jueves, enero 24, 2013

Murió el primer actor Freddy Pereira


Venezuela pierde un gran artista. Hoy, 24 de enero, ha fallecido en San Cristóbal el primer actor Freddy Pereira (65 años), gran figura del teatro y el cine venezolanos. Esta entrevista se la hicimos hace dos semanas y la publicamos aquí en su homenaje.
-Cómo llega al teatro y con quienes estudia o inicia la experiencia?
      En realidad llego al hecho teatral sin proponérmelo. Siempre fui pintor. A los catorce años había decidido ser pintor, pues desde niño tuve inclinación por el dibujo. En el año 1975, (tenía 27 años)  y habiendo hecho ya una carrera como artista plástico, con varios premios importantes en el maletín, yo había sido nombrado Delegado del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes y me habían dado el cargo de Coordinador Cultural del Estado Anzoátegui, con sede en Barcelona, luego de permanecer  dos años dirigiendo el Centro Básico de Artes Plásticas de Cumaná en el Estado Sucre.  Allá, en Barcelona, conocí a Kiddio España, y él, que era profesor de la Escuela de Teatro Teófilo Leal y dirigía el Grupo de Teatro Estable de Barcelona, me propuso en son de broma, trabajar en una obra teatral que tenía en proyecto. Yo jamás había estudiado teatro y no me pasaba por la cabeza ser actor ni nada que se le pareciera, pues  siempre tuve la tendencia a la timidez y la introversión. Cuando Kiddio me planteó el asunto, lo pensé y dije: 
-¿Por qué no? a lo mejor se me quita eso.
.-Comencé a asistir a las lecturas de la obra.  Era Muertos Sin Sepultura  de Jean Paul Sartre y pude comprobar que yo no leía tan mal, incluso, mejor que algunos de los actores que allí había. Eso me dio confianza y a los cuatro días comencé a sentirme como pez en el agua. Pero recuerdo claramente el día que Kiddio comenzó a mover los personajes. 
--Hay una escena donde el personaje de Jean, (que era mi papel) es hecho prisionero y arrojado a una celda. Allí, en la misma celda se encuentran “El Canario y Lucy”, que forman parte de una red subversiva que dirige Jean.  Este, al caer, ve a la mujer y le pregunta sorprendido: 
--¿Lucy, tú también estás aquí?--
  -Cuando el actor que encarna al policía me empuja en el escenario y yo caigo, miro a Lucy, y voy a preguntar…no pude hacerlo;  me quedé con las palabras en la boca haciéndome un nudo que me aprisionó los dientes y me los amarró a la garganta sin posibilidad de respirar. Escuché una carcajada colectiva que convirtió  aquella mudez en un mazo que me golpeaba la cabeza y el cuerpo entero se me paralizó. Traté de incorporarme y no pude. Fue cuando Kiddio España acudió en mi ayuda y pudo observar que la cosa era en serio. Mandó callar a los demás  que seguían riendo y también vinieron, me levantaron y me sentaron en un banco. Me trajeron agua y a duras penas lograron que recuperara el movimiento.  Pero yo no hablaba, me había quedado completamente mudo.     
 -Todos se alarmaron y  Kiddio me llevó en su carro hasta mi casa diciéndome que no me preocupara, que ya mañana estaría bien, pues se trataba de un shock nervioso por la inexperiencia.
  -Eran las diez de la noche. Me acosté a dormir y no pude conciliar el sueño; me quedé dormido a las cuatro de la madrugada y me levanté a las ocho. Intenté hablar, pero no pude. Me fue imposible articular palabra. Tenía que ir a trabajar, pues tenía mi oficina de Coordinador Cultural del Estado en el Ateneo de Barcelona y así no podía ir. Maldije a Kiddio, a Sartre y a mí mismo por haberme metido  a leer una obra de teatro que ni siquiera entendía y no sabía por qué lo estaba haciendo. 
-¿Dios mío, cuándo se me quitará esta vaina?, dije en mis adentros, supongo que no pasará de hoy.
   -Pues pasó. Pasó uno, dos, tres días, fue cuando Kiddio, --que me visitaba todos los días en la mañana--  angustiado,  me llevó a donde un médico foniatra que no supo explicarse ni explicarnos por qué yo había perdido el habla.
   -Lápiz y libreta en mano, decidí viajar a Caracas, fui al Hospital Universitario, me hicieron todos los exámenes, nasales, laríngeos, faríngeos y hasta una traqueotomía. Dos médicos me recetaron unas pastillas  y me recomendaron volver a la semana. Ya iban seis días y nada, había perdido el habla. Regresé a Barcelona a buscar un brujo,  lo encontré y le conté con señas  y escribiendo, mi dolencia. El trataba de explicarme un tratamiento también con señas y yo le escribí en el papel que llevaba, que yo no era sordo que me lo dijera con palabras, total que me mandó tres bebedizos para tomármelos por 20 días. Ahí se nublaron las esperanzas. Estaba a punto de perder no solo mi trabajo sino la posibilidad de hablar  y no hallaba a quien encomendarme. Decidí echarme a dormir o morir y que sea lo que Dios quiera. Kiddio seguía visitándome todos los días  y yo nada podía decirle porque no podía. Llevaba ocho días interminables en esta situación  y le eché al teatro la maldición muda más grande que se le haya podido dar (de lo que ahora me arrepiento), y no sé si sería por eso, pero a las seis de la mañana del noveno día me levanté tosiendo y escuchándome. 
-Dije: Buenos dias, y efectivamente, estaba hablando. Llamé a Kiddio por teléfono y cuando me escuchó, no lo creía. Yo tampoco, pero le dije que se viniera para ver si era verdad y acto seguido llegó a los diez minutos.
       --¿Qué hubo, mi broder? --Le dije abriendo la puerta--, a lo que respondió:
       --¿Viste? yo sabía que esa vaina no podía durarte mucho tiempo.
       --Qué, ¿nueve días mudo,  te parece poco?  ­­­­
       --Bueno, prepárese, porque esta noche continuamos los ensayos.
       --No me joda, compadre  --le repliqué frenándolo--  ¡será para que me quede tullido!
-Me incorporé a mi trabajo en el Ateneo de Barcelona diciendo que había hecho un viaje a San Cristóbal por la salud de un familiar que se había quedado mudo. Por otra parte, Kiddio me llamaba todos los días insistiendo, y a esa insistencia le debo esta profesión, pues meditando, llegué a la conclusión que de alguna forma debía vencer  aquel extraño obstáculo. Regresé a los ensayos. Todos en el grupo del Teatro Estable de Barcelona se mostraron dispuestos a ayudarme y sin saber cómo, en tres meses hice un personaje que fue objeto de respeto y hasta de buenas críticas.
  -Por aquel entonces llegó a Barcelona Néstor Caballero, que había montado con cuatro campesinos en la ciudad de Anaco la obra del teatro Búfalo Bill En Credulilandia. Me pidió el Teatro Cajigal para presentarla. Se lo di, y después de verla, lo invité para que dictara un taller de teatro en el Ateneo, pues aquel espectáculo me había dejado tan sorprendido por su calidad, que pensé: Con este señor es con quien hay que trabajar.
   -Comenzó a hacer un  taller montaje con la obra de Rodolfo Santana “Los Criminales”. Yo me incorporé  y  Néstor me asignó el personaje  de Martín, el ladrón,  y  fue en ese tiempo que surgió la idea, junto con Kiddio España,  de hacer un festival de teatro en Oriente.  Hablé con el Gobernador Pedro Tabata Guzmán, quien era mi jefe inmediato, sobre la importancia de ésta idea, y se aprobó y otorgó la primera partida presupuestaria para iniciar el Festival de Teatro de Oriente. Yo hice el primer afiche del Festival, era el año 1976.
 -Continué trabajando con Néstor Caballero, en Los criminales y “El hombre de la ratade Gilberto Pinto, y aunque estas dos obras nunca llegaron a presentarse,  el hecho de enfrentar un monólogo como El hombre de la rata, con un director como Néstor, que aunque en esa época tenía 24 años, me sirvió de aprendizaje.
  -Dejé mi trabajo en Barcelona y decidí que me dedicaría al teatro. Lo abandoné todo y me fui con Néstor cCaballero a la Isla de Margarita. Allí montamos  con el actor negro Raymundo Mijares, La historia del zoológico de Edward Albee. Finalizaba 1976.  Nunca pisé una escuela de teatro, nunca hice un taller de teatro propiamente dicho.La historia del zoológico fue, en realidad, mi entrada al teatro profesional.
- ¿Cómo conoce a Rodolfo Santana y cómo fue esa relación con el paso de los años?
   -En 1977 recorrí con Caballero y Raymundo Mijares toda la Isla de Margarita y Coche,  presentando la obra de Albee, luego viajamos a San Cristóbal. En 1979  regresamos a Caracas y realizamos tres  películas  en súper 8, que  era el formato de moda  en  esa época. Fue  cuando vi El animador Los Ancianos en la Sala Rajatabla escritas y dirigidas por el mismo Rodolfo Santana, y pensé que era con Santana y no con otro, con quien había que trabajar. En el 80 estrenó Santana en el Teatro Alcázar Gracias José Gregorio Hernández por los favores recibidos y llegué a la conclusión que estaba asistiendo a un milagro teatral. Aquella obra representaba para mí lo máximo. Decidí hablar con Santana. Lo esperé a la entrada del teatro y le pedí permiso para tomar fotografías de la obra. Le dije que yo era artista plástico y que el tema de José Gregorio Hernández me interesaba pues estaba trabajando con los mitos religiosos populares venezolanos, --cosa totalmente cierta-- pues yo no había abandonado la pintura, incluso, había enviado desde hacía tres años al Salón Michelena de Valencia cuadros sobre ese tema, donde a uno de estos cuadros, llamado “El Ciervo de Dios” le había sido  concedido un premio y estaba por realizar una exposición sobre estos mitos religiosos en la Galería Mendoza de Caracas. Tomé cerca de 50 fotos en dos funciones de Gracias por los favores recibidos... y a los dos días se las llevé a Rodolfo Santana con la invitación para mi exposición. Recuerdo que aquel domingo entró a la galería, recorrió la exposición por cerca de media hora, se acercó a mí, me abrazó y me dijo que él no sabía que tenía un hermano pintor.  Aquello fue para mí revelador y acto seguido, le dije que yo lo que quería era trabajar con él.
      --¿Trabajar cómo? --Me preguntó.
     --Como actor, yo también soy actor.
     --Y… ¿dónde actúas?
     --Tengo una obra montada  y voy a presentarla en la Universidad Francisco de Miranda este       miércoles que viene a las doce del mediodía. Se llama La historia del zoológico.
     --Conozco la obra, pero no sabía que eras actor… ¿y quién dirige?
     --Yo mismo, le respondí con propiedad.
             Se quedó pensativo y agregó:
     --Hermano, parece que eres una cajita de sorpresas.
    - Acudió el miércoles a las doce en punto a la sala de la universidad y se sentó en primera fila. Le dije a Raymundo Mijares, --quien hacía el papel de Jerry-- que se amarrara los pantalones, porque allí estaba Rodolfo Santana que había venido a vernos. El negro se asomó por los entretelones y no se desmayó de pura suerte. Fue una función que agradeceré siempre. Al final, Santana  subió al escenario, nos  abrazó con fuerza y me dijo:
    --Hermanito,  efectivamente Usted es una caja de sorpresas.
    A los dos días, me llamó por teléfono y me dijo que quería montar conmigo una obra que se llamaba La empresa perdona un momento de locura. Allí comenzó para mí la verdadera historia del teatro.
  -Montamos La empresa... en dos meses  con Carlota Sosa,  que  por cierto, era la primera vez que ella trabajaba en teatro luego de haber hecho el taller teatral de Enrique Porte. Estuvimos un año recorriendo el país. También comenzó allí mi carrera en el cine con el guión que hizo Rodolfo para  la película Reten de Catia, dirigida por Clemente de La Cerda. Hicimos luego La empresa perdona un momento de locura con Dalila Colombo, con quien la tuvimos por cerca de ocho años y viajamos a festivales y giras en  España, Inglaterra, Puerto Rico, República Dominicana. Rodolfo me dirigió también en El animador, El Ejecutor, Fin De Round, Con fos fusibles volados, Crónicas De La Cárcel Modelo” (obra que no llegó a estrenarse), y me entregó vírgenes los libretos de Encuentro en el parque peligroso y Mirando  el tendido, Ésta última la estrenamos en Italia, en el Festival de Dramaturgia Tra Siena y El Chianti, Rodolfo fue invitado por América Latina y dirigió la obra con Raymundo Mijares en el papel de El Toro y yo como El Niño. Conservo un video que hizo la RAI italiana;  nunca la presentamos en Venezuela. 
-En realidad, mi relación con Rodolfo Santana fue siempre de profundo aprendizaje. El ha sido mi verdadera escuela.  Con él descubrí los secretos  de la interpretación y las piruetas  de la dirección teatral y aunque algunas veces tuvimos diferencias, todo se manejaba desde la hermandad.
-- ¿Pero también trabajó con otros directores?
-Sí, precisamente una de nuestras diferencias tuvo lugar cuando Armando Gota me invitó a trabajar con él en El Nuevo Grupo en el montaje de Francisco Viloria Lira ,Las Amistades de Morocho,donde  me dieron el Premio Nacional de la Crítica y el Premio Municipal de Teatro como mejor Actor de reparto por el personaje de “Jesús”. En cierta forma, eso a Rodolfo le molestó, pues lo concibió como una deserción que afectaba a su  “Grupo Cobre” ya  que  desde su punto de vista ideológico, el Nuevo Grupo, manejado por Chocrón, Cabrujas y Román Chalbaud, solo montaba obras elitescas que no tenían nada que ver con su credo político. Y en cierta forma puede que tuviera razón, pero mi posición ha sido siempre abierta, y más que política, artística. Sin embargo, esto me entristeció, a tal punto que me marché a San Cristóbal y abandoné el teatro por un tiempo. Hice allí una exposición retrospectiva de mi trabajo plástico y en el catálogo de la exposición escribí un texto autobiográfico donde, entre otras cosas, le escribo éstas líneas a Rodolfo:
"Gracias por Rodolfo Santana, el más alto grado de la dignidad humana en la farsa de todo este teatro. Recuerdo con tibieza, con frescura, el mediodía que me llamaste por teléfono para protagonizar "La Empresa Perdona un Momento de Locura", y yo, indigno, incrédulo, al colgar, lloré como cuando estaba chiquito porque no podía hablar con la gente grande, y se me hacía un amasijo de estatuas la garganta...y entonces... de cualquier manera, bajo tu refugio, tu calor, tu manera de dirigir tan bonitica, Rodolfo, hice a Orlando Núñez, a Torrealba, a Brígido, a Carlos, a Artemio...y ahora ya no se qué hacer porque estoy destemplado… No me importó nunca que te hubieras llevado a Victoria y a  Beatriz  a tu guarida,  me pareció de ti tan natural...ahora a Néstor, bueno, no sé. Gracias Rodolfo, panita. Eres lo más grande que me haya sucedido en esta vida".
-También trabajé con Armando Gota en  La Misa Profana  de Andrés Martínez, Avenida Licenciado Sanz Nº 4, de Miguel Ángel Capinel y en el primer montaje que se hizo de El Americano Ilustrado, de José Ignacio Cabrujas. Así mismo me dirigió Carmelo Castro en El Abanico de Carlo Goldoni, donde fui nominado como mejor actor protagónico del Festival Goldoni en el año 1987 y con José Domínguez  en el año 1988  hice Primer Día de Resurreccióndel mismo Rodolfo, que él luego le cambió el nombre por el de Rock para Una Abuela Virgen” aquí me dieron  el Premio Nacional de La Crítica como mejor actor  Protagónico del año.
- ¿Y la televisión, y el cine, porque no solo trabajaste en la película Reten de Catia?
  -Por supuesto que en todos esos interines yo había hecho tres unitarios en  RCTV,  participado en cuatro novelas y trabajado en nueve películas: Un Solo Pueblo y En Sabana Grande Siempre es de Díadirigidas por Manuel de Pedro. Manón y La Oveja Negra, de Román Chalbaud, Operación Billete y Fin de Round, de  Olegario Barrera, La Mujer de Fuego, de Mario Mitrotti, y Los Platos Del Diablo, que dirigió  Tahelman Urgelles. También participé en dos  coproducciones italiano-francesas. El Piloto de Rio Verde dirigida por Duccio Tessari, y La Aventura Extraordinaria de Un Papá Ordinario, escrita y dirigida por Philippe Clair.(Con Fin de Round me dieron el Premio Nacional del Artista en el año 1993, y  como Mejor actor de reparto Mención Cine, por el personaje de “Cochinito”).
- ¿Cómo fue creado Salamandro?
 -Salamandro Teatro fue constituido en Caracas en el año 1.992. Fundarte había creado un programa de subsidios para grupos de teatro y pensamos,  junto con Raymundo Mijares, en crear nuestra propia compañía. Buscamos un abogado,  redactamos el documento y lo legalizamos.  Yo estaba ensayando en El Nuevo Grupo con Armando Gota la obra del español Miguel Ángel Capinel Av. Licenciado Sanz Nº 4 y  al mismo tiempo, comencé a dirigir secretamente La Revolución de Isaac Chocrón.  Me reunía con Raymundo Mijares (quien interpretaba a Eloy) en las mañanas en el Alberto de Paz y Mateos, donde ensayábamos. Introduje el proyecto en Fundarte para optar por el subsidio, pero nunca dieron  nada y “La Revolución”  nunca pude estrenarla, porque cuando ya la tenía lista y quise darle la sorpresa a  Isaac,  me dijo:
       --Caramba, que sorpresa. Y… ¿Quién dirige?
       --Yo la dirijo, le respondí.
       --Sabía que eras actor  –recalcó-- No sabía que tú eras director. ¿Y quiénes son los actores?
        --Raymundo Mijares, el actor  negro,  excelente actor  -subrayé-,  hace el papel de Eloy  y  yo hago a Gaby.
        -- No  conozco a ningún Raymundo Mijares,  --alegó--  pero si es negro, no voy a consentir que haga a Eloy,  y  tú no puedes ni siquiera pensar en hacer el papel de Gaby, porque eres un muchachito. A Gaby le cuelgan las carnes ¿No te has dado cuenta?
       Casi llorando lo invité esa noche  para que viera un ensayo general que tenía pautado en el Alberto de Paz.
      --Isaac, hoy a las siete, para que veas mi propuesta. Solo tienes que cruzar la calle. –Supliqué--.
      --No voy a cruzar ninguna calle, Freddy Pereyra,  no me interesa, y que no se te ocurra presentar ningún ensayo, ni la obra en  ninguna parte, porque no te lo voy a permitir.
      -- Isaac, por favor…
      --Ningún por favor,  --dijo cortante--  ¡y te pido que abandones mi oficina inmediatamente!
 Salí, crucé la calle, recogí con Raymundo  -- que me esperaba afuera-- todo lo que teníamos en el Alberto de Paz,  entregué las llaves, lamenté los cuatro meses perdidos ensayando, le agarré rabia a Isaac y me retiré del Nuevo Grupo.
Fue cuando me llamó Johnny Gavlovski para hacer un monólogo, La Lengua de Mitus. Lo leí y le comenté que para un solo actor era complicado, entonces  replanteó el texto para dos actores y lo llamó  Taquilla para palabras no dichas  Esta obra la ensayábamos en la sala Horacio Peterson con Miguel Ferrari desde las siete hasta las diez de la noche. A la semana de ensayo, pedí permiso para  quedarme sólo en la sala trabajando hasta las tres de la mañana tratando de ubicar el personaje, pero sufrí, por la exageración en algunos ejercicios vocales, un derrame pleural. Tuve que abandonar el montaje y marcharme nuevamente a mi tierra, San Cristóbal. Poco a poco me fui recuperando  y pensando en la posibilidad de quedarme,  pues allí estaba desde hacía tiempo elaborando un proyecto de construcción: Mi casa, una Galería de Arte, y un pequeño teatro. Regresé a Caracas, liquidé mi alquiler,  contraté un camión,  recogí mis cosas y le dije adiós a todo.

      Me mudé sin pensarlo mucho definitivamente a San Cristóbal para encarar lo que tenía en mente y también me dediqué a pintar. Hice varias exposiciones en el Táchira y adelanté mi proyecto de construcción.

- ¿Y qué ocurrió con Salamandro Teatro?

     En 1994 decidí revivir a Salamandro Teatro y  remonté La historia del zoológico con Ciro Villamizar, quien era director de la Compañía Regional de Teatro del Táchira,   luego, en el 96, tras una breve pasantía como profesor en el Teatro Nacional Juvenil Núcleo Táchira, monté Encuentro en El Parque Peligroso y Los Ancianosde Rodolfo Santana. En el 98  hice Vuelve La Revoluciónun montaje épico presentado en las calles de la ciudad de Capacho sobre Cipriano Castro, escrito por la periodista y poetisa Ligia Parra Pérez y también gané el Premio CONAC en el XVIII Salón Municipal de Pintura de Maracay.  En marzo del  2000  inauguré mi proyecto de construcción: La Galería ARTE VERTICE, Arte Para El Táchira que se trata de un espacio para las Artes Plásticas donde he presentado pintores regionales,  nacionales,  y artistas importantes de Colombia; también construí una pequeña sala para ensayos. Y tal vez por exceso de trabajo y presiones de la construcción, en enero del 2001, pleno  comienzo de un nuevo siglo, me visitó un personaje del que muchos han oído hablar pero no conocen y  me obligó a retirarme de toda actividad por espacio dos años. Su nombre es bacilo de koch, mejor conocido como  la tuberculosis, un bacilo traicionero que --Quien lo ha padecido y sobrevivido, sabe de lo que hablo y aún cuando ya existen medicamentos para su cura, superarlo no es cosa fácil,  pero…luchando y con ganas de vivir y trabajar, se  logra--, de  modo que en febrero 2003,  de nuevo a flote, dirigí  con un actor local, Oscar Rovira, El Hombre de La Rata”Viajamos a Caracas y se lo mostré a Gilberto Pinto, Francis Rueda y Manuelita zelwer en la sala del Laboratorio Teatral Ana Julia Rojas, de Caracas. Gilberto me dijo que era un excelente trabajo de dirección. Sin perder tiempo, comencé a trabajar en la obra de Romano Rodríguez  Los Amantes Del Imperio una obra maldita con la que nadie se ha metido. La hice con Blanca Albarracín, actriz emergente, y Luís Muñiz, actor y músico cubano de gran trayectoria. Esta pieza la presentamos en Táchira,  Colombia y el Festival de Occidente, en Guanare, donde los críticos me destrozaron; sin embargo, pienso que ha sido uno de mis mejores trabajos.
- ¿Tengo entendido que dirigió la Escuela de Teatro del Táchira y organizó un Festival?
-Efectivamente. En julio del 2004 fui llamado para organizar los Circuitos de Teatro del Táchira y de allí surgió el ENCUENTRO ANUAL DE TEATRO TACHIRA, que organicé por cinco años invitando grupos locales, algunos nacionales y también de Colombia. Era un modesto festival binacional. Paralelamente me encomendaron la dirección de la Escuela Regional de Teatro. Allí estuve hasta el año 2009 y conseguí hacer la remodelación total del espacio donde también se construyó una sala para cien personas con dotación completa y todos los elementos técnicos y físicos que necesita una escuela de teatro.  Cuando hizo su entrada el gobierno local de Cesar Pérez Vivas, fui sacado de la escuela y se acabó el encuentro de teatro.
-- ¿Cómo sobrevive Salamandro Teatro y como ha sido su periplo dentro y fuera de Venezuela?
Desde hace seis años Salamandro Teatro tiene dos subsidios anuales (ANUALES, No Mensuales) de 10.000,00  o  15.000,00 Bs. F. que otorgan la Dirección de Cultura del estado y  el Ministerio de La Cultura.  Generalmente la producción de todos mis montajes ha sido hecha con estos modestos subsidios y mis propios aportes, ya que vendo mis cuadros, hago restauraciones de obras de arte, marquetería, etc. En cuanto a nuestros viajes,  Hemos asistido a unos diez festivales en Colombia desde el año 2003 con las obras El Hombre de La Rata, Los Amantes del Imperio”de Romano Rodríguez, El Ángel de La Culpa”de Marco Antonio de La Parra,El Animador La Empresa Perdona un Momento de Locura, de Santana, La Última Grabación de Krapp de Samuel Beckett,  y Profundo de Cabrujas.
En el año 2009 envié un proyecto de montaje de El Animador al Programa de ayudas de teatro IBERESCENA en España, y afortunadamente, fue aprobado. Solo aprobaron dos proyectos por Venezuela, el Grupo Coordinación de San Felipe con una coproducción mexicana - venezolana, y mi grupo con El Animador en coproducción con el grupo SINO TEATRO de Colombia. Fue un espaldarazo. Y el pasado año, envié al programa de coproducciones de la  Compañía Nacional de Teatro el proyecto de Profundo que también fue aprobado. Ha sido otro gran estímulo para nuestro grupo, ya que generalmente trabajamos con las uñas.
-- ¿Que se puede hacer para que no se pierda el legado teatral de Santana?
Difícilmente puede perderse el legado de Rodolfo Santana, ya que ha dejado buena parte de sus obras publicadas, ahora, respecto a lo que ha dejado sin publicar, resulta un tanto complicado. El hijo de Rodolfo Santana, Roberto Santana, me ha dicho que “la computadora de Mi Padre  es un océano”.  El mismo Rodolfo me confesó en varias oportunidades que tenía más de  200 obras escritas, tal vez lo decía  hiperbolizando en un afán de competir consigo mismo. En todo caso, sus manuscritos y la computadora pudieran decir la realidad. Habría que nombrar una comisión de Notables para investigar a fondo. Una de esos notables podría ser Roberto J. Lovera De Sola --en primer lugar--, Crítico Literario, amigo de Rodolfo, otro pudiera ser Leonardo Azpárren Giménez, Crítico e Investigador Teatral, Néstor Caballero, Dramaturgo, Tú mismo, como Crítico Teatral, etc.
- ¿Qué preparas para este año 2013?
Quiero remontar Los Ancianos y Encuentro En El Parque Peligroso de Rodolfo. También Los Amantes del Imperio de Romano Rodríguez. Son obras de una gran fuerza y vigencia que en Venezuela no he tenido oportunidad de mostrarlas a una audiencia mayor que la del Táchira.

2 comentarios:

Marié Rigó dijo...

Hace dos semanas estábamos en la sala de su casa y me contaba acerca de la entrevista... ese está escondido por ahí, es parte de su show..." para ser inmortal hay que morir..."

Harvin Villamizar dijo...

Un documental sobre la obra del Maestro Freddy Pereyra

http://www.films.photofilm.com.ve/arte-vision-freddy-pereyra/