viernes, septiembre 23, 2016

El cine venezolano que viene

Vuelve Miguel Ferrari con nueva película.
Hay una veintena de películas venezolanas en avanzado proceso de rodaje. Aquí informamos brevemente sobre diez peliculas, entre largos y cortos, que serán culminadas durante este año, gracias al apoyo del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC); ellas son:
 Un milagro para Carmen, ópera prima de Ramiro Mendoza, es la historia de una pareja con una hija diagnosticada con autismo, quienes lucharán por hacer lo posible para que su pequeña sobreviva en condiciones justas en una sociedad marcada por la discriminación y el acoso infantil. La Fundación Cine de Guayana, Otaku Group Producciones y Patteson Films tambien contribuyeron a la realización, que cuenta en su elenco con talento 99% local, sumado a las actuaciones de William Goite y Arnaldo Catanaima, Richard Mercado, Legna Vivas, Gilianny Soto, Neyla Ruíz y los niños Victoria Mayo, Victoria Maita, Carmen Mendoza y Sebastián González. Guión y dirección: Ramiro Mendoza. Producción: José Hernández.
 Muerte en Berruecos, escrito y dirigido por Caupolicán Ovalles, se centra en 1840, 10 años después del homicidio del militar, diplomático y político cumanés Antonio José de Sucre, por un proceso de seguimiento al caso. El reparto está conformado por Luis Gerónimo Abreu, Augusto Nitti, Ignacio Márquez, Gerardo Lugo, José Roberto Díaz y Manuel Salazar y Laureano Olivarez. El filme cuenta con la dirección de arte de Diego Rísquez, Cézary Jaworski en la dirección de fotografía, Julio César Castro “Moñoño” en la cámara, Carlos Bolívar en el sonido y Beatriz Aranguren en la producción.
Bárbara, escrito y dirigido por John Petrizzelli, se filma entre el sur de Guárico y las calles de Caracas. Protagoniza Alberto Alifa interpretando a un travesti y el resto del elenco lo integran Gonzalo Cubero, María Jiménez y el actor americano Glenn Brenning. Adicionalmente, actúan Jesús León, Walter Gamberini, Vito Leonardo, Aura Rivas y Freddy Buitrago. Marco Santaniello está encargado de la dirección de fotografía del proyecto, producido por Javier Beltrán, con música de Roberto Tarzieris y dirección de arte de Adriana Vicentelli.
 El vampiro del lago, ópera prima de Carl Zitelmann, quien hizo el guión a partir de la novela Un vampiro en Maracaibo de Norberto José Olivar. Un enigmático asesino corta la yugular de sus víctimas para beber su sangre. La ciudad suda a la sombra de un homicida asociado con la brujería que hace de sus violentos actos un ritual. Más de 30 almas han caído en su afición mortal, cifra que le basta al escritor Ernesto Navarro (Sócrates Serrano) para iniciar una exhaustiva investigación y detener la 'hemorragia'. Gerard Uzcátegui está a cargo de la dirección de fotografía, junto con la dirección de arte de Matías Tikas, la producción de Rodolfo Cova (Factor RH), sonido de Carlos Bolívar, vestuario de Marisela Marín, música de Alain Gómez y con María Carolina Aguero como jefa de producción. En el elenco están Abilio Torres y Julie Restifo, entre otros.
Yo, mi ex y sus secuestradores, ópera prima de Javiera Fombona, quien además es la guionista. Es una saga de violencia y amor. Participan Graziella Mazzone, Natalia Román, Claudio de la Torre, Alexander Rivera y Sheila Monterola, quien también fungió como directora de casting. La productora ejecutiva es Belén Orsini. La dirección de fotografía y cámara, Mauricio Siso; dirección de arte, Francisco Padrón y Diego Rísquez; sonido: Marco Salaverría; Maquillaje: Juan de Dios y Vestuario Felia Torres, entre otros. El largometraje tiene como casa productora a la Cinematografía Bastet y cuenta con la co-producción de Xenon films y Esmeralda Da Silva.
Más vivos que nunca, largometraje del director Alfredo Anzola, con guión de Laura Romero, es un proyecto sobre cinco adultos mayores que se escapan de un asilo para cumplir un último sueño  y emprender un viaje por las carreteras de Venezuela. El elenco incluye a Rosario Prieto, Pedro Durán, Eduardo Gadea, Ramón Roa y María Cristina Lozada.
La noche de las dos lunas, película intimista de Miguel Ferrari que reabre el debate sobre la familia venezolana. Es un drama protagonizado por Mariaca Semprún, Prakriti Maduro, Luis Gerónimo Abreu y Albi de Abreu, acompañados de los españoles María Barranco y Juan Jesús Valverde. Productora Ejecutiva: Claudia Lepage. Directora de Fotografía y Cámara: Alexandra Henao.Director de Arte: Matías Tikas-Música: Sergio de la Puente-Editor: Miguel Ángel García.Sonido Directo: Frank Rojas.Asistente de Dirección: Miguel Delgado.Dirección de Producción: Guillermo “Churro” Pérez.Jefa de Producción: María Carolina Agüero. Vestuario: Marisela Marín. Maquillaje: Mariela Barrios.
Cortos y documental
Salta, cortometraje de Marianne Amelinck, es la saga de las amigas Julia y Amanda, quienes comparten gustos, ideas y hobbies, entre ellos la natación. En los papeles principales están Iruaní Gómez y Andrea. El equipo técnico está conformado por Camilo Paparoni, en la dirección de fotografía; María Victoria Soler, en la dirección de arte; en la producción ejecutiva María Redondo; Nirvana Guerra, en la dirección de sonido y como jefe de producción, Adriana González.  Los de abajo,  cortometraje  dirigido y escrito por Pedro Mercado y María Ruiz, quienes armaron esa historia a cuatro manos sobre  alguien que se esconde debajo de la cama, para no ser descubierto y se encuentra con otra persona, desnuda y escondida. Este guión fue reconocido este año, en el 6to Festival Internacional de Cine en el Desierto, en Sonora, México, en la mención Mejor Guión Latinoamericano de Cortometraje, lo que impulsó su producción, junto al apoyo brindado por el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), Patanegra Cine Rental y Enjoy Producciones. El último año del Congo Mirador  es un documental de Anabel Rodríguez, quien  regresó al pueblo de El Congo Mirador en el estado Zulia, para contar los últimos días de un pueblo que está desapareciendo por la sedimentación y donde además las niñas son consideradas mujeres a muy corta edad. Director de Fotografía/Cámara: John Márquez. Director de Producción: Marco Mundaraín. Productora Asociada: Claudia Lepage. Editor/Productor Ejecutivo: Reinhard (Sepp) Brudermann (Reino Unido). Diseñador de banda sonora/Música: Helder Aragão DJ Dolores (Brasil). Editor y montador sonoro: Marco Salaverría. Sonidista: Gherman Gil.





Cuarteto de maleteados

Giancarlo Pascualotto en problemas.
José Manuel Ascensao, además de ser un aguerrido productor y creador de espacios para las artes escénicas, ha dirigido la comedia Los maleteados, de Maga González, la cual actualmente hace temporada en la sala Escena 8, donde además actúa al lado de Giancarlo Pascualotto, Germán Anzola y Víctor Hugo Gómes.
Los maleteados no es otra comedia “ligera”, ya que su temática se centra en la complejidad de las relaciones amorosas de cuatro varones que han sido dejados o abandonados o “maleteados” por sus novias o esposas, quienes ahora se reunen, en el apartamento de uno de ellos, para drenar lo que les ha pasado y buscar una solución a sus respectivas soledades, las que sobreviven a borracheras y otras aventurillas sentimentales.
Hay en Los maleteados una intención sana o terapéutica y no solo de entretener al público por intereses crematísticos. Aborda una tarea nada fácil porque exige conocimientos profundos de tales problemas, además del manejo básico de la psicología y mucha sensatez en la exposición de cada una de las situaciones mostradas por sus protogonistas masculinos. Hay respeto por los personajes y sus intérpretes, además de cierta habilidad para construír a los atormentados y simpáticos caballeros, y plasmarlos con cierta comicidad, tarea nada cómoda, para los actores, quienes deben usar serias técnicas interpretativas.
Nos sorprendió la obra como tal, ya que hay una autora conocedora de las conductas  masculinas y habilidosa para componer personajes y  proponerles situaciones donde drenan sus dramas y además entretienen al público, que es en última instancia para quien trabajan. Por supuesto que las féminas maleteadoras no aparecen y se les presiente como cuaimas o vampiras, pero eso sería otra obra.
Las actuaciones son bastante satisfactorias y pueden crecer con el transcurso de la temporada.Todo culmina con la colectiva solución de seguir asediando a sus mujeres y buscar la reconcilación, pero antes beben, cantan y hacen sus respectivos teatros.


jueves, septiembre 22, 2016

Aquellas manos o el teatro trasgresor de Chalbaud


Genio y figura. Solamente a un artista como Román Chalbaud, a punto de festejar sus primeros 85 años y cuando tiene más de  40 peliculas y textos teatrales que soportan cualquier crítica y además son de carácter modélico, se le podía ocurrir y hacer un espectáculo sobre una temática nada frecuente en los escenarios no solo de Venezuela. Pero lo hizo, para demostrar cierto aquello de que solo los experimentados pueden experimentar.
Tomó el argumento de la película inglesa  Irina Palm (2007), dirigida por el germánico  Sam Garbarski y estrenada  el 13 de febrero en el  Festival Internacional de Berlín, lo adaptó primero para una versión de microteatro, o sea 15 minutos de acción dramática,  y lo mostró en improvisado escenario del Sambil de Caracas, apuntalado únicamente en las dotes histriónicas de  Gladys Prince y  Juan Carlos Lira, y como aquello  gustó , durante la temporada 2015,  aceptó el reto de llevarlo a una hora y exhibirlo para este 2016 en la sala 1 del Celarg, bajo el sugestivo título En la palma de tu mano, acentuando el perfil de los personajes  y la complejidad crítica de sus relaciones familiares y sociales, desechando la sordidez del mundo de las drogas sicotrópicas, el alcohol y la prostitución como única salidas para las soledades de los hombres, como lo plasma el filme, pero dándole un toque melodramático y el balsámico e inesperado final feliz. No hay que olvidar como la realidad siempre es más fuerte o más amarga que la ficción teatral.
¿Pero qué fue lo que hizo o ha hecho Chalbaud? Nada que rompa con su saga de artista trasgresor y nada complaciente, nada que borre sus peliculas o teatros como El pez que fuma, Los cuchillos de fuego, Pandemónium, Sagrado y obsceno, Cuchillos de fuego y Caín adolescente, entre otros. Tomó, pues, el guión de Irina Palm – escrito por Sam Garbarski, Philippe Blasband y Martin Herron- y lo hizo suyo, sin negar los créditos naturales, además convocó a un elenco y estrenó ese rocambolesco cuento melodramático de la desesperada abuela Irene que acepta trabajar en un prostíbulo inglés para masturbar a kilómetros de caballeros, solamente a través de un hueco de una cabina, donde esperan sus suaves manos.  
¿Qué, cómo, de qué se trata? Todo aquello transcurre en un sex shop del Soho londinense contemporáneo y es el único trabajo que la abuela consigue para reunir 46 mil dólares y costear así la operación quirúrgica que salvará la vida de su único nieto, de 7 años. Es una crítica a la reina madre del Imperio, a una sociedad clasista donde la medicina está socializada pero tiene sus niveles y el que quiera salvarse debe emigrar y pagar en libras o en dólares.En síntesis: se muestra la posible degradación moral y física de los ciudadanos cuando no tienen capital y no quieren morirse sin luchar.
Ella, la abuela Irene, tiene suerte al conseguir un empleo más adecuado para jovencitas y además atrapa o enamora, sin querer queriendo, al dueño del establecimiento pornográfico o el prostíbulo, quien la invita a ser su compañero de vida, hasta que les llegue la muerte. Un final feliz, como de cualquier telenovela, ese invento derivado del melodrama —hibrido de los talentos franceses, ingleses y cubanos - que lo resuelve todo con unos besos y unas cuantas lágrimas en el trayecto para bajar el telón de la historia.
 Lo notable del guión teatral y la realización del espectáculo, con cuatro actores únicamente, es la simplicidad –telegráfica o tuitesca de la narración escénica- los ritmos y las atmósferas, desarrolladas todas sobre el filo de la comedia en bruto. No hay tiempo sino para compadecer a la aguerrida abuela que hace todo lo impropio para salvar la vida de su nieto y ayudar a su hija y la nuera. Nosotros recordamos las novelas Al filo de la navaja y Servidumbre humana del inglés William Somerset Maugham, por la humanidad y la sordidez de sus personajes, además de la controversial y triunfante vida de aquel escritor.
Hay opiniones moralistas que condenan al argumento y ofrecen flores para el niño condenado a morirse antes de tiempo. Pero la historia fílmica y teatral es otra y arroja su moraleja: el fin justifica los medios, como hace siglos lo predicó Nicolás de Maquiavelo en librito El príncipe.
 Los trabajos actorales más fuertes y dignos de aplausos son los de Gladys Prince y Juan Carlos Lira, especialmente por sus transiciones, y los secundan, con menos intensidad, Andreína Mesa y Joan Manuel Larrad.
TRAGEDIA REAL

La productora de este montaje, Yackeline Salazar -reconocida por su labor en películas venezolanas como El manzano azul, Reverón, El malquerido La casa del fin de los tiempos- fue asesinada el 23 de agosto cuando salía de su casa para realizar unas compras. La maldad tenía que cobrar su cuota en un hogar en un respetable hogar venezolano. El estreno de la pieza, que estaba programado para el sábado 3 de septiembre, fue pospuesto y las funciones venideras servirán de homenaje. Sus asesinos son perseguidos y ya hay hasta uno preso. "Es un homenaje para ella. Por eso insistimos en que la obra se debía realizar, y ella estará acompañándonos en cada función", dijo el actor Juan Carlos Lira.

martes, septiembre 20, 2016

Ibsen Martínez secuestrado por biblioteca de Bogotá

Se mudo voluntariamente a  Colombia, donde vive, trabaja, ama, lee y escribe.
Está nuevamente en la palestra pública porque su obra Panamax se exhibe en el Teatro Municipal Chacao. Y el público la disfruta. Pero no vive por ahora en Venezuela. Lo contactamos en Bogotá y desde allá, Ibsen Martínez (1951) respondió así a nuestro interrogatorio:
¿Exiliado? ¿Amenazado? ¿Prófugo?
Expatriado voluntariamente, sin más adjetivos ni adverbios. Sostengo un ya viejo “love affaire” con Colombia que ha durado más de 30 años. Hasta un pasado muy reciente, hacía semestral vida “bicapitalina” entre Caracas y Bogotá. Hace pocos años decidí mudarme de una buena vez; como quien cambia de vecindario.  Como no soy bibliómano, no me he empeñado nunca en poseer una gran biblioteca, pero necesito vivir cerca de una buena biblioteca pública. He tenido esa dicha: en Madrid, en Oxford, y ahora, en Bogotá. Vivo a tiro de piedra de la sede norte de la Biblioteca “Luis Ángel Arango”, acaso la mejor de Suramérica. De las ciudades en que he vivido, guardo el recuerdo de sus bibliotecas públicas. Y da de Bogotá es una de las mejores.  Por lo demás, creo en eso que llaman “la poética del lugar”. En Bogotá me da por escribir; en Caracas no. En Bogotá he terminado y publicado libros, escrito piezas teatrales, ensayos; en Caracas ello me resultó siempre muy difícil.  Llevo una vida literaria relativamente activa, formo parte del directorio de la revista El Malpensante; en fin, hago vida de escritor en una ciudad que siempre me gustó.
¿Dónde reside actualmente y qué hace para sobrevivir?
En Bogotá.  Soy columnista semanal de El País de Madrid, y mi desempeño me acerca a la corresponsalía suramericana de ese diario español. He vuelto a escribir TV, no para Colombia, sino para casas productoras radicadas mayormente en los EE.UU.  Nada de lo que he escrito ha salido al aire todavía, pero me pagan puntualmente. Ya llegará el momento de volver al aire.
¿Cómo se entera de lo que pasa en Venezuela?
Imposible no enterarse. Ni aún viviendo en Tasmania carecería de Internet. Y con los seres queridos mantengo contacto permanente.
¿Nostalgia o arrepentido?
No siento nostalgia de absolutamente nada; expatriarme para no envejecer bajo un régimen colectivista ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en la vida: ni siquiera echo de menos las vespertinas guacamayas caraqueñas ni los cristofués de la Alta Florida, donde viví hasta dejar Caracas. La Venezuela por la que abrigo alguna nostalgia no es un país concreto ni actual; no está en el mapa: es el país de mi juventud y pervive (¡con excelentes cifras macroeconómicas!) tan solo en mi memoria.
¿Por qué Panamax?
No escojo temas, no soy un autor programático; me dejo asediar por obsesiones.  Ciertas imágenes coagularon tenazmente en mi mente hace pocos años: la de unos venezolanos imbuidos de la pretensión de hacerse “emprendedores” cuando, en realidad, no son más que cazadores de renta petrolera.  Me pareció que allí había una buena historia que contar, Panamá – el país, donde nunca he estado− es solo una concreción que hace verosímil mi pieza teatral. Es un espejismo, como todo paraíso fiscal.
¿Satisfecho con lo logrado?
¿Con Panamax? ¡Absolutamente! ¿Con mi vida? No del todo, pero supongo que a todos nos pasa.
¿Es cierto que por video vio ya el montaje caraqueño?
Solo fragmentos.
¿Dispuesto a escribir Panamax 2?
No; no lo creo. Dedico mi tiempo literario a un libro de eso que llaman “non-fiction”, sobre Venezuela justamente. Es un encargo de una naciente editorial española. Por lo demás, no me visitan con frecuencia las ideas “teatralizables” y Panamax ya quedó atrás.  
¿Qué le augura a Venezuela y a los que seguimos aquí?
No es difícil elucubrar el futuro inmediato de un país sin instituciones ni una economía de mercado digna de tal nombre. Un país sometido, además, a una satrapía. . Viviremos – no me excluyo de ese futuro − el final del petroestado populista que ha durado ya más de un siglo. Contra todo lo queda pensarse, ese final no está todavía a la vista pero será estruendosamente catastrófico.



sábado, septiembre 17, 2016

Isaac Chocrón cumpliría 86 años

Isaac Chocrón en enero de 2011
El venidero domingo 25 estaría cumpliendo 86 años. Él se marchó el 6 de noviembre de 2011. De todos modos, su familia elegida, nuevamente, le festejará este cumpleaños con la entrega del Cuarto Premio de Dramaturgia Isaac Chocrón.
En vida, Isaac junto a su albacea Isaías Barnola (su sobrino político), elaboró su testamento cuando fue dándose cuenta que ya su enfermedad avanzaba sin freno. En ese documento, el otorgante habla de sus hijos elegidos, término que desarrolló en su dramaturgia. A esos hijos les encomendó la tarea de administrar sus bienes y los beneficios por autoría que devengan de sus obras teatrales y novelas que se siguen montando y editando tanto en el país como internacionalmente. Los que así eligió en vida y en vida los educó legando su ética y deontología, su sabiduría, su ímpetu gerencial y su capacidad para trabajar y congeniar con todos en sana paz.
En febrero de 2012, Barnola reunió a los que en vida compartían a un padre espiritual, a un padre que bendijo con su elección. Ellos son: Javier Vidal Pradas, Luis Parada, Garam Mattar, Martin Hahn, padre Rafael Baquedano s.j., Michel Hausman, Luis Enrique Pérez Oramas y Boris Izaguirre.
En la cláusula 13 del testamento, Isaac especifica que se constituya una Fundación cuyo patrimonio esté constituido por el legado recibido, de manera que se distribuya de la siguiente manera: cincuenta por ciento para la divulgación de la producción literaria mediante ediciones de las obras; veinticinco por ciento para la promoción de la dramaturgia venezolana; y veinticinco por ciento para establecer una beca o premio anual, según lo decidan los miembros de la Junta Directiva de la Fundación.
Premios de dramaturgia
Así, pues, la Fundación Isaac Chocrón, sus obras y su espíritu se mantienen latentes entre nosotros y es por eso que este domingo 25, a las 10 de la mañana, en el Trasnocho Cultural, se realizará la entrega del cuarto Premio de Dramaturgia Isaac Chocrón, el cual recayó en las siguientes personas:
-Mejor dramaturgia: Elio Palencia, por Donde caerme viva.
-Mejor autoría escénica: Elvis Chaveinte, por Crema y nata.
-Mejor actriz: María Alejandra Tellis, por El largo camino al edén.
-Mejor actor: Aníbal Grunn, por El animador.
-Mejor producción: Héctor Becerra, por Yo, Federico.
Tres premios anteriores
2013
-Mejor dramaturgia: Karin Valecillos, por Jazmines en el Lídice.
2014
-Mejor dramaturgia: Fernando Azpúrua, por Niños lindos.
-Mejor autoría escénica: Rosanna Hernández por Niños Lindos.
-Mejor actriz: Francis Rueda, por Bingo.
-Mejor actor: Juan Carlos Gardié, por Compadres.
2015
-Mejor dramaturgia: Xiomara Moreno, por Cofradía.
-Mejor autoría escénica: Luigi Sciamanna, por Monna Lisa.
-Mejor actriz: Caridad Canelón, por Ni que nos vayamos nos podemos ir.
-Mejor actor: Héctor Manrique, por Sangre en el diván.
-Mejor producción: Monna Lisa y Sangre en el diván.
Escrito y sellado
Para completar la entrega de los galardones, la Fundación Isaac Chocrón también presentará durante el venidero mes de octubre el espectáculo Escrito y sellado, uno de los textos memorables de Chocrón, el cual será puesto por Javier Vidal y tendrá en su elenco a Gonzalo Velutini y Theylor Plaza, entre otros.
Hay que recordar que murió vivo Isaac Chocrón, porque hay otros que desaparecen estando ya muertos, y era todo un nombre propio grande del teatro venezolano. Guapeó contra su cáncer óseo y se fue de gira a la una de la mañana del 6 de noviembre de 2011, tras 81 años, un mes y 11 días de aportar cultura y mucho amor a su país. Su periplo teatral comenzó cuando Romeo Costea, durante la temporada caraqueña de 1959, le montó Mónica y el florentino. Antes, en 1956, publicó Pasajes, su primera novela. Desde entonces no paro, ni sus enfermedades pudieron detener su carrera de escritor de éxitos teatrales y literarios. Y cuando festejó su 81º aniversario, recordamos que todas sus piezas están “envenenadas”, tienen contenidos duros o pesados para que el público los descubra, los saboree y termine aceptándolos. Para digerir bien su teatro, hay que recordar que es uno de los pocos venezolanos que pudo elegir lo que iba a hacer con su vida. Escogió el teatro, quizás, porque, como dice Oscar Wilde, “es inmensamente más real que la vida”. Seleccionó su manera de ejercer el amor. Renunció a una carrera académica para casarse con su propia imaginación. Usó la escritura como oxígeno de sus pulmones, pero sobre todo eligió no traicionarse jamás. Además enseñó que siempre tenemos dos familias: con la que se nace, la sanguínea, y la que elegimos, a partir de la amistad y los afectos. La vida dura con la familia sanguínea, la pasión y el amor con la familia elegida, la resistencia para seguir viviendo y la muerte, como conclusión de todo lo hecho y de lo no realizado también, fueron sus fantasmas. Y los llevados a la escena. Por eso es el gran patriarca del teatro venezolano. Lo hizo con Asia y el Lejano Oriente (la venta de un país), Okey (la compraventa de los seres humanos, no siempre al mejor postor), La revolución (el drama combatiente de la homosexualidad latinoamericana), La máxima felicidad (las dificultades existenciales de la bisexualidad), Mesopotamia (la vejez y las trampas para que sea feliz y acompañada), Escrito y sellado (la amistad y el amor más allá de la muerte), El acompañante (la inconmensurable soledad de los artistas) y Solimán, el magnífico (la muerte es el fin de todos, incluso de los más poderosos), entre otras obras. La vida dura con la familia sanguínea, la pasión y el amor con la familia elegida, la resistencia para seguir viviendo y la muerte como conclusión de todo lo hecho y de lo no realizado también, fueron sus fantasmas. Y él los llevó a la escena. Por eso terminó siendo el gran patriarca del teatro venezolano.