrella, la gran víctima. Lo cual hay que agradecérselo a Dios por el final que tuvo y por las lágrimas y sangre que le evitó así a Venezuela, a pesar de todo.
Para nosotros, Estrella e Isaías fueron víctimas de “la maldición de Jasón”, el personaje griego que dejó a Medea, la madre de sus hijos para casarse con una mujer más rica y poderosa, pero los dioses del Olimpo los maldijeron por abusar e irrespetar al amor; al Jasón criollo de charreteras le pasó lo mismo. Ella luchó hasta el final por ser reconocida y perdonada por su hijo Isaac, pero él la inmortalizó y la hizo un personaje en una de sus piezas teatrales, Clipper.
La íntima del presidente es, pues, una creación familiar de Jota Producciones, con Julie Restifo en el papel de Estrella Serfati, Gonzalo Velutini como el expresidente Medina Angarita y Jan Vidal-Restifo dándole vida al intelectual Arturo Uslar Pietri.
No hay duda alguna que el trabajo de Gonzalo Velutini es de premio por la prolija caracterización de su trágico cómico personaje de Medina Angarita y por el singular verismo que le da al nefasto presidente (engordó ocho kilos y se rapó la tapa de la cabeza), mientras que Julie encarna a la bella mujer enamorada de un sinvergüenza neofascista, como han sido todos ellos. Una némesis de la venganza femenina.
La íntima del presidente se une, pues, a la tetralogía de Vidal sobre la hegemonía andina en el país, integrada por Diógenes y las camisas voladoras (2013), Compadres (2011) y La catira del General (2016).
"Caminemos, tal vez nos veremos después", reza el bolero de Los Panchos, que vocaliza Julie para este drama romanticón y de despecho político de La íntima del presidente, que se presenta en el Trasnocho, los viernes a las 6:00 pm, y sábados y domingos, a las 4:00 pm. Verla es adorar mucho más a las mujeres por su monstruosa capacidad para amar y además permite detestar a la epidemia de una manera de hacer política, que deberá cambiar o transformarse algún día


martes, julio 03, 2018

"Baño de damas" regresa al teatro Nacional

Aníbal Grunn,versionista y director de Baño de damas.

Desde este viernes 6 hasta el domingo 29 de julio en el teatro Nacional de Caracas se estará exhibiendo la comedia   dramática Baño de damas, de Rodolfo Santana, según la versión escénica de Aníbal Grunn y con la producción general de la Compañía Nacional de Teatro (CNT), que dirige Carlos Arroyo.
A 31 años del estreno de Baño de damas en la sala Anna Julia Rojas del otrora Ateneo de Caracas, logrado con gran éxito de público por el creativo y guerrero Ibrahim Guerra, el director Aníbal Grunn realizó una ejemplar versión escénica del célebre texto de Rodolfo Santana con la cual abrió su temporada la CNT, en el teatro Alberto de Paz y Mateos, como parte de la programación 2018 de la Compañía Nacional de Teatro. Ahora estará durante cuatro fines de semana, a las 4 de la tarde.
Para este montaje de Baño de damas, el tercero que se logra después de que la presentara Gerardo Blanco en la otrora sala ateneísta durante la temporada 2002, el vestuario y la escenografía son creación de Hector Becerra y participa un sólido elenco de profesionales integrado por Aura Rivas, Jean Manuel Pérez, Citlaly Godoy, María Brito, Dora Farías, Livia Méndez, Marcela Lunar, Marxlenin Cipriani, Francis Rueda, Kala Fuenmayor, Verónica Arellano, Randimar Guevara y Gustavo Meléndez, todos iluminados por el sociólogo Alfredo Caldera.
Para este montaje que  se ambienta en el supuesto foyer del lujoso baño de una discoteca caraqueña y cual  ahora estará en el coliseo de la esquina de Cipreses, el director Grunn desechó el  brutal hiperrealismo propuesto por Santana, ya que no quería ni las pocetas ni los lavamanos de los baños tradicionales, y se entregó al estudio y revisión, además de discretas podas, del texto original; porque quería trabajar sobre las historias de las mujeres venezolanas ahí representadas, con ese “mundo maravilloso, complejo y tan actual”.
Cuando descubrió el verdadero conflicto de la que sería su versión, ambientado en un local de la Caracas contemporánea, se dio cuenta de lo que pedía Santana, hacia donde apuntaba sus baterías. Se trataba de una obra coral, donde todas se unen para enfrentar su gran conflicto: el machismo. Y todo el elenco aceptó que se trataba de hacer una comedia no solo para que el público la pasara bien, sino que también reflexionara a partir de las 14 historias personales que ahí se iban a plasmar.
De todo ese trabajo de mesa quedó una sinopsis relativamente simple: una mujer, “de pueblo”, cuida los baños y tiene que atender a su nieta de 15, que lleva tres meses de embarazo ,al tiempo que espera por un informe médico sobre su esposo hospitalizado de emergencia; y todo esto se desarrolla, a lo largo de 70 minutos de tiempo real, donde doce mujeres y dos hombres desocupan sus cuerpos y sus almas de todos los conflictos que les acosan: un marido celoso que golpea a su pareja, una parejita de jovencitas consumidoras de drogas y además lesbianas que son recriminadas por una alegre madre que quiere lo mejor para su hija, una actriz de televisión que disfruta de su fama y de la solidez de su cuerpo, un transexual que trabaja como mesonero en ese local y que sueña someterse a una operación  definitiva en Bogotá, un diputado de la Asamblea Nacional que todo lo resuelve a puñetazos y amenaza a quienes se le opongan con un pistolón, y una mujer que planifica abortar para evitarse mayores problemas en su relación con la pareja que tiene. En fin, un mundo femenino, a la venezolana, en su mayoría entregado a la diversión, pero sin olvidarse que la vida continua después de ese noche de jolgorio.
En síntesis, Baño de damas no es una simple comedia para reírse a costillas de los personajes ahí plasmados, pues ahí están los ejemplos básicos de la violencia de género, las prácticas abortivas, los embarazos no deseados ni planificados por no existir una cultura sexual racional, además de otras “perlas”, como la homofobia y la transfobia. Una temática global que hace 30 años era un asunto cotidiano y que ahora en segunda década del siglo XXI no sufrido mayores alteraciones, salvo que la transexualidad ahora es más aceptada y cuenta con mayores y mejores técnicas para la temible RQS, pero las discriminaciones están a flor de piel, a pesar que la CRBV 1990 impera…pero no se aplica totalmente.
MONTAJE 2018
Santana llegó a la elaboración de este texto porque escuchó una grabación de conversación de unas mujeres   en una discoteca caraqueña y de ahí salió un texto ampuloso, que inicialmente duraba dos horas en escena.
El montaje de Grunn es austero, nada de excesos, los personajes entran y salen al foyer, van a los baños, y vuelven a la rumba, mientras que la cuidadora del baño espera el desenlace fatal de su marido, con más de 30 años de matrimonio, y recrimina la liberalidad sexual de su hija. Muestra una cotidianidad casi kafkiana: unos trabajan y sufren mientras que otros se divierten. La realidad siempre será superior a la fiction teatral, por supuesto, otros dirían que vivimos el mito de Sísifo sin saberlo.
Para Grunn, Baño de damas no es solo una obra de mujeres, definitivamente es una obra feminista, donde los valores, debilidades, inseguridades, contradicciones y luchas están presentes en el escenario. Cree que el universo profundo de ellas, las clases sociales, sus miedos y sus aciertos están representadas en la obra y muchas de esas situaciones no están resueltas. Ellas, las mujeres, y los transexuales y las lesbianas viven y cuando entran al baño, se sienten seguras, unidas, acompañadas, fuertes. El sector masculino está mal representado, es brutal y verosímil pero Santana no tuvo tiempo de maquillarlo.
El público, que significa el éxito o el fracaso del espectáculo mismo, disfruta de principio a fin y en la escena final o el desenlace, cuando las mujeres y el transexual le caen a golpes al diputado abusador, aplaude frenéticamente, cual si fuese una representación de la obra Fuenteovejuna (1619) de Lope de Vega, cuando el populacho castiga al tirano y clama por la presencia del rey, siempre de origen divino.
 A buena hora se muestra esta pieza por su carácter moralizador y porque da oportunidad al lucimiento de una nueva generación actoral que se está formando, al lado de intérpretes destacados como Aura, Francis y Livia, entre otros.
Este montaje irá a las capitales de seis regiones durante el venidero mes de agosto y es posible que regrese, para cerrar el año, al teatro Nacional, de nuevo.