lunes, febrero 20, 2017

Sofía Imber murió y dejó un trabajo cultural

Sofía Imber,periodista y hacedora de cultura.
Tenía 11 años y le cobraba un fuerte (cinco bolívares de esa época) al periodista Alberto Ravell por trabajar en un programa de Radio Continente. Era “Astrid, la estrella del piano”, nombre artístico de una niña que a los tres años había llegado en los brazos de Naum Imber y Ana Barú, huyendo de la persecución de los comunistas rusos desatada contra los judíos de Soroca, en Besarabia.
Así nos lo conto Sofía Imber, en octubre de 2007 y hoy, al conocer su mutis final, la evocamos con la última entrevista que nos dio. A más de 92 años de esos inolvidables recuerdos y cuando en su balance vital tiene una impresionante tarea de promotora cultural, como fue la creación, puesta en marcha y ubicación destacada del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, con el apoyo del Estado venezolano, además de haber realizado varias décadas de buen periodismo televisivo, radial y escrito, la otrora “Astrid” o sea Sofía Imber (viuda en dos ocasiones) reconoce que “la vida es como una caraota... es nada”.
Fue en una invernal noche dominical y en esa soledad de la quinta Sir, comprada por 600 mil bolívares en la década de los 60, Sofía no explica por qué ubica la vida al nivel de esos apetitosos granos negros, pero sí saborea un vaso de ginebra con agua de quina, servida por la eficaz peruana Elsa, mientras acaricia sus tres perros e intenta cargarlos. Comenta que todavía la radio permite propalar mentiras y engañar a los pueblos. No sucede lo mismo con la televisión y muy en especial la que ella hizo con su esposo Carlos Rangel, dirigidos por el experto Daniel Farías. En esa televisión sin manipulación, los ojos decían una cosa, la boca otra y las manos revelaban otros asuntos, dejando así prácticamente “desnudo” al entrevistado que no sabía mentir o disimular su enojo al ser descubierto.
Y eso hizo temible a la pareja televisiva, pero a la vez era la más buscada por aquellos interesados en venderse en el horario tan especial de Buenos días. ¿Los rocambolescos cambios políticos hicieron de la TV un arma temible o fue la TV la que alteró la política?, es una pregunta que ella formuló.
Como la nostalgia es tan inocultable como la tos, recordó su dilatada pasantía por los medios impresos, especialmente cuando redactaba la columna “Sofía la intransigente” en El Nacional.
Ella aclara ahora, quizás tarde, que el calificativo “la intransigente” fue un error de los temibles duendes de las imprentas. Había escrito “Sofía la exigente”, como la llamaban en el MACC. Pero ese equívoco gustó y así se le conoce, cuando precisamente no era para nada “intransigente” sino todo lo contrario. Nunca cambió ese título porque no le gusta dar explicaciones a nadie, aunque ahora lo hace para dejar sin sombras esa saga.
La memoria la refugia en los sórdidos y húmedos sótanos de Parque Central, entre 1972 y el 23 de enero de 2001, aquella inolvidable etapa de “pedigüeña”, cuando no hubo Gobierno a quien no solicitara los millones de dólares necesarios para erigir y dotar con calidad al MACC. Comenzó en 64 metros cuadrados y dejó más de cuatro mil metros cuadros para salas de exposiciones, oficinas y depósitos. Además de cuatro mil piezas artísticas, “ninguna mediocre”, sin olvidar los 200 Picasso, entre papel y óleos. ”No hay dinero en el país para comprar obras como las que ahí están. Todos sus autores murieron y son irrepetibles”. Tampoco sabe cuánto se invirtió ahí y recomienda revisar los presupuestos asignados, porque cuando salió dejó dos millardos en las cuentas de la institución.
Asegura que su presencia en esos sótanos, a lo largo de 29 años, donde trabajó día y noche, manteniéndose permanentemente informada y cultivando las relaciones con los otros museos del mundo, le permitió forjar un equipo enamorado de su trabajo y entender al MACC como centro educador. Insiste en que la Interpol, el FBI y otros cuerpos policiales deben encontrar el óleo de Henry Matisse, Odalisca con pantalón rojo, oficialmente desaparecido o hurtado o robado el 3 de diciembre de 2002, “cuando yo ya no estaba ahí”.
Y lo dice abiertamente: “el museo ya no me interesa; quedó atrás. Ahora estoy dedicada a rescatar, complementar y preservar, con el apoyo de la buena gente de la Universidad Católica Andrés Bello, más de 3.700 copias de las entrevistas que Carlos Rangel y yo hicimos a personalidades nacionales y mundiales entre 1969 y 1986, en nuestro Buenos Días”. En ese trabajo consume todas sus tardes y la “hace muy feliz porque ahí trabajo para rescatar la memoria viva de una etapa gloriosa del país”.
Descarta escribir sus memorias. Prefiere vivir el ahora y su momento. Deja así que otros escriban su paso por esta vida, donde procreó cuatro hijos y tres nietos. ”Vivo con inmenso placer mi rol de abuela”.
Este periodista conoció a Sofía Imber en 1969, cuando editaba su columna “Criticandito” para el diario La Verdad (ya desaparecido). Un espacio único y testimonio fiel, durante muchos años, del mundo de las artes plásticas vernáculas, que se favorecería después con la aparición del MACC.
APARECIO EL MATISSE
Sofía Imber, fundadora del Museo de Arte Contemporáneo y emblemática promotora de arte en Latinoamérica, se sumó al flujo incesante que tuvo  la exposición Odalisca con pantalón rojo, y llegó, en una visita el  martes 10 de febrero de 2015, la cual arrancó una ovación de parte de un grupo de niños que se encontraban estudiando la obra del célebre pintor francés Henry Matisse, y donde en su recorrido por las salas del MAC mostró mucha satisfacción y orgullo por el estado en el que están las obras del referido ente ubicado en la Zona Cultural de Parque Central.
Esta amante de las artes plásticas tejía miles de comentarios durante su paseo como: el Francis Bacon - Figure at a washbasin (Personaje ante un lavabo)está igualito; esa obra – y señalaba Los Mercaderes de Marisol Escobar- fue la primera que adquirió el museo; este Georges Braque – y se refería a Le Billard (El Billar) de la serie del mismo nombre hay tres en el mundo pero éste es el mejor.
Ímber no dejaba de admirar el gran amor que los trabajadores del MAC le imprimen al museo, “es fabuloso puedes estar contenta de trabajar aquí, es un privilegio”.  Dijo que reconocía “el trabajo que se está haciendo poco a poco, a pesar de todas las dificultades que hay en este momento” y extendió una invitación muy particular: “le puedo decir al público que no se pierdan de lo bueno que es esto, es un tesoro, que lo están cuidando las personas que aquí trabajan para que ustedes puedan venir, y la mayor de veces posibles, porque hay muy buenas obras”.
Durante su paseo brillaron sus ojos al revivir anécdotas de algunas obras de la colección, entre ellas recordó las dificultades que tuvo en la aduana para traer la escultura La Novia de la artista Niki de Saint Phalle o los trámites para adquirir y cómo embaló la Suite Vollard de Pablo Picasso.
La visita al MAC de esta mujer entregada al arte que dejó un legado indiscutible, aún flota en las palabras que dirigió a la generación de niños y jóvenes visitantes: “Los felicito por venir al museo y admirar las obras de arte, agradezco que estén aquí, sigan haciéndolo, ustedes son el presente y el futuro del país, verlos aquí para mí es un orgullo, éste museo es un gran museo y seguirá siéndolo”, suscribe la periodista Teresa Quilez.


sábado, febrero 18, 2017

Dos funciones en Caracas de "El pez que fuma"

Función del viernes 17 de febrero de 2017.
Por quinta vez en 49 años se presenta la obra El pez que fuma, de Román Chalbaud, durante este fin de semana en el Teatro Teresa Carreño – este sábado, 6PM, y mañana domingo, 5PM- , después va al Teatro de la Ópera de Maracay y regresa a Caracas para una temporada en el Teatro Nacional. En esta ocasión, la Compañía Nacional de Teatro, comandada por Alfredo Caldera, es la empresa estatal productora y la versión escénica es de Ibrahím Guerra, quien respondió así a nuestras preguntas.
– ¿Por qué esta pieza?
Estoy plenamente convencido de que es importantísima para entender el teatro venezolano de todos los tiempos; especialmente, el que Roberto Lovera De Sola denomina la Segunda Modernidad, que, para mí, es la definitiva. Fueron César Rengifo desde la epopeya histórica venezolana, y Román Chalbaud, desde la lacerante realidad de la Venezuela urbana, capitalina, poblada de autopistas, de construcciones arquitectónicas, pero poseedora también de un inframundo en el que la venezolanidad se vio atrapada en involuntarias circunstancias sociales. Por un lado, se confrontó con la opulencia, y, por otro, las hizo propias desde espacios a los que solo llegaba el resplandor de una riqueza inesperada a través de billetes fraudulentos. El pez que fuma registra una esencia de permanencia, de resistencia a un presente y a un futuro avasallantes, que arrasaban con todo lo existente. Todo debía cambiar. Las leyes regulares ya no servían para nada. El parasistema se impuso como una necesidad, y funcionaba al margen, pero mejor que el oficial. El pez que fuma es un burdel, en el que, bajo el riguroso control de un ente superior, oculto en los cajones electorales, que desde la oscuridad maneja con hilos invisibles la conducta de seres proscritos que, al desnudo, exponen sin control alguno todas sus emociones. Es, sin lugar a dudas, una gran pieza de teatro.
–La metáfora escénica presenta a una prostituta, dueña del burdel, acosada por las leyes y por los mismos malandros. ¿Cómo explica esa situación en estos tiempos?
Hay quien dice, por ejemplo, que la contextualización no está en el ambiente del burdel de la obra, sino en la prostituta que lo regenta, La Garza, mujer de sino trágico, que sucumbe a sus propios deseos y a sus pasiones. Vista así, sí podría decirse que es en sí misma un contexto de lujuria, de mando, y, a la vez, que de entrega, de posesión. Regenta, ordena, y a la vez la vencen sus pasiones. Siente pena, pero puede ser dura, severa. Frágil en su piedad, resulta trágica, porque sabe que tiene una finalidad mortal que delimita su existencia. Como el país, y en esto, la pieza es verticalmente venezolana, mezcla de manera imperceptible, el drama, la comedia y la tragedia. Las situaciones pasan vertiginosamente de un género a otro, marcando una dinámica dramática excepcional, desarrollada sobre un lenguaje escénico de gran pureza. Posee una evolución argumental técnicamente impecable. Propio de todas las piezas de Román.
– ¿Tiene vigencia ese texto o ha sido superado?
La obra ocurre en 1968, y no sé si por estrategia o por picardía dramatúrgica, específicamente, el 10 de octubre, día del nacimiento de Román en Mérida, año 1931. Esto demarca, ya de por sí, un contexto histórico, y, desde luego, social. Pero la obra no habla ni se recrea en la historia patria. Se desarrolla dentro de su propia circunstancia argumental. Esa época, siendo la obra estrictamente criolla, se desarrolla dentro de una Venezuela resplandeciente por el brillo petrolero, que vivía en la abundancia, en la riqueza, en el derroche. Es significativo que a una de las paredes del burdel le hayan crecido hongos. Este y otros detalles hablan claramente de que se trata de una casa gastada, empobrecida y marginal, en medio de ese mundo de oropel. De otro aspecto de esa riqueza bullanguera y trivial de la Venezuela de los sesenta, pero sus personajes no están dentro de esa mecánica oficial, enriquecida, que caracteriza el medio social que los circunscribe. Están marginados, por lo que no es difícil suponer que posean sus propias formas de vida. Conforman una especie de Estado paralelo, que tiene sus leyes y normas, y en el que la economía se rige por las cifras escritas en papelitos en los que se anotan los consumos de los clientes del burdel. La Garza, la dueña, los contabiliza y administra. No es una economía formal, es un parasistema administrativo propio, en el que está prohibido que las putas firmen vales, pero que, sin embargo, y a la usanza del Estado oficial, se hacen, para extraer, a escondidas de la dueña, dinero de la caja registradora, valga decir, de las arcas del burdel. Hay muchísimas señales en la pieza, de que pudiera pensarse que se trata de una recreación firme de una situación país. En el tráfico de influencias, en el ejercicio del poder a través del sexo, de las relaciones y tratos sobre colchones desvencijados y manchados de sangre seca. Todas podrían identificar a una Venezuela que luce corrompida, sin historia. En este sentido, si se puede decir que la obra marca un momento histórico.
Doble elenco
“Delicioso, pero sumamente difícil, ha sido trabajar con dos elencos. La Compañía Nacional de Teatro convocó a pruebas a quienes quisieran participar en ella. Aparte de dos actrices, Aura Rivas y Francis Rueda, quedaron en el elenco estable unas 30 personas.  En este sentido, me tocaba a mí seleccionar a quienes considerara   adecuados para interpretar la pieza de Román. Tomé una decisión drástica, que fue aceptada por los directivos, de que todos la hicieran. Ya yo tenía en mente a Francis para La Garza, a Aura para La Argentina, y a un hombre de teatro que admiro, Luis Domingo González. A estos tres personajes les creé nuevas circunstancias argumentales para, si cabe, robustecer y afianzar aún más sus discursos dramáticos. Para mí, estos tres intérpretes eran imprescindibles, y, en los tres casos, por fortuna, en el elenco estaban Norma Monasterios y Trino Rojas, que también se encuadran perfectamente en esos personajes. La exacerbada teatralidad de Andy Pérez, Jesús Hernández y Ludwig Pineda encajaban perfectamente dentro de lo que me propuse. Citlalli Godoy y Larry Castellanos desarrollaron una dificilísima construcción de El Ganzúa. Keudy López fue una verdadera sorpresa, no lo conocía; él, además, es el encargado de realizar los arreglos y de la interpretación al piano de los segmentos musicales del montaje, que dirigen Norma y Jesús. Los acompañan Francisco Aguana, quien creó una característica para componer El Robin, y Arturo San no solo interpreta varios personajes, sino que, además, me ayuda en la dirección del batallón.  Juliana Cuervo y María Tellis interpretan a la Marlene de la obra. Dentro de la maestría de los actores del elenco, ninguno contaba con las características de pubertad que requieren dos personajes, Juan y Selva María. Citamos a cuatro actores que forman parte del emergente, Ángel Pelay, Nitay La Cruz, Marcela Lunar y Oriana Martins, para escoger a esos dos intérpretes. Los dejamos a los cuatro. Pero la verdadera sorpresa para mí fue Jean Manuel Pérez. Si de alguien pudiera decir que es un intérprete integral, es de él. Su larga trayectoria en la danza, en la música, siempre en roles dramáticos, le otorgan las características para interpretar al nada fácil Jacinto, que emblematizó tanto en el teatro como en el cine, el legendario José Salas. Con este doble elenco me siento en mis orígenes.


jueves, febrero 16, 2017

Presentan en Washington novela negra del venezolano Gustavo Ott

Mañana viernes, a las 8pm, en el Washington de Donald Trump, será la presentación o bautizo de las más reciente  creación literaria de Gustavo Ott (Caracas,14 de enero de 1963). Se trata de La lista de mis enemigas mortales, una  historia de suspenso y crimen en la mejor tradición de la novela negra pero con alusiones políticas actuales, con inspector, periodista, el presidente Chávez y fotógrafo incluidos. La presentación de esta novela se realizará en la sede de Maggots Publishers, en el área de Arlington, la parte de Virginia de Washington D.C. 
La lista de mis enemigas mortales es la tercera novela de este autor venezolano, conocido más como dramaturgo pero con dos textos que le han hecho merecedor del Premio Salvador Garmendia de Novela (Venezuela, 2011) por Ella no merece ninguna piedad, publicada por la Casa de Bello en 2012; y Yo no sé matar pero voy a aprender, finalista del Premio Azorín 2005 en España, publicada por Monte Ávila (Venezuela, 2011) y reeditada por Maggots de EE.UU en 2017.
En esta nueva entrega literaria, Ott nos presenta un asesino que confecciona una lista con su kit para asaltar, torturar y matar mientras un camarógrafo apasionado, un histérico periodista y un irritante policía, coinciden en el número 5B de las residencias Pedernales frente al cuerpo sin vida de Eneida de Torres.
Y si bien en Caracas estos crímenes ya no son noticia, las condiciones especiales en las que fue encontrada la víctima sugieren que esta historia no solo apenas comienza, sino que además alguien muy cercano al Pedernales, y al poder, guarda un secreto.
El lector irá desentrañando en esta novela una trama que va de lo criminal a lo político y un poco más allá. Y entre crímenes que se suceden, la búsqueda del asesino, la atención mediática y las listas de las enemigas mortales, surge una duda crucial para resolver el misterio:¿tiene todo esto que ver con el cáncer terminal que ha anunciado ese día al país el Presidente de la República, Hugo Chávez Frías?
La lista de mis enemigas mortales es una novela negra con tres entrañables personajes que nos pondrán los pelos de punta con lo más bajo de las pasiones del crimen.
Gustavo Ott advierte que esta novela es de suspenso, como muchas del género, y pertenece a una serie con varias entregas.
-Sigo desentrañando las variantes del crimen con los mismos personajes de esta novela en la próxima. Es un recurso muy útil para la escritura porque permite crearles varias capas de profundidad a los personajes. Y como sabemos, mientras más profundo, inexpugnable y vulnerable es un personaje, se nos presenta con más verdad. Somos creíbles en la medida en que nos revelamos en nuestra complejidad.
La lista de mis enemigas mortales sale a la venta en dos formatos, papel y electrónico, y puede ser adquirido en la red Amazon tanto en España como en los Estados Unidos, además de Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Japón.
Loa interesados en leer esta nueva creación de Ott pueden solicitarla en estas direcciones:
AMAZON ESTADOS UNIDOS:
AMAZON ESPAÑA: https://www.amazon.es/dp/1520390513
MAGGOTS EDICIONES/ MAGGOTS PUBLISHERS LLC
VIRGINIA, USA, maggotsediciones@yahoo.com



Tom en la granja o mentir antes de amar

La homofobia existe y mata o arruina la existencia a los seres humanos, ya que, como escribe el crítico de cine de El Pais, Carlos Boyero, existen pavorosos datos de como en múltiples países, subdesarrollados o no, nacer o crecer con la legítima opción de desear y enamorarse de la gente de tu propio sexo, supone que te humillen, marginen, acorralen, lapiden, castren, exorcicen o arranquen la cabeza. “Porque, según los heterosexuales más bestias, o las leyes de los dioses, o la moral que conviene a los paridos como dios y la naturaleza mandan, la homosexualidad, además de una aberración es un imperdonable delito. Si nacer o desarrollarse en posesión de esa condición sexual en gran parte de la Tierra puede suponer un problema social o psicológico, todo se reduce a justificarlo con una antipatía o un odio que justifica todo lo demás”, o sea la homofobia.
La homofobia también existe en Venezuela, pero su teatro y su cine, por la voluntad de sus  progresistas artistas y de sus nada complacientes espectadores, entraron en la lucha mundial contra ella y todas las otras discriminaciones hacia las conductas sexuales no validadas por leyes o credos religiosos,  y lo hicieron por intermedio de las obras teatrales La revolución (1971) y La máxima felicidad (1975) de Isaac Chocrón y las películas El pez que fuma (1977) de Román Chalbaud, La máxima felicidad (1983) y Macho y hembra de Mauricio Walerstein.
Pero es hacia los años 90 cuando los dramaturgos Elio Elio Palencia, Marco Purroy y Johnny Gavlovski, en 1990, y David Osorio Lovera, en 1991, coincidieron, sin previo acuerdo entre sí, llevar a escena  como elementos dramáticos de sus piezas a personajes  homosexuales infectados por un retrovirus extraño, el tristemente famoso Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (Sida).En síntesis, esos cuatro venezolanos, preocupados ante el peligro que se cierne sobre la libertad de los seres humanos para amar en toda intensidad posible, se fijaron en esa tema del Sida, lo estudiaron y optaron por escribir sus textos: Anatomía de un viajeHabitación independiente para un hombre soloHombre El último brunch de la década.
Añadieron, pues, a la larga lista de personajes del prototipo venezolano, a   homosexuales, bisexuales o heterosexuales infectados por el Sida, el cual pone en peligro a la humanidad entera, sin distingos de costumbres amatorias, y/o sexuales. Y eso era precisamente una novedad en el teatro criollo, para no citar al de otros países. Esas piezas teatrales, junto a Síndrome (1987) del precursor Amado Naspe son las primeras que se mostraron en Caracas. Esa respetable lista prosiguió aumentando: Palencia estrenó en 1997 a Arráncame la vida y en 2010 se agregó el trabajo de Julio Bouley y José Luis Pérez: Vamos a imaginar que nos estamos tomando un café treinta años después/ Testimonio teatral en 7 tiempos. Y paremos de contar.
Lamentablemente el cine criollo se quedó atrás en el tratamientos de esos temas de la homofobia y el Sida, y es hacia la temporada 2010 cuando Eduardo Barberena lleva a la pantalla a Cheila, una casa pa´ Maita, basándose en la obra teatral La quinta de Dayana de Elio Palencia, iniciando así una lista de valiosas peliculas sobre la llamada temática LGTBI, donde la más reciente es Desde allá (2016) de Lorenzo Vigas.
MENTIR ANTES DE AMAR
Y recordamos esta minihistoria criolla sobre la homofobia y el  Sida en el teatro y el cine, que no la hemos leído sino vivido y hasta participado en ella, porque, precisamente, el  Tercer  Festival de Directores Trasnocho, el cual entró en la recta final para su culminación, después de  haber presentado tres piezas que  tocan esos temas, como ocurre en el recientemente estrenado espectáculo Tom en la granja,  del canadiense Michel Marc Bouchard (Quebec, Canadá, 2 de febrero de 1958), cuyo  director Carlos Fabián Medina (24 años) escogió para darle un nuevo enfoque a la cruda temática y presentarla a manera de lección, contando para ello con la excelente colaboración de los actores Gabriel Agüero, Elvis Chaveinte, Haydée Faverola y Sahara Álvarez y lo presentará hasta   el domingo 19 de febrero, en Espacio Plural del Trasnocho Cultural.
Tom en la granja (2011), pues, no es ninguna novedad ni un esperpento sobre “actos indecentes”, sino la cruel  y amarga historia  de Tom, joven publicista  de una capital , que viaja al pueblo de su difunto novio en una apartada zona rural para asistir al funeral y conocer a su familia política o sanguínea, perfectos extraños para él. A su llegada a la remota granja, descubre con horror el legado de engaños y mentiras que tras de sí dejó su compañero. El novio amado - el amigo, el hijo, el hermano, el hombre muerto que no se puede nombrar - legó una maraña de mentiras y falsas verdades que, de acuerdo con sus propios diarios de adolescencia, fueron esenciales para su supervivencia. Ahí conoce a la madre Agatha y el hermano Francis, sin saber que nadie sabía de su existencia ni de la homosexualidad de su difunto, porque, como lo explica el dramaturgo, "los homosexuales aprenden a mentir antes de aprender a amar” ya que no pueden revelar a todo el mundo lo que son o lo que hacen, porque la homofobia está ahí cual siniestra espada de Damocles que lo despedaza todo. Aunque los gays, como dicen los psicólogos, saben que sus familias siempre están enteradas de todo, pero ellas nunca lo aceptan sino ya al final de los tiempos o cuando la costumbre se hace una cotidianidad.
 Una cosa es contarlo aquí, pero otra es ver la entrega “sadomasoquista” que materializan Agüero y Chaveinte con sus personajes de Tom y Francis, seres humanos desvalidos que deben acompañarse y bailar hasta un tango para purgar sus traumas y frustraciones en medio de una sociedad que no permite esas liviandades que conspiran contras las pautas sociales y las normas religiosas. Es estrujante verlos tratando de darse afectos cuando lo que quieren es devorarse cual bestias irracionales, como finaliza toda esa visita inesperada.
Carlos Fabian Medina con su montaje, cuya duración alcanza 90 minutos intensos, logra sensibilizar al espectador a partir de la exposición de los miedos de cada personaje. "Mi idea es ir más allá de lo que se puede ver. Que en cada diálogo, momento concreto, y en cada silencio entre los personajes, los que vean la obra conozcan a fondo las psiques de cada hombre, que se sepa el verdadero sufrimiento de un individuo que es su mismo juez. Eso duele. Pero duele más cuando sabemos que a nadie le importa el dolor del otro. El ego va primero", dice Medina, quien   considera que el texto de Bouchard se presta para tomar ciertas libertades, cosa que él hace muy bien. 
 Que un venezolano de 24 años haya seleccionado este texto y lo haya convertido en un estremecedor y correcto montaje por el virtuosismo de sus intérpretes, demuestra que las nuevas generaciones de artistas y espectadores están claras de lo que son y lo que les tocará vivir y soportar o combatir. Y que todo aquello que comenzó en los años 70 no se ha perdido, ha penetrado y que en la cultura del venezolano la homofobia está presente y la combate día a día porque es fatal para la libertad, don preciado no solo para los venezolanos sino para la humanidad entera.

"La homofobia no es el tema obsoleto que muchos desearían creer, especialmente aquellos cansados ya del tema o aquellos que creen que si los medios de comunicación están tratando el tema es que ya habrá alguien ocupándose de solucionarlo", ha reiterado Michel Marc Bouchard sin pensar en los venezolanos, cuya  obra ha sido traducida por primera vez al castellano y fue exhibida en España  durante la temporada 2016, pero antes, bajo el mismo título, se estrenó la película de Xavier Dolan, mereciendo el Premio de la Crítica FIPRESCI en el Festival de Venecia 2013.

miércoles, febrero 15, 2017

Tercera novela de Gustavo Ott: La lista de mis enemigas mortales

Bajo el título La lista de mis enemigas mortales, Gustavo Ott  (Caracas, 14 de enero de 1963) publica su más reciente novela con el sello editorial Maggots de EE.UU. Se trata de una historia de suspenso y crimen en la mejor tradición de la novela negra pero con alusiones políticas actuales, con inspector, periodista, el presidente Chávez y fotógrafo incluido.
La presentación de esta obra literaria de Ott se realizará en la sede de Maggots Publishers, en el área de Arlington, la parte de Virginia de Washington, este viernes 17 a las 8pm.
La lista de mis enemigas mortales es la tercera novela de este autor venezolano, conocido más como dramaturgo pero con una obra literaria que le ha hecho merecedor del Premio Salvador Garmendia de Novela (Venezuela, 2011) por Ella no merece ninguna piedad, publicada por la Casa de Bello en 2012; y Yo no sé matar pero voy a aprender, finalista del Premio Azorín 2005 en España, publicada por Monte Ávila (Venezuela, 2011) y reeditada por Maggots de EE.UU en 2017.
En esta nueva entrega literaria, Ott nos presenta un asesino que confecciona una lista con su kit para asaltar, torturar y matar mientras un camarógrafo apasionado, un histérico periodista y un irritante policía, coinciden en el número 5B de las residencias Pedernales frente al cuerpo sin vida de Eneida de Torres.
Y si bien en Caracas estos crímenes ya no son noticia, las condiciones especiales en las que fue encontrada la víctima sugieren que esta historia no solo apenas comienza, sino que además alguien muy cercano al Pedernales, y al poder, guarda un secreto.
El lector irá desentrañando en esta novela una trama que va de lo criminal a lo político y un poco más allá. Y entre crímenes que se suceden, la búsqueda del asesino, la atención mediática y las listas de las enemigas mortales, surge una duda crucial para resolver el misterio:¿tiene todo esto que ver con el cáncer terminal que ha anunciado ese día al país el Presidente de la República, Hugo Chávez Frías?
La lista de mis enemigas mortales es una novela negra con tres entrañables personajes que nos pondrán los pelos de punta con lo más bajo de las pasiones del crimen.
Gustavo Ott advierte que esta novela es de suspenso, como muchas del género, y pertenece a una serie con varias entregas.
-Sigo desentrañando las variantes del crimen con los mismos personajes de esta novela en la próxima. Es un recurso muy útil para la escritura porque permite crearles varias capas de profundidad a los personajes. Y como sabemos, mientras más profundo, inexpugnable y vulnerable es un personaje, se nos presenta con más verdad. Somos creíbles en la medida en que nos revelamos en nuestra complejidad.
La lista de mis enemigas mortales sale a la venta en dos formatos, papel y electrónico, y puede ser adquirido en la red Amazon tanto en España como en los Estados Unidos, además de Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Japón.
AMAZON ESTADOS UNIDOS:
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El pez fuma dos tardes en el Teatro Teresa Carreño

Testimonio feliíz de un ensayo de la pieza clave del teatro chalbaudiano.
Por quinta vez en 49 años se presenta la obra El pez que fuma, de Román Chalbaud, durante este fin de semana en el Teatro Teresa Carreño -sábado, 6PM y domingo, 5PM- , después va al Teatro de la Ópera de Maracay y regresa a Caracas para una temporada en el Teatro Nacional. En esta ocasión, la Compañía Nacional de Teatro, comandada por Alfredo Caldera,  es la empresa estatal productora y la versión escénica es de Ibrahím Guerra, quien respondió así a nuestras preguntas.
– ¿Por qué esta pieza?
Estoy plenamente convencido de que es importantísima para entender el teatro venezolano de todos los tiempos; especialmente, el que Roberto Lovera De Sola denomina la Segunda Modernidad, que, para mí, es la definitiva. Fueron César Rengifo desde la epopeya histórica venezolana, y Román Chalbaud, desde la lacerante realidad de la Venezuela urbana, capitalina, poblada de autopistas, de construcciones arquitectónicas, pero poseedora también de un inframundo en el que la venezolanidad se vio atrapada en involuntarias circunstancias sociales. Por un lado, se confrontó con la opulencia, y, por otro, las hizo propias desde espacios a los que solo llegaba el resplandor de una riqueza inesperada a través de billetes fraudulentos. El pez que fuma registra una esencia de permanencia, de resistencia a un presente y a un futuro avasallantes, que arrasaban con todo lo existente. Todo debía cambiar. Las leyes regulares ya no servían para nada. El parasistema se impuso como una necesidad, y funcionaba al margen, pero mejor que el oficial. El pez que fuma es un burdel, en el que, bajo el riguroso control de un ente superior, oculto en los cajones electorales, que desde la oscuridad maneja con hilos invisibles la conducta de seres proscritos que, al desnudo, exponen sin control alguno todas sus emociones. Es, sin lugar a dudas, una gran pieza de teatro.
–La metáfora escénica presenta a una prostituta, dueña del burdel, acosada por las leyes y por los mismos malandros. ¿Cómo explica esa situación en estos tiempos?
Hay quien dice, por ejemplo, que la contextualización no está en el ambiente del burdel de la obra, sino en la prostituta que lo regenta, La Garza, mujer de sino trágico, que sucumbe a sus propios deseos y a sus pasiones. Vista así, sí podría decirse que es en sí misma un contexto de lujuria, de mando, y, a la vez, que de entrega, de posesión. Regenta, ordena, y a la vez la vencen sus pasiones. Siente pena, pero puede ser dura, severa. Frágil en su piedad, resulta trágica, porque sabe que tiene una finalidad mortal que delimita su existencia. Como el país, y en esto, la pieza es verticalmente venezolana, mezcla de manera imperceptible, el drama, la comedia y la tragedia. Las situaciones pasan vertiginosamente de un género a otro, marcando una dinámica dramática excepcional, desarrollada sobre un lenguaje escénico de gran pureza. Posee una evolución argumental técnicamente impecable. Propio de todas las piezas de Román.
– ¿Tiene vigencia ese texto o ha sido superado?
La obra ocurre en 1968, y no sé si por estrategia o por picardía dramatúrgica, específicamente, el 10 de octubre, día del nacimiento de Román en Mérida, año 1931. Esto demarca, ya de por sí, un contexto histórico, y, desde luego, social. Pero la obra no habla ni se recrea en la historia patria. Se desarrolla dentro de su propia circunstancia argumental. Esa época, siendo la obra estrictamente criolla, se desarrolla dentro de una Venezuela resplandeciente por el brillo petrolero, que vivía en la abundancia, en la riqueza, en el derroche. Es significativo que a una de las paredes del burdel le hayan crecido hongos. Este y otros detalles hablan claramente de que se trata de una casa gastada, empobrecida y marginal, en medio de ese mundo de oropel. De otro aspecto de esa riqueza bullanguera y trivial de la Venezuela de los sesenta, pero sus personajes no están dentro de esa mecánica oficial, enriquecida, que caracteriza el medio social que los circunscribe. Están marginados, por lo que no es difícil suponer que posean sus propias formas de vida. Conforman una especie de Estado paralelo, que tiene sus leyes y normas, y en el que la economía se rige por las cifras escritas en papelitos en los que se anotan los consumos de los clientes del burdel. La Garza, la dueña, los contabiliza y administra. No es una economía formal, es un parasistema administrativo propio, en el que está prohibido que las putas firmen vales, pero que, sin embargo, y a la usanza del Estado oficial, se hacen, para extraer, a escondidas de la dueña, dinero de la caja registradora, valga decir, de las arcas del burdel. Hay muchísimas señales en la pieza, de que pudiera pensarse que se trata de una recreación firme de una situación país. En el tráfico de influencias, en el ejercicio del poder a través del sexo, de las relaciones y tratos sobre colchones desvencijados y manchados de sangre seca. Todas podrían identificar a una Venezuela que luce corrompida, sin historia. En este sentido, si se puede decir que la obra marca un momento histórico.
Doble elenco
“Delicioso, pero sumamente difícil, ha sido trabajar con dos elencos. La Compañía Nacional de Teatro convocó a pruebas a quienes quisieran participar en ella. Aparte de dos actrices, Aura Rivas y Francis Rueda, quedaron en el elenco estable unas 30 personas.  En este sentido, me tocaba a mí seleccionar a quienes considerara   adecuados para interpretar la pieza de Román. Tomé una decisión drástica, que fue aceptada por los directivos, de que todos la hicieran. Ya yo tenía en mente a Francis para La Garza, a Aura para La Argentina, y a un hombre de teatro que admiro, Luis Domingo González. A estos tres personajes les creé nuevas circunstancias argumentales para, si cabe, robustecer y afianzar aún más sus discursos dramáticos. Para mí, estos tres intérpretes eran imprescindibles, y, en los tres casos, por fortuna, en el elenco estaban Norma Monasterios y Trino Rojas, que también se encuadran perfectamente en esos personajes. La exacerbada teatralidad de Andy Pérez, Jesús Hernández y Ludwig Pineda encajaban perfectamente dentro de lo que me propuse. Citlalli Godoy y Larry Castellanos desarrollaron una dificilísima construcción de El Ganzúa. Keudy López fue una verdadera sorpresa, no lo conocía; él, además, es el encargado de realizar los arreglos y de la interpretación al piano de los segmentos musicales del montaje, que dirigen Norma y Jesús. Los acompañan Francisco Aguana, quien creó una característica para componer El Robin, y Arturo San no solo interpreta varios personajes, sino que, además, me ayuda en la dirección del batallón.  Juliana Cuervo y María Tellis interpretan a la Marlene de la obra. Dentro de la maestría de los actores del elenco, ninguno contaba con las características de pubertad que requieren dos personajes, Juan y Selva María. Citamos a cuatro actores que forman parte del emergente, Ángel Pelay, Nitay La Cruz, Marcela Lunar y Oriana Martins, para escoger a esos dos intérpretes. Los dejamos a los cuatro. Pero la verdadera sorpresa para mí fue Jean Manuel Pérez. Si de alguien pudiera decir que es un intérprete integral, es de él. Su larga trayectoria en la danza, en la música, siempre en roles dramáticos, le otorgan las características para interpretar al nada fácil Jacinto, que emblematizó tanto en el teatro como en el cine, el legendario José Salas. Con este doble elenco me siento en mis orígenes.


lunes, febrero 13, 2017

Vimazoluleka se hizo cine

Después de tres años de trabajos y desvelos, el artista Levy Rossell Daal muestra su ópera prima.
En la sala José Félix Rivas del Teatro Teresa Carreño se hará la primera proyección oficial del largometraje Vimazoluleka, de Levy Rossell Daal, el domingo 26 de febrero, a las tres de la tarde. Se trata de una función privada para los inversionistas, periodistas amigos y personalidades.
¿Qué es Vimazoluleka como obra cinematográfica?  
Es un juguete fílmico que atrapará al público y lo invitará a que la interprete según su cultura y talento natural.
¿Cómo se explica Vimazoluleka?
Ella se explicará a lo largo de su proyección.
¿A cuánto asciende la inversión para este filme?
Son algo así como 12 millones de bolívares.
¿Quiénes lo ayudaron a la realización de la película?
Los codirectores que me acompañaron son: Oscar Ribas, Gabriel Castillo, Saul Torres y Gino Tossello.
¿Tiempo de duración de la película?
Unos 96 minutos, bien contados.
¿Quién la distribuirá o exhibirá?
Tengo una carta de intención de Cines Unidos.
¿Elenco?
 Tengo mil jóvenes que bailan y entre el elenco figuran: Mirla Castellanos, Julio Mota, El Moreno Maikel, Igor Muñoz, Alejo Felipe, Andreina Alvarez, Manola García Maldonado y Simona Chirinos, entre otros.
¿De qué vive o cómo cubre sus gastos Levy Rossell?
 Solo tengo la pensión del IVSS, que me la logró la Casa del Artista, y unos trabajos que hago para un canal de televisión.  
 Y como sabe que hay expectativa por su primera pieza cinematográfica, Levy nos entregó una lista de palabras y sus respectivas explicaciones, como para que la gente sepa qué verá, qué le mostrarán o qué sentirán ante esa versión fílmica de la legendaria pieza teatral Vimazoluleka. La lista es esta:
Social: Porque trata del conjunto de personas que se organizan en clases según su nivel económico o su poder político y/o religioso que tiene relación con ellas.
Vergonzante: Porque trata de quien siente vergüenza de su actividad o de su condición y actúa de manera encubierta en humor y símbolos.
Íntima: Porque es privada, reservada y profunda.
Espectacular: Porque llama la atención y despierta admiración por ser exagerada y estar fuera de lo común.
Documental: Porque trata de hechos y personajes reales con fines informativos o pedagógicos.
Testimonial: Porque ella en sí misma es un documento que hace fe de lo contenido en ella.
Pedagógica: Porque es instructiva, enseña y educa porque está expuesta para hacer reflexionar y producir razonamiento y justicia.
Caleidoscópica: Por múltiple y cambiante.
Expresionista: Porque pretende formar parte de ese importante movimiento artístico universal.
Absurda: Porque intencionalmente es contraria y opuesta a la razón y la lógica.
Lógica: Porque responde a las leyes generales que rigen el pensamiento humano y científico.
Interpretativa: Porque está hecha para permitir este ejercicio mental.
Auditiva: Por la multiplicidad de canciones y efectos sonoros.
Hipnotizante: Porque atrae intensamente dejando bajo su influencia a quien lo vea y oiga.
Críptica: Porque no es fácilmente comprensible de una vez. Está hecha para ser entendida, una vez interpretada…
Musical: Por la multiplicidad de temas y canciones que contiene.
Coreográfica: Por las innumerables danzas que se ejecutan y más de 600 bailarines y acróbatas.
Irreal porque cuesta creer la realidad que presenta. Más es la realidad.
Brumosa: Porque es relativa a la confusión y aparente falta de claridad que hay en ella.
Involucrante: Por hacer participar al espectador comprometiéndole o produciendo reclamos.
Vertiginosa: Por rápidamente intensa.
Cruel: Porque causa sufrimiento y dolor.
Tierna: Por el afecto y dulzura, que despierta.

Humorística: Por sus características ingeniosas.

Suspensiva: Porque está o se queda por un momento desconcertada e indecisa, sin saber qué hacer o qué decir.
Grotesca: Por poseer elementos irrisorios, ridículos y extravagantes que acentúa descarnadamente.
Inubicable: No se halla en tiempo y espacio único y determinado y está en todas partes simultáneamente.
Intemporal: Porque no depende del aparentemente paso del tiempo y está fuera de él.
Inespacial:  Que no ocupa un lugar en el espacio.
Efectista: Porque produce un fuerte efecto en el ánimo una vez comprendida.
Narrativa: Porque en ella se cuenta algo que ha sucedido realmente y también hechos e historias ficticias.
Agitado: Ajetreada, acompañada de gran actividad.
Poética: Porque emociona por su belleza o su encanto y patética repugnancia intelectual.
Bizarra: Porque es valiente y noble en su intención y composición del débil.
Enternecedora: Que produce un sentimiento de ternura o compasión.
Patética: Porque capaz de conmover y agitar el ánimo con afectos vehementes, dolor y melancolía.
Conmovedora: Porque enternece y emociona.
Sublime: Porque destaca enormemente lo que tiene gran valor en lo referido a lo humano
Terrenal: Por mundana y material en oposición a lo espiritual.
Mística: Porque dedica a la vida espiritual y a la contemplación de Dios, o, su búsqueda.
Humana: Porque muestra los defectos o limitaciones de la persona.
Animada: Por alegre por mucha gente.
Desoladora: Porque a ratos que produce un dolor, amargura y tristeza muy intensos.
Frenética: Porque violenta el ánimo.
Repugnante: Porque causa sensaciones muy desagradables.
Ilustrativa: Porque ilustra, explica o hace comprender las cosas.
Objetiva: Por el fin al que se dirige.
Fragmentada: Por fraccionar, dividir en partes “el todo”.
Sucesiva: Por acciones y hechos que siguen a otro inmediatamente después en la línea aparentemente temporal.
Recreativa: Porque divierte y entretiene.
Conectada: Une y pone en contacto con la realidad de modo que formen una sola cosa o queden trabadas en la conciencia.
Cantada: Porque se sabe y se conoce de antemano aunque este en conciencia dormida del espectador.
Múltiple: Que está formada por más de un elemento y por varias partes.
Disolvente, envolvente, efectista: Porque pretende producir un fuerte efecto o impresión en el ánimo.
Retrógrada: Porque presenta ideas o instituciones políticas o sociales propias de tiempos pasados que controlan el presente.
Situacional: Por transitoria, pasajera y ligada a una determinada situación.
Gráfica: Porque representa o describe con mucha fortaleza la idea que desea expresar.
Moderna: Porque también pertenece al presente, al periodo de tiempo actual.
 Autentica: Porque es cierta, verdadera.