martes, octubre 11, 2016

Danzan Einstein y Kafka en escenario caraqueño

Antonio y Luigi en los camerinos de su Franz y Albert.
El colofón de aquel encuentro  fue a media luz y con música poco audible salvo para los dos caballeros que trataban de iniciar un baile, que podría ser tango, vals o danza judía, sin preocuparse del qué dirán de los contertulios del elegante salón literario  de Berta  Fanta, en Praga, donde tenían no menos de  90 minutos intentando  conocerse.
Lo más seguro es que ese científico alemán Albert Einstein le haya dado una clase perfecta al escritor checoslovaco Franz Kafka - empeñado en aprender a bailar como fuera- durante la tarde de ese primaveral día de abril de 1911, porque quiso hacerlo  y había surgido una amistad por encima de complejas sensibilidades y otras humanas diferencias.
Nunca se supo si Albert (Ulm,13.03.1879) y Franz (Praga,03.07.1883)  volvieron a encontrarse o si fue verdad que se conocieron, lo único cierto es que ahora, gracias a la magia del dramaturgo  argentino Mario Diament (Buenos Aires, 17.04.1942), esos caballeros históricos transformados en personajes teatrales  volvieron a verse para dialogar sobre sus existencias  y nuevamente cerraron los 90 minutos de su reencuentro –ahora en el Trasnocho Cultural –con su insólita danza para asombrar y conmover al publico caraqueño, además de instruirlo.
Franz y Albert en Caracas
No es frecuente encontrar en los escenarios venezolanos una pieza basada en entes históricos contemporáneos y menos de las proporciones del escritor Kafka y el físico Einstein. Pero ese espectáculo se estrenó y hace temporada como Franz y Albert en el Trasnocho Cultural, muy bien dirigido por Luigi Sciamanna, quien además actúa y hace pareja con Antonio Delli, en un correcta producción de Queiroz Publicidad.
Es por todo eso que recomendamos al público que pretende digerir mejor aquellos 90 minutos de diálogos nada frívolos, una rápida revisión en la web de las biografías de tan importantes personaje históricos, a quienes el escritor Diament ha materializado   para su ficción teatral y los hace participar en una interesantísima charla sobre la proximidad de las guerras, el judaísmo, el sionismo, el avasallante desarrollo tecnológico y la posible destrucción del mundo por la irrupción de artefactos de destrucción masiva.
Diament, el mismo que ha escrito obras sobre Bolívar y San Martin, Lou Salomé y Nietzsche, Martin Heidegger y Hannah Arendt, se leyó unas cuantas biografías  y textos de Kafka y Einstein, hasta obtener  la materia mágica  o ese barro que le permitió crear sendos personajes:  el obscuro y genial, además de receloso   y paranoico escritor  y el exitoso y optimista,   además de distendido  y bonachón, otro crédulo en las bondades socialismo, el   gran científico, autor de la teoría de la relatividad  y quien cambió para siempre los conceptos   de tiempo, espacio y movimiento, además de contribuir a la teórica desintegración del atomo y su posterior aplicación bélica. ¡Un pecado que él nunca se perdonó! 
Ni banal ni elemental
No es banal ni elemental  el contenido del  diálogo teatral de Kafka y Einstein, ya que el dramaturgo se encargó de construir cada uno los personajes con características muy marcadas, especialmente al escritor repleto de dudas acerca de la naturaleza humana y su angustia  por la imposibilidad de una justicia verdadera, como lo refleja a lo largo de  sus cuentos y escritos, además de la  taras creadas por la presencia de su padre que le fomentaron un espantoso pesimismo acerca de  su futuro personal y además de la sobrevivencia de la humanidad.
Einstein, para Diament, luce exitoso y optimista con respecto a la sociedad naciente del progreso y la ciencia posibles en el siglo XX, además se muestra fascinado por las maravillas del universo que ha ido descubierto no solo con los ojos sino con la razón científica. Es, como se ha dicho, un jugador de la magia de salón y hasta ensaya pasos de baile con gracia y soltura, como lo hace finalmente con el desvalido Kafka.
En síntesis, son dos personajes simpáticos dentro de la densa complejidad de sus características, dos seres que no podían sospechar jamás lo que les pasaría a ellos ni a la humanidad con dos guerras mundiales   y la irrupción de apocalípticos artefactos atómicos brotados de los conocimientos sobre la desintegración del atomo y la salvaje aplicación de la ley de la relatividad.
El espectáculo es placentero de principio a  fin por la dinámica de sus diálogos y por el talento histriónico de Sciamanna y Delli, quienes entablan una competencia para hacer digerible  todo ese cumulo de situaciones, unas sacadas de la  sórdida literatura del mismo  Kafka y otras de los complejos planteamientos de la física moderna.
No hay duda del gran aporte de Sciamanna a la dinámica del espectáculo, especialmente su kafkiano final cuando el mismo Kafka se le monta a caballo a Einstein para relatarle y sofocarlo con sus tragedias y sus miedos, antes de pedirle que le enseña a bailar.
 Advertimos, pues, a los lectores, eventuales espectadores que Franz y Albert es teatro culto, ese que no tiene desperdicio en ninguna de sus palabras y sus acciones. Es como un espectacular crucigrama de sólidos conocimientos, de esos que se adquieren no solo en las aulas sino en la vida misma, especialmente cuando hay pasión por la lectura de grandes autores. ¡Enhorabuena para los productores!

domingo, octubre 09, 2016

Chalbaud cumple 85 y no tiene miedo a nada

Activo y creando cotidiamente a sus 85.
A sus 85 años de edad, Román Chalbaud asegura no tenerle miedo a nada. No sintió miedo a la crítica cuando estrenó su primera película Caín adolescente en 1955, aún sin tener conocimientos de dirección, y mucho menos lo sintió a lo largo de su vida. Ni cuando estuvo preso cuatro meses durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez ni cuando un hombre en Estados Unidos casi lo mata mientras intentaba robarlo. Ahora, cuando le faltan 15 años para cumplir su primer siglo, espera ver el estreno de su más reciente película, La planta insolente, donde plasma partes de la historia del general Cipriano Castro.
¿Es cierto qué es una encomienda de Chávez?
Si, él me lo pidió, tras el estreno de mi filme Zamora, tierra y hombres libres, en la noche de aquel 18 de septiembre de 2009, en el teatro Teresa Carreño. Faltan unos detallitos de post producción y se hará la respectiva programación para su estreno. Es mi gran proyecto. Los efectos digitales los mandamos a hacer en Buenos Aires, Argentina. Es una película muy cara, muy buena, con un guión estupendo de Luis Britto García, excelente escritor. También estoy trabajando en una serie de ocho capítulos para televisión que se llamará En clave de fuga, sobre la fuga del Cuartel San Carlos, de los años 70, y también en el proyecto Corazón llanero, con la Villa del Cine, donde trabajo.
NACIO PARA EL CINE
Cuando tiene en su haber de 23 peliculas y otros tantos textos teatrales, él, nacido el 10 de octubre de 1931 en Mérida, admite que es un autodidacta. “No estudié nunca cine. No era viable. Cuando dirigí por primera vez lo hice muy seguro, sabía dónde iba a poner la cámara porque yo nací para esto. Mi abuela me llevaba al cine desde los siete años. Ella leía mucha literatura y me enseñó que los cineastas deben leer mucho. Entonces leí muchos libros sobre cine pero no estudié nunca. Eran los años 40, cuando no existía la televisión y mucho menos las escuelas de cine. Después de que me quebraran en física, química y matemática, mamá me consiguió un trabajo de “office boy” y, cuando se hacían las cuatro de la tarde, me iba a Bolívar Films a ver las filmaciones. En los 50 logré ser el asistente de las dos películas que hizo Víctor Urruchúa con Bolívar Films y allí aprendí muchísimo. “Ese maestro rodó los filmes Seis meses de vida y Luz en el páramo. Yo aprendí el cine con la práctica, nada de planteamientos teóricos. Y me quedé en el cine porque era muy malo con las matemáticas, la química y la física”. 
¿Cuál era el mayor obstáculo para el cine de esa época?
Lo más complicado era conseguir el presupuesto (incluso lo mínimo) para una película. Cuando Mauricio Walerstein dirigió Cuando quiero llorar no lloro, el Estado no daba dinero para hacer cine. Luego me tocó filmar La quema de Judas. Ambas fueron grandes éxitos en taquilla. Fue desde ese entonces cuando el Estado comenzó a apoyar el cine. Vino una legislación, que todos los cineasta hemos apoyado, la cual ha sido revisada y ahí está el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía que apuntala los proyectos de todos los creadores, gracias a que ha sido muy bien conducida por sus gerentes.
EL CINE ACTUAL
Para él el cine criollo va por muy buen camino y en las regiones hay tanto talento -afirma el maestro merideño- que si postulan las películas a un concurso es muy difícil decidirse por una. Apostarle a Venezuela es para él la mejor decisión. “En todo el país hay jóvenes cineastas que asombran a cualquiera. Los jóvenes son los que tienen el derecho y el deber de hacer mejor cine que el que hicimos nosotros. Antes no había quien lo educara a uno y ahora hay clases, hay escuelas. En Mérida, especialmente, hay mucho talento”.
¿Le apuesta a la creación en tiempos de guerra económica?
Siempre ha habido crisis y, en Venezuela, ésta es provocada. Las grandes obras de arte siempre se hacen cuando hay más problemas, que son los que siempre nos invitan a crear. Uno no le debe tener miedo a hablar de la realidad. Bien lo señaló Antón Chejov cuando dijo: “habla de tu parroquia y serás universal”.
Office boy que creció
Chalbaud comenta que el abecé del teatro lo aprendió en el Liceo Fermín Toro, gracias al inmigrante español Alberto de Paz y Mateos, durante los años 40. “Yo no quise realizar ninguna actividad deportiva y elegí al teatro, sin saber lo que pasaría o haría después, como autor y director. También, durante varios años, ejercí el periodismo en Últimas Noticias y El Nacional, como columnista de cine y articulista. Tengo, pues, mi historia como periodista”.Como Buñuel, dice: "Soy ateo, gracias a Dios", y agrega, "Yo creo en la vida... No tengo ningún problema con la muerte. Yo sé que me voy a morir algún día. El otro día dije: 'Yo creo que me voy a morir a los 87.No le tengo miedo, es una cosa natural. Mi mamá, Alicia Quintero, murió casi a los 100 años", dice mitad en broma, mitad en serio.
Su producción teatral pasó la veintena de textos y la más reciente es Bingo. Está terminado dos piezas: Los espíritus animales y El garaje. "Yo siempre he empezado las obras sin saber lo que va a pasar al final, no planifico la obra y nunca sé cómo va a terminar y para mí es interesante porque yo mismo me lo pregunto y ellos mismos me van dictando. Mis piezas siempre comienzan por personajes que yo invento o copio de la realidad, y mezclo unos con otros", señala.
FILMOGRAFIA
Román Chalbaud comenzó su carrera como director de cine a los 28 años y ahora, cuando está culminando La planta insolente, hay que recordar que antes entregó: Días de poder (2011). Zamora, tierra y hombres libres (2009). El Caracazo (2005). Pandemónium, la capital del infierno (1997). El corazón de las tinieblas (1990). Cuchillos de fuego (1989). La oveja negra (1987). Manon (1986). Ratón de ferretería (1985). Cangrejo II (1984).La gata borracha (1983). Cangrejo (1982). Bodas de papel (1979). El rebaño de los ángeles (1979). Carmen, la que contaba 16 años (1978). El pez que fuma (1977).Sagrado y obsceno (1975). La quema de Judas (1974).Cuentos para mayores (1963) y Caín adolescente (1959).


sábado, octubre 08, 2016

Venezuela presente en Mercado de Industrias Culturales de Bogotá

El mejor teatro del estado Portuguesa representa a Venezuela en el Micsur
El Mercado de Industrias Culturales (Micsur) se realizará del 17 al 20 de octubre en Bogotá. Esta será la segunda edición de este evento contra la autarquía cultural que busca convertirse en una plataforma para el conocimiento, la difusión, la promoción, la circulación y la comercialización de bienes y servicios generados por las industrias culturales y creativas de la región.
Micsur se enfoca en seis sectores de estas industrias: artes escénicas, audiovisual, diseño, editorial, música, animación y videojuegos, de creadores de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. 
"El corazón debe ser la rueda de negocios en una ventana igualitaria para 10 países", señaló Adriana González, coordinadora de emprendimiento del Ministerio de Cultura de Colombia y directora de Micsur.
La rueda de negocios se complementará con 30 presentaciones de artistas del continente, además de reuniones, foros, conferencias y talleres, entre otros. El día de la inauguración se lanzará Palco, una plataforma impulsada por el Ministerio de Cultura para dar visibilidad al sector escénico en el país. Ese día se presentarán seis compañías colombianas de teatro, danza y circo: L'Explose, Mapa Teatro, Periferia, Teatro El Paso y la Compañía de Danza Residente del teatro Jorge Eliécer Gaitán. La delegación colombiana que participará en Micsur la componen 60 propuestas creativas de ciudades como Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Bucaramanga, Pasto, Cartagena, Pereira, Popayán y el municipio de Jardín, Antioquia.
“Hay sectores más maduros que otros para presentarse en las ruedas de negocios”, señaló González, quien añadió que “cuando el producto es bueno, despierta un interés, y el trabajo del mercado es jalar ese interés”. De otro lado habrá una programación académica, con foros y paneles organizados por la Universidad El Bosque, la Universidad de los Andes y la EAN.
ROBINSON EN LA CASA DE ASTERIÓN
Venezuela participa en el Micsur con la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa, enviada por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, y su espectáculo Robinson en la casa de Asterión, un espectáculo de Carlos Arroyo, actuado por Aníbal Grunn y Wilfredo Peraza.
Robinson en la casa de Asterión sucede en el momento exacto en que Simón Rodríguez o Samuel Robinson (nombre que usa tras la ruina de la conspiración de Gual y España, 1797), muere en Amotape, Perú, y se enfrenta, en ese espacio que existe entre el cielo y el infierno, a purgar sus culpas enfrentado a su propio ser, encarnado en la figura del Minotauro. Es una obra que rescata el pensamiento filosófico, educador y político de la figura más controversial en la historia de América. Su pensamiento se hace vivo y se vuelve actual, vigente.
Tomás Jurado Zavala ficciona y combina al mitológico Asterión, según el cuento de Jorge Luis Borges, con las peripecias del brillante intelectual (Caracas, 28 de octubre de 1769/Amotape, Perú, 28 de febrero de 1854), e invita al espectador a revisar sus conocimientos sobre quien “enseñaba divirtiendo”.
Robinson en la casa de Asterión reivindica a Simón Rodríguez y lo exalta como lo que fue: gran pensador, revolucionario, que desafió a toda la naciente sociedad latinoamericana al desarrollar y poner en práctica, arriesgando hasta su vida misma, por su original concepción -bajo la influencia de Jean Jacques Rousseau- lo que deseaba: educar a las nuevas naciones liberadas del yugo español por la espada de Bolívar y sus generales. Educación para derrumbar la herencia colonial y formar auténticos ciudadanos republicanos como seres del conocimiento y expertos en diversos oficios.
HISTORIA
La primera edición de Micsur se realizó en Mar del Plata, Argentina, durante el año 2014, y reunió países, 800 compradores y vendedores de américa del sur, 80 compradores de España, Japón, Finlandia, Reino Unido, Estados Unidos de América y China; se realzaron 9.500 citas en ruedas de negocios, 200 actividades entre foros, conferencias, talleres y charlas sectoriales, un desfile de modas, 30 presentaciones en vivo y ocho reuniones institucionales de organismos culturales de América Latina

Sigue el terror

El teatro se basa en la vida y hace propuestas para pensar y hasta soñar con planes.
 Terminó la primera temporada de Terror, drama del dramaturgo Ferdinand von Schirach (Múnich, 1964), exhibida en el Trasnocho Cultural, bajo la pulcra dirección de Héctor Manrique, quien además actuó al lado de María Cristina Lozada (sustituida después por Julie Restifo), Sócrates Serrano, Martha Estrada, Daniel Rodríguez, Juan Vicente Pérez, María José Castro y Eduardo Pinto, en una perfecta producción de Carolina Rincón para el Grupo Actoral 80.
 Este  educativo y muy bien actuado espectáculo, que comenzó el 8 de julio y culminó el  pasado 2 de octubre, es la saga de un avión civil con 164 personas que es derribado por una nave militar para impedir que sus secuestradores lo estrellen contra un estadio de fútbol con 70 mil espectadores. Las autoridades alemanas  le abren un juicio al piloto, el mayor Lars Koch, para que sea sentenciado: inocente o culpable, por un jurado popular. A partir de esa suceso de ficción se desarrolla un proceso el cual culmina con un veredicto por parte del público que recibe sendas tarjetas para votar: Inocente o Culpable, para liberar al piloto acusado o mandarlo a la cárcel. Se transforma así al “crítico de las mil cabezas” en un colectivo que perdona  o condena a los personajes teatrales. Aquí en Caracas las votaciones fueron: 7280 Inocentes y 4500 Culpables, tras 43 funciones.
Creemos que el mayor mensaje de esta pieza, según el sicólogo y actor Sócrates Serrano, sobre lo que debemos reflexionar  como espectadores, es sobre lo acorralados que estamos ante el terrorismo y su “magnífica” estrategia para llevarnos al campo de la violencia. El que Lars  Koch sea  culpable o inocente, son caminos para resolver el final de la historia, pero lo que hay detrás del texto de Schirac es lo virginales que podemos ser o dejar de ser ante el terrorismo en cualquiera de sus manifestaciones, el cual puede aparecer cuando menos se le espera.
El publico caraqueño ya descubrió lo que ocurre con este espectáculo y llega a la taquilla preguntando “cuál es la obra donde podemos votar” y tras hacer sus cálculos acepta someterse a tan singular ceremonia teatral cuya duración  supera los 90 minutos, sin contar el proceso de votación. ¿Cómo votar? ¿Qué pensará después al regresar a sus hogares?¿Estamos preparados para una situación similar?
Terror inicia su segunda temporada, hasta el 11 de diciembre, porque el morbo gusta, sea como sea.

viernes, octubre 07, 2016

Belén, la reina del quitaplá en cines venezolanos

Rescatando las raíces culturales venezolanas.
Espiritualidad, esencia musical, transformación. Un retrato fílmico de inspiración a través de la música invita a los espectadores venezolanos a descubrir parte de su cultura mediante un viaje emocional y alucinante en la película Belén, de la directora Adriana Vila Guevara, que se estrena en las salas de cine venezolanas desde este viernes 14 de octubre.
 La “reina del quitiplá”, Belén María Palacios, representa una fuerza ancestral que cambió vidas. A través de la ejecución de este particular instrumento -del que se dice nunca nadie lo ha ejecutado como ella-, dio voz a una generación amañada por los estereotipos de la mujer afrovenezolana.
 Vila arma, entre distintos puntos de vista, sensaciones, recuerdos, contactos con la memoria y la ausencia física, un rompecabezas que busca definir lo que significa el legado de esta heroína popular, nombrada Patrimonio Cultural de Barlovento en 1992, quien hasta la última bocanada ofrendó su vida a la música, a la docencia y a la reivindicación social.
 Desde Tapipa, su querido pueblo, se dedicó también a la siembra de cacao y a la fabricación de sus quitiplá, que elaboraba seleccionando minuciosamente los cortes más finos de bambú, iluminados por los secretos de la luna que le transmitió su abuela desde pequeña.
 “Belén no era sólo una referencia entre su gente más cercana, sino que representaba un eje, un pilar, para toda una comunidad internacional, en especial dentro de la familia extendida de la diáspora africana: músicos, espectadores, comunidades organizadas y personas comunes, que habían tenido la oportunidad de conocerla”, comenta la realizadora.
 El Grupo Femenino Elegguá, Brother Ah Ensemble de Estados Unidos, Papá Roncón de Ecuador, los puertorriqueños Los Majaderos de Cachete Maldonado y Vnote Ensemble (EE UU, Venezuela), con intervenciones tamboreras de Juan R. Berbín, hilvanan distintos episodios de la trama del filme.
 Adriana Vila recorrió cámara en mano, junto con su equipo, cuatro países para registrar con fidelidad el andar de la obra de Belén por Venezuela, Estados Unidos, Puerto Rico y Ecuador. La realización partió de un trabajo de campo etnográfico que asumió en su rol de antropóloga visual, en 2008.
 Siete años de investigación, con un montaje de más de 300 horas de material encontrado (found footage) y 70 horas de entrevistas conforman el documental, que competirá en la Selección Oficial del prestigioso Margaret Mead Film Festival de Nueva York, en el Museo Americano de Historia Natural, del 13 al 16 de octubre. Su premier mundial se realizó en el Festival Internacional de Cine FID Marseille, en Francia, el pasado julio.
 Así, pues. Desde viernes 14 de octubre en las salas de cine del país, el público venezolano podrá adentrarse en Belén , una representación cinematográfica intimista de una mujer que siempre se mostró indiferente ante su propia grandeza, la misma que vive en cada repique de quitiplá que retumba con placer sonoro y nostálgico en la memoria colectiva de quienes la dibujan en sus paisajes internos, como una figura con un legado que se volvió irremediablemente eterno, imborrable. Trascendental.
Una obra de arte donde está presente el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía.


jueves, octubre 06, 2016

EL TEATRO QUE HACE PREGUNTAS Aquellos 875 escalones

Verónica Arellano y Luis Domingo González en sus convincentes roles.
Román Chalbaud, el último de los grandes autores teatrales, dice que siempre empezó sus obras sin saber lo que va a pasar al final. “Mis piezas siempre comienzan por personajes que yo invento o copio de la realidad, y mezclo unos con otros. No planifico y nunca sé cómo va a terminar y para mí es interesante porque yo mismo me lo pregunto y ellos mismos me van dictando", puntualiza.
Y lo citamos porque presentan en la sala Rajatabla el espectáculo Consulta por expediente, truculenta pieza de Jan Thomas Mora Rujano (1982), puesta en escena por Luis Vicente González con los convincentes actores Verónica Arellano y Luis Domingo González. Un texto que rememora la ejemplar sordidez de obras chalbaudianas, como Los ángeles terribles y El pez que fuma, aunque hay atisbos de La empresa perdona un momento de locura e Historias de cerro arriba de Rodolfo Santana. Eso es muy bueno porque advierte como la juventud lee, estudia y asimila, por ahora.
Consulta por expediente no es otra cosa que la saga de la limpiadora de una clínica, la Bermúdez, que furiosa, por una injusticia, en un momento de locura empuja a la administradora por unas escaleras. Aunque el incidente no tiene un fin trágico, envía a la agresora al psiquiatra para que la evalúe. Es entonces cuando entra en contacto con el doctor López. Ella, fiel seguidora del Hermano Superior, de rojo vestida y con los ojos de su líder amado tatuados en la mente, confronta su desesperante piel y visión de la pobreza con aquel personaje que posee una mejor posición económica.
Mora Rujano, pues, ha tomado una realidad social ubicable en cualquier barriada caraqueña y la ha ficcionado para plasmar en la escena, el consultorio del psiquiatra, donde pululan las sillas de estilo y épocas, la historia de la Bermúdez,  madre soltera que vive en un cerro al final de un escalera de 785 escalones, quien se acompaña en su rancho con unas morochas y un hijo gay que vive con su pareja (un dealer o vendedor de drogas psicotrópicas); pero ella ahora pide ayuda al  doctor López de la clínica donde trabaja, porque no quiere perder el único empleo que la ayuda a medio sobrevivir, aunque espera que todo cambie porque el espíritu del Hermano Mayor la acompaña, ya que es una ferviente  partidaria de su revolucionaria agrupación política,
 Todo culmina con la mutua complicidad de López y la Bermúdez que se mienten entre si y ante los demás, para que ella puede seguir cobrando su miserable sueldo y el profesional de la salud se asome a un enredo policial por las andanzas de su vástago.
La truculencia de esta historia reposa en que ese psiquiatra a su vez es el padre de un muchacho drogadicto -además gay promiscuo y metido en un sórdido crimen- que también sube los famosos 785 escalones al rancho de la Bermúdez.
Mucha información para una pieza de dos personajes que se desarrolla a lo largo de 60 minutos. Pero se le aplaude por la virulencia del cuento, que es por supuesto superficial porque no acentúa las personalidades de esos símbolos del colectivo social: una obrera y el médico profesional, ambos prisioneros de una macro sociedad que los utiliza, porque los necesita y los tiene como servidumbre, aunque sus hijos sean gays y drogadictos
Esta saga teatral sin un final convincente, que necesariamente no lo debe tener, estremece porque tiene aristas de un realismo muy peligroso porque es el reflejo del espejo de un mundo de delincuentes, narcotraficantes y amores al margen de   los convencionalismos sociales.  No es, pues, un guión para la televisión ni para que Walt Disney lo lleve a las pantallas, cosas que el autor no busca, por ahora.
Tiene Mora Rujano una obra en construcción, donde podría decir más cosas y hasta proponer salidas, pero con más personajes. Sería recomendable un poco de humor negro por las peculiaridades del drama y hasta sería más grata, aunque ya se sabe que esos personajes están condenados y son la carne que necesita la parrilla campestre de una sociedad clasista que sabe todo lo que pasa pero que aúpa ese circo para mantenerse en el poder.

Es una lástima que las conductas sexuales y los vicios fomentados por las sociedades controladoras no tengan un tratamiento menos dramático por parte de Jan Thomas Mora Trujano, para que el público las descubra como herramientas aupadas para el control social, como se ha dicho en otras ocasiones.

martes, octubre 04, 2016

8 nuevos directores de teatro para el 2017

José Gabriel Núñez, un veterano autor que insiste con sus piezas y su docencia.
Mientras hayan manifestaciones artísticas lo más noble de un pueblo estará vivo y en el caso de Venezuela tenemos un teatro que no se rinde y un cine que apuntala al siempre creciento proceso de culturizacion criollo, sin dejar atrás a su valiosa música y sus excelentes artes literarias.
Recordamos esto porque en el marco de la celebración de su XV aniversario, la Fundación Trasnocho Cultural hizo públicos los nombres de los finalistas de su 3º. Festival de Jóvenes Directores Trasnocho, concurso único en el país dirigido a creadores escénicos de hasta 30 años de edad y cuyo objetivo es promover el talento y creatividad de las nuevas generaciones.
Luego de un intenso debate y tras revisar 34 propuestas concursantes, el comité de evaluación del festival -integrado por el actor y director teatral Héctor Manrique, la productora, vestuarista y gerente cultural Eva Ivanyi, la guionista y productora de cine y teatro, Pilar Arteaga, y el promotor cultural Douglas Palumbo- puso fin a la primera etapa del certamen y seleccionó ocho proyectos con base en su originalidad, creatividad y potencial escénico.
De los montajes, cuatro son de autores venezolanos -tres de ellos de estreno-. El grupo restante está conformado por versiones de piezas de dramaturgos de España, Inglaterra y Canadá. Los directores que resultaron afortunados tienen entre 24 y 28 años de edad.
“Sigue agradando que haya tanta gente joven intentando armar proyectos teatrales en el país, a pesar de la crisis –comenta Héctor Manrique. En las tres ediciones no hemos bajado de 30 propuestas y eso es positivo. Además, los proyectos escogidos están muy bien sustentados. Pero este año nos pareció significativo que hubiera obras de escritores venezolanos que no han sido estrenadas, lo que indica que el festival se ha ido posesionando como una plataforma de difusión para el talento escénico nacional”.
Los proyectos escogidos fueron los siguientes:
1.- Cría de canguros, original de la venezolana Karin Valecillos, propuesto por el director Jesús Navas. (Estreno)
2.- Casa de sangre y ceniza, del veterano escritor venezolano José Gabriel Núñez, propuesto por Jhonny Romero. (Estreno)
3.- De alta, obra original del venezolano Elio Palencia, la cual es un proyecto del director Juan Bautista. (Estreno)
4.- Comegato, del venezolano Gustavo Ott, un proyecto presentado por el director Rafael Barazarte.
5.- El triciclo, obra original del español Fernando Arrabal, el cual fue presentado por el director Axel Valdivieso.
6.- Tom en la granja, del dramaturgo canadiense Michel Marc Bouchard, presentado por el director Carlos Fabián Medina.
7.- Adiós a todos, del español Luis García-Araus, presentado por el director Greymar Hernández.
8.- Recordando con ira, del inglés John Osborne, proyecto propuesto por Pedro Indriago.
El comité de selección celebró la receptividad de la convocatoria y resaltó que su calidad superó con creces las expectativas. “Nos sorprendió la diversidad de las propuestas. Nada se parece a nada. Los montajes tienen distintas exigencias y temática lo que permitió hacer una selección equilibrada –comenta Pilar Arteaga. Además de los autores venezolanos contemporáneos de distinta generación, hay escritores españoles de alta calidad y clásicos como el inglés John Osborne, cuyo trabajo es un imprescindible de la dramaturgia del siglo XX”.
A partir de ahora, los finalistas tendrán tres meses para preparar sus montajespara la segunda etapa de la competencia, que tendrá lugar entre el 13 de enero y el 12 de marzo de 2017. En ese período cada obra preseleccionada será presentada frente al público en el Espacio Plural durante seis funciones, y un jurado de premiación especialmente escogido para este fin evaluará la calidad de la puesta en escena, la creatividad y originalidad junto a la conexión lograda con la audiencia.
“Creo que esta temporada promete –agrega Eva Ivanyi. Que haya tres obras de estreno demuestra la confianza que tienen esos autores en el talento de esos muchachos jóvenes a los que les entregaron sus textos. Hemos visto proyectos con diseños de escenografía, vestuario y producción muy bien desarrollados, lo que quiere decir que el teatro sigue entusiasmando a las nuevas generaciones de creadores a pesar del momento económico que vivimos”.
El anuncio de las dos obras ganadoras del concurso se hará el 12 de marzo de 2017 y los montajes triunfadores tendrán el privilegio de presentarse durante tres fines de semana en el Espacio Plural de Trasnocho, luego de lo cual se exhibirán por otras tres semanas en el espacio La Viga del Centro Cultural Chacao.
El Festival de Jóvenes Directores Trasnocho se inició en el año 2014. En sus dos ediciones anteriores participaron más de 70 concursantes y fueron galardonados jóvenes creadores que hoy están dando de qué hablar en el medio teatral, como Fernando Azpúrua, Pedro Borgo, Leonardo van Schermbeek y Jorge Souki.
Fundada en 2001, Trasnocho Cultural es una asociación civil sin fines de lucro cuya misión es servir como punto de encuentro de pensadores y creadores del quehacer artístico nacional y difundir, durante los 365 días del año, cultura y entretenimiento de calidad a través de una variada y vanguardista programación de cine, teatro, música, danza y artes plásticas de Venezuela y el mundo.


domingo, octubre 02, 2016

Se ruedan 14 películas venezolanas

"Bárbara" durante su proceso de rodaje.
Hay 14 películas venezolanas, entre largos y cortos, en proceso de rodaje. Aquí informamos, brevemente, sobre ellas y se espera que sean culminadas durante este año, gracias al apoyo del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC); esos aportes artísticos son:
 Un milagro para Carmen, ópera prima de Ramiro Mendoza, es la historia de una pareja con una hija diagnosticada con autismo, quienes lucharán por hacer lo posible para que su pequeña sobreviva en condiciones justas en una sociedad marcada por la discriminación y el acoso infantil. La Fundación Cine de Guayana, Otaku Group Producciones y Patteson Films también contribuyeron a la realización, que cuenta en su elenco con talento 99% local, sumado a las actuaciones de William Goite y Arnaldo Catanaima, Richard Mercado, Legna Vivas, Gilianny Soto, Neyla Ruíz y los niños Victoria Mayo, Victoria Maita, Carmen Mendoza y Sebastián González. Guión y dirección: Ramiro Mendoza. Producción: José Hernández.
 Muerte en Berruecos, escrito y dirigido por Caupolicán Ovalles, se centra en 1840, 10 años después del homicidio del militar, diplomático y político cumanés Antonio José de Sucre, por un proceso de seguimiento al caso. El reparto está conformado por Luis Gerónimo Abreu, Augusto Nitti, Ignacio Márquez, Gerardo Lugo, José Roberto Díaz y Manuel Salazar y Laureano Olivarez. El filme cuenta con la dirección de arte de Diego Rísquez, Cézary Jaworsky en la dirección de fotografía, Julio César Castro “Moñoño” en la cámara, Carlos Bolívar en el sonido y Beatriz Aranguren en la producción.
Bárbara, escrito y dirigido por John Petrizzelli, se filma entre el sur de Guárico y las calles de Caracas. Protagoniza Alberto Alifa interpretando a un travesti y el resto del elenco lo integran Gonzalo Cubero, María Jiménez y el actor americano Glenn Brenning. Adicionalmente, actúan Jesús León, Walter Gamberini, Vito Leonardo, Aura Rivas y Freddy Buitrago. Marco Santaniello está encargado de la dirección de fotografía del proyecto, producido por Javier Beltrán, con música de Roberto Tarzieris y dirección de arte de Adriana Vicentelli.
 El vampiro del lago, ópera prima de Carl Zitelmann, quien hizo el guión a partir de la novela Un vampiro en Maracaibo de Norberto José Olivar. Un enigmático asesino corta la yugular de sus víctimas para beber su sangre. La ciudad suda a la sombra de un homicida asociado con la brujería que hace de sus violentos actos un ritual. Más de 30 almas han caído en su afición mortal, cifra que le basta al escritor Ernesto Navarro (Sócrates Serrano) para iniciar una exhaustiva investigación y detener la 'hemorragia'. Gerard Uzcátegui está a cargo de la dirección de fotografía, junto con la dirección de arte de Matías Tikas, la producción de Rodolfo Cova (Factor RH), sonido de Carlos Bolívar, vestuario de Marisela Marín, música de Alain Gómez y con María Carolina Agüero como jefa de producción. En el elenco están Abilio Torres y Julie Restifo, entre otros.
Yo, mi ex y sus secuestradores, ópera prima de Javiera Fombona, quien además es la guionista. Es una saga de violencia y amor. Participan Graziella Mazzone, Natalia Román, Claudio de la Torre, Alexander Rivera y Sheila Monterola, quien también fungió como directora de casting. La productora ejecutiva es Belén Orsini. La dirección de fotografía y cámara, Mauricio Siso; dirección de arte, Francisco Padrón y Diego Rísquez; sonido: Marco Salaverría; Maquillaje: Juan de Dios y Vestuario. Felia Torres, entre otros. El largometraje tiene como casa productora a la Cinematografía Bastet y cuenta con la co-producción de Xenon films y Esmeralda Da Silva.
Más vivos que nunca, largometraje del director Alfredo Anzola, con guión de Laura Romero, es un proyecto sobre cinco adultos mayores que se escapan de un asilo para cumplir un último sueño y emprender un viaje por las carreteras de Venezuela. El elenco incluye a Rosario Prieto, Pedro Durán, Eduardo Gadea, Ramón Roa y María Cristina Lozada.
La noche de las dos lunas, película intimista de Miguel Ferrari que reabre el debate sobre la familia venezolana. Es un drama protagonizado por Mariaca Semprún, Prakriti Maduro, Luis Gerónimo Abreu y Albi de Abreu, acompañados de los españoles María Barranco y Juan Jesús Valverde. Productora Ejecutiva: Claudia Lepage. Directora de Fotografía y Cámara: Alexandra Henao. Director de Arte: Matías Tikas-Música: Sergio de la Puente-Editor: Miguel Ángel García. Sonido Directo: Frank Rojas. Asistente de Dirección: Miguel Delgado. Dirección de Producción: Guillermo “Churro” Pérez. Jefa de Producción: María Carolina Agüero. Vestuario: Marisela Marín. Maquillaje: Mariela Barrios.
Lunes o martes nunca en domingo de Maruví Leonett Villaquiran .Comenzó su rodaje el 19 de septiembre 2016 en Mérida, después ira a Trujillo y Falcón.
El hombre de cartón de Michael Labarca. Inicio de rodaje 26 de septiembre, Maracaibo.
La mirada revelada de Belimar Román. Inicio de rodaje primera etapa en El Amparo estado Apure; segunda etapa en San Cristóbal-Edo Táchira y tercera etapa en Caracas.
Yo, Imposible de Patricia Ortega (LF). Inicio de rodaje el 07 de noviembre de 2016 (Ciudad de Mérida y Páramo merideño)
Cortos y documental
Salta, cortometraje de Marianne Amelinck, es la saga de las amigas Julia y Amanda, quienes comparten gustos, ideas y hobbies, entre ellos la natación. En los papeles principales están Iruaní Gómez y Andrea. El equipo técnico está conformado por Camilo Paparoni, en la dirección de fotografía; María Victoria Soler, en la dirección de arte; en la producción ejecutiva María Redondo; Nirvana Guerra, en la dirección de sonido y como jefe de producción, Adriana González.  Los de abajo,  cortometraje  dirigido y escrito por Pedro Mercado y María Ruiz, quienes armaron esa historia a cuatro manos sobre  alguien que se esconde debajo de la cama, para no ser descubierto y se encuentra con otra persona, desnuda y escondida. Este guión fue reconocido este año, en el 6to Festival Internacional de Cine en el Desierto, en Sonora, México, en la mención Mejor Guión Latinoamericano de Cortometraje, lo que impulsó su producción, junto al apoyo brindado por el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), Patanegra Cine Rental y Enjoy Producciones. El último año del Congo Mirador  es un documental de Anabel Rodríguez, quien  regresó al pueblo de El Congo Mirador en el estado Zulia, para contar los últimos días de un pueblo que está desapareciendo por la sedimentación y donde además las niñas son consideradas mujeres a muy corta edad. Director de Fotografía/Cámara: John Márquez. Director de Producción: Marco Mundaraín. Productora Asociada: Claudia Lepage. Editor/Productor Ejecutivo: Reinhard (Sepp) Brudermann (Reino Unido). Diseñador de banda sonora/Música: Helder Aragão DJ Dolores (Brasil). Editor y montador sonoro: Marco Salaverría. Sonidista: Gherman Gil.



sábado, octubre 01, 2016

Crece producción teatral venezolana

Aníbal Grunn, Elio Palencia y Luis Parada durante la entrega de los Premios Isaac Chocrón.
Sigue vivo mientras su familia lo evoque, adjudique galardones y represente algunas de sus obras. Así ocurrió el pasado domingo 25  de septiembre, cuando en el Trasnocho Cultural se hizo entrega del Cuarto Premio de Dramaturgia Isaac Chocrón.
Así, pues, la Fundación Isaac Chocrón, sus obras y su espíritu se mantienen latentes entre nosotros y es por eso que Elio Palencia recibió el Premio de Dramaturgia  por Donde caerme viva; Elvis  Chaveinte el de Mejor Autoría Escénica  por Crema y nata. María Alejandra Tellis como Mejor Actriz por El largo camino al edén de José Gabriel Núñez. Aníbal Grunn Mejor Actor por El animador de Rodolfo Santana y La mejor Producción fue para Héctor Becerra, por Yo, Federico.
 El acto fue inaugurado por Javier Vidal quien recordó que “hace 86 años nació Isaac Chocrón en Maracay y hace cinco que vivimos sin su presencia física pero sigue permaneciendo inmortal a través de su obra escrita, de su obra viva sobre las tablas, de su legado a través del trabajo de sus hijos elegidos y de este Premio que hoy hacemos entrega en su cuarta edición”.
 Recordó Vidal que durante el lapso septiembre 2015-agosto 2016 se estrenaron en Caracas 25 piezas teatrales de dramaturgos nacionales y se hicieron 11 reposiciones, sin contar las obras infantiles, todo lo cual sumaron no menos de 36 montajes de autores venezolanos. “Es decir una media de tres montajes por mes. Dadas las circunstancias vividas y vivientes de un pais que se hunde en la desgracia, tener la virtud y coraje de seguir escribiendo teatro, seguir dirigiendo y seguir actuando y produciendo teatro venezolano es toda una insolente testarudez propia de los desquiciados artistas que aquí habitamos a tiendas y a ciegas”.
PALABRAS DE ELIO PALENCIA
 Le correspondió a Elio Palencia, como ganador del Premio de Dramaturgia, leer unas sentidas palabras. Expresó su “agradecimiento muy especial  y que jamás he hecho público…  por primera vez, se da la feliz coincidencia de ser reconocido al mismo tiempo que quien fuera mi primer maestro formal dentro de las artes escénicas. Un hombre de teatro que –como suelo decir- me vio crecer los pelos del pecho… y esa literalidad se vuelve metáfora, porque con ese crecimiento, él –como gran docente- supo identificarse con toda esa fuerza vocacional que, en mí, ansiaba ser guiada. Allí estuvo, como partero socrático, regalándome con paternal rigor y ternura. Gracias a él, ese terreno virgen y fértil que yo era, halló simientes de los muchos modos de ver los oficios del teatro y de la capacidad de elección libre que uno tiene. Con él comencé a ejercitar la disciplina, el respeto y las posibilidades de autoconocimiento que da el arte dramático…y, por mencionar sólo pocas cosas, de su mano entré por primera vez a un plató de televisión, estuve en una locación de cine, viví mis primeros proceso creativos como profesional de martes a domingo y recibí mi primera remuneración por hacer eso que me enamoraba.  Y para enlazar, entonces, diré que gracias a Aníbal Grunn también conocí a la primera gente abiertamente sexodiversa, leí La revolución, El acompañante y La máxima felicidad… o sea, él, entre mucha otra gente y obras, me presentó a Isaac Chocrón. Y Sexodiversidad y Chocrón tienen mucho que ver con este premio”.
Donde caerme viva
Subrayó Elio Palencia que cuando empezó en la profesión, “los dos grandes centros de producción y referencias teatrales en Caracas eran Rajatabla y El Nuevo Grupo. Estaban por supuesto otros hacedores maravillosos, pero indudablemente la mayoría gravitaba cerca de estos dos grandes pilares, a saber: uno bajo la égida de  Carlos Giménez con la fuerza de un colectivo apertrechado con el discurso del arte de la puesta en escena y, el otro, conducido por Chocrón,  Román Chalbaud y José Ignacio Cabrujas con la persistencia en la dramaturgia como eje para el desarrollo de un sólido teatro nacional y una dialéctica entre el actor y la búsqueda del personaje venezolano, sus conflictos, sus paisajes y sus discursos. Cuando comencé a interesarme por la escritura y la dirección, me di cuenta de que podía, sin pudores y con legitimidad, sentirme y llamarme hijo de estas dos casas. De ambas tradiciones vengo y hermano o primo me siento de aquéllos que en sus alrededores gravitaban. Es un privilegio ostentar esas referencias. Debo decir que Isaac, muy dado al tema de la familia –ya sabemos: la heredada y la elegida- nunca me vio como a un hijo. Creo que llegó a verme a mí más bien como un sobrino. Sí, es posible… y por eso, de los  recuerdos que tengo de los encuentros con Isaac, que no son tantos pero sí significativos y que van desde mi entrada como actor joven en la Compañía Nacional hasta el día que me llamó a casa de Chalbaud para felicitarme por la estructura de una pieza mía que había leído, quiero traer hoy el que más me gusta” .Gracias a Isaac, el montaje de mi primer texto  Detrás de la avenida  fue al Festival Latino de Miami y me invitaron a una mesa redonda que moderaría él.  La pieza que se presentaba allí, había sido el último premio del Nuevo Grupo, pero quien la produjo fue la Fundación Rajatabla.  Donde caerme viva tiene entre sus referencias aquellas Amargas lágrimas de Petra Von Kant que se atreviera a mostrar la homosexualidad femenina en la Caracas de los años 70 y se produjera a instancias de Isaac y el Nuevo Grupo, también en aquel primer beso que vi entre dos hombres en La muerte de García Lorca   y fue atrevimiento comprometido de Carlos y Rajatabla. Ellos destapaban, abrían paso, hacían por un teatro prometeico, revelador… y yo no puedo evitar cazar ratón y también opto. Procuro ir más allá e incluso, si se tercia, plantear beligerancia: somos el país más atrasado de la región en cuanto a inclusión ciudadana de la sexodiversidad. Ser mujer y lesbiana en una sociedad como la nuestra es doblemente complicado. Se está a merced del abuso y del desamparo. Destapar eso con el rigor y la belleza que nos es posible, ha salido espontáneamente, como grito de impotencia ante la impunidad y la injusticia. Ejercitando la creencia en que el teatro es para la gente y sobre la gente. Escribir Donde caerme viva no lo considero un mérito: hace mucho que salvaguardo la escritura teatral como mi espacio para la expresión libre de necesidades e imaginarios, para el diálogo con ‘los otros’ y, más que para dar respuestas, para compartir preguntas. Poder seguir haciéndolo es para mí un lujo, uno de mis mayores privilegios…  No quiero darlo por hecho… y doy las gracias”.



Los justos Edgar y Anabel

Jovenes  actores en busca de su profesionalización.
Las agrupaciones Hebu Teatro y 4x4 Producciones son responsables de que la dramaturga británica Sam Holcroft, al promediar sus primeros 33 años, haya sido descubierta por algunos teatromaníacos venezolanos, gracias al pulcro trabajo de dirección que hizo Diana Volpe con los intérpretes Maga Díaz, Anthony Castillo, Carolina Leandro, Sahara Álvarez, Aitor Aguirre, Edward Parú y Cristina Tovar, a quienes han presentado, sin la adecuada promoción publicitaria, en el Espacio Plural del Trasnocho cultural con la pieza Edgar y Anabel.
  Y subrayamos lo poca promoción de Edgar y Anabel porque dicho trabajo artístico merece que sea conocido especialmente por los jóvenes, quienes difícilmente vieron el montaje de Los justos, desoladora obra de Albert Camus sobre todas las complejidades para hacer marchar una conspiración dentro de una sociedad opresiva y totalitaria. Exalto el debut de esa joven autora porque nos recordó al ácido teatro sobre agrupaciones revolucionarias de la época zarista y sus luchas para derribar al régimen.
Edgar y Anabel es un texto centrado en la denuncia de la cosificación a que pueden ser sometidos los jóvenes que se afilian a una agrupación que conspira contra un orden establecido, como es en este caso. Edgar y Anabel son aparentemente una pareja de felices esposos involucrados en un golpe terrorista y deben fingir todo lo que hacen dentro de su apartamento porque las autoridades los tienen vigilados. Eso los obliga a ceñirse a libretos para que sus espías no les descubran sus verdaderas intenciones, conspirativas.  
Edgar y Anabel nos evoca la novelística de George Orwell, especialmente 1984, por su denuncia sobre el control social que aplican algunas agrupaciones políticas cuando ascienden el poder, disfrazadas de progresistas.
Es un espectáculo que se agradece por su simplicidad y la dureza de sus contenidos, que no dejan duda sobre el peligro de que los humanos seamos robotizados para tareas placenteras de unos gobernantes. En estos tiempos es el teatro es algo más que una catedra didáctica.