martes, enero 08, 2019

Isaac Chocrón vuelve para predicar la máxima felicidad

Chocrón y Sara Granadillo serán recordados.

Ya en Venezuela no se pueden importar directores y actores para hacer el teatro en Caracas y así organizar temporadas destinadas a captar nuevos y veteranos espectadores, aunque sí hay varios proyectos, oficiales y privados, en marcha, pero hasta ahora el más ambicioso es,sin lugar a dudas, el Festival de Nuevos Directores Trasnocho, organizado precisamente por los líderes del Trasnocho Cultural, en Las Mercedes.
Gracias, pues, a esa positiva iniciativa se podrá ver la versión escénica de La máxima felicidad, un respetable texto del afamado dramaturgo criollo Isaac Chocrón sobre un experimento posible con la bisexualidad entre seres humanos, y otros siete trabajos escénicos con piezas de autores foráneos.
Prosigue así el Trasnocho Cultural con su proyecto de promover a las nuevas generaciones de artistas para la escena teatral y es por eso que desde el sábado 18, a las 7:30 pm, en la Sala Espacio Alterno, se inicia el Quinto Festival de Jóvenes Directores Trasnocho, el cual  se prolongará hasta mediados del venidero mes de marzo.
Siete espectáculos de autores extranjeros y uno venezolano integran el menú teatral que espera a los teatromaníacos caraqueños de este 2019, pero hay que recordar que el evento anterior fue ganado por el destacado teatrero Kevin Jorges con su montaje Cara de fuego, del alemán Marius Von Mayenburg, y en segundo lugar quedó Samuel Media con La empresa perdona un momento de locura del venezolano Rodolfo Santana. 
Estos son los directores y los montajes para ver: Andreína Polidor con La misión de Heiner Müller (Alemania); Camila Rodríguez: Riñón de cerdo para el desconsuelo de Alejandro Ricaño (México); Edward Parúh: Nueve días de guerra en Facebook de Mario Moncada (México); Jeizer Ruiz: Cucarachas de Christian Cortés (Ecuador); Jorge Roig: Prohibido suicidarse en primavera de Alejandro Casona (España); José Dávila: Largo viaje hacia la noche de Eugene O'Neill (EEUU); Leo Mendoza: La máxima felicidad de Isaac Chocrón (Venezuela) y Martín Dávila presenta Esperando al zurdo de Clifford Odets (EEUU).
Estas obras tendrán seis funciones por director, y los mejores montajes quienes tendrán la oportunidad de hacer una temporada más en la sala del Trasnocho y una en la Sala La viga del Centro Cultural Chacao. Hay que puntualizar que los noveles directores y sus equipos técnicos y actorales corren con los gastos de sus respectivos montajes.



sábado, enero 05, 2019

El norte no es la quimera de Pablo García Gámez

Pablo García Gámez, exitoso dramaturgo venezolano que vive en Nueva York.
Desde Nueva York, donde vive, hace un doctorado y trabaja desde hace 26 años, el caraqueño Pablo García Gámez (22 de septiembre de 1961) afirma que está muy satisfecho y más allá de agradecido, “porque el año 2018 me dio la oportunidad de finalmente ver una pieza mía en Caracas, con un montaje a todo trapo -trapo orgánico, de intensidades, no material- como Oscuro, de noche.  La tarde que entré al teatro Alberto de Paz y Mateos me resultaba extraño entrar con la consciencia de que iba a ver representado un texto mío en ese espacio donde ha transcurrido parte de la gran historia teatral contemporánea de Venezuela.  Por si fuera poco pude ver la dupla Andy Pérez-Dámaso Nieto con mi pieza ¿Y qué es Nueva York? (Cariaquito Morao), trabajo que interpreta Nieto, joven actor, con un profesionalismo impresionante”.
¿Satisfecho del montaje de Oscuro, de noche, la cual ahora hará su segunda temporada en Caracas?
Del montaje de Oscuro, de noche, todo un portentoso trabajo del director Carlos Arroyo, podría hablar muchísimas cosas, pero trataré de ser lo más puntual.  Hay una comunicación entre el texto y el montaje; el texto funcionó como base para ese gesto de irreverencia teatral que es el montaje.  Es una puesta que lleva la situación a donde quería llegar el texto: un cerro caraqueño, con múltiples formas de habla, con una cultura propia, con su percusión, con su tumbao, con las creencias e ilusiones que pueden haber en un cerro.  Esto con sus voces y desde la alteridad, dignificándola.  Un amigo hizo el comentario de que Oscuro, de noche es un musical, y hasta cierto punto lo es: es un musical desde la periferia. 
 Afirma García Gámez que Carlos Arroyo, además es el director general de la CNT, llegó a construir este circo marginal a través de la música y del trabajo actoral.  “Reviento de orgullo tener la experiencia de ver a un extraordinario elenco interpretando… ¡una pieza mía! Chico, esa sensación no se puede describir.  Ver a cada intérprete dejando el alma en escena, a cada actor o actriz dando de su identidad al personaje, es una experiencia única.  Constantemente digo que admiro a los hacedores de teatro venezolanos.  Independientemente de la crisis por la que atraviesa el país, con recursos muy limitados, estos profesionales salen a escena a dar lo mejor de sí.  El resultado es que Oscuro, de noche pasó a ser un montaje difícil de igualar en cualquier contexto y que, junto con varias piezas producidas en Venezuela, debería salir a mostrar la creatividad y entrega de nuestros teatrero, nuestros artistas venezolanos.
¿Por qué fue ahora y no antes tu triunfo en Caracas?
Son varias las razones.  Una de ella es que durante años estuve sin documentos para salir de Estados Unidos, indocumentado pues, lo que me limitaba enormemente. Después, los temas hacia donde apuntan mis textos que tienen como rasgo común ver desde el margen, desde afuera; no buscan estar en las últimas tendencias: al momento de ellos crearse siguen su camino y tal vez su última tendencia sea la de buscar la voz de la comunidad
Imaginada fuera de la hegemonía. Tienen que caer en manos de aquellos que comparten esa posición.  El “ahora” de la pregunta se lo debo a un amigo periodista, Hernán Colmenares, que me sugirió mandara la pieza al concurso de dramaturgia Apacuana, organizado por la Compañía Nacional de Teatro, institución que fundara Isaac Chocrón y el Ejecutivo Nacional en 1984, la cual asumió, como parte del premio, su montaje y la temporada en la sala Alberto de Paz y Mateos.
¿Que otro texto tiene por ahí, engavetado o para enviarlo a Caracas?
Me estoy acostumbrando a que los proyectos salen en la marcha.  Siempre digo “este año es esto, esto otro y nada más” y termino con un montón de trabajo.  Es, en principio, este 2019 es el año del monólogo.  En marzo 8 se presenta en Caracas el Taller de Actuación Espina con Francis Rueda, dirigida por Oscar Acosta; Yrali López Guevara lo estrenará en Puerto Ordaz e Ivonee Varela en Barcelona.  En mayo estrena Cheily: Princesa de Catia con Annie Ferrer, dirigida por Maenys José Pérez.  Tengo una pieza cuya protagonista es una transformista, Noche tan linda, presentada en Nueva York, Buenos Aires y Lima que me gustaría se presentara en Caracas… de nuevo, el cerro en escena.
¿Y en Nueva York que pasa con usted y tu teatro?
Si, entiendo tu pregunta, ya tengo varios textos en inglés.  De hecho, creo que este 2019 se realizará la lectura dramatizada de uno de ellos, The Old Wound (La vieja herida)- con miras a su producción.  Por otra parte, además del par de nominaciones de los premios ACE  por -actuación masculina en unipersonal a César Augusto Cova y Dramaturgia a este servidor- Cariaquito Morao tendrá su temporada en marzo.   Viene la temporada en el   Teatro Círculo, compañía del patio, todos los años organiza la temporada de CallBack donde presentan montajes estrenados en la ciudad, que tuvieron pocas funciones y que merecen ser vistos de nuevo.
Otro punto que estoy trabajando aquí es promover dramaturgos venezolanos.  Estoy involucrado con un grupo, Teátrica, y propuse leer autores venezolanos y que en Venezuela se realicen lecturas de autores hispanos.  La primera autora fue Mariozzi Carmona.  En octubre del 2018 se realizó una lectura de su pieza Mujermente hablando y mira, la pegamos: ahora en enero Mujermente hablando tendrá su temporada breve, dirigida por Walter Ventosilla, hombre de teatro integral, de origen peruano.  Es el intento de convertir en acción mi admiración a nuestros creadores.
¿Es el norte una quimera, como lo canta Luis Fragachán, guasa popularizada desde 1928?
Creo que la quimera no es el norte o el sur.  La quimera está en la cabeza.  En mi caso, el punto fue tener clara mi quimera y aguantar, aguantar muchos no.  No fue ni es fácil, pero tanta terquedad con la vida y la quimera se volvió obras dramáticas… que empiezan a conocerse.
¿Qué hace en este invierno?
El invierno, además de pasar frío, será para la tesis.  Tengo la energía concentrada en finalizar ese proyecto.  Sigo de cerca lo que por allá se hace.  Escribir implica curiosidad. Cuando puedo, entro a las redes sociales.  Me gusta ver imágenes de los diferentes montajes, hay fotos impactantes.  También reviso los títulos de la cartelera, comentarios, críticas para tener idea de qué se representa y por qué: por qué determinada obra, qué cosas puede sugerir al espectador, qué impacto puede tener en él.  Ello me lleva a tener una idea del país a partir del teatro.

miércoles, enero 02, 2019

La sopa Adafina de Edwin Erminy

Edwin Erminy

El 31 de diciembre de 2018 pereció ahogado el destacado artista venezolano Edwin Erminy en una playa de Trinidad y Tobago. Tenía 59 años y preparaba otro gran proyecto teatral. En su memoria "republicamos" nuestra reseña de su espectáculo Rondó Adafina, la cual editamos el 14 de diciembre de 2013. Para nosotros está vivo porque es un auténtico personaje de la historia de nuestro teatro.
Rondó Adafina
Los invasores o foráneos visitantes que se instalaron en este continente, a lo largo de los últimos 500 años, no eran únicamente españoles, africanos, holandeses y demás pueblos europeos. También lo hicieron, para escapar del Santo Tribunal de la Inquisición, casi todos los judíos o practicantes de la religión hebrea expulsados del reino español, y aquí, en estas tierras de gracia, podían camuflarse y así comenzaron discretamente a aposentarse en la Capitanía General de Venezuela y mucho más cuando se transformó en República de Venezuela.
Esos judíos, que pasaban por cristianos conversos, llegaban de Curazao, del norte de África y de otras tierras donde los perseguían. La historia, teatralizada de esos judíos- el vulgo los llamaba “turcos”, porque algunos portaban el pasaporte del Imperio Otomano- que se quedaron y dejaron huella y además ayudaron a toda la colectividad venezolana, ha revivido en la antigua capilla de la Escuela de Enfermería de la UCV, en Sebucán, gracias el exquisito espectáculo Rondó Adafina, escrito y dirigido por Edwin Erminy, el cual es una sorprendente e integradora celebración de la identidad y esencia venezolanas  a través de sus rituales que combinan, sabiamente, teatro, danza, música y hasta algunos toques  gastronómicos, como la sopa Adafina o cocido con garbanzos y cordero.
Es, pues, Rondó Adafina en una especie de fiesta sensorial que exalta la diversidad distintiva del ser  venezolano, a través de la historia de un personaje ficticio, Haím Benatar, y de su ancestral receta real para cocinar la adafina. Ahí, gracias a las versátiles caracterizaciones de Oswaldo Maccio y Francisco Salazar, además del esmerado acompañamiento de Mónica Quintero, María Carolina Leandro, Pastor Oviedo, Gladys Seco y Vera Linares, el público viaja desde la Caracas de los dictatoriales años 50 hasta el Marruecos del siglo XV, para pasearse por la España (Sefarad), Portugal, Holanda, Brasil y Curazao, hasta retornar a la Venezuela de los siglos XIX y XX.
Esta impactante producción, con el sello de calidad de Image Class y la originalidad que ha distinguido los montajes del proyecto  Ópera Trasatlántica, cuenta con la coreografía de Luz Urdaneta, la dirección técnica e iluminación de Carolina Puig, y la dirección general, escenografía y dramaturgia de Edwin Erminy, todos bajo la producción general de Carlos Scoffio.
La música, inspirada en el recorrido de la histórica comunidad sefardí a Coro, tiene un rol protagónico. Alterna  instrumentaciones judeo-arábica, sonoridades raíz de la música flamenca o resonancias hispano moriscas, gracias a una pulcra mixtura de formas y géneros que expresan el mestizaje cultural que exalta el espectáculo, con la participación de un destacado grupo de músicos profesionales, dirigidos por Santos Palazzi, quien también toca guitarra, Jaime  de Armas, (flauta), Pedro Vásquez, (cello), Juan Carlos Hernández (percusión) y el compositor venezolano Federico Ruiz, en el acordeón. ¡Culpables de ese fino rondó!
¡Hay que consumir un tazón de Adafina para interiorizar más aquello!
Lo único que lamento no haber apreciado es el típico olor de la comida judía, especialmente durante la elaboración de la Adafina, efecto que se habría logrado fácilmente con unas sartenes con aceites o mantecas y unas cuentas ollas en ebullición con las especies, los granos, etcétera.
Receta multisensorial 
Rondó Adafina es el texto con el que gané el Premio Literario Fundarte, mención dramaturgia, en 2002. Es una de mis Óperas Transatlánticas, un esfuerzo por inventarme una forma de teatro musical a partir de la multiculturalidad.”, afirma Erminy, uno de los arquitectos y diseñadores escénicos más importantes del país. 
Uno de sus trabajos más queridos, Ópera Trasatlántica, es un proyecto cultural fundado por Erminy en 1999 simultáneamente en Caracas y Londres, al lado de la artista Pamela Howard. Funciona como un laboratorio teatral en la búsqueda de una nueva comprensión de las identidades culturales, asumiendo al Atlántico no como una inmensa masa de agua que nos separa sino como el medio para un acercamiento, una especie de Mare Nostrum”, explica. El primer montaje de Ópera Trasatlántica, Variaciones sobre un Concierto Barroco (1999-2000), basado en una novela de Alejo Carpentier, y dirigido por Vicente Albarracín, ganó nueve premios en Venezuela, fue el primer espectáculo venezolano en inaugurar un Festival Internacional de Teatro de Caracas y se presentó exitosamente en Londres y Bogotá. El Financial Times de Londres la calificó como “una producción de una imaginación casi ilimitada, fascinante”; The Guardian, “hermosa y poderosa, una obra de teatro llevada por la básica necesidad humana de cantar, bailar, narrar y comer.”; Time Out, “El mejor espectáculo de la semana en Londres”. 
Rondó Adafina, sobre la que se hizo un taller en el Drama Center de Londres en 2001, marca el relanzamiento de este proyecto internacional. “Nuestra meta final es presentar el montaje en siete países (Marruecos, España, Portugal, Holanda, Brasil, Curazao y Venezuela, siguiendo la ruta histórica de los judíos de Coro”, puntualiza este apasionado de las artes, quien posee una maestría en Artes escenográficas (Summa cum laude) del Central Saint Martins College of Art and Desing (Londres 1998), hizo pasantías por teatros de ópera de Colonia y Sttugart (Alemania), y otros importante escenarios europeos, obtuvo en 1999 el Premio Municipal a la Mejor Escenografía y Mejor Producción y ha estado al frente de la dirección técnica del Festival Internacional de Teatro y del Teatro Teresa Carreño, entre otros. 




Vigencia de un baño femenino

Aníbal Grunn revisa y monta el gran texto de Rodolfo Santana.

A 31 años del estreno de Baño de damas en la sala Anna Julia Rojas, del otrora Ateneo de Caracas, logrado por el creativo y guerrero Ibrahim Guerra, el director Aníbal Grunn realizó una ejemplar versión escénica – o mejor llamarla autoría escénica- del célebre texto de Rodolfo Santana e hizo histórica temporada en el teatro Alberto de Paz y Mateos y en el teatro Nacional, además de una gira por seis ciudades de Venezuela; todo eso como como parte de  la programación 2018 de la Compañía Nacional de Teatro, institución productora que comanda Carlos Arroyo.
Las reacciones del público venezolano  de este siglo XXI deben ser tomadas en cuenta no solo por los artistas sino también por los analistas del teatro criollo, sin dejar por fuera que este montaje de Baño de damas, el tercero que se logra después de que también la presentara Gerardo Blanco en la otrora sala ateneísta durante la temporada 2002, el vestuario y la escenografía son creación de Hector Becerra y participa un sólido elenco de profesionales integrado por Aura Rivas, Francis Rueda, Jean Manuel Pérez, Citlaly Godoy, María Brito, Dora Farías, Livia Méndez, Marcela Lunar, Marxlenin Cipriani,  Kala Fuenmayor, Verónica Arellano, Randimar Guevara y Gustavo Meléndez.
Para este montaje 2018 - ambientado en el supuesto foyer del baño de una discoteca caraqueña- el director Grunn desechó el brutal hiperrealismo propuesto por Santana, ya que no quería que se observaran las pocetas ni los lavamanos de los baños tradicionales, y se entregó al estudio y revisión, además de discretas podas, del texto original; porque quería trabajar sobre las sagas íntimas de las mujeres venezolanas ahí representadas, con ese “mundo maravilloso, complejo y tan actual”.
Cuando descubrió el verdadero conflicto de la que sería su versión, ambientado en un local de la Caracas contemporánea, se dio cuenta de lo que pedía Santana, hacia donde apuntaba sus baterías. Se trataba de “una obra coral, donde todas se unen para enfrentar su gran conflicto: el machismo a la venezolana”. Y todo el elenco aceptó que se trataba de hacer una comedia no solo para que el público la pasara bien, sino que también reflexionara a partir de los 14 cuentos personales que ahí se iban a plasmar.
De todo ese trabajo de mesa quedó una sinopsis relativamente simple: una mujer (abuela “de pueblo”)  cuida los baños y tiene que atender a su nieta de 15, que lleva tres meses de embarazo , al tiempo que espera por un informe médico sobre su esposo hospitalizado de emergencia; y todo esto se desarrolla, a lo largo de 70 minutos de tiempo real, donde doce mujeres y dos hombres desocupan sus cuerpos y sus almas de todos los conflictos que les acosan: un marido celoso que golpea a su pareja, una parejita de jovencitas consumidoras de drogas y además lesbianas-pero que no se asumen  sino que todo lo explican con su feminismo- quienes son recriminadas por una alegre madre que quiere lo mejor para su hija; una actriz de televisión que disfruta de su fama y de la solidez de su cuerpo; un transexual que trabaja como mesonero en ese local y además sueña someterse a una operación  definitiva en Bogotá; un diputado de la Asamblea Nacional que todo lo resuelve a puñetazos y amenaza a quienes se le opongan con un pistolón, y una mujer que planifica abortar para evitarse mayores problemas en su relación con la pareja que tiene. En fin, un mundo femenino, a la venezolana, en su mayoría entregado a la diversión, pero sin olvidarse que la vida continua después de ese noche de jolgorio.
En síntesis, Baño de damas no es una simple comedia para reírse a costillas de los personajes ahí plasmados, pues ahí están los ejemplos básicos de la violencia de género, las prácticas abortivas, los embarazos no deseados ni planificados por no existir una cultura sexual racional, además de otras “perlas”, como la homofobia y la transfobia. Una temática global que hace décadas era un asunto cotidiano y que ahora en segunda década del siglo XXI no ha sufrido mayores alteraciones, salvo que la transexualidad ahora es más aceptada y cuenta con mayores y mejores técnicas para la temible RQS, pero las discriminaciones están a flor de piel, a pesar que la CRBV 1990 impera…pero no se aplica totalmente.
MONTAJE 2018
Santana llegó a la elaboración de este texto porque escuchó una grabación de conversación de unas mujeres en una discoteca caraqueña y de ahí salió un texto ampuloso, que inicialmente duraba dos horas en escena.
El montaje de Grunn es austero, nada de excesos, los personajes entran y salen al foyer, van a los baños, y vuelven a la rumba, mientras que la cuidadora del baño espera el desenlace fatal de su marido, con más de 30 años de matrimonio, y recrimina la liberalidad sexual de su hija. Muestra una cotidianidad casi kafkiana: unos trabajan y sufren mientras que otros se divierten. La realidad siempre será superior a la ficción teatral, por supuesto, otros dirían que vivimos el mito de Sísifo sin saberlo.
Para Grunn, Baño de damas no es solo una obra de mujeres, definitivamente es una obra feminista, donde los valores, debilidades, inseguridades, contradicciones y luchas están presentes en el escenario. Cree que el universo profundo de ellas, las clases sociales, sus miedos y sus aciertos están representadas en la obra y muchas de esas situaciones no están resueltas. Ellas, las mujeres, y los transexuales y las lesbianas viven y cuando entran al baño, se sienten seguras, unidas, acompañadas, fuertes. El sector masculino está mal representado, es brutal y verosímil pero Santana no tuvo tiempo de maquillarlo.
El público, que significa el éxito o el fracaso del espectáculo mismo, disfruta de principio a fin y en la escena final o el desenlace, cuando las mujeres y el transexual le caen a golpes al diputado abusador, aplaude frenéticamente, cual si fuese otra representación de la legendaria obra Fuenteovejuna (1619) de Lope de Vega, cuando el populacho castiga al tirano y clama por la presencia del rey, siempre de origen divino.
 A buena hora se muestra esta pieza por su carácter moralizador y porque da oportunidad al lucimiento de una nueva generación actoral que se está formando, al lado de intérpretes destacados como Aura, Francis y Livia, entre otros.
No podía cerrar esta crónica sin dejar de comparar este Baño de dama con Oficina No.1, la versión escénica que hizo Carlos Gimenez de la novela celebre de Miguel Otero Silva, su último montaje, que estrenó en junio de 1992, en la sala Anna Julia Rojas. Ese espectáculo, para el cual se utilizó la versión adelantada por Larry Herrera, era una metáfora sobre el país venezolano, una moneda  de dos caras,  la soledad de dos mujeres, Carmen Rosa y Greta Garbo, una enamorada del  hombre imposible y la otra una prostituta , una misma identidad  que es la soledad  de un proyecto humano fracasado. Y lo cito aquí porque Aníbal Grunn fue un alumno dilecto del ahora ausente y aquí no solo lo alude sino que aplica su sensacional autoría escénica, que lo que hizo grande.
Gracias, pues a Grunn y a la CNT un clásico del teatro criollo volvió a escena y ahora en este 2019 también tiene varias presentaciones ya organizadas.


martes, diciembre 25, 2018

Teatro del 2018

"Oscuro,de noche" fue la pieza de Pablo García Gámez que estrenó la CNT.
No menos de 200 artículos, sobre el teatro y otras actividades de la vida cultural y artística caraqueña, publicamos a lo largo de este 2018 en este nuestro blog el Espectador Venezolano (http://elespectadorvenezolano.blogspot.com). 
Aquí vamos a recordar algunos títulos de esas reseñas,que no siempre son los de las obras, para que los interesados puedan releerlas si así lo quieren. Son ya páginas o citas en la historia de las artes escénicas criollas, fundamentalmente.
DICIEMBRE
NOVIEMBRE
OCTUBRE
SEPTIEMBRE
AGOSTO
JULIO
Las esquinas de Caracas llegan al teatro Nacional. La producción teatral. Carmen monta su circo en el teatro Municipal. La vigencia de la madriguera. Tres lecturas no tan dramatizadas del Pequeño Grupo. Violencia caraqueña mató a Kenny, protagonista de “Oscuro de noche”. Viene Pablo García Gámez para el estreno de su obra. La historia que no contaron. “Baño de damas" regresa al teatro Nacional.
JUNIO
MAYO
ABRIL
MARZO
FEBRERO
ENERO

miércoles, diciembre 19, 2018

Llega el Premio MAE 2018

Los ángeles terribles  regresaron con jóvenes actores,

Ya está listo el veredicto del 21 Premio Marco Antonio Ettedgui para exaltar a los artistas menores de 35 años, quienes hayan trabajado durante la temporada 2017-2018. Hasta ahora es el único reconocimiento, creado durante la década de los 90 por la Fundación Rajatabla, para las nuevas generaciones que nutren al teatro venezolano en general o el caraqueño en particular. Hay además un premio de honor para una personalidad destacada por su apoyo a las nuevas generaciones.
Participamos en las deliberaciones, junto a otro crítico, dos teatromaníacos y el director Daniel Dannery, merecedor del Premio MAE del año 2017, y aquí publicamos los nominados, de entre quienes ya se eligió a un ganador y seis reconocimientos más, los cuales serán entregados en la fecha aniversario de Rajatabla, el próximo 28 de febrero.
PREMIABLES
Los nominados son: Teo Rodriguez, América Zerpa, Josbel Lobo, Laura Gardié, Mateo Cestari, Alexandra Braun, Gonzalo Guerrero, Andrés Adolfo Ruiz, Francisco Aguana, Nerea Fernández, Jeizer Ruiz, Varinia Arráiz, Shonny Romero, Elmer Eduardo Pinto, Williams Blanco, Marian Marval, Kevin Jorges, Jorge Gordillo, Raúl Gutiérrez, Theylor Plaza, Bárbara Mijares, Juan Bautista, Margareth Aliendres, Joe Justiniano, Amneris Treco, Adrián Polidor, Abilio Torres, Anthony Castillo, Air Savio y María Jaimes.
OBRAS TOMADAS EN CUENTA
Todos los nominados al MAE 2018 participaron con espectáculos (actuación, dirección, vestuario y producción) tales como Cara de fuego, Los gavilanes, Grosera, Moribunda, La comadre, Tebas Land, Simplemente sexual, Dame duro, La máquina Hamlet, Los ángeles terribles, Cuentos de guerra para no dormir en paz, Ni importa si duele, Se busca compañero de habitación, Detrás, Open Mind, Carne de mi carne, Terapia de choque, Los golpeados, Amorcondriacos, 8 cuchilladas, Solteras, La Monalisa, Posesión, Muere Numancia Muere, Pop en jazz, La muerte de Don Nadie , Bellísima, Solteras, Los reyes, Las sillas, El oso, Seminario, Pinocho, Ciudad moribunda, Los pollitos dicen, La madriguera, Rataman, Promoción honor a mis padres, La Golda, la chata y la Ministra, Circo roto, Sonoridad, La Matis, Todos somos Malaika, Rossa, ¿Quién será la reina?, Con fecha de vencimiento, Sucede que soy horrible, Nosotros nos jugamos la vida, Lo humano, EspectrosEl general retirado, Pic  Nic, Pueblo de fieras, Los ángeles terribles, La tumba, Visa para un sueño, Asociación de hermanas ateas, Te odio Madrid, Mi encuentro con la Monroe, El amante, Pran, Pran, Pran, El morocho, La puti caraqueña, Por culpa del Miss, Scandala, Doctor Mazo, Improvisto, Alan, La muerte de don Nadie, Bello Público, Agosto y Spleen.
ÚLTIMO PERFORMANCE
Este galardón se hace para evocar a Marco Antonio Ettedgui, quien nació en Caracas el 13 de diciembre de 1958 y murió el 13 de septiembre de 1981, durante un fatídico accidente en plena actuación. Se vinculó desde sus inicios al periodismo cultural y el teatro. Asistió a clases de teatro en la Escuela Anna Julia Rojas con Horacio Peterson y realizó estudios de comunicación social hasta el quinto año en la UCAB (1981) .Entre 1975 y 1979 realizó diferentes actividades en montajes de textos dadaístas y actuó en obras con el Nuevo Grupo, como El círculo de tiza caucásico de Bertolt Brecht y con el teatro universitario participó en los montajes de Casa de muñecas y Los ángeles terribles (1979).
Entre 1979 y 1980 dictó charlas sobre teatro de vanguardia y teatro underground. Fue columnista del diario El Universal en la sección cultural, desde 1980. En 1980 actuó en piezas teatrales, con el grupo Autoteatro, del cual fue uno de sus fundadores junto a Javier Vidal. Hacia esta época dirigió Gritos, su primera obra de teatro de calle, y realizó performances, registradas en fotografías, como Feliz cumpleaños, Arteología, Soy Narciso e Higiene corporal.
Participó en el V FITC con Helenismo cultural durante la presidencia de Marco Antonio Ettedgui y la repartición del poder en los tres estratos gubernamentales, donde además coordinó las experiencias libres en la Sala Juana Sujo.
Asistió a la Bienal de Medellín (Colombia) donde presentó Marco Antonio Ettedgui invita al pueblo colombiano a intervenir en un evento sobre el problema limítrofe y humano del Diferendo y Tres informaciones porno".
Dejó varias obras en proyecto como Venezia, Ramos Sucre, Evangelio y Auto. Alejandro Varderi ha señalado: "la obra de Ettedgui predijo la emergencia (en su doble acepción) de una generación de artistas para quienes el reto iba a ser, justamente, la concepción de una obra que pudiera ser desconstruida y reciclada, con objeto de reinventar las culturas y contradicciones coexistentes […]. Esta aguda disección de nuestra realidad fue hecha por Marco Antonio Ettedgui aludiendo, simultáneamente, al surrealismo y al dadaísmo. Ello a través de textos que leía en sus performances, mientras bailaba ritmos caribeños sobre un escenario donde se sincretizaban televisores, símbolos patrios, altares populares, piezas de arte; y donde paulatinamente el público iba incorporándose, hasta terminar los eventos en una gran fiesta tecno-retro-kitsch".
El 2 de septiembre de 1981 resultó mortalmente herido por accidente en la sala Rajatabla, en plena actuación, cuando una barra de hierro olvidada dentro del cañón de un fusil de utilería fue disparada. En una crónica en homenaje al actor, el artista plástico Carlos Zerpa recuerda que los espectadores estaban fascinados por los efectos especiales, por la actuación magistral y por el grito de dolor del actor, mientras sus compañeros entendían perfectamente que no se trataba de teatro, si no que el fatídico accidente en verdad había ocurrido. “MAE fue llevado de emergencia al Hospital Universitario de Caracas en donde falleció once días después cuando tenía apenas 22 años de edad… Este fue su último performance":
En su honor la Fundación Rajatabla creó el Premio Marco Antonio Ettedgui, de gran prestigio en el ámbito teatral. Su muerte sería recreada luego en una de las películas más taquilleras del cine venezolano de los años 80: Homicidio Culposo, dirigida por César Bolívar en 1984.