martes, octubre 30, 2007

Endógenos y exógenos

Desde marzo de 1993 estamos entregando uno o dos libros anuales sobre la actividad teatral en Venezuela. Son 21 hasta ahora y constituyen nuestro aporte a una historiografía que aún no se ha escrito.
Cabe recordar que cada pueblo tiene el teatro que se merece y hace. Y Venezuela no escapa de tal axioma y exhibe, aunque sea en complejas circunstancias, cuantos espectáculos producen sus artistas, siempre con la ayuda del gobierno de turno, por intermedio de sus subsidios o utilizando los espacios teatrales pertenecientes al Estado, además de los montajes que aportan los productores privados. Qué hicieron y cómo lo hicieron es nuestro trabajo como periodistas y críticos.
Ese es el objetivo fundamental de nuestra publicación Teatro 2007/Apuntes para su historia en Venezuela: sumar o compilar entrevistas con artistas y reseñas críticas sobre los montajes exhibidos, principalmente en Caracas, entre septiembre de 2006 y agosto de 2007. Que allende las fronteras geográficas, bien en Estados Unidos o en España, se representen piezas de autores venezolanos, es un curioso fenómeno que debe llamar la atención a productores criollos, tanto los auspiciados por el Estado como a los particulares. ¿Qué vieron afuera que aquí no se ha tomado en cuenta? ¿Por qué los foráneos disfrutan de lo que escribieron los criollos? Son preguntas que salen al paso y creemos que deben amargar o estremecer a más de un compatriota.
Nosotros, durante este 2007, hemos reseñado cuatro montajes en Nueva York y Washington, adelantados con piezas de Isaac Chocrón (O.K.), Rodolfo Santana (Baño de damas) Aminta de Lara (Golondrina) y Moisés Kaufman (33 Variations). Mientras en Barcelona, España, el teatrero Héctor Moreno Guzmán lleva desde el año pasado versionando varios textos de Indira Páez, al tiempo que el dramaturgo Gustavo Ott consigue, en otros países, que le representen sus piezas más conocidas, tales como Gorditas, Divorciadas, evangélicas y vegetarianas y Tu ternura Molotov. Y ahora se suma Pony, nunca te he negado una lágrima, comedia sarcástica sobre los roles de víctimas y verdugos que establecen los seres humanos en sus relaciones.
Ott se consolida así como el autor nacional más representado en esta temporada, para no hablar de los anteriores lapsos. También hay que reconocer su labor promotora al frente del Teatro San Martín de Caracas, destinada a lanzar una nueva dramaturgia.
Es por esa inédita "explosión" de teatro venezolano en escenarios extranjeros, que este texto Teatro 2007 lleva en portada y contraportada una serie de fotografías sobre los montajes realizados en Estados Unidos. Son unas 155 críticas y reportajes sobre la incesante actividad teatral de Caracas fundamentalmente, además de los montajes que con textos criollos convocaron a sus públicos allende las fronteras. Lo hacemos como un reconocimiento a los artistas ahí involucrados y muy en especial con sus autores y/o realizadores.

Nueve horas para amar a Cabrujas

Fueron nueve horas, ni más ni menos, en tres días o jornadas, en un mismo espacio, porque se trataba de una monumental pieza teatral para un público selecto que salió diferente y amando mucho más al ausente. Eso es lo que podemos decir del seminario “José Ignacio Cabrujas: las múltiples facetas de un creador”, organizado por la Fundación para la Cultura Urbana, que preside Rafael Arráiz Lucca, el cual se realizó en sus instalaciones, entre el 22 y 24 de octubre, de 5:30 pm a 8:30 pm..
Fue un evento histórico por su panel de especialistas y ser además una inédita reflexión pública ante un auditorio sobre el destacado intelectual, con copiosa creación literaria, fallecido el 21 de octubre de 1995, a los 58 años. Inédito conversatorio donde los actores fueron personalidades como Isabel Palacios viuda de Cabrujas, Rodolfo Izaguirre, Ildemaro Torres, Isaac Chocròn, Manuel Bermúdez, Teodoro Petkoff, Yoyiana Ahumada, Pablo Antillano y Tulio Hernández, además de la participación de Boris Muñoz y Alberto Barrera Tyszka como moderadores.
Todos disertaron, algunos leyeron y otros usaron sus memorias para contar lo que fue la vida pública de Cabrujas: su teatro, sus guiones cinematográficos, así como su puntual colaboración para la creación de telenovelas ejemplares, además de sus artículos periodísticos, su sobria militancia política que va desde el comunismo ortodoxo hasta el Movimiento Al Socialismo, y, por si fuera poco, recordaron otras pasiones que nunca ocultó: la ópera y la cocina.
ÓPERA, CINE Y ANTROPOLOGIA
Uno de los atractivos de este encuentro cabrujano era escuchar a Isabel, cultora musical, y viuda discreta y negada siempre a comentar en público su relación con José Ignacio. Y valió la apena, no sólo porque habló desde adentro y sin maquillar sus sentimientos, evocando buenos momentos y otros que vivieron, sino porque explicó cómo el desaparecido tenía una concepción original sobre el arte operático, el cual había comenzado antes, cuando, con el Teatro Universitario de la UCV, participó en la teatral Ópera de tres centavos de Brecht, pero que con la que iba a ser su esposa se inició con Il triunfo dell’ Onore, de Scartaltti, en 1981, y avanzó hasta 1993, con no menos de nueve producciones, ya que aunque no era músico académico, sí tenía sensibilidad especial para dirigir los espectáculos que hizo. Fue una participación que impactó, no sólo por lo revelado sino también por ser la madre de su único hijo, Diego Cabrujas Palacios, quien a sus 20 años ha escogido la música como profesión y además le interesa la política, como ella contó, posteriormente, ante un grupo de amigos en el mismo ascensor donde este cronista descendía.
Rodolfo, crítico de cine e investigador, se paseó por cada uno de los 15 guiones que escribió y en especial el que elaboró para la única versión fílmica de su obra teatral, El dia que me quieras, producción colombiana rodada en 1987; hizo énfasis en la crítica política de la misma y lo calificó de “visionario”.
HUMOR, COCINA Y ANTROPOLOGÍA
Ildemaro citó el inteligente humor cabrujano presente no sólo en cada uno de sus textos teatrales, sino también en una serie de artículos que escribió para la revista El sádico ilustrado, además de sus participaciones en los espectáculos escenificados en la UCV en lo que se llamo “La cátedra del humor”.
Isaac contó que lo conoció por intermedio de Román Chalbaud y disfrutó de la positiva evolución de su amistad, ya que se convirtió en el director y actor de la mayoría de sus textos. Hizo hincapié en la pasión que tenía por la cocina y como colofón leyó una serie de reflexiones que aquel escribió sobre sus veleidades gastronómicas, tal como las uso, recientemente, Armando Scanone para una “degustación”.
La intervención de Manuel, el célebre semiólogo, se paseó por sus aportes a la televisión y el teatro, áreas vitales de su periplo intelectual, pero hizo énfasis con su análisis de El dia que me quieras, pieza que discurre entre dos sintagmas melodramáticos: el Stalin del comunismo soviético y el Gardel del tango argentino. Remató su teatral intervención reiterando que era un “antropólogo sin certificado”.
POLÍTICA Y TEATRO
Teodoro recordó la práctica política de Cabrujas y en especial recalco su pasión por la democracia, porque amaba a su país sin idealizarlo y era también un optimista bien informado y un polemista diestro. Comentó que hace falta para los tiempos bolivarianos que se viven.
Yoyiana, cabrujóloga o especialista en su dramaturguia, recordó que él eligió al teatro para representar a su Venezuela, desde que debutó y hasta su epílogo, los cuales fueron en el escenario del Teatro del Paraíso o tambien llamado Teatro de la Casa Sindical, donde conoció a Horacio Peterson y a años después mostró su último melodrama: Sonny.
PERIODISMO Y SOCIOLOGÍA

Pablo recalcó la habilidad del ausente para elaborar crónicas sobre la cotidianidad venezolana, que eran leídas por amigos y detractores. Su éxito como articulista de periódico descansaba en la utilización de una técnica híbrida, que ligaba la crónica con la literatura y la dramaturguia, con la cual abordaba temas tiernos y moralizadores para ese inmenso campamento que era su amada Venezuela,
Tulio, tras extenso e intenso análisis sociológico del teatro y las telenovelas, consideró que fue uno de los pocos intelectuales que públicamente abandonó su ortodoxia comunista y lo demostró en su gran pieza El dia que me quieras, una critica para los falsos revolucionarios.

lunes, octubre 29, 2007

Chalbaud inicia rodaje de "Zamora"

Alexander Solórzano encarna al general Ezequiel Zamora, el protagonista del nuevo proyecto cinematográfico y televisivo de Román Chalbaud, financiado por La Villa del Cine, cuyo rodaje comenzará el próximo 19 de noviembre y el cual ha de durar, por lo menos, cuatro meses.
Las informaciones sobre la selección, en severo casting del comediante y de la fecha definitiva para las primeras tomas de Zamora y otros detalles de la producción general, fueron ratificadas por el mismo intérprete y el director Chalbaud, respectivamente.
El actor Solórzano, nacido en Ciudad Bolívar, el 11 febrero de 1976, graduado como comunicador social en la Universidad Santa Rosa, en 2005, y egresado de la Escuela de Artes Escénicas Juana Sujo y el Programa de Formación de la Compañía Nacional de Teatro, entre los años 1993 y 1998, tiene una “hoja de vida” profesional que refleja más de diez años de labores continuas en el teatro, el cine y la televisión. Es un buen prospecto de las nuevas generaciones artísticas levantas en los últimas años.
“ Yo, desde que estoy aquí en Caracas estudiando y trabajado en lo que a mí me gusta, que es la actuación, he acudido a cuanto castings o pruebas me invitan. Y todos mis roles me los han asignado así. Ya había trabajado bajo la égida de Chalbaud en El Caracazo y ya figuraba en el reparto de Zamora para encarnar a Julián Castro, cuando me invitaron para que participara en la selección donde estaban buscando al protagonista. Me puse muy nervioso, me preparé, acudí a la cita y gané. Ahora viene un duro proceso de preparación porque el rodaje esta cercano”, dice, muy satisfecho, Solórzano.
Estoy muy feliz con este reto, pues mi personaje, que es acuariano como yo, es muy importante en la historia venezolana por sus luchas reivindicativas en pro de las clases oprimidas, y por eso mismo lo mataron cuando iba a tomar el poder. Era un revolucionario y lo asesinaron los oligarcas de su época”, agrega.
“Ahora lo que me queda es avanzar en el proceso de composición del personaje, que es de epoca, ayudado por ese maravilloso equipo que hizo posible Miranda regresa. Las locaciones son en La Victoria, Bejuma, Carora, Barinas y Santa Inés, entre otros sitios. Ahora es que hay que trabajar y bien”, puntualizó.
CINE Y TV
Chalbaud, con más de 20 largometrajes en su haber, recordó que el proyecto Zamora “nació” en el Palacio de Miraflores y que el primer director era César Bolívar, pero “él renunció por razones familiares. Yo asumí la conducción y he trabajado con los guiones de Luis Brito García y Gustavo Michelena. La película debe durar unos 120 minutos y además debemos hacer una versión más amplia para televisión, que irá en seis horas. Todo eso lo haremos simultáneamente Tengo un excelente equipo téecnico y un calificado elenco actoral. Será una gran película, seguro”, manifestó el realizador de El pez que fuma, La quema de Judas y otras grandes películas venezolanas.
Jóvenes y veteranos
La nueva película de Chalbaud, Zamora, tiene un elenco de jóvenes y veteranos actores, para los roles que les han sido asignados:
Zamora: Alexander Solórzano. Gaspers: Erick Ekvall.Viviana: Daniela Alvarado. Estefanía: Anastasia Mazzone. Guzmán Blanco: Luigi Sciamanna. Antonio Leocadio Guzmán: Antonio Cuevas. Paula, madre de Zamora: Dilia Waikaran. Juan Crisóstomo Falcón: Vito Lonardo. Iriarte: Paco Alfonso. Catalina: Francis Rueda. Sra. Acuña: Gisbel Ascanio. Juan Vicente González: Israel Moreno. Mendigo: Alberto Galíndez. Rangel: Asdrúbal Meléndez. Viviana (hija): Katiuska Huggins. Pedro Ramos: José Luis Montero. Martín Espinoza: Dimas González. Tiburcio: José Torres. Barbarita Nieves: Verónica Arellano. Fermín Toro: Aníbal Grunn. Carlota: Ana Massimo. Julián Castro: Gustavo Camacho. Preso Jefe: Pedro Duran. Cecilio Acosta: Sebastián Falco. Jueces y Auditores: Fernando Gómez, Pedro Marthan, Eduardo Gadea Pérez, Gonzalo J. Camacho y Elio Pietrini.

domingo, octubre 28, 2007

El autobús del dramaturgo Núñez

Nació hace 70 años en Carúpano y físicamente no revela los surcos ni las lentitudes de esa edad, pero sí tiene una envidiable madurez autoral y por ende estilística, como normal consecuencia de su dilatada experiencia. Pero lo que asombra es la frescura o la contemporaneidad de sus planteamientos dramatúrgicos, fundamentados en un depurado lenguaje y con personajes de especial textura en situaciones dramáticas exacerbadas y llevadas hasta el límite de la realidad teatral. Todo eso lo ha convertido en uno de los creadores venezolanos más populares y más representados, dentro y fuera de las fronteras políticas.
Y una de las pruebas del evidente talento de este único José Gabriel Núñez es tener una pieza, Fango negro o El autobús, que lleva 15 años seguidos de representación en las capitales de Argentina y Uruguay, récord envidiado por muchos y el cual incluso puede popularizarse mucho más si se concreta el rodaje de una película basada en esa historia melodramática, cuyo epílogo es un horrendo crimen pasional, sólo equiparable con el que ocurre en el texto Woyzeck, del alemán George Büchner.
Pero si Fango negro ubicó a Núñez entre los grandes dramaturgos latinoamericanos por el impacto de su denuncia sobre la violencia doméstica, esa que ejercen amantes poseídos por miedos infernales, o enloquecidos maridos, sobre sus féminas como consecuencia de sus malditos celos, esa obra se hizo más famosa o ha sido más publicitada es por el peculiar espacio escénico donde se le representa: un autobús o “guagua” que rueda, con sus espectadores adentro, por zonas especiales o pretederminadas de Buenos Aires o Montevideo, llevando la intensa y espeluznante pugna entre una mujer enamorada pero harta del macho que la maltrata, hasta que llegan a una plaza pública o un bar donde culmina todo, en medio de un alucinante y teatral baño de sangre.
Ese Fango negro, bajo el titulo de El autobús, se estrenó hace 15 años aquí en Caracas, durante el último festival internacional de teatro que condujo Carlos Giménez, según la puesta en escena que le hizo Daniel Uribe, para iniciar así su importante carrera profesional como puestista.
Pero Núñez esta muy lejos de ser autor de “una sola obra”, como sí ha ocurrido con otros susodichos “dramaturgos”, aunque podríamos decir que sí tiene “un autobús teatral” con más de 40 piezas que viajan en pos de más espectadores en todos los escenarios del mundo, todas tan violentas o agresivas como esa que noche tras noche aplauden por su sórdido periplo en las calles urbanas del cono sur, ya que él se especializó en escenificar personajes, en su mayoría mujeres, todas “preñadas” de erotismo, sensualidad y sexualidad. No son personajes marginales, sino marginados por una sociedad que se niega a evolucionar o cambiar sus normas caducas, aunque él sabe que con su teatro ayuda a desmoronar ese obsoleto edificio o fabrica de ciudadanas y ciudadanos sufridos.
El periplo artístico de ese cumanés ilustre, que incluso mereció el Premio Nacional de Teatro 2000-2003, por su trayectoria “como creador de más de 40 obras de significativo valor, además de su relevante actividad en la educación y la gerencia teatral”, lo realizó todo aquí en Caracas, donde reside desde los nueve años. Aquí se graduó de economista, profesión que ejerció para su sobrevivencia a lo largo de una década, para después dedicarse de lleno al teatro, bien como autor, director o profesor, logrando destacar en cada una de esas especialidades y suscitando, incluso que en las universidades e institutos superiores que su “autobús teatral” sea estudiado pormenorizadamente por sus personajes femeninos.
Pero otra de las facetas importantes de Núñez es su aporte a la estética teatral venezolana, tal como lo hizo en 1967 con Los peces del acuario, estrenada en la sala Leoncio Martínez (ya desaparecida ante la arrolladora piqueta del progreso), donde mostró al país como una pecera habitada por hombres y mujeres convertidos en peces policromos colores y dotados de inenarrables apetitos. Una metáfora sobre la Venezuela de los años 60, un símil que aún se mantiene y que debe ser analizado más exhaustivamente por detalles premonitorios que ahí aparecen.
Humor y sabor
El “autobusero” Núñez tiene en su panoplia dramatúrgica textos como María Cristina me quiere goberná, Madame Pompinette, Noches de satén rígido, Soliloquio en rojo empecinado, Bichas, diabólicas y perversas, La cerroprendío, Primero la moral, Dos de amor, Pobre del pobre y Tómate una pepa de Lexotanil. Pero en esas obras y en otros más esta la incesante denuncia sobre la soledad existencial a todos los niveles y como detalle, o salsa o aderezo, hay humor de muchos colores y además un cierto sabor venezolano inconfundible, que lo distinguen entre la variopinta literatura teatral nacional. Él quiere que su “autobús” este perennemente de gira por el mundo y para eso lucha.

jueves, octubre 25, 2007

Revelan historias íntimas de pioneras alemanas

Marisol Marrero no es precisamente una debutante en la literatura. Entre 1979 y 2007 ha publicado nueve poemarios, dos ensayos y, especialmente, cuatro novelas: Las brujas modernas vuelan en la red, Alonso e Isabel, Lotte von Indien, la coloniera de Tovar y, la más reciente, Niebla de pasiones, que fue presentada el pasado martes en la Librería Alejandría III.
Ella, nacida en las Islas Canarias, pero criada en Caracas, donde estudió sociología en la Universidad Central de Venezuela y se especializó en psicología social, cuenta que Niebla de pasiones es consecuencia de haberse mudado para la Colonia Tovar, ”pueblo mágico”, donde tiene un refugio, que ha rebautizado como “La casa de Lotte”, en la vía al pico Gerandas, “a unos 2.200 metros al nivel del mar, desde donde veo al azul Caribe y la Silla de Caracas. Ahí he escrito mis novelas, casi todas creadas a partir de la historia de la Colonia Tovar”.
-¿Está casada y tiene hijos?
-Si y tengo tres hijos: de 32, 30 y 20 años. Me gradué en los años 70, en los buenos tiempos de la UCV.
-¿Por qué hay tan pocas mujeres entregadas a la novelística?
-No, sí hay muchas mujeres novelistas, lo que ocurre es que aún queda un tanto de discriminación sexual y por eso no las editan, creo yo.
-¿Por qué escribe sobre la Colonia Tovar?
-Es consecuencia de mis profesiones, ya que eso me ha llevado a conversar con detenimiento, utilizando la metodología que se aprende en las ciencias sociales, con los habitantes de ese pueblo y en especial con los mayores y muy en particular con las mujeres, que son longevas y dueñas de memorias extraordinarias. De ahí nació Lotte von Indien, la coloniera de Tovar, en 2003, que como escribió Rafael Rattia, es una exhaustiva, rigurosa y pormenorizada descripción del origen, evolución y posterior desarrollo social, cultural y político de una utopía geo-histórica que prendió en almas y espíritus de la antigua Prusia.
-¿Qué pasa con Niebla de pasiones?
-Si en Lotte von Indien, la coloniera de Tovar abordé lo que fueron los primeros habitantes alemanes en lo que hoy se conoce como Colonia Tovar, que comenzó en 1843, en Niebla de pasiones me centro también en el siglo XIX y parte del siglo pasado. Debo aclarar que lo que motivo a escribir mi segunda novela es que al revisar la lista de los inmigrantes habían como 12 mujeres solas, a quienes les dieron una parcela y los materiales para erigir su casa, además de preparar el terreno para los cultivos y criar o conservar los animales; lo cual me pareció mucho trabajo para una sola mujer. Yo decidí hacerles un homenaje y esta novela es eso, y además las nombro a todas. Pero mi obra es la saga ficcionada de una de esas mujeres pioneras, Carlotte Löwensteing Gering, hija a su vez de Lotten von Indien. No es, pues, ni biográfica ni histórica, es una recreación a partir de hechos y personajes reales, porque todas mis novelas tienen un basamento histórico, como ocurren también con mis otras obras. Puedo decir que Niebla de pasiones alude a las nieblas de los tiempos remotos y a su permanencia en los tiempos actuales, como también repetimos los miedos sobre la mesa de siempre en la que se sentaban los abuelos.
-Y la quinta, que sería la tercera sobre la temática tovareña, ¿qué aborda?
-No le tengo titulo definitivo, pero más o menos podría ser algo así como: Sobre las fresas y los duraznos, me gusta por que alude a las frutas características de la Colonia Tovar. Por lo general mis novelas son muy eróticas y hacen énfasis en la vida de los personajes en ambientes bucólicos y donde la neblina los cobija de manera muy especial, pero además hay como fantasmas que conviven con los seres de carne y hueso.
-¿Por qué los inmigrantes y sus descendientes de la Colonia Tovar no han desertado a casi dos siglos de haberse instalado en esas alturas de las montañas aragüeñas?
-Los alemanes llegaron cuando las guerras civiles, especialmente en los tiempos del general Zamora, y sufrieron bastante por lo cual tuvieron que aislarse y dificultar el acceso a los extraños. Eso los convirtió en una especie de ínsula alemana, hasta que llegó la paz en el resto del país y se fueron integrando. En los tiempos actuales hay mucha presencia de campesinos colombianos y canarios, quienes se han dedicado a las labores agrícolas.
-¿Qué persigue con toda esas novelas centradas en la Colonia Tovar?
-Este trabajo es parte de mi profesión de vida, porque yo pienso que cuando deje de escribir me moriré, porque esto es lo que a mí me mantiene viva y activa. Pero reconozco que cada vez que culmina una novela me siento como vacía y debo de inmediato iniciar otra. Menos mal que tengo mucho material para novelizar.
-¿Qué aborda su primera novela “Las brujas modernas vuelan en la red”?
- Mis orígenes son canarios y me trajeron cuando era una bebita, pero como una de mis abuelas era venezolana y además vidente, de todas esas experiencias salió mi primera novela. La mayoría de las familias canarias llegaron a Venezuela hace más de 200 años, pero se iban por los problemas de las guerras civiles y regresaban cuando había calma. Mi familia es una de esas y de ahí salio mi ópera prima novelística, editada en 2001.

martes, octubre 23, 2007

Cita a ciegas o el tiempo no perdona

Para los argentinos como Juan Carlos Gené y Mario Diament
el teatro comercial no existe. Lo que sí hay es teatro bien hecho o mal hecho, teatro vacuo o teatro con contenidos y predicas. Recordamos esto porque una pieza del mejor teatro de autoayuda se exhibe, con éxito, en el santo sanctorum, del teatro comercial caraqueño.
Sobre esa pieza, solamente podemos decir que con crueldad manifiesta la vida enseña que hay que arrepentirse de lo que se hizo y no de lo no-hecho, de eso que no pudo ser. Hay que voltear la pagina y escribir otra historia cuando un plan amoroso o social o altruísta no se puede materializar jamás.
Pero gracias al periodista y dramaturgo Mario Diament (Buenos Aires, 1942) y al director Daniel Uribe, hemos visto el espectáculo Cita a ciegas que necesariamente obliga a repensar en lo que pudo ser y no fue, a desandar lo andado, intentar recuperar o detener el sonido de las palabras o querer rescribir la historia misma. Todo eso, por supuesto, desde una butaca del caraqueño teatro Trasnocho y gracias a la loca de la casa, la imaginación apoyada más en los buenos recuerdos porque siempre se esfuman los malos
En fin, gracias al correcto montaje de Cita a ciegas, el cual permitió una lectura digerible, fácil o cómoda de la más reciente pieza de Diament (estrenada en la temporada 2004 de Miami), hemos disfrutado y hasta interesado por un extraño cuento teatralizado que solamente pudo habérsele ocurrido a Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899/Ginebra, 14 de junio de 1986), extraordinario escritor que sí construyó un mundo literario apuntalado incluso en teorías de la física cuántica, auténtico creador de mitos y de mundos que todavía asombran.
Diament, que no niega ni confirma que se haya inspirado en la biografía de Borges y su amplia obra, exhibe en Cita a ciegas a un extraño escritor invidente (como lo fue Borges en buena parte de su vida) sentado en el banco de un parque público urbano para dejar que sus pensamientos escapen y atrapen a cualquier ciudadano o ciudadana que se le acerque, cosa que sucede, porque la soledad y la necesidad de hablar incluso con los desconocidos es real y no es una falacia. Y a él, porque luce culto y vivido y además no vidente, le cuentan sus problemas o sus anhelos cuatro personas para desahogarse, a quienes tambien les relata que una vez se enamoró y a primera vista (aún no era ciego) de una mujer hermosa en una lejana urbe, pero nunca se lo pudo revelar porque ella desapareció. Pero lo que nunca se puede sospechar es que ese ciego encuentra en sus tinieblas a esa mujer que amó y que ahora le confiesa sus cuitas precisamente a él en ese banco que los ha reunido no se sabe hasta cuando. La anécdota mete pánico a esos incapaces de correr un lance amoroso hasta con su misma imagen que los conquista desde el espejo, porque creen que segundos después se toparan con el ideal materializado en otro ser humano. ¿El mundo es de los audaces?
En síntesis, es teatro de autoayuda, en el más puro sentido de los términos, es una advertencia para no marchar por la vida sin exigirse más honestidad en las relaciones humanas, desde la simple amistad hasta la amorosa, sin dejar de lado las filiales. Es una invitación a tomarse en serio los afectos de pareja y luchar, sea como sea, contra las rutinas, que ayudan a matar antes de tiempo a los seres humanos.
Los aportes de Diament y Uribe no se hubiesen podido apreciar sin las certeras participaciones del veterano comediante Alejo Felipe en el rol del escritor invidente, la también reconocida actriz Gioia Lombardini interpretando a una mujer con un conflicto presente que la conducirá a su pasado. Es notable la reaparición de Gonzalo Velutini, otrora histrión del Rajatabla de Carlos Giménez, así como la presencia convincente de Flor Elena González y el debut titubeante, por asi calificarlo, de Abril Schreiber. Es posible que con el paso de las funciones, tres por semana, el elenco se ajuste más y el ritmo general del montaje se sincronice como un reloj suizo, esos que marcan el tiempo vital, ese que no se puede retroceder todavía, aunque Borges ya lo advirtió.
La aceptable producción artística corre por cuenta de Eduardo Fermín y la precisa producción general es de Marcos Purroy y Cristina Neufeld, para el Centro de Directores para el Nuevo Teatro, una institución creada por Carlos Giménez que aún no ha desaparecido.
¡Ah, se nos olvidaba:es un teatro bien hecho!¡Compramos el concepto de los notables teatreros argentinos!

Llegan Borges y Goya con su teatro impúdico

Al teatro criollo no lo ha detenido ni la desaparición de sus protagonistas. Lentamente la escena en esta década se ha ido recuperando de la hecatombe de los 90, cuando perecieron sus más importantes creadores. Ya hay toda una generación que se está forjando no sólo en las escuelas sino que ya probó el escenario, que es el lugar de la verdad, donde se calibra el talento.
Decimos esto porque para estimular a esos emergentes teatreros, viene, por tres días, el más destacado autor, director y escenógrafo hispano del momento: Rodrigo García (Buenos Aires, 1964). Él y su compañía La Carnicería Teatro estarán del 1 al 3 de noviembre, con su espectáculo Borges+Goya y un conspicuo taller, para exhibirse en los espacios de la Asociación Cultural Humboldt, en San Bernardino, a las 8:00 pm
DESDE MADRID
Esta visita de Rodrigo y La Carnicería es posible por la gestión de la embajada de España en Venezuela, interesada en que se evalúe a una vanguardia con líneas de experimentación, entregada a la búsqueda de un lenguaje personal y totalmente alejada del teatro tradicional.
Rodrigo, instalado en Madrid desde 1986, donde trabajó como ayudante de carnicero en el negocio de su familia española, fundó hacia 1989 su agrupación La Carnicería Teatro para entregarse a una original y metódica experimentación, apuntalada en los aportes de algunos artistas plásticos, además de las influencias de autores como Beckett, Pinter, Pavlovsky, Arrabal, Cantor, Müller, Bernard Cèline y Handke.
Él revela que su Borges+Goya nació de dos situaciones diferentes. “Borges surgió porque me pedían hablar bien del escritor para un acto oficial en Madrid, el centenario de su nacimiento. Hice lo que pude: expresar mi admiración por su estilo y mi rabia ante sus graves descuidos cívicos: si tienes voz en un momento donde nadie tiene voz, cuando se mata impunemente a tu lado y a los tuyos, lo natural es usarla. Borges me enseñó que el amor a la obra de uno está por encima de salvar una vida ajena: me explicó la infamia, que en tantas obras había desaprobado. Prefiero que Goya me quite el sueño a que lo haga cualquier hijo de puta. Es un texto por encargo de una revista francesa. Al mismo tiempo hice una película, una videoinstalación en realidad. Pensé en el cuadro Duelo a garrotazos. En la película solamente intentamos aproximarnos a la atmósfera del cuadro. Reflejar densidades, aire “pesado” y gente en soledad dando golpes al aire. El texto es otra cosa. Es el retrato de un perdedor maravillosamente loco. A tal punto que no creo que sea un perdedor: sólo pasa que no tiene dinero... y es del Atlético de Madrid.
Convencido de la utilidad del arte, Rodrigo advierte con malestar que “la sociedad que vivimos está alejada de la poesía en la vida cotidiana, porque no todo puede ser trabajar, ganar dinero, ir a comprar, entretenerse en el peor de los sentidos, y morir en una pobreza espiritual alarmante. Al menos en Europa, es así. Los grandes centros comerciales ofrecen unas experiencias muy primitivas y tristes. Y la mayor parte de la gente no tiene circuitos alternativos a esa rutina de: lugar de trabajo-casa-centro comercial. A esto hay que sumarle el miedo a lo diferente. Todos nos parecemos demasiado, creemos saber qué es bueno y qué es malo. Eso es falso. Mi teatro intenta atacar estas ideas primarias, demasiado elementales. Nosotros proponemos saltar los límites, las barreras, los tabúes. Si puedo entregar a la gente mensajes contradictorios, lo hago. Así cada persona reflexiona y elige, en medio de una confusión de ideas. Ya le digo: odio las certezas. Eso crea hombres como animales en rebaños. Y entonces llegan los totalitarismos. El arte es impúdico. Lo impúdico nos ayuda a reflexionar. No hablo de la desnudez de un cuerpo, sino del alma”.
NADA ORTODOXO
Reitera que su agenda en Caracas será exhibir Borges+Goya y “dar unas charlas sobre mis procesos artísticos y voy a poner algunos dvd de mis creaciones. Pretendo que los asistentes conozcan mi forma de hacer arte, que no es muy ortodoxa y tal vez por eso pueda ser interesante para ellos. Espero mostrar mi trabajo, hablar de los procesos y generar debates. Si discutimos, estamos vivos. Si hay consenso, si mis obras gustan a los participantes, no son efectivas, son simplemente una obra más. El arte debe generar malestar, porque lo que no es habitual y conocido desestabiliza. Eso es positivo”.
Tiene poca información sobre el teatro venezolano, pero sabe que hay tradición y grupos históricos. ”Pero no sé nada de su teatro actual. Pero atención: a mí el teatro no me interesa. Me interesan las manifestaciones artísticas dentro de edificios-teatros. Pero no el teatro historicista que suele hacerse, el clásico o el apegado a las tradiciones. Prefiero obras mal hechas, obras de artistas que van buscando su discurso personal en contra de lo conocido”.
No tiene pensado ver espectáculos en Caracas, porque “normalmente cuando uno va a trabajar tan poco tiempo, no queda espacio para otra cosa que cuidar tu propia obra. Pero si hay una noche libre y algo que a priori me resulte atractivo, iré. Yo odio el teatro convencional. No puedo ver Ibsen ni Shakespeare. Creo que no son eficaces políticamente en 2007.Que se necesita otra cosa: nuevas voces. Pero si alguien hace algo personal, si algún artista esos días hace algo con su sello de identidad, sin seguir la tradición teatral, casi seguro que iré a verle”.

domingo, octubre 21, 2007

Sofía la exigente

Tenía 11 años y le cobraba un fuerte (cinco bolívares de esa época) al periodista Alberto Ravell por trabajar en un programa de Radio Continente. Era “Astrid, la estrella del piano”, nombre artístico de una niña que a los tres años había llegado en los brazos de Naum Imber y Ana Barú, huyendo de la persecución de los comunistas rusos desatada contra los judíos de Soroca, en Besarabia.
A más de 80 años de esos inolvidables recuerdos y cuando en su balance vital tiene una impresionante tarea de promotora cultural, como fue la creación, puesta en marcha y ubicación destacada del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, con el apoyo del Estado venezolano, además de haber realizado varias décadas de buen periodismo televisivo, radial y escrito, la otrora “Astrid” o sea Sofía Imber (viuda en dos ocasiones) reconoce que “la vida es como una caraota... es nada”.
Son las siete de una invernal noche dominical y en esa soledad de la quinta Sir, comprada por 600 mil bolívares en la década de los 60, Sofía no explica porqué ubica la vida al nivel de esos apetitosos granos negros, pero sí saborea un vaso de ginebra con agua de quina, servida por la eficaz peruana Elsa, mientras acaricia sus tres perros e intenta cargarlos. Comenta que todavía la radio permite propalar mentiras y engañar a los pueblos. No sucede lo mismo con la televisión y muy en especial la que ella hizo con su esposo Carlos Rangel, dirigidos por el experto Daniel Farías. En esa televisión sin manipulación, los ojos decían una cosa, la boca otra y las manos revelaban otros asuntos, dejando así prácticamente “desnudo” al entrevistado que no sabía mentir o disimular su enojo al ser descubierto. Y eso hizo temible a la pareja televisiva, pero a la vez era la más buscada por aquellos interesados en venderse en el horario tan especial de Buenos días. ¿Los rocambolescos cambios políticos hicieron de la TV un arma temible o fue la TV la que alteró la política?, es una pregunta que ella formuló.
Como la nostalgia es tan inocultable como la tos, recordó su dilatada pasantía por los medios impresos, especialmente cuando redactaba la columna “Sofía la intransigente” en El Nacional. Ella aclara ahora, quizás tarde, que el calificativo “la intransigente” fue un error de los temibles duendes de las imprentas. Había escrito “Sofía la exigente”, como la llamaban en el MACC. Pero ese equívoco gustó y así se le conoce, cuando precisamente no era para nada “intransigente” sino todo lo contrario. Nunca cambió ese titulo porque no le gusta dar explicaciones a nadie, aunque ahora lo hace para dejar sin sombras esa saga.
La memoria la refugia en los sórdidos y húmedos sótanos de Parque Central, entre 1972 y el 23 de enero de 2001, aquella inolvidable etapa de “pedigüeña”, cuando no hubo Gobierno a quien no solicitara los millones de dólares necesarios para erigir y dotar con calidad al MACC. Comenzó en 64 metros cuadrados y dejó más de cuatro mil metros cuadros para salas de exposiciones, oficinas y depósitos. Además de cuatro mil piezas artísticas, ”ninguna mediocre”, sin olvidar los 200 Picasso, entre papel y óleos. ”No hay dinero en el país para comprar obras como las que ahí están. Todos sus autores murieron y son irrepetibles”. Tampoco sabe cuanto se invirtió ahí y recomienda revisar los presupuestos asignados, porque cuando salió dejó dos millardos en las cuentas de la institución.
Asegura que su presencia en esos sótanos, a lo largo de 29 años, donde trabajó día y noche, manteniéndose permanentemente informada y cultivando las relaciones con los otros museos del mundo, le permitió forjar un equipo enamorado de su trabajo y entender al MACC como centro educador. Insiste en que la Interpol, el FBI y otros cuerpos policiales deben encontrar el óleo de Henry Matisse,”Odalisca con pantalón rojo”, oficialmente desaparecido o hurtado o robado el 3 de diciembre de 2002, “cuando yo ya no estaba ahí”.
Y lo dice abiertamente:”el museo ya no me interesa; quedó atrás. Ahora estoy dedicada a rescatar, complementar y preservar, con el apoyo de la buena gente de la Universidad Católica Andrés Bello, más de 3.700 copias de las entrevistas que Carlos Rangel y yo hicimos a personalidades nacionales y mundiales entre 1969 y 1986, en nuestro Buenos Días”. En ese trabajo consume todas sus tardes y la “hace muy feliz porque ahí trabajo para rescatar la memoria viva de una etapa gloriosa del país”.
Descarta escribir sus memorias. Prefiere vivir el ahora y su momento. Deja así que otros escriban su paso por esta vida, donde procreó cuatro hijos y tres nietos. ”Vivo con inmenso placer mi rol de abuela”.
Criticandito
Este periodista conoció a Sofía Imber en 1969, cuando editaba su columna “Criticandito” para el diario La Verdad (ya desaparecido). Un espacio único y testimonio fiel, durante muchos años, del mundo de las artes plásticas vernáculas, que se favorecería después con la aparición del MACC.

viernes, octubre 19, 2007

Premio de Boris es para la literatura venezolana

-¿Qué hará con los 150.250 mil euros del premio como finalista?
-No es mucho dinero pero ayuda muchísimo. Me encantaría comprarme una obra de nuestros grandes artistas cinéticos, pero no creo que me alcance. Lo importante no es sólo lo metálico, sino la importancia misma del galardón que me permite entrar por la puerta grande al mundo de la literatura española. Además es la primera novela mía, de las cuatro que he escrito hasta ahora, que es tomada en cuenta por un jurado de especialistas.
La respuesta, sin titubeos, llega vía telefónica, desde Barcelona, España, porque desde la madrugada del pasado 16 de octubre el showman y escritor Boris Izaguirre (caraqueño de 42 años) no deja de atender a los periodistas desde su computadora o por el celular. Es la primera vez, en las 56 ediciones del Premio Planeta de Novela, que un venezolano queda finalista y lo hizo con su Villa Diamante, escoltando al español Juan José Millás, quien con su libro El mundo se llevó los 601.00 euros del galardón privado más apetecido por los escritores de habla hispana, según decisión del jurado -que se leyó 469 textos concursantes- integrado por Alberto Blecua, Alfredo Bryce Echenique, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Soledad Puertola, Rosa Regas y Carlos Pujol, anunciado en el Palau de Congresos de la capital de Catalunya.
-¿Es un premio a la literatura venezolana?
-Sí y que no quede ninguna duda, porque yo soy escritor venezolano aunque ahora sea ciudadano español. En Venezuela aprendí a escribir, allá me lo enseñaron. Mí temática y personajes son venezolanos Y es evidente que para esta novela premiada yo he pensado en mi maestro, José Ignacio Cabrujas, cada vez que generaba situaciones dramáticas en mis capitulo o escenas, porque así lo aprendí de él.
-¿Cómo definiría su novela en pocas palabras?
-Trepidante y apasionante. Eso lo dice todo, creo, pero ahora será cada lector el que dirá la última palabra. Mi novela es una melodramón, que le gustó además al jurado. Debo destacar que el crítico Gimferrer dijo que “es una novela muy escrita, muy narrada, muy literatura”. Tambien han dicho que tiene una notable influencia cinematográfica porque está escrita en escenas y haciendo énfasis en los decorados, porque lo que ahí exhibo son historias de familias, con muchas pasiones y en medio de intrigas políticas que solamente se pueden dar en un país como el nuestro, como Venezuela.
-¿Venezuela es un país melodramático?
-Si, es un gran melodrama, sin duda alguna. Es la más grande telenovela de nuestras vidas y ahí todos somos protagonistas.
-¿Qué cuenta Villa Diamante?
-Repito lo que dijo la escritora Soledad Puértolas: es un culebrón serio. Y esa etiqueta no me molesta. Todo lo contrario, pues en mi libro logro trascender de las tribulaciones de las telenovelas lacrimógenas porque todo transcurre con un marco histórico convulso, ambientado en la dictadura venezolana de Marcos Pérez Jiménez, y dentro de una auténtica y fantástica casa caraqueña, la conocida Villa Planchart, que fue construida en 1957 por el arquitecto Gio Ponti. La trama, que va desde 1937 hasta 1989, gira alrededor de dos hermanas, la fea Anaelisa y la bella Irene. La protagonista es la fea y es la que más tiene que luchar en la vida y es la que está empeñada en construir esa casa, como si fuera el legado que quiere dejar a la posteridad. Aunque es un culebrón, en la novela hay mucha política y violencia. La trama finaliza el 27 de febrero de 1989, precisamente con las revueltas populares, conocidas como el Caracazo, contra las medidas económicas de Carlos Andrés Pérez, pero me centro sobre todo en los años 50. Villa Diamante culmina, precisamente, cuando mi heroína ve desde su Villa Diamante, los incendios y la revuelta popular. Es la ultima escena, por decirlo de alguna manera, porque mi novela hay que comprenderla como si fueran escenas de una película con 25 escenas.
-¿Qué lo llevó a utilizar como epílogo al Caracazo, sabiendo que hay una pieza teatral de Román Chalbaud, Vesícula de nácar, que después hizo cine como Pandemoniun y amplió con El Caracazo?
-Yo viví el Caracazo en las calles de mi ciudad, pues iba para la casa de Cabrujas y me vi envuelto en los saqueos y los tiroteos. Uso al Caracazo porque es el final de un tiempo histórico venezolano y el principio de una incertidumbre, porque este tiempo es incierto; un tiempo en el que se está gestando una cosa nueva, aunque no nos demos cuenta de ella. Es el punto de inflexión. Es para mí el punto más violento de la historia moderna venezolana. Ahí pasaron cosas violentas, no sólo por el Caracazo sino por la manera como fue reprimida esa rebelión, ya que se originaron más muertos que con la rebelión misma y eso nunca se ha aclarado.
-El presidente Chávez dice que el Caracazo es el fin de una época y el principio de la revolución que él lidera.
-Si y él tiene razón.
-¿Coincide usted con Chávez?
-En eso sí, indiscutiblemente Chávez en el fondo es un tiempo histórico que nos tiene que hacer reflexionar a todos. Y aprovecho esta ocasión para repetir lo que dije en otro momento: Chávez es el típico caudillo de los tebeos, sólo que con el poder inmenso del petróleo, mientras que la oposición que se le enfrenta es igual de mala como oposición que como lo fue de gobierno.
-¿Qué viene ahora?
-Primero la presentación de El Mundo de Millás y mi Villa Diamante, el próximo 7 de noviembre, después la gira para presentar las obras en las ciudades más importante de España y del mundo de habla hispana, con lo cual se impulsarán las ventas. Debo redactar un extenso articulo sobre la telenovela venezolana por solicitud de El País. Y ya voy a comenzar a escribir mi quinta novela, que será de otra cultura, en otro país y con otros trajes. Para mí, con 42 años, la vida literaria recién empieza.
-¿ Quedó atrás la televisión que lo hizo famoso?
-No, sigo trabajando en la Cadena 4, de cinco de la tarde a siete de la noche.
-¿Usted tenía un contrato con Espasa-Calpe?
-Se acabó, ahora soy de Planeta; pero debo agradecer el respaldo recibido durante todos estos años. Es evidente que yo no hubiese tenido los mecanismos para escribir la triunfadora Villa Diamante, sin haber antes publicado seis o siete libros con Espasa. No habría tenido la habilidad para escribir, habilidad que adquirí por la oportunidad que me dio Espasa-Calpe. Les doy las gracias porque creyeron en mí.
Aclaratoria
Boris Izaguirre dijo que Villa Diamante no es una novela sobre la familia Planchart, dueña de la villa donde ambientó su novela. "No lo es nunca. Es una casa que le pertenece al mundo. Es una casa que diseñó Gio Ponti en los años 50.Yo siempre la he utilizado y por eso en mis novelas El vuelo de los avestruces y Azul Petróleo está presente, porque mis personajes la nombran y hablan de Gio Ponti que construyó otras casas. Así he terminado mi primera trilogía sobre mi amada Caracas”.

jueves, octubre 18, 2007

Ya viene el libertador justiciero

Un mototaxista venezolano, aficionado al respeto de las normas ciudadanas y además un esmerado conocedor de las frases mas celebres de Simón Bolívar, decide tomar justicia por su propia mano, para superar así el trauma de haber perdido a su esposa a manos del hampa. Este héroe, que vive, trabaja, ama, sufre y combate en Caracas, es nada más y nada menos que el protagonista del largometraje Libertador Morales, el justiciero, la ópera prima de Efterpi Charalambidis.
La cineasta Efterpi, periodista venezolana de origen griego, espera estrenar su película durante el primer trimestre del año 2008, después de tres meses de accidentado rodaje. Ella obtuvo un título de maestría en cine en la Universidad de Columbia de Nueva York, hacia el 2003, y ha ganado varios premios nacionales e internacionales, especialmente por el corto El Chancecito, el cual se exhibió hacia el 2004.
Se trata de una producción de La Villa del Cine, donde participaron 500 extras, 50 figurantes y entre 35 y 40 actores, donde destacan: Rafael Gil como Libertador Morales, y Alba Valvéz como Daysi, su pasión amorosa, madre soltera de un niño de frágil salud; además del reconocido actor colombiano Yugui López y Dilia Wuaicarán en los roles de Chaparro y la madre del protagonista, entre otros intérpretes.
DOBLE DEBUT
Libertador Morales, el justiciero sirve para lanzar definitivamente a la artista Efterpi al mundo del cine, aunque ya antes había realizado varios documentales y cortometrajes además del unitario Bolívar eterno, ciudadano de la libertad, para el actor Rafael Gil (39 años) constituye su primer rol protagónico, pues hasta ahora lo que había realizado eran sendos personajes secundarios en las películas venezolanas En busca de la fama de Antonio Bellami y Al borde de la línea de Carlos Villegas, y varios cortometrajes.
Gil, que ingresó al mundo de la actuación teatral en 1992, cuando participó en el Taller de Formación de la Compañía Nacional de Teatro, el cual duró tres años, es fundador del grupo Escena de Caracas, que desde 1995 dirige Beto Benites. Estudió la mención Cine en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela, pero aún no se ha graduado. Actualmente trabaja como coordinador de programación de la Cinemateca Nacional.
-¿Cómo es su personaje?
-Yo diría que es una suma de Robin Hood, con un tanto de El Zorro y otro poco de Don Quijote. Es una versión criolla de Robin Hood porque quita a los ladrones lo que han robado para darle la mercancía a los pobres; es una especie de Zorro porque durante las noches se convierta en una especie de justiciero, y lo que tiene de Don Quijote es su romanticismo y además hasta tiene una especie de Dulcinea, que es Daysi, la recepcionista de una oficina. De dia es un motorizado cualquiera, un mototaxista en una vieja Vespa y por la noche monta en una moderna moto para desplazarse como El Justiciero, que es el titulo que adopta
-¿Tiene un buen final este Libertador Morales, el justiciero?
-Si lo tiene, pero el protagonista, El Justiciero, mi personaje, pasa por innumerables aventuras en ese trayecto, entre ellas descubrir que el ladrón que ha atrapado, en una de sus aventuras nocturnas, es nada menos que su hijo, un menor de 16 años.¿La ficción copia a la realidad o esta supera a la ficción?
-¿Cómo fue el rodaje?
-Fue muy interesante, pues hasta me toco aprender a manejar moto y eso significó que tuviera dos caídas bastante dolorosas, pero me recuperé y pude concluir mi trabajo. El rodaje fue planificado para dos meses, pero hubo una serie de incidentes, como la lluvia, por ejemplo, además de conflictos con las locaciones, ya que se rodó en la zona central de Caracas, especialmente en la avenida Baralt, y por eso se concluyó en tres meses. Debo destacar la ciudadana colaboración de las comunidades caraqueñas donde trabajamos, pues sin ellas el trabajo habría sido mucho más complicado.
NEORREALISMO A LA VENEZOLANA
Libertador Morales, el justiciero
es por las características de su producción una muestra evidente de los cánones del realismo italiano pero con aportes venezolanos, por cuanto las comunidades caraqueñas tuvieron “una importante participación”, sobre todo en las parroquias Santa Rosalía y Santa Teresa, la cual fue calificada de “muy receptiva” por el equipo de producción, ya que muchas escenas fueron grabadas durante varias y prolongadas sesiones nocturnas. Eso permitió que numerosos habitantes de dichas zonas fuesen parte de “la ambientación” de la película. ”Tenemos varias escenas donde aparece un consejo comunal de los vecinos de una de las parroquias y me gustaría que figuraran los vecinos de ese sector”, admitió Efterpi Charalambidis para una periodista de La Villa del Cine.
“Si bien es cierto que tenemos que tener actores realmente, siempre hay otros personajes que están allí, que forman parte del entorno que tienen que participar. De hecho hay personas de distintas nacionalidades, hay personajes europeos y a ellos los buscamos en las comunidades de los centros portugueses, italianos y hasta gallegos”, señala.

martes, octubre 16, 2007

¿La soledad es peor que la muerte?

Con la comedia De Miracielos a hospital, en temporada en el Teatro San Martín, como parte del ciclo “Escrito aquí”, Lupe Gehrenbeck llega a la edad de la razón como dramaturga. No sólo por las temáticas abordadas, sino por sus pulcros planteamientos, su delicioso feminismo y sólido desempeño como directora, además de su comprobada habilidad dramatúrgica.
Ella se atrevió a usar la muerte, tema complejo por implicaciones religiosas y míticas, e hizo con tan inevitable paso de los seres humanos un inteligente y divertido juguete cómico, y brindó al público escasos 60 minutos para reírse de la vida y de lo que puede ser el epílogo de la misma.
Pero Lupe, venezolana menor de 50 años, no se quedó en la muerte como tal, sino que todo aquello es un pretexto para que la audiencia reflexione sobre las razones de la vida misma y en especial sobre la soledad, a la cual compara con la muerte misma y así lo demuestra muy bien en la escena.
Sí, se propuso escribir sobre la gravedad o los inconvenientes de la soledad entre los seres humanos, especialmente en el ámbito femenino, y se inventó a María (Indira Leal) y Josefina (Verónica) para ubicarlas en una especie de deposito de electrodomésticos y hacerlas accionar en una mañana o una noche cuando se despiertan para darse cuenta que están muertas y lo único que pueden hacerse es entregarse a descubrir por qué perdieron sus respectivas vidas. Y todo lo dice con la primera escena, la cual comienza -en medio de la estruendosa interpretación del Gran Combo de Puerto Rico con su salsa “Yo soy la muerte”- con el parlamento de Josefina: “Vivir sola es como estar muerta” y agrega: “¿Qué estamos dispuestas a hacer por no estar solas, entonces?
María y Josefina, cubiertas con mínimos babydoll, se entregan a un especial ritual de acciones lúdicas para explicarse lo que les ha ocurrido y es así como revelan amores y desamores, éxitos y fracasos, hasta concluir en que lo más parecido a la muerte, con angelitos o diablitos a cuestas, es la soledad, pero mientras ellas se acompañen y se inventen sus quehaceres estarán vivas.
La metáfora que Lupe propone al público es obvia: hay que socializar, cordializar, luchar para mejorar la vida, porque la muerte llegará cuando se quedan solas y no tengan con quien hablar o dialogar o pelear. Sobre la otra muerte, la física, la inevitable, la dramaturga no aporta ni informa nada, porque esa no era su meta. Utiliza “la muerte” como pretexto para su comedia, pero no más. Los trasfondos filosóficos y/o metafísicos no le interesan por ahora. Lo suyo es la exaltación de la vida y para eso entrega su formula: luchar a todo trance contra la soledad, para evitar que la muerte llegue antes de tiempo y morir en vida.
De Miracielos a Hospital también resulta muy femenina, porque así lo propuso Lupe Gehrenbeck, pero puede ser encarnada por hombres, con los debidos cambios en el texto, lo cual sería otra pieza, por supuesto, y no es nuestro oficio escribir de lo que no se hizo.

Los amores perdidos siempre cobran

Faltan cinco minutos para que se clausure la noche del Día de la Raza o de La Resistencia Indígena y en el escenario, casi a media luz, el ciego toma suavemente las manos de la mujer y dice para resumir su angustiosa espera de 30 años y abrir así otro capitulo de sus vidas: "Los amores ignorados siempre vuelven a pedirnos cuentas”. Cierra y abre el telón en medio de la lluvia de aplausos del público en el caraqueño Teatro Trasnocho durante la primera función de Cita a ciegas, melodramática y filosófica historia de amor con obstáculos. El autor Mario Diament se para del patio de butacas y sube con contenida emoción al proscenio para recibir junto a los actores ese reconocimiento del “crítico de las mil cabezas”, cuya opinión será vital para la temporada.
TEATRO Y PERIODISMO
Diament, 36 horas antes y saliendo del normal jet lang, dice que Cita a ciegas, estrenada en inglés y en Miami hacia el 2004, es su pieza más premiada. Vino a Caracas porque “conocí esta urbe años atrás, ya que me invitó mi amigo Carlos Giménez para sus fantásticos festivales internacionales de teatro”. Quería ver la versión escénica de su pieza, otra plausible producción de Eduardo Fermín y el Centro de Directores para el Nuevo Teatro, institución que su compatriota creó en las postrimerías de su rocambolesca vida, hace 14 años. Noveno montaje que le hacen en el mundo, ahora en manos de Daniel Uribe y con el elenco integrado por Alejo Felipe, Gioia Lombardini, Gonzalo Velutini, Flor Elena González y Abril Schreiber.
Comenta que su pasantía por el teatro arrancó en 1971 con Crónica de un secuestro y al año siguiente como profesional se introdujo al fascinante túnel del periodismo por la puerta que le abrió el diario La Opinión, de Jacobo Timerman. Antes hizo estudios regulares de filosofía y letras como primer bagaje para la larga marcha que iba a emprender.
A más de 30 años de ese doble debut, Diament (Buenos Aires, 17 de abril de 1942) tiene ocho piezas teatrales y se gana la vida como docente en la Universidad Internacional de Florida, desde hace más de una década. No quiere morirse en Miami, “no es un lindo lugar” para hacer mutis, pero sí puede elegir sería en su ciudad natal, como enseña Astor Piazzolla.
Emparentado con la famosa galerista de arte Clara Diament de Sujo, cuenta que se ha casado tres veces y tiene una hija de 40 años y dos hijos más. Vive de enseñarle a escribir a profesionales del periodismo, tiene el duro oficio de transmitirles como deben redactar bien sus historias. Pero su otra pasión es el teatro, gracias al cual ha podido viajar por el mundo.
Para él, teatro y periodismo están unidos o se intercomunican porque hablan del ser humano y de sus realidades. “Uno de mis editores, durante mi carrera periodística, me decía que yo soy un periodista que hace teatro o un dramaturgo que hace periodismo. Y lo decía porque traía una visión no convencional del periodismo, una visión que nos da el teatro, esa posibilidad de percibir la realidad de manera más creativa. Llegué y continué en el teatro gracias a mi formación periodística y especialmente porque mi curiosidad proviene del reporterismo. Por eso mi oficio y mi pasión se vinculan”.
Reitera la utilidad del periodismo para el teatro. “a mí me ha servido mucho. Para mí es una forma de vivir la realidad, es como respirar. He sido periodista la gran parte de mi vida. Trabajé en mi país, fui corresponsal en el extranjero, estuve destacado en Israel y en Nueva York. Ahora soy catedrático en Miami”.
AYUDA POLICIAL
La técnica de la estructura teatral la aprendió con las novelas policiales porque son la mejor escuela para entender lo que es una estructura dramática. Ahí no hay digresiones ni personajes superfluos, como tampoco puede haberlos en teatro. Quien vea Cita a ciegas se podrá dar cuenta que tiene una estructura policial. “Ahí revelo la saga de un anciano ciego sentado en una plaza o un parque, a quien otro hombre más joven viene a contare una historia y es a partir de ahí que se van hilvanando otros relatos de vidas. La génesis de esta obra no es Jorge Luis Borges, lo que quería era hacer un personaje parecido a Borges, pero no quería hacer a Borges. Por eso digo que tiene una estructura policial. Es una obra sobre la pasión, la casualidad y el destino. Es teatro sobre el amor, el adulterio y todas esas cosas que nos pasan a los seres humanos. Por eso el protagonista dice, al final: los amores ignorados siempre vuelven a pedirnos cuentas”
FUTURO, COMERCIO Y ARTE
Está pergeñando otra obra para la temporada 2008, pero ya escribió su primera novela, Martín Eidán, y el guión fílmico de Cita a ciegas para una producción argentino-española, del año próximo. Niega que el teatro le haya dado dinero, pero en cambio ha tenido viajes y momentos especiales. “Para mí el periodismo es mi mujer y el teatro es mi amante”, puntualiza.
-¿Qué posición tiene ante lo comercial y el arte en el teatro?
- Esa división de comercial y artístico no pertenece al teatro. No me planteo hacer teatro comercial o artístico. Lo que me propongo es hacer teatro y punto; después trato de colocarlo en algún lado, pensando en que tiene que tener algunas premisas que ayuden a quien invierte dinero en el montaje y que pueda ser disfrutado por cualquier espectador. El mal teatro puede ser un buen negocio comercial. El buen teatro naturalmente si se hace bien anda bien.

domingo, octubre 14, 2007

Bertha la dama de las tablas

¿Cuál es la edad del retiro para los comediantes? No existe, dicen unos. La muerte física o la extinción de la memoria, afirman otros. Algunos consideran que es una discusión bizantina o baladí, porque los directores o los productores artísticos de los espectáculos, bien sea teatrales, televisivos o fílmicos, son los que tienen la definitiva palabra, porque las otras las dirán los intérpretes interesados o entusiasmados con los roles ofrecidos.¡La inacción sí es la muerte!
Nosotros creemos que actrices y actores de comprobada experiencia nunca deben salir de escena. Siempre hay personajes para ellos, ya que el teatro es el espejo de la vida y una vida sin comediantes de edad madura no se concibe, y si en aquella pieza que está de moda el dramaturgo se olvidó de los viejos, pues seguramente en otras respetables producciones necesitan de un veterano histrión entre cajas para auxiliar o guiar al imberbe que ahora protagoniza y proclama su amor por la hermosa damisela, o de una otoñal dama que apuntale o de matices a la mozuela que protagoniza ese trágico romance entre Capuletos y Montescos o entre chavistas y escuálidos ¡El amor carece de cédula y es verdaderamente ciego!
Lo afirmamos porque visitamos, en la sobria intimidad de su modesto apartamento, a la primera actriz Bertha Moncayo, acompañada de tres perros, un gato y Pedro, su hijo cuarentón; además de humedades y olores. Ella precisamente vive en un escenario desde antes de nacer y de ahí no saldrá porque su historia vital la hizo y la escribió desde la escena, por lo cual mereció el Premio Nacional de Teatro en 1985, gracias a su dilatada trayectoria como actriz y su consecuente y pulcra permanencia en el campo pedagógico, y por haber contribuido de una manera decidida a la formación y desarrollo del teatro venezolano.
Bertha Suárez Moncayo (Riobamba, Ecuador, 17 de septiembre de 1924) y su madre María Luisa Moncayo viuda de Suárez, actriz y cultora de otros oficios teatrales, llegaron a mediados de 1936, procedentes de Quito. La niña-teatrera hizo aquí su bachillerato y además pasó a integrar la plantilla de la compañía de Antonio Saavedra como ayudante de escena y actriz infantil, lo cual le permitió entrenarse en la disciplina actoral con auténticos maestros. Pero en octubre de 1938 es cuando la joven integró los elencos de los primeros montajes de la naciente Compañía Venezolana de Drama, creada por escritores como Leopoldo Ayala Michelena, Luis Peraza (o Pepe Pito) y Leoncio Martínez a la cabeza, quienes pretendían desarrollar el teatro criollo, editar en lo posible esa novedosa dramaturgia y propiciar su respectiva puesta en escena.
A casi 70 años de ese arranque, Bertha Moncayo, un tanto olvidada por directores y productores de este siglo XXI, recuerda que Al dejar las muñecas, de Leopoldo Ayala Michelena, y El hombre que se fue, de Luis Peraza, fueron las piezas con las que inició una siempre creciente carrera de montajes exitosos -además de laborar en radio, televisión y cine- hasta la temporada de 1993, cuando, al lado del otro veterano Fernando Gómez, protagonizó la obra Vesícula de nácar, de Román Chalbaud, dirigida por José Simón Escalona, en el Teatro Alberto de Paz y Mateos. ¡Récord histórico!
De ese memorable montaje, Javier Moreno, autor de un pequeño libro biográfico sobre Bertha, apunta que “podemos dar fe de la conmoción que causó ver a esta dama de las tablas inmiscuirse en el proceso de creación con la misma preocupación de una principianta, con la devoción de todas sus creencias y saberes, poniendo en alerta su adiestrada intuición, dejándose guiar y manifestando su temor constante a no estar a tono No es por vano que el resultado fue el triunfo de su avasallante carácter sobre las tablas, en ambos casos, en caracterizaciones irreconocibles y de una vitalidad única a sus años”.
Bertha Moncayo, con quien departimos más de dos horas de nítida conversación, en medio de los incesantes ladridos de sus perros, no está retirada. Exhibe integra su memoria y muestra un dinamismo que más de una jovenzuela quisiera tener, pues no camina sino que flota en el mínimo espacio de su escenario privado. Espera un proyecto que de verdad la satisfaga y la rete a colocarse de nuevo ante los espectadores de su segunda patria.
Pepe Pito
Sin “Pepe Pito” o Luis Peraza (1908-1973), célebre dramaturgo, actor y productor criollo, la saga de Bertha Moncayo estaría incompleta o no habría pasado de una página. Se conocieron en el teatro y esa relación se transformó en matrimonio hasta consolidar una fantástica complicidad creativa, pues era discípula y leal compañera. Según José Ratto-Ciarlo, él escribía inspirado por su esposa, quien fue una motivación constante y una inteligente interlocutora para sus intereses e inquietudes. Ella estimulaba lo mejor del temperamento de aquel hombre nacido para la docencia.

jueves, octubre 11, 2007

Psicópata mata cuando se fastidia

El hijo venezolano de un matrimonio de exiliados cubanos se ha transformado en novedoso y exitoso novelista del siglo XXI. Él, José Irimia Barroso, caraqueño de 42 años, nunca sospechó que podría elaborar más de un único cuento, aunque el veterano profesor Manuel Bermúdez ya le había advertido que sí tenía madera de escritor y que debía dedicarse a ello. Le hizo caso y es por eso que el pasado martes le bautizaron su más reciente libro El fuego muerto, 270 páginas editadas por Planeta, la cuarta obra que publica en los siete primeros años de esta centuria y ahora es que su repercusión internacional recién empieza.
La saga familiar de José lo metió de lleno en la literatura, “porque mi mamá Teresa me contaba y recontaba tantos cuentos y anécdotas sobre La Habana que vivió, que al final, en los años 90, viajé a conocerla, mejor dicho a ver la escenografia de lo que ella me había relatado con tanta pasión. Y cuando regresé necesitaba escribir todo lo que yo había visto. Y lo hice. Empecé a escribir unos cuentos y terminé elaborando mi primera novela, Las cucarachas salieron bailando conga, editada en el 2000”.
-¿Usted no estudió Letras ni nada parecido?
-No estudié Letras, me gradué de arquitecto en la UCV hacia 1987 y ya era un escritor de chismes hasta que recibí una iluminación en La Habana y ya llevó cuatro textos.
-¿Qué narra en su ópera prima?
-Es la historia de un famoso burdel, “La casa de Jacinta”, en la época del dictador Fulgencio Baptista. Su dueña o madama, Jacinto Valdez, no acepta la redención que le ofrece la revolución de Fidel Castro y emigra a Venezuela, porque a ella le gusta ser puta y quiere morir de puta porque esa es su vocación y profesión. Monta una sucursal, “La abuela” en La Guaira y su vida continúa, pero no cuento más, salvo que la cineasta Fina Torres me compró los derechos para llevar al cine Las cucarachas salieron bailando conga, al parecer durante el próximo año. Una edición internacional de esa novela ya llegó al mercado de Estados Unidos. Espero que ocurra lo mismo con mis otras obras. Ese avance no es sólo para mí, sino para todos los escritores de mi país, Venezuela.
BOBA Y DRAGQUEEN
José, quien se ha dedicado a la fabricación de muebles de cocina, en compañía de su esposa, apunta que para el 2001 publicó El siglo siguiente (2001), “una sátira de mi generación, que fue calificada de boba por un famoso psiquiatra. Ahí un grupo de personajes contemporáneos se reúne para recibir el milenio, el siglo XXI, en medio de la llegada de los emails, y de un especial vacío existencial. Para el 2004, la editorial Espasa me editó El cielo de la baronesa, la saga de un dragqueen caraqueño, a principios de los años 70; un piloto de Viasa que tenía una doble vida, era casado y con hijos, pero le gustaba de vestirse mujer y hacer su show, sin ser homosexual. Opta por retirarse de su trabajo y se dedica a su profesión artística, hasta que lo matan, misteriosamente. Pero en el siglo XXI un periodista decide investigar sobre esa muerte y descubre cosas asombrosas, además de comprobar aquello de que el amor es ciego”.
ASESINO EN SERIE
Con respecto a su novela El fuego muerto, que entra en circulación, el arquitecto que devino en escritor advierte que es un juego siniestro entre dos personajes: uno es un psicópata refinado que mata cuando se fastidia y el otro es un psiquiatra tradicional. Los dos terminan involucrados de tal forma que al final los dos prácticamente son uno. El psiquiatra va a la cárcel y el asesino en serie sigue libre y tratando de no fastidiarse para no matar a nadie más.
”Debo aclarar a los lectores curiosos que yo escribo sobre personajes contemporáneos, o sea de mi edad, para evitarme mayores investigaciones. Esta novela comienza en Galicia, de donde es mi papá José, y tiene facetas de nuestra familia; a él se lo llevaron a Cuba cuando tenía 15 años, porque sus padres, mis abuelos, eran republicanos y tenían que salvarse del franquismo”, comenta con obvia nostalgia. “En los 60, aventado por la revolución, se vino con mi madre y dos hijos más a Caracas y aquí vivieron”.
-¿Proyectos?
-Seguir haciendo muebles para las cocinas venezolanas; aunque hay unos proyectos literarios por ahí, todavía no vivo de mis novelas, pero creo que si le voy a prestar mas atención a mi literatura, aprovechando que mi esposa le ha puesto mucho amor a nuestro negocio de fabricantes y diseño de interiores, el cual tiene que crecer, porque tenemos una hija de 12 años y eso significa mucho para nosotros. Ser buen padre es un asunto muy serio y así lo aprendí en mi casa.

martes, octubre 09, 2007

Mimi Lazo lleva su teatro a Nueva York

En 1944, Jean Paul Sartre predicó que el infierno eran los demás y dejó como testimonio su pieza A puerta cerrada o Huis Clos. Ahí, tres personas condenadas para siempre al infierno tienen como único castigo permanecer juntas y estar a perpetuidad bajo la mirada del otro o de los otros. No hay intimidad posible. Eso se agrava porque serán egoístas y manipuladoras, y mantendrán sus vicios, deseos y remordimientos sin oportunidad de cambio.
La metáfora que propone este filósofo ateo no es otra que advertirnos, didácticamente, sobre lo complicada que puede ser la existencia si se vive en función de los ojos de los demás y sin intentar al menos cambiar en pos de lo mejor o lo más conveniente, o si se pretende vivir a partir de la imitación de los otros.
Recordamos eso porque actores y teatreros en general trabajan con el cerebro y se agotan después de cierto tiempo, además del desgaste que genera el contexto donde se desenvuelven, los chismes y las verdes envidias que pululan, sin obviar aquellas aristas o malacrianzas que todos, sin excepción, tienen y cultivan. Y es por eso que la farándula, o sea el mundo de los cómicos, es un infierno al mejor estilo sartreano.También hay otros mundillos infernales, pero de eso no escribimos ahora.
Y es precisamente para escapar a todo ese infiernito caraqueño que Mimí Lazo y su esposo Luis Fernández se marcharon, silenciosamente, a Nueva York para descansar y disminuir el perenne estrés que les provoca su excelente trabajo interpretativo en teatro, televisión y cine, algo que nadie les puede negar. Aunque hay quienes los vituperan o pretenden ignorarlos, precisamente desechándolos o difamándolos por simple envidia, que es otra de las lacras infernales.
Pero no más Mimí Lazo y Luis Fernández pisaron Manhattan y ya estaban regresando al trabajo: ella al minúsculo escenario de Repertorio Español, en el número 130 Este de la calle 23, y él al plato de una academia que imparte cursos de dirección cinematografía, porque tiene la urgente necesidad de rodar un cortometraje a partir de uno de sus libros sobre sexo.
Lazo se presenta durante este fin de semana, viernes y sábado, con su monólogo No seré feliz pero tengo marido, la versión que hizo el director Héctor Manrique a partir del libro de la periodista argentina Viviana Gómez Torpe; pero además, ya está ensayando -mañana, tarde y noche- la pieza Las quiero a las dos, una versión de la comedia Los japoneses no esperan, del argentino Ricardo Talesnik, donde hace pareja protagónica con el cubano Francisco Gattorno, bajo la égida de René Buch. Su estreno está pautado para el jueves 25 de octubre, por supuesto en Repertorio Español.
El unipersonal se centra en los avatares de una mujer que descubre que no ha sido feliz al cabo de 27 años de matrimonio, mientras que la otra obra, donde además trabaja la joven actriz Jennifer Díaz, es el drama de una casada que está punto de ser abandonada por su esposo para irse con otra fémina. Sendas comedias, con diferentes empaques, sobre la crisis de la institución o el anquilosamiento del contrato matrimonial, algo que genera conflictos para sus protagonistas y los hijos, además de otros desajustes sociales.
Lazo, que se considera joven, quiere seguir con lo que más le gusta de la vida, “que es la aventura, sentirme nueva, caminar por calles desconocidas, comer en restaurantes extraños, descubrir gente y sentirme renovada. Lo que más anhelo es tener una sala de teatro propia en Caracas o en cualquier ciudad del mundo”.
Lazo y Fernández, que ya tienen sus agendas existenciales programada hasta fin de año, esperan regresar durante el 2008 para reiniciar labores, aunque no descartan pasarse un tiempo más largo, teniendo encuenta las ofertas y las posibilidades que pululan en Estados Unidos para los buenos actores bilingües. Consideran que la vida lo cobra todo, “por lo que uno no tiene porque preocuparse por los enemigos ni por la gente que nos ha hecho daño, porque la misma vida pasa factura y es muy justa”.

Los jóvenes también asaltan al teatro

A la juventud venezolana no sólo le atrae la política, la ciencia y la economía. También le preocupan las diversas manifestaciones artísticas y es por eso que unos 300 teatreros repartidos entre 28 agrupaciones criollas, además de los integrantes de cuatro elencos procedentes de Brasil, México, Colombia y Argentina, participarán en la segunda entrega de Crea Joven 2007, una esperanzadora fiesta cultural, la cual se realizará simultáneamente, desde el 17 de octubre al 11 de noviembre en las salas del Ateneo de Caracas: “Horacio Peterson, “Conciertos” y “Anna Julia Rojas”. No menos de 600 espectadores por día durante las 32 exhibiciones programadas, dirán la ultima palabra.
El director Dairo Piñeres, y su organización Séptimo Piso, que son los organizadores de este evento, con apoyo del IAEM y Pdvsa, cuya finalidad no es otra que presentar y fortalecer a los artistas noveles y al mismo tiempo convertirse en escuela para los espectadores, reiteran que sin público no hay teatro posible,”necesitamos la mirada del otro, del que está del otro lado de la escena, de los espectadores, porque es para ellos que se trabaja”, puntualizan.
ORÍGENES Y ESTÉTICA
Como durante el año pasado hicieron el primer Crea Joven, ahora tienen un balance muy pragmático. ”Todo vale la pena. Estamos en un importante momento histórico donde el protagonismo juvenil decidirá lo que pasara en la cultura en los próximos 100 años. El nacimiento de nuestro movimiento fue sólo con 12 grupos que lograron mostrar sus trabajos y recibieron los aplausos y las críticas, pero además disfrutaron y trasmitieron sus inquietudes. Crea Joven a partir de ese momento se convirtió en un proyecto estable que funciona como espacio para el encuentro de los noveles talentos de las artes escénicas. Un proyecto que agarró vida y seguirá creciendo. Doce fueron las agrupaciones y doce las propuestas artísticas, algunas con mejor enfoque que otras, pero todas creadas por jóvenes del teatro venezolano”.
Piñeres (Caracas, 20 de febrero de 1975) considera que la estética de este nuevo teatro apunta hacia el riesgo.“El riesgo como método y estrategia, como acercamiento hasta ese público que perdimos y que tenemos que recuperar. Creo en el potencial de la juventud, en la generación de relevo. Estamos hartos que nos digan que somos la generación boba o la generación que se quedó paralizada ante la Internet. Estamos y queremos decir, hacer, sentir, vivir en el teatro y eso es muy importante”.
Apunta que las necesidades de los nuevos creadores son muchas, pero siempre han sido muchas.“El maestro Peter Brooks enseña que si nos quedamos esperando las condiciones perfectas, nunca trabajaremos en el hecho escénico porque tal vez estas nunca lleguen. Creo que el trabajo constante llama a más trabajo. Nuestra amiga Nelly Garzón nos enseñó que un trabajo es la tarjeta de presentación del otro... y creo que hay que hacerlo de esa manera, no hay otra cosa que trabajar”.
METAS
Los objetivos de Crea Joven 2007 se inician el 17 de octubre con un homenaje a la actriz Manuelita Zelwer, quién ha sido por mucho tiempo la “madre teatral” de muchos jóvenes que hoy en día hacen carrera en las tablas e incluso de aquellos que recién comienzan en este maravilloso mundo. Este día también se contará con la presencia del grupo Teatro Negro de Barlovento y se dará inicio de manera oficial al encuentro. La inauguración se realizará en la Sala Anna Julia Rojas a partir de la 8:00 pm.
“Crea Joven 2007 presentará además a cuatro grupos noveles internacionales, porque queremos lograr alianzas con estos países y crear así una plataforma Internacional. Este segundo encuentro es la continuación palpable para la proyección de más 28 agrupaciones caraqueñas, triplicando el número del Crea Joven 2006, permitiendo que una parte de las 100 agrupaciones noveles que existen en Caracas consigan explotar todo el talento en sus propias creaciones y para que el próximo año Crea Joven logre cubrir el total de los elencos jóvenes que existen en la capital. Así podemos comenzar a cubrir a los que existen en el interior del país y generar todo un movimiento artístico en todo el territorio, porque Crea Joven debe ser de toda Venezuela”.
Para este encuentro, la gente de Crea Joven 2007 aspira que los grupos participantes o los más destacados puedan darle continuidad a sus trabajos. “Crea Joven apoyará y gestionará salas y espacios para la presentación continua de los participantes, esto es para darle crecimiento a los noveles artistas fortaleciendo sus trabajos y continuando con el apoyo tan importante que necesitan; para lograr que no sólo sus trabajos sean mostrados en Crea Joven sino también que tengan otras alternativas, puesto que este proyecto es la puerta de entrada para que nuevas agrupaciones se desarrollen y se fortalezcan. El encuentro cubre toda la producción del mismo, le ofrece a los grupos la mayor comodidad posible para hacerlos sentir como artistas respetables, facilitarles el apoyo necesario en sus propias creaciones, orientarlos si lo amerita y cubrir sus necesidades para que este encuentro sea un ejemplo a seguir para otros en el futuro”.

jueves, octubre 04, 2007

Zamora regresa a pelear en Santa Inés

La saga cinematográfica y televisiva del general Ezequiel Zamora, otro de los grandes proyectos de La Villa del Cine, deberá comenzar su rodaje el próximo 5 de noviembre y concluirá, tras vencer los lógicos contratiempos que tiene el bien llamado séptimo arte, a mediados del venidero mes de marzo.
La información la suministra el director Román Chalbaud (Mérida, 1932), líder del proyecto Zamora, titulo provisional del largometraje, al tiempo que comunica que ya tiene tres candidatos para el rol protagónico, el general Zamora.
-¿Quiénes son los candidatos?
-Ni ellos mismos saben quien podría ser el elegido, aunque ya hicieron los castings y otras pruebas. Se anunciará esta semana, a más tardar.
-¿Definió el resto del elenco?
- Sí, son profesionales de comprobada calidad. Estamos trabajando en la preproducción. Ya tenemos el 90% del reparto. Ellos, por ahora, son gente como Gustavo Rodríguez, Daniela Alvarado, Henry Galué, José Torres, Omar Gonzalo, Verónica Arellano, Gisbel Ascanio, Francis Rueda, Alexander Solórzano, Eduardo Gadéa Pérez, Asdrúbal Meléndez, Antonieta Colon, Antonio Cuevas, Costas Palamides, Levy Rossell, Dimas González, Carlos Villamizar, Anastasia Mazzone, Dilia Waikaran, Raúl Medina, Carlos Carrero, Paco Alfaro, Katiuska Higgins, José León, Frank Maneiro, Juan Francis y José Luis Márquez. Estos son algunos de los 190 nombres del elenco.
-¿Por qué aceptó hacer este proyecto sobre Zamora?
-La vida siempre ha sido justa conmigo. Me quita, pero me vuelve a dar. Tenía entendido que Cesar Bolívar iba a dirigir Zamora y, cuando menos lo pensaba, él tuvo que renunciar al proyecto, para atender delicados problemas familiares, y fue entonces cuando La Villa del Cine decidió llamarme para que yo lo hiciera. Para mí es un orgullo que me hayan llamado para dirigir ese proyecto. Es un gran reto, es una película de época, ya se está haciendo el vestuario. La música estará a cargo del compositor Francisco Cabrujas, quien ya se encuentra trabajando en los temas. Es la vida de Zamora desde los 23 años hasta los 43, cuando es asesinado en San Carlos, luego de la Batalla de Santa Inés.
-¿Cómo define su Zamora?
-El proyecto comprende un largometraje y una de serie de cinco capítulos en los que buscará rescatar la historia de uno de los más importantes líderes venezolanos, líder de la Guerra Federal o Guerra Larga (1859-1863) y defensor de la idea de la Federación. Nuestra propuesta audiovisual reconstruirá los ideales de Zamora, quien se levanta en armas el 7 de septiembre de 1846, en la localidad de Guambra bajo las consignas esenciales de: "Tierra y hombres libres", "Respeto al campesino" y "Desaparición de los godos". Otros serían los destinos de Venezuela si Zamora no muere asesinado, misteriosamente, aquel 10 de enero de 1860 en la toma de San Carlos.
-¿Qué ha pasado con los guiones?
-Se me entregaron dos guiones: el de Luis Britto Garcia y el de Gustavo Michelena, y yo decidí trabajar con los dos, dándole preferencia al de Britto, que está lleno de atmósferas y personajes muy poéticos, como el Mendigo Negro, el brujo Tiburcio, Viviana y Viviana, hija. He asumido este compromiso con la sinceridad y el valor con que he asumido durante toda mi vida todos mis trabajos.
Reveló Chalbaud que el guión de rodaje de Zamora y los libretos para la miniserie han sido muy cuidados. ”Ahí está la historia del general Zamora y está contada a partir de unos días antes de la batalla de Santa Inés, aquel 10 de diciembre de 1859, y en la mitad del largometraje muere. En la segunda parte se busca saber quien lo mató. No hay que olvidar que sus mismos aliados, Falcón y Guzmán Blanco, están bajo sospecha. Un tiro le entró por el ojo derecho y dejó en sombras a un pueblo que lo seguía”
Chalbaud enfatiza que “cuando trabajaba en la televisión comercial y tenía que realizar trabajos alimenticios, soñaba siempre con que un día llegaría la oportunidad de que lo principal no fuera el rating, sino la necesidad de entretener y culturizar a nuestro pueblo con mejores y más dignas proposiciones. Zamora será una muestra de eso que queremos hacer”.
Agrega que “el equipo de producción es magnífico: Lorena Almarza, Marco Mundaraín, Thamara Bozo, y Víctor Fernández. Son los mismos que realizaron Miranda regresa, que se estrena el próximo 12 de octubre. Todos están trabajando ardua y duramente en la preproducción. Todos trabajan fuertemente para llevar a la pantalla esta hermosa, fuerte e increíble historia del pasado que nos conecta con nuestro presente”.
-¿Cómo será el rodaje?
-Se hará en escenarios naturales por su misma temática: la guerra federal. Ya ha escogido escenarios de Carora, Curarigua, Bejuma, entre otros. La película, según nuestros cálculos, durará dos horas y la miniserie para televisión unas cinco horas. Comenzaremos a filmar el 5 de noviembre durante 16 semanas. Terminaremos el rodaje en marzo. Uno de los retos más importantes del rodaje es la Batalla de Santa Inés: tres semanas de filmación con cuatro cámaras. Muchos efectos especiales. Pero tan importante como este reto o más importante aún es transmitirle al espectador la humanidad de sus personajes y hacerle conocer nuestra historia, nuestra verdadera historia y no esa falsa e hipócrita narración con que nos han engañado siempre.

martes, octubre 02, 2007

La muerte y la incertidumbre son hermanas

María y Josefina, o Indira Leal y Verónica Arellano, de mediana edad, cubiertas únicamente por unos mínimos babydoll, se despiertan de un largo y misterioso sueño y poco a poco van descubriendo, desde sus colchonetas, que reposan dentro de un gigantesco útero de cartón... y al cabo de unos largos minutos se darán cuenta que están irremediablemente muertas.
Así comienza el espectáculo De Miracielos a Hospital, escrito y dirigido por la venezolana Lupe Gehrenbeck, el cual será estrenado el próximo viernes, a las 8:00 pm en el Teatro San Martín de Caracas, en Artigas, como parte del ciclo “Escrito aquí”, ambicioso proyecto liderizado, por Gustavo Ott, destinado a producir y exhibir una nueva dramaturgia latinoamericana. Esta programación ha permitido ponderar, hasta hora, piezas como Mientras amanece del barquisimetano Victor Vegas, Baby boom en el paraíso de la costarricense Ana Istarú y ha de concluir con Frida Kahlo, La Pasión del argentino Ricardo Halac, en noviembre
Gehrenbeck -desde que se graduó de bachiller, en 1977, se dedicó a las bellas artes para desarrollar ahí una intensa y valiosa hoja de vida- advierte que De Miracielos a Hospital, la novena obra que escribe y monta, exhibe un titulo curioso, por que “tiene una especial relación con el texto y revela cosas que una no creía que se habían escrito, pero que en esta pieza hay algo muy curioso. Empecé a pergeñar una obra sobre el tema de la muerte, pero a medida que avancé aparecieron otras cosas, como esta locación o dirección muy popular para los habitantes de Caracas, de Miracielos a Hospital, un espacio entre dos esquinas donde está ubicado además una especie de “mall” de electrodomésticos que se venden en cómodas cuotas.
-¿Qué ámbito de la muerte aborda?
-Después de haber escrito con A de ilusión, donde hablaba de la vejez, lo que me correspondía era proseguir con la muerte. Esta es la obra que más me ha costado hacer pues consumí unos cuatro años y medio y cuando me enfrenté a la ultima versión me di cuenta que, más que una pieza sobre la muerte, es sobre la incertidumbre y que la muerte es la circunstancia más incierta que tiene el ser humano.
Gehrenbeck subraya que para ambientar esa circunstancia de dos personajes que se despiertan y no saben dónde están, “las hago como pertenecer a un lugar que conocen, pero que sin embargo les ofrece todas las comodidades posibles, tales como electrodomésticos y muebles, pagaderos en cómodas cuotas, una tienda monumental, ubicada en esa locación tan caraqueña, de Miracielos a Hospital. Pero durante los ensayos me di cuenta de que estoy hablando, nuevamente, de lo femenino”.
-¿Por qué la feminidad?
-En principio porque soy mujer. Toda esa mitología acerca del misterio de lo femenino, si existe y no es un invento de los hombres. Y existe porque empieza en el páncreas, ya que hay una tendencia en la medicina que revela como las vísceras y otros órganos dentro de los seres humanos funcionan distinto según el género. Es decir, el hígado de la mujer funciona diferente al del hombre y a nosotras nos han curado según el esquema del hígado del varón; por eso ahora hay médicos especialistas en medicina de mujeres. Las mujeres somos receptoras o contenedoras de ese misterio de la vida y de la muerte. Escribo de lo que me interesa escribir, de lo que tengo por dentro. Y mi condición femenina es algo de la que me siento muy feliz. Me encanta ser mujer. Tal vez por eso mi obra termina siendo absolutamente femenina”.
-¿Pero qué pasa con María y Josefina cuando descubren que están muertas?
-Cuando ellas despiertan comienzan a sospechar que están secuestradas en una inmensa habitación con aspecto de depósito, pero cotejan ciertas experiencias y llegan a la conclusión de que sí están difuntas. A partir de ahí empiezan a descubrirse como las dos caras de una misma moneda, dos mujeres completamente distintas, pero que son la misma cosa, porque dentro de ellas habita el ser más diabólico y el ser más angelical del mundo.
- ¿A dónde quiere llegar con esta pieza?
-Proponer una reflexión sobre lo que somos los seres humanos y nada mejor que a partir de la muerte. Pero todo eso a partir de la incertidumbre, que es lo más erosivo que le puede pasar a un ser humano. En Venezuela, últimamente nos ha tocado vivir tiempos difíciles, tiempos muy movidos, que nos llevan a confrontar situaciones encontradas, pensamientos contrarios. No sabemos que es lo que va a pasar, que es lo que tenemos que hacer para estar bien con lo que supuestamente va pasar. Esas circunstancias de vivir en lo incierto pueden ser muy erosivas, al menos es lo más parecido que es la muerte. Para mí la muerte es como la incertidumbre, porque estamos en una angustia extrema, en un querer saber que podemos hacer y no hacemos nada. Nosotros con respecto a la muerte armamos unos modelos increíbles, como unas nubes o unas llamas, como modelo de explicación de que es lo que pasa. La muerte es lo más importante de la vida, pero no tiene mayores explicaciones. No pretendo dar una explicación, pero si al menos proponerle algo al público
-¿Y los hombres cómo están en esa pieza?
-En los recuerdos de ellas, en los reclamos, en la sensación de alivio cuando están enamoradas. El hombre aparece en las cabezas de estas mujeres.

El desvarío de Stalin


¡Alerta! Lo estamos escribiendo desde que despuntó el siglo XXI. Hay una nueva generación de teatreros versátiles. Son jóvenes que se han tomado en serio la formación y se internaron en universidades o institutos superiores. Algunos, como el caso de Dairo Piñeres y sus “pollitos” del grupo Séptimo Piso, ya están en el campo profesional y además ganando premios. Hay otros, como Oswaldo Maccio, Juvenal Vielma y Stalin Rodríguez, que hacen todos los esfuerzos posibles para hacerse conocer, sin tremendismos y sin desplazar a nadie porque los espacios que están ocupando estaban vacíos ante la desaparición o deserción completa de una generación diezmada por el Sida o atrapada por quimeras allende las fronteras.
Hoy vamos a reseñar el estimulante caso de Stalin Rodríguez, el líder artístico de la Fundación Compañía Teatral Piso Creativo, la cual acaba de realizar una corta temporada, en la Terraza del Ateneo de Caracas, con la pieza El desvarío, de Jorge Díaz, puesta en escena correctamente por José Antonio Barrios y resuelta satisfactoriamente con las actuaciones de José Alfredo Figueroa, Ninoshka Carreño, Miguel Ángel Salas y Vicente Pereda.
El desvarío, una de las últimas piezas del destacado dramaturgo chileno Jorge Díaz (1930-2007), es una comedia dramática sobre la incomunicación de las parejas, centrada en la compleja relación matrimonial de Soledad y Andrés, donde orbita Lucas, como tercero en discordia, y para condimentar esa “sopa de lentejas” irrumpe el travestí Roberto, aficionado a la opera, que aporta lo suyo en ese cuarteto. Esa casi inverosímil situación, dentro del mejor teatro del absurdo ionesquiano, pretende demostrar que las cosas no son como aparentan, sino que hay una serie de complejidades en las relaciones sociales, que hay que conocer y afrontar para que esos famosos 15 minutos de felicidad no solo duren sino que de verdad lleguen a los seres humanos. Todo es posible, basta que sea de origen humano. Y hay que luchar, hasta donde se pueda para resolver las carencias afectivas y satisfacer hasta los deseos más ocultos.
Hay que recordar que Jorge Díaz conoció durante los años 50 lo lúdico y lo conceptual del teatro absurdo europeo, al cual después disfrutó mucho más, porque vivió desde 1964 a 1994 en España. Él reiteró que su vasta producción dramatúrgica (más de 90 piezas) no debía ser rotulada de “absurda”, sino más bien como muestra de teatro ecléctico, donde “esta todo lo que la sociedad le va entregando dentro del ámbito en que mueve. Por lo tanto todo lo que recibe es social y lo expresa y lo tamiza a través de su propia vivencia... esa interacción es lo que produce el arte y no solamente el arte teatral sino que otras formas artísticas tambien. Es imposible estar ajeno o separado de la sociedad. Uno esta inmerso en una sopa social”.
Ojalá que Stalin Rodríguez y su gente no se olviden nunca que el teatro es eso: una sopa social, un acto comunitario, una fiesta colectiva.