Carmelo Castro, genio y figura del teatro criollo. |
Carmelo Castro tiene su historia personal ligada intimamente a la
saga del teatro venezolano, especialmente el que se produce para niños y niñas.
Es el fundador del grupo Thalia, toda una institucion cultural que tiene 35 años
de labores continuas.
Cuenta Carmelo
(Caracas,1954) que hacia 1978 cursaba el tercer año de Relaciones Industriales
en la Universidad Católica Andrés Bello pero por aquello del llamado de la
vocación, “me seguía atrayendo la actuación. Ya tímidamente me había iniciado
en primaria en el Grupo Escolar Caricuao, en una primera experiencia bajo la
dirección de Eduardo Cortina. Más tarde continúe en el Liceo Francisco Fajardo,
dirigido por Gilberto Varela. Estuve por un corto periodo en Arte de Venezuela,
de Levy Russell. Intenté afiliarme al Sindicato de Radio, Cine y Televisión
pero me exigieron estudios formales de actuación, así es como llegó a la
Escuela de Arte Escénico Juana Sujo, regentada por Porfirio Rodríguez. Ahí tuve
la oportunidad de recibir clases de Paul Williams, Gilberto Pinto, Lola Ferrer
y Sergio Arrau. Al cabo de dos años salí directo a trabajar como actor en la
telenovela Orgullo y Prejucio, por
intermediación de Eduardo Cortina. Leonel Ramos me invita a trabajar como actor
en su grupo La Rosa Emilia. Paralelamente José Simón Escalona lleva a escena la
obra infantil musical Amigo Sol, amiga
luna, mi primera pieza
profesional y en la que participan como actores mis compañeros de la Juana Sujo:
Ulises Castillo, Enrique Marcano y Germán Mendieta. Los dos últimos hicieron una
destacada carrera en el Grupo Theja y en el caso de Mendieta llegó a ser primer
actor de Rajatabla. Juntos actuamos
en Calígula, primera de las obras de la trilogía de Las Pasiones, escrita y dirigida por José Simón Escalona. Llega el
momento en el que decido fundar el Grupo Thalía con mi amigo José Manuel
Ascensao, con quien me une una amistad de casi 40 años. Así
arrancamos con el montaje de la pieza para niños Amalivaca una fábula que
escribí inspirado en el mito de la creación de los Tamanacos, recopilada en el
siglo XVI por el sacerdote Salvatore Gilli. La estrenamos en el Ateneo de
Maracay y días después hicimos un segundo estreno en Caracas con temporada
incluida en el Teatro Cadafe, que estaba bajo la gerencia de Daniel Farias y
América Alonso.”
De forma alterna, prosigue su
carrera de actor en la televisión hasta que comienza a desempeñarme como
dialoguista, apoyado por Pilar Romero y Fausto Verdial, trabajando para RCTV y
para Venevisión. “También en este lapso participo en varios talleres tanto en
Venezuela como en el exterior y saco la licenciatura en Gerencia y Producción
en la Universidad de las Artes. Poco a poco la actuación se hizo más aislada,
dedicándome más a escribir y dirigir para Thalía principalmente. En la
actualidad participo en la Maestría de Teatro Latinoamericano en la UCV,
tratando de hacer un resumen de la actividad de estos años”.
¿Satisfecho de todo lo
ocurrido?
La satisfacción plena no creo que sea un estado anímico fácil de
alcanzar entre los que nos dedicamos al teatro. Persiste la inquietud de que
las cosas pudieron hacerse mejor a lo que se suma la eterna paradoja de que
todo hubiese sido diferente de contar para aquel momento con la experiencia actual.
¿Qué cambiaría o arreglaría?
Quizás leer e investigar cosas que he debido dominar en
determinado momento pero, insisto, hay que ver hacia adelante.
Su pasión no ha sido
solamente el teatro, sino también la televisión y el cine. ¿Cómo le ha ido en
esos rubros?
La televisión ha sido un oficio fascinante con el que se llega a millones de personas y un medio con el que sigo
estando agradecido. Para tener una idea de su alcance cito dos ejemplos, la
telenovela Mi gorda bella, idea
original de Carolina Espada y en la que participé en el equipo de escritores,
se llegó a vender en 57 países y estuvo en primer lugar de sintonía en cinco de
esas naciones; y La pandilla de los 7, programa
infantil que estuvo a mi cargo, se llegó a negociar hasta en las naciones
países árabes. Por otra parte la
televisión en infinidad de ocasiones me ha facilitado los medios económicos
para poder hacer teatro, aunque no tienes la libertad de creación de este
último. Como escritor de televisión he tenido la oportunidad de trabajar en
casi todos los formatos: desde la telenovela, el sit com, pasando por los
programas infantiles, unitarios y pare usted de contar. Me quedé con las ganas
de escribir comic´s en un proyecto que iba a realizar junto al maestro Salvador
Garmendia. En cuanto al cine ha sido una experiencia excitante y reveladora
pero más esporádicam y muy gratificante.
El teatro para niños o Infantil lo atrapo. ¿Qué
magia encierra? ¿Le sirvió de algo?
Después
de todos estos años no tengo la menor duda de afirmar que el teatro infantil es
un género y quizás la mejor guía para entenderlo, son los postulados de Jean
Piaget.Mi primera obra, La campaña
(trataba sobre la conservación del ambiente), la escribí a los 16 años, la
envié a un concurso patrocinado por INAVI y gané un premio. Esa misma pieza la
dirigí al año siguiente. Digamos que es mi primer paso como dramaturgo y al
mismo tiempo como director.El teatro para niños siempre me atrajo y cuando
fundamos Thalía, nos dimos cuenta que había un vacío en el sector. Eran muy
pocos los grupos que hacían un teatro comprometido y que respetara al niño. Fue
en ese momento en el que decidimos que trabajaríamos para el teatro infantil
conjuntamente con el de adultos. El siguiente proyecto fue Una aventura para imaginar, obra con la que gané un concurso de
dramaturgia para niños promovido por AVEPROTE y de ahí hasta el presente, hemos
ido sumando experiencia. Ahora se compite con la computadora, con los videos
juegos y con todo un arsenal de instrumentos para entretener, aun así el teatro
no ha perdido su encanto, la magia de la palabra instantánea, de la presencia
del actor y la actriz, de la representación viva, donde el niño tiene la
oportunidad de interrelacionarse con los personajes que lo deslumbran. A través
del teatro infantil he encontrado una forma de comunicarme y de entender la
vida.
¿Deja legado o herencia?
Sin pecar de vanidoso me atrevo a decir que como producto de toda
esta experiencia ya podemos hablar de una forma de hacer teatro que nos distingue,
donde se parte del respeto hacia el niño o la niña. Eso quiere decir que no me atrevo a
adoctrinar y manipular hacia una determinada posición, esa responsabilidad
corre por cuenta de los padres o representantes. Eso en cuanto al contenido.
Con respecto a la forma, tenemos unos parámetros de tiempo, de temática,
lenguaje, tiempos, trabajo de la voz y del cuerpo, entre otras exigencias que
son características de una estética de Thalía.
¿A quiénes ayudó su teatro?
Espero que el primer beneficiado haya sido el niño@, objeto e
inspiración de nuestro trabajo. A partir de ahí todos los artistas, técnicos y
otros creativos involucrados en cada proyecto. La efectividad de una empresa
cultural se mide en el tiempo y estoy seguro que los resultados han sido
positivos en cuanto a la formación. Puedo mencionar nombres, siempre con el
riesgo de omitir a otros tantos. A José Manuel Ascensao hoy por hoy lo
considero uno de los productores de teatro más importantes del país. Rodolfo
Cova es uno de los productores de cine más laureados y prolifero. Karl Hoffman,
Wilmer Rámirez, Yugui López, José Romero, Javier Zapata, César Rojas, José
Ángel Ávila y Celsa Castillo en el área de la actuación. En estos momentos
cuento con un elenco con un promedio de edad de 20 años. Confieso que imito al
maestro Jerzy Grotowski, cuando en algún momento buscaba jóvenes para ser
formados por él y así evitar que llegaran maleados actoralmente. Tengo como
asistente de dirección a un joven talento, Diego Aguilera, a quien trato de
traspasarle toda la experiencia posible sin que pierda su propia visión como
artista. Me aterra que una vez que desaparezca no haya continuidad como
institución.
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