miércoles, noviembre 14, 2018

EL MUTIS DE JOHN LANGE


El diseño gráfico, proveniente de la larga noche del Paleolítico, tiene una característica o peculiaridad que el arte no posee. Debe comunicar contenidos, mientras que el artista pinta por una necesidad interior y porque necesita expresar su punto de vista a través de lo que hace.
Así piensa y lo ha demostrado, durante las últimas seis décadas, un criollo cuya línea paterna desembarcó de Alemania y aquí se unió a la familia de Arturo Michelena, en el siglo XIX, mientras su abuelo materno vino a caballo desde la región andina con la revolución del general Cipriano Castro. Es el diseñador gráfico John Lange Sayago, nacido el 7 de abril de 1930 en una casona de la esquina de Palmita, en la parroquia Santa Teresa. Se transformó en el diseñador gráfico cultural más importante de Venezuela y eso lo pudieron comprobar los incrédulos, que aún quedan, cuando visitaron su monumental exposición antológica en los espacios de la Sala Trasnocho Arte Contacto (TAC), en el Centro Comercial Paseo Las Mercedes.
Para esa muestra John Lange. Reseña de una estética personal fueron seleccionados 334 objetos o íconos –guardaron otro centenar, porque no había más espacio- que puntualizaron su descollar en tres complejas áreas: la producción editorial (libros, catálogos afiches y otros especímenes brotados de las imprentas), la creación escenográfica (centrada en los espectáculos de El Nuevo Grupo) y la labor museográfica (Centro Cultural Consolidado, Museo de Arte Contemporáneo y TAC).
Cuando comenzó -tras abortar sus estudios de arquitectura y después de una década de dominar las técnicas del grabado y la serigrafía, como lo reveló en varias exposiciones- ya existían los diseñadores Nedo y Gerd Leufert, pero a él lo influyó, definitivamente, el italiano Bruno Munari (Milán, 1907-1998), el mismo que en el ocaso de su vida manifestara su preocupación porque el diseño gráfico comenzara en el principio de las cosas, es decir, en la guardería.
Desechó la posibilidad de convertirse en artista del grabado, porque su labor como diseñador lo absorbía y además se metió en los mundos del teatro y la danza, y la museografía. “A uno lo hacen las circunstancias, como fue conocer a Isaac Chocrón y Román Chalbaud y participar así en la fundación de El Nuevo Grupo”, el más sabio y positivo proyecto teatral venezolano del siglo XX. “Cuando comenzamos teníamos siete personas en el patio de butacas y fue progresivamente subiendo. Y de ahí el éxito que tiene el teatro de hoy en dia”.
Cree que lo más importante cuando se trabaja es sentirse satisfecho con lo que se hace, porque si el trabajo significa un sacrificio es el acabose. Hizo, hasta ahora, unos 180 o más libros de arte, 23 museografías, unas 20 escenografías teatrales teatro, una enorme cantidad de portadas, porque participó en la apertura de Monte Ávila y con Alirio Palacios crearon las portadas de las distintas colecciones.
Todo su trabajo tiene una referencia hacia lo cultural, aunque pudo hacer publicidad comercial y de seguro que le habría ido muy bien, pero eso nunca le interesó, porque le pareció que lo que se hacía era engañar a la gente y eso le molestaba. Renunció a todo lo publicitario y se orientó a lo artístico, teniendo la suerte de haber encontrado personas como Francisco de Juan, Hans Neumann, Simón Alberto Consalvi, etcétera. Tuvo el privilegio de relacionarse con una serie de personajes que de alguna manera lo estimularon, lo animaron. Tiene una serie de notas que tomó y de reflexiones que escribió, porque fue docente durante muchos años. ¿Podrá ser su biblia del diseño?
Esta satisfecho plenamente de lo hecho y no se arrepiente. Descarta por ahora el retiro. Sigue trabajando, aunque no como hace años, pero, como decía el maestro Soto: “El impulso va mermando con los años, pero sigo activo”.
La crítica Marta Traba afirmó que el estilo John Lange se caracteriza porque cada diseño es un caso único, donde cada contenido es reducido a una estructura estética.
Sentencia
Es modesto y por eso cree que si no ha dejado una escuela, sí ha formado un grupo de personas cercanas a él, que de alguna manera reflejan su manera de sentir el diseño, o sea que tenga contenido y función social. Hay un grupo, con Pedro Mancilla a la cabeza, Guillermo Salas, Rubén Bresan y otros muchachos y muchachas que han seguido lo que les enseñó. Todos continuaron por ahí y aunque cada uno tiene su propio estilo, conservan algo de esa influencia que el maestro les acentuó. insiste en que el diseño tiene esencialmente la tarea de transmitir contenidos a través de un afiche, de un catálogo, de un libro, de un empaque; por intermedio de cualquier medio impreso, porque su idea final o su razón de existencia es revelar de la manera más clara posible todos lo que encierra. Debe comunicar y en la medida que lo hace de la manera más diáfana posible, cumple su razón de existencia o para lo cual fue creado. Un afiche de Miro contiene la exposición de Miro, porque el que lo ve y lee el texto se entera de todo. ”Si no lo consigues se ha fracaso en el diseño”, es su sentencia.
Ahora descansa en paz.


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